Archivos para diciembre, 2012

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Cristianisme i Justícia da voz a los jóvenes
REFLEXIÓN DE FIN DE AÑO
“No somos una generación perdida”
MONTSE GIRBAU, mgirbau@jesuites.net
BARCELONA.

ECLESALIA, 31/12/12.- Este es el clamor de un grupo de jóvenes que forman parte de la llamada generación perdida: la mejor preparada de la historia de nuestro país y, al mismo tiempo, la que está sufriendo una precarización laboral más despiadada. Ellos firman la reflexión de fin de año del centro de estudios Cristianisme i Justícia.

Hacen un análisis lúcido de la situación que estamos viviendo, reconociendo los errores, denunciando la creciente desigualdad social y declarando su compromiso de trabajar para transformar esta realidad. “No queremos ser una generación perdida”, afirman, huyendo de la etiqueta que a menudo se utiliza para referirse a los jóvenes de esta franja de edad.

Se definen como “hijos de la bonanza”, de una sociedad mercantilizada donde la democracia se ha ido diluyendo en individualismo y reconocen que “en algún momento de este proceso dejamos de pensar qué modelo de sociedad queríamos porque no lo creímos necesario y el totalitarismo de la indiferencia empezó a hacer presencia en nuestras vidas”. Pero ahora aseguran que “nos han quitado la venda de los ojos” y ahora constatan el déficit democrático, el desprestigio de las instituciones políticas, la polarización ideológica que dificulta el diálogo, los riesgos del absolutismo de la técnica y una creciente superficialidad que invade todos los ámbitos de la vida.

Una llamada a la fraternidad y a trabajar por lo común

Frente a esto denuncian el desmantelamiento del Estado del Bienestar, que está provocando un aumento de las desigualdades sociales y advierten que la crisis “igual que ha producido una ola de solidaridad, está alentando la aparición de un nuevo fascismo social” que puede ser una amenaza a la convivencia y a la democracia.

Constatan como la mercantilización y la superficialidad “nos ha empobrecido como sociedad y como personas, nos ha hecho perder conciencia de nuestra influencia y responsabilidad en la sociedad”. En su reflexión, estos jóvenes consideran que es necesario recuperar la presencia de la ética en la economía y recuerdan que “existe un uso inofensivo y un uso prudente del dinero, pero no un uso inocuo”. También reivindican la figura del pensador, del humanista y reclaman “profundidad y rigor intelectual a todos los niveles de la sociedad”.

A pesar del desconcierto que provoca encontrarse en un cambio de época, enfrentándose a la “imposibilidad de lograr muchos de los proyectos personales y comunitarios con que nos habían enseñado a soñar”, este grupo de jóvenes se niega a formar parte de una generación perdida. “Sentimos la necesidad de encontrar vías de implicación en la recuperación de ciertos valores y una visión humanizadora del mundo”, dicen. Y ponen como ejemplo esperanzador, las “iniciativas locales de carácter colectivo y transformador que son anticipaciones de un futuro que está por venir”.

Su manifiesto quiere ser una llamada a la esperanza. En él se comprometen e invitan a recuperar la fraternidad y a trabajar para lo común, combatir el individualismo y la indiferencia, y cuidar la persona en su integridad.

Este documento lo firman un grupo formado por 13 jóvenes entre 25 y 35 años. Hacen su reflexión desde su condición de jóvenes cristianos, desde la convicción que “el cristianismo de hoy debería ser una utopía entusiasmadora”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más informaciónwww.cristianismeijusticia.net/es

La lógica del don

Publicado: 28 diciembre, 2012 en REFLEXIONES
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campesinosLA LÓGICA DEL DON
JOSÉ MORENO LOSADA, sacerdote capellan de la UEx y consiliario de Acción Católica, jose.moreno.losada@gmail.com BADAJOZ.

ECLESALIA, 28/12/12.- De todas las felicitaciones recibidas en papel y vía internet, quiero seleccionar la de Antonio Sáenz. Junto a una foto de dos pobres campesinos en la mayor de las pobrezas, fruto de un recorrido por algunos de los poblados que atiende en las tierras cajamarquinas del Perú, nos dice: “Dios de la pobreza y la debilidad, necesitamos de tu presencia para que lleguen a todos la justicia, la dignidad, la paz…. ¡LA VIDA! Feliz Navidad PARA TODOS”.

Me gusta de un modo especial lo que subraya en mayúsculas: la vida y para todos. Lo hago en este día tranquilo y sereno, donde me preparo a la celebración de la nochebuena con un libro entre las manos: “La lógica del don” (Ediciones Khaf) de Francesc Torralba -filósofo y pensador cristiano y testimonial en la cultura de hoy-. Venimos trabajando sobre él en el grupo de profesionales cristianos, donde estamos profundizando sobre la espiritualidad de nuestro quehacer y la dimensión comunitaria y social de la profesión. Hoy tiene para mí un significado especial la lectura al hilo de la felicitación de este hermano sacerdote en el Perú, ante la noche que ya llega como “buena” en el don de la encarnación.

Entender la vida como don, dulce y amargo, es reconocer la bondad de nuestro Dios, que se ha dicho dándose, desde la promesa que al irse cumpliendo se ha ido profundizando, hasta que en el culmen de la historia, Dios no es el que promete sino el que “se” promete. Plenitud que se fecunda cuando se hace carne en medio de la humanidad y de la historia, para dejarse afectar por ella e introyectar en la creación la clave del sentido de la vida y de la salvación, que transversaliza a todo hombre y a todo acontecimiento, sea en dimensión de vida y luz, o de muerte y oscuridad. Y este ser y hacer de lo divino, en su absolutez, con la vocación de la universalidad y la totalidad, de lo humano y de lo creado.

El deseo de que provoca en mí esta contemplación del Don, desde Dios y desde la vida de los últimos, es el de comprender mi propia existencia, mi ser, mi persona, mi ministerio, como un don, y mirar todo lo que me rodea como la posibilidad de reconocerme como don y alegrarme en los que son donados para mí de un modo único y gratuito. Ante la fotografía de los campesinos pobres peruanos y sus miradas, descubro cómo el don y el tesoro de la salvación son totalmente gratuitos, y se accede a ellos por la vía de la universalidad que se realiza desde los más pobres, que son los que tienen las puertas abiertas para todos, sin distinción, porque no tienen nada que perder y pueden darse ellos mismos en su indigencia llena de dignidad y de amor. Son los pobres de la tierra, los que sufren, los que lloran… los que nos pueden dar la dicha de la salvación, entender a Dios desde ellos, y a ellos desde Dios es el camino de la verdadera fe, que concentra la ortodoxia del credo -que “el cree tiene ya la vida eterna”-, con la ortopraxis del amor que lo confirma: “venid vosotros, benditos de mi Padre, porque estuve hambriento, desnudo, enfermo, en la cárcel…”. Por eso el camino está abierto y pueden transitarlo todos los que quieran, que es realmente gratis, y no hace falta nada más que el deseo de vivir el absoluto en la lógica del don. Os transcribo unas palabras de la introducción de libro –que aconsejo- que nos pueden servir para enmarcar estos días de la Navidad Cristiana: “Somos don y estamos hechos para el don…Es libre la persona que puede donar lo que es en sus adentros, la que puede expresar en el mundo su riqueza y creatividad interior. Es feliz la persona que da lo que es y observa que, gracias a ese don libremente donado, mejora, ostensiblemente, el mundo que le rodea…Comprender la propia existencia desde la lógica del don significa percatarse de que el fin esencial de vivir consiste en dar lo que uno es, en exteriorizarlo, pues solo de ese modo se enriquece cualitativamente la realidad, se hace más bella, más plural, se continúa el proceso creativo del mundo”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Una cuna de cartón

Publicado: 27 diciembre, 2012 en REFLEXIONES
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Cuento de NavidadUNA CUNA DE CARTÓN
Cuento de Navidad
ANTONIO BLÁZQUEZ MADRID, ablazquezmadrid@gmail.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 27/12/12.- En el vestíbulo apagado de la sucursal bancaria, el niño recién nacido tiritaba bajo los periódicos que tapaban su cuerpo desnudo. Tumbada a su lado, sobre el suelo sucio, una mujer joven y escuálida se sujetaba el vientre aún dolorido. Se quitó el raído jersey que cubría su torso, para arropar al niño que se acurrucaba en la caja que le servía de cuna. Al otro lado de la puerta, el cajero automático iba entregando sus billetes: ahora a uno, después a otro, y a otra, y a otro, que se abrazaban y seguían su parranda por la calle.

Entre los periódicos arrugados se podía leer en grandes letras, adornadas con guirnaldas, la fiesta que se celebraba: FELIZ NAVIDAD 2011.

La madre, escondida en el rincón oscuro del vestíbulo, y cubierta por la sombra del cajero, miraba con ternura a su pequeño. El niño lloraba, encogido dentro de la caja de cartón.

“No llores mi niño, no llores, que estoy aquí junto a ti. Hoy es Navidad, y el Niño Dios nació como tú en un pequeño portal de paja. No llores mi niño, no llores, que mamá te cuidará siempre”.

El frío mantenía morados los labios del bebe, que intentaban arrancar un poco de comida de los secos pechos de la madre. Ella los apretaba con fuerza, en un vano intento de hacer que unas gotas de leche aparecieran en sus maltrechos pezones.

“Espera, mi vida, espera, que pronto alguien dejará algún yogurt, o tal vez un poco de leche fresca, sobre el cubo de la basura. Espera, mi vida, que enseguida se calmará tu hambre”.

El cajero seguía repartiendo billetes entre voces alegres que esperaban inquietas. La tarde avanzaba gris, y un viento de nieve silbaba una canción triste de navidad al otro lado del cristal. El aire helado entraba por las rendijas de la puerta, y la piel del niño se cubría de frío. La madre amontonaba periódicos viejos sobre la cuna de cartón, que los pies del niño removían en una inocente lucha por encontrar calor. Las manos del niño tiritaban.

“No te preocupes mi niño, sólo es frío, que pasará deprisa. Cuando acabe la noche y el nuevo día aparezca, llegará el sol para espantar al frío. No te preocupes mi niño, sólo es frío, y se irá cuando llegue el día”.

La tarde seguía avanzando y buscando la noche, y las sombras comenzaban a luchar contra las luces de colores que salpicaban el pequeño cielo artificial que colgaba entre las fachadas de las casas. En la calle se oían villancicos que salían de gargantas saturadas de champán y turrón. El cajero seguía dando billetes. En el interior, la madre cogía a su hijo entre los brazos para intentar darle un poco de calor. Los ojos inocentes y suplicantes del niño mostraban su hambre no saciada de recién nacido.

“No sufras, mi vida, que pronto caerá la noche, y la oscuridad te hará dormir; y cuando estés dormido iremos a buscar comida puerta a puerta, que hoy es Navidad y habrá gente buena que cubrirá su conciencia con un poco de leche caliente, que hará que tu hambre deje de ser hambre para quedar convertida solamente en miseria. No sufras, mi vida, que pronto caerá la noche e iremos a buscar comida”.

El sonido monótono y metálico del cajero seguía repitiéndose una y otra vez. El frío llenaba el interior de la caja de cartón que contenía el pequeño cuerpo del niño. Los cristales empañados dejaban ver las luces de colores difuminadas por la neblina y las siluetas felices que cruzaban por la acera. La noche seguía avanzando. El cajero seguía repartiendo dinero. Las gentes se despedían deseándose felicidad eterna. Un aire gélido inundaba cada rincón del vestíbulo, y la madre intentaba proteger con sus brazos el cuerpo helado de su hijo. El niño ya no lloraba, sólo unas lágrimas cristalinas que cruzaban su cara mostraban su agónica existencia.

“Mi niño, mi amor, no te rindas ahora; mira la luna que ya está en lo alto. Espera, que pronto mi cuerpo tendrá leche para alimentar tu cuerpo. Mi vida, no te rindas, que no tardando mucho llegará el sol luminoso y caliente. Ven, acurrúcate entre mis pechos, deja que mi calor espante tu frío. Resiste, mi amor, mi niño, no te rindas ahora”.

Fuera, bajo el cielo frío del invierno, los villancicos atravesaban los cristales de las ventanas de las casas, y se fundían con las luces de colores que adornaban la calle. Las risas llegaban hasta la puerta de la sucursal bancaria. Dentro, entre la oscuridad, el niño ya no tiritaba, ni lloraba, ni movía sus pequeñas manos moradas, ni pataleaba entre los periódicos viejos; estaba muy quieto dentro de la caja de cartón, y la madre dejaba escapar una lágrima al tiempo que cerraba, con sus temblorosos dedos, los apagados ojos del niño.

“Mi niño, ahora el cielo te esperará caliente, y las nubes formarán entre ellas una cuna blanda que recogerá tu tierno cuerpo, y las estrellas lucirán toda la noche para celebrar contigo la Navidad, y cuando salga el sol, tú estarás lejos de este frío mundo que te vio nacer y que nunca quiso conocerte. Mi niño, mi amor, mi vida, ahora tendrás un cielo caliente, sólo para ti”.

El cajero volvía a dejar caer más billetes, que alguien recogía mientras cantaba a la navidad. Al otro lado, el pequeño cuerpo del niño permanecía, inerte y frío, dentro de su cuna de cartón. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Una familia diferente

Publicado: 26 diciembre, 2012 en BIBLIA
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familiasSagrada Familia (C) Lucas 2, 41-52
UNA FAMILIA DIFERENTE
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 26/12/12.- Entre los católicos se defiende casi instintivamente el valor de la familia, pero no siempre nos detenemos a reflexionar el contenido concreto de un proyecto familiar, entendido y vivido desde el Evangelio. ¿Cómo sería una familia inspirada en Jesús?

La familia, según él, tiene su origen en el misterio del Creador que atrae a la mujer y al varón a ser “una sola carne”, compartiendo su vida en una entrega mutua, animada por un amor libre y gratuito. Esto es lo primero y decisivo. Esta experiencia amorosa de los padres puede engendrar una familia sana.

Siguiendo la llamada profunda de su amor, los padres se convierten en fuente de vida nueva. Es su tarea más apasionante. La que puede dar una hondura y un horizonte nuevo a su amor. La que puede consolidar para siempre su obra creadora en el mundo.

Los hijos son un regalo y una responsabilidad. Un reto difícil y una satisfacción incomparable. La actuación de Jesús, defendiendo siempre a los pequeños y abrazando y bendiciendo a los niños, sugiere la actitud básica: cuidar la vida frágil de quienes comienzan su andadura por este mundo. Nadie les podrá ofrecer nada mejor.

Una familia cristiana trata de vivir una experiencia original en medio de la sociedad actual, indiferente y agnóstica: construir su hogar desde Jesús. “Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Es Jesús quien alienta, sostiene y orienta la vida sana de la familia.

El hogar se convierte entonces en un espacio privilegiado para vivir las experiencias más básicas de la fe cristiana: la confianza en un Dios Bueno, amigo del ser humano; la atracción por el estilo de vida de Jesús; el descubrimiento del proyecto de Dios, de construir un mundo más digno, justo y amable para todos. La lectura del Evangelio en familia es, para todo esto, una experiencia decisiva.

En un hogar donde se le vive a Jesús con fe sencilla, pero con pasión grande, crece una familia siempre acogedora, sensible al sufrimiento de los más necesitados, donde se aprende a compartir y a comprometerse por un mundo más humano. Una familia que no se encierra solo en sus intereses sino que vive abierta a la familia humana.

Muchos padres viven hoy desbordados por diferentes problemas, y demasiado solos para enfrentarse a su tarea. ¿No podrían recibir una ayuda más concreta y eficaz desde las comunidades cristianas? A muchos padres creyentes les haría mucho bien encontrarse, compartir sus inquietudes y apoyarse mutuamente. No es evangélico exigirles tareas heroicas y desentendernos luego de sus luchas y desvelos.

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UMA FAMÍLIA DIFERENTE

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Entre os católicos defende-se quase instintivamente o valor da família, mas nem sempre paramos para refletir no conteúdo concreto de um projeto familiar, entendido e vivido a partir do Evangelho. Como seria uma família inspirada em Jesus?

A família, segundo Elel, tem a sua origem no mistério do Criador que atrai a mulher e o homem a serem “uma só carne”, partilhando a sua vida numa entrega mutua, animada por um amor livre e gratuito. Isto é o primeiro e decisivo. Esta experiência amorosa dos pais pode engendrar uma família sã.

Seguindo a chamada profunda do seu amor, os pais convertem-se em fonte de vida nova. É a sua tarefa mais apaixonante. A que pode dar uma profundeza e um horizonte novo ao seu amor. A que pode consolidar para sempre a sua obra criadora no mundo.

Os filhos são uma prenda e uma responsabilidade. Um desafio difícil e uma satisfação incomparável. A atuação de Jesus, defendendo sempre os pequenos e abraçando e abençoando as crianças, sugerindo a atitude básica: cuidar a vida frágil de quem começa o seu percurso neste mundo. Ninguém lhes poderá oferecer nada melhor.

Uma família cristã procura viver uma experiência original no meio da sociedade atual, indiferente e agnóstica: construir o seu lar a partir de Jesus. “Onde dois ou três se reúnem em meu nome, aí estou Eu no meio deles”. É Jesus quem alenta, sustem e orienta a vida sã da família.

O lar converte-se então num espaço privilegiado para viver as experiências mais básicas da fé cristã: a confiança num Deus Bom, amigo do ser humano; a atração por um estilo de vida de Jesus; a descoberta do projeto de Deus, de construir um mundo mais digno, justo y amável para todos. A leitura do Evangelho em família é, para tudo isto, uma experiência decisiva.

Num lar onde se vive Jesus com fé simples, mas com grande paixão, cresce uma família sempre acolhedora, sensível ao sofrimento dos mais necessitados, onde se aprende a partilhar e a comprometer-se por um mundo mais humano. Uma família que não se encerra só nos seus interesses mas que vive aberta à família humana.

Muitos pais vivem hoje mergulhados por diferentes problemas, e demasiado sós para enfrentar-se com a sua tarefa. Não poderiam receber uma ajuda mais concreta e eficaz a partir das comunidades cristãs? A muitos pais crentes fazia-lhes muito bem encontrar-se, partilhar as suas inquietudes e apoiar-se mutuamente. Não é evangélico exigir-lhes tarefas heroicas e desinteressar-nos depois das suas lutas e esforços.

 

UNA FAMIGLIA DIVERSA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Tra i cattolici si difende quasi istintivamente il valore della famiglia, ma non sempre ci fermiamo a riflettere sul contenuto concreto di un progetto familiare inteso e vissuto a partire dall’Evangelo. Come sarebbe una famiglia che s’ispira a Gesù?

La famiglia, secondo lui, ha la sua origine nel mistero del Creatore che attira la donna e l’uomo ad essere “una sola carne”, condividendo la vita in una consegna reciproca, animata da un amore libero e gratuito. Questa è la prima e decisiva cosa. Questa esperienza amorosa dei genitori può generare una famiglia sana.

Seguendo la chiamata profonda del loro amore, i genitori diventano fonte di vita nuova. È il loro compito più appassionante, quello che può dare una profondità e un orizzonte nuovo al loro amore, quello che può consolidare per sempre la loro opera creatrice nel mondo.

I figli sono un dono e una responsabilità. Una sfida difficile e una soddisfazione incomparabile. L’agire di Gesù che difende sempre i piccoli e abbraccia e benedice i bambini, suggerisce l’atteggiamento fondamentale: aver cura della vita fragile di coloro che iniziano il loro cammino per questo mondo. Nessuno potrà offrire loro niente di meglio.

Una famiglia cristiana cerca di vivere un’esperienza originale in mezzo alla società attuale, indifferente e agnostica: costruire il loro focolare a partire da Gesù. Dove due o tre sono riuniti nel mio nome, io sono in mezzo a loro. È Gesù che incoraggia, sostiene e orienta la vita sana della famiglia.

Il focolare diventa allora uno spazio privilegiato per vivere le esperienze più fondamentali della fede cristiana: la fiducia in un Dio Buono, amico dell’essere umano; l’attrazione per lo stile di vita di Gesù; la scoperta del progetto di Dio, di costruire un mondo più degno, giusto e amabile per tutti. La lettura dell’Evangelo in famiglia è, per tutto questo, un’esperienza decisiva.

In un focolare dove Gesù è vissuto con fede semplice, ma con passione grande, cresce una famiglia sempre accogliente, sensibile alla sofferenza dei più bisognosi, dove s’impara a condividere e a impegnarsi per un mondo più umano. Una famiglia che non si chiude solo sui suoi interessi ma che vive aperta alla famiglia umana.

Molti genitori vivono oggi sopraffatti da problemi diversi, e troppo soli per far fronte al loro compito. Non potrebbero ricevere un aiuto più concreto ed efficace dalle comunità cristiane? A molti genitori credenti farebbe molto bene incontrarsi, condividere le loro inquietudini e sostenersi a vicenda. Non è evangelico esigere da loro compiti eroici e disinteressarsi poi delle loro lotte e preoccupazioni.

 

UNE FAMILLE DIFFERENTE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Nous, les catholiques, nous défendons presque instinctivement la valeur de la famille mais souvent nous ne prenons pas le temps de réfléchir sur le contenu concret d’un projet familial compris et vécu à partir de l’Evangile. Comment serait-elle cette famille qui s’inspire de Jésus?

La famille, selon Jésus, a son origine dans le mystère du Créateur qui attire l’homme et la femme à devenir “une seule chair”, partageant leur vie dans un don mutuel, animé par un amour libre et gratuit. C’est cela qui est premier et décisif. C’est cette expérience amoureuse des parents qui peut engendrer une famille saine.

En suivant l’appel profond de leur amour, les parents deviennent une source de vie nouvelle. C’est-là leur tâche la plus passionnante. Celle qui peut donner une profondeur et un horizon nouveau à leur amour. Celle qui peut consolider pour toujours leur œuvre créatrice dans le monde.

Les enfants sont un cadeau et une responsabilité. Un défi difficile et une satisfaction incomparable. La conduite de Jésus, défendant toujours les petits, embrassant et bénissant les enfants, nous suggère l’attitude de base: prendre soin de la vie fragile de ceux qui commencent leur marche à travers ce monde. Personne ne pourra leur offrir quelque chose de meilleur.

Une famille chrétienne tente de vivre une expérience originale au cœur de la société actuelle, indifférente et agnostique: bâtir son foyer à partir de Jésus. “Là où deux ou trois sont réunis en mon nom, je suis là, au milieu d’eux”. C’est Jésus qui anime, soutient et oriente la vie saine de la famille.

Le foyer devient alors un espace privilégié pour vivre les expériences les plus fondamentales de la foi chrétienne: la confiance en un Dieu Bon, ami de l’être humain; l’attrait pour le style de vie de Jésus; la découverte du projet de Dieu, celui de bâtir un monde plus digne, plus juste et plus aimable pour tous. Pour y arriver, la lecture de l’Evangile en famille constitue une expérience décisive.

Dans un foyer où Jésus est vécu dans une foi simple mais avec une grande passion, c’est une famille qui grandit, toujours accueillante, sensible à la souffrance des plus démunis, où l’on apprend à partager et à s’engager pour un monde plus humain. Une famille qui ne se renferme pas sur ses seuls intérêts mais qui s’ouvre à la famille humaine.

Beaucoup de parents sont aujourd’hui débordés par divers problèmes et trop seuls pour affronter leur tâche. Ne pourraient-ils pas recevoir une aide plus concrète et plus efficace de la part des communautés chrétiennes? Beaucoup de parents croyants tireraient grand profit du fait de se rencontrer, de partager leurs inquiétudes et de se soutenir mutuellement. Ce n’est pas évangélique d’exiger d’eux des tâches héroïques en oubliant ensuite, leurs luttes et leurs efforts.

 

BESTE TANKERA BATEKO FAMILIA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Katolikoen artean senez bezala defenditzen da familiaren balioa, baina ez diogu ematen beti familia-egitasmoaren eduki konkretuaz gogoeta egiteari, Ebanjelioaren arabera hartuz eta biziz. Nolakoa izango litzateke Jesusengan inspiratutako familia bat?

Jesusen arabera, Kreatzailearen misterioan du jatorria familiak; emakumea eta gizonezkoa «haragi bakarra» izatera erakartzen ditu Kreatzaileak, beren bizitza partekatuz, batak besteari buru-eskaintza eginez, maitasun aske eta doakoak arnasturik. Hau da lehenengo gauza, eta erabakitzailea. Gurasoen maitasun-esperientzia honek sor dezake familia osasuntsua.

Beren maitasunaren dei sakonari jarraituz, bizi berri baten sorburu bihurtzen dira gurasoak. Horixe dute beren eginkizunik kilikagarriena. Beraien maitasunari sakontasun eta horizonte berri bat ematen ahal dizkiona. Beraien egintza sortzailea, munduan, betiko sendotzen ahal duena.

Seme-alabak erregalu bat dira eta erantzukizun bat. Erronka zaila baina atsegin parerik gabea. Jesusen jarduerak, beti jende txikia defendituz eta haurrak besarkatuz eta bedeinkatuz, oinarrizko jarrera iradokitzen du: munduko ibilaldia hasten dutenen bizitza hauskorra defenditzea. Ezin eskainiko die inork ezer hoberik.

Familia kristau batek esperientzia berezi bat bizitzera jotzen du gaur egungo gizarte honetan, axolagabe eta agnostiko honetan: bere sutondoa Jesusen arabera eraikitzera. «Bi edo hiru nire izenean elkartzen direnean, han nagoke ni haien artean». Jesus da familiaren bizitza sanoa arnasten, sostengatzen eta norabidetzen duena.

Familia, orduan, eremu pribilegiatu bihurtzen da, kristau-fedearen esperientziarik oinarrizkoenak bizitzeko: konfiantza Jainko Onberagan, gizakiaren adiskideagan; Jesusen biziera erakarle gertatzea; Jainkoaren egitasmoa aurkitzea, guztientzat mundu duinago, zuzenago eta maitagarriago bat eraikitzeko. Familian Ebanjelioa irakurtzea esperientzia erabakitzailea da honetarako guztirako.

Fede xume baina grinatsuaz Jesus bizi duten etxe batean, onarpen handiko familia hazten da, premiarik handiena dutenen sufrimenduaz sentibera, munduan gizatasun handiagoa ezartzeko konprometitua. Bere arazoetan hesitzen ez dena familia, baizik eta giza familia osoari irekia.

Problema desberdinek gainditurik ikusten du guraso askok gaur egun beren burua, eta bakartiegi, beren eginkizuna bete ahal izateko. Ez ote lukete jasotzen ahal laguntza zehatzago eta eginkorrago bat kristau-elkarteen aldetik? Guraso fededun askori on handia egingo lioke elkarrekin aurkitzeak, beren kezkak partekatzeak eta elkar sostengatzeak. Ez da jokabide ebanjelikoa gurasoei eginkizun heroikoak eskatu eta, ondoren, haien borrokaz eta buruhausteez axolagabe bizitzea.

 

UNA FAMÍLIA DIFERENT

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

Entre els catòlics es defensa gairebé instintivament el valor de la família, però no sempre ens aturem a reflexionar el contingut concret d’un projecte familiar, entès i viscut des de l’Evangeli. Com seria una família inspirada en Jesús?

La família, segons ell, té el seu origen en el misteri del Creador que atrau la dona i l’home a ser “una sola carn”, compartint la seva vida en un lliurament mutu, animat per un amor lliure i gratuït. Això és el primer i decisiu. Aquesta experiència amorosa dels pares pot engendrar una família sana.

Seguint la crida profunda del seu amor, els pares es converteixen en font de vida nova. És la seva tasca més apassionant. La que pot donar una fondària i un horitzó nou al seu amor. La que pot consolidar per sempre la seva obra creadora en el món.

Els fills són un regal i una responsabilitat. Un repte difícil i una satisfacció incomparable. L’actuació de Jesús, defensant sempre els petits i abraçant i beneint els nens, suggereix l’actitud bàsica: tenir cura de la vida fràgil dels que comencen el seu camí per aquest món. Ningú els podrà oferir res millor.

Una família cristiana procura de viure una experiència original enmig de la societat actual, indiferent i agnòstica: construir la seva llar des de Jesús. “On n’hi ha dos o tres de reunits en el meu nom, jo sóc allí enmig d’ells”. És Jesús qui encoratja, sosté i orienta la vida sana de la família.

La llar es converteix llavors en un espai privilegiat per viure les experiències més bàsiques de la fe cristiana: la confiança en un Déu Bo, amic de l’ésser humà, l’atracció per l’estil de vida de Jesús, el descobriment del projecte de Déu, de construir un món més digne, just i amable per a tots. La lectura de l’Evangeli en família és, per tot això, una experiència decisiva.

En una llar on es viu Jesús amb fe senzilla, però amb passió gran, creix una família sempre acollidora, sensible al patiment dels més necessitats, on s’aprèn a compartir i comprometre’s per un món més humà. Una família que no es tanca només en els seus interessos sinó que viu oberta a la família humana.

Molts pares viuen avui desbordats per diferents problemes, i massa sols per enfrontar-se a la seva tasca. No podrien rebre una ajuda més concreta i eficaç des de les comunitats cristianes? A molts pares creients els faria molt bé trobar-se, compartir les seves inquietuds i recolzar-se mútuament. No és evangèlic exigir tasques heroiques i desentendre’ns després de les seves lluites i esforços.

 

UNHA FAMILIA DIFERENTE

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

Entre os católicos deféndese case instintivamente o valor da familia, mas non sempre nos detemos a reflexionar o contido concreto dun proxecto familiar, entendido e vivido desde o Evanxeo. Como sería unha familia inspirada en Xesús?

A familia, segundo el, ten a súa orixe no misterio do Creador que atrae á muller e ao home a seren “unha soa carne”, compartindo a súa vida nunha entrega mutua, animada por un amor libre e gratuíto. Isto é o primeiro e decisivo. Esta experiencia amorosa dos pais pode procrear unha familia sa.

Seguindo a chamada profunda do seu amor, os pais convértense en fonte de vida nova. É a súa tarefa máis apaixonante. A que pode dar unha fondura e un horizonte novo ao seu amor. A que pode consolidar para sempre a súa obra creadora no mundo.

Os fillos son un agasallo e unha responsabilidade. Un reto difícil e unha satisfacción incomparábel. A actuación de Xesús, defendendo sempre aos pequenos e abrazando e bendicindo aos nenos, suxire a actitude básica: coidar a vida fráxil de quen comezan a súa andaina por este mundo. Ninguén lles poderá ofrecer nada mellor.

Unha familia cristiá trata de vivir unha experiencia orixinal no medio da sociedade actual, indiferente e agnóstica: construír o seu fogar desde Xesús. “Onde dous ou tres se reúnen no meu nome, alí estou eu no medio deles”. É Xesús quen alenta, sostén e orienta a vida sa da familia.

O fogar convértese entón nun espazo privilexiado para vivir as experiencias máis básicas da fe cristiá: a confianza nun Deus Bo, amigo do ser humano; a atracción polo estilo de vida de Xesús; o descubrimento do proxecto de Deus, de construír un mundo máis digno, xusto e amábel para todos.

A lectura do Evanxeo en familia é, para todo isto, unha experiencia decisiva.
Nun fogar onde se vive a Xesús con fe sinxela, pero con paixón grande, crece unha familia sempre acolledora, sensíbel ao sufrimento dos máis necesitados, onde se aprende a compartir e a comprometerse por un mundo máis humano. Unha familia que non se encerra só nos seus intereses senón que vive aberta á familia humana.

Moitos pais viven hoxe desbordados por diferentes problemas, e demasiado sos para enfrontarse á súa tarefa. Non poderían recibir unha axuda máis concreta e eficaz desde as comunidades cristiás?

A moitos pais crentes faríalles moito ben atopárense, compartir as súas inquietudes e apoiarse mutuamente. Non é evanxélico esixirlles tarefas heroicas e desentendérmonos logo das súas loitas e desvelos.

simplemente

Publicado: 25 diciembre, 2012 en cuatro líneas
¡Feliz Navidad!

Rebeca, Noemí, Andrés, Daniel, Cristina y César

Navidad: rutina, sorpresa y utopía

Publicado: 24 diciembre, 2012 en REFLEXIONES
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Navidad...NAVIDAD: RUTINA, SORPRESA Y UTOPÍA
JOSEP CORNELLÀ, cornella@comg.cat
GIRONA.

ECLESALIA, 24/12/12.- Ya se acerca la Navidad. Ya hace unos cuantos días que se acerca la Navidad. Un año más, se han encendido las luces en la calle, suenan villancicos en el interior de los grandes almacenes, se incita al consumo, y nos deseamos felicidad. A pesar de la crisis, seguimos el mismo ritual de otros años. Para algunos, un negocio. Para otros, una maldición. La Navidad puede convertirse en rutina. Y una rutina nunca puede ser una fiesta.

Pero Navidad debería tener más ingredientes de sorpresa que de rutina. La primera Navidad fue un hecho sorprendente que tuvo lugar en una noche oscura y fría, hace muchos años. Una noche que es paradigma de la noche del mundo. Y que es símbolo también de las muchas noches interiores de cada uno. La noche siempre es oscuridad y desorientación. Y si nos dejamos dominar por la negrura de la noche, no podremos estar atentos a la sorpresa. Sin sorpresa no hay vida, ya que la vida es la constante sorpresa de tener conciencia de la propia existencia. Navidad debe tener este elemento de sorpresa, de poder averiguar aquellos signos de esperanza que dan luz y calor en las tinieblas de la noche. Hay que estar atento a la sorpresa, oteando el horizonte desde la esperanza del corazón. Pero hay que tener un corazón preparado para acoger esta sorpresa. Nos puede pasar desapercibida, inmersos en la rutina de estos días. Hace falta una mirada de niño para ser sensibles a la sorpresa de Navidad. “Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos” le hace decir Saint Exupéry al Principito.

Y la Navidad debe ser utopía. Si la rutina es el pasado que se empeña en mantenerse presente, la utopía es el futuro que se esfuerza por nacer. Una sociedad no puede vivir sin utopías, sin unas ansias de dignidad, de respeto por la vida y de convivencia pacífica entre las personas y los pueblos. Sin utopías quedamos embarrados en los intereses individuales y perdemos la dimensión de la vida comunitaria.

La Navidad debe ser utopía también en este tiempo de crisis, tiempo de noche. Es este el momento de la indignación y del descontento, del afinamiento del sentido crítico y de la movilización de energías de emancipación humana. A partir de una narración legendaria sobre una noche de pastores alrededor de un Niño acostado en un pesebre, la Navidad señala un camino utópico hacia una sociedad más justa y solidaria, donde se puedan desarrollar unos valores universales, desde una crítica a las realidades presentes y, sobre todo, con la esperanza de un mundo mejor. Por muy injusto y desolador que sea el entorno, el ser humano mantiene siempre vivo el aliento de la esperanza.

Navidad debe ser mucho más que la suma de sus símbolos tan manipulados; Navidad, desde la sorpresa y la utopía, es una fiesta mucho más rica que todos los gastos del consumo. Os deseo, de todo corazón, una Feliz Navidad (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Pobreza desaparecidaGANAR LA ESPERANZA PARA ESTE TIEMPO
FELIPE MANUEL NIETO FERNÁNDEZ, Párroco de Cristo Salvador, flipelolo@hotmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 21/12/12.- La gente esta acostumbrada a animar a los desesperados con el consabido “la esperanza es lo último que se pierde”, sin embargo yo suelo responder, que “La esperanza no es lo último que se pierde sino lo primero que se gana porque sino estás perdido”.

Ahora bien, ¿cómo es que escribo sobre ganar la esperanza?, ¿es qué acaso la hemos perdido?; porque, tal como nos van las cosas en general, todo indica que, a pesar de la crisis económica y de valores, nuestras vidas, dentro de la red social que hemos tejido, no se sienten tan amenazadas; que, aunque nos ajustemos un poco el cinturón, nuestro estilo de vida, nuestro ritmo de consumo, apenas se aprecian cambios. Cabalgamos por los días, las semanas y los meses hacia un fin de año más, eso sí, mecidos por la bonanza de cierta certeza de que nada va a cambiar y si cambia tendrá remedio.

Los Mass Media, por ejemplo, nos bombardean con que cada día cuesta más dinero “llenar el cesto de la compra”, pero ellos mismo nos dan la solución envuelta en el papel de regalo de las encuestas: “Un estudio elaborado por el Observatorio de Consumo de Esade refleja una Navidad de dos velocidades: el 55% de los españoles se podrá permitir alguna alegría y confiesa que gastará entre 600 y 700 euros por familia, mientras que otro 25% ajustará sus gastos totales a unos 300 euros” ¡Y aquí no ha pasado nada!

Pero sí pasa algo, pasa que no nos informan de los hogares que ni siguiera pueden llenar el cesto con los alimentos básicos, no nos cuentan cómo lo pasarán el 20% de los que no tienen sitio en las encuestas, ni de que la pobreza en España, lejos de la esperanza de que esté bajando, aumenta escandalosamente. No sólo los medios de masas, también los Self Media (la información y diversión que podemos tener a nuestra medida y gusto gracias a la posibilidad de la comunicación interactiva) están dotando de una nueva característica a la pobreza: la invisibilidad. Y claro, ojos que no ven corazón que no siente. Sin embargo, las cifras no mienten y desenmascaran la falsa esperanza, no la ganada y que reivindico en estas líneas abiertamente, sino la que nos ayuda a vivir a fuerza de no ver ni sentir.

El Instituto Nacional de Estadística ha realizado un estudio sobre la pobreza en España (Encuesta de Condiciones de Vida) del que destacan 12 datos para la alarma:

  1. El 21,1 % de la población española vive por debajo del umbral de pobreza en 2012. Es una cifra parecida aunque ligeramente menor (0,7 puntos) que la de 2011. Este leve descenso de siete décimas se explica por la estabilidad de los ingresos de los mayores de 65 años: el resto de la población empeora.
  2. La situación de los hogares más desfavorecidos se agrava: el porcentaje de hogares españoles que llega a fin de mes con “mucha dificultad” alcanza el 12,7 %, frente al 9,8% de 2011.
  3. Los ingresos medios anuales de los hogares españoles alcanzaron los 24.609 euros en 2011, con una disminución del 1,9% respecto al año anterior. Si lo dividimos por persona, el ingreso medio de una persona que vive en España es de 9.321 euros, aún un 1,31% más bajo que en 2011.
  4. La tasa de pobreza disminuye entre los mayores de 65 años: ha pasado del 21,7% en 2010 al 16,9% en 2012. Influye su inmunidad a los vaivenes inmobiliarios, ya que la mayoría ya tiene vivienda en propiedad y pagada, según el INE.
  5. La tasa de pobreza aumenta entre las personas en edad de trabajar, entre 16 y 64 años, pasando del 19,4% en 2010 al 21,0% en 2012.
  6. Uno de cada cuatro menores de 16 años se sitúa por debajo del umbral de pobreza.
  7. La pobreza está relacionada con el nivel de formación: el 28,9% de la población que ha alcanzado un nivel educativo equivalente a la educación primaria o inferior, está en riesgo de pobreza. Cuando el grado alcanzado es la educación superior, dicha tasa se sitúa en el 10,0%.
  8. La tasa de pobreza entre los inmigrantes no comunitarios en España es del 43,5%. No es un número tan significativo como para forzar demasiado el dato general: si solo midiéramos a los españoles, la tasa sería del 19%, solo dos puntos menos que la común.
  9. El 44,5% de los hogares no se puede permitir ir de vacaciones fuera de casa al menos una semana al año. Este porcentaje es 5,6 puntos mayor que el registrado en 2011.
  10. El 40,0% de los hogares no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos, frente al 35,9% del año 2011.
  11. El 7,4% de los hogares tiene retrasos en los pagos a la hora de abonar gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, electricidad, comunidad,…). Este porcentaje es 1,2 puntos mayor que el del año anterior.
  12. EL 29,9% de los hogares españoles tiene pendiente el pago de una hipoteca. En el 9,3% de los casos se vive de alquiler.

Más aún, a la pobreza invisible hay que añadir otras dos características: La “persistencia” y la “transmisión generacional”. El despegue económico no ha producido distribución, sino, un aumento de la precariedad laboral. Los “pobres invisibles” son obreros sin trabajo, jóvenes que no acceden a su primer trabajo o con empleos temporales, mujeres con hijos a su cargo, inmigrantes, ancianos y niños.

La realidad nos está pidiendo una transformación que comienza por cambiar nuestro estilo de vida, pero aquí nos encontramos con el problema, que a la vez es causa de la invisibilidad de la pobreza: No estamos dispuestos a cambiar.

Existe un elemento o factor de conducta que influye poderosamente en nuestro estilo de vida. Los economistas lo llaman descuento hiperbólico, los sociólogos búsqueda de la satisfacción inmediata y, la gente sabía, es decir, nuestros mayores, “más vale pájaro en mano que ciento volando”. “Si a una persona le dan a escoger entre 50 euros hoy o 100 euros mañana, lo normal es que prefiera esperar a los 100. Pero si el plazo de tiempo es de un año, casi todo el mundo prefiere quedarse con los 50 euros en mano. Las consecuencias futuras -buenas o malas- no suelen contar mucho en nuestras decisiones actuales” (Anthony Giddens).

En otras palabras, que estaríamos dispuestos a cambiar si viéramos los beneficios del esfuerzo recompensados en un corto plazo de tiempo. Si cayera sobre nosotros la amenaza de que en muy poco tiempo podríamos engrosar las filas de los invisibles, comenzaríamos a pensarnos si disminuimos el tren de vida que llevamos.

Si sólo la catástrofe inmediata nos hace cambiar, ¿qué cabida tiene la esperanza, como virtud, en el día a día? En lugar de vivir en esperanza, tiramos hacia delante, ciegos e insensibles, agarrándonos a la espera de los desesperados cuando todo sale mal. Por eso, el Adviento, nos recuerda cada año que tenemos que cambiar, recuperar los horizontes utópicos, alimentar el alma y llenar nuestras entrañas de comprensión hacia los demás, hermanas y hermanos nuestros, para construir un nuevo mundo a fuerza de ganar la esperanza desde el signo de un Dios que se hace hombre, niño y frágil, para salvarnos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Se busca habitar casa de convivencias

Publicado: 19 diciembre, 2012 en cuatro líneas

SE BUSCA casa de convivencias o similar en la ciudad de Madrid para ser gestionada por una familia.

A menudo nos encontramos con hospederías en las que personas consagradas ofrecen acogida. Nos preguntamos: ¿Podría una familia ofrecer este servicio? Si la Vida Religiosa es capaz de abrir su casa por ser, en lo común, amplia en metros y dependencias ¿Cómo podría hacer lo mismo una familia? Los frailes y monjas acumulan años de experiencia congregacional y bienes inmuebles, todo un depósito de sabiduría y posibilidades. Una familia se dispersa, con los años, en múltiples núcleos humanos. ¿Cómo acumular experiencia familiar y un buen lugar de encuentro? En estos tiempos nuevos intuimos que puede ser efectiva una buena relación y diálogo entre ambas formas de vivir. De haber en Madrid, donde se encuentra la redacción de este servicio informativo ¿Habrá otros lugares en el mundo con las mismas posibilidades?

Los/as interesados/as pueden escribir a eclesalia@eclesalia.net

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Mujeres creyentes

Publicado: 19 diciembre, 2012 en BIBLIA
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Isabel y María4 Adviento (C) Lucas 1, 39-45
MUJERES CREYENTES
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 19/12/12.- Después de recibir la llamada de Dios, anunciándole que será madre del Mesías, María se pone en camino sola. Empieza para ella una vida nueva, al servicio de su Hijo Jesús. Marcha “aprisa”, con decisión. Siente necesidad de compartir su alegría con su prima Isabel y de ponerse cuanto antes a su servicio en los últimos meses de embarazo.

El encuentro de las dos madres es una escena insólita. No están presentes los varones. Solo dos mujeres sencillas, sin ningún título ni relevancia en la religión judía. María, que lleva consigo a todas partes a Jesús, e Isabel que, llena del espíritu profético, se atreve a bendecir a su prima sin ser sacerdote.

María entra en casa de Zacarías, pero no se dirige a él. Va directamente a saludar a Isabel. Nada sabemos del contenido de su saludo. Solo que aquel saludo llena la casa de una alegría desbordante. Es la alegría que vive María desde que escuchó el saludo del Ángel: “Alégrate, llena de gracia”.

Isabel no puede contener su sorpresa y su alegría. En cuanto oye el saludo de María, siente los movimientos de la criatura que lleva en su seno y los interpreta maternalmente como “saltos de alegría”. Enseguida, bendice a María “a voz en grito” diciendo: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”.

En ningún momento llama a María por su nombre. La contempla totalmente identificada con su misión: es la madre de su Señor. La ve como una mujer creyente en la que se irán cumpliendo los designios de Dios: “Dichosa porque has creído”.

Lo que más le sorprende es la actuación de María. No ha venido a mostrar su dignidad de madre del Mesías. No está allí para ser servida sino para servir. Isabel no sale de su asombro. “¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?”.

Son bastantes las mujeres que no viven con paz en el interior de la Iglesia. En algunas crece el desafecto y el malestar. Sufren al ver que, a pesar de ser las primeras colaboradoras en muchos campos, apenas se cuenta con ellas para pensar, decidir e impulsar la marcha de la Iglesia. Esta situación nos esta haciendo daño a todos.

El peso de una historia multisecular, controlada y dominada por el varón, nos impide tomar conciencia del empobrecimiento que significa para la Iglesia prescindir de una presencia más eficaz de la mujer. Nosotros no las escuchamos, pero Dios puede suscitar mujeres creyentes, llenas de espíritu profético, que nos contagien alegría y den a la Iglesia un rostro más humano. Serán una bendición. Nos enseñarán a seguir a Jesús con más pasión y fidelidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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La mujer también, pero menos

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MULHERES CRENTES

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Depois de receber a chamada de Deus, anunciando-lhe que será mãe do Messias, Maria põe-se a caminho sozinha. Começa para ela uma vida nova, ao serviço do seu Filho Jesus. Caminha depressa, com decisão. Sente necessidade de partilhar a sua alegria com a sua prima Isabel e colocar-se quanto antes ao seu serviço nos últimos meses de gravidez.

O encontro das duas mães é uma cena insólita. Não estão presentes os homens. Só duas mulheres simples, sem nenhum título nem relevância na religião judaica. Maria, que leva consigo a toda parte Jesus, e Isabel que, cheia do espírito profético, se atreve a abençoar a sua prima sem ser sacerdote.

Maria entra em casa de Zacarias, mas não se dirige a ele. Vai diretamente a saudar Isabel. Nada sabemos do estado da sua saúde. Só que aquela saudação enche a casa de uma alegria desbordante. É a alegria que vive Maria desde que escutou a saudação do Anjo: “Alegra-te, cheia de graça”.

Isabel não pode conter a sua surpresa e a sua alegria. Quando escuta a saudação de Maria, sente os movimentos do ser que leva no seu seio e interpreta-as maternalmente como “saltos de alegria”. De seguida, abençoa Maria “a voz gritando” e dizendo: “Bendita tu entre as mulheres e bendito o fruto do teu ventre”.

Em nenhum momento chama Maria pelo seu nome. Contempla-a totalmente identificada com a sua missão: é a mãe do seu Senhor. Vê-a como uma mulher crente em quem irão ser cumpridos os desígnios de Deus: “Ditosa porque acreditaste”.

O que mais a surpreende é a ação de Maria. Não veio mostrar a sua dignidade de mãe do Messias. Não está ali para ser servida mas para servir. Isabel não sai do seu assombro. “¿Quem sou eu para que me visite a mãe do meu Senhor?”.

São muitas as mulheres que não vivem em paz no interior da Igreja. Em algumas cresce o desafeto e o mal-estar. Sofrem ao ver que, apesar de serem as primeiras colaboradoras em muitos campos, apenas se conta com elas para pensar, decidir e impulsionar a marcha da Igreja. Esta situação está a provocar danos a todos.

O peso de uma história multisecular, controlada e dominada pelo homem, impede-nos de tomar consciência do empobrecimento que significa para a Igreja prescindir de uma presença mais eficaz da mulher. Nós não as escutamos, mas Deus pode suscitar mulheres crentes, cheias de espírito profético, que nos contagiam alegria e dêm à Igreja um rosto mais humano. Serão uma benção. Irão ensinar-nos a seguir Jesus com mais paixão e fidelidade.

DES FEMMES CROYANTES

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Après avoir reçu l’appel de Dieu lui annonçant qu’elle deviendra la mère du Messie, Marie se met en route toute seule. Une nouvelle vie, au service de son Fils Jésus, commence pour elle. Elle « hâte le pas », avec détermination. Elle sent le besoin de partager sa joie avec sa cousine Elisabeth et de se mettre à son service pendant les derniers mois de sa grossesse.

La rencontre entre les deux mères constitue une scène insolite. Les hommes sont absents. Seulement deux simples femmes, sans aucun titre ni place importante (relevance) dans la religion juive. Marie, portant partout avec elle Jésus et Elisabeth qui, remplie d’esprit prophétique, ose bénir sa cousine alors qu’elle n’est pas prêtre.

Marie entre chez Zacharie mais elle ne s’adresse pas à celui-ci. Elle va directement saluer Elisabeth. On ignore le contenu de sa salutation ; seulement que cette salutation remplit la maison d’une joie débordante. C’est la joie vécue par Marie depuis l’annonce de l’Ange : « Réjouis-toi, pleine de grâce ».

Elisabeth n’arrive pas à contenir sa surprise et sa joie. Dès qu’elle entend la salutation de Marie, elle ressent les mouvements de l’enfant qu’elle porte en son sein, qu’elle interprète maternellement en disant « l’enfant a tressailli au-dedans de moi ». Ensuite, elle bénit Marie « en criant » : « Tu es bénie entre toutes les femmes et le fruit de tes entrailles est béni »

Elle n’appelle pas Marie par son nom. Elle la voit complètement identifiée à sa mission : c’est la mère de son Seigneur. Elle la voit comme une femme croyante, chez qui s’accompliront les desseins de Dieu : « Bienheureuse celle qui a cru ».

Ce qui frappe le plus c’est la manière d’agir de Marie. Elle n’est pas venue montrer sa dignité de mère du Messie. Elle n’est pas venue pour être servie mais pour servir. Elisabeth n’en revient pas. « Qui suis-je pour que la mère de mon Seigneur vienne jusqu’à moi » ?

Un bon nombre de femmes ne sont pas en paix à l’intérieur de l’Eglise. Chez certaines la démotivation et le malaise s’accroissent. Elles souffrent en voyant que, malgré leur engagement en première ligne dans beaucoup de domaines, c’est à peine si on compte sur elles pour réfléchir, décider, impulser la marche de l’Eglise. C’est une situation qui nuit à tout le monde.

Le poids d’une histoire multiséculaire, contrôlée et dominée par l’homme, nous empêche de prendre conscience de l’appauvrissement que constitue pour l’Eglise le fait de se passer d’une présence plus efficace de la femme. Nous ne les écoutons pas, mais Dieu peut susciter des femmes croyantes, pleines d’esprit prophétique qui transmettent la joie et qui donnent à l’Eglise un visage plus humain. Elles seront une bénédiction. Elles nous apprendront à suivre Jésus plus passionnément et plus fidèlement.

EMAKUME FEDEDUNAK

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jainkoaren deia hartu ondoren, Mesiasen ama izango dela iragarriz, Mariak bideari egin dio, berak bakarrik. Bizitza berria hasi du, Jesus Semearen zerbitzuan. «Presaka» doa, adorez. Bere poza Elisabet lehengusinarekin partekatu beharra sentitzen du eta haren haurdunaldiko azken hilabeteetan hari lagundu beharra.

Bi ama horien topaketa ezohiko eszena da. Gizonezkoak ez daude presente. Bi emakume xume dira, inolako titulurik gabeak, juduen erlijioan inolako nabarmentasunik gabeak. Maria, Jesus alde guztietara berekin daramala, eta Elisabet, profeta-espirituaz betea, apaiz izan gabe bere lehengusina bedeinkatzeko ausardia izan duena.

Maria sartu da Zakariasen etxean, baina ez doa senarragana. Zuzenean, Elisabet agurtzera doa. Ez dakigu zer agur izan zen. Soilik, etxea pozez gainezka jarri zuela agur hark. Mariak bizi duen poza da, aingeruaren agurra entzun duenetik: «Poztu zaitez, graziaz bete hori».

Elisabetek ezin eutsi dio bere ezusteari eta pozari. Mariaren agurra entzun orduko, sabelean daraman haurraren mugimenduak sentitu eta «poz-jauzitzat» hartu ditu. Berehala, Maria bedeinkatu du goraki: «Bedeinkatua zu emakumeen artean eta bedeinkatua zure sabeleko fruitua».

Inoiz ez dio eman lehengusinari Maria izena. Bere misioarekin guztiz bat egina ikusi du: bere Jaunaren ama da. Emakume fededun ikusi du, zeinetan betez joango baitira Jainkoaren asmoak: «Zorionekoa zu sinetsi duzulako».

Gehienik harriarazi duena, Mariaren jokabidea izan da. Ez zaio etorri Mesiasen ama izatearen duintasuna agertzera. Ez da etorri Elisabet zerbitzari hartzeko, baizik bera haren zerbitzari izateko. Elisabet bere onetik aterata dabil harriduraz: «Zein naiz ni neure Jaunaren ama bisitan etor dakidan?»

Hainbat dira Elizaren barnean bakean bizi ez diren emakumeak. Batzuei handitzen ari zaie hoztasun-sentimendua eta ondoeza. Sufritu egiten dute, alor guztietan lehen lankideak izan eta doi-doi hartzen dituzte aintzat Elizaren ibilbideaz pentsatu, erabaki eta eragiteko orduan. Guztioi ari zaigu kalte egiten egoera hau.

Mendetako historiaren zamak, gizonezkoak kontrolatu eta dominatu izan duenak, ez digu uzten jabetzen Elizaren pobretze handi horretaz; alegia, emakumeari presenteago eta eginkorrago egoteko aukerarik ez emateak dakarren pobretzeaz. Guk ez diogu entzuten, baina Jainkoak sustatu ditzake emakume fededunak, profeta-espirituz beteak, poza kutsatuko digutenak eta Elizari gizatasun handiagoko aurpegiera emango diotenak. Bedeinkazio bat izango dira. Jesusi su eta leialtasun handiagoz jarraitzen erakutsiko digute.

 

DONES CREIENTS

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

Després de rebre la crida de Déu, anunciant-li que serà mare del Messies, Maria es posa en camí sola. Comença per a ella una vida nova, al servei del seu Fill Jesús. Se’n va “de pressa”, amb decisió. Sent necessitat de compartir la seva alegria amb la seva cosina Isabel i de posar-se com més aviat millor al seu servei en els últims mesos d’embaràs.

La trobada de les dues mares és una escena insòlita. No estan presents els homes. Només dues dones senzilles, sense cap títol ni rellevància en la religió jueva. Maria, que porta amb si a tot arreu Jesús, i Isabel que, plena de l’esperit profètic, s’atreveix a beneir la seva cosina sense ser sacerdot.

Maria entra a casa de Zacaries, però no es dirigeix a ell. Va directament a saludar Isabel. Res no sabem del contingut de la seva salutació. Només que aquella salutació omple la casa d’una alegria desbordant. És l’alegria que viu Maria des que va escoltar la salutació de l’Àngel: “Alegra’t, plena de gràcia”.

Isabel no pot contenir la seva sorpresa i la seva alegria. Quant sent la salutació de Maria, sent els moviments de la criatura que porta en el seu si i els interpreta maternalment com “salts d’alegria”. De seguida, beneeix Maria “amb totes les forces” dient: “Ets beneïda entre totes les dones i és beneït el fruit de les teves entranyes”.

En cap moment diu a Maria pel seu nom. La preveu totalment identificada amb la seva missió: és la mare del seu Senyor. La veu com una dona creient en la qual s’aniran complint els designis de Déu: “Feliç tu que has cregut”.

El que més la sorprèn és l’actuació de Maria. No ha vingut a mostrar la seva dignitat de mare del Messies. No hi ha anat per ser servida sinó per servir. Isabel no se’n sap avenir. “Qui sóc jo perquè la mare del meu Senyor em vingui a visitar?”

Són bastants les dones que no viuen amb pau a l’interior de l’Església. En algunes creix el desafecte i el malestar. Pateixen en veure que, tot i ser les primeres col•laboradores en molts camps, gairebé no es compta amb elles per pensar, decidir i impulsar la marxa de l’Església. Aquesta situació ens està fent mal a tots.

El pes d’una història multisecular, controlada i dominada pel varó, ens impedeix prendre consciència de l’empobriment que significa per a l’Església prescindir d’una presència més eficaç de la dona. Nosaltres no les escoltem, però Déu pot suscitar dones creients, plenes d’esperit profètic, que ens encomanin alegria i donin a l’Església un rostre més humà. Seran una benedicció. Ens ensenyaran a seguir Jesús amb més passió i fidelitat.

MULLERES CRENTES

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

Loguiño de recibir a chamada de Deus, anunciándolle que será nai do Mesías, María ponse a camiño soa.

Empeza para ela unha vida nova, ao servizo do seu Fillo Xesús. Marcha “apresa”, con decisión. Sente necesidade de compartir a súa alegría coa súa curmá Isabel e de pórse canto antes ao seu servizo nos últimos meses de embarazo.

O encontro das dúas nais é unha escena insólita. Non están presentes os homes. Só dúas mulleres sinxelas, sen ningún título nin relevancia na relixión xudía.

María, que leva consigo a todas partes a Xesús, e Isabel que, chea do espírito profético, atrévese a bendicir á súa curmá sen ser sacerdote.

María entra en casa de Zacarías, pero non se dirixe a el. Vai directamente a saudar a Isabel. Nada sabemos do contido do seu saúdo. Só que aquel saúdo enche a casa dunha alegría desbordante. É a alegría que vive María desde que escoitou o saúdo do Anxo: “Alégrache, chea de graza”.

Isabel non pode conter a súa sorpresa e a súa alegría. En canto oe o saúdo de María, sente os movementos da criatura que leva no seu seo e interprétaos maternalmente como “choutos de alegría”. Enseguida, bendí a María “de viva voz” dicindo: “Bendita ti entre as mulleres e bendito o froito do teu ventre”.

En ningún momento chama a María polo seu nome. Contémplaa totalmente identificada coa súa misión: é a nai do seu Señor. Míraa coma unha muller crente na que se irán cumprindo os designios de Deus: “Ditosa porque criches”.

O que máis lle sorprende é a actuación de María. Non veu mostrar a súa dignidade de nai do Mesías. Non está alí para ser servida senón para servir. Isabel non sae do seu asombro. “Quen son eu para que me visite a nai do meu Señor?”.

Son moitas as mulleres que non viven con paz no interior da Igrexa. Nalgunhas medra o desafecto e o malestar. Sofren ao veren que, a pesar de seren as primeiras colaboradoras en moitos campos, apenas se conta con elas para pensar, decidir e impulsar a marcha da Igrexa. Esta situación estanos facendo dano a todos.

O peso dunha historia multisecular, controlada e dominada polo home, impídenos tomarmos conciencia do empobrecimiento que significa para a Igrexa prescindirmos dunha presenza máis eficaz da muller. Nós non as escoitamos, pero Deus pode suscitar mulleres crentes, cheas de espírito profético, que nos contaxien alegría e dean á Igrexa un rostro máis humano. Serán unha bendición. Ensinarannos a seguirmos a Xesús con máis paixón e fidelidade.

Cada díaSOLO EL AMOR SOLIDARIO NOS CAMBIARÁ
Mensaje de Navidad
MONJAS BENEDICTINAS, mbenaver@planalfa.es
PALACIOS DE BENAVER (BURGOS).

ECLESALIA, 18/12/12.- Sobre el mundo se ha acumulado tanta injusticia y sufrimiento que una, sin ser directamente culpable, se siente, a veces avergonzada simplemente de vivir, de poder comer, de tener un techo donde cobijarse, es decir, de llevar  una existencia mínimamente normal a la que deberíamos tener acceso todos.

Pero, ¿quién piensa hoy de verdad en los demás? Es inmoral instalarnos en el propio bienestar sin acordarnos de los pobres, de los que sufren cualquier tipo de exclusión, de los más desfavorecidos, de los que han sido castigados por la adversidad. Por desgracia esta actitud es hoy muy general.

La lucha por la vida y el ambiente materialista y consumista, el individualismo imperante nos han endurecido el corazón, nos han hecho insensibles al sufrimiento ajeno. Si nuestra época se distingue de las anteriores es, sobre todo, por la pérdida del sentido de fraternidad  y de solidaridad aunque se hable mucho de ella. Siempre encontramos motivos para justificar nuestros egoísmos y  nuestra insensibilidad.

Nadie, por supuesto, es personalmente responsable de todo lo que acontece en este mundo pero, de alguna manera, todos somos más o menos cómplices. Creo que el primer acto de egolatría está en considerarnos inocentes y creer que tenemos derecho a gozar de nuestro bienestar sin preocuparnos de los que padecen hambre, de los que han sido arrojados a la cuneta.

Están ya próximas las fiestas de Navidad y, mientras muchos de nosotros, inmerecidamente y gratuitamente, nos disponemos a celebrar la venida de Jesús al mundo en la abundancia, en el despilfarro, en el bullicio de la fiesta, entretenidos con las compras, los regalos, los preparativos de las cenas…, junto a nosotros habrá  hermanos y hermanas que pasan hambre, que no tendrán en  su mesa ni siquiera lo más imprescindible para satisfacer sus necesidades. Otros muchos sufrirán los azotes de la guerra, de la emigración, de la marginación, de los desahucios, de la enfermedad….

Ante tal situación ¿tiene todavía sentido el mensaje de la Navidad? Si Dios ha venido al mundo ¿por qué todo sigue exactamente igual? ¿A qué viene celebrar el nacimiento de Jesús intercambiando deseos de paz, de alegría y fraternidad si el mundo seguirá tan mal como siempre?

En realidad son preguntas que tocan la raíz de nuestro ser de creyentes. ¿Creemos de verdad que Dios es realmente el Salvador que viene a liberarnos de la opresión, a devolvernos la libertad, a romper las cadenas del pecado?, ¿estamos convencidos de que el Señor camina a nuestro lado pues es el Emmanuel, el Dios-con-nosotros que ha entrado en nuestra historia para compartir a fondo nuestras luchas y esfuerzos, para sostenernos en nuestro caminar?

Los que creemos en Jesús de Nazaret sabemos que este mundo puede cambiar, que Él puede hacer que las espadas se conviertan en arados y las lanzas en podaderas, que es posible que los hombres y mujeres vivamos en paz, que los bienes de la tierra sean compartidos entre todos. Sin embargo, no cambiará sólo con protestas, lamentos y críticas estériles. Cambiará si todos nos comprometemos en una lucha solidaria; si somos capaces de apagar nuestros egoísmos, nuestras ambiciones, nuestra pasividad ante los abusos e injusticias; si llegamos a hacer  del amor el centro de nuestra vida y  el motor de nuestros impulsos; si nos atrevemos a creer que todo hombre y toda mujer es nuestro hermano/a.

Sólo el amor puede hacer que cambien muchas cosas, y el mundo entero está necesitado de amor, sediento de amor. El amor  es el único remedio para cambiar los males que nos aquejan y de los que todos somos, de alguna manera, culpables. Sólo el amor nos puede llevar a la solidaridad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).