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Hemos dado a luz

Publicado: 16 mayo, 2013 en ACTUALIDAD
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manos-de-bebeHEMOS DADO A LUZ
CRISTINA y CÉSAR, eclesalia@eclesalia.net
MADRID.

ECLESALIA, 16/05/13.- Estaba en la oscuridad de las entrañas de mamá y ha visto la luz. Se encontraba bien, tranquila, creciendo, feliz, en lo oscuro del vientre de su madre y salió a la luz. Eran las cuatro de la madrugada y fuera todo era oscuridad y silencio, pero ella encontró la luz.

Nos ha iluminado, es tranquila, esplendorosa y sigue deseando que le quieran tanto como Dios. “La noche es tiempo de salvación” y nos la ha traído a borbotones tanto como tanta felicidad que sentimos.

Le esperan días de gozos y esperanzas, nos proponemos acompañarla con todo nuestro cariño. Es la pequeña de cinco, y sus hermanas y hermanos ya la han visto. Han visto la luz que nos ha traído, la vida en el más inmenso sentido de la palabra. La viva conciencia de un nuevo ser humano que llega a este mundo en busca de la felicidad.

Nos sentimos felices. Nuestra Eclesalia aumenta la familia. Hemos dado a luz a nuestra preciosa Lidia.

Paz y bien.

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José Luis Sanpedro....COMPROMETIDO, INDIGNADO, SABIO Y ETERNAMENTE JOVEN
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 11/04/13.- El título de este escrito, aunque es largo, se queda escaso para hablar de José Luis Sampedro. Hasta para morirse eligió lo que quería hacer y no dejó que hubiera interferencias.

Ayer cuando supe la noticia por Internet no pude por menos que sonreír pensando que había puenteado al dios Comunicación, eligiendo morir en privado, con sosiego y sin espectáculos funerarios de celebridad.

Cada vez quedan menos. Sampedro vivió con una ética que es noticia porque cada vez resulta más extraña en el día a día; se comprometió en la denuncia de las barbaridades del sistema político y financiero a nivel mundial; mostró su indignación y supo contagiarla a otros, animando especialmente a los jóvenes, desde su propia e incombustible “juventud”, a no resignarse ante tanta injusticia y corrupción; y dejó el testimonio de su sabiduría en la gestión de la libertad con la que vivió 96 años, lúcidos y lucidos (¡atención al acento!) hasta el minuto final… y más: nos deja el testigo para que todos nos animemos a seguir por el camino de la rebeldía ética y la chispa de la denuncia activa con los dones que hemos recibido.

José Luis Sampedro utilizó la palabra, tanto hablada (profesor de Universidad, conferenciante, etc.) como escrita (ha dejado escritos muchos libros), pero también dejó ver otra herramienta: su propia vida, sus elecciones, opciones, renuncias… “En esto fundo la dignidad del hombre: en dar sentido humano a cuanto le sobreviene”, dijo.

Humanista y economista, Sampedro hace compatible lo aparentemente incompatible. Se entenderá leyendo su explicación: “Hay dos tipos de economistas: los que trabajan para hacer más ricos a los ricos y los que trabajamos para hacer menos pobres a los pobres”.

Otra perla más: “El tiempo no es oro; el oro no vale nada. El tiempo es vida”. Fue rico no por la cantidad de años que vivió sino por cómo los vivió: el destello del oro no le cegó y así podía ver más allá la realidad del mundo, denunciando activamente la injusticia y el deterioro de la sociedad. Insistía: “Poner el dinero como bien supremo nos conduce a la catástrofe”. Lo estamos viviendo.

Para terminar “escuchemos” a José Luis Sampedro en la parte final de su discurso titulado “De la frontera” al entrar en la Real Academia Española de la Lengua, el 2 de junio de 1991:

“No hay convivencia sin tolerancia mutua, y así vuelvo a mis palabras iniciales, para rogaros tolerancia hacia el hombre que soy, humilde y fronterizo; aunque acaso no sea tanta mi humildad, puesto que vengo envaneciéndome de ella. ¿O quizás en el fondo la humildad tiene también su orgullo? «Llaneza muchacho, y no te encumbres, que toda afectación es vana», recomienda el maestro de todos por boca de maese Pedro, el del retablo. En todo caso, me sosiega saber que mis venideros pasos hacia mi última frontera los daré en vuestra compañía y al amparo de vuestro saber. Me esforzaré por no desentonar en esta Casa y, por si en alguna ocasión no lo consigo, permitidme justificarme de antemano concluyendo con una leyenda japonesa:

“En un antiguo monasterio el monje jardinero llevaba varias semanas preocupado. Había anunciado su visita el abad de otro cenobio cuyo jardín era reputadísimo, e importaba no desmerecer ante sus ojos. Para eso el monje venía perfeccionando el pequeño microcosmos de su jardín, repasando las ondas de arena finísima que representaban el océano, tallando el boj delimitador, aclarando el musgo y los líquenes que envejecían la roca central, símbolo de la montaña sustentadora del cielo. La víspera de la anunciada visita su propio abad acudió a felicitarle, pero el monje se sentía inquieto ante su jardín: algo faltaba. De pronto tuvo una inspiración. Se acerco al cerezo que descollaba entre los arbustos y sacudiéndolo con cuidado logró desprender de una rama la primera hoja del otoño. La hoja osciló despacio en su caída y se convirtió en una mancha amarillenta sobre el verdor impoluto del césped. El monje sonrió: el jardín perfecto quedaba completado con la imperfección. Ahora si representaba el cosmos”.

Quisiera poder desempeñar aquí, al menos, la misma función que aquella hoja. Y quisiera creer, además, que mis palabras no han disonado demasiado en la serena armonía de esta solemnidad. Muchas gracias”.

No era hombre creyente, en el sentido que tenemos los creyentes del ser creyente, así que para los que no crean en los no-creyentes, recordar que la fe es un don, se tiene o no se tiene; pero el amor es un sello impreso en el corazón humano y José Luis Sampedro demostró que ese sello lo llevaba grabado a fuego; el que nunca se apaga. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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José Luis Sanpedro en POR (Piensa, Opina, Reacciona)

papa bendecido por el puebloPADRE SOLO HAY UNO, PAPA TAMBIÉN
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 14/03/13.- “No llaméis a nadie padre vuestro en la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos” (Mt 23,9)… pero Papa, sí.

No pudimos participar en la elección, pero esperar, sí. Fumata blanca: habemus Papam. Y la oración sube como incienso en tu Presencia del corazón de millones de creyentes: habemus Papam.

No pudimos elegir, pero recibir, sí: tenemos Padre, que está en los cielos, y, de nuevo tenemos Papa, acá en la tierra. Se asomó a la ventana, imitando el abrazo de la columnata de Bernini, y presentó su rostro y su figura al mundo. Hubo sonrisas, aplausos, oraciones. Después, su primera despedida; la ventana se cerró y el Papa se adentró en la casa vaticana para iniciar su nueva vida al servicio del don que ha recibido.

¡No cierres la ventana! Deja que permanezca abierta. Di a los de la casa –los hermanos de la curia vaticana- que esa ventana se deja abierta. Al menos esa quede abierta para que el viento del Espíritu entre y ventile las estancias. Que sea tu primera acción y para ellos su primera obediencia. Más tarde, poco a poco, otras habrán de abrirse.

Asómate a esa ventana, siete veces al día, como el orante se asoma al corazón de Dios en el Oficio Divino, y mira al mundo con pasión y compasión. ¡Tantas veces tendrás que salir corriendo por la puerta de San Pedro y atravesar veloz la bella plaza, para salir al encuentro del hijo y de la hija que el mundo dejó sin dignidad; de la familia que ya no encuentra su sitio; del niño y de la niña que arrebataron su infancia, y lo harás profundamente conmovido, echándote al cuello, besando y abrazando (Lc 15,11-32)!

Algunos no estarán de acuerdo, en tu propia casa. Si alguien pretende cerrar la ventana… ¡ponle deberes!… que se asome también y ayude en la acogida, ocupándose de traer traje, anillo, sandalias, un buen plato en la mesa del banquete y música para el baile (Lc 1, 11-32).

Pero para correr hacia quien viene malherido y desprovisto de dignidad hay que soltar lastre. Los Jefes de los Estados no salen corriendo a la puerta de sus palacios o sedes institucionales, utilizan demasiada parafernalia protocolaria al recibir a quien llega.

¿Por dónde empezar en el Vaticano? Sin prisa pero con paso firme quizás fuera conveniente aplicar una buena terapia de sencillez en las formas exteriores y de simplificación en las normas. Pero ya sabemos que lo exterior siempre es fruto de lo interior y no se puede dar lo que no se vive por dentro.

Habrá que recorrer un serio camino de discernimiento eclesial para dejar de ser Estado, con todo lo que ello conlleva, y pasar a ser una Familia-Comunidad de hermanos a nivel universal. Y cuando digo “hermanos”, no lo digo en plan poético e idealista, lo digo reconociendo los dos prototipos de los hermanos de la parábola del Hijo Pródigo (Lc 15,11-32) que, ni uno ni otro eran un dechado de virtudes, más bien eran dos desastres, dos personas que no se reconocían a sí mismos, no sabían quienes eran. Cada uno a su desdichada manera, no se sabía hijo amado. Pero el Padre sí sabía quien era y se expresó con la libertad de quien ama, haciéndose ajeno a la conducta del mundo como decía S. Benito (RB IV, 20), “transgrediendo” las leyes mundanas con una de mayor calado: el Amor.

Al nuevo Papa se le pedirá mejorar la vida de la Iglesia. Seguramente en la mesa del que será su despacho, esperan ser abiertas muchas carpetas con diferentes rótulos, indicando temas pendientes, temas olvidados, temas traspapelados, temas que no se quieren tocar por unos y evitar por otros, temas que asustan, temas que disgustan, temas que preocupan, temas… infinidad de temas.

¿Por dónde empezar?: Encuentro con los POBRES

Ahí están esperando: los pobres, los que no tienen voz o son amenazados si se pronuncian (que le pregunten al obispo Pedro Casaldáliga, que a su edad y enfermo, sigue defendiendo lo que muchos quieren que no se defienda). Los que son invisibles para las sociedades ricas y los “nuevos pobres” de los países del “ex-estado del bienestar” que están sufriendo las consecuencias de un sistema económico deshumanizado, que olvida a la persona por el beneficio desmedido y repartido entre unos pocos.

Ponga la política vaticana en primera línea de actuación lo que ya dejó dicho el Concilio Vaticano II: “Demuestren (los obispos) en su enseñanza la preocupación maternal de la Iglesia para con todos los hombres, sean fieles o infieles, con especial amor a los pobres y débiles, a quienes les envió el Señor a evangelizar (“Christus Dominus”, 13).

Evangelizar con amor maternal significa que una madre y un padre (en este caso, la Iglesia) además de dar de comer, han de defender de la injusticia a sus hijos, por puro instinto natural y evangélico. La opción por los pobres permanece en estado de letargo desde arriba, pero desde abajo está viva en el recuerdo de quienes se comprometieron con ellos: Monseñor Romero, Ellacuría y sus compañeros, Elder Cámara, Samuel Ruiz y tantos otros.

Acercarse al pobre es muy bueno porque, a no ser que haya una huida para no ver esa realidad, te pone delante de todo lo que te sobra. Y aunque no sea de golpe, se puede ir avanzando hacia un despojamiento de carga innecesaria. Por eso, desde arriba de la Iglesia, sería muy beneficioso, casi un poco egoísta, pues tantos detalles de opulencia empezarían a caer a nivel ropajes, infraestructura, servicio, etc. y sería un primer signo sencillo y silencioso de que algo está cambiando.

¿Por dónde seguir?: Encuentro con los LAICOS

Llega la hora y, realmente, hace mucho que ha llegado, de que los laicos –hombres y mujeres- sean considerados “mayores de edad” en la vida de la Iglesia. No sólo por el trabajo que desempeñan y las tareas que sacan adelante, sino también en la toma de decisiones y responsabilidades.

Es un tema de concepto: ser considerados como iguales, ni más ni menos que un religioso o religiosa, un sacerdote, un obispo, un arzobispo, un cardenal, un monje o una monja… iguales. Eso significa hijos del mismo Dios con tareas diferentes por el Reino, dentro de la misma Iglesia.

¿Por dónde avanzar?: Encuentro con las MUJERES

No estoy abriendo la carpeta con el rótulo “Sacerdocio femenino”, no, todavía no. Eso vendrá después.

Millones de mujeres en el mundo desearían un cambio de mirada en la jerarquía de la Iglesia hacia ellas. Que desapareciera el miedo compulsivo a lo femenino. Jesús no infravaloró ni humilló a las mujeres. Jesús se encontró con ellas, no las obvió como si fueran seres de diferente categoría. Jesús las escuchó, empezando por su madre que fue la primera mujer en su vida y, como toda madre, le impulsó a dar el primer paso: de pequeño y en Caná; hasta la última, María Magdalena, primera en recibir el mensaje de su resurrección y enviada a comunicarlo. Jesús se interesó, ayudó, consoló y dio dignidad a las mujeres de su tiempo, y quedó escrito en las páginas del Evangelio. ¿Por qué todavía seguimos así?

El Padre de la parábola se hubiera conmovido igual si fuera una hija la que volvía a él, y animaría con la misma insistencia a la mayor, indignada por la presencia de su hermana.

Si el nuevo Papa empieza por los pobres va a encontrar por el camino a muchas mujeres, millones, pues en la precariedad, la pobreza, el abandono, la violencia y la injusticia, las mujeres se encuentran en primera línea, y además casi nunca van solas, llevan a su lado, entre las piernas, en el pecho, en los trabajos de campo a la espalda, a sus hijos, de todas las edades. Suelen estar solas o acompañándose unas y otras. Esto sucede en todas la latitudes.

Después, por supuesto, también habrá que hablar del sacerdocio femenino y de las diferencias en la vida religiosa, por ejemplo, de la clausura papal a las monjas, y de tantos temas relacionados con lo femenino.

Para terminar, contaré lo que me animó a escribir sobre la llegada al Vaticano de un nuevo Papa. Es una sencilla historia que me contó una amiga.

Recogió a su nieta de nueve años del colegio y en el coche le preguntó qué tal le había ido en el colegio. La niña le dijo que le habían puesto buenas notas. Luego permaneció en silencio. Al poco le dice a su abuela:

-                      Abuela, te voy a poner un 10.

-                      ¿A mí por qué me vas a poner un 10?

-                      Por lo bien que me sabes escuchar y por las tortillas tan buenas que me haces.

ESCUCHA desde el corazón y los signos de los tiempos y ALIMENTO desde el Amor, estas son dos cosas que me atrevo a pedir al Papa Francisco. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Jorge Mario, papa Francisco I, en plena predicación, el 25 de septiembre del año pasado en Constitución, provincia de Santa Fe, Argentina.

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Jesús. Aproximación históricaRESOLUCIÓN FAVORABLE SOBRE EL “JESÚS” DE PAGOLA
“A quienes han leído mi libro o han seguido de cerca las polémicas suscitadas a lo largo de estos seis años”
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 09/03/13.- He recibido con satisfacción la resolución definitiva de la Congregación Romana para la Doctrina de la Fe sobre mi libro, Jesús. Aproximación histórica. Con este motivo quiero dirigirme a quienes han leído mi libro o han seguido de cerca las polémicas suscitadas a lo largo de estos seis años.

1. Antes que nada, quiero decir que recibo las decisiones que se han tomado sobre mi libro como un estímulo que me reafirma en lo que, en estos momentos, es el único objetivo de mi vida: contribuir a que los hombres y mujeres de hoy podamos conocer mejor la personalidad apasionante de Jesús, acoger con más entusiasmo su proyecto de construir un mundo más humano, y acercarnos con más fe al misterio de esperanza que se encierra en su persona.

2. A quienes habéis leído mi libro os puede interesar conocer, aunque sea de manera concisa, las principales decisiones tomadas por Roma. En lo referente a cuestiones doctrinales, la Congregación reconoce que mi libro no contiene ninguna proposición contraria a la fe, por lo cual no me ha pedido corregir ningún error doctrinal o afirmación herética. En lo referente a cuestiones metodológicas, la Congregación hace diversas consideraciones sobre el objetivo y la naturaleza de mi libro, y sobre la relación entre fe e investigación histórica. Sin embargo, no ha considerado necesario pedirme una revisión del enfoque de mi obra ni tampoco corrección alguna sobre la metodología que empleo en mi trabajo.

3. Lo que se me ha pedido es que, “para evitar equívocos y malentendidos” introduzca en futuras ediciones “las modificaciones” sugeridas por mí mismo, en torno a cinco puntos concretos. No he dudado en ningún momento en colaborar con esta disposición, pues lo único que he buscado siempre ha sido que mi libro siga sembrando la Buena Noticia de Jesús. La nueva edición saldrá próximamente.

4. En estos momentos quiero agradeceros vivamente a los que, a lo largo de estos años, me habéis manifestado de diversas maneras vuestra cercanía y apoyo incondicional. He podido leer conmovido la experiencia que habéis vivido muchos de vosotros al leer mi libro. Me decís que Jesús ha cambiado radicalmente vuestra vida, que en él os habéis encontrado por fin con un Dios Amigo, que os habéis reafirmado en vuestra fe, que os habéis comprometido a vivir de manera evangélica… Gracias a todos. Me habéis hecho experimentar que Jesús sigue vivo en medio de nosotros.

5. Ahora solo miro al futuro. Quiero vivir mis últimos años colaborando en lo que considero la tarea más urgente en la Iglesia actual: volver a Jesucristo como la única verdad de la que nos está permitido vivir y la única fuerza que nos puede hacer caminar hacia una Iglesia más evangélica al servicio de un mundo más humano. Ya no sabría vivir de otra manera. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

A LOS CINCUENTA AÑOS DEL CONCILIO
JOSEP GORNELLÀ, cornella@comg.cat
GIRONA.

ECLESALIA, 23/10/12.- Jueves 11 de octubre de 1962. Llovía a cántaros en Girona cuando salíamos de la escuela. Era el presagio de las graves inundaciones de aquella noche del Pilar. Mientras, las campanas de la catedral no paraban de repicar: en Roma empezaba un Concilio. Con doce años, sabíamos poco de aquel acontecimiento. Hoy, cincuenta años después de aquel día, también jueves, quiero evocar algunas pinceladas en forma de pensamientos y sentimientos relativos a un hecho que marcaría profundamente mi vida de creyente. Lejos de una aproximación teológica o de un análisis histórico, quiero aportar más una experiencia personal vivida y revivida lo largo de esta cincuentena.

¿Quien convocaba el concilio? El papa Juan XXIII había cautivado mi atención de preadolescente. Tras la anquilosada figura de Pío XII, llegaba un papa rechoncho, con un lenguaje que se hacía entender. Era un papa diferente. Era el Papa de la sencillez y de los gestos de proximidad. Con los años, he entendido que Roncalli fue un hombre de fidelidad extrema al Evangelio que predicaba. ¡Se lo creía! Y lo vivía con profundidad. Dicen que había hecho suya una frase “Dios lo es todo, yo no soy nada” y que la repetía a menudo. Y esta frase, lejos de anihilar-lo, le espoleaba a hacer aquello que entendía como voluntad de Dios por encima de formalismos y tradiciones. Él se sintió un instrumento en manos de la Providencia para acercar la iglesia, curvada por tantos años de inmovilismo, a sus raíces. No era fácil. Pero tenía el coraje de la fe.

Abrir las ventanas, ventilar el polvo. Fue una de las primeras expresiones de Juan XXIII al convocar el concilio. La comparación era muy casera: durante muchos siglos, decía el Papa, se ha ido depositando mucho polvo sobre el Evangelio, y el polvo dificulta su lectura. Había que abrir bien las ventanas sin miedo, era necesario que entrara el viento de fuera y ventilara todo aquel polvo. Había que encontrar de nuevo la sencillez del Evangelio. Había que prescindir de todo aquello que era superfluo. Los fieles tendrían acceso directo a la biblia. Y, sin miedo, se aplicarían las ciencias de la exégesis histórica sobre los textos sagrados para dar una respuesta a la interpretación. Nada se puede comprender si no se sitúa dentro del contexto en que fue escrito ni se conocen los objetivos que tenía el autor en redactarlo. No había nada que temer si se tenía confianza. No había que tener miedo al iniciar un diálogo entre la iglesia y el mundo si sabíamos de donde partíamos. No se podía tener miedo.

Contra los profetas de calamidades. Juan XXIII advirtió seriamente de los peligros que suponen los profetas de calamidades, aquellos que, desde el más reciente pasado hasta el presente, sólo saben ver inconvenientes y errores; aquellos que no anuncian más que desgracias como si estuviera ya a punto de llegar la destrucción del mundo. Este mensaje gana actualidad hoy, cuando, inmersos en una grave crisis que, más allá de la economía es también crisis de valores, surgen tantos profetas de calamidades que infunden miedos sin fundamentos a la población. No hace demasiados días, la conferencia episcopal española advertía sobre una retahíla de calamidades, muy lejos de aquel espíritu de confianza que tenía el Papa Juan en las palabras de Jesús cuando dijo que no nos abandonaría nunca.

Los signos de los tiempos. Es una de las grana aportaciones de Juan XXIII. Durante muchos años se había creído que, desde la muerte del último de los apóstoles, Dios ya no dirigía la palabra a la humanidad. Pero Juan XXIII apuesta por una revelación que sigue vigente: Dios sigue manifestándose a través de los signos del tiempo. De hecho, no es ningún invento: la advertencia sobre que hay que prestar atención a los signos del tiempo ya se encuentra en el mismo evangelio, cuando Jesús critica a los de su tiempo que, sabiendo como saben predecir si lloverá o si hará calor, no son capaces de entender su mensaje liberador. Sin embargo, seguimos sin entender los signos del tiempo. Y así nos va.

Aggiornamento. Fue un neologismo que adquirió carta de identidad. Había que ponerse al día. Había que dejar las viejas estructuras y actualizar el mensaje. Había que tener en cuenta que el mundo va a una velocidad y que la iglesia debe estar a la altura de las circunstancias para poder dar testimonio de su mensaje valioso. Si no, todo queda devaluado.

Y después… Juan XXIII murió al cabo de ocho meses de inaugurar el concilio. Su espíritu juvenil se ha ido diluyendo y perdiendo. El Concilio queda como un recuerdo histórico, pero no como un estilo de vida. La tradición vuelve tener primacía sobre el frescor del Evangelio, se han vuelto a cerrar ventanas, y vuelven los miedos. Proliferan los profetas de calamidades que, dentro de la iglesia, velan para no perder poder, y hay miopía para ver los signos de los tiempos de un mundo que pide una palabra de paz y de amor, de justicia y de esperanza, y de compromiso firme. Lejos del aggiornamento, siguen las ceremonias anacrónicas, y vuelven los ornamentos y el latín…. Como decía el malogrado cardenal Martini, doscientos años separan la realidad de la iglesia de la realidad del mundo. Pero agradezco, desde el fondo del corazón, haber vivido aquellos años de esperanzas y de utopías. Agradezco que, pese a la actual involución, el espíritu de aquel 11 de octubre, todavía me da fuerza para intentar seguir la utopía del Evangelio. ¡Gracias, querido Papa Juan XXIII por haber sido un profeta de buena voluntad! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia

Del 7 al 12 de octubre
CRÓNICA DEL CONGRESO CONTINENTAL DE TEOLOGÍA
Celebrado en San Leopoldo, Rio Grande do Sul, Brasil
MIGUEL ESQUIROL VIVES, esquirolrios@gmail.com
COCHABAMBA (BOLIVIA).

ECLESALIA, 18/10/12.- Congreso que se realizó en San Leopoldo, a 30 km de Porto Alegre, en el Estado de Rio Grande do Sul, Brasil, del 7 al 12 de octubre de este 2012. Como motivo de los 50 años del Concilio Vaticano II y de los 40 de la Teología de la liberación.

Como aspectos destacados de este Congreso es, en primer lugar, su preparación a lo largo del año 2011, que con la animación y organización de Amerindia se tuvieron Jornadas teológicas por regiones que abarcaron todo el continente latinoamericano.

En el mismo Congreso se vio la enorme convocatoria al reunir alrededor de 750 participantes de todo el continente entre teólogos sacerdotes, algunos de ellos testigos vivos del Concilio, jóvenes, mujeres teólogas, teólogos de teologías emergentes como la teología india, feminista, ecológica… Y algunos de los padres, todavía vivos, de la Teología de la liberación. También asistieron unos 22 obispos entre Brasil, Chile y México y tres obispos anglicanos, que nos dirigieron palabras muy oportunas.

También la metodología del Congreso es importante de destacar ya que marcó el ritmo de las conferencias y de los talleres por temas específicos, que se tenían todas las tardes. Es el tradicional VER-JUZGAR-ACTUAR, pues se parte de la realidad vista y vivida y del contacto con los pobres y con el sufrimiento.

El 7 de octubre La conferencia inaugural fue a cargo de una joven teóloga, doctora en teología, Geraldina Céspedes y el teólogo Jon Sobrino sobre el tema “Un nuevo Congreso y un Congreso nuevo”.

El 8 de octubre, el Dr. Pedro Ribeiro de Oliveira nos habló sobre “La situación sociocultural, económica y política del Continente en el contexto mundial”. El Dr. Jung Mo Sung de la facultad metodista con su ponencia Economía y Teología. Y la conferencia sobre “Otro mundo es posible en el contexto latinoamericano” por el fundador de los Foros Sociales Mundiales, Prof. Chico Witaker.

El día 9 y después de un momento de oración, como todos los días, otras conferencias para reflexionar esa realidad del día anterior, el Juzgar, con eminentes teólogos como los profesores y doctores Victor Codina y Andrés Torres Queiruga con “Temas pendientes de la teología” y “Nuevos paradigmas de la teología” respectivamente. Y por la noche el Dr. Gustavo Gutiérrez “Una teología Latino-Americana: Trayectoria y Perspectivas”.

El día 10 Leonardo Boff sobre Ecoteología con toda su sabiduría y ciencia. Y el día 11 dedicado al Actuar, tuvimos como un verdadero broche de oro la ponencia del Dr. Joäo Batista Libanio de la Facultad jesuita de filosofía y teología de Belo Horizonte, que nos habló de Los Nuevos desafíos y tareas para la teología en América latina y el Caribe hoy, a partir de las contribuciones del Congreso.

Verdadera inyección de esperanza y entusiasmo en medio de la crisis que azota a las iglesias cristianas, en especial a la católica. Y en particular para la Teología de la Liberación. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

TEÓLOGAS EN EL REFECTORIO DE LOS MONJES BENEDICTINOS
Impresiones del Congreso Teológico Internacional “Las Teólogas vuelven a leer el Vaticano II: asumir una historia, preparar el futuro” celebrado en Roma del 4 al 6 de octubre de 2012 en el 50 Aniversario del Vaticano II
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 16/10/12.- Al llegar al Pontificio Ateneo S. Anselmo, bellísimo enclave monástico de monjes benedictinos, me dí cuenta inmediatamente de que el Concilio Vaticano II, que inició el Papa Juan XXIII en el año 1962, y del que celebramos este año el 50 aniversario, era la causa inicial de que este Congreso de teólogas se pudiera estar celebrando en semejante espacio.

Me comentaron que hasta principios de los años setenta,  ninguna mujer había entrado en los metros cuadrados de este monasterio benedictino masculino. En los días que ha durado el Congreso, el gran refectorio (comedor de los monjes) se ha convertido en sala de conferencias para acoger a más de doscientas teólogas de veintidós nacionalidades: Argentina (3), Austria (1), Australia (2), Brasil (2), Canadá (2), Chile (1), Colombia (1), Croacia (3), Francia (4), Alemania (3), Italia (136), México (5), Nicaragua (1), Noruega (1), Paraguay (1), Perú (1), Rumania (3), España (43), Suiza (1), Reino Unido (8), USA (3), República Dominicana (1),

Como mujer me siento agradecida a Dios, a los padres conciliares y a los monjes benedictinos por este detalle que, como tantos otros que se introducen en la vida y dejan no llaman la atención, pero que no hay que perder de vista sobretodo pensando en lo que todavía queda pendiente después de cincuenta años del Vaticano II y hay que seguir en la brecha.

Si el espacio del Congreso me llevó a esta primera e inocente reflexión, qué decir del hecho de ver aquella gran sala llena de mujeres teólogas, muchas de ellas catedráticas en diferentes universidades del mundo. También me alegró ver la presencia de algunos hombres en este Congreso, tanto asistentes como ponentes de algunas charlas. Al fin, de lo que se trata es de caminar juntos.

Las 15 ponencias han tratado de transformaciones en la Iglesia y en el mundo en estos años, de antropología, relaciones eclesiales, instituciones, temas ecuménicos, cambios culturales, comunicaciones, etc. desde la perspectiva femenina en la Iglesia y en el mundo.

La presencia académica femenina en la Teología es un hecho sin retorno, pero además tiene por delante un camino que, como todo lo que es vida, no puede quedarse anclado en los logros y los reconocimientos, ni en los rechazos o zancadillas, sino avanzar haciendo posible que la mujer sea ciudadana de pleno derecho en la tierra como en el Cielo.

A continuación comparto algunos apuntes rápidos tomados en las conferencias

-          “Contra el poder, desafiar el sentido común: soñar y creer, crear lo que creemos y soñamos”

-          “La espiritualidad avanza a pasos agigantados, no así la teología”

-          “La teología feminista ha recuperado la conciencia de las mujeres sobre su noción de dignidad”

-          ¿Por qué se habla de toda la Iglesia si no está representado el 50% de la Iglesia?

-          “Hombres y mujeres son iguales, toda discriminación está contra el plan de Dios”

-          “Hay una dimensión moral en el trato de las mujeres en la Iglesia”

-          “Queda mucho por hacer para aumentar la autoridad de las mujeres en la Iglesia”

-          “En el Concilio de Nicea ya hubo participación de las mujeres”

-          “La mujeres fueron invitadas a participar en el Vaticano seis días después de empezar el mismo. No obstante, fue un paso importante, aunque tomado a toda prisa”

-          “Algunos padres conciliares habían solicitado  la participación de los laicos,

hombres y mujeres, que  participaron como auditores y en los ritos solemnes”

-          “Una mujer que fue invitada a participar, preguntó: ¿En qué reuniones puedo participar? Le contestaron: Sólo en las que afecten a las mujeres. Ella contestó: Bien, entonces, podré participar en todas”.

-           “La Iglesia puede aprender de las mujeres que enseñan con autoridad en nuestro tiempo”

-          “El magisterio es el arte de enseñar con autoridad”

-          “Magisterio, cuestión de qué y no de quién”

-          “Teología y Doctrina es el medio con que la Iglesia evoluciona con la Historia”

-          “La participación de las mujeres en la Iglesia se da desde el primer día de la creación de esta”

-          “Jesús fue ayudado por muchas mujeres que iban con Él”

-          “Desde el principio de la vida apostólica hubo mujeres: maestras, discípulas, profetas…”

-          “El magisterio debe involucrar a todo el pueblo de Dios” “Debe escuchar a las mujeres”.

-          “El Papa Benedicto XVI dijo refiriéndose a otras religiones: “No hay que tener celos”. Esto vale igual para las mujeres”

-          “El Papa Pablo VI, al ver a una auditora del Concilio, en una reunión con todos los auditores le dijo: “¡Ah, nuestra colaboradora!”

-          “Muchas voces de mujeres en la teología se consideran con sospecha”

-          “Teología: como ciencia (investigación) y como servicio a la Iglesia, aunque el resultado no esté de acuerdo con lo que dice la Iglesia, como ocurrió antes del Concilio con teólogos como Rahner, Congar, Lubac…

-          “La crítica a la Iglesia nunca ha sido bienvenida”

-          “Las mujeres han ejercido el magisterio en el servicio pastoral y en la enseñanza”.

-           “El Vaticano II tiene un futuro para los que nos siguen. Hay que contar el Vaticano II sino morirá con nosotros”

-          “Hay que seguir adelante más allá de las dificultades del momento”

-          “Se habla demasiado de las mujeres y sucede lo que decía Aristóteles: que cuando un modelo se llena de contenidos ya no sirve como modelo universal”

-          “Prevalece la idealización de la mujer, la exaltación de lo materno”

-          Situación ambivalente: por un lado se alaba a la mujer y, por otro, no se acepta en espacios eclesiales y políticos”

-          “Hay que llegar a comprender cual es el miedo que provoca lo femenino, para llegar a una justicia social”

-          “Concilio: todos los fieles y no sólo los obispos son responsables de su fe, conferida en el bautismo”

-          “La conciliaridad debe suceder no sólo a nivel eclesial sino también a nivel local, regional, universal, ordenes religiosas, etc”

-          “Situar otra vez a Cristo en el centro, no sólo en la espiritualidad sino también en la teología”.

-          “Se pide a la Iglesia que presente y hable de Dios y no tanto de la Iglesia”.

-          “La Iglesia ha de ser signo de los tiempos compartiendo con otras Iglesias que pueden tener otras perspectivas”

-          “Ha de considerar el tema de las mujeres como prioritario, tomando en cuenta los dones de las mujeres. Tiene que ser la Iglesia de todo el pueblo de Dios”

-          “Hay que predicar el evangelio de manera creíble”

-          “Ante los cambios no se puede ser sólo observador”

-          “El empuje de Pedro se quedaría en nada sin Cristo”

-          “La confianza debe estar presente”

-          “La profecía es en nuestros días, más que nunca, cosa a ver de forma personal y comunitaria”

-          “Se pide al Sínodo que se plantee que la infecundidad de la evangelización hoy es un tema de espiritualidad y compromiso”

-          “La situación actual es complicada y compleja, y mucho más para la mujer”

Por último, quiero resaltar escuetamente, lo que dijo una joven teóloga italiana (Simona Borello) en su ponencia “La tensión intergeneracional”:

-           “¿Quiénes serán nuestros compañeros de viaje?”

-          “La Iglesia ha de cambiar el lenguaje para hacer llegar el mensaje de Jesús a las nuevas generaciones”

-          “Los textos del Concilio habrán de ser leídos de otra manera, de forma que se entiendan”

-          “Lugares de misión: nuevas tecnologías”

No puedo dejar a un lado algo que he echado de menos en el Congreso: alguna ponencia sobre la Teología de la Liberación a cargo de teólogo o teóloga de Latinoamérica. Se me hace extraño ya que esta teología es fruto del Vaticano II y en cuanto a la incidencia en la vida de las mujeres de los países comprendidos entre la frontera del Río Bravo y la Tierra de Fuego, es vital. Sin olvidar la opción por los pobres y su causa, que tiene en su haber mártires venerados por el pueblo sencillo, como Mons. Romero, y miles “sin nombre” para nosotros pero bien escritos en el corazón de Dios.

Me hubiera gustado más tiempo para la palabra y el debate y también, sin duda, la celebración de una Eucaristía donde ofrecer lo vivido y pedir alegría y energía para lo que habrá que vivir.

El último día por la tarde asistimos a una sencilla obra de teatro “Il papa, la carezza , la luna” en donde quedó reflejada la personalidad del Papa Juan XXIII y su inspiración para convocar el Concilio. La teología de la Liberación tuvo su especial homenaje. Me alegré.

Un momento especialmente interesante del Congreso fue el testimonio de algunas personas que participaron. Hubo 23 mujeres, entre ellas María Luz Longoria de Alvarez Icaza, mexicana, casada y madre, entonces de 12 hijos (luego tuvo dos más) fue invitada junto a su marido, como representantes de una asociación católica de familia y matrimonio. Habían hecho una encuesta en su país recogiendo más de 20.000 respuestas de matrimonios católicos: el trato a los divorciados y la aprobación de los métodos anticonceptivos fueron votados masivamente como temas que debían ser tratados y cambiados en la Iglesia.

Contó, Mª Luz, una anécdota interesante que ocurrió gracias a que un obispo de Canadá le pidió que intercediera a la hora de tratar el tema del matrimonio, para que se cambiara el segundo fin del matrimonio “como remedio para la concupiscencia”… (aquí hubo carcajada general en el auditorio) y se pasara a considerar que la sexualidad es medio para el aumento del amor entre marido y mujer. Mª Luz pidió la palabra tímidamente, pues era la única esposa y madre ante cardenales, obispos y teólogos y les dijo que pensaran en sus madres, considerando si cuando ellos fueron concebidos, se plantearon el hecho como concupiscencia o bien por el amor entre sus padres. Cuando acabó de hablar, reinó un gran silencio seguido de un intenso debate. Ella no entendió nada porque hablaban en latín. Al final la enmienda fue aprobada. Creo que el Espíritu Santo sopló suavemente a Mª Luz para que hablara a los padres conciliares de la sencilla teología de la vida, la familiar, la doméstica, la del amor de los que se aman que no es “terapia anti-concupiscencia”.

Queda un año por delante para celebrar el 50 aniversario del Concilio Vaticano II, será un tiempo bueno para seguir investigando a nivel teológico en los documentos; también de forma personal como bautizados y de forma comunitaria: en nuestros grupos de oración, animando al debate a los jóvenes, compartiendo con sacerdotes, religiosos y religiosas, monjes y monjas… todos.

Hay mucho por hacer y está escrito en los documentos conciliares… sacudamos el polvo y que se abran las ventanas para que entre el Espíritu que movió al Papa Juan XXIII a convocar el Concilio Vaticano II y nos anime a todos a seguir adelante perdiendo el miedo a los cambios, nos aumente la Fe, sin dejar atrás la Esperanza y el Amor: es un trío que siempre va junto.

Desde aquí quiero agradecer a las teólogas italianas y a todas las personas que se han ocupado de la logística del Congreso, su dedicación, trabajo y buen hacer. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

LAS TEÓLOGAS VUELVEN A LEER EL VATICANO II
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 04/10/12.- Este año se celebra el 50º aniversario del Concilio Vaticano II y seguramente habrá muchos actos relacionados con este evento que tanto marcó a la Iglesia. No estará nada mal que, aunque sólo sea por el hecho de la cifra redonda de la celebración, nos adentremos en una profunda reflexión de lo que fue, de lo que no llegó a ser y de lo que se guardó en un viejo baúl en lo alto del desván y ahora cuesta saber en qué lugar se encuentra.

De momento, en Roma, en el Pontificio Ateneo San Anselmo, del 4 al 6 de octubre se celebra el Congreso Teológico Internacional “Las Teólogas vuelven a leer el Vaticano II. Asumir una historia, preparar el futuro”.

Me he preguntado qué me gustaría que sucediera en todas las celebraciones que se lleven a cabo con motivo del recuerdo del Vaticano II después de cincuenta años y esta es mi respuesta:

Lo primero, tomando las palabras del Papa Juan XXIII, sería “abrir las ventanas de la Iglesia para que entre el viento del Espíritu, refiriéndome también a cada grupo que se reúna por este motivo, con la humildad de quienes saben, porque Jesús lo dejó dicho, que cuando “dos o más se reúnen en Mi Nombre”…

Lo segundo sería volver a las dos preguntas que, según cuentan quienes entonces tenían edad para estar pendientes de las informaciones, flotaban en el ambiente del Aula Conciliar: “Iglesia, ¿qué puedes ofrecer hoy al mundo? y “Mundo, ¿qué exiges hoy a la Iglesia?”. El “hoy”, en este momento, es el principio de un complicado siglo XXI, en el que parece que la brecha entre Iglesia y Mundo es, lamentablemente, cada vez más ancha.

Lo tercero, sin ninguna duda, sería profundizar con sincero corazón en la letra y el espíritu del Concilio Vaticano II, cosa complicada pues muchos creen que ya saben lo que dice, aún antes de haberlo leído y, otros, habiéndolo leído, lo han olvidado.

¡Espíritu Santo, ven, y ayúdanos a todos a ver por dónde va el camino que se inició con el Concilio Vaticano II! Amén. Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más información: Coordinación de Teólogas Italianas, teologhe.org

“NO NECESITAMOS ENSEÑANZAS, NECESITAMOS RELATOS VITALES”
HUGO CÁCERES, Congregación de los Hermanos Cristianos, hcaceresguinet@gmail.com
ROMA (ITALIA).

ECLESALIA, 01/10/12.- “No necesitamos enseñanzas, necesitamos relatos vitales” nos pidió la laica marista Ana Sarrate por teleconferencia desde Pamplona, a los casi cincuenta religiosos laicos reunidos en Roma para descubrir algunas pistas de nuestra misión futura. En estos días hemos escuchado el mismo mensaje, por medio de las voces de diversos oradores y participantes, exhortándonos a algo definitivamente nuevo: una espiritualidad que atraviese el tsunami de la modernidad, descubrimientos de Dios que no hayamos recogido en los libros sino que se hayan gestado en el corazón, una vida religiosa menos religiosa pero más vida, una actitud profética que sacrifica nuestra afición al éxito de las instituciones educativas a favor de una educación de la espiritualidad y la solidaridad en rincones donde ser testigos del cristianismo implique evangelizar casi sin palabras. En fin, procesar estos llamados nos llevará más tiempo que este corto mes de setiembre y nos damos cuenta de que lo que estamos viviendo aquí es solo un esbozo de las comunidades futuras que portarán el don de la fraternidad a escenarios aún desconocidos. Con seguridad el prefijo inter se empleará frecuentemente: intercongregacional, interreligioso, internacional, intercultural, intergeneracional, interrelacional, y la misión más que ad gentes será intra gentes.

Por otro lado, intuimos que estos cambios tienen un precio que no todos los religiosos estamos dispuestos a pagar. Preferiríamos un dios más pequeño y menos exigente, una tarea en la iglesia más específica, determinada por una verdad de catecismo, un campo conocido donde las reglas del juego estén bien claras, una posibilidad de sobrevivir con vocaciones que tomarán en sus manos nuestras prestigiosas instituciones. Estamos convencidos de que si tratamos de sobrevivir con todas nuestras pertenencias materiales o espirituales ya perdimos de antemano el tren que nos llevará al futuro. ¿Qué elegimos para este viaje que sea ligero y nos permita caminar con el resto de la humanidad? El exilio, pérdida del territorio, derrumbe de las instituciones políticas y religiosas, obligación de caminar hacia lo desconocido es la mejor imagen de este momento para ilustrar el recorrido de la vida religiosa. Fue el momento del surgimiento de la profecía que insistía en una vuelta radical a lo fundamental. El mundo que conocimos y donde nuestra misión resultaba tan evidente, ya fue barrido por el cambio de época. Es momento de decidir qué vamos a llevar hacia el futuro. La respuesta aún no está clara pero seguramente será muy poco. El sentido de urgencia de ponernos en marcha está en una imagen que ronda nuestras cabezas desde hace una semana: No podemos conformarnos con arreglar el orden de las sillas o seguir tocando la orquesta mientras el Titanic ineludiblemente se hunde. El llamado de Ana Sarrate nos orienta a dejar el complejo conglomerado -muchas veces plagado de contradicciones – que llamamos enseñanzas tradicionales que no transmiten nada a los hombres y mujeres contemporáneos; lo que debe guiarnos son nuestras historias vitales, descubrimientos de quién es Dios en boca de discípulos que hagan arder el corazón (Lc 24,32).

NO QUEREMOS VOLVER A LA SEGURA PLAYA DEL PASADO
HUGO CÁCERES, Congregación de los Hermanos Cristianos, hcaceresguinet@gmail.com
ROMA (ITALIA).

ECLESALIA, 14/09/12.- “Somos como un nadador que se encuentra en medio de una tormenta; en la distancia todavía puede vislumbrarse la playa de donde ha partido en búsqueda de una hermosa embarcación que lo transportará hacia su futuro; algunos tenemos un creciente temor de continuar bajo los embates de la tormenta y preferiríamos emplear la energía restante para volver a la seguridad del pasado…” No hace falta más imaginación para ubicarnos ante distintas reacciones a esta parábola que nos presentó el Hermano Sean Sammon FSM para ayudarnos a comprender esta etapa de transición y transformación que vivimos en la vida religiosa y en la Iglesia.

Somos más de cuarenta religiosos laicos reunidos en la Casa General de los Hermanos de la Escuelas Cristianas en Roma para indagar con humildad, pero con fuertes convicciones, acerca de nuestra identidad y misión futuras. Pertenecemos a ocho diversos institutos religiosos laicales (Edmund Rice Christian Brothers, Hermanos de las Escuelas Cristianas, Hermanos de la Instrucción Cristiana, Hermanos Maristas, Hermanos de la Sagrada Familia, Hermanos del Sagrado Corazón, Hermanos de San Gabriel y Hermanos de Nuestra Señora de la Misericordia) y estamos convencidos de que la forma laical, la más antigua de vida religiosa, tiene mucho que contribuir a la recreación de la vida consagrada futura. También nos hemos establecido aquí en el corazón de Roma para constituir por un mes una comunidad conformada por miembros procedentes de los cinco continentes, diferentes edades y perspectivas teológicas; en el tejido ordinario de la convivencia en que permanecemos “todos los hermanos unidos” (Salmo 133) radica nuestra mejor contribución al mundo fraccionado y carente de hermandad. Nuestra misión específica ha sido la educación evangelizadora y nos preguntamos ¿cuál es la mejor forma de emplear nuestros recursos y experiencia ante las necesidades de la juventud?

El carácter experimental y práctico de este encuentro se aprecia en que cada participante está comprometido en enriquecer la vida de oración, la reflexión y la convivencia. Espacios para escuchar en grupos lingüísticos pequeños o en amplias reuniones, con traducción simultánea, son especialmente privilegiados. Los oradores invitados, hombres y mujeres, religiosos y laicos, son un estímulo para ir descubriendo dentro de nosotros la emergencia del religioso laico para las próximas décadas. Comprometemos a nuestros amigos a orar por esta experiencia que anhelamos que sea un genuino acercamiento a nuestro hermano Jesús quien nos enseñó: “No se dejen llamar Maestro, porque no tienen más que un Maestro, y todos ustedes son hermanos” (Mat 23,8). (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).