Archivos de la categoría ‘cuatro líneas’

Los que no se fían de Franciso

Publicado: 26 abril, 2013 en cuatro líneas

“Los que no se fían de Francisco” de José María Castillo, hoy en “en Portada” de eclesalia.net

“Lo que hace y lo que dice este papa está desconcertando tanto a tanta gente en la Iglesia, que cada día aumentan los que, por un motivo o por otro, no se fían de lo que están viendo y oyendo. Es lógico que haya quienes opinan que es pronto para dar un juicio, en el sentido de que estamos viviendo un cambio definitivo o, por el contrario, es pronto para opinar que no tardaremos en ver cómo todo sigue igual que antes”…

De “Teología sin censuras“.

Economía de la vida

Publicado: 19 abril, 2013 en cuatro líneas

Nos escribe Dora Arce Valentín, a propósito del artículo “Tesoro público” publicado el jueves 18 de abril en Eclesalia. Dora es pastora de la Iglesia Presbiteriana-Reformada en Cuba que actualmente trabaja como Ejecutiva para el Programa de Justicia y Participación en la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas (CMIR):

“Quisiera, en primer lugar, agradecer su reflexión y luego compartirle parte de lo que hemos estado haciendo por acá en relación con este tema.

En el año 2010 la llamada Alianza Mundial de Iglesias Reformadas y el Concilio Ecuménico Reformado se unieron para crear la Comunión (CMIR). En la Asamblea General Constitutiva uno de los acuerdos fue convocar a nuestros “patners” ecuménicos para reflexionar y proponer una serie de transformaciones al sistema financiero actual, creando un panel internacional de expertos que pudiese llevar estas propuestas a los espacios de toma de decisión. Algo al estilo de las iniciativas de la Comisión de Stiglitz. Aunque el proceso está todavía en la conformación del panel, organizamos una Conferencia en Sao Paulo y convocamos a el Consejo Mundial de Iglesias, el Consejo para la Misión Mundial y actualmente la Federación Luterana Mundial también se ha incorporado en el intento por movilizar y proclamar el injusto diseño actual, las terribles consecuencias del mismo y la necesidad urgente de transformarlo de forma radical.

Nos adjunta el documento final de la conferencia de Sao Paulo realizada en octubre de 2012 y se ofrece a informar con más detalle ( dav@wcrc.ch ) a todas aquellas personas que les interese del estado actual del proceso.

“Gracias una vez mas por su reflexión y espero que podamos continuar este diálogo. Sus impresiones acerca del documento también serían bienvenidas.

Le saludo cordialmente,

Dora”

pdfTransformación Financiera Internacional
para la Economía de la Vida.

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Incorporamos al artículo de ayer (Eclesalia, 18/04/13) la referencia a dos escritos anteriores en los que se trata sobre la banca ética.

Paz y bien.

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Puestos a soñar

Publicado: 4 abril, 2013 en cuatro líneas

Desde ayer en Portada de ecleSALia.netPuestos a soñar“, artículo que publicamos el 1 de abril de 2002. “Imagínate que un buen día de primavera te levantas por la mañana y después de lavarte y desayunar bajas al buzón para recoger el correo. Imagínate que sólo encuentras una revista de la que nunca antes habías oído hablar. Imagínate que después de mirar en su interior te das cuenta de que está fechada en abril del año 2033. Imagínate que en uno de sus artículos encuentras reflejadas todas tus esperanzas de la Iglesia que vives y amas profundamente.

Pues eso mismo es lo que yo soñé hace poco, pero lo más sorprendente de todo es que al despertar me encontré la misma revista que había soñado encima de la mesilla de mi cama, abierta en la página de aquel artículo sobre la Iglesia…”

PUESTOS A SOÑAR. Eclesalia, 01/04/02

La renovación en la Iglesia, tarea de todos” es un interesante artículo de José María Castillo publicado en su blog TEOLOGÍA SIN CENSURA que está hoy, 2 de abril, en Portada de ecleSALia.net “El papa Francisco, por las cosas que ha dicho desde el día que fue elegido y, más aún, por su llamativa forma humilde y sencilla de presentarse en público (ya que desde que era arzobispo de Buenos Aires), ha despertado tales expectativas de renovación en la Iglesia, que, con razón, se ha visto en él una evocación de Juan XXIII…”

¡Feliz Pascua!

No reavivaremos nuestra fe en Cristo resucitado alimentándola solo desde fuera. No nos encontraremos con él, si no buscamos el contacto vivo con su persona. Probablemente, es el amor a Jesús conocido por los evangelios y buscado personalmente en el fondo de nuestro corazón, el que mejor puede conducirnos al encuentro con el Resucitado.

Não reavivaremos a nossa fé em Cristo ressuscitado alimentando-a apenas de fora. Não nos encontraremos com Ele, se não procuramos o contato vivo com a Sua pessoa. Provavelmente, é o amor a Jesus conhecido pelos evangelhos y procurando pessoalmente no fundo do nosso coração, o que melhor pode conduzir-nos ao encontro com o Ressuscitado.

Non ravviviamo la nostra fede in Cristo Risorto alimentandola solo dal di fuori. Non ci incontreremo con lui se non cerchiamo il contatto vivo con la sua persona. Probabilmente è l’amore a Gesù conosciuto dagli evangeli e cercato personalmente nel fondo del nostro cuore, quel che meglio ci può condurre all’incontro con il Risorto.

Ce n’est pas en la nourrissant du dehors que nous raviverons notre foi en Jésus Christ ressuscité. Nous le rencontrerons si nous cherchons à établir un contact vivant avec sa personne. C’est probablement l’amour de Jésus, que nous connaissons à travers l’évangile, et que nous cherchons personnellement au fond de notre cœur, c’est cet amour qui peut le mieux nous conduire à la rencontre du Ressuscité.

We won’t revive our faith in the resurrected Christ by only nourishing ourselves from without. We won’t meet him if we don’t seek a living contact with his person. It will probably be the love of Jesus known through the Gospel and sought personally in the depths of our hearts, that can best lead to the meeting with the Risen One.

Kristoganako geure fedea ez dugu biziberrituko kanpotik bakarrik elikatu nahi badugu. Ez dugu harekin topo egingo, harekin berarekin harreman biziak izaten saiatu gabe. Segur aski, ebanjelioen bidez ezagutu eta nork bere bihotz barnean bilatutako Jesusekiko maitasunak eraman gaitzake, beste ezerk baino hobeto, Berpiztuarekin topo egitera.

No revifarem la nostra fe en Crist ressuscitat alimentant-la només des de fora. No ens trobarem amb ell, si no busquem el contacte viu amb la seva persona. Probablement, és l’amor a Jesús conegut pels evangelis i cercat personalment en el fons del nostre cor, el que millor pot conduir a la trobada amb el Ressuscitat.

Non reavivaremos a nosa fe en Cristo resucitado alimentándoa só desde fóra. Non nos atoparemos con el, se non buscamos o contacto vivo coa súa persoa. Probabelmente, o amor a Xesús coñecido polos evanxeos e buscado persoalmente no fondo do noso corazón, é quen mellor pode conducirnos ao encontro co Resucitado.

如果我们只是从外在去滋养我们的信德,我们就无法重新活出对复活基督的信仰。如果我们不寻找与他的个人的、生活的接触,我们就不可能与他相遇。很可能,那透过福音而认识的,并在我们心灵深处追寻过的耶稣的爱,就是带领我们与复活者相遇的最好导师。

(José Antonio Pagola, ECLESALIA, 27/03/13)

Queridos hermanos y hermanas.

Doy gracias al Señor por poder celebrar esta Santa Misa de comienzo del ministerio petrino en la solemnidad de san José, esposo de la Virgen María y patrono de la Iglesia universal: es una coincidencia muy rica de significado, y es también el onomástico de mi venerado Predecesor: le estamos cercanos con la oración, llena de afecto y gratitud.

Saludo con afecto a los hermanos Cardenales y Obispos, a los presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas y a todos los fieles laicos. Agradezco por su presencia a los representantes de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, así como a los representantes de la comunidad judía y otras comunidades religiosas. Dirijo un cordial saludo a los Jefes de Estado y de Gobierno, a las delegaciones oficiales de tantos países del mundo y al Cuerpo Diplomático.

Hemos escuchado en el Evangelio que «José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer» (Mt 1,24). En estas palabras se encierra ya la la misión que Dios confía a José, la de ser custos, custodio. Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado el beato Juan Pablo II: «Al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo» (Exhort. ap. Redemptoris Custos, 1).

¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad y total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó el oficio a Jesús

¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia? Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio; y eso es lo que Dios le pidió a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu. Y José «custodio» porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. En él, queridos amigos, vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo. Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, salvaguardar la creación.

Pero la vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios.

Y cuando el hombre falla en esta responsabilidad, cuando no nos preocupamos por la creación y por los hermanos, entonces gana terreno la destrucción y el corazón se queda árido.

Por desgracia, en todas las épocas de la historia existen «Herodes» que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer. Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos «custodios» de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Pero, para «custodiar», también tenemos que cuidar de nosotros mismos.

Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura.

Y aquí añado entonces una ulterior anotación: el preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los Evangelios, san José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario: denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura.

Hoy, junto a la fiesta de San José, celebramos el inicio del ministerio del nuevo Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, que comporta también un poder. Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? A las tres preguntas de Jesús a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitación: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños; eso que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (cf. Mt 25,31-46). Sólo el que sirve con amor sabe custodiar.

En la segunda Lectura, san Pablo habla de Abraham, que «apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza» (Rm 4,18). Apoyado en la esperanza, contra toda esperanza. También hoy, ante tantos cúmulos de cielo gris, hemos de ver la luz de la esperanza y dar nosotros mismos esperanza. Custodiar la creación, cada hombre y cada mujer, con una mirada de ternura y de amor; es abrir un resquicio de luz en medio de tantas nubes; es llevar el calor de la esperanza.

Y, para el creyente, para nosotros los cristianos, como Abraham, como san José, la esperanza que llevamos tiene el horizonte de Dios, que se nos ha abierto en Cristo, está fundada sobre la roca que es Dios.

Custodiar a Jesús con María, custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, custodiarnos a nosotros mismos; he aquí un servicio que el Obispo de Roma está llamado a desempeñar, pero al que todos estamos llamados, para hacer brillar la estrella de la esperanza: protejamos con amor lo que Dios nos ha dado.

Imploro la intercesión de la Virgen María, de san José, de los Apóstoles san Pedro y san Pablo, de san Francisco, para que el Espíritu Santo acompañe mi ministerio, y a todos vosotros os digo: Orad por mí. Amen.

(Texto original: italiano. Fuente: ecclesia digital)

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Francisco I, papa

Publicado: 13 marzo, 2013 en cuatro líneas

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Nacimiento: Nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936.

Educación: Estudió y se diplomó como técnico químico, pero al decidirse por el sacerdocio ingresó en el seminario de Villa Devoto. El 11 de marzo de 1958 pasó al noviciado de la Compañía de Jesús, estudió humanidades en Chile, y en 1960, de regreso a Buenos Aires, obtuvo la licenciatura en Filosofía en el Colegio Máximo San José, en la localidad de San Miguel. Entre 1964 y 1965 fue profesor de Literatura y Psicología en el Colegio de la Inmaculada de Santa Fe, y en 1966 dictó iguales materias en el Colegio del Salvador de Buenos Aires. De 1967 a 1970 cursó Teología en el Colegio Máximo de San Miguel, cuya licenciatura obtuvo.

Jorge Mario Bergoglio

Sacerdocio: El 13 de diciembre de 1969 fue ordenado sacerdote. En 1971 hizo la tercera probación en Alcalá de Henares (España), y el 22 de abril de 1973, su profesión perpetua. Fue maestro de novicios en la residencia Villa Barilari, de San Miguel (años 1972/73), profesor en la Facultad de Teología y Consultor de la Provincia y Rector del Colegio Máximo.

El 31 de julio de 1973 fue elegido provincial de la Argentina, cargo que ejerció durante seis años. Estuvo en Alemania, y al volver la superioridad lo destinó al Colegio del Salvador, de donde pasó a la iglesia de la Compañía, de la ciudad de Córdoba, como director espiritual y confesor. Entre 1980 y 1986 fue Rector del Colegio Máximo de San Miguel y de las Facultades de Filosofía y Teología de la misma Casa.

Episcopado: El 20 de mayo de 1992, Juan Pablo II lo designó Obispo Titular de Auca y Auxiliar de Buenos Aires. El 27 de junio del mismo año recibió en la Catedral primada la ordenación episcopal, y fue promovido a Arzobispo Coadjutor de Buenos Aires el 3 de junio de 1997. De dicha sede arzobispal es titular desde el 28 de febrero de 1998, cuando se convirtió en el primer jesuita que llegó a ser primado de la Argentina. Sucedió en el cargo al Cardenal Antonio Quarracino.

Es Ordinario para los fieles de rito oriental residentes en la Argentina y que no cuentan con Ordinario de su propio rito. En la Conferencia Episcopal Argentina ha sido vicepresidente (2002-2005); y como miembro de la Comisión Ejecutiva ha sido miembro de la Comisión Permanente representando a la Provincia Eclesiástica de Buenos Aires. Ha integrado, además, las comisiones episcopales de Educación Católica y de la Universidad Católica Argentina, de la que es Gran Canciller.

Cardenalato: Creado Cardenal presbítero el 21 de febrero del 2001; recibió la birreta roja y el título de San Roberto Belarmino. Asistió como Relator General Adjunto a la X Asamblea Ordinaria del Sínodo de Obispos, Ciudad del Vaticano realizado del 30 de setiembre al 27 de octubre de 2001. En la Santa Sede, forma parte de la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos, la Congregación para el Clero, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Asimismo, integra el Pontificio Consejo para la Familia, la Comisión para América Latina (CAL) y el Consejo Ordinario de la Secretaría General para el Sínodo de los Obispos. Participó en el cónclave del 18 y 19 de abril de 2005. Asistió a la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, Ciudad del Vaticano, 2 al 23 de octubre de 2005. Miembro del consejo post-sinodal de la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. El 9 de noviembre de 2005 fue electo Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, para el trienio 2005-2008.

En la Santa Sede es miembro de la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos; de la Congregación para el Clero; de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y de las Sociedades de Vida Apostólica; y del Pontificio Consejo para la Familia.

Información adicional: El Cardenal Bergoglio es uno de los cinco hijos de un matrimonio italiano de clase media formado por Mario, empleado ferroviario, y Regina Sívori, ama de casa. Entre sus escritos figuran Meditaciones para religiosos (1982), Reflexiones sobre la vida apostólica (1986), Reflexiones de esperanza (1992).

(FUENTE: ACIPRENSA)

Papa: elegido papa el 13 de marzo de 2013

Fumata blanca

Publicado: 13 marzo, 2013 en cuatro líneas

fumata_blanca2Pues sí.

Fumata blanca.

Pendientes.

Paz y bien.

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En quinta elección, una más de la que necesitó hace ocho años Benedicto XVI, la segunda de la tarde lluviosa y fría de Roma, que pese a todo no desanimó a los miles de fieles que, dese media mañana, tomaron literalmente la plaza de San Pedro y que se lo pasaron en grande contemplando a una gaviota que se posó durante casi una hora en lo alto de la chimenea.

El humo de la chimenea de la Capilla no dejó lugar a dudas. ¡Habemus Papam! Un Cónclave rápido, cumpliendo las previsiones más optimistas de los vaticanistas, apenas 24 horas después de que se entonara el “Extra Omnes” y 115 hombres se encerraran en la Sixtina. Las campanas de San Pedro repican a gloria. En apenas 45 minutos conoceremos, de boca del cardenal protodiácono, Jean-Luis Tauran (o Attilio Nicora, si fuera el francés), el nombre del sucesor de Benedicto XVI.

La previsión de un Cónclave corto se ha cumplido, y la elección papal más abierta de los últimos años ha dado como resultado una elección en el segundo día, absolutamente necesaria después del impacto que supuso larenuncia de Benedicto XVI. No ha sido, con todo, un Papa subito, exprés. En cuarta votación, la misma en la que salieron elegidosAlbino Luciani y Joseph Ratzinger.

¿Scola, Schonborn, Ouellet, Tagle, Scherer, Dolan, Ravasi, Barbarin, otro, ninguno de los presentes en la Sixtina?Pronto saldremos de dudas.

Entretanto, miles de fieles que se han congregado, desafiando a la lluvia, en los alrededores de la plaza de San pedro, y estallan en aplausos, lágrimas y flashes hacia la pequeña chimenea instalada en lo alto de la Sixtina. El mismo gentío que se agolpó a última hora del martes, esperando una fumata blanca y que hubiera Papa. ¡Lo hay!

Se entremezclan las oraciones, los cantos y los aplausos con algún grito de “¡Viva el Papa!”, y constantes preguntas a los periodistas para ver si sabemos ya quién es el elegido para regir los destinos de 1.200 millones de católicos. Si tuviéramos que optar por el número de fieles, el próximo Papa sería brasileño o español. Pero dejemos al Espíritu. En apenas 45 minutos, solución.

Desde 1059 los cardenales son los que eligen Papa. El último Papa en ser elegido por aclamación fue Gregorio XVI en 1621. Esta práctica fue eliminada en 1996 por Juan Pablo II.

En el último siglo y medio, el Papa más rápido en ser elegido fue Pío XII, en tercera votación, mientras que Juan Pablo I y su sucesor, Benedicto XVI, lo fueron en cuarta elección. Juan Pablo II necesitó ocho escrutinios, al igual que Pablo VI, mientras que Juan XXII fue escogido a la undécima votación.

Pío XI fue escogido a la decimocuarta, mientras que Benedicto XV y Pío X necesitaron más tiempo (más de un mes y 24 días, respectivamente). La elección del 12 de marzo de 2013, pues, no pasará a la historia como la más fugaz de la historia de los Cónclaves. Pero tampoco como la más larga, ni mucho menos. Parece que los cardenales han cumplido con su cometido.

Dentro de nada, sabremos a causa de quién.

RELIGIÓN DIGITAL (Jesús Bastante, enviado especial al Vaticano)

Fumata

Publicado: 13 marzo, 2013 en cuatro líneas

Fumata negra. A la espera. Pendientes.

fumata negra

(FOTO: RD)