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Tesoro público

Publicado: 18 abril, 2013 en REFLEXIONES
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dinero.TESORO PÚBLICO
CÉSAR ROLLÁN, eclesalia@eclesalia.net
MADRID.

ECLESALIA, 18/04/13.- Hace unos días que me abordó un señor con corbata naranja para hablarme de su banco. Y digo que me abordó porque me recordó a los piratas. Tú estás en medio del “océano”, pasas cerca de su “barco” y se ponen a tu lado para lanzarte la “bomba” de sus bondades. Le escuché pacientemente. Me ofrecía un plan de seguros. Al decirle que usamos poco de eso, pasó al plan de pensiones. Vista mi negativa terminó con un plan de inversión en el Tesoro Público. Llegados a este punto yo me expliqué con más detalle. Le dije que aunque la cosa está fastidiada, los pocos ahorros que tenemos preferimos llevarlos a la banca ética. Entonces el me dijo que ellos ofrecían un interés muy alto. Yo me mantuve en mis trece y aproveché para explicarle las bondades de la banca ética, lo seguras que son sus inversiones en beneficio de los demás y que, aunque den menos, salimos todos ganando.

Dio la casualidad que es ese mismo día, por la noche, escuché una interesantísima entrevista de José Manuel Vidal (director de Religión Digital) a Pedro José Gómez Serrano. Pedro José es un admirado amigo, de esos que por las circunstancias ves muy de vez en cuando pero sigues y aprecias siempre que hay ocasión. Es profesor de Economía en la universidad además de pastoralista. Está desde los inicios de la Coordinadora de Comunidades Cristianas Encomún de Madrid y nos nutre año tras año con personas interesantísimas en los encuentros de formación. En la entrevista José Manuel le preguntaba, entre otras cosas, por el IOR, más conocido como Banco Vaticano. Pedro José, como en las demás cuestiones, respondió de forma rápida, lúcida y sencilla que ya se está planteando la necesidad de convertirlo en una banca ética. ¡Qué gran idea! Tan lógica y, sin embargo, tan lejana de la realidad… por ahora.

Para rematar, hace un par de días leí en Ecología y Cristianismo un comentario al texto de Félix Aizpurúa “Vivir en la globalidad del ser” titulado “Simplemente, el mercado no casa directamente con el Reino” y dice que los planteamientos de la economía de mercado y la globalización, tal como los entiende la mayoría de la gente, se oponen a la construcción del Reino de Dios en la tierra”.

Que cada cual vea dónde están sus ahorros, su cuentas, sus dineros y cómo puede invertir en un verdadero tesoro público por el interés de un mundo mejor (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más información:

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Cristianisme i Justícia da voz a los jóvenes
REFLEXIÓN DE FIN DE AÑO
“No somos una generación perdida”
MONTSE GIRBAU, mgirbau@jesuites.net
BARCELONA.

ECLESALIA, 31/12/12.- Este es el clamor de un grupo de jóvenes que forman parte de la llamada generación perdida: la mejor preparada de la historia de nuestro país y, al mismo tiempo, la que está sufriendo una precarización laboral más despiadada. Ellos firman la reflexión de fin de año del centro de estudios Cristianisme i Justícia.

Hacen un análisis lúcido de la situación que estamos viviendo, reconociendo los errores, denunciando la creciente desigualdad social y declarando su compromiso de trabajar para transformar esta realidad. “No queremos ser una generación perdida”, afirman, huyendo de la etiqueta que a menudo se utiliza para referirse a los jóvenes de esta franja de edad.

Se definen como “hijos de la bonanza”, de una sociedad mercantilizada donde la democracia se ha ido diluyendo en individualismo y reconocen que “en algún momento de este proceso dejamos de pensar qué modelo de sociedad queríamos porque no lo creímos necesario y el totalitarismo de la indiferencia empezó a hacer presencia en nuestras vidas”. Pero ahora aseguran que “nos han quitado la venda de los ojos” y ahora constatan el déficit democrático, el desprestigio de las instituciones políticas, la polarización ideológica que dificulta el diálogo, los riesgos del absolutismo de la técnica y una creciente superficialidad que invade todos los ámbitos de la vida.

Una llamada a la fraternidad y a trabajar por lo común

Frente a esto denuncian el desmantelamiento del Estado del Bienestar, que está provocando un aumento de las desigualdades sociales y advierten que la crisis “igual que ha producido una ola de solidaridad, está alentando la aparición de un nuevo fascismo social” que puede ser una amenaza a la convivencia y a la democracia.

Constatan como la mercantilización y la superficialidad “nos ha empobrecido como sociedad y como personas, nos ha hecho perder conciencia de nuestra influencia y responsabilidad en la sociedad”. En su reflexión, estos jóvenes consideran que es necesario recuperar la presencia de la ética en la economía y recuerdan que “existe un uso inofensivo y un uso prudente del dinero, pero no un uso inocuo”. También reivindican la figura del pensador, del humanista y reclaman “profundidad y rigor intelectual a todos los niveles de la sociedad”.

A pesar del desconcierto que provoca encontrarse en un cambio de época, enfrentándose a la “imposibilidad de lograr muchos de los proyectos personales y comunitarios con que nos habían enseñado a soñar”, este grupo de jóvenes se niega a formar parte de una generación perdida. “Sentimos la necesidad de encontrar vías de implicación en la recuperación de ciertos valores y una visión humanizadora del mundo”, dicen. Y ponen como ejemplo esperanzador, las “iniciativas locales de carácter colectivo y transformador que son anticipaciones de un futuro que está por venir”.

Su manifiesto quiere ser una llamada a la esperanza. En él se comprometen e invitan a recuperar la fraternidad y a trabajar para lo común, combatir el individualismo y la indiferencia, y cuidar la persona en su integridad.

Este documento lo firman un grupo formado por 13 jóvenes entre 25 y 35 años. Hacen su reflexión desde su condición de jóvenes cristianos, desde la convicción que “el cristianismo de hoy debería ser una utopía entusiasmadora”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más informaciónwww.cristianismeijusticia.net/es

luz y sombraSI NO FUERA POR UN CORAZÓN ABIERTO, LA CRISIS LO INVADIRÍA TODO
ROMÁN DÍAZ AYALA, romandiazayala@gmail.com
HUMANES (MADRID).

ECLESALIA, 04/12/12.- Jesús Villarroel, un gran maestro de la Renovación Carismática Española escribió hace algunos años en su obra “Hágase en mí”: “Tenemos que caminar por caminos de santidad y verdad, de lo contrario, no tenemos nada que trasmitir a este mundo y, si no tenemos nada que trasmitir, nos vamos a ir agotando.”

El mundo actual envuelto en una crisis generalizada de fin de muchas cosas se mueve en una disyuntiva racional. Las ciencias se construyen con la pretensión de su valor como única fuente de la verdad. Toda verdad objetiva está en el conocimiento científico. La filosofía se ha cansado de ser el soporte necesario al pensamiento moderno que ha llevado a la humanidad a su crisis más profunda hasta perder su propia identidad, recoge retazos de pensamientos y se estructura en torno a la “hermenéutica”, la interpretación más fiable de las cosas, como un acercamiento a la realidad . Pero la filosofía es la destilación del pensamiento humano en cada época, abocada a buscar soluciones a los problemas de la existencia, está obligada a dar pistas sobre las dos realidades del ser: Cuál es su naturaleza y cómo se estructura.

Ser cristiano hoy no es un elemento cultural, porque si así lo fuese la crisis quedaría resuelta, la eclesial incluso, abrazando todas las formas de humanismos de las diferentes culturas y tradiciones religiosas que se desarrollaron madurando las civilizaciones históricas desde hace diez mil años en varias regiones del mundo. Estaríamos salvados.

Ser cristiano hoy tampoco puede ser buscando refugio en el pensamiento tradicional fundamentado en una metafísica, de que existen leyes y principios naturales, universales por cuanto son de obligada aceptación para creyentes y no creyentes, los “preambula fidei”, que son una demostración metafísica de la verdad del cristianismo. La Iglesia que se pronuncia de este modo está en la presunción de que habla en nombre de la humanidad. La diferencia con los anteriores cristianos del párrafo superior radica en que la propuesta institucional sigue siendo otra forma distinta de humanismo.

Los humanismos todos son válidos dentro de su horizontalidad como resultado del esfuerzo humano, que nos hacen más auténticos, nos realizan como hombres y mujeres en busca de unos valores éticos superiores. También para el humanismo hay superación de la crisis. Con muchísima razón alguien escribió hace unos días en Eclesalia que estamos sufriendo las consecuencias de una “Contra-cultura” (Mari Paz López Santos, “Valores a la baja, Derechos al hoyo”, ECLESALIA, 15/11/12) un retroceso a situaciones que creíamos ya superadas en el devenir histórico.

Ser cristiano hoy es un hecho experiencial, algo que ha acontecido en todos nosotros, de tal modo que Dios ha entrado “en relación personal” con cada uno de nosotros y mantiene esa relación de amistad. Rompió en un momento dado nuestros esquemas de pensamiento para anidar en nuestro corazón. Algo tan real que no necesita demostración y que en lugar de convertirse en “doctrina”, se trasluce en afectos y en una visión nueva de las personas y las cosas. Para que no parezca mera retórica pongamos un ejemplo claro. No necesitamos para madurar nuestra fe la historicidad de unos documentos que acrediten si Jesús resucitó después de su muerte de Cruz. Sabemos que Jesús está vivo y resucitado y nos alegramos cuando leemos que otros hermanos nuestros fueron testigos, ellos históricos, de la misma experiencia que nosotros dejando constancia por escrito para testimonio nuestro. Vivimos el milagro de la fe en cada una de nuestras manifestaciones.

Consideramos que existen personas relevantes en nuestros círculos eclesiales quienes no están dando las respuestas adecuadas a la crisis. Sostienen que la “caridad” cristiana es un acto de beneficencia según el sentir popular, cuando es el “agape”, cuya naturaleza está en Dios y habita en el cristiano como un reflejo de Su Presencia. Repartir, no es compartir, administrar recursos ajenos, no es dar lo propio, buscar las causas y raíces de la crisis en los desórdenes del corazón humano, como un mal moral es hacernos a todos culpables y responsables con un gran desprecio por la víctimas inocentes. Jesús se colocó en el bando de los pecadores y algunos de nuestra Iglesia se sitúan, en su silencio, con los acusadores.

Nuestra redención está cerca, lo dice el Adviento. “Como lluvia se derrame mi doctrina, caiga como rocío mi palabra, como suave lluvia sobre la hierba verde, como aguacero sobre el césped” (Deuteronomio).

Si no abrimos el corazón, no daremos acogida a Dios, estaremos despreciando al pobre, andaremos por caminos desiertos que no conducen a ninguna parte, hasta agotarnos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

ANTE LA JORNADA EUROPEA DEL 14-N
Obreros cristianos de Portugal y España
LIGA OBRERA CATÓLICA/MOVIMIENTO DE TRABAJADORES CRISTIANOS Y JUVENTUD OBRERA CATÓLICA, de Portugal; HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA, ACCIÓN CATÓLICA OBRERA Y JUVENTUD OBRERA CRISTIANA, de España; MOVIMIENTO DE TRABAJADORES CRISTIANOS DE EUROPA. difusion@hoac.es
MADRID, LISBOA, BRUSELAS.

ECLESALIA, 12/11/12.- La Confederación Europea de Sindicatos (CES) ha convocado una jornada de acción y solidaridad para el próximo 14 de noviembre. Esta Jornada europea adoptará diversas formas: huelgas, manifestaciones, concentraciones y otras acciones.

Ante este acontecimiento importante e histórico para la vida de los trabajadores y trabajadoras de Europa y para quienes sufren la lacra del desempleo, nosotros como Movimientos Cristianos en el mundo obrero de España y Portugal, nos alegramos por esta jornada europea y hacemos pública nuestra posición.

Las tasas de pobreza y exclusión de nuestros países del sur de Europa están aumentando a un ritmo vertiginoso. Hay un ataque en toda regla a los derechos sociales y a la protección de las personas y familias trabajadoras con el argumento de priorizar el pago de la deuda. Una deuda que es ilegítima al proceder de préstamos que fueron concedidos y gestionados de manera dudosa, que atentan contra la dignidad de la vida de la ciudadanía, y ponen en peligro la convivencia pacífica entre los pueblos. La política europea, que tomó medidas desastrosas en algunos de los estados miembros, ha declarado como prioridad la salvación del sistema financiero y de los bancos, en lugar de rescatar a las personas. La deuda pública se está convirtiendo en un mecanismo de trasvase de riqueza de pobres a ricos. Por eso, cada vez hay más personas con empleos precarios o que no encuentran trabajo y con un futuro incierto, especialmente los jóvenes.

Entendemos que pese a la situación que estamos sufriendo, no podemos ni debemos olvidar a nuestros hermanos y hermanas de los países más empobrecidos de Europa del Este y de nuestro planeta. Lo que aquí empezamos a sufrir es lo que está sucediendo, sobre todo en el Sur, desde hace décadas, donde la deuda externa se ha cobrado millones de vidas, abocando al hambre y la esclavitud a miles de personas, familias y países enteros.

Las consecuencias de estas decisiones afectan al conjunto de la sociedad pero, de manera más dura, a los sectores del mundo del trabajo más débiles y empobrecidos. Estas consecuencias llevan al empobrecimiento generalizado y a la pérdida de cohesión social y de horizonte vital. Los grupos más castigados son los inmigrantes, los jóvenes, las mujeres y parados de larga duración…

Este año en la Iglesia celebramos “el Año de la fe”. Como parte de ella, se nos invita a profundizar en el Catecismo de la Iglesia, en donde leemos: “La regulación de la economía únicamente por la ley de mercado quebranta la justicia social, porque «existen numerosas necesidades humanas que no pueden ser satisfechas por el mercado». Es preciso promover una regulación razonable del mercado y de las iniciativas económicas, según una justa jerarquía de valores y con vistas al bien común” (CIC, 2425).

Nosotras y nosotros, que formamos parte de estos movimientos, entendemos que quien debe promover esta regulación razonable del mercado, son los gobiernos. Pero en la situación actual, nuestros gobiernos son súbditos de la situación financiera y la única salida que nos están ofreciendo son políticas de recortes, que rebajan claramente los derechos de los trabajadores respecto a situaciones anteriores. Lo peor es que en los últimos años de nuestras democracias siempre pierden en el concierto social los mismos, y siempre los más débiles.

Por eso, la primera vía para intentar revertir esta situación de conflicto es el diálogo. Cuando éste no es posible, la propia Iglesia reconoce la legitimidad del recurso a “la huelga no violenta, cuando se presenta como el instrumento necesario, en vistas a unas mejoras proporcionadas y teniendo en cuenta el bien común” (CIC, 517). La política que se está desarrollando ha olvidado el sentido de la justicia y un trabajo en defensa de la fraternidad y el bien común.

Precisamente por esta razón, entendemos que esta convocatoria de huelga general y las movilizaciones en toda Europa están justificadas. Las políticas al servicio de las personas y de sus necesidades básicas deberían ser prioridad, por encima de los intereses de los mercados.

Una de las terribles consecuencias que ha provocado esta involución y regresión social, es la aparición de un sentimiento generalizado de miedo. Un estado de miedo e incertidumbre que se ha instalado para condicionar las expectativas y proyectos personales y familiares de las personas: miedo a perder el empleo, asumiendo así todo tipo de precariedad, miedo a las represalias por cualquier acción de protesta, miedo igualmente a secundar una convocatoria de huelga…

Mientras esto sea así, entendemos que hay legitimidad para actuar en defensa de los derechos de las personas y familias trabajadoras. A su vez reivindicamos, en el marco de esta Jornada europea de acción y solidaridad, el papel de la política y, en especial, de los sindicatos, que son la principal defensa organizada de los trabajadores.

Por todo ello, pedimos a los políticos, sindicatos, empresarios, entidades financieras y a los distintos expertos, que actúen con responsabilidad ante la gravedad de la situación actual, que puede empeorarse en el caso de que olviden este principio básico de humanidad: “las necesidades de los pobres deben tener preferencia sobre los deseos de los ricos; los derechos de los trabajadores, sobre el incremento de los beneficios” (Juan Pablo II, Toronto 1984).

Queremos acabar invitando a vivir las palabras de nuestros obispos, al finalizar el reciente Sínodo sobre la Nueva Evangelización, celebrado en octubre:

“Al mundo de la economía y del trabajo queremos recordar como de la luz del Evangelio surgen algunas llamadas urgentes: liberar el trabajo de aquellas condiciones que no pocas veces lo transforman en un peso insoportable con una perspectiva incierta, amenazada por el desempleo, especialmente entre los jóvenes, poner a la persona humana en el centro del desarrollo económico y pensar este mismo desarrollo como una ocasión de crecimiento de la humanidad en justicia y unidad”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Madrid, Lisboa, Bruselas, 7 de noviembre de 2012

Educar para la paz

Publicado: 29 junio, 2012 en REFLEXIONES
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EDUCAR PARA LA PAZ
PATRICIA PAZ, ppaz1954@gmail.com
BUENOS AIRES (ARGENTINA). 

ECLESALIA, 29/06/12.- Siguiendo con mi reflexión sobre los peligros de la oración, donde comenzaba con la invitación de orar por la paz (ECLESALIA, 05/07/12), me encuentro pensando en cosas que a pesar de ser obviedades a lo mejor sirvan para pensar. Me refiero a la educación para la paz.

Desgraciadamente hasta ahora creo que lo mejor que hemos logrado es la tolerancia, nos falta mucho para la aceptación y la acogida del extranjero, sobre todo si su color de piel, su religión y su cultura lo hacen muy diferente a nosotros, los “dueños de casa”.

Pero más allá del tema multicultural, creo que lo que nos hace falta es una educación que ponga en contacto a los niños no solamente con las distintas culturas, sino con las distintas ideologías, religiones, situaciones familiares, etc… Educar para poder tener un pensamiento crítico, para que nos preguntemos acerca de nuestras ideas sobre el mundo y las enriquezcamos con las ideas de otras personas que tienen una visión diferente.

Dejar de ver al que piensa distinto como una amenaza, para verlo como una oportunidad para crecer, para ensanchar nuestra mirada y de paso nuestro corazón. Mirarme a los ojos con el que puedo considerar un adversario, para conocerlo y poder comprender el porqué de las diferencias, y entonces no considerarlo un enemigo. Aprender que nadie tiene la verdad, que ésta se compone de un montón de verdades, a veces opuestas. Y eso es lo maravilloso, darme cuenta que el diferente es quién me ayuda a crecer, a ampliar mis horizontes.

Comprender también que un problema se puede resolver correctamente con respuestas totalmente diferentes. Que el relativismo no es, necesariamente,  pensar que todo vale lo mismo, si no aceptar que mi verdad es relativa, como también lo es la del otro y que el ejercicio de escucharnos puede hacer que salgamos fortalecidos y enriquecidos. Y que de paso aprendamos algo y nos animemos a pensar por nosotros mismos.

Dejar de lado el deseo de adoctrinar y de domesticar para asumir el riesgo de conducir a las personas a descubrir su propia verdad. Ayudar a sacar lo mejor de cada persona, ser parteros que animen a dar a luz lo que ya está allí esperando nacer. Y acá está el riesgo de la verdadera educación, porque la verdad que ayudamos a descubrir puede ser diferente de la nuestra.

Y como tenemos miedo entonces adoctrinamos. Y nos encerramos en ghetos ideológicos, culturales, religiosos, políticos y demás. Y en esos ghetos germina la violencia, y terminamos suprimiendo al diferente. Y si no preguntémosle a Jesús por qué lo crucificaron. A veces pienso que después de 2000 años no hemos aprendido  demasiado, ni siquiera los que nos decimos cristianos.

Cuando yo iba al colegio, hacíamos el ejercicio del debate. Se nos daba un tema y nos tocaba hablar a favor o en contra, independientemente de lo que pensáramos acerca de él. Recuerdo que me tocó defender el tema de la eutanasia y eso me obligó a investigar y a pensar sobre algo que yo no compartía. Sigo no estando de acuerdo con la eutanasia, pero en ése ejercicio comprendí que hay posiciones absolutamente honestas y respetables a favor y en contra. Y que generalmente la respuesta no es ni blanco ni negro. Lo mismo podríamos decir de muchos temas que hoy están en discusión y que los niños y los jóvenes deberían discutir sanamente y sin sentirse amenazados con los argumentos honestos de quien sostiene una postura diferente. Desgraciadamente en las discusiones hoy raramente se escuchan argumentos honestos, sino descalificaciones, ataques, y todo lo que pueda destruir al que no piensa como nosotros.

En el caso de la Argentina, sueño con ver en las escuelas a los jóvenes de signos políticos diferentes, hoy enfrentados en discusiones irreconciliables, trabajando en proyectos juntos para encontrar respuestas que los obliguen a pensar con el otro y no contra el otro. Y lo mismo los adultos, juntarnos para buscar soluciones a nuestros problemas desde el diálogo sincero, entre todos. ¿Nos animaremos a abrir la cabeza y el corazón y con nuestro ejemplo educar para la paz? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Llamamiento

Publicado: 4 mayo, 2012 en ACTUALIDAD
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LLAMAMIENTO
Asamblea Universal del Pueblo Cristiano

REDES CRISTIANAS, webredes2@gmail.com

ECLESALIA, 04/05/12.- 1. El cincuenta aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II está despertando en muchas comunidades cristianas un creciente interés por un acontecimiento que se planteó en profundidad la relación de la Iglesia con el mundo. Las dos preguntas básicas que flotaban en el aula conciliar eran: “Iglesia, ¿qué puedes ofrecerle hoy al mundo?” y “Mundo, ¿qué le exiges hoy a la Iglesia?”

Hoy, cincuenta años después, deberíamos hacernos las mismas preguntas porque tanto el mundo como la Iglesia han cambiado sustancialmente. Ante los nuevos desafíos -económicos, religiosos, políticos, culturales, científicos, etc.- a los que hoy nos enfrentamos los cristianos y cristianas, junto a muchos otros, debemos elaborar nuevas respuestas. Y para este cometido debemos tener la misma actitud honesta y creativa que entonces tuvo el Vaticano II y usar, igual que entonces, una metodología capaz de hacer razonablemente fiable la vinculación entre historia y transcendencia.

Redes Cristianas, cuya preocupación fundamental desde su origen ha sido tratar de hacer creíble la fe en cada circunstancia histórica, considera que este aniversario puede ser un tiempo oportuno para actualizar en nuestros días el espíritu de la Primera Asamblea de Jerusalén, que relatan los Hechos de los Apóstoles en su capítulo 15. En este sentido, nos hemos propuesto dedicar nuestro esfuerzo a la constitución de una base suficientemente amplia, empeñada en la búsqueda de una nueva forma de presencia cristiana en el mundo de hoy y, en consecuencia, en la reforma profunda de la Iglesia. Sintonizamos en esta búsqueda con las iniciativas que se están poniendo en marcha por otros grupos católicos de base de todo el mundo, singularmente con América Latina y con la Red Europea de Iglesia por la Libertad de la que somos parte.

2. Nuestra propuesta se dirige al mundo cristiano en su más amplio espectro y a toda persona para la cual la apuesta por la dignidad del ser humano y el sentido de la trascendencia es importante en su vida y quehacer; a todos y todas las que están contra la discriminación -singularmente la de género y la causada por la pobreza- y se esfuerzan por cambiar las estructuras injustas del mundo; a quienes les duele el silencio de la jerarquía ante la crisis y el paro, y su incapacidad para renunciar a sus privilegios; a cuantas y cuantos se desesperan por el deterioro al que la falta de conciencia ecológica está sometiendo el planeta; a las personas que quieren vivir la fe en un contexto de libertad y respeto y no lo encuentran en las instituciones religiosas; a todos aquellos y aquellas que por esta razón se han ido alejando de las iglesias, pero siguen entendiendo como válido para el mundo de hoy el mensaje del evangelio.

3. Con este espíritu, nos proponemos poner en marcha una gran Asamblea del Pueblo Cristiano. No se trata de un evento con un tiempo limitado y una fecha precisa. Lo que pretendemos es más parecido a un proceso horizontal yparticipativo que se puede ir ajustando a los tres años previos al cincuenta aniversario: horizontal, porque todas las voces deben ser oídas, poniendo su importancia más en lo que se dice que en quién lo dice; y participativo, es decir, asumiendo la responsabilidad que cada cual tenemos ante los demás. Con ello creemos que las fases hasta llegar a la Asamblea podrían ser:

1ª Fase 2012-2013: Constitución. El objetivo de esta fase es ponernos en relación las personas y colectivos, actualmente desvinculados, y constituir entre todos una base social amplia para llevar adelante los fines que nos proponemos. Esta base no debería sentirse limitada por ninguna frontera de país, continente o religión.

2ª Fase 2013-2014: Identificación y priorización de los desafíos. En esta segunda fase deberíamos detectar los grandes problemas de hoy y priorizar nuestra actuación en tanto que acción cristiana.

3ª fase 2014-2015: Posibles respuestas. Coincidiendo con el aniversario de la clausura del Vaticano II, deberíamos encontrar algunas respuestas que definan honestamente nuestra forma de presencia en el mundo empobrecido y en crisis sistémica y la articulación coherente de los medios para una praxis alternativa. Aquí entra la reforma de las instituciones y de las iglesias.

Los colectivos que formamos parte de Redes Cristianas hacemos un llamamiento ante esta tarea urgente que nos proponemos. Ofrecemos nuestra página web y la dirección electrónica… para ir recogiendo aportaciones y adhesiones de las personas y colectivos que se sientan interpeladas para trabajar juntas en esta tarea ilusionante y esperanzadora y lograr que la Asamblea Universal de Pueblo Cristiano sea una realidad en 2015. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más información: www.redescristianas.net

La religión de Jesús

Publicado: 23 marzo, 2011 en BIBLIA
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3 Cuaresma (A) Juan 4, 5-42
LA RELIGIÓN DE JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 23/03/11.- Cansado del camino, Jesús se sienta junto al manantial de Jacob, en las cercanías de la aldea de Sicar. Pronto llega una mujer samaritana a apagar su sed. Espontáneamente, Jesús comienza a hablar con ella de lo que lleva en su corazón.

En un momento de la conversación, la mujer le plantea los conflictos que enfrentan a judíos y samaritanos. Los judíos peregrinan a Jerusalén para adorar a Dios. Los samaritanos suben al monte Garizim cuya cumbre se divisa desde el pozo de Jacob. ¿Dónde hay que adorar a Dios? ¿Cuál es la verdadera religión? ¿Qué piensa el profeta de Galilea?

Jesús comienza por aclarar que el verdadero culto no depende de un lugar determinado, por muy venerable que pueda ser. El Padre del cielo no está atado a ningún lugar, no es propiedad de ninguna religión. No pertenece a ningún pueblo concreto.

No lo hemos de olvidar. Para encontrarnos con Dios, no es necesario ir a Roma o peregrinar a Jerusalén. No hace falta entrar en una capilla o visitar una catedral. Desde la cárcel más secreta, desde la sala de cuidados intensivos de un hospital, desde cualquier cocina o lugar de trabajo podemos elevar nuestro corazón hacia Dios.

Jesús no habla a la samaritana de «adorar a Dios». Su lenguaje es nuevo. Hasta por tres veces le habla de «adorar al Padre». Por eso, no es necesario subir a una montaña para acercarnos un poco a un Dios lejano, desentendido de nuestros problemas, indiferente a nuestros sufrimientos. El verdadero culto empieza por reconocer a Dios como Padre querido que nos acompaña de cerca a lo largo de nuestra vida.

Jesús le dice algo más. El Padre está buscando «verdaderos adoradores». No está esperando de sus hijos grandes ceremonias, celebraciones solemnes, inciensos y procesiones. Lo que desea es corazones sencillos que le adoren «en espíritu y en verdad».

«Adorar al Padre en espíritu» es seguir los pasos de Jesús y dejarnos conducir como él por el Espíritu del Padre que lo envía siempre hacia los últimos. Aprender a ser compasivos como es el Padre. Lo dice Jesús de manera clara: «Dios es espíritu, y quienes le adoran deben hacerlo en espíritu». Dios es amor, perdón, ternura, aliento vivificador…, y quienes lo adoran deben parecerse a él.

«Adorar al Padre en verdad» es vivir en la verdad. Volver una y otra vez a la verdad del Evangelio. Ser fieles a la verdad de Jesús sin encerrarnos en nuestras propias mentiras. Después de veinte siglos de cristianismo, ¿hemos aprendido a dar culto verdadero a Dios? ¿Somos los verdaderos adoradores que busca el Padre? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

A RELIGIÃO DE JESUS

José Antonio Pagola. Tradução: Redacción de Eclesalia

Cansado do caminho, Jesus senta-se junto ao poço de Jacó, perto da aldeia de Sicar. Logo vem uma mulher samaritana para saciar a sua sede. Espontaneamente, Jesus começa a falar com ela sobre o que está em seu coração.

Em certo ponto da conversa, a mulher levanta os conflitos entre judeus e samaritanos. A peregrinação judaica de Jerusalém para adorar a Deus. A subida ao Monte Garizim samaritanos cujo ápice é visível desde o poço de Jacob. Onde posso adorar a Deus? Qual é a verdadeira religião? O que você acha que o profeta da Galiléia?

Jesus começa por esclarecer que a verdadeira adoração não depende de um determinado local, no entanto, pode ser venerado. O Pai celeste não está vinculado a qualquer lugar, não pertencentes a nenhuma religião. Não pertence a nenhum povo em particular.

Nós não esquecemos. Para encontrar Deus, não há necessidade de ir a Roma ou a peregrinação a Jerusalém. Não há necessidade de entrar em uma capela ou visitar uma catedral. Desde a prisão mais secretos, da unidade de terapia intensiva de um hospital, a partir de qualquer cozinha ou no trabalho pode elevar nossos corações a Deus.

Jesus não está falando com a samaritana “adorar a Deus.” Sua linguagem é nova.Até três vezes fala de “adorar o Pai”. Portanto, não é preciso subir uma montanha para ter um pouco de um Deus distante, alheio aos nossos problemas, indiferente aos nossos sofrimentos. A verdadeira adoração começa por reconhecer Deus como o Pai quis que nos acompanha de perto toda a nossa vida.

Jesus diz outra coisa. O Pai procura “verdadeiros adoradores”. Não é à espera de seus filhos grandes cerimônias solenes celebrações, incenso e procissões. Você só quer corações simples para adorá-Lo “em espírito e em verdade.”

“Para adorar o Pai em espírito” é seguir os passos de Jesus e ser como ele levou pelo Espírito do Pai que o enviou para o último sempre. Aprender a ser compassivo como o pai. Jesus diz claramente: “Deus é espírito, e aqueles que adoram o adorem em espírito”. Deus é amor, perdão, bondade, dá vida a respiração … e aqueles que devem adorá-lo como ele.

“Para adorar o Pai em verdade” está a viver na verdade. Retorno de novo e novamente com a verdade do Evangelho. Ser fiel à verdade de Jesus sem bloquear-nos em nossas próprias mentiras. Depois de vinte séculos de cristianismo, que aprendemos a adorar verdadeiramente a Deus? Nós somos os verdadeiros adoradores que o Pai procura?

 

LA RELIGIONE DI GESÙ

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Stanco del cammino, Gesù siede presso il pozzo di Giacobbe, nelle vicinanze del villaggio di Sicar. Arriva presto una donna samaritana per dissetarsi. Spontaneamente, Gesù inizia a parlare con lei di quello che porta nel cuore.

A un certo punto della conversazione, la donna gli espone i conflitti nei quali si scontrano giudei e samaritani. I giudei vanno in pellegrinaggio a Gerusalemme per adorare Dio. I samaritani salgono al monte Garizim, la cui vetta s’intravede dal pozzo di Giacobbe. Dove si deve adorare Dio? Qual è la vera religione? Che cosa pensa il profeta di Galilea?

Gesù inizia col chiarire che il vero culto non dipende da un luogo determinato, per molto venerabile che sia. Il Padre del cielo non è legato a nessun luogo, non è proprietà di nessuna religione. Non appartiene a nessun popolo concreto.

Non dobbiamo dimenticarlo. Per incontrarci con Dio, non è necessario andare a Roma o in pellegrinaggio a Gerusalemme. Non c’è bisogno di entrare in una cappella o visitare una cattedrale. Dal carcere più nascosto, dall’unità di cure intensive di un ospedale, da qualsiasi cucina o luogo di lavoro, possiamo elevare il nostro cuore a Dio.

Gesù non dice alla samaritana di adorare Dio. Il suo linguaggio è nuovo. Fino a tre volte le parla di adorare il Padre. Per questo non è necessario salire una montagna per avvicinarci un poco a un Dio lontano, che non s’interessa dei nostri problemi, indifferente alle nostre sofferenze. Il vero culto inizia col riconoscere Dio come Padre amato, che ci accompagna da vicino lungo tutta la nostra vita.

Gesù le dice qualcosa di più. Il Padre sta cercando veri adoratori. Non aspetta dai suoi figli grandi cerimonie, celebrazioni solenni, incensi e processioni. Quello che desidera sono cuori semplici che lo adorino in spirito e verità.

Adorare il Padre in spirito è seguire i passi di Gesù e lasciarci condurre, come lui, dallo Spirito del Padre che lo invia sempre verso gli ultimi. Imparare a essere compassionevoli come lo è il Padre. Gesù lo dice in maniera chiara: Dio è spirito, e coloro che lo adorano devono farlo in spirito. Dio è amore, perdono, tenerezza, soffio di vita… e coloro che lo adorano devono somigliare a lui.

Adorare il Padre in verità è vivere nella verità. Ritornare ogni volta alla verità dell’Evangelo. Essere fedeli alla verità di Gesù senza chiuderci nelle nostre menzogne. Dopo venti secoli di cristianesimo, abbiamo imparato a rendere un culto vero a Dio? Siamo i veri adoratori che cerca il Padre?

LA RELIGION DE JESUS

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Fatigué du chemin, Jésus s’assoit auprès du puits de Jacob, dans les environs d’un hameau, Sīkar. Tout de suite, arrive une femme samaritaine qui vient étancher sa soif. Jésus commence à parler spontanément avec elle de ce qui lui tient à cœur.

A un moment donné de la conversation, la femme lui expose les conflits qui opposent juifs et samaritains. Les juifs font le pèlerinage à Jérusalem pour y adorer Dieu. Les samaritains gravissent le mont Garizim dont le sommet est visible depuis le puits de Jacob. Où faut-il adorer Dieu ? Quelle est la véritable religion ? Qu’en pense-t-il, le prophète de Galilée?

Jésus commence son propos en mettant au clair que le culte véritable ne dépend pas d’un lieu déterminé, si vénéré soit-il. Le Père du ciel n’est attaché à aucun lieu, il n’est la propriété d’aucune religion. Il n’appartient à aucun peuple concret.

Il ne faut pas l’oublier. Pour rencontrer Dieu, ce n’est pas nécessaire d’aller en pèlerinage à Rome ou à Jérusalem. On n’a pas besoin d’entrer dans une chapelle ou de visiter une cathédrale. Depuis la prison la plus secrète, depuis la salle de soins intensifs d’un hôpital, depuis n’importe quelle cuisine ou lieu de travail, nous pouvons élever notre cœur vers Dieu.

Jésus ne parle pas à la samaritaine de “comment adorer Dieu”. Son langage est nouveau. Il lui parle jusqu’à trois fois de « comment adorer le Père ». C’est pourquoi, on n’a pas besoin de gravir une montagne pour nous rapprocher un peu d’un Dieu lointain, insoucieux de nos problèmes, indifférent à nos souffrances. Le véritable culte commence par la reconnaissance de Dieu en tant que Père bien-aimé qui nous accompagne de près, tout le long de notre vie.

Jésus lui dit encore quelque chose. Le Père cherche de « véritables adorateurs ». Il n’attend pas de ses enfants de grandes cérémonies, des célébrations solennelles, avec encens et processions. Ce qu’il souhaite ce sont des cœurs simples qui l’adorent « en esprit et en vérité »

Adorer le Père en esprit » consiste à marcher sur les pas de Jésus et à nous laisser conduire comme lui par l’Esprit du Père qui est envoyé toujours vers les derniers. Apprendre à être compatissants comme le Père l’est. Jésus l’affirme de façon très claire : « Dieu est esprit, et ceux qui l’adorent doivent le faire en esprit ». Dieu est amour, pardon, tendresse, élan vivifiant…et ceux qui l’adorent doivent lui ressembler.

“Adorer le Père en vérité” consiste à vivre dans la vérité. Revenir chaque fois à la vérité de l’Evangile. Etre fidèles à la vérité de Jésus sans nous enfermer dans nos propres mensonges. Après vingt siècles de christianisme, avons-nous appris à rendre à Dieu un culte véritable ? Sommes-nous les véritables adorateurs que le Père recherche ?

 

THE RELIGION OF JESUS

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

Jesus was tired by the journey and sat straight down by Jacob’s well, near Sychar. A Samaritan woman came to draw water from the well, as she felt thirsty. Quite spontaneously, Jesus began to speak to her about her personal things.

During the conversation, the woman talked about the problems that existed between Jews and Samaritans. The Jews go on a pilgrimage to Jerusalem to worship their God, while the Samaritans go up the mountain of Garizim, the summit of which could be seen from Jacob’s well. Where should we worship God? Which is the true religion? What has this prophet to say about this?

Jesus begins to explain that true worship does not depend on any particular place, no matter how revered that is. Our Father in heaven is not tied down to any place and he is not the property of any one religion. He does not belong to any single people or race.

We must not forget this. To get closer to God, it is not necessary to go to Rome or go on a pilgrimage to Jerusalem. There is no need to go to a prayer room or visit a cathedral. From the most secret of prison cells, or from the intensive care unit of a hospital, from any kitchen or work place, we can raise our hearts in prayer to God.

Jesus does not speak to the Samaritan woman about “worshipping God”. He uses a new language. As many as three times, he speaks of “worshipping our Father”. It is a totally new language. Hence, there is no need to climb a mountain to get nearer to a God that is distant, out of touch with our problems or indifferent to our sufferings. True worship starts by recognizing a God who is our loving Father during the course of our own lives.

Jesus goes still further. This Father is seeking “true worshippers”. He is not asking his children for great acts of worship, solemn liturgies, incense and long processions. All that he wants is simple hearts “in spirit and in truth”.

“Worship the Father in spirit” means following in the steps of Jesus and letting ourselves be guided by the Spirit of the Father, which he always sends to the least of us. We must learn to be compassionate as his Father. Jesus said so clearly: “God is Spirit and those who worship must worship in spirit. God is love, forgiveness, tenderness and life-giving encouragement, and those who worship him must try to be like him.

“Worship the Father in truth” means living in truth, namely, going back time and time again to the truth of the Gospel. Again, it means being faithful to Jesus’ truth and not being locked up in our own lies. After twenty centuries of Christianity, have we learned to offer this true worship to God?Are really true worshippers in search of our Father?

JESUSEN ERLIJIOA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Ibiltzeaz nekaturik, Jakoben iturri ondoan eseri zen Jesus, Sikar herrixka inguruan. Laster iritsi zen emakume samariar bat egarria kentzera. Berez bezala, hizketan hasi zitzaion Jesus, bihotzean zeramanaz.

Hizketaldiko une batean, juduen eta samariarren arteko gatazka planteatu dio emakumeak. Juduak Jerusalemera joan ohi dira erromes Jainkoa gurtzera. Non gurtu behar da Jainkoa? Zein da benetako erlijioa? Zer irizten dio Galileako profetak?

Jesus argituz hasi da ezen benetako kultua ez dagoela leku jakin baten baitan, den beneragarriena delarik ere. Zeruko Aita ez datxekio inongo lekuri, ez da inongo erlijioren jabetza. Ez datxekio inongo herri jakin bati.

Ez genuke ahaztu behar hori. Jainkoarekin topo egin ahal izateko, ez da beharrezko Erromara edo Jerusalemera erromes joatea. Ez da beharrezko kapera batean sartzea edo katedral bat bisitatzea. Kartzelarik ezkutukoenetik, ospitale bateko zainketa intentsiboko unitate batetik, edozein sukalde edo lantegitatik jasotzen ahal dugu geure bihotza Jainkoaganantz.

Jesus ez zaio mintzo emakume samariarrari «Jainkoa gurtzez». Berria da haren hizketa. Hirutaraino mintzo zaio «Aita gurtzeaz». Horregatik, ez da zertan igo mendi batera urruneko Jainko batengana apur bat hurbiltzeko, gure arazoez ardurarik ez lukeen, gure sufrimenaz axolagabe litzatekeen Jainko batengana hurbiltzeko. Egiazko kultua Jainkoa Aita maitetzat hartzean hasten da, geure bizitzan hurbileko bidelagun dugun Aitatzat hartzean.

Jesusek beste zerbait ere esan dio. «Benetako gurtzaile» bila dabil Aita. Ez dago seme-alabek zeremonia ikusgarriak, ospakizun handiak, intsentsua eta prozesioak noiz eskainiko dizkioten zain. Bihotz xumeak nahi ditu, «bihotzez eta egiaz» gurtuko dutenak.

«Aita bihotzez gurtze» hori honetan datza: Jesusen urratsei jarraitzean, Jesus bezala Aitaren Espirituak gida gaitzan uztean, zeinek azkena den jendeagana bidaltzen baitu beti. Aita bezala, errukitsu izaten ikastean datza. Argi esan du Jesusek: «Jainkoa espiritu da, eta gurtzen dutenek espirituz, bihotzez gurtu behar dute». Jainkoa maitasun da, txera, arnasa bizigarri… eta gurtzen dutenek haren antzeko behar dute izan.

«Aita benetan gurtze» hori egian bizitzea da. Behin eta berriz Ebanjelioaren egiara itzultzea. Jesusen egiari leial izatea da, geure gezurren baitan hesitu gabe. Hogei mendetako kristautasunaren ondoren, ikasi ote dugu Jainkoari benetako kultua ematen? Aitak nahi dituen benetako gurtzaileak ote gara?

LA RELIGIÓ DE JESÚS

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Cansat de caminar, Jesús s’asseu al costat del pou de Jacob, prop del llogaret de Sicar. Aviat arriba una dona samaritana a apagar la seva set. Espontàniament, Jesús comença a parlar amb ella del que porta en el seu cor.

En un moment de la conversa, la dona li planteja els conflictes que enfronten jueus i samaritans. Els jueus peregrinen a Jerusalem per adorar Déu. Els samaritans pugen a la muntanya Garizim el cim de la qual es divisa des del pou de Jacob. On cal adorar Déu? Quina és la veritable religió? Què pensa el profeta de Galilea?

Jesús comença per aclarir que el veritable culte no depèn d’un lloc concret, per molt venerable que pugui ser. El Pare del cel no està lligat a cap lloc, no és propietat de cap religió. No pertany a cap poble concret.

No ho hem d’oblidar. Per trobar-nos amb Déu, no cal anar a Roma o peregrinar a Jerusalem. No cal entrar en una capella o visitar una catedral. Des de la presó més secreta, des de la sala de cures intensives d’un hospital, des de qualsevol cuina o lloc de treball podem elevar el nostre cor cap a Déu.

Jesús no parla a la samaritana d’«adorar Déu». El seu llenguatge és nou. Fins a tres vegades li parla d’«adorar el Pare». Per això, no cal pujar a una muntanya per apropar-nos una mica a un Déu llunyà, desentès dels nostres problemes, indiferent als nostres patiments. El veritable culte comença per reconèixer Déu com a Pare volgut que ens acompanya de prop al llarg de la nostra vida.

Jesús li diu alguna cosa més. El Pare està buscant «veritables adoradors». No està esperant dels seus fills grans cerimònies, celebracions solemnes, encens i processons. El que vol és cors senzills que l’adorin «en esperit i en veritat».

«Adorar el Pare en esperit» és seguir els passos de Jesús i deixar-nos conduir com ell per l’Esperit del Pare que l’envia sempre cap als últims. Aprendre a ser compassius com és el Pare. Ho diu Jesús de manera clara: «Déu és esperit. Per això els qui l’adoren han de fer-ho en esperit». Déu és amor, perdó, tendresa, alè vivificador…, i els qui l’adoren han d’assemblar-se a ell.

«Adorar el Pare en veritat» és viure en la veritat. Tornar una vegada i una altra a la veritat de l’Evangeli. Ser fidels a la veritat de Jesús sense tancar-nos en les nostres pròpies mentides. Després de vint segles de cristianisme, hem après a donar culte veritable a Déu? Som els veritables adoradors que cerca el Pare?

 

A RELIXIÓN DE XESÚS

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Canso do camiño, Xesús senta cabo do manancial de Xacobe, nas proximidades da aldea de Sicar. Moi axiña chega alí unha muller samaritana para apagar a súa sede. Espontaneamente, Xesús comeza a falar con ela do que leva no seu corazón.

Nun intre da conversación, a muller formúlalle os conflitos que enfrontan xudeus e samaritanos. Os xudeus peregrinan a Xerusalén para adorar a Deus. Os samaritanos soben ao monte Garizim, do cal se divisa o cumio dende o pozo de Xacobe. Ónde hai que adorar a Deus? Cal é a verdadeira relixión? Qué pensa o profeta de Galilea?

Xesús comeza por aclarar que o verdadeiro culto non depende dun lugar determinado, por moi venerábel que poida ser. O Pai do ceo non está atado a ningún lugar, non é propiedade de ningunha relixión. Non pertence a ningún pobo concreto.

Non o debemos de esquecer. Para atoparnos con Deus, non é necesario ir a Roma ou peregrinar a Xerusalén. Non fai falta entrar nunha capela ou visitar unha catedral. Dende o cárcere máis secreto, dende a sala de coidados intensivos dun hospital, dende calquera cociña ou lugar de traballo podemos elevar o noso corazón cara a Deus.

Xesús non fala coa samaritana de «adorar a Deus». A súa linguaxe é nova. Ata por tres veces lle fala de «adorar ao Pai». Por iso, non é necesario subir a unha montaña para achegarnos un pouco a un Deus afastado, desentendido dos nosos problemas, indiferente aos nosos sufrimentos. O verdadeiro culto empeza por recoñecer a Deus como o Pai benquerido que nos acompaña de preto ao longo da nosa vida.

Xesús dille algo máis. O Padre está a buscar «verdadeiros adoradores». Non está a esperar dos seus fillos grandes cerimonias, celebración solemnes, incensos e procesións. O que desexa é corazóns sinxelos que lle adoren «en espírito e en verdade».

«Adorar ao Padre en espírito» é seguir os pasos de Xesús e deixarnos conducir como el polo Espírito do Pai que o envía sempre cara aos últimos. Aprender a ser compasivos como é o Pai. Xesús dio de xeito claro: «Deus é espírito, e os que o adoran deben facelo en espírito». Deus é amor, perdón, tenrura, alento vivificador…, e os que o adoran deben parecerse a el.

«Adorar ao Pai en verdade» é vivir na verdade. Volver unha e outra vez á verdade do Evanxeo. Ser fieis á verdade de Xesús, sen encerrarnos nas nosas propias mentiras. Despois de vinte séculos de cristianismo, aprendemos a dar culto verdadeiro a Deus? Somos os verdadeiros adoradores que busca o Pai?