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Día del seminario 2012
ASI NOS AYUDÓ EL VATICANO II A SER CURAS POR Y EN LA COMUNIDAD
Curas-testigos a los cincuenta años del Vaticano II
JULIO PÉREZ PINILLOS, jppinillo@yahoo.es
RIVAS VACIAMADRID (MADRID).

ECLESALIA, 15/03/12.- Dejando sentado que fue nuestra práctica ministerial, el acompañamiento a las comunidades y movimientos socio-eclesiales y nuestra decisión firme de trabajar como curas obreros lo que impulsó y validó esta experiencia presbiteral, queremos hacer mención –de pasada pero obligatoria por ser fundante- de los tres documentos del Vaticano II que influyeron en nuestro proceso: “Lumen Gentium”o el sentido de Iglesia-Pueblo de Dios, “Gaudim et Spes” o el compromiso de la Iglesia con el pueblo y “Presbiterorum Ordinis”: o cómo y para qué del cura en la comunidad.

Por fin el Concilio aprobó lo que el Vaticano venía prohibiendo: ¡curas obreros¡

Es sugerente partir de este enfoque a la hora de revisar los distintos talantes y estilos de curas al servicio de los creyentes y de las comunidades cristianas en ambientes obreros, con significativa actualidad en el día del seminario, fecha elegida por las diócesis para reflexionar sobre los candidatos al ministerio presbiteral. En razón de la brevedad exigida, subrayaremos, solo en forma de apunte, cuatro campos específicos en los que los curas obreros aportamos significativamente:

En nuestra relación social con el mundo obrero significamos y aportamos un factor de aproximación evangélica y social de cara a la separación histórica entre la Iglesia y la Clase Obrera, que tanto hacía llorar al cardenal de París, E. Suhard. Además aportamos una colaboración sencilla pero significativa en el surgimiento y consolidación del incipiente y clandestino movimiento obrero al aceptar las inherentes consecuencias de despido, cárcel, y marginalidad que el compromiso obrero conllevaba. El concilio Vaticano II acababa de indicar el camino a seguir al definir a la Iglesia no como sociedad perfecta y estratificada en vertical sino, como “Pueblo de Dios” todo él corresponsable e indefectiblemente al servicio de Reino que Jesús vivió y anunció, de tal modo que la iglesia solo tiene sentido como cuerpo, camino y mediación del Reino de justicia y de liberación que Jesús practicó y proclamó, tal y como acababa de recoger el mismo concilio en su magistral documento “Gaudium et Spes”.

En nuestra vivencia de la Iglesia de Jesús procuramos una comunidad de creyentes comprometidos con lo real en hechos y en palabras y con un acompañamiento entre iguales en nombre del Evangelio, dentro de una Iglesia que sale al encuentro del mundo y del movimiento obrero: en las fábricas, construcción, hospitales y barrios. Desde este enfoque eclesial se facilitó una opción clara a favor de pequeñas comunidades adultas con una formación catecumenal fuerte, que nacen como búsqueda de un espacio de libertad tanto dentro de la Iglesia –“ni fuera ni en paralelo”- como dentro del mundo obrero, y que aparecen como caja de resonancia crítica de lo que nos rodea y nos preocupa y como espacio de compromiso operativo en favor del mundo obrero por el que se habían decidido la mayoría de ellas. También trabajamos los curas obreros a favor de una comunidad –parroquial o no- capaz de vivir de sus propios medios económicos sin dependencia del dinero del Estado ni en sus gastos de funcionamiento ni en la paga de su cura.

En el campo de la acción pastoral y evangelizadora dentro del mundo obrero –de modo especial en sus áreas de producción y de servicios- hemos verificado que el muro de separación entre la Iglesia y el mundo obrero no solo se debilitaba y desmitificaba sino que, desde dentro, surgió el diálogo en profundidad -“diálogo cristiano-marxista”- y, en colaboración con otros movimientos obreros, se abrió un recorrido práctico y operativo en favor de un mundo obrero más humanizado, con más derechos y más próximo al “Reino” de justicia y de liberación por el que lucharon tanto Jesús de Nazaret como otros grandes testigos de distintas culturas, procedencias e ideologías. Este tipo de relación respetuosa y honda que -no sin tensiones y dificultades- se fue generando, facilitó lo que Mariano Gamo expresa al formular: “ni el mundo ni el movimiento obrero los –a los curas obreros- rechazó sino que llegado el momento les otorgó su confianza, eligiéndoles para los comités de empresa y hasta para cargos públicos…Confió en ellos mucho más que la mayoría de los obispos”. Si bien es verdad que algunos obispos como A. Iniesta, P. Casaldáliga, Joan Carreras, Nicolás Castellanos y algunos más nos expresaron su apoyo y aliento. Los curas obreros dijimos y verificamos que el cambio hacia una Iglesia más comprometida y evangélica era posible, y que dentro de la Iglesia había fuerzas para ello. Aún seguimos confiando en ello, junto con otros cristianos, comunidades cristianas y luchadores por un mundo más crítico fraterno.

Otro modo de ser curas: desmitificados de su imagen de “gente influyente y con poder” e insertados en la vida real por su trabajo profesional-obrero y por su tipo de compromiso pastoral; desde ahí “contemplativos” que procuran ganar su ”modus vivendi” como uno de tantos por el deseo de compartir condiciones de vida -especialmente en estos momentos difíciles- y por la autonomía que ello reporta de cara al erario público, a la diócesis y a la propia comunidad; hombres que optan –en un porcentaje minoritario, pero significativo y respetuoso- por la familia-hogar y por la progresiva defensa teórica y práctica del celibato opcional en los ámbitos en que vaya siendo posible, si –previo discernimiento y asesoramiento- esta es su honesta decisión evangélica apoyada en comunidades concretas y en lo que defienden muchos teólogos y comunidades cristianas de acuerdo con lo manifestado públicamente por algunos obispos y cardenales de reconocido peso y significación: “Ustedes, curas casados, no solo no son fugitivos o desertores, sino pioneros de un movimiento que necesita la iglesia” (A. Lorscheider, cardenal de Fortaleza, Brasil). “¿A qué este desperdicio? Preparamos a los sacerdotes con tanto esmero y esfuerzo –incluso económico- para luego tenerlos aparcados como motores perfectos, pero cuyo uso rechazamos… ¿Por qué razón?” (Dom. Luciano Méndez, presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil). “Os ha tocado defender el celibato opcional con honestidad y tenacidad…del mismo modo que a mí me toca defender a los pobres de Brasil” (D. Pedro Casaldáliga, Obispo español en Brasil). “Acompañad a las comunidades cristianas ofreciéndoles desde dentro y respetuosamente la posibilidad evangélica del celibato opcional, conscientes de que será un proceso lento y legítimo” (A. Iniesta, Obispo jubilado de Madrid).

Místicos: Desde una espiritualidad evangélica nos insertamos en la realidad y a la inversa

Revolucionarios por el Reino y disponibles a lo que esta Misión pida tanto a nivel de disponibilidad personal radical como a nivel de trasformación de las estructuras es nuestra definición de “espiritualidad”; “mística” prefieren llamarlo otros por lo que encierra de experiencia profunda, de entrega, de totalidad, de plenitud… con referencia, de una u otra manera, a los epígrafes siguientes:

Vivir “Como uno de tantos” en el trabajo, estilo de vida y compromiso: Con los movimientos sindicales, los partidos políticos de izquierda, las asociaciones, los ambientes de marginación y de exclusión social, la inmigración, la gente que vive a ras de tierra. Ese es el lugar donde germinan y florecen los brotes del reinado de Dios que nosotros queremos favorecer mediante nuestro ministerio-servicio de Curas Obreros. Intentamos estar en las causas de los problemas, en lo más duro de las situaciones injustas, allí donde la falta de horizonte humano es el pan casi diario de mucha gente. Creemos que estamos en nuestro sitio, sin angustias, libremente, y es ahí donde realizamos nuestro ministerio, primero como cristianos, y además, como curas. Ahí nos esforzamos por hacer crecer la vida, la esperanza y la liberación junto con otros militantes –cristianos o no cristianos- que, desde distintas motivaciones, intentan también transformar esta sociedad luchando contra los sistemas y situaciones de muerte.

Conscientes de que La encarnación “se moja” en las estructuras: La encarnación no se conforma con sufrir o denunciar los hechos de exclusión, ni con orarlos o contemplarlos, sino que se compromete con las causas estructurales de fondo; no afrontar las mediaciones históricas de la fe evangélica es infantilismo claudicante. La razón última de vuestro compromiso dimana de la certeza de que el cristiano pertenece al Señor y las motivaciones más radicales le vienen de la obediencia al Padre. Aquí se ven serias diferencias con otras posturas ante la injusticia. Evangelizar es actuar-transformar: la palabra hecha Historia, es “el poder de Dios para la salvación del mundo” (Romanos 1,16). La teología se hace desde el vivir cotidiano: con el compromiso concreto adquirido después de analizar la situación y reflexionarla a partir de la Palabra. De aquí nace, después, la elaboración teológica. Los pobres –las víctimas del sistema- son un lugar teológico de primer orden, por feos que sean. El “être avec” que intuyeron los primeros Curas Obreros franceses es fundamental. Hay que incidir en los campos pre-políticos: sociedad civil, movimientos sociales, culturales y asociativos. La actuación en estos campos pre-políticos es la denuncia, la profecía y la participación en ellos. Ante el sufrimiento humano son centrales la acogida, las entrañas de misericordia como actitud radical y la inteligencia táctica y estratégica, siempre conscientes de nuestras limitaciones y de los procesos históricos.

Hemos aceptado que la encarnación vivida a fondo en lo concreto lleva a la contemplación y enseña a estar en la periferia social y eclesial: A grandes rasgos, nos vemos y nos situamos en la periferia tanto social como eclesial. Es ahí precisamente donde queremos estar. Toda institución, cualquier sistema social o religioso, genera un centro y una periferia. En el centro se nota más el poder, la visibilidad, el privilegio, la autoridad, la lejanía. En la periferia se vive mejor la servicialidad discreta, el anonimato sencillo, la vida a ras de tierra, la levadura y el grano de trigo, la decisión compartida y la cercanía a la gente en su cotidianidad: sus problemas, sus luchas y sus dichas.

También en la Iglesia, en cuanto institución humana que es, existe una periferia donde residen, entre otros, aquellos grupos y personas que se resisten a aplaudir muchos criterios y actuaciones de la oficialidad central. Son bastantes los curas obreros que, por querer estar cerca de la gente, se han de situar lejos del centro, en una distancia (e incluso disidencia) parcial y consciente. Es algo que va con la opción de ser “como uno de tantos” en instituciones centralistas.

Desde este ángulo de contemplación real, contrastada y verificada desde el servicio a los pobres y excluidos no me extraña nada el aliento que Alberto Iniesta –Obispo entonces en Vallecas- nos quiso insuflar a los curas obreros del España al saludar nuestro segundo Encuentro estatal con estas palabras: “La opción del cura obrero y todo lo que ella representa para la iglesia debe ser preferencial para la jerarquía, porque apunta la dirección de toda ella. Nos orienta…” El obispo Nicolás Castellanos lo ha expresado así: “los curas obreros dieron un paso adelante, pisaron la frontera, se colocaron en la periferia como Jesús de Nazaret. Colocarse ahí supone muchas rupturas institucionales, suscita recelos, amenaza al poder, pero sin este tipo de rupturas ni se humaniza ni se evangeliza, ni se anuncia el evangelio de Jesús ni su reino” (Prólogo al libro “Los Curas Obreros en España”, Nueva Utopía, Madrid 2004). (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Don Pedro Casaldáliga sintetiza

“El desafío de la evangelización en este principio del siglo XXI, como en todos los siglos, por lo demás, continúa siendo cómo salir con el Evangelio al encuentro de lo proletario de este mundo. Lo pequeño, de que habla el Evangelio, los leprosos de cada época, la plebe sucia que en cada época los poderes del dinero, de la política y de la religión desprecian olímpicamente.

Los curas obreros significan una experiencia revulsiva en eclesialidad, en ministerialidad, en solidaridad y convocan, hoy todavía más que ayer, para otra eclesialidad, otra ministerialidad y otra solidaridad.

Con ellos la Iglesia salía al encuentro y sin banderas, despojada; haciendo de la Encarnación el gran paradigma pastoral. Esos sacerdotes se hacían pueblo, renunciaban al estatus clerical. Sacerdotes obreros ha sido el primer gran intento de desclericalización del clero, entendido el clericalismo como distancia y privilegio, en la Iglesia y en la Sociedad. Un intento, además, que comportaba la mayor credibilidad, porque los sacerdotes obreros asumían la condición obrera, con los riesgos y compromisos concretos del trabajo y sus luchas y sus organizaciones. (Epilogo de “Los Curas Obreros en España”, Nueva Utopía, Madrid 2004).

Curador de la vida

Publicado: 15 febrero, 2012 en BIBLIA
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CURADOR DE LA VIDA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 15/02/12.-  Jesús fue considerado por sus contemporáneos como un curador singular. Nadie lo confunde con los magos o curanderos de la época. Tiene su propio estilo de curar. No recurre a fuerzas extrañas ni pronuncia conjuros o fórmulas secretas. No emplea amuletos ni hechizos. Pero cuando se comunica con los enfermos contagia salud.

Los relatos evangélicos van dibujando de muchas maneras su poder curador. Su amor apasionado a la vida, su acogida entrañable a cada enfermo, su fuerza para regenerar lo mejor de cada persona, su capacidad de contagiar su fe en Dios creaban las condiciones que hacían posible la curación.

Jesús no ofrece remedios para resolver un problema orgánico. Se acerca a los enfermos buscando curarlos desde su raíz. No busca solo una mejoría física. La curación del organismo queda englobada en una sanación más integral y profunda. Jesús no cura solo enfermedades. Sana la vida enferma.

Los diferentes relatos lo van subrayando de diversas maneras. Libera a los enfermos de la soledad y la desconfianza contagiándoles su fe absoluta en Dios: “Tú, ¿ya crees?”. Al mismo tiempo, los rescata de la resignación y la pasividad, despertando en ellos el deseo de iniciar una vida nueva: “Tú, ¿quieres curarte?”.

No se queda ahí. Jesús los libera de lo que bloquea su vida y la deshumaniza: la locura, la culpabilidad o la desesperanza. Les ofrece gratuitamente el perdón, la paz y la bendición de Dios. Los enfermos encuentran en él algo que no les ofrecen los curanderos populares: una relación nueva con Dios que los ayudará a vivir con más dignidad y confianza.

Marcos narra la curación de un paralítico en el interior de la casa donde vive Jesús en Cafarnaún. Es el ejemplo más significativo para destacar la profundidad de su fuerza curadora. Venciendo toda clase de obstáculos, cuatro vecinos logran traer hasta los pies de Jesús a un amigo paralítico.

Jesús interrumpe su predicación y fija su mirada en él. ¿Dónde está el origen de esa parálisis? ¿Qué miedos, heridas, fracasos y oscuras culpabilidades están bloqueando su vida? El enfermo no dice nada, no se mueve. Allí está, ante Jesús, atado a su camilla.

¿Qué necesita este ser humano para ponerse en pie y seguir caminando? Jesús le habla con ternura de madre: «Hijo, tus pecados quedan perdonados». Deja de atormentarte. Confía en Dios. Acoge su perdón y su paz. Atrévete a levantarte de tus errores y tu pecado. Cuántas personas necesitan ser curadas por dentro. ¿Quién les ayudará a ponerse en contacto con un Jesús curador? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

CURATORE DELLA VITA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Gesù fu considerato dai suoi contemporanei come un curatore singolare. Nessuno lo confonde con i maghi o i guaritori dell’epoca. Ha il suo stile di guarire. Non ricorre a forze strane né pronuncia scongiuri o formule segrete. Non impiega amuleti né incantesimi. Ma quando comunica con gli ammalati contagia salute.

I racconti evangelici vanno disegnando in molte maniere il suo potere guaritore. Il suo amore appassionato alla vita, la sua accoglienza viscerale di ogni infermo, la sua forza rigeneratrice del meglio di ogni persona, la sua capacità di contagiare la fede in Dio creavano le condizioni che rendevano possibile la guarigione.

Gesù non offre rimedi per risolvere un problema organico. Si avvicina agli infermi cercando di guarirli dalla radice. Non cerca solo un miglioramento fisico. La guarigione dell’organismo resta inglobata in un risanamento più integrale e profondo. Gesù non cura solo infermità. Risana la vita inferma.

I diversi racconti lo sottolineano in varie maniere. Libera gli infermi dalla solitudine e dalla sfiducia contagiando loro la sua fede assoluta in Dio: “Tu, credi?”. Allo stesso tempo li riscatta dalla rassegnazione e dalla passività, risvegliando in loro il desiderio di iniziare una vita nuova: “Tu vuoi guarire?”.

Non si ferma lì. Gesù li libera da quanto blocca la loro vita e la disumanizza: la pazzia, la colpevolezza, la mancanza di speranza. Offre loro gratuitamente il perdono, la pace e la benedizione di Dio. Gli infermi trovano in lui qualcosa che non è loro offerto dai guaritori popolari: una relazione nuova con Dio che li aiuterà a vivere con più dignità e fiducia.

Marco racconta la guarigione di un paralitico all’interno della casa dove vive Gesù, a Cafarnao. È l’esempio più significativo per sottolineare la profondità della sua forza guaritrice. Vincendo ogni sorta di ostacoli, quattro vicini arrivano a portare fino ai piedi di Gesù un amico paralitico.

Gesù interrompe la sua predicazione e fissa lo sguardo su di lui. Dove è l’origine di questa paralisi? Che paure, ferite, fallimenti e oscure colpevolezze stanno bloccando la sua vita? L’infermo non dice nulla, non si muove. Sta lì, davanti a Gesù, legato al suo lettuccio.

Di che cosa ha bisogno questo essere umano per mettersi in piedi e continuare a camminare? Gesù gli parla con tenerezza di madre: Figlio, ti sono perdonati i peccati.

Smetti di tormentarti. Confida in Dio. Accogli il suo perdono e la sua pace. Abbi il coraggio di alzarti dai tuoi errori e dal tuo peccato. Quante persone hanno bisogno di essere guarite di dentro. Chi le aiuterà a mettersi in contatto con un Gesù curatore?

 

GUERISSEUR DE LA VIE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Jésus était considéré par ses contemporains comme un guérisseur particulier. Personne ne le prend pour un magicien ou pour un guérisseur typique de cette époque. Il a un style de guérir qui lui est propre. Il n’a pas recours à des forces étranges et ne prononce pas de conjurations ou de formules secrètes. Il n’utilise pas d’amulettes ni d’incantations. Mais lorsqu’il entre en contact avec les malades, il leur transmet la santé.

Les récits évangéliques dessinent de multiples manières son pouvoir de guérison. C’étaient son amour passionné pour la vie, l’accueil intime qu’il réservait à chaque malade, sa force susceptible de régénérer le meilleur dans chaque personne, et la capacité de communiquer sa foi en Dieu, qui créaient les conditions rendant possible la guérison.

Jésus n’offre pas des remèdes pour résoudre un problème organique. Il s’approche des malades en cherchant à les guérir dès la racine. Il ne cherche pas seulement une amélioration physique. La guérison de l’organisme reste englobée par une guérison plus intégrale et plus profonde. Jésus ne guérit pas seulement des maladies. Jésus guérit la vie malade.

Les différents récits évangéliques le soulignent de façons diverses. Il libère les malades de la solitude et de la méfiance en leur communiquant sa foi absolue en Dieu. « Crois-tu maintenant » ? Il les sauve en même temps de la résignation et de la passivité, en éveillant chez eux le désir de commencer une nouvelle vie : « Est-ce que tu veux guérir » ?

Il ne s’arrête pas là. Jésus les libère de ce qui bloque et déshumanise leur vie : la folie, la culpabilité ou le désespoir. Il leur offre gratuitement le pardon, la paix et la bénédiction de Dieu. Les malades trouvent chez lui quelque chose que les guérisseurs populaires ne leur offrent pas : une nouvelle relation avec Dieu qui va les aider à vivre avec plus de dignité et plus de confiance.

Marc raconte la guérison d’un paralysé à l’intérieur de la maison où habite Jésus, à Capharnaüm. C’est l’exemple le plus significatif pour mettre en relief la profondeur de sa force de guérison. En surmontant toute sorte d’obstacles, quatre voisins réussissent à amener aux pieds de Jésus un ami paralysé.

Jésus interrompt sa prédication et fixe sur lui son regard. Où se trouve l’origine de cette paralysie ? Quelles peurs, quelles blessures, quels échecs et quelles obscures culpabilités sont en train de bloquer sa vie ? Le malade ne dit rien, et ne bouge pas. Il est là, devant Jésus, attaché à son brancard.

De quoi cet être humain a-t-il besoin pour se mettre debout et pour continuer de marcher? Jésus lui parle avec la tendresse d’une mère : « Mon fils, tes péchés te sont pardonnés ». Cesse de te tourmenter. Mets ta confiance en Dieu. Accueille son pardon et sa paix. Ose te relever de tes erreurs et de ton péché. Combien de personnes ont besoin d’être guéries de l’intérieur. Qui pourra les aider à entrer en contact avec ce Jésus guérisseur?

OUR LIFE RESTORER

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

Jesus was seen by his contemporaries as a singular life restorer. Nobody considered him to be just a magician or a quack of that time. He had a very unique way of healing. He did not have recourse to strange forces nor did he conjure up secret formulas. He did not have any amulets or charms. Yet, when he came across sick people, he brought them back to health.

The various Gospel narratives offer us many diverse kinds of his healing power. He loves and defends life; he welcomes every sick person in a special way; he brings out the best in each one of them; and the way he makes them believe in God prepares them for their recovery and health.

Jesus did not give them solutions to solve their bodily problems. He prepares them to heal them completely to a fuller life. The recover, not only physically, but the sick person recovers completely and makes him feel happy.

Jesus does not only heal sick people: he is a life restorer.

Every different Gospel story underlines a new way of healing. He frees people from solitude and lack of faith, making them total believers in God the Father. “Do you believe in God?” At the same time, He delivers them from their submissiveness and negative outlook on life, giving them the desire to start a new life. “Your faith has given you life.”

And that is not all. Jesus frees them from everything that blocks their own lives and makes them less human: their madness, guilt and sense of despair. He offers them total forgiveness, peace and God’s blessing. Every sick person gets something that all other quack healers could never give: a new relationship with a God who will help them to live honourably and at peace.

Mark describes the cure of a paralytic that took place in the house where Jesus used to reside in Caparnaun. It is a striking example of Jesus’

healing power. Surpassing all the odds, four friends or neighbours succeed in bringing the paralytic at the feet of Jesus.

Jesus stops preaching and looks straight at the paralytic. How did the illness start? What are his difficulties, disappointments and other trials in his life? The sick person says nothing and makes no gesture. There he is, motionless on the stretcher.

What does the man really need to be a fully human being, stand up and start walking? Jesus speaks to him gently like a mother: “My child, your sins are forgiven.” Stop feeling guilty. Have faith in God. You’re forgiven. Give up all your past sins. How many people need the same forgiveness and healing like him! And where are the friends or neighbours who will take them and help them to get in touch with Jesus, the life restorer?

 

BIZITZAREN SENDATZAILE

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Garaikideek sendatzaile apartekotzat zeukaten Jesus. Inork ez du nahasten garaiko magoekin edo petrikiloekin. Sendatzeko bere estiloa du. Ez du jotzen indar arraroetara, ezta esaten ere konjururik edo formula sekreturik. Ez da baliatzen kutunez, ez sorginkeriaz. Baina gaixoekin harremanetan hasten denean, osasuna kutsatzen du.

Ebanjelioko kontakizunek era askotan marrazten dute Jesusen ahalmen sendatzailea. Bizitzaz duen maitasun grinatsua, gaixo bakoitzari eskaintzen dion harrera bihozkoia, pertsona bakoitzaren alderik hobena eraberritzeko duen indarra, Jainkoaganako fedea kutsatzeko gaitasuna: horiek guztiek sortzen dute sendatzea posible bihurtzen duen baldintza.

Jesusek ez ditu eskaintzen erremedioak arazo organikoak konpontzeko. Gaixoengana hurbiltzen da errotik nola sendatuko. Ez zaio axola hobetze fisikoa soilik. Organismoa sendatzea saneatze oso eta sakonago batean bildua gertatzen da. Ez ditu sendatzen gaixotasunak. Gaixo den bizitza saneatzen du,

Kontakizun desberdinek hainbat eratan azpimarratzen dute hori. Bakartasunetik eta konfiantza-faltatik askatzen ditu gaixoak, Jainkoarekiko erabateko fedea kutsatzen dielarik: «Zuk, sinesten al duzu?» Aldi berean, etsipenetik eta pasibotasunetik ateratzen ditu, bizi berriari ekiteko gogoa esnatuz: «Zuk, sendatu nahi al duzu?»

Ez da, ordea, hor gelditzen. Beren bizitza blokeatzen dien eta desgizatartzen dituen orotatik liberatzen ditu: zoramenetik, errudun sentitzetik edo etsipenetik. Doan eskaintzen die barkazioa, bakea eta Jainkoaren bedeinkazioa. Petrikilo herrikoiek eskaintzen ez dieten zerbait aurkitzen dute Jesusengan: duintasun eta konfiantza handiagoz bizitzen lagunduko dien Jainkoarekiko beste harreman bat.

Jesus Kafarnaumen bizi den etxean paralitiko bat nola sendatu duen dakar Markosek. Horixe da etsenplurik esanguratsuena, Jesusen indar sendatzailearen sakontasuna nabarmentzeko. Oztopo-mota guztiak gaindituz, lau herritarrek adiskide paralitiko bat Jesusen oinetara ekartzea lortu dute.

Jesus bere predikua eten eta hari begira jarri da Jesus. Zertan datza paralisi horren sustraia? Zein beldur, zein zauri, zein porrot eta ezkutuko erruduntasun ari dira bizitza hori zurruntzen, blokeatzen? Gaixoak ez dio ezer, ez da mugitzen. Han dago, Jesusen aurrean, ohatilari lotua.

Zeren beharra du gizaki honek zutik jarri eta ibili ahal izateko? Ama baten txeraz mintzo zaio Jesus: «Seme, barkatuak dituzu zeure bekatuak». Ez zigortu gehiago zeure burua. Izan konfiantza Jainkoagan. Onartu haren barkazioa eta haren bakea. Zenbat jendek duen barnetik sendatu beharra! Nork lagundu die Jesus sendatzailearekin harremanetan jartzen?

 

GUARIDOR DE LA VIDA

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Jesús va ser considerat pels seus contemporanis com un guaridor singular. Ningú el confon amb els mags o curanderos de l’època. Té el seu propi estil de curar. No recorre a forces estranyes ni pronuncia conjurs o fórmules secretes. No empra amulets ni encanteris. Però quan es comunica amb els malalts contagia salut.

Els relats evangèlics van dibuixant de moltes maneres el seu poder guaridor. El seu amor apassionat a la vida, el seu acolliment entranyable a cada malalt, la seva força per regenerar el millor de cada persona, la seva capacitat d’encomanar la seva fe en Déu creaven les condicions que feien possible la guarició.

Jesús no ofereix remeis per resoldre un problema orgànic. S’acosta als malalts buscant guarir-los des de l’arrel. No busca només una millora física. La curació de l’organisme queda englobada en una sanació més integral i profunda. Jesús no cura només malalties. Sana la vida malalta.

Els diferents relats ho van subratllant de diverses maneres. Allibera els malalts de la soledat i la desconfiança encomanant la seva fe absoluta en Déu: “Tu, ja creus?”. Alhora, els rescata de la resignació i de la passivitat, despertant en ells el desig d’iniciar una vida nova: “Tu, vols curar-te?”.

No es queda aquí. Jesús els allibera del que bloqueja la seva vida i la deshumanitza: la bogeria, la culpabilitat o la desesperança. Els ofereix gratuïtament el perdó, la pau i la benedicció de Déu. Els malalts troben en ell alguna cosa que no els ofereixen els curanderos populars: una relació nova amb Déu que els ajudarà a viure amb més dignitat i confiança.

Marc narra la guarició d’un paralític a l’interior de la casa on viu Jesús a Cafarnaüm. És l’exemple més significatiu per destacar la profunditat de la seva força guaridora. Vencent tota mena d’obstacles, quatre veïns aconsegueixen portar fins als peus de Jesús un amic paralític.

Jesús interromp la seva predicació i fixa la seva mirada en ell. On és l’origen d’aquesta paràlisi? Quines pors, ferides, fracassos i fosques culpabilitats estan bloquejant la seva vida? El malalt no diu res, no es mou. S’està allà, davant de Jesús, lligat a la seva llitera.

Què necessita aquest ésser humà per posar-se dret i seguir caminant? Jesús li parla amb tendresa de mare: «Fill, et són perdonats els pecats». Deixa de turmentar-te. Confia en Déu. Acull el seu perdó i la seva pau. Atreveix-te a aixecar-te dels teus errors i el teu pecat. Quantes persones necessiten ser guarides per dins. Qui els ajudarà a posar-se en contacte amb un Jesús guaridor?

CURADOR DA VIDA

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Xesús foi considerado polos seus contemporáneos como un curador singular. Ninguén o confunde cos magos ou curandeiros da época. Ten o seu propio estilo de curar. Non recorre a forzas estrañas nin pronuncia conxuros ou fórmulas secretas. Non emprega amuletos nin feitizos. Pero cando se comunica cos enfermos contaxia saúde.

Os relatos evanxélicos van debuxando de moitas maneiras o seu poder curador. O seu amor apaixonado á vida, a súa acollida entrañábel a cada enfermo, a súa forza para rexenerar o mellor de cada persoa, a súa capacidade de contaxiar a súa fe en Deus creaban as condicións que facían posíbel a curación.

Xesús non ofrece remedios para resolver un problema orgánico. Achégase aos enfermos buscando curalos dende a súa raíz. Non busca só unha melloría física. A curación do organismo queda englobada nunha sanación máis integral e profunda. Xesús non cura só enfermidades. Sanda a vida enferma.

Os diferentes relatos vano subliñando de diversas maneiras. Libera aos enfermos da soidade e a desconfianza contaxiándolles a súa fe absoluta en Deus: “Ti, xa cres “? Ao mesmo tempo, rescátaos da resignación e a pasividade, espertando neles o desexo de iniciar unha vida nova: “Ti, queres curarte “?

Non fica aí. Xesús libéraos do que bloquea e deshumaniza a súa vida: a loucura, a culpabilidade ou a desesperanza. Ofrécelles gratuitamente o perdón, a paz e a bendición de Deus. Os enfermos atopan nel algo que non lles ofrecen os curandeiros populares: unha relación nova con Deus que os axudará a vivir con máis dignidade e confianza.

Marcos narran a curación dun paralítico no interior da casa onde vive Xesús en Cafarnaún. É o exemplo máis significativo para destacar a profundidade da súa forza curadora. Vencendo toda clase de obstáculos, catro veciños logran traer ata os pés de Xesús a un amigo paralítico.

Xesús interrompe a súa predicación e fixa a súa mirada nel. Onde está a orixe desa parálise? Que medos, feridas, fracasos e escuras culpabilidades están a bloquear a súa vida? O enfermo non di nada, non se move. Alí está, ante Xesús, atado á súa padiola.

Que necesita este ser humano para poñerse en pé e seguir camiñando? Xesús fálalle con tenrura de nai: «Fillo, os teus pecados fican perdoados». Deixa de atormentarte. Confía en Deus. Acolle o seu perdón e a súa paz. Atrévete a erguerte dos teus erros e do teu pecado. Cántas persoas necesitan ser curadas por dentro. Quen lles axudará a poñerse en contacto cun Xesús curador?

A la puerta de nuestra casa

Publicado: 1 febrero, 2012 en BIBLIA
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5 Tiempo ordinario (B)Marcos 1,29-39
A LA PUERTA DE NUESTRA CASA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA,01/02/12.- En la sinagoga de Cafarnaún Jesús ha liberado por la mañana a un hombre poseído por un espíritu maligno. Ahora se nos dice que sale de la «sinagoga» y marcha a «la casa» de Simón y Andrés. La indicación es importante pues, en el evangelio de Marcos, lo que sucede en esa casa encierra siempre alguna enseñanza para las comunidades cristianas.

Jesús pasa de la sinagoga, lugar oficial de la religión judía, a la casa, lugar donde se vive la vida cotidiana junto a los seres más queridos. En esa casa se va a ir gestando la nueva familia de Jesús. Las comunidades cristianas han de recordar que no son un lugar religioso donde se vive de la Ley, sino un hogar donde se aprende a vivir de manera nueva en torno a Jesús.

Al entrar en la casa, los discípulos le hablan de la suegra de Simón. No puede salir a acogerlos pues está postrada en cama con fiebre. Jesús no necesita más. De nuevo va a romper el sábado por segunda vez el mismo día. Para él lo importante es la vida sana de las personas, no las observancias religiosas. El relato describe con todo detalle los gestos de Jesús con la mujer enferma.

«Se acercó». Es lo primero que hace siempre: acercarse a los que sufren, mirar de cerca su rostro y compartir su sufrimiento. Luego, «la cogió de la mano»: toca a la enferma, no teme las reglas de pureza que lo prohíben; quiere que la mujer sienta su fuerza curadora. Por fin, «la levantó», la puso de pie, le devolvió la dignidad.

Así está siempre Jesús en medio de los suyos: como una mano tendida que nos levanta, como un amigo cercano que nos infunde vida. Jesús solo sabe servir, no ser servido. Por eso la mujer curada por él se pone a «servir» a todos. Lo ha aprendido de Jesús. Sus seguidores han de vivir acogiéndose y cuidándose unos a otros.

Pero sería un error pensar que la comunidad cristiana es una familia que piensa solo en sus propios miembros y vive de espaldas al sufrimiento de los demás. El relato dice que, ese mismo día, «al ponerse el sol», cuando ha terminado el sábado, le llevan a Jesús toda clase de enfermos y poseídos por algún mal.

Los cristianos hemos de grabar bien la escena. Al llegar la oscuridad de la noche, la población entera con sus enfermos «se agolpa a la puerta». Los ojos y las esperanzas de los que sufren buscan la puerta de esa casa donde está Jesús. La Iglesia solo atrae de verdad cuando la gente que sufre puede descubrir dentro de ella a Jesús curando la vida y aliviando el sufrimiento. A la puerta de nuestras comunidades hay mucha gente sufriendo. No lo olvidemos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

À PORTA DE NOSSA CASA

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Na sinagoga de Cafarnaum Jesus libertou pela manhã um homem possuído por um espírito maligno. Agora dizem-nos que sai da «sinagoga» e caminha para «a casa» de Simão e Andre. A indicação é importante pois, no evangelho de Marcos, o que acontece nessa casa contem sempre algum ensinamento para as comunidades cristãs.

Jesus passa da sinagoga, local oficial da religião judia, para a casa, lugar onde se vive a vida quotidiana junto aos entes mais queridos. Nessa casa gera-se a nova família de Jesus. As comunidades cristãs hão-de recordar que não são um local religioso onde se vive da Lei, mas um lar onde se aprende a viver de forma nova em torno a Jesus.

Ao entrar na casa, os discípulos falam-Lhe da sogra de Simão. Não pode sair para os acolher pois está prostrado na cama com febre.    Jesus não necessita de mais. De novo vai faltar ao sábado pela segunda vez no mesmo dia. Para Ele o importante é a vida sã das pessoas, não as observâncias religiosas. O relato descreve com todo o detalhe os gestos de Jesus com a mulher doente.

«Aproximou-se». É o primeiro que faz sempre: aproximar-se dos que sofrem, olhar de perto o seu rosto e partilhar o seu sofrimento. Logo, «pegou na Sua mão»: tocou na doente, não teme as regras de pureza que o proíbem; quer que a mulher sinta a Sua força curadora. Por fim, «levantou-a», colocou-a de pé, devolveu-lhe a dignidade.

Assim está sempre Jesus no meio dos Seus: com uma mão estendida que nos levanta, como um amigo próximo que nos infunde vida. Jesus só sabe servir, e não ser servido. Por isso a mulher curada por Ele poem-se a «servir» a todos. Aprendeu com Jesus. Os Seus seguidores hão-de de viver acolhendo-se e cuidando-se uns aos outros.

Mas seria um erro pensar que a comunidade cristã é uma família que pensa apenas nos seus próprios membros e vive de costas ao sofrimento dos outros. O relato diz que, nesse mesmo dia, «ao colocar-se ao sol», quando terminou o sábado, levam a Jesus todo o tipo de doentes e possuídos por algum mal.

Os cristãos, temos de gravar bem o episódio. Ao chegar a obscuridade da noite, a população inteira com os seus doentes «aglomera-se à porta». Os olhos e as esperanças dos que sofrem procuram à porta dessa casa onde está Jesus. A Igreja só atrai verdadeiramente quando as pessoas que sofrem podem descobrir dentro delas Jesus curando a vida e aliviando o sofrimento. À porta das nossas comunidades há muita gente a sofrer. Não o esqueçamos.

ALLA PORTA DELLA NOSTRA CASA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Nella sinagoga di Cafarnao Gesù, al mattino, ha liberato un uomo posseduto da uno spirito maligno. Ora ci viene detto che esce dalla sinagoga e va nella casa di Simone e Andrea. L’indicazione è importante perché, nell’evangelo di Marco, quello che accade in questa casa racchiude sempre un insegnamento per le comunità cristiane.

Gesù passa dalla sinagoga, luogo ufficiale della religione giudea, alla casa, luogo dove si vive la vita quotidiana, insieme agli esseri più cari. In questa casa avverrà la gestazione della nuova famiglia di Gesù. Le comunità cristiane devono ricordare che non sono un luogo religioso dove si vive della Legge, ma un focolare dove s’impara a vivere in maniera nuova intorno a Gesù.

Nell’entrare nella casa, i discepoli gli parlano della suocera di Simone. Non può uscire ad accoglierli perché è a letto con la febbre. Gesù non ha bisogno di altro. Di nuovo romperà il precetto del sabato, per la seconda volta nello stesso giorno. Per lui quello che è importante è la vita sana delle persone, non le osservanze religiose. Il racconto descrive in tutti i dettagli i gesti di Gesù con la donna inferma.

Si avvicinò. È la prima cosa che fa sempre: avvicinarsi a chi soffre, guardare da vicino il suo volto e condividere la sua sofferenza. Poi, la prese per mano: tocca la malata, non teme le regole di purità che lo proibiscono, vuole che la donna senta la sua forza guaritrice. Infine la fece alzare, la mise in piedi, le restituì dignità.

Gesù sta sempre così in mezzo ai suoi: come una mano tesa che ci alza, come un amico vicino che ci infonde vita. Gesù sa solo servire, non essere servito. Per questo la donna da lui guarita si mette a servire tutti. Lo ha imparato da Gesù. I suoi seguaci devono vivere accogliendosi e avendo cura gli uni degli altri.

Sarebbe, però, un errore pensare che la comunità cristiana è una famiglia che pensa solo ai suoi propri membri e ignora la sofferenza degli altri. Il racconto dice che, quello stesso giorno, al tramonto del sole, quando il sabato è finito, portano a Gesù ogni genere di infermi e in preda a qualche male.

Noi cristiani dobbiamo registrare bene la scena. Nello scendere l’oscurità della notte, tutta la città con i suoi infermi è riunita davanti alla porta. Gli occhi e le speranze di quelli che soffrono cercano la porta di questa casa dove sta Gesù. La Chiesa attrae in verità solo quando la gente che soffre può scoprire in essa Gesù che guarisce la vita e allevia la sofferenza. Alla porta delle nostre comunità c’è molta gente che soffre. Non lo dimentichiamo.

A NOTRE PORTE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Le matin, Jésus vient de libérer, à la synagogue de Capharnaüm, un homme possédé par un esprit mauvais. On nous dit maintenant qu’il quitte la « synagogue » pour se rendre à « la maison » de Pierre et André. C’est une remarque importante car, dans l’évangile de Marc, ce qui arrive dans cette maison renferme toujours un enseignement pour les communautés chrétiennes.

Jésus passe de la synagogue, lieu officiel de la religion juive, à la maison, lieu où l’on mène la vie quotidienne avec ses êtres les plus chers. C’est dans cette maison que va se former progressivement la nouvelle famille de Jésus. Les communautés chrétiennes devront se rappeler qu’elles ne sont pas un lieu religieux où l’on vit de la Loi, mais un foyer où l’on apprend à vivre d’une façon nouvelle autour de Jésus.

En entrant dans la maison, les disciples lui parlent de la belle-mère de Simon. Elle ne peut pas sortir les accueillir car elle est au lit avec de la fièvre. Jésus n’a pas besoin d’autre d’explication. Pour une seconde fois dans la même journée, il va briser la loi du sabbat. Le plus important pour lui c’est la vie saine des personnes et non pas les observances religieuses. Le récit décrit avec toute sorte de détails les gestes de Jésus à l’égard de la femme malade.

“Il se rapprocha d’elle”. C’est ce qu’il fait toujours en premier: se rapprocher de ceux qui souffrent, regarder de près leur visage et partager leur souffrance. Ensuite, « il la prit par la main » : il touche la malade, il ne craint pas les règles de pureté qui l’interdisent ; il veut que la femme sente sa force de guérison. Enfin « il la souleva », il la mit debout, il lui rendit la dignité.

C’est de cette façon que Jésus se trouve toujours au milieu des siens : comme une main tendue qui nous soulève, comme un proche ami qui nous communique de la vie. Jésus sait seulement servir et non pas être servi. C’est pourquoi, la femme qu’il vient de guérir se met aussi à « servir » tout le monde. Elle l’a appris de Jésus. Ses disciples devront vivre en s’accueillant et en prenant soin les uns des autres.

Mais ce serait une erreur que de croire que la communauté chrétienne est une famille qui ne pense qu’à ses propres membres et qui vit le dos tourné à la souffrance des autres. Le récit nous dit que ce même jour, « au coucher du soleil », c’est-à-dire lorsque le sabbat est terminé, on amène à Jésus tous les malades et les possédés de quelque mal que ce soit.

Nous, chrétiens, nous devons bien enregistrer cette scène. A la tombée de la nuit, la ville entière avec ses malades « se pressait devant sa porte ». Les yeux et les espoirs de ceux qui souffrent cherchent la porte de cette maison où se trouve Jésus. L’Eglise n’attire vraiment que lorsque les gens qui souffrent peuvent découvrir en son sein Jésus en train de soigner la vie et de soulager la souffrance. Ne l’oublions pas : beaucoup de personnes souffrantes se trouvent à la porte de nos communautés.

AT OUR DOORSTEP

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

It was at the synagogue ofCapernaumthat Jesus had cured a man possessed by an unclean spirit. The gospel text tells us that Jesus and his disciples, “on leaving the synagogue, went straight to the house of Simon and Andrew”. This explicit mention, evidently, is important for Mark because he wants to teach something to the Christian communities of the future.

Jesus leaves the synagogue, official place of the Jewish religion, and goes into a home where his friends’ family resides. It is in such homes that Jesus’ human family will grow larger and larger. The Christian communities should realize that they are not places where the Jewish Law is kept, but a place where people learn a new life around Jesus.

As soon as he entered the house, the disciples told him about Peter’s mother in law. She was in bed with fever. That’s all that Jesus needed to know. Even though it was a Sabbath, Jesus would “take her by the hand and help her up.” People’s health and wellbeing are more important than religious laws instituted by society. The gospel describes every gesture of Jesus in trying to help her back to health.

“He went to her.” That’s what Jesus always did: going near people who suffered or begged for help, listened to them and shared their worries. And then, “He took her hand” even though she was sick and there were rules that forbade such actions. He wanted the woman to feel his life-giving strength. Finally, He “helped her up:” she stood up and regained her dignity.

That was the way Jesus acted with his own: with hands outstretched to help anyone, like a friend in need. Jesus came to serve, not to be served. And that is also why “as soon as the fever left her, she began to wait on them.” She learned it from Jesus. His followers must always be ready to welcome everyone and serve one another.

It would be a mistake, however, to think that a Christian family must be concerned only or mainly with one’s own members, unmindful of the sufferings of the rest of the world. The Gospel narrative, in fact, tells us that “the same evening at sunset, they brought to him all who were sick and those who were possessed by devils”.

Christians should ponder this scene very well. That evening after sunset everyone, sick or possessed by devils, came crowding to where Jesus was. Their eyes and hope looked towards the door of the house where Jesus was. The Church will really attract people who suffer only if they know that the spirit of Jesus lives on within – open to heal suffering and bring about life. Outside the doors of our communities, there are many suffering people. We should never forget that.

GURE ETXEKO ATEAN

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Kafarnaumgo sinagogan, espiritu gaiztoak hartua den gizon bat sendatu du Jesusek goizean. Orain, esaten digu ebanjelariak «sinagogatik» irtenik, Simonen eta Andresen «etxerantz» doala. Adierazpen hau garrantzizkoa da, zeren, Markosen ebanjelioan, etxe honetan gertatzen denak badu beti irakaspen bat kristau-elkarteentzat.

Judu-erlijioaren leku ofizial den sinagogari axola handirik eskaini gabe, etxera doa Jesusek, pertsona maiteenen ondoan eguneroko bizi ohi den horretara. Etxe horretan joanen da garatzen Jesusen familia berria. Kristau-elkarteek gogoratu behar dute ez direla legea bizi den leku erlijioso, baizik Jesusen inguruan modu berrian bizitzen ikasten den sutondo.

Etxean sartzean, Simonen amaginarrebaz hitz egin diote ikasleek. Ezin atera izan zaio hura atera, ongietorri egitera, gaixo baitago ohean sukarrez. Jesusek ez du besterik behar izan. Bigarren aldiz hautsiko du larunbata egun berean. Jendearen bizitzak du axola harentzat, eta ez erlijio-betebeharrak. Xeheki deskribatzen du kontakizunak gaixo den emakumearekin egin dituen keinu guztiak.

«Hurbildu zitzaion». Beti egin ohi duen lehenengo gauza da: sufritzen ari denagana hurbildu, hari aurpegira hurbiletik begiratu, haren sufrimena partekatu. Gero, «eskutik hartu zuen». Emakumea ukitu du. Ez zaio axola hori egitea debekatzen duen garbitasun-araua. Emakume horrek bere ahalmen sendatzailea senti dezan nahi du. Azkenik, «jaikiarazi zuen», zutik jarraraziz eta bere duintasuna itzuliz.

Horrela egon ohi da Jesus beti bereen artean: gu jaikiarazteko eskua luzatuz, bizia arnasten digun hurbileko adiskide bezala. Zerbitzari izan du Jesusek soil-soilik, eta ez zerbitza dezaten. Horregatik, sendatua izan den emakumea ere guztiei «zerbitzatzen» hasi da, Jesusengandik ikasi duenez. Jesusen jarraitzaileek elkar onartuz eta elkar zainduz behar dute bizi.

Alabaina, oker handia izango litzateke hau pentsatzea: kristau-elkarteak bere kideez bakarrik arduratuz bizi daitekeen familia dela, eta besteen sufrimenaz axola izan gabe. Kontakizunak dio ezen, egun horretan berean, «eguzkia sartzean», larunbata bukatua denean, klase guztietako gaixoak eta gaitzen batek jotakoak daramazkiotela Jesusi.

Buruan ondo sartu beharko genuke kristauek pasadizo hau. Gauaren iluna iristean, populu guztia «pilatu da ate aurrean» beren gaixoekin. Sufritzen ari direnen begiak eta esperantza Jesus dagoen etxeko atearen bila doaz. Orduan bakarrik erakartzen du Elizak sufritzen ari den jendea egiaz: barruan bizitza sendatzen eta sufrimena arintzen ari den Jesus aurkitzen duenean. Gure elkarteen ateetan jende asko ari da sufritzen. Ez dezagula ahantzi.

A LA PORTA DE CASA

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

A la sinagoga de Cafarnaüm Jesús ha alliberat al matí un home posseït per un esperit maligne. Ara se’ns diu que surt de la «sinagoga» i se’n va «a casa» de Simó i Andreu. La indicació és important doncs, en l’evangeli de Marc, el que passa en aquesta casa tanca sempre algun ensenyament per a les comunitats cristianes.

Jesús passa de la sinagoga, lloc oficial de la religió jueva, a la casa, lloc on es viu la vida quotidiana amb els éssers més estimats. En aquesta casa s’hi anirà gestant la nova família de Jesús. Les comunitats cristianes han de recordar que no són un lloc religiós on es viu de la Llei, sinó una llar on s’aprèn a viure de manera nova al voltant de Jesús.

En entrar a la casa, els deixebles li parlen de la sogra de Simó. No pot sortir a acollir-los ja que està postrada en un llit amb febre. Jesús no necessita res més. Trencarà el dissabte per segona vegada el mateix dia. Per a ell l’important és la vida sana de les persones, no les observances religioses. El relat descriu amb tot detall els gestos de Jesús amb la dona malalta.

«S’hi acostà». És el primer que fa sempre: acostar-se als que pateixen, mirar de prop el seu rostre i compartir el seu sofriment. Després, «la va agafar per la mà»: toca la malalta, no tem les regles de puresa que ho prohibeixen, vol que la dona senti la seva força guaridora. Per fi, «la va fer aixecar», la va posar dempeus, li va tornar la dignitat.

Jesús està sempre així enmig dels seus: com una mà estesa que ens aixeca, com un amic proper que ens infon vida. Jesús només sap servir, no ser servit. Per això la dona guarida per ell es posa a «servir-los». Ho ha après de Jesús. Els seus seguidors han de viure acollint i cuidant els uns als altres.

Però seria un error pensar que la comunitat cristiana és una família que pensa només en els seus propis membres i viu d’esquena al sofriment dels altres. El relat diu que, aquest mateix dia, «quan el sol s’havia post», quan s’ha acabat el dissabte, porten a Jesús tota mena de malalts i posseïts per algun mal.

Els cristians hem de gravar bé l’escena. En arribar la foscor de la nit, la població sencera amb els seus malalts «s’aplega davant la porta». Els ulls i les esperances dels que pateixen busquen la porta d’aquesta casa on hi ha Jesús. L’Església només atrau de veritat quan la gent que pateix pot descobrir dins d’ella Jesús guarint la vida i alleujant el sofriment. A la porta de les nostres comunitats hi ha molta gent patint. No ho oblidem.

Á PORTA DA NOSA CASA

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Na sinagoga de Cafarnaún Xesús liberou pola mañá un home posuído por un espírito maligno. Agora dísenos que sae da «sinagoga» e vai “á casa» de Simón e Andrés. A indicación é importante pois, no evanxeo de Marcos, o que sucede nesa casa encerra sempre algún ensino para as comunidades cristiás.

Xesús pasa da sinagoga, lugar oficial da relixión xudaica, á casa, lugar onde se vive a vida cotiá xunto aos seres máis queridos. Nesa casa vai ir xerándose a nova familia de Xesús. As comunidades cristiás han de recordar que non son un lugar relixioso onde se vive da Lei, senón un fogar onde se aprende a vivir de xeito novo arredor de Xesús.

Ao entrar na casa, os discípulos fálanlle da sogra de Simón. Non pode saír a acollelos pois está prostrada na cama con febre. Xesús non necesita máis. De novo vai romper o sábado por segunda vez o mesmo día. Para el o importante é a vida sa das persoas, non as observancias relixiosas. O relato describe con todo detalle os xestos de Xesús coa muller enferma.

“Achegouse». É o primeiro que fai sempre: achegarse aos que sofren, mirar de preto o seu rostro e compartir o seu sufrimento. Logo, colleuna da man»: toca á enferma, non teme as regras de pureza que o prohiben; quere que a muller sinta a súa forza curadora. Por fin, levantouna», púxoa de pé, devolveulle a dignidade.

Así está sempre Xesús no medio dos seus: como unha man tendida que nos levanta, como un amigo próximo que nos infunde vida. Xesús só sabe servir, non ser servido. Por iso a muller curada por el ponse a «servir» a todos. Aprendeuno de Xesús. Os seus seguidores han vivir acolléndose e coidándose uns a outros.

Pero sería un erro pensar que a comunidade cristiá é unha familia que pensa solo nos seus propios membros e vive de costas ao sufrimento dos demais. O relato di que, ese mesmo día, «ao poñer o sol», cando rematou o sábado, lle levan a Xesús toda clase de enfermos e posuídos por algún mal.

Os cristiáns habemos de gravar ben a escena. Ao chegar a escuridade da noite, a poboación enteira cos seus enfermos «amontóase á porta». Os ollos e as esperanzas dos que sofren buscan a porta desa casa onde está Xesús. A Igrexa só atrae de verdade cando a xente que sofre pode descubrir dentro dela a Xesús curando a vida e aliviando o sufrimento. Á porta das nosas comunidades hai moita xente sufrindo. Non o esquezamos.

Curador

Publicado: 25 enero, 2012 en BIBLIA
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4 Tiempo ordinario (B) Marcos 1, 21-28
CURADOR
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA,25/01/12.- Según Marcos, la primera actuación pública de Jesús fue la curación de un hombre poseído por un espíritu maligno en la sinagoga de Cafarnaún. Es una escena sobrecogedora, narrada para que, desde el comienzo, los lectores descubran la fuerza curadora y liberadora de Jesús.

Es sábado y el pueblo se encuentra reunido en la sinagoga para escuchar el comentario de la Ley explicado por los escribas. Por primera vez Jesús va a proclamar la Buena Noticia de Dios precisamente en el lugar donde se enseña oficialmente al pueblo las tradiciones religiosas de Israel.

La gente queda sorprendida al escucharle. Tienen la impresión de que hasta ahora han estado escuchando noticias viejas, dichas sin autoridad. Jesús es diferente. No repite lo que ha oído a otros. Habla con autoridad. Anuncia con libertad y sin miedos a un Dios Bueno.

De pronto un hombre «se pone a gritar: ¿Has venido a acabar con nosotros?». Al escuchar el mensaje de Jesús, se ha sentido amenazado. Su mundo religioso se le derrumba. Se nos dice que está poseído por un «espíritu inmundo», hostil a Dios. ¿Qué fuerzas extrañas le impiden seguir escuchando a Jesús? ¿Qué experiencias dañosas y perversas le bloquean el camino hacia el Dios Bueno que él anuncia?

Jesús no se acobarda. Ve al pobre hombre oprimido por el mal, y grita: «Cállate y sal de él». Ordena que se callen esas voces malignas que no le dejan encontrarse con Dios ni consigo mismo. Que recupere el silencio que sana lo más profundo del ser humano.

El narrador describe la curación de manera dramática. En un último esfuerzo por destruirlo, el espíritu «lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió». Jesús ha logrado liberar al hombre de su violencia interior. Ha puesto fin a las tinieblas y al miedo a Dios. En adelante podrá escuchar la Buena Noticia de Jesús.

No pocas personas viven en su interior de imágenes falsas de Dios que les hacen vivir sin dignidad y sin verdad. Lo sienten, no como una presencia amistosa que invita a vivir de manera creativa, sino como una sombra amenazadora que controla su existencia. Jesús siempre empieza a curar liberando de un Dios opresor.

Sus palabras despiertan la confianza y hacen desaparecer los miedos. Sus parábolas atraen hacia el amor a Dios, no hacia el sometimiento ciego a la ley. Su presencia hace crecer la libertad, no las servidumbres; suscita el amor a la vida, no el resentimiento. Jesús cura porque enseña a vivir sólo de la bondad, el perdón y el amor que no excluye a nadie. Sana porque libera del poder de las cosas, del autoengaño y de la egolatría. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

AQUELE QUE CURA

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Segundo Marcos, a primeira aparição pública de Jesus foi a cura de um homem possuído por um espírito maligno na sinagoga de Cafarnaum. É uma cena impressionante, narrada para que, desde o início, os leitores descubram a força que cura e que liberta de Jesus.

É sábado e o povo encontra-se reunido na sinagoga para escutar o comentário da Lei explicada pelos escribas. Pela primeira vez Jesus vai proclamar a Boa Nova de Deus precisamente no lugar onde se ensina oficialmente o povo as tradições religiosas de Israel.

As pessoas ficam surpreendidas ao escutá-lo. Têm a impressão de que até agora estiveram a escutar notícias velhas, ditas sem autoridade. Jesus é diferente. Não repete o que ouviu a outros. Fala com autoridade. Anuncia com liberdade e sem medos de um Deus Bom.

De repente um homem «põe-se a gritar: Vieste a acabar com nós?». Ao escutar a mensagem de Jesus, sentiu-se ameaçado. O seu mundo religioso derruba-se. Diz-nos que está possesso por um «espírito imundo», hostil a Deus. Que forças estranhas o impedem de continuar a escutar Jesus? Que experiências más e perversas lhe bloqueiam o caminho até ao Deus Bom que lhe anunciam?

Jesus não se acobarda. Vê o pobre homem oprimido pelo mal, e grita: «Cala-te e sai dele». Ordena que se calem essas vozes malignas que não o deixam encontrar-se com Deus nem consigo mesmo. Que recupere o silêncio que cura o mais profundo do ser humano.

O narrador descreve a cura de forma dramática. Num último esforço para destruir-Lo, o espírito «retorceu-o e, dando um grito muito forte, saiu». Jesus conseguiu libertar o homem da sua violência interior. Pôs fim às trevas e ao medo a Deus. Daí em diante poderá escutar a Boa Nova de Jesus.

Não poucas pessoas vivem no seu interior de imagens falsas de Deus que lhes faz viver sem dignidade e sem verdade. Sentem-No, não como uma presença amistosa que convida a viver de forma criativa, mas como uma sombra ameaçadora que controla a sua existência. Jesus sempre começa a curar libertando de um Deus opressor.

As Suas palavras despertam a confiança e fazem desaparecer os medos. As Suas parábolas atraem para o amor a Deus, e não para a sustentação cega da lei. A Sua presença faz crescer a liberdade, não os servilismos; suscita o amor à vida, não o ressentimento. Jesus cura porque ensina a viver apenas da bondade, do perdão e o amor que não exclui ninguém. Cura porque liberta do poder das coisas, do autoengano e da egolatria.

 

GUARITORE

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Secondo Marco, il primo intervento pubblico di Gesù fu la guarigione di un uomo posseduto da uno spirito impuro nella sinagoga di Cafarnao. È una scena impressionante, narrata perché, fin dall’inizio, i lettori scoprano la forza guaritrice e liberatrice di Gesù.

È sabato e la gente si trova riunita nella sinagoga per ascoltare il commento alla Legge spiegato dagli scribi. Per la prima volta Gesù proclamerà la Buona Notizia di Dio proprio nel luogo dove si insegnano ufficialmente al popolo le tradizioni religiose di Israele.

La gente, nell’ascoltarlo, rimane stupita. Hanno l’impressione che fino ad ora hanno ascoltato notizie vecchie, dette senza autorità. Gesù è diverso. Non ripete quello che ha udito da altri. Parla con autorità. Annuncia con libertà e senza paure un Dio Buono.

All’improvviso, un uomo cominciò a gridare: Sei venuto a rovinarci? Nell’ascoltare il messaggio di Gesù, si è sentito minacciato. Il suo mondo religioso crolla. Ci viene detto che è posseduto da uno spirito impuro, ostile a Dio. Quali forze strane gli impediscono di continuare ad ascoltare Gesù? Quali esperienze dannose e perverse gli bloccano la strada verso il Dio Buono che lui annuncia?

Gesù non si spaventa. Vede il pover’uomo oppresso dal male e grida: Taci! Esci da lui! Ordina che tacciano quelle voci maligne che non lo lasciano incontrare con Dio né con se stesso. Ricuperi il silenzio che sana l’intimo dell’essere umano.

Il narratore descrive la guarigione in maniera drammatica. In un ultimo sforzo per distruggerlo, lo spirito straziandolo e gridando forte, uscì da lui. Gesù è riuscito a liberare l’uomo dalla sua violenza interiore. Ha posto fine alle tenebre e alla paura di Dio. Ormai potrà ascoltare la Buona Notizia di Gesù.

Non poche persone hanno nel loro interno immagini false di Dio, che li fanno vivere senza dignità e senza verità. Lo sentono non come una presenza amica che invita a vivere in maniera creativa, ma come un’ombra minacciosa che controlla la loro esistenza. Gesù inizia sempre a guarire liberando da un Dio oppressore.

Le sue parole risvegliano la fiducia e fanno scomparire le paure. Le sue parabole attirano verso l’amore a Dio, non verso la sottomissione cieca alla legge. La sua presenza fa crescere la libertà, non le schiavitù; suscita l’amore alla vita, non il risentimento. Gesù guarisce perché insegna a vivere solo della bontà, del perdono e dell’amore che non esclude nessuno. Sana perché libera dal potere delle cose, dell’autoinganno e dell’egolatria.

 

GUERISSEUR

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

D’après Marc, la première action publique de Jésus a été la guérison d’un homme possédé par un esprit mauvais, à la synagogue de Capharnaüm. C’est une scène émouvante, dont le récit a pour but de faire découvrir dès le début aux lecteurs, la force libératrice et de guérison de Jésus.

C’est le Sabbat et le peuple est rassemblé à la synagogue pour entendre le commentaire de la Loi expliquée par les scribes. Pour la première fois, Jésus va proclamer la Bonne Nouvelle de Dieu, précisément à l’endroit où les traditions religieuses d’Israël sont officiellement enseignées au peuple.

En l’écoutant, les gens restent éblouis. Ils ont l’impression de n’avoir entendu jusqu’à maintenant que des nouvelles dépassées et proclamées sans autorité. Jésus est différent. Il ne reprend pas ce qu’il a entendu dire à d’autres. Il parle avec autorité. Il annonce, de façon libre et sans peur, un Dieu Bon.

Soudain, un homme “se met à crier: Es-tu venu pour nous perdre ? ». En entendant le message de Jésus, il s’est senti menacé. Son monde religieux s’écroule. Le texte dit qu’il est possédé par « un esprit impur », hostile à Dieu. Quelles forces étranges l’empêchent de continuer d’écouter Jésus ? Quelles expériences nuisibles et perverses lui bloquent le chemin vers le Dieu Bon annoncé par Jésus ?

Jésus n’a pas peur. Il regarde ce pauvre homme opprimé par le mal et il crie: “Tais-toi et sors de cet homme”. Il ordonne à ces voix malignes de se taire, car elles ne lui permettent ni de se retrouver avec Dieu ni avec lui-même. Afin qu’il retrouve le silence capable de guérir l’homme au plus profond de son être.

Le narrateur décrit la guérison d’une manière dramatique. Dans un dernier effort pour le détruire, le mauvais esprit « le secoue violemment, pousse un grand cri et sort de lui ». Jésus à réussi à libérer cet homme de sa violence intérieure. Il met fin aux ténèbres et à sa peur de Dieu. Désormais, il pourra entendre la Bonne Nouvelle de Jésus.

Nombre de personnes ont dans leur cœur de fausses images de Dieu qui les font vivre sans dignité et sans vérité. Elles l’expérimentent, non pas comme une présence amicale qui invite à vivre de façon créatrice, mais comme une ombre menaçante qui contrôle leur existence. Jésus commence toujours à guérir en libérant les gens d’un Dieu oppresseur.

Ses paroles éveillent la confiance et font disparaître les peurs. Ses paraboles attirent vers l’amour à l’égard de Dieu et non pas vers une soumission aveugle à la loi. Sa présence fait grandir la liberté et non pas les servitudes : elle suscite l’amour de la vie et non pas le ressentiment. Jésus guérit parce qu’il enseigne à ne vivre que dans la bonté, dans le pardon et dans un amour qui n’exclut personne. Il guérit parce qu’il libère du pouvoir des choses, de l’auto tromperie et de l’égolatrie.

A HEALER

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

According to Mark’s gospel, Jesus’ first apostolic appearance with his newly elected disciples was highlighted by the cure of a “man possessed by an unclean spirit.” This took place in the synagogue of Cafarnaun. The scene is described in full detail, from start to finish, showing the healing and liberating power of Jesus.

It was Sabbath and people wee gathered in the synagogue to listen to the commentary of the Law explained by the appointed Scribes. Jesus “began to teach” the Good News of God from the place where traditionally they taught the Law of Israel.

People were surprised as they listened to Jesus. Until then, they had been used to hear always old laws explained by the same old teachers, who had no special authority. Jesus was totally different. He spoke with authority and freedom. He did not show any fear as he spoke of a Good God.

Suddenly, “there was a man possessed by an unclean spirit” who began shouting, “Have you come to destroy us?” As he listened to Jesus’ words, the spirit felt threatened. Its religious power felt powerless. They were described as “unclean spirits”, hostile to God. What were those forces that impeded them from listening to Jesus? What perverse or hurtful experiences they felt when listening to the Good News that Jesus announced?

Jesus did not stop his teaching and he spoke sharply: “Be quiet! Come out of him!” And he ordered everyone to let the man listen to his Good News of God. He made the man recover his own peace as he listened to him.

The gospel narrative continues describing the cure in a very dramatic way: “the unclean spirit threw the man into convulsions and with a loud cry went out of him.” Jesus had freed the man from his inner slavery. He brought to an end the inner darkness and the terrible fear of God. From then on, the man would be free to listen to the Good News of Jesus.

There are many people who still have false images of God in their imagination that make them live in fear and ignorance. They see God not as a loving presence that invites them to live freely, but as a threatening shadow controlling their very existence. Jesus’ healing power always began by liberating people from such oppression.

Jesus’ words always encouraged trust and dispelled all sorts of fears. His parables spoke of God’s love, not of the blind fear of the Law. His very presence encouraged freedom and not submission. He brought about love rather than doubts; Jesus was a healer because he spoke only about kindness, pardon and a non-exclusive love. He cured because He freed us from the power of things, of self-deceit and our own idolatry.

 

SENDATZAILEA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Markosen arabera, espiritu gaiztoak hartua zen gizon bat sendatzea izan zen Jesusen jendaurreko lehen ekintza, Kafarnaumeko sinagogan. Pasadizo txundigarria da, irakurlea, hasieratik beretik, Jesusen indar sendatzaile eta askatzaileaz jabetu dadin.

Larunbata da eta herria sinagogan dago elkartua, lege-maisuek Legeaz egindako iruzkina entzuteko. Lehen aldiz aldarrikatu du Jesusek Jainkoaren Berri Ona, Israelen tradizio erlijiosoak ofizialki irakasten diren lekuan preseski.

Jendea harriturik gelditu da hari entzutean. Inpresioa dute ordu arte albiste zaharrak entzun izan dituztela, aginpiderik gabe jaulkiak. Besterik da Jesus. Ez du errepikatzen besteri entzuna. Aginpidez mintzo da. Askatasunez eta beldurrik gabe iragartzen du Jainko Onbera.

Bat-batean gizon bat «oihuka hasi da: Gu galtzera etorri al zara?» Jesusen mezua entzutean, mehatxupean ikusi du bere burua. Bere mundu erlijiosoak gainbehera egin du. Ebanjelariak diosku «espiritu gaiztoak», Jainkoaren kontrakoak hartua dela. Zein indar arrotzek eragozten dio Jesusi entzuten jarraitzea? Zer esperientzia kaltegarri eta zitalek hesitzen diote Jesus hots egiten ari den Jainko Onberaganako bidea?

Jesus ez da aztoratu. Gizon gizajoa gaitzak menderatua ikusi du, eta oihu degio: «Hago isilik eta irten hadi horren baitatik». Isiltzeko agindu die Jainkoarekin eta bere buruarekin topo egitea eragozten dien ahots gaizto horiei. Berreskura dezala, esaten dio gizonari, gizakiaren hondoaren hondoena saneatzen duen isiltasuna.

Era dramatikoan kontatu du sendatzea kontalariak. Suntsitzeko azken ahalegina eginez, espirituak gizona «bihur-bihurri egin eta, oihu bortitza botaz, irten zen». Gizona bere barne indarkeriatik askatzea lortu du Jesusek. Ilunari eta Jainkoarekiko ikarari hesia jarri die. Orduz gero entzun ahal izango du Jesusen Berri Ona.

Ez dira gutxi beren baitan Jainkoaz irudi faltsuak dituzten gizon-emakumeak, duintasunez eta egiaz bizitzea eragozten dietela. Modu kreatzailean bizitzera gonbidatzen duen presentzia adiskidetsutzat hartu ordez, beren bizitza kontrolatzen ari den itzal mehatxatzailetzat hartzen dute Jainkoa. Jainko zapaltzailetik askatuz hasten da Jesus sendatzen beti.

Haren hitzak konfiantza ematen du eta ikara galtzen. Haren parabolek Jainkoarekiko maitasunera zaramatzate, eta ez legeari itsuki atxikitzera. Haren presentziak askatasuna handiarazten du, eta ez mendetasuna; bizia maitatzea sustatzen du, eta ez erresumina. Jesusek sendatzen badu, inor baztertu gabe onberatasuna, barkazioa eta maitasuna bizitzen erakusten duelako da. Saneatzen badu, gauzen, buru-engainuaren eta egolatriaren boteretik askatzen duelako da.

 

GUARIDOR

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Segons Marc, la primera actuació pública de Jesús va ser la curació d’un home posseït per un esperit maligne a la sinagoga de Cafarnaüm. És una escena colpidora, narrada perquè, des del començament, els lectors descobreixin la força guaridora i alliberadora de Jesús.

És dissabte i el poble es troba reunit a la sinagoga per escoltar el comentari de la Llei explicat pels escribes. Per primera vegada Jesús proclamarà la Bona Notícia de Déu precisament en el lloc on s’ensenya oficialment al poble les tradicions religioses d’Israel.

La gent queda sorpresa en escoltar-lo. Tenen la impressió que fins ara han estat escoltant notícies velles, explicades sense autoritat. Jesús és diferent. No repeteix el que ha sentit d’altres. Parla amb autoritat. Anuncia amb llibertat i sense pors un Déu Bo.

Tot d’una un home «es posà a cridar: Has vingut a destruir-nos?». En escoltar el missatge de Jesús, s’ha sentit amenaçat. El seu món religiós se li ensorra. Se’ns diu que està posseït d’un «esperit maligne», hostil a Déu. Quines forces estranyes li impedeixen de continuar escoltant Jesús? Quines experiències malèvoles i perverses li bloquegen el camí cap al Déu Bo que ell anuncia?

Jesús no s’acovardeix. Veu el pobre home oprimit pel mal, i crida: «Calla i surt d’aquest home». Ordena que callin aquestes veus malignes que no el deixen trobar-se amb Déu ni amb si mateix. Que recuperi el silenci que guareix el més profund de l’ésser humà.

El narrador descriu la curació de manera dramàtica. En un últim esforç per destruir-lo, l’esperit «el sacsejà violentament, llançà un gran xiscle i en va sortir». Jesús ha aconseguit alliberar l’home de la seva violència interior. Ha posat fi a les tenebres i la por de Déu. D’ara endavant podrà escoltar la Bona Notícia de Jesús.

No poques persones viuen al seu interior d’imatges falses de Déu que els fan viure sense dignitat i sense veritat. El senten, no com una presència amistosa que convida a viure de manera creativa, sinó com una ombra amenaçadora que controla la seva existència. Jesús sempre comença a curar alliberant d’un Déu opressor.

Les seves paraules desperten la confiança i fan desaparèixer les pors. Les seves paràboles atreuen cap a l’amor a Déu, no cap al sotmetiment cec a la llei. La seva presència fa créixer la llibertat, no les servituds, suscita l’amor a la vida, no el ressentiment. Jesús guareix perquè ensenya a viure només de la bondat, el perdó i l’amor que no exclou ningú. Guareix perquè allibera del poder de les coses, de l’autoengany i de l’egolatria.

CURADOR

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Segundo Marcos, a primeira actuación pública de Xesús foi a curación dun home posuído por un espírito maligno na sinagoga de Cafarnaún. É unha escena sobrecolledora, narrada para que, dende o comezo, os lectores descubran a forza curadora e liberadora de Xesús.

É sábado e o pobo atópase reunido na sinagoga para escoitar o comentario da Lei explicado polos escribas. Por primeira vez Xesús vai proclamar a Boa Noticia de Deus precisamente no lugar onde se ensina oficialmente ao pobo as tradicións relixiosas de Israel.

A xente fica sorprendida ao escoitalo. Teñen a impresión de que ata agora estiveron a escoitar noticias vellas, ditas sen autoridade. Xesús é diferente. Non repite o que oíu a outros. Fala con autoridade. Anuncia con liberdade e sen medos a un Deus Bo.

De pronto un home «ponse a berrar: Viñeches a acabar con nós?». Ao escoitar a mensaxe de Xesús, sentiuse ameazado. O seu mundo relixioso derrúbaselle. Dísenos que está posuído por un «espírito inmundo», hostil a Deus. Que forzas estrañas lle impiden seguir escoitando a Xesús? Qué experiencias danosas e perversas lle bloquean o camiño cara ao Deus Bo que el anuncia?

Xesús non se acovarda. Vai ao pobre home oprimido polo mal, e berra: «Cala e sal del». Ordena que calen esas voces malignas que non o deixan atopar con Deus nin consigo mesmo. Que recupere o silencio que sanda o máis profundo do ser humano.

O narrador describe a curación de xeito dramático. Nun último esforzo por destruílo, o espírito retorceuno e, dando un berro moi forte, saíu». Xesús logrou liberar o home da súa violencia interior. Puxo fin ás tebras e ao medo a Deus. En diante poderá escoitar a Boa Noticia de Xesús.

Non poucas persoas viven no seu interior de imaxes falsas de Deus que as fan vivir sen dignidade e sen verdade. Sénteno, non como unha presenza amigábel que invita a vivir de xeito creativo, senón como unha sombra ameazadora que controla a súa existencia. Xesús sempre empeza a curar liberando dun Deus opresor.

As súas palabras espertan a confianza e fan desaparecer os medos. As súas parábolas atraen cara ao amor a Deus, non cara ao sometemento cego á lei. A súa presenza fai crecer a liberdade, non as servidumes; suscita o amor á vida, non o resentimento. Xesús cura porque ensina a vivir só da bondade, o perdón e o amor que non exclúe a ninguén. Sanda porque libera do poder das cousas, do autoengano e da egolatría.

BIENAVENTURANZAS DEL CUIDADO*
MIGUEL ÁNGEL MESA, arumami@hotmail.com
MADRID.

Felices quienes sienten que el Padre les cuida por medio de sus hermanas y hermanos.

Felices quienes dan testimonio del amor de Dios cuidando a los demás, dando así testimonio de su delicadeza y cercanía hacia todas las criaturas.

Felices quienes hacen presente a Dios comprometiéndose a vivir el mensaje de fraternidad, de dignidad y de justicia hacia todo ser humano, hacia toda la creación.

Felices quienes acarician al triste, levantan al caído, curan al apaleado, defienden a los más débiles: así siembran la paz de la verdad y del cuidado.

Felices quienes están hambrientos de paz y de ternura, de justicia y de belleza, de contemplación y de lucha, de serenidad y de esperanza, de lágrimas y de regocijo.

Felices quienes no se sienten plenamente felices hasta que no lo sea el resto de la humanidad, hasta que no tratemos con delicadeza a nuestra madre Tierra.

Felices quienes no se acomodan, ni se enfrían, quienes no apagan los rescoldos del cuidado amoroso, que anida en su interior, hacia todos los seres vivos.

Felices quienes viven cuidando; quienes se dejan cuidar confiadamente entre las manos amorosas del buen Dios.

*Del libro “Bienaventuranzas de la vida” (PPC, septiembre de 2011)

Del mismo autor en Eclesalia Informativo:

- Bienaventuranzas de la sonrisa (ECLESALIA, 05/07/10)

- Bienaventuranzas del adviento (ECLESALIA, 04/12/09)

- Bienaventuranzas de la reilusión (ECLESALIA, 21/09/06)