Posts etiquetados ‘Dios’

La curva de la felicidad

Publicado: 20 mayo, 2013 en REFLEXIONES
Etiquetas: , , , ,

alegríaLA CURVA DE LA FELICIDAD
GRAÇA ALVES, escritora y poeta, gracaleonor@hotmail.com (traducido por Arantza Uriarte)
MADEIRA (PORTUGAL).

ECLESALIA, 20/05/13.- La felicidad vive ahí. Tiene forma de sonrisa y de perfume del campo cuando las flores pequeñitas revientan en el suelo. Tiene el sabor de las cosas conquistadas. Tiene las palabras, vestidas por el sol de la mañana.

Se la puede colgar como un collar y se contagia porque quema, ilumina y seduce.

Está ahí, en la curva de hoy, escondida bajo las piedras del miedo, de la desconfianza, de la enfermedad…

Tenemos que descubrirla. Esta a nuestro alcance. Esta en las cosas pequeñas que componen las horas de nuestros días, en los silencios iluminados de las miradas que alegran nuestra mirada, en aquellos momentos fríos que nos impiden mirar el cielo.

Está en el abrazo apretado de los amigos, en la suavidad de nuestros hogares, en el sabor antiguo de la comida de nuestra casa, que todavía humea, en el beso que nos espera al final del día.

La felicidad esta en nosotros: en nosotros con nosotros, en nosotros con los otros, en nosotros con Dios, tenga este el nombre que tenga.

Al doblar de la esquina de nuestra soledad, está la pista para encontrarla. Fácil, muy fácil. Tal vez por eso no vale mucho la pena insistir tanto en lo oscuro de la noche, en las miserias de nuestros egoísmos, en las palabras-piedra que lanzamos para matar, en las pequeñas cosas que nos hacen sufrir y llorar y luchar contra los nadas que nos dominan.

La felicidad vive aquí (¿estás viendo mi dedo que apunta para mi, para ti y para el mundo?). Bien en el centro de nosotros mismos.

A veces nos engañamos en la forma de buscarla.

Tu verdadero secreto está ahí, en esas manos que viven al final de tus brazos, en esos pies que soportan el peso de tu cuerpo, en ese corazón que insiste en latir, en esos ojos capaces de embriagarse con la belleza de las cosas.

Si quieres voy contigo. Nos necesitamos mutuamente para encontrar la curva cierta sin perdernos en el camino.

¿Vamos a ser felices? Di que sí. Así la vida se nos hace mucho más sencilla. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Hemos dado a luz

Publicado: 16 mayo, 2013 en ACTUALIDAD
Etiquetas: , , , , ,

manos-de-bebeHEMOS DADO A LUZ
CRISTINA y CÉSAR, eclesalia@eclesalia.net
MADRID.

ECLESALIA, 16/05/13.- Estaba en la oscuridad de las entrañas de mamá y ha visto la luz. Se encontraba bien, tranquila, creciendo, feliz, en lo oscuro del vientre de su madre y salió a la luz. Eran las cuatro de la madrugada y fuera todo era oscuridad y silencio, pero ella encontró la luz.

Nos ha iluminado, es tranquila, esplendorosa y sigue deseando que le quieran tanto como Dios. “La noche es tiempo de salvación” y nos la ha traído a borbotones tanto como tanta felicidad que sentimos.

Le esperan días de gozos y esperanzas, nos proponemos acompañarla con todo nuestro cariño. Es la pequeña de cinco, y sus hermanas y hermanos ya la han visto. Han visto la luz que nos ha traído, la vida en el más inmenso sentido de la palabra. La viva conciencia de un nuevo ser humano que llega a este mundo en busca de la felicidad.

Nos sentimos felices. Nuestra Eclesalia aumenta la familia. Hemos dado a luz a nuestra preciosa Lidia.

Paz y bien.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Necesitamos salvación

Publicado: 15 mayo, 2013 en BIBLIA
Etiquetas: , , , , ,

Espíritu SantoPentecostés (C) Juan 20, 19-23
NECESITADOS DE SALVACIÓN
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 15/05/13.- El Espíritu Santo de Dios no es propiedad de la Iglesia. No pertenece en exclusiva a las religiones. Hemos de invocar su venida al mundo entero tan necesitado de salvación.

Ven Espíritu creador de Dios. En tu mundo no hay paz. Tus hijos e hijas se matan de manera ciega y cruel. No sabemos resolver nuestros conflictos sin acudir a la fuerza destructora de las armas. Nos hemos acostumbrado a vivir en un mundo ensangrentado por las guerras. Despierta en nosotros el respeto a todo ser humano. Haznos constructores de paz. No nos abandones al poder del mal.

Ven Espíritu liberador de Dios. Muchos de tus hijos e hijas vivimos esclavos del dinero. Atrapados por un sistema que nos impide caminar juntos hacia un mundo más humano. Los poderosos son cada vez más ricos, los débiles cada vez más pobres. Libera en nosotros la fuerza para trabajar por un mundo más justo. Haznos más responsables y solidarios. No nos dejes en manos de nuestro egoísmo.

Ven Espíritu renovador de Dios. La humanidad está rota y fragmentada. Una minoría de tus hijos e hijas disfrutamos de un bienestar que nos está deshumanizando cada vez más. Una mayoría inmensa muere de hambre, miseria y desnutrición. Entre nosotros crece la desigualdad y la exclusión social. Despierta en nosotros la compasión que lucha por la justicia. Enséñanos a defender siempre a los últimos. No nos dejes vivir con un corazón enfermo.

Ven Espíritu consolador de Dios. Muchos de tus hijos e hijas viven sin conocer el amor, el hogar o la amistad. Otros caminan perdidos y sin esperanza. No conocen una vida digna, solo la incertidumbre, el miedo o la depresión. Reaviva en nosotros la atención a los que viven sufriendo. Enséñanos a estar más cerca de quienes están más solos. Cúranos de la indiferencia.

Ven Espíritu bueno de Dios. Muchos de tus hijos e hijas no conocen tu amor ni tu misericordia. Se alejan de Ti porque te tienen miedo. Nuestros jóvenes ya no saben hablar contigo. Tu nombre se va borrando en las conciencias. Despierta en nosotros la fe y la confianza en Ti. Haznos portadores de tu Buena Noticia. No nos dejes huérfanos.

Ven Espíritu vivificador de Dios. Tus hijos e hijas no sabemos cuidar la vida. No acertamos a progresar sin destruir, no sabemos crecer sin acaparar. Estamos haciendo de tu mundo un lugar cada vez más inseguro y peligroso. En muchos va creciendo el miedo y se va apagando la esperanza. No sabemos hacia dónde nos dirigimos. Infunde en nosotros tu aliento creador. Haznos caminar hacia una vida más sana. No nos dejes solos. ¡Sálvanos! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

NECESSITADOS DE SALVAÇÃO

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O Espírito Santo de Deus não é propriedade da Igreja. Não pertence em exclusivo às religiões. Temos de invocar a Sua vinda ao mundo intero tão necessitado de salvação.

Vem Espírito criador de Deus. No Teu mundo não há paz. Os Teus filhos e filhas matam-se de forma cega e cruel. Não sabemos resolver os nossos conflitos sem utilizar a força destruidora das armas. Não nos acostumamos a viver nun mundo ensanguentado pelas guerras. Desperta em nós o respeito por todo o ser humano. Faz-nos construtores da paz. Não nos abandones ao poder do mal.

Vem Espírito libertador de Deus. Muitos dos Teus filhos e filhas vivemos escravos do dinheiro. Presos por um sistema que nos impede de caminhar juntos para um mundo mais humano. Os poderosos são cada vez mais ricos, os débeis cada vez mais pobres. Liberta em nós a força para trabalhar por um mundo mais justo. Faz-nos mais responsáveis e solidários. Não nos deixes nas mãos do nosso egoísmo.

Vem Espírito renovador de Deus. A humanidade está partida e fragmentada. Uma minoria dos Teus filhos e filhas disfrutamos de um bem-estar que nos está a desumanizar cada vez mais. Uma maioria imensa morre de fome, miséria e desnutrição. Entre nós cresce a desigualdade e a exclusão social. Desperta em nós a compaixão que luta pela justiça. Ensina-nos a defender sempre os últimos. Não nos deixes viver com um coração doente.

Vem Espírito consolador de Deus. Muitos dos Teus filhos e filhas vivem sem conhecer o amor, o lar ou a amizade. Outros caminham perdidos e sem esperança. Não conhecem uma vida digna, só a incerteza, o medo ou a depressão. Reaviva em nós a atenção aos que vivem sofrendo. Ensina-nos a estar mais próximos de quem está mais só. Cura-nos da indiferença.

Vem Espírito bom de Deus. Muitos dos Teus filhos e filhas não conhecem o Teu amor nem a Tua misericórdia. Afastam-se de Ti porque te têm medo. Os nossos jovens já não sabem falar Contigo. O Teu nome vai-se apagando das consciências. Desperta em nós a fé e a confiança em Ti. Faz-nos portadores da Tua Boa Nova. Não nos deixes órfãos.

Vem Espírito vivificador de Deus. Os Teus filhos e filhas, não sabemos cuidar da vida. Não conseguimos progredir sem destruir, não sabemos crescer sem acumular. Estamos a fazer do Teu mundo um lugar cada vez mais inseguro e perigoso. Em muitos vai crescendo o medo e vai-se apagando a esperança. Não sabemos para onde nos dirigimos. Infunde em nós o Teu alento criador. Faz-nos caminhar para uma vida mais sã. Não nos deixes sós. Salva-nos!

BISOGNOSI DI SALVEZZA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Lo Spirito Santo di Dio non è proprietà della Chiesa. Non appartiene in esclusiva alle religioni. Dobbiamo invocare la sua venuta nel mondo intero tanto bisognoso di salvezza.

Vieni, Spirito creatore di Dio. Nel tuo mondo non c’è pace. Le tue figlie e i tuoi figli si uccidono in maniera cieca e crudele. Non sappiamo risolvere i nostri conflitti senza ricorrere alla forza distruttiva delle armi. Ci siamo abituati a vivere in un mondo insanguinato dalle guerre. Risveglia in noi il rispetto per ogni essere umano. Facci costruttori di pace. Non abbandonarci al potere del male.

Vieni, Spirito liberatore di Dio. Molti, noi figlie e figli tuoi, viviamo schiavi del denaro. Intrappolati da un sistema che ci impedisce di camminare insieme verso un mondo più umano. I potenti sono sempre più ricchi, i deboli sempre più poveri. Libera in noi la forza per lavorare per un mondo più giusto. Facci più responsabili e solidali. Non lasciarci in preda al nostro egoismo.

Vieni, Spirito rinnovatore di Dio. L’umanità è distrutta e divisa. Una minoranza dei tuoi figli e figlie godiamo di un benessere che ci sta sempre più disumanizzando. Una maggioranza immensa muore di fame, miseria e denutrizione. Tra noi cresce la disuguaglianza e l’esclusione sociale. Risveglia in noi la compassione che lotta per la giustizia. Insegnaci a difendere sempre gli ultimi. Non lasciarci vivere con un cuore malato.

Vieni, Spirito consolatore di Dio. Molti dei tuoi figli e figlie vivono senza conoscere l’amore, il focolare o l’amicizia. Altri camminano smarriti e senza speranza. Non conoscono una vita degna, solo incertezza, paura o depressione. Ravviva in noi l’attenzione a quelli che vivono nella sofferenza. Insegnaci a essere più vicini a quelli che sono più soli. Guariscici dall’indifferenza.

Vieni, Spirito buono di Dio. Molti dei tuoi figli e figlie non conoscono il tuo amore né la tua misericordia. Si allontanano da Te perché ti temono. I nostri giovani non sanno più parlare con Te. Il tuo nome si va cancellando dalle coscienze. Risveglia in noi la fede e la fiducia in Te. Facci portatori della tua Buona Notizia. Non lasciarci orfani.

Vieni, Spirito vivificatore di Dio. Noi tuoi figli e figlie non sappiamo custodire la vita. Non riusciamo a progredire senza distruggere, non sappiamo crescere senza accapar- rare. Stiamo facendo del tuo mondo un luogo sempre più insicuro e pericoloso. In molti va crescendo la paura e si va spegnendo la speranza. Non sappiamo verso dove ci dirigiamo. Infondi in noi il tuo alito creatore. Facci camminare verso una vita più sana. Non lasciarci soli. Salvaci!

NOUS AVONS BESOIN DE SALUT

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

L’Esprit Saint de Dieu n’est pas la propriété de l’Eglise. Il n’appartient pas exclusivement aux religions. Nous devons demander sa venue sur le monde entier qui a tant besoin de salut.

Viens Esprit créateur de Dieu. Dans ce monde qui t’appartient, il n’y a plus de paix. Tes fils et tes filles s’entretuent aveuglément et cruellement. Nous ne savons pas résoudre nos conflits sans recourir à la force destructrice des armes. Nous nous sommes habitués à vivre dans un monde ensanglanté par les guerres. Eveille en nous le respect pour tout être humain. Fais de nous des bâtisseurs de paix. Ne nous abandonne pas au pouvoir du mal.

Viens Esprit libérateur de Dieu. Beaucoup d’entre nous, tes fils et tes filles, sommes devenus esclaves de l’argent. Piégés par un système qui nous empêche de marcher ensemble vers un monde plus humain. Les puissants deviennent de plus en plus riches et les faibles de plus en plus pauvres. Libère en nous ta force afin que nous travaillions pour un monde plus juste. Fais que nous devenions plus responsables et plus solidaires. Ne nous laisse pas entre les mains de notre égoïsme.

Viens Esprit rénovateur de Dieu. L’humanité est brisée et déchirée. Nous, une minorité de tes fils et de tes filles, nous jouissons d’un bien-être qui nous déshumanise de plus en plus. Alors que l’immense majorité meurt de faim, de misère et de malnutrition. L’inégalité et l’exclusion sociale s’accroissent parmi nous. Eveille en nous la compassion qui lutte pour la justice. Apprends-nous à toujours défendre les plus petits. Ne nous laisses pas vivre avec un cœur malade.

Viens Esprit consolateur de Dieu. Beaucoup parmi tes fils et tes filles vivent sans connaître l’amour, le foyer et l’amitié. D’autres cheminent tout perdus et sans espoir. Ils ne connaissent pas une vie digne mais seulement l’incertitude, la dépression ou la peur. Ravive en nous l’attention envers ceux qui souffrent. Apprends-nous à nous rapprocher davantage de ceux qui sont tout-seuls. Guéris-nous de notre indifférence.

Viens Esprit de bonté de Dieu. Beaucoup parmi tes fils et tes filles ignorent ton amour et ta miséricorde. Ils s’éloignent de toi parce qu’ils ont peur de toi. Nos jeunes ne savent plus parler avec toi. Ton nom s’efface peu à peu des consciences. Eveille en nous la foi et la confiance en Toi. Fais de nous les porteurs de ta Bonne Nouvelle. Ne nous laisse pas orphelins.

Viens Esprit de Dieu qui donne la vie. Nous, tes fils et tes filles, nous ne savons pas prendre soin de la vie. Nous ne réussissons pas à avancer sans détruire, nous ne savons pas croître sans accaparer. Nous sommes en train de faire de ton monde un lieu de plus en plus insécurisé et dangereux. Chez beaucoup c’est la peur qui grandit et l’espérance qui s’éteint. Nous ne savons plus où nous allons. Répands sur nous ton élan créateur. Fais-nous marcher vers une vie plus saine. Ne nous laisse pas seuls. Viens nous sauver !

IN NEED OF SALVATION

José Antonio Pagola.

God’s Holy Spirit isn’t the property of the Church. The Spirit doesn’t belong exclusively to any religion. We ought to invoke the Spirit’s coming on the whole world that is so in need of salvation.

Come, O creator Spirit of God. In your world there is no peace. Your sons and daughters kill each other in ways cruel and blind. We don’t know how to resolve our conflicts without turning to the destructive force of arms. We’ve gotten used to living in a world made bloody through wars. Awaken in us a respect for each human being. Make us into builders of peace. Don’t abandon us to the power of evil.

Come, O liberating Spirit of God. Many of your sons and daughters live enslaved by money. We are trapped by a system that keeps us from walking together toward a more humane world. The powerful are getting richer, the weak are getting poorer. Release in us the strength to work for a world that is more just. Make us more responsible and more in solidarity. Don’t leave us in the hands of our selfishness.

Come, O renovating Spirit of God. Humanity is broken and fragmented. A minority of your sons and daughters enjoy a wellbeing that increasingly dehumanizes us. An overwhelming majority dies of hunger, misery and malnutrition. Inequality and social exclusion is growing among us. Awaken in us a compassion that fights for justice. Teach us always to defend the least. Don’t allow us to live with a sick heart.

Come, O consoling Spirit of God. Many of your sons and daughters live without knowing love, home, or friendship. Others journey lost and without hope. They don’t know what a life of dignity is: they only know uncertainty, fear or depression. Revive in us a concern for those who suffer. Teach us to be closer to those who are alone. Heal us of indifference.

Come, O good Spirit of God. Many of your sons and daughters don’t know your love or your mercy. They walk away from you because they fear you. Our young people don’t know how to talk to you any more. Your name has been wiped out from their consciences. Awaken in us faith and trust in you. Make us into carriers of your Good News. Don’t leave us orphans.

 

Come, O life-giving Spirit of God. Your sons and daughters don’t know how to take care of our lives. We don’t know how to progress without destroying, we don’t know how to grow without hoarding. We are making your world into a place that is more and more insecure and dangerous. Fear grows in many and smothers hope. We don’t know where you’re leading us. Fill us with your creative breath. Make us walk toward a more healthy life. Don’t leave us alone. Save us!

SALBAZIO PREMIAN

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Elizak ez du Jainkoaren Espiritu Santuaren jabetzarik. Espiritu Santua ez da erlijioena bakarrik. Espiritua mundu osora jaitsi dadin eskatu behar dugu, hain handia baitu salbazio-premia.

Zatoz, Jainkoaren Espiritu kreatzailea. Zure mundu honetan ez da bakerik. Zure seme-alabak elkar hiltzen ari dira, era itsu eta ankerrean. Ez dakigu geure liskarrak konpontzen, armen indar suntsitzailera jo gabe. Ohitu egin gara gerlak odoldutako munduan bizitzen. Iratzar ezazu gugan gizaki ororekiko begirunea. Egin gaitzazu bake-eraikitzaile. Ez gaitzazu utzi gaizkiaren boterepean.

Zatoz, Jainkoaren Espiritu askatzailea. Zure seme-alabetarik asko diruaren esklabo bizi da. Gizatasun handiagoko mundu baterantz bide egitea eragozten digun sistema batek harrapaturik. Boteretsuak gero eta aberatsago dira; ahulak gero eta pobreago. Eragin ezazu gugan mundu zuzenago baten alde jokatzeko indarra. Egin gaitzazu erantzuleago eta solidarioago. Ez gaitzazu utzi geure egoismoaren atzaparren pean.

Zatoz, Jainkoaren Espiritu berritzailea. Gizadia hautsia dago eta zatikatua. Zure seme-alabetako gutxiengo bat, gero eta gizatasun txikiagoko bihurtzen gaituen ongizateaz ari gara gozatzen. Gehiengo handi bat goseak hiltzen ari da, miseriaz eta elikatze-eskasiaz. Gure artean hazten ari da parekotasun-eza eta baztertze soziala. Iratzar ezazu gugan zuzenaren alde jokatzen duen errukia. Irakats iezaguzu beti azkenekoak defenditzen. Ez iezaguzu utzi bizitzen bihotz gaixo batekin.

Zatoz, Jainkoaren Espiritu kontsolatzailea. Zure seme-alabetarik asko bizi da maitasuna, sutondoa edo adiskidetasuna zer den ezagutu gabe. Beste batzuk hor dabiltza galdurik eta esperantzarik gabe. Ez dakite zer den bizitza duin bat, soilik ziurtasun-eza, ikara edo depresioa bizi dute. Berrindartu ezazu gugan sufrimendua dutenekiko ardura. Irakats iezaguzu bakartuago bizi direnengandik hurbilago bizitzen. Senda gaitzazu axola-faltatik.

Zatoz, Jainkoaren Espiritu ona. Zure seme-alabetarik askok ez du ezagutzen ez zure maitasuna, ez zure errukia. Zugandik urrundu egin dira, zure beldur direlako. Gure gazteek ez dakite jada zurekin hitz egiten. Zure izena ezabatzen ari da jendearen bihotzean. Iratzat itzazu gugan zurekiko fedea eta uste osoa. Egin gaitzazu zure Berri Onaren eroale. Ez gaitzazu utzi umezurtz.

Zatoz, Jainkoaren Espiritu bizitzailea. Zure seme-alabok ez dakigu bizia zaintzen. Ez dakigu aurrera egiten gauzak suntsitu gabe; ez dakigu hazten gauzak pilatu gabe. Zure mundu hau gero eta segurtasun gutxiagoko, gero eta arriskutsuago bihurtzen ari gara. Jende askorengan handituz doa ikara, eta itzaltzen ari da esperantza. Ez dakigu norantz goazen. Isur ezazu gu baitan zure hats kreatzailea. Egizu jo dezagula bizitza sanoago baterantz. Ez gaitzazu utzi bakarrik. Salba gaitzazu!

NECESSITATS DE SALVACIÓ

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

L’Esperit Sant de Déu no és propietat de l’Església. No pertany en exclusiva a les religions. Hem d’invocar la seva vinguda al món sencer tan necessitat de salvació.

Vine Esperit creador de Déu. En el teu món no hi ha pau. Els teus fills i filles es maten de manera cega i cruel. No sabem resoldre els nostres conflictes sense recórrer a la força destructora de les armes. Ens hem acostumat a viure en un món ple de sang per les guerres. Desperta en nosaltres el respecte a tot ésser humà. Fes-nos constructors de pau. No ens abandonis al poder del mal.

Vine Esperit alliberador de Déu. Molts dels teus fills i filles vivim esclaus dels diners. Atrapats per un sistema que ens impedeix caminar junts cap a un món més humà. Els poderosos són cada vegada més rics, els febles cada vegada més pobres. Allibera en nosaltres la força per treballar per un món més just. Fes-nos més responsables i solidaris. No ens deixis en mans del nostre egoisme.

Vine Esperit renovador de Déu. La humanitat està trencada i fragmentada. Una minoria dels teus fills i filles gaudim d’un benestar que ens està deshumanitzant cada vegada més. Una majoria immensa mor de fam, de misèria i de desnutrició. Entre nosaltres creix la desigualtat i l’exclusió social. Desperta en nosaltres la compassió que lluita per la justícia. Ensenya’ns a defensar sempre els últims. No ens deixis viure amb un cor malalt.

Vine Esperit consolador de Déu. Molts dels teus fills i filles viuen sense conèixer l’amor, la llar o l’amistat. Altres caminen perduts i sense esperança. No coneixen una vida digna, només la incertesa, la por o la depressió. Revifa en nosaltres l’atenció als que viuen patint. Ensenyeu-nos a estar més a prop dels que estan més sols. Guareix-nos de la indiferència.

Vine Esperit bo de Déu. Molts dels teus fills i filles no coneixen el teu amor ni la teva misericòrdia. S’allunyen de Tu perquè et tenen por. Els nostres joves ja no saben parlar amb tu. El teu nom es va esborrant a les consciències. Desperta en nosaltres la fe i la confiança en Tu. Fes-nos portadors de la teva Bona Notícia. No ens deixis orfes.

Vine Esperit vivificador de Déu. Els teus fills i filles no sabem cuidar la vida. No encertem a progressar sense destruir, no sabem créixer sense acaparar. Estem fent del teu món un lloc cada vegada més insegur i perillós. En molts va creixent la por i es va apagant l’esperança. No sabem cap on ens dirigim. Infon en nosaltres el teu alè creador. Fes-nos caminar cap a una vida més sana. No ens deixis sols. Salva’ns!

NECESITADOS DE SALVACIÓN

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

O Espírito Santo de Deus non é propiedade da Igrexa. Non pertence en exclusiva ás relixións. Temos de invocarmos a súa vinda ao mundo enteiro tan necesitado de salvación.

Ven Espírito creador de Deus. No teu mundo non hai paz. Os teus fillos e fillas mátanse de xeito cego e cruel. Non sabemos resolver os nosos conflitos sen acudirmos á forza destrutora das armas. Afixémonos a vivirmos nun mundo ensanguentado polas guerras. Esperta en nós o respecto a todo ser humano. Fainos construtores de paz. Non nos abandones ao poder do mal.

Ven Espírito liberador de Deus. Moitos dos teus fillos e fillas vivimos escravos do diñeiro. Atrapados por un sistema que nos impide camiñarmos xuntos cara a un mundo máis humano. Os poderosos son cada vez máis ricos, os débiles cada vez máis pobres. Libera en nós a forza para traballarmos por un mundo máis xusto. Fainos máis responsábeis e solidarios. Non nos deixes en mans do noso egoísmo.

Ven Espírito renovador de Deus. A humanidade está rota e fragmentada. Unha minoría dos teus fillos e fillas gozamos dun benestar que nos está deshumanizando cada vez máis. Unha maioría inmensa morre de fame, miseria e desnutrición. Entre nós medran a desigualdade e a exclusión social. Esperta en nós a compaixón que loita pola xustiza. Ensínanos a defendermos sempre aos últimos. Non nos deixes vivirmos cun corazón doente.

Ven Espírito consolador de Deus. Moitos dos teus fillos e fillas viven sen coñeceren o amor, o fogar ou a amizade. Outros camiñan perdidos e sen esperanza. Non coñecen unha vida digna, só a incerteza, o medo ou a depresión. Reaviva en nós a atención aos que viven sufrindo. Ensínanos a estarmos máis preto dos que están máis sos. Cúranos da indiferenza.

Ven Espírito bo de Deus. Moitos dos teus fillos e fillas non coñecen o teu amor nin a túa misericordia. Afástanse de Ti porque che teñen medo. Os nosos mozos xa non saben falaren contigo. O teu nome vaise borrando nas conciencias. Esperta en nós a fe e a confianza en Ti. Fainos portadores da túa Boa Noticia. Non nos deixes orfos.

Ven Espírito vivificador de Deus. Os teus fillos e fillas non sabemos coidarmos a vida. Non acertamos a progresar sen destruír, non sabemos crecer sen acaparar. Estamos facendo do teu mundo un lugar cada vez máis inseguro e perigoso. En moitos vai medrando o medo e vaise apagando a esperanza. Non sabemos cara a onde nos diriximos. Infunde en nós o teu alento creador. Fainos camiñar cara a unha vida máis sa. Non nos deixes sos. ¡Sálvanos!

需要救恩的人

若瑟×安多尼帕戈拉. 译者: 宁远

天主圣神不是教会的专有财产,并不专属于宗教。我们应该呼吁他来到这个如此需要救恩的世界。

天主的创造之神,请你快来。在你的世界上没有和平,你的儿女们盲目而残忍地相互杀害。如果没有那些毁灭性武器的力量,我们就不知道该如何解决冲突。我们竟习惯了居住在一个因着战争而沾满了鲜血的世界。请在我们心中唤醒对整个人类的尊重。请使我们成为和平的建设者。请不要将我们遗弃在罪恶的势力之下。

天主的解救之神,请你快来。你众多的儿女成为了金钱的奴隶,被一个阻止我们共同走向一个更加人性化的世界的体系所欺骗。权势们越来越富,弱小者却越来越穷。请将我们从武力之下解救出来,为能建设一个更加正义的世界。请使我们更加负责,更加团结互助。不要让我们陷在私心里。

天主的更新之神,请你快来。人类已经伤痕累累,支离破碎。你的子女中的一小部分享受着安逸舒适的生活,却以我们越来越人性毁灭为代价。一批数目巨大的儿女死于饥饿,赤贫和营养不良。在我们中间,贫富差距和社会排斥与日俱增。请在我们之中唤醒为正义而奋斗的怜悯。请教导我们永远成为弱小者的护卫者。请不要让我们以一颗病态的心生活。

天主的安慰之神,请你快来。你众多的儿女们不知道什么是爱,什么是家,什么是友谊。还有一些儿女生活堕落,毫无希望。他们不知道什么是有尊严的生活,有的只是迷茫,恐惧或抑郁。请在我们心内激起对在痛苦中辗转者的关注。请教导我们靠近那些孤苦无依者。请治愈我们的冷漠。

天主的善神,请你快来。你众多的儿女们既不认识你的爱也不认识你的仁慈。他们远离你,只因害怕你。我们的年轻人已不懂得与你交谈。你的名字已从他们的良心中抹去。请在我们心中唤醒对你的信德与信任。请使我们成为你的好消息的传报者。请不要让我们成为孤儿。

天主的生命之神,请你快来。你的儿女们不懂得关爱生活。我们不懂得在不制造毁灭的情况下发展,不懂得在不垄断的情况下增长。我们正在使你的世界成为一个越来越不安全而危险的地方。在许多人的心中,恐惧日益增加,而希望日益熄灭。我们不知道正在何处走去。请赐予我们你创造的气息。请使我们走向一个更健康的生命。请不要让我们孤立无援。救救我们吧!

Nuestra muerte y la de Jesús

Publicado: 13 mayo, 2013 en REFLEXIONES
Etiquetas: , , , , ,

olímpicoNUESTRA MUERTE Y LA DE JESÚS
JOSÉ Mª RIVAS CONDE, jomaryrivas@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 13/05/13.- En el sentido propio de la palabra, «La muerte es el final de la vida terrena. Nuestras vidas están medidas por el tiempo, en el curso del cual cambiamos, envejecemos y como en todos los seres vivos de la tierra, al final aparece la muerte como terminación normal de la vida».

Esta aseveración, que transcribo literalmente del Catecismo de la I.C. (nº 1007), explica el hecho de no escapar de la muerte ningún hombre, por más libre de pecado que se halle. De ello rueda, sin necesidad de empujarlo, que el morir no tiene de por sí ante Dios condición de castigo, y que no fluye de su propia entraña gozar de carácter punitivo, ni expiatorio, ni reparador del pecado. La muerte natural en sí misma, sólo es el final normal de toda vida terrenal.

Tanto es así que parece lo más razonable pensar que el mismo Jesús habría muerto, aunque su muerte violenta no hubiera tenido la finalidad sacrificial y expiatoria que afirman varios pasajes de la Escritura. Él, al encarnarse, se metió en la dinámica de cambio y temporalidad, propia de toda vida corporal y terrena. Dinámica de crecimiento, envejecimiento y muerte. Y su realidad de hombre se hizo patente en el compartir con nosotros todas nuestras debilidades o limitaciones (Heb 4,15), incluida la de la muerte, de la que no fue librado hasta después de pasar por ella (Heb 5,7-9).

El no tener la muerte natural carácter sancionador del pecado, es lo único que por lo demás encaja con la afirmada finalidad bíblica de la muerte cruenta de Jesús. La plenitud exhaustiva de tal sacrificio redentor, presentado en el Nuevo T. como el definitivo y el único de veras fecundo, excluye la necesidad de nuevas y adicionales expiaciones (Heb 7,26-27; 10,14). Éstas, por lo además, no pasarían en nuestro caso, dada nuestra bajeza esencial respecto de Dios (Lc 17,7-10), de ofrendas hueras e ineficaces en sí mismas. Tan hueras e ineficaces como la muerte expiatoria de animales (Heb 10,5-6). Aún las que no anduvieren encima embadurnadas de inmundicia.

La necesidad de la inútil hecatombe sacrificial de la humanidad entera ―a lo mejor trillones de trillones de hombres― no se puede aceptar en razón de haber quedado “cortita” la Redención que se afirma obrada precisamente por el Unigénito de Dios. Tampoco a causa de una necedad imposible en quien creemos Sensatez infinita. No es nuestro Dios como ídolo feroz, insaciable de sangre humana para expiación baladí y huera de las ofensas recibidas.

Esa es la idea, por demás cicatera, mezquina y sádica, que de Él dan sin advertirlo los que siguen la vía dolorosa de la autoinmolación reparadora y de la penitencia por los pecados propios o los ajenos. Esa misma idea es la que con toda buena fe inculcan cuantos proponen a los mismos como ejemplos a imitar.  Y es la única que puede justificar y dar sentido ―desde su erróneo punto de vista― a los preceptos penitenciales, mortificantes y sacrificiales. Ésos que se nos urgen eclesialmente, y que precisamente los más fervientes se destacan en acatar, pese a que ninguno de nosotros los debería aceptar (Col 2,20-23).

Aún más: desde la fe en Dios Amor (1Jn 4,16) ni siquiera se ve la lógica de la muerte cruenta de Jesús, como sacrificio único de expiación o de  redención. Nuestro Dios no tiene corazón de mercader, sino sólo de  Padre colosal y por antonomasia. ¿Qué necesidad de cobro de nuestras deudas podrá tener Él, cuando está dispuesto a condonárnoslas gratuitamente con sólo pedírselo, aunque se trate de “millonadas”, como la de los diez mil talentos (Mt 18,32)?

¿Y cómo encajar el “cobro” en quien sabemos que incluso está pendiente de nuestro regreso, para salir corriendo Él mismo a nuestro encuentro al vernos llegar a lo lejos? ¿O es que lo está para mandar a sus criados a que nos den, antes de conducirnos a su presencia, una buena tunda en penitencia y pago por nuestro mal proceder? ¡Sería lo propio del dios legalista, justiciero y sádico que nos hemos inventado! Tan propio de “ese dios”, como negación blasfema del verdadero, cuyas entrañas de amor le fuerzan a salir corriendo a nuestro encuentro, para echársenos al cuello, cubrirnos a besos y ordenar a sus criados: “Vestidle con el mejor  traje, ponedle sortija en su mano y calzarlo. Traed el novillo cebado y sacrificarlo. Comamos y hagamos fiesta, por este hijo mío que he recuperado” (Lc 15,20-24).

¿Que eso es así porque Jesús pagó nuestro rescate? ¿Rescate de quién? No podemos decir que de “las garras del diablo”, como si con él tuviéramos la deuda. Tampoco que el maligno pueda albergar en ningún caso derecho alguno frente a Dios. Menos aun, cuando toda su hazaña se queda en “robar, saquear y destruir” lo que sólo pertenece al Creador.

¿O será que nuestro Padre no nos amó hasta que Jesús y gracias a que Jesús sufrió por nosotros la pasión y la muerte? ¿Pero no fue el propio Padre quien por amor al mundo le entregó a su Unigénito (Jn 3,16)? ¿O lo entregó acaso para hacerlo “moneda” de nuestro perdón? ¡Inadmisible del todo!

Imposible que el Dios, que según nuestra fe se desborda eternamente en amor infinito sobre su propio Hijo Unigénito, se ensañe con Él ―¡como si pudiera hacerlo con alguien!― en vez de con nosotros. Imposible que le subordine a nuestra salvación. Nosotros sólo somos sus imágenes creadas. Jesús es la engendrada y consustancial a Él mismo. De tener que elegir, sólo un dios monstruoso nos preferiría a su propio unigénito.

En realidad, El Padre no le envió al mundo a pagar nada. Lo mandó a ser el buen pastor que, marchando en cabeza (Jn 10,4) nos guiara con su andar y su verdad (Jn 18,37). A fin de que nosotros no quedáramos en tinieblas (12,46); sino que tuviéramos vida y que ésta fuera abundante (10,10). Jesús buscó de veras nuestro bien y «discurrió por todas partes» haciéndolo (Hch 10,38). Hasta exponer consumadamente su propia vida (Jn. 10,11), por hacer frente a los lobos y por defendernos de los ladrones y salteadores, cuyo oficio es «robar y matar y destruir» (v. l0). Este amor suyo a nosotros es réplica, muestra y traslado del que nos tiene desde siempre el Padre que le envió (Jn 12,45).

Puede que hoy Jesús no hubiera expresado su misión con la figura rural del buen pastor; sino con la del líder. Un líder que lucha y convoca a luchar con él, en pro de la libertad de los hombres de toda esclavitud y sojuzgamiento; en pro de su esperanza más radicalmente alborozante. Que lo hace marcando  con su palabra y su conducta un camino y un estilo peculiar de oposición a lo opresor y para la ineludible confrontación con los opresores. Un líder que no se hace excepción entre los que de veras se implican en la liberación de los que viven oprimidos por los poderes constituidos o dominantes de facto. Sino que asume el final, más común, de muerte violenta de los que se involucran seriamente en la superación de opresiones y abusos, aunque sólo sean sectoriales. Recuérdense, por ejemplo en nuestros días, a Gandhi y Lúther King. No pagaron nada con su muerte. No vivieron para saldar los pecados de los indios, ni los de los hombres de raza negra. Pero su lucha les costó la vida. En su área de acción respectiva fueron como pastor que da su vida por el rebaño.

¡Lastima que “múltiples tradiciones seculares” hayan amortiguado y casi ensordecido en la mayoría la convocatoria de Jesús! ¡Lástima que para muchos haya quedado reducida su misión, simplemente a la de un fundador de religión!

Una religión montada sí, sobre dogmas verdaderos; pero que no todos son palabra escuchada desde el principio (1Jn 1,1-4). Una religión encauzada con leyes, ritos y prácticas, que más de una vez carecen de subsistencia permanente; sino que son cambiantes, perecederos y corruptibles como la flor del heno (1Pe 1,22-25).

Una religión que con tales urgencias termina cayendo fácilmente como las otras en fundamentalismo subyugante, hasta incurrir en excesos opuestos al espíritu de Jesús. Como los cometidos antaño por la Inquisición de las “piras”, y como los perpetrados en todos los tiempos por la inquisición incruenta de desgarradoras angustias de conciencia, y de trabas incluso a la subsistencia social y económica del hombre.

Jesús no vino a condenar a nadie en este mundo, sino a salvar ya aquí. El fuego que Santiago y Juan le propusieron hacer bajar del cielo, no fue el de la condenación eterna; sino el de un rayo que en ese instante y ese momento barriera del mapa ―literalmente “consumiera”― a los samaritanos que no le habían acogido (Lc 9,54-55). ¡Y este es el fuego ajeno al espíritu y al actuar de Jesús! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para (otras) madres

Publicado: 3 mayo, 2013 en REFLEXIONES
Etiquetas: , , , ,

Madre.PARA (OTRAS) MADRES
GRAÇA ALVES, escritora y poeta, gracaleonor@hotmail.com (traducido por Arantza Uriarte, misionera Verbum Dei)
MADEIRA (PORTUGAL).

ECLESALIA, 03/05/13.- Con el corazón puesto en la mía, me atrevo a pensar en las otras madres, en las que viven en el silencio del abandono, en las que oscurecen – por falta de luz – despacio, al ritmo imparable de la vejez, en las que no tendrán hoy, un beso, una flor, una sonrisa, el consuelo de un regazo.

No, hoy no voy a hablar de amor, ni de la casa, ni de la voz. No voy a hablar de la comida en el restaurante, ni del regalo que se compra porque es día de dar regalos.

Hoy, es de las otras madres que hablo: de las que esperan la visita, de las que miran para el teléfono esperando que el deseo (apenas la fuerza del deseo) le haga sonar, las que callan los gritos dentro de la soledad, las que anochecen solas.

Es de ella que quiero hablar. De las madres, besos de Dios, que los hombres olvidaron en la prisa de vivir otras cosas. De esas noches de luna que las nubes esconden, porque pesan demasiado en la noche de los días.

Es por ellas que pido. Y por las otras, que ya no ponen la mesa para cenar, las que nos preparan la ropa de los hijos, porque ya no esperan a nadie.

Pido hoy, por los hijos que ya no tienen madres esperándoles, o por los que les esperan en otros lugares. Y por las madres que ya no tienen a quien proteger:

-¡Ten cuidado!, ¡no vuelvas tarde !

Pido por las (otras) madres. Con el corazón puesto en la mía. Pido a la Virgen-Madre, en este mes de mayo, que mire por ellas. Por la mía también.

Pido por ti. Hoy, por lo menos hoy, no te olvides de la tuya. Aunque…

Acuérdate que es por ella que Dios te explica el Amor. Por la tuya. Dale un beso. Aunque…

Acuérdate de que las madres no mueren, y que siempre nos esperan cuando bajamos de la cruz. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

POR (OUTRAS) MÃES

Com o coração posto na minha, ouso pensar nas outras mães, nas que vivem no silêncio do abandono, nas que escurecem – por falta de luz – devagar, ao ritmo imparável da velhice, nas que não terão, hoje, um beijo, uma flor, um sorriso, a devolução de um colo.

Não, hoje não vou falar do amor, nem da casa, nem da voz. Não vou falar do almoço que faz fora, nem do presente que se compra porque é dia de dar presentes.

Hoje, é das outras mães que falo: das que esperam a visita, das que olham para o telefone, à espera que o desejo [apenas a força do desejo] o faça tocar, das que calam os gritos dentro da solidão, das que anoitecem sozinhas.

É delas que falo. Desses beijos de Deus que os homens esqueceram, na pressa de viver outras coisas. Desses luares que as nuvens escondem porque pesam demasiado na noite dos dias.

É por elas que peço. E pelas outras. Pelas que já não põem a mesa do jantar, que já não preparam a roupa dos filhos, que já não estão à espera.

Peço, hoje, pelos filhos que já não têm mães à espera. Ou que os esperam noutros lugares. E pelas mães que já não têm a quem proteger:

- Tem cuidado. Não voltes tarde.

Peço pelas (outras) mães. Com o coração posto na minha. Pedindo à Mãe deste mês de maio que olhe por elas. Pela minha também.

Peço por si. Hoje, pelo menos hoje, não se esqueça da sua. Mesmo que. Lembre-se que é por ela que Deus explica o amor. Pela sua. Dê-lhe um beijo. Mesmo que. Lembre-se que as mães não morrem e que estão à nossa espera, sempre que descemos da cruz.

Desorbitación paulina

Publicado: 15 abril, 2013 en REFLEXIONES
Etiquetas: , , , , , ,

velaDESORBITACIÓN PAULINA

JOSÉ Mª RIVAS CONDE, ECLESALIA, 15/04/13.- Desvelada la condición alegórica de Adán y Eva, no se ve cómo pueda mantenerse el paralelismo entre Adán y Jesús, formulado en Rom 5,12-21. Aun entendiendo al primero como síntesis simbólica de todos los hombres, no se salvaría la inserción en la realidad de lo que son piezas de una alegoría. Ninguna pierde su condición de “invención” literaria por tener ésta finalidad catequética.

La cuestión aquí entonces es cómo entender estos versículos de la Escritura.

Pienso que lo único asumible en este pasaje como contenido de la Revelación, es el carácter salvador de la figura y obra de Jesús. Pero no el paralelismo “entre la desobediencia de uno solo y la obediencia de otro solo” (vv. 18-19), con el que Pablo trata al parecer de explicarlas y enaltecerlas. Los mimbres con que lo tejió son simple herencia de su judaísmo natal y de su educación farisaica.

Aun más: sin apelar de entrada a la falsedad de tales mimbres, sino dándolos inicialmente por ciertos, el paralelismo no presenta en sí mismo más valor que el de una reflexión desafortunada e ilógica de creyente enfervorizado.

Porque desde ellos mismos lo propio sería decir que la riada de muerte dejada por el supuesto pecado de Adán, no tiene ni punto de comparación con la estela de salvación lograda por la Redención. Tanto, que puestos a valorar ambas en lo relativo a su eficacia más perceptible, hasta se podría contestar a Pablo, aunque le chirriara a alguno: “¡Valiente pamema de salvación que anuncias!”.

Según el propio pasaje en efecto, la humanidad entera quedó arrasada por ese pecado de forma férrea e inexorable. Sin dejar escape a nadie. Tanto, que de la muerte, afirmada consecuencia de ese pecado, no se libra absolutamente nadie. Ni siquiera los hombres anteriores a la Ley mosaica, que Pablo considera libres de delito. Es decir, de pecado personal imputable.

La falta de delito la basa el Apóstol en el hecho de no haber estado aún promulgada la Ley judía en el tiempo de esos hombres, y en el de no haber pecado ninguno de ellos «a imitación de la trasgresión de Adán» (vv. 12-14). Esto es: violando el supuesto precepto inicial de no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Parece que a tenor de la formación recibida, era el único que juzgaba promulgado antes de la Ley mosaica.

Dado lo inaceptable de la identificación paulina entre delito y pecado, muy propia de las sociedades teocráticas, y lo descabellado de su traslado al ámbito de lo divino, parecería más acertado que hubiera dejado de lado la realidad de esas muertes, como fundamento de la firmeza y universalidad del «por el delito de uno solo, todo remata en condenación para todos» (v. 18). Parece que hubiera sido preferible asentarlo sobre la realidad de no librarse de la muerte, ni los que con toda seguridad carecen de delito y pecado imputable. Como son los niños que mueren antes de tener capacidad para cometer pecado personal.

Con cualquiera de esas dos bases, lo que se infiere del planteamiento paulino es que el “presunto” pecado original es más eficaz y universalmente dañino que beneficiosa la Redención. Porque ésta no da su fruto de justificación con esa universalidad, ni con semejante inexorabilidad en ningún caso. Jamás adviene ella sin adhesión personal a Jesús (Heb 4,2). Al menos la de una fe implícita.

La adhesión personal por la fe es requerimiento del que nunca se puede prescindir, y ésta, tampoco se la confiere la Redención universal ni inexorablemente a todos. Sino que queda siempre sujeta al albur de nuestro libre albedrío. En cualquier momento se puede aceptar o rechazar; se puede dejar o no que “el pecado reine en nosotros haciéndonos instrumento de iniquidad a su servicio”.  Y esto es así, sean muchos, pocos o ninguno los que rechacen la fe incluso en el último momento. Cuestión ésta distinta, en la que aquí no entro para nada.

Desde la perspectiva de la necesidad de la libre adhesión personal por la fe, no se puede entender tal como suena, que “todos los hombres están implicados en el pecado de Adán, como todos están implicados en la justicia de Cristo” (Catecismo de la I.C. nº 404). Ni incluso ―insisto― en la hipótesis de que el pecado original fuera real, y no alegórico. Obviamente mientras se afirme que es tan ineludible la primera de esas dos implicaciones, que nadie puede escapar a ella; mientras que no así la segunda. Así no cabe hablar de paralelismo. Por la imposibilidad de que él exista entre la fuerza de lo que se dice suceder inexorablemente y la eficacia que se afirma amarrada a la contingencia de la aceptación libre del hombre.

¿Que el fruto de la Redención se consumará cuando «esto corruptible se revistiere de incorruptibilidad y esto mortal se revistiere de inmortalidad» (1Cor 15,54)? ¡Por supuesto! Pero igual sucederá, si se diere el caso, con la consumación definitiva de la ruina del pecado. Así la salvación de la Redención no aventaja a la inexorable avalancha de ruina del pecado. Con toda seguridad en este mundo. Ni tampoco, al menos en teoría, en la eternidad.

Mientras llega la consumación, aquí, en donde precisamente se supone haberse cometido el pecado original y en donde ciertamente se obró la Redención,  el primero se afirma arrasar a todos. Hasta dejar a la naturaleza humana «herida en sus propias fuerzas naturales, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al imperio de la muerte e inclinada al pecado» (Catecismo I.C., nº 405). Por el contrario la Redención, aunque afirmada con potencia para borrar todos los pecados, incluido el “original” supuesto,  y para devolver al hombre a la confiada y serena relación “amistosa” con su Creador, no puede nada contra lo demás. A pesar de ella «las consecuencias de ese pecado para la naturaleza, debilitada e inclinada al mal, persisten en el hombre» (Catecismo I.C., nº cit.).

Esto es lo enseñado. Pero, ¿se dan de veras esas consecuencias para la naturaleza humana? Desde luego que, de darse, no podría suceder a consecuencia de un pecado alegórico e inexistente en la realidad. La afirmación del debilitamiento del hombre ¿no responderá a desconocimiento y falta de aceptación de nuestra limitación natural? La de su inclinación al mal ¿no provendrá de un repudio inadvertido de las en absoluto posibles reminiscencias en nosotros de nuestro origen animal? ¿O no será más bien intento inconsciente de excluirnos cómoda y vanamente del escándalo que damos a “los niños que creen en Jesús”, al enseñarles, incluso de buena fe, e inculcarles con nuestros comportamientos, un sistema de valores “animales”, del todo ajenos al Evangelio?

La muerte, propiamente tal, tampoco puede ser consecuencia del pecado alegórico de Adán. Ella, si se desea conservar la palabra como expresión de condenación, no puede ya entenderse en sentido propio. Sino como simple metáfora de los males derivados del apartarse uno mismo de Dios con actos propios.

El uso metafórico del término “muerte” es frecuente en todos los idiomas. Como encarecimiento de grandes males y fuertes contrariedades y aflicciones. Parece que en origen, y más en los siglos siguientes hasta el mismo XX, la palabra se entendió en sentido propio. Sin embargo, ahora ya es imposible entenderla así, ni en éste ni en otros muchos pasajes de la Biblia, incluso no alegóricos. Imposible al menos para quienes, a pesar de fundarnos en ella en la búsqueda de la verdad, rechazamos transgredir la obviedad de las cosas.

La inquietud, el temor, la vergüenza, el verse “desnudo” ante Dios, “el huir y esconderse entre los árboles” para no encontrarse así con Él;  o, en suma, la pérdida de la relación amistosa del hombre con su Creador, es fracaso rotundo de su ser y de su destino a vivir con gozo, en confianza y sosiego íntimos, su condición esencial de creatura relacionable con Dios. ¡Un muy grande mal para él ya en este mundo! Y en esto consiste la “muerte” que experimentan los que pertenecen al diablo. Muerte concretada en desazones e inquietudes más o menos aflictivas y agobiantes, perturbadoras a veces hasta el suicidio real.

Tal “muerte” sí cabe contraponerla a la “justificación” de la Redención, en cuanto que ésta sí “tiene capacidad” para anular la totalidad de ruinas personales, obra no de la repercusión sobre todos los hombres de un único pecado simbólico, sino de los personales de cada uno. Anularlas, “resucitándonos” a todos y restituyéndonos, ya y aquí, al estado inicial de seres relacionados con nuestro Creador en la confianza y en el sosiego libre de temor (Rom 8,15). Y tantas veces cuantas después de pecar volvamos con pesar a nuestro Padre (Lc 15,20-24), reconociendo con humildad nuestro pecado (Lc 18,13-14).

Esta vuelta a nuestro estado inicial es realidad que se puede captar tanto en la vida propia, como en la de otros, cuando se tiene la ocasión de acompañarles en su auténtico regreso al Padre. Su huella es emoción de desahogo, de liberación de temores y angustias religiosas, de seguridad interior, de gozo remansado… Es el aroma que exhala a raudales el “Tu fe te ha salvado. Vete en paz” (Lc 7,50). Con sólo esto, ¡”ya” quedó la pecadora salvada de la “muerte”! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Vida pobre

Publicado: 29 marzo, 2013 en REFLEXIONES
Etiquetas: , , , ,

manos en oraciónVIDA POBRE
ROSELYNE DE WILDE, DeWildeRoselyne@aol.com
BUENOS AIRES (ARGENTINA).

ECLESALIA, 29/03/13.- A veces me pregunto por qué quiero tanto a esta gente de barrios marginados. Puede que haya razones personales que no caben aquí. Y no faltó quien, en cierto modo, me acusó de buscar mi propia satisfacción. Las opiniones ajenas sólo me inducen a más rigor.

Ciertamente toda esta gente está sumamente desvalida y ya que la vida me brindó más posibilidades, eso me invita a acercarme a ellos y compartir. Sin embargo hay algo más hondo. Algo muy escondido, muy mezclado, muy tapado. Y es una riqueza de fondo que me hace estremecer. Es una capacidad de Dios que les hace continuamente rozar el Reino de Dios. Mejor dicho, de aquí y de allá brota, florece el Reino de Dios casi sin que se den cuenta. Brota mezcladamente. No aparece claramente. Solo lo presiento, lo intuyo, tan invisible como el viento, pero tan incomparable como una brisa fresca en verano. En esos momentos, esas situaciones, a veces esos imponderables, me hacen sentir profundamente arraigada entre ellos y son como instantes en que el cielo y la tierra se confunden.

Para ellos y para mí esos momentos valen todas las lágrimas y todas las soledades. Si logran tomar conciencia de esos oasis, de esos instantes privilegiados, entonces captan que son asunto de libertad. Y la libertad embriaga. A veces desconcierta. Algo tengo que ver con ese crecimiento de la libertad de las personas: así crece mi propia libertad. Sí, no tengo mayor alegría que verlos crecer aunque sea un cachito en libertad delante de Dios. Y por ende, delante de los hombres. Transmitir esa libertad que no viene ni de la carne ni de la sangre, sino que es un regalo del Altísimo. Y por eso, trabajar en todo lo que une, reúne, concilia, reconcilia las personas en tanto que personas. Todo lo que apunte a la esencia, al ser de las personas, desde donde sea.

Todo lo que endereza el ser humano aunque sea partiendo de lo muy material, todo eso constituye caminos de libertad. Y de liberación. Es exaltante. Arriesgado si se pierde de vista que la libertad es una respuesta a una Persona. Porque entonces es cuando se instrumentaliza. Al servicio de lo que sea: una ideología, un partido, un grupo, una idea, etc.

Pero estoy mucho más desvalida que toda esa gente. Ellos, van siglos que viven su situación límite, con todas las variantes, altibajos posibles. Los primeros murieron. Los actuales desarrollaron singulares defensas. Para vivir. A veces para sobrevivir. Pero siempre lo menos mal posible. Esas defensas son desiguales en calidad: van desde el alcoholismo, hasta el canto de una zamba. Yo estoy desvalida: no recurro al alcohol. Pero tampoco tengo zamba alguna musitada en mis entrañas.

Pero yo tengo a mi Dios. Sin lenguaje. Sin canto. Pero Él es Soledad sonora, Cena que recrea y enamora. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Lo típico del hombre

Publicado: 22 marzo, 2013 en REFLEXIONES
Etiquetas: , , ,

alegoríaLO TÍPICO DEL HOMBRE
JOSÉ Mª RIVAS CONDE, CORIMAYO@telefonica.net
MADRID.

ECLESALIA, 22/03/13.- De la concreta formulación en el Génesis del cliché literario del Creador alfarero, propio (ya lo dije en mi nota anterior-ECLESALIA, 08/02/13-) de culturas más lejanas que la de la Biblia, se deduce que el rasgo más peculiar del hombre, el que más típicamente le diferencia de los demás seres vivos de la tierra, está en su ser de “imagen viva de Dios”. Es deducción comúnmente aceptada, y la recoge el Catecismo de la I.C. con palabras equivalentes. Por ejemplo, en sus números 355-357. Aquí fijo mi atención preferente en uno solo de sus factores.

Dicho rasgo, que se considera fundamento de la superioridad y señorío del hombre sobre el resto de la creación, a los que él aparece destinado (Gn 1,26), es además raíz de su capacidad para relacionarse con el Creador como de persona a persona. De modo análogo, diría, a como en el Unigénito, el ser la imagen consustancial de Dios eternamente engendrada, no creada, no sólo le hace desde siempre Señor absoluto y primario de la creación entera (Col 1,15-17); sino que también le brinda la capacidad infinita de relación interpersonal con el Padre, en diálogo eterno de Amor insondable.

Tal capacidad en nosotros es, obviamente, participación limitada de esa suya. Pero en su limitación, a la vez que consecuencia de nuestra condición de imágenes vivas de Dios, es su prueba más convincente en el ámbito de lo racional. Porque entre seres de naturaleza “específicamente” desemejante es imposible la comunicación interpersonal. La que, trascendiendo los automatismos, reporta la experiencia vivencial de sentirse en contacto o en relación con otro. La semejanza es lo que hace posible esa comunicación. Tanto la que se desarrolla en la cercanía de la comunión gozosa y de confiada espontaneidad; como la que lo hace en la acritud y el desabrimiento del distanciamiento psicológico del temor y de la desconfianza en el otro.

El hombre, según su alegoría bíblica, es efectivamente el único ser de este mundo al que Dios se dirige y con el que conversa. Originariamente, según lo ya dicho, en clima de confianza distendida. Luego en la inquietud y temeroso retraimiento por parte del hombre, a partir de quebrantar éste la sumisión debida al Creador (Lc 17,10) y desconfiar de su lealtad. Esta desconfianza es trasfondo de la propuesta mentirosa del tentador: “¡Qué vais a morir! ¡Lo que pasa es que Dios no quiere que lleguéis a ser como Él!”.

Quisiera destacar que dicha capacidad la muestra la alegoría como de relación no necesitada de la interposición de mediadores, que fácilmente resultan obstáculo para lo interpersonal. No es que excluya que pueda “conectarse” con Dios a través de los tales. Sino que ella no alude a esa cuestión.

Lo único que puede considerarse afirmado por ella es la capacidad de relación directa de Dios con el hombre y de éste con Él. Ésta parece por ello que debe tenerse por la más básica del ser humano, además de ser la más sólida y auténtica. Y ésta es la que nos testimonian en Jesús los evangelios, dejando constancia de su dedicación asidua a ella, en prolongados momentos explícitos que no entorpecían su quehacer diario, y a lo largo de éste, salpicado de sus frecuentes afloramientos.

Con “sólida y auténtica” quiero significar que no entraña, ni puede quedar fácilmente afectada por riesgo alguno de estereotipación alienante de lo interpersonal. Como lo es el de su transformación en vacío ritualismo, o en vejación y desdoro de la grandeza propia del hombre, para ofensa a la vez de la cercanía amorosa del Creador a él.

Por dejarle, máxime en los encuentros comunitarios con Dios, supeditado a otros hombres, los tenidos por mediadores, haciéndole dependiente de ellos. O dependiente de un particular idioma humano. O de formularios y expresiones fosilizadas. O de ritos mecanicistas y plegarias repetitivas. O de lugares, horas, posturas y gestos. O de atavíos especiales, que a alguno he oído comparar hasta con los de “brujos de las tribus”… Dependiente, en suma, de una “religión” determinada, de su liturgia y de su parafernalia, como si el hombre no pudiera relacionarse con su Creador en virtud simplemente de su propio ser “imagen suya”.

Esta capacidad es del todo inamisible. Es imposible que el hombre deje de ser, ni transitoriamente, lo que es por creación. Tanto, como que haya algo o alguien capaz de vaciarle de lo que todos, incluso los no creyentes, entendemos por condición humana. Ni siquiera el pecado puede conseguirlo. En la alegoría lo desvela el diálogo del Creador con los simbólicos Adán y Eva, tras haberlo ellos cometido (Gn 3,9-18). En la vida real se palpa muy en particular, aunque no sólo, a la hora del reencuentro con Dios, de quienes previamente se han alejado de Él.

Puede con todo que ella resulte impedida o como asfixiada por la barahúnda del día a día. O como atrofiada por la profesión del ateísmo y del agnosticismo. Pero no de manera definitiva. Lo digo a partir del propio testimonio de quienes habiendo hecho alarde de ateo o agnóstico durante larga etapa de su vida, terminan a solas con Dios, dirigiéndose derechamente a Él en la seguridad de hablar a un ser vivo y personal, que le escucha y que le habla internamente. Aun sin ser católico, o ni siquiera cristiano.

Se acepte o no ese testimonio, lo patente es que la alegoría no da pie para conceder condicionamiento alguno en la capacidad de relacionarse directamente con el Creador. Salvo el de nuestra propia opción libre entre los dos modos indicados de vivirla, como consecuencia de nuestro decantarnos por la fidelidad a Dios, o por la insumisión a Él. La libertad de “Adán” y “Eva” para hacer esa opción a través de la de comer o no del “árbol de la ciencia del bien y del mal”, dibuja parabólicamente la del hombre real.

Idéntica capacidad de relación interpersonal con el Creador e igual libertad en el modo de vivirla, las habrían de tener, para ser considerados verdaderamente humanos, los “hombres” que pudieran existir en otros planetas. Igual que los que en el futuro pudieran aparecer sobre la tierra. Esto, obviamente en el caso hipotético de surgir una nueva raza humana de lo que ahora sólo es barro con vida corpórea. Bien por simple evolución natural; bien por manipulación genética realizada por el hombre.

Teniendo que ser Dios el autor y el sustentador único de cuanto existe creado, queda respaldado por Él y en Él todo lo que en la creación se dio, se da, o se dará. También por tanto la facultad del hombre para realizar esa manipulación, cuyo límite aún desconocemos. De llegar éste a ese extremo, la facultad en sí no podría ser juzgada perversa, como si pudiera serlo alguna realidad obrada por el Creador. Ni atribuida “al principio del mal”, como si profesáramos el dualismo. Ni pecaminoso el ejercicio de la misma, como si tal “talento” le hubiera sido concedido al hombre para tenerlo escondido e inerte, en vez de activo para el bien.

Si en virtud de tal facultad el hombre llegara a “producir” otros hombres, estaríamos sólo ante un modo de conseguirlo distinto al de la procreación. Pero no se negaría así, como no lo niega la procreación misma, la acción creadora, ni la conservadora de Dios, necesarias para la existencia y subsistencia de todo.

Ignoro si el señalado cliché literario afirmaba inicialmente el origen divino, de sólo el primer hombre. Pero sé que pervivió su simbolismo básico, y que éste fue luego fundamento o trasfondo de la explicación de lo que entonces se consideraba respuesta de Dios, a la conducta de los hombres y los pueblos (Jr 18,2-6). Sé también que la continuidad en el existir y en el hacerlo conforme al ser recibido, precisa (acabo de aludir a él) de un acto continuado y permanente de creación: el denominado “conservación”.

Pues bien, si el indicado cliché literario se conservara en nuestras culturas, todos nosotros podríamos representar y recordar el origen divino de nuestro existir diferenciado del de los demás vivientes (o sea: como “yo” relacionable personalmente con Dios) con un cuadro que recogiera el momento en que Él soplaba aliento de vida sobre nuestra figura respectiva, tras moldearla en barro. Digo “todos nosotros”, es decir, tanto los hombres reales, como también, si llegara el caso, los ahora sólo calificables de fantasías.

Sería una obra casi imposible de conseguir pictóricamente. Pero podría sustituirse con una copia del espléndido fresco de la creación de Adán, “el hombre”, en el techo de la Capilla Sixtina. Lo que se perdería en mimetismo detallista, seguro que se ganaría en belleza y en arte. Y puede que también en expresión de nuestra capacidad de relación personal con Dios.

Esta relación es el halo que parece emanar de la propia composición pictórica del fresco de Miguel Ángel. A mí no deja de sugerírmelo también el gesto de “las manos recíprocamente tendidas” entre el Creador y el hombre; la de éste desde abajo y la de Dios desde un “alto abajado”. Aunque según los expertos no es éste el simbolismo original y propio de la proximidad de las manos y, en particular, la de sus dedos índices, hasta casi tocarse.

Puede que contemplar a diario esa representación nos ayudara a recordar nuestro ser y subsistir por obra de Dios, y nuestro continuo depender de Él. Y a vivir todos en la acción de gracias, por sabernos obra permanente de su amor, destinada al diálogo y relación con Él en la amistad y confianza libre de todo temor. Por más que nosotros pervirtamos tal destino hasta el miedo, la desazón, la angustia…, a consecuencia de nuestro proceder independiente y engañosamente autosuficiente.

Puede también que dejáramos de considerarnos superiores a los demás en nada sustantivo, como si todos no estuviéramos y estemos siendo formados del mismo barro; y como si todos no fuéramos objeto de equivalente preferencia del Creador. ¡Cuántos fanatismos caerían por tierra, de vivir en la verdad de nuestra igualdad! ¡Cuántas intolerancias fundamentalistas hasta el desprecio, la persecución y la muerte de quienes no piensan igual! ¡Cuántos afanes por “inculturar” a la fuerza a los demás en las concepciones propias, como si uno fuera el “arriero” de la humanidad; y el resto, la reata de “mulos” que él debe acarrear!

Y puede que no toleráramos, en lo posible, ser sojuzgados por nadie. Ni que nos aviniéramos a rendir pleitesía a nadie que, al final de cuentas, no pasa de hombre igual a nosotros y que nosotros. Fuera lo que fuera y fuera quien fuese… ¡Incluso mismísimo Apóstol! (Hch 14,15).

Nuestra única esclavitud, si así se le puede llamar a la coherencia con nuestra condición de imágenes vivas de Dios, es la de hacer el bien a los demás. El que ellos nos quieran aceptar. Sólo éste, supuesto que estén conscientes y ya hayan llegado al uso de la razón. A ejemplo de Jesús, que no vino a imponer nada, ni a vengar ninguna oposición; sino a liberar evangelizando, pregonando, dando testimonio de “su” verdad, de suerte pudiera “escucharla quien fuera de ella y tuviera oídos para oír”.

Con el posesivo “su” no quiero afirmar pluralidad objetiva e intrínseca en la verdad; ni relativismo alguno. Sino significar o connotar, por un lado, la compatibilidad de su mensaje con la posibilidad subjetiva de rechazarlo, como de hecho hicieron muchos de sus oyentes. Y, por otro, el respeto del propio Jesús a la libertad de los mismos para hacerlo (Mt 8,33-9,1; Lc 9,54-56; Jn 6,68; etc.). ¡Sería fenomenal que siguiéramos de veras su ejemplo, cuantos afirmamos creer en Él…! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Ante el crucificado

Publicado: 20 marzo, 2013 en BIBLIA
Etiquetas: , , , , ,

Cristo de San Francisco..Domingo de Ramos (C) Lucas 22,14-23,56
ANTE EL CRUCIFICADO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 20/03/13.- Detenido por las fuerzas de seguridad del Templo, Jesús no tiene ya duda alguna: el Padre no ha escuchado sus deseos de seguir viviendo; sus discípulos huyen buscando su propia seguridad. Está solo. Sus proyectos se desvanecen. Le espera la ejecución.

El silencio de Jesús durante sus últimas horas es sobrecogedor. Sin embargo, los evangelistas han recogido algunas palabras suyas en la cruz. Son muy breves, pero a las primeras generaciones cristianas les ayudaban a recordar con amor y agradecimiento a Jesús crucificado.

Lucas ha recogido las que dice mientras está siendo crucificado. Entre estremecimientos y gritos de dolor, logra pronunciar unas palabras que descubren lo que hay en su corazón: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Así es Jesús. Ha pedido a los suyos “amar a sus enemigos” y “rogar por sus perseguidores”. Ahora es él mismo quien muere perdonando. Convierte su crucifixión en perdón.

Esta petición al Padre por los que lo están crucificando es, ante todo, un gesto sublime de compasión y de confianza en el perdón insondable de Dios. Esta es la gran herencia de Jesús a la Humanidad: No desconfiéis nunca de Dios. Su misericordia no tiene fin.

Marcos recoge un grito dramático del crucificado: “¡Dios mío. Dios mío! ¿por qué me has abandonado?”. Estas palabras pronunciadas en medio de la soledad y el abandono más total, son de una sinceridad abrumadora. Jesús siente que su Padre querido lo está abandonando. ¿Por qué? Jesús se queja de su silencio. ¿Dónde está? ¿Por qué se calla?

Este grito de Jesús, identificado con todas las víctimas de la historia, pidiendo a Dios alguna explicación a tanta injusticia, abandono y sufrimiento, queda en labios del crucificado reclamando una respuesta de Dios más allá de la muerte: Dios nuestro, ¿por qué nos abandonas? ¿no vas a responder nunca a los gritos y quejidos de los inocentes?

Lucas recoge una última palabra de Jesús. A pesar de su angustia mortal, Jesús mantiene hasta el final su confianza en el Padre. Sus palabras son ahora casi un susurro: “Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu”. Nada ni nadie lo ha podido separar de él. El Padre ha estado animando con su espíritu toda su vida. Terminada su misión, Jesús lo deja todo en sus manos. El Padre romperá su silencio y lo resucitará.

Esta semana santa, vamos a celebrar en nuestras comunidades cristianas la Pasión y la Muerte del Señor. También podremos meditar en silencio ante Jesús crucificado ahondando en las palabras que él mismo pronunció durante su agonía. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

ANTE O CRUCIFICADO

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Detido pelas forças de segurança do Templo, Jesus não tem já dúvida alguma: o Pai não escutou os Seus desejos de seguir vivendo; os Seus discípulos fogem procurando a sua própria segurança. Está só. Os Seus projetos desvanecem-se. Espera-O a execução.

O silêncio de Jesus durante as Suas últimas horas é impressionante. No entanto, os evangelistas recolheram algumas palavras Suas na cruz. São muito breves, mas às primeiras gerações cristãs ajudava-os a recordar com amor e agradecimento a Jesus crucificado.

Lucas recolheu aquelas que diz enquanto está sendo crucificado. Entre estremecimentos e gritos de dor, consegue pronunciar umas palavras que descobrem o que há no Seu coração: “Pai, perdoa-os porque não sabem o que fazem”. Assim é Jesus. Pediu aos Seus “amar os seus inimigos” e “rogar pelos seus perseguidores”. Agora é Ele mesmo quem morre perdoando. Converte a Sua crucificação em perdão.

Esta petição ao Pai pelos que o estão a crucificar é, antes tudo, um gesto sublime de compaixão e de confiança no perdão insondável de Deus. Esta é a grande herança de Jesus à Humanidade: Não desconfieis nunca de Deus. A Sua misericórdia não tem fim.

Marcos recolhe um grito dramático do crucificado: “Deus Meu. Deus Meu! por que me abandonas-Te?”. Estas palavras pronunciadas no meio da solidão e do abandono mais total, são de uma sinceridade dolorosa. Jesus sente que o Seu Pai querido o está a abandonar. Porquê? Jesus queixa-se do Seu silêncio. Onde está? Porque se cala?

Este grito de Jesus, identificado com todas as vítimas da história, pedindo a Deus alguma explicação a tanta injustiça, abandono e sofrimento, fica nos lábios do crucificado reclamando uma resposta de Deus mais para lá da morte: Deus nosso, porque nos abandonas? Não vais responder nunca aos gritos e queixumes dos inocentes?

Lucas recolhe uma última palavra de Jesus. Apesar da Sua angústia mortal, Jesus mantem até ao fim a Sua confiança no Pai. As Suas palavras são agora quase um sussurro: “Pai, às Tuas mãos encomendo o Meu espírito”. Nada nem ninguém pode separar Dele. O Pai animou o Seu espírito toda a Sua vida. Terminada a Sua missão, Jesus deixa tudo nas Suas mãos. O Pai romperá o Seu silêncio e o ressuscitará.

Esta semana santa, vamos celebrar nas nossas comunidades cristãs a Paixão e Morte do Senhor. Também poderemos meditar em silêncio ante Jesus crucificado aprofundando nas palavras que Ele mesmo pronunciou durante a Sua agonia.

 

DAVANTI AL CROCIFISSO

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Detenuto dalle forze di sicurezza del Tempio, Gesù non ha più dubbi: il Padre non ha ascoltato i suoi desideri di continuare a vivere; i suoi discepoli fuggono cercando la propria sicurezza. È solo. I suoi progetti svaniscono. Lo attende l’esecuzione.

Il silenzio di Gesù durante le sue ultime ore è terribile. Tuttavia gli evangelisti hanno raccolto alcune sue parole sulla croce. Sono molto brevi, ma aiutavano le prime generazione cristiane a ricordare con amore e riconoscenza Gesù crocifisso.

Luca ha raccolto quelle che dice mentre lo crocifiggono. Fra tremiti e grida di dolore, arriva a pronunciare parole che rivelano quello che ha nel cuore: Padre, perdonali perché non sanno quello che fanno. Gesù è così. Ha chiesto ai suoi di “amare i loro nemici” e “pregare per i loro persecutori”. Ora è lui stesso che muore perdonando. Converte la sua crocifissione in perdono.

Questa richiesta al Padre per quelli che lo stanno crocifiggendo è, innanzitutto, un gesto sublime di compassione e di fiducia nel perdono insondabile di Dio. Questa è la grande eredità di Gesù all’Umanità: non dubitate mai di Dio. La sua misericordia non ha fine.

Marcoraccoglie un grido drammatico del crocifisso: Dio mio, Dio mio, perché mi hai abbandonato? Queste parole pronunciate nella solitudine e nell’abbandono più totale, sono di una sincerità sconvolgente. Gesù sente che il Padre amato lo sta abbandonando. Perché? Gesù si lamenta del suo silenzio. Dove è? Perché tace?

Questo grido di Gesù, identificato con tutte le vittime della storia, che chiede a Dio qualche spiegazione a tanta ingiustizia, abbandono e sofferenza, rimane sulle labbra del crocifisso reclamando una risposta di Dio al di là della morte: Dio nostro, perché ci abbandoni? Non risponderai mai alle grida e ai lamenti degli innocenti?

Luca raccoglie un’ultima parola di Gesù. Nonostante la sua angoscia mortale, Gesù mantiene sino alla fine la sua fiducia nel Padre. Le sue parole sono ora quasi un sussurro: Padre, nelle tue mani affido il mio spirito. Niente e nessuno lo ha potuto separare da lui. Il Padre ha animato con il suo spirito tutta la sua vita. Compiuta la sua missione, Gesù rimette tutto nelle sue mani. Il Padre romperà il suo silenzio e lo risusciterà.

Questa Settimana Santa celebreremo nelle nostre comunità cristiane la Passione e la Morte del Signore. Potremo anche meditare in silenzio davanti a Gesù crocifisso, approfondendo le parole che egli stesso pronunciò durante la sua agonia.

 

DEVANT LE CRUCIFIE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Arrêté par les forces de sécurité du Temple, Jésus n’a plus de doute: le Père n’a pas écouté ses désirs de continuer à vivre: ses disciples s’enfuient cherchant leur propre sécurité. Il se retrouve tout seul. Ses projets s’effondrent. Ce n’est que l’exécution qui l’attend.

Le silence de Jésus durant ses dernières heures est impressionnant. Cependant, les évangélistes ont recueilli quelques unes de ses paroles lorsqu’il était en croix. Ce sont des paroles très brèves mais qui ont aidé les premières générations chrétiennes à se souvenir de Jésus avec amour et reconnaissance

Luc a recueilli celles dites par Jésus lors de sa crucifixion. Ebranlé et criant de douleur, il réussit à prononcer quelques paroles qui montrent ce qui habite son cœur : « Père, pardonne-leur car ils ne savent pas ce qu’ils font ». Voilà Jésus. Lui, qui a demandé aux siens « d’aimer leurs ennemis » et de « prier pour ceux qui les persécutent ». Maintenant, c’est lui-même qui meurt en pardonnant. Il transforme sa crucifixion en pardon.

Cette supplication adressée au Père pour ceux-là même qui sont en train de le crucifier, est avant tout, un geste sublime de compassion et de confiance dans le pardon insondable de Dieu. C’est-là le grand héritage de Jésus laissé à l’Humanité. Ne vous méfiez jamais de Dieu. Sa miséricorde n’a pas de limite.

Marc recueille un cri dramatique du crucifié: “Mon Dieu, mon Dieu, pourquoi m’as-tu abandonné?” Ces paroles, prononcées dans la solitude et l’abandon le plus total, révèlent une sincérité accablante. Jésus sent que son Père bien-aimé est en train de l’abandonner. Pourquoi ? Jésus se plaint de son silence. Où est-il? Pourquoi reste-t-il silencieux.

Ce cri de Jésus, identifié à toutes les victimes de l’histoire, qui demande à Dieu une explication à tant d’injustices, d’abandons et de souffrances, reste sur les lèvres du crucifié, réclamant une réponse de Dieu au-delà de la mort : O notre Dieu, pourquoi nous abandonnes-tu ? Ne vas-tu jamais répondre aux cris et aux plaintes des innocents ?

Luc recueille une ultime parole de Jésus. Malgré son angoisse mortelle, Jésus garde jusqu’au bout la confiance en son Père. Ses paroles deviennent maintenant comme un murmure : « Père, entre tes mains je remets mon esprit ». Rien ni personne n’a réussi à le séparer de lui. Le Père, par son esprit, a animé toute sa vie. Une fois sa mission accomplie, Jésus remet tout entre ses mains. Le Père brisera son silence et le ressuscitera.

Cette semaine sainte, nous allons célébrer dans nos communautés chrétiennes la Passion et la Mort du Seigneur. En silence, devant le crucifié, nous pourrons méditer et approfondir les paroles que lui-même a prononcées lors de son agonie.

 

BEFORE THE CRUCIFIED

José Antonio Pagola.

Detained by the Temple security guard, Jesus has no doubt whatsoever: his Father hasn’t listened to his desire to keep living; his disciples flee, seeking their own safety. He’s alone. His projects are disappearing. He awaits execution.

Jesus’ silence during his last hours is frightening. However the evangelists have gathered some of his words spoken from the cross. They are very brief, but they helped the first generations of Christians to remember the crucified Jesus with love and thankfulness.

Luke has collected ones which Jesus says while being crucified. In the midst of trembling and cries of pain, he manages to pronounce some words that describe what’s in his heart: “Father, forgive them for they know not what they do.” Such is Jesus. He had asked his own to “love their enemies” and “pray for their persecutors”. Now he himself dies forgiving. He changes his crucifixion into forgiveness.

This pleading to the Father for those who are crucifying him is, above all, a sublime gesture of compassion and of confidence in God’s unfathomable forgiveness. This is Jesus’ great legacy to Humanity: Never stop trusting in God. God’s mercy knows no end.

Mark collects the crucified’s dramatic shout: “My God, my God! Why have you abandoned me?” These words pronounced in the midst of complete loneliness and abandonment come out of an overwhelming sincerity. Jesus feels that his loving Father is abandoning him. Why? Jesus complains of God’s silence. Where is God? Why is God silent?

This outcry of Jesus, identified with the long list of victims throughout history that call to God for some explanation of such injustice, abandonment, and suffering, remains on the crucified’s lips demanding a response from God that is beyond death: Our God, why are you abandoning us? Aren’t you ever going to answer the cries and groans of the innocent?

Luke collects one last word from Jesus. In spite of his mortal anguish, Jesus holds onto his faith in the Father until the end. His words are now almost a whisper: “Father, into your hands I commend my spirit.” Nothing or no one has been able to separate him from his Father. His Father has been encouraging him with the Spirit his whole life. With his mission now ended, Jesus leaves everything in God’s hands. The Father will break his silence and will raise him up.

This Holy Week, in our Christian communities, we are going to celebrate the Passion and Death of our Lord. We will also be able to meditate in silence in front of the crucified Jesus, going deeply into the words that he himself pronounced during his agony.

 

GURUTZILTZATUAREN AURREAN

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Tenpluko segurtasun-indarrek atxilotu du, eta Jesusek ez du jada inolako dudarik: Aitak ez dio entzun bizitzen jarraitzeko agertu dion gogoa; ikasleak ihesi joan dira, nor bere segurtasun bila. Bakarrik dago. Bere egitasmoak huts egin duela ikusi du. Zain-zain du heriotza.

Zirraragarria da bere azken orduetan Jesusek agertu duen isiltasuna. Halere, ebanjelariek jaso dituzte gurutzean jaulki dituen hitz batzuk. Oso laburrak dira, baina lehen kristau-belaunaldiei asko lagundu zieten Jesus gurutziltzatua gogoratzeko, maitasunez eta esker onez.

Gurutzean josten ari diren bitartean jaulkitakoak dakartza Lukasek. Dardararen eta oinaze-garrasien artean, lortu du Jesusek hitz batzuk esatea, bihotzean duena agertzeko: «Aita, barka iezaiezu, ez dakite-eta zer ari diren». Horrelakoa da Jesus. Bereei eskatu izan du «maita ditzatela etsaiak» eta «egin dezatela otoitz pertsegitzaileentzat». Eta orain, bera doa hiltzera etsaiei barkatuz. Barkazio bihurtu du gurutzeko bere heriotza.

Gurutzean josten dutenentzat Aitari egindako eskari hau, lehenik eta behin errukizko keinu goitarra da, eta konfiantza Jainkoaren atzemanezineko barkazioaz. Hauxe da Jesusek gizadiari utzi dion ondarea: Ez galdu sekula Jainkoarekiko konfiantza. Jainkoaren errukiak ez du azkenik.

Markosek, berriz, gurutzean josi dutenaren oihu dramatiko hau dakarkigu: «Ene Jainko, ene Jainko! Nolatan utzi nauzu eskutik?» Bakartasun eta abandonu handienean jaulkitako hitzak dira; egundoko zinezkotasuna adierazten dute. Jesusek sentitu du bere Aita maiteak utzi egin duela. Zer dela eta? Jesus kexu da Aita mutu gelditu delako. Non da? Zer dela-eta dago mutu?

Jesusen oihu hau, historiako biktima guztien oihuarekin bat dator: hainbat eta hainbat injustizia, abandonu eta sufrimenengatik Jainkoari argibide bat eskatu nahi dio; gurutziltzatuaren ezpainak Jainkoari erantzun bat eskatzen ari zaizkio heriotza baino haratagorako: gure Jainkoa, zer dela-eta uzten gaituzu eskutik?, ez ote diezu sekula erantzungo errugabeen oihuei eta lantuei?

Lukasek Jesusen azken hitza ere jaso du. Bere herio-larria eta guzti, azkeneraino eutsi dio Jesusek Aitaganako konfiantzari: «Aita, zure eskuetan uzten dut neure espiritua». Ez ezerk, ez inork apartarazi ahal izan du Jesus Aitagandik. Aitak arnastu du bere espirituaz Jesus bizitza guztian. Bere egitekoa bukaturik, Aitaren eskuetan utzi du dena Jesusek. Aitak bere isiltasuna hautsi eta piztu egingo du Jesus.

Aste Santu honetan, Jaunaren Nekaldia eta Heriotza ospatuko ditugu kristau-elkarteek. Orobat egin ahal izango dugu gogoeta, isilik, Jesus gurutziltzatuaren aurrean, bere hilzorikoan Jesusek jaulki zituen hitzak sakonduz.

 

DAVANT EL CRUCIFICAT

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Detingut per les forces de seguretat del Temple, Jesús no té cap dubte: el Pare no ha escoltat els seus desitjos de continuar vivint, els seus deixebles fugen buscant la seva pròpia seguretat. Està sol. Els seus projectes s’esvaeixen. L’espera l’execució.

El silenci de Jesús durant les seves últimes hores és colpidor. No obstant això, els evangelistes han recollit algunes paraules seves en la creu. Són molt breus, però a les primeres generacions cristianes els ajudaven a recordar amb amor i agraïment a Jesús crucificat.

Lluc ha recollit les que diu mentre està sent crucificat. Entre sotracs i crits de dolor, aconsegueix pronunciar unes paraules que descobreixen el que hi ha al seu cor: “Pare, perdona’ls que no saben el que fan”. Així és Jesús. Ha demanat als seus “estimar als seus enemics” i “pregar pels seus perseguidors”. Ara és ell mateix qui mor perdonant. Converteix la seva crucifixió en perdó.

Aquesta petició al Pare pels que l’estan crucificant és, abans que res, un gest sublim de compassió i de confiança en el perdó insondable de Déu. Aquesta és la gran herència de Jesús a la Humanitat: No desconfieu mai de Déu. La seva misericòrdia no té fi.

Marc recull un crit dramàtic del crucificat: “Déu meu. Déu meu, per què m’has abandonat?”. Aquestes paraules pronunciades enmig de la solitud i l’abandó més total, són d’una sinceritat aclaparadora. Jesús sent que el seu Pare estimat l’està abandonant. Per què? Jesús es queixa del seu silenci. On és? Per què calla?

Aquest crit de Jesús, identificat amb totes les víctimes de la història, demanant a Déu alguna explicació a tanta injustícia, abandonament i patiment, queda en llavis del crucificat reclamant una resposta de Déu més enllà de la mort: Déu nostre, per què ens abandones? ¿No donaràs mai resposta als crits i als gemecs dels innocents?

Lluc recull una última paraula de Jesús. Malgrat la seva angoixa mortal, Jesús manté fins al final la seva confiança en el Pare. Les seves paraules són ara gairebé un murmuri: “Pare, confio el meu alè a les teves mans”. Res ni ningú l’ha pogut separar d’ell. El Pare ha estat animant amb el seu esperit tota la seva vida. Acabada la seva missió, Jesús ho deixa tot a les seves mans. El Pare trencarà el seu silenci i el ressuscitarà.

Aquesta setmana santa, celebrarem en les nostres comunitats cristianes la Passió i la Mort del Senyor. També podrem meditar en silenci davant Jesús crucificat aprofundint en les paraules que ell mateix va pronunciar durant la seva agonia.

 

DIANTE DO CRUCIFICADO

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Detido polas forzas de seguridade do Templo, Xesús non ten xa dubida algunha: o Pai non escoitou os seus desexos de seguir vivindo; os seus discípulos foxen buscando a súa propia seguridade. Está só. Os seus proxectos desvanécense. Espéralle a execución.

O silencio de Xesús nas súas últimas horas é sobrecolledor. Con todo, os evangelistas recolleron algunhas palabras súas na cruz. Son moi breves, pero ás primeiras xeracións cristiás axudábanlles a recordar con amor e agradecemento a Xesús crucificado.

Lucas recolleu as que di mentres está sendo crucificado. Entre estremecimientos e gritos de dor, logra pronunciar unhas palabras que descobren o que hai no seu corazón: “Pai, perdóaos porque non saben o que fan”. Así é Xesús. pediu aos seus “amar aos seus inimigos” e “rogar polos seus perseguidores”. Agora é el mesmo quen morre perdoando. Converte a súa crucifixión en perdón.

Esta petición ao Pai polos que o están crucificando é, ante todo, un xesto sublime de compaixón e de confianza no perdón insondábel de Deus. Esta é a gran herdanza de Xesús á Humanidade: Non desconfiedes nunca de Deus. A súa misericordia non ten fin.
Marcos recolle un grito dramático do crucificado: “¡Meu Deus. Meus Deus! por que me abandonaches?”. Estas palabras pronunciadas no medio da soidade e do abandono máis total, son dunha sinceridade abafadora. Xesús sente que o seu Pai querido estao abandonando. Por que? Xesús quéixase do seu silencio. Onde está? Por que cala?

Este grito de Xesús, identificado con todas as vítimas da historia, pedindo a Deus algunha explicación a tanta inxustiza, abandono e sufrimento, fica nos beizos do crucificado reclamando unha resposta de Deus máis aló da morte: Noso Deus, por que nos abandonas? non vas responder nunca aos gritos e salaios dos inocentes?

Lucas recolle unha última palabra de Xesús. Malia a súa angustia mortal, Xesús mantén ata o final a súa confianza no Pai. As súas palabras son agora case un balbuceo : “Pai, nas túas mans encomendo o meu espírito”. Nada nin ninguén o puido separar del. O Pai estivo animando co seu espírito toda a súa vida. Terminada a súa misión, Xesús déixao todo nas súas mans. O Pai romperá o seu silencio e resucitarao.

Esta semana santa, imos celebrar nas nosas comunidades cristiás a Paixón e a Morte do Señor. Tamén poderemos meditar en silencio diante Xesús crucificado e afondar nas palabras que el mesmo pronunciou durante a súa agonía.

 

面对十字架上的耶稣

若瑟×安多尼帕戈拉. 译者: 宁远

当耶稣被圣殿的武装力量所逮捕时,他已经非常明白:父没有听从他想要继续生活的愿望;他的门徒们四处逃散以保障安全。他非常地孤独,他的计划失败了,等待他的是死刑的判决。

耶稣在他生命的最后几个小时的沉默是令人惊讶的。然而,圣史们收集了几句他在十字架上的遗言。都很短,但对初期的基督徒以爱和感恩回忆十字架上的耶稣起到很大的帮助。

路加收集了耶稣正被钉时说的几句话。在痛苦的痉挛与呻吟间,耶稣说出了那一直在藏在他心里的话:“父啊,宽赦他们吧!因为他们不知道他们做的是什么”。这就是耶稣,他曾要求人们“爱他的仇人”并“为迫害他们的人祈祷”,如今,他宽恕着死去,他把他的被钉转变为了宽恕。

为那些正钉死他的人祈祷首先是一个慈悲与对天主深不可测的宽恕的信任的行为。这就是耶稣留给人类的伟大遗产:永远不要怀疑天主,他的仁慈没有终点。

马尔谷收集了一句悲剧性的呼喊:“我的天主,我的天主,你为什么抛弃了我?”这句在孤独与被完全抛弃的中发出的呼喊,是令人难以面对的真实。耶稣觉得被他所爱的父抛弃了。为什么?耶稣抱怨他的沉默。他在哪里?为什么不说话?

耶稣的这句呼喊,正是历史上所有无辜的受害者们的呼喊,他们向天主为那许多的不正义、抛弃与痛苦祈求一个解释。十字架上的耶稣强烈要求远超死亡之上的天主一个答复。为什么你抛弃了我们?你将永不回答无辜者的呼喊与抱怨吗?

路加还收集了耶稣的最后一句话。尽管他是如此地焦虑,但他仍至死保持着他对父的信仰。这时已经是一句几不可闻的喃喃自语了:“父啊,我把我的灵魂交在你手里”。没有任何人任何事可以把他与父分开。父以他的神支持鼓励了耶稣的一生。当耶稣结束了他的使命时,就将一切都托付在父的手里了。父将打破沉默复活他。

在圣周内,我们将在我们的基督徒团体内庆祝耶稣的苦难与死亡。同样,面对被钉在十字架上的耶稣,我们可以深入默想他在极大痛苦中所发出的最后几句话。

Sanada

Publicado: 19 marzo, 2013 en DENUNCIA / ANUNCIO
Etiquetas: , , , ,

Igualdad.SANADA
CARMEN ILABACA-HORMAZÁBAL, ccbilabaca@hotmail.com
CHILE.

ECLESALIA, 19/03/13.- Padre bueno y misericordioso, soy una mujer de Latinoamérica, que arrodillada a tus pies, trata de tocar tu manto a través de la oración, ya no quiero que me llamen “impura…”

Señor, sé que cuentas con nosotras para hacer realidad el Reino de justicia, paz y amor de nuestro Padre y que el mundo de hoy necesita.

Jesús hermano, Y aquí estamos muchas de nosotras, haciendo mucho por los otros… pero estamos fuera de la estructura de la Iglesia, no solo queremos proclamar lecturas en la santa misa dominical, ni solo ser catequista, o pertenecer a tantas pastorales que cada iglesia local tiene, como: migrantes, pastoral juvenil, infancia misionera comunidades cristianas de base, pastoral carcelaria, equipos bíblicos, liturgia, en los hospitales, equipos de solidaridad, 1%, y tantos otros, y en todos ellas – la mujer – está presente, animándolo, fortaleciéndolo, dando esperanzas de una mejor y buena vida en Ti, Señor.

Somos mucho más que un número, somos pasión, convicción, y sobre todo amor a Ti.

Padre bueno, tenemos esperanzas de “Buenos Aires” en nuestra Iglesia, contagia a nuestro Papa Francisco, de la misma misericordia que tuviste al preguntarle a la mujer: ¿Por qué lloras?

Gracias por Francisco y gracias por ser yo mujer, en esta iglesia de hoy… al parecer podría ser sanada de mi “impureza” por tu vicario aquí en la Tierra.

Así sea… Amén.

De la misma autora en Eclesalia: “BAUTIZADA” (ECLESALIA, 29/07/10), del que se hizo eco Silvia María Flores en su artículo “SERVIDORA” (ECLESALIA, 06/09/10).
.
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda
la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.