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1mayoCONSTRUIR UN FUTURO NUEVO
Comunicado de la HOAC y JOC ante el 1º de Mayo
HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA y JOVENTUD OBRERA CRISTIANA, difusion@hoac.es
MADRID.

ECLESALIA, 30/04/13.- El 1º de mayo ha sido históricamente un símbolo de la lucha del movimiento obrero por afirmar la dignidad de la persona en el trabajo. Las reivindicaciones del 1º de mayo se plantean en España, en un escenario con datos tan sangrantes como una cifra que supera los 6 millones de personas desempleadas, y una tasa de paro que entre los jóvenes se sitúa en torno al 55%. Más de 1,8 millones de hogares tienen a todos sus miembros en paro, la edad de jubilación se ha prolongado más allá de los 65 años, se está produciendo una media de 115 desahucios al día, personas jubiladas estafadas por las preferentes…

Este 1º de mayo está muy marcado por la última Reforma laboral aprobada en febrero de 2012. La mercantilización del trabajo y las políticas que se vienen practicando, están quebrando el Estado de Bienestar, devaluando el Sector Público y recortando en servicios y prestaciones Están profundizando la desigualdad estructural que sufre el mundo obrero y del trabajo, continúan debilitando las relaciones laborales sin garantizar la seguridad de una vida digna para las personas, y están aumentando la vulnerabilidad que sufren las mujeres y los hombres del trabajo, especialmente sus sectores más débiles.

Estas duras realidades están ocasionando terribles costes humanos: Miles de familias que viven con ansiedad e incertidumbre, afectadas en sus relaciones por situaciones de tensión, angustia, estrés, depresión.

Una juventud que se siente sin futuro, y que está emigrando fuera del país afectada por el desempleo de larga duración y por la incapacidad de lograr independencia económica debido a la inestabilidad laboral y los bajos salarios. Familias a las que les son arrebatadas sus viviendas porque ya no pueden pagar las hipotecas. Trabajadores de otros lugares que deben volver a sus países de origen por falta de salidas laborales y perspectiva de futuro…

Así lo constatamos desde las situaciones vitales de precariedad de nuestros militantes y las personas con las que entramos en contacto a través de nuestro trabajo y compromisos.

Cada día es más evidente que todo esto que nos está sucediendo es algo mucho más profundo que una crisis económica. Es todo el entramado institucional el que ha perdido toda credibilidad. Todo ha quedado como barrido por un tsunami de inmoralidad, por una profunda quiebra moral y ética, a la que no se ha prestado mucha atención hasta que mayorita-riamente nos ha tocado el bolsillo, lo que es significativo para evaluar el problema que tenemos.

Nos enfrentamos a una crisis de humanidad, que afecta a la persona y a las relaciones sociales e institucionales, y que se materializa en las respuestas mercantilistas y no humanas que estamos dando a los grandes problemas que tenemos.

La sola recuperación de la economía no será suficiente para hacer efectivo el derecho al trabajo; más bien, lo que se está produciendo es una recuperación económica contra el trabajo, un empobrecimiento de la sociedad, el desarrollo de procesos de bajo costo en las relaciones de producción y consumo. El trabajo como derecho, en los términos y formas en que lo hemos conocido, no volverá, aun en el caso de que se produzca una recuperación económica.

Ya Juan Pablo II nos advertía en “Laborem Exercens” de la necesidad de la defensa de la dignidad del trabajo y su centralidad. Hoy este mensaje tiene una vigencia plena: “El trabajo humano es una clave, quizá la clave esencial, de toda la cuestión social”. “Los pobres (…) aparecen en muchos casos como resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano: bien sea porque se limitan las posibilidades del trabajo –es decir por la plaga del desempleo–, bien porque se desprecia el trabajo y los derechos que fluyen del mismo».

Se ha construido la economía de espaldas al trabajo y a las necesidades de las personas. Con los actuales niveles de desempleo, las personas nos vemos presionadas a trabajar bajo condiciones precarias, inseguras y con salarios indecentes. Y de la precariedad a la exclusión hay un margen muy pequeño.

Como movimientos cristianos en el mundo obrero y del trabajo, consideramos que a pesar de la situación caótica en la que nos encontramos, también se desarrolla el Plan de Dios. El Reino de Dios ya está en nosotros y entre nosotros: tenemos que vivir el Reino. O dicho de otro modo: para salir de la crisis en que nos encontramos, el camino consiste en vivir como ciudadanos del Reino de Dios.

Esto conlleva establecer relaciones de Comunión guiadas por la vivencia del Mandamiento Nuevo: un amor al prójimo que se fundamenta en el Amor de Dios (podemos amar porque Él nos amó primero). Vivir la comunión es la expresión del Reino de Dios en nuestras actividades cotidianas: Empresas, familias, Bancos, políticos y políticas, sindicatos, iniciativas de todo tipo…, que busquen comunión y que la construyan.

La comunión nos exige una transformación radical de nuestros modos de sentir, pensar y actuar. Esto es lo que necesi-tamos personalmente, como movimientos, en nuestra Iglesia y en nuestra sociedad.

Y para construir una sociedad humana es ineludible luchar por el derecho al trabajo y un trabajo decente, tal y como lo ha definido Benedicto XVI en Caritas in veritate.

La crisis nos llama no a salir de ella para volver a lo que teníamos, sino a construir un futuro nuevo, un mundo más justo y fraterno, un mundo que nos permita vivir como ciudadanos y ciudadanas del Reino de Dios.

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Tesoro público

Publicado: 18 abril, 2013 en REFLEXIONES
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dinero.TESORO PÚBLICO
CÉSAR ROLLÁN, eclesalia@eclesalia.net
MADRID.

ECLESALIA, 18/04/13.- Hace unos días que me abordó un señor con corbata naranja para hablarme de su banco. Y digo que me abordó porque me recordó a los piratas. Tú estás en medio del “océano”, pasas cerca de su “barco” y se ponen a tu lado para lanzarte la “bomba” de sus bondades. Le escuché pacientemente. Me ofrecía un plan de seguros. Al decirle que usamos poco de eso, pasó al plan de pensiones. Vista mi negativa terminó con un plan de inversión en el Tesoro Público. Llegados a este punto yo me expliqué con más detalle. Le dije que aunque la cosa está fastidiada, los pocos ahorros que tenemos preferimos llevarlos a la banca ética. Entonces el me dijo que ellos ofrecían un interés muy alto. Yo me mantuve en mis trece y aproveché para explicarle las bondades de la banca ética, lo seguras que son sus inversiones en beneficio de los demás y que, aunque den menos, salimos todos ganando.

Dio la casualidad que es ese mismo día, por la noche, escuché una interesantísima entrevista de José Manuel Vidal (director de Religión Digital) a Pedro José Gómez Serrano. Pedro José es un admirado amigo, de esos que por las circunstancias ves muy de vez en cuando pero sigues y aprecias siempre que hay ocasión. Es profesor de Economía en la universidad además de pastoralista. Está desde los inicios de la Coordinadora de Comunidades Cristianas Encomún de Madrid y nos nutre año tras año con personas interesantísimas en los encuentros de formación. En la entrevista José Manuel le preguntaba, entre otras cosas, por el IOR, más conocido como Banco Vaticano. Pedro José, como en las demás cuestiones, respondió de forma rápida, lúcida y sencilla que ya se está planteando la necesidad de convertirlo en una banca ética. ¡Qué gran idea! Tan lógica y, sin embargo, tan lejana de la realidad… por ahora.

Para rematar, hace un par de días leí en Ecología y Cristianismo un comentario al texto de Félix Aizpurúa “Vivir en la globalidad del ser” titulado “Simplemente, el mercado no casa directamente con el Reino” y dice que los planteamientos de la economía de mercado y la globalización, tal como los entiende la mayoría de la gente, se oponen a la construcción del Reino de Dios en la tierra”.

Que cada cual vea dónde están sus ahorros, su cuentas, sus dineros y cómo puede invertir en un verdadero tesoro público por el interés de un mundo mejor (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más información:

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iglesia.....

SI TODAS LAS IGLESIAS DEL MUNDO…
SUSANA MERINO, suemerino@yahoo.com.ar
ARGENTINA.

ECLESALIA, 09/04/13.- Hace unos días regresó a mi memoria el recuerdo de una película, que a mediados de los cincuenta, filmara el cineasta francés Christian Jaque y que en su momento tuviera gran repercusión, “Si todos los hombre del mundo…”. Narraba en ella la odisea de un pequeño barco pesquero cuya tripulación se ve atacada de botulismo en alta mar y cuyas posibilidades de supervivencia son absolutamente nulas pero que se salva gracias a la solidaridad de una red de radioaficionados que capta el desesperado pedido de auxilio del capitán del barco, primero en Togo y luego a través de varias ciudades europeas y consigue hacerles llegar el imprescindible antídoto. Ese recuerdo me llevó a pensar en la situación de nuestra nave planetaria. Estamos a la deriva y atacados no por una sino por varias enfermedades que pueden llevarnos al más insondable de los abismos, el consumismo, la drogadicción, la destrucción de la naturaleza, el hambre, la miseria, la violencia… de modo que estamos en una situación tanto o más grave que la de la tripulación de aquel barco. Sin embargo contamos ahora con una tecnología mucho más desarrollada, dinámica y efectiva que la de aquella época y organizaciones que puestas al servicio del bien común pueden cambiar el rumbo de la historia.

A principios del siglo pasado, más exactamente en 1910, en Edimburgo (Escocia), en el seno de un Congreso Misionero surge la idea de restaurar la unidad de las religiones cristianas, lo que luego se dio en llamar el Movimiento Ecuménico (Del griego” oikoumenē», que significa «lugar o tierra poblada como un todo»). Fueron primero tres protestantes los que le dieron el impulso inicial: el obispo luterano Natan Sôderblom, el episcopaliano canadiense Carlos Brent y el metodista Juan Mott a los que más tarde, bajo el pontificado de Juan XXIII, se sumó la iglesia católica. Anteriormente en 1919, ante una invitación de los obispos protestantes, el entonces papa Benedicto XV había contestado que “la única unidad posible se encontraba en el retorno a la Iglesia católica”. Uno de los productos más relevantes de este movimiento fue la creación y permanencia de la Comunidad de Taizé en Francia, el signo más visible de la reconciliación y de la unidad de los cristianos, a partir de los principios evangélicos y sobre la base de una realidad concreta.

Esta realidad es la que hoy pareciera convocar a un cambio profundo en la participación (o mejor dicho en la no participación) de las iglesias en la vida contemporánea, Veinte siglos de predica no han dado los frutos esperados, los cristianos salvo unos pocos muy pocos no dan en la vida cotidiana testimonio de su fe, de sus principios, de lo que debieran ser sus convicciones, ni manifiestan mayor arraigo a las enseñanzas de Jesús de Nazareth. Es cierto que hemos tenido algunos ejemplos heroicos, tales como los de los obispos Romero y Angelelli y entre los hermanos separados los de Luther King y Desmond Tutu incansable luchador de la época del apartheid, por citar solo a los más conocidos, pero lo que hoy urge es un cambio de rol de la institución eclesial.

La iglesia si quiere encarnar al buen pastor no puede mantenerse alejada de su rebaño, cuando el rebaño sufre y se rebela contra la opresión y el abandono de sus propios gobernantes, sino que debe ponerse resueltamente a la cabeza de ese rebaño, acompañándolo no solo exhortando a los creyentes a “cumplir con fidelidad sus deberes temporales” sino compartiendo la genuina rebeldía que provocan las injusticias, incentivando y prestando su activa colaboración en las demandas por las que actualmente claman los movimientos sociales, verdaderos sujetos de ese rebaño que las iglesias han pretendido desde siempre condicionar con la promesa del Reino. El Reino es aquí y ahora como lo proclaman muchos teólogos contemporáneos pero debemos construirlo entre todos y para eso es necesario convocar a todas las fuerzas de que disponemos: las iglesias tienen estructura, tienen territorialidad tienen grandes reservorios morales y seguramente creatividades subyacentes capaces de despertar y de convertirlas en las verdaderas líderes del cambio. Las iglesias no solo deben conducir con la palabra sino también con las obras y no me refiero a las tradicionales obras de caridad las que, aún sin negarles su profundo valor, son apenas paliativos, remiendos bienintencionados que por el contrario siguen contribuyendo involuntariamente a que nada cambie. Dijo alguna vez Juan Pablo II “Los Pastores tienen el derecho y el deber de proponer los principios morales también en el orden social” lo que a mi juicio implica también condenar abierta y resueltamente todo aquello que como un cáncer progresivo va destruyendo el tejido social no solo en el orden moral sino también en el material, el ambiental, en suma en el de la vida misma.

El ecumenismo constituye sin duda un considerable avance en la puesta en común de los problemas de nuestro tiempo a la luz de los evangelios y debe incorporarse orgánicamente a la vida y a la acción de nuestra iglesia de manera que se transforme y cito nuevamente a Juan Pablo II en “el fruto de un árbol que, sano y lozano, crece hasta alcanzar su pleno desarrollo” Un movimiento actualmente compuesto por 334 iglesias de diferentes tradiciones eclesiales, de casi todos los países del mundo, que conforman el Consejo Ecuménico de las Iglesias y que mantiene además relaciones fraternales con otras iglesias que no forman parte aún de su organización, puede llegar a conformar uno de los poderes más extraordinarios de nuestro tiempo y convertirse en un verdadero factor de cambio en la medida en que como instituciones comiencen a cooperar activamente con los movimientos sociales pero también a incentivarlos y a orientarlos en la búsqueda de nuevas formas de convivencia, de producción, de administración planetaria, de transformación en paz de las actuales estructuras de sometimiento, de explotación, de aniquilación de los más débiles, de agotamiento e injusta distribución de los bienes naturales indispensables para la vida, ya que como dice el teólogo José María Castillo desde el punto de vista cristiano la solución del problema contemporáneo es muy clara: lo “primero en la vida es defender la vida, asegurar la vida, dignificar la vida, proteger la vida” y agrega que aunque “los obispos dicen que ellos tienen por misión anunciar a Jesucristo, la verdad es que dan la impresión que a muchos de ellos les preocupan más determinados asuntos , relacionados con el poder político y económico que con el Evangelio que anunció Jesús” Y en tal sentido no estaría tal vez del todo mal que toda nuestra iglesia hiciera un examen colectivo de conciencia y evaluando los resultados de su prédica en la historia humana decidiera preocuparse menos por la liturgia y más por los desamparados, siempre presentes, nunca olvidados por el Maestro a quién dicen anunciar.

Pero para lograr un cambio tan profundo hacen falta conversión, convicción y nuevas ideas, aunque estas últimas serán sin duda el fruto de las dos primeras. Es innegable que la creatividad humana no tiene límites ¿por qué no poner en funcionamiento los cerebros de nuestras jerarquías para instrumentar nuevas formas de lucha pacífica en el seno de nuestras sociedades? ¿por qué no pedirles que asuman la cristiana responsabilidad de poner la imaginación, la voluntad, el esfuerzo individual y colectivo al servicio de esa transformación por la que, con intensidad creciente, reclama nuestro mundo? Y ¿cuáles podrían ser esas nuevas tareas, esas nuevas responsabilidades?

Creo tener algunas pistas, aunque habrá muchas otras sin embargo tal vez más efectivas o más eficientes. A nadie, por ejemplo, le pasa desapercibido que algunos programas de televisión (e increíblemente hasta radiales) se han transformado en un venero de inmoralidad, de estupidización y de deformación cultural de gran parte de la población, el exhibicionismo sin límites de que hacen gala merecerían sanciones que nadie les impone y contribuyen en no poca medida a la banalización del sexo, a la iniciación temprana en las relaciones sexuales y sus muchas veces dolorosas consecuencias. No nos rasguemos después las vestiduras clamando por la no despenalización del aborto. Busquemos atacar los males en sus raíces y en sus causas profundas. Estoy convencida de que está en manos de la sociedad poner coto a tales excesos, una de ellas organizar campañas para comprometer por lo menos a aquellos que se dicen cristianos a no comprar productos de las empresas que patrocinan esos programas y a cumplirlo y a comunicárselo a dichas empresas de la forma más masiva posible Es probable que en la medida en que estas campañas fueran estimuladas y respaldadas por las mismas iglesias, sus prelados, sus organizaciones, sus colegios, sus universidades… podrían alcanzarse algunos resultados, aunque desde luego partiendo siempre de la convicción de que será necesario mantenerlas con perseverancia y en el tiempo.

Otro tema que ha despertado mi preocupación es el excesivo consumo de papel, en muchos casos de primera calidad en propagandas de tamaños insólitamente exagerados. En una oportunidad contabilicé cuantas páginas de una revista de esas que los españoles llaman “del corazón” estaban dedicadas en toda su extensión a un determinado producto y descubrí, que el 40% de la revista solo contenía enormes fotos publicitarias de una página y exactamente un solo producto editadas en papel satinado de alto costo…pero fundamentalmente también de alto derroche de celulosa. Y aún más en los diarios de mayor tirada editorial es frecuente encontrar publicidades de página entera y hasta de doble página como la recientemente publicada en el diario La Nación con la propaganda de solo un automóvil de la fábrica Volkswagen. Esto significa que cada vez más bosques implantados reemplazan a las especies autóctonas, cada vez se necesitan más tierras para plantarlas con pinos y eucaliptus que por otra parte absorben mucha agua del subsuelo, desplazando otros cultivos de carácter generalmente alimentario o en grado mucho más inhumano a comunidades indígenas que desde tiempos inmemoriales han tenido en esos bosques naturales sus medios de subsistencia.

De modo que no nos podemos quedar en las voces de alerta ni en el terreno de los lamentos es necesario pasar a la acción: organizar boicots, apoyar a los indignados y orientarlos, colaborar pacíficamente con sus protestas, fortalecer la esperanza, acrecentar su fe. Urge no solo concientizar a la gente sobre las consecuencias de estos nefastos derroches sino también y principalmente asumir liderazgos que condenen estas y otras prácticas similares que amenazan no solo al bienestar moral sino también al bienestar material de nuestras sociedades presentes y eventualmente futuras. Solo así podremos seguir soñando con un mundo más humano, más digno, más cristiano… Si todas las iglesias del mundo… se lo propusieran podrían tal vez salvar a la humanidad de su actualmente previsible aunque evitable final. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Vaticano rayoUN RAYO SOBRE EL VATICANO EN LA ENCRUCIJADA DE UN PAPA
BRAULIO HERNÁNDEZ MARTÍNEZ, brauhm@gmail.com
TRES CANTOS (MADRID).

ECLESALIA, 19/02/13.- No es febrero un mes propicio para las tormentas. Pero la imagen de un rayo impactando en Roma sobre la cúpula del Vaticano, horas después de anunciar el Papa Benedicto, en latín, (una lengua muerta) su sorprendente renuncia, es una imagen que quedará para la historia. Casi todos los medios lo recogieron. Antes de producirse el fenómeno atmosférico, el decano del colegio cardenalicio había leído delante del Papa un texto en el que le decía que el anuncio de su renuncia, tan sorpresiva, “había resonado en el aula como un trueno en un cielo sereno”. El purpurado daba a entender que en el Vaticano no había tormentas (intrigas palaciegas, luchas por el poder).

El Papa Benedicto alega ‘motivos de salud’ para justificar su renuncia. Sin embargo, matiza el cura Jesús López Sáez, en su interesante escrito, “Sorpresa papal”: “ya hubiera querido su antecesor, Juan Pablo II, tener su estado de salud”… Por los interrogantes que plantea dicha renuncia, me trae a la memoria la figura de Juan Pablo I, que duró 33 días (los ‘años’ de Cristo), y de quien se lanzó el bulo de que era un papa enfermo, indeciso, incapaz… (“Juan Pablo I: Un caso abierto”, Jesús L. S., Editorial Sepha ). Si a la renuncia de Benedicto XVI sumamos las destituciones de los últimos directores del IOR (banco vaticano) las dudas se acrecientan. Llama la atención que su última gran decisión, tras anunciar su renuncia, ha sido nombrar a un nuevo presidente del IOR.

El 1 de julio de 2012, el cura Jesús publicó en la página web de la Comunidad de Ayala un intenso escrito, “Mal Estado Vaticano”, donde se ponía en evidencia, entre otros, los últimos escándalos financieros en el IOR salidos a la luz. En 2009, el periodista Gianluigi Nuzzi publicó su libro “Vaticano S.p.A” (Editorial Chiarelettere), escrito a partir del archivo de monseñor Renato Dardozzi, testigo privilegiado entre los años setenta y noventa de los problemas del IOR. Salían a la luz los mismos escándalos que Juan Pablo I quería cortar. Escribe el periodista Pedro Ordaz que “debajo de su piadoso nombre, Instituto para las Obras de Religión (IOR), el banco del Vaticano esconde un tormentoso pasado de crímenes y conexiones con la Mafia y un presente no mucho más limpio de blanqueo de capitales”, (“La última batalla de Benedicto XVI”, El País, 16 de febrero 2013). Un botón de muestra es que el Vaticano llegó a aceptar sobornos para enterrar al conocido capo mafioso y criminal Enrico de Pedís en una cripta de una Basílica, ‘como gran benefactor de los pobres’, como si fuera un santo. (El País, 6/5/2012).

Una de las primeras decisiones de calado que pensaba tomar Juan Pablo I era poner transparencia en las finanzas vaticanas para dar a la Iglesia un rostro más evangélico y creíble: “La Iglesia no debe tener poder ni poseer riquezas”. Empezando por la destitución del entonces responsable del IOR (el obispo P.C. Marzincus). Desde Pablo VI hasta nuestros días el Vaticano ha estado envuelto en continuos rosarios de escándalos, especialmente por el tema de los negocios vaticanos: blanqueo de dinero, evasión de divisas, opacidad… (casos de R. Calvi, L. Gelli, M. Sindona, U. Ortolani, desaparición de Emanuela Orlandi… (“El día de la cuenta”, de Jesús López Sáez, Meral Ediciones). Hace un año, el que fuera secretario general de la Gobernación del Vaticano, monseñor Viganò (nombrado en 2009 y destituido en 2011 por su superior) denunció -en sendas cartas (filtradas a la prensa) dirigidas al secretario de Estado del Vaticano, T. Bertone; y a Benedicto XVI- corrupciones, facturas falsas, en las finanzas vaticanas. Viganò fue sustituido y enviado (‘exiliado’) como nuncio a EE. UU. En una palabra: “¿Dónde ha habido más negocios? ¿En el Estado Vaticano o en el viejo templo denunciado por Jesús?…”, denuncia el cura Jesús.

A Benedicto XVI -un papa ‘conservador’, que suele sorprendernos con escritos interesantes aunque luego no lo lleva a la práctica como Papa- se le reconoce el mérito de haber intentado (‘hasta donde ha podido’) ‘lavar los trapos sucios de la casa’: quitar el tapón de los escándalos de la pederastia en el seno de la Iglesia y poner orden en las oscuras finanzas vaticanas. Todo lo contrario que su antecesor, Juan Pablo II (beatificado de forma exprés), que mantuvo a Marzincus en su puesto al frente del IOR y lo protegió a cal y canto (el obispo Marzincus, fue reclamado por la justicia italiana e internacional). Además, Juan Pablo II no tuvo reparos en proponer como “modelo y guía de la juventud” al sacerdote pederasta Marcial Maciel, a quien el Papa Benedicto XVI apartó de la vida pública. No es descabellado afirmar que si M. Maciel hubiera fallecido unos años antes que Juan Pablo II, éste lo habría elevado a lo más alto de los altares…

Si el día 11 de febrero, día de la gran renuncia, cayó un rayo sobre la cúpula de San Pedro, el próximo día 28 -día en que Benedicto XVI dejará de ser Papa- el salmo propio del día es el Salmo 1: “los dos caminos”. Un salmo, escribe el cura Jesús, que recoge “la encrucijada en la que se ve envuelto Benedicto XVI”. Algo parecido sucedió el domingo 27 de mayo de 2012, Pentecostés, (lo recogió el cura Jesús en el ya citado, ”Mal Estado Vaticano“) cuando Benedicto XVI sacó el tema ignaciano de las dos banderas: “Debemos elegir si permanecer bajo la bandera del diablo o bajo la de Jesús. Bajo la primera bandera nos unimos en busca de riqueza, el vano honor, el orgullo y, por lo tanto, todos los vicios. Bajo la de Jesús, amando la pobreza -espiritual y material-, la humillación, la humildad y todo lo que se llama virtud”. Aunque Benedicto XVI apuntaba para adentro, culpaba a algunos medios de dar una imagen falsa de lo que ocurría en el Vaticano. “Deseo renovar mi confianza y mi aliento a mis más estrechos colaboradores y a todos aquellos que diariamente con fidelidad, espíritu de sacrificio y en silencio me ayudan en mi ministerio”.

Hay que retrotraerse más de setecientos años (hasta el año 1294), para ver en la historia de la iglesia un caso de renuncia papal. Fue con Celestino V (Pietro del Murrone), monje benedictino y eremita. Celestino V renunció a los cinco meses de su elección: según unos historiadores, ‘reconociendo su incapacidad’; según otros, ‘bajo presión del consistorio cardenalicio’. Su sucesor, Bonifacio VIII, lo encerró en una fortaleza el resto de sus días (para evitar un posible cisma), muriendo dos años después (19/05/1296). Clemente V lo elevó a los altares en 1313. El cura Jesús, que encuentra un cierto paralelismo entre Celestino V y Juan Pablo I, recoge este dato: en 1998 el Vaticano analizó con escáner el cadáver del Papa Celestino V. En el cráneo se detectó un clavo, lo que levantó la sospecha de que el Papa, partidario de que la Santa Sede adoptara un estilo de vida pobre, pudiera haber sido asesinado. Llama la atención que se hiciera el escáner al cadáver de Celestino V y no se hiciera algo semejante con Juan Pablo I”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Espiritualidad abierta

Publicado: 23 noviembre, 2012 en PUBLICACIONES
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ESPIRITUALIDAD ABIERTA
Presentación del Relato General de los Nuevos Tiempos
MARIÀ MORENO, mmoreno61@telefonica.net
BARCELONA.

ECLESALIA, 23/11/2012.- Si es posible luchar y trabajar por un mundo mejor, debe ser también posible describir ese mundo. Si el permanente ejercicio de nuestra humanidad ha de ser la única bandera del futuro, debe ser posible narrar cómo el ser humano puede volver a encontrarla, cómo puede religarse a ella, en definitiva, como puede volver a encontrarse también a sí mismo.

Surgen preguntas, necesariamente largas porque es mucho lo que quieren abarcar ¿Podemos imaginar que la búsqueda y manifestación de la belleza del ser humano y de todo cuanto ella tiene se convierta en el motor central que anime todo lo que hacemos? ¿Que la cooperación, la colaboración y la fraternidad no sean solo conceptos abstractos sino que estén presentes en cada uno de nuestros actos cotidianos? ¿Que lo nacido de nuestro espíritu y de nuestra emoción se funda con nuestra razón para empapar todo cuanto debe hacerse, y que lo así hecho se convierta en un acto bello?

Podemos creer, en definitiva, que la conciencia del ser humano puede despertar de su largo sueño para que sean millones los que sientan, claro y vibrante, el canto íntimo que les anuncia que pueden ser libres  y que la ruta hacia la libertad es un camino que van a construir desde el encuentro fraterno. Y que ese mismo canto les diga que nunca más nadie podrá sentirse libre mientras alguien, en algún lugar, no lo sea.

El Relato General de los Nuevos Tiempos intenta narrar qué sucederá en las Comunidades en donde todo eso no solo habrá sido imaginado sino que ya habrá pasado. El Relato muestra también cual puede ser la Guía para la transformación, que Procesos Sociales resultan claves en ella, las bases de la necesaria Nueva Economía, el papel del Estado y la dinámica derivada en el Mundo.

El Relato no pretende ser veraz, nada puede serlo cuando se trata del futuro, pero sí afirma que la onda expansiva generada por cada persona que despierta su conciencia, posee una inmensa fuerza que el Poder, con mayúsculas, siempre ha negado. El Poder nunca ha querido saber nada de conciencias despiertas y por eso nos dice que nada es espíritu y todo es materia y que nos atengamos a eso. Es una de sus muchas mentiras pero quizás sea la esencial, su prédica explica como unos pocos dominan impunemente al resto. Cuando las mentiras del Poderoso se convierten en las verdades de todos, no hay camino ni destino.

Despertar nuestra conciencia, y hacer que ella sea la única que guíe nuestros actos, esa es la sugerencia de un Relato que quiere ser de los Nuevos Tiempos. Tiempos que un día serán si hacemos que la luz de nuestra esperanza brille aun cuando se vea rodeada por una soberbia oscuridad, que a fuer de oscura solo puede anunciar que será nuestra luz la que acabe con ella. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Relato General de los Nuevos Tiempos, Marià Moreno, Barcelona 2012

ANTE EL MOMENTO PRESENTE
Comunicado de la CONFER
CONFERENCIA ESPAÑOLA DE RELIGIOSOS, confer@confer.es
MADRID.

ECLESALIA, 16/11/12.- Los religiosos y religiosas de España, reunidos estos días en Asamblea General como CONFER y representando a la Vida religiosa española no podemos en estos momentos y en esta fecha sentirnos ajenos a lo que es un clamor popular de exigencia de justicia en nuestro país.

Lo queremos hacer como signo de solidaridad con tantas tragedias, cuyas lágrimas y angustias no son para nosotros anónimas, sino de rostros que conocemos bien, conscientes también de las ambigüedades en que muchas veces cae nuestra propia Vida Consagrada, y llamados, como todos, a la conversión personal sin la que no será posible un cambio social que ponga en primer plano los valores de la justicia y la solidaridad, la ética y la búsqueda del bien común antes que los intereses particulares y partidistas.

No podemos dejar de constatar, con enorme preocupación, el prolongarse angustioso de la crisis social y económica, que afecta cada vez a más sectores de nuestra sociedad. Nuestra vocación nos llama a ser testigos de la misericordia y el amor de Dios en el mundo, y por ello no podemos permanecer insensibles ante una sociedad que egoístamente ha desplazado a los márgenes a aquellos que para Jesús son el centro.

Tenemos que preguntar con libertad evangélica a los responsables de los asuntos públicos, cómo es posible que aun disponiendo de tantos medios económicos y técnicos, no han sido capaces de ordenar la vida común de un modo verdaderamente justo y humano, preguntar si se están repartiendo con equidad las cargas de la crisis, y si de verdad se esfuerzan por encontrar todos los recursos posibles y necesarios para remediar lo que ya son necesidades primarias como la comida, la salud, la vivienda, la educación, la cooperación al desarrollo de los países empobrecidos, etc. No podemos creer que la palabra “no hay alternativas” sea la última palabra de nuestro momento presente como si fuese ya el fin de la historia. Nosotros creemos en el ser humano porque creemos en el Dios de la esperanza como motor de la vida.

Nos unimos, pues, a todas las voces, angustiadas o indignadas, que claman, en el día de hoy y cada día, por una sociedad distinta, donde sean posibles la justicia y la misericordia. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

MADRID, 15 de noviembre de 2012

ANTE LA JORNADA EUROPEA DEL 14-N
Obreros cristianos de Portugal y España
LIGA OBRERA CATÓLICA/MOVIMIENTO DE TRABAJADORES CRISTIANOS Y JUVENTUD OBRERA CATÓLICA, de Portugal; HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA, ACCIÓN CATÓLICA OBRERA Y JUVENTUD OBRERA CRISTIANA, de España; MOVIMIENTO DE TRABAJADORES CRISTIANOS DE EUROPA. difusion@hoac.es
MADRID, LISBOA, BRUSELAS.

ECLESALIA, 12/11/12.- La Confederación Europea de Sindicatos (CES) ha convocado una jornada de acción y solidaridad para el próximo 14 de noviembre. Esta Jornada europea adoptará diversas formas: huelgas, manifestaciones, concentraciones y otras acciones.

Ante este acontecimiento importante e histórico para la vida de los trabajadores y trabajadoras de Europa y para quienes sufren la lacra del desempleo, nosotros como Movimientos Cristianos en el mundo obrero de España y Portugal, nos alegramos por esta jornada europea y hacemos pública nuestra posición.

Las tasas de pobreza y exclusión de nuestros países del sur de Europa están aumentando a un ritmo vertiginoso. Hay un ataque en toda regla a los derechos sociales y a la protección de las personas y familias trabajadoras con el argumento de priorizar el pago de la deuda. Una deuda que es ilegítima al proceder de préstamos que fueron concedidos y gestionados de manera dudosa, que atentan contra la dignidad de la vida de la ciudadanía, y ponen en peligro la convivencia pacífica entre los pueblos. La política europea, que tomó medidas desastrosas en algunos de los estados miembros, ha declarado como prioridad la salvación del sistema financiero y de los bancos, en lugar de rescatar a las personas. La deuda pública se está convirtiendo en un mecanismo de trasvase de riqueza de pobres a ricos. Por eso, cada vez hay más personas con empleos precarios o que no encuentran trabajo y con un futuro incierto, especialmente los jóvenes.

Entendemos que pese a la situación que estamos sufriendo, no podemos ni debemos olvidar a nuestros hermanos y hermanas de los países más empobrecidos de Europa del Este y de nuestro planeta. Lo que aquí empezamos a sufrir es lo que está sucediendo, sobre todo en el Sur, desde hace décadas, donde la deuda externa se ha cobrado millones de vidas, abocando al hambre y la esclavitud a miles de personas, familias y países enteros.

Las consecuencias de estas decisiones afectan al conjunto de la sociedad pero, de manera más dura, a los sectores del mundo del trabajo más débiles y empobrecidos. Estas consecuencias llevan al empobrecimiento generalizado y a la pérdida de cohesión social y de horizonte vital. Los grupos más castigados son los inmigrantes, los jóvenes, las mujeres y parados de larga duración…

Este año en la Iglesia celebramos “el Año de la fe”. Como parte de ella, se nos invita a profundizar en el Catecismo de la Iglesia, en donde leemos: “La regulación de la economía únicamente por la ley de mercado quebranta la justicia social, porque «existen numerosas necesidades humanas que no pueden ser satisfechas por el mercado». Es preciso promover una regulación razonable del mercado y de las iniciativas económicas, según una justa jerarquía de valores y con vistas al bien común” (CIC, 2425).

Nosotras y nosotros, que formamos parte de estos movimientos, entendemos que quien debe promover esta regulación razonable del mercado, son los gobiernos. Pero en la situación actual, nuestros gobiernos son súbditos de la situación financiera y la única salida que nos están ofreciendo son políticas de recortes, que rebajan claramente los derechos de los trabajadores respecto a situaciones anteriores. Lo peor es que en los últimos años de nuestras democracias siempre pierden en el concierto social los mismos, y siempre los más débiles.

Por eso, la primera vía para intentar revertir esta situación de conflicto es el diálogo. Cuando éste no es posible, la propia Iglesia reconoce la legitimidad del recurso a “la huelga no violenta, cuando se presenta como el instrumento necesario, en vistas a unas mejoras proporcionadas y teniendo en cuenta el bien común” (CIC, 517). La política que se está desarrollando ha olvidado el sentido de la justicia y un trabajo en defensa de la fraternidad y el bien común.

Precisamente por esta razón, entendemos que esta convocatoria de huelga general y las movilizaciones en toda Europa están justificadas. Las políticas al servicio de las personas y de sus necesidades básicas deberían ser prioridad, por encima de los intereses de los mercados.

Una de las terribles consecuencias que ha provocado esta involución y regresión social, es la aparición de un sentimiento generalizado de miedo. Un estado de miedo e incertidumbre que se ha instalado para condicionar las expectativas y proyectos personales y familiares de las personas: miedo a perder el empleo, asumiendo así todo tipo de precariedad, miedo a las represalias por cualquier acción de protesta, miedo igualmente a secundar una convocatoria de huelga…

Mientras esto sea así, entendemos que hay legitimidad para actuar en defensa de los derechos de las personas y familias trabajadoras. A su vez reivindicamos, en el marco de esta Jornada europea de acción y solidaridad, el papel de la política y, en especial, de los sindicatos, que son la principal defensa organizada de los trabajadores.

Por todo ello, pedimos a los políticos, sindicatos, empresarios, entidades financieras y a los distintos expertos, que actúen con responsabilidad ante la gravedad de la situación actual, que puede empeorarse en el caso de que olviden este principio básico de humanidad: “las necesidades de los pobres deben tener preferencia sobre los deseos de los ricos; los derechos de los trabajadores, sobre el incremento de los beneficios” (Juan Pablo II, Toronto 1984).

Queremos acabar invitando a vivir las palabras de nuestros obispos, al finalizar el reciente Sínodo sobre la Nueva Evangelización, celebrado en octubre:

“Al mundo de la economía y del trabajo queremos recordar como de la luz del Evangelio surgen algunas llamadas urgentes: liberar el trabajo de aquellas condiciones que no pocas veces lo transforman en un peso insoportable con una perspectiva incierta, amenazada por el desempleo, especialmente entre los jóvenes, poner a la persona humana en el centro del desarrollo económico y pensar este mismo desarrollo como una ocasión de crecimiento de la humanidad en justicia y unidad”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Madrid, Lisboa, Bruselas, 7 de noviembre de 2012

Del 7 al 12 de octubre
CRÓNICA DEL CONGRESO CONTINENTAL DE TEOLOGÍA
Celebrado en San Leopoldo, Rio Grande do Sul, Brasil
MIGUEL ESQUIROL VIVES, esquirolrios@gmail.com
COCHABAMBA (BOLIVIA).

ECLESALIA, 18/10/12.- Congreso que se realizó en San Leopoldo, a 30 km de Porto Alegre, en el Estado de Rio Grande do Sul, Brasil, del 7 al 12 de octubre de este 2012. Como motivo de los 50 años del Concilio Vaticano II y de los 40 de la Teología de la liberación.

Como aspectos destacados de este Congreso es, en primer lugar, su preparación a lo largo del año 2011, que con la animación y organización de Amerindia se tuvieron Jornadas teológicas por regiones que abarcaron todo el continente latinoamericano.

En el mismo Congreso se vio la enorme convocatoria al reunir alrededor de 750 participantes de todo el continente entre teólogos sacerdotes, algunos de ellos testigos vivos del Concilio, jóvenes, mujeres teólogas, teólogos de teologías emergentes como la teología india, feminista, ecológica… Y algunos de los padres, todavía vivos, de la Teología de la liberación. También asistieron unos 22 obispos entre Brasil, Chile y México y tres obispos anglicanos, que nos dirigieron palabras muy oportunas.

También la metodología del Congreso es importante de destacar ya que marcó el ritmo de las conferencias y de los talleres por temas específicos, que se tenían todas las tardes. Es el tradicional VER-JUZGAR-ACTUAR, pues se parte de la realidad vista y vivida y del contacto con los pobres y con el sufrimiento.

El 7 de octubre La conferencia inaugural fue a cargo de una joven teóloga, doctora en teología, Geraldina Céspedes y el teólogo Jon Sobrino sobre el tema “Un nuevo Congreso y un Congreso nuevo”.

El 8 de octubre, el Dr. Pedro Ribeiro de Oliveira nos habló sobre “La situación sociocultural, económica y política del Continente en el contexto mundial”. El Dr. Jung Mo Sung de la facultad metodista con su ponencia Economía y Teología. Y la conferencia sobre “Otro mundo es posible en el contexto latinoamericano” por el fundador de los Foros Sociales Mundiales, Prof. Chico Witaker.

El día 9 y después de un momento de oración, como todos los días, otras conferencias para reflexionar esa realidad del día anterior, el Juzgar, con eminentes teólogos como los profesores y doctores Victor Codina y Andrés Torres Queiruga con “Temas pendientes de la teología” y “Nuevos paradigmas de la teología” respectivamente. Y por la noche el Dr. Gustavo Gutiérrez “Una teología Latino-Americana: Trayectoria y Perspectivas”.

El día 10 Leonardo Boff sobre Ecoteología con toda su sabiduría y ciencia. Y el día 11 dedicado al Actuar, tuvimos como un verdadero broche de oro la ponencia del Dr. Joäo Batista Libanio de la Facultad jesuita de filosofía y teología de Belo Horizonte, que nos habló de Los Nuevos desafíos y tareas para la teología en América latina y el Caribe hoy, a partir de las contribuciones del Congreso.

Verdadera inyección de esperanza y entusiasmo en medio de la crisis que azota a las iglesias cristianas, en especial a la católica. Y en particular para la Teología de la Liberación. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Con Jesús en medio de la crisis

Publicado: 10 octubre, 2012 en BIBLIA
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28 Tiempo ordinario (B) Marcos 10, 17-30
CON JESÚS EN MEDIO DE LA CRISIS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 10/10/12.- Antes de que se ponga en camino, un desconocido se acerca a Jesús corriendo. Al parecer, tiene prisa para resolver su problema: “¿Qué haré para heredar la vida eterna?”. No le preocupan los problemas de esta vida. Es rico. Todo lo tiene resuelto.

Jesús lo pone ante la Ley de Moisés. Curiosamente, no le recuerda los diez mandamientos, sino solo los que prohíben actuar contra el prójimo. El joven es un hombre bueno, observante fiel de la religión judía: “Todo eso lo he cumplido desde pequeño”.

Jesús se le queda mirando con cariño. Es admirable la vida de una persona que no ha hecho daño a nadie. Jesús lo quiere atraer ahora para que colabore con él en su proyecto de hacer un mundo más humano, y le hace una propuesta sorprendente: “Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres… y luego sígueme”. El rico posee muchas cosas, pero le falta lo único que permite seguir a Jesús de verdad. Es bueno, pero vive apegado a su dinero. Jesús le pide que renuncie a su riqueza y la ponga al servicio de los pobres. Solo compartiendo lo suyo con los necesitados, podrá seguir a Jesús colaborando en su proyecto.

El joven se siente incapaz. Necesita bienestar. No tiene fuerzas para vivir sin su riqueza. Su dinero está por encima de todo. Renuncia a seguir a Jesús. Había venido corriendo entusiasmado hacia él. Ahora se aleja triste. No conocerá nunca la alegría de colaborar con Jesús.

La crisis económica nos está invitando a los seguidores de Jesús a dar pasos hacia una vida más sobria, para compartir con los necesitados lo que tenemos y sencillamente no necesitamos para vivir con dignidad. Hemos de hacernos preguntas muy concretas si queremos seguir a Jesús en estos momentos.

Lo primero es revisar nuestra relación con el dinero: ¿Qué hacer con nuestro dinero? ¿Para qué ahorrar? ¿En qué invertir? ¿Con quiénes compartir lo que no necesitamos? Luego revisar nuestro consumo para hacerlo más responsable y menos compulsivo y superfluo: ¿Qué compramos? ¿Dónde compramos? ¿Para qué compramos?

¿A quiénes podemos ayudar a comprar lo que necesitan?

Son preguntas que nos hemos de hacer en el fondo de nuestra conciencia y también en nuestras familias, comunidades cristianas e instituciones de Iglesia. No haremos gestos heroicos, pero si damos pequeños pasos en esta dirección, conoceremos la alegría de seguir a Jesús contribuyendo a hacer la crisis de algunos un poco más humana y llevadera. Si no es así, nos sentiremos buenos cristianos, pero a nuestra religión le faltará alegría. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

CON GESÙ IN MEZZO ALLA CRISI

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Prima che si metta in cammino, uno sconosciuto si avvicina correndo a Gesù. Sembra che abbia fretta di risolvere il suo problema: Che cosa devo fare per avere la vita eterna? Non lo preoccupano i problemi di questa vita. È ricco. Non deve preoccuparsi di nulla.

Gesù lo pone davanti alla Legge di Mosè. Curiosamente, non gli ricorda i dieci comandamenti, ma solo quelli che proibiscono di agire contro il prossimo. Il giovane è un uomo buono, fedele osservante della religione ebraica: Tutte queste cose le ho osservate fin dalla mia giovinezza.

Gesù lo guarda con tenerezza. È ammirabile la vita di una persona che non ha fatto male a nessuno. Gesù lo vuole attrarre ora perché collabori con lui nel suo progetto di fare un mondo più umano, e gli fa una proposta sorprendente: Una cosa sola ti manca; va, vendi tutto quello che hai e dallo ai poveri… poi vieni e seguimi.

Il ricco possiede molte cose, ma gli manca l’unica che permette di seguire Gesù in verità. È buono, ma vive attaccato al suo denaro. Gesù gli chiede che rinunci alla ricchezza e la metta a servizio dei poveri. Solo condividendo quello che ha con i bisognosi, potrà seguire Gesù e collaborare al suo progetto.

Il giovane si sente incapace. Ha bisogno del benessere. Non ha forze per vivere senza la sua ricchezza. Il suo denaro sta al di sopra di tutto. Rinuncia a seguire Gesù. Era venuto correndo, entusiasmato, verso di lui. Ora se ne va triste. Non conoscerà mai la gioia di collaborare con Gesù.

La crisi economica sta invitando noi, seguaci di Gesù, a fare passi verso una vita più sobria, per condividere con i bisognosi quello che abbiamo o di cui semplicemente non abbiamo bisogno per vivere con dignità. Dobbiamo farci domande molto concrete se vogliamo seguire Gesù in questi momenti.

La prima cosa è rivedere il nostro rapporto con il denaro. Che fare con il nostro denaro? Perché risparmiare? In che investire? Con chi condividere quello di cui non abbiamo bisogno? Poi rivedere il nostro consumo per farlo più responsabile e meno compulsivo e superfluo: Che cosa compriamo? Dove compriamo? Perché compriamo? Chi possiamo aiutare a comprare quello di cui ha bisogno?

Sono domande che ci dobbiamo fare nel profondo della nostra coscienza e anche nelle nostre famiglie, comunità cristiane e istituzioni di Chiesa. Non faremo gesti eroici, ma possiamo fare piccoli passi in questa direzione e conosceremo la gioia di seguire Gesù contribuendo a rendere la crisi di alcuni un poco più umana e sopportabile. Se non è così, ci sentiremo buoni cristiani, ma alla nostra religione mancherà gioia.

 

AVEC JESUS AU COEUR DE LA CRISE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Avant que Jésus ne se mette en route, un inconnu s’approche de lui en courant. Il semble être pressé de résoudre son problème : « Que dois-je faire pour avoir en héritage la vie éternelle ? ». Ce ne sont pas les problèmes de cette vie qui l’inquiètent. Il est riche. Tout est résolu pour lui.

Jésus le met face à la Loi de Moïse. Curieusement, il ne lui rappelle pas les dix commandements mais seulement ceux qui défendent d’agir à l’encontre du prochain. Le jeune est un homme bon et un observant fidèle de la religion juive : « J’ai accompli tout cela depuis mon enfance »

Jésus le fixe d’un regard affectueux. Elle est admirable la vie d’une personne qui n’a causé de tort à personne. Jésus veut maintenant l’attirer pour qu’il devienne son collaborateur dans son projet de construire un monde plus humain. Il lui fait alors une proposition surprenante : « Une seule chose te manque : va, vend ce que tu as et donne l’argent aux pauvres… et puis, viens et suis-moi ».

Le riche possède beaucoup de choses mais il lui manque la seule qui lui permettra de suivre vraiment Jésus. Il est bon mais il vit accroché à son argent. Jésus lui demande de renoncer à sa richesse et de la mettre au service des pauvres. C’est seulement en partageant avec les nécessiteux ce qui lui appartient qu’il pourra suivre Jésus et collaborer (dans) à son projet.

Le jeune se sent incapable de le faire. Il a besoin de bien-être. Il n’a pas la force de se défaire de sa richesse. Son argent passe avant tout. Il renonce donc à suivre Jésus. Il était venu vers lui, enthousiaste et en courant. Maintenant, il s’en éloigne tout triste. Il ne connaîtra jamais la joie de collaborer avec Jésus.

La crise économique actuelle nous invite, nous, les disciples de Jésus, à faire des pas vers une vie plus sobre, afin de partager avec les démunis ce que nous possédons et dont nous n’avons pas besoin pour vivre dignement. Nous devons nous poser des questions très concrètes si nous voulons suivre Jésus en ces temps-ci.

La première des choses c’est de revoir notre rapport à l’argent: Que faut-il faire avec notre argent? Si nous épargnons, c’est dans quel but ? Avec qui partager ce dont nous n’avons pas besoin ? Ensuite, réviser notre consommation pour la rendre plus responsable, moins compulsive et moins superflue : Qu’achetons-nous ? Où achetons-nous ? Pour quoi faire ? Qui pouvons-nous aider à acheter ce dont il a besoin?

Ce sont des questions que nous devons poser à notre conscience et aussi à nos familles, à nos communautés chrétiennes ou à nos Institutions ecclésiales. Certes, nous n’allons pas poser de gestes héroïques mais si nous faisons de petits pas dans cette direction, nous connaîtrons la joie de suivre Jésus et nous contribuerons à rendre plus humaine et plus légère, la crise que traversent quelques uns. Si nous n’agissons pas ainsi, nous nous sentirons peut-être de bons chrétiens mais notre religion manquera de joie.

 

JESUS – A GOOD INVESTMENT

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

Jesus is about to set out on a journey and a man runs up to him. He has a personal financial problem: “What must I do to inherit eternal life?” Great planning ahead! He has no financial problems, being quite rich, and he is now aiming at the life beyond.

Jesus reminds him about the Law of Moses, in particular those that refer to the respect of neighbour. The man, apparently, is a law-abiding person according to the Jewish practices: “Master, I have kept all these commandments from my earliest days.”

Jesus looks steadily at him with affection. It is not very frequent that we can find persons who have not caused any harm to anyone. Jesus is going to invite him to join Him in his project for a better world; and so he asks him this surprising question and proposal: “There is one thing you lack. Go and sell everything you own and give the money to the poor, and you will have treasure in heaven; then come follow me.”

The rich man owns many things, but he lacks the only thing that blocks him from following Jesus fully. He is a good person, but money means a lot to him. Jesus is suggesting that he gives up all his money for a good cause – to help the poor. That will be the only way to join Him and start helping the poor in his new project.

The good young man cannot say ‘Yes’. He is used to live in comfort. He is so used to have everything because of his money. He cannot follow Jesus after all his initial enthusiasm. Now his face fell hearing Jesus’ words and went away sad. He will never be able to join Jesus in his plans.

Many of us today, followers of Christ, amidst such economic crises, may feel the invitation to change our life style and share what we have with others that are more in need than us, so that we all can live in dignity. There are so many other such questions to answer if we really mean to follow Christ here and now.

First of all, what does really money mean to us? Why saving and investing so much? Can we share with others what we really do not need? Are we victims of consumerism and simply fall victims of others’ whims and fads? What do we buy and where do we go shopping? Can we help others to find better what they need?

These are some of the questions that we must raise deep inside our conscience, and in our families, Christian communities and within the Church. We may not be able to offer great solutions, but we will take small steps in the right direction: we shall help others in need to face the crisis and make their lives more bearable. If we cannot even do that, we may consider ourselves good Christians, but there will never be true joy in our religion.

 

JESUSEKIN KRISIALDIAN

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Bideari ekin aurretik, ezezagun bat hurbildu zaio Jesusi, korrika. Itxuraz, presa du bere arazoa konpontzeko: «Zer behar dut egin betiko bizia heredatzeko?» Ez zaizkio axola bizitza honetako kontuak. Dena erabakia du.

Moisesen Legea proposatu dio Jesusek. Gauza bitxia bada ere, ez dizkio oroitarazi hamar aginduak, baizik lagun hurkoaren kontra aritzea eragozten dutenak. Gazte hori gizon ona da, judu-erlijioaren betetzaile fina: «Hori guztia txikitandik bete dut».

Jesus begira-begira gelditu zaio, maitasunez. Miresgarria da inori kalterik egin ez dion pertsona baten bizitza. Jesusek orain beregana erakarri nahi du gazte hori, gizatasun handiagoko mundu bat egiteko bere egitasmoan parte har dezan, eta proposamen harrigarri hau egin dio: «Gauza bat duzu falta: zoaz, saldu duzun guztia, eman dirua pobreei…eta, segidan, jarraitu niri».

Gauza askoren jabe da aberatsa, baina gauza bakarra falta zaio: Jesusi benetan jarraitu ahal izatea. Ona da gazte hori, baina diruari lotua. Bere aberastasunei uko egiteko eskatu dio Jesusek, eta pobreen zerbitzura jartzeko. Berea pobreekin partekatuz bakarrik jarraitu ahal izango dio Jesusi, honen egitasmoan parte hartuz.

Gaztea, ordea, ez da sentitu horretarako gai. Ongizatea du amesten. Ez du kemenik bere aberastasunik gabe bizitzeko. Ororen gain du jarria bere dirua. Eta uko egin dio Jesusi jarraitzeari. Korrika etorria zen Jesusez gogoberoturik. Triste urrundu da orain. Ez du sentituko sekula Jesusen lankide izatearen poza.

Gaur egungo ekonomi krisialdi hau gonbita da Jesusen jarraitzaileontzak, bizitza neurritsuagoa egitera, eskura dugun eta duintasunez bizi ahal izateko beharrezkoa ez dugun hura premian direnekin partekatzera. Galdera zehatzak egin beharrean gara, une hauetan Jesusi jarraitu nahi badiogu.

Lehenengo gauza, diruarekin ditugun harremanak berrikustea da: zer egin geure diruarekin?, zertarako aurreztu?, zertan inbertitu?, zeinekin partekatu premiazkoa ez duguna? Ondoren, geure kontsumoa berrikustea da: erantzukizun handiagoz jokatzeko, eta bihozkadaka eta alferrik xahutzen ibili gabe: zer dut erosten?, non dut erosten?, zertako dut erosten?, zeini laguntzen ahal diogu behar duena erosten?

Geure bihotzondoan egin beharreko galderak ditugu; baita geure familietan, geure kristau-elkarteetan eta eliz erakundeetan ere. Ez dugu zertan egin keinu heroikorik, baina, ildo horretan pauso txiki batzuk ematen baditugu, ezagutuko dugu Jesusi jarraitzearen poza, pertsona batzuen krisia gizatarrago eta jasangarriago eginez. Horrela ez bada, kristau ontzat izango dugu geure burua, baina gure erlijioari poza faltako zaio.

 

AMB JESÚS ENMIG DE LA CRISI

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

Abans que es posi en camí, un desconegut s’acosta a Jesús corrent. Pel que sembla, té pressa per resoldre el seu problema: “Què haig de fer per a posseir la vida eterna?”. No li preocupen els problemes d’aquesta vida. És ric. Tot ho té resolt.

Jesús el posa davant la Llei de Moisès. Curiosament, no li recorda els deu manaments, sinó només els que prohibeixen actuar per ganes. El jove és un home bo, observant fidel de la religió jueva: “Tot això ho he complert des de jove”.

Jesús se’l queda mirant amb afecte. És admirable la vida d’una persona que no ha fet mal a ningú. Jesús el vol atreure ara perquè col•labori amb ell en el seu projecte de fer un món més humà, i li fa una proposta sorprenent: “Només et falta una cosa: vés, ven tot el que tens i dóna-ho als pobres… Després vine i segueix-me”. El ric posseeix moltes coses, però li falta l’única cosa que permet seguir Jesús de debò. És bo, però viu aferrat als seus diners. Jesús li demana que renunciï a la seva riquesa i la posi al servei dels pobres. Només compartint el seu amb els necessitats, podrà seguir Jesús col•laborant en el seu projecte.

El jove se sent incapaç. Necessita benestar. No té forces per viure sense la seva riquesa. Els seus diners estan per sobre de tot. Renuncia a seguir Jesús. Havia vingut corrent entusiasmat cap a ell. Ara s’allunya trist. No coneixerà mai l’alegria de col•laborar amb Jesús.

La crisi econòmica ens està convidant als seguidors de Jesús a donar passos cap a una vida més sòbria, per compartir amb els necessitats el que tenim i senzillament no necessitem per viure amb dignitat. Hem de fer-nos preguntes molt concretes si volem seguir Jesús en aquests moments.

El primer és revisar la nostra relació amb els diners: Què fer amb els nostres diners? Per a què estalviar? En què invertir? Amb qui compartir el que no necessitem? Després revisar el nostre consum per fer-lo més responsable i menys compulsiu i superflu: Què comprem? On comprem? Per a què comprem? A qui podem ajudar a comprar el que necessiten?

Són preguntes que ens hem de fer en el fons de la nostra consciència i també en les nostres famílies, comunitats cristianes i institucions d’Església. No farem gestos heroics, però si donem petits passos en aquesta direcció, coneixerem l’alegria de seguir Jesús contribuint a fer la crisi d’alguns una mica més humana i suportable. Si no és així, ens sentirem bons cristians, però a la nostra religió li faltarà alegria.

 

CON XESÚS NO MEDIO DA CRISE

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

Antes de que se poña a camiño, un descoñecido achégase a Xesús correndo. Ao parecer, ten présa por resolver o seu problema: “Que farei para herdar a vida eterna?” Non lle preocupan os problemas desta vida. É rico. Ten todo resolto.

Xesús pono ante a Lei de Moisés. Curiosamente, non lle recorda os dez mandamentos. Só os que prohiben actuar contra o próximo. O mozo é un home bo, observante fiel da relixión xudía: “Todo iso xa o cumpriu desde neno”.

Xesús quédaselle mirando con agarimo. É admirábel a vida dunha persoa que non fixo dano a ninguén. Xesús quéreo atraer agora para que colabore con el no seu proxecto de facer un mundo máis humano e faille unha proposta sorprendente: ” Fáltache unha cousa: Vai, vende o que tes, dálle o diñeiro aos pobres… e logo ségueme”. O rico posúe moitas cousas, mas fáltalle o único que lle permite seguir a Xesús de verdade. É bo, porén vive apegado ao seu diñeiro. Xesús pídelle que renuncie á súa riqueza e a poña ao servizo dos pobres. Só compartindo o seu cos necesitados, poderá seguir a Xesús colaborando no seu proxecto.

O mozo séntese incapaz. Necesita benestar. Non ten forzas para vivir sen a súa riqueza. O seu diñeiro está por cima de todo. Renuncia a seguir a Xesús. Viñera correndo entusiasmado cara a el. Agora afástase triste. Endexamais coñecerá a alegría de colaborar con Xesús.

A crise económica estanos invitando aos seguidores de Xesús a dar pasos cara a unha vida máis sobria, a compartir cos necesitados o que temos e realmente non necesitamos para vivir con dignidade. Temos de facernos preguntas moi concretas se queremos seguir a Xesús nestes momentos.

O primeiro é revisar a nosa relación co diñeiro: Que facer co noso diñeiro? Para que aforrar? En que investir? Con quen compartir o que non necesitamos?

Logo, revisar o noso consumo para facelo máis responsábel e menos compulsivo e superfluo: Que compramos? Onde compramos? Para que compramos? A quen lle podemos axudar a mercar o que necesitan?

Son preguntas que nos temos de facer no fondo da nosa conciencia e tamén nas nosas familias, comunidades cristiás e institucións de Igrexa. Non faremos xestos heroicos. Non obstante, se damos pequenos pasos nesta dirección, coñeceremos a alegría de seguir a Xesús contribuíndo a facer a crise dalgúns un pouco máis humana e levadía. Se non é así, sentirémonos bos cristiáns, pero á nosa relixión faltaralle alegría.

El décimo mandamiento

Publicado: 21 septiembre, 2012 en DENUNCIA / ANUNCIO
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EL DÉCIMO MANDAMIENTO
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@euskalnet.net
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 21/09/12.- Manu Zabala, persona recta donde las haya y apasionada de la defensa de los derechos de los Pueblos, me enseña un libro de moralina publicado en 1938 en el que se hacía un repaso a los diez mandamientos pero en el que solo se comentan los nueve primeros, y me da su explicación: sería porque en aquella ebullición de la dictadura del expolio generalizado, cualquiera se ponía a pontificar sobre la codicia de los bienes ajenos. Afortunadamente, ha pasado el tiempo de las coacciones generalizadas habiendo recuperado la libertad que aquél nacional-catolicismo contribuyó a hurtarnos durante demasiados años.

Ahora estamos en un modelo social más poliédrico y abierto y los que añoran aquellos tiempos tienen que ser, por fuerza, más sibilinos. Solo así se explica el silencio de algunos cristianos que se abate sobre el dichoso décimo mandamiento, incluida la Conferencia Episcopal, a pesar de su rabiosa actualidad. A lo peor solo es miedo a que algunos se enfaden y la institución eclesiástica pierda parcelas de poder que nunca deberían haberle correspondido según el mensaje evangélico. Todo lo contrario a los que lideran la codicia: “El capitalismo de nuestro tiempo parece haber perdido el sentido del miedo”, en palabras de Eric Hobsbawm.

No se trata de pedir a los obispos que se meta en política, sino de que se conviertan en altavoz de los sin voz en nombre del que nos trajo la Buena Nueva, y por ello fue atropellado por las élites de sus tiempo; ser voz de las muchas gentes que la crisis financiera les ha roto el eje de sus vidas atropellados por una injusticia cada vez más proporcional al tamaño de la globalización financiera, muchos millones de personas cada vez más cerca nuestro. Lo acaba de decir el congreso de de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII: “La voz de los sin voz no se está oyendo” al tiempo que acusan al plenario de los obispos de “escándalo y complicidad con quienes han provocado la crisis”. El décimo mandamiento está en barbecho como lo está la bienaventuranza que asegura la dicha para los perseguidos por causa de la justicia.

Codiciar los bienes ajenos es afirmar como Ronald Reagan -o estar de acuerdo con él- que “los pobres tienen demasiado y los ricos demasiado poco” mientras que el 1% más rico de la población norteamericana sigue aumentando su porción de riqueza del PIB. En el mercado financiero actual se intercambian, solo en dólares, cuatro billones diarios que es una cifra varias veces superior a los requerimientos del comercio internacional y las inversiones extranjeras. Y alrededor del 90% de estas operaciones especulativas se dan en el plazo de una semana. Las grandes empresas frecuentemente obtienen mayores ganancias en estas operaciones que en las inversiones productivas.

Los bancos europeos reciben préstamos del BCE a tasas de interés inferiores al 1% y los han colocado al 6% y al 7% en los países en crisis. Pero cuando los países deudores tienen dificultades, no asumen los riesgos que corrieron. Tienen poder e influyen para que la Unión Europea y el FMI obliguen a los países deudores a fuertes ajustes económicos para garantizar el cobro de sus colocaciones aunque los resultados sean desastrosos para la economía real, en recesión “obligatoria” en casi toda la UE. A los que imponen su codicia les parece demasiado el despido que puede cobrar un trabajador, la pensión que puede cobrar un jubilado o el crédito que necesita una pequeña empresa para seguir subsistiendo. Pero callan ante los miles de millones que se reparten los que recomiendan austeridad y moderación.

¿No hay materia suficiente para alzar la voz en nombre del evangelio y la dignidad humana? No es normal escuchar todos los días el evangelio sin reaccionar ante sus llamadas, señores obispos. No podemos vivir en paralelo a los predilectos del evangelio, los más indefensos ante la crisis. Pero a la vista está que sí podemos, ellos y los demás, aunque sea esgrimiendo una hipócrita postura apolítica. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).