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1mayoCONSTRUIR UN FUTURO NUEVO
Comunicado de la HOAC y JOC ante el 1º de Mayo
HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA y JOVENTUD OBRERA CRISTIANA, difusion@hoac.es
MADRID.

ECLESALIA, 30/04/13.- El 1º de mayo ha sido históricamente un símbolo de la lucha del movimiento obrero por afirmar la dignidad de la persona en el trabajo. Las reivindicaciones del 1º de mayo se plantean en España, en un escenario con datos tan sangrantes como una cifra que supera los 6 millones de personas desempleadas, y una tasa de paro que entre los jóvenes se sitúa en torno al 55%. Más de 1,8 millones de hogares tienen a todos sus miembros en paro, la edad de jubilación se ha prolongado más allá de los 65 años, se está produciendo una media de 115 desahucios al día, personas jubiladas estafadas por las preferentes…

Este 1º de mayo está muy marcado por la última Reforma laboral aprobada en febrero de 2012. La mercantilización del trabajo y las políticas que se vienen practicando, están quebrando el Estado de Bienestar, devaluando el Sector Público y recortando en servicios y prestaciones Están profundizando la desigualdad estructural que sufre el mundo obrero y del trabajo, continúan debilitando las relaciones laborales sin garantizar la seguridad de una vida digna para las personas, y están aumentando la vulnerabilidad que sufren las mujeres y los hombres del trabajo, especialmente sus sectores más débiles.

Estas duras realidades están ocasionando terribles costes humanos: Miles de familias que viven con ansiedad e incertidumbre, afectadas en sus relaciones por situaciones de tensión, angustia, estrés, depresión.

Una juventud que se siente sin futuro, y que está emigrando fuera del país afectada por el desempleo de larga duración y por la incapacidad de lograr independencia económica debido a la inestabilidad laboral y los bajos salarios. Familias a las que les son arrebatadas sus viviendas porque ya no pueden pagar las hipotecas. Trabajadores de otros lugares que deben volver a sus países de origen por falta de salidas laborales y perspectiva de futuro…

Así lo constatamos desde las situaciones vitales de precariedad de nuestros militantes y las personas con las que entramos en contacto a través de nuestro trabajo y compromisos.

Cada día es más evidente que todo esto que nos está sucediendo es algo mucho más profundo que una crisis económica. Es todo el entramado institucional el que ha perdido toda credibilidad. Todo ha quedado como barrido por un tsunami de inmoralidad, por una profunda quiebra moral y ética, a la que no se ha prestado mucha atención hasta que mayorita-riamente nos ha tocado el bolsillo, lo que es significativo para evaluar el problema que tenemos.

Nos enfrentamos a una crisis de humanidad, que afecta a la persona y a las relaciones sociales e institucionales, y que se materializa en las respuestas mercantilistas y no humanas que estamos dando a los grandes problemas que tenemos.

La sola recuperación de la economía no será suficiente para hacer efectivo el derecho al trabajo; más bien, lo que se está produciendo es una recuperación económica contra el trabajo, un empobrecimiento de la sociedad, el desarrollo de procesos de bajo costo en las relaciones de producción y consumo. El trabajo como derecho, en los términos y formas en que lo hemos conocido, no volverá, aun en el caso de que se produzca una recuperación económica.

Ya Juan Pablo II nos advertía en “Laborem Exercens” de la necesidad de la defensa de la dignidad del trabajo y su centralidad. Hoy este mensaje tiene una vigencia plena: “El trabajo humano es una clave, quizá la clave esencial, de toda la cuestión social”. “Los pobres (…) aparecen en muchos casos como resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano: bien sea porque se limitan las posibilidades del trabajo –es decir por la plaga del desempleo–, bien porque se desprecia el trabajo y los derechos que fluyen del mismo».

Se ha construido la economía de espaldas al trabajo y a las necesidades de las personas. Con los actuales niveles de desempleo, las personas nos vemos presionadas a trabajar bajo condiciones precarias, inseguras y con salarios indecentes. Y de la precariedad a la exclusión hay un margen muy pequeño.

Como movimientos cristianos en el mundo obrero y del trabajo, consideramos que a pesar de la situación caótica en la que nos encontramos, también se desarrolla el Plan de Dios. El Reino de Dios ya está en nosotros y entre nosotros: tenemos que vivir el Reino. O dicho de otro modo: para salir de la crisis en que nos encontramos, el camino consiste en vivir como ciudadanos del Reino de Dios.

Esto conlleva establecer relaciones de Comunión guiadas por la vivencia del Mandamiento Nuevo: un amor al prójimo que se fundamenta en el Amor de Dios (podemos amar porque Él nos amó primero). Vivir la comunión es la expresión del Reino de Dios en nuestras actividades cotidianas: Empresas, familias, Bancos, políticos y políticas, sindicatos, iniciativas de todo tipo…, que busquen comunión y que la construyan.

La comunión nos exige una transformación radical de nuestros modos de sentir, pensar y actuar. Esto es lo que necesi-tamos personalmente, como movimientos, en nuestra Iglesia y en nuestra sociedad.

Y para construir una sociedad humana es ineludible luchar por el derecho al trabajo y un trabajo decente, tal y como lo ha definido Benedicto XVI en Caritas in veritate.

La crisis nos llama no a salir de ella para volver a lo que teníamos, sino a construir un futuro nuevo, un mundo más justo y fraterno, un mundo que nos permita vivir como ciudadanos y ciudadanas del Reino de Dios.

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MontesinosCON EL ESPÍRITU DEL GRAN INDIGNADO
LUIS SANDALIO, luisandalio@yahoo.es
CANTABRIA.

ECLESALIA.- ¿Qué es este mundo? Una partida de tahúres con las cartas marcadas y pistolas al cinto repartiéndose las riquezas que son para todos; mientras la gente en la cola del paro espera desanimada, que vengan a contratarla por un sueldo de miseria?

¿Qué es este mundo? ¿Un conciliábulo de monstruos poderosos parapetados y escondidos detrás de sus lobos mientras se organizan para quedarse con todo ciegos al dolor inmenso que ocasionan y a la loca destrucción que provocan en un mundo desahuciado?

La indignación, como una marea en crecida, como un tsunami inmenso, está abriéndose camino entre la gente sencilla. ¿Será ciega venganza destructiva? ¿Será ira fermentada, odio canceroso, voz inútil clamando por las plazas, desesperada impotencia desparramada?

¿O se dejará guiar por el Espíritu del Gran Indignado que ya no soporta tamaña injusticia, semejante destrozo y está inspirando, eligiendo, buscando como estrellas en la noche profetas que se encarguen de tejer con lucha perseverante y con conciencia la esperanza?

Se necesitan palabras poderosas que construyan, pies de mensajeros, descalzos de prebendas, que levanten manos solidarias, corazones indignados que restauren y siembren dignidad en sus andanzas…  Siempre en favor de los más débiles, siempre al servicio de los pobres, siempre comenzando desde abajo.

Con el estilo de siempre del Gran Indignado que llueve generosamente para alimentar las calladas raíces escondidas y hace florecer los campos agostados y llena de gozo el aire con los maravillosos cantos de los pájaros y hace renacer en paz y sencillez el divino corazón del ser humano. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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NO TENEMOS MIEDO es una serie de vídeos dedicados a analizar esta estafa que llaman crisis y a proponer soluciones alternativas a las que está dando el gobierno. ”Cuando la legalidad produce …. monstruos” es el primer capítulo. En él se explica la diferencia entre Justicia y Legalidad.

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Segundo vídeo de la serie “No Tenemos Miedo”. Con el título “No es una crisis … es una estafa“, se habla del protagonismo de la banca y las instituciones financieras en la generación de la crisis y su influencia sobre el resto de las instituciones del Estado, que ha resultado letal para la Democracia.

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Tercer capítulo de la serie “No Tenemos Miedo”. Trata de como la corrupción convierte a los partidos y los políticos con opciones de gobierno, en colaboradores necesarios de las mafias financieras para perpetrar esta estafa que algunos llaman crisis. Su título “No hay pan… para tanto chorizo“.

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Cuarto capítulo de la serie “No Tenemos Miedo”. En él se habla de las instituciones internacionales públicas y privadas que, sintiéndose dueñas del mundo, imponen a España políticas que empobrecen a la mayor parte del país para beneficiar a unos pocos, al tiempo que nos privan de nuestros derechos básicos: salud, vivienda, educación, etc: “Las armas… del terrorismo financiero“.

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Mitra chupete Siro LópezPERMÍTANOS TRES REFLEXIONES, MONSEÑOR

AMELIA SÁNCHEZ, tonomeli@hotmail.com

VITORIA-GASTEIZ.

 

ECLESALIA, 25/04/13.- En el preciso momento en que el pasado lunes 15 de abril, el Presidente del Gobierno, obsequiaba al Obispo de Roma con la entrega de la camiseta de la “Roja”, por cierto, será por lo de la “Marca España”; en Madrid, Monseñor Rouco Varela abría la asamblea plenaria de los obispos españoles, mostrando su descontento con el Gobierno, por su supuesta indolencia para resolver las cuestiones del aborto. “No es fácil entender que todavía no se cuente ni siquiera con un anteproyecto de Ley que permita una protección eficaz del derecho a la vida de aquellos seres humanos inocentes… sangrante problema social que está teniendo efectos palpables en la demografía. España envejece y se debilita”.

Del matrimonio entre parejas del mismo sexo, que atañe, dijo: “a la estructuración básica de la vida social. Se trata de proteger adecuadamente un derecho tan básico de los niños como es el de tener una clara relación de filiación con un padre y una madre, o el de ser educados con seguridad jurídica como futuros esposos o esposas. “

De la formación ética y religiosa,” demasiado permeable al relativismo y la ideología de género “.

Permítanos solo tres reflexiones a sus palabras, Monseñor.

En primer lugar, que consideramos que está en su perfecto derecho de hacer tales manifestaciones, a título personal, o en representación de la Conferencia Episcopal si es el caso, y no solo eso, sino que también lo está en pedir al Gobierno, con todos los medios que le otorga el estado de derecho, la plasmación de lo que pide en el papel del B.O.E. ¡Faltaría más! Puede hacerlo al igual que cualquier ciudadano o cualquier otro grupo, puede pedir lo contrario.

Ahora bien, Monseñor, lo que no debe olvidar, es que la modulación de la estructura jurídica del estado de derecho, corresponde en exclusiva al poder civil, mediante las leyes que elabora o convalida el parlamento como expresión de la voluntad general de la ciudadanía, nunca al poder religioso, expresión de una parte de esa ciudadanía. Ya sabe, aquello de “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”.

Por último Monseñor, nos gustaría oírle a Vd., y en general a la jerarquía de la Iglesia Católica (alguna excepción sí que hay), un discurso claro y alto y una denuncia profética ante determinadas actuaciones del poder civil, que entendemos dañan brutalmente, a esos niños, a esas familias y en general a los más desprotegidos de la sociedad.

Pongamos unos ejemplos:

¿Por qué no dijo nada, cuando se les retiró el pasado año “la tarjeta sanitaria”, a los 150.000 sin papeles, o inmigrantes “irregulares”, que quedaron fuera del sistema sanitario común, salvo en determinadas situaciones o urgencia?

¿Por qué no se oye su rotunda voz, ni en general la de la jerarquía, cuando según la última E.P.A., el número de los desempleados bordea los seis millones de personas, de las que más de 2.600.000 no perciben ninguna prestación, y mas de 1.800.000, perciben un subsidio de 426 € mensuales o los 400 € del Plan Prepara?

¿Por qué no hemos oído una sola palabra cuando la reforma laboral de febrero de 2.012, posibilita el despido de trabajadores a través de un E.R.E., sin necesidad de autorización administrativa, conlleva el riesgo de desaparición del convenio colectivo, establece contratos indefinidos con un período de prueba de un año, y su resultado es que ha generado una subida en el número de parados, de 380.000 en un solo año?

¿Dónde está la defensa de los jóvenes, cuando el desempleo entre dicho colectivo supera el 55% de su población y muchos de ellos ya han tenido que emprender el camino de la emigración, a Inglaterra, Alemania, Países Nórdicos, Arabia Saudita, Emiratos árabes…?

¿Y cuando ya, esos hogares, que tienen a todos sus miembros activos en desempleo, son más de 1.750.000? ¿Por qué este sangrante silencio?

¿Y cuando tenemos el 27% de los ciudadanos del estado viviendo por debajo del umbral de la pobreza (menos de 7.300 € año) y también hay silencio…?

Qué poco se dice, por parte de de esa jerarquía eclesiástica, de todos los que han perdido su única vivienda como consecuencia de los desahucios.

Cuando a causa de la crisis el 25% de los niños españoles menores de de 16 años sufre malnutrición y sin embargo se quitan las becas comedor sabiendo que la dieta diaria en la escuela es la única garantía para muchas familias de alimentar de forma equilibrada a sus hijos ¿Tampoco esto merece una palabra de denuncia?

Cuando sabemos que el 30% de de los hijos de familias que subsisten con menos de 640€ al mes no consigue el graduado escolar. ¿Acaso no es tampoco momento adecuado para defender a los niños?

¿Acaso, todas las situaciones relatadas no son un atentado a la familia? ¿O el atentado a la familia, sigue pensando, Monseñor, que está en el matrimonio de personas del mismo sexo?

Ante estas situaciones y tantas otras que se están dando, también, queremos Monseñor, que alce su grave voz y diga de una vez por todas que un sistema económico que pone el beneficio de unos pocos por encima de la dignidad de las personas es inmoral, intrínsicamente malo, e incompatible con la moral cristiana, y que otra economía es posible y hay que emprender ya su búsqueda. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

iglesia.....

SI TODAS LAS IGLESIAS DEL MUNDO…
SUSANA MERINO, suemerino@yahoo.com.ar
ARGENTINA.

ECLESALIA, 09/04/13.- Hace unos días regresó a mi memoria el recuerdo de una película, que a mediados de los cincuenta, filmara el cineasta francés Christian Jaque y que en su momento tuviera gran repercusión, “Si todos los hombre del mundo…”. Narraba en ella la odisea de un pequeño barco pesquero cuya tripulación se ve atacada de botulismo en alta mar y cuyas posibilidades de supervivencia son absolutamente nulas pero que se salva gracias a la solidaridad de una red de radioaficionados que capta el desesperado pedido de auxilio del capitán del barco, primero en Togo y luego a través de varias ciudades europeas y consigue hacerles llegar el imprescindible antídoto. Ese recuerdo me llevó a pensar en la situación de nuestra nave planetaria. Estamos a la deriva y atacados no por una sino por varias enfermedades que pueden llevarnos al más insondable de los abismos, el consumismo, la drogadicción, la destrucción de la naturaleza, el hambre, la miseria, la violencia… de modo que estamos en una situación tanto o más grave que la de la tripulación de aquel barco. Sin embargo contamos ahora con una tecnología mucho más desarrollada, dinámica y efectiva que la de aquella época y organizaciones que puestas al servicio del bien común pueden cambiar el rumbo de la historia.

A principios del siglo pasado, más exactamente en 1910, en Edimburgo (Escocia), en el seno de un Congreso Misionero surge la idea de restaurar la unidad de las religiones cristianas, lo que luego se dio en llamar el Movimiento Ecuménico (Del griego” oikoumenē», que significa «lugar o tierra poblada como un todo»). Fueron primero tres protestantes los que le dieron el impulso inicial: el obispo luterano Natan Sôderblom, el episcopaliano canadiense Carlos Brent y el metodista Juan Mott a los que más tarde, bajo el pontificado de Juan XXIII, se sumó la iglesia católica. Anteriormente en 1919, ante una invitación de los obispos protestantes, el entonces papa Benedicto XV había contestado que “la única unidad posible se encontraba en el retorno a la Iglesia católica”. Uno de los productos más relevantes de este movimiento fue la creación y permanencia de la Comunidad de Taizé en Francia, el signo más visible de la reconciliación y de la unidad de los cristianos, a partir de los principios evangélicos y sobre la base de una realidad concreta.

Esta realidad es la que hoy pareciera convocar a un cambio profundo en la participación (o mejor dicho en la no participación) de las iglesias en la vida contemporánea, Veinte siglos de predica no han dado los frutos esperados, los cristianos salvo unos pocos muy pocos no dan en la vida cotidiana testimonio de su fe, de sus principios, de lo que debieran ser sus convicciones, ni manifiestan mayor arraigo a las enseñanzas de Jesús de Nazareth. Es cierto que hemos tenido algunos ejemplos heroicos, tales como los de los obispos Romero y Angelelli y entre los hermanos separados los de Luther King y Desmond Tutu incansable luchador de la época del apartheid, por citar solo a los más conocidos, pero lo que hoy urge es un cambio de rol de la institución eclesial.

La iglesia si quiere encarnar al buen pastor no puede mantenerse alejada de su rebaño, cuando el rebaño sufre y se rebela contra la opresión y el abandono de sus propios gobernantes, sino que debe ponerse resueltamente a la cabeza de ese rebaño, acompañándolo no solo exhortando a los creyentes a “cumplir con fidelidad sus deberes temporales” sino compartiendo la genuina rebeldía que provocan las injusticias, incentivando y prestando su activa colaboración en las demandas por las que actualmente claman los movimientos sociales, verdaderos sujetos de ese rebaño que las iglesias han pretendido desde siempre condicionar con la promesa del Reino. El Reino es aquí y ahora como lo proclaman muchos teólogos contemporáneos pero debemos construirlo entre todos y para eso es necesario convocar a todas las fuerzas de que disponemos: las iglesias tienen estructura, tienen territorialidad tienen grandes reservorios morales y seguramente creatividades subyacentes capaces de despertar y de convertirlas en las verdaderas líderes del cambio. Las iglesias no solo deben conducir con la palabra sino también con las obras y no me refiero a las tradicionales obras de caridad las que, aún sin negarles su profundo valor, son apenas paliativos, remiendos bienintencionados que por el contrario siguen contribuyendo involuntariamente a que nada cambie. Dijo alguna vez Juan Pablo II “Los Pastores tienen el derecho y el deber de proponer los principios morales también en el orden social” lo que a mi juicio implica también condenar abierta y resueltamente todo aquello que como un cáncer progresivo va destruyendo el tejido social no solo en el orden moral sino también en el material, el ambiental, en suma en el de la vida misma.

El ecumenismo constituye sin duda un considerable avance en la puesta en común de los problemas de nuestro tiempo a la luz de los evangelios y debe incorporarse orgánicamente a la vida y a la acción de nuestra iglesia de manera que se transforme y cito nuevamente a Juan Pablo II en “el fruto de un árbol que, sano y lozano, crece hasta alcanzar su pleno desarrollo” Un movimiento actualmente compuesto por 334 iglesias de diferentes tradiciones eclesiales, de casi todos los países del mundo, que conforman el Consejo Ecuménico de las Iglesias y que mantiene además relaciones fraternales con otras iglesias que no forman parte aún de su organización, puede llegar a conformar uno de los poderes más extraordinarios de nuestro tiempo y convertirse en un verdadero factor de cambio en la medida en que como instituciones comiencen a cooperar activamente con los movimientos sociales pero también a incentivarlos y a orientarlos en la búsqueda de nuevas formas de convivencia, de producción, de administración planetaria, de transformación en paz de las actuales estructuras de sometimiento, de explotación, de aniquilación de los más débiles, de agotamiento e injusta distribución de los bienes naturales indispensables para la vida, ya que como dice el teólogo José María Castillo desde el punto de vista cristiano la solución del problema contemporáneo es muy clara: lo “primero en la vida es defender la vida, asegurar la vida, dignificar la vida, proteger la vida” y agrega que aunque “los obispos dicen que ellos tienen por misión anunciar a Jesucristo, la verdad es que dan la impresión que a muchos de ellos les preocupan más determinados asuntos , relacionados con el poder político y económico que con el Evangelio que anunció Jesús” Y en tal sentido no estaría tal vez del todo mal que toda nuestra iglesia hiciera un examen colectivo de conciencia y evaluando los resultados de su prédica en la historia humana decidiera preocuparse menos por la liturgia y más por los desamparados, siempre presentes, nunca olvidados por el Maestro a quién dicen anunciar.

Pero para lograr un cambio tan profundo hacen falta conversión, convicción y nuevas ideas, aunque estas últimas serán sin duda el fruto de las dos primeras. Es innegable que la creatividad humana no tiene límites ¿por qué no poner en funcionamiento los cerebros de nuestras jerarquías para instrumentar nuevas formas de lucha pacífica en el seno de nuestras sociedades? ¿por qué no pedirles que asuman la cristiana responsabilidad de poner la imaginación, la voluntad, el esfuerzo individual y colectivo al servicio de esa transformación por la que, con intensidad creciente, reclama nuestro mundo? Y ¿cuáles podrían ser esas nuevas tareas, esas nuevas responsabilidades?

Creo tener algunas pistas, aunque habrá muchas otras sin embargo tal vez más efectivas o más eficientes. A nadie, por ejemplo, le pasa desapercibido que algunos programas de televisión (e increíblemente hasta radiales) se han transformado en un venero de inmoralidad, de estupidización y de deformación cultural de gran parte de la población, el exhibicionismo sin límites de que hacen gala merecerían sanciones que nadie les impone y contribuyen en no poca medida a la banalización del sexo, a la iniciación temprana en las relaciones sexuales y sus muchas veces dolorosas consecuencias. No nos rasguemos después las vestiduras clamando por la no despenalización del aborto. Busquemos atacar los males en sus raíces y en sus causas profundas. Estoy convencida de que está en manos de la sociedad poner coto a tales excesos, una de ellas organizar campañas para comprometer por lo menos a aquellos que se dicen cristianos a no comprar productos de las empresas que patrocinan esos programas y a cumplirlo y a comunicárselo a dichas empresas de la forma más masiva posible Es probable que en la medida en que estas campañas fueran estimuladas y respaldadas por las mismas iglesias, sus prelados, sus organizaciones, sus colegios, sus universidades… podrían alcanzarse algunos resultados, aunque desde luego partiendo siempre de la convicción de que será necesario mantenerlas con perseverancia y en el tiempo.

Otro tema que ha despertado mi preocupación es el excesivo consumo de papel, en muchos casos de primera calidad en propagandas de tamaños insólitamente exagerados. En una oportunidad contabilicé cuantas páginas de una revista de esas que los españoles llaman “del corazón” estaban dedicadas en toda su extensión a un determinado producto y descubrí, que el 40% de la revista solo contenía enormes fotos publicitarias de una página y exactamente un solo producto editadas en papel satinado de alto costo…pero fundamentalmente también de alto derroche de celulosa. Y aún más en los diarios de mayor tirada editorial es frecuente encontrar publicidades de página entera y hasta de doble página como la recientemente publicada en el diario La Nación con la propaganda de solo un automóvil de la fábrica Volkswagen. Esto significa que cada vez más bosques implantados reemplazan a las especies autóctonas, cada vez se necesitan más tierras para plantarlas con pinos y eucaliptus que por otra parte absorben mucha agua del subsuelo, desplazando otros cultivos de carácter generalmente alimentario o en grado mucho más inhumano a comunidades indígenas que desde tiempos inmemoriales han tenido en esos bosques naturales sus medios de subsistencia.

De modo que no nos podemos quedar en las voces de alerta ni en el terreno de los lamentos es necesario pasar a la acción: organizar boicots, apoyar a los indignados y orientarlos, colaborar pacíficamente con sus protestas, fortalecer la esperanza, acrecentar su fe. Urge no solo concientizar a la gente sobre las consecuencias de estos nefastos derroches sino también y principalmente asumir liderazgos que condenen estas y otras prácticas similares que amenazan no solo al bienestar moral sino también al bienestar material de nuestras sociedades presentes y eventualmente futuras. Solo así podremos seguir soñando con un mundo más humano, más digno, más cristiano… Si todas las iglesias del mundo… se lo propusieran podrían tal vez salvar a la humanidad de su actualmente previsible aunque evitable final. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Vida pobre

Publicado: 29 marzo, 2013 en REFLEXIONES
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manos en oraciónVIDA POBRE
ROSELYNE DE WILDE, DeWildeRoselyne@aol.com
BUENOS AIRES (ARGENTINA).

ECLESALIA, 29/03/13.- A veces me pregunto por qué quiero tanto a esta gente de barrios marginados. Puede que haya razones personales que no caben aquí. Y no faltó quien, en cierto modo, me acusó de buscar mi propia satisfacción. Las opiniones ajenas sólo me inducen a más rigor.

Ciertamente toda esta gente está sumamente desvalida y ya que la vida me brindó más posibilidades, eso me invita a acercarme a ellos y compartir. Sin embargo hay algo más hondo. Algo muy escondido, muy mezclado, muy tapado. Y es una riqueza de fondo que me hace estremecer. Es una capacidad de Dios que les hace continuamente rozar el Reino de Dios. Mejor dicho, de aquí y de allá brota, florece el Reino de Dios casi sin que se den cuenta. Brota mezcladamente. No aparece claramente. Solo lo presiento, lo intuyo, tan invisible como el viento, pero tan incomparable como una brisa fresca en verano. En esos momentos, esas situaciones, a veces esos imponderables, me hacen sentir profundamente arraigada entre ellos y son como instantes en que el cielo y la tierra se confunden.

Para ellos y para mí esos momentos valen todas las lágrimas y todas las soledades. Si logran tomar conciencia de esos oasis, de esos instantes privilegiados, entonces captan que son asunto de libertad. Y la libertad embriaga. A veces desconcierta. Algo tengo que ver con ese crecimiento de la libertad de las personas: así crece mi propia libertad. Sí, no tengo mayor alegría que verlos crecer aunque sea un cachito en libertad delante de Dios. Y por ende, delante de los hombres. Transmitir esa libertad que no viene ni de la carne ni de la sangre, sino que es un regalo del Altísimo. Y por eso, trabajar en todo lo que une, reúne, concilia, reconcilia las personas en tanto que personas. Todo lo que apunte a la esencia, al ser de las personas, desde donde sea.

Todo lo que endereza el ser humano aunque sea partiendo de lo muy material, todo eso constituye caminos de libertad. Y de liberación. Es exaltante. Arriesgado si se pierde de vista que la libertad es una respuesta a una Persona. Porque entonces es cuando se instrumentaliza. Al servicio de lo que sea: una ideología, un partido, un grupo, una idea, etc.

Pero estoy mucho más desvalida que toda esa gente. Ellos, van siglos que viven su situación límite, con todas las variantes, altibajos posibles. Los primeros murieron. Los actuales desarrollaron singulares defensas. Para vivir. A veces para sobrevivir. Pero siempre lo menos mal posible. Esas defensas son desiguales en calidad: van desde el alcoholismo, hasta el canto de una zamba. Yo estoy desvalida: no recurro al alcohol. Pero tampoco tengo zamba alguna musitada en mis entrañas.

Pero yo tengo a mi Dios. Sin lenguaje. Sin canto. Pero Él es Soledad sonora, Cena que recrea y enamora. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

San Óscar RomeroEn el XXXIII Aniversario del martirio de Monseñor Romero
‘EN TI EL HUÉRFANO ENCUENTRA COMPASIÓN’
Homilía del padre Jon Sobrino el 22 de marzo en la Capilla de la UCA
JON SOBRINO, S.J., director del Centro Monseñor Romero de la UCA, jsobrino@cmr.uca.edu.sv
SAN SALVADOR (EL SALVADOR).

ECLESALIA, 25/03/13.- “En ti el huérfano encuentra compasión”. Estas palabras del profeta Óseas dicen, mejor que ningún credo ni dogma, quién era Yahvé, Dios, para los pobres de Israel. Es la confesión verdadera de Dios. En esta eucaristía las aplicamos a nuestro querido hermano Oscar Romero.

Nuestro país es un país de pobres. Hombres y mujeres que no tienen mucho que dar de comer a sus hijos, que no tienen donde vivir cuando la lluvia de los temporales les destruye la casa, que van de puerta en puerta sin encontrar trabajo, y tiene que arriesgar paz, familia y vida en otros países. Estos hombres y mujeres en Monseñor encuentran compasión, consuelo y esperanza.

Nuestro país es un país de jóvenes, desaparecidos, secuestrados, asesinados día a día, y que no encuentran trabajo. Ha sido un país de mujeres que tenían que salir en guinda con sus tiernos en los brazos, y que sufrían cuando sus hijos se iban de la casa, a la organización o al monte. En Monseñor encontraban fuerza para vivir.

Y muchos otros miles en El Salvador, en Guatemala, en Haití, en Colombia han encontrado en Monseñor luz para caminar, generosidad para arriesgar, llanto para llorar, risa para reír.

Fue voz de los sin voz, defensor ex officio de los oprimidos, consuelo de los que lloran. Todavía hoy le llamamos “pastor, profeta y mártir nuestro”. Y con cariño hablamos de él como sólo hablamos de Dios .Y le decimos: “Monseñor, en ti el huérfano encuentra compasión”. En Monseñor muchos salvadoreños han encontrado al misterioso Dios que da fuerza para vivir.

Y en los salvadoreños Monseñor encontró a su pueblo. Lo vamos a decir en palabras suyas:

II

Mirando el sufrimiento de su pueblo en Egipto dijo Yahvé: “Siempre estaré con ustedes”. Viendo el sufrimiento de los salvadoreños dijo Monseñor: “No abandonaré a mi pueblo”. Y no fueron palabras vanas. Solía decir: “Con ustedes correré todos los riesgos”. Y al presidente del país que le ofrecía protección le contestó solemnemente: “Quiero decirle que, antes que mi seguridad personal yo quisiera seguridad y tranquilidad para 108 familias y desaparecidos. Un bienestar personal, una seguridad de mi vida no me interesa mientras mire en mi pueblo un sistema económico que tiende cada vez más a abrir esas diferencias sociales”.

De su dolor habló Monseñor en las homilías. “Hermanos, ya me duele mucho el alma de saber cómo se tortura a nuestra gente”. Y las homilías las preparaba así. “Le pido al señor durante toda la semana, mientras voy recogiendo el clamor del pueblo y el dolor de tanto crimen, la ignonimia de tanta violencia, que me dé la palabra oportuna para consolar, para denunciar, para llamar al arrepentimiento”.

Creaba, estrujaba el lenguaje, para que aflorase su dolor. “Esta semana se me horrorizó el corazón cuando vi a la esposa con sus nueve niñitos pequeños que venía a informarme. Según ella lo encontraron con señales de tortura y muerto. Ahí está esa esposa y esos niños desamparados”.

Arremetió contra los criminales, y más allá de la justicia legal y restaurativa conminó a hacerse cargo de la vida de esos nueve niños: “Yo creo que el que comete un crimen de esa categoría está obligado a la restitución. Es necesario que tantos hogares que han quedado desamparados como este reciban ayuda. El criminal que desampara un hogar tiene obligación en conciencia de ayudar a sostener ese hogar”.

Y la buena noticia de ese pueblo. En ese pueblo sufrido Monseñor Romero encontró luz, cariño y amor. “Siento que el pueblo es mi profeta”. “El obispo siempre tiene mucho que aprender de su pueblo”. “Entre ustedes y yo hacemos esta homilía”. “Con este pueblo no cuesta ser buen pastor”. Me glorío de estar en medio de este pueblo”.

Razón tenía el padre Ellacuría cuando dijo: “Con Monseñor Romero Dios pasó por El Salvador”.

III

Digámoslo ahora brevemente en el lenguaje que en 1979 usaron los obispos en Puebla. Puebla es conocida por la opción por los pobres. Pero habló sobre todo del Dios de los pobres y de los pobres de Dios.

Dios es el primero que ha hecho la opción por los pobres. La Iglesia no ha inventado nada nuevo -y Dios cumple mejor que la iglesia con esa opción. Y en esa opción de Dios hay dos cosas fundamentales que ojalá las tengamos siempre presentes, y ojalá las reproduzcamos nosotros aunque sea en pequeño.

La primera es la gratuidad. “Por el mero hecho de ser pobres, independientemente de su condición personal y moral, Dios los defiende y los ama” (1143). El amor de Dios a los pobres es absoluto, sin condiciones. Como decíamos antes “en Dios el huérfano encuentra compasión”. Dios no reacciona a la bondad de los pobres ni a sus méritos. Dios reacciona a su pobreza. Eso es lo que mueve el corazón.

La segunda es salir en defensa del pobre, y quiero insistir en este punto. Dios no solo ama y ayuda al pobre, sino que antes lo defiende -lo cual no suele ser tenido en cuenta. Y es importante ver la lógica profunda en esa actuación de Dios. Lo que hace que el pobre sea pobre –muy fundamentalmente en nuestro mundo- es que tiene enemigos, adversarios. Optar por el pobre es entonces enfrentarse con quienes les hacen pobres, y es, por ello, entrar en conflicto con sus opresores. Optar por el pobre es, no solo pero sí muy principalmente, luchar contra los victimarios para que dejen de producir víctimas.

No hay opción por los pobres sin decisión a defenderlos. Y por lo tanto, sin una decisión a introducirse en el conflicto histórico. Esto no suele ser muy tenido en cuenta. Ni siquiera teóricamente. Tampoco en Aparecida. Pero, digámoslo una vez más: no hay opción por los pobres sin arriesgar.

IV

Este año el aniversario de Monseñor Romero coincide con la elección de un nuevo papa, Francisco. Para terminar quiero decir brevemente dos cosas:

La primera es mi deseo de que en él los pobres encuentren siempre compasión. Que el papa nos ayude a nosotros a ser compasivos con los pobres. Y que nosotros ayudemos al papa a ser compasivo con ellos.

La segunda es presentarle algunos deseos. Menciono cuatro que me parecen importantes, y que espero sean de su agrado:

1. Que proclame que la Iglesia es Iglesia de los pobres, y que escuche con alegría el aplauso de Juan XXIII, quien descansa en paz en una tumba cercana a su aposento papal.

2. Que de una vez por todas enaltezca a la mujer y resuelva valientemente el problema de la mujer en la iglesia. Y que con las mujeres dentro la Iglesia sea mejor partera de humanidad.

3. Que no abandone la modesta cruz que lleva al pecho. Y que comience a dar pasos para dejar de ser jefe de Estado. Y así, que haga de la iglesia un pueblo que camina, con tanteos, hacia Dios.

4. Que canonice sin necesidad de repetir fórmulas y sin quedar aprisionado en normas, a todos los mártires y a todas las mártires de la justicia en el seguimiento de Jesús. Y si busca un nombre para que todos ellos y ellas tengan nombre, desde aquí le ofrecemos muy humildemente el nombre de Monseñor Romero y el nombre de los mártires de El Mozote. Y que él añada muchos otros nombres de hombres y mujeres -y de pueblos crucificados- que han dado su vida por amor como Jesús crucificado y como el siervo sufriente de Yahvé. Con todos ellos y con todas ellas Dios ha pasado por este mundo.

Que Monseñor Romero le ayude al papa Francisco. Y que nos ayude a todos nosotros a parecernos a Jesús de Nazaret. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

SilencioEL SILENCIO DE LA CEE
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 04/03/13.- Cuántas veces las palabras nos confunden, nos hacen pensar en otro significado. Y si las palabras pueden llevarnos a confusión, qué decir de las siglas. La cosa se complica si a eso le sumamos que al leerlas no estés en tu mejor momento, como me ocurrió hace unos días, medio adormilada por un fuerte catarro.

Leí distraídamente el siguiente titular: “La CEE ha donado casi 20 millones de euros en cinco años” y, recostada en el sofá, la sigla me trajo el recuerdo de Cee, un pueblo de Galicia cerca de Finisterre, bella tierra cerca de la Costa da Morte.

El siguiente intento de leer la noticia entera fue también fallido: la somnolencia producida por el catarro y el sofá me dejaron en estado de duermevela y la sigla esta vez me recordó la antigua denominación de la actual Unión Europea: “Comunidad Económica Europea”, quizás hubiera sido más real haberlo dejado como estaba, al fin sólo se habla de dinero. De nuevo caí en letargo.

Al rato me enderecé con decisión, resuelta a dejar de divagar y centrarme en la lectura detallada del artículo que seguía al titular. Lo conseguí: “La Conferencia Episcopal Española entrega a Cáritas 6 millones de euros” (…) “en cinco años, casi 20 millones en aportaciones extraordinarias de la CEE con motivo de la crisis.

Es una buenísima noticia, sin duda. Cada vez se acercan a Cáritas más personas para  recibir todo tipo de ayuda. Las noticias dicen que están desbordados y sigue subiendo el número de necesidades provocadas por los recortes, el paro, los desahucios y, todo ello, aderezado con el continuo goteo de nuevos a casos de corrupción que están minando la credibilidad de partidos, instituciones y organismos del Estado.

Cáritas es la Iglesia con sus miles de voluntarios. También son Iglesia quienes marcan una X en la Declaración de la Renta; y la Conferencia Episcopal Española (CEE) también es la Iglesia con sus 2 cardenales, 14 arzobispos, 52 obispos titulares y 9 obispos auxiliares; más los llamados “Eméritos”: 4 cardenales, 5 arzobispos, 23 obispos titulares y 3 obispos auxiliares (Fuente: conferenciaepiscopal.es).

El tercer grupo citado, la CEE (compuesto por 112 personas) representan a todo el Pueblo de Dios de nacionalidad española. Creo no equivocarme entendiendo que son los padres y pastores, como decimos en las preces, que guían y pastorean al rebaño. Es natural que Cáritas reciba y siga recibiendo dinero de la CEE, pero eso no le exime de profundizar más en el cuidado y protección de la gente. Con el término “gente” (de nuevo las palabras hay que explicarlas) me estoy refiriendo a seres humanos, hijos de Dios, sin distinciones.

Habrán de ahondar en el meollo de la injusticia que se está llevando a cabo contra los más débiles o debilitados por la situación económica que sufre este país, a causa de la ambición y la corrupción de unos cuantos (bastantes, por cierto).

¿Qué se está echando de menos de la CEE? Que, de una vez, deje el silencio de cinco años (los mismos que llevan aportando dinero para ayudar a los que lo necesitan) y como un coro de 112 voces al unísono denuncie lo que está pasando. Que convoquen a la gente en la plaza de Colón, como en tantas otras ocasiones (Visitas de Papas, Familias, Derecho a la Vida, etc.), y en otras plazas de ciudades y pueblos, para que sientan que están a su lado y que denuncian con la Buena Nueva una situación de injusticia que está causando mucho dolor.

Veinte millones de euros, y muchos más que hubieran aportado, no hacen olvidar el sentimiento de orfandad que genera el silencio de la CEE.

Encabezar y acompañar en la denuncia para desenmascarar la injusticia y la corrupción es Caridad, que significa AMOR a Dios y a los hermanos.

Y aquí quedo tarareando con la media voz que me dejó mi catarro de hace pocos días: “Ubi Caritas et amor, ubi Caritas… Deus ibi est”  hasta que pueda cantarlo con otros el próximo Jueves Santo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

TentacionesA propósito de Lucas 4,1-13
CONCIENCIA CRÍTICA, POLÍTICA E HISTÓRICA
‘Resolver mi vida, allá cada cual’
FAUSTINO VILALABRILLE, sacerdote, faustino.vilabrille@gmail.com
GIJÓN (ASTURIAS).

1.- Limpiando zapatos

ECLESALIA, 15/02/13.- Jesús pasó hambre en el desierto. Los pobres del Tercer Mundo no dicen “tenemos hambre”, sino que dicen “pasamos hambre”, porque nunca la ven saciada.

Hoy tenemos en España muchas personas pasando necesidad, pero hay instituciones que les pueden facilitar comida. En los países pobres no las hay. La lucha contra el hambre es la gran batalla que tienen que emprender cada día, después de haberse acostado pensando. “¿qué comeremos mañana?” En Guatemala vi a un niño pequeño llorando desconsolado porque lo que había ganado limpiando zapatos después de salir de la escuela se lo había quitado otro mayor y la madre le iba a pegar al llegar a casa por no llevar “pisto para comprar maíz para el día siguiente”.

Actualmente, cada año, caen bajo el umbral de la pobreza en el mundo más de 35 millones de personas, la mayoría de las cuales se morirán de hambre ya al año siguiente. El hambre es la guerra más grande y mortífera que existe.

2.- Reacción

Los ingenuos dicen: “esto siempre fue así, esto no tiene solución, esto no hay quien lo arregle”. Quienes así piensan son personas, incluso de buena fe, pero que tienen UNA CONCIENCIA INGENUA, porque ni fue siempre así ni tiene por qué ser así.

Jesús ante el hambre sintió la tentación de convertir las piedras en pan, pero la rechazó radicalmente: “no solo de pan vive el hombre”. En el mundo actual hay falta de pan porque hay falta, mucha falta, de justicia, de igualdad, de solidaridad, de compromiso con los empobrecidos. Hay mucha falta de ansias en los políticos y organismos internacionales y nacionales de cambiar la estructura socioeconómica del mundo. Hay mucha falta en muchos de nosotros de vivir de forma más austera y no despilfarradora. El ansia loca de tener de los ricos de los países ricos, de los ricos de los países pobres y de muchos de nosotros, que tenemos en ellos nuestro modelo de hombre, ha llevado a dejar en el corredor masivo de la muerte a los países pobres.

Frente a esa conciencia ingenua necesitamos adquirir CONCIENCIA CRÍTICA, para analizar en profundidad lo que pasa en el mundo y reaccionar en consecuencia.

3.- La ambición de poder y tener

A Jesús le pasa por la cabeza hacerse dueño del poder, la gloria y los reinos del mundo. La ambición de dinero, de poder y de gloria causa las guerras, los sobornos, la corrupción de políticos y empresarios (cada día más y más emponzoñados hasta llegar a ser una de las primeras preocupaciones de los ciudadanos), las invasiones, las leyes injustas, las especulaciones, los robos de guante blanco. En España hay Bancos y Cajas de mucho renombre que negocian con armas para los países pobres. El dinero coloca a los suyos en el poder, y desde el poder los suyos gobiernan para el dinero. ¿Quiénes están detrás de la droga que llena de jóvenes drogadictos y drogodependientes nuestras cárceles?

El poder económico político es un mito que crea otros muchos mitos para que sirvan de señuelo a las masas para evadirlas, distraerlas y que los idolatren y se arrodillen ante ellos: futbolistas (la Policía europea desmantela una red internacional que manipuló unos 400 partidos en dos años), deportistas, cantantes, famosos de la TV, artistas, modistos y modas. Quienes se mueven en esta amplia onda diríamos que tienen CONCIENCIA MITICA. Pero para Jesús el poder solo tiene un sentido: ser el servidor de todos. Frente a esta conciencia mítica solo cabe una CONCIENCIA POLÍTICA tal como la definió Jesús: el servicio a la sociedad, porque solo desde el servicio a los demás se adora a Dios, que es lo único que hay que adorar. Necesitamos sanear profundamente, de raíz, y restaurar el prestigio y valor de la actividad política como servicio a la sociedad, pues de ella depende el bien común y de cada uno de nosotros. Pero resulta que tenemos 63 parlamentarios (41 PP, 20 PSOE, 1 CC y 1 CIU) que, con una o más viviendas en Madrid, cobran al mes 1800 € mensuales en concepto de dietas por desplazamiento a Madrid, exentas de todo impuesto. Es más, tenemos 127 políticos imputados de corrupción, que a pesar de todo están presentes en la política.

4.- “Resolver mi vida, allá cada cual”

La tercera tentación que siente Jesús es de pura magia: tirarse desde lo alto sin que le pase nada. Es la tentación de miles de personas en las colas de las quinielas, del cupón, de los juegos de azar, de las primitivas, de las loterías, de los concursos televisivos, de acudir a “apariciones” a pedir milagros, etc: querer resolver la la propia vida con un golpe de suerte, y los demás que se arreglen. Es la magia de la irresponsabilidad e individualismo. Aquí podemos colocar a muchas personas que definiríamos como de CONCIENCIA MAGICA. Frente a ella está la CONCIENCIA HISTÓRICA que es plantearnos salir adelante todos juntos con el trabajo, el ahorro, la economía ética y honesta, y la lucha diaria y solidaria por una sociedad mejor, más justa, solidaria y comprometida con la vida integral para todos. Así fue la vida de Jesús de Nazaret.

Sin conciencia crítica, política e histórica, no se puede ser una persona adulta y madura, ni mucho menos creyente en coherencia con el Evangelio.

“Era un hombre tan pobre que solo tenía dinero”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Profeta

Publicado: 23 enero, 2013 en BIBLIA
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jesús3 Tiempo ordinario (C) Lucas 1,1-4; 4,14-21
PROFETA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 23/01/13.- En una aldea perdida de Galilea, llamada Nazaret, los vecinos del pueblo se reúnen en la sinagoga una mañana de sábado para escuchar la Palabra de Dios. Después de algunos años vividos buscando a Dios en el desierto, Jesús vuelve al pueblo en el que había crecido.

La escena es de gran importancia para conocer a Jesús y entender bien su misión. Según el relato de Lucas, en esta aldea casi desconocida por todos, va a hacer Jesús su presentación como Profeta de Dios y va a exponer su programa aplicándose a sí mismo un texto del profeta Isaías.

Después de leer el texto, Jesús lo comenta con una sola frase: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”. Según Lucas, la gente “tenía los ojos fijos en él”. La atención de todos pasa del texto leído a la persona de Jesús. ¿Qué es lo que nosotros podemos descubrir hoy si fijamos nuestros ojos en él?

Movido por el Espíritu de Dios. La vida entera de Jesús está impulsada, conducida y orientada por el aliento, la fuerza y el amor de Dios. Creer en la divinidad de Jesús no es confesar teóricamente una fórmula dogmática elaborada por los concilios. Es ir descubriendo de manera concreta en sus palabras y sus gestos, su ternura y su fuego, el Misterio último de la vida que los creyentes llamamos “Dios”.

Profeta de Dios. Jesús no ha sido ungido con aceite de oliva como se ungía a los reyes para transmitirles el poder de gobierno o a los sumos sacerdotes para investirlos de poder sacro. Ha sido “ungido” por el Espíritu de Dios. No viene a gobernar ni a regir. Es profeta de Dios dedicado a liberar la vida. Solo le podremos seguir si aprendemos a vivir con su espíritu profético.

Buena Noticia para los pobres. Su actuación es Buena Noticia para la clase social más marginada y desvalida: los más necesitados de oír algo bueno; los humillados y olvidados por todos. Nos empezamos parecer a Jesús cuando nuestra vida, nuestra actuación y amor solidario puede ser captado por los pobres como algo bueno.

Dedicado a liberar. Vive entregado a liberar al ser humano de toda clase de esclavitudes. La gente lo siente como liberador de sufrimientos, opresiones y abusos; los ciegos lo ven como luz que libera del sinsentido y la desesperanza; los pecadores lo reciben como gracia y perdón. Seguimos a Jesús cuando nos va liberando de todo lo que nos esclaviza, empequeñece o deshumaniza. Entonces creemos en él como Salvador que nos encamina hacia la Vida definitiva. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

PROFETA

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Numa aldeia perdida da Galileia, chamada Nazaré, os habitantes da terra reúnem-se na sinagoga uma manhã de sábado para escutar a Palavra de Deus. Despois de alguns anos vividos procurando Deus no deserto, Jesus volta à povoação em que tinha crescido.

A cena é de grande importância para conhecer Jesus e entender bem a Sua missão. Segundo o relato de Lucas, nesta aldeia quase desconhecida por todos, vai a fazer Jesus a Sua apresentação como Profeta de Deus e vai expor o Seu programa aplicando-se a si mesmo um texto do profeta Isaías.

Despois de ler o texto, Jesus comenta-o com uma só frase: “Hoje cumpre-se esta Escritura que acabais de ouvir”. Segundo Lucas, as pessoas “tinham os olhos fixos Nele”. A atenção de todos, passa do texto lido à pessoa de Jesus. Que é que nós podemos descobrir hoje se fixarmos os nossos olhos Nele?

Movido pelo Espírito de Deus. Toda a vida de Jesus está impulsionada, conduzida e orientada pelo alento, a força e o amor de Deus. Acreditar na divindade de Jesus não é confessar teoricamente uma fórmula dogmática elaborada pelos concílios. É ir descobrindo a forma concreta nas Suas palavras e nos Seus gestos, a Sua ternura e o Seu fogo, o Mistério último da vida que os crentes chamamos “Deus”.

Profeta de Deus. Jesus não foi ungido com azeite de oliveira como se ungia os reis para transmitir-lhes o poder de governar ou aos sumos-sacerdotes para investi-los de poder sacro. Foi “ungido” pelo Espírito de Deus. Não vem governar nem a reger. É profeta de Deus dedicado a libertar a vida. Só o poderemos seguir se aprendemos a viver com o Seu espírito profético.

Boa Nova para os pobres. A Sua atuação é Boa Nova para a classe social mais marginalizada e desvalida: os mais necessitados de ouvir algo bom; os humilhados e esquecidos por todos. Começamos a parecer-nos a Jesus quando a nossa vida, a nossa atuação e amor solidário pode ser captado pelos pobres como algo bom.

Dedicado a libertar. Vive entregue a libertar o ser humano de todo o tipo de escravidões. As pessoas sentem-No como libertador de sofrimentos, opreensões e abusos; os cegos veem-no como luz que liberta do que não tem sentido e do desespero; os pecadores recebem-no como graça e perdão. Seguimos Jesus quando nos vai libertando de tudo o que nos escraviza, empequenece ou desumaniza. Então acreditamos Nele como Salvador que nos encaminha para a Vida definitiva.

PROFETA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

In un villaggio sperduto di Galilea, chiamato Nazareth, gli abitanti si riuniscono nella sinagoga la mattina di sabato per ascoltare la Parola di Dio. Dopo alcuni anni vissuti cercando Dio nel deserto, Gesù ritorna nel luogo in cui era cresciuto.

La scena è di grande importanza per conoscere Gesù e comprendere bene la sua missione. Secondo il racconto di Luca, in questo villaggio quasi sconosciuto da tutti, Gesù farà la sua presentazione come Profeta di Dio e esporrà il suo programma applicando a se stesso un testo del profeta Isaia.

Dopo aver letto il testo, Gesù lo commenta con una sola frase: Oggi si è compiuta questa Scrittura che voi avete ascoltato. Secondo Luca, gli occhi di tutti erano fissi su di lui. L’attenzione di tutti passa dal testo letto alla persona di Gesù. Che cosa possiamo scoprire oggi se fissiamo i nostri occhi su di lui?

Con la potenza dello Spirito. La vita intera di Gesù è spinta, condotta e orientata dal soffio, dalla forza e dall’amore di Dio. Credere nella divinità di Gesù non è confessare teoricamente una formula dogmatica elaborata dai concili. È scoprire progressivamente, in maniera concreta, nelle sue parole e nei suoi gesti, nella sua tenerezza e nel suo fuoco, il Mistero ultimo della vita che noi credenti chiamiamo “Dio”.

Profeta di Dio. Gesù non è stato unto con olio di oliva come si ungevano i re per trasmettere loro il potere di governo o i sommi sacerdoti per investirli di potere sacro. È stato “unto” dallo Spirito di Dio. Non viene a governare né a guidare. È profeta di Dio dedicato a liberare la vita. Lo potremo seguire solo se impariamo a vivere con il suo spirito profetico.

Buona Notizia per i poveri. Il suo agire è Buona Notizia per la classe sociale più emarginata e sprovveduta: I più bisognosi di udire qualcosa di buono; gli umiliati e dimenticati da tutti. Cominciamo a somigliare a Gesù quando la nostra vita, il nostro agire e l’amore solidale può essere colto dai poveri come una cosa buona.

Dedicato a liberare. Vive impegnato a liberare l’essere umano da ogni sorta di schiavitù. La gente lo sente come liberatore da sofferenze, oppressioni e abusi; i ciechi lo vedono come luce che libera dal non-senso e dalla disperazione; i peccatori lo ricevono come grazia e perdono. Seguiamo Gesù quando ci va liberando da tutto quello che ci schiavizza, immiserisce e disumanizza. Allora crediamo in lui come Salvatore che ci incammina verso la Vita definitiva.

 

PROPHETE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Dans un village perdu de Galilée, appelé Nazareth, les habitants se réunissent dans la synagogue un samedi matin pour écouter la Parole de Dieu. Jésus, après quelques années passées dans le désert à chercher Dieu revient au village où il avait grandi.

La scène revêt une grande importance pour connaître Jésus et pour bien comprendre sa mission. Selon le récit de Luc, c’est dans ce village inconnu de presque tout le monde que Jésus va faire sa présentation en tant que Prophète de Dieu et qu’il va exposer son programme en s’appliquant à lui-même un texte du prophète Isaïe.

Après la lecture du texte, Jésus en fait un seul commentaire: “Cette parole de l’Ecriture que vous venez d’entendre, c’est aujourd’hui qu’elle s’accomplit” D’après Luc, « tout le monde avait les yeux fixés sur lui ». L’attention de tous, passe du texte à la personne de Jésus. Que pouvons-nous découvrir aujourd’hui si nous fixons notre regard sur lui ?

Poussé par l’Esprit de Dieu. La vie tout entière de Jésus est impulsée, conduite et orientée par l’élan, par la force et par l’amour de Dieu. Croire à la divinité de Jésus ne consiste pas à confesser théoriquement une formule dogmatique élaborée par les conciles, mais à découvrir progressivement et de façon concrète, dans ses paroles et dans ses gestes, dans sa tendresse et dans son feu, le Mystère ultime de la vie que nous, les croyants, nous appelons « Dieu ».

Prophète de Dieu. Jésus n’a jamais été oint avec de l’huile comme on le faisait aux rois pour leur transmettre le pouvoir de gouverner ou aux grands prêtres pour leur communiquer un pouvoir sacré. Jésus a été « oint » par l’Esprit de Dieu. Il ne vient pas gouverner ou régir. C’est un prophète de Dieu consacré à libérer la vie. Nous ne pourrons le suivre qu’en apprenant à vivre de son esprit prophétique.

Bonne nouvelle pour les pauvres. Son action est une Bonne Nouvelle pour la classe sociale la plus marginalisée et démunie : ceux qui ont le plus besoin d’entendre quelque chose de bon : les humiliés et les oubliés de tous. Nous commençons à ressembler à Jésus lorsque notre vie, notre action et notre amour solidaire peuvent être perçus par les pauvres comme quelque chose de bon.

Consacré à libérer. Une vie consacrée à libérer l’être humain de toute sorte d’esclavages. Les gens le voient comme un libérateur de la souffrance, des oppressions et des abus ; les aveugles le voient comme une lumière qui libère du non-sens et du désespoir ; les pécheurs le reçoivent comme grâce et pardon. Nous suivons Jésus lorsqu’il nous libère progressivement de tout ce qui nous rend esclaves, de ce qui nous amoindrit et qui nous déshumanise. C’est alors que nous croyons en lui comme le Sauveur qui nous achemine vers la Vie définitive.

 

THE PROPHET

José Antonio Pagola. Translator: Valentin de Souza S.J.

In a remote village of Galilee called Nazareth, the locals gather in the synagogue one morning to listen to the Word of God. After a few years seeking God in the desert, Jesus returns to the place where he had grown up.

The scene is very important to come to know Jesus and understand well his mission. According to Luke’s account, in this village almost unknown to everyone, Jesus is going to present himself as a prophet of God and explain his plan of action by applying to himself a text of the prophet Isaiah.

After reading the passage Jesus explains it with a single sentence:“Today this scripture is fulfilled in your hearing.” Luke notes: “The eyes of everyone in the synagogue were fastened on him.” The attention of everyone shifts from the words read to the person of Jesus. What can we today discover if we fix our eyes on him?

Moved by the Spirit of God. The entire life of Jesus is driven, led and directed by the prompting and guidance of the love of God. To believe Jesus is God, is not to profess in theory a dogmatic formula worked out by the Councils. It is to keep discovering in a concrete way, in his words and his actions, his tenderness and his fire, the ultimate Mystery of life we believers call “God”.

The Prophet of God. Jesus was not anointed with olive oil as were kings, to confer on them the power to govern, or high priests to invest them with sacred power. He was “anointed” with the Holy Spirit of God. He does not come to govern or to rule. He is a prophet of God dedicated to freeing life. We will only be able to follow him if we learn to live with his prophetic spirit.

Good News for the poor. His work is Good News for the most marginalized and helpless social class: those who need to hear something good; those despised and forgotten by all. We begin to be like Jesus when our lives, our work, and our love leading to solidarity with the poor is perceived by them as something good.

Dedicated to liberate. He spends his life liberating human beings from every kind of slavery. People see him as one who saves from suffering, oppression and exploitation; the blind experience him as light that frees from meaninglessness and despair; sinners receive him as grace and forgiveness. We follow Jesus when he delivers us from all that enslaves, belittles, or dehumanizes us. We then believe in him as the Savior who leads us to eternal life.

 

PROFETA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Galileako herrixka ezezagun batean, Nazaret izenekoan, herritarrak sinagogan bildu dira larunbat-goiz batean Jainkoaren Hitza entzuteko. Jainkoaren bila urte batzuk basamortuan egin ondoren, hazi zen herrira itzuli da Jesus.

Garrantzi handikoa da pasadizo hau, Jesus ezagutu eta haren misioa ondo ulertzeko. Lukasen kontakizunaren arabera, guztientzat ia ezezaguna den herrixka honetan Jesusek bere aurkezpena egin du, Jainkoaren Profeta bezala, eta herrixka honetan agertu du bere egitaraua, Isaias profetaren testua bere buruari aplikatuz.

Testu hori irakurri ondoren, esaldi bakar batekin komentatu du Jesusek guztia: «Gaur bete da entzun berri duzuen Idazki hau». Lukasen arabera, jendeak «begiak Jesusengan finko jarriak zituen». Guztien arreta, irakurri den testutik Jesus beragana igaro da. Zer aurki dezakegu gauk guk geure begiak Jesusengan finko jartzen baditugu?

Jainkoaren Espirituak eraginik. Jesusen bizitza guztia eragin, gidatu eta norabidetu dute Jainkoaren arnasak, indarrak eta maitasunak. Jesusen jainkotasunean sinestea ez datza kontzilioek landutako formula dogmatiko bat edo beste teorikoki aitortzean. Haren samurtasunean eta suan, haren hitzetan eta keinuetan, fededunok «Jainkoa» deitzen dugun bizitzaren azken Misterioa era zehatzean aurkituz joatean datza.

Jainkoaren Profeta. Jesus ez dute igurtzi oliba-olioz, erregeak igurtzi ohi zituzten bezala gobernu-aginpidea emateko edota apaiz nagusiak igurtzi ohi zituzten bezala ahalmen sakratuaz hornitzeko. Jainkoaren Espirituak «gantzutu» du Jesus. Ez da etorri ez gobernatzera, ez errege izatera. Jainkoaren profeta da, bizitza liberatzeari emana. Soilik, haren profeta-espirituz bizitzen ikasten badugu jarraitu ahal izango diogu.

Berri on pobreentzat. Jesusen jarduera Berri On da gizarte-klase marjinatuena eta baliogabetuena denarentzat: zerbait on entzuteko premia handiena dutenentzat, guztiek umiliatzen eta bazter uzten dituztenentzat. Jesusen antzeko izaten orduan hasiko gara: gure biziera, gure jarduera eta maitasun solidarioa pobreek gauza on bezala sumatzen hasiko direnean.

Askatzeari emana. Gizakia esklabotasun-mota guztietatik askatzeari emanik bizi da Jesus. Sufrimendu, zapalkuntza eta abusu guztietatik askatzen duen pertsona bezala sumatu du jendeak; zentzugabekeriatik eta etsipenik askatzen duen argitzat hartu dute itsuek; onginahi eta barkazio bezala sumatu dute bekatariek. Jesus hori esklabotzen, kaskartzen eta gizagabetzen gaituen ororen askatzailetzat hartuz goazen neurrian izango gara haren jarraitzaile. Orduan hartuko dugu bera betiko Bizira bideratzen gaituen Salbatzailetzat.

 

PROFETA

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

En un poblet perdut de Galilea anomenat Natzaret, els veïns del poble es reuneixen a la sinagoga un matí de dissabte per escoltar la Paraula de Déu. Després d’alguns anys viscuts buscant a Déu en el desert, Jesús torna al poble on havia crescut.

L’escena és de gran importància per conèixer Jesús i entendre bé la seva missió. Segons el relat de Lluc, en aquest poble gairebé desconegut per tothom, Jesús hi farà la seva presentació com Profeta de Déu i hi exposarà el seu programa aplicant-se a si mateix un text del profeta Isaïes.

Després de llegir el text, Jesús el comenta amb una sola frase: “Avui es compleix aquesta escriptura que acabeu d’escoltar”. Segons Lluc, la gent “tenia els ulls posats en Jesús”. L’atenció de tots passa del text llegit a la persona de Jesús. Què és el que nosaltres podem descobrir avui si fixem els nostres ulls en ell?

Mogut per l’Esperit de Déu. Tota la vida de Jesús està impulsada, conduïda i orientada per l’alè, la força i l’amor de Déu. Creure en la divinitat de Jesús no és confessar teòricament una fórmula dogmàtica elaborada pels concilis. És anar descobrint de manera concreta en les seves paraules i els seus gestos, la seva tendresa i el seu foc, el Misteri últim de la vida que els creients anomenem “Déu”.

Profeta de Déu. Jesús no ha estat ungit amb oli d’oliva com s’ungia als reis per transmetre’ls el poder de govern o als grans sacerdots per investir-los de poder sacre. Ha estat “ungit” per l’Esperit de Déu. No ve a governar ni a regir. És profeta de Déu dedicat a alliberar la vida. Només podrem seguir-lo si aprenem a viure amb el seu esperit profètic.

Bona Notícia per als pobres. La seva actuació és Bona Notícia per a la classe social més marginada i desvalguda: els més necessitats de sentir alguna cosa bona, els humiliats i oblidats per tothom. Ens comencem a assemblar a Jesús quan la nostra vida, la nostra actuació i el nostre amor solidari pot ser captat pels pobres com una cosa bona.

Dedicat a alliberar. Viu entregat a alliberar l’ésser humà de tota classe d’esclavituds. La gent el sent com alliberador de sofriments, d’opressions i d’abusos, els cecs el veuen com llum que allibera del sense sentit i la desesperança, els pecadors el reben com gràcia i perdó. Seguim Jesús quan ens va alliberant de tot el que ens esclavitza, empetiteix o deshumanitza. Llavors creiem en ell com Salvador que ens encamina cap a la Vida definitiva.

 

PROFETA

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Nunha aldea perdida de Galilea, chamada Nazaret, os veciños do pobo reúnense na sinagoga unha mañá de sábado para escoitar a Palabra de Deus. Logo dalgúns anos vividos buscando a Deus no deserto, Xesús volve ao pobo no que medrara.

A escena é de gran importancia para coñecer a Xesús e entender ben a súa misión. Segundo o relato de Lucas, nesta aldea case descoñecida por todos, vai facer Xesús a súa presentación como Profeta de Deus e vai expor o seu programa aplicándose a si mesmo un texto do profeta Isaías.

Logo de ler o texto, Xesús coméntao cunha soa frase: “Hoxe cúmprese esta Escritura que acabades de oír”. Segundo Lucas, a xente “tiña os ollos fixos nel”. A atención de todos pasa do texto lido á persoa de Xesús. Que é o que nós podemos descubrirmos hoxe se fixamos os nosos ollos nel?

Movido polo Espírito de Deus. A vida enteira de Xesús está impulsada, conducida e orientada polo alento, a forza e o amor de Deus. Crermos na divindade de Xesús non é confesar teóricamente unha fórmula dogmática elaborada polos concilios. É irmos descubrindo de xeito concreto nas súas palabras e os seus xestos, a súa tenrura e o seu lume, o Misterio último da vida que os crentes chamamos “Deus”.

Profeta de Deus. Xesús non foi unxido con aceite de oliva como se unxía aos reis para transmitirlles o poder de goberno ou aos sumos sacerdotes para investilos de poder sacro. Foi “unxido” polo Espírito de Deus. Non vén gobernar nin rexer. É profeta de Deus dedicado a liberar a vida. Só o poderemos seguir se aprendemos a vivir co seu espírito profético.

Boa Noticia para os pobres. A súa actuación é Boa Noticia para a clase social máis marxinada e desvalida: os máis necesitados de oír algo bo; os humillados e esquecidos por todos. Empezamos a parecérmonos a Xesús cando a nosa vida, a nosa actuación e amor solidario pode ser captado polos pobres como algo bo.

Dedicado a liberar. Vive entregado a liberar ao ser humano de toda clase de escravitudes. A xente sénteo como liberador de sufrimentos, opresións e abusos; os cegos veno como luz que libera do sen sentido e a desesperanza; os pecadores recíbeno como graza e perdón. Seguimos a Xesús cando nos vai liberando de todo o que nos escraviza, empequenece ou deshumaniza. Entón creemos nel como Salvador que nos encamiña cara á Vida definitiva.

LA CRISIS Y LUCHA POLÍTICA DESDE UNA NUEVA ESPIRITUALIDAD
MIGUEL ÁNGEL MESA, arumami@hotmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 22/11/12.- Cuando creíamos que los jóvenes ya habían perdido toda conciencia social, que estaban alejados de la realidad, y no se preocupaban más que de pasárselo bien, asistir a conciertos y pasar de todo en los botellones del fin de semana, nos dejaron con la boca abierta durante los acontecimientos del 15 de mayo del año pasado.

A partir de ahí, todo ha sido una concatenación de acontecimientos: la profundización de la crisis, el desmantelamiento paulatino y acelerado del incipiente estado del bienestar, que empezábamos a disfrutar en España, los recortes inhumanos en cuestiones tan necesarias para los más humildes y desfavorecidos como la sanidad, la educación, las ayudas para los parados, los desahucios inmisericordes, la reducción drástica de los fondos a la cooperación internacional, etc., etc.

La crisis está provocando, por una parte, un gran desánimo en la población, a la vez que una pérdida de esperanza en el futuro. Y ya se sabe que un pueblo sin esperanza, es un pueblo destinado al fracaso en todos los sentidos. Un ejemplo lacerante es la emigración cada día mayor de miles de personas, en especial de los jóvenes, hacia otros países de Europa principalmente, para poder gozar de un porvenir más digno que el que se vislumbra en nuestro país.

Por otra parte, la crisis es también una oportunidad de crecimiento. Sabemos que esta crisis no es algo transitorio, sino que está en las entrañas del actual sistema político y económico que impera en el mundo. Tardará más o menos en caer, nos seguirá trayendo innumerables sufrimientos, pero estamos empezando a contemplar la espectacular caída del capitalismo, del neoliberalismo, de una forma de entender el mundo como el “sálvese quien pueda”, que provoca diferencias cada vez más abismales entre ricos y empobrecidos, en un planeta devastado para el beneficio de las grandes multinacionales.

No obstante, en nuestro país, a raíz de esta crisis y los recortes que comenzó a aplicar el gobierno anterior y está profundizando despiadadamente el actual, han ido surgiendo multitud de réplicas desde distintos colectivos, profesiones, edades. Con distintas formas de lucha, desde las más tradicionales, hasta las más creativas y diversificadas.

A pesar del temor de millones de personas a perder el empleo, a ser señaladas, a enfrentarse a los distintos grupos de poder, políticos y económicos, se está perdiendo poco a poco el miedo en muchos de estos grupos, en muchas personas. Y aquí está ya presente la semilla del éxito ante tanta barbarie. Las muestras son infinitas, en cada sector afectado por la crisis, ampliada por la sumisión del ejecutivo a las directrices de la troika, del BCE o el FMI, para realizar los recortes que le “recomiendan” realizar en contra de la población, especialmente la más vulnerable.

Y estas luchas sociales y políticas se están realizando, en muchos casos, desde una nueva sensibilidad que desentumece las mentes y los corazones, dominados por el egoísmo y el individualismo. Está naciendo una nueva forma de entender las relaciones humanas, la solidaridad, la unión de unos con otros para alcanzar fines comunes. Se están produciendo verdaderas “conversiones”, como se diría en un lenguaje religioso. Y esto conlleva una nueva espiritualidad, una nueva mística, una nueva calidad humana.

La preocupación y solidaridad por los demás, por los que más sufren, por la gente desahuciada de sus casas, por los inmigrantes sin derecho a la sanidad pública, por los países empobrecidos, está haciendo crecer una nueva conciencia social que, a la vez, no puede más que suponer una transformación personal.

El cuidado hacia el otro está en la entraña del ser humano. Y cuando nos ocupamos y nos desvelamos por el caído en el camino, crecemos en humanidad, en dignidad, en plenitud personal. Nos desarrollamos como personas, como miembros de una colectividad de la que nos sentimos responsables.

Sí, estamos dando a luz una nueva conciencia, aunque sea entre dolores de parto. Más solidaria, más ecológica, más gozosa, más profundamente humana. El miedo está dando pasos hacia atrás, y está surgiendo, poco a poco, un hombre y una mujer nueva.

No sé si será un optimismo ilusorio el que me embarga, en estos tiempos tan convulsos y desalmados, pero prefiero pecar de ilusión, preñada de semillas reales, que de abatimiento y desesperanza. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).