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Pautas de Adviento

Publicado: 17 diciembre, 2012 en REFLEXIONES
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María de advientoPAUTAS DE ADVIENTO
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COMUNIDAD DE MONJAS TRINITARIAS, monjasdesuesa@gmail.com
SUESA (CANTABRIA).

ECLESALIA, 17/12/12.- Esto so sólo eso, pautas, algunas claves para vivir el adviento con mayor profundidad. Claves hay miles, los textos litúrgicos de estos días son muy intensos, están colocados ahí por algún motivo, nos hablan de esperar-esperanza-esperarte-espera, de alegría, de ilusión, de libertad,… de Dios, claro. Nos hablan y te hablan, sólo tienes que hacer silencio, dejar que se posen en ti. Estos creyentes de hace varios miles de años quisieron dejar su experiencia por escrito porque no les cabía en el corazón y necesitaban liberarla, darle alas, soltarla en el tiempo. Son textos que viajan en una fragilísima botella de cristal y que hoy se abren para ti. Aquellos hombres y mujeres, enamorados de Dios te envían un mensaje… “encuéntrale en el silencio”.

Primera pauta: vivir hacia el interior

Puede que no sea casualidad, sino “Diosidad” que dicen algunos, el hecho de que el adviento coincida con el final del otoño y el principio del invierno. En este tiempo la naturaleza se sumerge en sí misma, vive hacia el interior, dándose calor, reconociendo su propio ser. Decimos que la naturaleza duerme, inicia su tiempo de descanso, pero… pero…, quizás no, quizás está enfrascada en crear algo nuevo, en desnudar su propia verdad, en dar calor a lo que esconde, a lo que desea ofrecer y a lo que se le pide… Algo así puede ser el adviento para ti, un tiempo para vivir “curvada sobre ti misma”, viviendo en silencio, en soledad, desnudándote de adornos (hojas, frutos, flores…), absorbiendo desde lo profundo, buscando más allá de la superficie… ¿me explico?  Lo que te vaya sucediendo, sobre todo lo más nimio, es lo que más significado tiene en este tiempo, porque es lo que va haciendo grande tu vida, es la sencilla savia que va alimentándote hasta que brote algo grande. Es el tiempo de esconder en lo oscuro de tu tierra la semilla de Dios. Es el tiempo de descubrirnos embarazadas de vida, de proyectos, también de dolores y miedos…

Dios te ha dado una semilla que puedes hacer que dé fruto en primavera… y “que tu fruto dure”.

Segunda pauta: aceptación…

…de lo que Dios siembra en silencio. Como te digo Dios es el sembrador que pone en ti una semilla de futuro… ¿de qué futuro? Bueno, no tiene por qué ser nada extraordinario lo sembrado, o sí…: quizás sea más alegría, quizás siembra en ti una decisión de vida, o valor para afrontar algún cambio… Dios es el sembrador de esperanzas: “alza la cabeza, se acerca la liberación”. ¿De qué te libera el adviento?, ¿de tus miedos?, ¿de tu rutina?, ¿de ambiciones?, ¿de una vida que no te llena del todo?… tú sabrás. El adviento es el tiempo de aceptar lo que viene  de Dios, lo que viene de la vida, lo agradable y lo menos gustoso… Acoge, acepta y ¡arriésgate!

Salió el sembrador a sembrar y vio en ti tierra fértil y… sembró.

Tercera pauta: dar calor

El adviento no es tiempo de evaluaciones, de limpiezas ni acondicionamientos, eso, que es buenísimo, lo dejamos para cuaresma. Yo prefiero enfocar el adviento como tiempo de acoger lo bueno que Dios coloca en cada una, en cada uno, agradeciéndolo, creando un espacio aceptado, amable (esto significa “que se puede amar”) para que así se produzca el milagro del nacimiento. Fíjate en los regalos cotidianos, desde los más pequeños (esos obsequios humildes de Dios que se nos despistan por pequeños unos y efímeros otros) hasta los que te llenan la boca. Dedica uno de tus días de oración a ser consciente de los regalos de Dios-Vida, descubrirás docenas y docenas de ellos, y si no te salen docenas… deberemos trabajar el tema del agradecimiento y tu capacidad de ver belleza a tu alrededor. Cuenta las docenas y… dale gracias a Dios.

Vivir hacia el interior, aceptando lo que llega y dándolo calor para que la semilla fructifique. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Indignación y esperanza

Publicado: 28 noviembre, 2012 en BIBLIA
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1 Adviento (C) Lucas 21,25-28. 34-36
INDIGNACIÓN Y ESPERANZA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 28/11/12.- Una convicción indestructible sostiene desde sus inicios la fe de los seguidores de Jesús: alentada por Dios, la historia humana se encamina hacia su liberación definitiva. Las contradicciones insoportables del ser humano y los horrores que se cometen en todas las épocas no han de destruir nuestra esperanza.

Este mundo que nos sostiene no es definitivo. Un día la creación entera dará “signos” de que ha llegado a su final para dar paso a una vida nueva y liberada que ninguno de nosotros puede imaginar ni comprender.

Los evangelios recogen el recuerdo de una reflexión de Jesús sobre este final de los tiempos. Paradójicamente, su atención no se concentra en los “acontecimientos cósmicos” que se puedan producir en aquel momento. Su principal objetivo es proponer a sus seguidores un estilo de vivir con lucidez ante ese horizonte.

El final de la historia no es el caos, la destrucción de la vida, la muerte total. Lentamente, en medio de luces y tinieblas, escuchando las llamadas de nuestro corazón o desoyendo lo mejor que hay en nosotros, vamos caminando hacia el misterio último de la realidad que los creyentes llamamos “Dios”.

No hemos de vivir atrapados por el miedo o la ansiedad. El “último día” no es un día de ira y de venganza, sino de liberación. Lucas resume el pensamiento de Jesús con estas palabras admirables: “Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación”. Solo entonces conoceremos de verdad cómo ama Dios al mundo.

Hemos de reavivar nuestra confianza, levantar el ánimo y despertar la esperanza. Un día los poderes financieros se hundirán. La insensatez de los poderosos se acabará. Las víctimas de tantas guerras, crímenes y genocidios conocerán la vida. Nuestros esfuerzos por un mundo más humano no se perderán para siempre.

Jesús se esfuerza por sacudir las conciencias de sus seguidores. “Tened cuidado: que no se os embote la mente”. No viváis como imbéciles. No os dejéis arrastrar por la frivolidad y los excesos. Mantened viva la indignación. “Estad siempre despiertos”. No os relajéis. Vivid con lucidez y responsabilidad. No os canséis. Mantened siempre la tensión.

¿Cómo estamos viviendo estos tiempos difíciles para casi todos, angustiosos para muchos, y crueles para quienes se hunden en la impotencia? ¿Estamos despiertos? ¿Vivimos dormidos? Desde las comunidades cristianas hemos de alentar la indignación y la esperanza. Y solo hay un camino: estar junto a los que se están quedando sin nada, hundidos en la desesperanza, la rabia y la humillación.

INDIGNAÇÃO E ESPERANÇA

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Uma convicção indestrutível sustem desde o início a fé dos seguidores de Jesus: alentada por Deus, a história humana encaminha-se para a sua libertação definitiva. As contradições insuportáveis do ser humano e os horrores que se cometem em todas as épocas não hão-de destruir a nossa esperança.

Este mundo que nos sustem não é definitivo. Um dia a criação inteira dará “sinas” de que chegou ao seu fim para dar passo a uma vida nova e liberta que nenhum de nós pode imaginar nem compreender.

Os evangelhos recolhem a recordação de uma reflexão de Jesus sobre este final dos tempos. Paradoxalmente, a Sua atenção não se concentra nos “acontecimentos cósmicos” que se possam produzir naquele momento. O Seu principal objetivo é propor aos seus seguidores um estilo de viver com lucidez ante esse horizonte

O final da história não é o caos, a destruição da vida, a morte total. Lentamente, no meio de luzes e trevas, escutando as chamadas do nosso coração ou deixando o melhor que há em nós, vamos caminhando em direção ao mistério último da realidade que os crentes, chamamos “Deus”.

Não temos de viver presos pelo medo ou a ansiedade. O “último dia” não é um dia de ira e de vingança, mas de libertação. Lucas resume o pensamento de Jesus com estas palavras admiráveis: “Levantai-vos, erguei a cabeça; acerca-se a vossa libertação”. Só então conheceremos de verdade como ama Deus al mundo.

Temos de reavivar a nossa confiança, levantar o ânimo e despertar a esperança. Um dia os poderes financeiros afundar-se-ão. A insensatez dos poderosos acabará. As vítimas de tantas guerras, crimes e genocídios conhecerão a vida. Os nossos esforços por um mundo mais humano não se perderão para sempre.

Jesus esforça-se por sacudir as consciências dos Seus seguidores. “Tende cuidado: que não se vos fraqueje a mente”. Não vivais como imbecis. Não vos deixeis arrastrar pela frivolidade e os excessos. Mantei viva a indignação. “Estai sempre despertos”. Não vos relaxeis. Vivei com lucidez e responsabilidade. Não vos canseis. Mantei sempre a tensão.

Como vivemos estes tempos difíceis para quase todos, angustiosos para muitos, e cruéis para quem se afunde na impotência? Estamos despertos? Vivemos a dormir? Desde as comunidades cristãs temos de alentar a indignação e a esperança. E só há um caminho: estar junto aos que estão a ficar sem nada, afundados no desespero, a raiva e a humilhação.

 

INDIGNAZIONE E SPERANZA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Una convinzione indistruttibile sostiene fin dagli inizi la fede dei seguaci di Gesù: sostenuta da Dio, la storia umana si avvia verso la sua liberazione definitiva. Le contraddizioni insopportabili dell’essere umano e gli orrori che si commettono in tutte le epoche non devono distruggere la nostra speranza.

Questo mondo che ci sostiene non è definitivo. Un giorno l’intera creazione darà “segni” che è arrivata alla sua fine per passare a una vita nuova e liberata, che nessuno di noi può immaginare né comprendere.

Gli evangeli raccolgono il ricordo di una riflessione di Gesù su questa fine dei tempi. Paradossalmente, la sua attenzione non si concentra sugli “avvenimenti cosmici” che si possono produrre in quel momento. Il suo principale obiettivo è proporre ai suoi seguaci uno stile di vita lucido di fronte a questo orizzonte.

La fine della storia non è il caos, la distruzione della vita, la morte totale. Lentamente, tra luci e tenebre, ascoltando i richiami del nostro cuore o non ascoltando il meglio che c’è in noi, camminiamo verso il mistero ultimo della realtà che noi credenti chiamiamo “Dio”.

Non dobbiamo vivere prigionieri della paura o dell’ansietà. “L’ ultimo giorno” non è un giorno d’ira e di vendetta, ma di liberazione. Luca riassume il pensiero di Gesù con queste mirabili parole: Risol­levatevi e alzate il capo, perché la vostra liberazione è vicina. Solo allora conosceremo veramente come Dio ama il mondo.

Dobbiamo ravvivare la nostra fiducia, sollevare il cuore e risvegliare la speranza. Un giorno i poteri finanziari crolleranno. L’insensatezza dei potenti finirà. Le vittime di tante guerre, crimini e genocidi conosceranno la vita. I nostri sforzi per un mondo più umano non andranno perduti per sempre.

Gesù si sforza di scuotere le coscienze dei suoi seguaci. State attenti a voi stessi, che i vostri cuori non si appesantiscano. Non vivete come stolti. Non vi lasciate trascinare dalla superficialità e dagli eccessi. Mantenete viva l’indignazione. Ve­gliate in ogni momento. Non vi rilassate. Vivete con lucidità e responsabilità. Non stancatevi. Mantenete sempre la tensione.

Come stiamo vivendo questi tempi difficili per quasi tutti, angoscianti per molti e crudeli per chi è sommerso nell’impotenza? Restiamo svegli? Viviamo addormentati? Nelle comunità cristiane dobbiamo alimentare l’indignazione e la speranza. E c’è solo una via: essere accanto a quelli che stanno rimanendo senza nulla, affondati nella disperazione, nella rabbia e nell’umiliazione.

 

INDIGNATION ET ESPERANCE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Une conviction indestructible soutient depuis le début la foi des disciples de Jésus: l’histoire humaine, animée par Dieu, s’achemine vers sa libération définitive. Les contradictions insupportables de l’être humain et les horreurs commises à toutes les époques ne doivent pas détruire notre espérance.

Ce monde qui nous supporte n’est pas définitif. Un jour, la création tout entière montrera des signes d’être arrivée à sa fin pour céder le pas à une vie nouvelle et libérée que personne d’entre nous ne peut imaginer ni comprendre.

Les évangiles recueillent le souvenir d’une réflexion de Jésus sur cette fin des temps. Paradoxalement, leur attention ne se concentre pas sur les « événements cosmiques » qui pourront survenir à ce moment-là. Son principal objectif est de proposer à ses disciples une façon lucide de vivre face à cet horizon.

La fin de l’histoire ne sera pas le chaos, la destruction de la vie, la mort totale. Lentement, entre ombres et lumières, en écoutant les appels de notre cœur ou en fermant l’oreille à ce qu’il y a de meilleur en nous, nous avançons vers le mystère ultime de la réalité que nous, croyants, nous appelons « Dieu ».

Il ne faut pas vivre pris au piège de la peur ou de l’angoisse. Le « dernier jour » n’est pas un jour de colère et de vengeance, mais de libération. Luc résume la pensée de Jésus avec ces paroles admirables : « Redressez-vous ; relevez la tête car votre délivrance est proche ». C’est alors seulement que nous connaîtrons vraiment comment Dieu aime le monde.

Il nous faut raviver notre confiance, reprendre courage, et éveiller l’espérance. Un jour, les pouvoirs financiers s’écrouleront. La sottise des puissants s’achèvera. Les victimes de tant de guerres, de crimes et de génocides connaîtront la vie. Nos efforts pour un monde plus humain ne se perdront pas pour toujours.

Jésus s’efforce de secouer les consciences de ses disciples: “Prenez garde: que votre esprit ne s’assoupisse pas ». Ne vivez pas comme des imbéciles. Ne vous laissez pas entraîner par la frivolité ni par les excès. Maintenez vivante votre indignation. « Restez toujours éveillés ». Ne lâchez pas. Vivez de façon lucide et responsable. Tenez bon. Toujours en éveil.

Comment vivons-nous ces temps difficiles pour nous tous, angoissants pour tant de personnes et cruels pour ceux qui s’enfoncent dans l’impuissance ? Sommes-nous en éveil ou endormis ? A partir de nos communautés chrétiennes nous devons encourager l’indignation et l’espérance. Pour cela il n’y a qu’un chemin : rester proche de ceux qui sont en train de tout perdre, enfoncés dans le désespoir, dans la colère et dans l’humiliation.

ANGER AND HOPE

José Antonio Pagola. Translator: Valentín de Souza, S.J.

An unconquerable conviction sustains the followers of Jesus from the beginning: guided by God, the history of mankind is heading toward its ultimate liberation. The unbearable contradictions within the human condition, the horrors perpetrated in every age, are not going to destroy our hope.

This world that sustains us is not the final one. One day the entire creation will give “signs” showing its end has come to make way for a new, liberated life none of us can either imagine or understand.

The Gospels have preserved the memory of a reflection of Jesus on this end of the times. Paradoxically, his attention is not fixed on the “cosmic events” that may occur at that time. His main aim is to propose to his followers a way of living with awareness of its eventuality.

The end of history is not chaos, the destruction of life, total death. Slowly, in the midst of light and darkness, following our deepest instincts, or ignoring the best there is in us, we make our way to the ultimate mystery of the reality we believers call “God”.

We must not allow fear or anxiety to cripple us. The “last day” is not a day of fury and vengeance, but of liberation. Luke summarizes the thinking of Jesus with these fine words: “Arise, lift up your heads, your liberation is at hand.” Only then will we realize how much God loves the world.

We need to .revive our confidence, boost our morale, awaken our hope. One day the financial powers will collapse. The folly of the powerful leadership will end. The victims of so many wars, crimes, and genocides will know life. Our efforts to bring about a more humane world will not be lost forever.

Jesus is striving to stir up the consciences of his followers. “Be careful, or your hearts will be weighed down with dissipation.” Don’t be stupid and don’t get dragged down by frivolity and excesses. Keep your indignation at injustice alive. “Be always on the watch.” Do not let your guard down. Live with awareness and responsibility. Do not grow weary, but keep yourselves in readiness.

How are we facing these times difficult for almost everyone, distressing for many, and cruel for those unable to help themselves? Are we awake? Are we asleep? It is up to Christian communities to promote the struggle against injustice and foster hope. And there is only one way: to be with those who are being left with nothing, sunk in despair, anger and humiliation.

 

HASERREA ETA ESPERANTZA

José Antonio Pagola.Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Hautsezineko konbentzimendu bat du sostengu, hasieratik beretik, Jesusen jarraitzaileen fedeak: Jainkoak arnasturik, bere behin betiko askapenera bideratua da giza historia. Gizakiaren jasanezineko kontraesanek eta aro guztietan burutzen diren izugarrikeriek ezin suntsi dezakete gure esperantza.

Geure sostengu dugun mundu hau ez da behin betikoa. Egun batean, kreazio osoak agertuko ditu azkenera iritsi delako «seinaleak», gutako inork imajina edo uler ez dezakeen bizi berri eta askatu bati lekua uzteko.

Ebanjelioek jasoa dute Jesusen gogoeta bat aldien azken honetaz. Era paradoxikoan, Jesusek ez du jarri bere arreta momentu hartan gertatuko diren «gertaera kosmikoetan». Bere xedea, horizonte horren aurrean, bere jarraitzaileei argi eta azti bizitzeko estilo bat proposatzea du Jesusek.

Historiaren azkena ez da izango nahas-mahas edo kaos bat, ez da izango bizitza suntsitzea, erabateko heriotza. Argi eta ilun artean, geure bihotzaren deiak entzunez nahiz geure baitan dugun alde hobenari ezentzuna eginez, bide eginez goaz fededunok astiro «Jainkoa» deitzen dugun errealitatearen azken misteriorantz.

Ez genuke bizi behar beldurrak edo larriak jota. «Azken eguna» ez da izango sumindura- edo mendeku-eguna, baizik askapen-eguna. Hitz harrigarri hauekin laburbildu du Lukasek Jesusen pentsaera: «Jaiki zaitezte, jaso burua; hurbil da zuen askapena». Soilik orduan ezagutuko dugu egiaz nola maite duen Jainkoak mundua.

Geure konfiantza indarberritu beharra dugu, bihotza goratu eta esperantza esnatu beharra. Egun batean, finantza-botereek lur joko dute. Boteretsuen zorakeriarenak egingo du. Gerlen, krimenen eta genozidioen biktimak biziko dira. Mundua gizatasun handiagoko egin nahia eta ahalegina ez dira galduko betiko.

Bere jarraitzaileei, beren barnean astindu bat eman nahi die Jesusek. «Zabiltzate kontuz: ez dakizuela burua moteldu». Ez zaiteztela bizizoroak bezala. Ez zaiteztela bizi azalkeriari eta gehiegikeriari emanik. Eutsi bizirik haserreari. «Bizi beti erne». Ez zabartu. Bizi azti eta erantzukizunez. Ez aspertu. Bizi beti tentsio bizian.

Nola ari gara bizitzen aldi hau, zaila ia guztientzat, estua askorentzat, ankerra ezintasunean murgilduak direnentzat? Erne bizi al gara? Ala lo? Kristau-elkarteetan haserrea eta esperantza arnastu behar ditugu. Eta bakarra da bidea: etsipenean, amorruan eta umilazioan murgildurik, ezer gabe gelditzen ari direnen ondoan bizitzea.

 

INDIGNACIÓ I ESPERANÇA

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

Una convicció indestructible sosté des dels seus inicis la fe dels seguidors de Jesús: encoratjada per Déu, la història humana s’encamina cap al seu alliberament definitiu. Les contradiccions insuportables de l’ésser humà i els horrors que es cometen en totes les èpoques no han de destruir la nostra esperança.

Aquest món que ens sosté no és definitiu. Un dia la creació sencera donarà “signes” que ha arribat al seu final per donar pas a una vida nova i alliberada que cap de nosaltres pot imaginar ni comprendre.

Els evangelis recullen el record d’una reflexió de Jesús sobre aquest final dels temps. Paradoxalment, la seva atenció no es concentra en els “esdeveniments còsmics” que es puguin produir en aquell moment. El seu principal objectiu és proposar als seus seguidors un estil de viure amb lucidesa davant aquest horitzó

El final de la història no és el caos, la destrucció de la vida, la mort total. Lentament, enmig de llums i tenebres, escoltant les crides del nostre cor o sense fer cas al millor que hi ha en nosaltres, anem caminant cap al misteri últim de la realitat que els creients anomenem “Déu”.

No hem de viure atrapats per la por o l’ansietat. “L’últim dia” no és un dia d’ira i de venjança, sinó d’alliberament. Lluc resumeix el pensament de Jesús amb aquestes paraules admirables: “Redreceu-vos i alceu el cap, que el vostre alliberament s’acosta”. Només llavors coneixerem de veritat com estima Déu al món.

Hem de revifar la nostra confiança, aixecar l’ànim i despertar l’esperança. Un dia els poders financers s’enfonsaran. La insensatesa dels poderosos s’acabarà. Les víctimes de tantes guerres, crims i genocidis coneixeran la vida. Els nostres esforços per un món més humà no es perdran per sempre.

Jesús s’esforça per sacsejar les consciències dels seus seguidors. “Estigueu alerta: que l’excés de menjar o l’embriaguesa o les preocupacions de la vida no afeixuguin el vostre cor”. No visqueu com imbècils. No us deixeu arrossegar per la frivolitat i els excessos. Manteniu viva la indignació. “Vetlleu, doncs”. No us relaxeu. Viviu amb lucidesa i responsabilitat. No us canseu. Manteniu sempre la tensió.

Com estem vivint aquests temps difícils per a gairebé tothom, angoixants per a molts, i cruels per als qui s’enfonsen en la impotència? Estem desperts? Vivim adormits? Des de les comunitats cristianes hem d’encoratjar la indignació i l’esperança. I només hi ha un camí: estar al costat dels que s’estan quedant sense res, enfonsats en la desesperança, la ràbia i la humiliació.

INDIGNACIÓN E ESPERANZA

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

Unha convicción indestrutíbel sostén desde os seus inicios a fe dos seguidores de Xesús: alentada por Deus, a historia humana encamíñase cara á súa liberación definitiva. As contradicións insoportábeis do ser humano e os horrores que se cometen en todas as épocas non han destruíren a nosa esperanza.

Este mundo que nos sostén non é definitivo. Un día a creación enteira dará “signos” de que chegou ao seu final para dar paso a unha vida nova e liberada que ningún de nós pode imaxinar nin comprender.

Os evanxeos recollen o recordo dunha reflexión de Xesús sobre este final dos tempos. Paradoxalmente, a súa atención non se concentra nos “acontecementos cósmicos” que se poidan producir naquel momento. O seu principal obxectivo é propor aos seus seguidores un estilo de vivir con lucidez ante ese horizonte

O final da historia non é o caos, a destrución da vida, a morte total. Lentamente, no medio de luces e tebras, escoitando as chamadas do noso corazón ou desoíndo o mellor que hai en nós, imos camiñando cara ao misterio último da realidade que os crentes chamamos “Deus”.

Non temos de vivirmos atrapados polo medo ou a ansiedade. O “último día” non é un día de ira e de vinganza, senón de liberación. Lucas resume o pensamento de Xesús con estas palabras admirábeis: “Levantádevos, alzade a cabeza; achégase a vosa liberación”. Só entón coñeceremos de verdade como ama Deus ao mundo.

Temos de reavivarmos a nosa confianza, levantarmos o ánimo e espertarmos a esperanza. Un día os poderes financeiros afundiranse. A insensatez dos poderosos acabarase. As vítimas de tantas guerras, crimes e xenocidios coñecerán a vida. Os nosos esforzos por un mundo máis humano non se perderán para sempre.

Xesús esfórzase por sacudir as conciencias dos seus seguidores. “Tende coidado: que non se vos atorde a mente”. Non vivades coma imbéciles. Non vos deixedes arrastrar pola frivolidade e os excesos. Mantede viva a indignación. “Estade sempre espertos”. Non vos relaxedes. Vivide con lucidez e responsabilidade. Non vos cansedes. Mantede sempre a tensión.

Como estamos vivindo estes tempos, difíciles para case todos, angustiosos para moitos, e crueis para os que se afunden na impotencia? Estamos espertos? Vivimos durmidos? Desde as comunidades cristiás temos de alentarmos a indignación e a esperanza. E só hai un camiño: estarmos xunto aos que están ficando sen nada, afundidos na desesperanza, a rabia e a humillación.

Espiritualidad abierta

Publicado: 23 noviembre, 2012 en PUBLICACIONES
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ESPIRITUALIDAD ABIERTA
Presentación del Relato General de los Nuevos Tiempos
MARIÀ MORENO, mmoreno61@telefonica.net
BARCELONA.

ECLESALIA, 23/11/2012.- Si es posible luchar y trabajar por un mundo mejor, debe ser también posible describir ese mundo. Si el permanente ejercicio de nuestra humanidad ha de ser la única bandera del futuro, debe ser posible narrar cómo el ser humano puede volver a encontrarla, cómo puede religarse a ella, en definitiva, como puede volver a encontrarse también a sí mismo.

Surgen preguntas, necesariamente largas porque es mucho lo que quieren abarcar ¿Podemos imaginar que la búsqueda y manifestación de la belleza del ser humano y de todo cuanto ella tiene se convierta en el motor central que anime todo lo que hacemos? ¿Que la cooperación, la colaboración y la fraternidad no sean solo conceptos abstractos sino que estén presentes en cada uno de nuestros actos cotidianos? ¿Que lo nacido de nuestro espíritu y de nuestra emoción se funda con nuestra razón para empapar todo cuanto debe hacerse, y que lo así hecho se convierta en un acto bello?

Podemos creer, en definitiva, que la conciencia del ser humano puede despertar de su largo sueño para que sean millones los que sientan, claro y vibrante, el canto íntimo que les anuncia que pueden ser libres  y que la ruta hacia la libertad es un camino que van a construir desde el encuentro fraterno. Y que ese mismo canto les diga que nunca más nadie podrá sentirse libre mientras alguien, en algún lugar, no lo sea.

El Relato General de los Nuevos Tiempos intenta narrar qué sucederá en las Comunidades en donde todo eso no solo habrá sido imaginado sino que ya habrá pasado. El Relato muestra también cual puede ser la Guía para la transformación, que Procesos Sociales resultan claves en ella, las bases de la necesaria Nueva Economía, el papel del Estado y la dinámica derivada en el Mundo.

El Relato no pretende ser veraz, nada puede serlo cuando se trata del futuro, pero sí afirma que la onda expansiva generada por cada persona que despierta su conciencia, posee una inmensa fuerza que el Poder, con mayúsculas, siempre ha negado. El Poder nunca ha querido saber nada de conciencias despiertas y por eso nos dice que nada es espíritu y todo es materia y que nos atengamos a eso. Es una de sus muchas mentiras pero quizás sea la esencial, su prédica explica como unos pocos dominan impunemente al resto. Cuando las mentiras del Poderoso se convierten en las verdades de todos, no hay camino ni destino.

Despertar nuestra conciencia, y hacer que ella sea la única que guíe nuestros actos, esa es la sugerencia de un Relato que quiere ser de los Nuevos Tiempos. Tiempos que un día serán si hacemos que la luz de nuestra esperanza brille aun cuando se vea rodeada por una soberbia oscuridad, que a fuer de oscura solo puede anunciar que será nuestra luz la que acabe con ella. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Relato General de los Nuevos Tiempos, Marià Moreno, Barcelona 2012

LA CRISIS Y LUCHA POLÍTICA DESDE UNA NUEVA ESPIRITUALIDAD
MIGUEL ÁNGEL MESA, arumami@hotmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 22/11/12.- Cuando creíamos que los jóvenes ya habían perdido toda conciencia social, que estaban alejados de la realidad, y no se preocupaban más que de pasárselo bien, asistir a conciertos y pasar de todo en los botellones del fin de semana, nos dejaron con la boca abierta durante los acontecimientos del 15 de mayo del año pasado.

A partir de ahí, todo ha sido una concatenación de acontecimientos: la profundización de la crisis, el desmantelamiento paulatino y acelerado del incipiente estado del bienestar, que empezábamos a disfrutar en España, los recortes inhumanos en cuestiones tan necesarias para los más humildes y desfavorecidos como la sanidad, la educación, las ayudas para los parados, los desahucios inmisericordes, la reducción drástica de los fondos a la cooperación internacional, etc., etc.

La crisis está provocando, por una parte, un gran desánimo en la población, a la vez que una pérdida de esperanza en el futuro. Y ya se sabe que un pueblo sin esperanza, es un pueblo destinado al fracaso en todos los sentidos. Un ejemplo lacerante es la emigración cada día mayor de miles de personas, en especial de los jóvenes, hacia otros países de Europa principalmente, para poder gozar de un porvenir más digno que el que se vislumbra en nuestro país.

Por otra parte, la crisis es también una oportunidad de crecimiento. Sabemos que esta crisis no es algo transitorio, sino que está en las entrañas del actual sistema político y económico que impera en el mundo. Tardará más o menos en caer, nos seguirá trayendo innumerables sufrimientos, pero estamos empezando a contemplar la espectacular caída del capitalismo, del neoliberalismo, de una forma de entender el mundo como el “sálvese quien pueda”, que provoca diferencias cada vez más abismales entre ricos y empobrecidos, en un planeta devastado para el beneficio de las grandes multinacionales.

No obstante, en nuestro país, a raíz de esta crisis y los recortes que comenzó a aplicar el gobierno anterior y está profundizando despiadadamente el actual, han ido surgiendo multitud de réplicas desde distintos colectivos, profesiones, edades. Con distintas formas de lucha, desde las más tradicionales, hasta las más creativas y diversificadas.

A pesar del temor de millones de personas a perder el empleo, a ser señaladas, a enfrentarse a los distintos grupos de poder, políticos y económicos, se está perdiendo poco a poco el miedo en muchos de estos grupos, en muchas personas. Y aquí está ya presente la semilla del éxito ante tanta barbarie. Las muestras son infinitas, en cada sector afectado por la crisis, ampliada por la sumisión del ejecutivo a las directrices de la troika, del BCE o el FMI, para realizar los recortes que le “recomiendan” realizar en contra de la población, especialmente la más vulnerable.

Y estas luchas sociales y políticas se están realizando, en muchos casos, desde una nueva sensibilidad que desentumece las mentes y los corazones, dominados por el egoísmo y el individualismo. Está naciendo una nueva forma de entender las relaciones humanas, la solidaridad, la unión de unos con otros para alcanzar fines comunes. Se están produciendo verdaderas “conversiones”, como se diría en un lenguaje religioso. Y esto conlleva una nueva espiritualidad, una nueva mística, una nueva calidad humana.

La preocupación y solidaridad por los demás, por los que más sufren, por la gente desahuciada de sus casas, por los inmigrantes sin derecho a la sanidad pública, por los países empobrecidos, está haciendo crecer una nueva conciencia social que, a la vez, no puede más que suponer una transformación personal.

El cuidado hacia el otro está en la entraña del ser humano. Y cuando nos ocupamos y nos desvelamos por el caído en el camino, crecemos en humanidad, en dignidad, en plenitud personal. Nos desarrollamos como personas, como miembros de una colectividad de la que nos sentimos responsables.

Sí, estamos dando a luz una nueva conciencia, aunque sea entre dolores de parto. Más solidaria, más ecológica, más gozosa, más profundamente humana. El miedo está dando pasos hacia atrás, y está surgiendo, poco a poco, un hombre y una mujer nueva.

No sé si será un optimismo ilusorio el que me embarga, en estos tiempos tan convulsos y desalmados, pero prefiero pecar de ilusión, preñada de semillas reales, que de abatimiento y desesperanza. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

A LOS CINCUENTA AÑOS DEL CONCILIO
JOSEP GORNELLÀ, cornella@comg.cat
GIRONA.

ECLESALIA, 23/10/12.- Jueves 11 de octubre de 1962. Llovía a cántaros en Girona cuando salíamos de la escuela. Era el presagio de las graves inundaciones de aquella noche del Pilar. Mientras, las campanas de la catedral no paraban de repicar: en Roma empezaba un Concilio. Con doce años, sabíamos poco de aquel acontecimiento. Hoy, cincuenta años después de aquel día, también jueves, quiero evocar algunas pinceladas en forma de pensamientos y sentimientos relativos a un hecho que marcaría profundamente mi vida de creyente. Lejos de una aproximación teológica o de un análisis histórico, quiero aportar más una experiencia personal vivida y revivida lo largo de esta cincuentena.

¿Quien convocaba el concilio? El papa Juan XXIII había cautivado mi atención de preadolescente. Tras la anquilosada figura de Pío XII, llegaba un papa rechoncho, con un lenguaje que se hacía entender. Era un papa diferente. Era el Papa de la sencillez y de los gestos de proximidad. Con los años, he entendido que Roncalli fue un hombre de fidelidad extrema al Evangelio que predicaba. ¡Se lo creía! Y lo vivía con profundidad. Dicen que había hecho suya una frase “Dios lo es todo, yo no soy nada” y que la repetía a menudo. Y esta frase, lejos de anihilar-lo, le espoleaba a hacer aquello que entendía como voluntad de Dios por encima de formalismos y tradiciones. Él se sintió un instrumento en manos de la Providencia para acercar la iglesia, curvada por tantos años de inmovilismo, a sus raíces. No era fácil. Pero tenía el coraje de la fe.

Abrir las ventanas, ventilar el polvo. Fue una de las primeras expresiones de Juan XXIII al convocar el concilio. La comparación era muy casera: durante muchos siglos, decía el Papa, se ha ido depositando mucho polvo sobre el Evangelio, y el polvo dificulta su lectura. Había que abrir bien las ventanas sin miedo, era necesario que entrara el viento de fuera y ventilara todo aquel polvo. Había que encontrar de nuevo la sencillez del Evangelio. Había que prescindir de todo aquello que era superfluo. Los fieles tendrían acceso directo a la biblia. Y, sin miedo, se aplicarían las ciencias de la exégesis histórica sobre los textos sagrados para dar una respuesta a la interpretación. Nada se puede comprender si no se sitúa dentro del contexto en que fue escrito ni se conocen los objetivos que tenía el autor en redactarlo. No había nada que temer si se tenía confianza. No había que tener miedo al iniciar un diálogo entre la iglesia y el mundo si sabíamos de donde partíamos. No se podía tener miedo.

Contra los profetas de calamidades. Juan XXIII advirtió seriamente de los peligros que suponen los profetas de calamidades, aquellos que, desde el más reciente pasado hasta el presente, sólo saben ver inconvenientes y errores; aquellos que no anuncian más que desgracias como si estuviera ya a punto de llegar la destrucción del mundo. Este mensaje gana actualidad hoy, cuando, inmersos en una grave crisis que, más allá de la economía es también crisis de valores, surgen tantos profetas de calamidades que infunden miedos sin fundamentos a la población. No hace demasiados días, la conferencia episcopal española advertía sobre una retahíla de calamidades, muy lejos de aquel espíritu de confianza que tenía el Papa Juan en las palabras de Jesús cuando dijo que no nos abandonaría nunca.

Los signos de los tiempos. Es una de las grana aportaciones de Juan XXIII. Durante muchos años se había creído que, desde la muerte del último de los apóstoles, Dios ya no dirigía la palabra a la humanidad. Pero Juan XXIII apuesta por una revelación que sigue vigente: Dios sigue manifestándose a través de los signos del tiempo. De hecho, no es ningún invento: la advertencia sobre que hay que prestar atención a los signos del tiempo ya se encuentra en el mismo evangelio, cuando Jesús critica a los de su tiempo que, sabiendo como saben predecir si lloverá o si hará calor, no son capaces de entender su mensaje liberador. Sin embargo, seguimos sin entender los signos del tiempo. Y así nos va.

Aggiornamento. Fue un neologismo que adquirió carta de identidad. Había que ponerse al día. Había que dejar las viejas estructuras y actualizar el mensaje. Había que tener en cuenta que el mundo va a una velocidad y que la iglesia debe estar a la altura de las circunstancias para poder dar testimonio de su mensaje valioso. Si no, todo queda devaluado.

Y después… Juan XXIII murió al cabo de ocho meses de inaugurar el concilio. Su espíritu juvenil se ha ido diluyendo y perdiendo. El Concilio queda como un recuerdo histórico, pero no como un estilo de vida. La tradición vuelve tener primacía sobre el frescor del Evangelio, se han vuelto a cerrar ventanas, y vuelven los miedos. Proliferan los profetas de calamidades que, dentro de la iglesia, velan para no perder poder, y hay miopía para ver los signos de los tiempos de un mundo que pide una palabra de paz y de amor, de justicia y de esperanza, y de compromiso firme. Lejos del aggiornamento, siguen las ceremonias anacrónicas, y vuelven los ornamentos y el latín…. Como decía el malogrado cardenal Martini, doscientos años separan la realidad de la iglesia de la realidad del mundo. Pero agradezco, desde el fondo del corazón, haber vivido aquellos años de esperanzas y de utopías. Agradezco que, pese a la actual involución, el espíritu de aquel 11 de octubre, todavía me da fuerza para intentar seguir la utopía del Evangelio. ¡Gracias, querido Papa Juan XXIII por haber sido un profeta de buena voluntad! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia

Mi país está “desencantao”

Publicado: 28 septiembre, 2012 en REFLEXIONES
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MI PAÍS ESTÁ “DESENCANTAO”
BENE LUIS GALÁN, benegalan@hotmail.com
TALAYUELA (CÁCERES).

ECLESALIA, 28/09/12.- Llevo un mes en España, estoy aterrizando de mi experiencia de VOLPA, el programa de voluntariado Internacional de la Fundación Entreculturas ONGD la que me ha regalado la oportunidad de estar como voluntaria en las Comunidades Eclesiales de Base en Nicaragua durante dos años, y ahora, en estos momentos me atrevo a compartir mis primeras impresiones.

Dejé España como ese país al que todos querían llegar y donde todos queríamos estar, porque aquí se cumplían nuestros verdaderos sueños… y a mi vuelta lo encuentro no solamente con que nos están robando la oportunidad de soñar, sino que además esta “desencantao”, y lo que es peor éste desencanto nos esta paralizando…

 “Todo el mundo habla de la crisis aunque no la sufra… todo el mundo oye hablar de la crisis y siente pánico… todo el mundo vive la crisis atrincherado en si mismo pensando que puede ser la próxima víctima y está “acobardao”…

A alguien le interesa mantenernos así… Y lo que es peor aun, se lo estamos poniendo en bandeja… se lo estamos consintiendo…

Yo pensaba desde Nicaragua, que a lo mejor toda esta crisis nos devolvía la ilusión por empezar a vivir de nuevo con otros valores que creíamos tener perdidos… valores como la solidaridad y que ahora tenemos oportunidad de poner en práctica, valores como la justicia social donde hay mucha cancha para poder apelar y apoyar, o ese otro valor como es la igualdad y que tendría que ser una asignatura constante en nuestras vidas… y obligarnos a lanzar también nuestra mirada un poco mas allá … hacia el Sur … y apoyar y denunciar para que juntos puedan salir de esa eterna crisis que padecen…

Y esto no es imposible, sino todo lo contrario muy factible… pero un país desencantado es un país muerto…. y nadie merece vivir muriendo… Yo no quiero entrar en esta dinámica de desencanto, tristeza y decepción… sobretodo después de experimentar durante dos años que con ilusión, alegría y sin perder la esperanza… todo se puede conseguir y en momentos y circunstancias mucho mas difíciles por las que ahora aquí podemos estar pasando…

¿Como contagiar la alegría ante este desencanto?, Necesitamos el arrojo y la valentía que da el estar enamorado… todos tenemos algo o alguien a nuestro alrededor por el que sentimos cariño, cercanía, afecto… El vivir “enamorado” te acciona, te revoluciona, y te rebela… solo necesitamos un motivo para seguir luchando y le tenemos al lado, el otro. Un sueño en común… queremos otro mundo… ¿No es buen motivo para ponernos en marcha? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Invitación a la utopía

Publicado: 24 septiembre, 2012 en PUBLICACIONES
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Nuevo libro de Juan José Tamayo
INVITACIÓN A LA UTOPÍA
Estudio histórico para tiempos de crisis
EDITORIAL TROTTA, editorial@trotta.es
MADRID. 

ECLESALIA, 24/09/12.- No corren tiempos propicios para la utopía. Pero quizá sea esa su característica principal: la de tener que avanzar contra viento y marea. Calificar a una persona o a un proyecto de utópicos no es precisamente un piropo. Más bien, todo lo contrario: puede ser un insulto o, al menos, una crítica. La situación de destierro en que viven hoy las personas y los proyectos utópicos es muy similar a la de los poetas en la República de Platón: son expulsados de la ciudad ideal porque no alcanzan la verdad.

Acaba de aparecer el nuevo libro de Juan José Tamayo que se propone intervenir en el actual debate en torno a dos concepciones de la razón, la utópica y la científico-técnica, con un doble objetivo: por una parte, rehabilitar y activar la utopía con sentido crítico y dialéctico en medio de la oscuridad del presente; por otra, ponerla al servicio de la emancipación humana y de la liberación de los pueblos.

Para ello estudia pormenorizadamente algunos de los hitos más importantes de la historia de la utopía, de las contrautopías y de las distopías. Empieza con los principales cultivadores del género utópico en Grecia: los escritores Homero y Hesíodo, los urbanistas Hipódamo de Mileto y Faleas de Calcedonia y el filósofo Platón, considerado el padre de la utopía. No se olvida de sus críticos más madrugadores y agudos: Aristófanes y Aristóteles. Continúa en la Edad Media con el análisis de la utopía del milenarismo, de la Ciudad de Dios de Agustín de Hipona y de las Tres Edades de Joaquín de Fiore, que ejerció una extraordinaria influencia en la posterior filosofía de la historia y en los movimientos revolucionarios modernos.

Presta especial atención a las creaciones utópicas de Tomás Moro, Tomasso Campanella y Francis Bacon, las más emblemáticas en el género literario y analiza en profundidad los problemas que plantean, sobre todo a la hora de compaginar la comunidad de vida con el respeto a la individualidad. Profundiza en algunas de las utopías revolucionarias de la Modernidad: el socialismo utópico, el marxismo y el anarquismo. En esta historia se incorpora, quizá por primera vez, a la utopía feminista, que reconstruye en sus momentos estelares desde la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1791), de Olympia de Gouges hasta El segundo sexo (1948), de Simone de Beauvoir, pasando por Vindicación de los Derechos de la Mujer (1792), de Mary Wollstonecraft, la Declaración de Sentimientos (1848), de Seneca Falls, y la utopía feminista socialista.

El recurrido histórico se completa con las distopías del siglo XX y con la más reciente utopía alterglobalizadora de los Foros Sociales Mundiales concretada en la crítica a la dictadura de los mercados y en la propuesta de “otro mundo posible”, donde convergen tendencias políticas, corrientes intelectuales y movimientos emancipatorios de distinto signo. Es, junto con la utopía feminista, sin duda, una de las aportaciones más significativas de la obra.

La historia constituye la base para la posterior reflexión filosófica y teológica sobre la utopía. Uno de los capítulos centrales del libro está dedicado a recuperar el verdadero sentido y significado del término utopía, a partir de las reflexiones de los pensadores del siglo XX que han reflexionado sobre el tema desde diferentes enfoques, tanto los que han elaborado una filosofía de la esperanza, como Bloch, Marcel, Ricoeur, Kolakowski, Laín Entralgo, entre otros, y una sociología de la utopía como el clásico y madrugador Karl Mannheim, cuanto los que han desarrollado una filosofía de la utopía negativa, como algunos autores de la Escuela de Frankfurt.

Como teólogo de la liberación y especialista en los estudios bíblicos, Tamayo dedica un extenso capítulo, sin duda muy logrado dada su especialidad en el tema, al estudio de la Biblia como enciclopedia de utopías y contra-utopías, esperanzas y desesperanzas, promesas e incumplimientos en la Biblia, que tiene la mirada puesta en la tierra prometida, bajo la inspiración de los teólogos de la esperanza. Le sirven de guía el teólogo Jürgen Moltmann, el sociólogo Max Weber y el filósofo Hermann Cohen, quienes destacan la originalidad del pensamiento hebreo al colocar el desarrollo de la humanidad en el futuro, mientras que los demás pueblos lo remiten a un pasado dorado. Es este un capítulo que tiene la impronta de la antropología bíblica de la esperanza, de la idea de mesianismo y de la concepción de la existencia como historia.

Tamayo no desconoce algunas de las principales críticas la utopía, como las de Popper, Hayek, Günther, Ciran, Himkelammert, etc., sino que las tiene muy en cuenta y las expone con objetividad y respeto intelectual. Pero el libro no se queda en la crítica. Ni el tema ni la orientación del mismo justificarían dicho final, que sería muy amargo. Tras las críticas, viene un capítulo, el último, dedicado a la rehabilitación de la utopía, pero no apologética e ingenuamente, sino con sentido crítico: una utopía no mitificada, descolonizadora, con intencionalidad ética, en un horizonte laico y desde la pluralidad de tradiciones emancipatorias.

Con este libro Tamayo completa con brillantez y rigor histórico, filosófico y teológico, su trilogía sobre la utopía, cuyas dos entregas anteriores son: Religión, razón y esperanza. El pensamiento de Ernst Bloch (1992), su tesis doctoral en filosofía bajo la dirección del profesor Carlos Parías, y Para comprender la escatología cristiana (32008), uno de los mejores estudios de la esperanza cristiana en diálogo con las utopías históricas.

¿Utopía en tiempos de crisis? Es la pregunta que guía toda la obra. Las utopías tienen su temporalidad, afirma Ernst Bloch. Es precisamente en tiempos de crisis cuando los oprimidos expresan su descontento e indignación, radicalizan su sentido crítico y formulan utopías movilizadoras de las energías emancipatorias de la humanidad, que son desarrolladas en sus diferentes géneros literarios: filosófico, narrativo, poético, ético, ficción, etc. Por eso este libro es una invitación a cultivar la utopía, a seguir escribiendo nuevos relatos utópicos y a pensar la realidad más allá los límites de lo posible, como sugiere Walt Whitman: “Antes del alba, subí a las colinas, miré los cielos apretados de luminarias y le dije a mi espíritu: cuando conozcamos todos estos mundos y el placer y la sabiduría de todas las cosas que contienen, ¿estaremos tranquilos y satisfechos? Y mi espíritu dijo: No, ganaremos esas alturas para seguir adelante”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más información: www.trotta.es

MENSAJE DEL XXXII CONGRESO DE TEOLOGÍA “CRISTIANISMO, MERCADO Y MOVIMIENTOS SOCIALES”
Celebrado en Madrid del 6 al 9 de septiembre de 2012
MADRID.

ECLESALIA, 10/09/12.- Del 6 al 9 de septiembre de 2012 nos hemos reunidos en Madrid cristianos y cristianas de las diferentes tradiciones eclesiales y de todos los continentes para reflexionar sobre Cristianismo, mercado y movimientos sociales, intercambiar experiencias y buscar alternativas. Queremos compartir el siguiente mensaje

1 El mercado-centrismo es la institución suprema del neoliberalismo que convierte a los seres humanos en mercancía y en piezas subalternas del sistema, identifica la justicia con el cumplimiento de la legalidad, dictada por el mercado, y reduce los derechos humanos al derecho de propiedad. El mercado genera situaciones de muerte para  millones de seres humanos y para la  naturaleza.

2. Vemos con especial preocupación y nos provocan indignación las consecuencias de la crisis, provocada por los poderes financieros, que castiga injustamente a los sectores más vulnerables de la sociedad en todo el mundo, y de manera especial en algunos países de Europa como Grecia, Portugal y España, donde se está produciendo un espectacular incremento de la pobreza en una sociedad con recursos suficientes para satisfacer las necesidades de la población.

3. En medio de esta situación valoramos positivamente los gestos de solidaridad de algunos miembros del clero y de la jerarquía eclesiástica, pero expresamos nuestro malestar e indignación ante el silencio de la Conferencia Episcopal Española, tan locuaz en otras ocasiones y ante otras cuestiones. La sociedad percibe dicho silencio como  escándalo y complicidad con quienes han provocado la crisis. Nosotros lo consideramos insensibilidad ante la injusticia, alejamiento del mensaje liberador del Evangelio y falta de compasión con las víctimas. Creemos que tal actitud se debe a la cómoda instalación de la Iglesia institucional en una situación de privilegio. Lo que contrasta con los recortes en todos los terrenos.

4. Nosotros mismos, los participantes en este Congreso, no estamos exentos de contradicciones e incoherencias entre nuestro modo de pensar alternativo y nuestra forma de vivir acomodaticia, nuestra actitud crítica y nuestra práctica conformista; la crítica al consumo y nuestro consumismo; la opción por los pobres y nuestra falta de testimonio de pobreza.

5. La respuesta a la crisis requiere un nuevo paradigma que se traduzca en transformaciones estructurales, revolución de la subjetividad y de las conciencias, de los hábitos de vida y de las relaciones personales, bajo la guía y la prioridad de los valores éticos, presentes en todas las tradiciones religiosas, morales y espirituales, si bien con frecuencia incumplidos. Entre ellos cabe destacar: la dignidad humana frente al trato inhumano que reciben millones de seres humanos; el respeto a la vida, contra la violencia en sus diversas formas; la justicia global; la verdad, la honradez y la igualdad de género.

6. Reconocemos la importancia de los movimientos sociales, que constituyen mediaciones necesarias para transformar la realidad; son alternativa al pensamiento único y a la globalización neoliberal; recuperan valores que parecían en vías de extinción y se rebelan contra una realidad caracterizada por la explotación, la dominación y la tendencia a reducir la razón a mero cálculo.

7. Especial significación ha reconocido el Congreso al feminismo como teoría de la emancipación y de la igualdad no clónica entre hombres y mujeres; práctica de la sororidad internacional y defensa de las reivindicaciones de las mujeres, que, con frecuencia, se ven relegadas en nombre de “intereses generales superiores”, incluso en los propios movimientos sociales.

8. No podemos instalarnos en el pesimismo y el fatalismo históricos. Existen alternativas. Por eso apoyamos y hacemos nuestras las iniciativas siguientes para salir de la crisis: creación de una asamblea constituyente, desobediencia civil, banca ética, tasa Tobin, reparto del trabajo, universalización de los servicios sociales, reconocimiento de la ciudadanía a todos los residentes en nuestro territorio, pactos de ayuda mutua sin subordinación, soberanía alimentaria, cambio en los modelos de producción, etc.

9. Como cristianas y cristianos nos comprometemos a:

  • Recuperar la herencia de Jesús, que se caracteriza por la opción por los excluidos y marginados, la compasión como principio de actuación y la afirmación de la autoridad de los que sufren.
  • Seguir el espíritu y la práctica de Jesús, que consiste en humanizar el mundo comenzando por los últimos, luchar contra el olvido de las víctimas y ponernos de su lado.
  • Afirmar la incompatibilidad entre Dios y el Dinero y luchar contra el Imperio del Dinero.
  • Practicar la resistencia al sistema desde la no violencia activa
  • Participar activamente en los movimientos sociales, los antiguos y los nuevos, y de manera especial en los diferentes Foros Sociales, que trabajan por “Otro Mundo Posible”, y en el movimiento de los Indignados, en cuyo horizonte se sitúa Jesús de Nazaret, Indignado con las autoridades religiosas, el patriarcado y los poderes políticos y económicos de su tiempo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Madrid, 9 de septiembre de 2012.

Para más información: http://www.congresodeteologia.info

Curar la sordera

Publicado: 5 septiembre, 2012 en BIBLIA
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23 Tiempo ordinario (B) Marcos 7,31-37
CURAR LA SORDERA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 05/09/12.- La curación de un sordomudo en la región pagana de Sidón está narrada por Marcos con una intención claramente pedagógica. Es un enfermo muy especial. Ni oye ni habla. Vive encerrado en sí mismo, sin comunicarse con nadie. No se entera de que Jesús está pasando cerca de él. Son otros los que lo llevan hasta el Profeta.

También la actuación de Jesús es especial. No impone sus manos sobre él como le han pedido, sino que lo toma aparte y lo lleva a un lugar retirado de la gente. Allí trabaja intensamente, primero sus oídos y luego su lengua. Quiere que el enfermo sienta su contacto curador. Solo un encuentro profundo con Jesús podrá curarlo de una sordera tan tenaz.

Al parecer, no es suficiente todo aquel esfuerzo. La sordera se resiste. Entonces Jesús acude al Padre, fuente de toda salvación: mirando al cielo, suspira y grita al enfermo una sola palabra: “Effetá”, es decir, “Abrete”. Esta es la única palabra que pronuncia Jesús en todo el relato. No está dirigida a los oídos del sordo sino a su corazón.

Sin duda, Marcos quiere que esta palabra de Jesús resuene con fuerza en las comunidades cristianas que leerán su relato. Conoce a más de uno que vive sordo a la Palabra de Dios. Cristianos que no se abren a la Buena Noticia de Jesús ni hablan a nadie de su fe. Comunidades sordomudas que escuchan poco el Evangelio y lo comunican mal.

Tal vez uno de los pecados más graves de los cristianos es esta sordera. No nos detenemos a escuchar el Evangelio de Jesús. No vivimos con el corazón abierto para acoger sus palabras. Por eso, no sabemos escuchar con paciencia y compasión a tantos que sufren sin recibir apenas el cariño ni la atención de nadie.

A veces se diría que la Iglesia, nacida de Jesús para anunciar la Buena Noticia de Jesús, va haciendo su propio camino, lejos de la vida concreta de preocupaciones, miedos, trabajos y esperanzas de la gente. Si no escuchamos bien las llamadas de Jesús, no pondremos palabras de esperanza en la vida de los que sufren.

Hay algo paradójico en algunos discursos de la Iglesia. Se dicen grandes verdades y se proclaman mensajes muy positivos, pero no tocan el corazón de las personas. Algo de esto está sucediendo en estos tiempos de crisis. La sociedad no está esperando “doctrina social” de los especialistas, pero escucha con atención una palabra clarividente, inspirada en el Evangelio y pronunciada por una Iglesia sensible al sufrimiento de las víctimas, que sale instintivamente en su defensa invitando a todos a estar cerca de quienes más ayuda necesitan para vivir con dignidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

CURAR A SURDEZ

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

A cura de um surdo-mudo na região paga de Sídon é narrada por Marcos com uma intenção claramente pedagógica. É um doente muito especial. Não ouve nem fala. Vive encerrado em si mesmo, sem comunicar-se com ninguém. Não se apercebe de que Jesus está a passar próximo dele. São outros os que o levam até ao Profeta.

Também a atuação de Jesus é especial. Não impõe as Suas mãos sobre ele como Lhe pediram, mas chama-o a parte e leva-o a um local retirado das pessoas. Ali trabalha intensamente, primeiro, os seus ouvidos e depois, a sua língua. Quer que o doente sinta o Seu contacto curador. Só um encontro profundo com Jesus poderá curá-lo de uma surdez tão tenaz.

Ao que parece, não é suficiente todo aquele esforço. A surdez resiste. Então Jesus apela ao Pai, fonte de toda a salvação: olhando o Céu, suspira e grita ao doente uma só palavra: “Effetá”, que quer dizer, “Abre-te”. Esta é a única palavra que pronuncia Jesus em todo o relato. Não é dirigida aos ouvidos do surdo mas ao seu coração.

Sem dúvida, Marcos quer que esta palavra de Jesus ressoe com força nas comunidades cristãs que leram o seu relato. Conhece mais de um que vive surdo à Palavra de Deus. Cristãos que não se abrem à Boa Nova de Jesus nem falam a ninguém da sua fé. Comunidades surdas-mudas que escutam pouco o Evangelho e o comunicam mal.

Talvez um dos pecados mais graves dos cristãos é esta surdez. Não nos detemos a escutar o Evangelho de Jesus. Não vivemos com o coração aberto para acolher as Suas palavras. Por isso, não sabemos escutar com paciência e compaixão a tantos que sofrem sem receber o carinho nem a atenção de ninguém.

Por vezes dir-se-ia que a Igreja, nascida de Jesus para anunciar a Boa Nova de Jesus, vai fazendo o se próprio caminho, longe da vida concreta de preocupações, medos, trabalhos e esperanças das pessoas. Se não escutamos bem as chamadas de Jesus, não colocaremos palavras de esperança na vida dos que sofrem.

Há algo de paradoxal em alguns discursos da Igreja. Diz-se grandes verdades e proclamam-se mensagens muito positivas, mas não se toca o coração das pessoas. Algo disto está a acontecer nestes tempos de crise. A sociedade não está à espera de “doutrina social” dos especialistas, mas escuta com atenção uma palavra clarividente, inspirada no Evangelho e pronunciada por uma Igreja sensível ao sofrimento das vítimas, que sai instintivamente em sua defesa convidando todos a estarem próximos de quem mais ajuda necessita para viver com dignidade.

 

GUARIRE LA SORDITÀ

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

La guarigione di un sordomuto nella regione pagana di Sidone è raccontata da Marco con un’intenzione educativa chiara. È un infermo molto speciale. Non sente né parla. Vive rinchiuso in se stesso, senza comunicare con nessuno. Non si rende conto che Gesù sta passando vicino a lui. Sono gli altri che lo portano fino al Profeta.

Anche l’azione di Gesù è speciale. Non impone le mani su di lui come gli hanno chiesto, ma lo porta in disparte, in un luogo lontano dalla gente. Lì agisce con forza, prima sulle orecchie e poi sulla lingua. Vuole che l’infermo senta il suo contatto guaritore. Solo un incontro profondo con Gesù potrà guarirlo dalla sua sordità così grave.

A quanto pare, non è sufficiente tutto quello sforzo. La sordità rimane. Allora Gesù si rivolge al Padre, fonte di ogni salvezza: guardando il cielo, sospira e grida all’infermo una sola parola: Effatà, cioè Apriti. Questa è l’unica parola pronunciata da Gesù in tutto il racconto. Non è rivolta alle orecchie del sordo, ma al suo cuore.

Marco, senza dubbio, vuole che questa parola di Gesù risuoni con forza nelle comunità cristiane che leggeranno il suo racconto. Conosce più di uno che vive sordo alla Parola di Dio. Cristiani che non si aprono alla Buona Notizia di Gesù e non parlano a nessuno della loro fede. Comunità sordomute che ascoltano poco il Vangelo e lo comunicano male.

Forse uno dei peccati più gravi dei cristiani è questa sordità. Non ci fermiamo ad ascoltare il Vangelo di Gesù. Non viviamo con il cuore aperto a ricevere le sue parole. Per questo, non sappiamo ascoltare con pazienza e compassione tanti che soffrono senza ricevere un po’ di affetto o attenzione da qualcuno.

A volte sembra che la Chiesa, nata da Gesù per annunciare la Buona Notizia di Gesù, vada facendo il proprio cammino, lontano dalla vita concreta delle preoccupazioni, paure, fatiche e speranze della gente. Se non ascoltiamo bene gli appelli di Gesù, non porremo parole di speranza nella vita di chi soffre.

C’è qualcosa di paradossale in alcuni interventi della Chiesa. Si dicono grandi verità e si proclamano messaggi molto positivi, ma non toccano il cuore delle persone. Qualcosa del genere sta accadendo in questi tempi di crisi. La società non sta aspettando “dottrina sociale” dagli specialisti, ma ascolta attentamente una parola chiaroveggente, ispirata dal Vangelo e pronunciata da una Chiesa sensibile alla sofferenza delle vittime, che esce istintivamente in loro difesa, invitando tutti a essere vicini a quelli che sono più bisognosi di aiuto per vivere con dignità.

GUERIR LA SURDITE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

La guérison d’un sourd-muet dans la région païenne de Sidon est décrite par Marc dans une intention clairement pédagogique. C’est un malade très spécial car il n’entend ni ne parle. Il vit refermé sur lui-même, sans communication avec personne. Il ne sait pas que Jésus est en train de passer près de lui. Ce sont d’autres personnes qui le conduisent auprès du Prophète.

La manière d’agir de Jésus est spéciale aussi. Il n’impose pas ses mains sur lui, comme on lui a demandé, mais il le prend à part et l’emmène dans un lieu éloigné des gens. Et là, il travaille intensément, d’abord ses oreilles et ensuite sa langue. Il veut que le malade sente son contact capable de guérir. Seule une profonde rencontre avec Jésus pourra le guérir d’une surdité si intense.

A première vue, tout cet effort n’est pas suffisant. La surdité demeure. Alors Jésus invoque le Père, source de tout salut : en regardant vers le ciel, il soupire et crie sur le malade en disant un seul mot. « Effeta », c’est-à-dire « Ouvre-toi ». C’est le seul mot prononcé par Jésus dans tout ce récit. Il ne s’adresse pas aux oreilles du sourd mais à son cœur.

Sans doute, Marc veut que cette parole de Jésus résonne avec force dans les communautés chrétiennes qui liront son récit. Il en connaît qui font la sourde oreille à la Parole de Dieu. Des chrétiens qui refusent de s’ouvrir à la Bonne Nouvelle de Jésus et qui ne parlent à personne de leur foi. Des communautés de sourds-muets qui écoutent peu l’évangile et qui ne le transmettent pas bien.

Cette surdité constitue peut-être l’un des péchés les plus graves des chrétiens. Nous ne nous arrêtons pas pour écouter l’Evangile de Jésus. Nous n’avons pas un cœur ouvert à l’accueil de ses paroles. C’est pourquoi nous ne savons pas écouter avec patience et compassion tant des gens qui souffrent sans à peine recevoir ni l’affection ni l’attention de personne.

On dirait que parfois l’Eglise, née de Jésus pour annoncer la Bonne Nouvelle de Jésus, fait son chemin loin de la vie concrète, loin des soucis, des peurs, des travaux, et loin de l’espérance des gens. Si nous n’écoutons pas bien les appels de Jésus, nous ne mettrons pas des paroles d’espérance dans la vie de ceux qui souffrent.

Il y a quelque chose de paradoxal dans les discours de l’Eglise. On annonce de grandes vérités et on proclame des messages très positifs mais qui ne touchent pas le cœur des gens. Quelque chose de ce genre est en train d’arriver en ces temps de crise. La société n’attend pas de la « doctrine sociale » de la part des spécialistes ; mais elle écoute avec attention une parole clairvoyante, inspirée de l’Evangile et prononcée par une Eglise sensible à la souffrance des victimes ; une Eglise qui instinctivement prend leur défense en invitant tout le monde à être proche de ceux qui on le plus besoin d’aide pour vivre dans la dignité.

HEAL OUR DEAFNESS

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

The story of healing of a deaf and dumb man in the pagan region of Sidon is brought up by Mark clearly for pedagogical reasons. The deaf and dumb is a very special type of sick man. He cannot speak with or hear anyone. Locked up in his own world, the patient cannot communicate with anyone. Hence he does not know that Jesus is passing by. He has to be taken by others to where Jesus will pass by.

Jesus’ reaction, too, is very special. He does not lay his hands on the deaf and dumb as requested; rather Jesus takes him aside to a place away from the crowds. It is there that Jesus starts working on him, first in his ears, then in his tongue. Jesus wants the man to experience his healing touch. Only a personal encounter with Jesus will be able to cure such terrible

handicap.

Apparently, even such efforts were not enough. The deafness persisted. Jesus, then, prayed to his Father, the source of all salvation, looking up to heaven and with a deep sigh said, “Effeta,” which means “Open up”. Apparently, that was the only word spoken by Jesus during the whole incident. It is not addressed to the man’s ears but to his heart.

Evidently, Mark wants that this word of Jesus be heard very clearly among the Christian communities that will later read this story. He knows that many of them were deaf to the Word of God. Such are all the Christians who are not open to the Good News of Jesus and those who never speak about their Faith to others. There are Communities that are deaf and dumb because they hear little about the Gospel and, therefore, do not know how to communicate it to others.

This type of deafness is perhaps one of the most serious sins of some Christians today. We don’t find time to listen to the Gospel of Jesus. We don’t live with our hearts open to welcome His Word. Hence, we don’t have the patience to listen compassionately to so many who suffer a total absence of love and attention.

At times, one could say that the Church, founded by Jesus for the main purpose of announcing the Good News, is continuing its existence totally

unmindful of so many problems, fears, anxieties and hopes from so many people. If we can’t hear well the words of Jesus, we will not be able to find the right words of hope and courage for those living in suffering.

There is something paradoxical in some of the pronouncements of the Church. They contain great truths and their statements are very positive and true, but they don’t seem to touch people’s hearts. This could also be happening now, at times of crisis. Society is not expecting any “social doctrines” from specialists and, on the other hand, keeps waiting and listening for a clear message, inspired in the Gospel and proclaimed by a Church that is sensitive to the suffering people. This Church must come out in defence of the victims and invite everyone to help them to come back to a life of dignity and humaneness.

 

GORRERIA SENDATU

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Sidon lurralde paganoan gormutu bat sendatu izana dakar Markosek, argi eta garbi asmo pedagogikoaz. Gaixo berezia da oso. Ez entzuten du, ez hitz egiten. Bere baitan hesiturik bizi da, inorekin komunikatu gabe. Ez daki Jesus bere inguruan dabilela ere. Beste batzuek eraman dute Profetagana.

Orobat da berezia Jesusen jokabidea. Ez dizkio eskuak ezarri eskatu dioten bezala, baizik eta berekin aparte hartu eta jenderik ez den leku batera eraman du. Hain biziki lan egin du: lehenik haren entzumenaren gainean, ondoren haren mihiaren gainean. Gaixoak bere ukitu sendatzailea senti dezan nahi du. Jesusekin topo egite sakon batek bakarrik sendatu ahal izango du hartarainoko gorreria gogorretik.

Itxuraz, ez da aski izan ahalegin hura guztia. Gorreriak bereari eutsi dio. Orduan, Aitagana jo du Jesusek, salbazio ororen iturrira: zerura begira jarri, hasperen bat egin eta hitz bakar bat esan dio gaixoari: «Effeta», hau da, «Ireki hadi». Hitz hau bakarrik jaulki du Jesusek kontakizun osoan. Ez da gorraren entzumenari esana, baizik haren bihotzari.

Dudarik gabe, Jesusen hitz honek, entzungo duten kristau-elkarteetan, indartsu jo dezan nahi du Markosek. Jainkoaren Hitzaren aurrean gorreriak jotako bat baino gehiago ezagutzen du. Jesusen Berri Onari irekitzen ez zaizkion kristauak; beren fedeaz ere inori hitz egiten ez diotenak. Elkarte gormutuak dira, Ebanjelioa gutxi entzuten eta oker komunikatzen dutenak.

Gorreria dateke kristauen bekatu larrienetako bat. Ez diogu ematen Jesusen Ebanjelioa entzuteari. Ez diogu bihotza irekitzen haren hitzak onartzeari. Horrenbestez, ez gara gai pazientziaz eta errukiaz entzuteko sufritzen ari den hainbat eta hainbat jenderi, inoren laztanik eta arretarik jaso gabe.

Batzuetan ematen du, Eliza, Jesusen Berri Ona hots egiteko Jesusengandik beragandik jaioa den hori, bere bide propioa ari dela egiten, jendearen kezka, beldur, lan eta esperantzaren bizitza zehatzetik urrun. Alabaina, Jesusen deiak entzuten ez baditugu, ezin ezarriko dugu esperantza-hitzik sufritzen ari direnen bizitzan.

Bada zerbait paradoxazkorik Elizaren zenbait diskurtsotan. Egia handiak esan, bai; mezu oso baikorrak hots egin, bai; baina jendearen bihotza ukitzen ez dutenak. Horrelako zerbait ari da gertatzen krisialdi honetan. Gizartea ez dago espezialisten «doktrina sozialaren» zain; baina arretaz entzuten du hitz argi bat, Ebanjelioan inspiratua eta biktimen sufrimenduaz sentibera den Elizak esana, senez halakoen defentsan atera eta, duintasunez bizi ahal izateko, laguntzarik handiena behar dutenen alde jotzera gizon-emakume guztiak gonbidatuz.

 

GUARIR LA SORDESA

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

La guarició d’un sordmut a la regió pagana de Sidó està narrada per Marc amb una intenció clarament pedagògica. És un malalt molt especial. Ni sent ni parla. Viu tancat en si mateix, sense comunicar-se amb ningú. No s’assabenta que Jesús està passant prop seu. Són altres els que el porten fins al Profeta.

També l’actuació de Jesús és especial. No imposa les seves mans sobre ell com li han demanat, sinó que el pren a part i el porta a un lloc retirat de la gent. Allà treballa intensament, primer les orelles i després la seva llengua. Vol que el malalt senti el seu contacte guaridor. Només una trobada profunda amb Jesús podrà guarir-lo d’una sordesa tan tenaç.

Pel que sembla, no és suficient tot aquell esforç. La sordesa es resisteix. Jesús va al Pare, font de tota salvació: mirant al cel, sospira i diu al malalt una sola paraula: “Efatà”, és a dir, “obre’t”. Aquesta és l’única paraula que pronuncia Jesús en tot el relat. No s’adreça a les oïdes del sord sinó al seu cor.

Sens dubte, Marc vol que aquesta paraula de Jesús ressoni amb força a les comunitats cristianes que llegiran el seu relat. En coneix a més d’un que viu sord a la Paraula de Déu. Cristians que no s’obren a la Bona Notícia de Jesús ni parlen a ningú de la seva fe. Comunitats sordmudes que escolten poc l’Evangeli i el comuniquen malament.

Potser un dels pecats més greus dels cristians és aquesta sordesa. No ens aturem a escoltar l’Evangeli de Jesús. No vivim amb el cor obert per acollir les seves paraules. Per això, no sabem escoltar amb paciència i compassió a tants que pateixen sense rebre gairebé l’afecte ni l’atenció de ningú.

De vegades es diria que l’Església, nascuda de Jesús per anunciar la Bona Notícia de Jesús, va fent el seu propi camí, lluny de la vida concreta de preocupacions, pors, treballs i esperances de la gent. Si no escoltem bé les crides de Jesús, no posarem paraules d’esperança en la vida dels que pateixen.

Hi ha alguna cosa paradoxal en alguns discursos de l’Església. Es diuen grans veritats i es proclamen missatges molt positius, però no toquen el cor de les persones. Una mica d’això està succeint en aquests temps de crisi. La societat no està esperant “doctrina social” dels especialistes, però escolta amb atenció una paraula clarivident, inspirada en l’Evangeli i pronunciada per una Església sensible al patiment de les víctimes, que surt instintivament en la seva defensa convidant tothom a estar a prop dels qui més ajuda necessiten per viure amb dignitat.

CURAR A XORDEIRA

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

A curación dun xordomudo na rexión pagá de Sidón está narrada por Marcos cunha intención claramente pedagóxica. É un enfermo moi especial. Nin oe nin fala. Vive fechado en si mesmo, sen comunicarse con ninguén. Non se decata de que Xesús está pasando preto del. Son outros os que o levan ata o Profeta.

Tamén a actuación de Xesús é especial. Non impón as súas mans sobre el como lle pediron, senón que o toma aparte e lévao a un lugar retirado da xente. Alí traballa intensamente, primeiro os seus oídos e logo a súa lingua. Quere que o enfermo senta o seu contacto curador. Só un encontro profundo con Xesús poderá curalo dunha xordeira tan tenaz.

Ao parecer, non é suficiente todo aquel esforzo. A xordeira resístese. Entón Xesús acode ao Pai, fonte de toda salvación: mirando ao ceo, suspira e grita ao enfermo unha soa palabra: “Effetá”, é dicir, “Abrete”. Esta é a única palabra que pronuncia Xesús en todo o relato. Non está dirixida aos oídos do xordo senón ao seu corazón.

Sen dúbida, Marcos quere que esta palabra de Xesús resoe con forza nas comunidades cristiás que lerán o seu relato. Coñece a máis dun que vive xordo á Palabra de Deus. Cristiáns que non se abren á Boa Noticia de Xesús nin falan a ninguén da súa fe. Comunidades xordomudas que escoitan pouco o Evanxeo e comunícano mal.

Talvez un dos pecados máis graves dos cristiáns é esta xordeira. Non nos detemos a escoitar o Evanxeo de Xesús. Non vivimos co corazón aberto para acoller as súas palabras. Por iso, non sabemos escoitar con paciencia e compaixón a tantos que sofren sen recibir apenas o agarimo nin a atención de ninguén.

Ás veces diríase que a Igrexa, nacida de Xesús para anunciar a Boa Noticia de Xesús, vai facendo o seu propio camiño, lonxe da vida concreta de preocupacións, medos, traballos e esperanzas da xente. Se non escoitamos ben as chamadas de Xesús, non poremos palabras de esperanza na vida dos que sofren.

Hai algo paradoxal nalgúns discursos da Igrexa. Dinse grandes verdades e proclámanse mensaxes moi positivas, pero non tocan o corazón das persoas. Algo disto está sucedendo nestes tempos de crises. A sociedade non está esperando “doutrina social” dos especialistas, pero escoita con atención unha palabra clarividente, inspirada no Evanxeo e pronunciada por unha Igrexa sensíbel ao sufrimento das vítimas, que sae instintivamente na súa defensa invitando a todos a estar preto de quen necesitan máis axuda para vivir con dignidade.