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Hemos dado a luz

Publicado: 16 mayo, 2013 en ACTUALIDAD
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manos-de-bebeHEMOS DADO A LUZ
CRISTINA y CÉSAR, eclesalia@eclesalia.net
MADRID.

ECLESALIA, 16/05/13.- Estaba en la oscuridad de las entrañas de mamá y ha visto la luz. Se encontraba bien, tranquila, creciendo, feliz, en lo oscuro del vientre de su madre y salió a la luz. Eran las cuatro de la madrugada y fuera todo era oscuridad y silencio, pero ella encontró la luz.

Nos ha iluminado, es tranquila, esplendorosa y sigue deseando que le quieran tanto como Dios. “La noche es tiempo de salvación” y nos la ha traído a borbotones tanto como tanta felicidad que sentimos.

Le esperan días de gozos y esperanzas, nos proponemos acompañarla con todo nuestro cariño. Es la pequeña de cinco, y sus hermanas y hermanos ya la han visto. Han visto la luz que nos ha traído, la vida en el más inmenso sentido de la palabra. La viva conciencia de un nuevo ser humano que llega a este mundo en busca de la felicidad.

Nos sentimos felices. Nuestra Eclesalia aumenta la familia. Hemos dado a luz a nuestra preciosa Lidia.

Paz y bien.

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1mayoCONSTRUIR UN FUTURO NUEVO
Comunicado de la HOAC y JOC ante el 1º de Mayo
HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA y JOVENTUD OBRERA CRISTIANA, difusion@hoac.es
MADRID.

ECLESALIA, 30/04/13.- El 1º de mayo ha sido históricamente un símbolo de la lucha del movimiento obrero por afirmar la dignidad de la persona en el trabajo. Las reivindicaciones del 1º de mayo se plantean en España, en un escenario con datos tan sangrantes como una cifra que supera los 6 millones de personas desempleadas, y una tasa de paro que entre los jóvenes se sitúa en torno al 55%. Más de 1,8 millones de hogares tienen a todos sus miembros en paro, la edad de jubilación se ha prolongado más allá de los 65 años, se está produciendo una media de 115 desahucios al día, personas jubiladas estafadas por las preferentes…

Este 1º de mayo está muy marcado por la última Reforma laboral aprobada en febrero de 2012. La mercantilización del trabajo y las políticas que se vienen practicando, están quebrando el Estado de Bienestar, devaluando el Sector Público y recortando en servicios y prestaciones Están profundizando la desigualdad estructural que sufre el mundo obrero y del trabajo, continúan debilitando las relaciones laborales sin garantizar la seguridad de una vida digna para las personas, y están aumentando la vulnerabilidad que sufren las mujeres y los hombres del trabajo, especialmente sus sectores más débiles.

Estas duras realidades están ocasionando terribles costes humanos: Miles de familias que viven con ansiedad e incertidumbre, afectadas en sus relaciones por situaciones de tensión, angustia, estrés, depresión.

Una juventud que se siente sin futuro, y que está emigrando fuera del país afectada por el desempleo de larga duración y por la incapacidad de lograr independencia económica debido a la inestabilidad laboral y los bajos salarios. Familias a las que les son arrebatadas sus viviendas porque ya no pueden pagar las hipotecas. Trabajadores de otros lugares que deben volver a sus países de origen por falta de salidas laborales y perspectiva de futuro…

Así lo constatamos desde las situaciones vitales de precariedad de nuestros militantes y las personas con las que entramos en contacto a través de nuestro trabajo y compromisos.

Cada día es más evidente que todo esto que nos está sucediendo es algo mucho más profundo que una crisis económica. Es todo el entramado institucional el que ha perdido toda credibilidad. Todo ha quedado como barrido por un tsunami de inmoralidad, por una profunda quiebra moral y ética, a la que no se ha prestado mucha atención hasta que mayorita-riamente nos ha tocado el bolsillo, lo que es significativo para evaluar el problema que tenemos.

Nos enfrentamos a una crisis de humanidad, que afecta a la persona y a las relaciones sociales e institucionales, y que se materializa en las respuestas mercantilistas y no humanas que estamos dando a los grandes problemas que tenemos.

La sola recuperación de la economía no será suficiente para hacer efectivo el derecho al trabajo; más bien, lo que se está produciendo es una recuperación económica contra el trabajo, un empobrecimiento de la sociedad, el desarrollo de procesos de bajo costo en las relaciones de producción y consumo. El trabajo como derecho, en los términos y formas en que lo hemos conocido, no volverá, aun en el caso de que se produzca una recuperación económica.

Ya Juan Pablo II nos advertía en “Laborem Exercens” de la necesidad de la defensa de la dignidad del trabajo y su centralidad. Hoy este mensaje tiene una vigencia plena: “El trabajo humano es una clave, quizá la clave esencial, de toda la cuestión social”. “Los pobres (…) aparecen en muchos casos como resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano: bien sea porque se limitan las posibilidades del trabajo –es decir por la plaga del desempleo–, bien porque se desprecia el trabajo y los derechos que fluyen del mismo».

Se ha construido la economía de espaldas al trabajo y a las necesidades de las personas. Con los actuales niveles de desempleo, las personas nos vemos presionadas a trabajar bajo condiciones precarias, inseguras y con salarios indecentes. Y de la precariedad a la exclusión hay un margen muy pequeño.

Como movimientos cristianos en el mundo obrero y del trabajo, consideramos que a pesar de la situación caótica en la que nos encontramos, también se desarrolla el Plan de Dios. El Reino de Dios ya está en nosotros y entre nosotros: tenemos que vivir el Reino. O dicho de otro modo: para salir de la crisis en que nos encontramos, el camino consiste en vivir como ciudadanos del Reino de Dios.

Esto conlleva establecer relaciones de Comunión guiadas por la vivencia del Mandamiento Nuevo: un amor al prójimo que se fundamenta en el Amor de Dios (podemos amar porque Él nos amó primero). Vivir la comunión es la expresión del Reino de Dios en nuestras actividades cotidianas: Empresas, familias, Bancos, políticos y políticas, sindicatos, iniciativas de todo tipo…, que busquen comunión y que la construyan.

La comunión nos exige una transformación radical de nuestros modos de sentir, pensar y actuar. Esto es lo que necesi-tamos personalmente, como movimientos, en nuestra Iglesia y en nuestra sociedad.

Y para construir una sociedad humana es ineludible luchar por el derecho al trabajo y un trabajo decente, tal y como lo ha definido Benedicto XVI en Caritas in veritate.

La crisis nos llama no a salir de ella para volver a lo que teníamos, sino a construir un futuro nuevo, un mundo más justo y fraterno, un mundo que nos permita vivir como ciudadanos y ciudadanas del Reino de Dios.

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Mitra chupete Siro LópezPERMÍTANOS TRES REFLEXIONES, MONSEÑOR

AMELIA SÁNCHEZ, tonomeli@hotmail.com

VITORIA-GASTEIZ.

 

ECLESALIA, 25/04/13.- En el preciso momento en que el pasado lunes 15 de abril, el Presidente del Gobierno, obsequiaba al Obispo de Roma con la entrega de la camiseta de la “Roja”, por cierto, será por lo de la “Marca España”; en Madrid, Monseñor Rouco Varela abría la asamblea plenaria de los obispos españoles, mostrando su descontento con el Gobierno, por su supuesta indolencia para resolver las cuestiones del aborto. “No es fácil entender que todavía no se cuente ni siquiera con un anteproyecto de Ley que permita una protección eficaz del derecho a la vida de aquellos seres humanos inocentes… sangrante problema social que está teniendo efectos palpables en la demografía. España envejece y se debilita”.

Del matrimonio entre parejas del mismo sexo, que atañe, dijo: “a la estructuración básica de la vida social. Se trata de proteger adecuadamente un derecho tan básico de los niños como es el de tener una clara relación de filiación con un padre y una madre, o el de ser educados con seguridad jurídica como futuros esposos o esposas. “

De la formación ética y religiosa,” demasiado permeable al relativismo y la ideología de género “.

Permítanos solo tres reflexiones a sus palabras, Monseñor.

En primer lugar, que consideramos que está en su perfecto derecho de hacer tales manifestaciones, a título personal, o en representación de la Conferencia Episcopal si es el caso, y no solo eso, sino que también lo está en pedir al Gobierno, con todos los medios que le otorga el estado de derecho, la plasmación de lo que pide en el papel del B.O.E. ¡Faltaría más! Puede hacerlo al igual que cualquier ciudadano o cualquier otro grupo, puede pedir lo contrario.

Ahora bien, Monseñor, lo que no debe olvidar, es que la modulación de la estructura jurídica del estado de derecho, corresponde en exclusiva al poder civil, mediante las leyes que elabora o convalida el parlamento como expresión de la voluntad general de la ciudadanía, nunca al poder religioso, expresión de una parte de esa ciudadanía. Ya sabe, aquello de “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”.

Por último Monseñor, nos gustaría oírle a Vd., y en general a la jerarquía de la Iglesia Católica (alguna excepción sí que hay), un discurso claro y alto y una denuncia profética ante determinadas actuaciones del poder civil, que entendemos dañan brutalmente, a esos niños, a esas familias y en general a los más desprotegidos de la sociedad.

Pongamos unos ejemplos:

¿Por qué no dijo nada, cuando se les retiró el pasado año “la tarjeta sanitaria”, a los 150.000 sin papeles, o inmigrantes “irregulares”, que quedaron fuera del sistema sanitario común, salvo en determinadas situaciones o urgencia?

¿Por qué no se oye su rotunda voz, ni en general la de la jerarquía, cuando según la última E.P.A., el número de los desempleados bordea los seis millones de personas, de las que más de 2.600.000 no perciben ninguna prestación, y mas de 1.800.000, perciben un subsidio de 426 € mensuales o los 400 € del Plan Prepara?

¿Por qué no hemos oído una sola palabra cuando la reforma laboral de febrero de 2.012, posibilita el despido de trabajadores a través de un E.R.E., sin necesidad de autorización administrativa, conlleva el riesgo de desaparición del convenio colectivo, establece contratos indefinidos con un período de prueba de un año, y su resultado es que ha generado una subida en el número de parados, de 380.000 en un solo año?

¿Dónde está la defensa de los jóvenes, cuando el desempleo entre dicho colectivo supera el 55% de su población y muchos de ellos ya han tenido que emprender el camino de la emigración, a Inglaterra, Alemania, Países Nórdicos, Arabia Saudita, Emiratos árabes…?

¿Y cuando ya, esos hogares, que tienen a todos sus miembros activos en desempleo, son más de 1.750.000? ¿Por qué este sangrante silencio?

¿Y cuando tenemos el 27% de los ciudadanos del estado viviendo por debajo del umbral de la pobreza (menos de 7.300 € año) y también hay silencio…?

Qué poco se dice, por parte de de esa jerarquía eclesiástica, de todos los que han perdido su única vivienda como consecuencia de los desahucios.

Cuando a causa de la crisis el 25% de los niños españoles menores de de 16 años sufre malnutrición y sin embargo se quitan las becas comedor sabiendo que la dieta diaria en la escuela es la única garantía para muchas familias de alimentar de forma equilibrada a sus hijos ¿Tampoco esto merece una palabra de denuncia?

Cuando sabemos que el 30% de de los hijos de familias que subsisten con menos de 640€ al mes no consigue el graduado escolar. ¿Acaso no es tampoco momento adecuado para defender a los niños?

¿Acaso, todas las situaciones relatadas no son un atentado a la familia? ¿O el atentado a la familia, sigue pensando, Monseñor, que está en el matrimonio de personas del mismo sexo?

Ante estas situaciones y tantas otras que se están dando, también, queremos Monseñor, que alce su grave voz y diga de una vez por todas que un sistema económico que pone el beneficio de unos pocos por encima de la dignidad de las personas es inmoral, intrínsicamente malo, e incompatible con la moral cristiana, y que otra economía es posible y hay que emprender ya su búsqueda. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Del amor y otros demonios

Publicado: 24 enero, 2013 en DENUNCIA / ANUNCIO
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Llave amor Siro López

DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS
MARÍA TERESA SÁNCHEZ CARMONA, teresa_sc@hotmail.com
SEVILLA.

 ECLESALIA, 24/01/13.- Cuando parecía que los ánimos se habían serenado tras el revuelo que causó la aprobación del matrimonio homosexual por el Tribunal Constitucional, las incendiarias declaraciones de un obispo vuelven a abrir dolorosas heridas. Me preocupa el sempiterno debate sobre género, sexualidad, matrimonio y familia. Me preocupa y me duele por la dureza de las opiniones vertidas. Porque hay reacciones que – independientemente de qué las origina – traslucen una infinita falta de caridad y un rechazo hacia otras maneras de ser y sentir, fruto de una realidad plural y diversa. Este dolor se acentúa cuando la postura se justifica en nombre de un Dios cuyo atributo es el Amor, y su mandamiento principal el de “amar al prójimo como a uno mismo”.

Estamos aquejados de una profunda falta de amor. Puede parecer simplista reducir a esta cuestión la esencia del cristianismo (sobre todo para quienes cargan a sus espaldas una ingente cantidad de dogmas y códigos de conducta). Insisto: puede parecer simplista, pero ocurre que si no tengo amor, no soy nada; si no somos coherentes en lo esencial, lo demás es pura palabrería. No se puede hablar de amor a quienes no se ama. No se puede anunciar a un Dios que acoge la (preciosa) singularidad de cada persona, si luego se pasa por la criba hasta el más ínfimo detalle de los otros. Me pregunto: ¿cómo van a amar lo que amáis, si vosotros no amáis lo que ellos aman? Tal vez ni se pida siquiera a la Iglesia que secunde la causa de ciertos colectivos (aunque luego se hable de dar la vida incluso por los enemigos); bastaría con mostrar un mínimo de prudencia y delicadeza, con cuidar sus palabras para no echar sal en las heridas.

Se rechaza el matrimonio homosexual y se le niega el reconocimiento de familia (cuando la Sagrada Familia es todo menos un modelo “representativo”, en tanto la conponen una madre virgen y un padre putativo). La razón principal que se esgrime en contra del matrimonio homosexual es que su unión no contribuye a la procreación y la perpetuación de la especie. Efectivamente, en el Antiguo Testamento se critican ciertas prácticas sexuales sirviéndose de este mismo criterio. Pero las causas no responden tanto a una cuestión de tipo moral, sino sobre todo a una estrategia socio-política: la de alentar el crecimiento demográfico y multiplicar el número de hijos en las familias para estabilizar la precaria situación del “pueblo elegido” y preservar su tradición y cultura.

En todo caso, resulta curioso que las más feroces críticas a estas “otras familias” homoparentales provengan de personas que han optado por el celibato como estilo de vida. Curioso que hablen de complementariedad entre hombre y mujer quienes viven en comunidades integradas exclusivamente por personas de su mismo sexo. Curioso que prejuzguen quiénes han de ser buenos padres o madres cuando jamás experimentarán en carne propia – sólo a nivel espiritual – lo que supone engendrar un hijo y hacerle el centro de la vida, incluso aunque no sea “carne de tu carne”. ¿Importa eso? si el amor es verdadero no atiende ni se supedita a algo tan superficial como el cuerpo: quienes conocen el valor de “lo que no se ve”, mejor que nadie deberían comprenderlo.

Por supuesto, tienen derecho a opinar y libertad de vivir su vocación sin dar explicaciones al respecto (ellos sí), pero al cabo no deja de resultar llamativo. No me malinterpreten: la vocación religiosa, vivir con el corazón disponible y entregado a Dios y a los demás, me parece digna de admiración y un acto de amor de una belleza infinita. Pero también considero que es difícil (o debería serlo) opinar sobre temas de los que no se tiene una experiencia cotidiana: como amanecer junto a la persona amada y sentir que el mundo entero se ilumina; o entregarse y fundirse con el otro por entero, en total desnudez de cuerpo y de alma; o sentirse morir si sobreviene la enfermedad y hay que dejar partir al amor de toda una vida… ése que no se elige (¡como si se pudiera elegir en el amor! dice Cortázar) en razón de país ni de cultura… o de sexo; ése que no atiende a lógicas ni planes establecidos; ése que llega sin más y nos transforma por entero.

Amar de verdad no es un capricho: es algo que nace de lo profundo, un susurro corazón adentro que traspasa el alma, la seduce y lleva a entregarse hasta el extremo. Ahí reside el Misterio de una familia que es sagrada ¿por una mera cuestión de género? quisiera pensar que el motivo es más trascendente: el vínculo de Amor que se establece entre sus miembros. Porque el amor es una locura sagrada e incomprensible, y a la vez tan evidente que cuando se siente ya sólo cabe decir al otro – como Rut a Noemí – “No insistas en que te deje y me separe de ti. Porque donde tú vayas yo iré, y donde tú vivas, viviré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Moriré donde tú mueras, y allí quiero ser enterrada. Juro ante el Señor que sólo la muerte podrá separarnos”.

Habrá quien diga que el amor homosexual no es igual que el heterosexual, ni el de pareja como el de amigos: angustiosa necesidad de definirlo todo bajo moldes y adjetivos, cuando la realidad es que al cabo todo es Amor y su fuente una y la misma. Como el agua viva encuentra siempre cauces nuevos para fluir e irrigar la tierra, así también el amor se expresa y se expande de mil formas distintas. Ponerle diques y dirigir ese amor hacia un fin concreto por propia voluntad es una opción como cualquier otra. Pero criticar la “orientación” de los otros (ésa que es natural, espontánea y genuina) diciendo que no es correcta, y aún “exigir” que repriman ese cauce de amor en razón de su sexualidad… supone privar a la persona de vivir en plenitud su identidad más profunda, e instigarle a renunciar a una de sus más bellas vías de expresión. Entonces el cauce del río se estanca, su agua se emponzoña en el alma y trae la muerte.

Algunos apuntan que el debate del matrimonio y la familia es lingüístico. Por desgracia, se juzga y se juega con sentimientos de personas concretas a las que duele el rechazo… como a cualquiera. Poner márgenes (marginar) no es nunca una inocente cuestión terminológica: revela una manera de pensar que parcela el mundo, lo acota y remarca “lo distinto”, la presencia de un “otro” que acaba despertando miedos y recelos. Revela un pensamiento más interesado en marcar las diferencias que las semejanzas, aunque al final todos estemos hechos del mismo barro y tengamos las mismas necesidades y anhelos: amar y ser amados, que nos acepten como somos, y encontrar personas con las que compartir la vida, afrontar la muerte y sobrellevar nuestros miedos.

Si somos tan frágiles e iguales en lo esencial, ¿ merece la pena tanta discusión inútil? Nuestra es la elección: mantener posturas irreconciliables o buscar lo que nos une. Encasillar a las personas bajo estrictos moldes o valorar la riqueza de lo diverso. Clasificar los tipos de amor o bendecir el Amor como fuerza sanadora y motor del mundo. Si ya resulta dramático que los cristianos estemos escindidos en ramas siendo uno es el Maestro y el Espíritu, ¿hasta cuándo seguiremos estableciendo categorías, y lamentándonos a la vez de que la sociedad nos excluya? ¿hasta cuándo alimentaremos las diferencias para ser el ojito derecho de Papá, sin ver que la vara con que medimos – y que nos mantiene tan derechos – es una señora viga en nuestro ojo? ¿hasta cuándo las piedras vivas que decimos ser levantarán muros en vez de construir puentes para el encuentro? ¿hasta cuándo seguiremos escondiendo a nuestros semejantes en estrechos armarios y cajones mentales?

Dios no enciende una lámpara para ocultarla, y toda persona está llamada a ser luz porque alberga en su interior una llama de amor viva. Cuestión muy distinta es tener ojos que sepan ver esa luz que viene del corazón. En este debate de género y sexualidad, queda el consuelo de saber que “Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias pero Dios ve el corazón”. Dios ve con la mirada de una madre hacia su hijo. Y acaso ahí esté el quid de la cuestión: que la Iglesia oficial se nos ha masculinizado; que a base de reprimir sus emociones, ha terminado olvidando cómo es el amor incondicional de una madre: ése que elige la sugerencia al mandato, la misericordia al juicio, la comprensión a la condena; el que antepone la acogida al reproche, la escucha al sermón, y ante todo la alegría; ése cuya mejor enseñanza es su propio ejemplo de vida.

Acaso la raíz del problema sea una sensibilidad perdida: “Yo conozco tus obras y tu constante esfuerzo […] has sufrido por mi causa y has trabajado por amor a mi nombre. Pero tengo contra ti que has dejado enfriar tu primer amor” (Ap. 2, 2-4). Ojalá este debate sirva para despertar en nosotros el anhelo de volver a la “matriz”, a ese amor primero – que llevamos grabado en el corazón – donde ya no importa si madre o padre, si hombre o mujer. Porque sólo el amor entrañable y entrañado disuelve las fronteras y es capaz de devolvernos, al fin, nuestra unidad perdida: ésa de la que todos venimos, ésa que no dejamos de buscar durante toda la vida. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Una familia diferente

Publicado: 26 diciembre, 2012 en BIBLIA
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familiasSagrada Familia (C) Lucas 2, 41-52
UNA FAMILIA DIFERENTE
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 26/12/12.- Entre los católicos se defiende casi instintivamente el valor de la familia, pero no siempre nos detenemos a reflexionar el contenido concreto de un proyecto familiar, entendido y vivido desde el Evangelio. ¿Cómo sería una familia inspirada en Jesús?

La familia, según él, tiene su origen en el misterio del Creador que atrae a la mujer y al varón a ser “una sola carne”, compartiendo su vida en una entrega mutua, animada por un amor libre y gratuito. Esto es lo primero y decisivo. Esta experiencia amorosa de los padres puede engendrar una familia sana.

Siguiendo la llamada profunda de su amor, los padres se convierten en fuente de vida nueva. Es su tarea más apasionante. La que puede dar una hondura y un horizonte nuevo a su amor. La que puede consolidar para siempre su obra creadora en el mundo.

Los hijos son un regalo y una responsabilidad. Un reto difícil y una satisfacción incomparable. La actuación de Jesús, defendiendo siempre a los pequeños y abrazando y bendiciendo a los niños, sugiere la actitud básica: cuidar la vida frágil de quienes comienzan su andadura por este mundo. Nadie les podrá ofrecer nada mejor.

Una familia cristiana trata de vivir una experiencia original en medio de la sociedad actual, indiferente y agnóstica: construir su hogar desde Jesús. “Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Es Jesús quien alienta, sostiene y orienta la vida sana de la familia.

El hogar se convierte entonces en un espacio privilegiado para vivir las experiencias más básicas de la fe cristiana: la confianza en un Dios Bueno, amigo del ser humano; la atracción por el estilo de vida de Jesús; el descubrimiento del proyecto de Dios, de construir un mundo más digno, justo y amable para todos. La lectura del Evangelio en familia es, para todo esto, una experiencia decisiva.

En un hogar donde se le vive a Jesús con fe sencilla, pero con pasión grande, crece una familia siempre acogedora, sensible al sufrimiento de los más necesitados, donde se aprende a compartir y a comprometerse por un mundo más humano. Una familia que no se encierra solo en sus intereses sino que vive abierta a la familia humana.

Muchos padres viven hoy desbordados por diferentes problemas, y demasiado solos para enfrentarse a su tarea. ¿No podrían recibir una ayuda más concreta y eficaz desde las comunidades cristianas? A muchos padres creyentes les haría mucho bien encontrarse, compartir sus inquietudes y apoyarse mutuamente. No es evangélico exigirles tareas heroicas y desentendernos luego de sus luchas y desvelos.

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UMA FAMÍLIA DIFERENTE

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Entre os católicos defende-se quase instintivamente o valor da família, mas nem sempre paramos para refletir no conteúdo concreto de um projeto familiar, entendido e vivido a partir do Evangelho. Como seria uma família inspirada em Jesus?

A família, segundo Elel, tem a sua origem no mistério do Criador que atrai a mulher e o homem a serem “uma só carne”, partilhando a sua vida numa entrega mutua, animada por um amor livre e gratuito. Isto é o primeiro e decisivo. Esta experiência amorosa dos pais pode engendrar uma família sã.

Seguindo a chamada profunda do seu amor, os pais convertem-se em fonte de vida nova. É a sua tarefa mais apaixonante. A que pode dar uma profundeza e um horizonte novo ao seu amor. A que pode consolidar para sempre a sua obra criadora no mundo.

Os filhos são uma prenda e uma responsabilidade. Um desafio difícil e uma satisfação incomparável. A atuação de Jesus, defendendo sempre os pequenos e abraçando e abençoando as crianças, sugerindo a atitude básica: cuidar a vida frágil de quem começa o seu percurso neste mundo. Ninguém lhes poderá oferecer nada melhor.

Uma família cristã procura viver uma experiência original no meio da sociedade atual, indiferente e agnóstica: construir o seu lar a partir de Jesus. “Onde dois ou três se reúnem em meu nome, aí estou Eu no meio deles”. É Jesus quem alenta, sustem e orienta a vida sã da família.

O lar converte-se então num espaço privilegiado para viver as experiências mais básicas da fé cristã: a confiança num Deus Bom, amigo do ser humano; a atração por um estilo de vida de Jesus; a descoberta do projeto de Deus, de construir um mundo mais digno, justo y amável para todos. A leitura do Evangelho em família é, para tudo isto, uma experiência decisiva.

Num lar onde se vive Jesus com fé simples, mas com grande paixão, cresce uma família sempre acolhedora, sensível ao sofrimento dos mais necessitados, onde se aprende a partilhar e a comprometer-se por um mundo mais humano. Uma família que não se encerra só nos seus interesses mas que vive aberta à família humana.

Muitos pais vivem hoje mergulhados por diferentes problemas, e demasiado sós para enfrentar-se com a sua tarefa. Não poderiam receber uma ajuda mais concreta e eficaz a partir das comunidades cristãs? A muitos pais crentes fazia-lhes muito bem encontrar-se, partilhar as suas inquietudes e apoiar-se mutuamente. Não é evangélico exigir-lhes tarefas heroicas e desinteressar-nos depois das suas lutas e esforços.

 

UNA FAMIGLIA DIVERSA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Tra i cattolici si difende quasi istintivamente il valore della famiglia, ma non sempre ci fermiamo a riflettere sul contenuto concreto di un progetto familiare inteso e vissuto a partire dall’Evangelo. Come sarebbe una famiglia che s’ispira a Gesù?

La famiglia, secondo lui, ha la sua origine nel mistero del Creatore che attira la donna e l’uomo ad essere “una sola carne”, condividendo la vita in una consegna reciproca, animata da un amore libero e gratuito. Questa è la prima e decisiva cosa. Questa esperienza amorosa dei genitori può generare una famiglia sana.

Seguendo la chiamata profonda del loro amore, i genitori diventano fonte di vita nuova. È il loro compito più appassionante, quello che può dare una profondità e un orizzonte nuovo al loro amore, quello che può consolidare per sempre la loro opera creatrice nel mondo.

I figli sono un dono e una responsabilità. Una sfida difficile e una soddisfazione incomparabile. L’agire di Gesù che difende sempre i piccoli e abbraccia e benedice i bambini, suggerisce l’atteggiamento fondamentale: aver cura della vita fragile di coloro che iniziano il loro cammino per questo mondo. Nessuno potrà offrire loro niente di meglio.

Una famiglia cristiana cerca di vivere un’esperienza originale in mezzo alla società attuale, indifferente e agnostica: costruire il loro focolare a partire da Gesù. Dove due o tre sono riuniti nel mio nome, io sono in mezzo a loro. È Gesù che incoraggia, sostiene e orienta la vita sana della famiglia.

Il focolare diventa allora uno spazio privilegiato per vivere le esperienze più fondamentali della fede cristiana: la fiducia in un Dio Buono, amico dell’essere umano; l’attrazione per lo stile di vita di Gesù; la scoperta del progetto di Dio, di costruire un mondo più degno, giusto e amabile per tutti. La lettura dell’Evangelo in famiglia è, per tutto questo, un’esperienza decisiva.

In un focolare dove Gesù è vissuto con fede semplice, ma con passione grande, cresce una famiglia sempre accogliente, sensibile alla sofferenza dei più bisognosi, dove s’impara a condividere e a impegnarsi per un mondo più umano. Una famiglia che non si chiude solo sui suoi interessi ma che vive aperta alla famiglia umana.

Molti genitori vivono oggi sopraffatti da problemi diversi, e troppo soli per far fronte al loro compito. Non potrebbero ricevere un aiuto più concreto ed efficace dalle comunità cristiane? A molti genitori credenti farebbe molto bene incontrarsi, condividere le loro inquietudini e sostenersi a vicenda. Non è evangelico esigere da loro compiti eroici e disinteressarsi poi delle loro lotte e preoccupazioni.

 

UNE FAMILLE DIFFERENTE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Nous, les catholiques, nous défendons presque instinctivement la valeur de la famille mais souvent nous ne prenons pas le temps de réfléchir sur le contenu concret d’un projet familial compris et vécu à partir de l’Evangile. Comment serait-elle cette famille qui s’inspire de Jésus?

La famille, selon Jésus, a son origine dans le mystère du Créateur qui attire l’homme et la femme à devenir “une seule chair”, partageant leur vie dans un don mutuel, animé par un amour libre et gratuit. C’est cela qui est premier et décisif. C’est cette expérience amoureuse des parents qui peut engendrer une famille saine.

En suivant l’appel profond de leur amour, les parents deviennent une source de vie nouvelle. C’est-là leur tâche la plus passionnante. Celle qui peut donner une profondeur et un horizon nouveau à leur amour. Celle qui peut consolider pour toujours leur œuvre créatrice dans le monde.

Les enfants sont un cadeau et une responsabilité. Un défi difficile et une satisfaction incomparable. La conduite de Jésus, défendant toujours les petits, embrassant et bénissant les enfants, nous suggère l’attitude de base: prendre soin de la vie fragile de ceux qui commencent leur marche à travers ce monde. Personne ne pourra leur offrir quelque chose de meilleur.

Une famille chrétienne tente de vivre une expérience originale au cœur de la société actuelle, indifférente et agnostique: bâtir son foyer à partir de Jésus. “Là où deux ou trois sont réunis en mon nom, je suis là, au milieu d’eux”. C’est Jésus qui anime, soutient et oriente la vie saine de la famille.

Le foyer devient alors un espace privilégié pour vivre les expériences les plus fondamentales de la foi chrétienne: la confiance en un Dieu Bon, ami de l’être humain; l’attrait pour le style de vie de Jésus; la découverte du projet de Dieu, celui de bâtir un monde plus digne, plus juste et plus aimable pour tous. Pour y arriver, la lecture de l’Evangile en famille constitue une expérience décisive.

Dans un foyer où Jésus est vécu dans une foi simple mais avec une grande passion, c’est une famille qui grandit, toujours accueillante, sensible à la souffrance des plus démunis, où l’on apprend à partager et à s’engager pour un monde plus humain. Une famille qui ne se renferme pas sur ses seuls intérêts mais qui s’ouvre à la famille humaine.

Beaucoup de parents sont aujourd’hui débordés par divers problèmes et trop seuls pour affronter leur tâche. Ne pourraient-ils pas recevoir une aide plus concrète et plus efficace de la part des communautés chrétiennes? Beaucoup de parents croyants tireraient grand profit du fait de se rencontrer, de partager leurs inquiétudes et de se soutenir mutuellement. Ce n’est pas évangélique d’exiger d’eux des tâches héroïques en oubliant ensuite, leurs luttes et leurs efforts.

 

BESTE TANKERA BATEKO FAMILIA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Katolikoen artean senez bezala defenditzen da familiaren balioa, baina ez diogu ematen beti familia-egitasmoaren eduki konkretuaz gogoeta egiteari, Ebanjelioaren arabera hartuz eta biziz. Nolakoa izango litzateke Jesusengan inspiratutako familia bat?

Jesusen arabera, Kreatzailearen misterioan du jatorria familiak; emakumea eta gizonezkoa «haragi bakarra» izatera erakartzen ditu Kreatzaileak, beren bizitza partekatuz, batak besteari buru-eskaintza eginez, maitasun aske eta doakoak arnasturik. Hau da lehenengo gauza, eta erabakitzailea. Gurasoen maitasun-esperientzia honek sor dezake familia osasuntsua.

Beren maitasunaren dei sakonari jarraituz, bizi berri baten sorburu bihurtzen dira gurasoak. Horixe dute beren eginkizunik kilikagarriena. Beraien maitasunari sakontasun eta horizonte berri bat ematen ahal dizkiona. Beraien egintza sortzailea, munduan, betiko sendotzen ahal duena.

Seme-alabak erregalu bat dira eta erantzukizun bat. Erronka zaila baina atsegin parerik gabea. Jesusen jarduerak, beti jende txikia defendituz eta haurrak besarkatuz eta bedeinkatuz, oinarrizko jarrera iradokitzen du: munduko ibilaldia hasten dutenen bizitza hauskorra defenditzea. Ezin eskainiko die inork ezer hoberik.

Familia kristau batek esperientzia berezi bat bizitzera jotzen du gaur egungo gizarte honetan, axolagabe eta agnostiko honetan: bere sutondoa Jesusen arabera eraikitzera. «Bi edo hiru nire izenean elkartzen direnean, han nagoke ni haien artean». Jesus da familiaren bizitza sanoa arnasten, sostengatzen eta norabidetzen duena.

Familia, orduan, eremu pribilegiatu bihurtzen da, kristau-fedearen esperientziarik oinarrizkoenak bizitzeko: konfiantza Jainko Onberagan, gizakiaren adiskideagan; Jesusen biziera erakarle gertatzea; Jainkoaren egitasmoa aurkitzea, guztientzat mundu duinago, zuzenago eta maitagarriago bat eraikitzeko. Familian Ebanjelioa irakurtzea esperientzia erabakitzailea da honetarako guztirako.

Fede xume baina grinatsuaz Jesus bizi duten etxe batean, onarpen handiko familia hazten da, premiarik handiena dutenen sufrimenduaz sentibera, munduan gizatasun handiagoa ezartzeko konprometitua. Bere arazoetan hesitzen ez dena familia, baizik eta giza familia osoari irekia.

Problema desberdinek gainditurik ikusten du guraso askok gaur egun beren burua, eta bakartiegi, beren eginkizuna bete ahal izateko. Ez ote lukete jasotzen ahal laguntza zehatzago eta eginkorrago bat kristau-elkarteen aldetik? Guraso fededun askori on handia egingo lioke elkarrekin aurkitzeak, beren kezkak partekatzeak eta elkar sostengatzeak. Ez da jokabide ebanjelikoa gurasoei eginkizun heroikoak eskatu eta, ondoren, haien borrokaz eta buruhausteez axolagabe bizitzea.

 

UNA FAMÍLIA DIFERENT

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

Entre els catòlics es defensa gairebé instintivament el valor de la família, però no sempre ens aturem a reflexionar el contingut concret d’un projecte familiar, entès i viscut des de l’Evangeli. Com seria una família inspirada en Jesús?

La família, segons ell, té el seu origen en el misteri del Creador que atrau la dona i l’home a ser “una sola carn”, compartint la seva vida en un lliurament mutu, animat per un amor lliure i gratuït. Això és el primer i decisiu. Aquesta experiència amorosa dels pares pot engendrar una família sana.

Seguint la crida profunda del seu amor, els pares es converteixen en font de vida nova. És la seva tasca més apassionant. La que pot donar una fondària i un horitzó nou al seu amor. La que pot consolidar per sempre la seva obra creadora en el món.

Els fills són un regal i una responsabilitat. Un repte difícil i una satisfacció incomparable. L’actuació de Jesús, defensant sempre els petits i abraçant i beneint els nens, suggereix l’actitud bàsica: tenir cura de la vida fràgil dels que comencen el seu camí per aquest món. Ningú els podrà oferir res millor.

Una família cristiana procura de viure una experiència original enmig de la societat actual, indiferent i agnòstica: construir la seva llar des de Jesús. “On n’hi ha dos o tres de reunits en el meu nom, jo sóc allí enmig d’ells”. És Jesús qui encoratja, sosté i orienta la vida sana de la família.

La llar es converteix llavors en un espai privilegiat per viure les experiències més bàsiques de la fe cristiana: la confiança en un Déu Bo, amic de l’ésser humà, l’atracció per l’estil de vida de Jesús, el descobriment del projecte de Déu, de construir un món més digne, just i amable per a tots. La lectura de l’Evangeli en família és, per tot això, una experiència decisiva.

En una llar on es viu Jesús amb fe senzilla, però amb passió gran, creix una família sempre acollidora, sensible al patiment dels més necessitats, on s’aprèn a compartir i comprometre’s per un món més humà. Una família que no es tanca només en els seus interessos sinó que viu oberta a la família humana.

Molts pares viuen avui desbordats per diferents problemes, i massa sols per enfrontar-se a la seva tasca. No podrien rebre una ajuda més concreta i eficaç des de les comunitats cristianes? A molts pares creients els faria molt bé trobar-se, compartir les seves inquietuds i recolzar-se mútuament. No és evangèlic exigir tasques heroiques i desentendre’ns després de les seves lluites i esforços.

 

UNHA FAMILIA DIFERENTE

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

Entre os católicos deféndese case instintivamente o valor da familia, mas non sempre nos detemos a reflexionar o contido concreto dun proxecto familiar, entendido e vivido desde o Evanxeo. Como sería unha familia inspirada en Xesús?

A familia, segundo el, ten a súa orixe no misterio do Creador que atrae á muller e ao home a seren “unha soa carne”, compartindo a súa vida nunha entrega mutua, animada por un amor libre e gratuíto. Isto é o primeiro e decisivo. Esta experiencia amorosa dos pais pode procrear unha familia sa.

Seguindo a chamada profunda do seu amor, os pais convértense en fonte de vida nova. É a súa tarefa máis apaixonante. A que pode dar unha fondura e un horizonte novo ao seu amor. A que pode consolidar para sempre a súa obra creadora no mundo.

Os fillos son un agasallo e unha responsabilidade. Un reto difícil e unha satisfacción incomparábel. A actuación de Xesús, defendendo sempre aos pequenos e abrazando e bendicindo aos nenos, suxire a actitude básica: coidar a vida fráxil de quen comezan a súa andaina por este mundo. Ninguén lles poderá ofrecer nada mellor.

Unha familia cristiá trata de vivir unha experiencia orixinal no medio da sociedade actual, indiferente e agnóstica: construír o seu fogar desde Xesús. “Onde dous ou tres se reúnen no meu nome, alí estou eu no medio deles”. É Xesús quen alenta, sostén e orienta a vida sa da familia.

O fogar convértese entón nun espazo privilexiado para vivir as experiencias máis básicas da fe cristiá: a confianza nun Deus Bo, amigo do ser humano; a atracción polo estilo de vida de Xesús; o descubrimento do proxecto de Deus, de construír un mundo máis digno, xusto e amábel para todos.

A lectura do Evanxeo en familia é, para todo isto, unha experiencia decisiva.
Nun fogar onde se vive a Xesús con fe sinxela, pero con paixón grande, crece unha familia sempre acolledora, sensíbel ao sufrimento dos máis necesitados, onde se aprende a compartir e a comprometerse por un mundo máis humano. Unha familia que non se encerra só nos seus intereses senón que vive aberta á familia humana.

Moitos pais viven hoxe desbordados por diferentes problemas, e demasiado sos para enfrontarse á súa tarefa. Non poderían recibir unha axuda máis concreta e eficaz desde as comunidades cristiás?

A moitos pais crentes faríalles moito ben atopárense, compartir as súas inquietudes e apoiarse mutuamente. Non é evanxélico esixirlles tarefas heroicas e desentendérmonos logo das súas loitas e desvelos.

Busco trabajo

Publicado: 27 junio, 2011 en ACTUALIDAD
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BUSCO TRABAJO
CÉSAR ROLLÁN SÁNCHEZ, fundador y director de Eclesalia Informativo, eclesalia@eclesalia.net
MADRID.

ECLESALIA, 27/06/11.- Érase una vez un buen profesor en un colegio británico situado en Madrid. Le contrataron para dar religión al estilo inglés desde los cinco a los quince años. Corría el año 1999, el mes de septiembre, comenzado ya el curso. No encontraban a nadie que fuera capaz de entrar en aulas tan dispares como las que van de tercero de infantil a cuarto de la ESO, con una asignatura multiconfesional y en español.

Así encontré el trabajó que perdí el pasado viernes.

Con el tiempo me encargué de la catequesis y comencé una grata relación con la parroquia y la diócesis. Más tarde entré en bachillerato para dar Filosofía. Durante este tiempo conseguí ser habilitado como profesor de Lengua y Literatura Castellana y de Ciencias Sociales, Geografía e Historia…

Pero mi dedicación principal ha sido la educación religiosa. Cada semana llegaba a dar clase a cerca de 400 alumnos y alumnas y así durante doce años, y siempre muy feliz con mi trabajo. El próximo curso la van a recibir en inglés y yo no cumplo con los nuevos requisitos. Por eso me han despedido.

El caso es que ahora busco trabajo. Algunos sabéis que somos una gran familia de seis con dos pequeñas recién nacidas. Esa es nuestra tarea principal. Nuestra Eclesalia la editamos en los ratos libres, porque luego está la jornada laboral de cada uno y el resto de obligaciones. El 11 de julio me toca ir a la oficina del paro con mi carta de despido pero espero volver a encontrar trabajo.

Érase una vez un buen profesor en busca de un buen colegio… Si alguno de los que nos recibís conocéis alguna oportunidad de empleo en algún colegio de Madrid, solo tenéis que escribir a nuestra dirección para poderos enviar mi curriculum: licenciado en Teología Práctica y en Ciencias Religiosas, profesor de Religión, Filosofía, Ética, Ciudadanía, Historia de las Religiones, Ciencias Sociales, Lengua y Literatura y un inglés mejorable.

En confianza, sabemos muy bien de Quién nos hemos fiado, en Quién tenemos puesta nuestra confianza, así que, con permiso de Pablo y Timoteo, solo nos queda esperar ya que la caridad la llevamos dentro. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda -más, si cabe, en este caso- la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Paz y bien. eclesalia@eclesalia.net

HISTORIAS DE FE Y DE TERNURA
Presentación en el libro “Curas casados”
TERE CORTÉS, Coordinadora Nacional de Moceop, almarail@yahoo.es
MADRID.

ECLESALIA, 18/02/11.- “Como Coordinadora del Movimiento pro Celibato Opcional (MOCEOP) y como mujer, es para mi un honor presentar este libro de testimonios de vida de curas casados.

Nace de la voluntad de dar a conocer la realidad de unas personas que dieron un vuelco a su vida y superando dificultades lograron vivir con normalidad en medio de un mundo cambiante y una Iglesia jerárquica prepotente. Así mismo quiere ser un modesto referente para tantas personas que viven su fe en la frontera.

Estos relatos son fruto de sueños realizados y no narraciones de “batallas clericales”. Son retazos, como señala el subtítulo, de vida, de fe, de ternura, de humanidad, de libertad y de terca esperanza, que jalonan el camino.

Desde aquí mi gratitud a todos los curas casados que han sido capaces de mostrarse sencilla y llanamente humanos, por haber logrado ser libres superando las servidumbres legales y jerárquicas, por apostar por una Iglesia que se fía del Espíritu de Jesús de Nazaret y optar por los pobres y víctimas.

De sus escritos se deduce que todos ellos han pasado por un periodo de reflexión y maduración, de profundos cambios, de tener que despojarse del lastre que con tanta fuerza les echaron encima en sus años con una formación espartana basada en el poder y dirigida a hacer líderes para que guiaran “las almas a Dios” y sentirse enviados por Dios y en posesión de toda la verdad.

Es duro caerse del caballo, como San Pablo. Para ellos suponía bajarse del caballo del clericalato, desclericalizarse, pero lo hicieron. Menos mal que en la mayoría de los casos han tenido cerca mujeres que les acompañaron y les ayudaron a ver las cosas a ras de suelo. Solo ellas saben lo que en muchas ocasiones les ha costado permanecer a su lado, defender su amor frente a todo y vivirlo en público, al aire libre y al intemperie. Mi reconocimiento a todas ellas, así como mi solidaridad con otras mujeres, víctimas de la ley del celibato obligatorio, que tienen o tuvieron que vivir su relación amorosa en la clandestinidad.

En todo el proceso personal por el que han pasado los curas casados de España ha sido de gran ayuda el movimiento Moceop; un movimiento con mucha libertad, que se atreve a pensar, a decir lo que piensa y, sobre todo, a vivir lo que piensa; un movimiento que va roturando caminos nuevos en el seguimiento de Jesús, promoviendo e impulsando pequeñas comunidades igualitarias e inclusivas; un movimiento que se empeña en dar a conocer el mensaje liberador cristiano, necesario en el mundo de hoy, porque puede ayudar a mucha gente a vivir y encarar las dificultades de otra manera; un movimiento que apuesta por una espiritualidad, distinta de la que propone la institución jerárquica y que necesitan y demandan hoy muchas personas. Moceop ha proporcionado horizontes más amplios de ecumenismo real, de hermandad, de humanidad entre todos los pueblos y creencias.

En estas páginas encontramos luchas y esperanzas humanas de unas personas que lograron superar la ley y apostaron por la fidelidad al código de la vida; que se bajaron del pedestal y se encontraron en igualdad con los demás creyentes. Pero también encontramos sentimientos, calor de hogar, ambiente familiar, porque hablar de curas casados es hablar también de parejas, de padres, de hijos. de creyentes que se viven, se quieren, se reúnen, se encuentran. Doy fe de estas vivencias, porque participo de ellas y porque sé que “el encuentro en el amor mutuo nos ha acercado al valor de las cosas sencillas, diarias y aparentemente con poco valor

Y por último decir que por este libro cabalga la locura quijotesca de seguir al Galileo andante, que, aunque loco para muchos, es el que puso cordura en el mundo y en la vida. Y hoy estos curas casados, entre aproximaciones, intentos y limitaciones, van de escuderos de su mensaje, junto con otros muchos caminantes de movimientos cristianos de base”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más información: www.moceop.net

 

Una familia de refugiados

Publicado: 22 diciembre, 2010 en BIBLIA
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Sagrada Familia (A) Mateo 2, 13-15. 19-23
UNA FAMILIA DE REFUGIADOS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 22/12/10.- Según el relato de Mateo, la familia de Jesús ha vivido la experiencia trágica de los refugiados, obligados a huir de su hogar para buscar asilo en un país extraño. Con el nacimiento de Jesús no ha llegado a su casa la paz. Al contrario, enseguida se han visto envueltos por toda clase de amenazas, intrigas y penalidades.

Todo comienza cuando saben que Herodes busca al niño para acabar con él. Como sucede tantas veces, bajo el aparente bienestar de aquel reinado poderoso, perfectamente organizado, se esconde no poca violencia y crueldad. La familia de Jesús busca refugio en la provincia romana de Egipto, fuera del control de Herodes, asilo bien conocido por quienes huían de su persecución. De noche, de manera precipitada y angustiosa, comienza su odisea.

Por un momento, parece que podrán disfrutar de paz pues «han muerto los que atentaban contra el niño». La familia vuelve a Judea, pero se enteran de que allí reina Arquelao, conocido por su “crueldad y tiranía”, según el historiador Flavio Josefo. De nuevo, la angustia, la incertidumbre y la huida a Galilea, para esconderse en un pueblo desconocido de la montaña, llamado Nazaret.

¿Podemos imaginar un relato más contrario a la escena ingenua e idílica del nacimiento de Jesús naciendo entre cantos de paz, entonados por coros de ángeles, en medio de una noche maravillosamente iluminada? ¿Cuál es el mensaje de Mateo al dibujar con trazos tan sombríos los primeros pasos de Jesús?

Lo primero es no soñar. La paz que trae el Mesías no es un regalo llovido del cielo. La acción salvadora de Dios se abre camino en medio de amenazas e incertidumbres, lejos del poder y la seguridad. Quienes trabajen por un mundo mejor con el espíritu de este Mesías, lo harán desde la debilidad de los amenazados, no desde la seguridad de los poderosos.

Por eso, Mateo no llama a Jesús “Rey de los judíos” sino “Dios-con-nosotros”. Lo hemos de reconocer compartiendo la suerte de quienes viven en la inseguridad y el miedo, a merced de los poderosos. Una cosa es clara: sólo habrá paz cuando desaparezcan los que atentan contra los inocentes. Trabajar por la paz es luchar contra los abusos e injusticias.

En ese esfuerzo, muchas veces penoso e incierto, hemos de saber que nuestra vida está sostenida y guiada por la “Presencia invisible” de Dios al que hemos de buscar en la oscuridad de la fe. Así busca José, entre pesadillas y miedos nocturnos, luz y fuerza para defender a Jesús y a su madre. Así se defiende la causa de Jesús. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).