Posts etiquetados ‘Igualdad’

A la orilla del camino

Publicado: 22 octubre, 2012 en DENUNCIA / ANUNCIO
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A LA ORILLA DEL CAMINO
CARMEN ILABACA HORMAZÁBAL, ccbilabaca@hotmail.com
CHILE.

ECLESALIA, 22/10/12.- Una madre al ver el negativo comportamiento de su hijo, se coloca muy triste y musita: “¿Qué habré hecho mal? Sin tener esta dolida madre culpa alguna… obviamente esto queda más para un estudio psicológico sobre maltrato, violencia, etc. Pero, esto mismo, me hace sentir a mí al ver cómo la gente se reúne a raíz de las diferentes celebraciones de los 50 años del Concilio; congresos de Teología en el Vaticano y también en Brasil…: este último, además, celebrando los 40 años de la Teología de la Liberación, lo que obviamente en el Vaticano no se tocó… ¡No!, mejor digo: ¡Quedó pendiente!

Las celebraciones por este hecho ha sido también en diferentes comunidades, donde los laicos, en su mayoría conformado por mujeres, han sido los protagonistas.

Cincuenta años… cincuenta años, medio siglo a la espera de ver resultados tangibles de este cónclave… “… quien, no perseverando en la caridad, permanece en el seno de la Iglesia «en cuerpo», mas no «en corazón” (LG 14).

Nosotras hemos puesto el cuerpo y corazón en bien de nuestra querida Iglesia… se ha realizado un verdadero servicio diario por tantas mujeres que seguimos a este Señor de la Vida y de la fe.

En todas las reuniones que he participado, en su mayoría conformada por mujeres nos seguimos mirando… nos seguimos preguntando… ¿Y nosotras?

 “No hay, de consiguiente, en Cristo y en la Iglesia ninguna desigualdad por razón de la raza o de la nacionalidad, de la condición social o del sexo, porque «no hay judío ni griego, no hay siervo o libre, no hay varón ni mujer. Pues todos vosotros sois “uno” en Cristo Jesús» (Ga 3,28 gr.; cf. Col 3,11). (LG 32).”

Entonces, cómo podríamos entender el párrafo anterior… “…ninguna desigualdad por razón de la raza o de la nacionalidad, de la condición social o del sexo…”.

Si este texto es de la Lumen gentium, documento de constitución dogmática de la Iglesia, aprobado, firmado, divulgado “a la grey”… por qué nos hacen sentir a nosotras a la orilla del camino… (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Con cariño desde Chile,

Carmen.

Contra el poder del varón

Publicado: 3 octubre, 2012 en BIBLIA
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27 Tiempo ordinario (B) Marcos 10,1-12
CONTRA EL PODER DEL VARÓN
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 03/10/12.- Los fariseos plantean a Jesús una pregunta para ponerlo a prueba. Esta vez no es una cuestión sin importancia, sino un hecho que hace sufrir mucho a las mujeres de Galilea y es motivo de vivas discusiones entre los seguidores de diversas escuelas rabínicas: “¿Le es lícito al varón divorciarse de su mujer?”.

No se trata del divorcio moderno que conocemos hoy, sino de la situación en que vivía la mujer judía dentro del matrimonio, controlado por el varón. Según la ley de Moisés, el marido podía romper el contrato matrimonial y expulsar de casa a su esposa. La mujer, por el contrario, sometida en todo al varón, no podía hacer lo mismo.

La respuesta de Jesús sorprende a todos. No entra en las discusiones de los rabinos. Invita a descubrir el proyecto original de Dios, que está por encima de leyes y normas. Esta ley “machista”, en concreto, se ha impuesto en el pueblo judío por la “dureza de corazón” de los varones que controlan a las mujeres y las someten a su voluntad.

Jesús ahonda en el misterio original del ser humano. Dios “los ha creado varón y mujer”. Los dos han sido creados en igualdad. Dios no ha creado al varón con poder sobre la mujer. No ha creado a la mujer sometida al varón. Entre varones y mujeres no ha de haber dominación por parte de nadie.

Desde esta estructura original del ser humano, Jesús ofrece una visión del matrimonio que va más allá de todo lo establecido por la “dureza de corazón” de los varones. Mujeres y varones se unirán para “ser una sola carne” e iniciar una vida compartida en la mutua entrega sin imposición ni sumisión.

Este proyecto matrimonial es para Jesús la suprema expresión del amor humano. El varón no tiene derecho alguno a controlar a la mujer como si fuera su dueño. La mujer no ha de aceptar vivir sometida al varón. Es Dios mismo quien los atrae a vivir unidos por un amor libre y gratuito. Jesús concluye de manera rotunda: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el varón”.

Con esta posición, Jesús esta destruyendo de raíz el fundamento del patriarcado bajo todas sus formas de control, sometimiento e imposición del varón sobre la mujer. No solo en el matrimonio sino en cualquier institución civil o religiosa.

Hemos de escuchar el mensaje de Jesús. No es posible abrir caminos al reino de Dios y su justicia sin luchar activamente contra el patriarcado. ¿Cuándo reaccionaremos en la Iglesia con energía evangélica contra tanto abuso, violencia y agresión del varón sobre la mujer? ¿Cuándo defenderemos a la mujer de la “dureza de corazón”de los varones? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

CONTRA O PODER DO HOMEM

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Os fariseus colocam a Jesus uma pregunta para por à prova. Desta vez não é uma questão sem importância, mas um facto que faz sofrer muito as mulheres da Galileia e é motivo de vivas discussões entre os seguidores de diversas escolas rabínicas: “É lícito ao homem divorciar-se da sua mulher?”.

Não se trata do divórcio moderno que conhecemos hoje, mas da situação em que vivia a mulher judia dentro do matrimónio, controlado pelo homem. Segundo a lei de Moisés, o marido podia quebrar o contrato matrimonial e expulsar de casa a sua esposa. A mulher, pelo contrário, submetida em tudo ao homem, não podia fazer o mesmo.

A resposta de Jesus surpreende a todos. Não entra nas discussões dos rabinos. Convida a descobrir o projeto original de Deus, que está por cima das leis e normas. Esta lei “machista”, em concreto, foi imposta ao povo judeu pela “dureza de coração” dos homens que controlam as mulheres e as submetem à sua vontade.

Jesus aprofunda o mistério original do ser humano. Deus “criou homem e mulher”. Os dois foram criados em igualdade. Deus não criou o homem com poder sobre a mulher. Não criou a mulher submetida ao homem. Entre homens e mulheres não deve haver dominação por parte de ninguém.

Desde esta estrutura original do ser humano, Jesus oferece uma visão do matrimónio que via mais para lá de tudo o estabelecido pela “dureza de coração” dos homens. Mulheres e homens uniram-se para “ser uma só carne” e iniciar uma vida partilhada na mútua entrega sem imposição nem submissão.

Este projeto matrimonial é para Jesus a suprema expressão do amor humano. O homem não tem direito algum de controlar a mulher como se fosse dono. A mulher não aceitou viver submetida ao homem. É Deus mesmo quem os atrai a viver unidos por um amor livre e gratuito. Jesus conclui de forma rotunda: “O que Deus uniu que não o separe o homem”.

Com esta posição, Jesus destrói na raiz o fundamento do sistema patriarcal sob todas as suas formas de controlo, submissão e imposição do homem sobre a mulher. Não só no matrimónio mas em qualquer instituição civil ou religiosa.

Temos de escutar a mensagem de Jesus. Não é possível abrir caminhos para o reino de Deus e da Sua justiça sem lutar ativamente contra o sistema patriarcal. Quando iremos reagir na Igreja com energia evangélica contra tanto abuso, violência e agressão do homem sobre a mulher? Quando iremos defender a mulher da “dureza de coração” dos homens?

 

CONTR0 IL POTERE DEL MASCHIO

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

I farisei pongono a Gesù una domanda per metterlo alla prova. Questa volta non è una questione senza importanza, ma un fatto che fa soffrire molto le donne di Galilea ed è motivo di discussioni vivaci tra i seguaci delle diverse scuole rabbiniche: È lecito ad un marito ripudiare la propria moglie?

Non si tratta del divorzio moderno che conosciamo oggi, ma della situazione nella quale viveva la donna ebrea nel matrimonio, controllato dal maschio. Secondo la legge di Mosè, il marito poteva rompere il contratto matrimoniale e cacciare di casa la sua sposa. La donna, al contrario, sottomessa in tutto al maschio, non poteva fare lo stesso.

La risposta di Gesù sorprende tutti. Non entra nelle discussioni dei rabbini. Invita a scoprire il progetto originale di Dio, che sta al di sopra di leggi e norme. Questa legge “maschilista”, in concreto, si è imposta nel popolo ebreo per la durezza di cuore dei maschi che controllano le donne e le sottomettono alla loro volontà.

Gesù approfondisce il mistero originale dell’essere umano. Dio li creò maschio e femmina. I due sono stati creati in uguaglianza. Dio non ha creato il maschio con potere sulla donna. Non ha creato la donna sottomessa al maschio. Fra maschio e femmina non deve esserci dominazione da parte di nessuno.

A partire da questa struttura originale dell’essere umano, Gesù offre una visione del matrimonio che va al di là di tutto quanto è stato stabilito per la durezza di cuore dei maschi. Donne e uomini si uniranno per essere una sola carne e iniziare una vita condivisa nella consegna reciproca senza imposizione né sottomissione.

Questo progetto matrimoniale è per Gesù la suprema espressione dell’amore umano. Il maschio non ha alcun diritto a controllare la donna come se fosse suo padrone. La donna non deve accettare di vivere sottomessa all’uomo. È Dio stesso che li attrae a vivere uniti per un amore libero e gratuito. Gesù conclude in modo chiaro: L’uomo non separi ciò che Dio ha congiunto.

Con questa posizione, Gesù sta distruggendo alla radice il fondamento del patriarcato in tutte le sue forme di controllo, sottomissione e imposizione dell’uomo sulla donna. Non solo nel matrimonio, ma in qualsiasi istituzione civile o religiosa.

Dobbiamo ascoltare il messaggio di Gesù. Non è possibile aprire strade al Regno di Dio e alla sua giustizia senza lottare attivamente contro il patriarcato. Quando nella Chiesa reagiremo con energia evangelica contro ogni abuso, violenza e aggressione dell’uomo sulla donna? Quando difenderemo la donna dalla durezza di cuore degli uomini?

 

CONTRE LA DOMINATION DE L’HOMME SUR LA FEMME

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Les pharisiens posent à Jésus une question pour le mettre à l’épreuve. Cette fois-ci, il ne s’agit pas d’une question anodine mais d’un fait qui fait beaucoup souffrir les femmes de Galilée et qui est motif de vives discussions entre les disciples de différentes écoles rabbiniques : « Est-il permis à l’homme de renvoyer sa femme ? »

Il ne s’agit pas du divorce moderne tel que nous le connaissons aujourd’hui mais de la situation vécue par la femme juive à l’intérieur du couple, contrôlé par l’homme. D’après la loi de Moïse, le mari pouvait rompre le contrat matrimonial et expulser sa femme de la maison. La femme, par contre, soumise en tout à l’homme, ne pouvait pas faire la même chose.

La réponse de Jésus surprend tout le monde. Il n’entre pas dans les discussions des rabbins. Il invite à découvrir le projet original de Dieu qui dépasse les normes et les lois. Cette loi « machiste », concrètement, s’est imposée au peuple juif à cause de la « dureté de cœur » des hommes qui contrôlent les femmes et les soumettent à leur volonté.

Jésus approfondit le mystère original de l’être humain. Dieu « les a faits homme et femme ». Tous les deux ont été créés égaux. Dieu n’a pas créé l’homme avec un pouvoir sur la femme. Il n’a pas créé la femme soumise à l’homme. Entre hommes et femmes il ne doit exister aucun pouvoir de domination.

A partir de cette structure originaire de l’être humain, Jésus offre une vision du mariage qui dépasse tout ce qui est établi à cause de la « dureté de cœur » des hommes. Femmes et hommes s’uniront pour « devenir une seule chair » et entamer une vie partagée dans un don mutuel sans imposition et sans soumission.

Ce projet matrimonial est pour Jésus la plus grande expression de l’amour humain. L’homme n’a aucun droit à contrôler sa femme comme s’il en était le maître. La femme ne doit pas accepter de vivre soumise à l’homme. C’est Dieu lui-même, qui les attire pour qu’ils vivent unis par un amour libre et gratuit. Jésus conclut d’une manière tranchante : « Ce que Dieu a uni, que l’homme ne le sépare pas ».

Avec cette position, Jésus détruit à la racine le fondement du patriarcat sous toutes ses formes de contrôle, de soumission et d’imposition de l’homme sur la femme. Non seulement dans le mariage mais aussi dans toute institution civile ou religieuse.

Nous devons écouter le message de Jésus. Il n’est pas possible de tracer un chemin vers le royaume de Dieu et sa justice sans lutter activement contre le patriarcat. Quand réagirons-nous dans l’Eglise avec une énergie évangélique contre tant d’abus, de violence et d’agression de l’homme à l’égard de la femme ? Quand allons-nous défendre la femme de la « dureté de cœur » des hommes ?

EQUAL IN GOD’S CREATION

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

The Pharisees asked Jesus a question, once again, to test him. They chose a very important issue that most women in Galilee had to face at the time and suffer its consequences: “Is it against the Law for a man to divorce his wife?” There were various opinions at the time, depending on the various schools of thought.

The issue was not exactly what today is known by the name of divorce.

Rather it involved the complex situation in which a married woman lived under the complete control of the man. According to the Law of Moses, the man could break up the marriage contract for any reason whatsoever and expel his wife from the house. The woman, on the other hand, was absolutely under the control of the man and could not exercise any freedom or power.

The answer that Jesus gave to their question surprised everyone. He did not enter into any issue of the various schools of thought. He simply invited everyone to consider God’s original plans which were above all schools and human laws. It was because people had become uncontrollable and “sexist” that such laws had been brought upon by men because of their harshness of heart: they had tried to control their women depriving them of their rights.

Jesus, then, went a little further to explain the mystery of God’s creation of man and woman. “God made them male and female.” Both were created equal. God did not give any special power to man over the woman. God had not created woman in any way subject to man. There is no superiority of one sex over the other.

It was from this original human structure that Jesus offered a vision of the human marriage that goes beyond what had been established by the harshness of heart of those men at the time. Men and women “must become one body” and start a new life, united and sharing everything without domination of anyone over the other.

This marriage project, according to Jesus, is the ultimate expression of human love. The male has no right whatsoever to control the female as if he were the sole owner. The woman, on the other hand, is not simply expected to become subject to the man. God, in fact, is the one who offers them the opportunity to live together in a free and gratuitous union. And so Jesus concluded with a very solemn statement: “They are no longer two, but one body. So then, what God has united, man must not divide.”

With such clear statement, Jesus was aiming at the very roots of the “patriarchal system”, in all its various forms that had been used to impose the control of women by the men at the time. This control, of course, existed not only in marriage, but also in other civil and religious institutions.

We ought to listen carefully to Jesus’ message. We will never be able to show the right ways to God’s kingdom and justice without actively giving up all forms of patriarchal control. When are we going to confront within the Church with full energy any form of abuse, violence or aggression of man over woman? Are we ready to defend women from any kind of “harshness” from men?

 

GIZONEZKOAREN BOTEREAREN AURKA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Fariseuek galdera bat egin diote Jesusi, probatzeko. Oraingo honetan ez da garrantzirik gabea. Galileako emakumeei asko sufriarazten dien gertaera da, eta lege-maisuen eskola desberdinen jarraitzaileen artean eztabaida biziak eragiten dituena: «Zilegi al du senarrak andreari dibortzioa ematea?»

Kontua ez da gaur egun ezagutzen dugun dibortzioa, baizik gizonezkoak kontrolatu ohi zuen ezkontza barruko emakume juduak bizi ohi zuen egoera. Moisesen legearen arabera, senarrak hautsi zezakeen ezkontza-hitzarmena, andrea etxetik ateraraziz. Andreak, aldiz, orotan senarraren mendeko, ezin egin zuen halakorik.

Guztiak harritu dira Jesusen erantzunaz. Jesus ez da sartu lege-maisuen eztabaiden munduan. Jainkoaren hasierako egitasmoa bilatzera gonbidatu ditu, lege eta arau guztien gainetik dagoen hura bilatzera. Lege «matxista» hau, zehazki, gizonezkoen «bihotz-gogorkeriagatik» sartu da judu-herrian, haiek kontrolatzen baitituzte emakumeak eta mendean hartzen.

Gizakiaren jatorrizko misterioan sakondu nahi du Jesusek. «Gizon eta emakume» kreatu ditu Jainkoak. Elkarren pareko kreatu ditu biak. Ez du kreatu gizonezkoa andrearen gain boterea emanez. Ez du kreatu emakumea gizonezkoaren mendeko. Gizon-emakumeen artean ez da eman behar bietako inoren mendetasunik.

Gizakiaren jatorrizko egitura honetan oinarrituz, gizonezkoen «bihotz-gogorkeriak» ezarria duen oro baino harago doan ikusmoldea agertu du Jesusek ezkontzaz. Emakumea eta gizonezkoa «haragi bakarra izateko» elkartuko dira, bizitza partekatu bat hasteko bataren eta bestearen buru-eskaintzaz, ezarpenik eta mendetasunik gabe.

Giza maitasunaren goreneko adierazpena da Jesusentzat ezkontza-egitasmo hau. Gizonezkoak ez du inolako eskubiderik emaztea kontrolatzeko, haren jabe izango balitz bezala. Emakumeak ezin onartu du bere burua senarraren mendeko. Jainkoak berak erakartzen ditu elkarrekin bizitzera maitasun aske eta doakoaz. Biribilki konkluditu du Jesusek: «Jainkoa batu duena, ez dezala bereizi gizonezkoak».

Jarrera honekin, errotik suntsitu du Jesusek patriarkatuaren oinarria, molde guztietakoa: gizonezkoak emakumearen gain kontrola, mendetasuna eta ezarpena izatearena. Ez ezkontzan soilik, baita beste edozein erakunde herritar edo erlijiosotan.

Jesusen mezua entzun beharra dugu. Ezin irekitzen ahal diegu biderik Jainkoaren erreinuari eta hartako zuzentasunari, patriarkatuaren aurka aktiboki borroka egin gabe. Noiz erreakzionatu behar dugu Elizan, indar ebanjelikoaz, gizonezkoak emakumearen kontra ari duen horrenbesteko abusu, indarkeria eta oldarraren kontra? Noiz ekin behar diogu emakumea defendatzeari gizonezkoaren «bihotz-gogorkeriaren» kontra?

 

CONTRA EL PODER DEL VARÓ

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

Els fariseus plantegen a Jesús una pregunta per provar-lo. Aquesta vegada no és una qüestió sense importància, sinó un fet que fa patir molt les dones de Galilea i és motiu de vives discussions entre els seguidors de diverses escoles rabíniques: “És permès a un home de divorciar-se de la seva dona?”.

No es tracta del divorci modern que coneixem avui, sinó de la situació en què vivia la dona jueva dins del matrimoni, controlat per l’home. Segons la llei de Moisès, el marit podia trencar el contracte matrimonial i expulsar de casa la seva dona. La dona, en canvi, sotmesa en tot al varó, no podia fer el mateix.

La resposta de Jesús sorprèn a tots. No entra en les discussions dels rabins. Convida a descobrir el projecte original de Déu, que està per sobre de lleis i normes. Aquesta llei “masclista”, en concret, s’ha imposat al poble jueu per la “duresa de cor” dels homes que controlen les dones i les sotmeten a la seva voluntat.

Jesús aprofundeix en el misteri original de l’ésser humà. Déu “els ha creat home i dona”. Els dos han estat creats en igualtat. Déu no ha creat l’home amb poder sobre la dona. No ha creat la dona sotmesa a l’home. Entre homes i dones no ha d’haver-hi dominació per part de ningú.

Des d’aquesta estructura original de l’ésser humà, Jesús ofereix una visió del matrimoni que va més enllà de tot el que estableix la “duresa de cor” dels homes. Dones i homes s’uniran per “ser una sola carn” i iniciar una vida compartida en el mutu lliurament sense imposició ni submissió.

Aquest projecte matrimonial és per a Jesús la suprema expressió de l’amor humà. L’home no té cap dret a controlar la dona com si fos el seu amo. La dona no ha d’acceptar viure sotmesa a l’home. És Déu mateix qui els atrau a viure units per un amor lliure i gratuït. Jesús conclou de manera rotunda: “Allò que Déu ha unit, que l’home no ho separi”.

Amb aquesta posició, Jesús està destruint d’arrel el fonament del patriarcat sota totes les seves formes de control, submissió i imposició del varó sobre la dona. No només en el matrimoni sinó en qualsevol institució civil o religiosa.

Hem d’escoltar el missatge de Jesús. No és possible d’obrir camins al regne de Déu i la seva justícia sense lluitar activament contra el patriarcat. Quan reaccionarem en l’Església amb energia evangèlica contra tant abús, violència i agressió del varó sobre la dona? Quan defensarem la dona de la “duresa de cor” dels varons?

CONTRA O PODER DO HOME

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

Os fariseos exponlle a Xesús unha pregunta para polo a proba. Esta vez non é unha cuestión sen importancia, senón un feito que fai sufrir moito ás mulleres de Galilea e é motivo de vivas discusións entre os seguidores de diversas escolas rabínicas: “Élle lícito ao home divorciarse da súa muller?”.

Non se trata do divorcio moderno que coñecemos hoxe, senón da situación en que vivía a muller xudía dentro do matrimonio, controlado polo home. Segundo a lei de Moisés, o marido podía romper o contrato matrimonial e expulsar de casa á súa esposa. A muller, pola contra, sometida en todo ao home, non podía facer o mesmo.

A resposta de Xesús sorprende a todos. Non entra nas discusións dos rabinos. Invítaos a descubriren o proxecto orixinal de Deus, que está por cima de leis e normas. Esta lei “machista”, en concreto, impúxose no pobo xudeu pola “dureza de corazón” dos homes que controlan ás mulleres e sométenas á súa vontade. Xesús profunda no misterio orixinal do ser humano. Deus “creounos home e muller”. Os dous foron creados en igualdade. Deus non creou ao home con poder sobre a muller. Non creou á muller sometida ao home. Entre homes e mulleres non pode haber dominación por parte de ninguén.

Desde esta estrutura orixinal do ser humano, Xesús ofrece unha visión do matrimonio que vai máis aló de todo o establecido pola “dureza de corazón” dos homes. Mulleres e homes uniranse para “seren unha soa carne” e iniciaren unha vida compartida na mutua entrega sen imposición nin submisión.

Este proxecto matrimonial é para Xesús a suprema expresión do amor humano. O home non ten dereito algún para controlar á muller coma se fose o seu dono. A muller non ten de aceptar vivir sometida ao home. É Deus mesmo quen os atrae a viviren unidos por un amor libre e gratuíto. Xesús conclúe de xeito rotundo: “O que Deus uniu, que non o separe o home”.

Con esta posición, Xesús esta destruíndo de raíz o fundamento do patriarcado baixo todas as súas formas de control, sometemento e imposición do home sobre a muller. Non só no matrimonio senón en calquera institución civil ou relixiosa.

Temos de escoitarmos a mensaxe de Xesús. Non é posíbel abrirmos camiños ao reino de Deus e á súa xustiza sen loitarmos activamente contra o patriarcado. Cando reaccionaremos na Igrexa con enerxía evanxélica contra tanto abuso, violencia e agresión do home sobre a muller? Cando defenderemos á muller da “dureza de corazón” dos homes?

MENSAJE DEL XXXII CONGRESO DE TEOLOGÍA “CRISTIANISMO, MERCADO Y MOVIMIENTOS SOCIALES”
Celebrado en Madrid del 6 al 9 de septiembre de 2012
MADRID.

ECLESALIA, 10/09/12.- Del 6 al 9 de septiembre de 2012 nos hemos reunidos en Madrid cristianos y cristianas de las diferentes tradiciones eclesiales y de todos los continentes para reflexionar sobre Cristianismo, mercado y movimientos sociales, intercambiar experiencias y buscar alternativas. Queremos compartir el siguiente mensaje

1 El mercado-centrismo es la institución suprema del neoliberalismo que convierte a los seres humanos en mercancía y en piezas subalternas del sistema, identifica la justicia con el cumplimiento de la legalidad, dictada por el mercado, y reduce los derechos humanos al derecho de propiedad. El mercado genera situaciones de muerte para  millones de seres humanos y para la  naturaleza.

2. Vemos con especial preocupación y nos provocan indignación las consecuencias de la crisis, provocada por los poderes financieros, que castiga injustamente a los sectores más vulnerables de la sociedad en todo el mundo, y de manera especial en algunos países de Europa como Grecia, Portugal y España, donde se está produciendo un espectacular incremento de la pobreza en una sociedad con recursos suficientes para satisfacer las necesidades de la población.

3. En medio de esta situación valoramos positivamente los gestos de solidaridad de algunos miembros del clero y de la jerarquía eclesiástica, pero expresamos nuestro malestar e indignación ante el silencio de la Conferencia Episcopal Española, tan locuaz en otras ocasiones y ante otras cuestiones. La sociedad percibe dicho silencio como  escándalo y complicidad con quienes han provocado la crisis. Nosotros lo consideramos insensibilidad ante la injusticia, alejamiento del mensaje liberador del Evangelio y falta de compasión con las víctimas. Creemos que tal actitud se debe a la cómoda instalación de la Iglesia institucional en una situación de privilegio. Lo que contrasta con los recortes en todos los terrenos.

4. Nosotros mismos, los participantes en este Congreso, no estamos exentos de contradicciones e incoherencias entre nuestro modo de pensar alternativo y nuestra forma de vivir acomodaticia, nuestra actitud crítica y nuestra práctica conformista; la crítica al consumo y nuestro consumismo; la opción por los pobres y nuestra falta de testimonio de pobreza.

5. La respuesta a la crisis requiere un nuevo paradigma que se traduzca en transformaciones estructurales, revolución de la subjetividad y de las conciencias, de los hábitos de vida y de las relaciones personales, bajo la guía y la prioridad de los valores éticos, presentes en todas las tradiciones religiosas, morales y espirituales, si bien con frecuencia incumplidos. Entre ellos cabe destacar: la dignidad humana frente al trato inhumano que reciben millones de seres humanos; el respeto a la vida, contra la violencia en sus diversas formas; la justicia global; la verdad, la honradez y la igualdad de género.

6. Reconocemos la importancia de los movimientos sociales, que constituyen mediaciones necesarias para transformar la realidad; son alternativa al pensamiento único y a la globalización neoliberal; recuperan valores que parecían en vías de extinción y se rebelan contra una realidad caracterizada por la explotación, la dominación y la tendencia a reducir la razón a mero cálculo.

7. Especial significación ha reconocido el Congreso al feminismo como teoría de la emancipación y de la igualdad no clónica entre hombres y mujeres; práctica de la sororidad internacional y defensa de las reivindicaciones de las mujeres, que, con frecuencia, se ven relegadas en nombre de “intereses generales superiores”, incluso en los propios movimientos sociales.

8. No podemos instalarnos en el pesimismo y el fatalismo históricos. Existen alternativas. Por eso apoyamos y hacemos nuestras las iniciativas siguientes para salir de la crisis: creación de una asamblea constituyente, desobediencia civil, banca ética, tasa Tobin, reparto del trabajo, universalización de los servicios sociales, reconocimiento de la ciudadanía a todos los residentes en nuestro territorio, pactos de ayuda mutua sin subordinación, soberanía alimentaria, cambio en los modelos de producción, etc.

9. Como cristianas y cristianos nos comprometemos a:

  • Recuperar la herencia de Jesús, que se caracteriza por la opción por los excluidos y marginados, la compasión como principio de actuación y la afirmación de la autoridad de los que sufren.
  • Seguir el espíritu y la práctica de Jesús, que consiste en humanizar el mundo comenzando por los últimos, luchar contra el olvido de las víctimas y ponernos de su lado.
  • Afirmar la incompatibilidad entre Dios y el Dinero y luchar contra el Imperio del Dinero.
  • Practicar la resistencia al sistema desde la no violencia activa
  • Participar activamente en los movimientos sociales, los antiguos y los nuevos, y de manera especial en los diferentes Foros Sociales, que trabajan por “Otro Mundo Posible”, y en el movimiento de los Indignados, en cuyo horizonte se sitúa Jesús de Nazaret, Indignado con las autoridades religiosas, el patriarcado y los poderes políticos y económicos de su tiempo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Madrid, 9 de septiembre de 2012.

Para más información: http://www.congresodeteologia.info

Niñas, adolescentes y adultas

Publicado: 9 marzo, 2012 en DENUNCIA / ANUNCIO
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NIÑAS, ADOLESCENTES Y ADULTAS
Pronunciamiento En El DÍa Internacional de la Mujer
COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE DE NICARAGUA, arzentsj@yahoo.com
MANAGUA (NICARAGUA).

ECLESALIA, 09/03/12.- Las Comunidades Eclesiales de Base, en este día que celebramos a nivel internacional a las Mujeres, deseamos, primeramente, conmemorar a todas aquellas Mujeres que han luchado a través de la historia y que ofrendaron su vida para que en nuestra sociedad haya espacios para todos y todas, donde mujeres y hombres nos reconozcamos como Sujetas y Sujetos dignos, en igualdad de condiciones.

Conmemoramos con dolor e indignación, y tenemos presentes a todas aquellas Mujeres (niñas, adolescentes y adultas) que han sido asesinadas de manera cruel e inhumana. En esta fecha tan especial, es necesario y urgente identificar y condenar el machismo, el abuso de poder de miles de hombres -expresado tanto en nuestras zonas urbanas como rurales-, el silencio y la indiferencia de gran parte de nuestra sociedad ante situaciones lamentables como es el feminicidio. Este machismo se ha convertido lamentablemente en un factor de muy grave riesgo, tanto a nivel comunitario, como en el seno de nuestros hogares nicaragüenses.

Asimismo, celebramos a esas Mujeres valiosas que día a día aportan a nuestra sociedad para que sea diferente, más digna y mejor. Celebramos a todas esas Mujeres, del campo y de la ciudad, que con su sudor y trabajo contribuyen mayoritariamente al crecimiento socioeconómico y cultural en nuestra Nicaragua, Mujeres que ejercen de madre y padre, convertidas en pilar fundamental y sostén de la familia.

Vaya nuestro reconocimiento a todas aquellas Mujeres que han estado, están y siguen estando, acompañando y luchando al lado de las poblaciones más empobrecidas y excluidas de nuestra sociedad.

Felicidades en este merecido día, a todas las Mujeres de Latinoamérica y del mundo y en especial a la Mujer nicaragüense que es: ¡Luchadora, talentosa, incansable, invencible, valiente, inclaudicable, sencilla, madre, tierna, símbolo de amor y ante la tristeza muy alegre siempre!

Nuestro reconocimiento en esta fecha, es también para esos hombres sensibles, comprometidos y valiosos que van haciendo camino al andar, en esa desconstrucción del machismo, de las desigualdades de género, de la violencia y abusos de poder en sus distintas formas. Gracias por expresar su lado femenino, humano y de amor a sus semejantes. Gracias por apoyar las luchas de las mujeres que también son sus luchas.

Instamos a que cada ciudadano y ciudadana, dediquemos un momento, un espacio, un tiempo para pensar, reflexionar y analizar sobre nuestro actuar y lo que podemos hacer tanto personal, familiar y/o comunitariamente, para combatir este delito, este crimen hacia las Mujeres, ya sean niñas, adolescentes, jóvenes o adultas. Finalmente también instamos para que los instrumentos jurídicos sean aplicados y cumplidos justa, responsable y oportunamente por las instancias establecidas. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

CENTRAR LA MIRADA EN LAS MUJERES
Comunicado ante el Día de la Mujer Trabajadora
JUVENTUD OBRERA CRISTIANA (www.joc.es) HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA (www.hoac.es)

ECLESALIA, 08/03/12.- En el año en que recordamos el 50 aniversario del Concilio Vaticano II traemos a la memoria un texto que se dirigió a las mujeres: «Llega la hora, ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud, la hora en que la mujer adquiere en el mundo una influencia, un peso, un poder jamás alcanzados hasta ahora. Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del Evangelio pueden ayudar tanto a que la humanidad no decaiga» (Mensaje del Concilio a las Mujeres, 8 de diciembre de 1965).

Hoy, sin embargo, podemos denunciar que esa profunda mutación del papel de la mujer en la sociedad no se ha completado. Y, es más, está en peligro.

A los costes de la crisis económica que lleva instalada ya unos años en toda Europa, y que está sacudiendo de manera agresiva a las clases trabajadoras de nuestro país, hay que sumar el conjunto de políticas de ajustes y recortes que, como los propios gobiernos afirman, sin ningún pudor, están al servicio de los mercados. Queda por tanto abandonado todo principio de dignidad hacia las personas, especialmente de las más desfavorecidas y vulnerables. Y estos costes están recayendo de manera sangrante sobre las mujeres.

El año 2011 se cerró con una tasa de paro femenino del 23,32% (EPA). Pero los datos son espeluznantes entre los grupos de edad más jóvenes: la cifra de paro alcanza el 70% en las mujeres de entre 16 y 19 años, y es del 42% en las mujeres entre 20 y 24 años. Así, España es el país de Europa con más desempleo femenino.  La falta de oportunidades laborales, que se agrava en esta situación de crisis, afecta más a las mujeres. Esto está suponiendo un creciente aumento de la precariedad y el desempleo entre las mismas.

Resulta incomprensible, con este panorama, que la solución propuesta sea una receta de recortes sociales y rebajas salariales que afectan a las capas sociales más bajas. Prueba y consecuencia de ello, al mismo tiempo, es la brecha cada vez más grande que existe entre diferentes sectores de la ciudadanía. La desigualdad entre clases ricas y clases pobres está alcanzando sus cotas más altas con la crisis económica. Y este efecto desigualitario, en ocasiones  enmascarado, también afecta al diferente impacto que la crisis, las medidas y reformas aplicadas, están provocando entre los hombres y las mujeres.

La congelación del salario mínimo, a pesar de ser uno de los más bajos de Europa (solo por debajo de Eslovaquia o Portugal) perjudica considerablemente más a las mujeres, porque un 15,5% de ellas ganan menos del salario mínimo, frente a “solo” el 5,6% de los hombres, según la Encuesta de Estructura Salarial (2010). Además, la congelación del salario mínimo es especialmente perjudicial para algunos colectivos como las empleadas de servicio doméstico (90% son mujeres), cuyo salario se fija tomando a aquél directamente como referencia. También es negativa la congelación de plantillas en el sector público. Son los ámbitos más feminizados, sanidad y educación, los que están sufriendo recortes  más amplios. Y qué decir de la menor provisión de bienes públicos de atención y cuidado (guarderías, servicios de dependencia, etc.) que implicarán más horas de trabajo doméstico femenino y un retroceso en la igualdad y la corresponsabilidad. Además, la reciente reforma laboral aprobada afectará de manera más pronunciada a las mujeres.

La JOC y la HOAC hacemos, por todo ello, una llamada a la reflexión, la acción y el compromiso para lograr la igualdad entre mujeres y hombres en nuestra sociedad. Y también, recordando el Concilio Vaticano II en su 50 aniversario, una llamada para avanzar hacia la igualdad en el seno de nuestra Iglesia, a fin de que la aportación femenina enriquezca decididamente a la comunidad eclesial. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Invisibles y omnipresentes

Publicado: 17 enero, 2012 en DENUNCIA / ANUNCIO
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INVISIBLES Y OMNIPRESENTES*
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 17/01/12.- En principio los dos adjetivos que encabezan este escrito podrían considerarse opuestos, por lo menos para la masa de la que estamos hechos los humanos: si estás, te ven. Y, sin embargo, no se trata tanto de leyes físicas sino, más bien, de cómo percibimos al otro, ya sea persona individual o grupo humano. Se dan casos claros de presencia real e invisibilidad al mismo tiempo.

He empezado de forma misteriosa pero aclaro enseguida la cuestión a la que quiero referirme: es el caso de la invisibilidad de las mujeres en la Iglesia y la omnipresencia de esas mismas mujeres en la iglesia. No hay que pasar por alto el discreto matiz de la misma letra en mayúscula y en minúscula. Tiene su importancia.

Me doy cuenta de que la mujer siempre se ha acercado al misterio de Dios con una facilidad mayor que el hombre. El hecho de que el acercamiento no degenere en la obtención del poder crea una forma de estar donde la fidelidad es la característica principal.

Podemos ver a mujeres en pequeños pueblos cuidando, limpiando, poniendo flores, preparando manteles para los altares, guiando el rezo del rosario, atendiendo trabajos administrativos, custodiando la llave de la iglesia, etc. Estas mujeres ni se plantean que las cosas puedan ser de otra manera, que pudiera haber mujeres presentes en otro tipo de servicios de otro orden dentro de la Iglesia.

Si nos adentramos en el terreno del mundo de las órdenes religiosas el número de monjas y religiosas es muy superior al de sus homólogos masculinos, pero en la mayoría de los casos viven más “ocultas”.

Y si hablamos de los laicos, o mejor dicho, de las laicas: catequistas, voluntarias en todo tipo de actividades de la Iglesia, atención a la formación de las diferentes pastorales de bautismo, confirmación, preparación para el matrimonio; visitas a hospitales, ayuda a la infancia no habría renglones suficientes en este artículo para enumerar en todos los ámbitos donde se mueven, ni para contabilizar el número total.

Del sacerdocio, nada nuevo que decir. Son los que son y parece que así va a seguir el tema.

El día de la llegada del Papa Benedicto XVI para encontrarse con los jóvenes en la JMJ en Madrid, viendo en televisión la celebración de la Plaza de Cibeles, reparé en un sencillo hecho: una multitud de chicas y chicos juntos en lo mismo, sin diferencias; pero cuando la cámara enfocó el escenario donde el Papa se dirigió a los jóvenes, reparé en el contraste: sólo había hombres.


No hace mucho, un buen amigo, por ciento, religioso, hablando del tema de las mujeres en la Iglesia me dijo con mucha contundencia: “No entiendo, según están las cosas, que todavía haya mujeres en la Iglesia”.

Creo que la invisibilidad nos da alas, y la creatividad, omnipresencia. Lo que no quiere decir que no hayamos de seguir trabajando y avanzando para que la situación cambie.

Ahora recuerdo que bien visibles “junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena () y cerca, al discípulo que tanto quería Jesús”. Como siempre en mayor número pero esta vez bien visibles.

No lo digo yo, lo dice el propio discípulo: Juan 19,25-26. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

*Publicado en catalán en el número 62 (enero-marzo 2012) de PARAULES i FETS de Dones.

Revolución Ignorada

Publicado: 17 marzo, 2010 en BIBLIA
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5 de Cuaresma (C) Juan 8, 1-11
REVOLUCIÓN IGNORADA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 17/03/10.- Le presentan a Jesús a una mujer sorprendida en adulterio. Todos conocen su destino: será lapidada hasta la muerte según lo establecido por la ley. Nadie habla del adúltero. Como sucede siempre en una sociedad machista, se condena a la mujer y se disculpa al varón. El desafío a Jesús es frontal: «La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras. Tú ¿qué dices?».

Jesús no soporta aquella hipocresía social alimentada por la prepotencia de los varones. Aquella sentencia a muerte no viene de Dios. Con sencillez y audacia admirables, introduce al mismo tiempo verdad, justicia y compasión en el juicio a la adúltera: «el que esté sin pecado, que arroje la primera piedra».

Los acusadores se retiran avergonzados. Ellos saben que son los más responsables de los adulterios que se cometen en aquella sociedad. Entonces Jesús se dirige a la mujer que acaba de escapar de la ejecución y, con ternura y respeto grande, le dice: «Tampoco yo te condeno». Luego, la anima a que su perdón se convierta en punto de partida de una vida nueva: «Anda, y en adelante no peques más».

Así es Jesús. Por fin ha existido sobre la tierra alguien que no se ha dejado condicionar por ninguna ley ni poder opresivo. Alguien libre y magnánimo que nunca odió ni condenó, nunca devolvió mal por mal. En su defensa y su perdón a esta adúltera hay más verdad y justicia que en nuestras reivindicaciones y condenas resentidas.

Los cristianos no hemos sido capaces todavía de extraer todas las consecuencias que encierra la actuación liberadora de Jesús frente a la opresión de la mujer. Desde una Iglesia dirigida e inspirada mayoritariamente por varones, no acertamos a tomar conciencia de todas las injusticias que sigue padeciendo la mujer en todos los ámbitos de la vida. Algún teólogo hablaba hace unos años de “la revolución ignorada” por el cristianismo.

Lo cierto es que, veinte siglos después, en los países de raíces supuestamente cristianas, seguimos viviendo en una sociedad donde con frecuencia la mujer no puede moverse libremente sin temer al varón. La violación, el maltrato y la humillación no son algo imaginario. Al contrario, constituyen una de las violencias más arraigadas y que más sufrimiento genera.

¿No ha de tener el sufrimiento de la mujer un eco más vivo y concreto en nuestras celebraciones, y un lugar más importante en nuestra labor de concienciación social? Pero, sobre todo, ¿no hemos de estar más cerca de toda mujer oprimida para denunciar abusos, proporcionar defensa inteligente y protección eficaz?

REVOLUÇÃO IGNORADA
José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Apresentam a Jesus uma mulher surpreendida em adultério. Todos conhecem o seu destino: será lapidada até à morte segundo o estabelecido pela lei. Ninguém fala do adúltero. Como ocorre sempre numa sociedade machista, condena-se a mulher e desculpa-se o homem. O desafio a Jesus é frontal: «A lei de Moisés manda-nos apedrejar as adúlteras. Tu, que dizes?».

Jesus não suporta aquela hipocrisia social alimentada pela prepotência dos homens. Aquela sentença à morte não vem de Deus. Com simplicidade e audácia admiráveis, introduz ao mesmo tempo verdade, justiça e compaixão no julgamento à adúltera: «o que esteja sem pecado, que atire a primeira pedra».

Os acusadores retiram-se envergonhados. Eles sabem que são os mais responsáveis dos adultérios que se cometem naquela sociedade. Então Jesus dirige-se à mulher que acaba de escapar da execução e, com ternura e grande respeito, diz-lhe: «Tampouco Eu te condeno». Logo, a anima a que o Seu perdão se converta no ponto de partida de una vida nova: «Vai, e daqui em diante não peques mais».

Assim é Jesus. Por fim existiu sobre a terra alguém que não se deixou condicionar por nenhuma lei nem poder opressivo. Alguém livre y magnânimo que nunca odiou nem condenou, nunca devolveu mal por mal. Em Sua defesa e o Seu perdão a esta adúltera há mais verdade e justiça que nas nossas reivindicações e condenações ressentidas.

Os cristãos não têm sido capazes todavia de extrair todas as consequências que encerra a actuação libertadora de Jesus frente à opressão da mulher. Desde uma Igreja dirigida e inspirada maioritariamente por homens, não acertamos a tomar consciência de todas as injustiças que continua a padecer a mulher em todos os âmbitos da vida. Algum teólogo falava há uns anos d’ “a revolução ignorada” pelo cristianismo.

O certo é que, vinte séculos depois, nos países de raíz supostamente cristã, continuamos a viver numa sociedade onde com frequência a mulher não pode mover-se livremente sem temer o homem. A violação, o mau trato e a humilhação não são algo imaginário. Pelo contrário, constituem uma das violências mais arraigadas e que mais sofrimento gera.

Não deverá ter o sofrimento da mulher um eco mais vivo e concreto nas nossas celebrações, e um lugar mais importante no nosso trabalho de consciencialização social? Mas, sobretudo, não devemos estar mais próximos de toda a mulher oprimida para denunciar abusos, proporcionar defesa inteligente e protecção eficaz?

RIVOLUZIONE IGNORATA
José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Presentarono a Gesù una donna sorpresa in adulterio. Tutti conoscono il suo destino: sarà lapidata fino alla morte, secondo la legge. Nessuno parla dell’adultero. Come accade sempre in una società maschilista, si condanna la donna e si discolpa il maschio. La sfida a Gesù è frontale: Mosè, nella Legge, ci ha comandato di lapidare donne come questa, Tu che ne dici?

Gesù non sopporta questa ipocrisia sociale, alimentata dalla prepotenza dei maschi. Quella sentenza a morte non viene da Dio. Con semplicità e audacia ammirabili, introduce nello stesso tempo verità, giustizia e compassione nel giudizio sull’adultera: Chi di voi è senza peccato, getti per primo la pietra contro di lei.

Gli accusatori se ne vanno con vergogna. Essi sanno che sonno i più responsabili degli adulteri che si commettono nella società. Allora Gesù si rivolge alla donna che si è appena sottratta all’esecuzione e, con tenerezza e rispetto grandi, le dice: Neanch’io ti condanno. Poi la incoraggia a convertire il suo perdono in punto di inizio di una vita nuova: Va’ e d’ora in poi non peccare più.

Gesù è così. Finalmente è esistito sulla terra qualcuno che non si è lasciato condizionare da alcuna legge né potere oppressivo. Qualcuno libero e magnanimo che non odiò mai né mai condannò, mai rispose al male col male. Nella sua difesa e nel suo perdono a quell’adultera c’è più verità e giustizia che nelle nostre rivendicazioni e condanne risentite.

Noi cristiani non siamo stati capaci ancora di ricavare tutte le conseguenze che racchiude l’atteggiamento liberatore di Gesù di fronte all’oppressione della donna. In una Chiesa diretta e ispirata soprattutto da maschi, non arriviamo a prendere coscienza di tutte le ingiustizie che continua a soffrire la donna in tutti gli ambiti della vita. Nessun teologo parlava fino a qualche anno fa della “rivoluzione ignorata” dal cristianesimo.

È certo che, venti secoli dopo, nei paesi dalle radici che si suppongono cristiane, continuiamo a vivere in una società in cui frequentemente la donna non può muoversi liberamente senza temere l’uomo. Lo stupro, il maltrattamento e l’umiliazione non sono qualcosa di immaginario. Al contrario, costituiscono una delle violenze più radicate e che generano maggiore sofferenza.

Non può avere la sofferenza della donna un’eco più forte e concreta nelle nostre celebrazioni, e un posto più importante nel nostro lavoro di coscientizzazione sociale? Ma, soprattutto, non dobbiamo rimanere più vicini a ogni donna oppressa per denunciare abusi e dare una difesa intelligente e una protezione efficace?

REVOLUTION IGNOREE
José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

On présente à Jésus une femme prise en flagrant délit d’adultère. Tous connaissent son destin : être lapidée jusqu’à ce que mort s’en suive, d’après ce qui est établi par la loi. Personne ne mentionne l’homme adultère. Comme il est de coutume dans une société machiste, on condamne la femme et on excuse l’homme. C’est un défi frontal qui est lancé à Jésus : « La loi de Moïse nous demande de lapider les femmes adultères. Qu’en dis-tu ?”

Jésus ne supporte pas cette hypocrisie sociale nourrie par l’arrogance des hommes. Cette sentence-là de mort ne provient pas de Dieu. Avec une simplicité et une audace admirables, il introduit, en même temps, dans le jugement de la femme adultère, de la vérité, de la justice et de la compassion : « que celui qui est sans péché lui jette la première pierre ».

Les accusateurs se retirent couverts de honte. Ils savent bien que ce sont eux les plus responsables des adultères commis dans cette société-là. Alors, Jésus s’adresse à la femme qui vient d’échapper à l’exécution et, avec tendresse et grand respect, lui dit : « Moi non plus, je ne te condamne pas ». Ensuite, il l’encourage à ce que son pardon devienne le point de départ d’une nouvelle vie : « Va, et désormais ne pèche plus ».

Voilà comment il est, Jésus. Quelqu’un a existé enfin sur cette terre, qui ne s’est laissé conditionner par aucune loi ni pouvoir oppresseur. Quelqu’un de libre et de magnanime qui n’a jamais haï ni condamné, qui n’a jamais rendu le mal pour le mal. Dans la défense et le pardon qu’il offre à cette femme adultère, il y a plus de vérité et de justice que dans nos revendications et nos condamnations pleines de ressentiment.

Nous, chrétiens, nous n’avons pas encore été capables de tirer toutes les conséquences que renferme l’agissement libérateur de Jésus face à l’oppression de la femme. Dans une Eglise dirigée et inspirée majoritairement par des hommes, nous n’arrivons pas à prendre conscience de toutes les injustices que la femme continue de subir dans tous les domaines de la vie. Un théologien parlait il y a quelques années, de « la révolution ignorée » par le christianisme.

C’est qui est sûr, c’est que vingt siècles après, dans des pays aux racines soi-disant chrétiennes, nous continuons de vivre dans une société où souvent la femme ne peut pas bouger librement sans craindre l’homme. Le viol, les mauvais traitements et l’humiliation ne sont pas quelque chose d’imaginaire. Bien au contraire, ils constituent l’une des violences le plus ancrées, générant le plus de souffrance.

La souffrance de la femme, ne devrait-elle pas avoir un écho plus vif et concret dans nos célébrations, et une place plus importante dans notre travail de conscientisation sociale? Et surtout, ne devons-nous pas être plus proches de toute femme opprimée pour dénoncer les abus et lui fournir une défense intelligente et une protection efficace ?

FORGOTTEN REVOLUTION
José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

The Pharisees brought to Jesus a woman who had been caught committing adultery. Everyone knew what her punishment would be: “death by stoning,” as prescribed by the Law of Moses. Nobody said anything about the adulterous man. As it was the case in so many male dominated societies, the woman is condemned and the man excused. Jesus is challenged by them: “What have you to say? Moses has ordered in the Law to condemn women like this to death by stoning.”

Jesus does not tolerate such social hypocrisy, backed up by the abuse of power by the male population. Such death sentence has never come from God. With great courage and skill, Jesus brings into his answer truth, justice and compassion: “If there is anyone of you who has not sinned, let him be the first to throw a stone at her.”

The accusers began to leave the place one by one, beginning with the eldest. They knew very well who were responsible for the adulteries in their society. Then Jesus turned to the woman who was left alone and, with great tenderness and respect, told her: “No one has condemned you; neither do I condemn you.” Jesus encouraged her to go away and sin no more.

That is the real Jesus. For the first time in history, someone stood up against oppressive laws and power. Jesus was free and magnanimous, who never hated or condemned anyone and who never returned evil for evil. By defending an adulterous woman, Jesus showed more truth and justice than most of us in our own demands and resentful condemnations.

Many of us Christians have not yet been able to learn and practice all the lessons taught by Jesus in defence of an oppressed woman. Being members of a Church made up and mainly dominated by males, we are unable to judge fairly the injustices that women are still suffering in many areas of our society. A few years ago, a theologian spoke about the “unknown revolution” of modern Christianity.

The fact remains that, twenty centuries later, in many countries traditionally Christian, we live in a society in which often a woman cannot survive without the help of man. Rape, violence and discrimination are all too real to be discounted. So widespread, in fact, that these are considered the root cause of most other gender injustices.

Gender discriminations should be identified and condemned more concretely and loudly in all our celebrations; it should occupy a prominent place in our social activities and planning. Shouldn’t Christians and the Church always be by the side of any oppressed woman, denouncing all abuses, and offer intelligent defence and adequate protection?

EZ IKUSIA EGIN DIOTEN IRAULTZA
José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Adulterioan harrapatu duten emakume bat dakarkiote Jesusi. Guztiek ezagutzen dute halakoaren zoria: legeak arautua duenez, harrikatua izanen da, hiltzeraino. Inork ez du kontuan hartu gizon adulteriogilea. Beti bezala, gizarte matxista da, emakumea galdu eta gizonezkoa desenkusatu. Aurrez aurre egin diote Jesusi desafioa: «Moisesen legeak emakume adulteriogilea harrikatzeko agindu digu. Eta zuk zer diozu?»

Jesusek ezin jasan du gizarte-hipokresia hori, gizonezkoen agintekeriak elikatua. Hiltzeko agindu hori ez dator Jainkoagandik. Xume eta miresgarriki ausart, aldi berean eta batean bildu ditu Jesusek adulteriogilearen kontrako auzi horretan egia, zuzentasuna eta errukia: «zuetan bekaturik ez duenak bota diezaiola lehen harria».

Eta salatzaileak han doaz lotsaturik. Badakite ezen berak direla gizarte hartan egiten diren adulterioen erantzule handienak. Orduan hila izatetik libratu den emakumeari mintzatu zaio Jesus, eta samurkiro eta errespetu handiz diotso: «Nik ere ez zaitut gaitzesten». Ondoren, barkazio hori biziera berri baten abiapuntu bihur dezan erregutu dio: «Zoaz, eta ez gehiago bekaturik egin».

Horra zer den Jesus. Azkenean izan da lurrean ez inongo legek, ez botere zapaltzailek makurrarazi ez duen norbait. Norbait askea eta bihotz-handia, sekula inor gorrotatu eta gaitzetsi ez duena, gaitzik gaitzaren truke itzuli ez duena. Adulteriogile honi eskaini dion defentsan eta barkazioan gure eskabide zorrotzetan eta sumindurazko gaitzespenetan baino egia eta zuzenbide handiagoak nabari dira.

Kristauak ez gara oraino gai izan emakumearen zapalkuntzaren aurrean Jesusek izan duen jarduera askatzailearen ondorioak ateratzeko. Gehiengo nagusian gizonezkoek gidatu eta arnasturiko Elizan, ez gara iritsi jabetzera emakumea bizitzako eremu guztietan jasaten ari den zuzengabekeriaz.. Teologo bat, duela urte batzuk, kristauek «ez ikusia egin dioten iraultzaz» mintzo zen.

Nolanahi, hau da egia: hogei mende ondoren, ustez kristau-erroak dituzten lurraldeetan, gizarte baten bizi garela, zeinetan emakumea sarritan ezin baita mugitu libreki gizonezkoari beldur izan gabe. Bortxakeria, tratu txarra eta umilazioa ez dira irudipen huts. Aitzitik, indarkeriarik errotuenetarik dira eta sufrimendurik gehien eragiten dutenetarik.

Ez ote luke emakumearen sufrimenduak oihartzun biziagoa eta zehatzagoa izan behar gure ospakizunetan?, ez ote luke izan behar leku inportanteago bat gizartea kontzientziatzeko gure lanean? Baina, batez ere, ez ote genuke bizi behar emakume zapaldu ororengandik hurbilago, abusuak salatzeko, defentsa burutsua eta babes eginkorra eskaintzeko?
REVOLUCIÓ IGNORADA
José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Li presenten a Jesús una dona sorpresa en adulteri. Tots coneixen el seu destí: serà lapidada fins a la mort segons el que estableix la llei. Ningú parla de l’adúlter. Com passa sempre en una societat masclista, es condemna la dona i es disculpa l’home. El desafiament a Jesús és frontal: «Moisès en la Llei ens ordenà d’apedregar aquestes dones. I tu, què hi dius?».

Jesús no suporta aquella hipocresia social alimentada per la prepotència dels homes. Aquella sentència a mort no ve de Déu. Amb senzillesa i audàcia admirables, introdueix al mateix temps veritat, justícia i compassió en el judici a l’adúltera: «aquell de vosaltres que no tingui pecat, que tiri la primera pedra».

Els acusadors es retiren avergonyits. Ells saben que són els més responsables dels adulteris que es cometen en aquella societat. Llavors Jesús es dirigeix a la dona que acaba d’escapar de l’execució i, amb tendresa i gran respecte, li diu: «Jo tampoc no et condemno». Després, l’anima que el seu perdó es converteixi en punt de partida d’una vida nova: «Vés-te’n, i d’ara endavant no pequis més».

Així és Jesús. Per fi ha existit sobre la terra algú que no s’ha deixat condicionar per cap llei ni poder opressiu. Algú lliure i magnànim que mai va odiar ni condemnar, mai va tornar mal per mal. En la seva defensa i el seu perdó a aquesta adúltera hi ha més veritat i justícia que a les nostres reivindicacions i condemnes ressentides.

Els cristians no hem estat capaços encara d’extreure totes les conseqüències contingudes en l’actuació alliberadora de Jesús enfront de l’opressió de la dona. Des d’una Església dirigida i inspirada majoritàriament per homes, no vam encertar a prendre consciència de totes les injustícies que segueix patint la dona en tots els àmbits de la vida. Algun teòleg parlava fa uns anys de “la revolució ignorada” pel cristianisme.

El cert és que, vint segles després, en els països d’arrels suposadament cristianes, seguim vivint en una societat on sovint la dona no pot moure’s lliurement sense témer l’home. La violació, el maltractament i la humiliació no són quelcom imaginari. Al contrari, constitueixen una de les violències més arrelades i que més patiment genera.

No ha de tenir el patiment de la dona un ressò més viu i concret en les nostres celebracions, i un lloc més important en la nostra tasca de conscienciació social? Però, sobretot, no hem d’estar més a prop de tota dona oprimida per denunciar abusos, proporcionar defensa intel ligent i protecció eficaç? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

17/03/2010 03:06. Autor: ecleSALia.net ;?>

TOMAR CONCIENCIA DE NUESTRA MARGINACIÓN
En el Día Internacional de las Mujeres
COL·LECTIU DE DONES EN L’ESGLÉSIA, dones.esglesia@terra.es
BARCELONA.

ECLESALIA, 08/03/10.- Nosotras, mujeres creyentes, quisiéramos que la Iglesia siguiese el ejemplo de Jesús en el reconocimiento de la mujer en todos los ámbitos de su vida. Hoy, en el siglo XXI, queremos decir y hacer lo que Él nos enseñó.

Las primeras palabras que las mujeres oyeron después de la resurrección de Jesús fueron: “Id a decir…” (Mc.16,7)

También nosotras, con esta fuerza de enviadas a proclamar su Palabra.

M A N I F E S T A M O S
I – Que hace veinticuatro años que nuestro COL·LECTIU trabaja por la paridad inspiradas en el Evangelio, que nos reconoce a todas y a todos hijas e hijos de Dios. El conocimiento de la historia evidencia un balance que pone de relieve algunas realidades crueles por parte de la jerarquía eclesiástica respecto a las mujeres.

II – Que pedimos que el celibato religioso sea voluntario, entre otras razones más profundas, por no tener que pasar por la vergüenza de las acusaciones de pederastia.

III – Que las mujeres, hoy, estamos en la Iglesia: transmitiendo la fe a través de la catequesis; la mayoría, como mujeres, nos responsabilizamos de las personas más débiles y desvalidas, desde la acogida que se hace a través de Cáritas y otras instituciones; trabajamos también en distintos campos, entre ellos el de la salud, que fue una preocupación prioritaria de Jesús…

IV – Que continuaremos caminando, siguiendo a Cristo, amando a todas las hermanas y hermanos de la humanidad. Pero si la actitud de una gran parte de la jerarquía de la Iglesia Católica, no reconoce en la práctica que Dios creó al ser humano mujer-hombre en igualdad de derechos (Gal. 3,28), quizá llegue un día, no muy lejano, en que las mujeres tendremos que dejar de prestar TODOS LOS SERVICIOS a esta Iglesia nuestra.

V – Entendiendo que todos nuestros trabajos forman parte del Ministerio de la Iglesia, ¿por qué no son reconocidos como tales?

Por todo esto, las mujeres católicas,

- queremos ser fieles al envío de Jesús, celebrando con gozo nuestra fe, nuestro hacer y nuestras palabras de respuesta a la Ruah,

- tenemos el deber de no permitir que esta situación continue y desde aquí animamos a todas las mujeres católicas a tomar conciencia de lo que representa esta marginación.

Para las mujeres no hay “siete” sacramentos, sino “seis”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

8 de marzo de 2010

08/03/2010 07:47. Autor: ecleSALia.net ;?>