Posts etiquetados ‘Jesús’

mujerSOLTERONAS O HERMANAS
HUGO CÁCERES, Congregación de los Hermanos Cristianos, hcaceresguinet@gmail.com
ROMA (ITALIA).

ECLESALIA, 14/05/13.- El mensaje dirigido por el papa Francisco a la Unión de Superioras Mayores en su reunión en Roma ha suscitado un notable interés en los medios de comunicación debido a una afirmación que se convirtió rápidamente en el título de muchas noticias: “¡Sean madres, no solteronas!”. Desafortunadamente los periodistas no han captado que la invocación del papa tiene su contexto en un discurso muy cariñoso y de aprecio a la vida religiosa femenina. El adjetivo solterona (definido escuetamente por la Real Academia: Entrada en años y que no se ha casado) alcanza en la mente del hablante español una serie de significados que van desde la mujer amargada que nunca disfrutó del lecho matrimonial ni la maternidad hasta la tía buena que teje bufandas y cría canarios. A nivel parroquial muchas solteronas tienen su lugar en los primeros reclinatorios del templo, arreglan las flores en los altares y visten santos (al menos en el Perú quedarse solterona tuvo un sinónimo en la expresión “se quedó para vestir santos”). Muchas de ellas son las incondicionales de la autoridad sacerdotal y celebran cumpleaños y aniversarios de ordenación como si fueran memorias obligadas. No estoy hablando aquí de aquellas mujeres solteras que son una verdadera fuerza apostólica en la vida parroquial por su contribución en los consejos pastorales, la toma de decisiones y sus habilidades sociales, a ellas no llamaríamos solteronas de sacristía sino más bien mujeres de Iglesia que no se casaron u optaron por no llevar una vida conyugal.

Ya que estoy involucrado en la predicación de retiros en los que la mayoría de las participantes son religiosas y varias veces ha pasado por mi mente hacer hincapié en que la vida consagrada fácilmente puede convertirse en una alianza de personas solteras aparentemente muy atareadas, me siento invitado a señalar diez diferencias entre lo que entiendo por solterona y mi percepción de la vida religiosa contemporánea auténtica; vale la aclaración de que todo lo que viene a continuación es perfectamente aplicable a los religiosos varones a quienes también se les puede exhortar “sean espiritualmente fecundos, no solterones”:

1. La solterona está enojada con la vida; determinada por la sociedad a encontrar realización solamente en la vida matrimonial, va por la vida censurando y condenando. La mujer consagrada acepta la realidad de la vida como es, es crítica de los valores pero disfruta de la vida y trabaja para el Reino.

2. La solterona no acepta los cambios porque prefiere un mundo pequeño conocido y seguro. La religiosa promueve los cambios necesarios, experimenta con las novedades que traen tiempos nuevos y está lista para pagar el precio de salir de las certezas de ayer.

3. La solterona nace de una frustración; la vocación religiosa nace de un encuentro con la persona de Jesús que arrasa cualquier otro proyecto.

4. El círculo de relaciones de la solterona es muy estrecho (la parroquia, sus mascotas, sus viejas amistades); las religiosas se desenvuelven en redes amplias de potencial espiritual, proyectos de transformación, grupos heterogéneos sin límites fijos.

5. Las solteronas son fuente de información de asuntos del pasado (recetas de la abuela, puntos de tejido, cómo era la Iglesia cuando todos llenábamos los templos); la religiosa contemporánea mira hacia el futuro, tiene visión para soñar con los ajustes que exige la historia, son fuente de información sobre los sueños del Reino.

6. Las solteronas cuidan al gato, tiestos de plantas o en el mejor de los casos de un sobrino; las religiosas están llamadas a cuidar de la creación, a tomar en serio la defensa de la vida y se ubican estratégicamente donde la vida padece disminución.

7. Las solteronas pueden convertirse en brujas, seres negativos que traman dañar al mundo que las irrita cada vez más; las consagradas pueden convertirse en místicas, profetisas y lideresas, acogen al mundo con un corazón amplio y generoso.

8. La religiosidad de las solteronas se apoya en sus imágenes controlables con oraciones escritas por otro y rituales establecidos; la espiritualidad de las religiosas debe ser individual con apertura a lo cósmico, un Dios siempre por descubrir.

9. Las solteronas son esclavas domesticadas de la vida parroquial, escuderas de los caballeros eclesiásticos dispuestas a sacrificarse en los flancos posteriores de su guerra contra el mundo; las religiosas son llamadas a un protagonismo propio, a imagen de santas como Teresa, Catalina o Edith, no necesitan varones que las inspiren o fortalezcan, conocen el límite de sus fuerzas pero no se someten al servilismo eclesial.

10. Las solteronas llevan las huellas de una vida sexual frustrada (la histeria, las manías, la autosatisfacción); las religiosas han hecho la paz con sus pulsiones sexuales y viven vidas gratificantes y satisfechas en una vida espiritual rica y un apostolado fecundo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

-oOo-

Nuestra muerte y la de Jesús

Publicado: 13 mayo, 2013 en REFLEXIONES
Etiquetas: , , , , ,

olímpicoNUESTRA MUERTE Y LA DE JESÚS
JOSÉ Mª RIVAS CONDE, jomaryrivas@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 13/05/13.- En el sentido propio de la palabra, «La muerte es el final de la vida terrena. Nuestras vidas están medidas por el tiempo, en el curso del cual cambiamos, envejecemos y como en todos los seres vivos de la tierra, al final aparece la muerte como terminación normal de la vida».

Esta aseveración, que transcribo literalmente del Catecismo de la I.C. (nº 1007), explica el hecho de no escapar de la muerte ningún hombre, por más libre de pecado que se halle. De ello rueda, sin necesidad de empujarlo, que el morir no tiene de por sí ante Dios condición de castigo, y que no fluye de su propia entraña gozar de carácter punitivo, ni expiatorio, ni reparador del pecado. La muerte natural en sí misma, sólo es el final normal de toda vida terrenal.

Tanto es así que parece lo más razonable pensar que el mismo Jesús habría muerto, aunque su muerte violenta no hubiera tenido la finalidad sacrificial y expiatoria que afirman varios pasajes de la Escritura. Él, al encarnarse, se metió en la dinámica de cambio y temporalidad, propia de toda vida corporal y terrena. Dinámica de crecimiento, envejecimiento y muerte. Y su realidad de hombre se hizo patente en el compartir con nosotros todas nuestras debilidades o limitaciones (Heb 4,15), incluida la de la muerte, de la que no fue librado hasta después de pasar por ella (Heb 5,7-9).

El no tener la muerte natural carácter sancionador del pecado, es lo único que por lo demás encaja con la afirmada finalidad bíblica de la muerte cruenta de Jesús. La plenitud exhaustiva de tal sacrificio redentor, presentado en el Nuevo T. como el definitivo y el único de veras fecundo, excluye la necesidad de nuevas y adicionales expiaciones (Heb 7,26-27; 10,14). Éstas, por lo además, no pasarían en nuestro caso, dada nuestra bajeza esencial respecto de Dios (Lc 17,7-10), de ofrendas hueras e ineficaces en sí mismas. Tan hueras e ineficaces como la muerte expiatoria de animales (Heb 10,5-6). Aún las que no anduvieren encima embadurnadas de inmundicia.

La necesidad de la inútil hecatombe sacrificial de la humanidad entera ―a lo mejor trillones de trillones de hombres― no se puede aceptar en razón de haber quedado “cortita” la Redención que se afirma obrada precisamente por el Unigénito de Dios. Tampoco a causa de una necedad imposible en quien creemos Sensatez infinita. No es nuestro Dios como ídolo feroz, insaciable de sangre humana para expiación baladí y huera de las ofensas recibidas.

Esa es la idea, por demás cicatera, mezquina y sádica, que de Él dan sin advertirlo los que siguen la vía dolorosa de la autoinmolación reparadora y de la penitencia por los pecados propios o los ajenos. Esa misma idea es la que con toda buena fe inculcan cuantos proponen a los mismos como ejemplos a imitar.  Y es la única que puede justificar y dar sentido ―desde su erróneo punto de vista― a los preceptos penitenciales, mortificantes y sacrificiales. Ésos que se nos urgen eclesialmente, y que precisamente los más fervientes se destacan en acatar, pese a que ninguno de nosotros los debería aceptar (Col 2,20-23).

Aún más: desde la fe en Dios Amor (1Jn 4,16) ni siquiera se ve la lógica de la muerte cruenta de Jesús, como sacrificio único de expiación o de  redención. Nuestro Dios no tiene corazón de mercader, sino sólo de  Padre colosal y por antonomasia. ¿Qué necesidad de cobro de nuestras deudas podrá tener Él, cuando está dispuesto a condonárnoslas gratuitamente con sólo pedírselo, aunque se trate de “millonadas”, como la de los diez mil talentos (Mt 18,32)?

¿Y cómo encajar el “cobro” en quien sabemos que incluso está pendiente de nuestro regreso, para salir corriendo Él mismo a nuestro encuentro al vernos llegar a lo lejos? ¿O es que lo está para mandar a sus criados a que nos den, antes de conducirnos a su presencia, una buena tunda en penitencia y pago por nuestro mal proceder? ¡Sería lo propio del dios legalista, justiciero y sádico que nos hemos inventado! Tan propio de “ese dios”, como negación blasfema del verdadero, cuyas entrañas de amor le fuerzan a salir corriendo a nuestro encuentro, para echársenos al cuello, cubrirnos a besos y ordenar a sus criados: “Vestidle con el mejor  traje, ponedle sortija en su mano y calzarlo. Traed el novillo cebado y sacrificarlo. Comamos y hagamos fiesta, por este hijo mío que he recuperado” (Lc 15,20-24).

¿Que eso es así porque Jesús pagó nuestro rescate? ¿Rescate de quién? No podemos decir que de “las garras del diablo”, como si con él tuviéramos la deuda. Tampoco que el maligno pueda albergar en ningún caso derecho alguno frente a Dios. Menos aun, cuando toda su hazaña se queda en “robar, saquear y destruir” lo que sólo pertenece al Creador.

¿O será que nuestro Padre no nos amó hasta que Jesús y gracias a que Jesús sufrió por nosotros la pasión y la muerte? ¿Pero no fue el propio Padre quien por amor al mundo le entregó a su Unigénito (Jn 3,16)? ¿O lo entregó acaso para hacerlo “moneda” de nuestro perdón? ¡Inadmisible del todo!

Imposible que el Dios, que según nuestra fe se desborda eternamente en amor infinito sobre su propio Hijo Unigénito, se ensañe con Él ―¡como si pudiera hacerlo con alguien!― en vez de con nosotros. Imposible que le subordine a nuestra salvación. Nosotros sólo somos sus imágenes creadas. Jesús es la engendrada y consustancial a Él mismo. De tener que elegir, sólo un dios monstruoso nos preferiría a su propio unigénito.

En realidad, El Padre no le envió al mundo a pagar nada. Lo mandó a ser el buen pastor que, marchando en cabeza (Jn 10,4) nos guiara con su andar y su verdad (Jn 18,37). A fin de que nosotros no quedáramos en tinieblas (12,46); sino que tuviéramos vida y que ésta fuera abundante (10,10). Jesús buscó de veras nuestro bien y «discurrió por todas partes» haciéndolo (Hch 10,38). Hasta exponer consumadamente su propia vida (Jn. 10,11), por hacer frente a los lobos y por defendernos de los ladrones y salteadores, cuyo oficio es «robar y matar y destruir» (v. l0). Este amor suyo a nosotros es réplica, muestra y traslado del que nos tiene desde siempre el Padre que le envió (Jn 12,45).

Puede que hoy Jesús no hubiera expresado su misión con la figura rural del buen pastor; sino con la del líder. Un líder que lucha y convoca a luchar con él, en pro de la libertad de los hombres de toda esclavitud y sojuzgamiento; en pro de su esperanza más radicalmente alborozante. Que lo hace marcando  con su palabra y su conducta un camino y un estilo peculiar de oposición a lo opresor y para la ineludible confrontación con los opresores. Un líder que no se hace excepción entre los que de veras se implican en la liberación de los que viven oprimidos por los poderes constituidos o dominantes de facto. Sino que asume el final, más común, de muerte violenta de los que se involucran seriamente en la superación de opresiones y abusos, aunque sólo sean sectoriales. Recuérdense, por ejemplo en nuestros días, a Gandhi y Lúther King. No pagaron nada con su muerte. No vivieron para saldar los pecados de los indios, ni los de los hombres de raza negra. Pero su lucha les costó la vida. En su área de acción respectiva fueron como pastor que da su vida por el rebaño.

¡Lastima que “múltiples tradiciones seculares” hayan amortiguado y casi ensordecido en la mayoría la convocatoria de Jesús! ¡Lástima que para muchos haya quedado reducida su misión, simplemente a la de un fundador de religión!

Una religión montada sí, sobre dogmas verdaderos; pero que no todos son palabra escuchada desde el principio (1Jn 1,1-4). Una religión encauzada con leyes, ritos y prácticas, que más de una vez carecen de subsistencia permanente; sino que son cambiantes, perecederos y corruptibles como la flor del heno (1Pe 1,22-25).

Una religión que con tales urgencias termina cayendo fácilmente como las otras en fundamentalismo subyugante, hasta incurrir en excesos opuestos al espíritu de Jesús. Como los cometidos antaño por la Inquisición de las “piras”, y como los perpetrados en todos los tiempos por la inquisición incruenta de desgarradoras angustias de conciencia, y de trabas incluso a la subsistencia social y económica del hombre.

Jesús no vino a condenar a nadie en este mundo, sino a salvar ya aquí. El fuego que Santiago y Juan le propusieron hacer bajar del cielo, no fue el de la condenación eterna; sino el de un rayo que en ese instante y ese momento barriera del mapa ―literalmente “consumiera”― a los samaritanos que no le habían acogido (Lc 9,54-55). ¡Y este es el fuego ajeno al espíritu y al actuar de Jesús! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

papa bendecido por el puebloSOÑANDO UN PAPA NUEVO
Pocos días antes de que eligieran a Francisco
ESKOLUNBE MESPERUZA ROTGER, eskomespe@hotmail.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 06/05/13.- Y, puestos a soñar… sueño un papa que sueñe mundos nuevos, que al mirar sus zapatos bermellones se diga: “¡Dios mío! ¿Qué hemos hecho?”.

Un papa sonriente, sin la mirada adusta que todo recrimina; papa afable, capaz de comprender, y de ofrecer mensajes de esperanza sin imponer doctrina ni preceptos.

Un papa… a pie de calle, de los que se conocen de sobra lo que vale un kilo de patatas o un “pintxo-pote”, que es lo mismo, pues para el ser humano lo vital de la vida es el vivirla: sea en torno a un cocido o a un buen vino.

Un papa misionero: no por ir por el Mundo en plan proselitista, sino por ser capaz de vivir evangelio y proclamarlo a cada leve, sutil paso.

Un papa… bondadoso, no de tonto por bueno, sino bueno de veras, al estilo de Dios: bondad… ¡a manos llenas!

Un papa que no mire por encima del hombro a quien no es mandatario, dignatario, arzobispo, prelado o correligionario. Un papa… que estreche la mano de los laicos, sin importarle nada su adhesión política, su credo o raza, su condición sexual, su billetero, o si se ha divorciado porque perdió el amor por el camino.

Un papa… ¡sí! ¿por qué no decirlo? que mire a las mujeres a los ojos, frente a frente, sin miedo ni sospechas, como iguales que somos y, como tales, nos reciba y nos trate; que rompa, ¡al fin! con siglos de injusticia hacia nosotras, que diga: “¡hermanas!” y no: “subordinadas”.

Y, puestos a soñar… sueño un papa a tu estilo, Jesús de Nazaret: un papa amigo, papa que rompa moldes e incluso platos alguna que otra vez -como Tú junto al templo-; papa que aliente, que dé vida, ¡nunca que la constriña!

Un papa como Tú, Jesús, Maestro, que entienda que Señor no hay más que uno y, como tal, lo viva. Un papa, a fin de cuentas, que expanda la sonrisa del Buen Dios por todita la Tierra, que lleve en sus pupilas tu mirada que, cuando le miremos, podamos balbucir, bastante ilusionados y un mucho de extrañados: “este cónclave sí, ¡valió la pena!”. Y Allá Arriba, es decir, aquí, a mi lado, Dios pueda respirar más tranquilo y radiante porque uno de los suyos, de los que pisa tierra mas, mirando a lo Alto, se ha colado en pleno Vaticano, esta vez con la ayuda del Espíritu Santo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

pregunta6 Pascua (C) Juan 14,23-29
ÚLTIMOS DESEOS DE JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 01/05/13.- Jesús se está despidiendo de sus discípulos. Los ve tristes y acobardados. Todos saben que están viviendo las últimas horas con su Maestro. ¿Qué sucederá cuando les falte? ¿A quién acudirán? ¿Quién los defenderá? Jesús quiere infundirles ánimo descubriéndoles sus últimos deseos.

Que no se pierda mi Mensaje. Es el primer deseo de Jesús. Que no se olvide su Buena Noticia de Dios. Que sus seguidores mantengan siempre vivo el recuerdo del proyecto humanizador del Padre: ese “reino de Dios” del que les ha hablado tanto. Si le aman, esto es lo primero que han de cuidar: “el que me ama, guardará mi palabra…el que no me ama, no la guardará.

Después de veinte siglos, ¿qué hemos hecho del Evangelio de Jesús? ¿Lo guardamos fielmente o lo estamos manipulando desde nuestros propios intereses? ¿Lo acogemos en nuestro corazón o lo vamos olvidando? ¿Lo presentamos con autenticidad o lo ocultamos con nuestras doctrinas?

El Padre os enviará en mi nombre un Defensor. Jesús no quiere que se queden huérfanos. No sentirán su ausencia. El Padre les enviará el Espíritu Santo que los defenderá de riesgo de desviarse de él. Este Espíritu que han captado en él, enviándolo hacia los pobres, los impulsará también a ellos en la misma dirección

El Espíritu les “enseñará” a comprender mejor todo lo que les ha enseñado. Les ayudará a profundizar cada vez más su Buena Noticia. Les “recordará” lo que le han escuchado. Los educará en su estilo de vida.

Después de veinte siglos, ¿qué espíritu reina entre los cristianos? ¿Nos dejamos guiar por el Espíritu de Jesús? ¿Sabemos actualizar su Buena Noticia? ¿Vivimos atentos a los que sufren? ¿Hacia dónde nos impulsa hoy su aliento renovador?

Os doy mi paz. Jesús quiere que vivan con la misma paz que han podido ver en él, fruto de su unión íntima con el Padre. Les regala su paz. No es como la que les puede ofrecer el mundo. Es diferente. Nacerá en su corazón si acogen el Espíritu de Jesús.

Esa es la paz que han de contagiar siempre que lleguen a un lugar. Lo primero que difundirán al anunciar el reino de Dios para abrir caminos a un mundo más sano y justo. Nunca han de perder esa paz. Jesús insiste: “Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde”.

Después de veinte siglos, ¿por qué nos paraliza el miedo al futuro? ¿Por qué tanto recelo ante la sociedad moderna? Hay mucha gente que tiene hambre de Jesús. El Papa Francisco es un regalo de Dios. Todo nos está invitando a caminar hacia una Iglesia más fiel a Jesús y a su Evangelio. No podemos quedarnos pasivos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia). 

ÚLTIMOS DESEJOS DE JESUS

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Jesus despede-se dos Seus discípulos. Vê-os tristes e acobardados. Todos sabem que estão a viver as últimas horas com o seu Mestre. Que sucederá quando lhes falte? A quem acudirão? Quem os defenderá? Jesus quer infundir-lhes ánimo descobrindo-lhes os Seus últimos desejos.

Que não se perca a Minha Mensagem. É o primeiro desejo de Jesus. Que não se esqueça a Sua Boa Nova de Deus. Que os Seus seguidores mantenham sempre viva a recordação do projeto humanizador do Pai: esse “reino de Deus” de que lhes falou tanto. Se o amam, isto é o primeiro que hão-de cuidar: “o que Me ama, guardará a Minha palavra…o que não Me ama, não a guardará.

Depois de vinte séculos, que fizemos do Evangelho de Jesus? Guardamos fielmente ou o estamos a manipular a partir dos nossos próprios interesses? Acolhemos no nosso coração ou vamos esquecendo-o? Apresentamo-lo com autenticidade ou ocultamo-lo com as nossas doutrinas?

O Pai envia-vos em Meu nome um Defensor. Jesus não quer que fiquem órfãos. Não sentirão a Sua ausência. O Pai envia-lhes o Espírito Santo que os defenderá do risco de desviarem-se Dele. Este Espírito que captaram Nele, enviando-os aos pobres, impulsionará também a eles na mesma direção

O Espírito “ensina-os” a compreender melhor tudo o que o ensinou. Ajudará a aprofundar cada vez mais a Boa Nova. “Recorda-lhes” o que lhe escutaram. Educa-os no Seu estilo de vida.

Depois de vinte séculos, que espírito reina entre os cristãos? Deixamo-nos guiar pelo Espírito de Jesus? Saberemos atualizar a Sua Boa Nova? ¿Vivemos atentos aos que sofrem? Para onde nos empurra hoje o Seu alento renovador?

Dou-vos a Minha paz. Jesus quer que vivam com a mesma paz que puderam ver Nele, fruto da Sua união íntima com o Pai. Oferece-lhes a Sua paz. Não é como a que lhes pode oferecer o mundo. É diferente. Nascerá no Seu coração se acolhem o Espírito de Jesus.

Essa é a paz que há-de contagiar sempre que cheguem a um lugar. O primeiro que difundirão ao anunciar o reino de Deus para abrir caminhos a um mundo mais são e justo. Nunca hão-de perder essa paz. Jesus insiste: “Que não trema o vosso coração nem se acobarde”.

Depois de vinte séculos, porque nos paraliza o medo em relação ao futuro? Porquê tanto receio ante a sociedade moderna? Há muita gente que tem fome de Jesus. O Papa Francisco é um presente de Deus. Tudo nos está a convidar para caminhar em direção a uma Igreja mais fiel a Jesus e a o Seu Evangelho. Não podemos ficar passivos.

ULTIMI DESIDERI DI GESÙ

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Gesù si sta congedando dai discepoli. Li vede tristi e impauriti. Tutti sanno che stanno vivendo le ultime ore con il Maestro. Che accadrà quando mancherà loro? Da chi andranno? Chi li difenderà? Gesù vuole infondere loro coraggio rivelando i suoi ultimi desideri.

Non si perda il mio Messaggio. È il primo desiderio di Gesù. Che non si dimentichi la sua Buona Notizia di Dio. Che i suoi seguaci mantengano sempre vivo il ricordo del progetto di umanizzazione del Padre: quel “Regno di Dio” di cui ha loro parlato tanto. Se lo amano, questa è la prima cosa che devono custodire: Se uno mi ama, osserverà la mia parola … Chi non mi ama, non osserva le mie parole.

Dopo venti secoli, che cosa abbiamo fatto dell’Evangelo di Gesù? Lo custodiamo fedelmente o lo stiamo manipolando a partire dai nostri propri interessi? Lo accogliamo nel nostro orizzonte o lo andiamo dimenticando? Lo presentiamo con autenticità o lo nascondiamo con le nostre dottrine?

Il Padre manderà nel mio nome un Difensore. Gesù non vuole che rimangano orfani. Non sentiranno la sua mancanza. Il Padre invierà loro lo Spirito Santo che li difenderà dal rischio di deviare da lui. Questo Spirito che hanno colto in lui, quando lo inviava verso i poveri, spingerà anche loro nella stessa direzione.

Lo Spirito “insegnerà” loro a comprendere meglio tutto quello che ha loro insegnato. Li aiuterà ad approfondire sempre più la sua Buona Notizia. “Ricorderà” loro quello che hanno ascoltato. Li educherà al suo stile di vita.

Dopo venti secoli,quale spirito regna tra i cristiani? Ci lasciamo guidare dallo Spirito di Gesù? Sappiamo attualizzare la sua Buona Notizia? Viviamo attenti a quelli che soffrono? Verso dove ci spinge oggi il suo soffio rinnovatore?

Vi do la mia pace.Gesù vuole che vivano con la stessa pace che hanno potuto vedere in lui, frutto della sua intima unione con il Padre. Dona loro la sua pace. Non è come quella che può loro offrire il mondo. È diversa. Nascerà nel loro cuore se accolgono lo Spirito di Gesù.

Questa è la pace che devono contagiare sempre quando giungono in un luogo. La prima cosa che diffonderanno nell’annunciare il Regno di Dio per aprire strade a un mondo più sano e giusto. Mai devono perdere questa pace. Gesù insiste: Non sia turbato il vostro cuore e non abbia timore.

Dopo venti secoli, perché ci paralizza la paura del futuro? Perché tanta sfiducia di fronte alla società moderna? C’è molta gente che ha fame di Gesù. Papa Francesco è un dono di Dio. Tutto ci sta invitando a camminare verso una Chiesa più fedele a Gesù e al suo Evangelo. Non possiamo restare passivi.

LES DERNIERS SOUHAITS DE JESUS

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Jésus prend congé de ses disciples. Il les voit tout tristes et peureux. Nul n’ignore qu’ils sont en train de vivre leurs dernières heures avec leur Maître. Qu’arrivera-t-il lorsqu’il ne sera plus là ? A qui pourront-ils aller ? Qui pourra les défendre? Jésus veut leur inculquer du courage en leur révélant ses derniers souhaits.

Que mon Message ne se perde pas. C’est là le premier souhait de Jésus. Qu’on n’oublie pas sa Bonne Nouvelle de Dieu. Que ses disciples gardent toujours vivant le souvenir du projet du Père de rendre le monde plus humain : ce « règne de Dieu » dont il leur a tant parlé. S’ils l’aiment, c’est à cela qu’ils devront veiller en premier : « celui qui m’aime gardera ma parole…celui qui ne m’aime pas, ne la gardera pas ».

Après vingt siècles, qu’avons-nous fait de l’Evangile de Jésus? Le gardons-nous fidèlement ou sommes-nous en train de le manipuler à partir de nos propres intérêts ? L’accueillons-nous dans notre cœur ou sommes-nous en train de l’oublier ? Le présentons-nous avec authenticité ou sommes-nous en train de l’occulter avec nos doctrines ?

Le Père vous enverra en mon nom un Défenseur. Jésus ne veut pas qu’ils restent orphelins ; Ils ne sentiront pas son absence. Le Père leur enverra l’Esprit-Saint qui les préservera du risque de s’éloigner de lui. Cet Esprit qu’ils ont décelé en lui le poussant vers les pauvres, les poussera eux-aussi dans la même direction.

L’Esprit leur “apprendra” à mieux comprendre tout ce qu’il leur a enseigné. Il les aidera à approfondir de plus en plus sa Bonne Nouvelle. Il leur « rappellera » ce qu’ils ont entendu de lui. Il les formera à son style de vie.

Après vingt siècles, quel esprit règne parmi les chrétiens? Nous laissons-nous guider par l’Esprit de Jésus ? Savons-nous actualiser sa Bonne Nouvelle ? Sommes-nous attentifs à ceux qui souffrent ? Vers où sommes-nous poussés aujourd’hui par son élan rénovateur ?

Je vous donne ma paix. Jésus veut qu’ils vivent de la même paix qu’ils ont découverte en lui, fruit de son union intime avec le Père. Il leur offre sa paix. Elle n’est pas semblable à celle que le monde peut leur offrir. Elle est différente. Elle naîtra dans leur cœur, s’ils accueillent l’Esprit de Jésus.

C’est cette paix qu’ils devront toujours communiquer en arrivant dans un lieu. C’est la première chose qu’ils devront répandre en annonçant le royaume de Dieu, afin d’ouvrir des chemins vers un monde plus sain et plus juste. Ils ne devront jamais perdre cette paix. Jésus insiste : « Que votre cœur ne défaille pas, qu’il ne soit pas troublé ».

Après vingt siècles, pourquoi la peur de l’avenir nous paralyse-t-elle? Pourquoi tant de méfiance face à la société moderne ? Il y a plein de gens qui ont faim de Jésus. Le Pape François est un cadeau de Dieu. Tout nous invite à cheminer vers une Eglise plus fidèle à Jésus et à son Evangile. Nous ne devons pas rester inactifs.

JESUS’ LAST WISHES

José Antonio Pagola.

Jesus is saying goodbye to his disciples. He sees them sad and afraid. They all know that they are living their last hours with their Teacher. What will happen when he’s gone? Where will they go? Who will defend them? Jesus wants to fill them with courage by unveiling his last wishes.

“Don’t lose my message.” This is Jesus’ first wish. That they don’t forget God’s Good News. That his followers always keep alive the remembrance of the Father’s humanizing project: that ‘Reign of God’ that he has told them so much about. If they love him, this is the first thing they need to hold on to: “anyone who loves me will keep my words…anyone who does not love me does not keep my words.”

After twenty centuries, what have we done with Jesus’ Gospel? Do we faithfully follow it or are we manipulating it out of our own selfish interests? Do we welcome it into our hearts or do we go on our way oblivious to it? Do we present it authentically or do we hide it behind our doctrines?

“The Father will send you a Paraclete in my name.” Jesus doesn’t want to leave them orphaned. They won’t feel his absence. The Father will send them the Holy Spirit who will protect them from the danger of losing him. This Spirit, that they have found in the one who was sent to the poor, will also push them in the same direction.

The Spirit will ‘teach’ them to better understand what he taught them. He will help them to grow all the deeper into his Good News. He will ‘remind’ them of everything that they have heard. He will educate them in his way of living.

After twenty centuries, what spirit reigns among us Christians? Do we allow ourselves to be guided by Jesus’ Spirit? Do we know how to live out his Good News? Do we live attentive to those who suffer? Where does his renewing breath lead us today?

“I give you my peace.” Jesus wants them to live with the same peace that they have been able to see in him, the fruit of his intimate union with the Father. He bequeaths his peace to them. It’s not like the peace that the world can give them. It’s different. It’s born in their hearts if they welcome Jesus’ Spirit.

That is the peace that they must spread at all times wherever they go. It’s the first thing they bring when they announce God’s Reign in order to open a path to a more healthy and just world. They must never lose that peace. Jesus insists: “Don’t let your hearts be troubled or afraid.”

After twenty centuries, why does the fear of the future paralyze us? Why so much suspicion in the face of modern society? There are many people who are hungry for Jesus. Pope Francis is a gift from God. He’s inviting all of us to walk toward a Church more faithful to Jesus and to his Gospel. We can’t sit back passively.

JESUSEN AZKEN DESIOAK

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Ikasleei agur egiten ari da Jesus. Triste eta koldarturik ikusten ditu. Guztiek dakite azken uneak bizitzen ari direla beren Maisuarekin. Zer gertatuko da Maisua joatean? Norengana jo ahal izango dute? Zein izango dute babesle? Bihotz eman nahi die Jesusek, bere azken desioak azalduz.

Ez dadila gal nire Mezua. Horra Jesusen lehen desioa. Ez dadila ahaztu Jainkoaz eman dien Berri Ona. Bere jarraitzaileek gorde dezatela bizi-bizi Aitaren gizabidezko egitasmoaren oroitzapena: hainbat aldiz aipatu dien «Jainkoaren erreinu» hori. Maite badute, hona lehenik egin behar dutena: «maite nauenak gordeko du ni hitza… maite ez nauenak ez du gordeko».

Hogei menderen buruan, zer egin dugu Jesusen Ebanjelioaz? Leial gordetzen al dugu ala hura manipulatzen ari gara geure probetxurako? Onartzen al dugu bihotzean ala hartaz ahazten ari gara? Jator aurkezten al dugu ala geure irakaspenen pean ezkutatzen dugu?

Aitak Babesle bat bidaliko duzue nire izenean. Jesusek ez ditu umezurtz utzi nahi. Ez dute sumatuko bera falta denik. Aitak Espiritu Santua bidaliko die, beragandik urruntzeko arrisku guztitik babestuko dituena. Jesusengan beragan sumatua dute Espiritu hori, nola eragin dion pobreengana; Espiritu horrek berak eragingo die berei ere norabide berean.

Espirituak «irakatsiko die» berak irakatsi eta erakutsi dien guztia hobeto ulertzen. Bere Berri Ona gero eta sakonago hartzen lagunduko die. Hark «gogoraraziko die» entzun izan diotena. Hark heziko ditu Jesusen bizieran.

Hogei menderen buruan, zer espiritu da nagusi kristauen artean? Jesusen Espirituari uzten al diogu gida gaitzan? Gai al gara Jesusen Berri Ona eguneratzeko? Adi al gaude sufritzen dutenen aurrean? Norantz eragiten digu gaur egun Jesusen Espirituaren arnasa berritzaileak?

Neure bakea demaizuet. Beragan ikusi duten bake bera bizi dezaten nahi du Jesusek, Aitarekin duen elkartasun barne-barnekoaren fruitu den bakea. Bere bakea eman die erregalu. Ez da munduak eman dezakeena bezalakoa. Beste bat da. Bihotzean jaioko zaie, baldin eta Jesusen Espirituari harrera egiten badiote.

Horixe da kutsatu behar duten bakea noranahi iristen diren guztietan. Horixe da zabalduko dutena Jainkoaren erreinua hots egitean, mundu sanoago eta zuzenago bati bidea urratzean. Ez dute galdu behar sekula bake hori. Jesusek errepikatzen du: «Ez dadila jar dar-dar zuen bihotza, ez dadila koldartu».

Hogei menderen buruan, zergatik zurruntzen gaitu beldurrak etorkizunaren aurrean? Zer dela-eta horrenbeste errezelo gizarte modernoaren aurrean? Jende asko da Jesusen gose. Frantzisko aita santua Jainkoaren erregalua da. Egoera osoak gonbidatzen gaitu Jesusekiko eta haren Ebanjelioarekiko leialagoa den Eliza baterantz. Ezin gelditu gara besoak tolestaturik.

ULTIMOS DESEOS DE JESÚS

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Jesús s’està acomiadant dels seus deixebles. Els veu tristos i acovardits. Tots saben que estan vivint les últimes hores amb el seu Mestre. Què passarà quan els falti? A qui acudiran? Qui els defensarà? Jesús vol infondre’ls ànim descobrint els seus últims desitjos.

Que no es perdi el meu Missatge. És el primer desig de Jesús. Que no s’oblidi la seva Bona Notícia de Déu. Que els seus seguidors mantinguin sempre viu el record del projecte humanitzador del Pare: aquest “Regne de Déu” del que els ha parlat tant. Si l’estimen, això és el primer que han de cuidar: “Qui m’estima, guardarà la meva paraula… El qui no m’estima, no guarda les meves paraules”.

Després de vint segles, què n’hem fet de l’Evangeli de Jesús? El guardem fidelment o l’estem manipulant des dels nostres propis interessos? L’acollim al nostre cor o l’anem oblidant? El presentem amb autenticitat o l’ocultem amb les nostres doctrines?

El Defensor, que el Pare enviarà en nom meu. Jesús no vol que es quedin orfes. No sentiran la seva absència. El Pare els enviarà l’Esperit Sant que els defensarà del risc de desviar-se d’ell. Aquest Esperit que han captat en ell, enviant-lo cap als pobres, els impulsarà també a ells en la mateixa direcció

L’Esperit els “ensenyarà” a comprendre millor tot el que els ha ensenyat. Els ajudarà a aprofundir cada cop més la seva Bona Notícia. Els “recordarà” el que li han sentit dir. Els educarà en el seu estil de vida.

Després de vint segles, quin esperit regna entre els cristians? Ens deixem guiar per l’Esperit de Jesús? Sabem actualitzar la seva Bona Notícia? Vivim atents als que pateixen? Cap a on ens impulsa avui el seu alè renovador?

Us dono la meva pau. Jesús vol que visquin amb la mateixa pau que han pogut veure en ell, fruit de la seva unió íntima amb el Pare. Els regala la seva pau. No és com la que els pot oferir el món. És diferent. Naixerà en el seu cor si acullen l’Esperit de Jesús.

Aquesta és la pau que han d’encomanar sempre que arribin a un lloc. El primer que difondran en anunciar el Regne de Déu per obrir camins a un món més sa i més just. Mai han de perdre aquesta pau. Jesús insisteix: “Que els vostres cors s’asserenin i no temin”.

Després de vint segles, per què ens paralitza la por al futur? ¿Per què tant de recel davant la societat moderna? Hi ha molta gent que té fam de Jesús. El Papa Francesc és un regal de Déu. Tot ens està convidant a caminar cap a una Església més fidel a Jesús i el seu Evangeli. No podem quedar-nos passius.

OS ÚLTIMOS DESEXOS DE XESÚS

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Xesús está a despedirse dos seus discípulos. Veos tristes e acovardados. Todos se decatan de estaren vivindo as últimas horas co seu Mestre. Que sucederá cando lles falte? A quen acudirán? Quen os defenderá? Xesús quere infundirlles ánimo descubríndolles os seus últimos desexos.

Que non se perda a miña Mensaxe. É o primeiro desexo de Xesús. Que non se esqueza a súa Boa Noticia de Deus. Que os seus seguidores manteñan sempre vivo o recordo do proxecto humanizador do Pai: ese “reino de Deus” do tanto que lles falou. Se o aman, isto é o primeiro que teñen de coidaren: “quen me ama, gardará a miña palabra…, quen non me ama, non a gardará”.

Logo de vinte séculos, que fixemos do Evanxeo de Xesús? Gardámolo fielmente ou estámolo a manipular desde os nosos propios intereses? Acollémolo no noso corazón ou ímolo esquecendo? Presentámolo con autenticidade ou estamos a ocultalo coas nosas doutrinas?

O Pai, no meu nome, havos enviar un Defensor. Xesús non quere que fiquen orfos. Non sentirán a súa ausencia. O Pai enviaralles o Espírito Santo que os defenderá do risco de desviárense del. Este Espírito que captaron nel, que envía aos pobres, impulsaraos tamén a eles na mesma dirección

O Espírito “ensinaralles” a comprenderen mellor todo o que lles ensinou. Axudaralles a profundaren cada vez máis na súa Boa Noticia. Recordaralles o que lle escoitaron. Educaraos no seu estilo de vida.

Logo de vinte séculos, que espírito reina entre os cristiáns? Deixámonos guiar polo Espírito de Xesús? Sabemos actualizar a súa Boa Noticia? Vivimos atentos aos que sofren? Cara a onde nos impulsa hoxe o seu alento renovador?

Douvos a miña paz. Xesús quere que vivan coa mesma paz que puideron ver nel, froito da súa unión íntima co Pai. Regálalles a súa paz. Non é como a que lles pode ofrecer o mundo. É diferente. Nacerá no seu corazón si acollen o Espírito de Xesús.

Esa é a paz que teñen de contaxiaren sempre que cheguen a un lugar. O primeiro que difundirán ao anunciaren o reino de Deus para abriren camiños a un mundo máis san e xusto. Nunca han perder esa paz. Xesús insiste: “Que non treme o voso corazón nin se acovarde”.

Logo de vinte séculos, por que nos paraliza o medo ao futuro? Por que tanto receo ante a sociedade moderna? Hai moita xente que ten fame de Xesús. O Papa Francisco é un agasallo de Deus. Todo nos está invitando a camiñarmos cara a unha Igrexa máis fiel a Xesús e ao seu Evanxeo. Non podemos quedármonos de pasivos.

耶稣的遗愿

若瑟×安多尼帕戈拉. 译者: 宁远

耶稣正在跟他的门徒们告别。他们悲伤而胆怯,大家都知道这已经跟他们老师在一起的最后时刻了。当他不在时,会怎么样?他们还能找谁?谁维护他们?耶稣想告诉他们他的遗愿,藉此鼓励他们。

不要把我的信息遗失。这是耶稣的第一个遗愿。他希望天主的好消息不要被遗忘,希望他的追随者继续生活父人性化世界的计划:他曾无数次对他们谈过的“天主的国”。如果他们爱他,这就是首先要注意的:“谁爱我,必遵守我的话……那不爱我的,就不遵守我的话”。

二十个世纪之后,我们对耶稣的福音做了什么?我们忠信地保存了它还是根据我们的个人利益操纵了它?我们用心接纳了它还是慢慢地遗忘了它?我们展现了它的真实面貌还是以我们自己的教训掩盖了它?

父将因我的名向你们派遣护慰者。耶稣不想他们成为孤儿。父将为他们派遣圣神,保护他们免于误入歧途的危险。他所领受的,派遣他走向穷人的圣神,也将推动他们走向同一方向。

圣神将教导他们更好地理解他所教导他们的一切。圣神将帮助他们越来越深入他的好消息,将使他们“记起”他对他们所说的一切,将教他们以他的风格生活。

二十个世纪之后,哪一种神在基督徒中占统治地位?我们随从耶稣的神的引导吗?我们懂得更新他的好消息吗?我们用心关注那些受苦的人吗?今天他更新的气息推动着我们往哪里去?

我把我的平安赐给你们。耶稣希望他们生活在他的同一平安里,那是与父亲密共融的果实。他赠送给他们他的平安。这平安不同于世界所能给予的平安。如果他们接纳耶稣的神,这平安将在他们心中诞生。

这是他们到一个地方时所应该传递的平安。当他们传扬天主的国时,首先应该传达给人的平安,为建设一个更健全更公正的世界。永远不要失去这个平安。耶稣坚持道:“你们心里不要烦乱,也不要胆怯”。

二十个世纪之后,为什么我们面对未来止步不前呢?面对现代社会,为什么那么多的疑虑害怕呢?有许多人渴望耶稣。教宗方济各是天主的礼物。我们所有的人都被邀走向一个更加忠于耶稣及他的福音的教会。我们不能再继续被动下去了。

Amistad dentro de la Iglesia

Publicado: 24 abril, 2013 en BIBLIA
Etiquetas: , , , ,

amistad....5 Pascua (C) Juan 13,31-33a.34-35
AMISTAD DENTRO DE LA IGLESIA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 24/04/13.- Es la víspera de su ejecución. Jesús está celebrando la última cena con los suyos. Acaba de lavar los pies a sus discípulos. Judas ha tomado ya su trágica decisión, y después de tomar el último bocado de manos de Jesús, se ha marchado a hacer su trabajo. Jesús dice en voz alta lo que todos están sintiendo: “Hijos míos, me queda ya poco de estar con vosotros”.

Les habla con ternura. Quiere que queden grabados en su corazón sus últimos gestos y palabras: “Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que os conocerán todos que sois mis discípulos será que os amáis unos a otros”. Este es el testamento de Jesús.

Jesús habla de un “mandamiento nuevo”. ¿Dónde está la novedad? La consigna de amar al prójimo está ya presente en la tradición bíblica. También filósofos diversos hablan de filantropía y de amor a todo ser humano. La novedad está en la forma de amar propia de Jesús: “amaos como yo os he amado”. Así se irá difundiendo a través de sus seguidores su estilo de amar.

Lo primero que los discípulos han experimentado es que Jesús los ha amado como a amigos: “No os llamo siervos… a vosotros os he llamado amigos”. En la Iglesia nos hemos de querer sencillamente como amigos y amigas. Y entre amigos se cuida la igualdad, la cercanía y el apoyo mutuo. Nadie está por encima de nadie. Ningún amigo es señor de sus amigos.

Por eso, Jesús corta de raíz las ambiciones de sus discípulos cuando los ve discutiendo por ser los primeros. La búsqueda de protagonismos interesados rompe la amistad y la comunión. Jesús les recuerda su estilo: “no he venido a ser servido sino a servir”. Entre amigos nadie se ha de imponer. Todos han de estar dispuestos a servir y colaborar.

Esta amistad vivida por los seguidores de Jesús no genera una comunidad cerrada. Al contrario, el clima cordial y amable que se vive entre ellos los dispone a acoger a quienes necesitan acogida y amistad. Jesús les ha enseñado a comer con pecadores y gentes excluidas y despreciadas. Les ha reñido por apartar a los niños. En la comunidad de Jesús no estorban los pequeños sino los grandes.

Un día, el mismo Jesús que señaló a Pedro como “Roca” para construir su Iglesia, llamó a los Doce, puso a un niño en medio de ellos, lo estrechó entre sus brazos y les dijo: “El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí”. En la Iglesia querida por Jesús, los más pequeños, frágiles y vulnerables han de estar en el centro de la atención y los cuidados de todos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

AMIZADE DENTRO DA IGREJA

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

É a véspera da Sua execução. Jesus celebra a última ceia com os Seus. Acaba de lavar os pés aos Seus discípulos. Judas tomou já a sua trágica decisão, e depois de tomar o último pedaço das mãos de Jesus, partiu para fazer o seu trabalho. Jesus diz em voz alta o que todos sentem: “Meus filhos, resta-Me pouco tempo para estar convosco”.

Fala-lhes com ternura. Quer que fiquem gravados nos seus corações os Seus últimos gestos e palavras: “Dou-vos um mandamento novo: que vos ameis uns aos outros; como Eu vos amei, amai-vos também entre vós. O sinal pelo qual vos conhecerão todos que sois Meus discípulos será que os ameis uns aos outros”. Este é o testamento de Jesus.

Jesus fala de um “mandamento novo”. Onde está a novidade? O sinal de amar o próximo está já presente na tradição bíblica. Também filósofos diversos falam de filantropia e de amor a todos os seres humanos. A novidade está na forma de amar própria de Jesus: “amai-vos como Eu vos amei”. Assim se irá difundindo através dos Seus seguidores o Seu estilo de amar.

O primeiro que os discípulos experimentaram é que Jesus os amou como amigos: “Não vos chamo servos… a vós chamei-vos amigos”. Na Igreja temos de nos querer simplesmente como amigos e amigas. E entre amigos cuida da igualdade, da proximidade e do apoio mútuo. Ninguém está acima de ninguém. Nenhum amigo é o Senhor.

Por isso, Jesus corta pela raiz as ambições dos Seus discípulos quando os vê discutir para serem os primeiros. A procura de protagonismos interesseiros rompe a amizade e a comunhão. Jesus recorda-lhes o Seu estilo: “não vim para ser servido mas para servir”. Entre amigos ninguém deve impor-se. Todos têm de estar dispostos a servir y colaborar.

Esta amizade vivida pelos seguidores de Jesus não gera uma comunidade fechada. Pelo contrário, o clima cordial e amável que se vive entre eles predispõem a acolher a quem necessita acolhimento e amizade. Jesus ensinou-os a comer com pecadores e gente excluída e desprezada. Critica-os por afastarem as crianças. Na comunidade de Jesus não estorvam os pequenos mas os grandes.

Um dia, o mesmo Jesus que indicou Pedro como “Pedra” para construir a Sua Igreja, chamou os Doze, colocou uma criança no meio deles, abraçou-o nos Seus braços e disse-lhes: “O que acolhe uma criança como esta em Meu nome, acolhe-me a Mim”. Na Igreja querida por Jesus, os mais pequenos, frágeis e vulneráveis hão de estar no

AMITIE AU SEIN DE L’EGLISE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

C’est la veille de son exécution. Jésus prend le dernier repas avec ses disciples. Il vient de laver les pieds à ses disciples. Judas a déjà pris sa tragique décision, et après avoir reçu des mains de Jésus sa dernière bouchée, il est parti faire son travail. Jésus dit à haute voix ce qu’ils ressentent tous : « Mes enfants, il me reste très peu de temps pour être avec vous »

Il leur parle avec tendresse. Il souhaite que ses derniers gestes et ses derniers mots restent gravés dans leur cœur : « Je vous donne un commandement nouveau : aimez-vous les uns les autres comme je vous ai aimés. Le signe par lequel on reconnaîtra que vous êtes mes disciples ce sera l’amour que vous aurez les uns pour les autres » ; C’est là le testament de Jésus.

Jésus parle d’un “commandement nouveau”. Où se trouve la nouveauté ? Car le précepte d’aimer le prochain était déjà présent dans la tradition biblique et divers philosophes parlent aussi de philanthropie et d’amour envers l’être humain. La nouveauté se trouve dans la forme d’aimer propre à Jésus : « aimez-vous comme je vous ai aimés ». C’est ainsi que sa façon d’aimer se répandra parmi ses disciples.

Ce que les disciples ont expérimenté en premier, c’est que Jésus les a aimés en tant qu’amis : « Je ne vous appelle plus serviteurs…je vous appelle mes amis ». Dans l’Eglise, nous devons nous aimer simplement en tant qu’amis et amies. Et entre amis, on fait attention à l’égalité, à la proximité et à l’appui mutuel. Personne n’est au-dessus de l’autre. Aucun ami n’est le seigneur de ses amis.

C’est pourquoi, Jésus coupe à la racine les ambitions de ses disciples lorsqu’il les surprend en train de se disputer les premières places. La recherche des « protagonismes » intéressés brise l’amitié et la communion. Jésus leur rappelle son style d’aimer : « je ne suis pas venu pour être servi mais pour servir ». Entre amis, personne ne doit s’imposer. Tout le monde doit être prêt à servir et à collaborer.

Cette amitié vécue par les disciples de Jésus ne génère pas une communauté fermée. Bien au contraire, l’ambiance cordiale et aimable qui existe entre eux les prédispose à accueillir ceux qui ont besoin d’accueil et d’amitié. Jésus leur a appris à manger avec des pécheurs et avec des personnes exclues et méprisées. Il les a grondés

lorsqu’ils ont voulu écarter les enfants. Dans la communauté de Jésus, ce ne sont pas les petits qui gênent mais les grands.

Un jour, le même Jésus qui avait signalé Pierre en tant que “Rocher” sur lequel bâtir son Eglise, appela les Douze, plaça un enfant au milieu d’eux, le serra entre ses bras et leur dit : « Celui qui accueille un enfant comme celui-ci en mon nom, c’est moi qu’il accueille ». Dans l’Eglise que Jésus a voulue, les plus petits, les plus fragiles et vulnérables doivent être le centre de l’attention et des soins de tous.

ADISKIDETASUNA ELIZA BAITAN

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Eraila izan bezperan, azken afaria ospatu du Jesusek bereekin. Ikasleen oinak garbitu berriak ditu. Judasek hartua du jada bere erabaki tragikoa, eta, Jesusen eskutik azken mokadua hartu ondoren, han doa bere lana burutzera. Ozenki esan du Jesusek guztiak sentitzen ari direna: «Ene semeok, denbora gutxi dut jada zuekin egoteko».

Samur mintzo zaie. Bere azken keinu eta hitzak bihotzean ezarriak gera dakizkien nahi du: «Agindu berri bat demaizuet: maita dezazuela elkar; nik zuek maitatu bezala, maitatu zuek ere elkar. Nire ikasle zaretela ezagutu dezaten seinalea zuek elkar maitatzea izango da». Hauxe da Jesusen testamentua.

«Agindu berri batez» mintzo da Jesus. Zertan da hor berritasuna? Lagun hurkoa maitatzeko agindua presente dago jada tradizio biblikoan. Hainbat filosofo ere mintzo da filantropiaz eta gizaki guztiekiko maitasunaz. Jesusen maitatzeko era berezian dago berritasuna: «maita ezazue elkar niki maitatu zaituztedan bezala». Horrela joango da hedatzen, haren jarraitzaileen bidez, hark izan duen maitasun-era berezi hura.

Hau izan da ikasleek esperimentatu duten lehenengo gauza: adiskide bezala maitatu dituela: «Ez dizuet deitzen neskame-morroi… adiskide esan dizuet». Elizan, lau-lau, adiskide bezala maitatu behar dugu elkar. Eta adiskideen artean, parekotasuna, hurbiltasuna, elkar sostengatzea zaintzen dira. Inor ez besteen gainetik. Adiskiderik ez bere adiskideen jaun.

Horregatik, Jesusek errotik moztu du bere ikasleen handinahia, lehen postua zeinek izango eztabaidatu dutenean. Norberaren probetxurako protagonismoa bilatzeak eten egiten du adiskidetasuna, eten elkartasuna. Bere era berezia gogorarazi die Jesusek: «ez naiz etorri zerbitza nazaten, baizik zerbitzari izatera». Adiskideen artean inor ez oilar. Guztiek behar dute prest egon zerbitzari eta lankide izateko.

Alabaina, Jesusen jarraitzaileek bizi izandako adiskidetasun honek ez du eratzen elkarte hesitu bat. Alderantziz, beren artean bizi duten giro bihozkoi eta maitasunezkoak berak eragiten die premia dutenei harrera eta adiskidetasuna eskaintzera. Bekatariekin, jende baztertu eta mespretxatuarekin otorduak egiten erakutsi die Jesusek. Aurpegira bota izan die haurrak baztertu nahi izana. Jesusen elkartean ez dira oztopo txikiak, baizik handiak.

Behin batean, Eliza eraikitzeko Pedro «Arroka» izendatu zuen Jesusek berak, Hamabiei dei egin eta haien erdian haur bat ipini zuen; haurra estu besarkatu eta esan zien: «Nire izenean haur hau bezalako bat onartzen duenak, ni neu onartzen nau». Jesusek gogoko duen Elizan, txikiek, ahulek eta zaurigarriek izan behar dute guztien arreta- eta ardura-gune.

AMISTAT DINS L’ESGLÉSIA

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

És la vigília de la seva execució. Jesús està celebrant l’últim sopar amb els seus. Acaba de rentar els peus als seus deixebles. Judes ha pres la seva tràgica decisió, i després de prendre l’últim mos de mans de Jesús, se n’ha anat a fer la seva feina. Jesús diu en veu alta el que tots senten: “Fills meus, encara estic amb vosaltres per poc temps”.

Els parla amb tendresa. Vol que quedin gravats en el seu cor els seus últims gestos i paraules: “Us dono un manament nou: que us estimeu els uns als altres tal com jo us he estimat. Així, doncs, estimeu-vos els uns als altres. Tothom coneixerà que sou deixebles meus per l’amor que us tindreu entre vosaltres “. Aquest és el testament de Jesús.

Jesús parla d’un “manament nou”. On és la novetat? La consigna d’estimar el proïsme és ja present a la tradició bíblica. També filòsofs diversos parlen de filantropia i d’amor a tot ésser humà. La novetat està en la forma d’estimar pròpia de Jesús: “estimeu-vos tal com jo us he estimat”. Així s’anirà difonent a través dels seus seguidors el seu estil d’estimar.

El primer que els deixebles han experimentat és que Jesús els ha estimat com a amics: “No us dic servents… a vosaltres us dic amics”. A l’Església ens hem de voler senzillament com amics i amigues. I entre amics es té cura de la igualtat, la proximitat i el suport mutu. Ningú està per sobre de ningú. Cap amic és senyor dels seus amics.

Per això, Jesús talla d’arrel les ambicions dels seus deixebles quan els veu discutint per ser els primers. La recerca de protagonismes interessats trenca l’amistat i la comunió. Jesús els recorda el seu estil: “no he vingut a ser servit sinó a servir”. Entre amics ningú s’ha d’imposar. Tots han d’estar disposats a servir i a col•laborar.

Aquesta amistat viscuda pels seguidors de Jesús no genera una comunitat tancada. Al contrari, el clima cordial i amable que es viu entre ells els disposa a acollir els qui necessiten acollida i amistat. Jesús els ha ensenyat a menjar amb pecadors i amb gent exclosa i menyspreada. Els ha renyat per apartar els nens. A la comunitat de Jesús no destorben els petits sinó els grans.

Un dia, el mateix Jesús que va assenyalar Pere com “Roca” per construir la seva Església, va cridar els Dotze, va posar un nen enmig d’ells, el va estrènyer entre els seus braços i els digué: “Qui acull un d’aquests infants en nom meu, m’acull a mi”. A l’Església volguda per Jesús, els més petits, fràgils i vulnerables han d’estar en el centre d’atenció de tots.

AMIZADE DENTRO DA IGREXA

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

É a véspera da súa execución. Xesús está celebrando a última cea cos seus. Acaba de lavar os pés aos seus discípulos. Xudas xa tomou a súa tráxica decisión, e logo de tomar o último bocado de mans de Xesús, marchou facer o seu traballo. Xesús di en voz alta o que todos están sentindo: ” Meus fillos, xa pouco me fica de estar convosco”.

Fálalles con tenrura. Quere que graven no seu corazón os seus últimos xestos e palabras: “Douvos un mandamento novo: que vos amedes uns a outros; como eu vos amei, amádevos tamén entre vós. O sinal polo que todos coñecerán que sondes os meus discípulos será que vos amades uns a outros”.

Este é o testamento de Xesús. Xesús fala dun “mandamento novo”. Onde está a novidade? A consigna de amarmos ao próximo está xa presente na tradición bíblica. Tamén diversos filósofos falan de filantropía e de amor a todo ser humano.

A novidade está na forma propia de Xesús de amar: “amádevos como eu vos amei”. Así se irá difundindo a través dos seus seguidores o seu estilo de amar.

O primeiro que os discípulos experimentaron é que Xesús os amou como amigos: “Non vos chamo servos… a vós chameivos amigos”.

Na Igrexa temos de querérmonos sinxelamente como amigos e amigas. E entre amigos cóidase a igualdade, a proximidade e o apoio mutuo. Ninguén está por riba de ninguén. Ningún amigo é señor dos seus amigos.

Por iso, Xesús curta de raíz as ambicións dos seus discípulos cando os ve discutiren por ser os primeiros. A procura de protagonismos interesados rompe a amizade e a comuñón. Xesús recórdalles o seu estilo: “non vin ser servido senón a servir”. Entre amigos ninguén se ha impor. Todos han estar dispostos a serviren e colaboraren.

Esta amizade vivida polos seguidores de Xesús non xera unha comunidade fechada. Ao contrario, o clima cordial e amábel que se vive entre eles disponos a acolleren a quen necesitan acolleita e amizade. Xesús ensinoulles a comeren con pecadores e xentes excluídas e desprezadas. Rífalles por apartar aos nenos. Na comunidade de Xesús non estorban os pequenos senón os grandes.

Un día, o mesmo Xesús que sinalou a Pedro como “Roca” para construír a súa Igrexa, chamou aos Doce, púxolles a un neno no medio deles, estreitouno entre os seus brazos e díxolles: “O que acolle a un neno como este no meu nome, acólleme a min”. Na Igrexa querida por Xesús, os máis pequenos, fráxiles e vulnerábeis teñen de estaren no centro da atención e dos coidados de todos.

教会内的友谊

若瑟×安多尼帕戈拉. 译者: 宁远

正是他受难前夕,耶稣在与他的门徒们一起庆祝最后的晚餐:他已经给门徒们洗过脚了,犹达斯已经下定了决心,在吃了耶稣递给他的饼之后,出去做他的事了。耶稣大声说出了所有人的感受:“孩子们,我同你们在一起的时候不多了”。

他以非常亲热的语气对他们说话。他希望他最后的举止和语言铭记在他们心上:“我给你们一条新命令:你们该彼此相爱;如同我爱了你们,你们也该照样彼此相爱。如果你们之间彼此相亲相爱,世人因此就可认出你们是我的门徒”。这是耶稣的遗嘱。

耶稣说是一条新命令,到底新在哪里?爱近人的诫命早已在圣经传统中存在了。同样,不少的哲学家谈论博爱与对全人类的爱。新颖之处就在处以耶稣独有的方式去爱:“你们该彼此相爱,如同我爱了你们”。这样,他爱的方式将透过他的追随者们传扬开来。

门徒们首先体验到的是耶稣像朋友一样爱他们:“我不称你们为仆人……而称你们为朋友”。在教会内,我们应该像朋友一样单纯地彼此相爱。在朋友之间,会重视平等,亲近和互相帮助。没有人凌驾于另一个人之上,没有一个朋友是他的朋友们的主人。

这样,耶稣彻底地斩断了他的门徒们的欲望,就是他们为了成为最大的那位而相互争执的欲望。成为主角的渴望破坏友谊与共融。耶稣提醒他们他的风格:“我不是来受人服侍,而是来服侍人”。在朋友间,没有人可以强迫别人,相反,所有的人都准备着服务与合作。

耶 稣的追随者们所生活出来的这份友谊并不衍生出一个封闭的团体。相反,亲切友好的气氛使他们随时准备接纳那些需要保护与友谊的人。耶稣已经教给他们与罪人、 被排挤的人及被轻视的人一起吃饭。耶稣曾责斥他们,因为他们不让孩子亲近他。在团体中,耶稣拒绝的并不是弱小谦卑的人,而是那些大人物们。

一天,耶稣亲自指定伯多禄为“磐石”来建设教会,他叫来十二位门徒,把一个孩子放在他们中间,并把他拥在怀里,说“谁以我的名接纳一个像这样的孩子,就是接纳我”。在耶稣所爱的教会里,那些最卑微的,软弱的,脆弱的人,应该成为所有人关注并照顾的对象。

Señor mío y Dios mío

Publicado: 22 abril, 2013 en REFLEXIONES
Etiquetas: , , ,

Bombilla cruz Siro LópezSEÑOR MÍO Y DIOS MÍO
CAROLINA OVIEDO, carolinaoviedo2013@yahoo.com
REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO.

ECLESALIA, 22/04/13.- Partiendo del texto de Juan, en que Tomás se «retrata» con sus afirmaciones y su actuación y leyendo la prensa, me pregunto dónde me encuentro yo en esta escena de la película, o de la vida. Jesús pasó por un juicio y fue condenado a muerte. Urdangarin anda en los prolegómenos de otro proceso y ya está buscando la salida que parece apuntar a Qatar. (Que menos!).

Muchos siglos separan ambos procesos pero ahí estamos nosotras, viviendo en una sociedad en la que podemos alejarnos o acercarnos a las heridas de un crucificado, sólo en la medida en que seamos capaces de nadar contracorriente. Ni todos somos Urdangarin ni todos somos Jesús, está claro. Sin embargo, aunque no nos hagan un proceso en un tribunal sí que está bien aprovechar la ocasión y reflexionar si preferimos jugar a “escapar” de la realidad crucificada (llámese desahucio por hipoteca no pagada, extranjero internado en un CIES, amigo de ayer personaje procesado hoy, incontables heridos de bala o de la violencia de la guerra en Siria o en el Congo) o si nos atrevemos a ir mas allá de leer las noticias y llevarnos las manos a la cabeza o al corazón.

Quién se atreve a meter el dedo en la llaga o el puño en el costado y tocar a los intocables, pobres, deprimidos, desahuciados, enfermos…

Hablamos de un mundo globalizado pero permitimos que la parte que no nos gusta siga perteneciendo al mundo virtual: al otro lado de la pantalla puede haber tiros, inundaciones, suicidios individuales o colectivos…En casa, nos parece bastante tirar pa’lante: con la marea de la crisis ya tenemos bastante si llegamos a fin de mes y salvamos aun algún viaje que nos haga olvidar: ya no disfrutamos de la abundancia como el año pasado y encima tenemos un año más.

Parece que la globalización simplemente se ha quedado en un concepto idealista o interesante para la mediatización o la caza de nuevos consumidores. En el sur, donde vivir en la pobreza es lo ordinario, también vemos pasar a los del “pelotazo petrolífero” en sus coches esplendorosos. Tampoco ellos bajan la ventanilla para no ver, ni oler, ni sentir el calor de este mundo real.

Eso si, como si el Resucitado hubiera querido regalarnos un souvenir, nos ha dejado a un nuevo Francisco, bien mediatizado, que ya va mostrando por dónde va el camino de Galilea a Jerusalén y por dónde no es posible conciliar comunión y cruz… Quien quiera atreverse a decir soy cristiano mejor sería que pueda presumir de alguna cruz y no tanto de smartphone, de casa, de viaje o de belleza…

Tocar como Tomás para convertirse, pasa por meter el dedo en la llaga donde hay dolor y pasión. Huir de esta realidad implica renunciar a mucho más que un paraíso. Es condenarse a creer que se puede vivir eternamente en la burbuja inmobiliaria y ver pasar el mal en la vida de los otros como si no nos pudiera afectar.

A tiempo estamos de invertir un poco de nuestra vida en esa aventura de mirar con los ojos de Dios este mundo y tomarnos en serio nuestra responsabilidad ciudadana y cristiana para no tener que ir a sentarnos a la Puerta del Sol a llamar la atención porque nadie se entera de nada… Cerrarán los cines pues la vida que nos hemos montado ya tiene mucho de ficción.

Todos quedamos invitados a salir al encuentro de la cruz para celebrar la VIDA que podemos dar y descubrir no solo en familia, sino con quienes nos esperan agarrados a la memoria de Jesús. Buena semana, buena Pascua (o paso del Señor en nuestras vidas). (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

jesús4 Pascua (C) Juan 10, 27-30
ESCUCHAR Y SEGUIR A JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 17/04/13.- Era invierno. Jesús andaba paseando por el pórtico de Salomón, una de las galerías al aire libre, que rodeaban la gran explanada del Templo. Este pórtico, en concreto, era un lugar muy frecuentado por la gente pues, al parecer, estaba protegido contra el viento por una muralla.

Pronto, un grupo de judíos hacen corro alrededor de Jesús. El diálogo es tenso. Los judíos lo acosan con sus preguntas. Jesús les critica porque no aceptan su mensaje ni su actuación. En concreto, les dice: “Vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas”. ¿Qué significa esta metáfora?

Jesús es muy claro: “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco; ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna”. Jesús no fuerza a nadie. Él solamente llama. La decisión de seguirle depende de cada uno de nosotros. Solo si le escuchamos y le seguimos, establecemos con Jesús esa relación que lleva a la vida eterna.

Nada hay tan decisivo para ser cristiano como tomar la decisión de vivir como seguidores de Jesús. El gran riesgo de los cristianos ha sido siempre pretender serlo, sin seguir a Jesús. De hecho, muchos de los que se han ido alejando de nuestras comunidades son personas a las que nadie ha ayudado a tomar la decisión de vivir siguiendo sus pasos.

Sin embargo, ésa es la primera decisión de un cristiano. La decisión que lo cambia todo, porque es comenzar a vivir de manera nueva la adhesión a Cristo y la pertenencia a la Iglesia: encontrar, por fin, el camino, la verdad, el sentido y la razón de la religión cristiana.

Y lo primero para tomar esa decisión es escuchar su llamada. Nadie se pone en camino tras los pasos de Jesús siguiendo su propia intuición o sus deseos de vivir un ideal. Comenzamos a seguirle cuando nos sentimos atraídos y llamados por Cristo. Por eso, la fe no consiste primordialmente en creer algo sobre Jesús sino en creerle a él.

Cuando falta el seguimiento a Jesús, cuidado y reafirmado una y otra vez en el propio corazón y en la comunidad creyente, nuestra fe corre el riesgo de quedar reducida a una aceptación de creencias, una práctica de obligaciones religiosas y una obediencia a la disciplina de la Iglesia.

Es fácil entonces instalarnos en la práctica religiosa, sin dejarnos cuestionar por las llamadas que Jesús nos hace desde el evangelio que escuchamos cada domingo. Jesús está dentro de esa religión, pero no nos arrastra tras sus pasos. Sin darnos cuenta, nos acostumbramos a vivir de manera rutinaria y repetitiva. Nos falta la creatividad, la renovación y la alegría de quienes viven esforzándose por seguir a Jesús. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

ESCUTAR E SEGUIR A JESUS

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Era invierno. Jesus andava a passear pelo pórtico de Salomão, uma das galerias ao ar livre, que rodeavam a grande explanada do Templo. Este pórtico, em concreto, era um lugar muito frequentado pelas pessoas pois, ao que parece, estava protegido contra o vento por uma muralha.

De repente, um grupo de judeus junta-se à volta de Jesus. O diálogo é tenso. Os judeus perseguem-no com preguntas. Jesus critica-os porque não aceitam a Sua mensagem nem a Sua atuação. Em concreto, diz-lhes: “Vós não acreditais porque não são das minhas ovelhas”. Que significa esta metáfora?

Jesus é muito claro: “As minhas ovelhas escutam a minha voz, e eu conheço-as; elas seguem-me, e Eu dou-lhes a vida eterna”. Jesus não força ninguém. Ele apenas chama. A decisão de segui-lo depende de cada um de nós. Só se o escutarmos e o seguirmos, estabeleceremos com Jesus essa relação que leva à vida eterna.

Nada há tão decisivo para ser cristão como tomar a decisão de viver como seguidores de Jesus. O grande risco dos cristãos foi sempre pretender sê-lo, sem seguir a Jesus. De facto, muitos dos que se foram afastando das nossas comunidades são pessoas a quem ninguém ajudou a tomar a decisão de viver seguindo os Seus passos.

No entanto, essa é a primeira decisão de um cristão. A decisão que muda tudo, porque é começar a viver de forma nova a adesão a Cristo e à pertença da Igreja: encontrar, por fim, o caminho, a verdade, e o sentido e a razão da religião cristã.

E o primeiro para tomar essa decisão é escutar a Sua chamada. Ninguém se coloca a caminho atrás dos passos de Jesus seguindo a sua própria intuição ou os seus desejos de viver um ideal. Começamos a segui-lo quando nos sentimos atraídos e chamados por Cristo. Por isso, a fé não consiste primordialmente em acreditar em algo sobre Jesus mas em acreditar Nele.

Quando falta o seguir a Jesus, cuidado e reafirmado uma e outra vez no próprio coração e na comunidade crente, a nossa fé corre o risco de ficar reduzida a uma aceitação de crenças, uma prática de obrigações religiosas e uma obediência à disciplina da Igreja.

É fácil então instalar-nos na prática religiosa, sem nos deixarmos de questionar pelas chamadas que Jesus nos faz a partir do evangelho que escutamos cada domingo. Jesus está dentro dessa religião, mas que nos arrasta atrás dos Seus passos. Sem nos darmos conta, habituamo-nos a viver de forma rotineira e repetitiva. Falta-nos a criatividade, a renovação e a alegria de quem vive esforçando-se por seguir Jesus.

 

ASCOLTARE E SEGUIRE GESÙ

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Era inverno. Gesù passeggiava nel portico di Salomone, una delle gallerie all’aria aperta che circondavano la grande spianata del Tempio. Questo portico, infatti, era un luogo molto frequentato dalla gente poiché un muro, sembra, lo proteggeva dal vento.

Ecco che un gruppo di giudei fa cerchio attorno a Gesù. Il dialogo è teso. I giudei lo accusano con le loro domande. Gesù li critica perché non accettano il suo messaggio né il suo agire. In concreto, dice loro: “Voi non credete perché non siete mie pecore”. Che significa questa metafora?

Gesù è molto chiaro: Le mie pecore ascoltano la mia voce e io le conosco ed esse mi seguono. Io do loro la vita eterna. Gesù non forza nessuno. Soltanto chiama. La decisione di seguirlo dipende da ciascuno di noi. Solo se lo ascoltiamo e lo seguiamo, stabiliamo con Gesù quella relazione che porta alla vita eterna.

Nulla è tanto decisivo per essere cristiani come prendere la decisione di vivere come seguaci di Gesù. Il grande rischio dei cristiani è stato sempre pretendere di esserlo senza seguire Gesù. Di fatto, molti di quelli che si sono andati allontanando dalle nostre comunità sono persone che nessuno ha aiutato a prendere la decisione di vivere seguendo i suoi passi.

Tuttavia, questa è la prima decisione di un cristiano. La decisione che lo cambia totalmente, perché è cominciare a vivere in maniera nuova l’adesione a Cristo e l’appartenenza alla Chiesa: trovare, finalmente, la via, la verità, il senso e la ragione della religione cristiana.

E la prima cosa per prendere questa decisione è ascoltare la sua chiamata. Nessuno si mette in cammino dietro ai passi di Gesù seguendo la sua propria intuizione e il suo desiderio di vivere un ideale. Cominciamo a seguirlo quando ci sentiamo attratti e chiamati da Cristo. Per questo, la fede non consiste in primo luogo nel credere qualcosa su Gesù, ma nel credere in lui.

Quando manca la sequela a Gesù, custodita e riaffermata ripetutamente nel proprio cuore e nella comunità credente, la nostra fede corre il rischio di rimanere ridotta a un’accettazione di credenze, a una pratica di obblighi religiosi e a un’obbedienza alla disciplina della Chiesa.

È facile allora installarci nella pratica religiosa, senza lasciarci mettere in questione dalla chiamata che Gesù ci fa nell’evangelo che ascoltiamo ogni domenica. Gesù è dentro questa religione ma non ci trascina dietro ai suoi passi. Senza rendercene conto, ci abituiamo a vivere in maniera routinaria e ripetitiva. Ci manca la creatività, il rinnovamento e la gioia di quelli che vivono sforzandosi di seguire Gesù.

 

ECOUTER ET SUIVRE JESUS

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

C’était l’hiver. Jésus marchait sous la colonnade de Salomon, l’une des galeries à l’air libre qui entouraient la grande esplanade du Temple. C’était un endroit très fréquenté par les gens, car il était, semble-t-il, protégé du vent par une muraille.

Soudain, un groupe de juifs entourent Jésus et ils entament un dialogue assez tendu. Les juifs harcèlent Jésus avec leurs questions. Jésus leur reproche de refuser son message et de son action. Concrètement, il leur dit : « Vous ne croyez pas parce que vous ne faites pas partie de mes brebis ». Quelle est la signification de cette image ?

Jésus est très clair: “Mes brebis écoutent ma voix et je les connais; elles me suivent et je leur donne la vie éternelle”. Jésus ne force personne. Il appelle seulement. La décision de le suivre dépend de chacun de nous. Ce n’est qu’en l’écoutant et en le suivant que nous établissons avec lui une relation qui nous conduit à la vie éternelle.

Pour être chrétien, rien de plus radical que de prendre la décision de vivre en disciples de Jésus. Le grand risque des chrétiens a été toujours celui de prétendre l’être alors qu’on ne suit pas Jésus. En fait, beaucoup de ceux qui se sont éloignés de nos communautés, sont des gens que personne n’a aidé à prendre la décision de suivre les pas de Jésus.

Alors que c’est (cela) la première décision qu’un chrétien doit prendre. La décision qui change tout, car elle signifie commencer à vivre d’une manière nouvelle notre adhésion au Christ et notre appartenance à l’Eglise : trouver, enfin, le chemin, la vérité, le sens et la raison d’être de la religion chrétienne.

Et la première condition pour prendre cette décision, c’est d’écouter son appel. Personne ne peut marcher à la suite de Jésus, en suivant sa propre intuition ou ses désirs de vivre un idéal. Nous commençons à le suivre lorsque nous nous sentons attirés et appelés par le Christ. C’est pourquoi, la foi ne consiste pas d’abord à croire quelque chose sur Jésus mais à le croire, lui.

Lorsque suivre Jésus n’est pas quelque chose d’entretenu et de réaffirmé constamment dans son propre cœur et au cœur de la communauté des croyants, notre foi risque de se voir réduite à une acceptation de croyances, à une mise en pratique d’obligations religieuses et à une obéissance à la discipline de l’Eglise.

Il est alors facile de nous installer dans la pratique religieuse, sans nous laisser questionner par les appels que Jésus nous lance dans l’évangile que nous écoutons chaque dimanche. Jésus est à l’intérieur de cette religion mais il ne nous entraîne pas à sa suite. Sans nous en rendre compte, nous nous habituons à vivre d’une manière routinière et répétitive. Il nous manque la créativité, le renouvellement et la joie de ceux qui s’efforcent de suivre Jésus.

 

HEAR AND FOLLOW JESUS

José Antonio Pagola.

It was winter. Jesus was walking along, passing through Solomon’s Portico, one of the open air galleries that surrounded the esplanade of the Temple. This portico, actually, was a favorite place for the people, since it apparently was protected from the wind by a wall.

Suddenly a group of Jews surround Jesus. The dialogue is tense. They bombard him with their questions. Jesus criticizes them because they won’t accept his message or his deeds. Concretely, he tells them: “You don’t believe me because you are no sheep of mine.” What does this metaphor mean?

Jesus is very clear: “The sheep that belong to me listen to my voice; I know them and they follow me. I give them eternal life.” Jesus doesn’t force anyone. He only calls. The decision to follow him depends on each one of us. Only if we listen to him and follow him, do we build up a relationship with Jesus that leads to eternal life.

There is nothing so decisive for being Christian than to make the decision to live as Jesus’ followers. The great risk for Christians has always been to pretend to be one, without following Jesus. As it turns out, many of those who have drifted away from our communities are persons that no one has helped to make the decision to follow his footsteps.

However that is the first decision for a Christian. The decision that changes everything, because the attachment to Christ and the belonging to the Church is the beginning of living in a new way: to finally find the path, the truth, the meaning of and the reason for the Christian religion.

And the first thing needed to make this decision is to listen to his call. We don’t put ourselves on the path of Jesus footsteps by following our own intuition or our own desires to live out an ideal. We begin to follow him when we feel ourselves attracted to and called by Christ. For that reason, faith doesn’t consist principally in believing something about Jesus, but in believing in Jesus himself.

When this following of Jesus is lacking, and isn’t cared for or reaffirmed over and over again in our heart and in the believing community, our faith runs the risk of being reduced to an acceptance of creeds, a practice of religious obligations and an obedience to Church discipline.

It’s easy then to stick with religious practice, without allowing ourselves to be challenged by the calls that Jesus makes to us in the Gospel that we listen to each Sunday. Jesus is within that religion, but we aren’t drawn to his footsteps. Without realizing it, we get used to living in a way that‘s routine and repetitive. We’re lacking creativity, the renewal and the joy of those who live committed to following Jesus.

 

JESUSI ENTZUN ETA JARRAITU

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Negua zen. Jesus paseatzen zebilen Salomonen arkupean, Tenpluko zabalgune handia inguratzen zuten aire zabaleko galerietako batean. Arkupe hau, zehazki, sarritan erabiltzen zuen jendeak; izan ere, itxuraz, murru batek babesten zuen haizearen kontra.

Laster batean, judu-talde bat bildu da Jesusen inguruan. Tirabiratsua da elkarrizketa. Galde eta galde jazarri diote juduek Jesusi. Honek bere mezua eta jarduera ez onartu izana aurpegiratzen die. Zehazki, diotse: «Zuek ez duzue sinesten, ez baitzarete nire ardietarik». Zer esan nahi du, ordea, metafora honek?

Oso argi mintzo da Jesus: «Nire ardiek entzuten dute nire ahotsa, eta ezagutzen ditut nik; haiek jarraitzen didate, eta betiko bizia ematen diet nik». Jesusek ez du inor behartzen. Soilik, dei egiten du. Hari jarraitu ala ez, gutako bakoitzaren esku dago. Soilik, entzuten eta jarraitzen badiogu izango dugu modua Jesusekin betiko bizira eramaten duten harremanak izateko.

Kristau batentzat ez da ezer funtsezkoagorik, Jesusen jarraitzaile bezala bizitzea baino. Kristauen arrisku handia da beti Jesusen jarraitzaile direla esatea, zinez izan gabe. Izatez, gure elkarteetatik urrunduz joan den jende asko, Jesusen urratsei jarraituz bizitzeko erabakia hartzen inork lagundu izan ez diona da.

Alabaina, horixe da kristau baten lehen erabakia. Dena aldarazten duen erabakia da; izan ere, Kristori atxikitzea eta Elizako kide izatea modu berri batean bizitzen hastea dakar erabaki horrek: noizbait ere, kristau-erlijioaren bidea, egia, zentzua eta zergatia aurkitzea.

Eta erabaki hori hartzeko lehen gauza Jesusen deia entzutea da. Ezin ekin dio inork ere Jesusen urratsei jarraitzeari bere intuizio propioaz edo haren ideala bizitzeko bere gogo hutsaz. Hari jarraitzen, orduan hasten gara: Kristok erakartzen eta dei egiten digula sentitzen dugunean. Horregatik, fedea ez da lehenik eta behin Jesusez zerbait sinestea, baizik hari berari sinestea, harengan beragan sinestea.

Jesusi benetan jarraitzea falta denean, norberaren bihotzean eta fededunen elkartean zaintzen eta behin eta berriz baiesten ez denean, fedeak arrisku hau izaten du: mugaturik gelditzekoa sinesgai batzuk onartzera, betebehar erlijioso batzuk praktikatze hutsera eta Elizaren diziplinari obedientzia eskaintze hutsera.

Halakoetan, gauza erraza izaten da erlijioa betetzearekin konformatzea, igande bakoitzean entzuten dugun ebanjeliotik Jesusek egiten digun deiak koloka jar gaitzan utzi gabe. Erlijio horren baitan dago Jesus, bai, baina ez gaitu arrastatzen bere urratsen ondoren. Konturatu gabe, ohikeriaz eta era errepikagarrian bizitzen ohitzen gara. Sormena, berrikuntza eta poza falta ohi zaizkigu, Jesusi nola jarraituko ahalegintzen direnek izan ohi dituztenak.

 

ESCOLTAR I SEGUIR JESÚS

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Era hivern. Jesús caminava passejant pel pòrtic de Salomó, una de les galeries a l’aire lliure, que envoltaven la gran esplanada del Temple. Aquest pòrtic, en concret, era un lloc molt freqüentat per la gent perquè, segons sembla, estava protegit contra el vent per una muralla.

Aviat, un grup de jueus fan rotllana al voltant de Jesús. El diàleg és tens. Els jueus l’assetgen amb les seves preguntes. Jesús els critica perquè no accepten el seu missatge ni la seva actuació. En concret, els diu: “Vosaltres no creieu, perquè no sou de les meves ovelles”. Què significa aquesta metàfora?

Jesús és molt clar: “Les meves ovelles escolten la meva veu. Jo les conec, i elles em segueixen. Jo els dono vida eterna”. Jesús no força ningú. Ell només diu. La decisió de seguir-lo depèn de cada un de nosaltres. Només si l’escoltem i el seguim, establim amb Jesús aquesta relació que porta a la vida eterna.

No hi ha res tan decisiu per ser cristià com prendre la decisió de viure com a seguidors de Jesús. El gran risc dels cristians ha estat sempre pretendre ser-ho, sense seguir Jesús. De fet, molts dels que s’han anat allunyant de les nostres comunitats són persones a les quals ningú ha ajudat a prendre la decisió de viure seguint els seus passos.

No obstant això, aquesta és la primera decisió d’un cristià. La decisió que ho canvia tot, perquè és començar a viure de manera nova l’adhesió a Crist i la pertinença a l’Església: trobar, per fi, el camí, la veritat, el sentit i la raó de la religió cristiana.

I el primer per prendre aquesta decisió és escoltar la seva crida. Ningú es posa en camí seguint els passos de Jesús seguint la seva pròpia intuïció o els seus desitjos de viure un ideal. Comencem a seguir quan ens sentim atrets i cridats per Crist. Per això, la fe no consisteix primordialment a creure alguna cosa sobre Jesús sinó creure’l a ell.

Quan falta el seguiment a Jesús, mantingut i reafirmat una i altra vegada en el propi cor i en la comunitat creient, la nostra fe corre el risc de quedar reduïda a una acceptació de creences, una pràctica d’obligacions religioses i una obediència a la disciplina de l’Església.

És fàcil llavors instal•lar-nos en la pràctica religiosa, sense deixar-nos qüestionar per les crides que Jesús ens fa des de l’evangeli que escoltem cada diumenge. Jesús està dins d’aquesta religió, però no ens arrossega darrera dels seus passos. Sense adonar-nos-en, ens acostumem a viure de manera rutinària i repetitiva. Ens falta la creativitat, la renovació i l’alegria dels qui viuen esforçant-se per seguir Jesús.

 

ESCOITARMOS E SEGUIRMOS A XESÚS

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Era inverno. Xesús andaba paseando polo pórtico de Salomón, unha das galerías ao aire libre, que rodeaban a grande explanada do Templo. Este pórtico, en concreto, era un lugar moi frecuentado pola xente pois, ao parecer, estaba protexido contra o vento por unha muralla.

Ben axiña, un grupo de xudeus fan corro ao redor de Xesús. O diálogo é tenso. Os xudeus acósano coas súas preguntas. Xesús critícalles que non aceptan a súa mensaxe nin a súa actuación. En concreto, dilles: “Vós non creedes porque non sondes das miñas ovellas”. Que significa esta metáfora?

Xesús é moi claro: “As miñas ovellas escoitan a miña voz, e eu coñézoas; elas séguenme, e eu doulles a vida eterna”. Xesús non forza a ninguén. El soamente chama. A decisión de seguilo depende de cada un de nós. Só se o escoitamos e o seguimos, establecemos con Xesús esa relación que leva á vida eterna.

Nada hai tan decisivo para sermos cristiáns como tomarmos a decisión de vivirmos como seguidores de Xesús. O gran risco dos cristiáns foi sempre pretenderen selo, sen seguiren a Xesús. De feito, moitos dos que se van afastando das nosas comunidades son persoas ás que ninguén axudou a tomaren a decisión de viviren seguindo os seus pasos.

Con todo, esa é a primeira decisión dun cristián. A decisión que o cambia todo, porque é comezar a vivir de xeito novo a adhesión a Cristo e a pertenza á Igrexa: atopar, por fin, o camiño, a verdade, o sentido e a razón da relixión cristiá.

E o primeiriño para tomar esa decisión é escoitar a súa chamada. Ninguén se pon en camiño tralos pasos de Xesús seguindo a súa propia intuición ou os seus desexos de vivir un ideal. Comezamos a seguilo cando nos sentimos atraídos e chamados por Cristo. Por iso, a fe non consiste primordialmente en crermos algo sobre Xesús senón en crérmolo a el.

Cando falta o seguimento a Xesús, coidado e reafirmado unha e outra vez no propio corazón e na comunidade crente, a nosa fe corre o risco de ficar reducida a unha aceptación de crenzas, unha práctica de obrigas relixiosas e unha obediencia á disciplina da Igrexa.

É fácil entón instalármonos na práctica relixiosa, sen deixármonos cuestionar polas chamadas que Xesús nos fai desde o evanxeo que escoitamos cada domingo.

Xesús está dentro desa relixión, pero non nos arrastra tralos seus pasos. Sen dármonos conta, afacémonos a vivirmos de xeito rutineiro e repetitivo. Fáltanos a creatividade, a renovación e a alegría de quen viven esforzándose por seguiren a Xesús.

 

聆听并跟随耶稣

若瑟×安多尼帕戈拉. 译者: 宁远

正是冬天,耶稣在撒罗满游廊下散步,这是一个环绕着圣殿的露天走廊。事实上,很多人认为这条走廊避风,因为前面有一堵墙。

很快地,一群犹大人转住了耶稣。气氛很紧张。犹大人以问题质问耶稣。耶稣指责他们既没有接受他的信息也没有接受他的工作。他说:“你们不相信,因为你们不是属于我的羊”。这是什么意思?

耶稣表达得很清楚:“我的羊听我的声音,我也认识他们,他们也跟随我;我赐于他们永生”。耶稣不强迫任何人。他只召唤,邀请。跟随他的决定取决于我们每一个人。只有当我们听从他,并跟随他时,我们才能与他建立起那带给我们永生的关系。

对于基督徒来说,再没有比决定追随耶稣更具决定性意义了。自古以来,基督徒的风险始终在于想要成为一个不跟随耶稣的基督徒。事实上,许多人之所以离开我们的团体,是因为从来没有人帮助他们做出跟随耶稣的决定。

然而,这是基督徒的第一个决定。这个决定改变一切,因为开始以一种全新的方式生活出与耶稣的联系及对教会的归属:终于找到了道路、真理与成为基督徒的意义与理由。

要做出这个决定,首先要聆听他的呼唤。没有人因着个人的意愿而开始追随耶稣。当我们觉得被基督所吸引并召唤时,我们开始追随他。因此,信德首先并不在于相信一些关于耶稣的道理,而是相信他。

当我们没有在自己心中与信友团体中,跟随耶稣时,这就证明了我们的信德有危险了,很可能被缩减为接受一些信理,一些宗教义务,及对教会训导的服从。

很容易地,我们就延续着一些宗教传统,而不再聆听每个主日福音中耶稣对我们的召唤。耶稣在这个宗教之内,但是他无法拖着我们跟随他的脚步。无意中,我们习惯了以一种重复的、惯性的方式生活。我们需要创造性,更新与努力跟随基督生活的喜乐。

Desorbitación paulina

Publicado: 15 abril, 2013 en REFLEXIONES
Etiquetas: , , , , , ,

velaDESORBITACIÓN PAULINA

JOSÉ Mª RIVAS CONDE, ECLESALIA, 15/04/13.- Desvelada la condición alegórica de Adán y Eva, no se ve cómo pueda mantenerse el paralelismo entre Adán y Jesús, formulado en Rom 5,12-21. Aun entendiendo al primero como síntesis simbólica de todos los hombres, no se salvaría la inserción en la realidad de lo que son piezas de una alegoría. Ninguna pierde su condición de “invención” literaria por tener ésta finalidad catequética.

La cuestión aquí entonces es cómo entender estos versículos de la Escritura.

Pienso que lo único asumible en este pasaje como contenido de la Revelación, es el carácter salvador de la figura y obra de Jesús. Pero no el paralelismo “entre la desobediencia de uno solo y la obediencia de otro solo” (vv. 18-19), con el que Pablo trata al parecer de explicarlas y enaltecerlas. Los mimbres con que lo tejió son simple herencia de su judaísmo natal y de su educación farisaica.

Aun más: sin apelar de entrada a la falsedad de tales mimbres, sino dándolos inicialmente por ciertos, el paralelismo no presenta en sí mismo más valor que el de una reflexión desafortunada e ilógica de creyente enfervorizado.

Porque desde ellos mismos lo propio sería decir que la riada de muerte dejada por el supuesto pecado de Adán, no tiene ni punto de comparación con la estela de salvación lograda por la Redención. Tanto, que puestos a valorar ambas en lo relativo a su eficacia más perceptible, hasta se podría contestar a Pablo, aunque le chirriara a alguno: “¡Valiente pamema de salvación que anuncias!”.

Según el propio pasaje en efecto, la humanidad entera quedó arrasada por ese pecado de forma férrea e inexorable. Sin dejar escape a nadie. Tanto, que de la muerte, afirmada consecuencia de ese pecado, no se libra absolutamente nadie. Ni siquiera los hombres anteriores a la Ley mosaica, que Pablo considera libres de delito. Es decir, de pecado personal imputable.

La falta de delito la basa el Apóstol en el hecho de no haber estado aún promulgada la Ley judía en el tiempo de esos hombres, y en el de no haber pecado ninguno de ellos «a imitación de la trasgresión de Adán» (vv. 12-14). Esto es: violando el supuesto precepto inicial de no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Parece que a tenor de la formación recibida, era el único que juzgaba promulgado antes de la Ley mosaica.

Dado lo inaceptable de la identificación paulina entre delito y pecado, muy propia de las sociedades teocráticas, y lo descabellado de su traslado al ámbito de lo divino, parecería más acertado que hubiera dejado de lado la realidad de esas muertes, como fundamento de la firmeza y universalidad del «por el delito de uno solo, todo remata en condenación para todos» (v. 18). Parece que hubiera sido preferible asentarlo sobre la realidad de no librarse de la muerte, ni los que con toda seguridad carecen de delito y pecado imputable. Como son los niños que mueren antes de tener capacidad para cometer pecado personal.

Con cualquiera de esas dos bases, lo que se infiere del planteamiento paulino es que el “presunto” pecado original es más eficaz y universalmente dañino que beneficiosa la Redención. Porque ésta no da su fruto de justificación con esa universalidad, ni con semejante inexorabilidad en ningún caso. Jamás adviene ella sin adhesión personal a Jesús (Heb 4,2). Al menos la de una fe implícita.

La adhesión personal por la fe es requerimiento del que nunca se puede prescindir, y ésta, tampoco se la confiere la Redención universal ni inexorablemente a todos. Sino que queda siempre sujeta al albur de nuestro libre albedrío. En cualquier momento se puede aceptar o rechazar; se puede dejar o no que “el pecado reine en nosotros haciéndonos instrumento de iniquidad a su servicio”.  Y esto es así, sean muchos, pocos o ninguno los que rechacen la fe incluso en el último momento. Cuestión ésta distinta, en la que aquí no entro para nada.

Desde la perspectiva de la necesidad de la libre adhesión personal por la fe, no se puede entender tal como suena, que “todos los hombres están implicados en el pecado de Adán, como todos están implicados en la justicia de Cristo” (Catecismo de la I.C. nº 404). Ni incluso ―insisto― en la hipótesis de que el pecado original fuera real, y no alegórico. Obviamente mientras se afirme que es tan ineludible la primera de esas dos implicaciones, que nadie puede escapar a ella; mientras que no así la segunda. Así no cabe hablar de paralelismo. Por la imposibilidad de que él exista entre la fuerza de lo que se dice suceder inexorablemente y la eficacia que se afirma amarrada a la contingencia de la aceptación libre del hombre.

¿Que el fruto de la Redención se consumará cuando «esto corruptible se revistiere de incorruptibilidad y esto mortal se revistiere de inmortalidad» (1Cor 15,54)? ¡Por supuesto! Pero igual sucederá, si se diere el caso, con la consumación definitiva de la ruina del pecado. Así la salvación de la Redención no aventaja a la inexorable avalancha de ruina del pecado. Con toda seguridad en este mundo. Ni tampoco, al menos en teoría, en la eternidad.

Mientras llega la consumación, aquí, en donde precisamente se supone haberse cometido el pecado original y en donde ciertamente se obró la Redención,  el primero se afirma arrasar a todos. Hasta dejar a la naturaleza humana «herida en sus propias fuerzas naturales, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al imperio de la muerte e inclinada al pecado» (Catecismo I.C., nº 405). Por el contrario la Redención, aunque afirmada con potencia para borrar todos los pecados, incluido el “original” supuesto,  y para devolver al hombre a la confiada y serena relación “amistosa” con su Creador, no puede nada contra lo demás. A pesar de ella «las consecuencias de ese pecado para la naturaleza, debilitada e inclinada al mal, persisten en el hombre» (Catecismo I.C., nº cit.).

Esto es lo enseñado. Pero, ¿se dan de veras esas consecuencias para la naturaleza humana? Desde luego que, de darse, no podría suceder a consecuencia de un pecado alegórico e inexistente en la realidad. La afirmación del debilitamiento del hombre ¿no responderá a desconocimiento y falta de aceptación de nuestra limitación natural? La de su inclinación al mal ¿no provendrá de un repudio inadvertido de las en absoluto posibles reminiscencias en nosotros de nuestro origen animal? ¿O no será más bien intento inconsciente de excluirnos cómoda y vanamente del escándalo que damos a “los niños que creen en Jesús”, al enseñarles, incluso de buena fe, e inculcarles con nuestros comportamientos, un sistema de valores “animales”, del todo ajenos al Evangelio?

La muerte, propiamente tal, tampoco puede ser consecuencia del pecado alegórico de Adán. Ella, si se desea conservar la palabra como expresión de condenación, no puede ya entenderse en sentido propio. Sino como simple metáfora de los males derivados del apartarse uno mismo de Dios con actos propios.

El uso metafórico del término “muerte” es frecuente en todos los idiomas. Como encarecimiento de grandes males y fuertes contrariedades y aflicciones. Parece que en origen, y más en los siglos siguientes hasta el mismo XX, la palabra se entendió en sentido propio. Sin embargo, ahora ya es imposible entenderla así, ni en éste ni en otros muchos pasajes de la Biblia, incluso no alegóricos. Imposible al menos para quienes, a pesar de fundarnos en ella en la búsqueda de la verdad, rechazamos transgredir la obviedad de las cosas.

La inquietud, el temor, la vergüenza, el verse “desnudo” ante Dios, “el huir y esconderse entre los árboles” para no encontrarse así con Él;  o, en suma, la pérdida de la relación amistosa del hombre con su Creador, es fracaso rotundo de su ser y de su destino a vivir con gozo, en confianza y sosiego íntimos, su condición esencial de creatura relacionable con Dios. ¡Un muy grande mal para él ya en este mundo! Y en esto consiste la “muerte” que experimentan los que pertenecen al diablo. Muerte concretada en desazones e inquietudes más o menos aflictivas y agobiantes, perturbadoras a veces hasta el suicidio real.

Tal “muerte” sí cabe contraponerla a la “justificación” de la Redención, en cuanto que ésta sí “tiene capacidad” para anular la totalidad de ruinas personales, obra no de la repercusión sobre todos los hombres de un único pecado simbólico, sino de los personales de cada uno. Anularlas, “resucitándonos” a todos y restituyéndonos, ya y aquí, al estado inicial de seres relacionados con nuestro Creador en la confianza y en el sosiego libre de temor (Rom 8,15). Y tantas veces cuantas después de pecar volvamos con pesar a nuestro Padre (Lc 15,20-24), reconociendo con humildad nuestro pecado (Lc 18,13-14).

Esta vuelta a nuestro estado inicial es realidad que se puede captar tanto en la vida propia, como en la de otros, cuando se tiene la ocasión de acompañarles en su auténtico regreso al Padre. Su huella es emoción de desahogo, de liberación de temores y angustias religiosas, de seguridad interior, de gozo remansado… Es el aroma que exhala a raudales el “Tu fe te ha salvado. Vete en paz” (Lc 7,50). Con sólo esto, ¡”ya” quedó la pecadora salvada de la “muerte”! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Al amanecer

Publicado: 10 abril, 2013 en BIBLIA
Etiquetas: , , , ,

duda3 Pascua (C) Juan 21, 1-19
AL AMANECER
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 10/04/13.- En el epílogo del evangelio de Juan se recoge un relato del encuentro de Jesús resucitado con sus discípulos a orillas del lago Galilea. Cuando se redacta, los cristianos están viviendo momentos difíciles de prueba y persecución: algunos reniegan de su fe. El narrador quiere reavivar la fe de sus lectores.

Se acerca la noche y los discípulos salen a pescar. No están los Doce. El grupo se ha roto al ser crucificado su Maestro. Están de nuevo con las barcas y las redes que habían dejado para seguir a Jesús. Todo ha terminado. De nuevo están solos.

La pesca resulta un fracaso completo. El narrador lo subraya con fuerza: “Salieron, se embarcaron y aquella noche no cogieron nada”. Vuelven con las redes vacías. ¿No es ésta la experiencia de no pocas comunidades cristianas que ven cómo se debilitan sus fuerzas y su capacidad evangelizadora?

Con frecuencia, nuestros esfuerzos en medio de una sociedad indiferente apenas obtienen resultados. También nosotros constatamos que nuestras redes están vacías. Es fácil la tentación del desaliento y la desesperanza. ¿Cómo sostener y reavivar nuestra fe?

En este contexto de fracaso, el relato dice que “estaba amaneciendo cuando Jesús se presentó en la orilla”. Sin embargo, los discípulos no lo reconocen desde la barca. Tal vez es la distancia, tal vez la bruma del amanecer, y, sobre todo, su corazón entristecido lo que les impide verlo. Jesús está hablando con ellos, pero “no sabían que era Jesús”.

¿No es éste uno de los efectos más perniciosos de la crisis religiosa que estamos sufriendo? Preocupados por sobrevivir, constatando cada vez más nuestra debilidad, no nos resulta fácil reconocer entre nosotros la presencia de Jesús resucitado, que nos habla desde el Evangelio y nos alimenta en la celebración de la cena eucarística.

Es el discípulo más querido por Jesús el primero que lo reconoce:“¡Es el Señor!”. No están solos. Todo puede empezar de nuevo. Todo puede ser diferente. Con humildad pero con fe, Pedro reconocerá su pecado y confesará su amor sincero a Jesús:“Señor, tú sabes que te quiero”. Los demás discípulos no pueden sentir otra cosa.

En nuestros grupos y comunidades cristianas necesitamos testigos de Jesús. Creyentes que, con su vida y su palabra nos ayuden a descubrir en estos momentos la presencia viva de Jesús en medio de nuestra experiencia de fracaso y fragilidad. Los cristianos saldremos de esta crisis acrecentando nuestra confianza en Jesús. Hoy no somos capaces de sospechar su fuerza para sacarnos del desaliento y la desesperanza. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

AO AMANHECER

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O epílogo do evangelho de João recolhe um relato do encontro de Jesus ressuscitado com os Seus discípulos na margem do lago da Galileia. Quando se redata, os cristãos estão a viver momentos difíceis de prova e perseguição: alguns renegam a sua fé. O narrador quer reavivar a fé dos seus leitores.

Aproxima-se a noite e os discípulos saem a pescar. Não estão os Doze. O grupo desfez-se ao ser crucificado o seu Mestre. Estão de novo com os barcos e as redes que tinham deixado para seguir Jesus. Tudo terminou. De novo estão sós.

A pesca resulta num fracasso completo. O narrador realça-o com intensidade: “Saíram, embarcaram e aquela noite não colheram nada”. Voltam com as redes vazias. Não é esta a experiência de não poucas comunidades cristãs que vêm como se debilitam as suas forças e a sua capacidade evangelizadora?

Com frequência, os nossos esforços no meio de uma sociedade indiferente mal obtêm resultados. Também nós constatamos que as nossas redes estão vazias. É fácil a tentação do desalento e do desespero. Como sustentar e reavivar a nossa fé?

Neste contexto de fracasso, o relato diz que “estava a amanhecer quando Jesus se apresentou na margem”. No entanto, os discípulos não o reconhecem a partir do barco. Talvez seja a distância, talvez a bruma do amanhecer, e, sobre tudo, os seus corações entristecidos que lhes impedem de ver. Jesus fala com eles, mas “não sabiam que era Jesus”.

Não é este um dos efeitos mais perniciosos da crise religiosa que estamos a sofrer? Preocupados por sobreviver, constatando cada vez mais a nossa debilidade, não nos resulta fácil reconhecer entre nós a presença de Jesus ressuscitado, que nos fala desde o Evangelho e nos alimenta na celebração da ceia eucarística.

É o discípulo mais querido de Jesus o primeiro que o reconhece: “É o Senhor!”. Não estão sós. Tudo pode começar de novo. Tudo pode ser diferente. Com humildade mas com fé, Pedro reconhecerá o seu pecado e confessará o seu amor sincero a Jesus: “Senhor, Tu sabes que te quero”. Os demais discípulos não podem sentir outra coisa.

Nos nossos grupos e comunidades cristãs necessitamos de testemunhas de Jesus. Crentes que, com a sua vida e a sua palavra nos ajudem a descobrir nestes momentos a presença viva de Jesus no meio da nossa experiência de fracasso e fragilidade. Os cristãos, sairemos desta crise acrescentando s nossa confiança em Jesus. Hoje não somos capazes de imaginar a Sua força para nos tirar do desalento e do desespero

 

ALL’ALBA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Nell’epilogo dell’evangelo di Giovanni si riporta un racconto dell’incontro di Gesù risorto con i discepoli sulle rive del lago di Galilea. Quando viene redatto, i cristiani stanno vivendo momenti difficili di prova e persecuzioni: alcuni rinnegano la loro fede. Il narratore vuole ravvivare la fede dei suoi lettori.

Si avvicina la notte e i discepoli escono a pescare. Non sono i Dodici. Il gruppo si è spezzato con la crocifissione del Maestro. Sono di nuovo sulle barche con le reti che avevano lasciato per seguire Gesù. Tutto è finito. Di nuovo sono soli.

La pesca risulta un fallimento completo. Il narratore lo sottolinea con forza: Uscirono e salirono sulla barca; ma quella notte non presero nulla. Tornano con le reti vuote. Non è questa l’esperienza di non poche comunità cristiane che vedono come vengono meno le loro forze e la loro capacità di evangelizzazione?

Spesso, i nostri sforzi in mezzo a una società indifferente ottengono poco risultato. Anche noi costatiamo che le nostre rete sono vuote. È facile la tentazione dello scoraggiamento e della disperazione. Come sostenere e ravvivare la nostra fede?

In questo contesto di fallimento, il racconto dice che già era l’alba quando Gesù stette sulla riva. I discepoli, però, non lo riconoscono dalla barca. Forse è la distanza, forse la bruma dell’alba, e, soprattutto è il loro cuore intristito che impedisce loro di vederlo. Gesù sta parlando con loro, ma i discepoli non si erano accorti che era Gesù.

Non è questo uno degli effetti più perniciosi della crisi religiosa che stiamo soffrendo?Preoccupati di sopravvivere, costatando sempre più la nostra debolezza, non ci risulta facile riconoscere in mezzo a noi la presenza di Gesù risorto, che ci parla dall’Evangelo e ci alimenta nella celebrazione della cena eucaristica.

È il discepolo più amato da Gesù, il primo che lo riconosce: È il Signore! Non sono soli. Tutto può incominciare di nuovo. Tutto può essere diverso. Con umiltà, ma con fede. Pietro riconoscerà il suo peccato e confesserà il suo amore sincero a Gesù: Signore, tu lo sai che ti voglio bene. Gli altri discepoli non possono sentire altro.

Nei nostri gruppi e comunità cristiane abbiamo bisogno di testimoni di Gesù. Credenti che, con la loro vita e la loro parola ci aiutino a scoprire in questi momenti la presenza viva di Gesù in mezzo alla nostra esperienza di fallimento e fragilità. Noi cristiani usciremo da questa crisi aumentando la nostra fiducia in Gesù. Oggi non siamo capaci d’immaginare la sua forza per uscire dallo scoraggiamento e dalla sfiducia.

 

A L’AUBE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

L’épilogue de l’évangile de Jean recueille le récit de la rencontre de Jésus ressuscité avec ses disciples au bord du lac de Galilée. Au moment de sa rédaction, les chrétiens sont en train de vivre un temps difficile d’épreuve et de persécution : quelques uns renient leur foi. Le narrateur veut raviver la foi de ses lecteurs.

La nuit tombe et les disciples partent à la pêche. Tous les Douze ne sont pas là. A la crucifixion du Maître, le groupe s’est brisé. Ils retrouvent à nouveau les barques et les filets qu’ils avaient quittés pour suivre Jésus. Tout est fini. Ils se retrouvent à nouveau tout seuls.

La pêche est un échec complet. Le narrateur le fait remarquer avec force : « Ils partirent au large et ils ne prirent rien cette nuit-là » Ils reviennent, les filets vides. Cette expérience, n’est-elle pas celle de nombreuses communautés chrétiennes qui voient leurs forces et leur capacité d’évangélisation s’affaiblir ?

Souvent, nos efforts, dans une société indifférente, produisent à peine des résultats. Nous constatons aussi que nos filets sont vides. Elle est facile la tentation du découragement et du manque d’espérance. Comment soutenir et raviver notre foi ?

Dans ce contexte d ‘échec, le récit dit “ que c’est à l’aube que Jésus se présente sur la rive”. Cependant, les disciples, depuis leur barque, ne le reconnaissent pas. C’est peut-être la distance, ou le brouillard du petit matin et surtout c’est leur cœur attristé qui les empêche de le voir. Jésus parle avec eux, mais « ils ne savaient pas que c’était lui ».

N’est-ce pas là l’un des effets le plus pernicieux de la crise religieuse que nous subissons actuellement? Préoccupés pour notre survie, constatant de plus en plus notre faiblesse, il ne nous est pas facile de reconnaître parmi nous la présence de Jésus ressuscité, lui qui nous parle dans son Evangile et qui nous nourrit dans la célébration de la cène eucharistique.

C’est le disciple bien-aimé de Jésus qui le reconnaît en premier : « C’est le Seigneur ! ». Ils ne sont pas seuls. Tout peut recommencer. Tout peut devenir différent. Humblement mais avec foi, Pierre reconnaîtra son péché et confessera son amour sincère envers Jésus : « Seigneur, tu sais que je t’aime ». Les autres disciples ne peuvent pas éprouver un autre sentiment.

Dans nos groupes et dans nos communautés chrétiennes nous avons besoin de témoins. Des croyants dont la vie et la parole nous aident à découvrir en ces moments la présence vivante de Jésus au milieu de notre expérience d’échec et de fragilité. C’est en augmentant notre confiance en Jésus, que nous, chrétiens, nous surmonterons cette crise. Nous ne sommes pas capables aujourd’hui de saisir la force de cette confiance en Jésus pour nous sortir du découragement et du désarroi.

AT DAYBREAK

José Antonio Pagola.

In the epilogue of John’s Gospel, we find an account of the meeting between the resurrected Jesus and his disciples on the banks of the Sea of Galilee. When this epilogue was being redacted, the early Christians were living through difficult times of testing and persecution: some abandon their faith. The narrator wants to bring his readers’ faith back to life.

Night falls and the disciples go out fishing. These aren’t the Twelve. That group has broken apart when their Master was crucified. They’re back with the boats and nets that they had left behind to follow Jesus. It’s all over. They’re alone again.

The fishing has been a total disaster. The narrator underlines it forcefully: “They went out, got into the boat, but caught nothing that night”. They’re coming back with empty nets. Isn’t this the experience of all too many Christian communities who see how weak their efforts and evangelizing capabilities are?

Very often our efforts in the midst of an indifferent society barely go anywhere. We also can attest that our nets are empty. It’s easy to be tempted by discouragement and hopelessness. How to sustain and resuscitate our faith?

In this context of failure, the Gospel account says that “it was just dawning when Jesus stood there on the shore”. However the disciples didn’t recognize him from their boat. Maybe it’s the distance, maybe the mist of the dawn, and above all their saddened hearts that keep them from seeing him. Jesus speaks to them, but “they did not realize that it was Jesus”.

Isn’t this one of the most harmful effects of the religious crisis that we’re going through? Worried about surviving, facing our weakness at every turn, it’s hard to recognize the presence of the resurrected Jesus among us , the Jesus who speaks to us from the Gospel and who feeds us in the celebration of the Eucharistic meal.

It is the beloved disciple who is the first to recognize him: “It’s the Lord!” They aren’t alone. Everything can begin again. Everything can be different. Humbly but faithfully Peter will acknowledge his sin and confess his sincere love to Jesus: “Lord, you know that I love you”. The other disciples can’t help but feel the same.

In our groups and our Christian communities we need witnesses of Jesus: believers who by their life and their word help us to discover in our times the living presence of Jesus in the midst of our experience of failure and weakness. We Christians will come out of this crisis as we grow in our confidence in Jesus. Today we can’t begin to imagine how strong he is to pull us out of discouragement and hopelessness.

EGUNSENTIAN

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Joanen ebanjelioaren epilogoak, Jesus berpiztuak eta ikasleek, Galileako aintziraren ertzean, egin duten topo egite bat dakar. Kontakizun hori idatzi denean, kristauak momentu gogorrak ari dira bizitzen: probaldia eta pertsekuzioa; batzuek uko egin diote fedeari. Kontalariak irakurleen fedea biziberritu nahi du.

Hurbil da iluna eta ikasleak arrantzura irten dira. Ez daude Hamabiak. Taldea hautsi egin da haien Maisua gurutzean josi dutenean. Jesusi jarraitzeko alde batera utziak zituzten beren ontzi eta sareetara itzuli dira. Bukatu da dena. Bakarrik daude berriro.

Arrantzua erabateko porrota izan da. Kontalariak indartsu azpimarratu du: «Irten ziren, ontziratu ziren eta gau hartan ez zuten ezertxo ere harrapatu». Sareak hutsik itzuli dira. Ez ote da hau bera kristau-elkarte ez gutxiren esperientzia, beren indar eta ahalmen ebanjelizatzaileak ahuldurik ikustean?

Sarritan, gizarte axolagabearen barnean doi-doi izaten du emaitzarik gure ahaleginak. Geuk ere sareak hutsik direla egiaztatzen dugu. Aise sor daiteke adore-faltaren eta etsipenaren tentazioa. Nola eutsi geure fedeari eta biziberritu hura?

Porrotaren testuinguru honetan, kontakizunak dio «eguna argitzen ari zela, Jesus aintzira-ertzean agertu zenean». Alabaina, ikasleek ez diote antzeman ontzitik. Agian distantziagatik, agian egunsentiko lainoagatik eta, seguruena, bihotzeko tristurak ikustea galarazten dielako. Jesus hizketan ari zaie, baina «ez zekiten Jesus zela».

Ez ote hau bera jasaten ari garen krisi erlijiosoaren ondorio kaltegarrienetako bat? Nola biziraungo kezkaturik, geure ahuldadea gero eta argiago egiaztaturik, ez zaigu gauza batere erraza gertatzen Jesus berpiztuaren presentzia geure baitan hautematea, Ebanjeliotik mintzo zaigunean eta eukaristi afariaz elikatzen gaituenean.

Jesusek maite duen ikasle hura izan da lehenik antzeman diona: «Jauna da!» Ez daude bakarrik. Dena has daiteke berriro. Dena izan daiteke desberdin. Apaltasunez baina fedez, Pedrok aitortuko du bere bekatua eta agertuko dio Jesusi bere zinezko maitasuna: «Jauna, zuk badakizu maite zaitudala». Gainerako ikasleek ezin sentitu dute horixe besterik.

Geure kristau-talde eta elkarteetan Jesusen lekukoren beharra dugu. Geure porrotaren eta ahuldadearen esperientziaren erdian, beren bizieraz eta hitzez Jesusen presentzia bizia aurkitzen lagunduko diguten fededunen beharra dugu. Jesusekiko geure konfiantza hazirik irtengo gara kristauok krisialdi honetatik. Gaur ez gara gai barruntatzeko konfiantza horrek zer-nolako indarra duen, adore-falta eta etsipen horretatik irteten laguntzeko.

 

A L’ALBA

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

A l’epíleg de l’evangeli de Joan es recull un relat de la trobada de Jesús ressuscitat amb els seus deixebles a la vora del llac de Galilea. Quan es redacta, els cristians estan vivint moments difícils de prova i persecució: alguns reneguen de la seva fe. El narrador vol revifar la fe dels seus lectors.

S’acosta la nit i els deixebles surten a pescar. No són els Dotze. El grup s’ha trencat en ser crucificat el seu Mestre. Estan de nou amb les barques i les xarxes que havien deixat per seguir Jesús. Tot s’ha acabat. De nou estan sols.

La pesca és un fracàs complet. El narrador ho subratlla amb força: “Sortiren, doncs, i pujaren a la barca, però aquella nit no van pescar res”. Tornen amb les xarxes buides. No és aquesta l’experiència de no poques comunitats cristianes que veuen com es debiliten les seves forces i la seva capacitat evangelitzadora?

Sovint, els nostres esforços enmig d’una societat indiferent gairebé no obtenen resultats. També nosaltres constatem que les nostres xarxes estan buides. És fàcil la temptació del desànim i la desesperança. Com sostenir i revifar la nostra fe?

En aquest context de fracàs, el relat diu que “quan va despuntar el dia, Jesús es presentà vora el llac”. No obstant això, els deixebles no el reconeixen des de la barca. Potser és la distància, potser la boira de l’alba, i, sobretot, el seu cor entristit el que els impedeix veure. Jesús està parlant amb ells, però “no s’adonaven que fos ell”.

No és aquest un dels efectes més perniciosos de la crisi religiosa que estem patint? Preocupats per sobreviure, constatant cada vegada més la nostra debilitat, no ens resulta fàcil reconèixer entre nosaltres la presència de Jesús ressuscitat, que ens parla des de l’Evangeli i ens alimenta en la celebració del sopar eucarístic.

És el deixeble més estimat per Jesús el primer que el reconeix: “És el Senyor!”. No estan sols. Tot pot començar de nou. Tot pot ser diferent. Amb humilitat però amb fe, Pere reconeixerà el seu pecat i confessarà el seu amor sincer a Jesús: “Senyor, tu saps que t’estimo”. Els altres deixebles no poden sentir res més.

En els nostres grups i comunitats cristianes necessitem testimonis de Jesús. Creients que, amb la seva vida i la seva paraula ens ajudin a descobrir en aquests moments la presència viva de Jesús enmig de la nostra experiència de fracàs i fragilitat. Els cristians sortirem d’aquesta crisi augmentant la nostra confiança en Jesús. Avui no som capaços de sospitar la seva força per treure’ns del desànim i la desesperança.

AO AMENCER

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

No epílogo do evanxeo de Xoán recóllese un relato do encontro de Xesús resucitado cos seus discípulos nas beiras do lago Galilea.

Cando se redacta, os cristiáns están a viviren momentos difíciles de proba e persecución: algúns renegan da súa fe. O narrador quere reavivar a fe dos seus lectores.

Achégase a noite e os discípulos saen pescar. Non están os Doce. O grupo rompeuse ao ser crucificado o seu Mestre. Están de novo coas barcas e as redes que deixaran para seguiren a Xesús. Todo terminou. De novo están sos.

A pesca resulta un fracaso completo. O narrador sublíñao con forza: “Saíron, embarcaron e aquela noite non colleron nada”. Volven coas redes baleiras.

Non é esta a experiencia de non poucas comunidades cristiás que ven como se debilitan as súas forzas e a súa capacidade evanxelizadora?

Con frecuencia, os nosos esforzos no medio dunha sociedade indiferente apenas obteñen resultados. Tamén nós constatamos que as nosas redes están baleiras.

É fácil a tentación do desalento e a desesperanza. Como soster e reavivarmos a nosa fe?

Neste contexto de fracaso, o relato di que “estaba amencendo cando Xesús se presentou na beira”. Con todo, os discípulos non o recoñecen desde a barca. Talvez é a distancia, talvez a bruma do amencer, e, sobre todo, o seu corazón entristecido é quen lles impide velo. Xesús está falando con eles, pero “non sabían que era Xesús”.

Non é este un dos efectos máis perniciosos da crise relixiosa que estamos a sufrir? Preocupados por sobrevivirmos, constatando cada vez máis a nosa debilidade, non nos resulta doado recoñecermos entre nós a presenza de Xesús resucitado, que nos fala desde o Evanxeo e nos alimenta na celebración da cea eucarística.

O discípulo máis querido por Xesús é o primeiro que o recoñece:”É o Señor!”. Non están sos. Todo pode empezar de novo. Todo pode ser diferente. Con humildade, pero con fe, Pedro recoñecerá o seu pecado e confesará o seu amor sincero a Xesús:”Señor, ti sabes que che quero”. Os demais discípulos non poden sentiren outra cousa.

Nos nosos grupos e comunidades cristiás necesitamos testemuñas de Xesús. Crentes que, coa súa vida e a súa palabra nos axuden a descubrirmos nestes intres a presenza viva de Xesús no medio da nosa experiencia de fracaso e fraxilidade. Os cristiáns sairemos desta crise acrecentando a nosa confianza en Xesús. Hoxe non somos capaces de sospeitar a súa forza para sacarnos do desalento e da desesperanza.

黎明时分

若瑟×安多尼帕戈拉. 译者: 宁远

在若望福音的结尾部分,有一段描述复活的耶稣与门徒们在加里肋亚湖畔相遇的叙述。当撰写这段历史时,初期教会的基督徒们正处在迫害与考验的困难时刻:一些人否认他们的信仰。作者想要激励他的读者们重活他们的信仰。

天黑了,门徒们出去捕鱼。并非12个人都在,团体已经因着他们老师的被钉而解散了。当初为了追随耶稣而舍弃的船和网再次出现了。一切都已经结束了,他们又回到了最初的孤立无援。

捕鱼毫无收获,彻底的失败。作者用力强调这一点:“他们便出去,上了船;但那一夜什么也没捕到”,拖着空网打算返回。这不正是许多团体看到他们的福传能力越来越弱时的感受吗?

很多时候,在一个冷漠而无动于衷的社会中,我们的力量显得微不足道,当我们看到我们的网中空无一物时,很容易觉得气馁、绝望。如何能继续维持并重新活出我们的信仰呢?

在人的努力已经失败时,经上说“凌明时分,耶稣站在岸边”。然而,门徒们从船上没有认出他来。也许是因为离得太远,也许是因为凌晨的雾,尤其是因为忧伤的心灵使他们认不出耶稣来。耶稣跟他们说话,可他们不知道那是耶稣。

这不正是我们所面临的信仰危机最严重的伤害之一吗?为能够勉强活下去而努力挣扎,越来越感受到自身的软弱无能,越来越难以认出复活的耶稣在我们中的临在,尽管他不断地从福音向我们说话,在晚餐祭献中以圣体滋养我们。

是耶稣所爱的门徒第一个认出他来:“是主”。他们并不孤单。一切都可以重新开始,一切都有改变的可能。谦虚,但满怀信德,伯多禄承认他的罪,宣认他对耶稣真诚的爱:“主,你知道我爱你”。其他的门徒们不可能说出相反的话来。

在我们的基督徒团体中,我们需要耶稣的见证人,即当我们经验到失败与软弱无能时,那些以自己的生活和言语帮助我们认出耶稣的临在的信友。当我们更加信赖耶稣时,我们将走出这个危机。今天,为走出气馁与失败,我们不能怀疑他的能力。

De la duda a la fe

Publicado: 3 abril, 2013 en BIBLIA
Etiquetas: , , , , ,

duda2 Pascua (C) Juan 20, 19-31
DE LA DUDA A LA FE
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 03/04/13.- El hombre moderno ha aprendido a dudar. Es propio del espíritu de nuestros tiempos cuestionarlo todo para progresar en conocimiento científico. En este clima la fe queda con frecuencia desacreditada. El ser humano va caminando por la vida lleno de incertidumbres y dudas.

Por eso, todos sintonizamos sin dificultad con la reacción de Tomás, cuando los otros discípulos le comunican que, estando él ausente, han tenido una experiencia sorprendente: “Hemos visto al Señor”. Tomás podría ser un hombre de nuestros días. Su respuesta es clara: “Si no lo veo…no lo creo”.

Su actitud es comprensible. Tomás no dice que sus compañeros están mintiendo o que están engañados. Solo afirma que su testimonio no le basta para adherirse a su fe. Él necesita vivir su propia experiencia. Y Jesús no se lo reprochará en ningún momento.

Tomás ha podido expresar sus dudas dentro de grupo de discípulos. Al parecer, no se han escandalizado. No lo han echado fuera del grupo. Tampoco ellos han creído a las mujeres cuando les han anunciado que han visto a Jesús resucitado. El episodio de Tomás deja entrever el largo camino que tuvieron que recorrer en el pequeño grupo de discípulos hasta llegar a la fe en Cristo resucitado.

Las comunidades cristianas deberían ser en nuestros días un espacio de diálogo donde pudiéramos compartir honestamente las dudas, los interrogantes y búsquedas de los creyentes de hoy. No todos vivimos en nuestro interior la misma experiencia. Para crecer en la fe necesitamos el estímulo y el diálogo con otros que comparten nuestra misma inquietud.

Pero nada puede remplazar a la experiencia de un contacto personal con Cristo en lo hondo de la propia conciencia. Según el relato evangélico, a los ocho días se presenta de nuevo Jesús. No critica a Tomás sus dudas. Su resistencia a creer revela su honestidad. Jesús le muestra sus heridas.

No son “pruebas” de la resurrección, sino “signos” de su amor y entrega hasta la muerte. Por eso, le invita a profundizar en sus dudas con confianza: “No seas incrédulo, sino creyente”. Tomas renuncia a verificar nada. Ya no siente necesidad de pruebas. Solo sabe que Jesús lo ama y le invita a confiar: “Señor mío y Dios mío”.

Un día los cristianos descubriremos que muchas de nuestras dudas, vividas de manera sana, sin perder el contacto con Jesús y la comunidad, nos pueden rescatar de una fe superficial que se contenta con repetir fórmulas, para estimularnos a crecer en amor y en confianza en Jesús, ese Misterio de Dios encarnado que constituye el núcleo de nuestra fe. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

DA DÚVIDA À FÉ

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O homem moderno aprendeu a duvidar. É próprio do espírito dos nossos tempos questionar tudo para progredir em conhecimento científico. Neste clima a fé fica com frequência desacreditada. O ser humano caminha pela vida cheio de incertezas e dúvidas.

Por isso, todos nos sintonizamos sem dificuldade com a reação de Tomé, quando os outros discípulos lhe comunicam que, estando ele ausente, tiveram uma experiência surpreendente: “Temos visto al Senhor”. Tomé poderia ser um homem dos nossos dias. A sua resposta é clara: “Se não o vejo…não creio”.

A sua atitude é compreensível. Tomé não diz que os seus companheiros estão a mentir ou que estão enganados. Apenas afirma que o seu testemunho não lhe basta para aderir à sua fé. Ele necessita viver a sua própria experiência. E Jesus não o recriminará em nenhum momento.

Tomé pode expressar as suas dúvidas dentro do grupo de discípulos. Ao que parece, não se escandalizaram. Não o expulsam para fora do grupo. Tampouco eles acreditaram nas mulheres quando lhes anunciaram que viram Jesus ressuscitado. O episódio de Tomé deixa antever o longo caminho que tiveram que percorrer no pequeno grupo de discípulos até chegar à fé em Cristo ressuscitado.

As comunidades cristãs deveriam ser nos nossos dias um espaço de diálogo onde poderíamos partilhar honestamente as dúvidas, as interrogações e as dos crentes de hoje. Nem todos vivemos no nosso interior a mesma experiência. Para crescer na fé necessitamos do estímulo e o diálogo com outros que partilham a nossa mesma inquietação.

Mas nada pode substituir a experiência de um contato pessoal com Cristo no fundo da própria consciência. Segundo o relato evangélico, aos oito dias apresenta-se de novo Jesus. Não critica a Tomé as suas dúvidas. A sua resistência em acreditar revela a sua honestidade. Jesus mostra-lhe as Suas feridas.

Não são “provas” da ressurreição, mas “sinais” do Seu amor e entrega até à morte. Por isso, o convida a aprofundar as suas dúvidas com confiança: “Não sejas incrédulo, mas crente”. Tomé renuncia a verificar mais nada. Já não sente necessidade de provas. Só sabe que Jesus o ama e o convida a confiar: “Senhor meu e Deus meu”.

Um dia os cristãos, descobriremos que muitas das nossas dúvidas, vividas de forma sã, sem perder o contato com Jesus e a comunidade, nos pode resgatar de uma fé superficial que se contenta em repetir fórmulas, para estimular-nos a crescer em amor e em confiança em Jesus, esse Mistério de Deus encarnado que constitui o núcleo da nossa fé.

 

DAL DUBBIO ALLA FEDE

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

L’uomo moderno ha imparato a dubitare. È tipico dello spirito dei nostri tempi mettere tutto in questione per progredire nella conoscenza scientifica. In questo clima la fede resta frequentemente screditata. L’essere umano va camminando nella vita pieno di incertezze e dubbi.

Per questo, tutti ci sintonizziamo senza difficoltà con la reazione di Tommaso, quando gli altri discepoli gli comunicano che, lui assente, hanno avuto una sorprendente esperienza: Abbiamo visto il Signore. Tommaso potrebbe essere un uomo dei nostri giorni. La sua risposta è chiara: Se non vedo… non credo.

Il suo atteggiamento è comprensibile. Tommaso non dice che i suoi compagni stanno mentendo o che si sono ingannati. Afferma solo che la loro testimonianza non gli basta per aderire alla loro fede. È necessario che viva la propria esperienza. E Gesù non glielo rimprovererà mai.

Tomaso ha potuto esprimere i suoi dubbi all’interno del gruppo dei discepoli. Non sembra che se ne siano scandalizzati. Non l’hanno cacciato fuori del gruppo. Nemmeno loro hanno creduto alle donne quando hanno annunciato di aver visto Gesù risorto. L’episodio di Tommaso lascia intravedere il lungo cammino che dovettero percorrere nel piccolo gruppo dei discepoli per arrivare alla fede in Cristo risorto.

Le comunità cristiane dovrebbero essere ai nostri giorni uno spazio di dialogo in cui poter condividere onestamente i dubbi, gli interrogativi e le ricerche dei credenti di oggi. Non tutti viviamo dentro di noi la stessa esperienza. Per crescere nella fede abbiamo bisogno dello stimolo e del dialogo con altri che condividono la nostra stessa inquietudine.

Niente, però, può rimpiazzare l’esperienza di un contatto personale con Cristo nel profondo della propria coscienza. Secondo il racconto evangelico, otto giorni dopo si presenta di nuovo Gesù. Non rimprovera a Tommaso i suoi dubbi. La sua resistenza a credere rivela la sua onestà. Gesù gli mostra le sue ferite.

Non sono “prove” della risurrezione, ma “segni” del suo amore e del suo consegnarsi fino alla morte. Per questo lo invita ad andare a fondo nei suoi dubbi con fiducia: Non essere incredulo, ma credente. Tommaso rinuncia a ogni verifica. Non sente più il bisogno di prove. Sa soltanto che Gesù lo ama e lo invita ad avere fiducia: Signore mio e Dio mio.

Un giorno noi cristiani scopriremo che molti dei nostri dubbi, vissuti in maniera sana, senza perder il contatto con Gesù e la comunità, ci possono riscattare da una fede superficiale che si contenta di ripetere formule, per stimolarci a crescere nell’amore e nella fiducia in Gesù, questo Mistero di Dio incarnato che costituisce il nucleo della nostra fede.

 

DU DOUTE A LA FOI

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

L’homme moderne a appris à douter. C’est propre à l’esprit de notre temps de tout mettre en question pour progresser dans la connaissance scientifique. Dans ce contexte, la foi est souvent discréditée. L’être humain chemine à travers la vie plein d’incertitudes et de doutes.

C’est pourquoi nous sommes tous facilement en accord avec la réaction de Thomas, lorsque les autres disciples lui communiquent qu’en son absence, ils ont vécu une expérience surprenante : « Nous avons vu le Seigneur »… Thomas pourrait bien être un homme de notre temps. Sa réponse est claire : « Si je ne le vois pas… je n’y croirai pas ».

Son attitude est compréhensible. Thomas ne dit pas que ses compagnons sont en train de mentir ou qu’ils se trompent. Il affirme seulement que leur témoignage ne lui suffit pas pour adhérer à leur foi. Il a besoin de vivre sa propre expérience. Et Jésus ne le lui reprochera à aucun moment.

Thomas a pu exprimer ses doutes au sein du groupe des disciples. Et apparemment, ceux-ci n’ont pas été scandalisés. Ils ne l’ont pas renvoyé du groupe. Eux-mêmes n’ont pas cru non plus les femmes qui leur annonçaient avoir vu Jésus ressuscité. L’épisode de Thomas laisse entrevoir le long chemin qu’ils ont eu à parcourir dans le petit groupe de disciples pour arriver à la foi en Jésus Christ ressuscité.

Les communautés chrétiennes devraient être aujourd’hui des espaces de dialogue où les croyants de notre temps pourraient partager honnêtement leurs doutes, leurs interrogations et leurs recherches. Nous ne vivons pas tous intérieurement la même expérience. Pour grandir dans la foi, nous avons besoin de la stimulation et du dialogue avec d’autres personnes qui partagent notre même inquiétude.

Mais rien ne peut remplacer l’expérience d’un contact personnel avec le Christ au plus profond de notre conscience. Selon le récit évangélique, huit jours après, Jésus se présente à nouveau. Il ne critique pas les doutes de Thomas. Sa résistance à croire révèle son honnêteté. Jésus lui montre ses blessuresCe ne sont pas des “preuves” de la résurrection mais des « signes » de son amour et du don de sa vie jusqu’à la mort. C’est pourquoi, il l’invite à approfondir ses doutes avec confiance : « Ne sois pas incrédule ; sois croyant » Thomas renonce à vérifier quoi que ce soit. Il ne sent plus le besoin de preuves. Il sait seulement que Jésus l’aime et qu’il l’invite à faire confiance : « Mon Seigneur et mon Dieu ».

Nous chrétiens, nous découvrirons un jour que le fait de vivre beaucoup de nos doutes d’une façon saine, sans perdre le contact avec Jésus et avec la communauté, peut nous racheter d’une foi superficielle, qui se contente de la répétition de formules et nous stimuler à croître dans l’amour et dans la confiance en Jésus, ce Mystère du Dieu incarné qui constitue le noyau de notre foi.

 

FROM DOUBT TO FAITH

José Antonio Pagola.

We modern people have learned to doubt. It’s a normal part of the spirit of our times to question everything, in order to progress in scientific knowledge. In this environment, faith is often disaccredited. Each person goes through life full of uncertainties and doubts.

This is why we easily identify with Thomas’ reaction when the other disciples let him know that while he was absent, they have had a surprising experience: “We have seen the Lord.” Thomas could be someone of our own time. His response is clear: “If I don’t see it… I won’t believe it.”

His attitude is understandable. Thomas doesn’t say that his companions are lying or that they’re mistaken. He just states that their testimony isn’t enough for him to follow their faith. He needs to live his own experience. And Jesus won’t reproach him for this at all.

Thomas has been able to express his doubts within the group of disciples. It seems that they aren’t scandalized by this. They haven’t thrown him out of the group. They themselves didn’t believe the women when these announced that they had seen the Risen Jesus. This episode with Thomas gives us a glimpse of the long journey that the small group of disciples had to walk until they arrived at a belief in the Risen Christ.

In our own day Christian communities ought to be an open space for dialogue where today’s faithful would be able to share honestly our doubts, questions, searchings. Not everyone lives the same experience in his or her inner life. In order to grow in our faith we need encouragement from and dialogue with others who share our same concerns.

But nothing can replace the experience of a personal contact with Christ in the depths of our own conscience. According to the Gospel account, eight days later Jesus comes again. He doesn’t criticize Thomas for his doubts. His resistance to believe shows his honesty. Jesus shows him his wounds.

They aren’t ‘proofs’ of the resurrection, but ‘signs’ of his love and his giving of self even unto death. That’s why he invites Thomas to go deeper into his doubts with trust: “Don’t be unbelieving, but believe.” Thomas lets go of proving anything. He no longer feels the need for proofs. He only knows that Jesus loves him and invites him to trust: “My Lord and my God.”

One day we Christians will discover that many of our doubts, if lived out in a healthy way, without losing contact with Jesus and the community, can rescue us from a superficial faith that is happy to just repeat formulas, and we will feel encouraged to grow in love and in trust of Jesus, that Mystery of the Incarnate God that is at the heart of our faith.

 

DUDA-MUDATIK FEDERA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Gizaki modernoak ikasi du duda-mudarik izaten. Gure garai honetako espirituak bere berea du dena zalantzan jartzea, ezagutza zientifikoan aurrera egiteko. Ingurugiro honetan fedearen izena lausoturik gelditzen da sarritan. Gizakia ziurtasun-gabezia eta duda-muda artean bizi da.

Horregatik, guztiok sintonizatzen dugu, nekerik gabe, Tomasek izan duen erreakzioarekin, beste ikasleek aditzera eman diotenean, bera kanpoan zelarik, esperientzia txundigarria izan dutela: «Jauna ikusi diagu». Eta hark gordin erantzun die: «Ikusten ez baduk, ez diat sinetsiko».

Ulergarria da haren jarrera. Tomasek ez dio lagunak gezurretan ari direnik edo engainatu nahi dutenik. Soilik dio, ez duela aski haien testigantza, haien fedeari atxikitzeko. Bere esperientzia bizi beharra du. Eta Jesusek ez dio aurpegiratuko inoiz ere.

Tomasek aukera izan du bere duda-muda adierazteko ikasleen taldean. Itxuraz, haiek ere ez dira eskandalizatu. Ez dute taldetik kanporatu. Berek ere ez diete sinetsi emakumeei, Jesus berpizturik ikusi dutela adierazi dietenean. Tomasen pasadizo honek barruntarazten digu, ikasleen talde txiki hark ibilbide luzea egin behar izan zuela Kristo berpiztuagan sinestera iristeko.

Kristau-elkarteek, gure egunotan, elkarrizketarako gune izan beharko lukete, fededunen duda-mudak, galdekizunak eta bilaketak era jatorrean partekatu ahal izateko. Ez dugu bizi guztiok, geure barnean, esperientzia bera. Fedean hazten joateko, beharrezkoak ditugu estimulua eta elkarrizketa gure kezka bera bizi dutenekin.

Alabaina, ezin ordeztu du ezerk ere Kristorekin, bihotz-hondoan, norberak bizi izandako harreman pertsonala. Ebanjelioko kontakizunaren arabera, handik zortzi egunera berriro aurkeztu zaie Jesus. Tomasi ez dio aurpegiratu bere duda-muda. Sinesteko agertu duen gogortasunaz bere ondradutasuna azaldu du. Jesusek bere zauriak erakutsi dizkio.

Ez dira piztueraren «froga», baizik eta seinale dira, Jesusen maitasunaren eta heriotzaraino bere burua eskaini izanaren seinale. Horregatik, bere duda-mudak konfiantzaz sakontzera gonbidatu du: «Ez izan sinesgabe, baizik sinestedun». Eta Tomasek uko egin dio ezer egiaztatu behar izateari. Ez du jada froga-beharrik. Soilik badaki Jesusek maite duela eta konfiantza izatera gonbidatzen duela: «Ene Jauna eta ene Jainkoa».

Halako batean kristauek jakingo dugu ezen geure duda-mudetarik askok, era sanoan eta Jesusekiko eta elkartearekiko harremanak hautsi gabe bizi baditugu, azaleko fede batetik, hau da, formula hutsak errepikatzearekin aski izaten duen fede batetik, ateratzen lagunduko digutela, eta haztera eragingo digutela Jesusekiko maitasunean eta konfiantzan; alegia, gure fedearen muina den gizon egindako Jainkoaren misterio horretan haztera eragingo digutela.

 

DEL DUBTE A LA FE

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

L’home modern ha après a dubtar. És propi de l’esperit dels nostres temps qüestionar-ho tot per a progressar en coneixement científic. En aquest clima la fe queda sovint desacreditada. L’ésser humà va caminant per la vida ple d’incerteses i de dubtes.

Per això, tots sintonitzem sense dificultat amb la reacció de Tomàs, quan els altres deixebles li comuniquen que, mentre era absent, han tingut una experiència sorprenent: “Hem vist el Senyor”. Tomàs podria ser un home dels nostres dies. La seva resposta és clara: “Si no ho veig … no ho crec”.

La seva actitud és comprensible. Tomàs no diu que els seus companys estan mentint o que estan enganyats. Només afirma que amb el seu testimoni no en té prou per adherir-se a la seva fe. Ell necessita viure la seva pròpia experiència. I Jesús no li ho retraurà en cap moment.

Tomás ha pogut expressar els seus dubtes dins del grup dels deixebles. Pel que sembla, no s’han escandalitzat. No l’han fet fora fora del grup. Tampoc ells han cregut les dones quan els han anunciat que han vist Jesús ressuscitat. L’episodi de Tomàs deixa entreveure el llarg camí que van haver de recórrer el petit grup de deixebles fins arribar a la fe en Crist ressuscitat.

Les comunitats cristianes haurien de ser en els nostres dies un espai de diàleg on poguéssim compartir honestament els dubtes, els interrogants i recerques dels creients d’avui. No tots vivim en el nostre interior la mateixa experiència. Per créixer en la fe necessitem l’estímul i el diàleg amb altres que comparteixen la nostra mateixa inquietud.

Però res pot reemplaçar l’experiència d’un contacte personal amb Crist al fons de la pròpia consciència. Segons el relat evangèlic, als vuit dies es presenta de nou Jesús. No critica a Tomàs els seus dubtes. La seva resistència a creure revela la seva honestedat. Jesús li mostra les seves ferides.

No són “proves” de la resurrecció, sinó “signes” del seu amor i entrega fins a la mort. Per això, el convida a aprofundir en els seus dubtes amb confiança: “No siguis incrèdul, sigues creient”. Tomas renuncia a verificar res. Ja no sent necessitat de proves. Només sap que Jesús l’estima i el convida a confiar: “Senyor meu i Déu meu!”.

Un dia els cristians descobrirem que molts dels nostres dubtes, viscuts de manera sana, sense perdre el contacte amb Jesús i la comunitat, ens poden rescatar d’una fe superficial que s’acontenta amb repetir fórmules, per estimular-nos a créixer en amor i en confiança en Jesús, aquest Misteri de Déu encarnat que constitueix el nucli de la nostra fe.

 

DA DÚBIDA Á FE

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

O home moderno aprendeu a dubidar. É propio do espírito dos nosos tempos cuestionarmos todo para progresarmos no coñecemento científico. Neste clima a fe fica con frecuencia desacreditada. O ser humano vai camiñando pola vida cheo de incertezas e dúbidas.

Por iso, todos sintonizamos sen dificultade coa reacción de Tomás, cando os outros discípulos lle comunican que, estando el ausente, tiveran unha experiencia sorprendente: “vimos ao Señor”. Tomás podería ser un home dos nosos días. A súa resposta é clara: “Si non o vexo…non o creo”.

A súa actitude é comprensíbel. Tomás non di que os seus compañeiros están mentindo ou que están enganados. Só afirma que o testemuño deles non lle abonda para adherirse á súa fe. El necesita vivir a súa propia experiencia. E Xesús non llo reprochará en ningún momento.

Tomás puido expresar as súas dúbidas dentro de grupo de discípulos. Ao parecer, non se escandalizaron. Non o botaron fóra do grupo. Tampouco eles creron ás mulleres cando lles anunciaron que viran a Xesús resucitado.

O episodio de Tomás deixa entrever o longo camiño que tiveron de percorreren no pequeno grupo de discípulos ata chegaren á fe en Cristo resucitado.

As comunidades cristiás deberían ser nos nosos días un espazo de diálogo onde puidésemos compartirmos honestamente as dúbidas, os interrogantes e procuras dos crentes de hoxe. Non todos vivimos no noso interior a mesma experiencia. Para crecermos na fe necesitamos o estímulo e o diálogo con outros que comparten a nosa mesma inquietude.

Pero nada pode remplazar á experiencia dun contacto persoal con Cristo no fondo da propia conciencia.

Segundo o relato evanxélico, aos oito días preséntase de novo Xesús. Non lle critica a Tomás as súas dúbidas. A súa resistencia a crer revela a súa honestidade. Xesús móstralle as súas feridas.

Non son “probas” da resurrección, senón “signos” do seu amor e entrega ata a morte. Por iso, invítao a profundar nas súas dúbidas con confianza: “Non sexas incrédulo, senón crente”. Tomas renuncia a verificar nada. Xa non sente necesidade de probas. Só sabe que Xesús o ama e invítao a confiar: ” Meu Señor e meu Deus “.

Un día os cristiáns descubriremos que moitas das nosas dúbidas, vividas de xeito san, sen perdermos o contacto con Xesús e coa comunidade, pódennos rescatar dunha fe superficial que se contenta con repetir fórmulas, para estimularnos a crecermos en amor e en confianza en Jesús, ese Misterio de Deus encarnado que constitúe o núcleo da nosa fe.

 

从疑惑到信德

若瑟×安多尼帕戈拉. 译者: 宁远

现代人学会了怀疑一切,这是我们这个时代特有的精神,为能在科技上进步。在这种氛围下,信德时常被置疑。人类正走在一个充满不确定与疑惑的生命旅途上。

因此,我们可以毫无困难地对多默的反应感同身受。当其他门徒们对他说,当他不在时,他们有了一个意想不到的经验“我们看见了主”时,多默的回答很明确:“如果我没有看到……我不信”。多默可以是一个我们这个时代的人。

多默的态度是可以理解的,他没有说他的同伴们正在撒谎或他们被欺骗了,他只是肯定他们的经验不足以使他产生信德,他需要生活自己的经验。耶稣从未因此而指责他。

多默可以在门徒团体中自由地表达他的疑惑。看起来,并没有引起门徒们特别强烈的反应,他们没有因此而把他赶出团体,毕竟当妇女们告诉他们说她们看到了复活的耶稣时,他们也没有相信。多默的事件可以让我们看到为达到对复活的基督的信仰,这个小小的宗徒团体所走过的漫长路程。

在我们今天,基督徒团体应该成为一个可以对话的空间,那里我们可以真诚地分享我们的困惑,疑问与追求。在我们的内心深处,我们并不生活同一信仰经验。为在信德上成长,我们需要他人的鼓励,并和有着同样困惑的人交流对话。

不过,没有任何东西可以取代良心深处与基督个人接触的经验。根据福音记载,八天后耶稣再次显现,他没有指责多默的不信,因为这正体现了他的真诚与忠信。耶稣向他展示了他的伤痕。这些伤痕不是复活的“证据”,而是耶稣的爱与直至死亡的交付的“记号”。因此,他邀请多默以信任深入疑惑:“不要作无信的人,但要做个有信德的人”。多默不再坚持验证任何东西,他已经不再需要任何证据了,他只知道耶稣爱他并邀请他信任:“我主我天主!”

有一天,我们基督徒将会发现我们的许多疑惑,如果以一种健康的方式生活出来,不要失去与耶稣及团体的联系,可以帮助我们超越一种表面的信德,一种满足于重复一些固定的模式的信德,它可以激励我们在爱上与在对耶稣的信仰上成长,正是这降生成人的天主的奥迹组成了我们的信仰的核心。