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CONFLICTO EN CÁRITAS DE PALENCIA UN AÑO DESPUÉS
SOMOS IGLESIA TAMBIÉN, somosiglesiatambien@gmail.com
PALENCIA.

Se cumple un año de los primeros despidos de tres trabajadores de Cáritas Diocesana de Palencia (ECLESALIA,  19/07/12) y…

¡Nada, no ha cambiado nada!

No ha cambiado nada en Cáritas, no ha cambiado nada en las Cáritas Parroquiales, no ha cambiado nada en la Iglesia de Palencia, o ¿si?

Decían que los despidos eran dirigidos desde un “estudio de viabilidad” que finalmente nadie ha conocido, también decía que era por problemas económicos, pero se debieron solucionar rápidamente porque a la siguiente semana comenzaron a contratar a más personal…. y decían que no era limpieza ideológica…

Quizás si ha cambiado algo y es que muchas y muchos de nosotros nos hemos retratado, algunos hemos retratado nuestra cobardía, otros nuestra torpeza, la mayoría nuestro individualismo, también nuestra soberbia, y sobre todo nuestra falta de fraternidad y nuestra falta de amor.

No crea que sólo el laicado y los sacerdotes. ¡También y sobre todo, USTED y todos sus consejeros!

Parece que ha olvidado o sólo recuerda lo de la autoridad episcopal pero el ministerio episcopal comprende, entre otros servicios al pueblo de Dios, el oficio de enseñar, predicando el Evangelio con la autoridad de Cristo; el oficio de santificar, especialmente por la celebración de la Eucaristía y por los demás sacramentos, que él mismo celebra o manda celebrar; y el oficio de regir, gobernando con la potestad recibida por la sucesión apostólica, el rebaño de Cristo a él confiado, recordando siempre aquel consejo de Cristo que nos advierte que “el mayor entre vosotros sea como el menor y el que gobierna como el que sirve” (Lc 22, 26).

No más violencia

Publicado: 13 julio, 2012 en ACTUALIDAD
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NO MÁS VIOLENCIA
Homilía en el entierro de los fallecidos en Celendín el día 3 de julio
ANTONIO SÁENZ BLANCO, ansaenzbl@hotmail.com
CELENDÍN (PERÚ).

El texto evangélico que hemos escuchado nos presenta a Jesús manifestando la compasión de Dios. Él toca, se acerca a las personas que sufren. Su presencia transforma las situaciones de dolor en situaciones de vida.

Esta comunidad shilica, en este mes en que deberíamos estar alegres por las fiestas patrias y patronales, estamos aquí con profundo dolor e indignación por la muerte de estos hermanos nuestros y del fallecido en la vecina provincia de Bambamarca, además de lamentar el estado de los heridos del pasado día tres.

Al menos la inmensa mayoría de los presentes creemos, respetando lo que nos dicen las ciencias, que recibimos la vida como regalo de Dios. Todos queremos vivirla dándole sentido, encontrándonos a gusto con lo que hacemos y cómo lo hacemos. Sabemos que la muerte nos ha de llegar; nos cuesta asumirlo, pero es así. Pero lo que no puede ser es que llegue de cualquier manera. Lamentamos profundamente estas muertes y el modo como se han producido. Lo rechazamos enérgicamente. ¡No hay derecho a esto!

Permítanme recordarles que en el pronunciamiento parroquial publicado el pasado día 30 de junio urgíamos a la Policía y al Ejército a mantener una postura de serenidad y comprensión con un pueblo cuya pretensión es hacer oír su voz defendiendo el agua y la vida y pedíamos al pueblo abstenerse de caer en actos violentos. Por favor, no más violencia, ni física, ni verbal, ni institucional.

Asimismo, en su comunicado del día 4 de julio, los Obispos del Perú afirman que “la vida es un valor supremo que en cualquier circunstancia debe ser protegida y privilegiada, tanto la de nuestras comunidades campesinas, como las que quienes, en cumplimiento de su deber constitucional, procuran el restablecimiento del orden”. Y añaden que “en su misión evangelizadora la Iglesia anuncia el valor de la vida y el respeto de los derechos fundamentales de las personas, promueve actitudes de respeto por la naturaleza y promueve una cultura de paz y de diálogo, por eso nos mantenemos a disposición del país para colaborar en lo que nos sea requerido, a fin de devolver la tranquilidad a las poblaciones afectadas de todo el Perú, especialmente del querido pueblo de Cajamarca”.

Nadie nos puede impedir nunca apostar por la vida, buscar las mejores condiciones vitales. Eso es lo que el pueblo quiere. Algunos lo que desean es el oro y el cobre y se les trata con reverencia. Al pueblo, que lo que busca es el agua, se le trata con represión, desde órdenes tomadas por señores que están cómodamente sentados en sus sillones limeños. A unos reverencia, a otros represión desproporcionada. Siempre le toca la muerte a los más pobres, a los más indefensos.

¿Cómo se nos habla de diálogo con armas en las manos? ¿Cómo se nos invita al diálogo si el Gobierno carece de representante en un pueblo que lleva meses sin gobernador? ¿Por qué en situaciones de conflicto al pueblo se le restringe su libertad y a la empresa minera no se le ordena paralizar sus maquinarias al menos hasta que se restablezca la calma? Señores empresarios, colaboren también ustedes en el restablecimiento de la paz y el orden justo. Es verdad que la ley actual les ampara, pero tengan sentido común y actúen desde la racionalidad. ¿Vale más para ustedes el oro o el cobre que las vidas humanas? ¿No es razonable que el proyecto minero al menos se paralice unos años y se abran cauces de acercamiento y diálogo? Dada la desconfianza mutua reinante, ¿no se puede paralizar el proyecto minero hasta que se elabore una ley de minería, dialogada y consensuada con todos los sectores implicados, y desde ella se revisen todos los pasos dados para dictaminar la viabilidad o no del proyecto? Urge encontrar salidas a esta situación, ahora bañada en sangre.

Que nadie vea en estas expresiones el más mínimo deseo de llamar a la violencia. Siempre la he detestado y la detesto. Pero, aunque estemos en Estado de Emergencia, tenemos derecho a expresar libre y pacíficamente nuestras opiniones y ser respetados por los que tienen otras visiones. Hermanos policías, del ejército y pueblo en general, por favor, en nombre de Dios, no más violencia. Tengamos serenidad. Seguimos en democracia. Las Fuerzas Armadas no pueden olvidar que siguen estando al servicio del pueblo, que es soberano. No restrinjan más derechos de los ciudadanos que los que marca la ley. Hermanos de la Prensa, con respeto les pedimos que sus empresas periodísticas informen con más objetividad y veracidad de lo que lo han venido haciendo hasta ahora.

Queridas familias dolientes, toda esta comunidad les expresamos nuestra solidaridad en el dolor.

Nuestra fe nos lleva a despedirnos con pena, amor y esperanza de estos hermanos nuestros. El más allá de la muerte es una realidad que nos desborda. Sin saber bien cómo expresarlo, esperamos el encuentro definitivo con Dios, el llegar a la meta de la plenitud de la vida. De ella confiamos que estén participando nuestros hermanos difuntos.

El Señor nos acompaña en el dolor y sigue caminando con nosotros, impulsándonos a una convivencia en paz y armonía, con desarrollo integral para todos.

COMUNICADO ANTE LA NUEVA REFORMA LABORAL
JUVENTUD OBRERA CRISTIANA (joc.es) y HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA (hoac.es)
MADRID.

ECLESALIA, 12/03/12.- La Juventud Obrera Cristiana y la Hermandad Obrera de Acción Católica, como parte de la Iglesia en el mundo obrero y del trabajo, ofrecemos esta reflexión ante la aprobación por el Consejo de Ministros de una nueva reforma laboral.

Nos encontramos con la 16ª reforma del mercado de trabajo en democracia. Hasta ahora las sucesivas reformas laborales llevadas a cabo por los gobiernos, de uno u otro signo político, bajo el pretexto de modernizar y flexibilizar dicho mercado laboral, han transformado la concepción y función del trabajo asalariado en nuestra sociedad y están socavando los derechos de las personas trabajadoras y de sus familias.

Estas reformas siempre se han presentado como una necesidad para combatir el desempleo, pero sólo han conseguido:

- incrementar el empleo temporal, especialmente para los jóvenes;

- diversificar las modalidades de contratación a la carta;

- abaratar el coste del despido;

- reducir el crecimiento de los salarios;

- devaluar lo público (sevicios sociales, eduación y sanidad).

En definitiva, han profundizado en el trabajo precario y en el empobrecimiento de las familias trabajadoras. Un ejemplo lo tenemos en los años de crecimiento económico anteriores a la actual crisis: aún creándose riqueza y empleo, estos no sirvieron para disminuir la pobreza en nuestro país.

Ninguna reforma ha estado orientada hacia la expansión de un empleo decente como Benedicto XVI reclama en la encíclica Caritas in veritate. Los derechos que emanan de un trabajo a la altura del ser humano no pueden estar subordinados a las exigencias económicas. Es la economía la que debe orientarse a las necesidades de las personas y de sus familias; es el ser humano el centro de la actividad económica y laboral. El respeto a la dignidad del trabajo, vinculado a la dignidad de la persona, es y debe ser el criterio central de una economía orientada por “una ética amiga de la persona. (Benedicto XVI, Caritas in veritate, 45)

Esta nueva reforma es otra agresión al trabajo humano como principio de vida. Creemos que una reforma laboral que pretende ser completa y marcar un antes y un después en las relaciones laborales, no puede hacerse sin el suficiente consenso social entre las personas trabajadoras y el colectivo empresarial. Y tendría, además, que responder a las necesidades de las familias trabajadoras y no a las exigencias impuestas por los mercados financieros, las grandes empresas, las instituciones comunitarias y los organismos económicos internacionales.

Esta reforma laboral es una vuelta de tuerca más para flexibilizar el mercado de trabajo:

- Quiebra el derecho constitucional a la negociación colectiva y a la capacidad organizativa de los trabajadores –no existe negociación real de los trabajadores en el ámbito de la empresa cuando el 95% del tejido productivo español está compuesto por empresas de menos de 50 trabajadores. Este Real Decreto contempla la fractura de la cohesión social al habilitar la “caducidad” de los convenios colectivos desincentivando cualquier negociación entre las partes.

- Facilita y abarata la expulsión del mercado de trabajo: quita trabas al despido por causas económicas; rebaja la indemnización del improcedente (pasando a 33 días por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades) y elimina la autorización administrativa para poder llevar a cabo los expedientes de regulación de empleo. Los contratos indefinidos con esta nueva regulación tampoco tendrán, como los temporales, condición de estabilidad.

- Abre el camino para ajustar los salarios a la productividad. Con esta reforma, los salarios de los trabajadores más débiles van a depender de la voluntad unilateral del empresario.

- Dificulta, cuando no impide o precariza, el empleo juvenil. Más del 80% del empleo destruido por la crisis corresponde a empleo juvenil. El nuevo contrato de trabajo indefinido, especialmente para jóvenes (también para desempleados de larga duración), dirigido a las empresas de menos de 50 trabajadores, se puede convertir, más que indefinido, en un contrato temporal sin causa justificada. Estas nuevas modalidades de contratación y regulación ponen en serio peligro, aún más, la estabilidad presente y futura de la mayor parte de la juventud.

No compartimos la individualización de las relaciones laborales que propone esta reforma. Recordamos a nuestros gobernantes que el trabajo es una experiencia comunitaria y que una de las funciones de la empresa, según la Doctrina Social de la Iglesia, es favorecer la comunitariedad. Todo lo que suponga la individualización, dar prioridad a los intereses personales frente a los colectivos, significa romper la vocación a la comunión del ser humano

No es lícito eliminar derechos y protección de las personas trabajadoras con el argumento de combatir el desempleo y de reducir la temporalidad, cuando han sido las políticas económicas de los últimos gobiernos las que han provocado que haya un tejido productivo tan débil y un empleo tan precario.

No podemos seguir flexibilizando las relaciones laborales sin garantizar la seguridad de una vida digna para las personas trabajadoras y sus familias. Y esta reforma se lleva a cabo en un contexto de quiebra del Estado de bienestar, de reducción del sector público y de recortes de los servicios y prestaciones sociales sin precedentes.

Esta reforma rompe el débil equilibrio conquistado históricamente entre capital-trabajo, alejándose del principio siempre defendido por la Iglesia de la prioridad del trabajo frente al capital. Además, supone un nuevo golpe al Derecho Laboral limitando su capacidad de frenar la creciente mercantilización y “cosificación” del trabajo humano. Consideramos que este gobierno ha aprovechado el estado de quietud y miedo de la mayor parte de la ciudadanía, para eliminar viejas conquistas laborales y aspiraciones conseguidas tras muchas luchas de tantas personas a lo largo de la historia.

Los retos actuales que atraviesa la economía española requieren medidas políticas concertadas en el ámbito internacional que subordinen la economía financiera a la economía productiva. Es preciso, como ha pedido insistentemente Benedicto XVI y el Pontificio Consejo Justicia y Paz, una reforma del sistema financiero internacional. Esta reforma supondría avanzar en justicia social y comunión de bienes, redistribuyendo efectivamente la riqueza existente; controlar la economía especulativa y frenar el desmedido afán de lucro, en lugar de eliminar derechos. Este es el camino que puede generar riqueza orientada a la creación de empleo decente y con derechos, y a disminuir la pobreza.

Como Iglesia en el mundo obrero, en las actuales circunstancias, pedimos a las autoridades políticas, a los agentes sociales y económicos, al conjunto de los trabajadores y de la sociedad, y especialmente a los cristianos y cristianas, que caminemos juntos, con la intención de eliminar las causas que han generado esta crisis económica y, al mismo tiempo, superemos las estructuras económicas y sociales injustas que tanto sufrimiento, deshumanización y pobreza están provocando a las personas.

También instamos a los partidos políticos a corregir y reorientar, en el proceso parlamentario, esta reforma laboral poniendo en el centro de la misma el trabajo decente y con derechos y, al mismo tiempo, animamos a participar en las iniciativas y movilizaciones que se convoquen por parte de las organizaciones eclesiales, sociales y sindicales que ayuden a tomar conciencia y revertir esta situación tan lesiva para las personas trabajadoras y sus familias. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Madrid,16 de febrero de 2012

EL MIEDO DE LOS POBRES
“Su grito ha llegado hasta mi… voy a bajar a liberarlos”
JOSÉ MORENO LOSADA, sacerdote capellán de la UEx y consiliario de Acción Católica, jmorenol@unex.es
BADAJOZ.

ECLESALIA, 17/1′/11.- Hoy se ha acercado Carmen a mi despacho para preguntarme cómo conectar con universitarios nuevos para invitarlos a la asamblea de comienzo de curso del movimiento de estudiantes de Acción Católica en Badajoz. Se ha interesado por mi madre y mi estado de ánimo, de salud, etc. Ella, dulce y amable como siempre; le he preguntado por su madre que se operó hace poco tiempo, y por su familia, en especial cómo les iba el bar que abrieron hace unos meses. Su madre y su padre han trabajado toda su vida intensamente, en muchos lugares de España, siempre trabajos sacrificados dentro de la hostelería, han sido muchos hermanos, cinco, los han criado bien, ya trabajan fuera del hogar y están casados tres, en casa quedan Carmen y una hermana, las pequeñas que son universitarias, estudian química y Psicopedagogía.

La madre ya recibe la prejubilación, el padre tras una enfermedad larga y seria, ya no tiene derecho a nada y le consideran hábil para trabajar. Viven en un piso de protección, de estos últimos que ofrecieron a ciudadanos que tenían suerte y que estaban valorados en setenta mil euros, lo van pagando poco a poco. Pero la situación estaba siendo difícil, Carmen con su beca protege y apoya a su hermana que no la consigue en su carrera, y después la familia. Esto les llevó a arrendar un bar y abrirlo, es lo que saben hacer. Las cosas con la crisis no van muy bien, abren el bar todos los días desde las ocho de la mañana hasta que queda el último cliente bien entrada la noche; viven a más de diez kilómetros, y pasan el día ahí en este establecimiento. Las hijas van a comer allí con ellos, y echan una mano en la siesta para que descansen los padres. Hasta ahora se van manteniendo, y “van comiendo del bar” como dice ella; pero no están sacando ni para el jornal de su padre, aunque todos están apoyando.

Hoy me decía Carmen, que están preocupados, porque están yendo los inspectores; hasta ahora viendo sus permisos, y todo lo que se refiere a sanidad e higiene. Pero tienen miedo porque les dicen que también están llegando los inspectores de trabajo, y que como su madre va a hacer la comida, limpiar el bar, y organizar los aperitivos y raciones, y ellas ayudan unas horas, como les pillen, tendrán multas del orden de dieciocho mil euros y a su madre le pueden quitar la paga de prejubilación. Eso les hace vivir con miedo y en tensión. Me decía “siempre tenemos algo”, aunque ella les anima  y les cuida, porque ahora su padre no está tan deprimido y nervioso como estaba antes, y todos están mejor en casa.

Esta tarde en la parroquia teníamos una oración, y el hilo central era como Dios se hace presente en la pobreza y en la limitación; que nos salva desde la debilidad y se identifica con ella. Hemos aportado hechos de vida, y yo he puesto mi conversación con Carmen, su pobreza, sencillez, debilidad, y a la vez confianza, lucha, entrega, animosidad, deseo de transformar la realidad. Recuerdo que un día entré en secretaria con ella, para pedir que le hicieran un trámite burocrático antes de tiempo porque se iba a venir a preparar la asamblea nacional de estudiantes a Salamanca, y la administrativa que nos atendió dijo que lo haría con muchísimo gusto, porque su hija que es alumna de la facultad y ha coincidido con Carmen en clase, le ha dicho en más de una ocasión que Carmen es la mejor chica de toda la facultad. Es débil y es la mejor para su compañeros. Dios se hace fuerte en la debilidad.

Por eso en el niño Jesús, que ha ido pasando de mano en mano en la oración comunitaria parroquial, yo he visto su rostro, su bar y su familia, he pensado en todos los miedos y los sufrimientos de los sencillos y los pobres, trabajadores y honrados, y he recordado dos textos de la sagrada escritura:

El del éxodo, cuando Dios le dice a Moisés que el grito de los pobres de su pueblo ha llegado hasta sus oídos, a su corazón, y que él va a bajar a liberarlos, frente al Faraón que los oprime.Y el de Lucas cuando nos dice que ahí está la señal: “Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”, o “asustado en el trabajo duro y largo de un bar sencillo de barrio”

Todo esto en medio de las noticias de las indemnizaciones para los altos mandatarios de la cajas de ahorro, supervisados por políticos y el banco de España. Seguro que ellos no tienen miedo, ni los unos ni los otros. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).