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Para (otras) madres

Publicado: 3 mayo, 2013 en REFLEXIONES
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Madre.PARA (OTRAS) MADRES
GRAÇA ALVES, escritora y poeta, gracaleonor@hotmail.com (traducido por Arantza Uriarte, misionera Verbum Dei)
MADEIRA (PORTUGAL).

ECLESALIA, 03/05/13.- Con el corazón puesto en la mía, me atrevo a pensar en las otras madres, en las que viven en el silencio del abandono, en las que oscurecen – por falta de luz – despacio, al ritmo imparable de la vejez, en las que no tendrán hoy, un beso, una flor, una sonrisa, el consuelo de un regazo.

No, hoy no voy a hablar de amor, ni de la casa, ni de la voz. No voy a hablar de la comida en el restaurante, ni del regalo que se compra porque es día de dar regalos.

Hoy, es de las otras madres que hablo: de las que esperan la visita, de las que miran para el teléfono esperando que el deseo (apenas la fuerza del deseo) le haga sonar, las que callan los gritos dentro de la soledad, las que anochecen solas.

Es de ella que quiero hablar. De las madres, besos de Dios, que los hombres olvidaron en la prisa de vivir otras cosas. De esas noches de luna que las nubes esconden, porque pesan demasiado en la noche de los días.

Es por ellas que pido. Y por las otras, que ya no ponen la mesa para cenar, las que nos preparan la ropa de los hijos, porque ya no esperan a nadie.

Pido hoy, por los hijos que ya no tienen madres esperándoles, o por los que les esperan en otros lugares. Y por las madres que ya no tienen a quien proteger:

-¡Ten cuidado!, ¡no vuelvas tarde !

Pido por las (otras) madres. Con el corazón puesto en la mía. Pido a la Virgen-Madre, en este mes de mayo, que mire por ellas. Por la mía también.

Pido por ti. Hoy, por lo menos hoy, no te olvides de la tuya. Aunque…

Acuérdate que es por ella que Dios te explica el Amor. Por la tuya. Dale un beso. Aunque…

Acuérdate de que las madres no mueren, y que siempre nos esperan cuando bajamos de la cruz. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

POR (OUTRAS) MÃES

Com o coração posto na minha, ouso pensar nas outras mães, nas que vivem no silêncio do abandono, nas que escurecem – por falta de luz – devagar, ao ritmo imparável da velhice, nas que não terão, hoje, um beijo, uma flor, um sorriso, a devolução de um colo.

Não, hoje não vou falar do amor, nem da casa, nem da voz. Não vou falar do almoço que faz fora, nem do presente que se compra porque é dia de dar presentes.

Hoje, é das outras mães que falo: das que esperam a visita, das que olham para o telefone, à espera que o desejo [apenas a força do desejo] o faça tocar, das que calam os gritos dentro da solidão, das que anoitecem sozinhas.

É delas que falo. Desses beijos de Deus que os homens esqueceram, na pressa de viver outras coisas. Desses luares que as nuvens escondem porque pesam demasiado na noite dos dias.

É por elas que peço. E pelas outras. Pelas que já não põem a mesa do jantar, que já não preparam a roupa dos filhos, que já não estão à espera.

Peço, hoje, pelos filhos que já não têm mães à espera. Ou que os esperam noutros lugares. E pelas mães que já não têm a quem proteger:

- Tem cuidado. Não voltes tarde.

Peço pelas (outras) mães. Com o coração posto na minha. Pedindo à Mãe deste mês de maio que olhe por elas. Pela minha também.

Peço por si. Hoje, pelo menos hoje, não se esqueça da sua. Mesmo que. Lembre-se que é por ela que Deus explica o amor. Pela sua. Dê-lhe um beijo. Mesmo que. Lembre-se que as mães não morrem e que estão à nossa espera, sempre que descemos da cruz.

Dios viene al mundo por la mujer

Publicado: 7 enero, 2013 en REFLEXIONES
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Navidad...DIOS VIENE AL MUNDO POR LA MUJER
MAGDALENA BENNASAR, espiritualidadcym@gmail.com
BILBAO.

ECLESALIA, 07/01/13.- Ha estado siempre ahí esta verdad, grande, impactante, y sin embargo no nos la contaron ni la cuentan así. A pesar de que Lucas no es el más feminista de los varones, no puede dejar de decir la verdad desbordante de evangelio y de creación: que cuando nos quieren contar como vino Dios al mundo nos tienen que contar que como todos, fue a través de una mujer. Hasta ahí sí sabemos de siempre, lo que posiblemente es una interpretación más tardía y más de acuerdo con nuestra realidad cultural: es que Dios viene al mundo por lo femenino de la humanidad, de ambos géneros.

Recuperar lo femenino para poder creer que el anuncio es también para mí. Recuperar lo femenino para enmudecer el Zacarías de la lógica y de las garantías, y activar la Isabel que cree, a pesar de su esterilidad y vejez, en un proyecto que supera lo natural, y no pone pegas. Recuperar lo femenino para devolverle al mundo lo que tantos años de patriarcado impuesto le ha robado: la perspectiva del Amor por encima de la razón, no sin ella, pero más fuerte que ella. Recuperar lo femenino para devolverles a la humanidad y al cosmos el equilibrio que han perdido por el dominio de uno sobre otro.

Y eso ¿se puede hacer con evangelio? Veamos los relatos.

Nos dicen los textos que el Judaísmo como religión ya no tiene espíritu: cuando Zacarías le pide garantías al ángel de que su promesa se realizará, enmudece de falta de fe. El sacerdote está mudo, no tiene nada que decir mientras su mujer vieja y estéril y no considerada, cree, y su ser se llena de vida. Es el inicio del nuevo testamento. Isabel hace de bisagra entre la institución y la profecía que anuncia la venida del Mesías. María de Nazaret, también pregunta al ángel el cómo de aquella promesa, pero su pregunta es abierta, está llena de esperanza, porque en el fondo desea ser la madre del Mesías que toda muchacha judía esperaba. Tal vez al pasar de lo físico a lo espiritual perdemos la fascinante escuela de oración que María de Nazaret inicia para nosotras, Dios y la humanidad en diálogo directo, sin sacerdotes del templo que recen en su nombre, sin mediadores que tantas veces interfieren, se ponen en el centro, desvían el objetivo.

Las religiones fallan cuando desenfocan su objetivo: ser caminos hacia Dios. Y cuando vemos casi todo menos eso… algo falla, y los síntomas son siempre los mismos: y entre ellos sobresale uno: las ansias de poder y de protagonismo. Es el Herodes que también convive con nosotros, y busca desde siempre, inspirado en Caín, matar la inocencia. Este Herodes es la personificación del ego, en definitiva el anti-reino. Esa parte de nosotros anda suelta en nuestras relaciones con los demás. Es tan fácil querer que las cosas se hagan como yo quiero, y tan difícil que se hagan como es mejor para todos. Es tan fácil argumentar mi punto de vista y tan difícil escuchar con respeto y acogida la perspectiva de la otra persona. Y eso se cuela en la familia, en la alcoba, en los lugares de trabajo, en las comunidades y parroquias, va conmigo, es mi sombra. Será la pequeñez humana, la fragilidad absoluta de un recién nacido, quien dará luz para que pueda ver con su inocencia lo que no es inocente en mí y dejarle que lo rescate. En esa cueva oscura de mis límites y falta de amor y de aceptación de los demás sólo me atrevo a entrar si tengo la seguridad de que ellos, el niño y su familia, están.

El olor al bebé que no huele a nenuco sino a autenticidad, la joven que le tiene en brazos que transparenta realismo y acogida, el muchacho que sabe estar, acompañar y que es un saco de bondad. ¡Qué familia ! Y luego, claro, de vecinos, los impuros, los que ya ni se molestaban en purificarse para ir al templo porque su trabajo humilde y duro no les permitía participar en liturgias de ricos y puros, ellos como no tenían Internet estaban conectados a las estrellas y por eso, porque están despiertos de noche y con los ojos abiertos, están dispuestos a escuchar el anuncio. Es que para escuchar el anuncio de que él ha nacido hay que estar conectados a las estrellas.

Con esa alegría no tienen miedo de ir a la cueva porque antes de ponerse en camino han escuchado el anuncio. Yo creo que no quiero entrar en mi cueva porque voy sin haber escuchado el anuncio y algunas veces me quedo sin el niño. Ojala que este año no sea así.

Por ello te invito a escuchar tu corazón, tu intuición, tu entraña porque por ahí te llegará el anuncio que te dará fuerza para retirar el ego y que nazca el amor. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

San Nicolas de Bari no es Papa NoelLA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LA NAVIDAD
MIGUEL ESQUIROL VIVES, esquirolrios@gmail.com
COCHABAMBA (BOLIVIA).

ECLESALIA, 03/01/13.- Todas nuestras acciones son políticas, tanto públicas como privadas, pues todas tienen alguna incidencia en la sociedad. La Base de la política es el bien estar de los pueblos, la paz basada en la justicia y el respeto igualitario de la dignidad de todos los seres humanos. El gobierno es el ente servidor encargado de organizar la sociedad para este fin.

Por eso la Navidad tiene su dimensión política, pero la sociedad de consumo se ha encargado muy bien de maquillar la Navidad dándole también su dimensión política, distinta a la del evangelio de Jesús. ¿Pues en qué queda hoy aquel relato del censo que obliga a una mujer embarazada y a su compañero a viajar pobremente y por pobres ser rechazados de todo alojamiento?

¿Cómo queda aquella preferencia de Dios por los pobres, al llamar a una joven de Nazaret del pueblo más despreciado de Palestina a ser madre de Jesús?

¿Y quién recuerda en estas fiestas aquella frase de María recién embarazada cuando visita a su prima, y entre otras cosas le dice, que desde este encuentro: “Dios manifiesta su fuerza y dispersa a los hombres de soberbio corazón. Derriba a los poderosos de sus tronos y eleva a los humildes. Llena de bienes a los hambrientos y despide a los ricos con las manos vacías”. Lucas 1, 51-53.

El sonrosado, satisfecho y bonachón personaje patrocinado por Coca Cola ha ocultado a aquel niño y a su madre en parto en un establo rodeado de animales, sucio de paja y estiércol, en el que María da a luz a Jesús, acompañada eso sí de los pobres como ángeles solidarios.

Uno de los relatos más terroríficos del evangelio de estas fechas es la cruel acción del rey de turno que para defender su poder manda asesinar a los niños recién nacidos en estos días. La sociedad satisfecha de siempre ha convertido esta fecha en una fiesta de chistes y bromas, las inocentadas, escapando como escapamos tantas veces de lo profundo de los hechos, engañados por los medios de comunicación. Y quizás ya no nos acordamos de que esta situación obligó a aquella familia a salir al exilio hasta un cambio de gobierno.

Mientras el 20% de la humanidad disponga para su disfrute del 80% de los medios de vida y el 80% de la humanidad deba contentarse con solo el 20% de lo que queda, no podemos decir que la Navidad no tiene nada que decir a esa injusticia y hacer justicia es la primera obligación de la política si quiere conseguir la paz.

Mientras millones de niños mueren cada año de hambre en el tercer mundo y el número de pobres crece en el primero, y sin que nos inquiete ni mucho ni poco el gran insulto a la razón de lo que está pasando en un continente, expoliado durante siglos por Europa, como es África, estaremos diciendo que la Navidad no tiene nada que ver con la política y estaremos dejándonos robar la Navidad por la Coca-Cola con todo lo que ella simboliza, para que nada cambie. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Mujeres creyentes

Publicado: 19 diciembre, 2012 en BIBLIA
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Isabel y María4 Adviento (C) Lucas 1, 39-45
MUJERES CREYENTES
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 19/12/12.- Después de recibir la llamada de Dios, anunciándole que será madre del Mesías, María se pone en camino sola. Empieza para ella una vida nueva, al servicio de su Hijo Jesús. Marcha “aprisa”, con decisión. Siente necesidad de compartir su alegría con su prima Isabel y de ponerse cuanto antes a su servicio en los últimos meses de embarazo.

El encuentro de las dos madres es una escena insólita. No están presentes los varones. Solo dos mujeres sencillas, sin ningún título ni relevancia en la religión judía. María, que lleva consigo a todas partes a Jesús, e Isabel que, llena del espíritu profético, se atreve a bendecir a su prima sin ser sacerdote.

María entra en casa de Zacarías, pero no se dirige a él. Va directamente a saludar a Isabel. Nada sabemos del contenido de su saludo. Solo que aquel saludo llena la casa de una alegría desbordante. Es la alegría que vive María desde que escuchó el saludo del Ángel: “Alégrate, llena de gracia”.

Isabel no puede contener su sorpresa y su alegría. En cuanto oye el saludo de María, siente los movimientos de la criatura que lleva en su seno y los interpreta maternalmente como “saltos de alegría”. Enseguida, bendice a María “a voz en grito” diciendo: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”.

En ningún momento llama a María por su nombre. La contempla totalmente identificada con su misión: es la madre de su Señor. La ve como una mujer creyente en la que se irán cumpliendo los designios de Dios: “Dichosa porque has creído”.

Lo que más le sorprende es la actuación de María. No ha venido a mostrar su dignidad de madre del Mesías. No está allí para ser servida sino para servir. Isabel no sale de su asombro. “¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?”.

Son bastantes las mujeres que no viven con paz en el interior de la Iglesia. En algunas crece el desafecto y el malestar. Sufren al ver que, a pesar de ser las primeras colaboradoras en muchos campos, apenas se cuenta con ellas para pensar, decidir e impulsar la marcha de la Iglesia. Esta situación nos esta haciendo daño a todos.

El peso de una historia multisecular, controlada y dominada por el varón, nos impide tomar conciencia del empobrecimiento que significa para la Iglesia prescindir de una presencia más eficaz de la mujer. Nosotros no las escuchamos, pero Dios puede suscitar mujeres creyentes, llenas de espíritu profético, que nos contagien alegría y den a la Iglesia un rostro más humano. Serán una bendición. Nos enseñarán a seguir a Jesús con más pasión y fidelidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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La mujer también, pero menos

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MULHERES CRENTES

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Depois de receber a chamada de Deus, anunciando-lhe que será mãe do Messias, Maria põe-se a caminho sozinha. Começa para ela uma vida nova, ao serviço do seu Filho Jesus. Caminha depressa, com decisão. Sente necessidade de partilhar a sua alegria com a sua prima Isabel e colocar-se quanto antes ao seu serviço nos últimos meses de gravidez.

O encontro das duas mães é uma cena insólita. Não estão presentes os homens. Só duas mulheres simples, sem nenhum título nem relevância na religião judaica. Maria, que leva consigo a toda parte Jesus, e Isabel que, cheia do espírito profético, se atreve a abençoar a sua prima sem ser sacerdote.

Maria entra em casa de Zacarias, mas não se dirige a ele. Vai diretamente a saudar Isabel. Nada sabemos do estado da sua saúde. Só que aquela saudação enche a casa de uma alegria desbordante. É a alegria que vive Maria desde que escutou a saudação do Anjo: “Alegra-te, cheia de graça”.

Isabel não pode conter a sua surpresa e a sua alegria. Quando escuta a saudação de Maria, sente os movimentos do ser que leva no seu seio e interpreta-as maternalmente como “saltos de alegria”. De seguida, abençoa Maria “a voz gritando” e dizendo: “Bendita tu entre as mulheres e bendito o fruto do teu ventre”.

Em nenhum momento chama Maria pelo seu nome. Contempla-a totalmente identificada com a sua missão: é a mãe do seu Senhor. Vê-a como uma mulher crente em quem irão ser cumpridos os desígnios de Deus: “Ditosa porque acreditaste”.

O que mais a surpreende é a ação de Maria. Não veio mostrar a sua dignidade de mãe do Messias. Não está ali para ser servida mas para servir. Isabel não sai do seu assombro. “¿Quem sou eu para que me visite a mãe do meu Senhor?”.

São muitas as mulheres que não vivem em paz no interior da Igreja. Em algumas cresce o desafeto e o mal-estar. Sofrem ao ver que, apesar de serem as primeiras colaboradoras em muitos campos, apenas se conta com elas para pensar, decidir e impulsionar a marcha da Igreja. Esta situação está a provocar danos a todos.

O peso de uma história multisecular, controlada e dominada pelo homem, impede-nos de tomar consciência do empobrecimento que significa para a Igreja prescindir de uma presença mais eficaz da mulher. Nós não as escutamos, mas Deus pode suscitar mulheres crentes, cheias de espírito profético, que nos contagiam alegria e dêm à Igreja um rosto mais humano. Serão uma benção. Irão ensinar-nos a seguir Jesus com mais paixão e fidelidade.

DES FEMMES CROYANTES

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Après avoir reçu l’appel de Dieu lui annonçant qu’elle deviendra la mère du Messie, Marie se met en route toute seule. Une nouvelle vie, au service de son Fils Jésus, commence pour elle. Elle « hâte le pas », avec détermination. Elle sent le besoin de partager sa joie avec sa cousine Elisabeth et de se mettre à son service pendant les derniers mois de sa grossesse.

La rencontre entre les deux mères constitue une scène insolite. Les hommes sont absents. Seulement deux simples femmes, sans aucun titre ni place importante (relevance) dans la religion juive. Marie, portant partout avec elle Jésus et Elisabeth qui, remplie d’esprit prophétique, ose bénir sa cousine alors qu’elle n’est pas prêtre.

Marie entre chez Zacharie mais elle ne s’adresse pas à celui-ci. Elle va directement saluer Elisabeth. On ignore le contenu de sa salutation ; seulement que cette salutation remplit la maison d’une joie débordante. C’est la joie vécue par Marie depuis l’annonce de l’Ange : « Réjouis-toi, pleine de grâce ».

Elisabeth n’arrive pas à contenir sa surprise et sa joie. Dès qu’elle entend la salutation de Marie, elle ressent les mouvements de l’enfant qu’elle porte en son sein, qu’elle interprète maternellement en disant « l’enfant a tressailli au-dedans de moi ». Ensuite, elle bénit Marie « en criant » : « Tu es bénie entre toutes les femmes et le fruit de tes entrailles est béni »

Elle n’appelle pas Marie par son nom. Elle la voit complètement identifiée à sa mission : c’est la mère de son Seigneur. Elle la voit comme une femme croyante, chez qui s’accompliront les desseins de Dieu : « Bienheureuse celle qui a cru ».

Ce qui frappe le plus c’est la manière d’agir de Marie. Elle n’est pas venue montrer sa dignité de mère du Messie. Elle n’est pas venue pour être servie mais pour servir. Elisabeth n’en revient pas. « Qui suis-je pour que la mère de mon Seigneur vienne jusqu’à moi » ?

Un bon nombre de femmes ne sont pas en paix à l’intérieur de l’Eglise. Chez certaines la démotivation et le malaise s’accroissent. Elles souffrent en voyant que, malgré leur engagement en première ligne dans beaucoup de domaines, c’est à peine si on compte sur elles pour réfléchir, décider, impulser la marche de l’Eglise. C’est une situation qui nuit à tout le monde.

Le poids d’une histoire multiséculaire, contrôlée et dominée par l’homme, nous empêche de prendre conscience de l’appauvrissement que constitue pour l’Eglise le fait de se passer d’une présence plus efficace de la femme. Nous ne les écoutons pas, mais Dieu peut susciter des femmes croyantes, pleines d’esprit prophétique qui transmettent la joie et qui donnent à l’Eglise un visage plus humain. Elles seront une bénédiction. Elles nous apprendront à suivre Jésus plus passionnément et plus fidèlement.

EMAKUME FEDEDUNAK

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jainkoaren deia hartu ondoren, Mesiasen ama izango dela iragarriz, Mariak bideari egin dio, berak bakarrik. Bizitza berria hasi du, Jesus Semearen zerbitzuan. «Presaka» doa, adorez. Bere poza Elisabet lehengusinarekin partekatu beharra sentitzen du eta haren haurdunaldiko azken hilabeteetan hari lagundu beharra.

Bi ama horien topaketa ezohiko eszena da. Gizonezkoak ez daude presente. Bi emakume xume dira, inolako titulurik gabeak, juduen erlijioan inolako nabarmentasunik gabeak. Maria, Jesus alde guztietara berekin daramala, eta Elisabet, profeta-espirituaz betea, apaiz izan gabe bere lehengusina bedeinkatzeko ausardia izan duena.

Maria sartu da Zakariasen etxean, baina ez doa senarragana. Zuzenean, Elisabet agurtzera doa. Ez dakigu zer agur izan zen. Soilik, etxea pozez gainezka jarri zuela agur hark. Mariak bizi duen poza da, aingeruaren agurra entzun duenetik: «Poztu zaitez, graziaz bete hori».

Elisabetek ezin eutsi dio bere ezusteari eta pozari. Mariaren agurra entzun orduko, sabelean daraman haurraren mugimenduak sentitu eta «poz-jauzitzat» hartu ditu. Berehala, Maria bedeinkatu du goraki: «Bedeinkatua zu emakumeen artean eta bedeinkatua zure sabeleko fruitua».

Inoiz ez dio eman lehengusinari Maria izena. Bere misioarekin guztiz bat egina ikusi du: bere Jaunaren ama da. Emakume fededun ikusi du, zeinetan betez joango baitira Jainkoaren asmoak: «Zorionekoa zu sinetsi duzulako».

Gehienik harriarazi duena, Mariaren jokabidea izan da. Ez zaio etorri Mesiasen ama izatearen duintasuna agertzera. Ez da etorri Elisabet zerbitzari hartzeko, baizik bera haren zerbitzari izateko. Elisabet bere onetik aterata dabil harriduraz: «Zein naiz ni neure Jaunaren ama bisitan etor dakidan?»

Hainbat dira Elizaren barnean bakean bizi ez diren emakumeak. Batzuei handitzen ari zaie hoztasun-sentimendua eta ondoeza. Sufritu egiten dute, alor guztietan lehen lankideak izan eta doi-doi hartzen dituzte aintzat Elizaren ibilbideaz pentsatu, erabaki eta eragiteko orduan. Guztioi ari zaigu kalte egiten egoera hau.

Mendetako historiaren zamak, gizonezkoak kontrolatu eta dominatu izan duenak, ez digu uzten jabetzen Elizaren pobretze handi horretaz; alegia, emakumeari presenteago eta eginkorrago egoteko aukerarik ez emateak dakarren pobretzeaz. Guk ez diogu entzuten, baina Jainkoak sustatu ditzake emakume fededunak, profeta-espirituz beteak, poza kutsatuko digutenak eta Elizari gizatasun handiagoko aurpegiera emango diotenak. Bedeinkazio bat izango dira. Jesusi su eta leialtasun handiagoz jarraitzen erakutsiko digute.

 

DONES CREIENTS

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

Després de rebre la crida de Déu, anunciant-li que serà mare del Messies, Maria es posa en camí sola. Comença per a ella una vida nova, al servei del seu Fill Jesús. Se’n va “de pressa”, amb decisió. Sent necessitat de compartir la seva alegria amb la seva cosina Isabel i de posar-se com més aviat millor al seu servei en els últims mesos d’embaràs.

La trobada de les dues mares és una escena insòlita. No estan presents els homes. Només dues dones senzilles, sense cap títol ni rellevància en la religió jueva. Maria, que porta amb si a tot arreu Jesús, i Isabel que, plena de l’esperit profètic, s’atreveix a beneir la seva cosina sense ser sacerdot.

Maria entra a casa de Zacaries, però no es dirigeix a ell. Va directament a saludar Isabel. Res no sabem del contingut de la seva salutació. Només que aquella salutació omple la casa d’una alegria desbordant. És l’alegria que viu Maria des que va escoltar la salutació de l’Àngel: “Alegra’t, plena de gràcia”.

Isabel no pot contenir la seva sorpresa i la seva alegria. Quant sent la salutació de Maria, sent els moviments de la criatura que porta en el seu si i els interpreta maternalment com “salts d’alegria”. De seguida, beneeix Maria “amb totes les forces” dient: “Ets beneïda entre totes les dones i és beneït el fruit de les teves entranyes”.

En cap moment diu a Maria pel seu nom. La preveu totalment identificada amb la seva missió: és la mare del seu Senyor. La veu com una dona creient en la qual s’aniran complint els designis de Déu: “Feliç tu que has cregut”.

El que més la sorprèn és l’actuació de Maria. No ha vingut a mostrar la seva dignitat de mare del Messies. No hi ha anat per ser servida sinó per servir. Isabel no se’n sap avenir. “Qui sóc jo perquè la mare del meu Senyor em vingui a visitar?”

Són bastants les dones que no viuen amb pau a l’interior de l’Església. En algunes creix el desafecte i el malestar. Pateixen en veure que, tot i ser les primeres col•laboradores en molts camps, gairebé no es compta amb elles per pensar, decidir i impulsar la marxa de l’Església. Aquesta situació ens està fent mal a tots.

El pes d’una història multisecular, controlada i dominada pel varó, ens impedeix prendre consciència de l’empobriment que significa per a l’Església prescindir d’una presència més eficaç de la dona. Nosaltres no les escoltem, però Déu pot suscitar dones creients, plenes d’esperit profètic, que ens encomanin alegria i donin a l’Església un rostre més humà. Seran una benedicció. Ens ensenyaran a seguir Jesús amb més passió i fidelitat.

MULLERES CRENTES

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

Loguiño de recibir a chamada de Deus, anunciándolle que será nai do Mesías, María ponse a camiño soa.

Empeza para ela unha vida nova, ao servizo do seu Fillo Xesús. Marcha “apresa”, con decisión. Sente necesidade de compartir a súa alegría coa súa curmá Isabel e de pórse canto antes ao seu servizo nos últimos meses de embarazo.

O encontro das dúas nais é unha escena insólita. Non están presentes os homes. Só dúas mulleres sinxelas, sen ningún título nin relevancia na relixión xudía.

María, que leva consigo a todas partes a Xesús, e Isabel que, chea do espírito profético, atrévese a bendicir á súa curmá sen ser sacerdote.

María entra en casa de Zacarías, pero non se dirixe a el. Vai directamente a saudar a Isabel. Nada sabemos do contido do seu saúdo. Só que aquel saúdo enche a casa dunha alegría desbordante. É a alegría que vive María desde que escoitou o saúdo do Anxo: “Alégrache, chea de graza”.

Isabel non pode conter a súa sorpresa e a súa alegría. En canto oe o saúdo de María, sente os movementos da criatura que leva no seu seo e interprétaos maternalmente como “choutos de alegría”. Enseguida, bendí a María “de viva voz” dicindo: “Bendita ti entre as mulleres e bendito o froito do teu ventre”.

En ningún momento chama a María polo seu nome. Contémplaa totalmente identificada coa súa misión: é a nai do seu Señor. Míraa coma unha muller crente na que se irán cumprindo os designios de Deus: “Ditosa porque criches”.

O que máis lle sorprende é a actuación de María. Non veu mostrar a súa dignidade de nai do Mesías. Non está alí para ser servida senón para servir. Isabel non sae do seu asombro. “Quen son eu para que me visite a nai do meu Señor?”.

Son moitas as mulleres que non viven con paz no interior da Igrexa. Nalgunhas medra o desafecto e o malestar. Sofren ao veren que, a pesar de seren as primeiras colaboradoras en moitos campos, apenas se conta con elas para pensar, decidir e impulsar a marcha da Igrexa. Esta situación estanos facendo dano a todos.

O peso dunha historia multisecular, controlada e dominada polo home, impídenos tomarmos conciencia do empobrecimiento que significa para a Igrexa prescindirmos dunha presenza máis eficaz da muller. Nós non as escoitamos, pero Deus pode suscitar mulleres crentes, cheas de espírito profético, que nos contaxien alegría e dean á Igrexa un rostro máis humano. Serán unha bendición. Ensinarannos a seguirmos a Xesús con máis paixón e fidelidade.

MARÍA HABLA EN EL ESCORIAL, RATO ABANDONA BANKIA
EMMA TORRALBA, emmatorralba@yahoo.es
INNSBRUK (AUSTRIA).

ECLESALIA, 10/05/12.- La concesión de la autorización eclesiástica para construir una capilla en el lugar de las apariciones marianas de El Escorial no ha podido ser más oportuna. En estos tiempos de crisis donde la codicia de unos pocos se ceba a base del empobrecimiento de muchos, necesitamos escuchar alto y claro la voz de aquella joven de Nazaret alabando a Dios, diciendo verdades como puños y poniendo las cosas en su sitio.

Ardo en deseos de volver a oír la voz femenina de María alabando a un Dios con brazo poderoso que interviene con fuerza y desbarata los planes de los arrogantes, derriba del trono a los poderosos, exalta a los humildes, colma de bienes a los hambrientos y a los ricos despide vacíos.

Alegraos lo que formáis parte de la plataforma de afectados por la hipoteca, los simpatizantes del15 M, los cinco millones de parados…, os van a construir una capilla al lado de un viejo fresno que servirá de altavoz para que el mundo escuche vuestra justa indignación. Dios está con vosotros, vais a ser saciados.

Temblad los arrogantes, poderosos, ricos, banqueros, “brókeres”, políticos corruptos y demás adoradores del dios Mamón, os vais a ir de vacío.

¡Qué construyan la capilla, ya! El mundo necesita con urgencia volver a escuchar El Magníficat. Porque… ¿será eso lo que escucharemos, no? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Susurrar el sí

Publicado: 21 febrero, 2012 en REFLEXIONES
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SUSURRAR EL SÍ
PAULA TÉLLEZ, cisterciense, info@monasteriodearmenteira.org
ARMENTEIRA (PONTEVEDRA).

ECLESALIA, 21/02/12.- Susurrar el Sí como María.

Hoy, sábado, celebramos su memoria.

El ego siempre dice “no” y nuestra tarea es susurrar el Sí.

Nuestro ego se resiste,está lleno de negatividad, siempre dice `no soy capaz’, `no llego`, `no doy la talla`, me encierro y me aislo.

Sin embargo el Sí mismo, dice sí a la vida, sí a la esperanza, sí a expresar lo que está dentro de Él.

El ego se calla por miedo, por miedo al ridículo y a ser rechazado.

El sí es valiente y consciente de su propio valor –aunque no siempre con toda la claridad del mundo-, y se lanza hacia delante como consecuencia natural de la aceptación.

La transfiguración –evangelio de hoy-, no es magia y no se realiza en el cielo, es el fruto maduro de todo un proceso y tiene lugar en lo cotidiano.

El ego grita el “no”, se defiende.

El Ser, apenas imperceptible, dice sí, desde el silencio eterno.

El ego atolondrado habla desde el ruido y la ansiedad.

El Ser escucha las tripas y los sueños.

El Sí mismo nos atrae hacia la plenitud. Es “eso” que Angela de Foligno expresa como lo que nos atrae hacia Dios, pero no puede ser nombrado, ni pensado, ni siquiera es dulzura o amor, ni bien. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

18-febrero-2012

Hoy

Publicado: 28 diciembre, 2011 en BIBLIA
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Santa María Madre de Dios Lucas 2, 16-21
HOY
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 28/12/11.- Lucas concluye su relato del nacimiento de Jesús indicando a los lectores que «María guardaba todas estas cosas meditándolas en su corazón». No conserva lo sucedido como un recuerdo del pasado, sino como una experiencia que actualizará y revivirá a lo largo de su vida.

No es una observación gratuita. María es modelo de fe. Según este evangelista, creer en Jesús Salvador no es recordar acontecimientos de otros tiempos, sino experimentar hoy su fuerza salvadora, capaz de hacer más humana nuestra vida.

Por eso, Lucas utiliza un recurso literario muy original. Jesús no pertenece al pasado. Intencionadamente va repitiendo que la salvación de Jesús resucitado se nos está ofreciendo “HOY”, ahora mismo, siempre que nos encontramos con él. Veamos algunos ejemplos.

Así se nos anuncia el nacimiento de Jesús: “Os ha nacido hoy en la ciudad de David un Salvador”. Hoy puede nacer Jesús para nosotros. Hoy puede entrar en nuestra vida y cambiarla para siempre. Con él podemos nacer a una existencia nueva.

En una aldea de Galilea traen ante Jesús a un paralítico. Jesús se conmueve al verlo bloqueado por su pecado y lo sana ofreciéndole el perdón: “Tus pecados quedan perdonados”. La gente reacciona alabando a Dios: “Hoy hemos visto cosas admirables”. También nosotros podemos experimentar hoy el perdón, la paz de Dios y la alegría interior si nos dejamos sanar por Jesús.

En la ciudad de Jericó, Jesús se aloja en casa de Zaqueo, rico y poderoso recaudador de impuestos. El encuentro con Jesús lo transforma: devolverá lo robado a tanta gente y compartirá sus bienes con los pobres. Jesús le dice: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”. Si dejamos entrar a Jesús en nuestra vida, hoy mismo podemos empezar una vida más digna, fraterna y solidaria.

Jesús está agonizando en la cruz en medio de dos malhechores. Uno de ellos se confía a Jesús: “Jesús, acuérdate de mí cuando estés en tu reino”. Jesús reacciona inmediatamente: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. También el día de nuestra muerte será un día de salvación. Por fin escucharemos de Jesús esas palabras tan esperadas: descansa, confía en mí, hoy estarás conmigo para siempre.

Hoy comenzamos un año nuevo. Pero, ¿qué puede ser para nosotros algo realmente nuevo y bueno? ¿Quién hará nacer en nosotros una alegría nueva? ¿Qué psicólogo nos enseñará a ser más humanos? De poco sirven los buenos deseos. Lo decisivo es estar más atentos a lo mejor que se despierta en nosotros. La salvación se nos ofrece cada día. No hay que esperar a nada. Hoy mismo puede ser para mí un día de salvación. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

HOJE

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Lucas conclui o seu relato do nascimento de Jesus indicando aos leitores que «Maria guardava todas estas coisas meditando-as no seu coração». Não conserva os acontecimentos como uma recordação do passado, mas como uma experiência que atualizará e reviverá ao longo da sua vida.

Não é uma observação inútil. Maria é modelo de fé. Segundo este evangelista, acreditar em Jesus Salvador não é recordar acontecimentos de outros tempos, mas experimentar hoje a Sua força salvadora, capaz de fazer mais humana a nossa vida.

Por isso, Lucas utiliza um recurso literário muito original. Jesus não pertence ao passado. Intencionadamente vai repetindo que a salvação de Jesus ressuscitado nos é oferecida “HOJE”, agora mesmo, sempre que nos encontramos com Ele. Vejamos alguns exemplos.

Assim nos anunciam o nascimento de Jesus: “Nasceu-vos hoje na cidade de David, um Salvador”. Hoje pode nascer Jesus para nós. Hoje pode entrar na nossa vida e transforma-la para sempre. Com Ele podemos nascer para uma existência nova.

Numa aldeia da Galileia trazem perante Jesus um paralítico. Jesus comove-se ao vê-lo bloqueado pelo seu pecado e cura-o oferecendo-lhe o perdão: “Os teus pecados ficam perdoados”. As pessoas reagem exaltando a Deus: “Hoje vimos coisas admiráveis”. Também nós podemos experimentar hoje o perdão, a paz de Deus e a alegria interior se nos deixamos curar por Jesus.

Na cidade de Jericó, Jesus aloja-se em casa de Zaqueu, rico e poderoso cobrador de impostos. O encontro com Jesus transforma-o: devolverá o que roubou a tanta gente e partilhará os seus bens com os pobres. Jesus diz-lhe: “Hoje chegou a salvação a esta casa”. Se deixamos entrar Jesus na nossa vida, hoje mesmo podemos começar uma vida mais digna, fraterna e solidária.

Jesus está agonizando na cruz no meio dos malfeitores. Um deles confia-se a Jesus: “Jesus, lembra-te de mim quando estiveres no Teu reino”. Jesus reage imediatamente: “Hoje estarás comigo no paraíso”. Também no dia da nossa morte será um dia de salvação. Por fim escutaremos de Jesus essas palavras tão esperadas: descansa, confia em mim, hoje estarás comigo para sempre.

Hoje começamos um ano novo. Mas, que pode ser para nós algo realmente novo e bom? Quem fará nascer em nós uma alegria nova? Que psicólogo nos ensinará a ser mais humanos? De pouco servem os bons desejos. O decisivo é estar mais atentos ao melhor que se desperta em nós. A salvação é-nos oferecida cada dia. Não há que esperar a ninguém. Hoje mesmo pode ser para mim um dia de salvação.

 

OGGI

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Luca conclude il suo racconto della nascita di Gesù indicando ai lettori che «Maria custodiva tutte queste cose meditandole nel suo cuore». Non conserva quello che è accaduto come un ricordo del passato, ma come un’esperienza che attualizzerà e ravviverà lungo la sua vita.

Non è un’osservazione gratuita. Maria è modello di fede. Secondo questo evangelista, credere in Gesù Salvatore non è ricordare avvenimenti di altri tempi, ma sperimentare oggi la sua forza salvatrice, capace di fare più umana la nostra vita.

Per questo Luca utilizza una forma letteraria molto originale. Gesù non appartiene al passato. Intenzionalmente va ripetendo che la salvezza di Gesù risorto ci viene offerta “OGGI”, proprio ora, ogni volta che ci incontriamo con lui. Vediamo alcuni esempi.

Così ci viene annunciata la nascita di Gesù: Oggi nella città di Davide è nato per voi un Salvatore. Oggi Gesù può nascere per noi. Oggi può entrare nella nostra vita e cambiarla per sempre. Con lui possiamo nascere a un’esistenza nuova.

In un villaggio della Galilea portano davanti a Gesù un paralitico. Gesù si commuove nel vederlo bloccato nel suo peccato e lo risana offrendogli il perdono: Ti sono perdonati i tuoi peccati. La gente reagisce lodando Dio: Oggi abbiamo visto cose meravigliose. Anche noi possiamo sperimentare oggi il perdono, la pace di Dio e la gioia interiore se ci lasciamo risanare da Gesù.

Nella città di Gerico, Gesù entra nella casa di Zaccheo, ricco e potente esattore di imposte. L’incontro con Gesù lo trasforma: renderà quello che ha rubato a tanta gente e dividerà i suoi beni con i poveri. Gesù gli dice: Oggi in questa casa è venuta la salvezza. Se lasciamo entrare Gesù nella nostra vita, oggi stesso possiamo iniziare una vita più degna, fraterna e solidale.

Gesù sta agonizzando sulla croce in mezzo a due malfattori. Uno di loro si rivolge fiduciosamente a Gesù: Gesù, ricordati di me quando sarai nel tuo regno. Gesù risponde immediatamente: Oggi sarai con me nel paradiso. Anche il giorno della nostra morte sarà un giorno di salvezza. Alla fine ascolteremo da Gesù queste parole tanto attese: Riposa, confida in me, oggi sarai con me per sempre.

Oggi iniziamo un anno nuovo. Ma ci può essere per noi qualcosa di realmente nuovo e buono? Chi farà nascere in noi una gioia nuova? Quale psicologo ci insegnerà a essere più umani? A poco servono i buoni desideri. È decisivo essere più attenti al meglio che si risveglia in noi. La salvezza ci è offerta ogni giorno. Non c’è affatto da attendere. Oggi stesso può essere per me un giorno di salvezza.

 

AUJOURD’HUI

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Luc conclut son récit de la naissance de Jésus en indiquant aux lecteurs que “Marie gardait toutes ces choses en les méditant dans son cœur”. Elle ne conserve pas ce qui est arrivé comme un souvenir du passé mais comme une expérience qu’elle va actualiser et revivre tout au long de sa vie.

Ce n’est pas une remarque gratuite. Marie est modèle de foi. D’après cet évangéliste, croire en Jésus Sauveur ne consiste pas à rappeler des évènements d’autrefois, mais à expérimenter aujourd’hui leur force salvatrice, capable de rendre plus humaine notre vie.

C’est pourquoi Luc a recours à un procédé littéraire très original. Jésus n’appartient pas au passé. Il répète expressément que le salut de Jésus ressuscité nous est offert « AUJOURD’HUI », maintenant même, chaque fois que nous le rencontrons. Voyons-en quelques exemples.

Voici comment est annoncée la naissance de Jésus : « Aujourd’hui, dans la ville de David, un Sauveur vous est né ». Jésus peut naître aujourd’hui pour chacun de nous. Il peut entrer aujourd’hui dans notre vie et la changer pour toujours. Avec lui nous pouvons naître à une existence nouvelle.

Dans un village de Galilée, un paralysé est amené devant Jésus. Jésus est ému en le voyant bloqué par son péché, et il le guérit en lui offrant son pardon : « Tes péchés sont pardonnés ». Les gens réagissent en louant Dieu : « Aujourd’hui nous avons vu des choses merveilleuses ». Nous aussi, nous pouvons expérimenter aujourd’hui le pardon, la paix de Dieu et la joie intérieure si nous nous laissons guérir par Jésus.

Dans la ville de Jéricho, Jésus loge chez Zachée, un riche et puissant collecteur d’impôts. Il est transformé par la rencontre avec Jésus : il rendra tout ce qu’il a volé à tant de monde et partagera ses biens avec les pauvres. Jésus lui dit : « Aujourd’hui, le salut est entré dans cette maison ». Si nous laissons Jésus entrer dans nos vies, nous pouvons, aujourd’hui même, commencer une vie plus digne, plus solidaire et plus fraternelle.

Lorsque Jésus agonise sur la croix entre deux malfaiteurs, l’un d’entre eux lui dit : « Jésus, souviens-toi de moi quand tu seras dans ton royaume ». Jésus réagit immédiatement : « Aujourd’hui, tu seras avec moi en paradis ». Le jour de notre mort sera aussi un jour de salut. Nous entendrons enfin Jésus nous dire ces paroles tant attendues : repose-toi, fais-moi confiance, aujourd’hui tu seras avec moi pour toujours.

Nous commençons aujourd’hui une nouvelle année. Mais, qu’est-ce qui peut être pour nous quelque chose de neuf et de bon ? Qui fera naître en nous une joie nouvelle ? Quel psychologue nous apprendra à être plus humains ? Les bons souhaits ne suffisent pas. Ce qui est décisif, c’est d’être plus attentifs à ce qui s’éveille en nous de meilleur. Le salut nous est offert chaque jour. Il ne faut rien attendre. Aujourd’hui même peut être pour moi un jour de salut.

 

“TODAY

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

Luke finishes his narrative of the birth of Jesus saying that “Mary treasured all these things and pondered them in her heart.” She does not keep them as memory of the past, but as something she will remember for the rest of her life.

That is not a casual remark. Mary is a model of faith. According to the evangelist, believing in Jesus our Saviour does not simply consist in remembering past events, but in reliving today His saving power that can revitalize our human lives.

Hence Luke makes use of a very original literary form. Jesus does not simply belong to the past. The evangelist very deliberately keeps saying that the salvation of the risen Christ is being offered to us TODAY, just now, as long as we go out to meet Him. Let us consider some of these examples.

This is how the birth of Jesus is announced: “Today in the town of David a Saviour has been born to you.” Today Jesus could be born to us. He could enter our lives and change them for good. With Him we could experience a totally new life.

In a villageof Judea, they brought a paralytic to Jesus. He felt pity because he saw he was blocked by the evil spirit and offered him pardon: “Your sins are forgiven.” The people around were astonished and said: “Today we have seen wonderful things.” We, too, can experience today the forgiveness, the peace and interior joy if we allow ourselves to be healed by Jesus.

In the city of Jericho, Jesus stayed at the home of Zacchaeus, a rich and influential tax collector. This encounter with Jesus transformed him: he decided to return all the money he had taken from many people and shared the rest with the poor. Jesus said: “Today, salvation has come to his house.” If we allow Jesus to enter into our lives, today we shall begin a new life of solidarity and compassion.

Jesus was dying on the cross between two thieves. One of them had started to believe in him and said: “Jesus, remember me when you come into your kingdom.” Jesus turned to him and said: “Today you will be with me in paradise.” Similarly, our own death may turn into a day of salvation for us. On that day, we shall hear the words of Jesus: come, trust in me, because today you will be with me forever.

Today, we begin a New Year. For us, however, what can really be good or new? Who can bring give us new life or joy? Is there any psychologist who can teach us to become more humane? Mere good wishes cannot change our lives. What really will change us must be found within our own selves. Salvation is offered to us each day. We cannot simply wait for it. Today could be for each one of us a day of salvation.

 

GAUR

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesusen jaiotzaren kontakizuna honela bukatzen du Lukasek: irakurleei adieraziz «Mariak gauza hauek guztiak bihotzean gordetzen dituela». Ez du gordetzen gertatua, iraganeko zenbait oroitzapen bezala, baizik bere bizitza guztian eguneratuko eta berbiziko duen esperientzia bezala.

Ez da funtsik gabeko oharpena. Fede-eredu dugu Maria. Ebanjelari honen iritziz, Jesus Salbatzaileagan sinestea ez da aspaldiko garai bateko gauzak gogoratzea, baizik haren indar salbatzailea gaur esperimentatzea, gure bizitza gizatarrago egiteko gai dela esperimentatzea.

Horregatik, baliabide literario berezi-bereziaz baliatzen da Lukas. Jesus ez da iraganeko norbait. Nahita errepikatzen du ezen Jesus berpiztuaren salbazioa «GAUR» berean ari zaigula eskaintzen, harekin topo egiten dugun bakoitzean. Hona adibide batzuk.

Honela iragartzen digu Jesusen jaiotza: «Daviden hirian Salbatzaile bat jaio zaizue gaur». Gaur ere jaio daiteke Jesus guretzat. Gaur sar daiteke gure bizitzan eta alda dezake betiko. Bizi berrira jaio gaitezke harekin.

Galileako herrixka batean ezindu bat ekarri diote Jesusi. Hau hunkitu egin da, hura bekatuak blokeaturik ikustean, eta sendatu egin du barkazioa eskainiz: «Barkatuak dituzu zeure bekatuak». Jainkoa goratuz erreakzionatu du jendeak: «Gauza harrigarriak ikusi ditugu gaur». Guk ere esperimenta dezakegu barkazioa, Jainkoaren bakea eta barneko poza, Jesusi senda gaitzan uzten badiogu.

Jeriko hirian, Jesusek Zakeoren etxean hartu du ostatu, zerga-biltzaile aberats eta boteretsu haren etxean. Jesusekin topo egiteak erabat eraldatu du Zakeo: hainbat jenderi lapurtua itzuliko du eta pobreekin partekatuko bere aberastasunak. Jesusek diotso: «Gaur salbazioa iritsi da etxe honetara». Jesusi geure bizitzan sartzen uzten badiogu, gaur berean hasi ahal izango dugu geuk ere biziera duin, haurride arteko eta solidario bat.

Jesus hilzorian da gurutzea, bi gaizkileren artean. Haietako batek konfiantza hartu du Jesusengan: «Jesus, gogora zaitez nitaz zeure erreinuan izango zarenean». Bat-batean erreakzionatu du Jesusek: «Gaur nirekin izango zara paradisuan». Gure heriotzako ordua ere salbazio-eguna izango da. Hainbeste espero genituen hitz hauek entzungo ditugu azkenean: hartzazu atseden, izan konfiantza nigan, gaur nirekin izango zara, eta betiko.

Gaur urteberria hasi dugu. Baina, zer izan daiteke guretzat zerbait berri eta on? Zeinek jaioaraziko du gugan poz berri bat? Zein psikologok irakatsiko digu gizatasun handiagoko izaten? Ezer gutxirako dira desio onak. Gugan ernetzen den gauzarik hoberenerako esna bizitzea da garrantzia duena. Egunero eskaintzen digu Jainkoak salbazioa. Ez da zertan ezeren zain egon. «Gaur» hau bera izan daiteke niretzat salbazio-egun.

 

AVUI

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Lluc acaba el seu relat del naixement de Jesús indicant als lectors que «Maria guardava tot això en el seu cor». No conserva els fets com un record del passat, sinó com una experiència que actualitzarà i reviurà al llarg de la seva vida.

No és una observació gratuïta. Maria és model de fe. Segons aquest evangelista, creure en Jesús Salvador no és recordar esdeveniments d’altres temps, sinó experimentar avui la seva força salvadora, capaç de fer més humana la nostra vida.

Per això, Lluc utilitza un recurs literari molt original. Jesús no pertany al passat. Intencionadament va repetint que la salvació de Jesús ressuscitat se’ns està oferint “AVUI”, ara mateix, sempre que ens trobem amb ell. Vegem-ne alguns exemples.

Així se’ns anuncia el naixement de Jesús: “Avui, a la ciutat de David, us ha nascut el Salvador”. Avui pot néixer Jesús per a nosaltres. Avui pot entrar a la nostra vida i canviar-la per sempre. Amb ell podem néixer a una existència nova.

En un llogarret de Galilea porten davant Jesús un paralític. Jesús es commou en veure’l bloquejat pel seu pecat i el guareix oferint-li el perdó: “Els teus pecats són perdonats”. La gent reacciona lloant Déu: “Avui hem vist coses admirables”. També nosaltres podem experimentar avui el perdó, la pau de Déu i l’alegria interior si ens deixem curar per Jesús.

A la ciutat de Jericó, Jesús s’allotja a casa de Zaqueu, ric i poderós recaptador d’impostos. La trobada amb Jesús el transforma: tornarà el que ha robat a tanta gent i compartirà els seus béns amb els pobres. Jesús li diu: “Avui ha arribat la salvació a aquesta casa”. Si deixem entrar Jesús en la nostra vida, avui mateix podem començar una vida més digna, més fraterna i més solidària.

Jesús està agonitzant en la creu enmig de dos malfactors. Un d’ells es confia a Jesús: “Jesús, recorda’t de mi quan siguis al teu regne”. Jesús reacciona immediatament: “Avui seràs amb mi al paradís”. També el dia de la nostra mort serà un dia de salvació. Per fi escoltarem de Jesús aquestes paraules tan esperades: descansa, confia en mi, avui seràs amb mi per sempre.

Avui comencem un any nou. Però, què pot ser per a nosaltres quelcom realment nou i bo? Qui farà néixer en nosaltres una alegria nova? Quin psicòleg ens ensenyarà a ser més humans? De poc serveixen els bons desitjos. El que és decisiu és estar més atents a tot el bo i millor que es desperta en nosaltres. La salvació se’ns ofereix cada dia. No cal esperar res. Avui mateix pot ser per a mi un dia de salvació.

 

HOXE

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Lucas conclúe o seu relato do nacemento de Xesús indicando aos lectores que «María gardaba todas estas cousas meditándoas no seu corazón». Non conserva o sucedido como un recordo do pasado, senón coma unha experiencia que actualizará e revivirá ao longo da súa vida.

Non é unha observación gratuíta. María é modelo de fe. Segundo este evanxelista, crer en Xesús Salvador non é recordar acontecementos doutros tempos, senón experimentar hoxe a súa forza salvadora, capaz de facer máis humana a nosa vida.

Por iso, Lucas utiliza un recurso literario moi orixinal. Xesús non pertence ao pasado. Intencionadamente vai repetindo que a salvación de Xesús resucitado se nos está ofrecendo “HOXE”, agora mesmo, sempre que nos atopamos con el. Vexamos algúns exemplos.

Así se nos anuncia o nacemento de Xesús: “Naceuvos hoxe na cidade de David un Salvador”. Hoxe pode nacer Xesús para nós. Hoxe pode entrar na nosa vida e cambiala para sempre. Con el podemos nacer a unha existencia nova.

Nunha aldea de Galilea traen ante Xesús a un paralítico. Xesús conmóvese ao velo bloqueado polo seu pecado e sándao ofrecéndolle o perdón: “Os Teus pecados quedan perdoados”. A xente reacciona gabando a Deus: “Hoxe vimos cousas admirábeis”. Tamén nós podemos experimentar hoxe o perdón, a paz de Deus e a alegría interior se nos deixamos sandar por Xesús.

Na cidade de Xericó, Xesús alóxase na casa de Zaqueu, rico e poderoso recadador de impostos. O encontro con Xesús transfórmao: devolverá o roubado a tanta xente e compartirá os seus bens cos pobres. Xesús dille: “Hoxe chegou a salvación a esta casa”. Se deixamos entrar a Xesús na nosa vida, hoxe mesmo podemos empezar unha vida máis digna, fraterna e solidaria.

Xesús está a agonizar na cruz no medio de dous delincuentes. Un deles confíase a Xesús: “Xesús, acórdate de min cando esteas no teu reino”. Xesús reacciona inmediatamente: “Hoxe estarás comigo no paraíso”. Tamén o día da nosa morte será un día de salvación. Por fin escoitaremos de Xesús esas palabras tan esperadas: descansa, confía en min, hoxe estarás comigo para sempre.

Hoxe comezamos un ano novo. Pero, que pode ser para nós algo realmente novo e bo? Quen fará nacer en nós unha alegría nova? Que psicólogo nos ensinará a ser máis humanos? De pouco serven os bos desexos. O decisivo é estar máis atentos ao mellor que esperta en nós. A salvación ofrécesenos cada día. Non hai que esperar a nada. Hoxe mesmo pode ser para min un día de salvación.

Con alegría y confianza

Publicado: 14 diciembre, 2011 en BIBLIA
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4 de Adviento(B) Lucas 1, 26-38
CON ALEGRÍA Y CONFIANZA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

 

ECLESALIA,14/12/11.- El concilio Vaticano II presenta a María, Madre de Jesucristo, como “prototipo y modelo para la Iglesia”, y la describe como mujer humilde que escucha a Dios con confianza y alegría. Desde esa misma actitud hemos de escuchar a Dios en la Iglesia actual.

«Alégrate». Es lo primero que María escucha de Dios y lo primero que hemos de escuchar también hoy. Entre nosotros falta alegría. Con frecuencia nos dejamos contagiar por la tristeza de una Iglesia envejecida y gastada. ¿Ya no es Jesús Buena Noticia? ¿No sentimos la alegría de ser sus seguidores? Cuando falta la alegría, la fe pierde frescura, la cordialidad desaparece, la amistad entre los creyentes se enfría. Todo se hace más difícil. Es urgente despertar la alegría en nuestras comunidades y recuperar la paz que Jesús nos ha dejado en herencia.

«El Señor está contigo». No es fácil la alegría en la Iglesia de nuestros días. Sólo puede nacer de la confianza en Dios. No estamos huérfanos. Vivimos invocando cada día a un Dios Padre que nos acompaña, nos defiende y busca siempre el bien de todo ser humano.

Esta Iglesia, a veces tan desconcertada y perdida, que no acierta a volver al Evangelio, no está sola. Jesús, el Buen Pastor, nos está buscando. Su Espíritu nos está atrayendo. Contamos con su aliento y comprensión. Jesús no nos ha abandonado. Con él todo es posible.

«No temas». Son muchos los miedos que nos paralizan a los seguidores de Jesús. Miedo al mundo moderno y a la secularización. Miedo a un futuro incierto. Miedo a nuestra debilidad. Miedo a la conversión al Evangelio. El miedo nos está haciendo mucho daño. Nos impide caminar hacia el futuro con esperanza. Nos encierra en la conservación estéril del pasado. Crecen nuestros fantasmas. Desaparece el realismo sano y la sensatez cristiana. Es urgente construir una Iglesia de la confianza. La fortaleza de Dios no se revela en una Iglesia poderosa sino humilde.

«Darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús». También a nosotros, como a María, se nos confía una misión: contribuir a poner luz en medio de la noche. No estamos llamados a juzgar al mundo sino a sembrar esperanza. Nuestra tarea no es apagar la mecha que se extingue sino encender la fe que, en no pocos, está queriendo brotar: Dios es una pregunta que humaniza.

Desde nuestras comunidades, cada vez más pequeñas y humildes, podemos ser levadura de un mundo más sano y fraterno. Estamos en buenas manos. Dios no está en crisis. Somos nosotros los que no nos atrevemos a seguir a Jesús con alegría y confianza. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

COM ALEGRIA E CONFIANÇA

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O concilio Vaticano II apresenta Maria, Mãe de Jesus Cristo, como “protótipo e modelo para a Igreja”, e descreve-a como mulher humilde que escuta a Deus com confiança e alegria. Com essa mesma atitude temos de escutar a Deus na Igreja atual.

«Alegra-te». É o que primeiro Maria escuta de Deus e o primeiro que temos de escutar também hoje. Entre nós falta alegria. Com frequência deixamo-nos contagiar pela tristeza de uma Igreja envelhecida e gasta. Já não é Jesus, a Boa Nova? Não sentimos a alegria de ser os Seus seguidores? Quando falta a alegria, a fé perde frescura, a cordialidade desaparece, a amizade entre os crentes arrefece. Tudo fica mais difícil. É urgente despertar a alegria nas nossas comunidades e recuperar a paz que Jesus nos deixou de herança.

«O Senhor esteja contigo». Não é fácil a alegria na Igreja dos nossos dias. Só pode nascer da confiança em Deus. Não estamos órfãos. Vivemos invocando cada dia a um Deus Pai que nos acompanha, nos defende e procura sempre o bem de todo o ser humano.

Esta Igreja, às vezes tão desconcertada e perdida, que não acerta em voltar ao Evangelho, não está só. Jesus, o Bom Pastor, procura-nos. O Seu Espírito atrai-nos. Contamos com o seu alento e compreensão. Jesus não nos abandonou. Com Ele tudo é possível.

«Não temas». São muitos os medos que nos paralisam, aos seguidores de Jesus. Medo do mundo moderno e da secularização. Medo de um futuro incerto. Medo da nossa debilidade. Medo da conversão ao Evangelho. O medo está a fazer-nos muito mal. Impede-nos de caminhar para o futuro com esperança. Encerra-nos na manutenção estéril do passado. Crescem os nossos fantasmas. Desaparece o realismo são e a sensatez cristã. É urgente construir uma Igreja da confiança. A força de Deus não se revela numa Igreja poderosa mas sim humilde.

«Darás à luz um filho que se chamará Jesus». Também a nós, como a Maria, é-nos confiada uma missão: contribuir para pôr luz no meio da noite. Não estamos chamados a julgar o mundo mas a semear a esperança. A nossa tarefa não é apagar a pavio que se extingue mas sim acender a fé que, em não poucos, está a querer brotar: Deus é uma pregunta que humaniza.

Desde as nossas comunidades, cada vez mais pequenas e humildes, podemos ser levadura de um mundo mais são e fraterno. Estamos em boas mãos. Deus não está em crise. Somos nós os que não nos atrevemos a seguir a Jesus com alegria e confiança.

 

CON GIOIA E FIDUCIA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Il Concilio Vaticano II presenta Maria, Madre de Gesù Cristo, come “prototipo e modello della Chiesa”, e la descrive come donna umile che ascolta Dio con fiducia e gioia. Con questo stesso atteggiamento dobbiamo ascoltare Dio nella Chiesa di oggi.

Rallegrati. È la prima cosa che Maria ascolta da Dio e la prima che dobbiamo ascoltare anche oggi. Tra di noi manca gioia. Spesso ci lasciamo contagiare dalla tristezza di una Chiesa invecchiata e usurata. Gesù non è più Buona Notizia? Non sentiamo la gioia di essere suoi seguaci? Quando manca la gioia, la fede perde freschezza, scompare la cordialità, l’amicizia tra i credenti si raffredda. Tutto diventa più difficile. È urgente risvegliare la gioia nelle nostre comunità e ricuperare la pace che Gesù ci ha lasciato in eredità.

Il Signore è con te. Non è facile la gioia nella Chiesa dei nostri giorni. Può nascere solodalla

fiducia in Dio. Non siamo orfani. Viviamo invocando ogni giorno un Dio Padre che ci accompagna, ci difende e cerca sempre il bene di ogni essere umano.

Questa Chiesa, a volte tanto sconcertata e smarrita, che non è capace di tornare all’Evangelo, non è sola. Gesù, il Buon Pastore, ci sta cercando. Il suo Spirito ci sta attraendo. Possiamo contare sul suo soffio e la sua comprensione. Gesù non ci ha abbandonato. Con lui tutto è possibile.

Non temere. Sono molte le paure che paralizzano i seguaci di Gesù. Paura del mondo moderno e della secolarizzazione. Paura di un futuro incerto. Paura della nostra debolezza. Paura della conversione all’Evangelo. La paura ci sta facendo molto male. Ci impedisce di camminare verso il futuro con speranza. Ci chiude nella conservazione sterile del passato. Crescono i nostri fantasmi. Scompare il realismo sano e la sensatezza cristiana. È urgente costruire una Chiesa della fiducia. La forza di Dio non si rivela in una Chiesa potente, ma in una Chiesa umile.

Darai alla luce un figlio e lo chiamerai Gesù. Anche a noi, come a Maria, è affidata una missione: contribuire a far brillare luce nel cuore della notte. Non siamo chiamati a giudicare il mondo ma a seminare speranza. Il nostro compito non è spegnere il lucignolo fumigante, ma accendere la fede che, in non pochi, sta cercando di germogliare: Dio è una domanda che umanizza.

Dalle nostre comunità, sempre più piccole e umili, possiamo essere lievito di un mondo più sano e fraterno. Siamo in buone mani. Dio non è in crisi. Siamo noi che non osiamo seguire Gesù con gioia e fiducia.

 

AVEC JOIE ET CONFIANCE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Le Concile Vatican II présente Marie, Mère de Jésus-Christ, comme paradigme et modèle pour l’Eglise et Elle y est décrite comme l’humble femme qui écoute Dieu avec joie et confiance. C’est avec cette même attitude que nous devons écouter Dieu dans l’Eglise actuelle.

« Réjouis-toi ». C’est la première parole que Marie entend de la part de Dieu et c’est la première (des choses) que nous aussi, nous devons entendre aujourd’hui. Il y a un manque de joie parmi nous. Nous nous laissons assez souvent habiter par la tristesse d’une Eglise vieillissante et usée. Jésus, n’est-il plus une Bonne Nouvelle ? Sentons-nous la joie d’être ses disciples ? Lorsque la joie nous manque, la foi perd de sa fraîcheur, la cordialité disparaît et l’amitié entre croyants se refroidit. Tout devient plus difficile. Il est urgent d’éveiller la joie dans nos communautés et de retrouver la paix que Jésus nous a laissée en héritage.

« Le Seigneur est avec toi ». On ne trouve pas facilement la joie dans l’Eglise actuelle. Elle ne peut naître que d’une attitude de confiance en Dieu. Nous ne sommes pas des orphelins. Nous vivons en invoquant chaque jour un Dieu Père qui nous accompagne, nous protège, en cherchant toujours le bien de tout être humain.

Cette Eglise, parfois si déconcertée et si égarée, qui ne réussit pas à revenir à l’Evangile, n’est pas seule. Jésus, le Bon Pasteur, est en train de nous chercher. Son Esprit nous attire. Nous comptons sur son élan et sur sa compréhension. Jésus ne nous a pas abandonnés. Tout est possible avec lui.

« Ne craignez pas ». Elles sont nombreuses les peurs qui nous paralysent, nous les disciples de Jésus. Peur du monde moderne et de la sécularisation. Peur d’un avenir incertain. Peur de notre faiblesse. Peur de nous convertir à l’Evangile. La peur est en train de nous faire beaucoup de mal. Elle nous empêche de marcher vers l’avenir avec espérance. Elle nous enferme dans une conservation stérile du passé. Elle accroît nos fantasmes. Le sain réalisme et le bon sens chrétien disparaissent. Il est urgent de construire une Eglise de la confiance.

La force de Dieu ne se révèle pas dans une Eglise puissante mais humble.

« Tu enfanteras un fils et tu lui donneras le nom de Jésus ». Comme Marie, nous nous voyons confier aussi une mission : celle de contribuer à apporter la lumière au milieu de la nuit. Nous ne sommes pas appelés à juger le monde mais à être des semeurs d’espérance. Notre tâche n’est pas d’éteindre la mèche qui faiblit mais d’allumer la foi qui cherche à jaillir chez beaucoup de personnes. Dieu est une question qui nous humanise.

Depuis nos communautés, de plus en plus humbles et petites, nous pouvons devenir le levain d’un monde plus sain et plus fraternel. Nous sommes dans de bonnes mains. Dieu n’est pas en crise. C’est nous qui n’osons pas suivre Jésus avec joie et avec confiance.

WITH JOY AND TRUST

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

Vatican Council II presented Mary, Mother of Jesus, as the “model and prototype of the Church”, and described her as a humble woman who listened to God with joy and trust. That must be our attitude towards God in the Church today.

Rejoice:” that’s what Mary first heard from God and that should be what we hear from God, too. There isn’t enough joy among us, today. Very often, we let ourselves be carried away by the sadness of an aging and tired Church. Has Jesus ceased to be the Good News? We don’t have the joy of being his followers. When there is no joy, our faith lacks freshness, our mutual love disappears and friendship among all believers just does not exist.

Everything becomes more difficult. We must recover that joy in our communities and regain the peace that Jesus gave us as our Christian inheritance.

The Lord is with you:” It is not easy to have the same joy in our Church today. Such joy can only come from real trust in God. We are not orphans, and we still keep invoking God’s name as our Father who looks after us, protects and defends us, always seeking what is best for us.

This Church, at times so wavering and at a loss, does not seem to be able to return to the Gospel, but she has not being left alone. Jesus, the Good Shepherd, is trying to seek and look after her. His Spirit is trying to inspire and revive her. We can still rely on its support and understanding. Jesus has not given up on us. With Him, everything is possible.

Fear not:” There are so many things that paralyze the followers of Jesus. We are afraid of this modern world and its secularization. We are afraid of an uncertain future. We fear our own weakness and can’t return to the Gospel. It is this fear that hurts us so much. We cannot turn our lives towards a more hopeful future. We remain locked up trying to stick to a past that is sterile. This past is full of ghosts and fears. We lack any sense of realism and Christian common sense. It becomes imperative that we build up again a Church that gives us faith and trust. God’s strength will not appear in a powerful Church, but in a humble evangelical community.

You will give birth to Child and you will call him Jesus.” We, too, like Mary, have been entrusted with a mission: that of bringing light into the darkness of today’s world. We are not called to judge this world, but to bring hope amid so much despair. Our task is not to blow out the light but to enkindle it with renewed faith – a new faith that many are really trying to find. They are looking for a God that will answer all their questions.

It is from these Christian communities, ever so small and humble, that we can become the leaven for a new and more compassionate world. We are in good hands. God has never been in crisis. We are the ones who have failed to continue being his followers with joy and trust.

POZIK ETA KONFIANTZAZ

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Vatikano II.ak «Elizaren prototipo eta eredutzat» eman du Andre Maria, Jesu Kristoren Ama. Eta emakume apal bezala deskribatu du, Jainkoa konfiantzaz eta pozik entzuten duena bezala.

«Poztu zaitez». Horra Mariak Jainkoagandik entzun duen lehenengo gauza; gaur ere entzun beharko genukeena. Pozaren falta dugu geure artean. Sarritan kutsatzen gaitu Eliza zaharkitu eta ahituaren tristurak. Jesus ez ote da jada Berri On? Ez ote dugu sentitzen haren jarraitzaile izatearen poza? Poza falta denean, freskotasuna galtzen du fedeak, amultsutasuna galtzen da, fededunen arteko adiskidetasuna hozten da. Dena da zail bihurtzen. Premia gorrikoa da gure elkarteetan poza esnaraztea eta Jesusek ondare utzi digun bakea berreskuratzea.

«Jauna zeurekin duzu». Ez da erraza gaur eguneko Elizan pozik bizitzea. Soilik, Jainkoagan konfiantza baduzu lortuko duzu hori. Ez gara umezurtz. Lagun dugun Aitari deika ari gara egunero, defendatzaile dugun eta beti gizakiaren onaren bila dabilen Aitari deika.

Batzuetan hain nahasia eta galdua den Eliza hau, Ebanjeliora nola itzuli ez dakien hau, ez da bizi bakarrik. Jesus, Artzain Ona, gure bila dabil. Haren Espiritua gu nola erakarriko dabil; haren hatsa eta ulermena geurekin dugu. Jesusek ez gaitu utzi bertan behera. Harekin dena da posible.

«Ez beldur izan». Beldur askok zurruntzen gaitu Jesusen jarraitzaileok. Beldurra mundu modernoari eta sekularizazioari. Beldurra ziurtasunik gabeko geroari. Beldurra geure ahuldadeari. Beldurra Ebanjeliora bihurtzeari. Kalte handia ari zaigu egiten beldurra. Etorkizunerantz esperantzaz bide egitea eragozten digu. Iragana agor gordetzera mugatzen gaitu. Ugalduz doaz gure mamuak. Galduz doa errealismo sanoa eta kristau-zentzua. Premia gorrikoa da konfiantzaren Eliza eraikitzea. Jainkoaren ahala ez da agertzen Eliza boteretsuan, baizik umilean.

«Seme bat izango duzu eta Jesus izena ezarriko». Andre Mariari bezala, guri ere egiteko bat eman digu Jainkoak: gau ilunean argi egiten laguntzea. Ez zaigu eskatu mundua juzgatzea, baizik esperantza ereitea. Gure egitekoa ez da itzaltzear den argizari punta erabat itzaltzea, baizik fedea piztea, jende askorengan ernetzear dena: gizatartzen duen galdera da Jainkoa.

Geure elkarteetatik, gero eta txikiago eta umilago diren horietatik, mundu sanoago eta haurridetsuago baten legamia izan gintezke. Esku honetan gaude. Jainkoa ez du krisiak jo. Gu geu gara Jesusi pozik eta konfiantzaz jarraitzera ausartzen ez garenak.

 

AMB JOIA I CONFIANÇA

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

El concili Vaticà II presenta Maria, Mare de Jesucrist, com “prototip i model per a l’Església”, i la descriu com una dona humil que escolta a Déu amb joia i alegria. Des d’aquesta mateixa actitud hem d’escoltar Déu en l’Església actual.

«Alegra’t». És el primer que Maria escolta de Déu i el primer que hem d’escoltar també avui. Entre nosaltres falta alegria. Sovint ens deixem contagiar per la tristesa d’una Església envellida i gastada. Ja no és Jesús Bona Notícia? No sentim la joia de ser els seus seguidors? Quan falta l’alegria, la fe perd frescor, la cordialitat desapareix, l’amistat entre els creients es refreda. Tot es fa més difícil. És urgent despertar l’alegria a les nostres comunitats i recuperar la pau que Jesús ens ha deixat en herència.

«El Senyor és amb tu». No és fàcil l’alegria a l’Església dels nostres dies. Només pot néixer de la confiança en Déu. No estem orfes. Vivim invocant cada dia un Déu Pare que ens acompanya, ens defensa i busca sempre el bé de tot ésser humà.

Aquesta Església, de vegades tan desconcertada i perduda, que no encerta a tornar a l’Evangeli, no està sola. Jesús, el Bon Pastor, ens està buscant. El seu Esperit ens està atraient. Comptem amb el seu alè i comprensió. Jesús no ens ha abandonat. Amb ell tot és possible.

«No tinguis por». Són moltes les pors que ens paralitzen als seguidors de Jesús. Por al món modern i a la secularització. Por a un futur incert. Por a la nostra debilitat. Por a la conversió a l’Evangeli. La por ens està fent molt de mal. Ens impedeix caminar cap al futur amb esperança. Ens tanca en la conservació estèril del passat. Creixen els nostres fantasmes. Desapareix el realisme sa i el seny cristià. És urgent construir una Església de la confiança. La fortalesa de Déu no es revela en una Església poderosa sinó humil.

«Concebràs i tindràs un fill, i li posaràs el nom de Jesús». També a nosaltres, com a Maria, se’ns confia una missió: contribuir a posar llum enmig de la nit. No estem cridats a jutjar el món sinó a sembrar esperança. La nostra tasca no és apagar la metxa que s’extingeix sinó encendre la fe que, en no pocs, està volent brollar: Déu és una pregunta que humanitza.

Des de les nostres comunitats, cada cop més petites i humils, podem ser llevat d’un món més sa i més fratern. Estem en bones mans. Déu no està en crisi. Som nosaltres els que no ens atrevim a seguir Jesús amb joia i amb confiança.

CON ALEGRÍA E CONFIANZA

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

O concilio Vaticano II presenta a María, Nai de Xesús Cristo, como “prototipo e modelo para a Igrexa”, e descríbea como muller humilde que escoita a Deus con confianza e alegría.

Dende esa mesma actitude temos de escoitar a Deus na Igrexa actual.

«Alégrate». É o primeiro que María escoita de Deus e é o primeiro que temos de escoitar tamén hoxe. Entre nós falta alegría. Con frecuencia deixámonos contaxiar pola tristura dunha Igrexa avelloada e gastada. Xa non é Xesús Boa Noticia? Non sentimos a alegría de sermos os seus seguidores/as? Cando falta a alegría, a fe perde frescura, a cordialidade desaparece, a amizade entre os crentes arrefríase. Todo se fai máis difícil. É urxente espertar alegría nas nosas comunidades e recuperar a paz que Xesús nos deixou en herdanza.

«O Señor está contigo». Non é doada a alegría na Igrexa dos nosos días. Só pode nacer da confianza en Deus. Non estamos orfos. Vivimos invocando cada día a un Deus Pai que nos acompaña, que nos defende e busca sempre o ben de todo ser humano.

Esta Igrexa, ás veces, está tan desconcertada e perdida que non acerta a volver ao Evanxeo, mas non está soa. Xesús, o Bo Pastor, estanos a buscar. O seu Espírito estanos a atraer. Contamos co seu alento e comprensión. Xesús non nos abandonou. Con el todo é posíbel.

“Non temas”. Son moitos os medos que nos paralizan aos seguidores de Xesús. Medo ao mundo moderno e á secularización. Medo a un futuro incerto. Medo á nosa debilidade. Medo á conversión ao Evanxeo. O medo estanos a facer moito dano. Impídenos camiñar cara ao futuro con esperanza. Encérranos na conservación estéril do pasado. Crecen os nosos fantasmas. Desaparece o realismo san e a sensatez cristiá. É urxente construír unha Igrexa da confianza. A fortaleza de Deus non se revela nunha Igrexa poderosa senón humilde.

“Darás a luz un fillo e porás-lle por nome Xesús”. Tamén a nós, como a María, se nos confía unha misión: contribuír a poñer luz no medio da noite. Non estamos chamados a xulgar ao mundo senón a sementar esperanza. A nosa tarefa non é apagar a mecha que aínda fumega senón acender a fe que, en non poucos, está a querer xermolar: Deus é unha pregunta que humaniza.

Dende as nosas comunidades, cada vez máis pequenas e humildes, podemos ser fermento dun mundo máis san e fraterno. Estamos en boas mans. Deus non está en crise. Somos nós os que non nos atrevemos a seguir a Xesús con alegría e confianza.

http://eclesalia.wordpress.com/2011/12/14/con-alegria-y-confianza/

¿Qué quiere Dios que yo quiera?

Publicado: 29 noviembre, 2011 en PUBLICACIONES
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¿QUÉ QUIERE DIOS QUE YO QUIERA?
PEDRO ZABALA, pezabala@ono.com
LOGROÑO.

ECLESALIA, 22/11/11.- Se ha celebrado en Logroño, durante los días 11 12 y 13 de Noviembre, el XVI Foro de la Asociación Ágora, Debates desde la Fe, con el título genérico “Año 2011: ¿Año Uno?”, en el que se abordaron temas diversas de actualidad sobre Ciberactivismo y Redes Sociales, Las Revueltas Árabes, Agotamiento de los Recursos Energéticos, Política Ecológica, Crisis de la Unión Europea.

La ponencia que cerraba el Foro, Espiritualidad para una Nueva Época tuvo lugar el domingo 13 por la mañana, a cargo de Mari Paz López Santos. En el programa se decía de ella: Artesana del pincel y de la pluma. Estado civil y real: casada desde hace casi 12 trienios, madre de dos hijos y una hija, ilusionada abuela desde hace cuatro años; hermana y amiga. En la Iglesia, “laica sin papeles”. Y no engañó a nadie, respondió a la imagen que ofreció de ella. Fue una exposición, repleta de profundidad y sencillez, que cautivó a los asistentes.

No pude escucharla. La caída y posterior operación que me retiene en casa, me impidió hacerlo. Pero tuvo la gentileza de hacerme llegar, con una cariñosa dedicatoria, un libro suyo, pequeño en extensión, pero rico en contenido. Lleva este título tan sugerente :¿Qué quiere Dios que yo quiera? Para ella, escribir ha sido más oración que escritura. Y añade: “ojalá estas páginas puedan servir para que quien se adentre en ellas, la lectura le encamine a su personal oración de alabanza”.

El libro lleva un subtítulo: “‘Magníficat’ para el el Siglo XXI” que es toda una declaración de intenciones. Este cántico que es una sentida oración de alabanza lo narra el evangelista Lucas en el marco de un diálogo entre dos mujeres, primas, embarazadas. Los cristianos conocemos el relato. Una mujer, María, que lleva ya en su seno a Jesús, después de su SÍ que hizo posible la posterior historia de Salvación, marcha sola a visitar a su prima Isabel, de avanzada edad, que también estaba esperando a su hijo.

El cántico-oración, el Magníficat que glosa la autora no casa bien con esa imagen almibarada, ese “estereotipo de la Virgen María, alzada en columnas, pedestales y hornacinas”. Mari Paz se rebela, con razón, contra él. Y explica el por qué no se sentía cercana a ella.”En mi mirada hacia el pasado, recorriendo mi historia personal, he ido descubriendo que las mujeres de mi familia, las enseñanzas de la Iglesia y las costumbres de mi país en una época muy concreta, hacía que mi ser de niña-joven-mujer no entendiera el estereotipo de María que me transmitían. Me produce contradicción la sublimación de lo femenino que, engrandeciendo a la madre y la esposa, obvia a la mujer”.

Desde mi condición de varón -ser incompleto, lastrado por una educación que cortocircuita la expresión afectiva- siempre he envidiado ese grado tan diáfano de intercomunicación que a veces se da -intuyo- entre dos o más mujeres. Seguramente, especiales. Comunicación que abarca con igual intensidad tanto la no-verbal cono la expresada con palabras. En ese clima de confianza total se produce el diálogo entre María e Isabel. Dos mujeres que comparten un secreto que no son capaces de entrever en toda su inmensidad, cargada de trascendentales consecuencias, Y en esa efusión de dos personas sencillas, unidas por la sangre y sobre todo por la fe, se reconocen partícipes de una historia que les desborda. Abrumadas, agradecidas, maravilladas, vuelcan en la alabanza a Dios los sentimientos de su corazón. “Proclama mi alma la grandeza del Señor” es el primer mensaje del Magnificat con que nos evangeliza aquella mujer sencilla de Nazaret que guardaba en su corazón todas las cosas que le íban ocurriendo.

Isabel Gómez Acebo, teóloga que ya tuvimos ocasión hace años en una charla organizada por Ágora, es la autora del prólogo. Lo cierra con estas palabras: “El Magníficat es un canto de gozo por las maravillas que hace Dios, Un Dios que necesita de los seres creados para implantar su Reino. La alabanza se puede convertir en mera rutina si no nos damos cuenta de que tenemos un camino que recorrer, por el que anduvo María la primera, marcando la ruta”.

Mari Paz dedica un capítulo de su libro a esa fuerza que posee la mujer que va interviniendo en la historia de la humanidad, de manera silenciosa, a veces clandestina. Cuando intuye algo que es bueno o justo, no sólo para ella, sino también para los que tiene cerca, va a por ello, aunque tenga que esperar o dar los rodeos necesarios para alcanzarlo. Fuerza vital, no cuantificable, que no tiene que ver con la resignación malsana, ni mucho menos, como subraya la autora, con la conocida “resignación cristiana” que ha servido para doblegar lo femenino y ponerlo al servicio de los distintos poderes de este mundo. Y en este convulso siglo XXI que acabamos de iniciar esa tarea ingente de la mujer es más que nunca necesaria. Lo que los varones hemos estropeado con nuestro orgullo estúpido, con nuestra peleas tragicómicas de gallitos encelados, sólo las mujeres podrán arreglarlo. Cuando se contemplan los miles de conflictos que asolan la humanidad, la ansiada paz que sólo puede brotar de reconciliaciones auténticas, sólo la lograrán, las mujeres familiares de las víctimas de los bandos enfrentados que unan sus lágrimas para reclamar el cese definitivo de toda violencia.

Agudamente observa que “la primera persona del singular del presente de los verbos creer y crear se dice la misma forma: YO CREO”. Pues, al ser la fe la respuesta agradecida al amor del Padre, el acto de creer vincula la acción de crear. Esa creación es el ejercicio del grado más profundo de libertad, el compromiso de entrega al servicio de los necesitados. Para un creyente, se trata de dos momentos de un mismo acto que se retroalimentan mutuamente. Por eso, la oración, individual y comunitaria, alimenta la creación solidaria. De ahí la frase provocativa con que Mari Paz cerró su charla: “Hay que saber perder el tiempo con Dios”. Yo le hubiese cariñosamente corregido, hay que saber ganar el tiempo con Dios para saber estar más disponible con los hermanos… (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más información: Mari Paz López Santos en ecleSALia

24 de septiembre: “Día de la Merced”

Publicado: 22 septiembre, 2011 en ACTUALIDAD
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24 DE SEPTIEMBRE: “DÍA DE LA MERCED”
SANTIAGO CATALÁN, santi257@gmail.com
LA LAGUNA (TENERIFE). 

ECLESALIA, 22/09/11.- Como ustedes sabrán, el 24 de septiembre de cada año la Orden de la Merced, las personas encarceladas, el funcionariado de prisiones, voluntariado que visita las cárceles por amor al Dios que vive preso entre muros de cemento, rejas y alambradas,… celebran su fiesta grande: “Nuestra Señora de La Merced”.

Un vistazo rápido a la Historia

La Orden de la Merced es una Orden religiosa católica fundada en 1.218 por San Pedro Nolasco. Éste era un joven mercader de telas de Barcelona, empezó a actuar en la compra y rescate de cautivos, vendiendo cuanto tenía. La noche del 1 de agosto de 1218 se le apareció la Virgen María, le animó en sus intentos y le transmitió el mandato de fundar la Orden Religiosa de la Merced para la redención de cautivos. Esta advocación mariana, que nace en España, se difundirá por el resto del mundo. Fue así como Pedro Nolasco funda una orden dedicada a la “merced” (realización de una buena acción sin esperar nada a cambio). Su misión era, pues, la misericordia para con los cristianos cautivos en manos de los musulmanes (el contexto histórico es el largo conflicto entre la invasión árabe y los reinos de mayoría cristiana en la península ibérica). Muchos de los miembros de la orden canjeaban sus vidas por la de presos y esclavos. San Pedro Nolasco y sus frailes serían muy devotos de la Virgen María y la tomaron como patrona y guía. Por eso la honran como Madre de la Merced o Virgen Redentora. En 1240, muere el fundador.

En 1776 se adopta un cambio en la redefinición de las funciones de esta Orden religiosa para ser más fieles al carisma fundacional atendiendo “las nuevas formas de cautividad” con características –vigentes hasta hoy- tales como:

1.                   Aquéllas que oprimen y degradan a la persona humana;

2.                   nacen de principios y sistemas opuestos al evangelio;

3.                   ponen en peligro la fe de los cristianos; y, por supuesto:

4.                   aquéllas que precisen de ayuda, visita y redención de personas encarceladas[.

Actualidad

Ya no importa si la persona encarcelada es cristiana o musulmana ni si es creyente o no siquiera. No importa si está en prisión por un delito de tal o cual calibre o por algo incluso innombrable. Tampoco hay diferencias por ningún otro motivo porque… esa PERSONA tiene su historia, tiene su dignidad… inmensamente maltrecha, degradada tanto por sí misma como por acción de otros agentes, es alguien que ha sufrido y sigue padeciendo lo opuesto al Evangelio, es un ser humano que precisa ayuda, necesita ser reconocido como es y precisa ser redimido, liberado de cuanto le fue llevando al punto en el que ahora se encuentra. Esa persona… es hija de Dios y hermana nuestra.

Hoy conocemos algo que se llama la “Pastoral penitenciaria” y ésta existe “porque Dios es sensible al ser humano en todas sus limitaciones, penurias, sufrimientos y esclavitudes”.

El voluntariado de esta pastoral trata de ser fiel a la llamada del “otro”, del Cristo roto que se presenta ante el mundo en esa realidad humana del que ha sido juzgado, condenado y encarcelado. Hace vida aquello de “estuve preso y me visitaste”… y traduce en su existencia lo que aquel samaritano con el hombre maltrecho, apaleado por unos, ignorado por otros pero atendido por quien se le acercó, le atendió en sus primeras necesidades y le acompañó con actitud solidaria en su proceso de rehabilitación.

Así es hoy la acción de la Iglesia Cristiana Católica a través de la Pastoral Penitenciaria, la Orden de La Merced especialmente, otras comunidades cristianas o hermanos de buena voluntad que atienden hoy el grito del abatido que no es otro que el de Dios mismo hecho carne en el que vive privado de libertad.

La Merced nos interpela

La cárcel, prisión, centro penitenciario… o “trullo” no es más que la expresión palpable del fracaso de una sociedad que huye de la invitación a vivir la fraternidad a la que está llamada; es el resultado del afán excluyente y darwinista de nuestro sistema para el que la persona no cuenta si no es en función de la productividad y el utilitarismo mercantilista en el que el ser humano no deja de ser un número más.

La persona encarcelada tuvo una familia, se crió en un barrio, pueblo o ciudad, perteneció a alguna parroquia y era ciudadano de tal o cual ayuntamiento… hasta que el escalón de su escalera en el que se aupaba se rompió y fue golpeándose en cada peldaño mientras caía… hasta verse en el pozo en el que ahora se encuentra.

Podríamos preguntarnos si “esos muros y rejas que ahora le envuelven y nos separan de ella son, en realidad, más fáciles de vencer que nuestras reticencias a reconocerle como hermano o hermana”. Si cada cual se contestara con honestidad a sí mismo esta cuestión quizás tendríamos que reconocer que “esa dureza de corazón que padecemos es la misma causante de la cadena de desgracias que le llevó a dar con sus esperanzas rotas en un triste chabolo”.

No es por lo tanto cuestión de simple “caridad lastimera” traducida en migajas sino de la verdadera “caridad cristiana” que se traduce en actitudes de justicia, de perdón, reconciliación, consideración de todo ser humano –por encima de toda apariencia, actitudes, hechos,…- como hijo de Dios y, por lo tanto, hermano nuestro, con todas sus consecuencias.

La persona encarcelada, la persona privada de libertad, sigue teniendo hoy una familia, ¿cómo la apoyamos y acompañamos? Tiene, por lo tanto, un domicilio en la calle, está en un barrio, población,… pertenece a una parroquia, ¿le consideramos un vecino más, nos interesa su situación, le acogemos?

Planteémonos este asunto en nuestras asociaciones de vecinos, en nuestras parroquias y comunidades cristianas, en nuestras plataformas sociopolíticas o de participación ciudadana del tipo que fuere… y no nos contentemos con cuatro palabras, salgamos al encuentro del malherido botado en la cuneta de los caminos que llevan a la privación de libertad porque… allí está Él, con toda seguridad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Un abrazo fraterno, de un cristiano de a pie, desde Tenerife.