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Belén buey y mulaDESALOJOS EN EL PORTAL DE BELÉN
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 07/12/12.- ¡Vaya… la mula y el buey tienen que desalojar el portal de Belén!, pensé mirando la puerta de mi frigorífico en donde tenemos todo el año puesto un pequeño Belén de imanes con Jesús, María, José, la mula, el buey y los tres reyes magos, todos bajo la estrella. Creo que los cuatro últimos también han sido revisados… no sé si habrán de desalojar.

No he tenido todavía tiempo de leer el libro del Papa, publicado recientemente, pero me parece que no se imaginaría el revuelo mediático que iba a causar el “desalojo” de la mula y el buey del pesebre que, por cierto, era su casa antes de que llegaran María y José buscando alojamiento a toda prisa porque ella estaba de parto y nadie les había acogido.

¿Desde cuando viene la tradición del Portal de Belén? Tengo entendido que San Francisco de Asís (siglo XIII) tuvo algo que ver. Como todo lo que hacía Francisco, debió de tratarse de algo muy sencillo y cercano a las gentes con las que vivía: los pobres de solemnidad. Luego la costumbre se fue extendiendo y llegó al corazón de las familias.

El Misterio del Nacimiento de Jesús es tan intenso, extenso y profundo que, por muy buena intención que pongan los teólogos, nunca acabaremos de entenderlo ni podremos conocer los datos históricos, sencillamente porque vino a nuestra vida de una forma tan sencilla y silenciosa que no dejó el rastro en los datos sino en los corazones y se fue transmitiendo como se transmite de boca en boca, de corazón a corazón.

En el Portal de Belén caben “criaturas del Señor, ángeles del cielo, aguas del espacio, sol y luna, astros del cielo, lluvia y rocío, fuego y calor, rocíos y nevadas, témpanos y hielos, escarchas y nieves, noche y día, luz y tinieblas, rayos y nubes, montes y cumbres, cuando germina en la tierra, manantiales, mares y ríos, cetáceos y peces, aves del cielo, fieras y ganados (aquí entran la mula y el buey), hijos de los hombres (y de las mujeres), sacerdotes del Señor, almas y espíritus justos, santos y humildes de corazón”.

Estos fragmentos están tomados del Cántico de Daniel (Dt 3, 57-88), que es lo que mejor encuentro para expresar que en el Portal de Belén cabe la creación entera con todos sus participantes. Después sólo queda la alabanza de la creación entera, lo que me hace entender que los pastores se pusieran a cantar.

Imagino que desde la teología hay que actuar en permanente tensión para ir investigando y aclarando los hechos históricos; pero no dejemos de lado la tradición popular que, como en este caso, ha integrado a la mula y el buey dando algo de calor al pequeño recién nacido.

No obstante, este “desalojo” no es tan preocupante como los que están sucediendo cada día en nuestro país y como el que ocurrió dentro de la catedral de La Almudena el pasado mes de junio. Recordemos que un grupo de personas de la Plataforma Anti-desahucios fue desalojado por la policía cuando intentaban pacíficamente denunciar, con su presencia y con una pancarta delante del altar, la situación que viven muchas personas que no pueden atender el pago de sus hipotecas.

Ahora que se acerca la Navidad estemos atentos a lo que celebramos y más allá de los animalitos que pongamos en el Portal de Belén; no nos dejemos abatir por la desesperanza y pongámonos a vivir en solidaridad, fraternidad, sencillez y mucha creatividad para que “los malotes” del Belén (como los de aquel tiempo de Jesús) no nos quiten la paz y el ánimo para luchar por un mundo más justo: el que Él nos enseñó.

Si sabemos cual es el Camino… ¡qué importa el decorado! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

¿Paga extra?

Publicado: 3 diciembre, 2012 en REFLEXIONES
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Fermentado¿PAGA EXTRA?
KOLDO ALDAI, coordinacion@foroespiritual.org
ARTAZA (NAVARRA).

ECLESALIA, 03/12/12.- En medio del apuro muy generalizado en que vivimos, en el mantel de la Navidad puede sobrar algún turrón de marca, algún vino añejo. Aún estamos a tiempo de librar algunos animales de una cruel olla. Quizás no pensar tanto en lo que pueda faltar para colmar aún más nuestra mesa, sino en lo que urge en la de al lado. En realidad todo está “al lado” en un mundo que las nuevas tecnologías de la comunicación y el transporte han tornado tan pequeño.

Las fiestas que ya se acercan no necesitan más consumo, seguramente sí más original sentido, más valiente solidaridad, más genuina fraternidad. Más “Navidad extra” que “paga extra”, de una vez por todas la mirada más puesta en los corazones enlazados que en los bolsillos individuales. Es precisamente el consumo lo que puede terminar de ahogar el candor que aún le queda a estos días señalados. Si algún significado cobra aún la memoria de Jesús es para invitarnos a la siempre viva responsabilidad del compartir. ¿O es que todo va a quedar hueco y envuelto en papel de celofán, es que ya no le resta ningún profundo sentido a nuestras celebraciones más generosas y entrañables?

¿Cuando las primeras nieves blanquean las montañas, no tocará sentir más la carencia ajena que lo superfluo, en la mayoría de las ocasiones, adentro de nuestros hogares confortables? ¿Los 207 millones de euros que el Gobierno Vasco entregará en concepto de paga extra a sus 67.000 funcionarios no merecían otro destino más urgido? ¿No sobraba esa polémica paga habiendo tanta gente en situación tan apurada en nuestra geografía y allende ella? ¿No están las políticas sociales, las de ayuda al desarrollo más necesitadas de esos fondos?

Es en los momentos de crisis, cuando es preciso implementar nuestro potencial solidario, es en las coyunturas de pruebas colectivas cuando hay que poner el “salvémonos todos”, el “salvemos la tierra, los animales…”, por encima del “sálvese quien pueda”. Sí, ya sabemos que muchos de los de arriba lo han hecho bastante mal, que ha habido demasiado enriquecimiento ilícito en el ámbito financiero y en alguna medida también en el político, ¿pero no está demostrando el funcionariado con esa exigencia de la paga extra, siquiera en menor medida, un comportamiento también insolidario? ¿El axioma hermético “como es arriba es abajo” no se cumplirá igualmente a la hora de querer tomar cada quien su parte de la caja común? ¿No es, en el contexto planetario de miles de millones de seres en situación límite, el funcionariado vasco un colectivo notoriamente agraciado? ¿No hay ya en nuestro propio entorno una acusada distancia social, una sustancial diferencia de poder adquisitivo entre los que tienen, como el funcionariado, trabajo fijo y los que no? No se trata para nada de minusvalorar la labor de este imprescindible colectivo, sino de establecer prioridades generales.

Desconozco quién inventó aquello de que combatir los recortes en sueldos holgados era necesariamente algo revolucionario. ¿No será más revolucionario olvidarnos un poco de nosotros/as mismos/as, de nuestras siempre prioritarias cuitas y salir a las avenidas en pos del pan y del techo de quienes, a más o menos distancia, nada tienen? Es precisamente la solidaridad, el pensar antes en el interés colectivo que en el propio, lo que ha tenido y tendrá siempre un alto contenido emancipador.

Mientras el funcionariado tenga puesta la vista en quienes ganan más, en vez de hacerlo en quienes son muy inferiormente retribuidos, seguiremos perpetuando un sistema insolidario. ¿Los “derechos” alcanzados en un convenio están siempre por encima de los derechos de los que no han tenido nunca en suerte poder firmar convenio alguno y por lo tanto ajustarse a él? ¿Hasta dónde esos derechos adquiridos por un colectivo, que no deja de ser, en mayor o menor medida privilegiado, cuando la necesidad desborda por doquier? El problema surge cuando situamos nuestros derechos por encima de cualquier circunstancia o aún más básico derecho ajeno. Tenemos una inclinación a establecer esa desafortunada prioridad.

¿Cuándo haremos de las conquistas de ese dulce, de ese champán extras algo un poco más de todos? ¿Cuándo los derechos serán más inclusivos y no de sectores particulares? ¿Cuándo lucharemos por “convenios” de los que no quede nadie, nadie fuera, en medio de una cada vez más ancha familia planetaria? Apretarse el cinturón en aras de otros, puede proporcionar un gozo íntimo que jamás conquistará el derroche. Velemos por los manteles de aquí y de allá, cuidemos de que no falte lo imprescindible bajo ningún techo, en ninguna geografía. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Navidad cada día

Publicado: 5 enero, 2012 en REFLEXIONES
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NAVIDAD CADA DÍA
JUAN ALEMANY, toriloco@terra.es
MALLORCA.

ECLESALIA, 05/01/12.- No es apropiado tomar los evangelios como crónicas históricas, en el sentido moderno de la palabra; mucho menos, los relatos de la infancia. Particularmente estos últimos, son composiciones teológicas orientadas a vehicular una confesión de fe: lo que les importa realmente a sus autores es transmitir, del modo más comprensible e incluso “visual”, las grandes convicciones a las que han llegado –y que se comparten en sus comunidades-. Aquí radica su genio.

Lo que ocurrió después fue que, desconociendo el modo y la intencionalidad de estas narraciones, se leyeron y entendieron de una manera literal, hasta el punto de incorporarlas, con esa misma literalidad, al conjunto de las creencias cristianas, llevando necesariamente a callejones sin salida.

Los evangelios pues, no son unos informes documentales, sino testimonios de creyentes, escritos a la luz de la Pascua de Resurrección, con la finalidad de comunicarnos su fe.

De los cuatro evangelistas, Juan nos dice que en el principio, el Verbo estaba en Dios.

Marcos cuenta la vida de Jesús a partir de su bautismo.  Mateo y Lucas al igual que Marcos escriben el evangelio desde el bautismo de Jesús como comienzo de su vida pública, pero cuando se metieron en la infancia, no encontraron nada. Es decir de Jesús ,sabemos los tres últimos años de su vida..

Y ¿qué hicieron? Pues construir un belén para trasmitir su fe, y escribieron la mas bella historia jamás contada y que casi 2000 años después continúa despertando sentimientos de paz, amor y solidaridad.

Cuentan que María y José estaban en Nazaret y como consecuencia de la orden de empadronamiento del emperador Cesar Augusto, se desplazaron a Belén para proceder a su empadronamiento. Es decir, ponen a María y José en camino. Navidad es estar en camino. El cristianismo es caminar. Un cristiano sentado, jamás llegará a Belén a celebrar la Navidad.

Cuando llegan a Belén, no encuentran alojamiento y tienen que refugiarse en una cueva. Y allí sucede el nacimiento y María acuesta al Niño en un pesebre.

Algo nos quieren decir. Una cueva no tiene puertas. Dios nace donde no hay puertas. Solo en los corazones abiertos, nace Dios.

Además, el pesebre, el comedero. Allí es depositado el Niño que luego se ofrecerá como: Yo soy el pan de vida

Una vez nacido el Niño ¿qué sucede? pues que llegan los primeros invitados, los pastores.

Y ¿quiénes son los pastores? Pues gente humilde, nómadas que caminan, siempre en movimiento, siempre en guardia, abiertos los ojos en la noche, despiertos y atentos a todo lo que ocurre.

Vivir es despertar cada día y el cristiano en cada amanecer de su vida, debe tener la mente y el corazón despiertos y abiertos a la Navidad que viene.

Otros invitados son los Magos. Los Magos eran extranjeros, astrólogos de Persia, leían el porvenir, hacían horóscopos y no eran muy bien vistos.

Pero al igual que María, José y los pastores, eran gente caminante, siempre investigando, buscando y buscando encuentran al Niño

Nuevamente el evangelista nos lanza un mensaje: es mejor un pagano en actitud positiva de búsqueda de la Verdad, que un cristiano inactivo. Toda persona de buena fe que busca, acaba topándose con Dios.

Ya tenemos el belén montado. Y ¿no hay nadie más? pues no. Es curiosa esta manera de contar el nacimiento de Jesús, no solo por lo que dicen, sino por lo que no dicen, pero sí dicen.

No están invitados el rey, ni los sacerdotes ni los sabios, ni los escribas que interpretaban la ley, ni los fariseos, los cumplidores de la ley, ni el representante de emperador. Pues bien, treinta años más tarde, todos esos personajes, cuando ese Niño muera en la cruz, estarán presentes y serán los que le acusen, juzguen y crucifiquen.

Este es el sentido que los evangelistas nos quieren trasmitir: todos los que no están en su nacimiento, mas tarde lo matan. Los que no celebran la Navidad, pronto o tarde matan a su Dios.

La verdadera Navidad es el nacimiento del Niño Dios, cada día en nuestro corazón, si no, es que no hemos entendido la Navidad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

NO TRAIGÁIS NADA
Tercera carta a los Reyes Magos
FAUSTINO VILALABRILLE, sacerdote, faustino.vilabrille@gmail.com
GIJÓN (ASTURIAS).

ECLESALIA, 03/01/12.- Queridos amigos, Reyes Magos: Esta es la tercera carta que os escribo y va a ser muy distinta a las dos anteriores, en las que os pedía muchas cosas. Os recuerdo solo algunas:

En la primera (ECLESALIA, 05/01/10) os pedía:

Una iglesia que bajase a Jesús, es decir, a los pobres de la cruz, escuchase al pueblo, fuese democrática y dejase de hacer todo a dedo, buscase la verdad con todos, dialogase con la ciencia, fuese antropocéntrica (de hombres y mujeres) y no androcéntrica (solo de hombres), y así valorase por igual a hombres y mujeres en la sociedad y en sí misma y por tanto admitiese por igual a hombres que a mujeres para ser curas, obispos, etc., pero no como muchos de los de ahora que tanto dañan al mensaje de Jesús y no solo con la pederastia, pues para ser como los de ahora vale más que no lo sean. Os pedía también una iglesia que revisase a fondo la moral sexual, denunciase a las multinacionales y a los políticos corruptos, defendiese la creación, gastase mucho menos en boatos, caminase con los de abajo y no con los de arriba, etc. etc.

En la segunda (Redes Cristianas 07/05/11) os pedía:

- Que pase la crisis para los pobres.

- Que los gobiernos gobiernen para los pobres, y no para los ricos, los banqueros y las multinacionales.

- Que no paguemos todas las culpas siempre los de abajo, sino los de arriba que son los verdaderos culpables de que haya empobrecidos.

- Que se acabe la carrera de armamentos y los gastos militares, 1.4 billones de dólares al año, y ese dinero se dedique a escuelas, hospitales, carreteras, investigación, etc., sobre todo para el Tercer Mundo.

- Que España deje de ser el séptimo país del mundo exportador de armas.

- Que el fútbol y otros mitos mediáticos del mercado dejen de ser el opio del pueblo.

- Que el dinero deje de ser el dios que todo lo decide.

En esta tercera carta (ECLESALIA, 03/01/12) no os voy a pedir nada de eso. Es más, os pido encarecidamente que no traigáis nada, a no ser un tren enorme y vacío para llevaros muchas cosas que sobran en este mundo.

Pero no os deprimáis al leerla: al final os daremos una pequeña sorpresa, pero muy importante. Ese gran tren es para que os llevéis muchas cosas, por ejemplo:

- Llevaros en el vagón más blindado y seguro, a los bancos y a sus banqueros, a las cajas y a sus cajeros, usureros y desahuciadores, a los ladrones de guante blanco, a los especuladores y defraudadores, a los gastos militares, a los traficantes y trapicheantes de droga (uno de los negocios más grandes del mundo) que llenan nuestras cárceles de personas llenas de sufrimiento, dolor y de fracaso. Llevaros a todos los ricos del mundo (también a los del Tercer Mundo) que son la causa y los causantes de la pobreza de los pobres y de la pobreza de la Tierra.

- Y en el vagón siguiente llevaros a las multinacionales del Primer Mundo que depredan, esquilman y arrebatan las materias primas y las tierras a los pobres del Tercer Mundo como en Colombia, Haití, Honduras, Ruanda, el Congo y otros muchos países, produciendo miles de empobrecidos y asesinatos por hambre todos los días, o trafican y negocian con niños y sus órganos ganando en cada uno más de 120.000 € (sí, ciento veinte mil euros), o destruyen con las deforestaciones masivas al planeta de la vida, que nos da vida a todos.

- Llevaros las injusticias, las desigualdades, la corrupción, la crisis, la contaminación, el consumismo, los desahucios, los productores de parados…

- Llevaros los paraísos fiscales, que son paraísos para los ricos y miseria para los pobres.

- Llevaros las superjubilaciones de los banqueros (Santander, BBVA, etc.), de la CAM, de Caixa Galicia o del Penedés…

- Llevaros, sin dejar ni uno, a todos los políticos corruptos y a quienes los corrompen…

- Llevaros a todos los dignatarios eclesiásticos, obispos y clérigos, o de otras religiones, escorados hacia la derecha, es decir, afines a los ricos, al poder, a la los privilegios, la favoritismo, a las prebendas, al integrismo…

- Llevaros a todos los políticos que gobiernan para los ricos, para los bancos y banqueros, para los que más tienen. Llevaros al Senado que no sirve para nada.

- Llevaros la congelación del Salario Mínimo.

- Llevaros los sueldos de médicos, registradores, asesores, etc. que por dos horas de trabajo al día cobran 5000, 6000 ó 7500 € al mes. Aquí en Asturias los tenemos.

- Llevad a todos los pederastas y violadores, incluidos curas y obispos, y a sus encubridores.

- Llevaros a todos los militares y policías que defienden a los ricos contra los pobres, aquí y más en el Tercer Mundo.

-Llevaros a todos los dictadores, que oprimen, cercenan, encarcelan y matan a los ciudadanos.

- Llevaros los muros entre México y EE.UU. y a los emigrantes muertos en el desierto de Arizona; llevaros las alambradas de Ceuta y Melilla, y todo aquello que obliga a los empobrecidos a vivir encerrados en sus países y sometidos a la miseria más horrible en África Subsahariana o América.

- Llevaros la discriminación de los inmigrantes por ser mujeres o ser negros, a quienes les desmoronamos la vida sumiéndolos en la angustia, el sufrimiento y la desesperación.

- Llevaros a los laboratorios multinacionales farmacéuticos, que negocian con la salud y la vida de las personas y los animales.

- Llevaros a los incendiarios, deforestadores del Amazonas, contaminadores de los ríos de Brasil, Guatemala, etc.

- Llevaros a todos los misóginos de todas las religiones y filosofías, desde Aristóteles, la Meca o el Vaticano.

- Llevaros la teología machista.

- Llevaros todo el armamento militar y a quienes lo diseñan, lo venden a los pobres y lo utilizan para hacerse con los bienes de de los países más pobres.

- Llevaros a las tabacaleras, que contaminan y matan.

- Llevaros a los mitos y sus creadores, a los modistos y toda clase de modas que seducen a los ingenuos.

- Llevaros la mitad de la monarquía. Nos sobra con la otra mitad.

- Llevaros los lujos del Vaticano, de las catedrales, basílicas e iglesias que ofenden, indignan y sublevan a los pobres y por tanto a Dios, aunque los unos y el Otro estén callados.

Pero ahora viene la pequeña e importante y gran sorpresa: en medio de tanta basura vais a encontrar flores maravillosas, es decir, personas extraordinarias, cada día más, que luchan por la justicia, por los empobrecidos y marginados, por la causa de los desamparados, como por ejemplo:

- Miles de misioneras y misioneros que comparten, arriesgan y dan a diario su vida en medio de los pobres del Tercer Mundo.

- Miles de miembros de ONGs que en medio de los indígenas de América, de los pobres de África o la India luchan y a veces ponen en peligro su vida por la rehabilitación de la dignidad de las personas más necesitadas.

- Colaboradores que en medio de los países desarrollados viven austeramente para compartir lo que ahorran con los que menos tienen y apoyar proyectos de desarrollo en los países pobres.

- Personas que acogen a los inmigrantes y parados, defienden a los desahuciados, rehabilitan a los reclusos, drogodependientes y alcohólicos.

- Gentes, cada vez más, que releen el Evangelio del Jesús que vosotros fuisteis a visitar para vivirlo, transmitirlo y convertirlo en fuerza liberadora y comprometida desde la Teología de la Liberación a las Comunidades de Base, denunciando las injusticias y a los injustos, proclamando no solo que otro mundo es posible, sino cada vez más necesario.

- Personas solidarias que siendo pobres se unen a los pobres para, con la fuerza de la unidad, hacerse valer ante los poderosos.

- Comunidades indígenas que cultivan las plantas medicinales, defienden los cultivos ecológicos, protegen los bosques, cuidan los ríos, y aman vitalmente, incluso con riesgo de sus vidas, a la Madre Naturaleza y la defienden contra las Multinacionales depredadoras.

- Personas creyentes cuyo Dios es el Dios de los humildes, el defensor de los pequeños, el apoyo de los débiles, el refugio de los desvalidos, el salvador de los desesperados (Ver en la Biblia Judit 9,11). Personas creyentes en Jesús de Nazaret cuya religión es la misma que El practicó: “que los ciegos vean (Aún hoy tenemos en el mundo 24 millones de ciegos, y para 2020, si no mejoran las condiciones, serán unos 75 millones), los cojos anden, los leprosos (unos10 a12 millones) queden limpios, los sordos (en el mundo unos 4,5 millones) oigan, los muertos vuelvan a vivir, y a los pobres les llegue una Buena Noticia” (Ver Evangelio de Mateo11,4 a6).

Todas estas maravillosas flores son la esperanza de la humanidad, el futuro de la vida, la salvaguarda del mañana, la luz que brilla en medio de la noche, el fuego que ahuyenta el frío, el futuro para un mundo mejor, la estrella de Belén que nos señala el camino de la vida y son el faro que nos llevará a ser dignos de desembarcar en el puerto de la Plenitud Final. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

¿Cómo vivimos nuestra Navidad?

Publicado: 29 diciembre, 2011 en REFLEXIONES
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¿CÓMO VIVIMOS NUESTRA NAVIDAD?
IGNACIO SIMOY, ignacio.simoy@gmail.com
ARGENTINA.

ECLESALIA, 29/12/11.- Desde hace unos días estoy un poco inquieto y con ganas de escribir algunas líneas sobre el sentido que estamos dando a la fiesta de la Navidad. Algo hice en algunas redes sociales, pero sin duda eso no bastaba. De esto me di cuenta ayer cuando estuve en la Parroquia de mi ciudad y vi que mucha gente con la cual estaba en Comunión no entendía la Navidad de la misma forma que yo, o al menos eso parecía. En ese momento me di cuenta que había trasmitido mi forma de pensar en ambientes donde seguramente era aceptada, donde muchos pensaban igual que yo.

Si nos situamos en los relatos bíblicos, encontraremos que María y José se dirigían a Belén, luego una vez que llegaron no pudieron encontrar lugar donde albergarse y entonces comienza la conocida escena del pesebre, de los pastores que se acercaban y todo eso que conocemos casi de memoria.

Estas escenas se repiten en los atrios de las parroquias o en los lugares de pertenencia de los chicos de catequesis, donde cada año se disfrazan y hacen el conocido pesebre viviente. Alguno será un poco mas “progre”, intentará mostrar algo más, otros se quedarán en la frialdad de la repetición de frases y escenas. Esto lo digo sin ánimo de criticar a quien invierte su tiempo y hasta su dinero en la preparación de estas obras. Pero ahora viene mi pregunta…

¿No sería mas oportuno intentar pensar/vivir la Navidad en lugar de repetirla? ¿No sería mejor intentar sacar de la escena de Jesús en el pesebre una forma diferente y actual de entender la Navidad? ¿Hay muchas formas de enteder la Navidad?

Sin duda que debe haber muchas formas de entender la Navidad, al menos yo encuentro dos muy diferentes. Para todos la Navidad es la fiesta del Nacimiento de Jesús, eso es indiscutible e incuestionable. Pero hay algunos “detalles” que hacen de este Nacimiento una forma de entender la Navidad y nos invitan a que podamos vivir una Navidad distinta a la que muchos vivimos.

Jesús nació en un pesebre humilde, muy humilde, en el lugar donde nadie quiere nacer. Entonces, podemos decir que Jesús no nació en la abundancia de nuestras mesas navideñas, ni en los platos repletos de comida. Pensaste alguna vez dónde quiere nacer hoy Jesús? ¿Pensaste que quizás no quiere una mesa repleta de comida y pocos comensales? Seguramente lo pensaste, pero ¿fue la Iglesia la que te lo hizo pensar? Es aquí donde viene mi enojo, la Iglesia se encarga de repetir la famosa escena de Navidad, pero no nos ayuda a que le busquemos un sentido actual. No nos ayuda a pensar en qué lugares quiere hoy nacer Jesús. No sería mejor que podamos todos vivir una Navidad humilde, una Navidad en donde el regalo sea el despojarnos de nuestros lujos para que todos tengamos una Navidad como Dios quiere? ¿No sería mejor que podamos tener todos una Navidad distinta, donde ninguno pase frío ni hambre? Y si todos los días nace el Señor en nuestros corazones, ¿por qué no hacemos esto cada día? Sin duda que como cristianos es un gran desafío, pero si la Iglesia nos anima, con su ejemplo y testimonio, a realizarlo quizás podamos vivir la fiesta de Navidad como Dios quiere que la vivamos…

¿LA NAVIDAD ES HOY UNA BUENA NOTICIA PARA LOS POBRES?
MIGUEL ESQUIROL VIVES, esquirolrios@gmail.com
COCHABAMBA (BOLIVIA).

ECLESALIA, 23/12/11.- La Navidad para muchos es una fiesta de abrazos y regalos, para otros una fiesta de familia, para otros una fiesta de negocio, para otros un exceso de consumo, para otros una fiesta religiosa. Quizás de descarga de las pesadas conciencias de muchas empresas, con el propósito de sacar tajada de su generosidad. Y para la ciudad es un mes de apabullante publicidad, para obligar a comprar y comprar, para vender más y más.

Pero con todo eso no sabemos si hemos perdido el rumbo o es simplemente ignorancia o puro oportunismo de muchas empresas, de tiendas y supermercados. Pero lo que sí es verdad es que la navidad es a una de las fiestas más explotadas por el sistema económico que impera, sobre todo en occidente.

En las iglesias se repiten los mismos discursos sin mayor trascendencia, que de tanto oírlos resbalan como el agua entre las manos o en la arena del desierto. Y sin embargo algo tuvo que pasar con aquel nacimiento para que todavía dure su eco aunque desfigurado por el tiempo y las aguas. Algo que cambió no sólo la historia y el calendario, con un antes y después de Cristo, sino que cambió la historia de mucha gente y con repercusiones sociales de mucha trascendencia, aunque en su nombre también se hayan hecho muchos atropellos, guerras, masacres, torturas y abusos contra personas y pueblos enteros, y que todavía se siguen haciendo como hemos dicho más arriba.

Desde una visión de fe en el Misterio del que participamos todos quiero decir esta palabra, sin enseñanzas ni discursos, sólo con las palabras de Jesús cuando proclama su misión en la sinagoga de Nazaret con las palabras del libro del profeta Isaías: “El Espíritu del señor está sobre mí. Me envió a traer la buena noticia a los pobres. A anunciar a los cautivos la libertad y devolver la vista a los ciegos; a despedir libres a los oprimidos y a proclamar el año de la gracia del Señor”.

El año de gracia del Señor era la devolución de las tierras adquiridas por los ricos de los pobres, que por necesidad tuvieron que vender durante los 50 años anteriores. Y la liberación de los esclavos comprados por deudas no pagadas. Y el pasaje termina: “Al oír estas palabras todos los que estaban en la sinagoga se enojaron mucho. Se amotinaron y lo arrastraron fuera de la ciudad, llevándolo hasta un barranco del cerro en el que estaba construida la ciudad, para arrojarlo desde ahí. Pero él, pasando en medio ellos, siguió su camino” (Lucas 4, 14-30).

Muchos profetas como Jesús han perdido la vida, no hace muchos años en Latinoamérica por anunciar estas buenas nuevas a los pobres, voces que nos siguen diciendo que mientras no se den buenas noticias a los pobres y se haga algo de verdad para luchar contra la pobreza, se está desvirtuando la Navidad, si negar las buenas intenciones de estas fechas y las buenas voluntades de muchos de nosotros, pero no parece suficiente.

El año de gracia se anuncia hoy cuando los indígenas, las comunidades campesinas, los señalados y proscritos por su orientación sexual, las mujeres segregadas por su condición sexual y tantos otros y otras se atreven a pronunciar su palabra para defender su dignidad. ¿La Navidad de este 2011 será una buena noticia para los pobres? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

LOS PASTORES DE BELÉN FICHAN POR EL CORTE INGLÉS
PEPE LAGUNA, pepe.laguna@yahoo.es
PARLA (MADRID).

ECLESALIA, 22/12/11.- La cadena de grandes almacenes española, El Corte Inglés nos ha vuelto a sorprender. Siguiendo la misma política de márquetin con la que hace unos años consiguió contratar en exclusividad a la Navidad y a san Valentín, ayer por la tarde incorporaba a su plantilla de pregoneros a los pastores de Belén.

La resistencia inicial de los sindicatos agropecuarios se quebró ante una oferta millonaria que, en palabras de los propios pastores, “no se podía rechazar”. Con la incorporación de los pastores, la empresa española persigue consolidar su liderazgo de ventas estacionales. A partir de ahora, el Corte Inglés no sólo decidirá cuándo comienza la Navidad: “¡Ya es navidad en el Corte Inglés!”, sino que tendrá control absoluto sobre los eslóganes navideños. Los pastores dejarán de anunciar el advenimiento de un mundo nuevo donde los últimos serán los primeros, para centrarse en recomendar la compra compulsiva de sucedáneos de felicidad, ilusiones rebajadas y solidaridades de saldo.

A través de un breve comunicado en facebook, la empresa ha salido al paso de las críticas vertidas por grupos minoritarios, como la asociación madrileña de belenistas y una pequeña comunidad cristiana de base de Parla que denuncian las consecuencias desastrosas que la monetización del anuncio divino traerá para todos aquellos y aquellas que esperan desesperadamente un horizonte nuevo para sus maltrechas vidas. A estos argumentos el Corte Inglés responde que lejos de invalidar el anuncio navideño, su fomento del consumo persigue el mismo fin que antaño proclamaban los pastores: una buena nueva para los más desfavorecidos.A más compras, dice la nota digital, más riqueza, reactivación de la economía y más reparto de bienes para todos.

El comunicado termina cuestionando la validez y pertinencia del anuncio tradicional de los pastores. Según los responsables de los grandes almacenes, animar a la sencillez, la solidaridad y la pobreza en estos tiempos de crisis es un mensaje suicida. La polémica teológico-financiera está servida.

La noticia se ha convertido en trending topic en la red. En algún blog ha comenzado a circular el rumor de que tres personajes ataviados con ropajes extravagantes se han encerrado en la sede central del Corte Inglés exigiendo ser recibidos por el director general.

Seguiremos informando. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

En un pesebre

Publicado: 21 diciembre, 2011 en BIBLIA
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Natividad del Señor Lucas 2, 1-14
EN UN PESEBRE
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 21/12/11.- Según el relato de Lucas, es el mensaje del Ángel a los pastores el que nos ofrece las claves para leer desde la fe el misterio que se encierra en un niño nacido en extrañas circunstancias en las afueras de Belén.

Es de noche. Una claridad desconocida ilumina las tinieblas que cubren Belén. La luz no desciende sobre el lugar donde se encuentra el niño, sino que envuelve a los pastores que escuchan el mensaje. El niño queda oculto en la oscuridad, en un lugar desconocido. Es necesario hacer un esfuerzo para descubrirlo.

Estas son las primeras palabras que hemos de escuchar: «No tengáis miedo. Os traigo la Buena Noticia: la alegría grande para todo el pueblo». Es algo muy grande lo que ha sucedido. Todos tenemos motivo para alegrarnos. Ese niño no es de María y José. Nos ha nacido a todos. No es solo de unos privilegiados. Es para toda la gente.

Los cristianos no hemos de acaparar estas fiestas. Jesús es de quienes lo siguen con fe y de quienes lo han olvidado, de quienes confían en Dios y de los que dudan de todo. Nadie está solo frente a sus miedos. Nadie está solo en su soledad. Hay Alguien que piensa en nosotros.

Así lo proclama el mensajero: «Hoy os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor». No es el hijo del emperador Augusto, dominador del mundo, celebrado como salvador y portador de la paz gracias al poder de sus legiones. El nacimiento de un poderoso no es buena noticia en un mundo donde los débiles son víctima de toda clase de abusos.

Este niño nace en un pueblo sometido al Imperio. No tiene ciudadanía romana. Nadie espera en Roma su nacimiento. Pero es el Salvador que necesitamos. No estará al servicio de ningún César. No trabajará para ningún imperio. Solo buscará el reino de Dios y su justicia. Vivirá para hacer la vida más humana. En él encontrará este mundo injusto la salvación de Dios.

¿Dónde está este niño? ¿Cómo lo podemos reconocer? Así dice el mensajero: «Aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». El niño ha nacido como un excluido. Sus padres no le han podido encontrar un lugar acogedor. Su madre lo ha dado a luz sin ayuda de nadie. Ella misma se ha valido, como ha podido, para envolverlo en pañales y acostarlo en un pesebre.

En este pesebre comienza Dios su aventura entre los hombres. No lo encontraremos en los poderosos sino en los débiles. No está en lo grande y espectacular sino en lo pobre y pequeño. Hemos de escuchar el mensaje: vayamos a Belén; volvamos a las raíces de nuestra fe. Busquemos a Dios donde se ha encarnado. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

NUM CASEBRE

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Segundo o relato de Lucas, é a mensagem do Anjo aos pastores o que nos oferece a chaves para ler a partir da fé o mistério que se encerra num menino nascido em estranhas circunstâncias nos arredores de Belém.

É a noite. Uma claridade desconhecida ilumina as trevas que cobrem Belém. A luz não desce sobre o lugar onde se encontra o menino, mas que envolve os pastores que escutam a mensagem. O menino fica oculto na escuridão, num lugar desconhecido. É necessário fazer um esforço para o descobrir.

Estas são as primeiras palavras que temos de escutar: «Não tenhais medo. Trago-vos a Boa Nova: a alegria grande para todo o povo». É algo muito grande o que sucedeu. Todos temos motivo para nos alegrarmos. Esse menino não é de Maria e José. Nasceu para todos. Não é só de uns privilegiados. É para toda as pessoas.

Os cristãos, não temos de nos juntar a estas festas. Jesus é de quem o segue com fé e de quem o esqueceu, de quem confia em Deus e dos que duvidam de tudo. Ninguém está só frente aos seus medos. Ninguém está só na sua solidão. Há Alguém que pensa em nós.

Assim o proclama o mensageiro: «Hoje nasceu o Salvador: o Messias, o Senhor». Não é o filho do imperador Augusto, dominador do mundo, celebrado como salvador e portador da paz graças ao poder das suas legiões. O nascimento de um poderoso não é uma boa notícia num mundo onde os débeis são vítimas de todo o tipo de abusos.

Este menino nasce num povo submetido ao Império. Não tem cidadania romana. Ninguém espera em Roma o Seu nascimento. Mas é o Salvador que necessitamos. Não estará ao serviço de nenhum César. Não trabalhará para nenhum império. Só procurará o reino de Deus e a Sua justiça. Viverá para fazer a vida mais humana. Nele encontrará este mundo injusto, a salvação de Deus.

Onde está este menino? Como o podemos reconhecer? Assim diz o mensageiro: «Aqui tendes o sinal: encontrareis um menino envolto em panos e deitado num casebre». O menino nasceu como um excluído. Os seus pais não puderam encontrar um lugar acolhedor. A sua mãe deu à luz sem a ajuda de ninguém. Ela mesma se valeu, como pode, para envolve-lo em panos e deitá-lo num casebre.

Neste casebre começa Deus a Sua aventura entre os homens. Não o encontraremos nos poderosos mas sim nos fracos. Não está no grande e espetacular mas no pobre e pequeno. Temos de escutar a mensagem: vamos a Belém; voltemos às raízes da nossa fé. Procuremos Deus onde encarnou.

IN UNA MANGIATOIA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Secondo il racconto di Luca è il messaggio dell’Angelo ai pastori quello che offre la chiave per leggere nella fede il mistero racchiuso nel bimbo nato in strane circostanze nella periferia di Betlemme.

È notte. Un chiarore sconosciuto illumina le tenebre che coprono Betlemme. La luce non discende sul luogo dove si trova il bambino, ma avvolge i pastori che ascoltano il messaggio. Il bambino resta nascosto nell’oscurità, in un luogo sconosciuto. È necessario fare uno sforzo per scoprirlo.

Queste sono le prime parole che dobbiamo ascoltare: Non temete: ecco vi annuncio una grande gioia, che sarà di tutto il popolo. È qualcosa di molto grande quello che è accaduto. Tutti abbiamo motivo per rallegrarci. Questo bambino non è di Maria e di Giuseppe. Ci è nato a tutti. Non è solo di alcuni privilegiati. È per tutti.

Noi cristiani non dobbiamo accaparrarci queste feste. Gesù è di coloro che lo seguono con fede e di quelli che lo hanno dimenticato, di quelli che confidano in Dio e di quelli che dubitano di tutto. Nessuno è solo di fronte alle sue paure. Nessuno è solo nella sua solitudine. C’è Qualcuno che pensa a noi.

Così proclama il messaggero: Oggi è nato per voi un Salvatore, che è Cristo Signore. Non è il figlio dell’imperatore Augusto, dominatore del mondo, celebrato come salvatore e portatore della pace grazie al potere delle sue legioni. La nascita di un potente non è una buona notizia in un mondo in cui i deboli sono vittime di ogni sorta di abusi.

Questo bambino nasce in un paese sottomesso all’Impero. Non ha cittadinanza romana. Nessuno aspetta a Roma la sua nascita. Ma è il Salvatore di cui abbiamo bisogno. Non sarà a servizio di nessun Cesare. Non lavorerà per nessun impero. Cercherà solo il Regno di Dio e la sua giustizia. Vivrà per fare la vita più umana. In lui questo mondo ingiusto troverà la salvezza di Dio.

Dove sta questo bambino? Come lo possiamo riconoscere? Il messaggero dice così: Questo per voi il segno: troverete un bambino avvolto in fasce, adagiato in una mangiatoia. Il bambino è nato come un escluso. I suoi genitori non gli hanno potuto trovare un luogo accogliente. Sua madre lo ha dato alla luce senza l’aiuto di nessuno. Lei stessa si è data da fare, come ha potuto, per avvolgerlo in fasce e adagiarlo en una mangiatoia.

In questa mangiatoia Dio inizia la sua avventura fra gli uomini. Non lo troveremo tra i potenti, ma tra i deboli. Non è nelle cose grandi e spettacolari, ma nelle povere e piccole. Dobbiamo ascoltare il messaggio: andiamo a Betlemme; torniamo alle radici della nostra fede. Cerchiamo Dio dove si è incarnato.

 

DANS UNE MANGEOIRE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

D’après le récit de Luc, c’est le message de l’Ange aux bergers qui nous offre la clé pour une lecture, à partir de la foi, du mystère enfermé dans cet enfant né aux alentours de Bethléem dans d’étranges circonstances.

Il fait nuit. Une clarté inconnue éclaire les ténèbres qui couvrent Bethléem. La lumière ne descend pas sur l’endroit où se trouve l’enfant mais elle enveloppe des bergers qui écoutent le message. L’enfant reste caché dans l’obscurité, dans un lieu inconnu. Il faut faire un effort pour le découvrir.

Voici les premiers mots que nous aurons à entendre: “N’ayez pas peur. Je vous apporte une Bonne Nouvelle : une grande joie pour tout le peuple ». Quelque chose de grand vient d’arriver. C’est un motif de joie pour nous tous. Cet enfant n’est pas celui de Marie et de Joseph. Il est né pour nous tous. Il n’appartient pas à quelques privilégiés. Il appartient à tout le monde.

Nous, chrétiens, nous ne devons pas nous emparer de ces fêtes. Jésus appartient à ceux qui le suivent avec foi et à ceux qui l’ont oublié ; à ceux qui mettent leur confiance en Dieu et à ceux qui doutent de tout. Personne n’est seul devant ses peurs. Personne n’est seul dans sa solitude. Il y a quelqu’un qui pense à nous.

C’est ce qui est proclamé par le messager: “Aujourd’hui un Sauveur vous est né : C’est le Messie, le Seigneur ». Ce n’est pas le fils de l’empereur Auguste, maître du monde, célébré comme sauveur et comme porteur de la paix grâce au pouvoir de ses légions. La naissance d’un être puissant, n’est pas une bonne nouvelle dans un monde où les faibles sont les victimes de toute sorte d’abus.

Cet enfant naît dans un peuple soumis à l’Empire. Il n’a pas la citoyenneté romaine. Personne à Rome n’attend sa naissance. Mais c’est lui le Sauveur dont nous avons besoin. Il ne sera au service d’aucun César. Il ne travaillera pour aucun Empire. Il ne cherchera que le Royaume de Dieu et sa justice. Il vivra pour rendre la vie plus humaine. C’est en lui que ce monde injuste trouvera le salut de Dieu.

Où se trouve cet enfant? Comment pourrons –nous le reconnaître ? Voici ce que dit le messager : « Voici le signe que je vous donne : vous trouverez un enfant enveloppé de langes et couché dans une mangeoire ». L’enfant est né comme un exclu. Ses parents n’ont pu trouver un lieu accueillant. Sa mère l’a enfanté sans l’aide de personne. Elle-même s’est arrangée comme elle a pu, pour l’envelopper dans les langes et pour le coucher dans la mangeoire.

C’est dans cette mangeoire que Dieu commence son aventure avec les hommes. Ce n’est pas chez les puissants que nous le trouverons mais chez les faibles. Ce n’est pas dans les grandeurs et dans les choses spectaculaires qu’il se trouve mais dans ce qui est pauvre et petit. Nous devons écouter le message : allons à Bethléem ; retournons aux racines de notre foi. Cherchons Dieu là où il s’est incarné.

IN A MANGER

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

According to Luke’s story, it is the Angel’s message to the shepherds that offers us the keys to open somehow the mystery of the Child’s birth in such strange circumstances, outsideBethlehem.

It all happened at night. But the glory of the Lord shone all around them inBethlehem. This light did not shine upon the place where the child was born, but on the shepherds who were listening to the angel. The Child was hidden amidst darkness, in an unknown place. One had to search for Him and find Him in a manger.

These are the first words that we could hear: “Do not be afraid. Listen, I bring you news of great joy, a joy to be shared by the whole people.” Something very great has taken place. We all have reasons to be very happy. This Child is not the child of Mary and Joseph. This Child is born to all of us. He is not only the Child of just these happy parents. He is born for all of us.

Christians must not keep this feast just for us alone. Jesus belongs to all who have faith in Him as well as to those who have forgotten Him. He is God of those who trust in Him as well as of those who doubt about everything. Nobody is left alone with his fears. Nobody is abandoned in his solitude. There is always someone who remembers us.

That’s what the messenger proclaimed: “A Saviour has been born to you; he is the Christ, the Lord.” He is not the son of Emperor Augustus, owner of the whole world, proclaimed as the saviour and bearer of peace, thanks to the power of his legions. The birth of such powerful men was never good news to the poor people who suffered all kinds of oppression.

This Christ was born in a country subject to the Empire. They are not Roman citizens. Nobody inRomeawaited his birth. Still, he would be the Saviour they all needed. He will not be subject to any Caesar. He will not work for any empire. He will seek only theKingdomofGodand his justice. He will seek to make humanity more just for everyone. It will be in Him that this world of injustice will find God’s salvation.

Where can we find this Child? How can we recognize Him? Listen to the messenger: “Here is a sign for you: you will find a baby wrapped in swaddling clothes and lying in a manger.” This child has been born homeless. His parents couldn’t find a place to welcome him. His mother gave birth without anyone’s help. She alone tried to protect Him

with swaddling clothes and laid Him in a manger.

It was in this manger that God began his adventure among men. We will never find Him among the powerful, but among the poor and the needy. He is not found with the great and the famous, but among the small and the forgotten ones. Let us listen to the message: Let us go toBethlehem; let us return to the roots of our Faith. Let us search for our God where he became flesh and one of us.

 

GANBELA BATEAN

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Lukasen kontaeraren arabera, Aingeruak artzainei ekarritako mezuak eskaintzen digu giltza misterioa fedetik irakurri ahal izateko; alegia, Betleemetik kanpo inguruabar arraroetan jaio den haurraren misterioa irakurtzeko.

Gaua da. Argi ezezagun batek egiten du dirdira, Betleem estaltzen duen ilunean. Ez du dirdiratzen haurra dagoen lekuan, baizik eta haren mezua entzuten ari diren artzainak biltzen ditu. Haurra ezkutuan da ilunpean, leku ezjakin batean. Ahalegin bat egin beharra da hura aurkitzeko.

Hona entzun behar ditugun lehenengo hitzak: «Ez beldur izan. Berri ona dakarkizuet: poz handia herri guztiarentzat». Egundoko gauza bat gertatu da. Guztiok dugu alaitzeko arrazoia. Haur hori ez da Maria eta Joserena. Guztiontzat jaio da. Ez da jende pribilegiatu batena. Jende guztiarentzat da.

Kristauek ez genituzke hartu behar jai hauek geureak bailiran. Fedez jarraitu diotenena da Jesus eta hartaz ahaztu direnena, Jainkoagan konfiantza dutenena eta dena koloka jartzen dutenena. Inor ez dago bakarrik bere beldurren aurrean. Inor ez dago bakarrik bere bakardadean. Bada gu gogoan gaituen norbait.

Horixe aldarrikatu du mezulariak: «Salbatzailea jaio zaigu gaur; Mesias, Jauna». Ez da Augusto enperadorearen semea, mundua dominatzen duen horrena, ez da jendeak salbatzailetzat eta bere soldadu-legioen bidez bakearen ekarletzat duen horrena. Boteretsu baten jaiotza ez da berri on, jende ahula abusu-mota guztien biktima den munduan.

Inperioak mendean duen herri batean jaio da gure haur hau. Ez da erromatar hiritarra. Inor ez dago haur hau jaio zain Erroman. Baina behar dugun salbatzailea da. Ez da jarriko inongo Zesarren zerbitzura. Ez du lan egingo inongo inperiorentzat. Soilik, Jainkoaren erregetza bilatuko du eta haren zuzentasuna. Bizitza gizatarrago egiteko biziko da. Honengan aurkituko du gure mundu zuzengabe honek Jainkoaren salbazioa.

Non dago, ordea, haur hau? Nola antzeman ahal diogu? Hona zer dioen mezulariak: «Hona seinalea: haur bat aurkituko duzue, oihaletan bildua, ganbela batean etzana». Zokoratu bat bezala jaio da gure haur hau. Gurasoek ezin aurkitu izan diote leku erosorik. Inoren laguntzarik gabe munduratu du amak. Bera bakarrik baliatu da ama, ahal bezala, haurra oihaletan bildu eta ganbelan etzateko.

Ganbela honetan hasi du Jainkoak bere abentura, gizakion artean. Ez dugu aurkituko boteretsuen artean, baizik ahulen artean. Ez dago gauza handi-mandi eta ikusgarrietan, baizik gauza pobre eta xumeetan. Entzun dezagun mezua: goazen Betleemera; itzul gaitezen geure fedearen sustraietara. Bila dezagun Jainkoa haragi egin den leku hartan.

 

EN UNA MENJADORA

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Segons el relat de Lluc, és el missatge de l’Àngel als pastors el que ens ofereix les claus per llegir des de la fe el misteri que s’amaga en un nen nascut en estranyes circumstàncies als afores de Betlem.

És de nit. Una claredat desconeguda il • lumina les tenebres que cobreixen Betlem. La llum no baixa sobre el lloc on es troba el nen, sinó que envolta els pastors que escolten el missatge. El nen queda ocult en la foscor, en un lloc desconegut. Cal fer un esforç per descobrir-lo.

Aquestes són les primeres paraules que hem d’escoltar: «No tingueu por: Us anuncio una Bona Notícia que portarà a tot el poble una gran alegria». És una cosa molt gran el que ha succeït. Tots tenim motius per alegrar-nos-en. Aquest nen no és de Maria i de Josep. Ens ha nascut a tots. No és només d’uns privilegiats. És per a tothom.

Els cristians no hem d’acaparar aquestes festes. Jesús és dels que el segueixen amb fe i dels que l’han oblidat, dels qui confien en Déu i dels que dubten de tot. Ningú no està sol davant les seves pors. Ningú no està sol en la seva solitud. Hi ha Algú que pensa en nosaltres.

Així ho proclama el missatger: «Avui us ha nascut el Salvador, que és el Messies, el Senyor». No és el fill de l’emperador August, dominador del món, celebrat com a salvador i portador de la pau gràcies al poder de les seves legions. El naixement d’un poderós no és bona notícia en un món on els febles són víctimes de tota classe d’abusos.

Aquest nen neix en un poble sotmès a l’Imperi. No té ciutadania romana. Ningú espera a Roma el seu naixement. Però és el Salvador que necessitem. No estarà al servei de cap César. No treballarà per cap imperi. Només buscarà el regne de Déu i la seva justícia. Viurà per fer la vida més humana. En ell hi trobarà aquest món injust la salvació de Déu.

On és aquest nen? Com el podem reconèixer? Això diu el missatger: «Això us servirà de senyal: trobareu un infant faixat amb bolquers i posat en una menjadora». El nen ha nascut com un exclòs. Els seus pares no li han pogut trobar un lloc acollidor. La seva mare l’ha infantat sense ajuda de ningú. Ella mateixa s’ha valgut, com ha pogut, per embolicar-lo amb bolquers i posar-lo en una menjadora.

En aquesta menjadora comença Déu la seva aventura entre els homes. No el trobarem en els poderosos sinó en els febles. No està en les coses grans i espectaculars sinó en el pobre i petit. Hem d’escoltar el missatge: anem a Betlem; tornem a les arrels de la nostra fe. Busquem Déu allà on s’ha encarnat.

NUN PRESEBE

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Segundo o relato de Lucas, é a mensaxe do Anxo aos pastores a que nos ofrece as claves para ler dende a fe o misterio que se encerra nun neno nacido en estrañas circunstancias nos arredores de Belén.

É noite pecha. Unha claridade descoñecida ilumina as tebras que cobren Belén. A luz non descende sobre o lugar onde se atopa o neno, senón que envolve aos pastores que escoitan a mensaxe. O neno fica oculto na escuridade, nun lugar descoñecido. É necesario facer un esforzo para descubrilo.

Estas son as primeiras palabras que temos de escoitar: «Non teñades medo. Tráiovos a Boa Noticia: a alegría grande para todo o pobo». É algo moi grande o que sucedeu. Todos temos motivo para alegrarnos. Ese neno non é de María e Xosé. Naceunos a todos. Non é solo duns privilexiados. É para toda a xente.

Os cristiáns non temos de acaparar estas festas. Xesús é dos que o seguen con fe e dos que o esqueceron, de quen confía en Deus e dos que dubidan de todo. Ninguén está só fronte aos seus medos. Ninguén está só na súa soidade. Hai Alguén que pensa en nós.

Así o proclama o mensaxeiro: «Hoxe naceuvos un Salvador: o Mesías, o Señor». Non é o fillo do emperador Augusto, dominador do mundo, celebrado como salvador e portador da paz grazas ao poder das súas lexión. O nacemento dun poderoso non é boa noticia nun mundo onde os débiles son vítima de toda clase de abusos.

Este neno nace nun pobo sometido ao Imperio. Non ten cidadanía romana. Ninguén espera en Roma o seu nacemento. Pero é o Salvador que necesitamos. Non estará ao servizo de ningún César. Non traballará para ningún imperio. Solo buscará o reino de Deus e a súa xustiza. Vivirá para facer a vida máis humana. Nel atopará este mundo inxusto a salvación de Deus.

Onde está este neno? Como o podemos recoñecer? Así di o mensaxeiro: «Aquí tedes o sinal: atoparedes un neno envolvido en cueiros e deitado nun presebe». O neno naceu como un excluído. Os seus pais non lle puideron atopar un lugar acolledor. A súa nai deunos a luz sen axuda de ninguén. Ela mesma se valeu, como ben puido, para envolvelo en cueiros e deitalo nun presebe.

Neste presebe comeza Deus a súa aventura entre os homes. Non o atoparemos nos poderosos senón nos débiles. Non está no grande e espectacular senón no pobre e pequeno. Temos de escoitar a mensaxe: vaiamos a Belén; volvamos ás raíces da nosa fe. Busquemos a Deus onde se encarnou.

Otra Navidad

Publicado: 19 diciembre, 2011 en REFLEXIONES
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OTRA NAVIDAD

JAUME PATUEL i PUIGjpatuel@copc.es
MATARÓ (BARCELONA).

ECLESALIA, 19/12/11.- ¡Otra Navidad! puede exclamarse con tonalidades emotivas diferentes. La primera con un tono de gran fiesta, la que se celebra una vez al año. Todo fiesta. Todo alegría. Todo regalos. Todo cantos. Y pasada la fiesta, todo sigue igual. La segunda también con un tono de mucha depresión. Todo tristeza. Fiestas insoportables. Y pasados estos días, todo sigue igual. Las dos son desproporcionadas, se desmarcan de la normalidad. Las dos dejan de lado la profunda significación que tiene esta fiesta, que es del día a día.

Empiezo así porque volver a escribir –como cada año- no resulta fácil si se quiere decir alguna cosa nueva en ocasión de esta fiesta. Y decir algo nuevo, lo veo imposible. La forma de decirlo, tal vez no.

Mi intención es ayudar a comprender la Navidad o el Nacimiento o Luz interior o Sol emergiendo que cada uno lleva en su vida o cada ser humano tiene en su profundidad cuando uno al mismo tiempo es esa Profundidad interior. Navidad es nacimiento de la luz que cada día a través del sol se manifiesta. En la oscuridad hay luz sino no habría obscuridad. Las nubes esconden el sol, pero no lo hacen desaparecer. O la Divinidad encarnada en un Niño según la tradición de cristiandad. Otras culturas lo han expresado en diversas mitologías. Un Niño, un Sol, un Astro, un Personaje, un Camino que ilumina, orienta, indica. Está afuera y a dentro al mismo tiempo. En otras palabras, nuestro mundo interno como el externo.

Navidad, el nacimiento diario que cada uno experimenta cuando al despertarse puede ver o contemplar la luz del alba o el sol naciente. Luz que puede estar a veces tapada por las nubes de las dificultades del día a día, por el dolor, por las tribulaciones. Pero siempre, sin ninguna clase de duda, detrás de las nubes, junto a la oscuridad, siempre hay el Sol, la Luz. El nacimiento de otro día, de otro momento. La vivencia de sentir la hondura de cada uno que lleva a amarse y amar.

Sol, Luz, Personaje mítico que da calor como es el afecto que se da o se recibe. Los buenos días que se desean. La fantasía que se cultiva. El silencio que se hace al levantarse. El abrazo que se da o se recibe de la compañía tenida. El beso dado o recibido por los demás. O la sonrisa interior en una soledad, fuerte y terrible; a veces, casi depresiva o melancólica.

Otra Navidad es lo mismo que decir también otro día al abrir los ojos y ver que aún se vive aunque a veces se quisiera haber muerto. La hondura o la profundidad de cada uno, fruto de una labor interior silenciosa, de un pensamiento constructivo y sobre todo de haberse autodescubierto que nuestra realidad más que una forma es una transformación, una manifestación de un fondo universal, cósmico. Esto pide respeto a la Naturaleza.

Otra Navidad es tomar consciencia de una red real, existente, pero invisible de nuestra vida. Lo esencial es siempre invisible decía Antoine de Saint Exupéry en su famoso librito El pequeño príncipe. Eugen Drewermann, teólogo y psicoanalista, ha hecho una profunda lectura psicoanalítica de ese pensamiento en su libro Lo esencial es invisible. No es ninguna creencia o dogma, sino vida. Confianzas y fe en la certeza de la Hondura que es el ser humano.

Y esta realidad no es monopolio de ningún grupo, de ningún poder, de ninguna ideología, de ninguna cultura. Este Real está en todas y en todos. Es cósmico. Sencillamente “Es”. Sencillamente no yo soy, sino “soy”. No nosotros somos, sino “somos”. Sin sujetos explícitos gramaticales.

Es suficiente en abrir el ojo interior. El tercer ojo. Hacer caso a la intuición, fruto de los tres cerebros que tenemos. Por encima del conocimiento racional y emocional, hay otro que es más profundo. De ninguna manera significa que los dos primeros queden desbancados, sino todo lo contrario. Tienen que analizar y no desechar la intuición que tenemos. Auscultar el ruido silencioso de la Hondura del Hontanar.

Entonces, podemos ver y constatar la importancia de los rituales, no del ritualismo. La reunión o celebración familiar: Por navidad dichoso el que en su casa está como dice el refrán. Tiene mucho sentido, siempre que el mundo emocional armonice el encuentro de los seres queridos con los regalos adecuados, pedagógicos, didácticos, placenteros. Y todo el mundo alrededor de la mesa donde la gastronomía tiene su buen papel, reflejo del compartir. Fiesta en que el amor da placer y también vidas.

Y nada de esto debe impedir profundizar, antes todo lo contrario, que Navidad sea de búsqueda. El nacer de cada día a la búsqueda de lo profundo. Esa búsqueda nos da a conocer este otro acceso a lo Real, a la Ultimidad, a la Inefabilidad, a la Deidad, a lo Absoluto. El acceso no de las necesidades sino de la contemplación. Dos alas para volar. Satisfacer necesidades y al mismo tiempo contemplar: Navidad es nacimiento y fiesta. Sí, de un infante muy especial, pero básicamente del Infante que hay en el interior de cada uno de nosotros, de todo ser humano. Infante que simboliza nuestra Unidad con el todo. La gran canción, muy conocida, cantada cada en tiempos de guerra: Noche de paz… es la búsqueda que todo ser humano hace de la vida a pesar del mismo humano. Una búsqueda que lo lleva a entonces a un nivel de consciencia global, integrador, que le permite transcender la visión miópica de la razón. La racionalidad no puede ni debe querer explicarlo todo. Dice bien claro Blaise Pascal, (1623-1662), filósofo francés: Hay razones que el corazón tiene y la razón no comprende.

Y concluyo deseando a la persona lectora: Otra Navidad muy feliz donde reine la vida integral y llena en todo ser humano, en el nacer de cada día. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Aumenta la familia

Publicado: 7 marzo, 2011 en ACTUALIDAD
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AUMENTA LA FAMILIA
CÉSAR ROLLÁN, fundador y director de Eclesalia, eclesalia@eclesalia.net
MADRID.

ECLESALIA, 07/03/11.- En la mañana del viernes comentaban por la radio que quedaban pocos días para primavera mientras nevaba en Madrid.

Nosotros estábamos en adviento hasta que Cristina alumbró a Noemí y Rebeca al caer la tarde del cuatro de marzo. Parecía Navidad.

Las tres están bien, estupendas. Sus hermanos encantados. La cuaresma la pasamos en las horas del parto. Ahora todo sabe a Pascua.

No podemos menos de encontrarnos, de nuevo, con el misterio de la vida humana. De comprobar que Dios es vida en cuerpo y sangre.

En esta eclesalia nuestra somos más. Aumenta la familia.

Paz y bien.