Posts etiquetados ‘Pascua’

Señor mío y Dios mío

Publicado: 22 abril, 2013 en REFLEXIONES
Etiquetas: , , ,

Bombilla cruz Siro LópezSEÑOR MÍO Y DIOS MÍO
CAROLINA OVIEDO, carolinaoviedo2013@yahoo.com
REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO.

ECLESALIA, 22/04/13.- Partiendo del texto de Juan, en que Tomás se «retrata» con sus afirmaciones y su actuación y leyendo la prensa, me pregunto dónde me encuentro yo en esta escena de la película, o de la vida. Jesús pasó por un juicio y fue condenado a muerte. Urdangarin anda en los prolegómenos de otro proceso y ya está buscando la salida que parece apuntar a Qatar. (Que menos!).

Muchos siglos separan ambos procesos pero ahí estamos nosotras, viviendo en una sociedad en la que podemos alejarnos o acercarnos a las heridas de un crucificado, sólo en la medida en que seamos capaces de nadar contracorriente. Ni todos somos Urdangarin ni todos somos Jesús, está claro. Sin embargo, aunque no nos hagan un proceso en un tribunal sí que está bien aprovechar la ocasión y reflexionar si preferimos jugar a “escapar” de la realidad crucificada (llámese desahucio por hipoteca no pagada, extranjero internado en un CIES, amigo de ayer personaje procesado hoy, incontables heridos de bala o de la violencia de la guerra en Siria o en el Congo) o si nos atrevemos a ir mas allá de leer las noticias y llevarnos las manos a la cabeza o al corazón.

Quién se atreve a meter el dedo en la llaga o el puño en el costado y tocar a los intocables, pobres, deprimidos, desahuciados, enfermos…

Hablamos de un mundo globalizado pero permitimos que la parte que no nos gusta siga perteneciendo al mundo virtual: al otro lado de la pantalla puede haber tiros, inundaciones, suicidios individuales o colectivos…En casa, nos parece bastante tirar pa’lante: con la marea de la crisis ya tenemos bastante si llegamos a fin de mes y salvamos aun algún viaje que nos haga olvidar: ya no disfrutamos de la abundancia como el año pasado y encima tenemos un año más.

Parece que la globalización simplemente se ha quedado en un concepto idealista o interesante para la mediatización o la caza de nuevos consumidores. En el sur, donde vivir en la pobreza es lo ordinario, también vemos pasar a los del “pelotazo petrolífero” en sus coches esplendorosos. Tampoco ellos bajan la ventanilla para no ver, ni oler, ni sentir el calor de este mundo real.

Eso si, como si el Resucitado hubiera querido regalarnos un souvenir, nos ha dejado a un nuevo Francisco, bien mediatizado, que ya va mostrando por dónde va el camino de Galilea a Jerusalén y por dónde no es posible conciliar comunión y cruz… Quien quiera atreverse a decir soy cristiano mejor sería que pueda presumir de alguna cruz y no tanto de smartphone, de casa, de viaje o de belleza…

Tocar como Tomás para convertirse, pasa por meter el dedo en la llaga donde hay dolor y pasión. Huir de esta realidad implica renunciar a mucho más que un paraíso. Es condenarse a creer que se puede vivir eternamente en la burbuja inmobiliaria y ver pasar el mal en la vida de los otros como si no nos pudiera afectar.

A tiempo estamos de invertir un poco de nuestra vida en esa aventura de mirar con los ojos de Dios este mundo y tomarnos en serio nuestra responsabilidad ciudadana y cristiana para no tener que ir a sentarnos a la Puerta del Sol a llamar la atención porque nadie se entera de nada… Cerrarán los cines pues la vida que nos hemos montado ya tiene mucho de ficción.

Todos quedamos invitados a salir al encuentro de la cruz para celebrar la VIDA que podemos dar y descubrir no solo en familia, sino con quienes nos esperan agarrados a la memoria de Jesús. Buena semana, buena Pascua (o paso del Señor en nuestras vidas). (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

jesús4 Pascua (C) Juan 10, 27-30
ESCUCHAR Y SEGUIR A JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 17/04/13.- Era invierno. Jesús andaba paseando por el pórtico de Salomón, una de las galerías al aire libre, que rodeaban la gran explanada del Templo. Este pórtico, en concreto, era un lugar muy frecuentado por la gente pues, al parecer, estaba protegido contra el viento por una muralla.

Pronto, un grupo de judíos hacen corro alrededor de Jesús. El diálogo es tenso. Los judíos lo acosan con sus preguntas. Jesús les critica porque no aceptan su mensaje ni su actuación. En concreto, les dice: “Vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas”. ¿Qué significa esta metáfora?

Jesús es muy claro: “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco; ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna”. Jesús no fuerza a nadie. Él solamente llama. La decisión de seguirle depende de cada uno de nosotros. Solo si le escuchamos y le seguimos, establecemos con Jesús esa relación que lleva a la vida eterna.

Nada hay tan decisivo para ser cristiano como tomar la decisión de vivir como seguidores de Jesús. El gran riesgo de los cristianos ha sido siempre pretender serlo, sin seguir a Jesús. De hecho, muchos de los que se han ido alejando de nuestras comunidades son personas a las que nadie ha ayudado a tomar la decisión de vivir siguiendo sus pasos.

Sin embargo, ésa es la primera decisión de un cristiano. La decisión que lo cambia todo, porque es comenzar a vivir de manera nueva la adhesión a Cristo y la pertenencia a la Iglesia: encontrar, por fin, el camino, la verdad, el sentido y la razón de la religión cristiana.

Y lo primero para tomar esa decisión es escuchar su llamada. Nadie se pone en camino tras los pasos de Jesús siguiendo su propia intuición o sus deseos de vivir un ideal. Comenzamos a seguirle cuando nos sentimos atraídos y llamados por Cristo. Por eso, la fe no consiste primordialmente en creer algo sobre Jesús sino en creerle a él.

Cuando falta el seguimiento a Jesús, cuidado y reafirmado una y otra vez en el propio corazón y en la comunidad creyente, nuestra fe corre el riesgo de quedar reducida a una aceptación de creencias, una práctica de obligaciones religiosas y una obediencia a la disciplina de la Iglesia.

Es fácil entonces instalarnos en la práctica religiosa, sin dejarnos cuestionar por las llamadas que Jesús nos hace desde el evangelio que escuchamos cada domingo. Jesús está dentro de esa religión, pero no nos arrastra tras sus pasos. Sin darnos cuenta, nos acostumbramos a vivir de manera rutinaria y repetitiva. Nos falta la creatividad, la renovación y la alegría de quienes viven esforzándose por seguir a Jesús. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

ESCUTAR E SEGUIR A JESUS

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Era invierno. Jesus andava a passear pelo pórtico de Salomão, uma das galerias ao ar livre, que rodeavam a grande explanada do Templo. Este pórtico, em concreto, era um lugar muito frequentado pelas pessoas pois, ao que parece, estava protegido contra o vento por uma muralha.

De repente, um grupo de judeus junta-se à volta de Jesus. O diálogo é tenso. Os judeus perseguem-no com preguntas. Jesus critica-os porque não aceitam a Sua mensagem nem a Sua atuação. Em concreto, diz-lhes: “Vós não acreditais porque não são das minhas ovelhas”. Que significa esta metáfora?

Jesus é muito claro: “As minhas ovelhas escutam a minha voz, e eu conheço-as; elas seguem-me, e Eu dou-lhes a vida eterna”. Jesus não força ninguém. Ele apenas chama. A decisão de segui-lo depende de cada um de nós. Só se o escutarmos e o seguirmos, estabeleceremos com Jesus essa relação que leva à vida eterna.

Nada há tão decisivo para ser cristão como tomar a decisão de viver como seguidores de Jesus. O grande risco dos cristãos foi sempre pretender sê-lo, sem seguir a Jesus. De facto, muitos dos que se foram afastando das nossas comunidades são pessoas a quem ninguém ajudou a tomar a decisão de viver seguindo os Seus passos.

No entanto, essa é a primeira decisão de um cristão. A decisão que muda tudo, porque é começar a viver de forma nova a adesão a Cristo e à pertença da Igreja: encontrar, por fim, o caminho, a verdade, e o sentido e a razão da religião cristã.

E o primeiro para tomar essa decisão é escutar a Sua chamada. Ninguém se coloca a caminho atrás dos passos de Jesus seguindo a sua própria intuição ou os seus desejos de viver um ideal. Começamos a segui-lo quando nos sentimos atraídos e chamados por Cristo. Por isso, a fé não consiste primordialmente em acreditar em algo sobre Jesus mas em acreditar Nele.

Quando falta o seguir a Jesus, cuidado e reafirmado uma e outra vez no próprio coração e na comunidade crente, a nossa fé corre o risco de ficar reduzida a uma aceitação de crenças, uma prática de obrigações religiosas e uma obediência à disciplina da Igreja.

É fácil então instalar-nos na prática religiosa, sem nos deixarmos de questionar pelas chamadas que Jesus nos faz a partir do evangelho que escutamos cada domingo. Jesus está dentro dessa religião, mas que nos arrasta atrás dos Seus passos. Sem nos darmos conta, habituamo-nos a viver de forma rotineira e repetitiva. Falta-nos a criatividade, a renovação e a alegria de quem vive esforçando-se por seguir Jesus.

 

ASCOLTARE E SEGUIRE GESÙ

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Era inverno. Gesù passeggiava nel portico di Salomone, una delle gallerie all’aria aperta che circondavano la grande spianata del Tempio. Questo portico, infatti, era un luogo molto frequentato dalla gente poiché un muro, sembra, lo proteggeva dal vento.

Ecco che un gruppo di giudei fa cerchio attorno a Gesù. Il dialogo è teso. I giudei lo accusano con le loro domande. Gesù li critica perché non accettano il suo messaggio né il suo agire. In concreto, dice loro: “Voi non credete perché non siete mie pecore”. Che significa questa metafora?

Gesù è molto chiaro: Le mie pecore ascoltano la mia voce e io le conosco ed esse mi seguono. Io do loro la vita eterna. Gesù non forza nessuno. Soltanto chiama. La decisione di seguirlo dipende da ciascuno di noi. Solo se lo ascoltiamo e lo seguiamo, stabiliamo con Gesù quella relazione che porta alla vita eterna.

Nulla è tanto decisivo per essere cristiani come prendere la decisione di vivere come seguaci di Gesù. Il grande rischio dei cristiani è stato sempre pretendere di esserlo senza seguire Gesù. Di fatto, molti di quelli che si sono andati allontanando dalle nostre comunità sono persone che nessuno ha aiutato a prendere la decisione di vivere seguendo i suoi passi.

Tuttavia, questa è la prima decisione di un cristiano. La decisione che lo cambia totalmente, perché è cominciare a vivere in maniera nuova l’adesione a Cristo e l’appartenenza alla Chiesa: trovare, finalmente, la via, la verità, il senso e la ragione della religione cristiana.

E la prima cosa per prendere questa decisione è ascoltare la sua chiamata. Nessuno si mette in cammino dietro ai passi di Gesù seguendo la sua propria intuizione e il suo desiderio di vivere un ideale. Cominciamo a seguirlo quando ci sentiamo attratti e chiamati da Cristo. Per questo, la fede non consiste in primo luogo nel credere qualcosa su Gesù, ma nel credere in lui.

Quando manca la sequela a Gesù, custodita e riaffermata ripetutamente nel proprio cuore e nella comunità credente, la nostra fede corre il rischio di rimanere ridotta a un’accettazione di credenze, a una pratica di obblighi religiosi e a un’obbedienza alla disciplina della Chiesa.

È facile allora installarci nella pratica religiosa, senza lasciarci mettere in questione dalla chiamata che Gesù ci fa nell’evangelo che ascoltiamo ogni domenica. Gesù è dentro questa religione ma non ci trascina dietro ai suoi passi. Senza rendercene conto, ci abituiamo a vivere in maniera routinaria e ripetitiva. Ci manca la creatività, il rinnovamento e la gioia di quelli che vivono sforzandosi di seguire Gesù.

 

ECOUTER ET SUIVRE JESUS

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

C’était l’hiver. Jésus marchait sous la colonnade de Salomon, l’une des galeries à l’air libre qui entouraient la grande esplanade du Temple. C’était un endroit très fréquenté par les gens, car il était, semble-t-il, protégé du vent par une muraille.

Soudain, un groupe de juifs entourent Jésus et ils entament un dialogue assez tendu. Les juifs harcèlent Jésus avec leurs questions. Jésus leur reproche de refuser son message et de son action. Concrètement, il leur dit : « Vous ne croyez pas parce que vous ne faites pas partie de mes brebis ». Quelle est la signification de cette image ?

Jésus est très clair: “Mes brebis écoutent ma voix et je les connais; elles me suivent et je leur donne la vie éternelle”. Jésus ne force personne. Il appelle seulement. La décision de le suivre dépend de chacun de nous. Ce n’est qu’en l’écoutant et en le suivant que nous établissons avec lui une relation qui nous conduit à la vie éternelle.

Pour être chrétien, rien de plus radical que de prendre la décision de vivre en disciples de Jésus. Le grand risque des chrétiens a été toujours celui de prétendre l’être alors qu’on ne suit pas Jésus. En fait, beaucoup de ceux qui se sont éloignés de nos communautés, sont des gens que personne n’a aidé à prendre la décision de suivre les pas de Jésus.

Alors que c’est (cela) la première décision qu’un chrétien doit prendre. La décision qui change tout, car elle signifie commencer à vivre d’une manière nouvelle notre adhésion au Christ et notre appartenance à l’Eglise : trouver, enfin, le chemin, la vérité, le sens et la raison d’être de la religion chrétienne.

Et la première condition pour prendre cette décision, c’est d’écouter son appel. Personne ne peut marcher à la suite de Jésus, en suivant sa propre intuition ou ses désirs de vivre un idéal. Nous commençons à le suivre lorsque nous nous sentons attirés et appelés par le Christ. C’est pourquoi, la foi ne consiste pas d’abord à croire quelque chose sur Jésus mais à le croire, lui.

Lorsque suivre Jésus n’est pas quelque chose d’entretenu et de réaffirmé constamment dans son propre cœur et au cœur de la communauté des croyants, notre foi risque de se voir réduite à une acceptation de croyances, à une mise en pratique d’obligations religieuses et à une obéissance à la discipline de l’Eglise.

Il est alors facile de nous installer dans la pratique religieuse, sans nous laisser questionner par les appels que Jésus nous lance dans l’évangile que nous écoutons chaque dimanche. Jésus est à l’intérieur de cette religion mais il ne nous entraîne pas à sa suite. Sans nous en rendre compte, nous nous habituons à vivre d’une manière routinière et répétitive. Il nous manque la créativité, le renouvellement et la joie de ceux qui s’efforcent de suivre Jésus.

 

HEAR AND FOLLOW JESUS

José Antonio Pagola.

It was winter. Jesus was walking along, passing through Solomon’s Portico, one of the open air galleries that surrounded the esplanade of the Temple. This portico, actually, was a favorite place for the people, since it apparently was protected from the wind by a wall.

Suddenly a group of Jews surround Jesus. The dialogue is tense. They bombard him with their questions. Jesus criticizes them because they won’t accept his message or his deeds. Concretely, he tells them: “You don’t believe me because you are no sheep of mine.” What does this metaphor mean?

Jesus is very clear: “The sheep that belong to me listen to my voice; I know them and they follow me. I give them eternal life.” Jesus doesn’t force anyone. He only calls. The decision to follow him depends on each one of us. Only if we listen to him and follow him, do we build up a relationship with Jesus that leads to eternal life.

There is nothing so decisive for being Christian than to make the decision to live as Jesus’ followers. The great risk for Christians has always been to pretend to be one, without following Jesus. As it turns out, many of those who have drifted away from our communities are persons that no one has helped to make the decision to follow his footsteps.

However that is the first decision for a Christian. The decision that changes everything, because the attachment to Christ and the belonging to the Church is the beginning of living in a new way: to finally find the path, the truth, the meaning of and the reason for the Christian religion.

And the first thing needed to make this decision is to listen to his call. We don’t put ourselves on the path of Jesus footsteps by following our own intuition or our own desires to live out an ideal. We begin to follow him when we feel ourselves attracted to and called by Christ. For that reason, faith doesn’t consist principally in believing something about Jesus, but in believing in Jesus himself.

When this following of Jesus is lacking, and isn’t cared for or reaffirmed over and over again in our heart and in the believing community, our faith runs the risk of being reduced to an acceptance of creeds, a practice of religious obligations and an obedience to Church discipline.

It’s easy then to stick with religious practice, without allowing ourselves to be challenged by the calls that Jesus makes to us in the Gospel that we listen to each Sunday. Jesus is within that religion, but we aren’t drawn to his footsteps. Without realizing it, we get used to living in a way that‘s routine and repetitive. We’re lacking creativity, the renewal and the joy of those who live committed to following Jesus.

 

JESUSI ENTZUN ETA JARRAITU

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Negua zen. Jesus paseatzen zebilen Salomonen arkupean, Tenpluko zabalgune handia inguratzen zuten aire zabaleko galerietako batean. Arkupe hau, zehazki, sarritan erabiltzen zuen jendeak; izan ere, itxuraz, murru batek babesten zuen haizearen kontra.

Laster batean, judu-talde bat bildu da Jesusen inguruan. Tirabiratsua da elkarrizketa. Galde eta galde jazarri diote juduek Jesusi. Honek bere mezua eta jarduera ez onartu izana aurpegiratzen die. Zehazki, diotse: «Zuek ez duzue sinesten, ez baitzarete nire ardietarik». Zer esan nahi du, ordea, metafora honek?

Oso argi mintzo da Jesus: «Nire ardiek entzuten dute nire ahotsa, eta ezagutzen ditut nik; haiek jarraitzen didate, eta betiko bizia ematen diet nik». Jesusek ez du inor behartzen. Soilik, dei egiten du. Hari jarraitu ala ez, gutako bakoitzaren esku dago. Soilik, entzuten eta jarraitzen badiogu izango dugu modua Jesusekin betiko bizira eramaten duten harremanak izateko.

Kristau batentzat ez da ezer funtsezkoagorik, Jesusen jarraitzaile bezala bizitzea baino. Kristauen arrisku handia da beti Jesusen jarraitzaile direla esatea, zinez izan gabe. Izatez, gure elkarteetatik urrunduz joan den jende asko, Jesusen urratsei jarraituz bizitzeko erabakia hartzen inork lagundu izan ez diona da.

Alabaina, horixe da kristau baten lehen erabakia. Dena aldarazten duen erabakia da; izan ere, Kristori atxikitzea eta Elizako kide izatea modu berri batean bizitzen hastea dakar erabaki horrek: noizbait ere, kristau-erlijioaren bidea, egia, zentzua eta zergatia aurkitzea.

Eta erabaki hori hartzeko lehen gauza Jesusen deia entzutea da. Ezin ekin dio inork ere Jesusen urratsei jarraitzeari bere intuizio propioaz edo haren ideala bizitzeko bere gogo hutsaz. Hari jarraitzen, orduan hasten gara: Kristok erakartzen eta dei egiten digula sentitzen dugunean. Horregatik, fedea ez da lehenik eta behin Jesusez zerbait sinestea, baizik hari berari sinestea, harengan beragan sinestea.

Jesusi benetan jarraitzea falta denean, norberaren bihotzean eta fededunen elkartean zaintzen eta behin eta berriz baiesten ez denean, fedeak arrisku hau izaten du: mugaturik gelditzekoa sinesgai batzuk onartzera, betebehar erlijioso batzuk praktikatze hutsera eta Elizaren diziplinari obedientzia eskaintze hutsera.

Halakoetan, gauza erraza izaten da erlijioa betetzearekin konformatzea, igande bakoitzean entzuten dugun ebanjeliotik Jesusek egiten digun deiak koloka jar gaitzan utzi gabe. Erlijio horren baitan dago Jesus, bai, baina ez gaitu arrastatzen bere urratsen ondoren. Konturatu gabe, ohikeriaz eta era errepikagarrian bizitzen ohitzen gara. Sormena, berrikuntza eta poza falta ohi zaizkigu, Jesusi nola jarraituko ahalegintzen direnek izan ohi dituztenak.

 

ESCOLTAR I SEGUIR JESÚS

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Era hivern. Jesús caminava passejant pel pòrtic de Salomó, una de les galeries a l’aire lliure, que envoltaven la gran esplanada del Temple. Aquest pòrtic, en concret, era un lloc molt freqüentat per la gent perquè, segons sembla, estava protegit contra el vent per una muralla.

Aviat, un grup de jueus fan rotllana al voltant de Jesús. El diàleg és tens. Els jueus l’assetgen amb les seves preguntes. Jesús els critica perquè no accepten el seu missatge ni la seva actuació. En concret, els diu: “Vosaltres no creieu, perquè no sou de les meves ovelles”. Què significa aquesta metàfora?

Jesús és molt clar: “Les meves ovelles escolten la meva veu. Jo les conec, i elles em segueixen. Jo els dono vida eterna”. Jesús no força ningú. Ell només diu. La decisió de seguir-lo depèn de cada un de nosaltres. Només si l’escoltem i el seguim, establim amb Jesús aquesta relació que porta a la vida eterna.

No hi ha res tan decisiu per ser cristià com prendre la decisió de viure com a seguidors de Jesús. El gran risc dels cristians ha estat sempre pretendre ser-ho, sense seguir Jesús. De fet, molts dels que s’han anat allunyant de les nostres comunitats són persones a les quals ningú ha ajudat a prendre la decisió de viure seguint els seus passos.

No obstant això, aquesta és la primera decisió d’un cristià. La decisió que ho canvia tot, perquè és començar a viure de manera nova l’adhesió a Crist i la pertinença a l’Església: trobar, per fi, el camí, la veritat, el sentit i la raó de la religió cristiana.

I el primer per prendre aquesta decisió és escoltar la seva crida. Ningú es posa en camí seguint els passos de Jesús seguint la seva pròpia intuïció o els seus desitjos de viure un ideal. Comencem a seguir quan ens sentim atrets i cridats per Crist. Per això, la fe no consisteix primordialment a creure alguna cosa sobre Jesús sinó creure’l a ell.

Quan falta el seguiment a Jesús, mantingut i reafirmat una i altra vegada en el propi cor i en la comunitat creient, la nostra fe corre el risc de quedar reduïda a una acceptació de creences, una pràctica d’obligacions religioses i una obediència a la disciplina de l’Església.

És fàcil llavors instal•lar-nos en la pràctica religiosa, sense deixar-nos qüestionar per les crides que Jesús ens fa des de l’evangeli que escoltem cada diumenge. Jesús està dins d’aquesta religió, però no ens arrossega darrera dels seus passos. Sense adonar-nos-en, ens acostumem a viure de manera rutinària i repetitiva. Ens falta la creativitat, la renovació i l’alegria dels qui viuen esforçant-se per seguir Jesús.

 

ESCOITARMOS E SEGUIRMOS A XESÚS

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Era inverno. Xesús andaba paseando polo pórtico de Salomón, unha das galerías ao aire libre, que rodeaban a grande explanada do Templo. Este pórtico, en concreto, era un lugar moi frecuentado pola xente pois, ao parecer, estaba protexido contra o vento por unha muralla.

Ben axiña, un grupo de xudeus fan corro ao redor de Xesús. O diálogo é tenso. Os xudeus acósano coas súas preguntas. Xesús critícalles que non aceptan a súa mensaxe nin a súa actuación. En concreto, dilles: “Vós non creedes porque non sondes das miñas ovellas”. Que significa esta metáfora?

Xesús é moi claro: “As miñas ovellas escoitan a miña voz, e eu coñézoas; elas séguenme, e eu doulles a vida eterna”. Xesús non forza a ninguén. El soamente chama. A decisión de seguilo depende de cada un de nós. Só se o escoitamos e o seguimos, establecemos con Xesús esa relación que leva á vida eterna.

Nada hai tan decisivo para sermos cristiáns como tomarmos a decisión de vivirmos como seguidores de Xesús. O gran risco dos cristiáns foi sempre pretenderen selo, sen seguiren a Xesús. De feito, moitos dos que se van afastando das nosas comunidades son persoas ás que ninguén axudou a tomaren a decisión de viviren seguindo os seus pasos.

Con todo, esa é a primeira decisión dun cristián. A decisión que o cambia todo, porque é comezar a vivir de xeito novo a adhesión a Cristo e a pertenza á Igrexa: atopar, por fin, o camiño, a verdade, o sentido e a razón da relixión cristiá.

E o primeiriño para tomar esa decisión é escoitar a súa chamada. Ninguén se pon en camiño tralos pasos de Xesús seguindo a súa propia intuición ou os seus desexos de vivir un ideal. Comezamos a seguilo cando nos sentimos atraídos e chamados por Cristo. Por iso, a fe non consiste primordialmente en crermos algo sobre Xesús senón en crérmolo a el.

Cando falta o seguimento a Xesús, coidado e reafirmado unha e outra vez no propio corazón e na comunidade crente, a nosa fe corre o risco de ficar reducida a unha aceptación de crenzas, unha práctica de obrigas relixiosas e unha obediencia á disciplina da Igrexa.

É fácil entón instalármonos na práctica relixiosa, sen deixármonos cuestionar polas chamadas que Xesús nos fai desde o evanxeo que escoitamos cada domingo.

Xesús está dentro desa relixión, pero non nos arrastra tralos seus pasos. Sen dármonos conta, afacémonos a vivirmos de xeito rutineiro e repetitivo. Fáltanos a creatividade, a renovación e a alegría de quen viven esforzándose por seguiren a Xesús.

 

聆听并跟随耶稣

若瑟×安多尼帕戈拉. 译者: 宁远

正是冬天,耶稣在撒罗满游廊下散步,这是一个环绕着圣殿的露天走廊。事实上,很多人认为这条走廊避风,因为前面有一堵墙。

很快地,一群犹大人转住了耶稣。气氛很紧张。犹大人以问题质问耶稣。耶稣指责他们既没有接受他的信息也没有接受他的工作。他说:“你们不相信,因为你们不是属于我的羊”。这是什么意思?

耶稣表达得很清楚:“我的羊听我的声音,我也认识他们,他们也跟随我;我赐于他们永生”。耶稣不强迫任何人。他只召唤,邀请。跟随他的决定取决于我们每一个人。只有当我们听从他,并跟随他时,我们才能与他建立起那带给我们永生的关系。

对于基督徒来说,再没有比决定追随耶稣更具决定性意义了。自古以来,基督徒的风险始终在于想要成为一个不跟随耶稣的基督徒。事实上,许多人之所以离开我们的团体,是因为从来没有人帮助他们做出跟随耶稣的决定。

然而,这是基督徒的第一个决定。这个决定改变一切,因为开始以一种全新的方式生活出与耶稣的联系及对教会的归属:终于找到了道路、真理与成为基督徒的意义与理由。

要做出这个决定,首先要聆听他的呼唤。没有人因着个人的意愿而开始追随耶稣。当我们觉得被基督所吸引并召唤时,我们开始追随他。因此,信德首先并不在于相信一些关于耶稣的道理,而是相信他。

当我们没有在自己心中与信友团体中,跟随耶稣时,这就证明了我们的信德有危险了,很可能被缩减为接受一些信理,一些宗教义务,及对教会训导的服从。

很容易地,我们就延续着一些宗教传统,而不再聆听每个主日福音中耶稣对我们的召唤。耶稣在这个宗教之内,但是他无法拖着我们跟随他的脚步。无意中,我们习惯了以一种重复的、惯性的方式生活。我们需要创造性,更新与努力跟随基督生活的喜乐。

Al amanecer

Publicado: 10 abril, 2013 en BIBLIA
Etiquetas: , , , ,

duda3 Pascua (C) Juan 21, 1-19
AL AMANECER
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 10/04/13.- En el epílogo del evangelio de Juan se recoge un relato del encuentro de Jesús resucitado con sus discípulos a orillas del lago Galilea. Cuando se redacta, los cristianos están viviendo momentos difíciles de prueba y persecución: algunos reniegan de su fe. El narrador quiere reavivar la fe de sus lectores.

Se acerca la noche y los discípulos salen a pescar. No están los Doce. El grupo se ha roto al ser crucificado su Maestro. Están de nuevo con las barcas y las redes que habían dejado para seguir a Jesús. Todo ha terminado. De nuevo están solos.

La pesca resulta un fracaso completo. El narrador lo subraya con fuerza: “Salieron, se embarcaron y aquella noche no cogieron nada”. Vuelven con las redes vacías. ¿No es ésta la experiencia de no pocas comunidades cristianas que ven cómo se debilitan sus fuerzas y su capacidad evangelizadora?

Con frecuencia, nuestros esfuerzos en medio de una sociedad indiferente apenas obtienen resultados. También nosotros constatamos que nuestras redes están vacías. Es fácil la tentación del desaliento y la desesperanza. ¿Cómo sostener y reavivar nuestra fe?

En este contexto de fracaso, el relato dice que “estaba amaneciendo cuando Jesús se presentó en la orilla”. Sin embargo, los discípulos no lo reconocen desde la barca. Tal vez es la distancia, tal vez la bruma del amanecer, y, sobre todo, su corazón entristecido lo que les impide verlo. Jesús está hablando con ellos, pero “no sabían que era Jesús”.

¿No es éste uno de los efectos más perniciosos de la crisis religiosa que estamos sufriendo? Preocupados por sobrevivir, constatando cada vez más nuestra debilidad, no nos resulta fácil reconocer entre nosotros la presencia de Jesús resucitado, que nos habla desde el Evangelio y nos alimenta en la celebración de la cena eucarística.

Es el discípulo más querido por Jesús el primero que lo reconoce:“¡Es el Señor!”. No están solos. Todo puede empezar de nuevo. Todo puede ser diferente. Con humildad pero con fe, Pedro reconocerá su pecado y confesará su amor sincero a Jesús:“Señor, tú sabes que te quiero”. Los demás discípulos no pueden sentir otra cosa.

En nuestros grupos y comunidades cristianas necesitamos testigos de Jesús. Creyentes que, con su vida y su palabra nos ayuden a descubrir en estos momentos la presencia viva de Jesús en medio de nuestra experiencia de fracaso y fragilidad. Los cristianos saldremos de esta crisis acrecentando nuestra confianza en Jesús. Hoy no somos capaces de sospechar su fuerza para sacarnos del desaliento y la desesperanza. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

AO AMANHECER

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O epílogo do evangelho de João recolhe um relato do encontro de Jesus ressuscitado com os Seus discípulos na margem do lago da Galileia. Quando se redata, os cristãos estão a viver momentos difíceis de prova e perseguição: alguns renegam a sua fé. O narrador quer reavivar a fé dos seus leitores.

Aproxima-se a noite e os discípulos saem a pescar. Não estão os Doze. O grupo desfez-se ao ser crucificado o seu Mestre. Estão de novo com os barcos e as redes que tinham deixado para seguir Jesus. Tudo terminou. De novo estão sós.

A pesca resulta num fracasso completo. O narrador realça-o com intensidade: “Saíram, embarcaram e aquela noite não colheram nada”. Voltam com as redes vazias. Não é esta a experiência de não poucas comunidades cristãs que vêm como se debilitam as suas forças e a sua capacidade evangelizadora?

Com frequência, os nossos esforços no meio de uma sociedade indiferente mal obtêm resultados. Também nós constatamos que as nossas redes estão vazias. É fácil a tentação do desalento e do desespero. Como sustentar e reavivar a nossa fé?

Neste contexto de fracasso, o relato diz que “estava a amanhecer quando Jesus se apresentou na margem”. No entanto, os discípulos não o reconhecem a partir do barco. Talvez seja a distância, talvez a bruma do amanhecer, e, sobre tudo, os seus corações entristecidos que lhes impedem de ver. Jesus fala com eles, mas “não sabiam que era Jesus”.

Não é este um dos efeitos mais perniciosos da crise religiosa que estamos a sofrer? Preocupados por sobreviver, constatando cada vez mais a nossa debilidade, não nos resulta fácil reconhecer entre nós a presença de Jesus ressuscitado, que nos fala desde o Evangelho e nos alimenta na celebração da ceia eucarística.

É o discípulo mais querido de Jesus o primeiro que o reconhece: “É o Senhor!”. Não estão sós. Tudo pode começar de novo. Tudo pode ser diferente. Com humildade mas com fé, Pedro reconhecerá o seu pecado e confessará o seu amor sincero a Jesus: “Senhor, Tu sabes que te quero”. Os demais discípulos não podem sentir outra coisa.

Nos nossos grupos e comunidades cristãs necessitamos de testemunhas de Jesus. Crentes que, com a sua vida e a sua palavra nos ajudem a descobrir nestes momentos a presença viva de Jesus no meio da nossa experiência de fracasso e fragilidade. Os cristãos, sairemos desta crise acrescentando s nossa confiança em Jesus. Hoje não somos capazes de imaginar a Sua força para nos tirar do desalento e do desespero

 

ALL’ALBA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Nell’epilogo dell’evangelo di Giovanni si riporta un racconto dell’incontro di Gesù risorto con i discepoli sulle rive del lago di Galilea. Quando viene redatto, i cristiani stanno vivendo momenti difficili di prova e persecuzioni: alcuni rinnegano la loro fede. Il narratore vuole ravvivare la fede dei suoi lettori.

Si avvicina la notte e i discepoli escono a pescare. Non sono i Dodici. Il gruppo si è spezzato con la crocifissione del Maestro. Sono di nuovo sulle barche con le reti che avevano lasciato per seguire Gesù. Tutto è finito. Di nuovo sono soli.

La pesca risulta un fallimento completo. Il narratore lo sottolinea con forza: Uscirono e salirono sulla barca; ma quella notte non presero nulla. Tornano con le reti vuote. Non è questa l’esperienza di non poche comunità cristiane che vedono come vengono meno le loro forze e la loro capacità di evangelizzazione?

Spesso, i nostri sforzi in mezzo a una società indifferente ottengono poco risultato. Anche noi costatiamo che le nostre rete sono vuote. È facile la tentazione dello scoraggiamento e della disperazione. Come sostenere e ravvivare la nostra fede?

In questo contesto di fallimento, il racconto dice che già era l’alba quando Gesù stette sulla riva. I discepoli, però, non lo riconoscono dalla barca. Forse è la distanza, forse la bruma dell’alba, e, soprattutto è il loro cuore intristito che impedisce loro di vederlo. Gesù sta parlando con loro, ma i discepoli non si erano accorti che era Gesù.

Non è questo uno degli effetti più perniciosi della crisi religiosa che stiamo soffrendo?Preoccupati di sopravvivere, costatando sempre più la nostra debolezza, non ci risulta facile riconoscere in mezzo a noi la presenza di Gesù risorto, che ci parla dall’Evangelo e ci alimenta nella celebrazione della cena eucaristica.

È il discepolo più amato da Gesù, il primo che lo riconosce: È il Signore! Non sono soli. Tutto può incominciare di nuovo. Tutto può essere diverso. Con umiltà, ma con fede. Pietro riconoscerà il suo peccato e confesserà il suo amore sincero a Gesù: Signore, tu lo sai che ti voglio bene. Gli altri discepoli non possono sentire altro.

Nei nostri gruppi e comunità cristiane abbiamo bisogno di testimoni di Gesù. Credenti che, con la loro vita e la loro parola ci aiutino a scoprire in questi momenti la presenza viva di Gesù in mezzo alla nostra esperienza di fallimento e fragilità. Noi cristiani usciremo da questa crisi aumentando la nostra fiducia in Gesù. Oggi non siamo capaci d’immaginare la sua forza per uscire dallo scoraggiamento e dalla sfiducia.

 

A L’AUBE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

L’épilogue de l’évangile de Jean recueille le récit de la rencontre de Jésus ressuscité avec ses disciples au bord du lac de Galilée. Au moment de sa rédaction, les chrétiens sont en train de vivre un temps difficile d’épreuve et de persécution : quelques uns renient leur foi. Le narrateur veut raviver la foi de ses lecteurs.

La nuit tombe et les disciples partent à la pêche. Tous les Douze ne sont pas là. A la crucifixion du Maître, le groupe s’est brisé. Ils retrouvent à nouveau les barques et les filets qu’ils avaient quittés pour suivre Jésus. Tout est fini. Ils se retrouvent à nouveau tout seuls.

La pêche est un échec complet. Le narrateur le fait remarquer avec force : « Ils partirent au large et ils ne prirent rien cette nuit-là » Ils reviennent, les filets vides. Cette expérience, n’est-elle pas celle de nombreuses communautés chrétiennes qui voient leurs forces et leur capacité d’évangélisation s’affaiblir ?

Souvent, nos efforts, dans une société indifférente, produisent à peine des résultats. Nous constatons aussi que nos filets sont vides. Elle est facile la tentation du découragement et du manque d’espérance. Comment soutenir et raviver notre foi ?

Dans ce contexte d ‘échec, le récit dit “ que c’est à l’aube que Jésus se présente sur la rive”. Cependant, les disciples, depuis leur barque, ne le reconnaissent pas. C’est peut-être la distance, ou le brouillard du petit matin et surtout c’est leur cœur attristé qui les empêche de le voir. Jésus parle avec eux, mais « ils ne savaient pas que c’était lui ».

N’est-ce pas là l’un des effets le plus pernicieux de la crise religieuse que nous subissons actuellement? Préoccupés pour notre survie, constatant de plus en plus notre faiblesse, il ne nous est pas facile de reconnaître parmi nous la présence de Jésus ressuscité, lui qui nous parle dans son Evangile et qui nous nourrit dans la célébration de la cène eucharistique.

C’est le disciple bien-aimé de Jésus qui le reconnaît en premier : « C’est le Seigneur ! ». Ils ne sont pas seuls. Tout peut recommencer. Tout peut devenir différent. Humblement mais avec foi, Pierre reconnaîtra son péché et confessera son amour sincère envers Jésus : « Seigneur, tu sais que je t’aime ». Les autres disciples ne peuvent pas éprouver un autre sentiment.

Dans nos groupes et dans nos communautés chrétiennes nous avons besoin de témoins. Des croyants dont la vie et la parole nous aident à découvrir en ces moments la présence vivante de Jésus au milieu de notre expérience d’échec et de fragilité. C’est en augmentant notre confiance en Jésus, que nous, chrétiens, nous surmonterons cette crise. Nous ne sommes pas capables aujourd’hui de saisir la force de cette confiance en Jésus pour nous sortir du découragement et du désarroi.

AT DAYBREAK

José Antonio Pagola.

In the epilogue of John’s Gospel, we find an account of the meeting between the resurrected Jesus and his disciples on the banks of the Sea of Galilee. When this epilogue was being redacted, the early Christians were living through difficult times of testing and persecution: some abandon their faith. The narrator wants to bring his readers’ faith back to life.

Night falls and the disciples go out fishing. These aren’t the Twelve. That group has broken apart when their Master was crucified. They’re back with the boats and nets that they had left behind to follow Jesus. It’s all over. They’re alone again.

The fishing has been a total disaster. The narrator underlines it forcefully: “They went out, got into the boat, but caught nothing that night”. They’re coming back with empty nets. Isn’t this the experience of all too many Christian communities who see how weak their efforts and evangelizing capabilities are?

Very often our efforts in the midst of an indifferent society barely go anywhere. We also can attest that our nets are empty. It’s easy to be tempted by discouragement and hopelessness. How to sustain and resuscitate our faith?

In this context of failure, the Gospel account says that “it was just dawning when Jesus stood there on the shore”. However the disciples didn’t recognize him from their boat. Maybe it’s the distance, maybe the mist of the dawn, and above all their saddened hearts that keep them from seeing him. Jesus speaks to them, but “they did not realize that it was Jesus”.

Isn’t this one of the most harmful effects of the religious crisis that we’re going through? Worried about surviving, facing our weakness at every turn, it’s hard to recognize the presence of the resurrected Jesus among us , the Jesus who speaks to us from the Gospel and who feeds us in the celebration of the Eucharistic meal.

It is the beloved disciple who is the first to recognize him: “It’s the Lord!” They aren’t alone. Everything can begin again. Everything can be different. Humbly but faithfully Peter will acknowledge his sin and confess his sincere love to Jesus: “Lord, you know that I love you”. The other disciples can’t help but feel the same.

In our groups and our Christian communities we need witnesses of Jesus: believers who by their life and their word help us to discover in our times the living presence of Jesus in the midst of our experience of failure and weakness. We Christians will come out of this crisis as we grow in our confidence in Jesus. Today we can’t begin to imagine how strong he is to pull us out of discouragement and hopelessness.

EGUNSENTIAN

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Joanen ebanjelioaren epilogoak, Jesus berpiztuak eta ikasleek, Galileako aintziraren ertzean, egin duten topo egite bat dakar. Kontakizun hori idatzi denean, kristauak momentu gogorrak ari dira bizitzen: probaldia eta pertsekuzioa; batzuek uko egin diote fedeari. Kontalariak irakurleen fedea biziberritu nahi du.

Hurbil da iluna eta ikasleak arrantzura irten dira. Ez daude Hamabiak. Taldea hautsi egin da haien Maisua gurutzean josi dutenean. Jesusi jarraitzeko alde batera utziak zituzten beren ontzi eta sareetara itzuli dira. Bukatu da dena. Bakarrik daude berriro.

Arrantzua erabateko porrota izan da. Kontalariak indartsu azpimarratu du: «Irten ziren, ontziratu ziren eta gau hartan ez zuten ezertxo ere harrapatu». Sareak hutsik itzuli dira. Ez ote da hau bera kristau-elkarte ez gutxiren esperientzia, beren indar eta ahalmen ebanjelizatzaileak ahuldurik ikustean?

Sarritan, gizarte axolagabearen barnean doi-doi izaten du emaitzarik gure ahaleginak. Geuk ere sareak hutsik direla egiaztatzen dugu. Aise sor daiteke adore-faltaren eta etsipenaren tentazioa. Nola eutsi geure fedeari eta biziberritu hura?

Porrotaren testuinguru honetan, kontakizunak dio «eguna argitzen ari zela, Jesus aintzira-ertzean agertu zenean». Alabaina, ikasleek ez diote antzeman ontzitik. Agian distantziagatik, agian egunsentiko lainoagatik eta, seguruena, bihotzeko tristurak ikustea galarazten dielako. Jesus hizketan ari zaie, baina «ez zekiten Jesus zela».

Ez ote hau bera jasaten ari garen krisi erlijiosoaren ondorio kaltegarrienetako bat? Nola biziraungo kezkaturik, geure ahuldadea gero eta argiago egiaztaturik, ez zaigu gauza batere erraza gertatzen Jesus berpiztuaren presentzia geure baitan hautematea, Ebanjeliotik mintzo zaigunean eta eukaristi afariaz elikatzen gaituenean.

Jesusek maite duen ikasle hura izan da lehenik antzeman diona: «Jauna da!» Ez daude bakarrik. Dena has daiteke berriro. Dena izan daiteke desberdin. Apaltasunez baina fedez, Pedrok aitortuko du bere bekatua eta agertuko dio Jesusi bere zinezko maitasuna: «Jauna, zuk badakizu maite zaitudala». Gainerako ikasleek ezin sentitu dute horixe besterik.

Geure kristau-talde eta elkarteetan Jesusen lekukoren beharra dugu. Geure porrotaren eta ahuldadearen esperientziaren erdian, beren bizieraz eta hitzez Jesusen presentzia bizia aurkitzen lagunduko diguten fededunen beharra dugu. Jesusekiko geure konfiantza hazirik irtengo gara kristauok krisialdi honetatik. Gaur ez gara gai barruntatzeko konfiantza horrek zer-nolako indarra duen, adore-falta eta etsipen horretatik irteten laguntzeko.

 

A L’ALBA

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

A l’epíleg de l’evangeli de Joan es recull un relat de la trobada de Jesús ressuscitat amb els seus deixebles a la vora del llac de Galilea. Quan es redacta, els cristians estan vivint moments difícils de prova i persecució: alguns reneguen de la seva fe. El narrador vol revifar la fe dels seus lectors.

S’acosta la nit i els deixebles surten a pescar. No són els Dotze. El grup s’ha trencat en ser crucificat el seu Mestre. Estan de nou amb les barques i les xarxes que havien deixat per seguir Jesús. Tot s’ha acabat. De nou estan sols.

La pesca és un fracàs complet. El narrador ho subratlla amb força: “Sortiren, doncs, i pujaren a la barca, però aquella nit no van pescar res”. Tornen amb les xarxes buides. No és aquesta l’experiència de no poques comunitats cristianes que veuen com es debiliten les seves forces i la seva capacitat evangelitzadora?

Sovint, els nostres esforços enmig d’una societat indiferent gairebé no obtenen resultats. També nosaltres constatem que les nostres xarxes estan buides. És fàcil la temptació del desànim i la desesperança. Com sostenir i revifar la nostra fe?

En aquest context de fracàs, el relat diu que “quan va despuntar el dia, Jesús es presentà vora el llac”. No obstant això, els deixebles no el reconeixen des de la barca. Potser és la distància, potser la boira de l’alba, i, sobretot, el seu cor entristit el que els impedeix veure. Jesús està parlant amb ells, però “no s’adonaven que fos ell”.

No és aquest un dels efectes més perniciosos de la crisi religiosa que estem patint? Preocupats per sobreviure, constatant cada vegada més la nostra debilitat, no ens resulta fàcil reconèixer entre nosaltres la presència de Jesús ressuscitat, que ens parla des de l’Evangeli i ens alimenta en la celebració del sopar eucarístic.

És el deixeble més estimat per Jesús el primer que el reconeix: “És el Senyor!”. No estan sols. Tot pot començar de nou. Tot pot ser diferent. Amb humilitat però amb fe, Pere reconeixerà el seu pecat i confessarà el seu amor sincer a Jesús: “Senyor, tu saps que t’estimo”. Els altres deixebles no poden sentir res més.

En els nostres grups i comunitats cristianes necessitem testimonis de Jesús. Creients que, amb la seva vida i la seva paraula ens ajudin a descobrir en aquests moments la presència viva de Jesús enmig de la nostra experiència de fracàs i fragilitat. Els cristians sortirem d’aquesta crisi augmentant la nostra confiança en Jesús. Avui no som capaços de sospitar la seva força per treure’ns del desànim i la desesperança.

AO AMENCER

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

No epílogo do evanxeo de Xoán recóllese un relato do encontro de Xesús resucitado cos seus discípulos nas beiras do lago Galilea.

Cando se redacta, os cristiáns están a viviren momentos difíciles de proba e persecución: algúns renegan da súa fe. O narrador quere reavivar a fe dos seus lectores.

Achégase a noite e os discípulos saen pescar. Non están os Doce. O grupo rompeuse ao ser crucificado o seu Mestre. Están de novo coas barcas e as redes que deixaran para seguiren a Xesús. Todo terminou. De novo están sos.

A pesca resulta un fracaso completo. O narrador sublíñao con forza: “Saíron, embarcaron e aquela noite non colleron nada”. Volven coas redes baleiras.

Non é esta a experiencia de non poucas comunidades cristiás que ven como se debilitan as súas forzas e a súa capacidade evanxelizadora?

Con frecuencia, os nosos esforzos no medio dunha sociedade indiferente apenas obteñen resultados. Tamén nós constatamos que as nosas redes están baleiras.

É fácil a tentación do desalento e a desesperanza. Como soster e reavivarmos a nosa fe?

Neste contexto de fracaso, o relato di que “estaba amencendo cando Xesús se presentou na beira”. Con todo, os discípulos non o recoñecen desde a barca. Talvez é a distancia, talvez a bruma do amencer, e, sobre todo, o seu corazón entristecido é quen lles impide velo. Xesús está falando con eles, pero “non sabían que era Xesús”.

Non é este un dos efectos máis perniciosos da crise relixiosa que estamos a sufrir? Preocupados por sobrevivirmos, constatando cada vez máis a nosa debilidade, non nos resulta doado recoñecermos entre nós a presenza de Xesús resucitado, que nos fala desde o Evanxeo e nos alimenta na celebración da cea eucarística.

O discípulo máis querido por Xesús é o primeiro que o recoñece:”É o Señor!”. Non están sos. Todo pode empezar de novo. Todo pode ser diferente. Con humildade, pero con fe, Pedro recoñecerá o seu pecado e confesará o seu amor sincero a Xesús:”Señor, ti sabes que che quero”. Os demais discípulos non poden sentiren outra cousa.

Nos nosos grupos e comunidades cristiás necesitamos testemuñas de Xesús. Crentes que, coa súa vida e a súa palabra nos axuden a descubrirmos nestes intres a presenza viva de Xesús no medio da nosa experiencia de fracaso e fraxilidade. Os cristiáns sairemos desta crise acrecentando a nosa confianza en Xesús. Hoxe non somos capaces de sospeitar a súa forza para sacarnos do desalento e da desesperanza.

黎明时分

若瑟×安多尼帕戈拉. 译者: 宁远

在若望福音的结尾部分,有一段描述复活的耶稣与门徒们在加里肋亚湖畔相遇的叙述。当撰写这段历史时,初期教会的基督徒们正处在迫害与考验的困难时刻:一些人否认他们的信仰。作者想要激励他的读者们重活他们的信仰。

天黑了,门徒们出去捕鱼。并非12个人都在,团体已经因着他们老师的被钉而解散了。当初为了追随耶稣而舍弃的船和网再次出现了。一切都已经结束了,他们又回到了最初的孤立无援。

捕鱼毫无收获,彻底的失败。作者用力强调这一点:“他们便出去,上了船;但那一夜什么也没捕到”,拖着空网打算返回。这不正是许多团体看到他们的福传能力越来越弱时的感受吗?

很多时候,在一个冷漠而无动于衷的社会中,我们的力量显得微不足道,当我们看到我们的网中空无一物时,很容易觉得气馁、绝望。如何能继续维持并重新活出我们的信仰呢?

在人的努力已经失败时,经上说“凌明时分,耶稣站在岸边”。然而,门徒们从船上没有认出他来。也许是因为离得太远,也许是因为凌晨的雾,尤其是因为忧伤的心灵使他们认不出耶稣来。耶稣跟他们说话,可他们不知道那是耶稣。

这不正是我们所面临的信仰危机最严重的伤害之一吗?为能够勉强活下去而努力挣扎,越来越感受到自身的软弱无能,越来越难以认出复活的耶稣在我们中的临在,尽管他不断地从福音向我们说话,在晚餐祭献中以圣体滋养我们。

是耶稣所爱的门徒第一个认出他来:“是主”。他们并不孤单。一切都可以重新开始,一切都有改变的可能。谦虚,但满怀信德,伯多禄承认他的罪,宣认他对耶稣真诚的爱:“主,你知道我爱你”。其他的门徒们不可能说出相反的话来。

在我们的基督徒团体中,我们需要耶稣的见证人,即当我们经验到失败与软弱无能时,那些以自己的生活和言语帮助我们认出耶稣的临在的信友。当我们更加信赖耶稣时,我们将走出这个危机。今天,为走出气馁与失败,我们不能怀疑他的能力。

De la duda a la fe

Publicado: 3 abril, 2013 en BIBLIA
Etiquetas: , , , , ,

duda2 Pascua (C) Juan 20, 19-31
DE LA DUDA A LA FE
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 03/04/13.- El hombre moderno ha aprendido a dudar. Es propio del espíritu de nuestros tiempos cuestionarlo todo para progresar en conocimiento científico. En este clima la fe queda con frecuencia desacreditada. El ser humano va caminando por la vida lleno de incertidumbres y dudas.

Por eso, todos sintonizamos sin dificultad con la reacción de Tomás, cuando los otros discípulos le comunican que, estando él ausente, han tenido una experiencia sorprendente: “Hemos visto al Señor”. Tomás podría ser un hombre de nuestros días. Su respuesta es clara: “Si no lo veo…no lo creo”.

Su actitud es comprensible. Tomás no dice que sus compañeros están mintiendo o que están engañados. Solo afirma que su testimonio no le basta para adherirse a su fe. Él necesita vivir su propia experiencia. Y Jesús no se lo reprochará en ningún momento.

Tomás ha podido expresar sus dudas dentro de grupo de discípulos. Al parecer, no se han escandalizado. No lo han echado fuera del grupo. Tampoco ellos han creído a las mujeres cuando les han anunciado que han visto a Jesús resucitado. El episodio de Tomás deja entrever el largo camino que tuvieron que recorrer en el pequeño grupo de discípulos hasta llegar a la fe en Cristo resucitado.

Las comunidades cristianas deberían ser en nuestros días un espacio de diálogo donde pudiéramos compartir honestamente las dudas, los interrogantes y búsquedas de los creyentes de hoy. No todos vivimos en nuestro interior la misma experiencia. Para crecer en la fe necesitamos el estímulo y el diálogo con otros que comparten nuestra misma inquietud.

Pero nada puede remplazar a la experiencia de un contacto personal con Cristo en lo hondo de la propia conciencia. Según el relato evangélico, a los ocho días se presenta de nuevo Jesús. No critica a Tomás sus dudas. Su resistencia a creer revela su honestidad. Jesús le muestra sus heridas.

No son “pruebas” de la resurrección, sino “signos” de su amor y entrega hasta la muerte. Por eso, le invita a profundizar en sus dudas con confianza: “No seas incrédulo, sino creyente”. Tomas renuncia a verificar nada. Ya no siente necesidad de pruebas. Solo sabe que Jesús lo ama y le invita a confiar: “Señor mío y Dios mío”.

Un día los cristianos descubriremos que muchas de nuestras dudas, vividas de manera sana, sin perder el contacto con Jesús y la comunidad, nos pueden rescatar de una fe superficial que se contenta con repetir fórmulas, para estimularnos a crecer en amor y en confianza en Jesús, ese Misterio de Dios encarnado que constituye el núcleo de nuestra fe. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

DA DÚVIDA À FÉ

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O homem moderno aprendeu a duvidar. É próprio do espírito dos nossos tempos questionar tudo para progredir em conhecimento científico. Neste clima a fé fica com frequência desacreditada. O ser humano caminha pela vida cheio de incertezas e dúvidas.

Por isso, todos nos sintonizamos sem dificuldade com a reação de Tomé, quando os outros discípulos lhe comunicam que, estando ele ausente, tiveram uma experiência surpreendente: “Temos visto al Senhor”. Tomé poderia ser um homem dos nossos dias. A sua resposta é clara: “Se não o vejo…não creio”.

A sua atitude é compreensível. Tomé não diz que os seus companheiros estão a mentir ou que estão enganados. Apenas afirma que o seu testemunho não lhe basta para aderir à sua fé. Ele necessita viver a sua própria experiência. E Jesus não o recriminará em nenhum momento.

Tomé pode expressar as suas dúvidas dentro do grupo de discípulos. Ao que parece, não se escandalizaram. Não o expulsam para fora do grupo. Tampouco eles acreditaram nas mulheres quando lhes anunciaram que viram Jesus ressuscitado. O episódio de Tomé deixa antever o longo caminho que tiveram que percorrer no pequeno grupo de discípulos até chegar à fé em Cristo ressuscitado.

As comunidades cristãs deveriam ser nos nossos dias um espaço de diálogo onde poderíamos partilhar honestamente as dúvidas, as interrogações e as dos crentes de hoje. Nem todos vivemos no nosso interior a mesma experiência. Para crescer na fé necessitamos do estímulo e o diálogo com outros que partilham a nossa mesma inquietação.

Mas nada pode substituir a experiência de um contato pessoal com Cristo no fundo da própria consciência. Segundo o relato evangélico, aos oito dias apresenta-se de novo Jesus. Não critica a Tomé as suas dúvidas. A sua resistência em acreditar revela a sua honestidade. Jesus mostra-lhe as Suas feridas.

Não são “provas” da ressurreição, mas “sinais” do Seu amor e entrega até à morte. Por isso, o convida a aprofundar as suas dúvidas com confiança: “Não sejas incrédulo, mas crente”. Tomé renuncia a verificar mais nada. Já não sente necessidade de provas. Só sabe que Jesus o ama e o convida a confiar: “Senhor meu e Deus meu”.

Um dia os cristãos, descobriremos que muitas das nossas dúvidas, vividas de forma sã, sem perder o contato com Jesus e a comunidade, nos pode resgatar de uma fé superficial que se contenta em repetir fórmulas, para estimular-nos a crescer em amor e em confiança em Jesus, esse Mistério de Deus encarnado que constitui o núcleo da nossa fé.

 

DAL DUBBIO ALLA FEDE

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

L’uomo moderno ha imparato a dubitare. È tipico dello spirito dei nostri tempi mettere tutto in questione per progredire nella conoscenza scientifica. In questo clima la fede resta frequentemente screditata. L’essere umano va camminando nella vita pieno di incertezze e dubbi.

Per questo, tutti ci sintonizziamo senza difficoltà con la reazione di Tommaso, quando gli altri discepoli gli comunicano che, lui assente, hanno avuto una sorprendente esperienza: Abbiamo visto il Signore. Tommaso potrebbe essere un uomo dei nostri giorni. La sua risposta è chiara: Se non vedo… non credo.

Il suo atteggiamento è comprensibile. Tommaso non dice che i suoi compagni stanno mentendo o che si sono ingannati. Afferma solo che la loro testimonianza non gli basta per aderire alla loro fede. È necessario che viva la propria esperienza. E Gesù non glielo rimprovererà mai.

Tomaso ha potuto esprimere i suoi dubbi all’interno del gruppo dei discepoli. Non sembra che se ne siano scandalizzati. Non l’hanno cacciato fuori del gruppo. Nemmeno loro hanno creduto alle donne quando hanno annunciato di aver visto Gesù risorto. L’episodio di Tommaso lascia intravedere il lungo cammino che dovettero percorrere nel piccolo gruppo dei discepoli per arrivare alla fede in Cristo risorto.

Le comunità cristiane dovrebbero essere ai nostri giorni uno spazio di dialogo in cui poter condividere onestamente i dubbi, gli interrogativi e le ricerche dei credenti di oggi. Non tutti viviamo dentro di noi la stessa esperienza. Per crescere nella fede abbiamo bisogno dello stimolo e del dialogo con altri che condividono la nostra stessa inquietudine.

Niente, però, può rimpiazzare l’esperienza di un contatto personale con Cristo nel profondo della propria coscienza. Secondo il racconto evangelico, otto giorni dopo si presenta di nuovo Gesù. Non rimprovera a Tommaso i suoi dubbi. La sua resistenza a credere rivela la sua onestà. Gesù gli mostra le sue ferite.

Non sono “prove” della risurrezione, ma “segni” del suo amore e del suo consegnarsi fino alla morte. Per questo lo invita ad andare a fondo nei suoi dubbi con fiducia: Non essere incredulo, ma credente. Tommaso rinuncia a ogni verifica. Non sente più il bisogno di prove. Sa soltanto che Gesù lo ama e lo invita ad avere fiducia: Signore mio e Dio mio.

Un giorno noi cristiani scopriremo che molti dei nostri dubbi, vissuti in maniera sana, senza perder il contatto con Gesù e la comunità, ci possono riscattare da una fede superficiale che si contenta di ripetere formule, per stimolarci a crescere nell’amore e nella fiducia in Gesù, questo Mistero di Dio incarnato che costituisce il nucleo della nostra fede.

 

DU DOUTE A LA FOI

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

L’homme moderne a appris à douter. C’est propre à l’esprit de notre temps de tout mettre en question pour progresser dans la connaissance scientifique. Dans ce contexte, la foi est souvent discréditée. L’être humain chemine à travers la vie plein d’incertitudes et de doutes.

C’est pourquoi nous sommes tous facilement en accord avec la réaction de Thomas, lorsque les autres disciples lui communiquent qu’en son absence, ils ont vécu une expérience surprenante : « Nous avons vu le Seigneur »… Thomas pourrait bien être un homme de notre temps. Sa réponse est claire : « Si je ne le vois pas… je n’y croirai pas ».

Son attitude est compréhensible. Thomas ne dit pas que ses compagnons sont en train de mentir ou qu’ils se trompent. Il affirme seulement que leur témoignage ne lui suffit pas pour adhérer à leur foi. Il a besoin de vivre sa propre expérience. Et Jésus ne le lui reprochera à aucun moment.

Thomas a pu exprimer ses doutes au sein du groupe des disciples. Et apparemment, ceux-ci n’ont pas été scandalisés. Ils ne l’ont pas renvoyé du groupe. Eux-mêmes n’ont pas cru non plus les femmes qui leur annonçaient avoir vu Jésus ressuscité. L’épisode de Thomas laisse entrevoir le long chemin qu’ils ont eu à parcourir dans le petit groupe de disciples pour arriver à la foi en Jésus Christ ressuscité.

Les communautés chrétiennes devraient être aujourd’hui des espaces de dialogue où les croyants de notre temps pourraient partager honnêtement leurs doutes, leurs interrogations et leurs recherches. Nous ne vivons pas tous intérieurement la même expérience. Pour grandir dans la foi, nous avons besoin de la stimulation et du dialogue avec d’autres personnes qui partagent notre même inquiétude.

Mais rien ne peut remplacer l’expérience d’un contact personnel avec le Christ au plus profond de notre conscience. Selon le récit évangélique, huit jours après, Jésus se présente à nouveau. Il ne critique pas les doutes de Thomas. Sa résistance à croire révèle son honnêteté. Jésus lui montre ses blessuresCe ne sont pas des “preuves” de la résurrection mais des « signes » de son amour et du don de sa vie jusqu’à la mort. C’est pourquoi, il l’invite à approfondir ses doutes avec confiance : « Ne sois pas incrédule ; sois croyant » Thomas renonce à vérifier quoi que ce soit. Il ne sent plus le besoin de preuves. Il sait seulement que Jésus l’aime et qu’il l’invite à faire confiance : « Mon Seigneur et mon Dieu ».

Nous chrétiens, nous découvrirons un jour que le fait de vivre beaucoup de nos doutes d’une façon saine, sans perdre le contact avec Jésus et avec la communauté, peut nous racheter d’une foi superficielle, qui se contente de la répétition de formules et nous stimuler à croître dans l’amour et dans la confiance en Jésus, ce Mystère du Dieu incarné qui constitue le noyau de notre foi.

 

FROM DOUBT TO FAITH

José Antonio Pagola.

We modern people have learned to doubt. It’s a normal part of the spirit of our times to question everything, in order to progress in scientific knowledge. In this environment, faith is often disaccredited. Each person goes through life full of uncertainties and doubts.

This is why we easily identify with Thomas’ reaction when the other disciples let him know that while he was absent, they have had a surprising experience: “We have seen the Lord.” Thomas could be someone of our own time. His response is clear: “If I don’t see it… I won’t believe it.”

His attitude is understandable. Thomas doesn’t say that his companions are lying or that they’re mistaken. He just states that their testimony isn’t enough for him to follow their faith. He needs to live his own experience. And Jesus won’t reproach him for this at all.

Thomas has been able to express his doubts within the group of disciples. It seems that they aren’t scandalized by this. They haven’t thrown him out of the group. They themselves didn’t believe the women when these announced that they had seen the Risen Jesus. This episode with Thomas gives us a glimpse of the long journey that the small group of disciples had to walk until they arrived at a belief in the Risen Christ.

In our own day Christian communities ought to be an open space for dialogue where today’s faithful would be able to share honestly our doubts, questions, searchings. Not everyone lives the same experience in his or her inner life. In order to grow in our faith we need encouragement from and dialogue with others who share our same concerns.

But nothing can replace the experience of a personal contact with Christ in the depths of our own conscience. According to the Gospel account, eight days later Jesus comes again. He doesn’t criticize Thomas for his doubts. His resistance to believe shows his honesty. Jesus shows him his wounds.

They aren’t ‘proofs’ of the resurrection, but ‘signs’ of his love and his giving of self even unto death. That’s why he invites Thomas to go deeper into his doubts with trust: “Don’t be unbelieving, but believe.” Thomas lets go of proving anything. He no longer feels the need for proofs. He only knows that Jesus loves him and invites him to trust: “My Lord and my God.”

One day we Christians will discover that many of our doubts, if lived out in a healthy way, without losing contact with Jesus and the community, can rescue us from a superficial faith that is happy to just repeat formulas, and we will feel encouraged to grow in love and in trust of Jesus, that Mystery of the Incarnate God that is at the heart of our faith.

 

DUDA-MUDATIK FEDERA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Gizaki modernoak ikasi du duda-mudarik izaten. Gure garai honetako espirituak bere berea du dena zalantzan jartzea, ezagutza zientifikoan aurrera egiteko. Ingurugiro honetan fedearen izena lausoturik gelditzen da sarritan. Gizakia ziurtasun-gabezia eta duda-muda artean bizi da.

Horregatik, guztiok sintonizatzen dugu, nekerik gabe, Tomasek izan duen erreakzioarekin, beste ikasleek aditzera eman diotenean, bera kanpoan zelarik, esperientzia txundigarria izan dutela: «Jauna ikusi diagu». Eta hark gordin erantzun die: «Ikusten ez baduk, ez diat sinetsiko».

Ulergarria da haren jarrera. Tomasek ez dio lagunak gezurretan ari direnik edo engainatu nahi dutenik. Soilik dio, ez duela aski haien testigantza, haien fedeari atxikitzeko. Bere esperientzia bizi beharra du. Eta Jesusek ez dio aurpegiratuko inoiz ere.

Tomasek aukera izan du bere duda-muda adierazteko ikasleen taldean. Itxuraz, haiek ere ez dira eskandalizatu. Ez dute taldetik kanporatu. Berek ere ez diete sinetsi emakumeei, Jesus berpizturik ikusi dutela adierazi dietenean. Tomasen pasadizo honek barruntarazten digu, ikasleen talde txiki hark ibilbide luzea egin behar izan zuela Kristo berpiztuagan sinestera iristeko.

Kristau-elkarteek, gure egunotan, elkarrizketarako gune izan beharko lukete, fededunen duda-mudak, galdekizunak eta bilaketak era jatorrean partekatu ahal izateko. Ez dugu bizi guztiok, geure barnean, esperientzia bera. Fedean hazten joateko, beharrezkoak ditugu estimulua eta elkarrizketa gure kezka bera bizi dutenekin.

Alabaina, ezin ordeztu du ezerk ere Kristorekin, bihotz-hondoan, norberak bizi izandako harreman pertsonala. Ebanjelioko kontakizunaren arabera, handik zortzi egunera berriro aurkeztu zaie Jesus. Tomasi ez dio aurpegiratu bere duda-muda. Sinesteko agertu duen gogortasunaz bere ondradutasuna azaldu du. Jesusek bere zauriak erakutsi dizkio.

Ez dira piztueraren «froga», baizik eta seinale dira, Jesusen maitasunaren eta heriotzaraino bere burua eskaini izanaren seinale. Horregatik, bere duda-mudak konfiantzaz sakontzera gonbidatu du: «Ez izan sinesgabe, baizik sinestedun». Eta Tomasek uko egin dio ezer egiaztatu behar izateari. Ez du jada froga-beharrik. Soilik badaki Jesusek maite duela eta konfiantza izatera gonbidatzen duela: «Ene Jauna eta ene Jainkoa».

Halako batean kristauek jakingo dugu ezen geure duda-mudetarik askok, era sanoan eta Jesusekiko eta elkartearekiko harremanak hautsi gabe bizi baditugu, azaleko fede batetik, hau da, formula hutsak errepikatzearekin aski izaten duen fede batetik, ateratzen lagunduko digutela, eta haztera eragingo digutela Jesusekiko maitasunean eta konfiantzan; alegia, gure fedearen muina den gizon egindako Jainkoaren misterio horretan haztera eragingo digutela.

 

DEL DUBTE A LA FE

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

L’home modern ha après a dubtar. És propi de l’esperit dels nostres temps qüestionar-ho tot per a progressar en coneixement científic. En aquest clima la fe queda sovint desacreditada. L’ésser humà va caminant per la vida ple d’incerteses i de dubtes.

Per això, tots sintonitzem sense dificultat amb la reacció de Tomàs, quan els altres deixebles li comuniquen que, mentre era absent, han tingut una experiència sorprenent: “Hem vist el Senyor”. Tomàs podria ser un home dels nostres dies. La seva resposta és clara: “Si no ho veig … no ho crec”.

La seva actitud és comprensible. Tomàs no diu que els seus companys estan mentint o que estan enganyats. Només afirma que amb el seu testimoni no en té prou per adherir-se a la seva fe. Ell necessita viure la seva pròpia experiència. I Jesús no li ho retraurà en cap moment.

Tomás ha pogut expressar els seus dubtes dins del grup dels deixebles. Pel que sembla, no s’han escandalitzat. No l’han fet fora fora del grup. Tampoc ells han cregut les dones quan els han anunciat que han vist Jesús ressuscitat. L’episodi de Tomàs deixa entreveure el llarg camí que van haver de recórrer el petit grup de deixebles fins arribar a la fe en Crist ressuscitat.

Les comunitats cristianes haurien de ser en els nostres dies un espai de diàleg on poguéssim compartir honestament els dubtes, els interrogants i recerques dels creients d’avui. No tots vivim en el nostre interior la mateixa experiència. Per créixer en la fe necessitem l’estímul i el diàleg amb altres que comparteixen la nostra mateixa inquietud.

Però res pot reemplaçar l’experiència d’un contacte personal amb Crist al fons de la pròpia consciència. Segons el relat evangèlic, als vuit dies es presenta de nou Jesús. No critica a Tomàs els seus dubtes. La seva resistència a creure revela la seva honestedat. Jesús li mostra les seves ferides.

No són “proves” de la resurrecció, sinó “signes” del seu amor i entrega fins a la mort. Per això, el convida a aprofundir en els seus dubtes amb confiança: “No siguis incrèdul, sigues creient”. Tomas renuncia a verificar res. Ja no sent necessitat de proves. Només sap que Jesús l’estima i el convida a confiar: “Senyor meu i Déu meu!”.

Un dia els cristians descobrirem que molts dels nostres dubtes, viscuts de manera sana, sense perdre el contacte amb Jesús i la comunitat, ens poden rescatar d’una fe superficial que s’acontenta amb repetir fórmules, per estimular-nos a créixer en amor i en confiança en Jesús, aquest Misteri de Déu encarnat que constitueix el nucli de la nostra fe.

 

DA DÚBIDA Á FE

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

O home moderno aprendeu a dubidar. É propio do espírito dos nosos tempos cuestionarmos todo para progresarmos no coñecemento científico. Neste clima a fe fica con frecuencia desacreditada. O ser humano vai camiñando pola vida cheo de incertezas e dúbidas.

Por iso, todos sintonizamos sen dificultade coa reacción de Tomás, cando os outros discípulos lle comunican que, estando el ausente, tiveran unha experiencia sorprendente: “vimos ao Señor”. Tomás podería ser un home dos nosos días. A súa resposta é clara: “Si non o vexo…non o creo”.

A súa actitude é comprensíbel. Tomás non di que os seus compañeiros están mentindo ou que están enganados. Só afirma que o testemuño deles non lle abonda para adherirse á súa fe. El necesita vivir a súa propia experiencia. E Xesús non llo reprochará en ningún momento.

Tomás puido expresar as súas dúbidas dentro de grupo de discípulos. Ao parecer, non se escandalizaron. Non o botaron fóra do grupo. Tampouco eles creron ás mulleres cando lles anunciaron que viran a Xesús resucitado.

O episodio de Tomás deixa entrever o longo camiño que tiveron de percorreren no pequeno grupo de discípulos ata chegaren á fe en Cristo resucitado.

As comunidades cristiás deberían ser nos nosos días un espazo de diálogo onde puidésemos compartirmos honestamente as dúbidas, os interrogantes e procuras dos crentes de hoxe. Non todos vivimos no noso interior a mesma experiencia. Para crecermos na fe necesitamos o estímulo e o diálogo con outros que comparten a nosa mesma inquietude.

Pero nada pode remplazar á experiencia dun contacto persoal con Cristo no fondo da propia conciencia.

Segundo o relato evanxélico, aos oito días preséntase de novo Xesús. Non lle critica a Tomás as súas dúbidas. A súa resistencia a crer revela a súa honestidade. Xesús móstralle as súas feridas.

Non son “probas” da resurrección, senón “signos” do seu amor e entrega ata a morte. Por iso, invítao a profundar nas súas dúbidas con confianza: “Non sexas incrédulo, senón crente”. Tomas renuncia a verificar nada. Xa non sente necesidade de probas. Só sabe que Xesús o ama e invítao a confiar: ” Meu Señor e meu Deus “.

Un día os cristiáns descubriremos que moitas das nosas dúbidas, vividas de xeito san, sen perdermos o contacto con Xesús e coa comunidade, pódennos rescatar dunha fe superficial que se contenta con repetir fórmulas, para estimularnos a crecermos en amor e en confianza en Jesús, ese Misterio de Deus encarnado que constitúe o núcleo da nosa fe.

 

从疑惑到信德

若瑟×安多尼帕戈拉. 译者: 宁远

现代人学会了怀疑一切,这是我们这个时代特有的精神,为能在科技上进步。在这种氛围下,信德时常被置疑。人类正走在一个充满不确定与疑惑的生命旅途上。

因此,我们可以毫无困难地对多默的反应感同身受。当其他门徒们对他说,当他不在时,他们有了一个意想不到的经验“我们看见了主”时,多默的回答很明确:“如果我没有看到……我不信”。多默可以是一个我们这个时代的人。

多默的态度是可以理解的,他没有说他的同伴们正在撒谎或他们被欺骗了,他只是肯定他们的经验不足以使他产生信德,他需要生活自己的经验。耶稣从未因此而指责他。

多默可以在门徒团体中自由地表达他的疑惑。看起来,并没有引起门徒们特别强烈的反应,他们没有因此而把他赶出团体,毕竟当妇女们告诉他们说她们看到了复活的耶稣时,他们也没有相信。多默的事件可以让我们看到为达到对复活的基督的信仰,这个小小的宗徒团体所走过的漫长路程。

在我们今天,基督徒团体应该成为一个可以对话的空间,那里我们可以真诚地分享我们的困惑,疑问与追求。在我们的内心深处,我们并不生活同一信仰经验。为在信德上成长,我们需要他人的鼓励,并和有着同样困惑的人交流对话。

不过,没有任何东西可以取代良心深处与基督个人接触的经验。根据福音记载,八天后耶稣再次显现,他没有指责多默的不信,因为这正体现了他的真诚与忠信。耶稣向他展示了他的伤痕。这些伤痕不是复活的“证据”,而是耶稣的爱与直至死亡的交付的“记号”。因此,他邀请多默以信任深入疑惑:“不要作无信的人,但要做个有信德的人”。多默不再坚持验证任何东西,他已经不再需要任何证据了,他只知道耶稣爱他并邀请他信任:“我主我天主!”

有一天,我们基督徒将会发现我们的许多疑惑,如果以一种健康的方式生活出来,不要失去与耶稣及团体的联系,可以帮助我们超越一种表面的信德,一种满足于重复一些固定的模式的信德,它可以激励我们在爱上与在对耶稣的信仰上成长,正是这降生成人的天主的奥迹组成了我们的信仰的核心。

sepulcro-vacioEL SEPULCRO VACÍO: ENCUENTRO CON LA VIDA
KAREN CASTILLO MAYAGOITIA, karencastillom@hotmail.com
MÉXICO.

ECLESALIA, 01/04/13.-  “El primer día de la semana” (Jn 20,1), queriendo recomenzar la vida, pero aún en la obscuridad, María experimenta la angustia y se entristece porque se han llevado a su Señor; angustia e incertidumbre que rápidamente expresó a quienes sabía que compartían ese mismo sentimiento porque habían también compartido la experiencia de ser discípulos. María no comprende aún la tumba vacía como signo de la vida; la ausencia del cuerpo como presencia de plenitud. No comprende que no se lo habían llevado, sino que él se había levantado, no para irse, sino para permanecer.

Mantenerse frente al sepulcro es mantener la esperanza, es dejar que broten las lágrimas para que fecunden el corazón y se abra a escuchar su nombre. Ser nombrada es descubrirse a sí misma, descubrir cómo su vida es abrazada por el amor de Jesús; es encuentro y saberse y sentirse habitada por el amor del maestro; es bajar de la cruz y comenzar a ver cómo germina el corazón.

Entonces ella abraza también porque el gozo y la alegría están dentro de sí, pero también abraza porque tuvo sensación de vacío. Jesús le pide que no lo tocara más, pidiendo que no se aferrara, pues ya no era necesario porque la había nombrado, su vida sería, desde entonces, vivida y compartida en plenitud. No tocarle es también el desapego incluso de sí misma para vivir en la certeza que sólo da el amor; certeza que le permite escuchar que haber caminado con el maestro,  haberle acompañado en la cruz y que recibir el amor que nace de haber sido nombrada la hacen responsable de transmitir el gozo de ese encuentro de vida.

Un día me preguntaron ¿María Magdalena estaba enamorada de Jesús?, mi respuesta fue: “Por supuesto que estaba enamorada”; cómo no enamorarse de quien le hizo descubrirse a sí misma, de quien la miró con amor, de quien la sanó, quien la nombró y la habitó con el amor más puro y la vida en plenitud. Enamorada como muchos de sus discípulos y seguidores, enamorada como tantas personas lo hemos estado al experimentar en el encuentro con él, la vida, la misericordia, el amor, la dignidad de ser creados a imagen y semejanza, como creaturas amadas.

El encuentro con el resucitado es comprender la resurrección como vida en plenitud y como pertenencia en el amor; ojalá que en esta Pascua podamos experimentar el gozo de la resurrección.

Jesús..Domingo de Resurrección (C) Juan 20, 1-9
ENCONTRARNOS CON EL RESUCITADO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 27/03/13.- Según el relato de Juan, María de Magdala es la primera que va al sepulcro, cuando todavía está oscuro, y descubre desconsolada que está vacío. Le falta Jesús. El Maestro que la había comprendido y curado. El Profeta al que había seguido fielmente hasta el final. ¿A quién seguirá ahora? Así se lamenta ante los discípulos: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”.

Estas palabras de María podrían expresar la experiencia que viven hoy no pocos cristianos: ¿Qué hemos hecho de Jesús resucitado? ¿Quién se lo ha llevado? ¿Dónde lo hemos puesto? El Señor en quien creemos, ¿es un Cristo lleno de vida o un Cristo cuyo recuerdo se va apagando poco a poco en los corazones?

Es un error que busquemos “pruebas” para creer con más firmeza. No basta acudir al magisterio de la Iglesia. Es inútil indagar en las exposiciones de los teólogos. Para encontrarnos con el Resucitado es necesario, ante todo, hacer un recorrido interior. Si no lo encontramos dentro de nosotros, no lo encontraremos en ninguna parte.

Juan describe, un poco más tarde, a María corriendo de una parte a otra para buscar alguna información. Y, cuando ve a Jesús, cegada por el dolor y las lágrimas, no logra reconocerlo. Piensa que es el encargado del huerto. Jesús solo le hace una pregunta: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿a quién buscas?”.

Tal vez hemos de preguntarnos también nosotros algo semejante. ¿Por qué nuestra fe es a veces tan triste? ¿Cuál es la causa última de esa falta de alegría entre nosotros? ¿Qué buscamos los cristianos de hoy? ¿Qué añoramos? ¿Andamos buscando a un Jesús al que necesitamos sentir lleno de vida en nuestras comunidades?

Según el relato, Jesús está hablando con María, pero ella no sabe que es Jesús. Es entonces cuando Jesús la llama por su nombre, con la misma ternura que ponía en su voz cuando caminaban por Galilea: “¡María!”. Ella se vuelve rápida: “Rabbuní, Maestro”.

María se encuentra con el Resucitado cuando se siente llamada personalmente por él. Es así. Jesús se nos muestra lleno de vida, cuando nos sentimos llamados por nuestro propio nombre, y escuchamos la invitación que nos hace a cada uno. Es entonces cuando nuestra fe crece.

No reavivaremos nuestra fe en Cristo resucitado alimentándola solo desde fuera. No nos encontraremos con él, si no buscamos el contacto vivo con su persona. Probablemente, es el amor a Jesús conocido por los evangelios y buscado personalmente en el fondo de nuestro corazón, el que mejor puede conducirnos al encuentro con el Resucitado. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

ENCONTRAR-NOS COM O RESSUSCITADO

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Segundo o relato de João, Maria de Magdala é a primeira que vai ao sepulcro, quando todavia está escuro, e descobre desconsolada que está vazio. Falta-lhe Jesus. O Mestre que a tinha compreendido e curado. O Profeta que tinha seguido fielmente até ao final. A quem seguirá agora? Assim se lamenta ante os discípulos: “Levaram do sepulcro o Senhor e não sabemos onde o puseram”.

Estas palavras de Maria poderiam expressar a experiência que vivem hoje não poucos cristãos: Que fizemos de Jesus ressuscitado? Quem o levou? Onde o pusemos? O Senhor em quem acreditamos, é um Cristo cheio de vida ou um Cristo cuja recordação se vai apagando pouco a pouco nos corações?

É um erro que procuremos “provas” para acreditar com mais firmeza. Não basta chegar ao magistério da Igreja. É inútil indagar nas exposições dos teólogos. Para nos encontrarmos com o Ressuscitado é necessário, antes de tudo, fazer um percurso interior. Se não o encontramos dentro de nós, não o encontraremos em nenhuma parte.

João descreve, um pouco mais tarde, Maria correndo de um lado para outro para procurar alguma informação. E, quando vê Jesus, cega pela dor e as lágrimas, não chega a reconhece-lo. Pensa que é o encargado da horta. Jesus só lhe faz uma pregunta: “Mulher, porque choras? a quem procuras?”.

Talvez tenhamos de nos preguntarmos também a nós algo semelhante. Porque a nossa fé é às vezes tão triste? Qual é a causa última dessa falta de alegria entre nós? Que procuramos os cristãos de hoje? ¿Que desejamos? Andamos a procurar Jesus que necessitamos sentir cheio de vida nas nossas comunidades?

Segundo o relato, Jesus está a falar com Maria, mas ela não sabe que é Jesus. É então quando Jesus chama-a pelo seu nome, com a mesma ternura que colocava na Sua voz quando caminhavam pela Galileia: “Maria!”. Ela volta-se rápida: “Rabí, Mestre”.

Maria encontra-se com o Ressuscitado quando se sente chamada pessoalmente por Ele. É assim. Jesus mostra-se cheio de vida, quando nos sentimos chamados pelo nosso próprio nome, e escutamos o convite que nos faz a cada um. É então quando a nossa fé cresce.

Não reavivaremos a nossa fé em Cristo ressuscitado alimentando-a apenas de fora. Não nos encontraremos com Ele, se não procuramos o contato vivo com a Sua pessoa. Provavelmente, é o amor a Jesus conhecido pelos evangelhos y procurando pessoalmente no fundo do nosso coração, o que melhor pode conduzir-nos ao encontro com o Ressuscitado.

 

INCONTRARCI CON IL RISORTO

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Secondo il racconto di Giovanni, Maria di Magdala è la prima persona che va al sepolcro, quando ancora è buio; scopre sconsolata che è vuoto. Le manca Gesù. Il Maestro che l’aveva compresa e guarita. Il Profeta che aveva seguito fedelmente sino alla fine. Chi seguirà ora? Così si lamenta di fronte ai discepoli: Hanno portato via il Signore dal sepolcro e non sappiamo dove l’hanno posto!.

Queste parole di Maria potrebbero esprimere l’esperienza che vivono oggi non pochi cristiani. Cosa abbiamo fatto di Gesù risorto? Chi se lo è portato via? Dove lo abbiamo messo? Il Signore in cui crediamo è un Cristo pieno di vita o un Cristo il cui ricordo si va spegnendo a poco a poco nei cuori?

È un errore cercare “prove” per credere più fermamente. Non basta ricorrere al magistero della Chiesa. È inutile indagare nell’esposizioni dei teologi. Per incontrarci con il Risorto è necessario, innanzitutto, fare un percorso interiore. Se non lo incontriamo dentro di noi, non lo incontreremo da nessuna parte.

Giovanni descrive, un poco più avanti, Maria che corre da una parte e dall’altra per cercare qualche informazione. E quando vede Gesù, accecata dal dolore e dalle lacrime, non arriva a riconoscerlo. Pensa che è il giardiniere. Gesù le fa solo una domanda: Donna, perché piangi? Chi cerchi?

Forse dobbiamo chiederci anche noi qualcosa di simile. Perché la nostra fede è a volte tanto triste? Qual è la causa ultima di questa mancanza di gioia tra di noi? ¿Che cosa cerchiamo noi cristiani di oggi? Di che abbiamo nostalgia? Andiamo cercando un Gesù che abbiamo bisogno di sentire pieno di vita nelle nostre comunità?

Secondo il racconto, Gesù sta parlando con Maria, ma ella non sa che è Gesù. È allora che Gesù la chiama per nome, con la stessa tenerezza che aveva nella voce quando camminavano per le strade di Galilea: Maria! Ella si gira rapida: Rabbuni, Maestro!

Maria s’incontra con il Risorto quando si sente chiamata personalmente da lui. È così. Gesù ci si mostra pieno di vita quando ci sentiamo chiamati con il nostro proprio nome e ascoltiamo l’invito che fa a ciascuno di noi. È allora che la nostra fede cresce.

Non ravviviamo la nostra fede in Cristo Risorto alimentandola solo dal di fuori. Non ci incontreremo con lui se non cerchiamo il contatto vivo con la sua persona. Probabilmente è l’amore a Gesù conosciuto dagli evangeli e cercato personalmente nel fondo del nostro cuore, quel che meglio ci può condurre all’incontro con il Risorto.

 

RECONTRER LE RESSUSCITE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

D’après le récit de Jean, Marie de Magdala est la première à se rendre au sépulcre, lorsqu’il fait encore nuit, et elle découvre avec tristesse qu’il est vide. C’est Jésus qui lui manque. Le Maître qui l’avait comprise et guérie. Le Prophète qu’elle avait suivi fidèlement jusqu’à la fin. Qui suivra-t-elle maintenant? C’est pourquoi elle se lamente devant les disciples: “On a enlevé le Seigneur du sépulcre et nous ne savons pas où on l’a mis”.

Ces paroles de Marie pourraient exprimer l’expérience qui est vécue aujourd’hui par nombre de chrétiens: Qu’avons-nous fait de Jésus ressuscité ? Qui nous l’a enlevé ? Où l’avons-nous mis ? Le Seigneur en qui nous croyons, est-il un Christ plein de vie, ou un Christ dont le souvenir s’éteint petit à petit dans nos cœurs?

C’est une erreur que de chercher des “preuves” pour croire plus fermement. Il ne suffit pas d’avoir recours au magistère de l’Eglise. Il est inutile de rechercher dans les exposés des théologiens. Pour rencontrer le Ressuscité il faut, avant tout, faire un cheminement intérieur. Si nous ne le trouvons pas au-dedans de nous, nous ne le trouverons nulle part.

Jean nous présente, un peu plus tard, Marie en train de courir d’un côté à l’autre pour chercher un quelconque renseignement. Et lorsqu’elle voit Jésus, aveuglée par la douleur et par les larmes, elle ne réussit pas à le reconnaître. Elle croit que c’est le jardinier. Jésus ne lui pose qu’une question : « Femme, pourquoi pleures-tu ? Qui cherches-tu? »

Peut-être devons-nous nous poser des questions semblables. Pourquoi notre foi est-elle parfois si triste ? Quelle est la cause ultime de ce manque de joie parmi nous ? Nous, chrétiens d’aujourd’hui, que cherchons-nous ? Que regrettons-nous ? Sommes-nous en train de chercher ce Jésus plein de vie dont nos communautés ont besoin?

D’après le récit, Jésus parle avec Marie, mais elle ignore que c’est lui. C’est alors que Jésus l’appelle par son nom, avec la même tendresse qu’il mettait dans sa voix lorsqu’ils marchaient à travers la Galilée : « Marie ! » Elle se retourne vite : « Rabbouni, Maître ! »

Marie rencontre le Ressuscité lorsqu’elle se sent appelée personnellement par lui. C’est toujours comme ça. Jésus se montre à nous plein de vie lorsque nous nous sentons appelés par notre propre nom, et lorsque nous entendons l’invitation qu’il nous lance à chacun. C’est alors que notre foi grandit.

Ce n’est pas en la nourrissant du dehors que nous raviverons notre foi en Jésus Christ ressuscité. Nous le rencontrerons si nous cherchons à établir un contact vivant avec sa personne. C’est probablement l’amour de Jésus, que nous connaissons à travers l’évangile, et que nous cherchons personnellement au fond de notre cœur, c’est cet amour qui peut le mieux nous conduire à la rencontre du Ressuscité.

 

MEETING THE RISEN ONE

José Antonio Pagola.

According to John’s account, Mary of Magdala is the first to go to the tomb, when it was still dark, and sadly discover that it’s empty. Jesus is missing. The Master who had understood her and cured her. The Prophet she had followed faithfully until the end. Who would she follow now? So it is that she laments to the disciples: “They’ve taken my Lord from the grave and we don’t know where they have put him”.

These words from Mary could express the experience that many Christians are living today: What have we done with the Risen Jesus? Who has taken him? Where have we put him? The Lord in whom we believe, is it a Christ full of life or a Christ whose memory keeps fading little by little in our hearts?

It’s wrong to seek ‘proofs’ in order to believe more firmly. It’s not enough to turn to the magisterium of the Church. It’s useless to investigate the theologians’ expositions. In order to meet the Risen One we need above all to journey within. If we don’t meet him inside of ourselves, we won’t meet him anywhere.

A little later, John describes Mary running from one place to another looking for information. And when she does see Jesus, she’s so blinded by grief and tears that she ends up not recognizing him. She thinks that he’s the gardener. Jesus just asks her a question: “Woman, why are you weeping? Who are you looking for?”

Maybe we too need to ask ourselves something similar: Why is our faith all too often so sad? What is the real cause of our lack of joy? What are Christians of today looking for? What do we yearn for? Are we going around looking for a Jesus that we need in order to feel full of life in our communities?

In this account, Jesus is talking to Mary, but she doesn’t know that it is Jesus. It’s at this point that Jesus calls her by her name, with the same tenderness that he had in his voice when they were walking through Galilee: “Mary!” She turns around quickly: “Rabbuni! Master!”

Mary meets the Risen One when she personally feels herself called by him. Jesus shows himself full of life to us when we feel ourselves called by our own name, when we listen to the invitation that he makes to each one of us. It’s only then that our faith grows.

We won’t revive our faith in the resurrected Christ by only nourishing ourselves from without. We won’t meet him if we don’t seek a living contact with his person. It will probably be the love of Jesus known through the Gospel and sought personally in the depths of our hearts, that can best lead to the meeting with the Risen One.

 

BERPIZTUAREKIN TOPO EGIN

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Joan ebanjelariaren kontakizunak dioenez, Maria Magdalena da hilobira joan den lehenengo pertsona. Artean ilun zela. Eta, atsekabez, hutsik dagoela ikusi du. Jesusen falta sentitu du. Bera ulertu eta sendatu zuen Maisua. Berak azkeneraino leial jarraitu zion Profeta. Nori jarraitu behar dio orain? Kezka hori agertu die ikasleei: «Eraman egin dute Jauna hilobitik eta ez dakigu non ezarri duten».

Mariaren hitz hauek adieraz lezakete hainbat kristauk gaur egun bizi duen esperientzia: Zer egin dugu Jesus berpiztuaz? Nork eraman du? Non ezarri dugu? Sinesten dugun Jaun hori, biziaz betea den Kristo al da ala oroitzapena bihotzean pixkana itzaliz doakigun Kristo?

Oker bat da, irmoago sinetsi ahal izateko «frogen» bila ibiltzea. Ez da aski Elizaren irakaspenetara jotzea. Alferrik da teologoen maisu-lanetan miatzen ibiltzea. Berpiztuarekin topo egin ahal izateko, ororen aurretik, barne-ibilbide bat egin beharra dugu. Geure barnean aurkitu ezean, ez dugu aurkituko inon ere.

Joan ebanjelariak, pixka bat geroxeago, honela deskribatzen du Maria: batetik bestera korrika informazio bila. Eta, Jesus ikusi duenean, oinazeak eta malkoek itsuturik, ezin antzeman izan dio. Uste izan du baratzeko arduraduna dela ikusi duen hura. Jesusek galdera bakarra egin dio: «Andrea, zergatik ari zara negarrez?, noren bila zabiltza?»

Agian, gu geure ere horren antzeko galdera egin beharrean gara. Zergatik da gure fedea, batzuetan, hain leloa? Zer da, gure artean, poz-falta horren hondo-hondoko arrazoia? Zeren bila gabiltza kristauak gaur egun? Zer amesten dugu? Jesusen bila al gabiltza, geure elkarteetan biziaz betea sentitu nahi genukeena?

Gaurko kontakizun honen arabera, hizketan ari da Jesus Mariarekin, baina honek ez daki Jesus dela. Hala, dei egin dio Jesusek bere izenaz, Galilean ibiltzen zirenean bere ahotsean agertu ohi zuen samurtasun bera azalduz: «Maria!» Honek kolpean erantzun dio: «Rabbuni, Maisu».

Mariak berpiztuarekin topo, Jesusek berari dei egiten diola sentitu duenean egin du topo. Horixe da kontua. Orduan agertzen zaigu Jesus biziaz beterik: geure izenaz dei egiten digula sentitu eta egiten digun gonbitari kasu egiten diogunean. Orduan da hazten gure fedea.

Kristoganako geure fedea ez dugu biziberrituko kanpotik bakarrik elikatu nahi badugu. Ez dugu harekin topo egingo, harekin berarekin harreman biziak izaten saiatu gabe. Segur aski, ebanjelioen bidez ezagutu eta nork bere bihotz barnean bilatutako Jesusekiko maitasunak eraman gaitzake, beste ezerk baino hobeto, Berpiztuarekin topo egitera.

 

TROBAR-NOS AMB EL RESSUSCITAT

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Segons el relat de Joan, Maria de Magdala és la primera que va al sepulcre, quan encara és fosc, i descobreix desconsolada que està buit. Li falta Jesús. El Mestre que l’havia comprès i guarit. El profeta a qui havia seguit fidelment fins al final. A qui seguirà ara? Així es lamenta davant els deixebles: “S’han endut el meu Senyor i no sé on l’han posat”.

Aquestes paraules de Maria podrien expressar l’experiència que viuen avui no pocs cristians: Què hem fet de Jesús ressuscitat? Qui se l’ha endut? On l’hem posat? El Senyor en qui creiem, és un Crist ple de vida o un Crist el record del qual es va apagant a poc a poc en els cors?

És un error que busquem “proves” per creure amb més fermesa. No n’hi ha prou d’anar al magisteri de l’Església. És inútil indagar en les exposicions dels teòlegs. Per trobar-nos amb el Ressuscitat és necessari, abans de res, fer un recorregut interior. Si no el trobem dins nostre, no el trobarem enlloc.

Joan descriu, una mica més tard, a Maria corrent d’una banda a l’altra per buscar alguna informació. I, quan veu Jesús, encegada pel dolor i les llàgrimes, no aconsegueix reconèixer-lo. Pensa que és l’encarregat de l’hort. Jesús només li fa una pregunta: “Dona, per què plores? Qui busques?”.

Potser hem de preguntar-nos també nosaltres alguna cosa semblant. Per què la nostra fe és de vegades tan trista? Quina és la causa última d’aquesta falta d’alegria entre nosaltres? Què busquem els cristians d’avui? Què enyorem? ¿Caminem buscant un Jesús al qual necessitem sentir ple de vida en les nostres comunitats?

Segons el relat, Jesús està parlant amb Maria, però ella no sap que és Jesús. És llavors quan Jesús la crida pel seu nom, amb la mateixa tendresa que posava en la seva veu quan caminaven per Galilea: “Maria!”. Ella es gira ràpida: “Rabuni, Mestre”.

Maria es troba amb el Ressuscitat quan se sent cridada personalment per ell. És així. Jesús se’ns mostra ple de vida, quan ens sentim cridats pel nostre propi nom, i escoltem la invitació que ens fa a cadascú. És llavors quan la nostra fe creix.

No revifarem la nostra fe en Crist ressuscitat alimentant-la només des de fora. No ens trobarem amb ell, si no busquem el contacte viu amb la seva persona. Probablement, és l’amor a Jesús conegut pels evangelis i cercat personalment en el fons del nostre cor, el que millor pot conduir a la trobada amb el Ressuscitat.

 

ATOPÁRMONOS CO RESUCITADO

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Segundo o relato de Xoán, María de Magdala é a primeira que vai ao sepulcro, cando aínda está escuro, e descobre, desconsolada, que está baleiro. Fáltalle Jesús. O Mestre que a comprendeu e curou. O Profeta a quen seguira fielmente ata o final.

A quen seguirá agora? Salaia deste xeito diante dos discípulos: “Levaron do sepulcro ao Señor e non sabemos onde o puxeron”.

Estas palabras de María poderían expresar a experiencia que viven hoxe non poucos cristiáns: Que fixemos de Xesús resucitado? Quen nolo levou? Onde o puxemos? O Señor en quen creemos, é un Cristo cheo de vida ou un Cristo cuxo recordo vai esmorecendo aos poucos nos corazóns?

É un erro que busquemos “probas” para crer con máis firmeza. Non basta con acudirmos ao maxisterio da Igrexa. É inútil indagar nas exposicións dos teólogos. Para atopármonos co Resucitado é necesario, ante todo, facermos un percorrido interior. Se non o atopamos dentro de nós, non o atoparemos en ningures.

Xoán, un pouco máis tarde, describe a María correndo dunha parte para outra na procura dalgunha información. E cando ve a Xesús, cegada pola dor e as bágoas, non logra recoñecelo. Pensa del que é o encargado do horto. Xesús só lle fai unha pregunta: “Muller, por que choras? a quen buscas?”.

Talvez, tamén nós temos de preguntarnos algo semellante. Por que a nosa fe é ás veces tan triste? Cal é a causa última desa falta de alegría entre nós? Que buscamos os cristiáns de hoxe? De quen temos señardade? Andamos á busca dun Xesús ao que necesitamos sentir cheo de vida nas nosas comunidades?

Segundo o relato, Xesús está mesmo falando con María, pero ela non se decata que é Xesús. Daquela, cando Xesús a chama polo seu nome, coa mesma tenrura que poñía na súa voz cando camiñaban por Galilea: “¡María!”.Entón ela vólvese rápida: “Rabbuní, Mestre”.

María atópase co Resucitado cando se sente chamada persoalmente por el. É así. Xesús móstrasenos cheo de vida, cando nos sentimos chamados polo noso propio nome, e escoitamos a invitación que nos fai a cada un. É entón cando a nosa fe medra.

Non reavivaremos a nosa fe en Cristo resucitado alimentándoa só desde fóra. Non nos atoparemos con el, se non buscamos o contacto vivo coa súa persoa. Probabelmente, o amor a Xesús coñecido polos evanxeos e buscado persoalmente no fondo do noso corazón, é quen mellor pode conducirnos ao encontro co Resucitado.

 

与复活者相遇

若瑟×安多尼帕戈拉. 译者: 宁远

根据若望福音,玛利亚玛达肋纳是第一个前往坟墓的人,当时天还黑着,她绝望地发现坟墓空了。耶稣不在了,那个理解她并治愈了她的人不在了,那个她忠实地跟随到最后的先知不在了。现在还能跟随谁呢?她向门徒们倾诉她的悲伤:“有人从坟墓中把主搬走了,我们不知道他们把他放在那里了”。

玛利亚的话可能表达了今天不少基督徒的经验:我们对复活的基督做了什么?谁把他带走了?我们把他放在了哪里?我们所信仰的主,是那个充满了生命的基督,还是那个正被人心逐渐遗忘的基督?

当我们寻找“证据”为能信得更加坚定时,我们错了。只是查阅教会的训导是不够的,查看所有的神学观点是徒然无益的。为能与复活者相遇,首先需要的是一个内心的旅程。如果我们没有在我们自己内找到他,我们不能在任何地方找到他。

在后面,若望写道玛利亚跑来跑去为寻找更多的信息。可当她看到耶稣时,却被痛苦与泪水蒙蔽了眼睛,没有认出他来,以为是园丁。耶稣只向她问了一个问题:“女人,你哭什么?你找谁?”

也许我们也应该问自己这同一个问题。为什么许多时候我们的信仰如此地悲伤?到底是什么使我们缺乏喜乐?我们今天的基督徒在寻找什么?我们在怀念什么?我们有去寻找那个使我们的团体充满生命的耶稣吗?

根据若望的叙述,耶稣正在和玛利亚说话,可她不知道那是耶稣。于是耶稣以当他在加里肋亚呼喊她时的同一种温柔叫她的名字:“玛利亚!”她立即转过身来:“辣步尼,师傅”。

当玛利亚感到她被耶稣个人召唤时,她与复活者相遇了。正是如此,当我们觉得我们被以自己的名字召唤时,我们听到他对我们每个人的邀请时,耶稣充满生命地展示在我们面前。这时,我们的信德就成长了。

如果我们只是从外在去滋养我们的信德,我们就无法重新活出对复活基督的信仰。如果我们不寻找与他的个人的、生活的接触,我们就不可能与他相遇。很可能,那透过福音而认识的,并在我们心灵深处追寻过的耶稣的爱,就是带领我们与复活者相遇的最好导师。

Contacto personal

Publicado: 1 mayo, 2012 en BIBLIA
Etiquetas: , , , ,

5 Pascua (B) Juan 15, 1-8
CONTACTO PERSONAL
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 02/05/12.- Según el relato evangélico de Juan, en vísperas de su muerte, Jesús revela a sus discípulos su deseo más profundo: “Permaneced en mí”. Conoce su cobardía y mediocridad. En muchas ocasiones les ha recriminado su poca fe. Si no se mantienen vitalmente unidos a él no podrán subsistir.

Las palabras de Jesús no pueden ser más claras y expresivas: “Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí”. Si no se mantienen firmes en lo que han aprendido y vivido junto a él, su vida será estéril. Si no viven de su Espíritu, lo iniciado por él se extinguirá.

Jesús emplea un lenguaje rotundo: “Yo soy la vid y vosotros los sarmientos”. En los discípulos ha de correr la savia que proviene de Jesús. No lo han de olvidar nunca. “El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante, porque sin mí no podéis hacer nada”. Separados de Jesús, sus discípulos no podemos nada.

Jesús no solo les pide que permanezcan en él. Les dice también que “sus palabras permanezcan en ellos. Que no las olviden. Que vivan de su Evangelio. Esa es la fuente de la que han de beber. Ya se lo había dicho en otra ocasión: “Las palabras que os he dicho son espíritu y vida”.

El Espíritu del Resucitado permanece hoy vivo y operante en su Iglesia de múltiples formas, pero su presencia invisible y callada adquiere rasgos visibles y voz concreta gracias al recuerdo guardado en los relatos evangélicos por quienes lo conocieron de cerca y le siguieron. En los evangelios nos ponemos en contacto con su mensaje, su estilo de vida y su proyecto del reino de Dios.

Por eso, en los evangelios se encierra la fuerza más poderosa que poseen las comunidades cristianas para regenerar su vida. La energía que necesitamos para recuperar nuestra identidad de seguidores de Jesús. El Evangelio de Jesús es el instrumento pastoral más importante para renovar hoy a la Iglesia.

Muchos cristianos buenos de nuestras comunidades solo conocen los evangelios “de segunda mano”. Todo lo que saben de Jesús y de su mensaje proviene de lo que han podido reconstruir a partir de las palabras de los predicadores y catequistas. Viven su fe sin tener un contacto personal con “las palabras de Jesús”.

Es difícil imaginar una “nueva evangelización” sin facilitar a las personas un contacto más directo e inmediato con los evangelios. Nada tiene más fuerza evangelizadora que la experiencia de escuchar juntos el Evangelio de Jesús desde las preguntas, los problemas, sufrimientos y esperanzas de nuestros tiempos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

CONTACTO PESSOAL

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Segundo o relato evangélico de João, na véspera da Sua morte, Jesus revela aos Seus discípulos o Seu desejo mais profundo: “Permanecei em Mim”. Conhece as suas cobardias e mediocridade. Em muitas ocasiões recriminou a Sua pouca fé. Se não se mantêm vitalmente unidos a Ele não poderão subsistir.

As palavras de Jesus não podem ser mais claras e expressivas: “Como o ramo não pode dar fruto por si mesmo, se não permanece no tronco, assim tampouco vós se não permaneceis em mim”. Se não se mantêm firmes no que aprenderam e viveram junto Dele, a sua vida será estéril. Se não vivem do Seu Espírito, o que foi iniciado por Ele irá extinguir-se.

Jesus utiliza uma linguagem rotundo: “Eu sou a videira e vós sois os ramos”. Nos discípulos tem de correr a seiva que provém de Jesus. Não o devem esquecer nunca. “O que permanece em Mim e Eu nele, esse dá fruto abundante, porque sem Mim não podeis fazer nada”. Separados de Jesus, os Seus discípulos, não podemos nada.

Jesus não só lhes pede que permaneçam Nele. Diz-lhes também que “as Suas palavras permaneçam neles. Que não as esqueçam. Que vivam do Seu Evangelho. Essa é a fonte de onde devem beber. Já foi dito noutra ocasião: “As palavras que vos disse são espirito e vida”.

O Espírito do Ressuscitado permanece hoje vivo e operante na Sua Igreja de múltiplas formas, mas a Sua presença invisível e calada adquire traços visíveis e voz concreta graças à recordação guardada nos relatos evangélicos por quem o conheceu de perto e o seguiram. Nos evangelhos colocamo-nos em contacto com a Sua mensagem, o Seu estilo de vida e o Seu projeto de reino de Deus.

Por isso, nos evangelhos encerra-se a força mais poderosa que possuímos, as comunidades cristãs, para regenerar a vida. A energia que necessitamos para recuperar a nossa identidade de seguidores de Jesus. O Evangelho de Jesus é o instrumento pastoral mais importante para renovar hoje a Igreja.

Muitos cristãos bons das nossas comunidades só conhecem os evangelhos “em segunda mão”. Tudo o que sabem de Jesus e da sua mensagem provém do que puderam reconstruir a partir das palavras dos predicadores e catequistas. Vivem a sua fé sem ter um contacto pessoal com “as palavras de Jesus”.

É difícil imaginar uma “nova evangelização” sem facilitar às pessoas um contacto mais direto e imediato com os evangelhos. Nada tem mais força evangelizadora que a experiência de escutar em conjunto o Evangelho de Jesus desde as preguntas, os problemas, sofrimentos e esperanças do nosso tempo.

CONTATTO PERSONALE

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Secondo il racconto evangelico di Giovanni, in prossimità della morte, Gesù rivela ai discepoli il suo desiderio più profondo: Rimanete in me. Conosce la loro codardia e la loro mediocrità. In molte occasioni ha loro rimproverato la loro poca fede. Se non si mantengono vitalmente uniti a lui non potranno resistere.

Le parole di Gesù non possono essere più chiare ed espressive: Come il tralcio non può portare frutto da se stesso, se non rimane nella vite, così neanche voi se non rimanete in me. Se non si mantengono fermi in quello che hanno appreso e vissuto con lui, la loro vita sarà sterile. Se non vivono del suo Spirito, quello che lui ha iniziato si estinguerà.

Gesù usa un linguaggio chiaro: Io sono la vita, voi i tralci. Nei discepoli deve scorrere la linfa che proviene da Gesù. Non devono dimenticarlo mai. Chi rimane in me, e io in lui, porta molto frutto, perché senza di me non potete far nulla. Separati da Gesù, noi suoi discepoli non possiamo nulla.

Gesù non solo chiede loro che rimangano in lui. Dice anche che le sue parole rimangano in loro. Che non le dimentichino. Che vivano del suo Evangelo. Questa è la fonte dalla quale devono bere. Glielo aveva già detto in altre occasioni: Le parole che vi ho detto sono spirito e vita.

Lo Spirito del Risorto rimane oggi vivo e operante nella sua Chiesa in molteplici forme, ma la sua presenza invisibile e silenziosa acquista tratti visibili e voce concreta grazie al ricordo custodito nei racconti evangelici da quelli che lo hanno conosciuto da vicino e lo hanno seguito. Negli evangeli ci poniamo in contatto con il suo messaggio, il suo stile di vita e il suo progetto del regno di Dio.

Per questo negli evangeli si racchiude la forza più potente che hanno le comunità cristiane per rigenerare la loro vita. L’energia di cui abbiamo bisogno per ricuperare la nostra identità di seguaci di Gesù. L’Evangelo di Gesù è lo strumento pastorale più importante per rinnovare oggi la Chiesa.

Molti buoni cristiani delle nostre comunità conoscono solo gli evangeli “di seconda mano”. Tutto quello che sanno di Gesù e del suo messaggio proviene da quello che hanno potuto ricostruire a partire dalle parole dei predicatori e dei catechisti. Vivono la loro fede senza avere un contatto personale con “le parole di Gesù”.

È difficile immaginare una “nuova evangelizzazione” senza che alle persone sia facilitato un contatto più diretto e immediato con gli evangeli. Niente ha più forza evangelizzatrice dell’esperienza di ascoltare insieme l’Evangelo di Gesù a partire dalle domande, dai problemi, dalle sofferenze e dalle speranze dei nostri tempi.

 

CONTACT PERSONNEL

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

D’après le récit évangélique de Jean, Jésus, la veille de sa mort, révèle à ses disciples son désir le plus profond : « Demeurez en moi ». Il connaît leur lâcheté et leur médiocrité. A plusieurs reprises, il leur a reproché leur peu de foi. S’ils ne demeurent pas vitalement unis à lui, ils ne pourront pas subsister.

Les paroles de Jésus ne peuvent pas être plus claires et plus expressives : « Comme le sarment ne peut porter du fruit par lui-même s’il n’est pas rattaché à la vigne, de même vous non plus si vous ne demeurez pas rattachés à moi ». S’ils ne restent pas fermes dans ce qu’ils ont appris et vécu auprès de lui, leur vie sera stérile. S’ils ne vivent pas de son esprit, ce qu’il a commencé s’éteindra.

Jésus utilise un langage tranchant: “Je suis la vigne et vous êtes les sarments ». La sève qui vient de Jésus doit couler dans ses disciples. Ils ne devront jamais l’oublier. « Celui qui demeure en moi et moi en lui, c’est celui-là qui porte beaucoup de fruit, car sans moi vous ne pouvez rien faire ». Détachés de Jésus, nous, ses disciples, nous ne pouvons rien.

Jésus ne leur demande pas seulement de demeurer en lui. Il demande aussi que « ses paroles demeurent en eux ». Qu’ils ne l’oublient pas. Qu’ils vivent de son Evangile. Voilà la source à laquelle ils devront boire. Il le leur avait déjà dit à une autre occasion: “Les paroles que je vous ai dites sont esprit et vie”.

L’Esprit du ressuscité demeure aujourd’hui vivant et agissant dans son Eglise de multiples manières, mais sa présence invisible et silencieuse prend des traits visibles et une voix concrète grâce au souvenir gardé, par ceux qui l’ont connu et suivi de près, dans les récits évangéliques. C’est à travers les Evangiles que nous entrons en contact avec son message, avec son style de vie et avec son projet de royaume de Dieu.

C’est pourquoi, c’est dans les évangiles que les communautés chrétiennes trouvent la force la plus puissante dont elles disposent pour régénérer leur vie. Cette énergie dont nous avons besoin pour retrouver notre identité de disciples de Jésus. L’Evangile de Jésus est donc l’instrument pastoral le plus important pour renouveler l’Eglise aujourd’hui.

Beaucoup de bons chrétiens de nos communautés ne connaissent que les évangiles “de deuxième main”. Tout ce qu’ils connaissent sur Jésus et sur son message provient de ce qu’ils ont pu reconstruire à partir des paroles des prédicateurs et des catéchistes. Ils vivent leur foi sans un contact personnel avec « les paroles mêmes de Jésus ».

Il est difficile d’imaginer une “nouvelle évangélisation” sans faciliter aux personnes un contact plus direct et plus immédiat avec les évangiles. Rien ne possède une plus grande force évangélisatrice que l’expérience d’écouter ensemble l’Evangile de Jésus à partir des questions, des problèmes, des souffrances et des espérances de notre temps.

EAST -“STAY WITH ME”

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

According to the Gospel narratives by John, on the eve of his death, Jesus made this personal appeal to his disciples: “Remain with me.” He knew their cowardice and mediocrity. Often he had told them about their little faith. If they did not remain united to Him they would not be able to survive in their faith.

The words of Jesus could not be more clear or emphatic: “As the branch cannot bear fruit all by itself, but must remain part of the vine, neither can you unless you remain in me.” If they do not remain firm in what they have learned and lived with Him, their lives will become sterile. If they do not live by his Spirit, what He had started with them will be extinguished.

Jesus’ language becomes unequivocal: “I am the vine and you are the branches.” His disciples must feel the sap that flows from Jesus. They should never forget that. “Whoever remains in me, with me in him, bears fruit in plenty; and cut off from me you can do nothing.” Separated from Jesus, his disciples cannot do anything.

Jesus does not only ask them to remain with Him. He also adds, “If you remain in me and my words remain in you.” They should never forget what He had told them. They would have to practice His Good News. That would become the fountain from which they will have to drink. He had already said it on other occasions: “My words are spirit and life.”

The Spirit of the Risen Jesus remains alive and working in the Church today in various forms, but his invisible and silent presence becomes visible and is heard thanks to the memories and reminders of those who knew Him personally and followed Him till the end. Thanks to the Gospels, we are able to get in touch with his message, his lifestyle and his projects for thekingdomofGod.

Hence, it is in the Gospels that the Christian communities must look for the vital strength that will give them new life and energy. Such new energy is what is needed to be true followers of Jesus. The Gospel of Jesus is the unique pastoral instrument required to give life to the Christian Church today.

Most good Christians in our communities today know only the Gospels second hand. Everything they know about Jesus comes from what they have heard from preachers and catechists. Hence they live their Christian life without experiencing the vital and personal “contact” with Jesus himself.

It is very difficult to imagine a “new evangelization” without making available to the faithful a more personal, direct and immediate contact with the Gospels. Nothing can have more evangelizing impact than the experience of listening together to the words that Jesus spoke in answer to some of our present problems, sufferings and expectations.

HARREMAN PERTSONALAK

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Joanen ebanjelioko kontakizunaren arabera, Jesusek, bera hil bezperan, bere desiorik sakonen hau agertu zien ikasleei: «Iraun ezazue nigan». Badaki koldarrak eta erdipurdiko direla. Askotan bota izan die aurpegira beren fede eskasa. Jesusekin bizi-loturarik ez badute, ezin bizi izango dira.

Ezin argiago eta esanguratsuago dira Jesusen hitz hauek ere: «Aihenak, mahatsondoari loturik irauten ez badu, berez fruiturik ezin eman duen bezala, zuek ere ez nigan irauten ez baduzue». Haren ondoan ikasi eta bizi izan dutenari irmo atxikirik eusten ez badiote, bizitza agor emango dute. Haren Espirituaz bizi ez badira, hark hasia ito egingo da.

Hizkuntza gotorra darabil Jesusek: «Ni naiz mahatsondoa eta zuek aihenak». Jesusi darion izerdia jario behar du ikasleen baitan. Ez lukete hori sekula ahaztu behar. «Nigan irauten duenak eta nik harengan, hark emango du fruitua ugari, zeren ni gabe ezin baituzue ezer egin». Jesusengandik aparte, ikasleok ezin dugu ezer egin.

Jesusek ez die eskatu beragan irautea bakarrik. Beste hau esan die gainera: «haren hitzak iraunaraz ditzatela berengan». Ez ditzatela ahaztu. Bizi daitezela haren Ebanjeliotik. Iturri horretatik behar dute edan. Esana zien hori bera beste abagune batean: «Esan dizkizuedan hitzak espiritu eta bizi dira».

Berpiztuaren Espirituak bizirik eta eragile jarraitzen du gaur egun haren Elizan, era askotan; baina ikusezin eta isila den haren presentzia hori bereizgarri ikusgarriz eta ahots zehatzez horniturik ageri da; hain zuzen, hurbiletik ezagutu eta jarraitu ziotenen ebanjelio-kontakizunetan gordea den oroitzapenari esker. Ebanjelioak direla medio, harremanetan jartzen gara haren mezuarekin, haren bizierarekin, Jainkoaren erreinuaz duen egitasmoarekin.

Horregatik, ebanjelioetan dago kristau-elkarteek beren bizitza biziberritzeko duten indarrik handiena. Jesusen jarraitzaileek geure nortasuna berreskuratzeko behar dugun energia. Jesusen Ebanjelioa da tresnarik inportanteena gaur egun Eliza eraberritzeko.

Gure elkarteetako kristau askok «bigarren eskutik» bakarrik ezagutzen ditu ebanjelioak. Jesusez eta haren mezuaz ezagutzen duten guztia, predikarien eta katekisten hitzetik atera ahal izan dutenetik eraiki ahal izan dutena da. Beren fedea bizi, «Jesusen hitzekin» harreman pertsonalik izan gabe bizi dute.

Nekez imajina daiteke «ebanjelizazio berri bat», jendeari ebanjelioak zuzenean eta hurbilagotik ezagutzeko aukera eman gabe. Ezerk ez indar ebanjelizatzaileagorik, Jesusen Ebanjelioa elkartean entzuteko esperientziak baino, gure garaiko galderak, arazoak, sufrimenduak eta esperantza begi aurrean ditugula.

 

CONTACTE PERSONAL

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Segons el relat evangèlic de Joan, en vigílies de la seva mort, Jesús revela als seus deixebles el seu desig més profund: “Estigueu en mi”. Coneix la seva covardia i mediocritat. Moltes vegades els ha recriminat la seva poca fe. Si no es mantenen vitalment units a ell no podran subsistir.

Les paraules de Jesús no poden ser més clares i expressives: “Així com les sarments, si no estan en el cep, no poden donar fruit, tampoc vosaltres no en podeu donar si no esteu en mi”. Si no es mantenen ferms en el que han après i viscut al seu costat, la seva vida serà estèril. Si no viuen del seu Esperit, allò que ell ha començat s’extingirà.

Jesús empra un llenguatge rotund: “Jo sóc el cep i vosaltres les sarments”. En els deixebles ha de córrer la saba que prové de Jesús. No ho han d’oblidar mai. “El qui està en mi i jo en ell, dóna molt de fruit, perquè sense mi no podeu fer res”. Separats de Jesús, els seus deixebles no podem res.

Jesús no només els demana que restin en ell. Els diu també que “les seves paraules restin en ells”. Que no les oblidin. Que visquin del seu Evangeli. Aquesta és la font de la qual han de beure. Ja ho havia dit en una altra ocasió: “Les paraules que us he dit són esperit i vida”.

L’Esperit del Ressuscitat roman avui viu i actua en la seva Església de múltiples formes, però la seva presència invisible i callada adquireix trets visibles i veu concreta gràcies al record guardat en els relats evangèlics pels qui el van conèixer de prop i el van seguir. En els evangelis ens posem en contacte amb el seu missatge, el seu estil de vida i el seu projecte del regne de Déu.

Per això, els evangelis contenen la força més poderosa que posseeixen les comunitats cristianes per regenerar la seva vida. L’energia que necessitem per recuperar la nostra identitat de seguidors de Jesús. L’Evangeli de Jesús és l’instrument pastoral més important per renovar l’Església avui.

Molts cristians bons de les nostres comunitats només coneixen els evangelis “de segona mà”.Tot el que saben de Jesús i del seu missatge prové del que han pogut reconstruir a partir de les paraules dels predicadors i catequistes. Viuen la seva fe sense tenir un contacte personal amb “les paraules de Jesús”.

És difícil imaginar una “nova evangelització” sense facilitar a les persones un contacte més directe i immediat amb els evangelis. Res té més força evangelitzadora que l’experiència d’escoltar junts l’Evangeli de Jesús des de les preguntes, els problemes, sofriments i esperances dels nostres temps.

CONTACTO PERSOAL

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Segundo o relato evanxélico de Xoán, nas vésperas da súa morte, Xesús revela aos seus discípulos o seu desexo máis profundo: “Permanecede en min”. Coñece a súa covardía e mediocridade. En moitas ocasións recriminoulles a súa pouca fe. Se non se manteñen vitalmente unidos a el non poderán subsistir.

As palabras de Xesús non poden ser mais claras e expresivas: “Como o bacelo non pode dar froito por si mesmo, se non permanece na videira, así tampouco vós se non permanecedes en min”. Se non se manteñen firmes no que aprenderan e viviran cabo del, a súa vida será estéril. Se non viven do seu Espírito, o comezado por el hase extinguir.

Xesús emprega unha linguaxe rotunda: “Eu son a videira e vós os bacelos”. nos discípulos ten de correr o zume que provén de Xesús. Non o han esquecer nunca. “O que permanece en min e eu e nel, ese dá froito abundante, porque sen min non podedes facer nada”. Separados de Xesús, os seus discípulos non podemos nada.

Xesús non só lles pide que permanezan nel. Dilles tamén que “as súas palabras permanezan neles”. Que non as esquezan. Que vivan do seu Evanxeo. Esa é a fonte da que teñen de beber. Xa llelo dixera noutra ocasión: “As palabras que vos dixen son espírito e vida”.

O Espírito do Resuscitado permanece hoxe vivo e operante na súa Igrexa de múltiples formas, pero a súa presenza invisíbel e calada adquire trazos visíbeis e voz concreta, grazas ao recordo gardado nos relatos evanxélicos por quen o coñeceron de perto e o seguiron. Nos evanxeos pómonos en contacto coa súa mensaxe, o seu estilo de vida e o seu proxecto do reino de Deus.

Por iso, nos evanxeos agóchase a forza mais poderosa que posúen as comunidades cristiás para rexenerar a súa vida. A enerxía que necesitamos para recuperar a nosa identidade de seguidores de Xesús. O Evanxeo de Xesús é o instrumento pastoral mais importante para renovar hoxe á Igrexa.

Moitos cristiáns bos das nosas comunidades só coñecen os evanxeos “de segunda man”. Todo o que saben de Xesús e da súa mensaxe provén que puideron reconstruír a partir das palabras dos predicadores e catequistas. Viven a súa fe sen ter un contacto persoal “coas palabras de Xesús”.

É difícil imaxinar unha “nova evanxelización” sen facilitar ás persoas un contacto mais directo e inmediato cos evanxeos. Nada ten máis forza evanxelizadora do que a experiencia de escoitar xuntos o Evanxeo de Xesús desde as preguntas, os problemas, sufrimentos e esperanzas dos nosos tempos.

PREGÓN PASCUAL PARA ESTOS DÍAS
ANDRÉS MUÑOZ, almaruecha@gmail.com
GETAFE (MADRID).

ECLESALIA, 27/04/12.- “Os anuncio una buena noticia: una nueva vida está surgiendo. Ya es primavera. La pascua se hace florida ¿No lo notáis? Jesús ha reinaugurado la vida. ¡Aleluya!

La tierra estaba triste, la humanidad sedienta; pero la nueva vida pascual de Jesús, – camino, verdad, vida-, embarazó la creación y parió la esperanza.

La muerte anunciada quedó vencida y un clamor gozoso inundó valles y montes de frescura y calidad. El planeta se resiste a perder la hermosura inicial recreativa. La culpa es de la ternura del buen Dios, al que aplauden los árboles silvestres.

Os comunico con gozo que en estos tiempos de crisis se rearma la utopía, si confiamos en el resucitado. No es fantasía vana pensar que todavía es posible ver al lobo y al cordero pastar juntos y al león y al buen comer paja.

No es imposible un mundo con otro sistema. Está ya eclosionando el mundo sistema-red, que se alimenta de valores y de sueños de gentes como nosotros que seguimos pensando en ese otro mundo posible y necesario

Porque, sí, lo decimos fuerte y con orgullo, somos utópicos, idealistas, ingenuos, que no hacemos mas que soñar. Y qué. ¿No es preferible soñar a quedarnos con los brazos cruzados mientras se nos estrella el mundo?

Alegrémonos porque hay brotes nuevos de esperanza y de bonanza en el corazón humano. Muchos hombres y mujeres soñadores estamos desaprendiendo, desenseñando y dehaciendo modelos fundamentalistas culturales, políticos, religiosos, financieros, aunque los ricos, los listos, los tecnócratas y los masterizados nos califiquen de ridículos, ilegales e irreales. Habrá que recordarles que si no nos dejan soñar, no les vamos a dejar dormir.

Gritemos nuestras risas, porque lo cotidiano, lo experimental, la creatividad, la innovación, el alumbramiento de lo humano está ganando terreno al pensamiento único y a los dogmas.

Abramos las puertas al gozo porque en los sistemas operativos de los corruptos se está infiltrando el virus de la honestidad y las hipotecas, los préstamos, los minicréditos se les están escapando a su control y poco a poco llegarán en buenas condiciones al desahuciado, al comerciante del barrio, a la mujer guaraní o al estudiante.

¡Aleluya! porque Jesús se ha bajado de la cruz, está entre nosotros repartiendo resurrección que nos pringa a borbotones de fuerza. Mirad, los calvarios humanos se han quedado vacíos. Jesús se ha bajado consigo a todos los crucificados: parias, hambrientos, niños de la guerra, mujeres maltratadas… Es más, ha recogido todas las cruces y las ha roto: paro, manuales de economía capitalista, catecismos fanáticos, las armas, el miedo.

Llenemos nuestras gargantas de músicas y cantos, porque las mujeres, motores de la vida, piden cada día con más insistencia pan y rosas, igualdad y dignidad. Su grito va haciendo eco en el discurso social y se va clavando en las conciencias. Con su razón y su coraje se van asentando en sus puestos de origen de equilibrio creativo y sentando a la cabecera de la mesa de la fraternidad para celebrar y repartir el buen sabor del pan y el perfume de las rosas, advirtiendo a machos y jerarcas: aunque cortéis todas las flores, no podréis detener nuestra primavera.

Dancemos, bailemos, brinquemos, porque se nos va pasando la borrachera de la abundancia y nos damos cuenta de que con menos podemos ser igual de felices. Nuestro producto interior bruto es amor y paz; nuestro fondo de inversión, misericordia y solidaridad y nuestra prima de riesgo está a cero, porque nos sostiene la fe en Jesús.

Vamos superando el miedo a despeñarnos las garras abajo del consumismo, como marionetas sin hilos. La recensión mundial de la justicia, la honradez, la verdad no la va a solucionar la alta y sofisticada tecnología, sino nuestra sensatez, nuestra sensibilidad y nuestro empeño personal y colectivo por producir más humanidad. Y es que en el fondo todo se lubrica con la humedad del corazón, el calor del abrazo y la luz de la mirada”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

FELICES PASCUAS
(Pascua 2012. La Torre de la Horadada)

 

Va con nosotros

Publicado: 25 abril, 2012 en BIBLIA
Etiquetas: , , ,

4 Pascua (B) Juan 10, 11-18
VA CON NOSOTROS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA,25/04/12.- El símbolo de Jesús como pastor bueno produce hoy en algunos cristianos cierto fastidio. No queremos ser tratados como ovejas de un rebaño. No necesitamos a nadie que gobierne y controle nuestra vida. Queremos ser respetados. No necesitamos de ningún pastor.

No sentían así los primeros cristianos. La figura de Jesús buen pastor se convirtió muy pronto en la imagen más querida de Jesús. Ya en las catacumbas de Roma se le representa cargando sobre sus hombros a la oveja perdida. Nadie está pensando en Jesús como un pastor autoritario dedicado a vigilar y controlar a sus seguidores, sino como un pastor bueno que cuida de ellas.

El “pastor bueno” se preocupa de sus ovejas. Es su primer rasgo. No las abandona nunca. No las olvida. Vive pendiente de ellas. Está siempre atento a las más débiles o enfermas. No es como el pastor mercenario que, cuando ve algún peligro, huye para salvar su vida abandonando al rebaño. No le importan las ovejas.

Jesús había dejado un recuerdo imborrable. Los relatos evangélicos lo describen preocupado por los enfermos, los marginados, los pequeños, los más indefensos y olvidados, los más perdidos. No parece preocuparse de sí mismo. Siempre se le ve pensando en los demás. Le importan sobre todo los más desvalidos.

Pero hay algo más. “El pastor bueno da la vida por sus ovejas”. Es el segundo rasgo. Hasta cinco veces repite el evangelio de Juan este lenguaje. El amor de Jesús a la gente no tiene límites. Ama a los demás más que a sí mismo. Ama a todos con amor de buen pastor que no huye ante el peligro sino que da su vida por salvar al rebaño.

Por eso, la imagen de Jesús, “pastor bueno”, se convirtió muy pronto en un mensaje de consuelo y confianza para sus seguidores. Los cristianos aprendieron a dirigirse a Jesús con palabras tomadas del salmo 22: “El Señor es mi pastor, nada me falta… aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo… Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida”.

Los cristianos vivimos con frecuencia una relación bastante pobre con Jesús. Necesitamos conocer una experiencia más viva y entrañable. No creemos que él cuida de nosotros. Se nos olvida que podemos acudir a él cuando nos sentimos cansados y sin fuerzas o perdidos y desorientados.

Una Iglesia formada por cristianos que se relacionan con un Jesús mal conocido, confesado solo de manera doctrinal, un Jesús lejano cuya voz no se escucha bien en las comunidades…, corre el riesgo de olvidar a su Pastor. Pero, ¿quién cuidará a la Iglesia si no es su Pastor? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

VAI CONNOSCO

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O símbolo de Jesus como Bom Pastor produz hoje em alguns cristãos certo aborrecimento. Não queremos ser tratados como ovelhas de um rebanho. Não necessitamos de ninguém que governe e controle a nossa vida. Queremos ser respeitados. Não necessitamos de nenhum pastor.

Não sentiam assim os primeiros cristãos. A figura de Jesus Bom Pastor converteu-se muito rapidamente na imagem mais querida de Jesus. Já nas catacumbas de Roma é representado carregando sobre os Seus ombros a ovelha perdida. Ninguém pensa em Jesus como um pastor autoritário dedicado a vigiar e controlar os Seus seguidores, mas como um bom pastor que cuida delas.

O “Bom Pastor” preocupa-se com as Suas ovelhas. É o Seu primeiro traço. Nunca as abandona. Não as esquece. Vive pendente delas. Está sempre atento às mais débeis ou doentes. Não é como o pastor mercenário que, quando vê algum perigo, foge para salvar a sua vida abandonando o rebanho. Não quer saber das ovelhas.

Jesus tinha deixado uma recordação inesquecível. Os relatos evangélicos descrevem-no bem, preocupado com os doentes, os marginalizados, os pequenos, os mais indefesos e esquecidos, os mais perdidos. Não parece preocupar-se por si mesmo. Sempre se vê pensando nos outros. Preocupam-no sobretudo os mais desvalidos.

Mas há algo mais. “O Bom Pastor dá a vida pelas Suas ovelhas”. É o segundo traço. Até cinco vezes repete o evangelho de João esta linguagem. O amor de Jesus às pessoas não tem limites. Ama os outros mais do que a Si mesmo. Ama a todos com amor de Bom Pastor que não foge ante o perigo mas que dá a Sua vida para salvar o rebanho.

Por isso, a imagem de Jesus, Bom Pastor”, converteu-se rapidamente numa mensagem de consolo e confiança para os Seus seguidores. Os cristãos aprenderam a dirigir-se a Jesus com palavras recolhidas do salmo 22: “O Senhor é o meu Pastor, nada me falta… mesmo que caminhe por vales profundos, nada temo, porque Tu vais comigo… A Tua bondade e a Tua misericórdia acompanham-me todos os dias da minha vida”.

Os cristãos, vivemos com frequência uma relação bastante pobre com Jesus. Necessitamos conhecer uma experiência mais viva e profunda. Não acreditamos que Ele cuida de nós. Esquecemo-nos que podemos acudir a Ele quando nos sentimos cansados e sem forças ou perdidos e desorientados.

Uma Igreja formada por cristãos que se relacionam com um Jesus mal conhecido, apresentado apenas de forma doutrinal, um Jesus longínquo cuja voz não se escuta bem nas comunidades…, corre o risco de esquecer o seu Pastor. Mas, quem cuidará da Igreja se não é o seu Pastor?

 

CAMMINA CON NOI

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Il simbolo di Gesù come pastore buono produce oggi in qualche cristiano un certo fastidio. Non vogliamo essere trattati come pecore di un gregge. Non abbiamo bisogno di nessuno che governi e controlli la nostra vita. Vogliamo essere rispettati. Non abbiamo bisogno di nessun pastore.

Non sentivano così i primi cristiani. La figura di Gesù buon pastore divenne molto presto l’immagine più amata di Gesù. Già nelle catacombe di Roma lo si rappresenta carico sulle spalle della pecorella smarrita. Nessuno pensa a Gesù come a un pastore autoritario che vigila e controlla i suoi seguaci, ma come a un pastore buono che si cura di loro.

Il buon pastore si preoccupa delle sue pecore. È il suo primo tratto. Non le abbandona mai. Non le dimentica. Ha ogni riguardo per loro. È sempre attento alle più deboli o malate. Non è come il pastore mercenario che, quando vede qualche pericolo, fugge per salvare la sua vita abbandonando il gregge. Non gli importa delle pecore.

Gesù aveva lasciato un ricordo incancellabile. I racconti evangelici lo descrivono preoccupato degli infermi, degli emarginati, dei piccoli, dei più indifesi e dimenticati, dei più smarriti. Non sembra preoccuparsi di se stesso. Lo si vede sempre che pensa agli altri. Gli importano soprattutto i più derelitti.

Ma c’è qualcosa di più. Il buon pastore dà la propria vita per le pecore. È il secondo tratto. Fino a cinque volte l’evangelo di Giovanni ripete queste parole. L’amore di Gesù per la gente non ha limiti. Ama gli altri più di se stesso. Ama tutti con l’amore del buon pastore che non fugge di fronte al pericolo, ma dà la sua vita per salvare il gregge.

Per questo l’immagine di Gesù buon pastore divenne molto presto un messaggio di consolazione e fiducia per i suoi seguaci. I cristiani impararono a rivolgersi a Gesù con parole prese dal salmo 22: “Il Signore è il mio pastore, non manco di nulla… se dovessi camminare in una valle oscura, non temerei alcun male, perché tu sei con me… felicità e grazia mi saranno compagne tutti i giorni della mia vita”.

Noi cristiani viviamo frequentemente una relazione abbastanza povera con Gesù. Abbiamo bisogno di conoscere un’esperienza più viva e profonda. Non crediamo che egli ha cura di noi. Ci dimentichiamo che possiamo ricorrere a lui quando ci sentiamo stanchi e senza forze o smarriti e disorientati.

Una Chiesa formata da cristiani che si rapportano con un Gesù mal conosciuto, confessato solo in modo dottrinale, un Gesù lontano la cui voce non si ode bene nelle comunità… corre il rischio di dimenticare il suo Pastore. Ma chi avrà cura della Chiesa se non è il suo Pastore?

 

IL MARCHE AVEC NOUS

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Le symbole de Jésus – bon pasteur- provoque aujourd’hui chez certains chrétiens une certaine gêne. Nous ne voulons pas être traités comme des brebis d’un troupeau. On ne veut pas que quelqu’un nous gouverne et contrôle notre vie. On veut être respecté. On n’a besoin d’aucun pasteur.

Ce n’était pas ainsi que les premiers chrétiens ressentaient les choses. La figure de Jésus bon pasteur est devenue très tôt l’image la plus appréciée de Jésus. Déjà dans les catacombes de Rome, on le présente chargeant sur ses épaules la brebis perdue. Personne ne pense à Jésus comme un pasteur autoritaire passant son temps à surveiller et à contrôler ses disciples mais à un pasteur bon qui prend soin de ses brebis.

Le “bon pasteur” est soucieux de ses brebis. C’est-là son premier trait caractéristique. Il ne les abandonne jamais. Il ne les oublie pas. Il est toujours à leur service. Il est attentif aux plus faibles ou au plus malades. Il n’est pas comme ce berger mercenaire qui, voyant venir un quelconque danger, prend la fuite pour sauver sa vie en abandonnant le troupeau. Pour lui, les brebis ont peu d’importance.

Jésus avait laissé un souvenir inoubliable. Les récits évangéliques le décrivent comme une personne soucieuse des malades, des marginalisés, des petits, des plus vulnérables et oubliés, des plus perdus. Il ne semble pas se soucier de lui-même. On le voit toujours en train de penser aux autres. Il se soucie surtout des plus démunis.

Mais ce n’est pas tout: “Le bon pasteur donne sa vie pour ses brebis”. C’est le deuxième trait caractéristique. C’est une parole que l’évangile de Jean reprend jusqu’à cinq fois. L’amour de Jésus pour les gens est sans limite. Il aime les autres plus que lui-même. Il les aime tous d’un amour de ce bon pasteur qui ne fuit pas face au danger mais qui donne sa vie pour sauver le troupeau.

C’est pourquoi, l’image de Jésus, “bon pasteur”, est devenue très tôt pour ses disciples un message de consolation et de force. C’est ainsi que les chrétiens ont appris à s’adresser à Jésus avec les paroles tirées du psaume 22 : « Le Seigneur est mon berger, rien ne me manque…même si je traverse de sombres ravins, je ne crains rien car tu chemines avec moi…Ta bonté et ta miséricorde m’accompagnent tous les jours de ma vie ».

Nous, chrétiens, nous vivons souvent une relation assez pauvre avec Jésus. Nous avons besoin d’en faire une expérience plus vivante et plus intime. Nous ne croyons pas qu’il prend soin de nous. Nous oublions que nous pouvons recourir à lui lorsque nous nous sentons fatigués et affaiblis ou perdus et désorientés.

Une Eglise constituée des chrétiens qui ont un rapport avec un Jésus mal connu, confessé seulement d’une façon doctrinale, un Jésus lointain, dont la voix n’est pas bien entendue dans les communautés…, court le risque d’oublier son Pasteur. Mais qui prendra soin de son Eglise si ce n’est pas son Pasteur ?

EASTER “I KNOW MY OWN”

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

The symbol of Jesus as a Good Shepherd does not sound acceptable for some Christians today. We don’t like to be treated like sheep in a flock. We don’t need anyone to guide us and control our lives. We just want to be respected. We don’t need a shepherd to guide us.

That was not the way the early Christians were or felt. The figure of Jesus as a Good Shepherd, in fact, became a most admired image of Jesus. Already in the Roman catacombs, Jesus is shown as a Good Shepherd carrying a lost sheep on his shoulders. Nobody thought of Jesus as an authoritarian shepherd that looked over and controlled his sheep, but simply a Good Shepherd looking after all the sheep.

The Good Shepherd looks after his sheep. That is his first concern. He never abandons them. He never forgets them. He is always looking after the weak and the lame. He is not like the hired man who, seeing a wolf, runs away leaving the sheep behind. He does not really care about the sheep.

Jesus left unforgettable memories for the early Christians. The Gospel stories describe him always worried about the sick, the children and the least among the population. Jesus really never cared much about his safety and always thought first about everyone else, beginning with those most in need.

But there is something else. “The Good Shepherd lays down his life for the sheep.” That is his second trait. The Gospel of John repeats as many as five times this special trait. Jesus’ love for his people has no limits. He loves everyone else more than himself. He loves everyone like the Good Shepherd who risks his own life for his sheep.

That is why the image of Jesus as a Good Shepherd became very soon the symbol and message of trust and confidence for all his followers. The early Christians borrowed the words from Psalm 22 to speak of Jesus: “The Lord is my shepherd, there is nothing I shall want… though I pass through a gloomy valley, I fear no harm…beside me your rod and your staff are there…

Your goodness and kindness pursue me.’” Christians often have a very poor relationship with Jesus. We need to have much more living and human experiences with Him. We don’t realize the fact that He looks after us, and we forget that we can always go to Him every time we are tired, without hope and at a loss.

Any Church that is made up of Christians that ignore the real nature and character of the person of Jesus and only know the dogmas and doctrines taught by theologians, and don’t seem to hear that voice of Jesus the Good Sheperd, as described in the Gospels, runs the risk of never recognizing their Good Shepherd. And who can save the Church today except a truly Good Shepherd?

 

DAGOKIGUN KONTUA DA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesus artzain ona delako sinboloa gogaigarri zaio gaur egun, hein batean, zenbait kristauri. Ez dugu nahi artalde bateko arditzat har gaitzaten. Ez dugu inork goberna gaitzan beharrik, ezta gure bizitza inork kontrola dezan ere. Errespeta gaitzaten nahi dugu. Ez dugu inongo artzainen premiarik.

Lehen kristauek ez zuten horrela sentitzen. Jesus artzain onaren irudia oso garaiz bihurtu zen Jesusen imajinarik gogokoen. Erromako katakonbetan, jada, ardi galdu bat lepoan duela irudikatu zuten Jesus. Inork ez du hartu Jesus artzain autoritariotzat, bere jarraitzaileak zaintzeari eta kontrolatzeari emandakotzat, baizik eta artatzen dituen artzain ontzat.

«Artzain ona» bere ardiez arduratzen da. Hori du bere lehen ezaugarria. Ez ditu bazter uzten sekula. Ahulenei edo gaixoei begira bizi ohi da beti. Ez da artzain-morroia bezalako; honek, arriskuren bat ikusi orduko, ihes egiten du, bere burua salbatzera, artaldea bertan behera utzirik; honi ez zaizkio axola ardiak.

Oroitzapen ezabaezina utzia zuen Jesusek. Ebanjelioetako kontakizunek honela deskribatu dute: gaixoez arduraturik, baztertuez, txikiez, babesgabeenez eta ahaztuenez, galduenez kezkaturik. Ematen du bere buruaz ez dela arduratzen. Beti gainerakoak buruan. Batez ere, ezinduenak ditu axola.

Bada, ordea, besterik ere. «Artzain onak bizia eman du bere ardientzat». Bigarren ezaugarria da. Bost alditaraino errepikatu du Joanen ebanjelioak hizkuntza hau. Jesusek jendeari dion maitasunak ez du mugarik. Bere burua baino gehiago maite ditu besteak. Guztiak maite ditu artzain onaren maitasunez; ez du ihes egin arriskuaren aurrean, baizik eta bizia eman du artaldea salbatzeko.

Horregatik, Jesusen irudia, «artzain onarena», oso garaiz bihurtu zen, haren jarraitzaileentzat, kontsolamenduaren eta konfiantzaren mezu. Kristauek Jesusengana jotzen ikasi, 22. salmotik hartutako hitz hauekin ikasi zuten: «Jauna dut artzain, ez dut ezar falta… mendiarte ilunetan ibili behar badut ere, ez naiz ezeren beldur, neurekin baitzaitut zu… Ene bizitzako egun orotan lagun ditut zure ontasuna eta zure errukia».

Kristauok, sarritan, harreman aski pobreak izan ohi ditugu Jesusekin. Esperientzia biziago eta bihozkoiago baten premia izan ohi dugu. Ez dugu uste izaten hark artatzen, zaintzen gaituela. Ahaztu egin ohi dugu harengana jo dezakegula, nekaturik eta indarrik sentitzen garenean, edo galdurik eta norabiderik gabe.

Eliza bat, oker ezagutua edo soilik doktrina bidez ezagutua den Jesusekin erlazionatzen diren kristauek moldatua, elkarteetan ahotsa egoki entzuten ez zaion Jesusekin erlazionatuek moldatua den Eliza bat…, bere Artzainaz ahazteko arriskuan bizi da. Alabaina, zeinek zainduko Eliza, beronen Artzainak ez bada?

 

VA AMB NOSALTRES

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

El símbol de Jesús com a pastor bo produeix avui en alguns cristians un cert enuig. No volem ser tractats com ovelles d’un ramat. No necessitem ningú que governi i controli la nostra vida. Volem ser respectats. No necessitem cap pastor.

No ho sentien així els primers cristians. La figura de Jesús bon pastor es va convertir molt aviat en la imatge més estimada de Jesús. A les catacumbes de Roma és representat portant a coll l’ovella perduda. Ningú està pensant en Jesús com un pastor autoritari dedicat a vigilar i a controlar els seus seguidors, sinó com un pastor bo que en té cura.

El “pastor bo” es preocupa de les seves ovelles. És el seu primer tret característic. No les abandona mai. No les oblida. Viu pendent d’elles. Està sempre atent a les més febles o malaltes. No és com el pastor mercenari que, quan veu algun perill, fuig per salvar la seva vida abandonant el ramat. Tant li fan les ovelles.

Jesús havia deixat un record inesborrable. Els relats evangèlics el descriuen preocupat pels malalts, pels marginats, pels petits, pels més indefensos i oblidats, els més perduts. No sembla preocupar-se de si mateix. Sempre se’l veu pensant en els altres. L’importen sobretot els més desvalguts.

Però hi ha alguna cosa més. “El bon pastor dóna la vida per les seves ovelles”. És el segon tret. Fins a cinc vegades repeteix l’evangeli de Joan aquest llenguatge. L’amor de Jesús a les persones no té límits. Estima els altres més que a si mateix. Estima tothom amb amor de bon pastor que no fuig davant el perill sinó que dóna la vida per salvar el ramat.

Per això, la imatge de Jesús, “bon pastor”, es va convertir molt aviat en un missatge de consol i de confiança per als seus seguidors. Els cristians van aprendre a adreçar-se a Jesús amb paraules preses del salm 22: “El Senyor és el meu pastor, no em manca… ni que passi per la vall tenebrosa,

no tinc por de cap mal. Tu, Senyor, ets vora meu… Ben cert, tota la vida m’acompanyen la teva bondat i el teu amor.”

Els cristians vivim ben sovint una relació bastant pobra amb Jesús. Necessitem conèixer una experiència més viva i entranyable. No creiem que ell té cura de nosaltres. Se’ns oblida que podem acudir-hi quan ens sentim cansats i sense forces o perduts i desorientats.

Una Església formada per cristians que es relacionen amb un Jesús mal conegut, confessat només de manera doctrinal, un Jesús llunyà la veu del qual no s’escolta bé a les comunitats …, corre el risc d’oblidar el seu Pastor. Però, qui tindrà cura de l’Església si no és el seu Pastor?

VAI CONNOSCO

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

O símbolo de Xesús como pastor bo produce hoxe en algúns cristiáns certo amolo. Non queremos ser tratados como ovellas dun rabaño. Non necesitamos a ninguén que goberne e controle a nosa vida. Queremos ser respectados. Non necesitamos de ningún pastor.

Non sentían así os primeiros cristiáns. A figura de Xesús bo pastor converteuse ben axiña na imaxe mais querida de Xesús. Xa nas catacumbas de Roma se lle representa carrexando sobre os seus ombreiros á ovella perdida. Ninguén está a pensar en Xesús como un pastor autoritario dedicado a vixiar e controlar aos seus seguidores, se non como un pastor bo que coida delas.

O “pastor bo” preocúpase das súas ovellas. É a súa primeira característica. Non as abandona nunca. Non as esquece. Vive pendente delas. Está sempre atento ás mais débiles ou enfermas. Non é como o pastor mercenario que, cando ve algún perigo, foxe para salvar a súa vida abandonando ao rabaño. Non lle importan as ovellas.

Xesús deixara unha lembranza indelébel. Os relatos evanxélicos descríbeno preocupado polos enfermos, os marxinados, os pequenos, os mais indefensos e esquecidos, os mais perdidos. Non semella preocuparse de si mesmo. Sempre se lle ve pensando nos demais. Impórtanlle sobre todo os mais desvalidos.

Pero hai algo mais. “O pastor bo dá a vida polas súas ovellas”. É o segundo trazo. Até cinco veces repite o evanxeo de Xoán esta linguaxe. O amor de Xesús á xente non ten límites. Ama aos demais mais do que a si mesmo. Ama a todos con amor de bo pastor e non foxe ante o perigo se non que dá a súa vida por salvar ao rabaño.

Por iso, a imaxe de Xesús, “pastor bo”, se converteu ben axiña nunha mensaxe de consolo e confianza para os seus seguidores. Os cristiáns aprenderon a dirixirse a Xesús con palabras tomadas do salmo 22: “O Señor é o meu pastor, nada me falta… aínda que camiñe por vieiros escuros, nada temo, porque ti vas comigo… A túa bondade e a túa misericordia acompáñanme todos os días da miña vida”.

Os cristiáns vivimos con frecuencia unha relación abondo pobre con Xesús. Necesitamos coñecer unha experiencia mais viva e entrañábel. Non cremos que el coida de nós. Esquecésenos que podemos acudir a el cando nos sentimos cansados e sen forzas ou perdidos e desorientados.

Unha Igrexa formada por cristiáns que se relacionan con un Xesús mal coñecido, confesado só de maneira doutrinal, un Xesús arredado cuxa voz non se escoita ben nas comunidades…, corre o risco de esquecer ao seu Pastor. Pero, quen coidará da Igrexa se non é o seu Pastor?

Testigos

Publicado: 18 abril, 2012 en BIBLIA
Etiquetas: , , , ,

3 Pascua (B) Lucas 24, 35-48
TESTIGOS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 18/04/12.- Lucas describe el encuentro del Resucitado con sus discípulos como una experiencia fundante. El deseo de Jesús es claro. Su tarea no ha terminado en la cruz. Resucitado por Dios después de su ejecución, toma contacto con los suyos para poner en marcha un movimiento de “testigos” capaces de contagiar a todos los pueblos su Buena Noticia: “Vosotros sois mis testigos”.

No es fácil convertir en testigos a aquellos hombres hundidos en el desconcierto y el miedo. A lo largo de toda la escena, los discípulos permanecen callados, en silencio total. El narrador solo describe su mundo interior: están llenos de terror; solo sienten turbación e incredulidad; todo aquello les parece demasiado hermoso para ser verdad.

Es Jesús quien va a regenerar su fe. Lo más importante es que no se sientan solos. Lo han de sentir lleno de vida en medio de ellos. Estas son las primeras palabras que han de escuchar del Resucitado: “Paz a vosotros… ¿Por qué surgen dudas en vuestro interior?”.

Cuando olvidamos la presencia viva de Jesús en medio de nosotros; cuando lo hacemos opaco e invisible con nuestros protagonismos y conflictos; cuando la tristeza nos impide sentir todo menos su paz; cuando nos contagiamos unos a otros pesimismo e incredulidad… estamos pecando contra el Resucitado. No es posible una Iglesia de testigos.

Para despertar su fe, Jesús no les pide que miren su rostro, sino sus manos y sus pies. Que vean sus heridas de crucificado. Que tengan siempre ante sus ojos su amor entregado hasta la muerte. No es un fantasma: “Soy yo en persona”. El mismo que han conocido y amado por los caminos de Galilea.

Siempre que pretendemos fundamentar la fe en el Resucitado con nuestras elucubraciones, lo convertimos en un fantasma. Para encontrarnos con él, hemos de recorrer el relato de los evangelios: descubrir esas manos que bendecían a los enfermos y acariciaban a los niños, esos pies cansados de caminar al encuentro de los más olvidados; descubrir sus heridas y su pasión. Es ese Jesús el que ahora vive resucitado por el Padre.

A pesar de verlos llenos de miedo y de dudas, Jesús confía en sus discípulos. Él mismo les enviará el Espíritu que los sostendrá. Por eso les encomienda que prolonguen su presencia en el mundo: “Vosotros sois testigos de esto”. No han de enseñar doctrinas sublimes, sino contagiar su experiencia. No han de predicar grandes teorías sobre Cristo sino irradiar su Espíritu. Han de hacerlo creíble con la vida, no solo con palabras. Este es siempre el verdadero problema de la Iglesia: la falta de testigos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

TESTIMONI

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Luca descrive l’incontro del Risorto con i suoi discepoli come un’esperienza fondante. Il desiderio di Gesù è chiaro. Il suo compito non è finito con la croce. Risuscitato da Dio dopa la sua esecuzione, prende contatto con i suoi per dare il via a un movimento di “testimoni” capaci di contagiare a tutti i popoli la sua Buona Notizia: Voi siete miei testimoni.

Non è facile convertire in testimoni quegli uomini infossati nello sconcerto e della paura. Lungo tutta la scena i discepoli rimangono senza parole, in silenzio totale. Il narratore descrive soltanto il loro mondo interiore: sono pieni di terrore; sentono solo turbamento e incredulità; tutto quello sembra loro troppo bello per essere vero.

È Gesù che va a rigenerare la loro fede. La cosa più importante è che non si sentano soli. Lo devono sentire pieno di vita in mezzo a loro. Queste sono le prime parole che devono ascoltare dal Risorto: Pace a voi… Perché sorgono dubbi nel vostro cuore?

Quando dimentichiamo la presenza viva di Gesù in mezzo a noi, quando lo rendiamo opaco e invisibile con i nostri protagonismi e i nostri conflitti; quando la tristezza ci impedisce di sentire tutto meno la sua pace; quando ci contagiamo reciprocamente pessimismo e incredulità… stiamo peccando contro il Risorto. Non è possibile una Chiesa di testimoni.

Per risvegliare la loro fede, Gesù non chiede loro che guardino il suo volto, ma le sue mani e i suoi piedi. Che vedano le sue ferite di crocifisso. Che tengano sempre davanti agli occhi il suo amore profuso fino alla morte. Non è un fantasma: Sono proprio io. Lo stesso che hanno conosciuto e amato lungo le strade di Galilea.

Ogni volta che pretendiamo di fondare la fede nel Risorto sulle nostre elucubrazioni, lo convertiamo in un fantasma. Per incontrarci con lui, dobbiamo ricorrere al racconto degli evangeli: scoprire quelle mani che benedicevano i malati e accarezzavano i bambini, quei piedi stanchi di camminare incontro ai più dimenticati, scoprire le sue ferite e la sua passione. È questo Gesù che ora vive risuscitato dal Padre.

Nonostante li veda pieni di paura e di dubbi, Gesù confida nei suoi discepoli. Lui stesso invierà loro lo Spirito che li sosterrà. Per questo affida loro di prolungare la sua presenza nel mondo: Di questo voi siete testimoni. Non devono insegnare dottrine sublimi, ma contagiare la loro esperienza. Non devono predicare grandi teorie su Cristo, ma irradiare il suo Spirito. Devono renderlo credibile con la vita, non solo con le parole. Questo è sempre il vero problema della Chiesa: la mancanza di testimoni.

TEMOINS

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Luc décrit la rencontre du Ressuscité avec ses disciples comme une expérience fondatrice. Le désir de Jésus est clair. Sa tâche n’a pas pris fin sur la croix. Ressuscité par Dieu après son exécution, il entre en contact avec les siens pour mettre en marche le mouvement de “témoins” capables de communiquer à tous les peuples sa Bonne Nouvelle: “Vous serez mes témoins”.

Ce n’était pas facile pour ces hommes-là, bouleversés et plongés dans la peur, de devenir des témoins. Tout le long de la scène, les disciples restent bouche-bée, dans un silence total. Le narrateur ne décrit que leur monde intérieur : ils sont terrifiés ; ils ne ressentent que trouble et incrédulité ; tout cela leur semble trop beau pour être vrai.

C’est Jésus qui va régénérer leur foi. Le plus important c’est qu’ils ne se sentent pas seuls. Il faut qu’ils le sentent plein de vie au milieu d’eux. Voici les premières paroles qu’ils entendent de la bouche du Ressuscité : « La paix soit avec vous… Pourquoi ces doutes vous viennent-ils à l’esprit ? »

Lorsque nous oublions la présence vivante de Jésus au milieu de nous; lorsque nous le rendons invisible et opaque par nos désirs de « protagonisme » et par nos conflits; lorsque la tristesse nous empêche de tout sentir sauf sa paix ; quand nous nous contaminons les uns les autres avec notre pessimisme et notre incrédulité…nous sommes en train de pécher contre le Ressuscité. Nous rendons impossible une Eglise de témoins.

Pour éveiller leur foi, Jésus ne leur demande pas de regarder son visage, mais ses mains et ses pieds. Qu’ils voient les blessures de sa crucifixion. Qu’ils aient toujours devant sous leurs yeux son amour livré jusqu’à la mort. Ce n’est pas un fantôme : « C’est bien moi ». Le même qu’ils ont connu et aimé sur les chemins de Galilée.

Chaque fois que nous prétendons fonder notre foi au Ressuscité sur nos élucubrations, nous en faisons un fantôme. Pour le rencontrer, nous devons parcourir le récit des évangiles : découvrir ces mains qui bénissaient les malades et qui caressaient les enfants, ces pieds fatigués de marcher à la rencontre des laissés-pour-compte ; découvrir ses blessures, sa passion. C’est ce Jésus qui, ressuscité par le Père, est maintenant vivant.

Tout en les voyant remplis de peurs et de doutes, Jésus fait confiance à ces disciples. Lui-même enverra sur eux l’Esprit qui les soutiendra. C’est pourquoi il les charge de prolonger sa présence dans le monde : « Vous en êtes les témoins ». Ils n’ont pas à enseigner des doctrines sublimes mais à transmettre leur expérience. Ils n’ont pas à prêcher de grandes théories sur le Christ mais à rayonner son Esprit. Ils doivent le rendre crédible par leur vie et non seulement par leurs paroles. C’est toujours là le véritable problème de l’Eglise : le manque de témoins.

EAST – YOU ARE MY WITNESSES

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

Luke tells us the story of the encounter of the disciples with the Risen Christ as an experience that started something new for them. Jesus’ wish is clear. His job had not finished with the Cross. Having been raised by his Father after his execution, he gets in touch with his disciples to start with them a movement that will make them witnesses capable of proclaiming the GOOD NEWS to all peoples: “You are my witnesses.”

It was not easy to make witnesses out of those men who had been thrown into total disarray and fear. All through that meeting, the disciples had remained silent and totally passive. The gospel writer simply describes their interior world: they are still afraid, disturbed and incredulous; what they hear still sounds too good to be true.

But Jesus will regenerate their faith. What really matters now is that they don’t feel to be alone. They must really feel that the Jesus they are listening to is truly alive. These are the first words they heard him speak: “Peace be with you. Why are you so agitated? And why are these doubts rising in your hearts?

When we forget the living presence of Jesus in our midst; when we make him invisible because of our own interference and conflicts; when our own sadness gives importance to anything except his peace; when we share with others our own pessimism and incredulity…we are denying the existence of the Risen Christ. There cannot be a Church without witnesses.

In order to awake their faith, Jesus does not ask them to look at his face, but to see his hands and feet. They have to look at the wounds of the Crucified. They have to always remember that He loved them unto His death. He is not a ghost: “Yes, it is I indeed.” He is the same one they had known and followed along the roads ofGalilee.

Every time we want to study and explain our faith in the Risen Christ with vague theories and explanations we end up seeing a ghost. To find the real Jesus, we must simply read what the Gospels tell us: look at the hands that blessed the sick and welcomed those children; see those feet that got tired as He walked miles to meet the forgotten men and women; examine those wounds and relive his passion. It is this same Jesus who has now been raised by His Father.

Even though they are still full of doubts and fear, Jesus trusts in his disciples. He is going to send the Spirit to them and he will sustain them. Hence he asks them to continue being his witnesses in the world: “You are witnesses to this.”

They should not teach any sublime doctrines, but simply share their experiences with others. They should not preach intricate theories about Christ, but simply reflect his Spirit. They will make Him credible with their own lives, not with their words. This will continue to be the Church’s real problem: our lack of witnesses.

 

LEKUKOAK

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesus berpiztuak eta ikasleek topo egin izana esperientzia fundatzaile bezala deskribatu du Lukasek. Argi dago Jesusen gogoa. Bere asmoa ez du bukatu gurutzean. Hil ondoren, Jainkoak berpizturik, harremanetan jarri da bereekin, «lekukoen» mugimendua abian jartzeko, herri guztiei Berri Ona kutsatzeko gai izango direnena: «Ene lekuko zarete zuek».

Ez da izan gauza erraza gizon haiek, nahasmenduak eta beldurrak joak dituzten haiek, lekuko bihurtzea. Pasadizo guztian, ikasleak isilik egon dira, guztiz mutu. Narratzaileak haien barneko mundua bakarrik deskribatu du: izuak joak dira; larri eta ustekabeko sentitzen dira; ederregi iruditzen zaie hura guztia egia izateko.

Jesusek berregingo du haien fedea. Gauzarik garrantzizkoena, ez daudela bakarrik senti dezaten da. Bizi bete-beteko sentitu behar dute Jesus beren artean. Hauek dira Berpiztuagandik entzun dituzte lehen hitzak: «Bakea zuei… Nolatan duda-muda horiek zeuen baitan?»

Geure artean Jesusen presentzia biziaz ahazten garenean, geure protagonismoa eta tirabirak direla medio Jesus lauso eta ikusezineko bihurtzen dugunean, tristurak haren bakea ez beste guztia sentiarazten digunean, batak besteari ezkortasuna eta sinestezina kutsatzen diogunean… bekatu egiten ari ohi gara Berpiztuaren aurka. Orduan, ezinezkoa da lekukoen Eliza.

Beren fedea esnatzeko, Jesusek ez die eskatzen aurpegira begira diezaioten, baizik eskuetara eta oinetara. Ikus ditzatela gurutzeko beraren zauriak. Izan dezatela beti beren begi aurrean heriotzaraino eman duen maitasuna. Ez da mamua. «Ni neu naiz, neu». Galileako bideetan ikusi eta maite izan duten hura bera.

Berpiztuarekiko geure fedea gogorapenetan oinarritu nahi izan dugun guztietan, mamu bihurtu izan dugu Jesus. Harekin topo egin ahal izateko, ebanjelioen kontakizunak ikusi beharko ditugu: gaixoak bedeinkatzen eta haurrak ferekatzen zituzten esku haiek aurkitzeko; ahaztuenak direnen bila nekatuak diren oin haiek aurkitzeko; Jesusen zauriak eta nekaldia aurkitzeko. Jesus huraxe da orain bizi dena, Aitak berpiztua.

Beldurrez eta duda-mudazko ikusi dituen arren, konfiantza izan du Jesusek ikasleengan. Berak bidaliko die sostengu izango duten Espiritua. Horregatik gomendatzen die munduan bere presentzia luza dezaten: «Honen guztiaren lekuko zarete zuek». Ez dute zertan irakatsi irakaspen handiosik, baizik, soilik, beren esperientzia kutsatu. Ez dute zertan predikatu teoria handi-mandirik Kristoz, baizik, soilik, haren Espiritua distiratu. Beren bizieraz egin behar dute sinesgarri, eta ez hitzez bakarrik. Hauxe da Elizaren betiko zinezko arazoa: lekukorik eza.

 

TESTIMONIS

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Lluc descriu la trobada del Ressuscitat amb els seus deixebles com una experiència fundant. El desig de Jesús és clar. La seva tasca no s’ha acabat a la creu. Ressuscitat per Déu després de la seva execució, pren contacte amb els seus per posar en marxa un moviment de “testimonis” capaços de contagiar a tots els pobles la seva Bona Notícia: “Vosaltres en sou testimonis”.

No és fàcil convertir en testimonis aquells homes enfonsats en el desconcert i la por. Al llarg de tota l’escena, els deixebles romanen callats, en silenci total. El narrador només descriu el seu món interior: estan plens de terror; només senten torbació i incredulitat; tot allò els sembla massa bonic per ser veritat.

És Jesús qui regenerarà la seva fe. El més important és que no se sentin sols. L’han de sentir ple de vida enmig d’ells. Aquestes són les primeres paraules que han d’escoltar del Ressuscitat: “Pau a vosaltres… Per què esteu torbats?”.

Quan oblidem la presència viva de Jesús enmig nostre, quan el fem opac i invisible amb els nostres protagonismes i conflictes, quan la tristesa ens impedeix sentir-ho tot menys la seva pau; quan ens contagiem els uns als altres pessimisme i incredulitat… estem pecant contra el Ressuscitat. No és possible una Església de testimonis.

Per despertar la seva fe, Jesús no els demana que mirin el seu rostre, sinó les mans i els peus. Que vegin les seves ferides de crucificat. Que tinguin sempre davant els seus ulls el seu amor lliurat fins a la mort. No és un fantasma: “Sóc jo mateix”. El que han conegut i estimat pels camins de Galilea.

Sempre que pretenem fonamentar la fe en el Ressuscitat amb les nostres elucubracions, el convertim en un fantasma. Per trobar-nos amb ell, hem de recórrer al relat dels evangelis: descobrir aquestes mans que beneïen els malalts i acariciaven els nens, aquests peus cansats de caminar a la recerca dels més oblidats; descobrir les seves ferides i la seva passió. És aquest Jesús qui ara viu ressuscitat pel Pare.

Tot i veure’ls plens de por i de dubtes, Jesús confia en els seus deixebles. Ell mateix els enviarà l’Esperit que els sostindrà. Per això els encomana que perllonguin la seva presència al món: “Vosaltres en sou testimonis”. No han d’ensenyar doctrines sublims, sinó contagiar la seva experiència. No han de predicar grans teories sobre Crist sinó irradiar el seu Esperit. Han de fer-lo creïble amb la vida, no només amb paraules. Aquest és sempre el veritable problema de l’Església: la manca de testimonis.

TESTEMUÑAS

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Lucas describe o encontro do Resucitado cos seus discípulos como unha experiencia fundante. O desexo de Xesús é claro. A súa tarefa non rematou na cruz. Resucitado por Deus despois da súa execución, toma contacto cos seus para poñer en marcha un movemento de “testemuñas” capaces de contaxiar a todos os pobos a súa Boa Noticia: “Vós sodes as miñas testemuñas”.

Non é doado converter en testemuñas aqueles homes afundidos no desconcerto e no medo. Ao longo de toda a escena, os discípulos permanecen calados, en silencio total. O narrador só describe o seu mundo interior: están cheos de terror; só senten turbación e incredulidade; todo aquilo parécelles demasiado fermoso para ser verdade.

É Xesús quen vai rexenerar a súa fe. O máis importante é que non se sintan sós. Hano sentir cheo de vida no medio deles. Estas son as primeiras palabras que han escoitar do Resucitado: “Paz a vós… Por que xorden dúbidas no voso interior? “.

Cando esquecemos a presenza viva de Xesús no medio de nós; cando o facemos opaco e invisíbel cos nosos protagonismos e conflitos; cando a tristura nos impide sentir todo menos a súa paz; cando contaxiamos uns a outros pesimismo e incredulidade… estamos a pecar contra o Resucitado. Non é posíbel unha Igrexa de testemuñas.

Para espertar a súa fe, Xesús non lles pide que miren o seu rostro, senón as súas mans e os seus pés. Que vexan as súas feridas de crucificado. Que teñan sempre ante os seus ollos o seu amor entregado ata a morte. Non é un fantasma: “Son eu en persoa”. O mesmo que coñeceron e amaron polos camiños de Galilea.

Sempre que pretendemos fundamentar a fe no Resucitado coas nosas elucubracións, convertémolo nun fantasma. Para atoparnos con el, temos de percorrer o relato dos evanxeos: descubrir esas mans que bendicían os enfermos e acariciaban aos nenos, eses pés cansos de camiñar ao encontro dos máis esquecidos; descubrir as súas feridas e a súa paixón. Ese Xesús é o que agora vive resucitado polo Pai.

A pesar de velos cheos de medo e de dúbidas, Xesús confía nos seus discípulos. El mesmo lles enviará o Espírito que os sosterá. Por iso encoméndalles que prolonguen a súa presenza no mundo: “Vós sodes testemuñas disto”. Non han ensinar doutrinas sublimes, senón contaxiar a súa experiencia. Non han predicar grandes teorías sobre Cristo senón irradiar o seu Espírito. Han facelo críbel coa vida, non só con palabras. Este é sempre o verdadeiro problema da Igrexa: a falta de testemuñas.