Posts etiquetados ‘Política’

TentacionesA propósito de Lucas 4,1-13
CONCIENCIA CRÍTICA, POLÍTICA E HISTÓRICA
‘Resolver mi vida, allá cada cual’
FAUSTINO VILALABRILLE, sacerdote, faustino.vilabrille@gmail.com
GIJÓN (ASTURIAS).

1.- Limpiando zapatos

ECLESALIA, 15/02/13.- Jesús pasó hambre en el desierto. Los pobres del Tercer Mundo no dicen “tenemos hambre”, sino que dicen “pasamos hambre”, porque nunca la ven saciada.

Hoy tenemos en España muchas personas pasando necesidad, pero hay instituciones que les pueden facilitar comida. En los países pobres no las hay. La lucha contra el hambre es la gran batalla que tienen que emprender cada día, después de haberse acostado pensando. “¿qué comeremos mañana?” En Guatemala vi a un niño pequeño llorando desconsolado porque lo que había ganado limpiando zapatos después de salir de la escuela se lo había quitado otro mayor y la madre le iba a pegar al llegar a casa por no llevar “pisto para comprar maíz para el día siguiente”.

Actualmente, cada año, caen bajo el umbral de la pobreza en el mundo más de 35 millones de personas, la mayoría de las cuales se morirán de hambre ya al año siguiente. El hambre es la guerra más grande y mortífera que existe.

2.- Reacción

Los ingenuos dicen: “esto siempre fue así, esto no tiene solución, esto no hay quien lo arregle”. Quienes así piensan son personas, incluso de buena fe, pero que tienen UNA CONCIENCIA INGENUA, porque ni fue siempre así ni tiene por qué ser así.

Jesús ante el hambre sintió la tentación de convertir las piedras en pan, pero la rechazó radicalmente: “no solo de pan vive el hombre”. En el mundo actual hay falta de pan porque hay falta, mucha falta, de justicia, de igualdad, de solidaridad, de compromiso con los empobrecidos. Hay mucha falta de ansias en los políticos y organismos internacionales y nacionales de cambiar la estructura socioeconómica del mundo. Hay mucha falta en muchos de nosotros de vivir de forma más austera y no despilfarradora. El ansia loca de tener de los ricos de los países ricos, de los ricos de los países pobres y de muchos de nosotros, que tenemos en ellos nuestro modelo de hombre, ha llevado a dejar en el corredor masivo de la muerte a los países pobres.

Frente a esa conciencia ingenua necesitamos adquirir CONCIENCIA CRÍTICA, para analizar en profundidad lo que pasa en el mundo y reaccionar en consecuencia.

3.- La ambición de poder y tener

A Jesús le pasa por la cabeza hacerse dueño del poder, la gloria y los reinos del mundo. La ambición de dinero, de poder y de gloria causa las guerras, los sobornos, la corrupción de políticos y empresarios (cada día más y más emponzoñados hasta llegar a ser una de las primeras preocupaciones de los ciudadanos), las invasiones, las leyes injustas, las especulaciones, los robos de guante blanco. En España hay Bancos y Cajas de mucho renombre que negocian con armas para los países pobres. El dinero coloca a los suyos en el poder, y desde el poder los suyos gobiernan para el dinero. ¿Quiénes están detrás de la droga que llena de jóvenes drogadictos y drogodependientes nuestras cárceles?

El poder económico político es un mito que crea otros muchos mitos para que sirvan de señuelo a las masas para evadirlas, distraerlas y que los idolatren y se arrodillen ante ellos: futbolistas (la Policía europea desmantela una red internacional que manipuló unos 400 partidos en dos años), deportistas, cantantes, famosos de la TV, artistas, modistos y modas. Quienes se mueven en esta amplia onda diríamos que tienen CONCIENCIA MITICA. Pero para Jesús el poder solo tiene un sentido: ser el servidor de todos. Frente a esta conciencia mítica solo cabe una CONCIENCIA POLÍTICA tal como la definió Jesús: el servicio a la sociedad, porque solo desde el servicio a los demás se adora a Dios, que es lo único que hay que adorar. Necesitamos sanear profundamente, de raíz, y restaurar el prestigio y valor de la actividad política como servicio a la sociedad, pues de ella depende el bien común y de cada uno de nosotros. Pero resulta que tenemos 63 parlamentarios (41 PP, 20 PSOE, 1 CC y 1 CIU) que, con una o más viviendas en Madrid, cobran al mes 1800 € mensuales en concepto de dietas por desplazamiento a Madrid, exentas de todo impuesto. Es más, tenemos 127 políticos imputados de corrupción, que a pesar de todo están presentes en la política.

4.- “Resolver mi vida, allá cada cual”

La tercera tentación que siente Jesús es de pura magia: tirarse desde lo alto sin que le pase nada. Es la tentación de miles de personas en las colas de las quinielas, del cupón, de los juegos de azar, de las primitivas, de las loterías, de los concursos televisivos, de acudir a “apariciones” a pedir milagros, etc: querer resolver la la propia vida con un golpe de suerte, y los demás que se arreglen. Es la magia de la irresponsabilidad e individualismo. Aquí podemos colocar a muchas personas que definiríamos como de CONCIENCIA MAGICA. Frente a ella está la CONCIENCIA HISTÓRICA que es plantearnos salir adelante todos juntos con el trabajo, el ahorro, la economía ética y honesta, y la lucha diaria y solidaria por una sociedad mejor, más justa, solidaria y comprometida con la vida integral para todos. Así fue la vida de Jesús de Nazaret.

Sin conciencia crítica, política e histórica, no se puede ser una persona adulta y madura, ni mucho menos creyente en coherencia con el Evangelio.

“Era un hombre tan pobre que solo tenía dinero”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

San Nicolas de Bari no es Papa NoelLA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LA NAVIDAD
MIGUEL ESQUIROL VIVES, esquirolrios@gmail.com
COCHABAMBA (BOLIVIA).

ECLESALIA, 03/01/13.- Todas nuestras acciones son políticas, tanto públicas como privadas, pues todas tienen alguna incidencia en la sociedad. La Base de la política es el bien estar de los pueblos, la paz basada en la justicia y el respeto igualitario de la dignidad de todos los seres humanos. El gobierno es el ente servidor encargado de organizar la sociedad para este fin.

Por eso la Navidad tiene su dimensión política, pero la sociedad de consumo se ha encargado muy bien de maquillar la Navidad dándole también su dimensión política, distinta a la del evangelio de Jesús. ¿Pues en qué queda hoy aquel relato del censo que obliga a una mujer embarazada y a su compañero a viajar pobremente y por pobres ser rechazados de todo alojamiento?

¿Cómo queda aquella preferencia de Dios por los pobres, al llamar a una joven de Nazaret del pueblo más despreciado de Palestina a ser madre de Jesús?

¿Y quién recuerda en estas fiestas aquella frase de María recién embarazada cuando visita a su prima, y entre otras cosas le dice, que desde este encuentro: “Dios manifiesta su fuerza y dispersa a los hombres de soberbio corazón. Derriba a los poderosos de sus tronos y eleva a los humildes. Llena de bienes a los hambrientos y despide a los ricos con las manos vacías”. Lucas 1, 51-53.

El sonrosado, satisfecho y bonachón personaje patrocinado por Coca Cola ha ocultado a aquel niño y a su madre en parto en un establo rodeado de animales, sucio de paja y estiércol, en el que María da a luz a Jesús, acompañada eso sí de los pobres como ángeles solidarios.

Uno de los relatos más terroríficos del evangelio de estas fechas es la cruel acción del rey de turno que para defender su poder manda asesinar a los niños recién nacidos en estos días. La sociedad satisfecha de siempre ha convertido esta fecha en una fiesta de chistes y bromas, las inocentadas, escapando como escapamos tantas veces de lo profundo de los hechos, engañados por los medios de comunicación. Y quizás ya no nos acordamos de que esta situación obligó a aquella familia a salir al exilio hasta un cambio de gobierno.

Mientras el 20% de la humanidad disponga para su disfrute del 80% de los medios de vida y el 80% de la humanidad deba contentarse con solo el 20% de lo que queda, no podemos decir que la Navidad no tiene nada que decir a esa injusticia y hacer justicia es la primera obligación de la política si quiere conseguir la paz.

Mientras millones de niños mueren cada año de hambre en el tercer mundo y el número de pobres crece en el primero, y sin que nos inquiete ni mucho ni poco el gran insulto a la razón de lo que está pasando en un continente, expoliado durante siglos por Europa, como es África, estaremos diciendo que la Navidad no tiene nada que ver con la política y estaremos dejándonos robar la Navidad por la Coca-Cola con todo lo que ella simboliza, para que nada cambie. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

‘NO NEGARÁS JUSTICIA AL POBRE’ (Ex 23,6)
Comunicado de la HOAC y la JOC ante la actual situacion política y económica
HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA y JUVENTUD OBRERA CRISTIANA, difusion@hoac.es
MADRID.

ECLESALIA, 17/09/12.- Cada día que pasa, las familias del mundo obrero y del trabajo ven crecer la inseguridad, la incertidumbre y el miedo. Va aumentando el número de personas que pasa a engrosar las listas del paro. Personas que acuden a Cáritas, a comedores sociales, que son amenazadas por los bancos, al no poder pagar las hipotecas que asumieron cuando disponían de un puesto de trabajo, inmigrantes que se quedan sin atención sanitaria, jóvenes que ven ante sí un futuro incierto en lo educativo, lo laboral, con imposibilidad de desarrollar un proyecto de vida personal…

Son algunas de las consecuencias visibles de esta situación económica en la que nos han metido los poderosos de este mundo, en nombre del idolatrado mercado. Y a esta situación hemos llegado, entre otras cosas, por unas formas de vida muy poco solidarias y por una cultura social que ha favorecido que personas y, sobre todo estructuras, no hayamos tenido en cuenta la justicia debida a los más empobrecidos.

Los gobiernos desarrollan una serie de medidas políticas cuyo fin es el incremento de los beneficios de una minoría frente a las necesidades de la mayoría. Son medidas inmorales, al pretender organizar la vida de espaldas al trabajo y a las necesidades humanas, medidas que están creando mayor desigualdad y pobreza y que no debemos aceptar con resignación.

Ante esta situación la HOAC y la JOC, como Iglesia en el mundo obrero, queremos manifestar:

Que no es ético, humano, ni cristiano continuar poniendo en el centro de la vida política y legislativa medidas que condenen a la pobreza, a la exclusión y a la esclavitud a miles de personas, de familias, tanto en nuestro país, como en el resto del planeta. Se están destruyendo los derechos sociales y laborales.

Que ante esta situación las organizaciones sociales, políticas y económicas, y también todas las personas, hemos de plantearnos cómo es posible organizar la vida social, la economía, la política, desde otros criterios que no sean prioritariamente el de la lógica del beneficio.

“El primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad” (Benedicto XVI)

“Las necesidades de los pobres deben tener preferencia sobre los deseos de los ricos; los derechos de los trabajadores, sobre el incremento de los beneficio” (Juan Pablo II) “Un criterio justo no debe basarse en recortes desproporcionados en servicios esenciales para los pobres. El criterio moral que debe regir es que la “economía existe para la persona y no la persona para la economía” (Obispos de EEUU, septiembre 2012 con motivo del día del trabajo).

Queremos poner de manifiesto que existe también otra realidad, de la que los medios de comunicación no suelen hacerse eco. Son hechos y experiencias de vida humana, que nos muestran que es posible vivir de otra manera, construir otra sociedad más fraterna, desde criterios no economicistas, donde todas y todos podamos vivir con dignidad. Para los creyentes son signos del Reino de Dios y suponen, para la JOC, la HOAC y otros movimientos cristianos, una constante de lucha diaria contra la indignidad que provoca este sistema.

Así nos lo muestran tantas experiencias y acciones que se están viviendo dentro y fuera de nuestras fronteras:

  • las plataformas de afectados por las hipotecas y la solidaridad con las personas que se quedan sin vivienda;
  • las expresiones variadas contra los recortes sociales, como las movilizaciones sindicales y sociales;
  • las diversas manifestaciones de trabajadoras y trabajadores mostrando su rechazo ante el cierre de empresas, ante los ERES; las asambleas de parados y paradas dispersas por todo el territorio del estado, buscando alternativas para el reparto del empleo;
  • las plataformas vecinales que trabajan por la construcción de barrios donde poder vivir con dignidad;
  • las experiencias de tantos colectivos que fomentan el empleo, empresas de inserción, cooperativas, las redes de solidaridad nacional e internacional, los bancos de tiempo, los economatos solidarios, la banca ética, tiendas a coste cero, la solidaridad familiar, vecinal, o los grupos de personas que comparten sus bienes con otras familias…

Todas estas experiencias son muestras de que hay alternativas, de que es posible otro tipo de sociedad, otro tipo de cultura solidaria. Son prácticas generadoras de otra cultura que hace viable nuevas formas de organización de la vida social, donde lo económico no tiene la última palabra y donde el centro es el ser humano y sus necesidades. A eso estamos llamados, ahí encuentran los hombres y mujeres de hoy, creyentes o no creyentes, la felicidad y ahí debemos encontrarnos para potenciarlos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Madrid, 14 de septiembre de 2012.

COMUNICADO ANTE LA NUEVA REFORMA LABORAL
JUVENTUD OBRERA CRISTIANA (joc.es) y HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA (hoac.es)
MADRID.

ECLESALIA, 12/03/12.- La Juventud Obrera Cristiana y la Hermandad Obrera de Acción Católica, como parte de la Iglesia en el mundo obrero y del trabajo, ofrecemos esta reflexión ante la aprobación por el Consejo de Ministros de una nueva reforma laboral.

Nos encontramos con la 16ª reforma del mercado de trabajo en democracia. Hasta ahora las sucesivas reformas laborales llevadas a cabo por los gobiernos, de uno u otro signo político, bajo el pretexto de modernizar y flexibilizar dicho mercado laboral, han transformado la concepción y función del trabajo asalariado en nuestra sociedad y están socavando los derechos de las personas trabajadoras y de sus familias.

Estas reformas siempre se han presentado como una necesidad para combatir el desempleo, pero sólo han conseguido:

- incrementar el empleo temporal, especialmente para los jóvenes;

- diversificar las modalidades de contratación a la carta;

- abaratar el coste del despido;

- reducir el crecimiento de los salarios;

- devaluar lo público (sevicios sociales, eduación y sanidad).

En definitiva, han profundizado en el trabajo precario y en el empobrecimiento de las familias trabajadoras. Un ejemplo lo tenemos en los años de crecimiento económico anteriores a la actual crisis: aún creándose riqueza y empleo, estos no sirvieron para disminuir la pobreza en nuestro país.

Ninguna reforma ha estado orientada hacia la expansión de un empleo decente como Benedicto XVI reclama en la encíclica Caritas in veritate. Los derechos que emanan de un trabajo a la altura del ser humano no pueden estar subordinados a las exigencias económicas. Es la economía la que debe orientarse a las necesidades de las personas y de sus familias; es el ser humano el centro de la actividad económica y laboral. El respeto a la dignidad del trabajo, vinculado a la dignidad de la persona, es y debe ser el criterio central de una economía orientada por “una ética amiga de la persona. (Benedicto XVI, Caritas in veritate, 45)

Esta nueva reforma es otra agresión al trabajo humano como principio de vida. Creemos que una reforma laboral que pretende ser completa y marcar un antes y un después en las relaciones laborales, no puede hacerse sin el suficiente consenso social entre las personas trabajadoras y el colectivo empresarial. Y tendría, además, que responder a las necesidades de las familias trabajadoras y no a las exigencias impuestas por los mercados financieros, las grandes empresas, las instituciones comunitarias y los organismos económicos internacionales.

Esta reforma laboral es una vuelta de tuerca más para flexibilizar el mercado de trabajo:

- Quiebra el derecho constitucional a la negociación colectiva y a la capacidad organizativa de los trabajadores –no existe negociación real de los trabajadores en el ámbito de la empresa cuando el 95% del tejido productivo español está compuesto por empresas de menos de 50 trabajadores. Este Real Decreto contempla la fractura de la cohesión social al habilitar la “caducidad” de los convenios colectivos desincentivando cualquier negociación entre las partes.

- Facilita y abarata la expulsión del mercado de trabajo: quita trabas al despido por causas económicas; rebaja la indemnización del improcedente (pasando a 33 días por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades) y elimina la autorización administrativa para poder llevar a cabo los expedientes de regulación de empleo. Los contratos indefinidos con esta nueva regulación tampoco tendrán, como los temporales, condición de estabilidad.

- Abre el camino para ajustar los salarios a la productividad. Con esta reforma, los salarios de los trabajadores más débiles van a depender de la voluntad unilateral del empresario.

- Dificulta, cuando no impide o precariza, el empleo juvenil. Más del 80% del empleo destruido por la crisis corresponde a empleo juvenil. El nuevo contrato de trabajo indefinido, especialmente para jóvenes (también para desempleados de larga duración), dirigido a las empresas de menos de 50 trabajadores, se puede convertir, más que indefinido, en un contrato temporal sin causa justificada. Estas nuevas modalidades de contratación y regulación ponen en serio peligro, aún más, la estabilidad presente y futura de la mayor parte de la juventud.

No compartimos la individualización de las relaciones laborales que propone esta reforma. Recordamos a nuestros gobernantes que el trabajo es una experiencia comunitaria y que una de las funciones de la empresa, según la Doctrina Social de la Iglesia, es favorecer la comunitariedad. Todo lo que suponga la individualización, dar prioridad a los intereses personales frente a los colectivos, significa romper la vocación a la comunión del ser humano

No es lícito eliminar derechos y protección de las personas trabajadoras con el argumento de combatir el desempleo y de reducir la temporalidad, cuando han sido las políticas económicas de los últimos gobiernos las que han provocado que haya un tejido productivo tan débil y un empleo tan precario.

No podemos seguir flexibilizando las relaciones laborales sin garantizar la seguridad de una vida digna para las personas trabajadoras y sus familias. Y esta reforma se lleva a cabo en un contexto de quiebra del Estado de bienestar, de reducción del sector público y de recortes de los servicios y prestaciones sociales sin precedentes.

Esta reforma rompe el débil equilibrio conquistado históricamente entre capital-trabajo, alejándose del principio siempre defendido por la Iglesia de la prioridad del trabajo frente al capital. Además, supone un nuevo golpe al Derecho Laboral limitando su capacidad de frenar la creciente mercantilización y “cosificación” del trabajo humano. Consideramos que este gobierno ha aprovechado el estado de quietud y miedo de la mayor parte de la ciudadanía, para eliminar viejas conquistas laborales y aspiraciones conseguidas tras muchas luchas de tantas personas a lo largo de la historia.

Los retos actuales que atraviesa la economía española requieren medidas políticas concertadas en el ámbito internacional que subordinen la economía financiera a la economía productiva. Es preciso, como ha pedido insistentemente Benedicto XVI y el Pontificio Consejo Justicia y Paz, una reforma del sistema financiero internacional. Esta reforma supondría avanzar en justicia social y comunión de bienes, redistribuyendo efectivamente la riqueza existente; controlar la economía especulativa y frenar el desmedido afán de lucro, en lugar de eliminar derechos. Este es el camino que puede generar riqueza orientada a la creación de empleo decente y con derechos, y a disminuir la pobreza.

Como Iglesia en el mundo obrero, en las actuales circunstancias, pedimos a las autoridades políticas, a los agentes sociales y económicos, al conjunto de los trabajadores y de la sociedad, y especialmente a los cristianos y cristianas, que caminemos juntos, con la intención de eliminar las causas que han generado esta crisis económica y, al mismo tiempo, superemos las estructuras económicas y sociales injustas que tanto sufrimiento, deshumanización y pobreza están provocando a las personas.

También instamos a los partidos políticos a corregir y reorientar, en el proceso parlamentario, esta reforma laboral poniendo en el centro de la misma el trabajo decente y con derechos y, al mismo tiempo, animamos a participar en las iniciativas y movilizaciones que se convoquen por parte de las organizaciones eclesiales, sociales y sindicales que ayuden a tomar conciencia y revertir esta situación tan lesiva para las personas trabajadoras y sus familias. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Madrid,16 de febrero de 2012

Salir del desencanto

Publicado: 23 mayo, 2011 en REFLEXIONES
Etiquetas: , , ,

SALIR DEL DESENCANTO
JUAN DE DIOS REGORDÁN DOMÍNGUEZ, juandediosrd@hotmail.com
ALGEZIRAS (CÁDIZ).

ECLESALIA, 23/05/11.- Alguien me decía que mi último artículo debería haber terminado de forma más contundente. Me ponía el ejemplo del filósofo Stéphane Hessel, que a sus noventa y tres años ha sido capaz de dar un mensaje movilizador para animar a los jóvenes a ver su futuro con esperanza y reclamar su participación real en la sociedad; una sociedad adormecida en la que mucha gente experimenta que lo está pasando mal, pero que no se atreve a denunciar a los culpables.

Lleva razón quien me exige más. En la hora presente necesitamos emplear palabras “picudas” que no permitan espacios para la resignación, el desánimo o la apatía. No obstante, las aristas de esas palabras portadoras de duras verdades no deben provocar las chispas de la violencia ni herir más de lo necesario. Hay que abrir caminos al respeto y a la diversidad; aunar esfuerzos para participar en la vida pública porque a todos les afecta.

Ante las Elecciones se detecta hastío hacia políticos que injustamente se les aplica a todos, sin salvar a muchos que toman la función política como servicio a la sociedad. Pero, hemos de afirmar con rotundidad que parte del desencanto nace de la sensación bastante generalizada de que los políticos quieren gobernar al pueblo, sin el pueblo. Para mantenerse en el poder o para conquistarlo recurrirán a lo que puedan para conseguirlo. Y tampoco en política todo vale.

La corrupción nace como fruto del egoísmo y falta de control ciudadano. Por otra parte, lo que tendría que ser una verdadera vergüenza para los imputados, para una parte de la sociedad en vez de rechazo suscita envidia. Así, por un lado tenemos la idolatría del poder, con el que algunos cambian hasta el modo de andar; y, por otro, la idolatría de lo económico que en mutuo complot se sostienen y complementan.

Se dice que el poder corrompe, pero no todos los políticos son iguales y hay muchos con ética, profesionalidad y grandes deseos de servir. Ante unas elecciones es necesario decir que la alternancia y el cambio es signo de madurez de madurez democrática y el miedo es producto de dictaduras que amedrantan a sus súbditos para que no sean libres y dejen las cosas como a sus amos les interesa.

Implicarse en lo social y en lo político o simplemente poder elegir a los mejores no es cosa fácil ya que la práctica nos demuestra que con nuestros votos se mercadea y se respeta poco la dirección o la libertad del voto, prostituyéndose así la esencia de la democracia. Sin embargo la misma Biblia nos justifica el poder político en un sencillo programa en el Salmo 72,12-13: “salvará al indigente que lo implora y al pobre que no tiene quien le ayude. Tendrá piedad del débil y del menesteroso y salvará las vidas de los pobres” Este programa dista mucho de promesas incumplidas.

Una persona libre no debe dejarse influenciar por mensajes envenenados: “todos son iguales” ”más vale malo conocido que bueno por conocer” “este me ha prometido colocar a mi hijo…” Si queremos salir del desencanto y fortalecer la democracia, tendremos que huir del miedo y las amenazas de pérdidas de derechos del bienestar. Hay que exigir que los sacrificios no recaigan sobre los más débiles y obligación de ahondar en las desigualdades provocadas por reformas hechas a destiempo y mal, dejándose sin afrontar la educación, salidas laborales de la juventud, protección de la familia, cumplimiento del derecho al trabajo, fiscalización de sueldos abusivos de políticos y altos cargos. Abrir caminos para que la juventud se implique para salir del desencanto. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

ME ALEGRO, ¡INDIGNAOS!, SÍ
JOSÉ IGNACIO CALLEJA, Experto en Moral Social Cristiana, igcalleja@euskalnet.net 
VITORIA (ÁLAVA). 

ECLESALIA, 20/05/11.- Escribo a vuela pluma, tengo prisa. Reconozco que me alegra esto del movimiento “Democracia Real Ya” o “15M”, en fin, la contestación social que despega estos últimos días. Llevamos tiempo diciendo que parece mentira que la calle no estalle en protestas sociales y, cuando estalla, hay nervios. Ahora parece que a nadie le viene bien, como si la contestación social debiera pedir cita, con “día y hora”, para dejarse ver. Y así, aparecen los lamentos, que si quién estará detrás, que si a quién le convendrá, que sí durará o es flor de un día, que si es la anti-política, que si cada uno irá a la suya y terminará de mala manera, que si alterará sin “listas propias” el resultado de las próximas elecciones… Lo que quieran decir.

Todo esto y más, es cierto, y todo esto y más sigue dejando en el aire la pregunta por una realidad social que, ¡así!, pinta un negro futuro, y hasta excluye a miles y miles de personas en las sociedades ¡ricas! (y pobres).Y por muy cierto que sea que una gestión política más acertada que la española de Zapatero, habría de mejorar “algo o bastante” nuestra situación, ese “algo o bastante” sigue siendo muy “relativo” cuando se compara con la irresponsabilidad penal y económica de quienes más se beneficiaron de instrumentos absolutamente injustos de hacer dinero, y lo quieren seguir haciendo en el futuro. Porque son las consecuencias de un mercantilismo que lo ha convertido casi todo en “finanzas” y que, cuando ha estallado y mostrado sus vergüenzas morales y políticas, ha huido hacia delante y está imponiendo su salida, caiga quien caiga.

Y por muchas vueltas que le den su administradores “políticos”, presentes o futuros, ¡hasta donde alcanza nuestra vista!, los mercados de dinero quieren seguir gobernando, y quieren que aceptemos como hondamente democráticos a “gobiernos” que deberán seguir gestionando los restos del naufragio si quieren subsistir. Y cuando se les reprocha a los “activistas” de los movimientos sociales “Democracia Real Ya” que la política institucional es el cauce adecuado y único de participación, es necesario recordar que tan necesarias como las instituciones y las reglas comunes, son las condiciones materiales de la democracia. Porque la democracia son personas con “actitudes justas”, cosa que podemos pedir pero no imponer; “reglas comunes justas”, cosa que sí podemos exigir e imponernos; “objetivos humanos justos”, cosa que sí debemos desear y exigirnos; y “condiciones materiales mínimas de igualdad de oportunidades”, cosa que es irrenunciable verificar.

En lo concreto de la vida política cotidiana, las “reglas justas” son el instrumento de justicia social más modelable, pero “unas mínimas oportunidades iguales de vida” son irrenunciables” para que las reglas justas funcionen. Si las “reglas justas” no pueden ni aproximarse a una mínima igualdad en la vigilancia y control de los Gobiernos sobre los distintos modos sociales de crear y acumular riqueza; si hay que callar sobre qué riqueza, cómo se logra, a dónde va y de dónde viene, cómo compensa el esfuerzo de todos, que relación guarda con los pueblos más débiles; qué oportunidades de vida digna da a quienes se esfuerzan en ello; qué uso hacen de los bienes comunes de la humanidad; que transparencia mínima tiene la gestión de los bienes propios y el uso de sus frutos… si todo esto no puede ser preguntado, ni la política democrática tiene cauces para gobernarlo “mínimamente”, entonces ¿de qué pude quejarse si se la cuestiona como “lacaya” del poder económico y financiero? Me sorprende que no puedan entender que, en las presentes circunstancias, un movimiento social alternativo es una necesidad de la propia estructura política democrática para sobrevivir.

El tiempo dirá qué es socialmente trigo limpio y qué es hierba que se agosta, pero hoy, el grito y el movimiento de “indignaos” es una necesidad moral y política. Me alegro mucho de aparezca por doquier. Por la indignación empieza la lucha moral; por la indignación empieza la búsqueda política; por la indignación se conmueve y cambia la política que quiere repetirse mil veces, que sólo aspira a un futuro tranquilo diciendo, ¡no hay más caminos! Eso no es política, eso es servidumbre, una pieza más en la gestión neoliberal de la globalización financiera. Me alegro de la indignación social. Es una necesidad de los pueblos del mundo rico y nada digamos de los pueblos del mundo más pobre. ¡Me alegro! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más información: http://democraciarealya.es