Posts etiquetados ‘Religión’

SIMÓN EL OBISPO Y LA PROFESORA PECADORA
Perícopa apócrifa del evangelio de Lucas
EMMA TORRALBA, emmatorralba@yahoo.es
INNSBRUCK (AUSTRIA).

ECLESALIA, 16/01/12.- Un obispo llamado Simón invitó a Jesús a comer. Entró, pues, Jesús en el palacio arzobispal y se sentó a la mesa. En esto, una mujer, exprofesora de religión, al saber que Jesús estaba comiendo en el palacio, se presentó con una carpeta repleta de informes médicos y sentencias judiciales; se puso detrás de él junto a sus pies, y llorando comenzó a contarle cómo desde que decidió casarse por lo civil con un hombre divorciado, su vida se había convertido en un infierno: despedida de su puesto de profesora, había caído en una profunda depresión de la que no veía salida. Al escucharla, el obispo que había invitado a Jesús pensó para sus adentros: “Si este fuera profeta, sabría qué clase de mujer es esta, pues en realidad es una pecadora. Como responsable de salvaguardar la fe de los niños no puedo permitir que una mujer casada por lo civil con un divorciado de clases de religión católica, ¡qué moral va a enseñar una mujer inmoral!”. Entonces Jesús tomo la palabra y le dijo:

- Simón, tengo que decirte una cosa.

Él replicó:

- Di, Maestro.

Jesús prosiguió:

- Desde que he llegado a tu palacio no he recibido ni un gesto ni una palabra de ternura. No me has besado al entrar y te has pasado toda la comida hablándome de relativismo moral, crisis de valores y persecuciones políticas. Sin embargo está mujer no ha dejado de besar mis pies y de hablarme de amor; del amor que tiene a su marido, y del amor que entregaba en sus clases de religión cuando hablaba a los niños de Reino, justicia, misericordia y fe. Te aseguro que mi Padre está más cerca de ella que de todos aquellos que os atrevéis a menospreciarla.

Entonces dijo a la mujer:

- Dios Padre, que es justo y tierno, no te condena. Vete en paz y regresa a tus clases, cuéntales a los niños que donde hay amor verdadero no puede haber pecado. Y recuérdales que lo que verdaderamente aflige el corazón de Dios es la existencia de tantos empobrecidos en un mundo opulento. Los asuntos de alcoba nunca interesaron a mi Padre.

Los comensales se pusieron a pensar para sus adentros: ¿”Quién es éste que perdona pecados y contradice las sentencias de los delegados de enseñanza?” y, desde aquel momento, se pusieron a pensar en cómo deshacerse de Jesús. (Apócrifo de Lucas 7,36-50). (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

-oOo-

El peligro de la religión

Publicado: 21 septiembre, 2011 en BIBLIA
Etiquetas: , , ,

26 Tiempo ordinario (A) Mateo 21, 28-32
EL PELIGRO DE LA RELIGIÓN
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA,21/09/11.- Jesús lleva unos días en Jerusalén moviéndose en los alrededores del templo. No encuentra por las calles la acogida amistosa de las aldeas de Galilea. Los dirigentes religiosos que se cruzan en su camino tratan de desautorizarlo ante la gente sencilla de la capital. No descansarán hasta enviarlo a la cruz.

Jesús no pierde la paz. Con paciencia incansable sigue llamándolos a la conversión. Les cuenta una anécdota sencilla que se le acaba de ocurrir al verlos: la conversación de un padre que pide a sus dos hijos que vayan a trabajar a la viña de la familia.

El primero rechaza al padre con una negativa tajante: «No quiero». No le da explicación alguna. Sencillamente no le da la gana. Sin embargo, más tarde reflexiona, se da cuenta de que está rechazando a su padre y, arrepentido, marcha a la viña.

El segundo atiende amablemente la petición de su padre: «Voy, señor». Parece dispuesto a cumplir sus deseos, pero pronto se olvida de lo que ha dicho. No vuelve a pensar en su padre. Todo queda en palabras. No marcha a la viña.

Por si no han entendido su mensaje, Jesús dirigiéndose a «los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo», les aplica de manera directa y provocativa la parábola: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios». Quiere que reconozcan su resistencia a entrar en el proyecto del Padre.

Ellos son los “profesionales” de la religión: los que han dicho un gran “sí” al Dios del templo, los especialistas del culto, los guardianes de la ley. No sienten necesidad de convertirse. Por eso, cuando ha venido el profeta Juan a preparar los caminos a Dios, le han dicho “no”; cuando ha llegado Jesús invitándolos a entrar en su reino, siguen diciendo “no”.

Por el contrario, los publicanos y las prostitutas son los “profesionales del pecado”: los que han dicho un gran “no” al Dios de la religión; los que se han colocado fuera de la ley y del culto santo. Sin embargo, su corazón se ha mantenido abierto a la conversión. Cuando ha venido Juan han creído en él; al llegar Jesús lo han acogido.

La religión no siempre conduce a hacer la voluntad del Padre. Nos podemos sentir seguros en el cumplimiento de nuestros deberes religiosos y acostumbrarnos a pensar que nosotros no necesitamos convertirnos ni cambiar. Son los alejados de la religión los que han de hacerlo. Por eso es tan peligroso sustituir la escucha del Evangelio por la piedad religiosa. Lo dijo Jesús: “No todo el que me diga “Señor”, “Señor” entrará en el reino de Dios, sino el que haga la voluntad de mi Padre del cielo”

 

O PERIGO DA RELIGIÃO

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Jesus leva uns dias em Jerusalém movendo-se à volta do templo. Não encontra pelas ruas o acolhimento amistoso das aldeias da Galileia. Os dirigentes religiosos que se cruzam no Seu caminho procuram desautorizá-lo ante as pessoas simples da capital. Não descansarão até envia-Lo para a cruz.

Jesus não perde a paz. Com paciência incansável continua a chama-los para a conversão. Conta-lhes um episódio simples que lhe ocorre ao vê-lo: a conversa de um pai que pede aos seus dois filhos que vão trabalhar a vinha da família.

O primeiro rejeita o pai com uma negativa categórica: «Não quero». Não lhe dá explicação alguma. Simplesmente não lhe apetece. No entanto, mais tarde reflete, dá-se conta que está a rejeitar o seu pai e, arrependido, dirige-se para a vinha.

O segundo atende amavelmente a petição do seu pai: «Vou, senhor». Parece desposto a cumprir os seus desejos, mas rapidamente se esquece do que disse. Não volta a pensar no seu pai. Tudo fica em palavras. Não se dirige para a vinha.

Para o caso de não terem entendido a Sua mensagem, Jesus dirigindo-se aos «sumo sacerdotes e aos anciãos da terra», aplica-lhes de forma direta e provocativa a parábola: «asseguro-vos que os publicanos e as prostitutas estão à vossa frente no caminho do reino de Deus». Quer que reconheçam a sua resistência para entrar no projeto do Pai.

Eles são os “profissionais” da religião: os que disseram um grande “sim” ao Deus do templo, os especialistas do culto, os guardiões da lei. Não sentem necessidade de converter-se. Por isso, quando veio o profeta João a preparar os caminhos a Deus, disseram-lhe “não”; quando chegou Jesus convidando-os a entrar no Seu reino, continuaram a dizer “não”.

Pelo contrário, os publicanos e as prostitutas são os “profissionais do pecado”: os que disseram um grande “não” ao Deus da religião; os que se colocaram fora da lei e do santo culto. No entanto, o seu coração manteve-se aberto à conversão. Quando veio João acreditaram nele; ao chegar Jesus acolheram-no.

A religião nem sempre conduz a fazer a vontade do Pai. Podemo-nos sentir seguros no cumprimento dos nossos deveres religiosos e habituar-nos a pensar que nós não necessitamos de converter-nos nem mudar. São os afastados da religião os que o hão-de fazer. Por isso é tão perigoso substituir o escutar o Evangelho pela piedade religiosa. Diz Jesus: “Nem todos os que me digam “Senhor”, “Senhor” entrarão no reino de Deus, mas os que façam a vontade do Meu Pai do céu”

 

LE DANGER DE LA RELIGION

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Jésus se trouve depuis quelques jours à Jérusalem; il parcourt les alentours du temple. Il ne trouve pas dans les rues, l’accueil amical des hameaux de Galilée. Les dirigeants religieux qu’il croise sur son chemin essaient de le désavouer devant les gens simples de la capitale. Ils n’arrêteront pas jusqu’à ce qu’il soit mis sur la croix.

Jésus ne perd pas la paix. Avec une patience infatigable, il continue de les appeler à la conversion. Il leur raconte une simple anecdote qui lui est venue en tête, en les voyant : la conversation d’un père qui demande à ses deux fils d’aller travailler à la vigne de la famille.

Le premier s’oppose à son père avec une réponse négative tranchante: “Je ne veux pas”. Il ne lui donne aucune explication. Il refuse tout simplement. Cependant, plus tard, il réfléchit ; il se rend compte qu’il est en train de rejeter son père et, repenti, il s’en va à la vigne.

Le deuxième écoute aimablement la demande de son père et lui répond: “J’y vais”. Il semble prêt à satisfaire sa demande, mais très vite, il oublie ce qu’il vient de dire. Il ne pense plus à son père. Il n’a que de bonnes paroles. Et il ne va pas à la vigne.

Au cas où ils n’auraient pas compris son message, Jésus, en s’adressant aux “grands prêtres et aux anciens du peuple”, leur applique la parabole de manière directe et provocatrice: “Je vous assure que les publicains et les prostituées vous précéderont sur le chemin du royaume de Dieu”. Il veut les amener à reconnaître leur résistance à entrer dans le projet du Père.

Eux sont les “professionnels” de la religion: ceux qui ont dit un grand “oui” au Dieu du temple, les spécialistes du culte, les gardiens de la loi. Ils ne sentent pas le besoin de se convertir. C’est pourquoi, lorsque le prophète Jean est venu préparer les chemins du Seigneur, ils lui ont dit “non”; et ils continuent de dire “non” lorsque Jésus, en arrivant, les invite à entrer dans son royaume.

Les publicains et les prostituées, par contre, sont les “professionnels du péché”: ceux qui ont dit un grand “non” au Dieu de la religion; ceux qui se sont placés en dehors de la loi et du culte saint. Cependant, leur cœur est resté ouvert à la conversion. Lorsque Jean est arrivé, ils ont cru en lui; et quand Jésus est arrivé, ils l’ont accueilli.

La religion ne conduit pas toujours à faire la volonté du Père. Nous pouvons nous sentir très sûrs dans l’accomplissement de nos devoirs religieux et nous habituer à penser que nous n’avons besoin ni de nous convertir ni de changer. Ce sont les éloignés de la religion qui devraient le faire. C’est pourquoi il est si dangereux de remplacer l’écoute de l’Evangile par la piété religieuse. C’est Jésus qui l’a dit: “Ce n’est pas ceux qui disent “Seigneur” “Seigneur” qui entreront dans le royaume de Dieu, mais ceux qui font la volonté de mon Père”.

 

RIGHTEOUSNESS VS RELIGION

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

Jesus had been walking aroundJerusalemfor quite a few days. He did not feel as welcomed as he was in the villages ofGalilee. The religious leaders he met along the streets tried to belittle him in front of the common people of the city. That would be their tactic until they took him toCalvary.

Jesus, however, did not loose his composure. Ever patient and concerned, he continued to invite everyone to conversion. Always a teacher, he told them a simple story: “A man had two sons…He went and said to the first, ‘My boy you go and work in the vineyard today…”

The first son refused to go right away saying, “I will not go”. He gave no reason. He just did not feel like going. Later on, however, he thought better about it and, out of respect for his father, he went to the vineyard. The second son out of respect and righteousness towards his father, he replied, “Certainly, I will go.” He showed some respect and willingness to go, but soon forgot about it and did not go. He ignored his father’s wish altogether. He never actually went to the vineyard.

Just in case his listeners did not get the message of the story, Jesus Made a direct reference to the priests and the elders of the people, and applied the parable to them in a very direct and provocative manner: “I tell you solemnly, tax collectors and prostitutes are making their way into the kingdom of God before you.” He is simply telling them about their refusal to accept God the Father’s project.

They are the public representatives of religion: they made solemn appearances in God’s Temple, offer sacrifices and declare themselves the guardians of the Law. They do not feel any need of conversion. Hence, when John the Baptist came along to prepare the way for the coming of God they had said “no”; when Jesus comes along to invite them to enter into his kingdom, once again they say “No”.

On the other hand, publicans and prostitutes are recognized “public sinners”: they represent those who have openly said “no” to God and his religion and they have stayed always out of the temple and outside the Law. When Jesus arrived and invited them to enter his kingdom, once again they said “no”.

Religion, as we know it, does not always lead people to do God’s will. We often feel satisfied in the fulfilment of religious duties and commandments and never see the need for any conversion or change. Conversion, we say, is for those who are outside religion and the temple.

It is really dangerous when we substitute the Good News of the Gospel for common religious piety. Jesus already warned us: “Not everyone who says ‘Lord, Lord’, will enter the kingdom of God; but those who do the will of my Father in heaven.”

 

ERLIJIOAREN ARRISKUA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesusek egun batzuk daramatza Jerusalemen, tenpluaren inguruan ibilki. Kalean ez du aurkitu Galileako herrixketako harrera adiskidetsurik. Bidean gurutzatzen dituen buruzagi erlijiosoek itzala kendu nahi diote hiriburuko jende xumearen aurrean. Eta ez dute atsedenik izango gurutzera eraman arte.

Jesusek, halere, ez du galtzen bakerik. Nekaezineko pazientziaz jarraituko du jendeari konbertsiora deituz. Haiek ikustean burura etorri zaion pasadizo xume bat kontatu die: aita batek bi semeei familiaren mahastira lanera joateko egin dien eskariarena.

Lehenengoak garbi esan dio aitari ezetz: «Ez dut nahi». Ez dio eman inolako argibiderik. Halere, geroago hausnartu eta konturatu da aitari uko egiten ari dela, eta, damuturik, mahastira doa.

Bigarrenak begirunez erantzun dio aitari: «Banoa, Jauna». Haren gogoa betetzeko prest dela ematen du, baina handik laster ahaztu egin da esandakoaz. Ez du pentsatzen ere aitagan. Dena hitz huts da. Ez doa mahastira.

Mezua ulertu ez dutelakoan, «herriko apaiz nagusi eta zaharrengana» zuzenduz, Jesusek zuzenean eta zirikatzaile aplikatu die parabola: «Benetan diotsuet: zerga-biltzaileek eta prostitutek aurrea hartuko dizuete Jainkoaren Erreinuan». Aitaren egitasmoan ageri duten aurkaritza ikusarazi nahi die.

Halere, haiek dira erlijioaren «profesionalak»: tenpluko Jainkoari «bai» handi bat esan diotenak, kultuko espezialistak, legearen guardiak. Baina ez dute sentitzen konbertsio-beharrik. Horregatik, Jainkoari bidea prestatzera Joan profeta etorri denean, «ez» esan diote; Erreinuan sartzera konbidatuz, Jesus etorri denean, «ez» esanez jarraitu dute.

Aitzitik, «bakatuaren profesional» dira zerga-biltzaileak eta prostitutak ; haiek izan dira erlijioaren Jainkoari «ez» handia esan diotenak; legearen eta kultu santuaren eremutik kanpo jarri direnak. Halere, haien bihotza irekia da konbertsiorako. Joan etorri denean, sinetsi diote; Jesus etorri denean, onartu dute.

Erlijioak ez darama beti Aitaren nahia egitera. Gerta liteke nork bere burua seguru sentitzea betebehar erlijiosoak betetzeari dagokionez; baita ohitzea ere konbertitu eta kanbiatu beharrik ez duela pentsatzera. Erlijiotik urrun direnek egin behar izaten dute hori. Horregatik da hain arriskutsua Ebanjelioa entzutearen ordez otoitz-zaletasun erlijiosoa jartzea.Jesusek esana da: «Ez dira sartuko Jainkoaren Erreinuan “Jauna, Jauna” esango didaten guztiak, baizik zeruko nire Aitaren nahia egingo dutenak».

 

EL PERILL DE LA RELIGIÓ

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Jesús fa uns dies que és a Jerusalem movent-se al voltant del temple. No troba pels carrers l’acollida amistosa dels poblets de Galilea. Els dirigents religiosos que troba pel camí miren de desautoritzar-lo davant la gent senzilla de la capital. No descansaran fins enviar-lo a la creu.

Jesús no perd la pau. Amb paciència incansable segueix cridant-los a la conversió. Els explica una anècdota senzilla que se li acaba d’ocórrer en veure’ls: la conversa d’un pare que demana als seus dos fills que vagin a treballar a la vinya de la família.

El primer rebutja el pare amb una negativa contundent: «No hi vull anar». No li dóna cap explicació. Senzillament no li dóna la gana. No obstant això, més tard reflexiona, s’adona que està rebutjant el seu pare i, penedit, se’n va a la vinya.

El segon atén amablement la petició del seu pare: «De seguida, senyor». Sembla disposat a complir els seus desitjos, però aviat s’oblida del que ha dit. No torna a pensar en el seu pare. Tot queda en paraules. No hi va anar.

Per si no han entès el seu missatge, Jesús dirigint-se «als grans sacerdots i als notables del poble», se’ls aplica de manera directa i provocativa la paràbola: «Us asseguro que els pecadors i les prostitutes us passen al davant en el camí cap al Regne de Déu». Vol que reconeguin la seva resistència a entrar en el projecte del Pare.

Ells són els “professionals” de la religió: els que han dit un gran «sí» al Déu del temple, els especialistes del culte, els guardians de la llei. No senten necessitat de convertir-se. Per això, quan ha vingut el profeta Joan a preparar els camins a Déu, li han dit “no”, quan ha arribat Jesús convidant-los a entrar al seu regne, continuen dient “no”.

Per contra, els publicans i les prostitutes són els “professionals del pecat”: els que han dit un gran “no” al Déu de la religió, els que s’han col•locat fora de la llei i del culte sant. No obstant això, el seu cor s’ha mantingut obert a la conversió. Quan ha vingut Joan han cregut en ell, en arribar Jesús l’han acollit.

La religió no sempre condueix a fer la voluntat del Pare. Ens podem sentir segurs en el compliment dels nostres deures religiosos i acostumar-nos a pensar que nosaltres no necessitem convertir-nos ni canviar. Són els allunyats de la religió els que han de fer-ho. Per això és tan perillós substituir l’escolta de l’Evangeli per la pietat religiosa. Ho va dir Jesús: “No tothom qui em digui “Senyor”,”Senyor”entrarà en el regne de Déu, sinó el qui fa la voluntat del meu Pare del cel”

 

O PERIGO DA RELIXIÓN

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Xesús leva uns días en Xerusalén movéndose nos arredores do templo. Non atopa polas rúas a acollida amigábel das aldeas de Galilea. Os dirixentes relixiosos que se cruzan no seu camiño tratan de desautorizalo diante a xente sinxela da capital. Non descansarán ata envialo á cruz.

Xesús non perde a paz. Con paciencia incansábel segue chamándoos á conversión. Cóntalles unha anécdota sinxela que se lle acaba de ocorrer ao velos: a conversación dun pai que pide aos seus dous fillos que vaian traballar á viña da familia.

O primeiro rexeita ao pai cunha negativa tallante: «Non quero». Non lle dá explicación ningunha. Sinxelamente non lle peta, non lle dá a gana. Non obstante, máis tarde reflexiona, decátase de que está a rexeitar ao seu pai e, arrepentido, vai á viña.

O segundo atende amablemente a petición do seu pai: «Vou, si señor». Parece disposto a cumprir os seus desexos, porén axiña esquece o que dixo. Non volve pensar no seu pai. Todo fica en palabras. Non vai á viña.

Por se non entenderon a súa mensaxe, Xesús dirixíndose aos «sumos sacerdotes e aos anciáns do pobo», aplícalles de xeito directo e provocativo a parábola: «Asegúrovos que os publicanos e as prostitutas vos levan a dianteira no camiño do reino de Deus». Quere que recoñezan e si mesmos a súa resistencia a entrar no proxecto do Pai.

Eles son os “profesionais” da relixión: os que dixeron un grande “si” ao Deus do templo, os especialistas do culto, os gardiáns da lei. Non senten necesidade de converterse. Por iso, cando veu o profeta Xoán prepararlle os camiños a Deus, dixéronlle “non”; cando chegou Xesús invitándoos a entrar no seu reino, seguen dicindo “non”.

Pola contra, os publicanos e as prostitutas son os “profesionais do pecado”: os que dixeron un grande “non” ao Deus da relixión; os que se colocaron fóra da lei e do culto santo. Non obstante, o seu corazón mantívose aberto á conversión. Cando veu Xoán creron nel; ao chegar Xesús acollérono.

A relixión non sempre conduce a facer a vontade do Pai. Podémonos sentir seguros no cumprimento dos nosos deberes relixiosos e afacernos a pensar que nós non necesitamos converternos nin cambiar. Son os afastados da relixión os que van facelo. Por iso é tan perigoso substituír a escoita do Evanxeo pola piedade relixiosa. Xa o dixo Xesús: “Non todo o que me diga: Señor, “Señor”, entrará no reino de Deus, senón quen faga a vontade do meu Pai do ceo” (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Un Dios sin atractivo

Publicado: 20 julio, 2011 en BIBLIA
Etiquetas: , ,

17 Tiempo ordinario (A) Mateo 13, 44-52
UN DIOS SIN ATRACTIVO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA,20/07/11.- Jesús trataba de comunicar a la gente su experiencia de Dios y de su gran proyecto de ir haciendo un mundo más digno y dichoso para todos. No siempre lograba despertar su entusiasmo. Estaban demasiado acostumbrados a oír hablar de un Dios sólo preocupado por la Ley, el cumplimiento del sábado o los sacrificios del Templo.

Jesús les contó dos pequeñas parábolas para sacudir su indiferencia. Quería despertar en ellos el deseo de Dios. Les quería hacer ver que encontrarse con lo que él llamaba “reino de Dios” era algo mucho más grande que lo que vivían los sábados en la sinagoga del pueblo: Dios puede ser un descubrimiento inesperado, una sorpresa grande.

En las dos parábolas la estructura es la misma. En el primer relato, un labrador «encuentra» un tesoro escondido en el campo… Lleno de alegría, «vende todo lo que tiene» y compra el campo. En el segundo relato, un comerciante en perlas finas «encuentra» una perla de gran valor… Sin dudarlo, «vende todo lo que tiene» y compra la perla.

Algo así sucede con el «reino de Dios» escondido en Jesús, su mensaje y su actuación. Ese Dios resulta tan atractivo, inesperado y sorprendente que quien lo encuentra, se siente tocado en lo más hondo de su ser. Ya nada puede ser como antes.

Por primera vez, empezamos a sentir que Dios nos atrae de verdad. No puede haber nada más grande para alentar y orientar la existencia. El “reino de Dios” cambia nuestra forma de ver las cosas. Empezamos a creer en Dios de manera diferente. Ahora sabemos por qué vivir y para qué.

A nuestra religión le falta el “atractivo de Dios”. Muchos cristianos se relacionan con él por obligación, por miedo, por costumbre, por deber…, pero no porque se sientan atraídos por él. Tarde o temprano pueden terminar abandonando esa religión.

A muchos cristianos se les ha presentado una imagen tan deformada de Dios y de la relación que podemos vivir con él, que la experiencia religiosa les resulta inaceptable e incluso insoportable. No pocas personas están abandonando ahora mismo a Dios porque no pueden vivir ya por más tiempo en un clima religioso insano, impregnado de culpas, amenazas, prohibiciones o castigos.

Cada domingo, miles y miles de presbíteros y obispos predicamos el Evangelio, comentando las parábolas de Jesús y sus gestos de bondad a millones y millones de creyentes. ¿Qué experiencia de Dios comunicamos? ¿Qué imagen transmitimos del Padre y de su reino? ¿Atraemos los corazones hacia el Dios revelado en Jesús? ¿Los alejamos de su misterio de Bondad?

UM DEUS SEM ATRACTIVOS

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Jesus procurava comunicar às pessoas a Sua experiência de Deus e do Seu grande projecto de fazer um mundo mais digno e ditoso para todos. Nem sempre conseguia despertar o Seu entusiasmo. Estavam demasiado acostumados a ouvir falar de um Deus apenas preocupado com a Lei, o cumprimento do sábado ou os sacrifícios do Templo.

Jesus contou-lhes duas pequenas parábolas para sacudir a sua indiferença. Queria despertar neles o desejo de Deus. Queria-lhes fazer ver que encontrar-se com o que Ele chamava “reino de Deus” era algo muito mais maior que o que viviam aos sábados nas suas sinagogas: Deus pode ser uma descoberta inesperada, uma grande surpresa.

Nas duas parábolas a estrutura é a mesma. No primeiro relato, um lavrador «encontra» um tesouro escondido no campo… Cheio de alegria, «vende tudo o que tem» e compra o campo. No segundo relato, um comerciante de perolas finas «encontra» uma perola de grande valor… Sem qualquer dúvida, «vende tudo o que tem» e compra a perola.

Algo assim acontece com o «reino de Deus» escondido em Jesus, a Sua mensagem e a Sua actuação. Esse Deus resulta tão atractivo, inesperado e surpreendente que quem o encontra, sente-se tocado no mais fundo do seu ser. Já nada pode ser como antes.

Pela primeira vez, começamos a sentir que Deus nos atrai de verdade. Não pode haver nada maior para alentar e orientar a existência. O “reino de Deus” muda a nossa forma de ver as coisas. Começamos a acreditar em Deus de forma diferente. Agora sabemos por que viver e para quê.

A nossa religião falta-lhe o “atractivo de Deus”. Muitos cristãos relacionam-se con Ele por obrigação, por medo, por costume, por dever…, mas não porque se sintam atraídos por Ele. Mais tarde ou mais cedo podem acabar por abandonar essa religião.

A muitos cristãos foi-lhes apresentada uma imagem tão deformada de Deus e da relação que podemos viver com Ele, que a experiência religiosa lhes resulta inaceitável e inclusive insuportável. Não poucas pessoas estão a abandonar agora mesmo Deus porque não podem viver já por mais tempo num clima religioso insano, impregnado de culpas, ameaças, proibições ou castigos.

Cada domingo, milhares e milhares de presbíteros e bispos predicam o Evangelho, comentando as parábolas de Jesus e os Seus gestos de bondade a milhões e milhões de crentes. Que experiência de Deus se comunica? Que imagem se transmite do Pai e do Seu reino? Atraímos os corações para o Deus revelado em Jesus? Afastamo-los do Seu mistério de Bondade?

 

UN DIO SENZA ATTRATTIVA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Gesù cercava di comunicare alla gente la sua esperienza di Dio e del suo grande progetto di fare un mondo più degno e felice per tutti. Non sempre riusciva a risvegliare l’entusiasmo. Erano troppo abituati a sentir parlare di un Dio preoccupato soltanto della Legge, del precetto del sabato e dei sacrifici del Tempio.

Gesù raccontò loro due piccole parabole per scuotere la loro indifferenza. Voleva risvegliare il desiderio di Dio. Voleva far loro vedere che incontrarsi con quello che egli chiamava  Regno di Dio era qualcosa di molto più grande di quello che vivevano il sabato nella sinagoga del paese: Dio può essere una scoperta inattesa, una sorpresa grande.

Nelle due parabole, la struttura è la stessa. Nel primo racconto, un contadino trova un tesoro nascosto nel campo. Pieno di gioia, vende tutto quello che ha e compra il campo. Nel secondo racconto, un mercante di perle preziose trova una perla di grande valore… Senza esitare vende tutto quello che ha e compra la perla.

Qualcosa del genere accade con il Regno di Dio nascosto in Gesù, il suo            messaggio e il suo agire. Questo Dio risulta così attraente, inatteso e sorprendente che chi lo trova si sente toccato nel più profondo del suo essere. Nulla può essere più come prima.

Per la prima volta, incominciamo a sentire che Dio ci attrae veramente. Non può esserci nulla di più grande per animare e orientare l’esistenza. Il Regno di Dio cambia il nostro modo di vedere le cose. Incominciamo a credere in Dio in maniera diversa. Ora sappiamo perché vivere e con quale scopo.

Alla nostra religione manca “l’attrattiva di Dio”. Molti cristiani si relazionano con lui per obbligo, per paura, per abitudine, per dovere…, ma non perché si sentano attratti da lui. Presto o tardi possono finire per abbandonare questa religione. 

A molti cristiani è stata presentata un’immagine così deformata di Dio e della relazione che possiamo vivere con lui, che l’esperienza religiosa risulta loro inaccettabile e persino insopportabile. Non poche persone stanno abbandonando in questo momento Dio perché non possono vivere più a lungo in un clima religioso insano, impregnato di colpe, minacce, proibizioni e castighi.

Ogni domenica, migliaia di sacerdoti e vescovi predicano l’Evangelo, commentando le parabole di Gesù e i suoi gesti di bontà a milioni e milioni di credenti. Quale esperienza di Dio comunichiamo? Che immagine trasmettiamo del Padre e del suo Regno? Attraiamo i cuori verso il Dio rivelato in Gesù? Li allontaniamo dal suo mistero di Bontà?

UN DIEU SANS ATTRAIT

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Jésus essayait de communiquer aux gens son expérience de Dieu et de son grand projet de construire un monde plus digne et plus heureux pour tous. Il ne réussissait pas toujours à éveiller l’enthousiasme. Ils étaient trop habitués à entendre parler d’un Dieu préoccupé seulement par la Loi, le respect du sabbat ou des sacrifices du Temple.

Jésus leur raconta deux petites paraboles pour secouer leur indifférence. Il voulait éveiller en eux le désir de Dieu. Il voulait leur faire découvrir que la rencontre de ce qu’il appelait « règne de Dieu » c’était beaucoup plus important que ce qu’ils vivaient dans la synagogue du village le jour du sabbat : Dieu peut devenir une découverte inattendue, une grande surprise.

La structure des deux paraboles est identique. Dans le premier récit, un paysan « trouve » un trésor caché dans un champ… Plein de joie, « il vend tout ce qu’il possède » et achète ce champ. Dans le deuxième récit, un commerçant en perles fines en « trouve » une d’une grande valeur… Sans hésiter, « il vend tout ce qu’il a » et achète cette perle.

Quelque chose de pareil arrive avec le « royaume de Dieu » caché en Jésus, dans son message et dans son agir. Ce Dieu devient si attrayant, inattendu et surprenant que celui qui le trouve, se sent touché au plus profond de son être. Désormais, rien ne peut être comme avant.

Pour la première fois, nous commençons à sentir que Dieu nous attire vraiment. Rien de plus grand ne peut exister pour animer et pour orienter notre existence. Le « royaume de Dieu » change notre façon de voir les choses. Nous commençons à croire en Dieu d’une façon différente. Nous savons maintenant pour quoi vivre et pour quoi faire.

Il manque à notre religion “l’attrait de Dieu”; Beaucoup de chrétiens sont en relation avec lui par obligation, par peur, par habitude, par devoir…mais non pas parce qu’ils se sentent attirés par lui. Tôt ou tard, ils finissent par abandonner cette religion.

On a présenté à beaucoup de chrétiens une image si déformée de Dieu et de la relation possible avec lui, que l’expérience religieuse devient pour eux inacceptable et même insupportable. Nombre de personnes sont en train d’abandonner Dieu maintenant-même parce qu’elles ne peuvent plus vivre dans un climat religieux malsain, imprégné de fautes, de menaces, de prohibitions ou de châtiments.

Chaque dimanche, des milliers de prêtres et évêques prêchent à des millions de croyants l’Evangile, et commentent les paraboles de Jésus et ses gestes de bonté. Quelle expérience de Dieu communiquons-nous ? Quelle image du Père et de son royaume transmettons-nous ? Attirons-nous les cœurs vers le Dieu révélé par jésus ? Ou les éloignons-nous de son mystère de Bonté ?

WHAT IS GOD LIKE?

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

Jesus tried to speak about God to the people of and about God’s plans of making their world better and happier in a way they could easily understand. He wasn’t always successful, because they were always accustomed to imagine a God who was only preoccupied with the fulfilment of the Law and the offering of sacrifices in the temple.

In order to attract their attention, Jesus told them two very short and simple parables. He wanted to speak about a , something that was much greater than what they had always experienced in the synagogue every Sabbath: God was a great surprise and a new experience every time.

The two parables had the same structure. The first one tells about a farmer who finds a “hidden treasure in the field”. He is so happy that “he sells everything he owns and buys the field.” The second story is about a merchant of fine pearls who finds a very precious pearl…He is so excited that he goes and sells everything he owns and buys it.

That is exactly what we should experience when we discover the Kingdom of God that Jesus is announcing to us in his preaching and his life. God becomes so very attractive and inspiring that anyone really knowing him is drawn to Him for the rest of his life. Nothing else really matters.

For the first time, we realize how important God is to us. There is nothing greater to inspire us and make our lives worth living. The makes us see everything different. We look at God in a different way and we understand why and where our lives are taking us.

Our present religion lacks a God that is attractive. Many Christians know only a God that has been imposed on them, a God they are afraid of, a God they have been taught to reverence and obey. They have never really felt attracted to God. No wonder that sooner or later so many give up their religion.

So many Christians have been taught an image of God that is so distorted and our relationship with Him is so unreal that we end up having a religious experience that is uncomfortable and unbearable. Many people, nowadays, are abandoning their religion because they cannot live any longer in a religious environment that is full of fear or guilt, and motivated by threats, punishment and commandments.

Every Sunday, thousands and thousands of priests and bishops preach the Gospel, as we explain the parables of Jesus and his gestures of compassion and love to millions of believers. What image of God do we project? What image of the Father and his Kingdom do we show? Do we move the people’s hearts closer to the God that Jesus preached? Or do we keep them away from the mystery of Love that he preached?

 

ERAKARMENIK GABEKO JAINKO BAT

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jainkoaz bizi zuen esperientzia agertu nahi zion Jesusek jendeari. Baita guztientzat mundu duinagoa eta zoriontsuagoa egiteko zuen egitasmo handiaz bizi zuen esperientzia ere. Ez zen iritsi beti jendea gogo berotzera. Ohituegia zegoen jendea beste Jainko batez hitz egiten entzutera: legeaz bakarrik arduratua zen Jainkoaz, larunbata betetzeaz edo Tenpluko opariez.

Jesusek bi parabola labur kontatu zizkion haren axola-ezari astindu bat emateko. Jainkoarekiko gogoa esnatu nahi zuen haiengan. Ikusarazi nahi zion gauza handia zela berak «Jainkoaren erreinu» deitzen zuen harekin topo egitea: larunbatetan herriko sinagogan bizi ohi zuena baino askoz handiagoa: ustekabeko aurkikuntza izan daitekeela Jainkoa, ustekabe handia.

Parabola bietan berdina da egitura. Lehen kontakizunean, laborari batek soroan ezkutatua den altxor bat «aurkitzen du». Poz-pozik, «duen guztia saldu» eta soroa erosten du. Bigarren kontakizunean, perla finetan merkatari den batek balio handiko perla bat «aurkitzen du»… Zalantzarik gabe, «duen guztia saldu» eta perla erosten du.

Antzeko zerbait gertatzen da Jesusengan, haren mezuan eta jardueran ezkutatua den «Jainkoaren erreinuarekin». Jainko hori hain erakargarria, ustekabea eta harrigarria gertatzen da, non aurkitzen duena bere izatearen hondoenean ukitua sentitzen baita. Jada ezin izan da ezer lehen bezalako.

Lehenengoz hasten gara sentitzen Jainkoak egiaz erakartzen gaituela. Ez da gauza handiagorik bizitza arnasteko eta norabidetzeko. «Jainkoaren erreinuak» aldatu egin digu gauzak ikusteko modua. Jainkoagan beste era batean sinesten hasten gara. Orain badakigu zergatik eta zertarako bizi.

Alabaina, gure erlijioari «Jainkoa erakargarri» izatea falta zaio. Kristau asko obligazioz erlazionatzen da Jainkoarekin, beldurrez, ohituraz, eginbeharrez… baina ez hark erakartzen dituela sentitzeagatik. Goiz edo berandu bertan behera utziko du erlijio hori.

Kristau askori hain desitxuratua aurkeztu izan zaio Jainkoaren irudia eta harekin bizi dezakegun erlazioa, non esperientzia erlijiosoa onartezin eta, are, jasanezin gertatzen baitzaio. Ez dira gutxi orain berean Jainkoa bertan behera uzten ari direnak, ezin bizi direlako luzaroago giro erlijioso zoro horretan, kulpaz, mehatxuz, debekuz edo zigorrez beterikoan.

Igandero, milaka eta milaka apaiz eta gotzainek predikatzen dugu Ebanjelioa, Jesusen parabolak eta haren keinu onberak milioika fededuni komentatuz. Jainkoaz zer esperientzia agertzen dugu? Zein irudi agertzen dugu Aitaz eta haren erreinuaz? Erakartzen al ditugu bihotzak Jesusengan agertu den Jainkoarenganantz? Ez ote ditugu urruntzen haren Ontasun-misteriotik?

UN DÉU SENSE ATRACTIU

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Jesús procurava de comunicar a la gent la seva experiència de Déu i del seu gran projecte d’anar fent un món més digne i més feliç per a tothom. No sempre aconseguia despertar el seu entusiasme. Estaven massa acostumats a sentir parlar d’un Déu només preocupat per la Llei, el compliment del dissabte o els sacrificis del Temple.

Jesús els va explicar dues petites paràboles per sacsejar la seva indiferència. Volia despertar en ells el desig de Déu. Els volia fer veure que trobar-se amb el que ell anomenava “regne de Déu” era una cosa molt més gran que el que vivien els dissabtes a la sinagoga del poble: Déu pot ser un descobriment inesperat, una sorpresa gran.

En les dues paràboles l’estructura és la mateixa. En el primer relat, un pagès «troba» un tresor amagat en un camp… Ple d’alegria, «ven tot el que té» i compra aquell camp. En el segon relat, un comerciant de perles fines «troba» una perla de gran valor… Sense dubtar-ho, «ven tot el que té» i compra la perla.

Una cosa així passa amb el «regne de Déu» amagat en Jesús, el seu missatge i la seva actuació. Aquest Déu és tan atractiu, inesperat i sorprenent que qui el troba, se sent tocat en el més profund del seu ésser. Ja res no pot ser com abans.

Per primera vegada, comencem a sentir que Déu ens atrau de veritat. No hi pot haver res més gran per encoratjar i orientar l’existència. El “regne de Déu” canvia la nostra manera de veure les coses. Vam començar a creure en Déu de manera diferent. Ara sabem per què viure i per a què.

A la nostra religió li falta “l’atractiu de Déu”. Molts cristians es relacionen amb ell per obligació, per por, per costum, per deure…, però no perquè se sentin atrets per ell. Tard o d’hora poden acabar abandonant aquesta religió.

A molts cristians se’ls ha presentat una imatge tan deformada de Déu i de la relació que podem viure amb ell, que l’experiència religiosa els resulta inacceptable i fins i tot insuportable. No poques persones estan abandonant ara mateix a Déu perquè ja no poden viure més temps en un clima religiós insà, impregnat de culpes, amenaces, prohibicions o càstigs.

Cada diumenge, milers i milers de preveres i bisbes prediquem l’Evangeli, comentant les paràboles de Jesús i els seus gestos de bondat a milions i milions de creients. Quina experiència de Déu comuniquem? Quina imatge transmetem del Pare i del seu regne? ¿Atraiem els cors cap al Déu revelat en Jesús? Els allunyem del seu misteri de Bondat?

UN DEUS SEN ATRACTIVO

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Xesús trataba de comunicar á xente a súa experiencia de Deus e do seu grande proxecto de ir facendo un mundo máis digno e ditoso para todos. Non sempre lograba espertar o seu entusiasmo. Estaban demasiado acostumados a oír falar dun Deus só preocupado pola Lei, polo cumprimento do sábado ou os sacrificios do Templo.

Xesús contoulles dúas pequenas parábolas para sacudir a súa indiferenza. Quería espertar neles o desexo de Deus. Queríalles facer ver que atoparse co que el chamaba “reino de Deus” era algo moito máis grande que o que vivían os sábados na sinagoga do pobo: Deus pode ser un descubrimento inesperado, unha sorpresa grande.

Nas dúas parábolas a estrutura é a mesma. No primeiro relato, un labrador «atopa» un tesouro escondido no campo… Cheo de alegría, «vende todo o que ten» e compra o campo. No segundo relato, un comerciante en perlas finas «atopa» unha perla de gran valor… Sen dubidalo, «vende todo o que ten» e compra a perla.

Algo así sucede co «reino de Deus» escondido en Xesús, a súa mensaxe e a súa actuación. Ese Deus resulta tan atractivo, inesperado e sorprendente que quen o atopa séntese tocado no máis fondo do seu ser. Xa nada pode ser coma antes.

Por primeira vez, empezamos a sentir que Deus nos atrae de verdade. Non pode haber nada máis grande para alentar e orientar a existencia. O “reino de Deus” cambia a nosa forma de ver as cousas. Empezamos a crer en Deus de xeito diferente. Agora sabemos por que vivir e para que.

Á nosa relixión fáltalle o “atractivo de Deus”. Moitos cristiáns relaciónanse con el por obriga, por medo, por costume, por deber, …, pero non porque se sentan atraídos por el. Tarde ou cedo poden rematar abandonando esa relixión.

A moitos cristiáns presentóuselles unha imaxe tan deformada de Deus e da relación que podemos vivir con el, que a experiencia relixiosa resúltalles inaceptábel e mesmo insoportábel. Non poucas persoas están a abandonar agora mesmo a Deus porque non poden vivir xa por máis tempo nun clima relixioso insán, impregnado de culpas, ameazas, prohibicións ou castigos.

Cada domingo, miles e miles de presbíteros e bispos predicamos o Evanxeo, comentando as parábolas de Xesús e os seus xestos de bondade a millóns e millóns de crentes. Que experiencia de Deus comunicamos? Que imaxe transmitimos do Pai e do seu reino? Atraemos os corazóns cara ao Deus revelado en Xesús? Afastámolos do seu misterio de Bondade?