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MENSAJE DEL XXXII CONGRESO DE TEOLOGÍA “CRISTIANISMO, MERCADO Y MOVIMIENTOS SOCIALES”
Celebrado en Madrid del 6 al 9 de septiembre de 2012
MADRID.

ECLESALIA, 10/09/12.- Del 6 al 9 de septiembre de 2012 nos hemos reunidos en Madrid cristianos y cristianas de las diferentes tradiciones eclesiales y de todos los continentes para reflexionar sobre Cristianismo, mercado y movimientos sociales, intercambiar experiencias y buscar alternativas. Queremos compartir el siguiente mensaje

1 El mercado-centrismo es la institución suprema del neoliberalismo que convierte a los seres humanos en mercancía y en piezas subalternas del sistema, identifica la justicia con el cumplimiento de la legalidad, dictada por el mercado, y reduce los derechos humanos al derecho de propiedad. El mercado genera situaciones de muerte para  millones de seres humanos y para la  naturaleza.

2. Vemos con especial preocupación y nos provocan indignación las consecuencias de la crisis, provocada por los poderes financieros, que castiga injustamente a los sectores más vulnerables de la sociedad en todo el mundo, y de manera especial en algunos países de Europa como Grecia, Portugal y España, donde se está produciendo un espectacular incremento de la pobreza en una sociedad con recursos suficientes para satisfacer las necesidades de la población.

3. En medio de esta situación valoramos positivamente los gestos de solidaridad de algunos miembros del clero y de la jerarquía eclesiástica, pero expresamos nuestro malestar e indignación ante el silencio de la Conferencia Episcopal Española, tan locuaz en otras ocasiones y ante otras cuestiones. La sociedad percibe dicho silencio como  escándalo y complicidad con quienes han provocado la crisis. Nosotros lo consideramos insensibilidad ante la injusticia, alejamiento del mensaje liberador del Evangelio y falta de compasión con las víctimas. Creemos que tal actitud se debe a la cómoda instalación de la Iglesia institucional en una situación de privilegio. Lo que contrasta con los recortes en todos los terrenos.

4. Nosotros mismos, los participantes en este Congreso, no estamos exentos de contradicciones e incoherencias entre nuestro modo de pensar alternativo y nuestra forma de vivir acomodaticia, nuestra actitud crítica y nuestra práctica conformista; la crítica al consumo y nuestro consumismo; la opción por los pobres y nuestra falta de testimonio de pobreza.

5. La respuesta a la crisis requiere un nuevo paradigma que se traduzca en transformaciones estructurales, revolución de la subjetividad y de las conciencias, de los hábitos de vida y de las relaciones personales, bajo la guía y la prioridad de los valores éticos, presentes en todas las tradiciones religiosas, morales y espirituales, si bien con frecuencia incumplidos. Entre ellos cabe destacar: la dignidad humana frente al trato inhumano que reciben millones de seres humanos; el respeto a la vida, contra la violencia en sus diversas formas; la justicia global; la verdad, la honradez y la igualdad de género.

6. Reconocemos la importancia de los movimientos sociales, que constituyen mediaciones necesarias para transformar la realidad; son alternativa al pensamiento único y a la globalización neoliberal; recuperan valores que parecían en vías de extinción y se rebelan contra una realidad caracterizada por la explotación, la dominación y la tendencia a reducir la razón a mero cálculo.

7. Especial significación ha reconocido el Congreso al feminismo como teoría de la emancipación y de la igualdad no clónica entre hombres y mujeres; práctica de la sororidad internacional y defensa de las reivindicaciones de las mujeres, que, con frecuencia, se ven relegadas en nombre de “intereses generales superiores”, incluso en los propios movimientos sociales.

8. No podemos instalarnos en el pesimismo y el fatalismo históricos. Existen alternativas. Por eso apoyamos y hacemos nuestras las iniciativas siguientes para salir de la crisis: creación de una asamblea constituyente, desobediencia civil, banca ética, tasa Tobin, reparto del trabajo, universalización de los servicios sociales, reconocimiento de la ciudadanía a todos los residentes en nuestro territorio, pactos de ayuda mutua sin subordinación, soberanía alimentaria, cambio en los modelos de producción, etc.

9. Como cristianas y cristianos nos comprometemos a:

  • Recuperar la herencia de Jesús, que se caracteriza por la opción por los excluidos y marginados, la compasión como principio de actuación y la afirmación de la autoridad de los que sufren.
  • Seguir el espíritu y la práctica de Jesús, que consiste en humanizar el mundo comenzando por los últimos, luchar contra el olvido de las víctimas y ponernos de su lado.
  • Afirmar la incompatibilidad entre Dios y el Dinero y luchar contra el Imperio del Dinero.
  • Practicar la resistencia al sistema desde la no violencia activa
  • Participar activamente en los movimientos sociales, los antiguos y los nuevos, y de manera especial en los diferentes Foros Sociales, que trabajan por “Otro Mundo Posible”, y en el movimiento de los Indignados, en cuyo horizonte se sitúa Jesús de Nazaret, Indignado con las autoridades religiosas, el patriarcado y los poderes políticos y económicos de su tiempo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Madrid, 9 de septiembre de 2012.

Para más información: http://www.congresodeteologia.info

Palabra moral

Publicado: 3 septiembre, 2012 en DENUNCIA / ANUNCIO
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PALABRA MORAL
Cadena SER: ¿Por qué la Iglesia española no hace hoy denuncia social?
JOSÉ IGNACIO CALLEJA, Profesor de Moral Social Cristiana, igcalleja@euskalnet.net
VITORIA-GASTEIZ.

ECLESALIA, 03/09/12.- A propósito de la retirada de “la tarjeta sanitaria” a un millón de inmigrantes, y sobre todo, a los 150.000 sin papeles, o inmigrantes “irregulares”, que quedan fuera del sistema sanitario común, – salvo en situaciones de urgencia y otros extremos -, me preguntan desde la SER por qué la Iglesia Católica no se pronuncia sobre esto: ¿Es que el cristianismo, – me dicen -, no tiene una palabra moral para estos casos?

Y, ¿qué diré? Vamos a olvidarnos de ir contra el mensajero (¡la SER!) y vamos a evitarnos el recurso a la complejidad de la relación entre los valores evangélicos y los problemas sociales. Y vayamos a la respuesta de lo imprescindible:

  • La iglesia católica sí denuncia y actúa en muchos de sus partícipes intermedios, pero es cierto que su representación institucional, la Conferencia Episcopal Española, en su Presidencia y Ejecutiva, está desparecida ante la dimensión social de la crisis española.  En lo relativo a la denuncia de la injusticia social y de las estructuras sociales de injusticia, está desaparecida.
  • ¿Las razones? Una, que esa “dirección” de la Iglesia es tan cercana en ideas sociales y en afectos personales al grupo político gobernante, que, si algo le tiene que decir, es poco y en privado.
  • Segunda, la “presidencia ejecutiva” de la Iglesia española está sobrepasada por la dimensión social de la crisis. Ocupados en recomponer el lugar de la Iglesia en las sociedades laicas en términos neoconservadores, y entusiasmados por las oportunidades de lo espiritual en situaciones de desorientación cultural, la crisis social y económica los ha sobrepasado, convirtiéndolos en dirigentes anacrónicos.
  • Tercera, toman el atajo de lo espiritual, pero el río de la injusticia social es demasiado ancho para pasarlo sin mojarse. Socialmente hablando, en clave de estructuras de injusticia social en España, y en Europa, la presidencia de la iglesia española, está desbordada por la realidad histórica y fuera de su tiempo.
  • Cuarta, es posible que la presidencia escasamente amplia y colegiada de la iglesia española, sí sepa lo que habría que decir socialmente en este tiempo, en términos de justicia social, pero no vea forma de decirlo con ganas, porque honestamente, no es su estilo de iglesia y cristianismo, y tendrían que dejarlo.

Podríamos seguir, pero la radio y tres minutos no dan más de sí. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Avanzando

Publicado: 21 mayo, 2012 en ACTUALIDAD
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AVANZANDO
Desde la Asociación Dando C@lor
JOSÉ ANTONIO ROSA (coordinador de programas de la As. Dando C@lor) y Mª TERESA MUÑOZ (presidenta de la As. Dando C@lor), dandocolorycalor@hotmail.es
BADAJOZ.

ECLESALIA, 21/05/12.- Estimada familia de Eclesalia: Os escribimos desde la Asociación Dando C@lor. Ya hace tiempo que no os enviábamos información acerca de la Misión y la Vida que desde Badajoz (Extremadura, España) estamos realizando y disfrutando (ECLESALIA, 17/07/09 & ECLESALIA, 17/02/11). ¿Por qué hacerlo hoy domingo 20 de mayo? Es sencillo, porque en el Evangelio de este día San Marcos se proclama: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación […]”. Para nosotros es Buena Noticia, compartir que hemos aumentado los niños a los que atendemos desde nuestros programas de ocio y apoyo escolar, cuando están hospitalizados, porque además de los niños de oncología pediátrica (en coordinación con otras instituciones que están volcadas), atendemos a las plantas 5ª y 7ª del Hospital Materno Infantil de Badajoz; también colaboramos con el Centro de Ntra. Sra. de La Luz, centro dedicado a atender de manera integral a personas con algún tipo de discapacidad intelectual, perteneciente el Hogar de Nazaret; y por último, compartir también que, en este julio del 2012, por primera vez, vamos a trabajar de la mano de la ONG Rayito de Luz y Esperanza, ONG de padres y madres peruanas con niños oncológicos en potenciar el proyecto de voluntariado que tienen puesto en funcionamiento en el Hospital Enrique Ribaggliatti en Lima (Perú).

Como veis, seguimos intentando DAR COLOR Y CALOR allá donde podemos y existe necesidad, especialmente donde hay niños y jóvenes que lo necesitan y en red con otras instituciones. Es una aventura de servicio en la que es de agradecer y de admirar el compromiso de todos y cada uno de los voluntarios y las voluntarias, los cuales, intentan, desde su ser familia, apoyar la atención en estas realidades.

A ti, querido/a lector/a de Eclesalia, queremos seguir animándote a ser familia con nosotros, invitándote a marcar “Me gusta” en nuestra página de facebook para que puedas estar al tanto del trabajo que vamos prestando: http://www.facebook.com/pages/Dando-Clor/107996222648615

También facilitamos la dirección de nuestro blog: http://voluntariadodandoclor.blogspot.com Y junto a esto nos podrás encontrar y seguir en twitter: @dandocolorcalor. Nuestra dirección de correo electrónico: dandocolorycalor@hotmail.es

Nos despedimos, quedando a vuestra entera disposición y con el compromiso de intentar seguir siendo Buena Noticia para los demás… Seguimos DANDO COLOR Y CALOR. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

TENGO UNA PREGUNTA PARA USTED, MONSEÑOR
A Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid
PILAR SÁNCHEZ LÓPEZ, catequista, snchezlpezpilar@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 13/03/12.- Querido Monseñor: Con motivo de su próxima visita a nuestra parroquia Ntra. Sra. de las Rosas de Madrid, y teniendo en cuenta que usted es nuestro pastor que viene entre otras cosas a escuchar nuestras inquietudes, quisiera manifestarle alguna de las muchas preguntas que me van surgiendo en esta andadura de cristiana de a pie. Ya sé que mis preguntas no tendrán cabida en ningún foro y que además, usted no las leerá; pero para mí es importante que sepa que a muchos cristianos nos inquietan algunas cosas que observamos estupefactos y confundidos.

Podría plantearle al menos diez o doce preguntas, pero en Eclesalia han sido muy condescendientes conmigo al publicarme estas líneas y probablemente no me permitirían todo el espacio que yo necesito.

En este difícil tiempo de crisis económica, en la que quienes los más desfavorecidos, los favoritos de Jesús, están siendo precisamente los más atacados por ella; en esta difícil situación, me preocupa mucho que la reforma laboral recién aprobada en nuestro país cargue de nuevo la mano en ellos. Al igual que a mí, este tema le preocupa a muchos cristianos y así lo hicieron saber HOAC y JOC en un comunicado en el que, entre otras muchas cosas afirmaban que:

“Como Iglesia en el mundo obrero, en las actuales circunstancias, pedimos a las autoridades políticas, a los agentes sociales y económicos, al conjunto de los trabajadores y de la sociedad, y especialmente a los cristianos y cristianas, que caminemos juntos, con la intención de eliminar las causas que han generado esta crisis económica y, al mismo tiempo, superemos las estructuras económicas y sociales injustas que tanto sufrimiento, deshumanización y pobreza están provocando a las personas”.

Nada me pareció más cercano al evangelio que este comunicado. Sin embargo algo no le debió sonar bien a nuestro arzobispo cuando inmediatamente desautorizó el manifiesto e indicó que “Nuestra Diócesis no se identifica con el contenido de dicho Documento, ni se hace responsable del mismo, considerando improcedente su difusión.

La verdad, monseñor, me sorprende la prisa en desmarcarse de todo lo que venga a parecer política, incluso cuando tenga que ver con la doctrina social de la iglesia; cuando en otras ocasiones son ustedes los que no tienen reparo en juzgar, opinar, condenar o incluso “excomulgar” o por el contrario, aprobar, alentar y animar en otras posturas más afines.

¿Por qué algunos temas les parecen políticos y otros morales? ¿No deberíamos tener siempre como único rasero el evangelio a la hora de juzgar? ¿No deberíamos predicar el evangelio del amor y la misericordia en lugar de juzgar, condenar (Lc 6, 36-38), e incluso insultar, actitudes, comportamientos, palabras, posturas, opciones de vida…? ¿No deberíamos acoger sin preguntar, sin juzgar al que se nos acerca (Jn 4, 1-42), en lugar de cerrar puertas y condenar comportamientos? ¿No deberíamos afanarnos en la construcción del Reino que quiso Jesús (Mc 1, 14-15)? ¿Un reino que sana, que ama, que perdona, que construye desde la justicia y no desde la cerrazón?

Permítame monseñor que termine, pero la realidad es que cada vez que oigo manifestaciones de muchos de mis pastores obispos me echo a temblar, porque lejos de alentarme en la fe, me escandalizan (Mc 9, 47-48); lejos de acercarme a la iglesia, me acercan al evangelio de Jesús, que no siempre es lo mismo.

Como le decía al principio, tendría muchas, muchas más preguntas que hacerle, pero es difícil encontrar un foro como el suyo para plantearlas. A ustedes se les oye mucho, pero créame hay unos cuantos o quizá muchos creyentes, que se hacen estas preguntas, simplemente porque lo que de verdad les interroga en su vida es el evangelio de Jesús.

Esta mañana en mi oración (yo soy una mujer de fe y de oración), leía: “Por los que no tienen trabajo y sufren las consecuencias de la crisis económica, para que sean sostenidos por su fe en Dios, quien nunca abandona a sus hijos”

Y pensé, quizá también los cristianos tengamos que hacer algo para cambiar esta situación en lugar de sólo esperar a que los parados se sostengan por su fe (Mc 6, 30-44).

Le agradezco su atención, querido hermano en la fe, son pocos los foros en los que se nos escucha, pero no por eso mi necesidad de ser escuchada es menor.

Que Dios le bendiga en su tarea.

PD: Casi se me olvidaba otra pregunta urgente, monseñor, que me planteo como catequista de niños (a título personal, por supuesto, no como representante de ningún grupo): ¿Por qué si el 99 % de las catequistas son mujeres, el 99 % de los delegados de catequesis son varones? No tema, el tema de la mujer lo voy a dejar para su próxima visita a nuestra parroquia, en la que seguramente… estaremos todavía en un barracón. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

COMUNICADO ANTE LA NUEVA REFORMA LABORAL
JUVENTUD OBRERA CRISTIANA (joc.es) y HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA (hoac.es)
MADRID.

ECLESALIA, 12/03/12.- La Juventud Obrera Cristiana y la Hermandad Obrera de Acción Católica, como parte de la Iglesia en el mundo obrero y del trabajo, ofrecemos esta reflexión ante la aprobación por el Consejo de Ministros de una nueva reforma laboral.

Nos encontramos con la 16ª reforma del mercado de trabajo en democracia. Hasta ahora las sucesivas reformas laborales llevadas a cabo por los gobiernos, de uno u otro signo político, bajo el pretexto de modernizar y flexibilizar dicho mercado laboral, han transformado la concepción y función del trabajo asalariado en nuestra sociedad y están socavando los derechos de las personas trabajadoras y de sus familias.

Estas reformas siempre se han presentado como una necesidad para combatir el desempleo, pero sólo han conseguido:

- incrementar el empleo temporal, especialmente para los jóvenes;

- diversificar las modalidades de contratación a la carta;

- abaratar el coste del despido;

- reducir el crecimiento de los salarios;

- devaluar lo público (sevicios sociales, eduación y sanidad).

En definitiva, han profundizado en el trabajo precario y en el empobrecimiento de las familias trabajadoras. Un ejemplo lo tenemos en los años de crecimiento económico anteriores a la actual crisis: aún creándose riqueza y empleo, estos no sirvieron para disminuir la pobreza en nuestro país.

Ninguna reforma ha estado orientada hacia la expansión de un empleo decente como Benedicto XVI reclama en la encíclica Caritas in veritate. Los derechos que emanan de un trabajo a la altura del ser humano no pueden estar subordinados a las exigencias económicas. Es la economía la que debe orientarse a las necesidades de las personas y de sus familias; es el ser humano el centro de la actividad económica y laboral. El respeto a la dignidad del trabajo, vinculado a la dignidad de la persona, es y debe ser el criterio central de una economía orientada por “una ética amiga de la persona. (Benedicto XVI, Caritas in veritate, 45)

Esta nueva reforma es otra agresión al trabajo humano como principio de vida. Creemos que una reforma laboral que pretende ser completa y marcar un antes y un después en las relaciones laborales, no puede hacerse sin el suficiente consenso social entre las personas trabajadoras y el colectivo empresarial. Y tendría, además, que responder a las necesidades de las familias trabajadoras y no a las exigencias impuestas por los mercados financieros, las grandes empresas, las instituciones comunitarias y los organismos económicos internacionales.

Esta reforma laboral es una vuelta de tuerca más para flexibilizar el mercado de trabajo:

- Quiebra el derecho constitucional a la negociación colectiva y a la capacidad organizativa de los trabajadores –no existe negociación real de los trabajadores en el ámbito de la empresa cuando el 95% del tejido productivo español está compuesto por empresas de menos de 50 trabajadores. Este Real Decreto contempla la fractura de la cohesión social al habilitar la “caducidad” de los convenios colectivos desincentivando cualquier negociación entre las partes.

- Facilita y abarata la expulsión del mercado de trabajo: quita trabas al despido por causas económicas; rebaja la indemnización del improcedente (pasando a 33 días por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades) y elimina la autorización administrativa para poder llevar a cabo los expedientes de regulación de empleo. Los contratos indefinidos con esta nueva regulación tampoco tendrán, como los temporales, condición de estabilidad.

- Abre el camino para ajustar los salarios a la productividad. Con esta reforma, los salarios de los trabajadores más débiles van a depender de la voluntad unilateral del empresario.

- Dificulta, cuando no impide o precariza, el empleo juvenil. Más del 80% del empleo destruido por la crisis corresponde a empleo juvenil. El nuevo contrato de trabajo indefinido, especialmente para jóvenes (también para desempleados de larga duración), dirigido a las empresas de menos de 50 trabajadores, se puede convertir, más que indefinido, en un contrato temporal sin causa justificada. Estas nuevas modalidades de contratación y regulación ponen en serio peligro, aún más, la estabilidad presente y futura de la mayor parte de la juventud.

No compartimos la individualización de las relaciones laborales que propone esta reforma. Recordamos a nuestros gobernantes que el trabajo es una experiencia comunitaria y que una de las funciones de la empresa, según la Doctrina Social de la Iglesia, es favorecer la comunitariedad. Todo lo que suponga la individualización, dar prioridad a los intereses personales frente a los colectivos, significa romper la vocación a la comunión del ser humano

No es lícito eliminar derechos y protección de las personas trabajadoras con el argumento de combatir el desempleo y de reducir la temporalidad, cuando han sido las políticas económicas de los últimos gobiernos las que han provocado que haya un tejido productivo tan débil y un empleo tan precario.

No podemos seguir flexibilizando las relaciones laborales sin garantizar la seguridad de una vida digna para las personas trabajadoras y sus familias. Y esta reforma se lleva a cabo en un contexto de quiebra del Estado de bienestar, de reducción del sector público y de recortes de los servicios y prestaciones sociales sin precedentes.

Esta reforma rompe el débil equilibrio conquistado históricamente entre capital-trabajo, alejándose del principio siempre defendido por la Iglesia de la prioridad del trabajo frente al capital. Además, supone un nuevo golpe al Derecho Laboral limitando su capacidad de frenar la creciente mercantilización y “cosificación” del trabajo humano. Consideramos que este gobierno ha aprovechado el estado de quietud y miedo de la mayor parte de la ciudadanía, para eliminar viejas conquistas laborales y aspiraciones conseguidas tras muchas luchas de tantas personas a lo largo de la historia.

Los retos actuales que atraviesa la economía española requieren medidas políticas concertadas en el ámbito internacional que subordinen la economía financiera a la economía productiva. Es preciso, como ha pedido insistentemente Benedicto XVI y el Pontificio Consejo Justicia y Paz, una reforma del sistema financiero internacional. Esta reforma supondría avanzar en justicia social y comunión de bienes, redistribuyendo efectivamente la riqueza existente; controlar la economía especulativa y frenar el desmedido afán de lucro, en lugar de eliminar derechos. Este es el camino que puede generar riqueza orientada a la creación de empleo decente y con derechos, y a disminuir la pobreza.

Como Iglesia en el mundo obrero, en las actuales circunstancias, pedimos a las autoridades políticas, a los agentes sociales y económicos, al conjunto de los trabajadores y de la sociedad, y especialmente a los cristianos y cristianas, que caminemos juntos, con la intención de eliminar las causas que han generado esta crisis económica y, al mismo tiempo, superemos las estructuras económicas y sociales injustas que tanto sufrimiento, deshumanización y pobreza están provocando a las personas.

También instamos a los partidos políticos a corregir y reorientar, en el proceso parlamentario, esta reforma laboral poniendo en el centro de la misma el trabajo decente y con derechos y, al mismo tiempo, animamos a participar en las iniciativas y movilizaciones que se convoquen por parte de las organizaciones eclesiales, sociales y sindicales que ayuden a tomar conciencia y revertir esta situación tan lesiva para las personas trabajadoras y sus familias. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Madrid,16 de febrero de 2012

¡ES EL CAPITALISMO; SÍ, CRITICADLO SIN COMPLEJOS!
JOSÉ IGNACIO CALLEJA, Experto en Moral Social Cristiana, igcalleja@euskalnet.net
VITORIA-GASTEIZ 

ECLESALIA, 16/06/11.- De todos los debates que hay en mi sociedad, el que más me importa es el del paro. El paro es una realidad compleja y diversa, que admite matices y concreciones. Pero, eso sí, prácticamente todas malas. Me importa sobremanera esa experiencia dramática de no contar con un trabajo decente, ¡Benedicto XVI dixit! Vivir de prestado, con casi nada y a la intemperie. Me importa ante todo la gente en cuyos hogares nadie tiene trabajo. Me pregunto de qué viven, y por lo que conozco, me cuentan y me imagino, “viven” entre la “mendicidad familiar” y la “social”. En realidad, malviven, y esperan los lunes al sol.

No soy dado a las lecturas generales a partir de tal o cual caso. Pero las cifras cantan y si hay casi cinco millones de parados, por mucha “economía sumergida” que nos imaginemos, la caldera tiene que estar a punto de estallar. Doctores tiene la sociología para explicar por qué no pasa lo que dicen que debería pasar. Misterios de la vida social. “Gracias a Dios”, y perdón por mentarlo en este tema, lo que parece que podría pasar, no pasa, y lo que pasa, “Democracia Real Ya”, es más que razonable. Pero esa gente es real y, con las más variopintas situaciones, entra en su casa, cierra la puerta y enciende el televisor para olvidar su drama. Ese “su”, de drama, es un adjetivo posesivo, y realmente es el más injusto de los posesivos. Todo tuyo, “su” drama, no tenemos envidia.

Nosotros, los profesores de ética, teológica o no, pero moral al cabo, y reflexión sobre cómo vivir bien, es decir, obrando bien, solemos ser tachados de ingenuos. En parte, con razón, porque tendemos a proclamar buenas intenciones o virtudes, y creemos que eso lo podría resolver casi todo. Es cierto, somos ingenuos. El ser humano es lo que es, y no podemos pensarlo como “a los dioses”, es decir, altruista, justo y pacífico en cualquier caso y situación. No, los valores y las mejores actitudes personales son imprescindibles, pero son una parte de la solución. La otra es la inteligencia para dotarnos de estructuras sociales y leyes justas, y la voluntad de hacerlas respetar y cumplir por todos, y especialmente por los más fuertes y peligrosos de entre nosotros. Suelen ser los mismos. Y esto sí que es importante. La justicia social requiere de personas “buenas”, pero no menos de estructuras sociales justas. Todos lo sabemos, pero callamos ante sus quiebras: la propiedad acumulada sin límite, la información sesgada por intereses de partido y capital, las finanzas a su libre juego y más obscuras que una cueva, las élites recomponiendo mil veces sus posiciones de poder… y el poder político convocándolas para “contarles” sus medidas… todo menos hablar con realismo de oportunidades de vida digna para todos, Y, ¿qué es de la democracia sin este requisito de las oportunidades reales de vida, siquiera hasta que decidimos por nuestra cuenta qué vida llevar?

Hace un tiempo y viendo las orejas al lobo, se me ocurrió defender otra idea de moralistas. Un pacto social en España había de ser tan necesario, como injusto con muchos trabajadores, pero menos malo que lo que se avecinaba. No me imaginaba que la recomposición del beneficio capitalista, ¡perdón por la palabra!, llegara a los extremos de estos días. Después me explicaron “los políticos” que un pacto social era imposible por dos razones. Cuando lo dije, porque los trabajadores fijos no lo querían; y cuando pensaron que podían quererlo, porque ya no lo quería el capital. En suma que lo del pacto social ya es una salida social superada. ¿Sí? Creo que no. ¿Todavía? Todavía.

Cuentan que el dinero, ¡el capital!, tiene una carta comodín: “¡En cualquier lugar hay alguien dispuesto a hacer el trabajo por menos que usted! Difícil pacto, entonces. Y añaden que el dinero, ¡el capital!, exige derecho “natural” a entrar y salir por donde quiera, y esto para el mayor bien de todos. ¡Qué cara! El bien posible, claro está, – dicen -, pues “el bien digno”, ese no existe; eso es moral. Y hasta los pobres, – concluyen -, se benefician razonablemente de este hipercapitalismo financiero; por supuesto, dentro de lo posible. El mercado es el secreto científico de todo. Ya se conoce el timo: “nadie pierde, todos ganamos, aunque no todos lo mismo”. Y se van a casa en paz. Cada uno con lo suyo. Aquellos, los parados, con su drama; los otros, con sus “dividendos”. Curiosas analogías sobre el significado de “lo suyo”.

Y aquí viene la política y su administración profesional. ¡Qué no me toquen lo mío! Quieren su porción del pastel. Y como los del capital ya se han llevado su parte creciente, y “la política” su parte no menguante, los ahorros tienen su destinatario natural. Yo diría martirial: los parados sin prestación, las pensiones más bajas, los inmigrantes sin empleo, las mujeres y los jóvenes en situaciones laborales, más que precarias, ofensivas…. Y al fondo suena la música, son “los medios”. Hay de todo, pero han aparecido tantos “telepredicadores” y tan esclavos de sus ideologías políticas, que hasta sus lagrimas por los parados parecen, a menudo, de cocodrilo. Las tertulias de Intereconomía son el paradigma contemporáneo de lo que es hablar de todo para callar sobre lo fundamental. Terrible. Me pregunto siempre de qué viven ellos y quién es su “señor”.

Pues nada, ahora me doy cuenta de que hay dos palabras que suenan anacrónicas en estos días, “Dios” y el “Capital”. Me alegro, poco a poco comienza a verse claro que su gente está en distinto bando. “No podéis servir a Dios y al Dinero”. Está más claro que el agua, todas las soluciones sociales del dinero, ¡el capital!, son a la fuerza, impuestas, injustas e inmorales. Y si salen adelante, y salen, ¡vaya que sí!, es porque tienen sojuzgados a los pueblos y a sus Gobiernos. Ahora hablemos con realismo de lo que es posible hacer tras el 15M, pero no callemos la verdad económica de la vida social, porque ofende a la inteligencia de la gente. Ahora hablemos de actitudes en las personas, pero referidas a estructuras sociales de poder y propiedad. A la vez. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

EN APOYO DE “DEMOCRACIA REAL YA”
COMITÉS ÓSCAR ROMERO DEL ESTADO ESPAÑOL y SERVICIO INTERNACIONAL CRISTIANO DE SOLIDARIDAD CON LOS PUEBLOS DE AMÉRICA LATINA, secretaria@comitesromero.org
MADRID.

ECLESALIA, 09/06/11.- Los Comités Óscar Romero de Solidaridad con América Latina del Estado Español y el Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos América Latina (SICSAL) de Europa vemos con gran esperanza las movilizaciones de los jóvenes, y no tan jóvenes, en un movimiento lleno de vida, Democracia Real Ya, que quiere decir basta a tanta corrupción, tanto recorte social, tanta desregulación laboral, tanta injusticia, tanto robo, tanta hambre y tanta muerte, institucionalizados en un sistema perverso, impuesto al mundo entero, por poderes oscuros que controlan y marcan el rumbo de los gobiernos, formado por el sistema financiero, el fondo monetario internacional, el banco mundial, el banco central europeo y políticos vasallos que siguen sus consignas.

Condenamos la represión contra los acampados en la Plaza de Cataluña de Barcelona por parte de las fuerzas policiales y apoyamos a todos los jóvenes acampados en las distintas ciudades españolas.

Nosotros, Comités de Solidaridad con América Latina y SICSAL, hemos resistido a la implantación de esta tiranía de los mercados y de la deuda externa en todos los países latinoamericanos. Ya han pagado seis y siete veces la deuda que contrajeron y deben todavía más de lo que recibieron. Han privatizado todos sus bienes, han disminuido drásticamente los gastos de la canasta básica, sanidad, educación y gastos sociales en general. Y todavía han de destinar un porcentaje muy alto de sus ingresos para ir pagando los intereses de esa «deuda externa, o deuda eterna». Esta tiranía del mercado consiste en que los estados están obligados a someterse a los intereses del gran capital, privatizando las ganancias y socializando las pérdidas en las crisis que el mismo mercado produce.

Nosotros, ya conocemos el sistema, porque lo hemos sufrido en América Latina. Ahora están intentando implantarlo en Europa, empezando por los países más débiles: Grecia, Irlanda, Portugal, España; y con los mismos métodos: paso de la deuda privada de los bancos a los Estados, préstamos a éstos, cobro de intereses, rescate, nuevos préstamos, nueva deuda… Recortes en el sistema social, privatizaciones de lo público. Así las naciones destinan del diez al treinta por ciento de sus ingresos para pagar a los bancos internacionales. Esta es la tiranía del mercado, un fascismo económico.

Por eso nos llena de alegría y de esperanza ver a estos jóvenes indignados gritando basta y exigiendo justicia, racionalidad y humanidad. Gritamos con ellos «Manos arriba, esto es un rescate». Y nos alegra que uno de sus eslóganes sea el que empleamos en América Latina y confiamos en que desde la protesta del mal llamado primer mundo, se haga realidad: otro mundo es posible. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Madrid, 5 de junio de 2011.

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