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Tesoro público

Publicado: 18 abril, 2013 en REFLEXIONES
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dinero.TESORO PÚBLICO
CÉSAR ROLLÁN, eclesalia@eclesalia.net
MADRID.

ECLESALIA, 18/04/13.- Hace unos días que me abordó un señor con corbata naranja para hablarme de su banco. Y digo que me abordó porque me recordó a los piratas. Tú estás en medio del “océano”, pasas cerca de su “barco” y se ponen a tu lado para lanzarte la “bomba” de sus bondades. Le escuché pacientemente. Me ofrecía un plan de seguros. Al decirle que usamos poco de eso, pasó al plan de pensiones. Vista mi negativa terminó con un plan de inversión en el Tesoro Público. Llegados a este punto yo me expliqué con más detalle. Le dije que aunque la cosa está fastidiada, los pocos ahorros que tenemos preferimos llevarlos a la banca ética. Entonces el me dijo que ellos ofrecían un interés muy alto. Yo me mantuve en mis trece y aproveché para explicarle las bondades de la banca ética, lo seguras que son sus inversiones en beneficio de los demás y que, aunque den menos, salimos todos ganando.

Dio la casualidad que es ese mismo día, por la noche, escuché una interesantísima entrevista de José Manuel Vidal (director de Religión Digital) a Pedro José Gómez Serrano. Pedro José es un admirado amigo, de esos que por las circunstancias ves muy de vez en cuando pero sigues y aprecias siempre que hay ocasión. Es profesor de Economía en la universidad además de pastoralista. Está desde los inicios de la Coordinadora de Comunidades Cristianas Encomún de Madrid y nos nutre año tras año con personas interesantísimas en los encuentros de formación. En la entrevista José Manuel le preguntaba, entre otras cosas, por el IOR, más conocido como Banco Vaticano. Pedro José, como en las demás cuestiones, respondió de forma rápida, lúcida y sencilla que ya se está planteando la necesidad de convertirlo en una banca ética. ¡Qué gran idea! Tan lógica y, sin embargo, tan lejana de la realidad… por ahora.

Para rematar, hace un par de días leí en Ecología y Cristianismo un comentario al texto de Félix Aizpurúa “Vivir en la globalidad del ser” titulado “Simplemente, el mercado no casa directamente con el Reino” y dice que los planteamientos de la economía de mercado y la globalización, tal como los entiende la mayoría de la gente, se oponen a la construcción del Reino de Dios en la tierra”.

Que cada cual vea dónde están sus ahorros, su cuentas, sus dineros y cómo puede invertir en un verdadero tesoro público por el interés de un mundo mejor (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más información:

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PosibleREVOLUCIÓN DE LA ENTEREZA
KOLDO ALDAI, coordinacion@foroespiritual.org
ARTAZA (NAVARRA).

ECLESALIA, 05/02/13. Todo apunta a que no ha de llegar la catarsis colectiva de los mandatarios, que, pese a las palmarias pruebas, seguirán acorazados. La entera franqueza no tiene prisa por acercarse a los labios de quienes nos gobiernan. ¿Debía asomar la verdad tras el atril, delante de los focos o bastará que proyectemos luz sobre nuestras propias verdades? Larga cadena de frustraciones nos animan a concluir que el progreso social no se urde tanto en Calle Génova, en Ferraz o la Moncloa, como en más íntimas sedes.

En realidad buena parte de este sistema, no sólo de una opción política, está fundamentado en la falsedad: la ficción del dinero como norte, de la rivalidad como progreso, de la competitividad como valor rector de nuestras relaciones… Los engaños nos acorralan: la química cura, los animales nos son ajenos, el veneno es preciso para que los campos florezcan en abundancia y el asfalto es el inevitable escenario de nuestros días. No nos convence tampoco ese aparente brillo en la chapa de nuestros vehículos, cuando el hambre rueda aún a gran velocidad por tantas geografías. Gobierna el embuste de que la vida se acaba cuando el cuerpo físico se agota, de que no nos alcanza latido para prolongarnos en los senderos de la eternidad… Nos ocultaron sobre todo que la existencia es experiencia y servicio, no materia y placer; que el gozo tiene que ver con el volumen de la entrega al prójimo, no con el grosor de un sobre cargado de dinero negro.

Las falsedades nos acorralan, pero nos resistimos a acostumbrarnos a ellas. Vivimos sorteando incongruencias, de forma que no nos sorprende que nuestro presidente se atrinchere en las suyas. Ante la expectación de toda una nación, el supremo mandatario sube a los micrófonos y dice que no ha recibido ningún sobre. No somos, ni deseamos ser jueces para afirmar categóricamente, pese a la abundancia de pruebas, que esos sobresueldos entraran en su bolsillo, pero nos permitan otro rumbo, nos concedan ya no estar pendientes de sus ruedas de prensa, no permanecer a la expectativa de que en ellas al fin aflore el hombre en su transparencia, en su entereza, en su conciencia.

No somos peritos de grafología, avanzaremos con la caligrafía más segura de nuestras verdades. Cuando un sistema falso zozobra, nos queda asirnos a principios eternos, imbatibles; afrontar futuro con las máximas que no caducan. Más allá de las estructuras en preocupante medida corrompidas, de las incógnitas que seguramente nunca resolveremos; más allá de la confianza que arriba tan menudo no hallamos, de la proliferación de mandatarios que no se prestan a otorgarles deseada confianza…, toca encarnar los valores que anhelamos ver instalados en el mundo y su clase gobernante.

Toca apagar aún un poco más los telediarios en los que escasean los hombres que portan su corazón en la mano. Toca sobre todo escribir nuestros propios cuadernos sin borrones, ni engaños. Sí, queremos mandatarios rectos, pero somos conscientes de que esa pulcritud gobernará arriba, cuando se instale plenamente en nuestros adentros. Más allá de lo que ellos apuntan en sus cuadernos sospechosos, toca limpieza en la contabilidad entre nuestras líneas. Toca denunciar el cuaderno de los abusos, el proceder del “generoso” tesorero siempre tan cargado de sobres, pero sobre todo librar de mancha el cuaderno de nuestras cuentas.

A la postre, quizás nuestro futuro nos lo juguemos menos de lo que pensamos en los despachos de los políticos. Toca fundamentar el mañana en esas certezas que juntos estamos construyendo: la seguridad de que el valor superior de la solidaridad rige el universo y más pronto que tarde gobernará también nuestro planeta; la convicción de que el desarrollo se sostendrá definitivamente cuando por fin imperen los principios del cooperar y el compartir, la evidencia de que cuanto más damos, más recibimos, de que la Tierra es nuestra Madre bendita y debemos cuidarla…

Tenemos verdades como alboradas a las que servir. No necesitamos estar pendientes de pronunciamientos lejanos, de ninguna rueda de prensa en Moncloa o en Génova. Ellos saben de su recorrido hacia la debida honradez y espíritu de genuino servicio. Nosotros/as también tenemos gobierno compartido en nuestros hogares, en nuestros círculos más cercanos, en nuestras parcelas de trabajo, en nuestros propios cuerpos… Nosotros también ahí necesidad de implementar justicia, solidaridad, belleza, armonía… A cada quien su afán en el infinito y majestuoso orden del universo.

No es sólo la palabra que hubiéramos querido escuchar ante aquel micrófono, es también nosotros aflorar con la parte de certeza, con la parte Real de la que somos portadores. Son también las cuentas en “A”, los cálculos trasparentes y generosos en nuestros despachos de adentro. Es comenzar a pensar que nosotros podemos ser la última casilla en la que rellenemos el beneficio. No, no es sólo el mensaje a recibir, sino también a emitir; es también la palabra que nos debemos dentro. Es sobre todo la revolución que arranca en nuestra sencilla entereza, en nuestra vital transparencia; el horizonte que se abre cuando cada quien nos instalamos en la plena verdad, en la ineludible responsabilidad, en el centro de un cada vez más urgente compromiso planetario. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Un gesto poco religioso

Publicado: 16 enero, 2013 en BIBLIA
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alegría2 Tiempo ordinario (C) Juan 2, 1-11
UN GESTO POCO RELIGIOSO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 16/01/13.- “Había una boda en Galilea”. Así comienza este relato en el que se nos dice algo inesperado y sorprendente. La primera intervención pública de Jesús, el Enviado de Dios, no tiene nada de religioso. No acontece en un lugar sagrado. Jesús inaugura su actividad profética “salvando” una fiesta de bodas que podía haber terminado muy mal.

En aquellas aldeas pobres de Galilea, la fiesta de las bodas era la más apreciada por todos. Durante varios días, familiares y amigos acompañaban a los novios comiendo y bebiendo con ellos, bailando danzas festivas y cantando canciones de amor.

El evangelio de Juan nos dice que fue en medio de una de estas bodas donde Jesús hizo su “primer signo”, el signo que nos ofrece la clave para entender toda su actuación y el sentido profundo de su misión salvadora.

El evangelista Juan no habla de “milagros”. A los gestos sorprendentes que realiza Jesús los llama siempre “signos”. No quiere que sus lectores se queden en lo que puede haber de prodigioso en su actuación. Nos invita a que descubramos su significado más profundo. Para ello nos ofrece algunas pistas de carácter simbólico. Veamos solo una.

La madre de Jesús, atenta a los detalles de la fiesta, se da cuente de que “no les queda vino” y se lo indica a su hijo. Tal vez los novios, de condición humilde, se han visto desbordados por los invitados. María está preocupada. La fiesta está en peligro. ¿Cómo puede terminar una boda sin vino? Ella confía en Jesús.

Entre los campesinos de Galilea el vino era un símbolo muy conocido de la alegría y del amor. Lo sabían todos. Si en la vida falta la alegría y falta el amor, ¿en qué puede terminar la convivencia? María no se equivoca. Jesús interviene para salvar la fiesta proporcionando vino abundante y de excelente calidad.

Este gesto de Jesús nos ayuda a captar la orientación de su vida entera y el contenido fundamental de su proyecto del reino de Dios. Mientras los dirigentes religiosos y los maestros de la ley se preocupan de la religión, Jesús se dedica a hacer más humana y llevadera la vida de la gente.

Los evangelios presentan a Jesús concentrado, no en la religión sino en la vida. No es solo para personas religiosas y piadosas. Es también para quienes se han quedado decepcionados por la religión, pero sienten necesidad de vivir de manera más digna y dichosa. ¿Por qué? Porque Jesús contagia fe en un Dios en el que se puede confiar y con el que se puede vivir con alegría, y porque atrae hacia una vida más generosa, movida por un amor solidario. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

UM GESTO POUCO RELIGIOSO

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

“Havia um casamento na Galileia”. Assim começa este relato em que nos é dito algo inesperado e surpreendente. A primeira intervenção pública de Jesus, o Enviado de Deus, não tem nada de religioso. Não acontece num lugar sagrado. Jesus inaugura a Sua atividade profética “salvando” uma festa de casamento que podia ter terminado muito mal.

Naquelas aldeias pobres da Galileia, a festa de casamento era a mais apreciada por todos. Durante vários dias, familiares e amigos acompanhavam os noivos comendo e bebendo com eles, bailando danças festivas e cantando canções de amor.

O evangelho de João diz-nos que foi no meio de um destes casamentos onde Jesus deu o “primeiro sinal”, o sinal que nos oferece a chave para entender toda a Sua atuação e o sentido profundo da Sua missão salvadora.

O evangelista João fala-nos de “milagres”. Aos gestos surpreendentes que realiza Jesus, chama-lhes sempre “sinais”. Não quer que os Seus leitores fiquem no que possa haver de prodigioso na Sua atuação. Convida-nos a que descubramos o Seu significado mais profundo. Para isso oferece-nos algumas pistas de carácter simbólico. Vejamos apenas uma.

A mãe de Jesus, atenta aos detalhes da festa, dá-se conta de que “não lhes resta vinho” e diz ao seu Filho. Tal vez, os noivos, de condição humilde, viram-se inundados pelos convidados. Maria está preocupada. A festa está em perigo. Como pode terminar um copo de água sem vinho? Ela confia em Jesus.

Entre os camponeses da Galileia o vinho era um símbolo muito conhecido da alegria e do amor. Sabiam-no todos. Se na vida falta a alegria e a falta de amor, em que pode terminar a convivência? Maria não se engana. Jesus intervém para salvar a festa proporcionando vinho abundante e de excelente qualidade.

Este gesto de Jesus ajuda-nos a captar a orientação de toda a Sua vida e o conteúdo fundamental do Seu projeto do reino de Deus. Enquanto os dirigentes religiosos e os mestres da lei se preocupam com a religião, Jesus dedica-se a fazer mais humana e leve a vida das pessoas.

Os evangelhos apresentam Jesus concentrado, não na religião mas na vida. Não é só para pessoas religiosas e piedosas. É também para quem ficou dececionados pela religião, mas sentem necessidade de viver de forma mais digna e ditosa. Porquê? Porque Jesus contagia fé num Deus em quem se pode confiar é com Ele que se pode viver com alegria, e porque atrai para uma vida mais generosa, movida por um amor solidário.

UN GESTO POCO RELIGIOSO

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Vi fu una festa di nozze a Cana di Galilea. Così inizia questo racconto nel quale ci viene detto qualcosa di inatteso e sorprendente. Il primo intervento pubblico di Gesù, l’Inviato di Dio, non ha nulla di religioso. Non accade in un luogo sacro. Gesù inaugura la sua attività profetica “salvando” una festa di nozze che poteva finire molto male.

In quei villaggi poveri di Galilea, la festa delle nozze era la più gradita da tutti. Per diversi giorni, familiari e amici accompagnavano gli sposi mangiando e bevendo con loro, ballando danze festose e cantando canzoni d’amore.

L’evangelo di Giovanni ci dice che fu in una di queste feste che Gesù fece il suo primo segno, il segno che ci offre la chiave per capire tutto il suo agire e il senso profondo della sua missione di salvezza.

L’evangelista Giovanni non parla di “miracoli”. Chiama sempre “segni” i gesti sorprendenti che realizza Gesù. Non vuole che i suoi lettori si fermino a quel che può esserci di prodigioso nel suo agire. Ci invita a scoprire il significato più profondo. Per questo ci offre alcune piste di carattere simbolico. Vediamone solo una.

La madre di Gesù, attenta ai particolari della festa, si rende conto che non hanno vino e lo segnala a suo figlio. Forse, gli sposi, di condizione umile, hanno avuto più invitati del previsto. Maria è preoccupata. La festa è in pericolo. Come si può chiudere una festa di nozze senza vino? Ella ha fiducia in Gesù.

Fra i contadini di Galilea il vino era un simbolo molto noto della gioia e dell’amore. Lo sapevano tutti. Se nella vita manca la gioia e manca l’amore, come può risultare la convivenza? Maria non si sbaglia. Gesù interviene per salvare la festa offrendo vino abbondante e di eccellente qualità.

Questo gesto di Gesù ci aiuta a cogliere l’orientamento della sua intera vita e il contenuto fondamentale del suo progetto del Regno di Dio. Mentre i capi religiosi e i maestri della Legge si preoccupano della religione, Gesù si dedica a fare più umana e vivibile la vita della gente.

Gli evangeli presentano Gesù concentrato non nella religione ma nella vita. Non è solo per persone religiose e devote. È anche per quelle che si sono trovate deluse dalla religione, ma sentono il bisogno di vivere in maniera più degna e felice. Perché? Perché Gesù contagia fede in un Dio in cui si può avere fiducia e con il quale si può vivere con gioia, e perché attrae verso una vita più generosa, mossa da un amore solidale.

UN GESTE PEU RELIGIEUX

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Il y eut une noce à Cana, en Galilée ». C’est par ces mots que commence le récit où l’on nous dit quelque chose d’inattendu et de surprenant. La première intervention publique de Jésus, l’Envoyé de Dieu, n’a rien de religieux. Elle ne se produit pas dans un lieu sacré. Jésus inaugure son activité prophétique en « sauvant » une fête de noces qui aurait pu mal se terminer.

Dans ces pauvres hameaux de Galilée, les fêtes de noces étaient les plus appréciées de tous. Pendant plusieurs jours, parents et amis accompagnaient les fiancés, mangeant et buvant avec eux, en exécutant des danses festives et en chantant des chansons d’amour.

L’évangile de Jean nous dit que ce fut lors d’une de ces fêtes que Jésus fit son « premier signe », un signe qui nous offre la clé pour comprendre toute son action et le sens profond de sa mission salvatrice.

L’évangéliste Jean ne parle pas de “miracles”. Ces gestes surprenants que Jésus réalise toujours, il les appelle « signes ». Il ne veut pas que ses lecteurs s’arrêtent au merveilleux de l’action de Jésus. Il nous invite à découvrir leur signification la plus profonde. A cet effet, il nous offre quelques pistes à caractère symbolique. En voici une.

La mère de Jésus, attentive aux détails de la fête, se rend compte « qu’ils n’ont plus de vin » et elle en fait part à son fils. Peut-être, les fiancés, d’humble condition, ont été débordés par le nombre d’invités. Marie en est préoccupée. La fête est en danger. Comment peut-elle finir une noce où le vin vient à manquer ? Elle fait confiance à Jésus.

Parmi les paysans de Galilée, le vin était un symbole très connu de la joie et de l’amour. Tout le monde le savait. Si la joie et l’amour manquent dans notre vie, que deviendra notre vie communautaire ? Marie ne se trompe pas. Jésus intervient pour sauver la noce en fournissant du vin en abondance et d’une excellente qualité.

Ce geste de Jésus nous aide à saisir l’orientation de toute sa vie et le contenu fondamental de son projet de royaume de Dieu. Alors que les dirigeants religieux et les maîtres de la loi se soucient de la religion, Jésus se consacre à rendre la vie des gens plus humaine et plus légère.

Les évangiles nous présentent Jésus, concentré non pas sur la religion mais sur la vie. Il n’est pas venu seulement pour les personnes religieuses et pieuses, mais aussi pour celles qui, déçues de la religion, sentent le besoin de vivre d’une manière plus digne et plus heureuse. Pourquoi ? Parce que Jésus communique la foi en un Dieu à qui ont peut se confier et avec qui on peut vivre dans la joie et parce qu’il nous attire vers une vie plus généreuse et motivée par un amour solidaire.

HARDLY A RELIGIOUS GESTURE

José Antonio Pagola. Translator: Valentin de Souza S.J.

There was a wedding in Galilee.” This is how this story begins in which we are told something unexpected and surprising. There’s nothing religious about the first public involvement of Jesus, the one Sent by God. It does not happen in a sacred place. Jesus inaugurates his prophetic activity “saving” a wedding celebration that could have been a disaster.

In those poor villages of Galilee everyone loved weddings. For several days friends and relatives kept the bridal couple company, eating and drinking with them, dancing as they did at feastivals, singing love songs. The Gospel of John says that it was at one of these weddings where Jesus did his “first sign”, the sign that gives us the key to understand all his activity and the deep meaning of his saving mission.

John, the evangelist, does not speak of “miracles”. He calls the amazing acts that Jesus does “signs”. He does not want his readers to dwell on the spectacular aspect of what he does. He asks us to discover its deeper meaning. To help us do so, he gives us some leads of a symbolic nature. Let us see only one.

The mother of Jesus, with an eye on all the happenings at the wedding, realizes “they have no wine”, and says as much to her son. Perhaps the couple, of humble origin, has been swamped by guests. Mary is concerned. The party is in danger. How can you have a wedding without wine? She trusts Jesus.

Among the farmers of Galilee, wine was a well known symbol of joy and love. Everyone knew it. If there is no love and joy in life why stay together? Mary is not mistaken. Jesus intervenes to save the festivities providing abundant wine of excellent quality.

This action of Jesus helps us to understand the direction and fundamental content of his whole life and of his project of the kingdom of God. While the religious leaders and teachers of the Law are engaged with religion, Jesus devotes himself to making the life of people more human and bearable.

The gospels present Jesus devoted to life, not religion. He is not there only for pious and religious people. He is also for those who have been disappointed by religion, but feel the need to live a more dignified and happy life. Why? Because Jesus communicates faith in God in whom we can trust and with whom we can live with joy; because he draws us to a more generous life, lovingly shared in solidarity with all others.

KEINU BAT EZ OSO ERLIJIOSOA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

«Ezteiak ziren Galilean». Horrela hasten da kontakizun hau, gauza bat ezustekoa eta harrigarria esanez. Jesusek, Jainkoaren Bidaliak, jendaurrean izan duen lehen parte-hartzeak ez du erlijiosotik ezer. Ez da gertatu leku sakratu batean. Oso deseroso izan zitekeen eztei-jai bat «onik ateraz» estreinatuko du Jesusek bere jarduera profetikoa.

Galileako herrixka pobre haietan, guztietan preziatuena zen eztei-jaia. Hainbat egunetan lagun egiten zieten familiartekoek eta adiskideek ezkonberriei, haiekin jan-edanez, jai-giroan dantza eginez eta maitasun-kantak abestuz.

Joanen ebanjelioak esan digu eztei-jai hauetako batean egin zuela Jesusek bere «lehen seinalea»; Jesusen jarduera guztia eta haren misio salbatzailearen zentzu sakona ulertzeko giltza da seinale hori.

Joan ebanjelariak ez du aipatzen «miraririk». Jesusek gauzatzen dituen keinu harrigarriei «seinale» izena ematen die. Ez du nahi irakurleak geldi daitezen bere jarduerak izan dezakeen alde harrigarriarekin. Egintza harrigarri horien esanahi sakona bilatzera gonbidatzen gaitu. Horretarako, izaera sinbolikoa duten pista batzuek eskaintzen dizkigu. Ikus dezagun horietako bat.

Jesusen ama, jaiaren xehetasunei adi-adi, konturatu da «ez zaiela gelditzen ardorik» eta bere semeari eman dio aditzera. Agian, gonbidatuen kopuruak gainditu egin ditu maila pobreko ezkonberriak. Kezkatua dago Maria. Arriskuan dago jaia. Zer azken izan lezake eztei-jai batek ardorik gabe? Mariak Jesusengan jarri du konfiantza.

Galileako landa-jendearen artean pozaren eta maitasunaren sinbolo oso ezaguna zen ardoa. Guztiek zuten horren berri. Bizitzan poza eta maitasuna falta badira, zer azken izan lezake elkarrekiko bizitzak? Maria ez dabil batere oker. Jesusek parte hartu du jaia onik ateratzeko, ardoa ugari eta on-ona bideratuz.

Jesusen keinu honek bikain laguntzen ahal digu haren bizitza osoaren norabidea eta Jainkoaren erreinuaz duen egitasmoaren funtsezko edukia atzematen eta ulertzen.Gidari erlijiosoak eta lege-maisuak erlijioaz arduratsu dira; Jesus, berriz, jendearen bizitza gizatarrago eta eramangarriago egiteaz arduratzen da.

Ebanjelioek erlijioaren inguruan ez, baizik bizitzaren inguruan bildurik aurkezten digute Jesus. Ez da etorri jende erlijioso eta jainkozalearentzat bakarrik. Erlijioak etsirik utzi duen baina, halere, era duinagoan eta zoriontsuagoan bizi beharra sentitzen duen jendea ere gogoan du. Zergatik? Jesusek fidagarria den eta pozerako laguna den Jainkoarekiko fedea kutsatu nahi duelako, eta jendea, maitasun solidarioak eraginda, biziera eskuzabalago baterantz erakarri nahi duelako.

UN GEST POC RELIGIÓS

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

“Hi havia un casament a Galilea”. Així comença aquest relat en el qual se’ns diu una cosa inesperada i sorprenent. La primera intervenció pública de Jesús, l’Enviat de Déu, no té res de religiós. No passa en un lloc sagrat. Jesús inaugura la seva activitat profètica “salvant” una festa de noces que podia haver acabat molt malament.

En aquells poblets pobres de Galilea, la festa de les noces era la més apreciada per tots. Durant diversos dies, familiars i amics acompanyaven els nuvis menjant i bevent amb ells, ballant danses festives i cantant cançons d’amor.

L’evangeli de Joan ens diu que va ser enmig d’una d’aquestes noces on Jesús va fer el seu “primer senyal”, el senyal que ens ofereix la clau per entendre tota la seva actuació i el sentit profund de la seva missió salvadora.

L’evangelista Joan no parla de “miracles”. Els gestos sorprenents que realitza Jesús els anomena sempre “senyals”. No vol que els seus lectors es quedin en el que pot haver-hi de prodigiós en la seva actuació. Ens convida a descobrir el seu significat més profund. Per això ens ofereix algunes pistes de caràcter simbòlic. Vegem-ne només una.

La mare de Jesús, atenta als detalls de la festa, es dóna compte que “no tenen vi” i li ho diu al seu fill. Potser els nuvis, de condició humil, s’han vist desbordats pels convidats. Maria està preocupada. La festa està en perill. Com pot acabar un casament sense vi? Ella confia en Jesús.

Entre els camperols de Galilea el vi era un símbol molt conegut de l’alegria i l’amor. Ho sabien tots. Si en la vida manca l’alegria i falta l’amor, en què pot acabar la convivència? Maria no s’equivoca. Jesús intervé per salvar la festa proporcionant vi abundant i d’excel•lent qualitat.

Aquest gest de Jesús ens ajuda a copsar l’orientació de la seva vida sencera i el contingut fonamental del seu projecte del regne de Déu. Mentre els dirigents religiosos i els mestres de la llei es preocupen de la religió, Jesús es dedica a fer més humana i suportable la vida de la gent.

Els evangelis presenten Jesús concentrat, no en la religió sinó en la vida. No és només per a persones religioses i piadoses. És també per als qui s’han quedat decebuts per la religió, però senten necessitat de viure de manera més digna i feliç. Per què? Perquè Jesús encomana fe en un Déu en el qual es pot confiar i amb el qual es pot viure amb alegria, i perquè atrau cap a una vida més generosa, moguda per un amor solidari.

UN XESTO POUCO RELIXIOSO

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

“Había unha voda en Galilea”. Así comeza este relato no que se nos di algo inesperado e sorprendente. A primeira intervención pública de Xesús, o Enviado de Deus, non ten nada de relixioso. Non acontece nun lugar sagrado. Xesús inaugura a súa actividade profética “salvando” unha festa de vodas que podía ter acabado moi mal.

Naquelas aldeas pobres de Galilea, a festa das vodas era a máis apreciada por todos. Durante varios días, familiares e amigos acompañaban aos noivos comendo e bebendo con eles, bailando danzas festivas e cantando cancións de amor.

O evanxeo de Xoán dinos que foi no medio dunha destas vodas onde Xesús fixo o seu “primeiro signo”, o signo que nos ofrece a clave para entender toda a súa actuación e o sentido profundo da súa misión salvadora.

O evanxelista Xoán non fala de “milagres”. Aos xestos sorprendentes que realiza Xesús sempre lles chama “signos”. Non quere que os seus lectores fiquen no que pode haber de prodixioso na súa actuación. Invítanos a que descubramos o seu significado máis profundo. Para iso ofrécenos algunhas pistas de carácter simbólico. Vexamos só unha.

A nai de Xesús, sempre atenta aos detalles da festa, dáse conta de que xa non lles queda viño” e indícallo ao seu fillo. Talvez os noivos, de condición humilde, víronse desbordados polos invitados. María está preocupada. A festa está en perigo. Como pode terminar unha voda sen viño? Ela confía en Xesús.

Entre os campesiños de Galilea o viño era un símbolo moi coñecido da alegría e do amor. Sabíano todos. Si na vida falta a alegría e falta o amor, en que pode terminar a convivencia? María non se equivoca. Xesús intervén para salvarlles a festa proporcionando viño abundante e de excelente calidade.

Este xesto de Xesús axúdanos a captarmos a orientación da súa vida enteira e o contido fundamental do seu proxecto do reino de Deus. Mentres os dirixentes relixiosos e os mestres da lei se preocupan da relixión, Xesús dedícase a facer máis humana e levadeira a vida da xente.

Os evanxeos presentan a Xesús concentrado, non na relixión senón na vida. Non é só para persoas relixiosas e piadosas. É tamén para quen se volveron decepcionados pola relixión, pero senten necesidade de viviren de xeito máis digno e ditosa. Por que? Porque Xesús contaxia fe nun Deus no que se pode confiar e co que se pode vivir con alegría, e porque atrae cara a unha vida máis xenerosa, movida por un amor solidario.

Cada díaSOLO EL AMOR SOLIDARIO NOS CAMBIARÁ
Mensaje de Navidad
MONJAS BENEDICTINAS, mbenaver@planalfa.es
PALACIOS DE BENAVER (BURGOS).

ECLESALIA, 18/12/12.- Sobre el mundo se ha acumulado tanta injusticia y sufrimiento que una, sin ser directamente culpable, se siente, a veces avergonzada simplemente de vivir, de poder comer, de tener un techo donde cobijarse, es decir, de llevar  una existencia mínimamente normal a la que deberíamos tener acceso todos.

Pero, ¿quién piensa hoy de verdad en los demás? Es inmoral instalarnos en el propio bienestar sin acordarnos de los pobres, de los que sufren cualquier tipo de exclusión, de los más desfavorecidos, de los que han sido castigados por la adversidad. Por desgracia esta actitud es hoy muy general.

La lucha por la vida y el ambiente materialista y consumista, el individualismo imperante nos han endurecido el corazón, nos han hecho insensibles al sufrimiento ajeno. Si nuestra época se distingue de las anteriores es, sobre todo, por la pérdida del sentido de fraternidad  y de solidaridad aunque se hable mucho de ella. Siempre encontramos motivos para justificar nuestros egoísmos y  nuestra insensibilidad.

Nadie, por supuesto, es personalmente responsable de todo lo que acontece en este mundo pero, de alguna manera, todos somos más o menos cómplices. Creo que el primer acto de egolatría está en considerarnos inocentes y creer que tenemos derecho a gozar de nuestro bienestar sin preocuparnos de los que padecen hambre, de los que han sido arrojados a la cuneta.

Están ya próximas las fiestas de Navidad y, mientras muchos de nosotros, inmerecidamente y gratuitamente, nos disponemos a celebrar la venida de Jesús al mundo en la abundancia, en el despilfarro, en el bullicio de la fiesta, entretenidos con las compras, los regalos, los preparativos de las cenas…, junto a nosotros habrá  hermanos y hermanas que pasan hambre, que no tendrán en  su mesa ni siquiera lo más imprescindible para satisfacer sus necesidades. Otros muchos sufrirán los azotes de la guerra, de la emigración, de la marginación, de los desahucios, de la enfermedad….

Ante tal situación ¿tiene todavía sentido el mensaje de la Navidad? Si Dios ha venido al mundo ¿por qué todo sigue exactamente igual? ¿A qué viene celebrar el nacimiento de Jesús intercambiando deseos de paz, de alegría y fraternidad si el mundo seguirá tan mal como siempre?

En realidad son preguntas que tocan la raíz de nuestro ser de creyentes. ¿Creemos de verdad que Dios es realmente el Salvador que viene a liberarnos de la opresión, a devolvernos la libertad, a romper las cadenas del pecado?, ¿estamos convencidos de que el Señor camina a nuestro lado pues es el Emmanuel, el Dios-con-nosotros que ha entrado en nuestra historia para compartir a fondo nuestras luchas y esfuerzos, para sostenernos en nuestro caminar?

Los que creemos en Jesús de Nazaret sabemos que este mundo puede cambiar, que Él puede hacer que las espadas se conviertan en arados y las lanzas en podaderas, que es posible que los hombres y mujeres vivamos en paz, que los bienes de la tierra sean compartidos entre todos. Sin embargo, no cambiará sólo con protestas, lamentos y críticas estériles. Cambiará si todos nos comprometemos en una lucha solidaria; si somos capaces de apagar nuestros egoísmos, nuestras ambiciones, nuestra pasividad ante los abusos e injusticias; si llegamos a hacer  del amor el centro de nuestra vida y  el motor de nuestros impulsos; si nos atrevemos a creer que todo hombre y toda mujer es nuestro hermano/a.

Sólo el amor puede hacer que cambien muchas cosas, y el mundo entero está necesitado de amor, sediento de amor. El amor  es el único remedio para cambiar los males que nos aquejan y de los que todos somos, de alguna manera, culpables. Sólo el amor nos puede llevar a la solidaridad. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

¿Paga extra?

Publicado: 3 diciembre, 2012 en REFLEXIONES
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Fermentado¿PAGA EXTRA?
KOLDO ALDAI, coordinacion@foroespiritual.org
ARTAZA (NAVARRA).

ECLESALIA, 03/12/12.- En medio del apuro muy generalizado en que vivimos, en el mantel de la Navidad puede sobrar algún turrón de marca, algún vino añejo. Aún estamos a tiempo de librar algunos animales de una cruel olla. Quizás no pensar tanto en lo que pueda faltar para colmar aún más nuestra mesa, sino en lo que urge en la de al lado. En realidad todo está “al lado” en un mundo que las nuevas tecnologías de la comunicación y el transporte han tornado tan pequeño.

Las fiestas que ya se acercan no necesitan más consumo, seguramente sí más original sentido, más valiente solidaridad, más genuina fraternidad. Más “Navidad extra” que “paga extra”, de una vez por todas la mirada más puesta en los corazones enlazados que en los bolsillos individuales. Es precisamente el consumo lo que puede terminar de ahogar el candor que aún le queda a estos días señalados. Si algún significado cobra aún la memoria de Jesús es para invitarnos a la siempre viva responsabilidad del compartir. ¿O es que todo va a quedar hueco y envuelto en papel de celofán, es que ya no le resta ningún profundo sentido a nuestras celebraciones más generosas y entrañables?

¿Cuando las primeras nieves blanquean las montañas, no tocará sentir más la carencia ajena que lo superfluo, en la mayoría de las ocasiones, adentro de nuestros hogares confortables? ¿Los 207 millones de euros que el Gobierno Vasco entregará en concepto de paga extra a sus 67.000 funcionarios no merecían otro destino más urgido? ¿No sobraba esa polémica paga habiendo tanta gente en situación tan apurada en nuestra geografía y allende ella? ¿No están las políticas sociales, las de ayuda al desarrollo más necesitadas de esos fondos?

Es en los momentos de crisis, cuando es preciso implementar nuestro potencial solidario, es en las coyunturas de pruebas colectivas cuando hay que poner el “salvémonos todos”, el “salvemos la tierra, los animales…”, por encima del “sálvese quien pueda”. Sí, ya sabemos que muchos de los de arriba lo han hecho bastante mal, que ha habido demasiado enriquecimiento ilícito en el ámbito financiero y en alguna medida también en el político, ¿pero no está demostrando el funcionariado con esa exigencia de la paga extra, siquiera en menor medida, un comportamiento también insolidario? ¿El axioma hermético “como es arriba es abajo” no se cumplirá igualmente a la hora de querer tomar cada quien su parte de la caja común? ¿No es, en el contexto planetario de miles de millones de seres en situación límite, el funcionariado vasco un colectivo notoriamente agraciado? ¿No hay ya en nuestro propio entorno una acusada distancia social, una sustancial diferencia de poder adquisitivo entre los que tienen, como el funcionariado, trabajo fijo y los que no? No se trata para nada de minusvalorar la labor de este imprescindible colectivo, sino de establecer prioridades generales.

Desconozco quién inventó aquello de que combatir los recortes en sueldos holgados era necesariamente algo revolucionario. ¿No será más revolucionario olvidarnos un poco de nosotros/as mismos/as, de nuestras siempre prioritarias cuitas y salir a las avenidas en pos del pan y del techo de quienes, a más o menos distancia, nada tienen? Es precisamente la solidaridad, el pensar antes en el interés colectivo que en el propio, lo que ha tenido y tendrá siempre un alto contenido emancipador.

Mientras el funcionariado tenga puesta la vista en quienes ganan más, en vez de hacerlo en quienes son muy inferiormente retribuidos, seguiremos perpetuando un sistema insolidario. ¿Los “derechos” alcanzados en un convenio están siempre por encima de los derechos de los que no han tenido nunca en suerte poder firmar convenio alguno y por lo tanto ajustarse a él? ¿Hasta dónde esos derechos adquiridos por un colectivo, que no deja de ser, en mayor o menor medida privilegiado, cuando la necesidad desborda por doquier? El problema surge cuando situamos nuestros derechos por encima de cualquier circunstancia o aún más básico derecho ajeno. Tenemos una inclinación a establecer esa desafortunada prioridad.

¿Cuándo haremos de las conquistas de ese dulce, de ese champán extras algo un poco más de todos? ¿Cuándo los derechos serán más inclusivos y no de sectores particulares? ¿Cuándo lucharemos por “convenios” de los que no quede nadie, nadie fuera, en medio de una cada vez más ancha familia planetaria? Apretarse el cinturón en aras de otros, puede proporcionar un gozo íntimo que jamás conquistará el derroche. Velemos por los manteles de aquí y de allá, cuidemos de que no falte lo imprescindible bajo ningún techo, en ninguna geografía. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Con Jesús en medio de la crisis

Publicado: 10 octubre, 2012 en BIBLIA
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28 Tiempo ordinario (B) Marcos 10, 17-30
CON JESÚS EN MEDIO DE LA CRISIS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 10/10/12.- Antes de que se ponga en camino, un desconocido se acerca a Jesús corriendo. Al parecer, tiene prisa para resolver su problema: “¿Qué haré para heredar la vida eterna?”. No le preocupan los problemas de esta vida. Es rico. Todo lo tiene resuelto.

Jesús lo pone ante la Ley de Moisés. Curiosamente, no le recuerda los diez mandamientos, sino solo los que prohíben actuar contra el prójimo. El joven es un hombre bueno, observante fiel de la religión judía: “Todo eso lo he cumplido desde pequeño”.

Jesús se le queda mirando con cariño. Es admirable la vida de una persona que no ha hecho daño a nadie. Jesús lo quiere atraer ahora para que colabore con él en su proyecto de hacer un mundo más humano, y le hace una propuesta sorprendente: “Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres… y luego sígueme”. El rico posee muchas cosas, pero le falta lo único que permite seguir a Jesús de verdad. Es bueno, pero vive apegado a su dinero. Jesús le pide que renuncie a su riqueza y la ponga al servicio de los pobres. Solo compartiendo lo suyo con los necesitados, podrá seguir a Jesús colaborando en su proyecto.

El joven se siente incapaz. Necesita bienestar. No tiene fuerzas para vivir sin su riqueza. Su dinero está por encima de todo. Renuncia a seguir a Jesús. Había venido corriendo entusiasmado hacia él. Ahora se aleja triste. No conocerá nunca la alegría de colaborar con Jesús.

La crisis económica nos está invitando a los seguidores de Jesús a dar pasos hacia una vida más sobria, para compartir con los necesitados lo que tenemos y sencillamente no necesitamos para vivir con dignidad. Hemos de hacernos preguntas muy concretas si queremos seguir a Jesús en estos momentos.

Lo primero es revisar nuestra relación con el dinero: ¿Qué hacer con nuestro dinero? ¿Para qué ahorrar? ¿En qué invertir? ¿Con quiénes compartir lo que no necesitamos? Luego revisar nuestro consumo para hacerlo más responsable y menos compulsivo y superfluo: ¿Qué compramos? ¿Dónde compramos? ¿Para qué compramos?

¿A quiénes podemos ayudar a comprar lo que necesitan?

Son preguntas que nos hemos de hacer en el fondo de nuestra conciencia y también en nuestras familias, comunidades cristianas e instituciones de Iglesia. No haremos gestos heroicos, pero si damos pequeños pasos en esta dirección, conoceremos la alegría de seguir a Jesús contribuyendo a hacer la crisis de algunos un poco más humana y llevadera. Si no es así, nos sentiremos buenos cristianos, pero a nuestra religión le faltará alegría. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

CON GESÙ IN MEZZO ALLA CRISI

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Prima che si metta in cammino, uno sconosciuto si avvicina correndo a Gesù. Sembra che abbia fretta di risolvere il suo problema: Che cosa devo fare per avere la vita eterna? Non lo preoccupano i problemi di questa vita. È ricco. Non deve preoccuparsi di nulla.

Gesù lo pone davanti alla Legge di Mosè. Curiosamente, non gli ricorda i dieci comandamenti, ma solo quelli che proibiscono di agire contro il prossimo. Il giovane è un uomo buono, fedele osservante della religione ebraica: Tutte queste cose le ho osservate fin dalla mia giovinezza.

Gesù lo guarda con tenerezza. È ammirabile la vita di una persona che non ha fatto male a nessuno. Gesù lo vuole attrarre ora perché collabori con lui nel suo progetto di fare un mondo più umano, e gli fa una proposta sorprendente: Una cosa sola ti manca; va, vendi tutto quello che hai e dallo ai poveri… poi vieni e seguimi.

Il ricco possiede molte cose, ma gli manca l’unica che permette di seguire Gesù in verità. È buono, ma vive attaccato al suo denaro. Gesù gli chiede che rinunci alla ricchezza e la metta a servizio dei poveri. Solo condividendo quello che ha con i bisognosi, potrà seguire Gesù e collaborare al suo progetto.

Il giovane si sente incapace. Ha bisogno del benessere. Non ha forze per vivere senza la sua ricchezza. Il suo denaro sta al di sopra di tutto. Rinuncia a seguire Gesù. Era venuto correndo, entusiasmato, verso di lui. Ora se ne va triste. Non conoscerà mai la gioia di collaborare con Gesù.

La crisi economica sta invitando noi, seguaci di Gesù, a fare passi verso una vita più sobria, per condividere con i bisognosi quello che abbiamo o di cui semplicemente non abbiamo bisogno per vivere con dignità. Dobbiamo farci domande molto concrete se vogliamo seguire Gesù in questi momenti.

La prima cosa è rivedere il nostro rapporto con il denaro. Che fare con il nostro denaro? Perché risparmiare? In che investire? Con chi condividere quello di cui non abbiamo bisogno? Poi rivedere il nostro consumo per farlo più responsabile e meno compulsivo e superfluo: Che cosa compriamo? Dove compriamo? Perché compriamo? Chi possiamo aiutare a comprare quello di cui ha bisogno?

Sono domande che ci dobbiamo fare nel profondo della nostra coscienza e anche nelle nostre famiglie, comunità cristiane e istituzioni di Chiesa. Non faremo gesti eroici, ma possiamo fare piccoli passi in questa direzione e conosceremo la gioia di seguire Gesù contribuendo a rendere la crisi di alcuni un poco più umana e sopportabile. Se non è così, ci sentiremo buoni cristiani, ma alla nostra religione mancherà gioia.

 

AVEC JESUS AU COEUR DE LA CRISE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Avant que Jésus ne se mette en route, un inconnu s’approche de lui en courant. Il semble être pressé de résoudre son problème : « Que dois-je faire pour avoir en héritage la vie éternelle ? ». Ce ne sont pas les problèmes de cette vie qui l’inquiètent. Il est riche. Tout est résolu pour lui.

Jésus le met face à la Loi de Moïse. Curieusement, il ne lui rappelle pas les dix commandements mais seulement ceux qui défendent d’agir à l’encontre du prochain. Le jeune est un homme bon et un observant fidèle de la religion juive : « J’ai accompli tout cela depuis mon enfance »

Jésus le fixe d’un regard affectueux. Elle est admirable la vie d’une personne qui n’a causé de tort à personne. Jésus veut maintenant l’attirer pour qu’il devienne son collaborateur dans son projet de construire un monde plus humain. Il lui fait alors une proposition surprenante : « Une seule chose te manque : va, vend ce que tu as et donne l’argent aux pauvres… et puis, viens et suis-moi ».

Le riche possède beaucoup de choses mais il lui manque la seule qui lui permettra de suivre vraiment Jésus. Il est bon mais il vit accroché à son argent. Jésus lui demande de renoncer à sa richesse et de la mettre au service des pauvres. C’est seulement en partageant avec les nécessiteux ce qui lui appartient qu’il pourra suivre Jésus et collaborer (dans) à son projet.

Le jeune se sent incapable de le faire. Il a besoin de bien-être. Il n’a pas la force de se défaire de sa richesse. Son argent passe avant tout. Il renonce donc à suivre Jésus. Il était venu vers lui, enthousiaste et en courant. Maintenant, il s’en éloigne tout triste. Il ne connaîtra jamais la joie de collaborer avec Jésus.

La crise économique actuelle nous invite, nous, les disciples de Jésus, à faire des pas vers une vie plus sobre, afin de partager avec les démunis ce que nous possédons et dont nous n’avons pas besoin pour vivre dignement. Nous devons nous poser des questions très concrètes si nous voulons suivre Jésus en ces temps-ci.

La première des choses c’est de revoir notre rapport à l’argent: Que faut-il faire avec notre argent? Si nous épargnons, c’est dans quel but ? Avec qui partager ce dont nous n’avons pas besoin ? Ensuite, réviser notre consommation pour la rendre plus responsable, moins compulsive et moins superflue : Qu’achetons-nous ? Où achetons-nous ? Pour quoi faire ? Qui pouvons-nous aider à acheter ce dont il a besoin?

Ce sont des questions que nous devons poser à notre conscience et aussi à nos familles, à nos communautés chrétiennes ou à nos Institutions ecclésiales. Certes, nous n’allons pas poser de gestes héroïques mais si nous faisons de petits pas dans cette direction, nous connaîtrons la joie de suivre Jésus et nous contribuerons à rendre plus humaine et plus légère, la crise que traversent quelques uns. Si nous n’agissons pas ainsi, nous nous sentirons peut-être de bons chrétiens mais notre religion manquera de joie.

 

JESUS – A GOOD INVESTMENT

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

Jesus is about to set out on a journey and a man runs up to him. He has a personal financial problem: “What must I do to inherit eternal life?” Great planning ahead! He has no financial problems, being quite rich, and he is now aiming at the life beyond.

Jesus reminds him about the Law of Moses, in particular those that refer to the respect of neighbour. The man, apparently, is a law-abiding person according to the Jewish practices: “Master, I have kept all these commandments from my earliest days.”

Jesus looks steadily at him with affection. It is not very frequent that we can find persons who have not caused any harm to anyone. Jesus is going to invite him to join Him in his project for a better world; and so he asks him this surprising question and proposal: “There is one thing you lack. Go and sell everything you own and give the money to the poor, and you will have treasure in heaven; then come follow me.”

The rich man owns many things, but he lacks the only thing that blocks him from following Jesus fully. He is a good person, but money means a lot to him. Jesus is suggesting that he gives up all his money for a good cause – to help the poor. That will be the only way to join Him and start helping the poor in his new project.

The good young man cannot say ‘Yes’. He is used to live in comfort. He is so used to have everything because of his money. He cannot follow Jesus after all his initial enthusiasm. Now his face fell hearing Jesus’ words and went away sad. He will never be able to join Jesus in his plans.

Many of us today, followers of Christ, amidst such economic crises, may feel the invitation to change our life style and share what we have with others that are more in need than us, so that we all can live in dignity. There are so many other such questions to answer if we really mean to follow Christ here and now.

First of all, what does really money mean to us? Why saving and investing so much? Can we share with others what we really do not need? Are we victims of consumerism and simply fall victims of others’ whims and fads? What do we buy and where do we go shopping? Can we help others to find better what they need?

These are some of the questions that we must raise deep inside our conscience, and in our families, Christian communities and within the Church. We may not be able to offer great solutions, but we will take small steps in the right direction: we shall help others in need to face the crisis and make their lives more bearable. If we cannot even do that, we may consider ourselves good Christians, but there will never be true joy in our religion.

 

JESUSEKIN KRISIALDIAN

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Bideari ekin aurretik, ezezagun bat hurbildu zaio Jesusi, korrika. Itxuraz, presa du bere arazoa konpontzeko: «Zer behar dut egin betiko bizia heredatzeko?» Ez zaizkio axola bizitza honetako kontuak. Dena erabakia du.

Moisesen Legea proposatu dio Jesusek. Gauza bitxia bada ere, ez dizkio oroitarazi hamar aginduak, baizik lagun hurkoaren kontra aritzea eragozten dutenak. Gazte hori gizon ona da, judu-erlijioaren betetzaile fina: «Hori guztia txikitandik bete dut».

Jesus begira-begira gelditu zaio, maitasunez. Miresgarria da inori kalterik egin ez dion pertsona baten bizitza. Jesusek orain beregana erakarri nahi du gazte hori, gizatasun handiagoko mundu bat egiteko bere egitasmoan parte har dezan, eta proposamen harrigarri hau egin dio: «Gauza bat duzu falta: zoaz, saldu duzun guztia, eman dirua pobreei…eta, segidan, jarraitu niri».

Gauza askoren jabe da aberatsa, baina gauza bakarra falta zaio: Jesusi benetan jarraitu ahal izatea. Ona da gazte hori, baina diruari lotua. Bere aberastasunei uko egiteko eskatu dio Jesusek, eta pobreen zerbitzura jartzeko. Berea pobreekin partekatuz bakarrik jarraitu ahal izango dio Jesusi, honen egitasmoan parte hartuz.

Gaztea, ordea, ez da sentitu horretarako gai. Ongizatea du amesten. Ez du kemenik bere aberastasunik gabe bizitzeko. Ororen gain du jarria bere dirua. Eta uko egin dio Jesusi jarraitzeari. Korrika etorria zen Jesusez gogoberoturik. Triste urrundu da orain. Ez du sentituko sekula Jesusen lankide izatearen poza.

Gaur egungo ekonomi krisialdi hau gonbita da Jesusen jarraitzaileontzak, bizitza neurritsuagoa egitera, eskura dugun eta duintasunez bizi ahal izateko beharrezkoa ez dugun hura premian direnekin partekatzera. Galdera zehatzak egin beharrean gara, une hauetan Jesusi jarraitu nahi badiogu.

Lehenengo gauza, diruarekin ditugun harremanak berrikustea da: zer egin geure diruarekin?, zertarako aurreztu?, zertan inbertitu?, zeinekin partekatu premiazkoa ez duguna? Ondoren, geure kontsumoa berrikustea da: erantzukizun handiagoz jokatzeko, eta bihozkadaka eta alferrik xahutzen ibili gabe: zer dut erosten?, non dut erosten?, zertako dut erosten?, zeini laguntzen ahal diogu behar duena erosten?

Geure bihotzondoan egin beharreko galderak ditugu; baita geure familietan, geure kristau-elkarteetan eta eliz erakundeetan ere. Ez dugu zertan egin keinu heroikorik, baina, ildo horretan pauso txiki batzuk ematen baditugu, ezagutuko dugu Jesusi jarraitzearen poza, pertsona batzuen krisia gizatarrago eta jasangarriago eginez. Horrela ez bada, kristau ontzat izango dugu geure burua, baina gure erlijioari poza faltako zaio.

 

AMB JESÚS ENMIG DE LA CRISI

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

Abans que es posi en camí, un desconegut s’acosta a Jesús corrent. Pel que sembla, té pressa per resoldre el seu problema: “Què haig de fer per a posseir la vida eterna?”. No li preocupen els problemes d’aquesta vida. És ric. Tot ho té resolt.

Jesús el posa davant la Llei de Moisès. Curiosament, no li recorda els deu manaments, sinó només els que prohibeixen actuar per ganes. El jove és un home bo, observant fidel de la religió jueva: “Tot això ho he complert des de jove”.

Jesús se’l queda mirant amb afecte. És admirable la vida d’una persona que no ha fet mal a ningú. Jesús el vol atreure ara perquè col•labori amb ell en el seu projecte de fer un món més humà, i li fa una proposta sorprenent: “Només et falta una cosa: vés, ven tot el que tens i dóna-ho als pobres… Després vine i segueix-me”. El ric posseeix moltes coses, però li falta l’única cosa que permet seguir Jesús de debò. És bo, però viu aferrat als seus diners. Jesús li demana que renunciï a la seva riquesa i la posi al servei dels pobres. Només compartint el seu amb els necessitats, podrà seguir Jesús col•laborant en el seu projecte.

El jove se sent incapaç. Necessita benestar. No té forces per viure sense la seva riquesa. Els seus diners estan per sobre de tot. Renuncia a seguir Jesús. Havia vingut corrent entusiasmat cap a ell. Ara s’allunya trist. No coneixerà mai l’alegria de col•laborar amb Jesús.

La crisi econòmica ens està convidant als seguidors de Jesús a donar passos cap a una vida més sòbria, per compartir amb els necessitats el que tenim i senzillament no necessitem per viure amb dignitat. Hem de fer-nos preguntes molt concretes si volem seguir Jesús en aquests moments.

El primer és revisar la nostra relació amb els diners: Què fer amb els nostres diners? Per a què estalviar? En què invertir? Amb qui compartir el que no necessitem? Després revisar el nostre consum per fer-lo més responsable i menys compulsiu i superflu: Què comprem? On comprem? Per a què comprem? A qui podem ajudar a comprar el que necessiten?

Són preguntes que ens hem de fer en el fons de la nostra consciència i també en les nostres famílies, comunitats cristianes i institucions d’Església. No farem gestos heroics, però si donem petits passos en aquesta direcció, coneixerem l’alegria de seguir Jesús contribuint a fer la crisi d’alguns una mica més humana i suportable. Si no és així, ens sentirem bons cristians, però a la nostra religió li faltarà alegria.

 

CON XESÚS NO MEDIO DA CRISE

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

Antes de que se poña a camiño, un descoñecido achégase a Xesús correndo. Ao parecer, ten présa por resolver o seu problema: “Que farei para herdar a vida eterna?” Non lle preocupan os problemas desta vida. É rico. Ten todo resolto.

Xesús pono ante a Lei de Moisés. Curiosamente, non lle recorda os dez mandamentos. Só os que prohiben actuar contra o próximo. O mozo é un home bo, observante fiel da relixión xudía: “Todo iso xa o cumpriu desde neno”.

Xesús quédaselle mirando con agarimo. É admirábel a vida dunha persoa que non fixo dano a ninguén. Xesús quéreo atraer agora para que colabore con el no seu proxecto de facer un mundo máis humano e faille unha proposta sorprendente: ” Fáltache unha cousa: Vai, vende o que tes, dálle o diñeiro aos pobres… e logo ségueme”. O rico posúe moitas cousas, mas fáltalle o único que lle permite seguir a Xesús de verdade. É bo, porén vive apegado ao seu diñeiro. Xesús pídelle que renuncie á súa riqueza e a poña ao servizo dos pobres. Só compartindo o seu cos necesitados, poderá seguir a Xesús colaborando no seu proxecto.

O mozo séntese incapaz. Necesita benestar. Non ten forzas para vivir sen a súa riqueza. O seu diñeiro está por cima de todo. Renuncia a seguir a Xesús. Viñera correndo entusiasmado cara a el. Agora afástase triste. Endexamais coñecerá a alegría de colaborar con Xesús.

A crise económica estanos invitando aos seguidores de Xesús a dar pasos cara a unha vida máis sobria, a compartir cos necesitados o que temos e realmente non necesitamos para vivir con dignidade. Temos de facernos preguntas moi concretas se queremos seguir a Xesús nestes momentos.

O primeiro é revisar a nosa relación co diñeiro: Que facer co noso diñeiro? Para que aforrar? En que investir? Con quen compartir o que non necesitamos?

Logo, revisar o noso consumo para facelo máis responsábel e menos compulsivo e superfluo: Que compramos? Onde compramos? Para que compramos? A quen lle podemos axudar a mercar o que necesitan?

Son preguntas que nos temos de facer no fondo da nosa conciencia e tamén nas nosas familias, comunidades cristiás e institucións de Igrexa. Non faremos xestos heroicos. Non obstante, se damos pequenos pasos nesta dirección, coñeceremos a alegría de seguir a Xesús contribuíndo a facer a crise dalgúns un pouco máis humana e levadía. Se non é así, sentirémonos bos cristiáns, pero á nosa relixión faltaralle alegría.

En Madrid, del 6 al 9 de septiembre de 2012
ANTE EL XXXII CONGRESO DE TEOLOGÍA
‘Cristianismo, mercado y movimientos sociales’
JUAN JOSÉ TAMAYO, Asociacion de Teologos y Teologas Juan XXIII, jjtamayo@telefonica.net
MADRID.

ECLESALIA, 06/09/12.-Queridas amigas, queridos amigos. Llegamos a la XXXII edición del Congreso de Teología, que venimos celebrando ininterrumpidamente desde 1981. ¡Todo un record! Especialmente en tiempos de crisis. No pocos de nosotros hemos sido fieles a la cita anual a comienzos de septiembre desde el primer año, porque lo consideramos un espacio verde para el encuentro solidario, la convivencia grupal, el debate abierto, el diálogo, el enriquecimiento personal y el aprendizaje mutuo.

Cada año hacemos un esfuerzo por incorporar temas sugerentes, ponentes que motiven a la reflexión y aporten claves de conocimiento e interpretación de la realidad, contertulios que generen debate desde diferentes posiciones ideológicas, personas que relaten experiencias vivas, amigos y amigas que traigan al Congreso los problemas candentes de la calle, las situaciones dramáticas que viven los excluidos, los momentos más dramáticos producidos por la crisis, especialistas que analicen la realidad críticamente, sin embellecerla, y teólogos y teólogas que aporten luz y esperanza con propuestas y alternativas en la oscuridad del presente.

Fiel a esa metodología y a ese espíritu, y huyendo de planteamientos idealistas que no hacen pie en la realidad, el XXXII Congreso, que se celebrará del 6 al 9 de septiembre en la Sede de Comisiones Obreras Madrid Religión, c/ Lope de Vega 40, toca tierra de nuevo y, en la cresta de la ola de la crisis, tiene como tema “Cristianismo, Mercado y Movimientos Sociales”. Lo inaugurará el economista Arcadi Oliveres, catedrático de Economía de la Universidad Autónoma de Barcelona y presidente de Justicia y Paz, quien hará un análisis crítico de la dictadura de los mercados y apuntará las alternativas, que haberlas haylas, como  demuestran Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón en su libro Hay alternativas. Entre dichas alternativas contamos en las Comunicaciones y las Mesas Redondas con: Solidarios por el Desarrollo, organización de voluntariado con programas en distintos ámbitos de actuación, Experiencia de Acompañamiento con los Sin techo, Voluntarios de la Parroquia de San Carlos Borromeo en el Poblado del Gallinero, la Red de Apoyo-Inter-Lavapiés, la Comisión de Movimientos Sociales de Iglesia de Base de Madrid y Horizontes Abiertos entidad dedicada a la atención de los marginados.

Los movimientos sociales serán objeto de un análisis riguroso a cargo de la intelectual feminista Alicia Puleo, profesora de filosofía de la Universidad de Valladolid, quien centrará su reflexión en dichos movimientos en cuanto pensamiento y praxis para el cambio. El papel de los movimientos sociales ante la crisis será analizado por tres intelectuales y activistas sociales: Alberto Garzón, diputado de IU por Málaga, Lourdes Lucía, ex presidenta de ATTAC de Madrid y Emmanuel Rodríguez, de la Editorial Traficantes de Sueños. Diferentes movimientos cristianos aportarán algunas respuestas a la crisis desde su presencia en el mundo de la marginación y de la exclusión.

La reflexión ética es una de las claves de nuestra metodología inductiva. En este Congreso será Vicenta Font Gregori, ex vicepresidenta de Justicia y Paz, quien hará dicha reflexión con una conferencia sobre Valores éticos frente a la crisis financiera.

El comportamiento de los mercados y la actitud de los movimientos sociales en América Latina y África serán analizados desde la perspectiva de un cristianismo liberador por dos especialistas de dichos ámbitos geoculturales. El historiador, filósofo y teólogo Enrique Dussel, profesor de la UNAM (México), hablará de la respuesta del cristianismo latinoamericano a la dictadura de los mercados. Romeo Gbaguidi, de Benin, lo hará desde la perspectiva africana.

La conferencia final del Congreso correrá a cargo de José Antonio Pagola, profesor de Sagrada Escritura de San Sebastián y autor de Jesús. Una aproximación histórica, con el sugerente título “No podéis servir a Dios y al Dinero”: una lectura profética de la crisis, inspirada en Jesús de Nazaret.

Este año tenemos dos novedades, dos lenguajes nuevos, dos formas de expresión ausentes hasta ahora en nuestros Congresos. Una es la proyección de la excelente película Elefante Blanco, presentada al Festival de Cannes, dirigida por Pablo Trapero y protagonizada por Ricardo Darín, a la que seguirá un fórum moderado por el productor Juan Gordon, que generosamente nos facilitado su proyección

Otra es la Misa de la Tierra sin Males como clausura del Congreso Se trata de una Cantata con letra de Pedro Casaldáliga y Pedro Tierra, música y composición de Martín Coplas e interpretación de la Capilla Clásica San José de Sori. Sobre esta segunda novedad queremos hacer una observación. Cuando ya estaba impreso el programa, han surgido serios problemas de carácter técnico y económico, que dificultan la presencia de la Coral que interpreta la Cantata. Aun así y todo, no hemos querido renunciar a la misma y hemos buscado una solución con el apoyo y la colaboración de la propia Coral. Eduardo Lallana nos ha facilitado la música original, así como un visual que acompañará  a la misma. Esta solución nos parece la más adecuada a nuestras posibilidades. Aunque renunciamos a la presencia de la Coral en vivo y en directo, la tendremos en un excelente audio-visual de una extraordinaria fuerza literaria, musical e interpretativa

Como veis, es uno de los programas más completos y atractivos de todos los Congreso. Esperamos que os motive a asistir y a participar. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más información: www.congresodeteologia.info

SOMOS Y VIVIMOS
Solidaridad + denuncia = justicia
CÉSAR ROLLÁN SÁNCHEZ, eclesalia@eclesalia.net
MADRID.

ECLESALIA, 31/05/12.- En estos tiempos de tormentas, los rayos y truenos son constantes. Los medios de comunicación nos lanzan a diario noticias sobre economía en torno a decisiones, cambios y recortes de lo más variado. Me cuesta asimilar tanta información, entender cada argumentación y lo que es más importante, mantener la confianza en las instituciones que hablan y hablan y luego se desdicen y cambian sus compromisos cuando no es que, directamente, mienten. Como ciudadano asumo que tengo que implicarme en la política más allá de las votaciones electorales. Como cristiano no dejo de procurar construir el reino de Dios y su justicia.

En estos pensamientos estaba yo el otro día cuando me llegó la información de la campaña “Somos” (somosasi.org). La primera impresión fue muy positiva. Según cuentan “Hemos realizado una investigación dirigida por Elsa Punset, directora del Laboratorio de Aprendizaje Social y Emocional de la Universidad Camilo José Cela. Una encuesta online destinada a los colaboradores de ONG de nuestro país. Y gracias a más de 23.000 respuestas de personas comprometidas, en este estudio hemos verificado la siguiente teoría: ‘Los humanos ayudamos porque somos capaces de sentir y de ponernos en la piel de los demás. Y ayudar genera una gran felicidad, personal y colectiva’”. Hasta aquí nada que objetar, al contrario, la teoría me parece de lo más sensata y evidente. Las capacidades de los seres humanos son múltiples y variadas y todas las que catalogamos como éticas, propias de nuestro ser humano, generan felicidad.

¿Quién organiza? Pues la Asociación Española de Fundraising (aefundraising.org), un organismo que no conocía y del que descubrí que “es una organización no lucrativa cuya misión es el desarrollo de la filantropía y la captación de fondos en España”. Según cuentan tratan de elaborar “criterios éticos en la práctica de la captación de fondos para asegurar la confianza de los donantes potenciales en el sector no lucrativo”. Muy bien y totalmente de acuerdo con el desarrollo de la filantropía. Entre los asociados se encuentra Cáritas, Manos Unidas, Fundación Vicente Ferrer, Entreculturas o Intermón y también Cruz Roja, Greenpeace, Unicef o Amnistía Internacional entre otras; a todas ellas el prestigio les precede al igual que el éxito de sus acciones solidarias.

Según apuntan en el código de conducta de “Fundraising” en España: “Entendiendo que la captación de fondos no es un concepto que se refiera exclusivamente a términos relacionados con ingresos dinerarios, sino a la construcción de relaciones y al fomento de valores, a la mejora de la calidad de vida de las personas y al cambio social, los fundraisers nos esforzamos en realizar nuestra labor con responsabilidad, transparencia y eficacia de manera que nos permita avanzar en el propósito de asegurar la confianza pública en el sector no lucrativo y su desarrollo”. La coherencia teórica es total, no solo les preocupa la recaudación de fondos sino que además se proponen el “fomento de valores”, la “mejora de la calidad de vida de las personas” y el “cambio social”.

Muy bien pero, entonces, ¿cómo pueden permitir que figure entre los patrocinadores de la campaña “Somos” una empresa que participa en el “negocio de las armas”? “El viernes 30 de Marzo en Santander, SETEM, el Centro Delàs de Estudios por la Paz de Justícia i Pau y el Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG), representantes de la Campaña “Banco Santander sin armas”, y una representante del Movimiento de Afectados por las Represas en Brasil (MAB) intervinieron durante la Junta de Accionistas del Banco Santander para denunciar las prácticas nada éticas de esta entidad debido a su relación con el negocio de las armas y a su responsabilidad por los daños sociales y medioambientales causados en la amazonía brasileña” (bancosantandersinarmas.org).

Entiendo que es muy difícil controlar a todas las instituciones que quieren participar en algo con lo que se pretende estar “unidos para cambiar el mundo”. En la campaña hay empresas “aliadas”, “patrocinadoras” o “colaboradoras”. Me cuesta confiar en que el “fomento de valores”, la “mejora de la calidad de vida de las personas” y el “cambio social” formen parte de los propósitos de todas ellas. Ya sabemos de una que no.

No puedo menos que imaginar las buenas intenciones de todos las “famosos” que han puesto rostro a la iniciativa de “fomentar la solidaridad en la sociedad en la que vivimos”. Sinceramente, creo que a la campaña “Somos. Unidos para cambiar el mundo” le falta la denuncia de las causas de las desigualdades; así de sencillo, así de complicado pero imprescindible para que podamos entender que se trata de una causa justa. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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FE Y ESPERANZA EN TIEMPO DE CRISIS
KOLDO ALDAI, koldo@portaldorado.com
ARTAZA (NAVARRA).

ECLESALIA, 14/05/12.- En la calle y en los medios impera el tema de la crisis pero absolutamente nada frena el brotar de las nuevas hojas, el despertar de la nueva vida en la avanzada primavera. El Ibex en rojo no detiene ninguna clorofila. Los batacazos de la bolsa no paralizan las huertas en mi aldea. La prima de riesgo no afecta el florecer de los campos. El hayedo inmenso gana cada día, quién sabrá de dónde, más fascinante verde. La vida continúa, es el sistema económico urdido por el humano el que quiebra. La naturaleza entera se rige por la economía del bien común que nosotros/as no terminamos de observar. Más allá de ese verde que ahora va conquistando nuestros paisajes, hay un mundo individualista y materialista que zozobra, más allá de la economía real, hay una economía artificial y especulativa que se tambalea.

Toda la naturaleza contribuye al orden, a la armonía, al progreso conjunto, pero a nosotros nos alcanzan los Mayos sin despertar a la necesidad de promover el bien colectivo. Nos resta ser uno con ese supremo concierto global. Nuestro futuro está indisolublemente ligado a nuestra reubicación en el equilibrio de lo natural.

Adecuarse con menos puede ser absolutamente liberador, puede ayudarnos a emanciparnos de la prisión del tener para saltar a los anchos prados del ser. Vivir con lo necesario es un imprescindible ejercicio solidario. Apretarse el cinturón puede ser un ensanchar de la vida y sus inmensas posibilidades, una expansión de creatividad. La crisis nos da la oportunidad de salir al mundo más nosotros, más desnudos; nos otorga la posibilidad de recuperar lo sencillo en detrimento de lo sofisticado, de llamar a la puerta de una esfera más íntima y olvidada. La esperanza no puede venir sino desde el absoluto convencimiento del poder inmenso del que somos portadores. Será de ley reivindicar lo que es justo en cuanto a condiciones laborales y remuneraciones, pero también comenzar a arreglarnos con lo “justo” y prescindir de lo superfluo.

Si antes vivimos por encima, ahora toca vivir desde más adentro. La crisis nos pone a prueba. Las gentes y los pueblos son graduados en momentos de apuros. Estos tiempos aparentemente más difíciles nos invitan a un rearme de fe y de esperanza. Fe no necesariamente ceñida, ya no necesariamente ajustada a patrón, sino fe ancha, abierta y a la vez profunda; esperanza de que las soluciones no llegan de fuera, sino de nuestro propio interior; esperanza de que ahora estamos en mejores condiciones para dar vida a una civilización más instalada en el cooperar y el compartir, en el respeto a la Madre Naturaleza y sus reinos.

No nos falta fe de que emergeremos de la crisis, siempre y cuando optemos por la sencillez y la solidaridad. La solidaridad linda la reverencia de la que tanto adolece nuestro mundo aún codicioso. Tenemos fe de que estamos a las puertas de una nueva era más reverente con el otro, sus circunstancias y su diferencia; un nuevo tiempo más reverente con cuanto nos rodea. La sostenibilidad tendrá largo recorrido cuando parta de esa actitud sinceramente considerada, cuando sea algo más que una mera consigna ecologista, una meta de vanguardia y devenga una llamado inaplazable del alma, cuando volvamos a ser en comunión con la Madre Tierra-Amalurra, cuando nos vinculemos absolutamente a su destino.

Reverenciar es por lo tanto recolocarnos debidamente en el concierto de la creación, ya no para ser más, ya no para ser quienes usurpan y explotan, sino para devenir quienes velan por ese concierto. Es reencontrar nuestro lugar excelso en la cumbre de lo creado, entendiendo esa cima como el supremo compromiso para la preservación y el progreso de cuanto late. Nadie habla de tomar camino de la caverna, de prescindir de los adelantos útiles al genuino e integral progreso humano, sí de prescindir de cuanto adelanto mata, envenena, usurpa, explota…

La crisis es el gran interrogante que estaba colocado en nuestro itinerario colectivo. No sorteemos ese “stop” imprescindible. Se impone el cuestionamiento de buena parte de cuanto producimos. Cada vez más personas sentimos la crisis como oportunidad de oro para reorientar nuestros pasos, para reinventarnos a nosotros, a nuestra civilización, a nuestra forma de relacionarnos. Hay que empezar de nuevo con otros valores, con otros principios, tras otro destino. Sería además un gran error pensar que nos hallamos en una crisis de exclusivo orden económico y no de modelo civilizacional. Optamos por explotar u optamos por reverenciar. Optamos por enriquecernos más y más materialmente, no importa a consta de qué o de quién, u optamos por reencontrarnos a nosotros mismos y a la vida que nos envuelve. La palabra consumo, y su tan mentada reactivación, nos habla más de la primera opción.

La fe y la esperanza en este tiempo de crisis no nos la da por lo tanto la reactivación del consumo, sino la reactivación de nuestra alma, de nuestro potencial creador, de nuestro potencial amador. La fe y la esperanza en medio de la crisis nos la proporciona el parón, el silencio, la ocasión para regenerar nuestra mirada, para dejarnos encantar por las primaveras de uno y otro signo que ya son con nosotros.

En última instancia sostenibilidad es sacralizar, porque sólo llegaremos a respetar, proteger y amar por entero aquello que consideramos sagrado. El ocaso de una civilización materialista e individualista que hace aguas por doquier, nos coloca a las puertas de una era más cargada de alma, más grupal, más consciente. El fin de la regencia de lo profano nos aboca a un tiempo más  sagrado aún por definir. El desespero de la crisis habrá de tornar poco a poco en pasión colectiva para sentar las bases de ese nuevo y más fraterno mundo por el que cada vez más humanos suspiramos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

COMUNICADO ANTE LA NUEVA REFORMA LABORAL
JUVENTUD OBRERA CRISTIANA (joc.es) y HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA (hoac.es)
MADRID.

ECLESALIA, 12/03/12.- La Juventud Obrera Cristiana y la Hermandad Obrera de Acción Católica, como parte de la Iglesia en el mundo obrero y del trabajo, ofrecemos esta reflexión ante la aprobación por el Consejo de Ministros de una nueva reforma laboral.

Nos encontramos con la 16ª reforma del mercado de trabajo en democracia. Hasta ahora las sucesivas reformas laborales llevadas a cabo por los gobiernos, de uno u otro signo político, bajo el pretexto de modernizar y flexibilizar dicho mercado laboral, han transformado la concepción y función del trabajo asalariado en nuestra sociedad y están socavando los derechos de las personas trabajadoras y de sus familias.

Estas reformas siempre se han presentado como una necesidad para combatir el desempleo, pero sólo han conseguido:

- incrementar el empleo temporal, especialmente para los jóvenes;

- diversificar las modalidades de contratación a la carta;

- abaratar el coste del despido;

- reducir el crecimiento de los salarios;

- devaluar lo público (sevicios sociales, eduación y sanidad).

En definitiva, han profundizado en el trabajo precario y en el empobrecimiento de las familias trabajadoras. Un ejemplo lo tenemos en los años de crecimiento económico anteriores a la actual crisis: aún creándose riqueza y empleo, estos no sirvieron para disminuir la pobreza en nuestro país.

Ninguna reforma ha estado orientada hacia la expansión de un empleo decente como Benedicto XVI reclama en la encíclica Caritas in veritate. Los derechos que emanan de un trabajo a la altura del ser humano no pueden estar subordinados a las exigencias económicas. Es la economía la que debe orientarse a las necesidades de las personas y de sus familias; es el ser humano el centro de la actividad económica y laboral. El respeto a la dignidad del trabajo, vinculado a la dignidad de la persona, es y debe ser el criterio central de una economía orientada por “una ética amiga de la persona. (Benedicto XVI, Caritas in veritate, 45)

Esta nueva reforma es otra agresión al trabajo humano como principio de vida. Creemos que una reforma laboral que pretende ser completa y marcar un antes y un después en las relaciones laborales, no puede hacerse sin el suficiente consenso social entre las personas trabajadoras y el colectivo empresarial. Y tendría, además, que responder a las necesidades de las familias trabajadoras y no a las exigencias impuestas por los mercados financieros, las grandes empresas, las instituciones comunitarias y los organismos económicos internacionales.

Esta reforma laboral es una vuelta de tuerca más para flexibilizar el mercado de trabajo:

- Quiebra el derecho constitucional a la negociación colectiva y a la capacidad organizativa de los trabajadores –no existe negociación real de los trabajadores en el ámbito de la empresa cuando el 95% del tejido productivo español está compuesto por empresas de menos de 50 trabajadores. Este Real Decreto contempla la fractura de la cohesión social al habilitar la “caducidad” de los convenios colectivos desincentivando cualquier negociación entre las partes.

- Facilita y abarata la expulsión del mercado de trabajo: quita trabas al despido por causas económicas; rebaja la indemnización del improcedente (pasando a 33 días por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades) y elimina la autorización administrativa para poder llevar a cabo los expedientes de regulación de empleo. Los contratos indefinidos con esta nueva regulación tampoco tendrán, como los temporales, condición de estabilidad.

- Abre el camino para ajustar los salarios a la productividad. Con esta reforma, los salarios de los trabajadores más débiles van a depender de la voluntad unilateral del empresario.

- Dificulta, cuando no impide o precariza, el empleo juvenil. Más del 80% del empleo destruido por la crisis corresponde a empleo juvenil. El nuevo contrato de trabajo indefinido, especialmente para jóvenes (también para desempleados de larga duración), dirigido a las empresas de menos de 50 trabajadores, se puede convertir, más que indefinido, en un contrato temporal sin causa justificada. Estas nuevas modalidades de contratación y regulación ponen en serio peligro, aún más, la estabilidad presente y futura de la mayor parte de la juventud.

No compartimos la individualización de las relaciones laborales que propone esta reforma. Recordamos a nuestros gobernantes que el trabajo es una experiencia comunitaria y que una de las funciones de la empresa, según la Doctrina Social de la Iglesia, es favorecer la comunitariedad. Todo lo que suponga la individualización, dar prioridad a los intereses personales frente a los colectivos, significa romper la vocación a la comunión del ser humano

No es lícito eliminar derechos y protección de las personas trabajadoras con el argumento de combatir el desempleo y de reducir la temporalidad, cuando han sido las políticas económicas de los últimos gobiernos las que han provocado que haya un tejido productivo tan débil y un empleo tan precario.

No podemos seguir flexibilizando las relaciones laborales sin garantizar la seguridad de una vida digna para las personas trabajadoras y sus familias. Y esta reforma se lleva a cabo en un contexto de quiebra del Estado de bienestar, de reducción del sector público y de recortes de los servicios y prestaciones sociales sin precedentes.

Esta reforma rompe el débil equilibrio conquistado históricamente entre capital-trabajo, alejándose del principio siempre defendido por la Iglesia de la prioridad del trabajo frente al capital. Además, supone un nuevo golpe al Derecho Laboral limitando su capacidad de frenar la creciente mercantilización y “cosificación” del trabajo humano. Consideramos que este gobierno ha aprovechado el estado de quietud y miedo de la mayor parte de la ciudadanía, para eliminar viejas conquistas laborales y aspiraciones conseguidas tras muchas luchas de tantas personas a lo largo de la historia.

Los retos actuales que atraviesa la economía española requieren medidas políticas concertadas en el ámbito internacional que subordinen la economía financiera a la economía productiva. Es preciso, como ha pedido insistentemente Benedicto XVI y el Pontificio Consejo Justicia y Paz, una reforma del sistema financiero internacional. Esta reforma supondría avanzar en justicia social y comunión de bienes, redistribuyendo efectivamente la riqueza existente; controlar la economía especulativa y frenar el desmedido afán de lucro, en lugar de eliminar derechos. Este es el camino que puede generar riqueza orientada a la creación de empleo decente y con derechos, y a disminuir la pobreza.

Como Iglesia en el mundo obrero, en las actuales circunstancias, pedimos a las autoridades políticas, a los agentes sociales y económicos, al conjunto de los trabajadores y de la sociedad, y especialmente a los cristianos y cristianas, que caminemos juntos, con la intención de eliminar las causas que han generado esta crisis económica y, al mismo tiempo, superemos las estructuras económicas y sociales injustas que tanto sufrimiento, deshumanización y pobreza están provocando a las personas.

También instamos a los partidos políticos a corregir y reorientar, en el proceso parlamentario, esta reforma laboral poniendo en el centro de la misma el trabajo decente y con derechos y, al mismo tiempo, animamos a participar en las iniciativas y movilizaciones que se convoquen por parte de las organizaciones eclesiales, sociales y sindicales que ayuden a tomar conciencia y revertir esta situación tan lesiva para las personas trabajadoras y sus familias. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Madrid,16 de febrero de 2012