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Jesús. Aproximación históricaRESOLUCIÓN FAVORABLE SOBRE EL “JESÚS” DE PAGOLA
“A quienes han leído mi libro o han seguido de cerca las polémicas suscitadas a lo largo de estos seis años”
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 09/03/13.- He recibido con satisfacción la resolución definitiva de la Congregación Romana para la Doctrina de la Fe sobre mi libro, Jesús. Aproximación histórica. Con este motivo quiero dirigirme a quienes han leído mi libro o han seguido de cerca las polémicas suscitadas a lo largo de estos seis años.

1. Antes que nada, quiero decir que recibo las decisiones que se han tomado sobre mi libro como un estímulo que me reafirma en lo que, en estos momentos, es el único objetivo de mi vida: contribuir a que los hombres y mujeres de hoy podamos conocer mejor la personalidad apasionante de Jesús, acoger con más entusiasmo su proyecto de construir un mundo más humano, y acercarnos con más fe al misterio de esperanza que se encierra en su persona.

2. A quienes habéis leído mi libro os puede interesar conocer, aunque sea de manera concisa, las principales decisiones tomadas por Roma. En lo referente a cuestiones doctrinales, la Congregación reconoce que mi libro no contiene ninguna proposición contraria a la fe, por lo cual no me ha pedido corregir ningún error doctrinal o afirmación herética. En lo referente a cuestiones metodológicas, la Congregación hace diversas consideraciones sobre el objetivo y la naturaleza de mi libro, y sobre la relación entre fe e investigación histórica. Sin embargo, no ha considerado necesario pedirme una revisión del enfoque de mi obra ni tampoco corrección alguna sobre la metodología que empleo en mi trabajo.

3. Lo que se me ha pedido es que, “para evitar equívocos y malentendidos” introduzca en futuras ediciones “las modificaciones” sugeridas por mí mismo, en torno a cinco puntos concretos. No he dudado en ningún momento en colaborar con esta disposición, pues lo único que he buscado siempre ha sido que mi libro siga sembrando la Buena Noticia de Jesús. La nueva edición saldrá próximamente.

4. En estos momentos quiero agradeceros vivamente a los que, a lo largo de estos años, me habéis manifestado de diversas maneras vuestra cercanía y apoyo incondicional. He podido leer conmovido la experiencia que habéis vivido muchos de vosotros al leer mi libro. Me decís que Jesús ha cambiado radicalmente vuestra vida, que en él os habéis encontrado por fin con un Dios Amigo, que os habéis reafirmado en vuestra fe, que os habéis comprometido a vivir de manera evangélica… Gracias a todos. Me habéis hecho experimentar que Jesús sigue vivo en medio de nosotros.

5. Ahora solo miro al futuro. Quiero vivir mis últimos años colaborando en lo que considero la tarea más urgente en la Iglesia actual: volver a Jesucristo como la única verdad de la que nos está permitido vivir y la única fuerza que nos puede hacer caminar hacia una Iglesia más evangélica al servicio de un mundo más humano. Ya no sabría vivir de otra manera. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Vaticano rayoUN RAYO SOBRE EL VATICANO EN LA ENCRUCIJADA DE UN PAPA
BRAULIO HERNÁNDEZ MARTÍNEZ, brauhm@gmail.com
TRES CANTOS (MADRID).

ECLESALIA, 19/02/13.- No es febrero un mes propicio para las tormentas. Pero la imagen de un rayo impactando en Roma sobre la cúpula del Vaticano, horas después de anunciar el Papa Benedicto, en latín, (una lengua muerta) su sorprendente renuncia, es una imagen que quedará para la historia. Casi todos los medios lo recogieron. Antes de producirse el fenómeno atmosférico, el decano del colegio cardenalicio había leído delante del Papa un texto en el que le decía que el anuncio de su renuncia, tan sorpresiva, “había resonado en el aula como un trueno en un cielo sereno”. El purpurado daba a entender que en el Vaticano no había tormentas (intrigas palaciegas, luchas por el poder).

El Papa Benedicto alega ‘motivos de salud’ para justificar su renuncia. Sin embargo, matiza el cura Jesús López Sáez, en su interesante escrito, “Sorpresa papal”: “ya hubiera querido su antecesor, Juan Pablo II, tener su estado de salud”… Por los interrogantes que plantea dicha renuncia, me trae a la memoria la figura de Juan Pablo I, que duró 33 días (los ‘años’ de Cristo), y de quien se lanzó el bulo de que era un papa enfermo, indeciso, incapaz… (“Juan Pablo I: Un caso abierto”, Jesús L. S., Editorial Sepha ). Si a la renuncia de Benedicto XVI sumamos las destituciones de los últimos directores del IOR (banco vaticano) las dudas se acrecientan. Llama la atención que su última gran decisión, tras anunciar su renuncia, ha sido nombrar a un nuevo presidente del IOR.

El 1 de julio de 2012, el cura Jesús publicó en la página web de la Comunidad de Ayala un intenso escrito, “Mal Estado Vaticano”, donde se ponía en evidencia, entre otros, los últimos escándalos financieros en el IOR salidos a la luz. En 2009, el periodista Gianluigi Nuzzi publicó su libro “Vaticano S.p.A” (Editorial Chiarelettere), escrito a partir del archivo de monseñor Renato Dardozzi, testigo privilegiado entre los años setenta y noventa de los problemas del IOR. Salían a la luz los mismos escándalos que Juan Pablo I quería cortar. Escribe el periodista Pedro Ordaz que “debajo de su piadoso nombre, Instituto para las Obras de Religión (IOR), el banco del Vaticano esconde un tormentoso pasado de crímenes y conexiones con la Mafia y un presente no mucho más limpio de blanqueo de capitales”, (“La última batalla de Benedicto XVI”, El País, 16 de febrero 2013). Un botón de muestra es que el Vaticano llegó a aceptar sobornos para enterrar al conocido capo mafioso y criminal Enrico de Pedís en una cripta de una Basílica, ‘como gran benefactor de los pobres’, como si fuera un santo. (El País, 6/5/2012).

Una de las primeras decisiones de calado que pensaba tomar Juan Pablo I era poner transparencia en las finanzas vaticanas para dar a la Iglesia un rostro más evangélico y creíble: “La Iglesia no debe tener poder ni poseer riquezas”. Empezando por la destitución del entonces responsable del IOR (el obispo P.C. Marzincus). Desde Pablo VI hasta nuestros días el Vaticano ha estado envuelto en continuos rosarios de escándalos, especialmente por el tema de los negocios vaticanos: blanqueo de dinero, evasión de divisas, opacidad… (casos de R. Calvi, L. Gelli, M. Sindona, U. Ortolani, desaparición de Emanuela Orlandi… (“El día de la cuenta”, de Jesús López Sáez, Meral Ediciones). Hace un año, el que fuera secretario general de la Gobernación del Vaticano, monseñor Viganò (nombrado en 2009 y destituido en 2011 por su superior) denunció -en sendas cartas (filtradas a la prensa) dirigidas al secretario de Estado del Vaticano, T. Bertone; y a Benedicto XVI- corrupciones, facturas falsas, en las finanzas vaticanas. Viganò fue sustituido y enviado (‘exiliado’) como nuncio a EE. UU. En una palabra: “¿Dónde ha habido más negocios? ¿En el Estado Vaticano o en el viejo templo denunciado por Jesús?…”, denuncia el cura Jesús.

A Benedicto XVI -un papa ‘conservador’, que suele sorprendernos con escritos interesantes aunque luego no lo lleva a la práctica como Papa- se le reconoce el mérito de haber intentado (‘hasta donde ha podido’) ‘lavar los trapos sucios de la casa’: quitar el tapón de los escándalos de la pederastia en el seno de la Iglesia y poner orden en las oscuras finanzas vaticanas. Todo lo contrario que su antecesor, Juan Pablo II (beatificado de forma exprés), que mantuvo a Marzincus en su puesto al frente del IOR y lo protegió a cal y canto (el obispo Marzincus, fue reclamado por la justicia italiana e internacional). Además, Juan Pablo II no tuvo reparos en proponer como “modelo y guía de la juventud” al sacerdote pederasta Marcial Maciel, a quien el Papa Benedicto XVI apartó de la vida pública. No es descabellado afirmar que si M. Maciel hubiera fallecido unos años antes que Juan Pablo II, éste lo habría elevado a lo más alto de los altares…

Si el día 11 de febrero, día de la gran renuncia, cayó un rayo sobre la cúpula de San Pedro, el próximo día 28 -día en que Benedicto XVI dejará de ser Papa- el salmo propio del día es el Salmo 1: “los dos caminos”. Un salmo, escribe el cura Jesús, que recoge “la encrucijada en la que se ve envuelto Benedicto XVI”. Algo parecido sucedió el domingo 27 de mayo de 2012, Pentecostés, (lo recogió el cura Jesús en el ya citado, ”Mal Estado Vaticano“) cuando Benedicto XVI sacó el tema ignaciano de las dos banderas: “Debemos elegir si permanecer bajo la bandera del diablo o bajo la de Jesús. Bajo la primera bandera nos unimos en busca de riqueza, el vano honor, el orgullo y, por lo tanto, todos los vicios. Bajo la de Jesús, amando la pobreza -espiritual y material-, la humillación, la humildad y todo lo que se llama virtud”. Aunque Benedicto XVI apuntaba para adentro, culpaba a algunos medios de dar una imagen falsa de lo que ocurría en el Vaticano. “Deseo renovar mi confianza y mi aliento a mis más estrechos colaboradores y a todos aquellos que diariamente con fidelidad, espíritu de sacrificio y en silencio me ayudan en mi ministerio”.

Hay que retrotraerse más de setecientos años (hasta el año 1294), para ver en la historia de la iglesia un caso de renuncia papal. Fue con Celestino V (Pietro del Murrone), monje benedictino y eremita. Celestino V renunció a los cinco meses de su elección: según unos historiadores, ‘reconociendo su incapacidad’; según otros, ‘bajo presión del consistorio cardenalicio’. Su sucesor, Bonifacio VIII, lo encerró en una fortaleza el resto de sus días (para evitar un posible cisma), muriendo dos años después (19/05/1296). Clemente V lo elevó a los altares en 1313. El cura Jesús, que encuentra un cierto paralelismo entre Celestino V y Juan Pablo I, recoge este dato: en 1998 el Vaticano analizó con escáner el cadáver del Papa Celestino V. En el cráneo se detectó un clavo, lo que levantó la sospecha de que el Papa, partidario de que la Santa Sede adoptara un estilo de vida pobre, pudiera haber sido asesinado. Llama la atención que se hiciera el escáner al cadáver de Celestino V y no se hiciera algo semejante con Juan Pablo I”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

VATICANO FASHION WEEK
PEPE LAGUNA, pepe.laguna@yahoo.es
PARLA (MADRID).

ECLESALIA, 19/03/12.- Con motivo del día del seminario los modistos españoles Victor y Luisillo organizaron un original desfile de moda en las estancias privadas del Vaticano. Con el título “Curas para el futuro”, los diseñadores presentaron a la curia vaticana un variado muestrario de ropas sacerdotales.

Lo primero que llamó la atención de los asistentes fue el carácter unisex de todas las propuestas. Preguntados sobre este particular, Victor y Luisillo afirmaron que en unas décadas habrá que vestir tanto a sacerdotes como a sacerdotisas.

Al ritmo de djembés y bucarabus la pasarela se llenó de colores y texturas africanas. Los diseñadores desechan los tonos grises de antaño que –según ellos- transmiten tristeza y segregación, decantándose por telas y dibujos del continente africano lugar donde se está gestando un nuevo rostro de Iglesia cercana al dolor de los más pobres y danzarina en sus celebraciones. Para resaltar estos aspectos, todas las camisas presentaban un corte asimétrico a la altura del corazón (órgano que crece desmesuradamente en los curas que hacen de la misericordia y la ternura el fundamento de sus vida), y los pantalones mostraban perneras anchas y tiro bajo para facilitar saltos y bailes. Para Victor y Luisillo no se debería ordenar a ningún sacerdote que no supiera bailar, ¿cómo celebrar al Dios de la Vida sin mover los pies?

La apuesta por los cortes asimétricos también se dejó ver en unas mangas desmesuradamente largas para permitir acogedores y cálidos abrazos, gesto que los sacerdotes y sacerdotisas deberían repetir constantemente a lo largo de su vida con todos aquellos y aquellas que la sociedad y las religiones excluyen. En un guiño a los años setenta se recuperan las hombreras que permiten al cura cargar sobre sus espaldas con el dolor del mundo.

Esta línea de ropas coloridas, cómodas y asimétricas ha sido bautizada con el sugerente nombre de “Colección GS” en alusión a la constitución Gaudium et spes del Concilio Vaticano II. Una moda que viste al cura con los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de todas las personas, especialmente de las marginadas y empobrecidas.

La sección de complementos fue muy celebrada por el Sumo Pontífice. Aficionado a los sombreros, el papa disfrutó con los gorros de bufón que lucían todos/as los/as modelos. Los curas, como los bufones –explicaron los diseñadores- deben denunciar con humor y contundencia que “los reyes –todos- caminan desnudos”. También fue muy valorada por el pontífice la variedad de gorros de cocinero/a especialmente diseñados para unas personas llamadas a ser expertas en banquetes y mesas compartidas. El papa agradeció con un españolísimo “olé” el simpático regalo de los modistos españoles consistente en un delantal de cocina con el escudo papal bordado a mano.

Más criticada fue la elección del calzado. Rompiendo nuevamente la tradición, en lugar de sandalias de pescadores y mocasines blancos, Victor y Luisillo proponían botas katiuskas para que los/as sacerdotes puedan andar cómodamente por el barro y las barriadas de nuestro mundo.

Terminado el desfile, los prelados disfrutaron de un animado cóctel en los jardines vaticanos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).