Posts etiquetados ‘Verdad’

PosibleREVOLUCIÓN DE LA ENTEREZA
KOLDO ALDAI, coordinacion@foroespiritual.org
ARTAZA (NAVARRA).

ECLESALIA, 05/02/13. Todo apunta a que no ha de llegar la catarsis colectiva de los mandatarios, que, pese a las palmarias pruebas, seguirán acorazados. La entera franqueza no tiene prisa por acercarse a los labios de quienes nos gobiernan. ¿Debía asomar la verdad tras el atril, delante de los focos o bastará que proyectemos luz sobre nuestras propias verdades? Larga cadena de frustraciones nos animan a concluir que el progreso social no se urde tanto en Calle Génova, en Ferraz o la Moncloa, como en más íntimas sedes.

En realidad buena parte de este sistema, no sólo de una opción política, está fundamentado en la falsedad: la ficción del dinero como norte, de la rivalidad como progreso, de la competitividad como valor rector de nuestras relaciones… Los engaños nos acorralan: la química cura, los animales nos son ajenos, el veneno es preciso para que los campos florezcan en abundancia y el asfalto es el inevitable escenario de nuestros días. No nos convence tampoco ese aparente brillo en la chapa de nuestros vehículos, cuando el hambre rueda aún a gran velocidad por tantas geografías. Gobierna el embuste de que la vida se acaba cuando el cuerpo físico se agota, de que no nos alcanza latido para prolongarnos en los senderos de la eternidad… Nos ocultaron sobre todo que la existencia es experiencia y servicio, no materia y placer; que el gozo tiene que ver con el volumen de la entrega al prójimo, no con el grosor de un sobre cargado de dinero negro.

Las falsedades nos acorralan, pero nos resistimos a acostumbrarnos a ellas. Vivimos sorteando incongruencias, de forma que no nos sorprende que nuestro presidente se atrinchere en las suyas. Ante la expectación de toda una nación, el supremo mandatario sube a los micrófonos y dice que no ha recibido ningún sobre. No somos, ni deseamos ser jueces para afirmar categóricamente, pese a la abundancia de pruebas, que esos sobresueldos entraran en su bolsillo, pero nos permitan otro rumbo, nos concedan ya no estar pendientes de sus ruedas de prensa, no permanecer a la expectativa de que en ellas al fin aflore el hombre en su transparencia, en su entereza, en su conciencia.

No somos peritos de grafología, avanzaremos con la caligrafía más segura de nuestras verdades. Cuando un sistema falso zozobra, nos queda asirnos a principios eternos, imbatibles; afrontar futuro con las máximas que no caducan. Más allá de las estructuras en preocupante medida corrompidas, de las incógnitas que seguramente nunca resolveremos; más allá de la confianza que arriba tan menudo no hallamos, de la proliferación de mandatarios que no se prestan a otorgarles deseada confianza…, toca encarnar los valores que anhelamos ver instalados en el mundo y su clase gobernante.

Toca apagar aún un poco más los telediarios en los que escasean los hombres que portan su corazón en la mano. Toca sobre todo escribir nuestros propios cuadernos sin borrones, ni engaños. Sí, queremos mandatarios rectos, pero somos conscientes de que esa pulcritud gobernará arriba, cuando se instale plenamente en nuestros adentros. Más allá de lo que ellos apuntan en sus cuadernos sospechosos, toca limpieza en la contabilidad entre nuestras líneas. Toca denunciar el cuaderno de los abusos, el proceder del “generoso” tesorero siempre tan cargado de sobres, pero sobre todo librar de mancha el cuaderno de nuestras cuentas.

A la postre, quizás nuestro futuro nos lo juguemos menos de lo que pensamos en los despachos de los políticos. Toca fundamentar el mañana en esas certezas que juntos estamos construyendo: la seguridad de que el valor superior de la solidaridad rige el universo y más pronto que tarde gobernará también nuestro planeta; la convicción de que el desarrollo se sostendrá definitivamente cuando por fin imperen los principios del cooperar y el compartir, la evidencia de que cuanto más damos, más recibimos, de que la Tierra es nuestra Madre bendita y debemos cuidarla…

Tenemos verdades como alboradas a las que servir. No necesitamos estar pendientes de pronunciamientos lejanos, de ninguna rueda de prensa en Moncloa o en Génova. Ellos saben de su recorrido hacia la debida honradez y espíritu de genuino servicio. Nosotros/as también tenemos gobierno compartido en nuestros hogares, en nuestros círculos más cercanos, en nuestras parcelas de trabajo, en nuestros propios cuerpos… Nosotros también ahí necesidad de implementar justicia, solidaridad, belleza, armonía… A cada quien su afán en el infinito y majestuoso orden del universo.

No es sólo la palabra que hubiéramos querido escuchar ante aquel micrófono, es también nosotros aflorar con la parte de certeza, con la parte Real de la que somos portadores. Son también las cuentas en “A”, los cálculos trasparentes y generosos en nuestros despachos de adentro. Es comenzar a pensar que nosotros podemos ser la última casilla en la que rellenemos el beneficio. No, no es sólo el mensaje a recibir, sino también a emitir; es también la palabra que nos debemos dentro. Es sobre todo la revolución que arranca en nuestra sencilla entereza, en nuestra vital transparencia; el horizonte que se abre cuando cada quien nos instalamos en la plena verdad, en la ineludible responsabilidad, en el centro de un cada vez más urgente compromiso planetario. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Introducir verdad

Publicado: 21 noviembre, 2012 en BIBLIA
Etiquetas: , , , ,

Fiesta de Cristo Rey (B) Juan 18, 32-37
INTRODUCIR VERDAD
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, buenasnoticias@telefonica.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 21/11/12.- El juicio contra Jesús tuvo lugar probablemente en el palacio en el que residía Pilato cuando acudía a Jerusalén. Allí se encuentran una mañana de abril del año treinta un reo indefenso llamado Jesús y el representante del poderoso sistema imperial de Roma.

El evangelio de Juan relata el dialogo entre ambos. En realidad, más que un interrogatorio, parece un discurso de Jesús para esclarecer algunos temas que interesan mucho al evangelista. En un determinado momento Jesús hace esta solemne proclamación: “Yo para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”.

Esta afirmación recoge un rasgo básico que define la trayectoria profética de Jesús: su voluntad de vivir en la verdad de Dios. Jesús no solo dice la verdad, sino que busca la verdad y solo la verdad de un Dios que quiere un mundo más humano para todos sus hijos e hijas.

Por eso, Jesús habla con autoridad, pero sin falsos autoritarismos. Habla con sinceridad, pero sin dogmatismos. No habla como los fanáticos que tratan de imponer su verdad. Tampoco como los funcionarios que la defienden por obligación aunque no crean en ella. No se siente nunca guardián de la verdad sino testigo.

Jesús no convierte la verdad de Dios en propaganda. No la utiliza en provecho propio sino en defensa de los pobres. No tolera la mentira o el encubrimiento de las injusticias. No soporta las manipulaciones. Jesús se convierte así en “voz de los sin voz, y voz contra los que tienen demasiada voz” (Jon Sobrino).

Esta voz es más necesaria que nunca en esta sociedad atrapada en una grave crisis económica. La ocultación de la verdad es uno de los más firmes presupuestos de la actuación de los grandes poderes financieros y de la gestión política sometida a sus exigencias. Se nos quiere hacer vivir la crisis en la mentira.

Se hace todo lo posible para ocultar la responsabilidad de los principales causantes de la crisis y se ignora de manera perversa el sufrimiento de las víctimas más débiles e indefensas. Es urgente humanizar la crisis poniendo en el centro de atención la verdad de los que sufren y la atención prioritaria a su situación cada vez más grave.

Es la primera verdad exigible a todos si no queremos ser inhumanos. El primer dato previo a todo. No nos podemos acostumbrar a la exclusión social y la desesperanza en que están cayendo los más débiles. Quienes seguimos a Jesús hemos de escuchar su voz y salir instintivamente en su defensa y ayuda. Quien es de la verdad escucha su voz. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

INTRODUZIR VERDADE

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O julgamento contra Jesus teve lugar provavelmente no palácio em que residia Pilatos quando ia a Jerusalém. Ali se encontram uma manhã de abril do ano trinta um reu indefenso chamado Jesus e o representante do poderoso sistema imperial de Roma.

O evangelho de João relata o diálogo entre ambos. Na realidade, mais do que um interrogatório, parece um discurso de Jesus para esclarecer alguns temas que interessam muito ao evangelista. Num determinado momento Jesus faz esta solene proclamação: “Eu para isto vim ao mundo: para ser testemunha da verdade. Todo aquele que é da verdade, escuta a Minha voz”.

Esta afirmação recolhe um rasgo básico que define a trajetória profética de Jesus: a Sua vontade de viver na verdade de Deus. Jesus não só diz a verdade, como procura a verdade e só a verdade de um Deus que quer um mundo mais humano para todos os Seus filhos e filhas.

Por isso, Jesus fala com autoridade, mas sem falsos autoritarismos. Fala com sinceridade, mas sem dogmatismos. Não fala como os fanáticos que procuram impor a sua verdade. Tampouco como os funcionários que a defendem por obrigação mesmo não acreditando nela. Não se sente nunca guardião da verdade mas testemunha.

Jesus não converte a verdade de Deus em propaganda. Não a utiliza em proveito própria mas em defesa dos pobres. Não tolera a mentira ou o encobrimento das injustiças. Não suporta as manipulações. Jesus converte-se assim em “voz dos sem voz, e voz contra os que têm demasiada voz” (Jon Sobrino).

Esta voz é mais necessária que nunca nesta sociedade presa numa grave crise económica. A ocultação da verdade é um dos mais firmes pressupostos da ação dos grandes poderes financeiros e da gestão política submetida às suas exigências. Quer-nos fazer viver a crise na mentira.

Faz-se todo o possível para ocultar a responsabilidade dos principais causadores da crise e ignora-se de forma perversa o sofrimento das vítimas mais débeis e indefesas. É urgente humanizar a crise pondo no centro das atenções a verdade dos que sofrem e a atenção prioritária à sua situação cada vez mais grave.

É a primeira verdade exigível a todos se não queremos ser desumanos. O primeiro dado prévio a tudo. Não nos podemos habituar à exclusão social e ao desespero em que estão a cair os mais débeis. Quem segue Jesus tem de escutar a Sua voz e sair instintivamente em Sua defesa e ajuda. Quem é pela verdade escuta a Sua voz.

 

INTRODURRE VERITÀ

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Il giudizio contro Gesù ebbe luogo probabilmente nel palazzo in cui risiedeva Pilato quando andava a Gerusalemme. Lì s’incontrano una mattina di aprile dell’anno trenta un reo indifeso chiamato Gesù e il rappresentante del potente sistema imperiale di Roma.

L’Evangelo di Giovanni racconta il dialogo tra i due. In realtà, più che un interrogatorio, sembra un discorso di Gesù per chiarire alcuni temi che interessano molto l’evangelista. Ad un determinato momento, Gesù fa questa solenne proclamazione: Per questo io sono nato e per questo sono venuto nel mondo: per dare testimonianza alla verità. Chiunque è dalla verità, ascolta la mia voce.

Quest’affermazione raccoglie un tratto fondamentale che definisce la traiettoria profetica di Gesù: la sua volontà di vivere nella verità di Dio. Gesù non solo dice la verità, ma cerca la verità e solo la verità di un Dio che vuole un mondo più umano per tutti i suoi figli e le sue figlie.

Per questo, Gesù parla con autorità, ma senza falsi autoritarismi. Parla con sincerità, ma senza dogmatismi. Non parla come i farisei che cercano d’imporre la loro verità. Nemmeno come i funzionari che la difendono per obbligo anche se non credono in essa. Non si sente mai guardiano della verità, ma testimone.

Gesù non converte la verità di Dio in propaganda. Non l’utilizza a profitto proprio ma in difesa dei poveri. Non tollera la menzogna o la copertura delle ingiustizie. Non sopporta le manipolazioni. Gesù diventa così “voce dei senza voce, e voce contro quelli che hanno troppa voce” (Jon Sobrino).

Questa voce è più necessaria che mai in questa società intrappolata in una grave crisi economica. L’occultazione della verità è uno dei più saldi presupposti dell’agire dei grandi poteri finanziari e della gestione politica sottomessa alle loro esigenze. Si pretende che viviamo la crisi nella menzogna.

Si fa tutto il possibile per occultare la responsabilità dei principali operatori della crisi e s’ignora in maniera perversa la sofferenza delle vittime più deboli e indifese. È urgente umanizzare la crisi, ponendo al centro dell’attenzione la verità di quelli che soffrono e la cura prioritaria della loro situazione sempre più grave.

È la prima verità da esigere da tutti, se non vogliamo essere inumani. È la cosa assolutamente prioritaria. Non ci possiamo abituare all’esclusione sociale e alla disperazione in cui stanno cadendo i più deboli. Noi che seguiamo Gesù dobbiamo ascoltare la loro voce e uscire istintivamente in loro difesa e aiuto. Chi è dalla verità ascolta la loro voce.

 

INTRODUIRE LA VERITE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Le jugement contre Jésus s’est déroulé probablement dans le palais où Pilate résidait lorsqu’il venait à Jérusalem. C’est là que vont se retrouver, une matinée du mois d’avril de l’année 30, un condamné sans défense appelé Jésus et le représentant du tout-puissant système impérial romain.

L’évangile de Jean nous rapporte le dialogue qui a eu lieu entre eux. Plus qu’un interrogatoire, cela ressemble à un discours de Jésus mettant au clair des thèmes qui intéressent beaucoup l’évangéliste. A un moment donné, Jésus fait cette déclaration solennelle : « Je suis venu dans le monde pour être témoin de la Vérité. Celui qui appartient à la vérité, écoute ma voix ».

Cette affirmation recueille un trait fondamental qui définit la trajectoire prophétique de Jésus: sa volonté de vivre dans la vérité de Dieu. Jésus, non seulement dit la vérité mais il recherche la vérité : la vérité d ‘un Dieu qui veut un monde plus humain pour tous ses fils et pour toutes ses filles.

C’est pourquoi, Jésus parle avec autorité mais non pas avec un faux autoritarisme. Il parle avec sincérité mais sans dogmatismes. Il ne parle pas à la manière des fanatiques qui essaient d’imposer leur vérité. Non plus à la manière des fonctionnaires qui la défendent par obligation, même s’ils n’y croient pas. Il ne se sent jamais gardien de la vérité mais témoin.

Jésus ne fait pas de la vérité de Dieu un sujet de publicité. Il ne s’en sert pas pour son propre profit mais pour défendre les pauvres. Il ne tolère ni le mensonge ni le fait de couvrir l’injustice. Il ne supporte pas les manipulations. Jésus devient ainsi « la voix des sans voix et la voix contre ceux qui ont trop de voix » » (Jon Sobrino).

Dans une société prise au piège d’une grave crise économique, cette voix devient plus nécessaire que jamais. L’occultation de la vérité est l’un de plus fermes préalables aux agissements des grands pouvoirs financiers et à la gestion politique soumise à leurs exigences. On veut nous faire vivre la crise dans le mensonge.

On fait tout pour cacher la responsabilité des principaux responsables de la crise et on ignore de manière perverse la souffrance des victimes les plus faibles et vulnérables. Il est urgent d’humaniser la crise en mettant au cœur de notre préoccupation la vérité de ceux qui souffrent et une attention prioritaire à leur situation de plus en plus grave.

C’est la première vérité à exiger de nous tous si nous ne voulons pas être inhumains. Le préalable à tout. On ne doit pas s’habituer à l’exclusion sociale et au désespoir dans lequel les plus faibles sont en train de tomber. Nous qui suivons Jésus, nous devons entendre leur voix, prendre instinctivement leur défense et leur venir en aide. Celui qui appartient à la vérité écoute leur voix.

MAKE THE TRUTH KNOWN

José Antonio Pagola. Translator: Valentín de Souza, S.J. 

The trial of Jesus probably took place in the palace of Pilate where he resided when he came to Jerusalem. There, one April morning of the year thirty, a helpless prisoner called Jesus and the representative of the powerful imperial system of Rome, met.

The gospel of John reports the dialog between the two. In fact, more than an interrogation, it appears to be a discourse of Jesus to clarify some issues of great interest to the evangelist. At a certain point Jesus makes this solemn declaration: “For this I came into the world, to testify to the truth. Everyone on the side of the truth, listens to me.”

This statement reflects a basic feature that defines the prophetic career of Jesus: his will to live in the truth of God. Jesus not only speaks the truth, but he seeks the truth, and only the truth of a God who wants a more humane world for all his sons and daughters.

For this reason, Jesus speaks with authority, but without a false show. He speaks with sincerity , without being dogmatic. He does not speak like the fanatics who seek to impose their truth. Neither does he speak like officials obliged to defend what they do not believe in. He never feels he is a guardian of the truth but its witness.

Jesus does not turn the truth of God into propaganda. He does not use it to his own advantage, but in defense of the poor. He does not tolerate lies, or cover-ups of injustices. He does not back manipulation. Jesus thus becomes “a voice of the voiceless, and a voice against those who have too much of a voice.” (Jon Sobrino)

This voice is more necessary than ever in our society trapped in a serious economic crisis. The great financial powers and the political management under their control presumably function through suppression of the truth. They want us to live out the crisis in a web of lies.

Everything possible is done to cover up the responsibility of the main agents who caused the crisis. The suffering of the weakest and most defenseless victims meanwhile is ignored in a vicious manner. We urgently need to humanize the crisis and to put at the center of our concern the truth about those who are suffering and the priority to be given to an increasingly serious situation.

It is the most important truth demanded of all if we do not want to be inhuman; the key data to consider before any other. We must not get used to the social exclusion and the despair the weakest continue to suffer. Those of us who follow Jesus must hear his voice and instinctively go to their defense and help. Whoever belongs to the truth listens to his voice.

 

EGIA ERAGIN

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesusen kontrako auzia, Jerusalemera joatean, Pilato bizi ohi zen jauregian egin zuten segur aski. Han topo egin zuten, hogeita hamargarren urteko apirilaren goiz batean, Jesus izeneko akusatu babesgabe batek eta Erromako inperio-sistema boteretsuaren ordezkari batek.

Bien arteko solasaldia dakar Joanen ebanjelioak. Egia esateko, galdaketa baino gehiago, Jesusen hitzaldia dela ematen du, ebanjelariarentzat interesgarri diren gai batzuk argitzeko. Une jakin batean, aldarrikapen handi hau egin du Jesusek: «Honetarako etorri naiz ni mundura: egiaren lekuko izateko. Egiarena den orok entzuten du nire ahotsa».

Jesusen profeta-ibilbidea definitzen duen oinarrizko ezaugarri bat biltzen du baieztapen honek: Jainkoaren egian bizitzeko duen gogoa. Jesusek ez du egia esan bakarrik egiten, baizik eta bilatu egiten du egia eta, soilik, bere seme-alaba guztientzat gizatasun handiagoko mundua nahi duen Jainkoaren egia.

Horregatik, aginpidez mintzo da Jesus, baina agintekeria faltsurik gabe. Egiazaletasunez mintzo da Jesus, baina dogmatismorik gabe. Ez da mintzo beren egia ezarri nahi duten fanatikoak bezala. Ezta, hartan sinetsi gabe, beharturik defendatzen duten funtzionarioak bezala ere. Ez da sentitu sekula egiaren zaindari, baizik lekuko.

Jesusek ez du bihurtu propaganda Jainkoaren egia. Ez da baliatu hartaz bere probetxurako, baizik behartsuen defentsarako. Ezin jasan du gezurra edo bidegabekeria ezkutatzea. Ezin eroan du manipulazioa. Jesus horrela «ahotsik gabekoen ahots, eta ahots gehiegi dutenen kontrako ahots» (Jon Sobrino) bihurtu da.

Ahots hau inoiz baino beharrezkoagoa da krisialdi ekonomikoak harrapatua duen gizarte honetan. Egia ezkutatzea oinarri sendoenetako bat da, finantza-botere handien eta halakoen eskakizunen mende dagoen kudeaketa politikoaren jardueran. Gezurrean biziarazi nahi digute krisialdia.

Ahal duten guztia egiten dute krisiaren eragile nagusienen erantzukizuna ezkutatzeko, eta biktima ahulenen eta babesgabeenen sufrimenduari ezikusia egiten diote erarik makurrenean. Premia gorrikoa da krisialdia gizatartzea, sufritzen dutenen egia arretaren erdigune bihurtuz eta gero eta larriagoa den halakoen egoerari lehenengo ardura eskainiz.

Guztiei eskatzekoa den lehen egia da hori, gizatasunik gabe izan nahi ez badugu. Ororen aurreko datua da. Ezin hartu dugu ohiko gauzatzat gizon-emakume ahulenak betetzen ari diren giza bazterketa eta etsipena. Jesusi jarraitzen diogunok entzunarazi egin behar dugu haien ahotsa, eta, senak eraginda, haien defentsari eta laguntzari ekin. Egiarena den orok entzuten du Jesusen ahotsa.

 

INTRODUIR VERITAT

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

El judici contra Jesús va tenir lloc probablement al palau on residia Pilat quan anava a Jerusalem. Allà es troben un matí d’abril de l’any trenta, un reu indefens anomenat Jesús i el representant del poderós sistema imperial de Roma.

L’evangeli de Joan relata el diàleg entre ambdós. De fet, més que un interrogatori, sembla un discurs de Jesús per aclarir alguns temes que interessen molt a l’evangelista. En un determinat moment Jesús fa aquesta solemne proclamació: “Jo he vingut al món per donar testimoni de la veritat. Tots els qui són de la veritat, escolten la meva veu”.

Aquesta afirmació recull un tret bàsic que defineix la trajectòria profètica de Jesús: la seva voluntat de viure en la veritat de Déu. Jesús no només diu la veritat, sinó que cerca la veritat i només la veritat d’un Déu que vol un món més humà per a tots els fills i filles.

Per això, Jesús parla amb autoritat, però sense falsos autoritarismes. Parla amb sinceritat, però sense dogmatismes. No parla com els fanàtics que intenten imposar la seva veritat. Tampoc com els funcionaris que la defensen per obligació encara que no hi creguin. No se sent mai guardià de la veritat sinó testimoni.

Jesús no converteix la veritat de Déu en propaganda. No la utilitza en profit propi sinó en defensa dels pobres. No tolera la mentida o l’encobriment de les injustícies. No suporta les manipulacions. Jesús es converteix així en “veu dels sense veu, i veu contra els que tenen massa veu” (Jon Sobrino).

Aquesta veu és més necessària que mai en aquesta societat atrapada en una greu crisi econòmica. L’ocultació de la veritat és un dels més ferms pressupòsits de l’actuació dels grans poders financers i de la gestió política sotmesa a les seves exigències. Se’ns vol fer viure la crisi en la mentida.

Es fa tot el possible per ocultar la responsabilitat dels principals causants de la crisi i s’ignora de manera perversa el sofriment de les víctimes més febles i indefenses. És urgent humanitzar la crisi posant en el centre d’atenció la veritat dels que pateixen i l’atenció prioritària a la seva situació cada vegada més greu.

És la primera veritat exigible a tots si no volem ser inhumans. La primera dada prèvia a tot. No ens podem acostumar a l’exclusió social i la desesperança en què estan caient els més febles. Els qui seguim Jesús hem d’escoltar la seva veu i sortir instintivament en la seva defensa i ajuda. Qui és de la veritat escolta la seva veu

INTRODUCIR VERDADE

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

O xuízo contra Xesús tivo lugar probabelmente no palacio no que residía Pilato cando ía a Xerusalén. Alí atópanse nunha mañá de abril do ano trinta un reo indefenso chamado Xesús e máis o representante do poderoso sistema imperial de Roma.

O evanxeo de Xoán relata o dialogo entre ambos os dous. En realidade, máis que un interrogatorio, parece un discurso de Xesús para esclarecer algúns temas que interesan moito ao evanxelista. Nun determinado momento, Xesús fai esta solemne proclamación: “Eu para isto vin ao mundo: para ser testemuña da verdade. Todo o que é da verdade, escoita a miña voz”.

Esta afirmación recolle un trazo básico que define a traxectoria profética de Xesús: a súa vontade de vivir na verdade de Deus. Xesús non só di a verdade, senón que busca a verdade e só a verdade dun Deus que quere un mundo máis humano para todos os seus fillos e fillas.

Por iso, Xesús fala con autoridade, pero sen falsos autoritarismos. Fala con sinceridade, pero sen dogmatismos. Non fala como os fanáticos que tratan de impor a súa verdade. Tampouco como os funcionarios que a defenden por obrigación, aínda que non crean nela. Non se sente nunca gardián da verdade senón a súa testemuña.

Xesús non converte a verdade de Deus en propaganda. Non a utiliza en proveito propio senón en defensa dos pobres. Non tolera a mentira ou o encubrimento das inxustizas. Non soporta as manipulacións. Xesús convértese así en “voz dos sen voz, e voz contra os que teñen demasiada voz” (Jon Sobrino).

Esta voz é máis necesaria do que nunca nesta sociedade atrapada nunha grave crise económica. A ocultación da verdade é un dos máis firmes orzamentos da actuación dos grandes poderes financeiros e da xestión política sometida ás súas esixencias. Quérennos facer vivir a crise na mentira.

Faise todo o posíbel para ocultar a responsabilidade dos principais causantes da crise e ignórase de xeito perverso o sufrimento das vítimas máis débiles e indefensas. É urxente humanizar a crise pondo no centro de atención a verdade dos que sofren e a atención prioritaria á súa situación cada vez máis grave.

É a primeira verdade esixíbel a todos, se non queremos ser inhumanos. O primeiro dato previo a todo. Non nos podemos afacer á exclusión social e a desesperanza en que están caendo os máis débiles. Os que seguimos a Xesús temos de escoitar a súa voz e saírmos instintivamente na súa defensa e axuda. Quen é da verdade escoita a súa voz.

Recibid el Espíritu

Publicado: 23 mayo, 2012 en BIBLIA
Etiquetas: , , , , ,

Pentecostés (B) Juan, 20, 19-23
RECIBID EL ESPÍRITU
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA,23/05/12.- Poco a poco, vamos aprendiendo a vivir sin interioridad. Ya no necesitamos estar en contacto con lo mejor que hay dentro de nosotros. Nos basta con vivir entretenidos. Nos contentamos con funcionar sin alma y alimentarnos solo de pan. No queremos exponernos a buscar la verdad. Ven Espíritu Santo y libéranos del vacío interior.

Ya sabemos vivir sin raíces y sin metas. Nos basta con dejarnos programar desde fuera. Nos movemos y agitamos sin cesar, pero no sabemos qué queremos ni hacia dónde vamos. Estamos cada vez mejor informados, pero nos sentimos más perdidos que nunca. Ven Espíritu Santo y libéranos de la desorientación.

Apenas nos interesan ya las grandes cuestiones de la existencia. No nos preocupa quedarnos sin luz para enfrentarnos a la vida. Nos hemos hecho más escépticos pero también más frágiles e inseguros. Queremos ser inteligentes y lúcidos. ¿Por qué no encontramos sosiego y paz? ¿Por qué nos visita tanto la tristeza? Ven Espíritu Santo y libéranos de la oscuridad interior.

Queremos vivir más, vivir mejor, vivir más tiempo, pero ¿vivir qué? Queremos sentirnos bien, sentirnos mejor, pero ¿sentir qué? Buscamos disfrutar intensamente de la vida, sacarle el máximo jugo, pero no nos contentamos solo con pasarlo bien. Hacemos lo que nos apetece. Apenas hay prohibiciones ni terrenos vedados. ¿Por qué queremos algo diferente? Ven Espíritu Santo y enséñanos a vivir.

Queremos ser libres e independientes, y nos encontramos cada vez más solos. Necesitamos vivir y nos encerramos en nuestro pequeño mundo, a veces tan aburrido. Necesitamos sentirnos queridos y no sabemos crear contactos vivos y amistosos. Al sexo le llamamos “amor” y al placer “felicidad”, pero ¿quién saciará nuestra sed? Ven Espíritu Santo y enséñanos a amar.

En nuestra vida ya no hay sitio para Dios. Su presencia ha quedado reprimida o atrofiada dentro de nosotros. Llenos de ruidos por dentro, ya no podemos escuchar su voz. Volcados en mil deseos y sensaciones, no acertamos a percibir su cercanía. Sabemos hablar con todos menos con él. Hemos aprendido a vivir de espaldas al Misterio. Ven Espíritu Santo y enséñanos a creer.

Creyentes y no creyentes, poco creyentes y malos creyentes, así peregrinamos todos muchas veces por la vida. En la fiesta cristiana del Espíritu Santo a todos nos dice Jesús lo que un día dijo a sus discípulos exhalando sobre ellos su aliento: “Recibid el Espíritu Santo”. Ese Espíritu que sostiene nuestras pobres vidas y alienta nuestra débil fe puede penetrar en nosotros por caminos que solo él conoce. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

RECIBEI O ESPÍRITO

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Pouco a pouco, vamos aprendendo a viver sem interioridade. Já não necessitamos de estar em contato com o melhor que há dentro de nós. Não basta com viver entretidos. Contentamos com funcionar sem alma e a nos alimentarmos só de pão. Não queremos expor-nos a procurar a verdade. Vem Espírito Santo e liberta-nos do vazio interior.

Já sabemos viver sem raízes e sem metas. É suficiente para nós deixar-nos programar desde fora. Movemo-nos e agitamo-nos sem cessar, mas não sabemos o que queremos nem para onde vamos. Estamos cada vez mais bem informados, mas sentimo-nos mais perdidos que nunca. Vem Espírito Santo e liberta-nos da desorientação.

Já só nos interessa as grandes questões da existência. Não nos preocupa ficarmos sem luz para nos enfrentarmos com a vida. Fizemo-nos mais céticos mas também mais frágeis e inseguros. Queremos ser inteligentes e lúcidos. Por que não encontramos sossego e paz? Por que nos visita tanto a tristeza? Vem Espírito Santo e liberta-nos da obscuridade interior.

Queremos viver mais, viver melhor, viver mais tempo, mas, viver o quê? Queremos sentir-nos bem, sentir-nos melhor, mas, sentir o quê? Procuramos disfrutar intensamente a vida, tirar o máximo sumo, mas não nos contentamos apenas com passar bem. Fazemos o que nos apetece. Quase não há proibições nem terrenos vedados. Por que queremos algo diferente? Vem Espírito Santo e ensina-nos a viver.

Queremos ser livres e independentes, encontramo-nos cada vez mais sós. Necessitamos de viver e encerramo-nos no nosso pequeno mundo, às vezes tão aborrecido. Necessitamos sentir-nos queridos e não sabemos criar contactos vivos e amistosos. Ao sexo chamamos “amor” e ao prazer “felicidade”, mas quem saciará a nossa sede? Vem Espírito Santo e ensina-nos a amar.

Na nossa vida já não há sitio para Deus. A Sua presença ficou reprimida ou atrofiada dentro de nós. Cheios de ruídos por dentro, já não podemos escutar a Sua voz. Inclinados por mil desejos e sensações, não acertamos a perceber a Sua proximidade. Sabemos falar com todos menos com Ele. Temos aprendido a viver de costas ao Mistério. Vem Espírito Santo e ensina-nos a acreditar.

Crentes e não crentes, pouco crentes e maus crentes, assim peregrinamos todos muitas vezes pela vida. Na festa cristã do Espírito Santo a todos nos diz Jesus o que um dia disse aos Seus discípulos exalando sobre eles o Seu alento: “Recebei o Espírito Santo”. Esse Espírito que sustem as nossas pobres vidas e alenta a nossa débil fé pode penetrar em nós por caminhos que só Ele conhece.

RICEVETE LO SPIRITO

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

A poco a poco, stiamo imparando a vivere senza interiorità. Non abbiamo più bisogno di stare a contatto con il meglio che c’è dentro di noi. Ci basta vivere con intrattenimenti. Ci contentiamo di funzionare senz’anima e nutrirci solo di pane. Non vogliamo esporci a cercare la verità. Vieni, Spirito Santo, e liberaci dal vuoto interiore.

Sappiamo già vivere senza radici e senza mete. Ci basta lasciarci programmare dal di fuori. Ci muoviamo e agitiamo incessantemente, ma non sappiamo né che vogliamo né dove andiamo. Siamo sempre meglio informati, ma ci sentiamo più smarriti che mai. Vieni, Spirito Santo, e liberaci dal disorientamento.

Ormai ci interessano appena le grandi questioni dell’esistenza. Non ci preoccupa rimanere senza luce per confrontarci con la vita. Siamo diventati più scettici, ma anche più fragili e insicuri. Vogliamo essere intelligenti e lucidi. Perché non troviamo tranquillità e pace? Perché ci visita tanto la tristezza? Vieni, Spirito Santo, e liberaci dall’oscurità interiore.

Vogliamo vivere più, vivere meglio, vivere più a lungo, ma vivere che? Vogliamo sentirci bene, sentirci meglio, ma sentire che? Cerchiamo di godere intensamente della vita, ricavarne il massimo sugo, ma ci accontentiamo solo di passarcela bene. Facciamo quello che ci piace. Non ci sono quasi proibizioni né terreni vietati. Perché vogliamo qualcosa di diverso? Vieni, Spirito Santo, e insegnaci a vivere.

Vogliamo essere liberi e indipendenti, e ci troviamo sempre più soli. Abbiamo bisogno di vivere e ci chiudiamo nel nostro piccolo mondo, a volte tanto noioso. Abbiamo bisogno di sentirci amati e non sappiamo creare contatti vivi e amichevoli. Il sesso lo chiamiamo “amore” e il piacere “felicità”, ma chi sazierà la nostra sete? Vieni, Spirito Santo, e insegnaci ad amare.

Nella nostra vita non c’è più spazio per Dio. La sua presenza è rimasta repressa o atrofizzata dentro di noi. Internamente pieni di rumori, non possiamo più ascoltare la sua voce. Riversati in mille desideri e sensazioni, non arriviamo a percepire la sua vicinanza. Sappiamo parlare con tutti meno che con lui. Abbiamo imparato a vivere di spalle al Mistero. Vieni, Spirito Santo, e insegnaci a credere.

Credenti e non credenti, poco credenti e cattivi credenti, tutti andiamo molte volte pellegrini nella vita. Nella festa cristiana dello Spirito Santo, Gesù dice a tutti noi quello che un giorno disse ai suoi discepoli alitando su di loro il suo soffio: Ricevete lo Spirito Santo. Questo Spirito che sostiene le nostre povere vite e alimenta la nostra povera fede, può penetrare in noi per vie che solo lui conosce.

RECEVEZ L’ESPRIT

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Nous apprenons progressivement à vivre sans intériorité. Nous n’avons plus besoin d’être en contact avec ce qu’il y a de meilleur dans notre cœur. Il nous suffit de vivre pris par nos affaires. Nous nous contentons de fonctionner sans âme et de nous nourrir seulement de pain. Nous refusons le risque de chercher la vérité. Viens Esprit-Saint et libère-nous du vide intérieur.

Nous savons maintenant comment vivre sans racines et sans but. Il nous suffit de nous laisser programmer de l’extérieur. Nous bougeons et nous nous agitons sans arrêt mais nous ignorons ce que nous voulons et vers où nous marchons. Nous sommes de mieux en mieux informés mais nous nous sentons plus perdus que jamais. Viens Esprit Saint et libère-nous de la désorientation.

C’est à peine si les grandes questions de l’existence, (à peine elles) nous intéressent. Rester sans lumière pour pouvoir affronter la vie ne nous inquiète pas. Nous sommes devenus plus sceptiques mais aussi plus fragiles et moins sûrs. Nous souhaitons être intelligents et lucides. Pourquoi ne retrouvons-nous pas le calme et la paix ? Pourquoi la tristesse nous assaille-t-elle si souvent ? Viens Esprit-Saint et libère-nous de l’obscurité intérieure.

Nous voulons vivre plus, vivre mieux, vivre plus longtemps, mais vivre quoi? Nous voulons nous sentir bien, nous sentir mieux, mais ressentir quoi? Nous cherchons à jouir intensément de la vie, à en tirer le plus de profit, mais nous ne nous contentons pas seulement de bien nous amuser. Nous faisons ce qui nous plaît. C’est à peine si les chasses-gardées et les prohibitions existent. Pourquoi voulons-nous quelque chose de différent ? Viens Esprit Saint et apprends-nous à vivre.

Nous voulons être libres et indépendants et nous nous retrouvons de plus en plus seuls. Nous avons besoin de vivre alors que nous nous enfermons dans notre petit monde, parfois si ennuyeux. Nous avons besoin de nous sentir aimés et nous ne savons pas créer des contacts vivants et amicaux. Nous appelons le sexe « amour » et le plaisir « bonheur », mais qui étanchera notre soif ? Viens Esprit Saint et apprends-nous à aimer.

Il n’y a plus de place pour Dieu dans notre vie. Sa présence dans nos cœurs a été réprimée, atrophiée. Pleins de bruits intérieurs, nous n’arrivons plus à entendre sa voix. Pris par mille désirs et sensations, nous ne réussissons pas à percevoir sa proximité. Nous savons parler avec tout le monde sauf avec lui. Nous avons appris à vivre en tournant le dos au Mystère. Vies Esprit-Saint et apprends-nous à croire.

Croyants et non croyants, peu croyants et mal croyants, c’est ainsi que nous marchons tous très souvent sur le chemin de la vie. En la fête chrétienne de l’Esprit-Saint, Jésus nous dit à (nous) tous, ce qu’il a dit un jour à ses disciples en répandant sur eux son souffle de vie: « Recevez l’Esprit-Saint ». Cet Esprit qui soutient nos pauvres vies et qui anime notre faible foi, peut pénétrer en nous par des chemins que lui seul connaît.

RECEIVE THE HOLY SPIRIT

José Antonio Pagola. Translator: José Antonio Arroyo

Little by little, we learn to live and survive without our interior spirit. We don’t need to keep in touch with our own inner self. All we need is to stay entertained. We are satisfied to survive without a soul and satisfy our hunger with bread. We don’t even try to look around for the truth. Come, Holy Spirit, and deliver us from this interior emptiness.

We have already learned to live without roots or goals. We have enough as long as they program us from outside. We keep running around agitated all the time, although we don’t know why or where we are going.

We get more and more information about everything, but we seem to be more at a loss than ever. Come, Holy Spirit, and deliver us from this disorientation.

We are no longer interested in the great questions about our own existence. We don’t care if we don’t see the way to deal with the big problems of life. We have become more sceptical and, consequently, more fragile and insecure. We want to become intelligent and well informed. How come that we never crave for peace and self-acceptance? Why, then, are we so uneasy and unsatisfied? Why do we always look sad? Come, Holy Spirit, and deliver us from this inner darkness.

We want to live longer and better in every way, but why and what for? We want to feel good, enjoy more, but how and what for? We wish to enjoy life to the full, get the most out of it, but we never seem to end up completely satisfied. We do what we like. There is hardly anything that is forbidden or any place that is blocked to us. Why do we still crave for something else? Come, Holy Spirit, and teach us to live.

We want to free and independent, but we feel ever more lonesome. We need to live and we lock ourselves in our own small world, which is so often very boring. We need to feel loved and accepted, but we don’t know how to establish human and friendly contacts. We refer to sex as “love” and pleasure is called “happiness”; but neither seems to quench our thirst. Come, Holy Spirit, and teach us to love one another.

In our own lives, there seems to ne no place for God. His presence has been hiding or locked up within our own selves. There are so many “noises” within us that we can’t hear God’s voice. We are poured out with so many wishes and sensations that we cannot perceive His presence or closeness. We learn to communicate with everyone except with God. We have learned to deal without the Mystery. Come, Holy Spirit, and teach us to believe.

Believers or unbelievers, good or bad believers: that’s the way we have got used to get through life. On this feast day of the Holy Spirit, Jesus is telling us what He once told his disciples, as He breathed the Spirit over them: “Receive the Holy Spirit”. This is the Spirit that sustains our feeble lives and feeds our weakened faith – may He one day lead us to ways only He knows.

 

HARTU ESPIRITUA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Apurka-apurka, ikasten ari gara nola bizi barnetasunik gabe. Jada ez dugu harreman-beharrik geure baitako gunerik hobenarekin. Aski dugu denbora pasa bizitzearekin. Konforme gara arimarik gabe funtzionatzearekin eta janaritzat ogia bakarrik izatearekin. Ez dugu arriskatu nahi egiaren bila. Zatoz, Espiritu Santua, eta libra gaitzazu barnea hutsik izatetik.

Jada badakigu sustrairik gabe eta helmugarik gabe bizitzen. Aski dugu kanpotik programa gaitzaten uztearekin. Etengabe gara mugitzen eta higitzen, baina ez dakigu ez zer nahi dugun, ez nora goazen. Gero eta informazio handiagoa dugu, baina inoiz baino galduago sentitzen gara. Zatoz, Espiritu Santua, eta libra gaitzazu noraezean ibiltzetik.

Esateko, bost axola ditugu existentziaren arazo handiak. Ez dugu axola argirik gabe gelditzea bizitzari aurre egiteko. Eszetipkoago bihurtu gara; alabaina, ahulago eta segurtasunik gabeago ere bai. Adimentsu nahi dugu izan eta argi. Zergatik ez dugu topatzen sosegurik eta bakerik? Zergatik gaitu horrenbeste bisitatzen tristurak? Zatoz, Espiritu Santua, eta libra gaitzazu barne-ilunetik.

Gehiago nahi dugu bizi, hobeto, denbora luzeago; alabaina, zer bizitzeko? Ondo sentitu nahi dugu geure burua, hobeto; alabaina, zer sentitzeko? Bizitza biziki nola gozatuko gabiltza, etekina nola aterako; alabaina, ez gara konformatzen ondo pasatzearekin bakarrik. Gura duguna egiten dugu. Esateko, ez da guretzat, ez debekurik, ez alor eragotzirik. Zer dela eta nahi izaten dugu beste zerbait? Zatoz, Espiritu Santua, eta irakats iezaguzu nola bizi.

Aski eta burujabe nahi dugu izan; alabaina, gero eta bakarrago sentitzen gara. Bizi beharra sentitzen dugu eta geure mundutxoan hesitzen gara: batzuetan hain aspergarria! Maita gaitzaten sentitzen dugu; alabaina, ez gara gauza harreman bizi eta adiskidetsuak eragiteko. Sexuari «maitasuna» deitzen diogu eta plazerari «zoriona»; alabaina, nork ase dezake gure egarria? Zatoz, Espiritu Santua, eta irakats iezaguzu maitatzen.

Gure bizitzan ez da jada Jainkoarentzat lekurik. Haren presentzia itorik gelditu da gure barnean edo itxura galdurik. Zaratak hartu digu barnea, jada ezin entzun dugu haren ahotsa. Hamaika desio eta sentipenetan murgildurik, ezin sumatu dugu haren hurbiltasuna. Harekin ez beste guztiekin dakigu hitz egiten. Misterioari atzea emanik bizitzen ikasi dugu. Zatoz, Espiritu Santua, eta irakats iezaguzu nola sinetsi.

Fededun eta fedegabe, fede txikiko eta fede okerreko, horrela goaz erromes askotan bizitzan aurrera. Espiritu Santuaren kristau-jai honetan, guztioi diosku Jesusek behin batean bere ikasleei esan zien hura, gainera hats eginez: «Har ezazue Espiritu Santua». Gure bizitza gaixoaren sostengu eta fede ahularen arnasa den Espiritu hori, berak bakarrik dakien bidetik sar daiteke gu baitan.

 

REBEU L’ESPERIT SANT

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

A poc a poc, anem aprenent a viure sense interioritat. Ja no necessitem estar en contacte amb el millor que hi ha dins nostre. En tenim prou de viure entretinguts. Ens acontentem amb funcionar sense ànima i alimentar-nos només de pa. No volem exposar-nos a cercar la veritat. Vine Esperit Sant i allibera’ns del buit interior.

Ja sabem viure sense arrels i sense fites. En tenim prou amb deixar-nos programar des de fora. Ens movem i ens agitem sense parar, però no sabem què volem ni cap on anem. Estem cada vegada més ben informats, però ens sentim més perduts que mai. Vine Esperit Sant i allibera’ns de la desorientació.

Gairebé ja no ens interessen les grans qüestions de l’existència. No ens preocupa quedar-nos sense llum per enfrontar-nos a la vida. Ens hem fet més escèptics però també més fràgils i insegurs. Volem ser intel•ligents i lúcids. Per què no trobem assossec i pau? Per què ens visita tant la tristesa? Vine Esperit Sant i allibera’ns de la foscor interior.

Volem viure més, viure millor, viure més temps, però viure què? Volem sentir-nos bé, sentir-nos millor, però sentir què? Cerquem gaudir intensament de la vida, treure-li el màxim suc, però no ens acontentem només amb passar-ho bé. Fem el que ens ve de gust. A penes hi ha prohibicions ni terrenys acotats. Per què volem una cosa diferent? Vine Esperit Sant i ensenya’ns a viure.

Volem ser lliures i independents, i ens trobem cada vegada més sols. Necessitem viure i ens tanquem en el nostre petit món, de vegades tan avorrit. Necessitem sentir-nos estimats i no sabem crear contactes vius i amistosos. Al sexe li diem “amor” i al plaer “felicitat”, però qui saciarà la set? Vine Esperit Sant i ensenya’ns a estimar.

En la nostra vida ja no hi ha lloc per a Déu. La seva presència ha quedat reprimida o atrofiada dins nostre. Plens de sorolls per dins, ja no podem escoltar la seva veu. Bolcats en mil desitjos i sensacions, no encertem a percebre la seva proximitat. Sabem parlar amb tothom menys amb ell. Hem après a viure d’esquena al Misteri. Vine Esperit Sant i ensenya’ns a creure.

Creients i no creients, poc creients i descreguts, així peregrinem tots moltes vegades per la vida. En la festa cristiana de l’Esperit Sant, Jesús ens diu a tots el que un dia va dir als seus deixebles exhalant sobre ells el seu alè: “Rebeu l’Esperit Sant”. Aquest Esperit que sosté les nostres pobres vides i encoratja la nostra feble fe pot penetrar en nosaltres per camins que només ell coneix.

RECIBIDE O ESPÍRITO

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Aos poucos, imos aprendendo a vivir sen interioridade. Xa non necesitamos estar en contacto co mellor que hai dentro de nós. Chéganos con vivir entretidos. Contentámonos con funcionar sen alma e alimentarnos só de pan. Non queremos expornos a buscar a verdade. Ven Espírito Santo e libéranos do baleiro interior.

Xa sabemos vivir sen raíces e sen metas. Abóndanos con deixarnos programar desde fóra. Movémonos e axitámonos sen cesar, pero non sabemos o que queremos nin cara a onde imos. Estamos cada vez mellor informados, pero sentímonos máis perdidos do que nunca. Ven Espírito Santo e libéranos da desorientación.

Escasamente nos interesan xa as grandes cuestións da existencia. Non nos preocupa ficar sen luz para enfrontármonos á vida. Fixémonos máis escépticos e tamén máis fráxiles e inseguros. Queremos ser intelixentes e lúcidos. Por que non atopamos acougo e paz? Por que nos visita tanto a tristeza? Ven Espírito Santo e libéranos da escuridade interior.

Queremos vivir máis, vivir mellor, vivir máis tempo, pero … vivir que? Queremos sentirnos ben, sentirnos mellor, pero … sentir que? Buscamos gozar intensamente da vida, sacarlle o máximo zume, pero non nos contentamos só con pasalo ben. Facemos o que nos apetece. Xa case non fican prohibicións nin terreos vedados. Por que queremos algo diferente? Ven Espírito Santo e ensínanos a vivir.

Queremos ser libres e independentes, e atopámonos cada vez máis sos. Necesitamos vivir e encerrámonos no noso pequeno mundo, ás veces tan aburrido. Necesitamos sentirnos queridos e non sabemos crear contactos vivos e amigábeis. Ao sexo chamámoslle “amor” e ao pracer “felicidade”, pero … quen saciará a nosa sede? Ven Espírito Santo e ensínanos a amar.

Na nosa vida xa non hai sitio para Deus. A súa presenza ficou reprimida ou atrofiada dentro de nós. Cheos de ruídos por dentro, xa non podemos escoitar a súa voz. Envorcados en mil desexos e sensacións, non acertamos a percibir a súa proximidade. Sabemos falar con todos menos con el. Aprendemos a vivir de costas ao Misterio. Ven Espírito Santo e ensínanos a crer.

Crentes e non crentes, pouco crentes e malos crentes, así peregrinamos todos moitas veces pola vida. Na festa cristiá do Espírito Santo Xesús dinos a todos o que un día dixo aos seus discípulos exhalando sobre deles o seu alento: “Recibide o Espírito Santo”. Ese Espírito que sostén as nosas pobres vidas e alenta a nosa débil fe pode penetrar en nós por camiños que só el coñece.

¿Qué es la verdad?

Publicado: 25 abril, 2011 en REFLEXIONES
Etiquetas: , , ,

¿QUÉ ES LA VERDAD?
JOSEP CORNELLÀ I CANALS, cornella@comg.cat
GIRONA.

ECLESALIA, 25/04/11.- Aquella mañana del viernes, a Pilatos le habían arrancado de la cama demasiado pronto. Aquellos judíos le importunaban de nuevo con sus picapleitos. Deseaba, ardientemente, que el divino Tiberio lo relevara de aquella prefectura que tan poco gratificante le era. Ese viernes le pedían que juzgara y condenara a morir un campesino galileo debido a disquisiciones de su absurda religión. Un hombre que no conocía de nada, del que nunca había oído el menor comentario.

Pero lo que parecía un juicio de trámite, tomaba unas dimensiones insospechadas. Al día siguiente era la Pascua y los judíos estaban más enardecidos que nunca. Se iban congregando en la explanada y exigían la crucifixión. Y, de hecho, aquel hombre le producía una extraña inquietud. El interrogatorio no era fácil. Aquel hombre, con un semblante sereno e imperturbable, admitía tener una dignidad real en un reino utópico; afirmaba que había nacido para dar testimonio de la verdad, y proclamaba que todos los que son de la verdad escuchan su voz. Y Pilatos, con unos conocimientos filosóficos más bien escasos, se levantó de un salto, dando la impresión que acababa la escasa paciencia que le quedaba, y gritando: “¿Y qué es la verdad?”

La pregunta quedó, flotando, sin respuesta en el silencio del pretorio.

No fue hasta el siglo pasado cuando Van der Meersch osó responder a la pregunta del prefecto. “La verdad, Pilatos, es estar al lado de los pobres, los humildes y los que sufren”. Una respuesta válida para todos los tiempos; la verdad es estar al lado de aquellos que sufren y definen, desde su silencio y su sufrimiento, desde sus vidas prohibidas y negadas, cuáles son las verdades y las mentiras de la nuestra sociedad.

Y Pilatos, paradigma de tantos y tantos dictadores más o menos encubiertos de la historia, hizo oído sordo a la llamada de su conciencia para buscar la verdad.

La verdad es solidarizarse con los despreciados por la sociedad y con los que no reciben honores de nadie; con aquellos hombres y mujeres que, sencillamente, son un estorbo social. La verdad es mostrar interés por las injusticias, los sufrimientos, por las personas marginadas y condenadas a muerte. La verdad no tiene nada que ver con la hipocresía, aunque esté legitimada desde los poderes políticos y religiosos. Aquel galileo había mostrado, con su vida, una sensibilidad hacia las realidades humanas de su momento. Aquel galileo, de manera opuesta a Pilatos, buscaba, con la verdad, la promoción de la justicia y de la vida, la recuperación de los marginados y la liberación de los alienados. Aquel galileo, ante Pilatos, anunciaba un reino en que, lejos de los espectáculos mediáticos, los seres humanos pudieran vivir con libertad y fraternidad. Por eso, su frase más repetida había sido: “No tengáis miedo”.

Pilatos hizo torturar aquel hombre, y lo crucificaron. La verdad no le interesaba.

Hoy hay hombres y mujeres, pueblos enteros, que siguen crucificados y señalan, con toda la crudeza del mundo, aquella verdad que los nuevos Pilatos de nuestro siglo se niegan a conocer. Hombres y mujeres crucificados por la injusticia de este mundo que esperan que haya quien los baje de la cruz. Y es que el drama del Calvario es intemporal.

Vemos Pilatos hoy disfrazado de esta riqueza que toma niveles absolutos en unas minorías, mientras los pobres se hunden más en la pobreza. Es bueno recordar, hoy, aquellos que, por decir la verdad, siguieron el mismo camino que el campesino de Galilea.

Como fue Juan XXIII, quien al convocar el Concilio, abogaba por una Iglesia de los pobres para que fuera una Iglesia de todos.

Y como fue el caso de Monseñor Romero. Había denunciado los discursos oficiales vacíos que aún hoy abundan. Había dicho que, en nuestro entorno, falta la verdad y sobran los que tienen la pluma bien pagada y la palabra vendida. “Estamos en un mundo de mentiras donde nadie cree ya en nada” había dicho. Sus homilías recogían las vivencias y el dolor de su gente. La ignominia de tanta violencia la empujaba para encontrar la palabra oportuna para consolar, denunciar y hacer un llamamiento al arrepentimiento. Anunciando la verdad encontró la muerte.

Pero tras la muerte, la muerte ignominiosa como la sufrida por el galileo, sigue la luz de la Resurrección.

Vivir la semana santa no me sugiere ya otra cosa… Me cuesta asistir a Viacrucis o procesiones, sermones de las siete palabras y horas santas.

La semana santa no puede ser reliquia del pasado; debe ser un planteamiento de vida y de vida en abundancia.

Por ello, desde la búsqueda de la verdad, quiero apostar por una semana santa centrada en quienes ocupan hoy el lugar del tribunal del pretorio de Pilatos, una reflexión sobre la verdad en su sentido más profundo, y una esperanza activa y comprometida hacia la luz Pascual. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

A todos y todas os deseo una feliz y plena Pascua de Resurrección.

Josep

¿Toda, toda la verdad?

Publicado: 20 diciembre, 2010 en REFLEXIONES
Etiquetas: ,

¿TODA, TODA LA VERDAD?
KOLDO ALDAI, koldo@portaldorado.com
ARTAZA (NAVARRA). 

ECLESALIA, 20/12/10.- Veloces verdades se cuelan en titulares, cuando en el pasado apenas salían de la privacidad del salón. Nadie puede callar ya las revelaciones de Wikileaks. De momento ha conseguido 1.334 webs espejos a lo largo de todo el mundo. Al pinchar en la dirección de cada uno de esos espejos, todas saltan a la misma portada con el rostro sereno y a la vez desafiante del joven fundador del movimiento. La verdad corre rauda con los medios de nuestros días. Aflora antes de que siquiera la imaginemos. Nos desayunamos cada día con nuevas y rompedoras noticias ¿Pero qué haremos con tantas verdades juntas? ¿Dónde y cómo las colocaremos de forma que sólo contribuyan al bien y al progreso de la humanidad en su conjunto? Bienvenidas las verdades que socavan las dictaduras, que desnudan a los corruptos, que deshacen las falacias, que revelan la cruel cara de multinacionales farmaceúticas…, pero los éxitos en la revelación de muchas verdades, no eximen de prudencia en lo que a la difusión de otras respecta. Todas las verdades no necesariamente se han de ubicar en todo momento y circunstancia.

Ojalá la humanidad se encuentre preparada para encajar la información que diariamente nos proporcionan los cables diplomáticos de Wikileaks. ¿Estaremos listos para toda esta suerte de verdades, para hacer un adecuado uso de estas gigantescas filtraciones? ¿Tienen los políticos derecho a un marco de intimidad como el resto de los humanos, o deberían de manifestarse más sabios y cautos en cualquiera de las circunstancias? Afrontamos una serie de cuestiones poco imaginables hace bien poco tiempo. Las nuevas tecnologías de la información nos colocan ante dilemas poco comunes en el pasado.

La verdad no debería causar contratiempo, si estamos en condiciones de asumirla y hacer un positivo, regenerador, liberador… uso de ella. El que Assang y su gente hayan revelado la auténtica y oscura faz de la monarquía alauí, de Berlusconi, Putin, Chávez o de la empresa Pfizer, constituye un hecho evidentemente positivo, pero ¿era necesario poner el ventilador detrás de absolutamente toda la información que se ha difundido?

Está en cuestión la madurez de la humanidad para asumir estas verdades, sin que por ello se azucen rencores y se pongan en juego vidas humanas. El que Wikileaks haya facilitado una información fundamentalmente necesaria y esclarecedora, no quita que pueda haber material muy sensible que encuentre quizás mejor destino en las llamas. ¿Vale toda filtración aun a costa de relaciones humanas y diplomáticas cuidadosamente tejidas?

Nada justifica la feroz campaña que gobiernos y corporaciones libran contra estos modernos mensajeros. Conspiran en balde quienes desean controlar Internet. Tal como apunta Francisco G. Basterra en su alegato a favor de la prohibición de prohibir, el ciberespacio es la consagración de la transparencia y de la más ancha libertad y muestra de las enormes transformaciones que vivimos. Triunfa la comunidad en detrimento del deseo de control de los gobiernos y ello manifiesta un claro avance democratizador, ¿pero no será preciso también establecer algunas pautas en esta “infobatalla”? ¿Esta revancha planetaria contra el establishment en la que se han implicado legión de ciberactivistas tiene o no sus líneas rojas? ¿Esa “conciencia viva online” (movimiento Anonymus) que representa uno de los fenómenos más novedosos de nuestros días, este activismo que ya no camina las avenidas, puede manejar artillería digital de cualquier calibre? ¿Amén de sus aspectos emancipadores, no hay también cierta amenaza de caos tras esta revolución libertaria que se libra en las pantallas?

Julian Assang para nada merece los barrotes por poner alas a la verdad. Otro tema es el que le ocupa a la justicia sueca por sus supuestos abusos a dos mujeres. La vida es más incómoda para los déspotas y los opresores, merced a un ciberespacio cada vez más universal y Wikileaks ha tenido el acierto y valor de demostrarlo. Ahora bien, ¿conviene por ejemplo que el último cartucho de información con las claves más relevantes que cuidadosamente guarda el informático australiano, cual seguro de vida, se difunda? Arrojo más interrogantes que conclusiones sobre tan controvertidos temas. No sé si estaremos preparados para semejante ducha de verdades, para revelaciones de aún más alcance que las aireadas hasta ahora. ¿Tiemblan sólo los tiranos y los sin escrúpulos con los cables de Wikileaks o hay también políticos con algún grado de buena voluntad que se agitan al amanecer con cada nueva revelación?

Hay un balance eminentemente positivo en lo que respecta a estas revelaciones inesperadas. El despropósito y la falsedad salen a la luz en esta catarsis planetaria sin precedentes. Quienes mienten a la ciudadanía, abusan, alimentan explotación, odio, confrontación…; quienes privan de libertades y conculcan los derechos humanos, son con Wikileaks más débiles en su peligroso accionar, pero es preciso estar alertas con los eventuales regalos que ciertos cables pueden también facilitar a estas mismas tenebrosas fuerzas.

Hay puentes finamente construidos que se pueden dinamitar, hay vidas humanas que pueden correr más peligro. La prudencia y la oportunidad no podrán ser aspectos menores a la hora de administrar tanta carga de verdad. Que no se le escape al fundador de Wikileaks y equipo, a los medios que están ordenando, extrayendo y aireando la información, que determinadas verdades en manos de los enemigos de la libertad y de los derechos humanos pueden ser pólvora en bruto, capaz de hacer saltar odios y de desatar grandes olas de violencia.

Aún no ha parado la cascada de noticias sorpresa. Quizás el turrón nos coja intentando masticar no menos duras filtraciones. Que sirvan para conocernos un poco más en nuestros aciertos, en nuestros errores en cuanto raza humana, que sirvan para la mejora y para la enmienda, de ninguna forma para fortalecer trincheras y alentar batalla. De ella ya aprendimos lo suficiente, de ella sólo necesitamos curarnos. Bienvenidas las noticias que pueden contribuir a que el mundo sea un poco más libre, un poco más justo, pero que en medio de la orgía de verdades con fecha de caducidad, no olvidemos las noticias de y para la eternidad, por ejemplo el aniversario, que en breve celebramos, de la encarnación del más incondicional amor en un establo de Palestina. Las verdades no necesariamente tienen altares, pero seguramente sí tamaño, sí jerarquía. Que ese amor irrestricto sea motor y amparo de todas las verdades con las que seguiremos desayunándonos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).