Reconocimiento mútuo y compañía digna*

Publicado: 3 junio, 2005 en REFLEXIONES
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invitaciones-para-la-cena-de-la-empresaRECONOCIMIENTO MUTUO Y COMPAÑÍA DIGNA*
JUAN MASIÁ, jesuita, facultad de teología de la Universidad Pontificia de Comillas
MADRID.

ECLESALIA, 03/06/05.- “No conviene, dice el Señor, que los seres humanos vivan solos. Hagamos que se reconozcan mutuamente y se acompañen dignamente” (cf. Gen 2, 18).

Hoy la primera lectura es la boda de Sara y Tobías (Tob 7). Coincidencia, quizás menos oportuna, con un tema que está en la calle: matrimonio y familia. ¿Coincidencia inoportuna? Este texto de la Biblia se interpreta, a veces, de un modo “espiritualista y machista”. La lectura espiritualista menosprecia el deseo corporal mutuo de la pareja y se fija sólo en Sara y Tobías rezando antes de acostarse. La lectura machista acentúa la frase repetida: “se te da por mujer, según la Ley”, y cita el Génesis, leyendo: “la mujer, ayuda y auxiliar del varón”. Para el Concilio Vaticano II, el matrimonio es “mutua entrega” (GS, 48) y no mero contrato. En el Derecho Canónico, es “comunidad de vida y amor” (CIC, n.1604).

El P. Alonso Shökel explicaba la “ayuda adecuada”: no tratar a la otra persona como animal de carga o en relación de esclavitud. El P. Leon Dufour comenta: “una relación cara a cara, de reconocerse mutuamente al desnudo”. En la Carta sobre la vida (2001), los obispos japoneses dicen: “ayuda adecuada” significa “compañía digna”, acompañarse mutuamente. Esto vale para el varón y la mujer y para otras relaciones, de pareja o amistad, sea cual sea su orientación sexual. Se aplica también a las relaciones dentro de comunidades que viven con sentido su celibato. La imagen grotesca de los siete maridos de Sara, fallecidos la noche de bodas, vale como símbolo de posesividad, dominio o dependencia en relaciones humanas inmaduras.

¿De qué sirve discutir a favor o en contra de cierta legislación matrimonial, si no suprimimos las situaciones de maltrato en toda clase de relaciones? Sería incoherencia o hipocresía. En vez de manifestarnos a favor o en contra de un nombre, un trámite o una ceremonia, ¿no es más importante fomentar relaciones de reconocimiento mutuo? Ya sean relaciones de pareja, de amistad o de diversos tipos de comunidades, que sean de “compañía digna”: ayudarse mutuamente a crecer en una sociedad que integre amistad y justicia. Para aproximarnos a este ideal, en vez de manifestarnos con ruido, oremos juntos en silencio en esta eucaristía.

*Texto de la homilía del 2 de junio en la eucaristía de la comunidad universitaria.

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