Cambio de moneda

Publicado: 16 septiembre, 2005 en BIBLIA
El pasado 9 de septiembre, en el marco del XXV congreso de teología, Eclesalia participó en la primera reunión de grupos y colectivos cristianos de talante aperturista de la Iglesia católica española. Acudimos a la invitación que se nos había hecho. Después de las presentaciones de unas veinticinco personas, cristianas y cristianos representantes de casi todas las regiones y de varios colectivos de Iglesia, escuchamos con esperanza los planteamientos que fuimos haciendo en torno a la necesaria coordinación de sentires comunes presentes en numerosos grupos dispersos en nuestro país…
– – -> Sigue la información en ECLESALIA, 14/09/05.

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vidCAMBIO DE MONEDA
Mt 20, 1-16
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@wanadoo.es
MADRID.

ECLESALIA, 16/09/05.- El propietario de aquella viña tenía una extraña forma de organizar su empresa agrícola. Por lo que nos cuentan, no parecía importarle demasiado el dinero que invertía en mano de obra. La relación entre jornal y tiempo trabajado no se ajusta a los cánones empresariales del mundo que entendemos. Posiblemente, no había hecho ningún master en “Racionalización de Recursos Humanos”, “Índices de Productividad” o “Salarios Mínimos, Máximos Beneficios: Introducción a los Contratos-Basura”. Incomprensible su actitud: pagó a todos por igual sin valorar tiempo y trabajo realizado.

Este evangelio es piedra de choque. Nos introduce en un mundo de contradicción, nos revuelve y nos hace clamar por un reparto más equitativo, más justo. La medida del empresario trastoca los esquemas razonables del sistema económico en el que nos movemos que, cuando trata de dinero, no admite frivolidades.

Jesús comienza diciendo: “El reino de los cielos se parece…” y desde este primer momento hemos de esperar que los esquemas salten. Ya nada se parecerá a nada. Debemos prepararnos para las sorpresas y los cambios, porque “mis planes no son vuestros planes” (Is 55, 6-9) y la moneda de pago, tampoco.

Me serenó mucho la comprensión de este evangelio entendiendo que la moneda de curso legal en el reino de los cielos no tiene que ver con el vil dinero sino con el amor total.

El camino de cada persona es saberse hijo de Dios y comprometerse en las tareas del reino siendo este un camino de conocimiento que dura toda la vida. Unos tienen la suerte de comprenderlo al amanecer; otros, a media mañana, se dan cuenta de que están siendo llamados; y todavía al caer la tarde, unos cuantos más entienden que son enviados; por fin, al anochecer, todos recibirán el pago a su entrega, su esfuerzo y su confianza en Dios.

El amor de Dios no se fracciona como el dinero. El amor de Dios es total o no es. Paga sin importarle cuando se dieron cuenta de cómo ama Dios. En el amor de misericordioso de Dios están implícitas la justicia y la alegría.

Si salimos de nuestros esquemas y nos metemos en el esquema de Dios, no tendremos problema en entender la extraña manera de realizar los pagos, pues no desearemos nada que Él no desee con cualquiera de nuestros hermanos, estaremos alegres cuando, a media mañana o por la tarde, se vayan uniendo a las tareas del reino y reciban el único pago posible: su amor total.

 

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