ESTAMOS DE SCOUT
CÉSAR ROLLÁN SÁNCHEZ, eclesalia@eclesalia.net
GRIEBAL (HUESCA).

Después de pensarlo dos veces nos hemos venido de acampada. Estamos en Griébal, metidos en el Pirineo. Es un pueblo scout que les cedió el gobierno aragonés para su rehabilitación y alojamiento. Todos los grupos que se alojan por aquí dedican parte de su tiempo a construir el pueblo. Nosotros acompañamos al grupo de nuestro hijo mayor en labores de cocina y asistencia, así que estamos la familia al completo.

El pueblo y sus alrededores están lleno de grupos como el nuestro, de diferentes lugares y de diversos idiomas, pero todos ellos practican lo que llaman el scouting o escultismo, una fórmula en la que el movimiento scout narra lo que es y no es. Aquí tienen colgado su manifiesto a la entrada de la casa en la que residen los que vienen a trabajar en la construcción del pueblo.

El último de sus seis apartados, por cierto, el más extenso, afirma que el scouting es “una profunda experiencia espiritual”, lo que explica argumentando que “se tiene la vivencia concreta, experimental, experiencial, de los valores del Evangelio”. ¿En qué consiste esta vivencia? Conviene saber que muchos de los grupos scout desarrollan sus actividades en colegios religiosos y parroquias e incluso que una de sus ramas se denomina católica. Pues bien, esta forma de experimentar la buena noticia de Jesús es “el servicio a los demás como expresión del amor auténtico; el sentido de lo gratuito; el sentido del esfuerzo; encuentro y compañerismo; vida sencilla y austera; lo esencial antes que lo secundario; el asombro, la belleza, lo misterioso y lo trascendente. La corrección fraterna y el perdón. La plegaria y la celebración de encuentro con Dios, se realizan principalmente en el templo de la Naturaleza”.

El escultismo es una clara oportunidad de Dios en lo más grande que pudo hacer: la creación. Es una clara oportunidad de Jesús y su reino. Es una clara oportunidad de comunidad fraterna, asamblea de hermanas y hermanos.

En estos días estamos experimentando todo lo que se dice en el papel. Creo que es necesario dar fe de lo bueno que pasa en este mundo nuestro, donde los seres humanos buscamos estar de la mejor manera posible. Creo que es necesario dar a conocer maneras de estar, salpicadas de Dios. Aquí estamos jóvenes y no tan jóvenes, sin las comodidades cotidianas, sintiendo un mismo espíritu que nos lleva a cuidarnos, a ayudarnos y a caminar juntos.

Esto de construir el pueblo no deja de ser una parábola auténtica de la construcción del reino, y si no, solo hay que venir a Griébal con espíritu scout para darse cuenta de ello.

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