Tengo una pregunta para usted, monseñor

Publicado: 13 marzo, 2012 en DENUNCIA / ANUNCIO
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TENGO UNA PREGUNTA PARA USTED, MONSEÑOR
A Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid
PILAR SÁNCHEZ LÓPEZ, catequista, snchezlpezpilar@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 13/03/12.- Querido Monseñor: Con motivo de su próxima visita a nuestra parroquia Ntra. Sra. de las Rosas de Madrid, y teniendo en cuenta que usted es nuestro pastor que viene entre otras cosas a escuchar nuestras inquietudes, quisiera manifestarle alguna de las muchas preguntas que me van surgiendo en esta andadura de cristiana de a pie. Ya sé que mis preguntas no tendrán cabida en ningún foro y que además, usted no las leerá; pero para mí es importante que sepa que a muchos cristianos nos inquietan algunas cosas que observamos estupefactos y confundidos.

Podría plantearle al menos diez o doce preguntas, pero en Eclesalia han sido muy condescendientes conmigo al publicarme estas líneas y probablemente no me permitirían todo el espacio que yo necesito.

En este difícil tiempo de crisis económica, en la que quienes los más desfavorecidos, los favoritos de Jesús, están siendo precisamente los más atacados por ella; en esta difícil situación, me preocupa mucho que la reforma laboral recién aprobada en nuestro país cargue de nuevo la mano en ellos. Al igual que a mí, este tema le preocupa a muchos cristianos y así lo hicieron saber HOAC y JOC en un comunicado en el que, entre otras muchas cosas afirmaban que:

“Como Iglesia en el mundo obrero, en las actuales circunstancias, pedimos a las autoridades políticas, a los agentes sociales y económicos, al conjunto de los trabajadores y de la sociedad, y especialmente a los cristianos y cristianas, que caminemos juntos, con la intención de eliminar las causas que han generado esta crisis económica y, al mismo tiempo, superemos las estructuras económicas y sociales injustas que tanto sufrimiento, deshumanización y pobreza están provocando a las personas”.

Nada me pareció más cercano al evangelio que este comunicado. Sin embargo algo no le debió sonar bien a nuestro arzobispo cuando inmediatamente desautorizó el manifiesto e indicó que “Nuestra Diócesis no se identifica con el contenido de dicho Documento, ni se hace responsable del mismo, considerando improcedente su difusión.

La verdad, monseñor, me sorprende la prisa en desmarcarse de todo lo que venga a parecer política, incluso cuando tenga que ver con la doctrina social de la iglesia; cuando en otras ocasiones son ustedes los que no tienen reparo en juzgar, opinar, condenar o incluso “excomulgar” o por el contrario, aprobar, alentar y animar en otras posturas más afines.

¿Por qué algunos temas les parecen políticos y otros morales? ¿No deberíamos tener siempre como único rasero el evangelio a la hora de juzgar? ¿No deberíamos predicar el evangelio del amor y la misericordia en lugar de juzgar, condenar (Lc 6, 36-38), e incluso insultar, actitudes, comportamientos, palabras, posturas, opciones de vida…? ¿No deberíamos acoger sin preguntar, sin juzgar al que se nos acerca (Jn 4, 1-42), en lugar de cerrar puertas y condenar comportamientos? ¿No deberíamos afanarnos en la construcción del Reino que quiso Jesús (Mc 1, 14-15)? ¿Un reino que sana, que ama, que perdona, que construye desde la justicia y no desde la cerrazón?

Permítame monseñor que termine, pero la realidad es que cada vez que oigo manifestaciones de muchos de mis pastores obispos me echo a temblar, porque lejos de alentarme en la fe, me escandalizan (Mc 9, 47-48); lejos de acercarme a la iglesia, me acercan al evangelio de Jesús, que no siempre es lo mismo.

Como le decía al principio, tendría muchas, muchas más preguntas que hacerle, pero es difícil encontrar un foro como el suyo para plantearlas. A ustedes se les oye mucho, pero créame hay unos cuantos o quizá muchos creyentes, que se hacen estas preguntas, simplemente porque lo que de verdad les interroga en su vida es el evangelio de Jesús.

Esta mañana en mi oración (yo soy una mujer de fe y de oración), leía: “Por los que no tienen trabajo y sufren las consecuencias de la crisis económica, para que sean sostenidos por su fe en Dios, quien nunca abandona a sus hijos”

Y pensé, quizá también los cristianos tengamos que hacer algo para cambiar esta situación en lugar de sólo esperar a que los parados se sostengan por su fe (Mc 6, 30-44).

Le agradezco su atención, querido hermano en la fe, son pocos los foros en los que se nos escucha, pero no por eso mi necesidad de ser escuchada es menor.

Que Dios le bendiga en su tarea.

PD: Casi se me olvidaba otra pregunta urgente, monseñor, que me planteo como catequista de niños (a título personal, por supuesto, no como representante de ningún grupo): ¿Por qué si el 99 % de las catequistas son mujeres, el 99 % de los delegados de catequesis son varones? No tema, el tema de la mujer lo voy a dejar para su próxima visita a nuestra parroquia, en la que seguramente… estaremos todavía en un barracón. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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