Confianza en Dios

Publicado: 19 abril, 2012 en REFLEXIONES
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CONFIANZA EN DIOS
Una reflexión para el Sábado Santo
MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ, mgonzalezg@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 19/04/12.- El pasado 19 de noviembre a las 11 de la mañana 4 jóvenes se dirigían en coche a la biblioteca. Iban a aprovechar la mañana del sábado para estudiar cuando a mitad de camino perdieron el control del vehículo y tras atravesar la mediana de la calle chocaron de frente con un todoterreno. Las consecuencias del accidente fueron dramáticas: José Luis y Antonio, los más mayores con 19 y 20 años  respectivamente, fallecieron en el acto. Los otros dos, Diego y Covadonga, sufrieron traumatismos de una gravedad extrema pero no murieron y pudieron ser trasladados al Hospital La Paz donde ingresaron en estado crítico.

La noticia produjo un impacto tremendo en el colegio y parroquia Santa María La Blanca en Montecarmelo a donde pertenecían Jose Luis -uno de los fallecidos- y Covadonga, la más grave de los dos supervivientes y que en el momento del accidente tenía 16 años.

Este dramático suceso desencadenó un extraordinario movimiento de oración. A diferencia de otros casos, en que lo normal es escuchar mensajes de condolencia, de rabia, y acusaciones contra Dios, en esta ocasión se generó un “tsunami” de oración. A través de los nuevos sistemas de comunicación como el correo electrónico o Twiter, llovían los mensajes pidiendo y ofreciendo oración y sacrificios por estos chicos y sus familias. En apenas diez horas, el perfil de Covadonga en Twitter, @aupacova, consiguió más de 5.500 seguidores. Desde todos los puntos de España y desde lugares tan lejanos como EE.UU, Canadá, Brasil, Chile, Rusia, México, El Salvador o Suecia, miles de jóvenes del mundo se unieron para ofrecer sus horas de estudio, su oración y sus sacrificios por  ella. Peregrinos de la JMJ procedentes de Hong Kong, Manila, Sao Paulo, y Nueva York, que se habían alojado en el barrio de Covadonga y que incluso pudieron conocerla, rezaron por ella demostrando una vez más como la Iglesia puede ser la casa de todos, donde las lágrimas son enjugadas y los sufrimientos y esperanzas compartidos.

Sin embargo, el testimonio que más mueve el corazón es el de la familia de Cova que ha dado una verdadera lección de fortaleza y de confianza en Dios, siendo un ejemplo extraordinario para todos sus amigos y conocidos, en la Parroquia, en el Hospital, y a través de las nuevas tecnologías, en el mundo entero. Parte de ese testimonio, los correos y mensajes que enviaba Francisco -el padre de Cova-, se pueden consultar en la página web de la parroquia y se ofrecen aquí a continuación como motivo de reflexión acerca del sentido que pueden tener el sufrimiento extremo, la Cruz, la esperanza o la confianza en Dios.

1. “Los aparatos que pudimos colocar anteayer han mostrado esta mañana que, además de los hematomas del cráneo, el cerebro de Cova había sufrido golpes fuertes contra las paredes interiores del cráneo. Tiene dentro hemorragias. Y ese ha sido el tema médico del día. Los alucinantes médicos de La Paz nos han planteado esta mañana que si renunciamos a una parte podemos mejorar las posibilidades de ganar el todo. Y lo hemos hecho. Cova tiene una naturaleza tan fieramente luchadora que ha aguantado oooootra cirugía más. Esta tarde, mientras algún centenar de corazones limpios y generosos la empujaban desde la capilla del hospital en presencia de su Creador, Cova ha cedido su pierna derecha en beneficio de su propia vida. En cuanto se despierte nos va a decir un par de palabras, seguro. Ya se lo explicaremos. Se admiten ideas. Y eso es lo esencial: que se va a despertar. Lo sabemos ya todos. Hay un chaval inglés (Tom) que tiene una farmacia a las afueras de Londres y que conoció a Cova en la gigantesca JMJ, que hoy anunciaba en un chat que está ahorrando para volver a Madrid para verla, y rezar con ella. En Helsinki ha habido esta mañana una Misa por ella, y en Carolina del Norte. Y ayer la Parroquia Edith Stein tuvo problemas para acoger a aproximadamente 1.000 chavales que acudieron a rezar por nuestra Cova. Y muchas más noticias que nos han llegado, y que hablan de amor, de limpieza interior, de lealtad, de fe. Aquí tratamos de corresponder (lo poco que se puede ante semejante alarde de amor) con las dos únicas monedas que nos quedan: con esperanza y con trabajo. Cova sigue estable tras el arreón de hoy. Sigue en grave peligro. Necesita más ayuda, más presión ante el Señor. Un sabio llamado Antonio me lo ha metido en la cabeza esta misma mañana: vemos el tapiz por detrás y por eso nos parece a veces absurdo. Quien dude de la bondad de Dios por estas cosas, que me lo diga y le reenvío el texto de Antonio para que se venga al grupo de los que estamos ya en la Esperanza real. Diego ha evolucionado muy bien. Los padres de Semprún y Toni nos acompañan. No sabemos qué querrá el Señor de nosotros, después de todo. Pero estamos seguros de que le gustará que seamos leales a lo que vaya mandando. Confiemos en el Jefe. Como hemos concluido esta tarde en el hall de La Paz, queremos una Cova feliz antes que una Cova entera. Que Dios nos bendiga. Mis hijas dicen gracias a todos. Yo ya no digo nada. Creo que necesito escuchar. Dios mío, ayúdanos. Y si puedes, frena un poco, joé. Bueno, lo que tu veas. Al fin y al cabo eres quien sabe lo que realmente interesa”.

2. “Pensábamos que hoy dilucidaríamos la cuestión de la muy maltrecha pierna derecha de Cova. Pero hemos tenido que aparcarlo porque ha aparecido una prioridad diferente: la información que vamos teniendo sobre la cabecita de nuestra Cova arroja la existencia de varios hematomas que incrementan la tensión o presión (no recuerdo bien como se llama) intracraneal. Es consecuencia lógica de las masivas transfusiones y de la enorme movida de órganos internos con las que el sábado salvaron su vida estos benditos médicos. Intentamos conjurar la amenaza de esos hematomas dejándola tan quieta como es posible. Jesús Lázaro, nuestro ángel de la guarda hospitalario, lo explica muy bien. Sería magnífico que esos malditos hematomas se fuesen fulminando, lo cual es perfectamente posible. Si les da por crecer, el problema sería realmente muy serio. Pero eso no va a suceder. Sorprendentemente Cova esta fuerte y las constantes son buenas. Es una estabilidad precaria porque fluctúa ante mil posibles disturbios que son en buena medida ingobernables. Pero hoy estamos bien en esa importante faceta. Mientras José Miguel emprendía un viaje para unos días, nos hemos enterado de que en Calcuta han rezado por Cova las monjas de la Madre Teresa. Y en Chicago han organizado una misa. Y en la selva de Bangla Desh hay decenas de críos pidiendo por ella en idioma bengalí. Y rosarios y exposiciones del Santísimo en las parroquias de estos andurriales. En el cole Santa Maria la Blanca hemos tenido una misa por los Semprún y Toni (lo de la gente de nuestro Cole daría para una enciclopedia de la solidaridad, del cariño, de la altura moral). Total, que en casa tenemos más esperanza, más Paz, más ayuda que nunca. A ratos se hacen cuesta arriba las cosas, pero vuestra ayuda, vuestras oraciones y las tortillas que nos hace Anunciada consiguen que enseguida nos enderecemos hacia lo esencial. Diego está mejorando. Los padres de Toni han rezado con nosotros y con Yolanda y Laureano. Los Semprún son un ejemplo vivo del que un día hay que hablar despacio. Guille, Víctor, Gabi, Gon, NicoWall y muchos otros amigos apoyan a nuestras hijas con tanta generosidad. Os suplicamos más oraciones. Por favor, por el amor de Dios, que nos hacen mucha falta. Que Cova tire p’adelante y bien. Y Diego. Y que todos nosotros comprendamos bien esta nueva dimensión del concepto “problema”. Que Dios nos bendiga. Gracias, amigos. El Señor os ha puesto cerca de nosotros por algo. Disculpad lo pedigüeños que estamos. Es que queremos mucho a Cova. Mucho, mucho, mucho. Y os necesitamos para convencer al Señor de un par de asuntos. Gracias, amigos. Gracias, gracias, gracias.”

3. “No es por nada, pero la nariz de Cova es una rara muestra de perfección, por cierto muy envidiada. Pues continúa igual de perfecta. ¡Estaba de guapa ella esta tarde en su cama de la UCI! Porque, para quienes no la conozcáis, Cova es una de las chicas más bonitas y pretendidas. Y no es pasión de padre. Si logramos mantener en los actuales valores algunos índices de su cuerpecito durante un par de días más, quizá nos atrevamos a explorar el cerebro. Con esa info podríamos evaluar en parte los daños y emprender la estrategia más adecuada. Además, parece que el tipo de golpe que recibieron los chicos el sábado produce por naturaleza, al cabo de unos días, una especie de hinchazón en el interior, que ya está comenzando dentro de Cova. Esos engordes parciales y desordenados pueden desplazar los órganos, estorbar la circulación… La fetén consistiría en que, ya que por narices viene la hinchazón, siga un itinerario oportuno. Que no nos toque donde peor estamos, que no produzca atascos vasculares y así. lo puñetero es que, de nuevo, se trata de un fenómeno natural que es imprevisible y en escasa medida controlable. Vamos, que ni el talento ni la maravillosa delicadeza de nuestra nueva “jefa” Cruz podría gobernarlo. Haría falta el otro Jefe, ese que, lo confieso, me recuerda cada vez más a mi padre: que si esto no, que si eso tampoco, que no te conviene, que no y que no y ya está… Lo malo (¿malo?) es que, visto hoy, él tenía razón siempre. Bueno, casi siempre. Lo cual me devuelve a la casilla de salida, o sea, a la meditación que Luis José Lezama nos ha enviado esta mañana a María y a mi para que la mojásemos en el colacao: el mero afán que solemos tener de explicárnoslo todo y medirlo y cuadricularlo, olvidando a veces (muchas veces) que Hoy es Hoy, y ya está. Eso me ha llevado al Padrenuestro, cuyo texto no contiene ninguna forma verbal en pasado. Mi padre solía llevar razón cuando nos limitaba. Mi Padre, por tanto, tiene sus razones para habernos metido en esta locura de dolor. Vale. Pero no a Cova. Y ahí llegaron, hace apenas un par de horas, Mario y los Lamana. Los Lamana han tenido la desvergüenza de comenzar una carta dirigida a nosotros con un intolerable “te felicito”. Lo peor es que, unas líneas más abajo, demostraban estar en lo cierto. Nos ha costado algunas lágrimas aceptarlo, pero es cierto lo que dicen. La predilección de Dios sigue códigos propios, y claro, a ver qué le puedo yo espetar sobre la inocencia de mi hija a quien sacrificó por mi nada menos que a su Hijo, ¡y por ella! Es jodido, tanto como real. Mario, en su línea, me ha dibujado el futuro. El futuro de Cova. La felicidad de mi niña no es proporcional al número de sus extremidades. Pero muy probablemente su fortaleza,  su integridad, su capacidad de comprender y hacer el bien acabe yendo en proporción inversa a aquella cifra. Ha esgrimido ejemplos. Y ha dibujado un porvenir salteado de tecnología, entrenamiento, rehabilitaciones. Me ha inoculado codicia por la lucha de después. El talento aplicado a la calidad de vida de Cova. Diego va de bien en mejor, aunque hemos de seguir rezando mucho porque estas cosas tan gordas son imprevisibles. José Luis y Toni siguen dando muestras de su capacidad de liderazgo, ahora aún más eficiente desde la Casa del Padre. Como ya os tengo hartos de pediros oraciones para ellos y para Cova, esta noche no insistiré. A cambio, os desafío a que repitáis de corazón (de corazón pero de verdad) unos versos de Pemán que -os lo confieso- yo no logro asumir todavía en toda la profundidad que exigiría mi coherencia cristiana:

Por tu bondad y tu amor

porque lo mandas y quieres

porque es tuyo mi dolor

bendita sea, Señor,

la mano con que me hieres”.

4. “Hace ya día y medio largo que una infección estorba la precaria recuperación de Cova. Con las noticias buenas del Tac (mejor el cerebro, etc) y tras la pequeña operación del viernes, mi niña mantuvo las constantes vitales y parecía ir ganando fortaleza. Pero claro, llega un momento en que, fracasados los pugnaces intentos de remediar la infección con productos químicos, hay que emprender acciones más radicales. Localizar causas y focos para destruir sus efectos es ahora vital. E incluso urgente. De modo que mañana temprano regresará Cova al quirófano. Buscarán, encontrarán, trabajarán, remediarán. No es cosa fácil. Covita tampoco es que esté ahora como un roble. Son muchas las circunstancias puñeteras que rodearán la intervención. El riesgo es significativo. Frente a ese panorama, se divisan algunos elementos buenos que son capaces de aplastar a los malos. En segundo lugar, la proverbial calidad técnica de la gente que va a intervenir en la operación. Se trata de personas cuya singular pericia se acompaña con un envidiable afán por realizar un buen trabajo. Son vocacionales. Acostumbrados a superar las dificultades. Saben que estamos con ellos a tope y que nuestra confianza rebasa cualquier medida. En tercer lugar, y lo digo con la más orgullosa humildad, son miles (sí, miles) los corazones que se han vuelto hacia Cova y la acompañan en este jodido calvario que está recorriendo. Y en primer lugar, la voluntad de Dios. Al final, es el Jefe de los equipos y de todos nosotros. Tiene el poder y lo administra sabiamente. Mi padre decía que Él aprecia, incluso por encima de las meras prácticas de piedad, el trabajo bien hecho. Si estaba en lo cierto, entre la acojonante calidad de los médicos y demás protagonistas, y los cientos de miles (sí, cientos de miles) de horas de estudio y trabajo que le llevamos ofrecidas por Cova, creo que lo tendrá bastante clarito. La esperanza que incluso ahora me desborda el corazón, la  disciplina bienhumorada con la que en casa estamos viviendo esta aventura … son indicios, en mi opinión, de que el Jefe se va a portar. Aquí impera la absoluta certeza de que todos estos sufrimientos tienen una finalidad. Los combatimos porque son perversos. Y al mismo tiempo tratamos de utilizarlos, mientras persisten, para crecer por dentro, ganar en comprensión, tomar nuevas lecciones acerca de conceptos como “desgracia” o “problema”. Además, entre todos habéis conseguido que, junto al dolor indescriptible, curse en mi corazón una especie de paz interior cuya procedencia ignoro. Creo que María ha llegado más lejos. Como siempre. La profundidad de su fe es inconcebible. Las hermanas de Cova han experimentado que se puede llorar de vez en cuando sin perder la sonrisa habitual. Y que el cumplimiento de sus obligaciones (entre las que destacan el estudio y el buen humor) es compatible con los sartenazos que les han caído encima. No hay miedo, sino incertidumbre. La tristeza no conduce necesariamente al abatimiento. Decirle a Dios “hágase tu voluntad” no tiene nada que ver con el conformismo. La oración rebelde es tan santa o útil como la de toda la vida. O más. Las negociaciones con el Jefe son absolutamente naturales. El buen humor es parte esencial de la reacción cristiana ante la contrariedad. Las caras de vinagre y las palabras cobardes sólo consiguen replicarse unas a otras en un sonsonete necio de mediocridad timorata. No nos sale de las narices estropear lo que tenemos. Pase lo que pase. Jefe, no hace falta que te recuerde la intensidad de mi súplica. La has oído de sobra. Ahora deberías escucharla. Te aconsejo que nos hagas caso. También sería mejor para ti. Te conviene. No es un juego de suma cero. Aunque tienes la ventaja de que hagas lo que hagas no nos vas a perder. Vale. No os podéis imaginar lo guapa que estaba Cova esta tarde. Y desde luego es imposible que os transmita la intensidad del agradecimiento que sentimos hacia tantísima gente buena que nos ayuda. No os podéis hacer una idea de lo fuerte que os estoy abrazando”.

5. “Alguien le ha plantado un beso a Cova muy de mañana. Qué bien nos sentimos con ese regalo del cielo. Y qué bien se debe sentir Cova con su octava. Otro susto: que la llevamos de nuevo al quirófano. De verdad, es que no paramos. Era cosa de poco, pero había que hacerlo bien. Nacho le ha puesto un chisme en la vena para que un trombo malencarado no tuerza lo que venimos enderezando. A pesar de ser madridista, es un enorme cirujano que explica las cosas …. y se le entiende!!. Lo bueno es que nos hemos percatado de la amenaza del trombo precisamente porque hemos podido hacer la exploración del cerebro que llevamos unos días pretendiendo. Y claro, al ver a semejante enemigo le hemos derrotado antes de seguir mirando. Ya podemos iniciar el análisis de la cabecita de mi niña. Bien. Dios mío, lo que queremos es que siga con nosotros. Vamos a hacerla inmensamente feliz en cualquier caso, de modo que hoy (hoy) no te pido más que eso. Ya hablaremos mas adelante. Por cierto, que los amigos que han estado con ella por la tarde han rechazado mis magníficas propuestas musicales. Así que el iPod de Nico (que me ha traído la merienda) ha estado todo el rato expeliendo unos sonidos como mínimo discutibles. Pero bueno, hija, si a ti te gusta yo me callo. De momento. Diego avanza. Es un ciclón, como sus padres. Fiebrecillas le van a echar a él, que ha gestionado una filigrana cordial con gallardía de primerísima! Con José Luis Semprún. Estaban los chavales emocionados. Y yo. Lezama ha hablado en honesto. En la iglesia deberíamos hacerlo siempre así. Siempre. Me he quedado con que encontrar respuestas válidas no tiene porqué ser mejor que elaborar preguntas interesantes. Y no es un juego de palabras. Julia brillante en su mix de pasión, realismo y buen humor. De los abrazos no me queda resuello para hablar. Llevamos unos días prodigándolos. Me he acordado de aquella canción preciosa (o sea chicos, carca) que se preguntaba “donde van los besos que no damos? Donde va un abrazo si no llegas nunca a darlo?”. Es que en un abrazo no te defiendes. Te muestras, te abres, te das. Sin miedo al amor. Porque confías. La familia Semprún es especial. Ya hablaremos de eso. Me han visto llorar las niñas. Y Víctor. Y ayer Chechu y el Guti. Me he quedado, de la misa, con unas palabras que, manda huevos, habré escuchado miles de veces y hasta hoy no las había pillado. Son esperanzadoras. Son, por tanto, nuestras, de casa. Son humildes y, de estar en lo cierto, habría que sacarles el zumo, que pinta sabroso: “Señor: no soy digno de que entres en mi casa; pero una palabra tuya bastará para sanarme”. Venga, Jefe, habla. Di. Porfa. Ya. Ahora”.

6. ORACIÓN POR COVA

Señor, vengo ante Ti poniendo mi confianza en tu misericordia y amor. Vengo ante ti con fe en tu promesa que tu das aquello que pida en Tu Nombre si es lo que más conviene para nuestras almas.

Señor cura a Cova de todos los traumatismos, toca a Cova con Tu mano poderosa en todas las áreas de su cuerpo que más necesitan de sanación. Permite que el calor de Tu Espíritu penetre en todas las células, en todos los tejidos, y en todos los nervios de su cuerpo herido. Reemplaza esos tejidos enfermos con salud. Llévate de su cuerpo todo aquello que no sea vida, limpia toda infección, quita toda inflamación, deja que fluya la vida por su sangre, que el aire vital la restaure por dentro, y reconstruye todas sus zonas heridas.

Fortalece su cuerpo, su mente, sus emociones, su espíritu; y con el mismo poder con que la creaste, sánala y revitalízala, Señor.

A nosotros Señor daños la gracia de aceptar este dolor con paciencia. Déjanos ver desde la fe Tu mano salvadora, como Tu nos sostienes y nos llevas.

Y cuando Cova esté sana, que sea testimonio de Tu poder y Tu gracia, de Tu infinita misericordia, y que pueda servirte y alabarte el resto de su vida, Amén.

7. “Madrid, 8 de marzo de 2012.

Ufff. Esta tarde Cova se ha instalado en la habitación 411 de la planta cuarta. Justo al lado de nuestra Uci. Es una zona especialita en la que los Equipos y los medios son específicos para recuperaciones como la nuestra. Visitas con horario de 3 ó 4 horas, súper-cualificación, en fin, otro mundo. Pero los mismos médicos y enfermeras y tal. Pulmón, riñones, hígado, diafragma, corazón… se comportan como es debido. La sangre fluye guay. El estómago se empieza a reencontrar con la alimentación casi normal, pero despacito. La boca, pendiente de múltiples arreglos eslavianos, funciona. Lo craneal seguramente no requiera quirófano. La pierna pequeña va muy muy bien. Parece que podrá recibir una buena prótesis. Más me vale, porque he asegurado a Cova que, si trabajamos mucho y duro y juntos, podrá hacer lo que hacía antes. Y estar preciosa en minifalda. Brazo izquierdo mejor. Y la mano más despacio pero hacia arriba. La pierna izquierda ha progresado muchísimo. Sobre todo la articulación de la rodilla y los heridones e injertos. Pero el pie va muy leeeeento. Bueno, tiempo hay. Y ganas. Y medios.

Habla normalmente. Recuerda todo lo imaginable, excepto la temporada previa al accidente. Bromea, imagina, narra, ubica, comprende. Tiene una actitud sorprendentemente bienhumorada. A veces creo que en parte es consecuencia de la abundantisima droga que ha ingerido. Porque de pronto te suelta algunas frases realmente curiosas… Se emociona con facilidad ante un amigo, un detalle de alguien, una buena noticia (incluso con el pañolón del Atleti que trajeron los Ayusos). Los daños cerebrales, por tanto, no parecen ser importantes. Aunque debemos esperar más tiempo para estar seguros. Es cosa delicada. Lo trabajan los neuros y Ainhoa, nuestra deliciosa psiquiatra (que me receta cosas a mi, joder). Aunque en realidad las 30 enfermeras implicadas vienen haciendo una acojonante tarea emocional con Cova. Es verdaderamente admirable la ternura exigente que emplean. Como amigas. Ya sabe que tuvo un accidente. Sólo eso. Aún no ha querido ella indagar más. Y parece que conviene sujetarse a su ritmo. Van a ser unas conversaciones complicaditas. Que Dios nos ayude. Y a ella más. Ayuda. He descubierto tantas cosas en estos 111 días! Quizá el factor común de todas ellas sea la noción de “ayuda”. Me decía esta tarde Antonio el sabio que nos la han devuelto. A la vida. Y lleva razón. Nos la ha “devuelto” el Jefe, su verdadero padre, el nuestro. Nos la ha devuelto la gente de La Paz (por cierto, y del Samur, joder qué hombres). Las manos de quienes en aquellas primeras horas sacaron vida de donde no la había, nos la han devuelto. La vida Porque es que casi no la había. Dios mío, estaba mi Cova tan… Bueno, nuestra Cova. Y las lagrimas científicas de Cruz. Y la emocionada sabiduría de Pepa. Y y y y y. Y la lealtad de nuestro Semprun. Y la oración y el trabajo de tantos amigos y de tantos desconocidos. Nos la han devuelto, nos la habéis devuelto. Nos la ha devuelto. A Cova. Habéis, hemos, sacado vida de donde no la había. A base de ayuda. A base de corazón, empezando y terminando por el de Jesús, en vos confio, no os podéis imaginar hasta qué punto confío.

Ayuda a veces inesperada. Ayuda a veces sacrificada, sé que muy sacrificada. Ayuda de cosas, ayuda de por dentro, ayuda de risas, ayuda de hombros y de besos y de mala leche y de risas. Ayuda. Joder, no sabia que el mundo albergase tal potencia de ayuda.

Él lo ha hecho. Es obvio. Pero a través de vosotros. Os juro que voy a aprender a querer. Que trataremos de llegar a merecer un poco de lo que nos habéis regalado. Que abrazaremos ya siempre de otro modo. Que hemos aprendido. Que Cova va a vivir una vida bonita. Y va a servir. Y va a reír.

Y va a empujar hacia lo bueno. Y va a seguir ayudando. Os lo juro. Gracias, amigos.

Gracias. Gracias, Dios mío. Dios mío. Dios mío.” (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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