SOMOS Y VIVIMOS
Solidaridad + denuncia = justicia
CÉSAR ROLLÁN SÁNCHEZ, eclesalia@eclesalia.net
MADRID.

ECLESALIA, 31/05/12.- En estos tiempos de tormentas, los rayos y truenos son constantes. Los medios de comunicación nos lanzan a diario noticias sobre economía en torno a decisiones, cambios y recortes de lo más variado. Me cuesta asimilar tanta información, entender cada argumentación y lo que es más importante, mantener la confianza en las instituciones que hablan y hablan y luego se desdicen y cambian sus compromisos cuando no es que, directamente, mienten. Como ciudadano asumo que tengo que implicarme en la política más allá de las votaciones electorales. Como cristiano no dejo de procurar construir el reino de Dios y su justicia.

En estos pensamientos estaba yo el otro día cuando me llegó la información de la campaña “Somos” (somosasi.org). La primera impresión fue muy positiva. Según cuentan “Hemos realizado una investigación dirigida por Elsa Punset, directora del Laboratorio de Aprendizaje Social y Emocional de la Universidad Camilo José Cela. Una encuesta online destinada a los colaboradores de ONG de nuestro país. Y gracias a más de 23.000 respuestas de personas comprometidas, en este estudio hemos verificado la siguiente teoría: ‘Los humanos ayudamos porque somos capaces de sentir y de ponernos en la piel de los demás. Y ayudar genera una gran felicidad, personal y colectiva’”. Hasta aquí nada que objetar, al contrario, la teoría me parece de lo más sensata y evidente. Las capacidades de los seres humanos son múltiples y variadas y todas las que catalogamos como éticas, propias de nuestro ser humano, generan felicidad.

¿Quién organiza? Pues la Asociación Española de Fundraising (aefundraising.org), un organismo que no conocía y del que descubrí que “es una organización no lucrativa cuya misión es el desarrollo de la filantropía y la captación de fondos en España”. Según cuentan tratan de elaborar “criterios éticos en la práctica de la captación de fondos para asegurar la confianza de los donantes potenciales en el sector no lucrativo”. Muy bien y totalmente de acuerdo con el desarrollo de la filantropía. Entre los asociados se encuentra Cáritas, Manos Unidas, Fundación Vicente Ferrer, Entreculturas o Intermón y también Cruz Roja, Greenpeace, Unicef o Amnistía Internacional entre otras; a todas ellas el prestigio les precede al igual que el éxito de sus acciones solidarias.

Según apuntan en el código de conducta de “Fundraising” en España: “Entendiendo que la captación de fondos no es un concepto que se refiera exclusivamente a términos relacionados con ingresos dinerarios, sino a la construcción de relaciones y al fomento de valores, a la mejora de la calidad de vida de las personas y al cambio social, los fundraisers nos esforzamos en realizar nuestra labor con responsabilidad, transparencia y eficacia de manera que nos permita avanzar en el propósito de asegurar la confianza pública en el sector no lucrativo y su desarrollo”. La coherencia teórica es total, no solo les preocupa la recaudación de fondos sino que además se proponen el “fomento de valores”, la “mejora de la calidad de vida de las personas” y el “cambio social”.

Muy bien pero, entonces, ¿cómo pueden permitir que figure entre los patrocinadores de la campaña “Somos” una empresa que participa en el “negocio de las armas”? “El viernes 30 de Marzo en Santander, SETEM, el Centro Delàs de Estudios por la Paz de Justícia i Pau y el Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG), representantes de la Campaña “Banco Santander sin armas”, y una representante del Movimiento de Afectados por las Represas en Brasil (MAB) intervinieron durante la Junta de Accionistas del Banco Santander para denunciar las prácticas nada éticas de esta entidad debido a su relación con el negocio de las armas y a su responsabilidad por los daños sociales y medioambientales causados en la amazonía brasileña” (bancosantandersinarmas.org).

Entiendo que es muy difícil controlar a todas las instituciones que quieren participar en algo con lo que se pretende estar “unidos para cambiar el mundo”. En la campaña hay empresas “aliadas”, “patrocinadoras” o “colaboradoras”. Me cuesta confiar en que el “fomento de valores”, la “mejora de la calidad de vida de las personas” y el “cambio social” formen parte de los propósitos de todas ellas. Ya sabemos de una que no.

No puedo menos que imaginar las buenas intenciones de todos las “famosos” que han puesto rostro a la iniciativa de “fomentar la solidaridad en la sociedad en la que vivimos”. Sinceramente, creo que a la campaña “Somos. Unidos para cambiar el mundo” le falta la denuncia de las causas de las desigualdades; así de sencillo, así de complicado pero imprescindible para que podamos entender que se trata de una causa justa. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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