Navidad: rutina, sorpresa y utopía

Publicado: 24 diciembre, 2012 en REFLEXIONES
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Navidad...NAVIDAD: RUTINA, SORPRESA Y UTOPÍA
JOSEP CORNELLÀ, cornella@comg.cat
GIRONA.

ECLESALIA, 24/12/12.- Ya se acerca la Navidad. Ya hace unos cuantos días que se acerca la Navidad. Un año más, se han encendido las luces en la calle, suenan villancicos en el interior de los grandes almacenes, se incita al consumo, y nos deseamos felicidad. A pesar de la crisis, seguimos el mismo ritual de otros años. Para algunos, un negocio. Para otros, una maldición. La Navidad puede convertirse en rutina. Y una rutina nunca puede ser una fiesta.

Pero Navidad debería tener más ingredientes de sorpresa que de rutina. La primera Navidad fue un hecho sorprendente que tuvo lugar en una noche oscura y fría, hace muchos años. Una noche que es paradigma de la noche del mundo. Y que es símbolo también de las muchas noches interiores de cada uno. La noche siempre es oscuridad y desorientación. Y si nos dejamos dominar por la negrura de la noche, no podremos estar atentos a la sorpresa. Sin sorpresa no hay vida, ya que la vida es la constante sorpresa de tener conciencia de la propia existencia. Navidad debe tener este elemento de sorpresa, de poder averiguar aquellos signos de esperanza que dan luz y calor en las tinieblas de la noche. Hay que estar atento a la sorpresa, oteando el horizonte desde la esperanza del corazón. Pero hay que tener un corazón preparado para acoger esta sorpresa. Nos puede pasar desapercibida, inmersos en la rutina de estos días. Hace falta una mirada de niño para ser sensibles a la sorpresa de Navidad. “Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos” le hace decir Saint Exupéry al Principito.

Y la Navidad debe ser utopía. Si la rutina es el pasado que se empeña en mantenerse presente, la utopía es el futuro que se esfuerza por nacer. Una sociedad no puede vivir sin utopías, sin unas ansias de dignidad, de respeto por la vida y de convivencia pacífica entre las personas y los pueblos. Sin utopías quedamos embarrados en los intereses individuales y perdemos la dimensión de la vida comunitaria.

La Navidad debe ser utopía también en este tiempo de crisis, tiempo de noche. Es este el momento de la indignación y del descontento, del afinamiento del sentido crítico y de la movilización de energías de emancipación humana. A partir de una narración legendaria sobre una noche de pastores alrededor de un Niño acostado en un pesebre, la Navidad señala un camino utópico hacia una sociedad más justa y solidaria, donde se puedan desarrollar unos valores universales, desde una crítica a las realidades presentes y, sobre todo, con la esperanza de un mundo mejor. Por muy injusto y desolador que sea el entorno, el ser humano mantiene siempre vivo el aliento de la esperanza.

Navidad debe ser mucho más que la suma de sus símbolos tan manipulados; Navidad, desde la sorpresa y la utopía, es una fiesta mucho más rica que todos los gastos del consumo. Os deseo, de todo corazón, una Feliz Navidad (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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