Vayamos en pos de la estrella

Publicado: 6 enero, 2014 en REFLEXIONES
Etiquetas:, , , , , , ,

Estrella BelenVAYAMOS EN POS DE LA ESTRELLA
Pequeño manual de astronomía
JUAN V. FERNÁNDEZ DE LA GALA, delagala@telefonica.net
EL PUERTO DE SANTA MARÍA (CÁDIZ).

ECLESALIA, 06/01/14.- La Navidad es un tiempo extraño: nos miramos los unos a los otros con algo menos de indiferencia y, juntos, nos sentimos invitados a compartir la alegría, incluso bajo las incertidumbres de esta crisis. La vacilante luz de una estrella, perdida en la inmensidad del cielo, es capaz de guiar la sabiduría de tres magos. El Dios de la pobreza se encarna en la sencillez de un pesebre, mientras que el dios de la riqueza, al que solemos adorar con la misma devoción, se materializa en las calles comerciales, bajo la fría luz de los escaparates. Al igual que hacemos hoy con tantas familias de desplazados y desheredados, en aquellos días decidimos cerrar nuestra puerta a la familia de Belén. Ahora le concedemos solo un lugar simbólico entre pastorcillos de plástico y comidas excesivas, al amable arrullo de la calefacción.

Vivir la Navidad no requiere preparativos superfluos. Es, sobre todo, una disposición del ánimo: significa que debemos estar especialmente atentos a los signos de esperanza de que están dotados los acontecimientos y las cosas que nos rodean, a cualquier destello de luz que pueda iluminar nuestras tinieblas personales. Desde la oscuridad de nuestra vida, como los Magos de Oriente, también nosotros estamos invitados a seguir la estrella. No es fácil. Se requieren cualidades de astrónomo, pero merece la pena intentarlo. Aquí van algunas pistas:

En primer lugar: es preciso sentir nuestra propia oscuridad y reconocerla. Solo quien se sabe necesitado de la luz de Dios puede ponerse en camino de búsqueda. Quienes creen tenerla metida ya en un cofre y asegurad bajo llave no necesitan a Dios; se bastan a sí mismos. Así pues, para empezar hace falta llevar consigo cierta actitud de búsqueda.

Segundo: Intentemos ver más allá. Lástima de quienes piensan que la bombilla de su casa es la estrella que están buscando. Desgraciadamente, se están perdiendo la eterna amplitud que separa las galaxias. Si queremos encontrar la estrella, busquemos más allá de nosotros mismos, más allá de nuestro ombligo, más allá de nuestra ventana, más allá de nuestros prejuicios.

Tercero: Seamos más optimistas. Hay quienes nunca buscan porque parten ya de la desalentada convicción de que no van a encontrar nada nuevo. No seas incrédulo, pega el ojo al telescopio y escruta la noche de los astros. Busca especialmente cerca de los sinsentidos y las desolaciones, porque son lugares pródigos en estrellas. Solo un buen astrónomo conoce el enorme tamaño de una estrella, aunque no parezca más que un punto vacilante en mitad de la noche. “Grande” y “pequeño” son términos muy relativos. No hay nada grande para un universo, no hay nada pequeño para un Dios.

Cuarto: Seamos perseverantes. Cuando encuentres tu estrella, síguela sin dudarlo. El camino puede llevarte largos años e incluso la mayor parte de tu vida. A veces nos parecerá una travesía inútil, porque habrá noches de niebla o porque, a cada paso que damos en su búsqueda, la estrella parecerá alejarse de nosotros otro tanto y, mientras más anhelemos su luz, más lejos nos parecerá estar. Pero si aprendemos a mirar al horizonte de una estrella, podremos cruzar con esperanza hasta el desierto más inhóspito. Para eso están las estrellas, para alentarnos a caminar.

Y quinto: Una vez que tu estrella te muestre el camino, aprende, como los Magos, a dejarte sobrepasar por el misterio, a adorar en silencio y a reconocer que hay enigmas tan grandes que enmudecen el alma. Cuando esto suceda, no digas nada. Solo contempla en silencio. Y ofrece luego, como los Magos, lo mejor que honestamente guardes en tu corazón (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 -oOo-

IN PURSUIT OF THE STAR
Five astronomical guidelines for Christmas time
JUAN V. FERNÁNDEZ DE LA GALA, delagala@telefonica.net
EL PUERTO DE SANTA MARÍA (CÁDIZ).

ECLESALIA, 06/01/14.- Christmas is a strange time: we look to each other with a bit less distance than usual. We feel invited to share the happiness, even above the uncertainty of a crisis. The faint light of a star, lost in the sky, seems to be able to lead three wise men. The God of poverty becomes incarnate in the humility of a manger, while the god of wealth, whom we worship with the same devotion, is embodied under the cold lights of shop windows. Although we denied them a proper accomodation in those days, the Bethlehem family has found a symbolic place finally among little, plastic shepherds and marzipans, in the soft comfort of heating.

To live Christmas is mostly an attitude: it means we must remain very attentive to the signs of hope, to any glimpse of light that could illuminate our personal obscurities. Like the Eastern Magi, we are all invited to follow the star from the darkness of our lives. It is not easy. A certain experience as an astronomer is required. But it is worth an attempt. Here are some guidelines:

First of all, we must feel and acknoledge our own darkness. Only those who know they need God’s light can embark on a journey of search. Anyone who thinks that he has already got it in his chest, under lock and key, does not need God: he is enough in himself. Therefore, to begin with, a certain attitude of exploration is absolutely required.

Second: Let us inquire further. Poor are those who think that his household bulb is the star he was seeking. Unfortunately, they are losing the vastness of the whole universe. In order to find the star, let us look beyond ourselves, beyond our navel, beyond our window, beyond our prejudices.

Third: Let us be more optimistic. There are those who do not seek because of their disheartened conviction that anything new is going to be found. Do not be so faithless; put your eye to the telescope and scrutinize the night. You must search specially near nonsense and desolation, because these places are prodigal in unexpected stars. Only an astronomer knows the enormous size of a star, although it seems just a little shining point in the middle of the night. Hence ‘Greater’ and ‘smaller’ are relative terms. There is nothing great for the universe and there is nothing small for God.

Fourth: Let us be persevering. When you find the star, follow it with any doubt. The route may take several months, perhaps years or even most of your life. Sometimes it could seem to us like a useless journey, because for every step we take, the star seems to be fading away in equal measure and the more we yearn for its light, the more distant it seems to be. But if we learn to look at the horizon of a star, we can cross with hope even the most inhospitable desert. That is what stars are for: they encourage us to move forward.

And fifth: When the star shows you the way, you have to learn from the Magi how to let yourself be touched by the mystery, how to adore in silence, how to recognize that there are enigmas so great that the soul become dumb. When this happens, do not say anything. Keep quiet and contemplate. Then, you may offer, like the Magi, the best you honestly keep in your heart. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Anuncios
comentarios
  1. […] E depois oferece, como os Magos, o melhor do que honestamente guardas no teu coração. © Juan V. Fernández de la Gala — eclesalia © tradução e adaptação de Laboratório da fé, […]

    Me gusta