Archivos para abril, 2014

eternidadEL PRESTIGIO DEL PAPA WOJTYLA, LA SOLEDAD DE ROMERO, EL SILENCIO SOBRE JUAN PABLO I
BRAULIO HERNÁNDEZ, brauhm@gmail.com
TRES CANTOS (MADRID).

ECLESALIA, 28/04/14.- El 27 de abril el papa Francisco elevó a los altares a dos papas con una visión de Iglesia diferente: a Juan XXIII, el papa anciano, fallecido hace 50 años, que sorprendió al mundo convocando, por sorpresa, el Concilio Vaticano II: para renovar la Iglesia, volviendo a la sencillez de los orígenes (Hechos de los Apóstoles: la primera comunidad cristiana); y a Juan Pablo II, fallecido hace tan sólo nueve años y que frenó la renovación emprendida por el primero: para volver a la Iglesia triunfalista de cristiandad; y bajo cuyo pontificado fueron inhabilitados y marginados una buena parte de los teólogos más comprometidos con la renovación impulsada por el “Papa bueno”, siendo especialmente implacable con la Teología de la Liberación, que defendía “la opción preferencial por los pobres”.

La de Juan Pablo II era una canonización previsible. Imparable. La sorpresa ha sido la decisión del papa Francisco de canonizarlo junto a Juan XXIII (a quien eximió de un segundo “milagro”). Se dice que es una jugada maestra de Francisco para hacer de contrapeso y rebajar el excesivo culto a la personalidad hacia Juan Pablo II, el ‘papa viajero’ (104 viajes a 29 países). Y como una forma de solapar los escándalos surgidos bajo su pontificado, especialmente la pederastia por parte de miembros de la Iglesia.

Es una paradoja que el papa Francisco, que parece decidido a afrontar algunos de los escándalos que vivió la Iglesia durante el papado de Juan Pablo II (pederastia, IOR,…) le haya tocado canonizar a quien -según denuncian quienes los sufrieron- los encubrió. El vaticano ha desmentido esas denuncias, aduciendo que Juan Pablo II “no estaba al corriente”. Sin embargo, en julio de 2013, tras conocerse las intenciones de Francisco de canonizarlo, organizaciones de víctimas de abusos sexuales de México (el país donde Juan Pablo II cosechó mayores fervores) elevaron la voz exigiéndole a Francisco que paralizara el proceso mientras la ONU no se pronunciara sobre la investigación de los casos de abusos sexuales de la Iglesia. Entre los denunciantes está el exsacerdote mexicano Alberto Athié que abandonó el sacerdocio después de que sus denuncias sobre los abusos del fundador de los Legionarios de Cristo, el padre Marcial Maciel (a quien Juan Pablo II propuesto como “modelo y guía de la juventud”) no fueran escuchadas ni en México ni en Roma. “Juan Pablo II se enteró de los casos y nunca quiso hacer nada, prefirió no mover un dedo”, denuncia a su vez Joaquín Aguilar, director de la Red de Sobrevivientes de Abusos del Clero (El País Internacional, 24/07/13).

El proceso de beatificación y canonización de Juan Pablo II (el más rápido de la historia moderna), ya estaba cantado desde antes de morir. Su agonía, tan televisiva, y el tsunami de pancartas proclamándolo ‘Santo subito’ el día de su funeral, preludiaban su canonización: era como un hecho casi consumado. El entonces secretario de Estado, Angelo Sodano (gran defensor de M. Maciel) lo proclamó como Juan Pablo II El Magno: calificativo que la iglesia medieval daba a los santos por aclamación. Un título que no desentona, pues Juan Pablo II (“un papa preconizado en los EE.UU.”) se encontraba cómodo en su papel de jefe de Estado, con honores y agasajos ante los grandes de la tierra: “por eso llegó a decir que, de los viajes, lo más importante para él era su encuentro con los poderosos. Así robustecía el prestigio de la Iglesia” (Juan Arias, periodista). Según Richard Allen, que fue consejero de seguridad del presidente norteamericano, Juan Pablo II fraguó con Reagan “una de las más grandes alianzas secretas de todos los tiempos”. Con él, el estado vaticano estableció relaciones diplomáticas con EE.UU. (1984).

Juan Pablo II sufrió desde niño los totalitarismos de los países del Este. Como Papa contribuyó a la caída del comunismo, aunque su apoyo económico al sindicato Solidaridad está lleno de sombras: parte de ese dinero, según diversas investigaciones de la procuraduría italiana, provenía del IOR (el banco vaticano), de depósitos realizados por organizaciones criminales de la mafia. Mijail Gorbachov manifestó que “Sin Juan Pablo II no se puede entender lo sucedido en Europa a finales de los 80”. Sin embargo, la actitud de Juan Pablo II con los totalitarismos de los dictadores latinoamericanas de derechas, que alardeaban de muy católicos,fue más complaciente. Ellos ordenaron miles de asesinatos y de desaparecidos. Una buena parte de las víctimas eran catequistas, sacerdotes, religiosos y religiosas, entre ellos Monseñor Romero, un obispo de perfil muy conservador que fue un paradigma de conversión: arriesgó su vida, y fue asesinado, por ser ‘la voz de los sin voz’.

También es una paradoja que el papa Francisco, que parece decidido a dotar de mecanismos de transparencia al opaco y polémico IOR (Banco Vaticano) tenga que canonizar a un papa que protegió, dándole más poder al frente del IOR, al polémico obispo Paul C. Marzincus (‘el banquero de Dios’) a quien Juan Pablo I (muerto en circunstancias extrañas a los 33 días de ser elegido), pensaba destituir. Cobra de nuevo actualidad el libro del sacerdote abulense Jesús López Sáez, “El Día de la Cuenta” (The Day of Reckoning) que lleva como subtítulo: “Juan Pablo II a examen”, libro que salió a las librerías (en la edición pública, ampliada y actualizada) en 2005 coincidiendo con el anuncio de la beatificación de Juan Pablo II: “Al final de su largo pontificado y ante el insólito proceso de beatificación, al papa Wojtyla se le pide cuenta de la causa de Juan Pablo I y de otros asuntos también importantes”. Es decir, “Se canoniza a uno y no se dice absolutamente nada del otro”. Recientemente, el escritor colombiano Evelio Rosero ha vuelto a poner en el candelero la extraña muerte de Juan Pablo I, en una novela: “Plegaria por un Papa envenenado” (Tusquets, 2014). El Papa Wojtyla, “en lugar de ordenar clarificar la muerte de un Papa que gozaba de una salud de hierro, se encargó de cerrar los ojos”.

Otro test para valorar la canonización de Juan Pablo II es su relación con monseñor Romero. Durante su largo pontificado, Juan Pablo II hizo del Vaticano una ‘fábrica de santos’: beatificó a 1340 personas y canonizó a 483 (más que la suma de sus predecesores en los últimos 500 años). Pero no mostró ninguna prisa ni mucho entusiasmo por hacer lo mismo con monseñor Romero; un santo no oficial, canonizado por el pueblo como ‘San Romero de América’; y honrado como tal (fuera de la Iglesia Católica) por otras denominaciones religiosas de la cristiandad, incluyendo a la Iglesia Anglicana que lo incluyó en su santoral: es uno de los diez mártires del siglo XX representados en las estatuas de la Abadía de Westminster de Londres.

Monseñor Romero no tenía muchos apoyos en los palacios vaticanos. Roma le enviaba ‘visitadores apostólicos’. Él decidió ir a Roma, para defenderse de las calumnias de algunos compañeros. En su primer encuentro con Juan Pablo II (mayo de 1979) monseñor Romero le llevó un Dossier con las flagrantes violaciones de derechos humanos en El Salvador. Se cuenta que, cuando iba a entregarle al Papa el Dossier, Juan Pablo II le dijo: “no me traiga muchas hojas que no tengo tiempo de leerlas. Y procure estar de acuerdo con su Gobierno”. Fue un encuentro desolador. Monseñor Romero salió llorando. “El Papa no me ha entendido, no puede entender, porque El Salvador no es Polonia. Romero palpó la incompatibilidad de la diplomacia con la verdad evangélica: “las curias no podían entenderte: ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo” escribe el obispo P. Casaldáliga en su Poema “San Romero de América, Pastor y Mártir nuestro” (servicioskoinonia.org/romero/poesia).

En su último encuentro con Juan Pablo II, enero de 1980, monseñor Romero encontró más acogida. Juan Pablo II le felicitó por su defensa de la justicia social, pero advirtiéndole de los peligros del marxismo incrustado en el pueblo cristiano; a lo que monseñor Romero, con su habitual espíritu de obediencia, respondió que “el anticomunismo de derechas no defendía a la religión, sino al capitalismo”. Ya lo había denunciado el 15 de septiembre de 1978: “hay un ateísmo más cercano y más peligroso para nuestra iglesia: el ateísmo del capitalismo cuando los bienes materiales se erigen en ídolos y sustituyen a Dios”.

Cuenta el periodista Juan Arias que en el primer viaje de Juan Pablo II a América latina, cuando le mencionó el martirio de monseñor Romero, Juan Pablo II se irritó con él: “Eso aún había que probarlo”. Tras el asesinato de monseñor Romero (24 marzo 1980) Juan Pablo II lo definió como “celoso pastor”. Pero nunca lo elogiaba como mártir. Según Robert E. White, embajador norteamericano en El Salvador (destituido por el presidente Reagan en 1981), Reagan ocultó las pruebas del asesinato de monseñor Romero (Ya, 4-2-1984; El día de la cuenta, pág. 387). En la capital del país más poderoso de la tierra, a Juan Pablo II ya le han erigido un Santuario Nacional (“Culto papal y culto imperial” de Jesús López).(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

resucitado..UNA PASCUA LLENA DE REVOLUCIÓN
CARMEN ALMANSA, carmen_almansa86@hotmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 24/04/14.-Esta Semana Santa, he tenido la suerte de poder estar en Ceuta celebrando la Pascua con un grupo de gente maravillosa, la Pascua la organizaban dos monjas Paula y Cande, guerrilleras y mejores personas que con la Asociación Elín hacen allí una labor fantástica. Compartimos experiencia con hermanos y hermanas inmigrantes que están en el CETI (Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes) de Ceuta.

Una vez más, poner rostro y corazón, nombres y apellidos a situaciones y a acontecimientos dramáticos de desigualdad e injusticia, duele más, me genera rabia y mucha tristeza.

Duele saber cómo se oculta la situación (de desamparo y sufrimiento) de personas que tratan de llegar a nuestro país.

Duele saber que hay que personas que viven situaciones de violencia, discriminación y violación, por su nacionalidad, su color de piel y por su condición social (porque es alucinante como de pronto se levantan las fronteras para grandes futbolistas o grandes mandatarios).

Me duele escuchar a Kevin de Camerún contar como vivió la tragedia del pasado 6 de febrero en el Tarajal y como perdió a sus compañeros.

Me duele, me pincha en el corazón ver a una mujer del CETI que fue violada en el camino de llegada a España y por causa de la violación llegó a Ceuta embarazada de gemelos en una barca zodiac sin motor (¡un milagro!).

Me horroriza ver la valla que hiere con solo mirarla.

Me duele que no se haga justicia, que mientras unos se llenan los bolsillos de dinero con planes corruptos, otros paguen con su vida sus acuerdos y decisiones.

Pero ante este dolor, rabia y la vergüenza que me produce que esto ocurra, esta Semana Santa he sentido consuelo y alegría…

Consuelo de ver que son muchas las personas que creen en la justicia y luchan por ella.

Alegría de que existan oasis en medio del camino como es la Asociación Elin.

Me alegra saber que somos iguales, que podemos comer, jugar, bailar juntos reír y llorar a pesar de venir de lugares distintos. Me consuela saber que para muchos y muchas las diferencias no son malas sino todo lo contrario una fuente de riqueza.

Me alegra saber que aún siendo de religiones y creencias distintas El Manantial del que bebemos es el mismo.

Me consuelan los sueños que son más fuertes que las vallas y las fronteras.

Me consuela y alienta el abrazaros y sentir que seguimos en la lucha.

Pero quizás, lo que más hoy me consuela en sentirme hija de Dios resucitado, un Dios vivo que no mira raza, sexo o religión, un Dios que no oprime, sino que libera. Un Dios de vivos que nos pide salir a la calle e ir al encuentro del que sufre, del que llora, y también al encuentro del que se cree en posesión de toda la verdad, del que se lucra a costa del mal ajeno…porque ahí también nos pide que estemos, para gritar, reclamar y exigir!

Hoy y más que nunca siento que Dios me llama para hacer la Revolución, la del amor, pero siempre ¡REVOLUCIÓN!, Denunciando y dando voz a su legado más grande: “Amaros los unos a los otros”.

Gracias a Silla, Boubu, Marian, Omar, Kevin, Happy… y a todas las hermanas y hermanos con los que pudimos compartir estos días porque han sido ejemplo de vida, lucha, esperanza y resurrección.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Valla-Pasion Rogelio Núñez Partido

 

Altar en el centro2 Pascua (A) Juan 20, 19-31
JESÚS SALVARÁ A LA IGLESIA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 23/04/14.- Aterrados por la ejecución de Jesús, los discípulos se refugian en una casa conocida. De nuevo están reunidos, pero no está con ellos Jesús. En al comunidad hay un vacío que nadie puede llenar. Les falta Jesús. ¿A quién seguirán ahora? ¿Qué podrán hacer sin él? “Está anocheciendo” en Jerusalén y también en el corazón de los discípulos.

Dentro de la casa, están “con las puertas cerradas”. Es una comunidad sin misión y sin horizonte, encerrada en sí misma, sin capacidad de acogida. Nadie piensa ya en salir por los caminos a anunciar el reino de Dios y curar la vida. Con las puertas cerradas no es posible acercarse al sufrimiento de las gentes.

Los discípulos están llenos de “miedo a los judíos”. Es una comunidad paralizada por el miedo, en actitud defensiva. Solo ven hostilidad y rechazo por todas partes. Con miedo no es posible amar el mundo como lo amaba Jesús, ni infundir en nadie aliento y esperanza.

De pronto, Jesús resucitado toma la iniciativa. Viene a rescatar a sus seguidores. “Entra en la casa y se pone en medio de ellos”. La pequeña comunidad comienza a transformarse. Del miedo pasan a la paz que les infunde Jesús. De la oscuridad de la noche pasan a la alegría de volver a verlo lleno de vida. De las puertas cerradas van a pasar pronto a la apertura de la misión.

Jesús les habla poniendo en aquellos pobres hombres toda su confianza: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. No les dice a quién se han de acercar, qué han de anunciar ni cómo han de actuar. Ya lo han podido aprender de él por los caminos de Galilea. Serán en el mundo lo que ha sido él.

Jesús conoce la fragilidad de sus discípulos. Muchas veces les ha criticado su fe pequeña y vacilante. Necesitan la fuerza de su Espíritu para cumplir su misión. Por eso hace con ellos un gesto especial. No les impone las manos ni los bendice como a los enfermos. Exhala su aliento sobre ellos y les dice: “Recibid el Espíritu Santo”.

Solo Jesús salvará a la Iglesia. Solo él nos liberará de los miedos que nos paralizan, romperá los esquemas aburridos en los que pretendemos encerrarlo, abrirá tantas puertas que hemos ido cerrando a lo largo de los siglos, enderezará tantos caminos que nos han desviado de él.

Lo que se nos pide es reavivar mucho más en toda la Iglesia la confianza en Jesús resucitado, movilizarnos para ponerlo sin miedo en el centro de nuestras parroquias y comunidades, y concentrar todas nuestras fuerzas en escuchar bien lo que su Espíritu nos está diciendo hoy a sus seguidores y seguidoras.(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

JESUS SALVARÁ A IGREJA

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Aterrados pela execução de Jesus, os discípulos refugiam-se numa casa conhecida. De novo estão reunidos, mas não está com eles Jesus. Na comunidade há um vazio que ninguém pode encher. Falta-lhes Jesus. A quem seguirão agora? Que poderão fazer sem Ele? “Está anoitecendo” em Jerusalém e também no coração dos discípulos.

Dentro da casa, estão “com as portas fechadas”. É uma comunidade sem missão e sem horizonte, encerrada em si mesma, sem capacidade de acolhimento. Ninguém pensa já em sair pelos caminhos a anunciar o reino de Deus e curar a vida. Com as portas fechadas não é possível aproximar-nos do sofrimento das pessoas.

Os discípulos estão cheios de “medo dos judeus”. É uma comunidade paralisada pelo medo, em atitude defensiva. Só vêm hostilidade e rejeição por todos os lados. Com medo não é possível amar o mundo como o amava Jesus, nem infundir em ninguém alento e esperança.

De repente, Jesus ressuscitado toma a iniciativa. Vem resgatar os Seus seguidores. “Entra na casa e coloca-se no meio deles”. A pequena comunidade começa a transformar-se. Do medo passam à paz que lhes infunde Jesus. Da obscuridade da noite passam à alegria de voltar a vê-Lo cheio de vida. Das portas fechadas vão passar rapidamente à abertura da missão.

Jesus fala-lhes colocando naqueles homens toda a Sua confiança: “Como o Pai me enviou, assim também os envio Eu”. Não lhes diz a quem se devem aproximar, o que hão de anunciar nem como hão de atuar. Já puderam aprender Dele pelos caminhos da Galileia. Serão no mundo o que Ele foi.

Jesus conhece a fragilidade dos Seus discípulos. Muitas vezes os criticou na sua fé pequena e vacilante. Necessitam da força do Seu Espírito para cumprir a sua missão. Por isso faz com eles um gesto especial. Não lhes impõem as mãos nem os abençoa como aos doentes. Exala o Seu alento sobre eles e diz-lhes: “Recebei o Espírito Santo”.

Só Jesus salvará a Igreja. Só Ele nos liberará dos medos que nos paralizam, destruirá os esquemas aborrecidos em que pretendemos encerrá-lo, abrirá tantas portas que temos fechado ao longo dos séculos, endireitará tantos caminhos que nos têm desviado Dele.

O que se nos pede é reavivar muito mais em toda a Igreja a confiança em Jesus ressuscitado, mobilizar-nos para coloca-Lo sem medo no centro das nossas paróquias e comunidades, e concentrar todas as nossas forças em escutar bem o que o Seu Espírito nos está a dizer hoje aos Seus seguidores e seguidoras.

 

GESÙ SALVERÀ LA CHIESA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Spaventati dall’esecuzione di Gesù, i discepoli si rifugiano in una casa conosciuta. Sono di nuovo riuniti, ma non è con loro Gesù. Nella comunità c’è un vuoto che nessuno può colmare. Manca loro Gesù. Chi seguiranno ora? Che potranno fare senza di lui? Sta arrivando la notte in Gerusalemme e anche nel cuore dei discepoli.

In casa stanno con le porte chiuse. È una comunità senza missione e senza orizzonte, chiusa in se stessa, senza capacità di accoglienza. Nessuno pensa ormai di uscire per le strade ad annunciare il Regno di Dio e guarire la vita: con le porte chiuse non è possibile avvicinarsi alla sofferenza della gente.

I discepoli sono pieni di timore dei Giudei. È una comunità paralizzata dalla paura, in atteggiamento di difesa. Vedono solo ostilità e rifiuto da ogni parte. Con paura non è possibile amare il mondo come lo amava Gesù, né infondere in alcuno coraggio e speranza.

Improvvisamente, Gesù risorto prende l’iniziativa. Viene a riscattare i suoi seguaci. Venne Gesù, stette in mezzo a loro. La piccola comunità inizia a trasformarsi. Dalla paura passano alla pace che infonde loro Gesù. Dall’oscurità della notte passano alla gioia di tornare a vederlo pieno di vita. Dalle porte chiuse passeranno presto all’apertura della missione.

Gesù parla loro ponendo in quei poveri uomini tutta la sua fiducia:Come il Padre ha mandato me, anche io mando voi. Non dice loro a chi si devono avvicinare, che devono annunciare, né come devono agire. Lo hanno già potuto imparare da lui sulle strade di Galilea. Saranno nel mondo quello che è stato lui.

Gesù conosce la fragilità dei suoi discepoli. Molte volte ha criticato la loro fede piccola e vacillante. Hanno bisogno della forza del suo Spirito per compiere la sua missione. Per questo fa con loro un gesto speciale. Non impone loro le mani né li benedice come ha fatto con gli infermi. Soffia il suo alito su di loro e dice:Ricevete lo Spirito Santo.

Solo Gesù salverà la Chiesa. Solo lui ci libererà dalle paure che ci paralizzano, spezzerà gli schemi noiosi nei quali pretendiamo rinchiuderlo, aprirà tante porte che siamo andati chiudendo lungo i secoli, raddrizzerà tante vie che ci hanno sviato da lui.

Quello che ci è chiesto è ravvivare molto più in tutta la Chiesala fiducia in Gesù risorto, mobilizzarci per porlo senza timore al centro delle nostre parrocchie e comunità, e concentrare tutte le nostre forze nell’ascoltare bene quello che il suo Spirito sta dicendo oggi a noi suoi seguaci.

 

JESUS SAUVERA L’EGLISE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Terrifiés par l’exécution de Jésus, les disciples se réfugient dans une maison connue. Ils sont à nouveau réunis, mais Jésus n’est plus avec eux. Il y a dans la communauté un vide que personne ne peut remplir. Il leur manque Jésus. Qui suivront-ils maintenant ? Que pourront-ils faire sans lui? “La nuit tombe sur Jérusalem” et sur le cœur des disciples aussi.

Ils se trouvent à l’intérieur de la maison, « les portes fermées ». C’est une communauté sans mission et sans horizon, enfermée sur elle-même, sans capacité d’accueil. Personne ne pense plus à partir sur les chemins annoncer le royaume de Dieu et prendre soin de la vie. Avec les portes fermées, il n’est pas possible de se rapprocher de la souffrance des gens.

Les disciples ont une “grande peur des juifs”. C’est une communauté paralysée par la peur, sur la défensive. Ils ne voient partout qu’hostilité et rejet. Dans la peur, il n’est pas possible d’aimer le monde comme Jésus l’aimait, ni de lui communiquer élan et espoir.

Soudain, c’est Jésus ressuscité qui prend l’initiative. Il vient délivrer ses disciples. « Il entre dans la maison et se place au milieu d’eux ». La petite communauté commence à se transformer. De la peur, ils passent à la paix que Jésus leur transmet. De l’obscurité de la nuit, ils passent à la joie de le revoir plein de vie. Des portes fermées, ils vont passer bientôt à l’ouverture de la mission.

Jésus parle en mettant toute sa confiance en ces pauvres hommes: “Comme le Père m’a envoyé, moi aussi je vous envoie”. Il ne leur dit pas de qui ils devront se rapprocher, ni ce qu’ils auront à annoncer ni comment ils devront agir. Ils l’ont déjà appris de lui sur les chemins de Galilée. Ils seront dans le monde ce qu’il a été lui-même.

Jésus connaît la fragilité de ses disciples. Il a critiqué souvent leur foi petite et vacillante. Ils ont besoin de la force de l’Esprit pour accomplir leur mission. C’est pourquoi il pose à leur endroit un geste spécial. Il ne leur impose pas les mains, ne les bénit pas, comme il le faisait aux malades. Il envoie son souffle sur eux et leur dit : « Recevez l’Esprit-Saint ».

Seul Jésus sauvera l’Eglise. C’est lui seul qui nous libérera des peurs qui nous paralysent, il brisera les schémas ennuyeux dans lesquels nous prétendons l’enfermer, il ouvrira tant de portes que nous avons fermées tout au long des siècles, il redressera tant de chemins qui nous ont détournés de lui.

Ce qui nous est demandé c’est de raviver encore plus dans toute l’Eglise la confiance en Jésus ressuscité, de nous mobiliser pour le placer sans peur au cœur de nos paroisses et communautés, et de concentrer toutes nos forces sur l’écoute de ce que l’Esprit est en train de nous dire aujourd’hui, à nous, ses disciples.

 

JESUS WILL SAVE THE CHURCH

José Antonio Pagola.

Terrified by Jesus’ execution, the disciples take refuge in a familiar house. Once again they are together, but Jesus isn’t with them. In the community there’s a hole that no one can fill. They lack Jesus. Whom will they follow now? What will they be able to do without him? “It’s getting dark” in Jerusalem and also in the disciples’ hearts.

They are inside the house “with the doors locked”. It is a community without mission and without vision, closed in on itself, without capability of welcome. No one’s thinking about heading out on the road to announce God’s Reign or to bring healing to life. With the doors locked it’s not possible to draw near to the suffering of people.

The disciples are full of “fear of the Jews”. It’s a community paralyzed by fear, defensive. They only see hostility and rejection on every side. With fear it’s not possible to love the world as Jesus loved it, nor is it possible to instill encouragement and hope in anyone.

All of a sudden the Risen Jesus takes the initiative. He comes to rescue his followers. “He came into the house and stood in their midst.” The little community begins to be transformed. From fear they pass to the peace that Jesus instills in them. From the darkness of night they pass to the joy of returning to see him full of life. From the locked doors they soon pass to the openness of mission

Jesus speaks to them, putting his full confidence in those poor men: “As the Father has sent me, so I also send you”. He doesn’t tell them whom they need to approach, what they need to announce or how they need to act. That’s what they’ve already been able to learn from him on the roads of Galilee. They will be in the world as he has been in the world.

Jesus knows his disciples’ frailty. Many times he has criticized their small and faltering faith. They need the power of his Spirit in order to complete his mission. That’s why he does a special gesture with them. He doesn’t impose his hands or bless them as he did for the sick. He breathes his breath over them and tells them: “Receive the Holy Spirit”.

Only Jesus will save the Church. Only he will free us from the fears that paralyze us, break the worn-out structures that we try to enclose him in, open so many doors that we have gone about closing throughout the centuries, straighten so many paths that have led us away from him.

What he asks of us is to revive all the more in the whole Church a trust in the Risen Jesus, mobilize ourselves to fearlessly put him in the center of our parishes and communities, and concentrate all our efforts in listening well to what his Spirit is saying to his followers today.

 

JESUSEK DU ELIZA SALBATUKO

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesus indarrez hil izanaz izuturik, etxe ezagun batean babestu dira ikasleak. Berriro elkarrekin dira, baina Jesus ez dute berekin. Inork bete ezin duen hutsune bat da elkarte horretan. Jesus falta zaie. Nori jarraitu orain? Zer egin hura gabe? «Iluntzen ari du» Jerusalemen; baita ikasleen bihotzean ere.

Etxe barruan dira, «ateak itxirik». Jada ez misiorik ez jomugarik ez duen elkartea da, bere baitan itxia, ez da gai harrerarik egiteko. Inork ez du buruan bideetara irteteko asmorik, Jainkoaren erreinua hots egin eta bizitza sendatzeko. Ateak itxirik, ezin hurbil zintezke jendearen sufrimenera.

Ikasleak «juduekiko beldurrak» jota dira. Beldurrak zurrundu duen elkartea da, jarrera defentsiboan. Etsaitasuna eta ukapena ikusten dute soilik alde guztietan. Beldur zarelarik, ez maita dezakezu mundua Jesusek maite zuen bezala, ezta arnasarik eta esperantzarik eman ere.

Bat-batean, Jesus berpiztuak hartu du iniziatiba. Bere jarraitzaileak beren onera ekartzera dator. «Etxean sartu eta haien erdian jarri da». Gure elkarte koxkor hori eraldatzen hasi da. Beldur izatetik, Jesusek ematen dien bake-jarrerara igaro dira. Gau ilunetik, Jesus bizi-bizirik ikusteko pozera igaro dira. Ateak itxirik izatetik, laster igaroko dira bihotza misiorantz irekitzera.

Bere konfiantza osoa jende gizajo harengan ezarriz hitz egin die Jesusek: «Aitak ni bidali nauen bezala, hala bidaltzen zaituztet nik zuek». Ez die esaten norengana hurbildu behar duten, ez zer hots egin behar duten, ez nola jokatu behar duten. Ikasia dute hori guztia beragandik Galileako bideetan barna. Jesus zer izan den, horixe izango dira beraiek munduan.

Ondotxo ezagutzen du Jesusek ikasleen ahulezia. Askotan aurpegiratu izan die beren fede eskas eta gorabeheratsua. Beraren Espirituaren beharra dute beren misioa bete ahal izateko. Horregatik egin die keinu berezi bat. Ez dizkie ezarri bere eskuak, ez ditu bedeinkatu gaixoekin egin izan duen bezala. Bere hatsa arnastu eta esan die: «Hartzazue Espiritu Santua».

Soilik, Jesusek salbatuko du Eliza. Soilik, Jesusek askatuko gaitu zurruntzen gaituzten beldurretatik, hautsiko ditu Jesus hesitu nahiz erabiltzen ditugun eskema aspergarriak, irekiko ditu mendeen joan-etorrian itxi izan ditugun hainbat eta hainbat ate, zuzenduko ditu desbideratu izan gaituzten hainbat eta hainbat bide.

Hau da eskatzen zaiguna: biziberritu dezagula askoz gehiago Eliza osoan Jesus berpiztuarekiko konfiantza, ekin diezaiogula beldurrik gabe gure parrokietan eta elkarteetan Jesus erdi-erdian ipintzeari, eta bildu ditzagula geure indarrak gaur egun haren jarraitzaileoi haren Espiritua esaten ari zaiguna entzuteko.

 

JESÚS SALVARÀ L’ESGLÉSIA

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

Aterrits per l’execució de Jesús, els deixebles es refugien en una casa coneguda. Novament estan reunits, però Jesús no és amb ells. A la comunitat hi ha un buit que ningú pot omplir. Els falta Jesús. A qui seguiran ara? Què poden fer sense ell? “Es fa fosc” a Jerusalem i també al cor dels deixebles.

Són a casa, “amb les portes tancades”. És una comunitat sense missió i sense horitzó, tancada en si mateixa, sense capacitat d’acollida. Ningú pensa ja a sortir pels camins a anunciar el Regne de Déu i guarir la vida. Amb les portes tancades no és possible apropar-se al patiment de la gent.

Els deixebles estan plens de “por dels jueus”. És una comunitat paralitzada per la por, en actitud defensiva. Només veuen hostilitat i rebuig per tot arreu. Amb por no és possible estimar el món com l’estimava Jesús, ni infondre en ningú coratge i esperança.

Tot d’una, Jesús ressuscitat pren la iniciativa. Ve a rescatar els seus seguidors. “Va arribar, es posà al mig i els digué”. La petita comunitat comença a transformar-se. De la por passen a la pau que els infon Jesús. De la foscor de la nit passen a l’alegria de tornar a veure’l ple de vida. De les portes tancades passaran aviat a l’obertura de la missió.

Jesús els parla posant en aquells pobres homes tota la seva confiança: “Com el Pare m’ha enviat a mi, també jo us envio a vosaltres”. No els diu a qui s’han d’apropar, què han d’anunciar ni com han d’actuar. Ja ho han pogut aprendre d’ell pels camins de Galilea. Seran en el món el que ha estat ell.

Jesús coneix la fragilitat dels seus deixebles. Moltes vegades els ha criticat la seva fe petita i vacil•lant. Necessiten la força del seu Esperit per complir la seva missió. Per això fa amb ells un gest especial. No els imposa les mans ni els beneeix com als malalts. Alenà damunt d’ells i els digué: “Rebeu l’Esperit Sant”.

Només Jesús salvarà l’Església. Només ell ens alliberarà de les pors que ens paralitzen, trencarà els esquemes avorrits en què pretenem tancar-lo, obrirà tantes portes que hem anat tancant al llarg dels segles, redreçarà tants camins que ens han desviat d’ell.

El que se’ns demana és revifar molt més en tota l’Església la confiança en Jesús ressuscitat, mobilitzar-nos per posar-lo sense por al centre de les nostres parròquies i comunitats, i concentrar totes les nostres forces a escoltar bé el que el seu Esperit ens està dient avui als seus seguidors i les seves seguidores.

 

XESÚS SALVARÁ Á IGREXA

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

Aterrados pola execución de Xesús, os discípulos refúxianse nunha casa coñecida. De novo están reunidos, pero non está con eles Xesús. Na o comunidade hai un baleiro que ninguén pode encher. Fáltalles Xesús. A quen seguirán agora? Que poderán facer sen el? ”Está caendo a noite” en Xerusalén e tamén no corazón dos discípulos.

Dentro da casa, están “coas portas ben pechadas”. É unha comunidade sen misión e sen horizonte, fechada en si mesma, sen capacidade de acollida. Ninguén pensa xa en saíren polos camiños a anunciaren o reino de Deus e curar a vida. Coas portas pechadas non é posíbel achegarse ao sufrimento das xentes.

Os discípulos están cheos de “medo aos xudeus”. É unha comunidade paralizada polo medo, en actitude defensiva. Só ven hostilidade e rexeitamento por todas partes. Con medo non é posíbel amaren o mundo como o amaba Xesús, nin infundiren en ninguén alento e esperanza.

De súpeto, Xesús resucitado toma a iniciativa. Vén rescatar aos seus seguidores. “Entra na casa e ponse no medio de eles”. A pequena comunidade comeza a transformarse. Do medo pasan á paz que lles infunde Xesús. Da escuridade da noite pasan á alegría de volvelo ver cheo de vida. Das portas pechadas van pasar axiña á apertura da misión.

Xesús fálalles poñendo naqueles pobres homes toda a súa confianza: “Como o Pai me enviou, así tamén vos envío eu”. Non lles di a quen se han achegar, que han anunciar nin como han actuar. Xa o puideron aprender del polos camiños de Galilea. Serán no mundo o que foi el.

Xesús coñece a fraxilidade das súas discípulos. Moitas veces criticoulles a súa fe pequena e vacilante. Necesitan a forza do seu Espírito para cumpriren a súa misión. Por iso fai con eles un xesto especial. Non lles impón as mans nin os bendí como aos enfermos. Exhala o seu alento sobre eles e dilles: “Recibide o Espírito Santo”.

Só Xesús salvará á Igrexa. Só el nos liberará dos medos que nos paralizan, romperá os esquemas aburridos nos que pretendemos encerralo, abrirá tantas portas que fomos pechando ao longo dos séculos, enderezará tantos camiños que nos desviaron del.

O que se nos pide é reavivar moito máis en toda a Igrexa a confianza en Xesús resucitado, mobilizármonos para poñelo sen medo no centro das nosas parroquias e comunidades, e concentrarmos todas as nosas forzas en escoitarmos ben o que o seu Espírito nos está a dicir hoxe aos seus seguidores e seguidoras.

 

María Magdalena 1120EL CRISTIANISMO DE MARÍA MAGDALENA
JUAN JOSÉ TAMAYO, teólogo, juanjotamayo@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 22/04/14.-En su obra La Ciudad de las Damas, de principios del siglo XV, la escritora francesa Christine de Pisan constataba la disparidad entre la imagen negativa de los varones sobre las mujeres y el conocimiento que tenía de sí misma y de otras mujeres. Los varones afirmaban que el comportamiento femenino estaba colmado de todo vicio; juicio que en opinión de Christine demostraba bajeza  de espíritu y falta de honradez. Ella, por el contrario, tras hablar con muchas mujeres de su tiempo que le relataron sus pensamientos más íntimos y estudiar la vida de prestigiosas mujeres del pasado, les reconoce el don de la palabra y una inteligencia especial para el estudio del derecho, la filosofía y el gobierno.

La situación de entonces se repite hoy en la mayoría de las religiones, que  se configuran patriarcalmente y nunca se han llevado bien con las mujeres. Estas no suelen ser consideradas sujetos religiosos ni morales, por eso se las pone bajo la guía de un varón que las lleve por la senda de la virtud.  Se les niega el derecho a la libertad dando por supuesto que hacen mal uso de ella. Se les veta a la hora de asumir responsabilidades directivas por entender que son irresponsables por naturaleza. Son excluidas del espacio sagrado por impuras. Se las silencia por creer que son lenguaraces y dicen inconveniencias. Son objeto de todo tipo de violencia: moral, religiosa, simbólica, cultural, física, etc.

Sin embargo, las religiones difícilmente hubieran podido nacer y pervivir sin ellas. Sin las mujeres es posible que no hubiera surgido el cristianismo y quizá no se hubiera expandido como lo hizo. Ellas acompañaron a su fundador Jesús de Nazaret desde el comienzo en Galilea hasta el final en el Gólgota. Recorrieron con él ciudades y aldeas anunciando el Evangelio (=Buena Noticia), le ayudaron con sus bienes y formaron parte de su movimiento.

La teóloga feminista Elisabeth Schüssler Fiorenza ha demostrado en su libro En memoria de ella que las primeras seguidoras de Jesús eran mujeres galileas liberadas de toda dependencia patriarcal, con autonomía económica, que se identificaban como mujeres en solidaridad con otras mujeres y se reunían para celebrar comidas en común, vivir experiencias de curaciones y reflexionar en grupo.

El movimiento de Jesús era un colectivo igualitario de seguidores y seguidoras, sin discriminaciones por razones de género. No identificaba a las mujeres con la maternidad. Se oponía a las leyes judías que las discriminaban, como el libelo de repudio y la lapidación, y cuestionaba el modelo de familia patriarcal. En él se compaginaban armónicamente la opción por los pobres y la emancipación de las estructuras patriarcales. Las mujeres eran amigas de Jesús, personas de confianza y discípulas que estuvieron con él hasta el trance más dramático de la crucifixión, cuando los seguidores varones lo abandonaron.

En el movimiento de Jesús las mujeres recuperaron la dignidad, la ciudadanía, la autoridad moral y la libertad que les negaban tanto el Imperio Romano como la religión judía. Eran reconocidas como sujetos religiosos y morales sin necesidad de la mediación o dependencia patriarcal. Un ejemplo es María Magdalena, figura para el mito, la leyenda y la historia, e icono en la lucha por la emancipación de las mujeres.

A ella apelan tanto los movimientos feministas laicos como las teologías desde la perspectiva de género, que la consideran un eslabón fundamental en la construcción de una sociedad igualitaria y respetuosa de la diferencia. María Magdalena responde, creo, al perfil que Virginia Woolf traza de Ethel Smyth: “Pertenece a la raza de las pioneras, de las que van abriendo camino. Ha ido por delante, y talado árboles, y barrenado rocas, y construido puentes, y así ha ido abriendo camino para las que van llegando tras ella”.

Las mujeres fueron las primeras personas que vivieron la experiencia de la resurrección, mientras que los discípulos varones se mostraron incrédulos al principio. Es esta experiencia la que dio origen a la Iglesia cristiana. Razón de más para afirmar que sin ellas no existiría el cristianismo. No pocas de las dirigentes de las comunidades fundadas por Pablo de Tarso eran mujeres, conforme al principio que él mismo estableció en la Carta a los Gálatas: “ya no hay más judío ni griego, esclavo ni libre, varón o hembra”.

Sin embargo, pronto cambiaron las cosas. Pedro, los apóstoles y sus sucesores, el papa y los obispos, se apropiaron de las llaves del reino, se hicieron con el bastón de mando, que nada tenía que ver con el cayado del pastor para apacentar las ovejas,  mientras que a las mujeres les impusieron el velo, el silencio y la clausura monacal o doméstica. Eso sucedió cuando las iglesias dejaron de ser comunidades domésticas y se convirtieron en instituciones políticas e Iglesia.

¿Cuándo se reparará tamaña injusticia para con las mujeres en el cristianismo? Habría que volver a los orígenes, más en sintonía con los movimientos de emancipación que con las Iglesias cristianas de hoy. Es necesario cuestionar la primacía –el primado- de Pedro, que implica la concentración del poder en una sola persona e impide el acceso de las mujeres a las responsabilidades directivas compartidas.

Hay que recuperar el discipulado de María Magdalena, “Apóstol de los Apóstoles”, como la llama Elisabeth Schüssler en un artículo del mismo título pionero en las investigaciones feministas sobre el Testamento cristiano, en referencia al reconocimiento que se le daba en la Antigüedad cristiana.  Es necesario revivir, refundar el cristianismo de María Magdalena, inclusivo de hombres y de mujeres, en continuidad con los profetas y las profetisas de Israel y con el profeta Jesús de Nazaret, pero no con la sucesión apostólica, de marcado acento jerárquico-patriarcal.

Un cristianismo olvidado entre las ruinas valladas de la ciudad de Magdala, lugar de nacimiento de María Magdalena, que visité hace tres años, a siete kilómetros de Cafarnaún, donde tuvo su residencia Jesús de Nazaret durante el tiempo que duró su actividad pública. En las excavaciones que se llevan a cabo en Magdala se descubrió en 2009 una importante sinagoga Ahí se encuentra la memoria subversiva del cristianismo originario liderado por Jesús y María Magdalena, que fue derrotado por el cristianismo oficial.

Pero de aquel cristianismo sepultado bajo esas ruinas emerge un cristianismo liberador vigoroso, desafiante, y empoderado a través de los movimientos igualitarios que surgen en los márgenes de las grandes iglesias cristianas, como surgió en los márgenes el primer movimiento de Jesús, de María Magdalena y de otras mujeres que le acompañaron durante los pocos meses que duró su actividad pública..

Es necesario heredar la autoridad moral y espiritual de María de Magdala como amiga, discípula, sucesora de Jesús y pionera de la igualdad. En definitiva, Jesús Nazaret, María Magdalena, Cristina de Pisan, Virginia Woolf, los movimientos feministas, las comunidades de base y la teología feminista de las religiones caminan en dirección similar. Por ahí han de ir las nuevas alianzas, creadas desde abajo y no desde el poder, en la lucha contra la violencia de género y la exclusión social de las mujeres.(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

“LOS GRUPOS DE MUJERES EN RIESGO DE EXCLUSIÓN SOCIAL Y VIOLENCIA DE GÉNERO POR MOTIVOS RELIGIOSOS: VIOLENCIA DE GÉNERO EN LAS RELIGIONES”, 22 y 23 de abril.

La Universidad Carlos III de Madrid acoge unas jornadas que buscan concienciar sobre el papel que juegan las religiones en la violencia contra las mujeres y ofrecer criterios de lectura de los textos “sagrados” desde la perspectiva de género y en el horizonte de los derechos humanos []

amecopress.net

Sin discurso sobre Dios

Publicado: 21 abril, 2014 en REFLEXIONES
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resucitóSIN DISCURSO SOBRE DIOS
COVADONGA OREJAS, covaore@gmail.com
LIBREVILLE (GABÓN).

ECLESALIA, 21/04/14.-En uno de esos encuentros únicos, de los que se saborean tomando un café humeante, mi hermana me lanzó la pregunta del millón: “¿Y qué me dices de Dios?”

Si se tratara de una película, enD ese momento ella hubiera visto en mi interior, cómo la pregunta descendía por una catarata, hasta el fondo de mi ser, golpeando con la misma fuerza que lo hace el agua, cuando llega abajo, para entrar en las profundidades y volver a salir. Ahí es donde se encuentra lo de Dios. Más allá de la cabeza y hasta del corazón, aunque todo lo salpique.

Sentí que me quedaba sin palabras, no sin oxígeno, y que todo lo que pudiera decir, se quedaría reducido a unos breves trazos incapaces de dibujar la grandeza de lo que me preguntaba. Hablar de Dios, para mí, es tan osado, como querer atrapar la nieve en un dibujo, o contar la impresión de un largo descenso al esquiar. Algo imposible.

Será por eso que el sábado santo, el día del silencio, el tiempo en que nos limitamos a rumiar lo que pasó en la vida de Jesús y en su Pasión, yo me siento como pez en el agua: sin tener nada que decir, ni en la vida ni en la liturgia. Y sólo eso, el SILENCIO, me permite bucear y pescar algunas letras que juntas, puedan decir algo sobre Dios en mi vida. (¡Ay si Gabo me ayudara, las palabras sonarían como una melodía y sería más bonito!).

Con la oportunidad de volver atrás la cámara, puedo colarme por los rincones de aquellos días en Jerusalén, para descubrir a ese Dios que se esconde y se escapa a las definiciones de los dogmas y enseñanzas intelectuales, cuyo valor se oculta si no se recrea en el corazón.

Vaya enfado que tenía el taxista ayer porque el tumulto de gente que seguía el vía crucis, había bloqueado el tráfico de la ciudad: “¡Quién les habrá dicho que Dios ha pedido que se rece en las calles. Dónde está escrito!”

Bueno, “los de Dios” estamos tan acostumbrados a que el espacio público no sea nuestro, que hasta nos resulta difícil, sí, ocupar las calles y dar visibilidad a la “marca Dios” en detrimento de la marca futbol, o marca manifestación o la marca wasap…”

Por un instante, y no el más glorioso, ¿o quizá si?, el Jesús perdedor nos lleva a la calle, donde en realidad, se jugó él y nos jugamos todos, en el día a día, la muerte y la vida.

Por aquello de que “donde abundó el pecado, sobreabundó la Gracia”, a mí me han tocado kilos y kilos de Gracia. Y kilómetros y kilómetros de calle. Así que sólo puedo contar y cantar letanías profanas, porque no me sé las de las parroquias, que hablan de las grandezas del Señor…

No estaría mal, si por un día, conseguimos mirarle a él, aunque esté desfigurado como el siervo de Isaías, y pasamos un momento descubriendo el valor de una vida entregada por todos y para siempre. !Buena noticia, gratuita por cierto, que en tiempos de crisis no va nada mal!

Qué puedo decir de Dios, si no que Él, en ese día a día que se pasa en las calles, me aprieta la mano, me hace sentir feliz si puedo estar con los suyos, y me saca siempre de los senderos del adormecimiento de quien no piensa mas que en sí misma. Dios de la Vida, pegado a los doloridos por los accidentes, colaterales o no, del terreno que pisamos. Dios del Amor. Dios de todos y cada uno.

Reímos y lloramos juntos y brindamos la mano al enemigo, que nos quita la vida, con la esperanza de que nos deje ganar alguna vez, para regocijo de la mayoría, que todos sabemos quienes son, voten o no. Hoy toca esperar. Mañana, creamos ¡y resucitaremos!

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

¡Feliz Pascua!

Publicado: 19 abril, 2014 en cuatro líneas
image¡Ha resucitado!
¡Aleluya!

 

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Volver a Galilea

Publicado: 16 abril, 2014 en BIBLIA
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jesúsPascua de Resurrección (A) Mateo 28, 1- 10
VOLVER A GALILEA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 16/04/14.- Los evangelios han recogido el recuerdo de tres mujeres admirables que, al amanecer del sábado, se han acercado al sepulcro donde ha sido enterrado Jesús. No lo pueden olvidar. Lo siguen amando más que a nadie. Mientras tanto, los varones han huido y permanecen tal vez escondidos.

El mensaje, que escuchan al llegar, es de una importancia excepcional. El evangelio más antiguo dice así: “¿Buscáis a Jesús de Nazaret, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado”. Es un error buscar a Jesús en el mundo de la muerte. Está vivo para siempre. Nunca lo podremos encontrar donde la vida está muerta.

No lo hemos de olvidar. Si queremos encontrar a Cristo resucitado, lleno de vida y fuerza creadora, no lo hemos de buscar en una religión muerta, reducida al cumplimiento externo de preceptos y ritos rutinarios, o en una fe apagada, que se sostiene en tópicos y fórmulas gastadas, vacías de amor vivo a Jesús.

Entonces, ¿dónde lo podemos encontrar? Las mujeres reciben este encargo: “Ahora id a decir a sus discípulos y a Pedro: Él va delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”. ¿Por qué hay que volver a Galilea para ver al Resucitado? ¿Qué sentido profundo se encierra en esta invitación? ¿Qué se nos está diciendo a los cristianos de hoy?

En Galilea se escuchó, por vez primera y en toda su pureza, la Buena Noticia de Dios y el proyecto humanizador del Padre. Si no volvemos a escucharlos hoy con corazón sencillo y abierto, nos alimentaremos de doctrinas venerables, pero no conoceremos la alegría del Evangelio de Jesús, capaz de “resucitar” nuestra fe.

A orillas del lago de Galilea, empezó Jesús a llamar a sus primeros seguidores para enseñarles a vivir con su estilo de vida, y a colaborar con él en la gran tarea de hacer la vida más humana. Hoy Jesús sigue llamando. Si no escuchamos su llamada y él no “va delante de nosotros”, ¿hacia dónde se dirigirá el cristianismo?

Por los caminos de Galilea se fue gestando la primera comunidad de Jesús. Sus seguidores viven junto a él una experiencia única. Su presencia lo llena todo. Él es el centro. Con él aprenden a vivir acogiendo, perdonando, curando la vida y despertando la confianza en el amor insondable de Dios. Si no ponemos, cuanto antes, a Jesús en el centro de nuestras comunidades, nunca experimentaremos su presencia en medio de nosotros.

Si volvemos a Galilea, la “presencia invisible” de Jesús resucitado adquirirá rasgos humanos al leer los relatos evangélicos, y su “presencia silenciosa” recobrará voz concreta al escuchar sus palabras de aliento. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

VOLTAR À GALILEIA

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Os evangelhos recolheram a recordação de três mulheres admiráveis que, no amanhecer do sábado, se aproximaram do sepulcro onde foi enterrado Jesus. Não o podem esquecer. Continuam a amá-Lo mais do que a ninguém. Entretanto, os homens fugiram e permanecem talvez escondidos.

A mensagem, que escutam ao chegar, é de uma importância excecional. O evangelho mais antigo diz assim: “Procurais Jesus de Nazaré, o crucificado? Não está aqui. Ressuscitou”. É um erro procurar Jesus no mundo da morte. Está vivo para sempre. Nunca o poderemos encontrar onde a vida está morta.

Não o devemos esquecer. Se queremos encontrar Cristo ressuscitado, cheio de vida e força criadora, não o temos de procurar numa religião morta, reduzida ao cumprimento externo de preceitos e ritos rotineiros, ou numa fé apagada, que se sustêm em tópicos e fórmulas gastas, vazias de amor vivo a Jesus.

Então, onde o podemos encontrar? As mulheres recebem este encargo: “Agora ide dizer aos Seus discípulos e a Pedro: Ele vai à vossa frente na Galileia. Ali o vereis”. Por que se tem de voltar à Galileia para ver o Ressuscitado? Que sentido profundo se encerra neste convite? Que se está a dizer aos cristãos de hoje?

Na Galileia escutou-se, pela primeira vez e em toda a sua pureza, a Boa Nova de Deus e o projeto humanizador do Pai. Se não o voltamos a escutar hoje com coração simples e aberto, alimentamo-nos de doutrinas veneráveis, mas não conheceremos a alegria do Evangelho de Jesus, capaz de “ressuscitar” a nossa fé.

Nas margens do lago da Galileia, começou Jesus a chamar os Seus primeiros seguidores para ensina-los a viver com o Seu estilo de vida, e a colaborar com Ele na grande tarefa de fazer a vida mais humana. Hoje Jesus continua a chamar. Se não escutamos a Sua chamada e Ele não “vai à nossa frente”, para onde se dirigirá o cristianismo?

Pelos caminhos da Galileia foi-se gerindo a primeira comunidade de Jesus. Os Seus seguidores vivem junto Dele uma experiência única. A Sua presença preenche tudo. Ele é o centro. Com Ele aprendem a viver acolhendo, perdoando, curando a vida e despertando a confiança no amor insondável de Deus. Se não pomos, quanto antes, Jesus no centro das nossas comunidades, nunca experimentaremos a Sua presença no meio de nós.

Se voltamos à Galileia, a “presença invisível” de Jesus ressuscitado adquirirá traços humanos ao ler os relatos evangélicos, e a Sua “presença silenciosa” recobrará voz concreta ao escutar as Suas palavras de alento.

 

TORNARE IN GALILEA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

I vangeli hanno raccolto il ricordo di tre donne mirabili che, all’alba del sabato, si sono avvicinate al sepolcro dove era stato sepolto Gesù. Non lo possono dimenticare. Continuano ad amarlo più di nessun altro. Nel frattempo, gli uomini sono fuggiti e rimangono forse nascosti.

Il messaggio che ascoltano arrivando è d’una importanza eccezionale. Il vangelo più antico dice così:Cercate Gesù Nazareno, il crocifisso? È risorto, non è qui. È un errore cercare Gesù nel mondo della morte. È vivo per sempre. Non lo potremo mai trovare dove la vita è morta.

Non dobbiamo dimenticarlo. Se vogliamo trovare Cristo risorto, pieno di vita e forza creatrice, non dobbiamo cercarlo in una religione morta, ridotta al compimento esterno di precetti e riti routinari, o in una fede spenta, che si sostiene su topici e formule usurate, vuote di amore vivo a Gesù.

Dove allora lo possiamo trovare? Le donne ricevono questo incarico:Presto, andate a dire ai suoi discepoli: È risorto dai morti, ed ecco, vi precede in Galilea; là lo vedrete. Perché bisogna andare in Galilea per vedere il Risorto? Che senso profondo si racchiude in questo invito? Che sta dicendo a noi, i cristiani di oggi?

In Galilea si ascoltò, per la prima volta e in tutta la sua purezza, la Buona Notizia di Dio e il progetto umanizzatore del Padre. Se non torniamo ad ascoltarlo oggi con cuore semplice e aperto, ci alimenteremo di dottrine venerabili, ma non conosceremo la gioia del Vangelo di Gesù, capace di “risuscitare” la nostra fede.

Sulle rive del lago di Galilea, Gesù incominciò a chiamare i suoi primi seguaci per insegnare loro a vivere con il suo stile di vita, e collaborare con lui nel grande compito di fare la vita più umana. Oggi Gesù continua a chiamare. Se non ascoltiamo la sua chiamata ed egli non “ci precede”, verso dove si dirigerà il cristianesimo?

Per le strade di Galilea si andò formando la prima comunità di Gesù. I suoi seguaci vivono insieme a lui un’esperienza unica. La sua presenza riempie tutto. Egli è il centro. Con lui imparano a vivere accogliendo, perdonando, guarendo la vita e risvegliando la fiducia nell’amore insondabile di Dio. Se non poniamo, quanto prima, Gesù al centro delle nostre comunità, non esperimenteremo mai la sua presenza in mezzo a noi.

Se torniamo in Galilea, la “presenza invisibile” di Gesù risorto acquisterà tratti umani nel leggere i racconti evangelici, e la sua “presenza silenziosa” riacquisterà voce concreta nell’ascoltare le sue parole d’incoraggiamento.

 

RETOURNER EN GALILEE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Les évangiles ont recueilli le souvenir de trois femmes admirables qui, à l’aube du samedi, se sont approchées du sépulcre où Jésus a été enterré. Elles ne peuvent pas l’oublier et continuent de l’aimer plus que tout. Entre temps, les hommes ont fui et sont peut-être cachés.

Le message qu’elles entendent en arrivant est d’extrême importance. L’évangile le plus ancien le dit ainsi : « Vous cherchez Jésus de Nazareth, le crucifié ? Il n’est pas ici. Il est ressuscité ». C’est une erreur que de chercher Jésus au royaume de la mort. Il est vivant pour toujours. Nous ne pourrons jamais le trouver la où la vie est morte.

Ne l’oublions pas. Si nous voulons rencontrer le Christ ressuscité, plein de vie et de force créatrice, nous ne devons le chercher ni dans une religion morte, réduite à l’accomplissement extérieur de préceptes et de rites routiniers, ni dans une foi éteinte, qui s’appuie sur des topiques et sur des formules usées, vidées de l’amour vivant pour Jésus.

Alors, où pouvons-nous le rencontrer? Les femmes reçoivent cette mission : « Allez maintenant dire aux disciples et à Pierre : Il vous précède en Galilée. C’est là que vous le verrez » Pourquoi faut-il retourner en Galilée pour voir le Ressuscité ? Quel est le sens profond que cache cette invitation ? Qu’est-ce qui nous y est dit à nous, chrétiens d’aujourd’hui ?

C’est en Galilée que la Bonne Nouvelle de Dieu et le projet d’humanisation du Père furent entendus, dans toute leur pureté, pour la première fois. Si, aujourd’hui, nous ne les entendons pas de nouveau d’un cœur simple et ouvert, même si nous nous nourrissons de doctrines vénérables, nous ne connaîtrons pas la joie de l’Evangile de Jésus, capable de « ressusciter » notre foi.

C’est sur les rives du lac de Galilée que Jésus commença à appeler ses premiers disciples pour leur apprendre à mener son style de vie et à collaborer avec lui dans la grande mission de rendre la vie plus humaine. Jésus continue d’appeler aujourd’hui. Si nous n’écoutons pas son appel, et s’il ne nous « précède pas », vers où le christianisme se dirigera-t-il ?

C’est sur les chemins de Galilée que la première communauté de Jésus commença à se former. Ses disciples ont vécu auprès de lui une expérience unique. Tout était rempli de sa présence. Tout était centré sur lui. Ils ont appris de lui à accueillir, à pardonner, à prendre soin de la vie et à éveiller la confiance dans l’amour insondable de Dieu. Si nous ne mettons pas Jésus au cœur de nos communautés le plus tôt possible, jamais nous n’éprouverons sa présence au milieu de nous.

Si nous revenons en Galilée, la “présence invisible” de Jésus ressuscité prendra des traits humains lorsque nous lirons les récits évangéliques et sa « présence silencieuse » deviendra une voix concrète lorsque nous entendrons ses paroles de d’encouragement.

 

RETURN TO GALILEE

José Antonio Pagola.

The Gospels have gathered the story of three admirable women who at the dawn after the Sabbath, have drawn near the tomb where Jesus had been buried. They can’t forget him. They keep loving him more than anyone else. In the meantime, the men have fled and are still hidden perhaps.

The message they hear when they get there is of exceptional importance. The oldest Gospel tells it like this: “Are you looking for Jesus of Nazareth, the one who was crucified? He isn’t here. He has risen.” It’s wrong to look for Jesus in the world of death. He’s alive forever. Never will we be able to find him where life has died.

We mustn’t forget it. If we want to find the Risen Christ, full of life and creative power, we mustn’t look for him in a dead religion, one that is reduced to the external fulfillment of precepts and routine rituals, or in a faith that is extinguished, a faith that sustains itself in worn-out clichés and formulas, empty of a living love for Jesus.

Therefore: where can we find him? The women receive this task: “Go quickly and tell his disciples and Peter – he is going ahead of you to Galilee; that is where you will see him”. Why do they need to return to Galilee in order to see the Risen One? What deep meaning is contained in this invitation? What is this saying to us Christians today?

It is in Galilee that they heard, for the first time and in its full purity, God’s Good News and the Father’s humanizing project. If we don’t return to listen to these today with a simple and open heart, we might feed on venerable doctrines, but we won’t know that joy of Jesus’ Gospel, capable of “raising up” our faith.

On the banks of the Sea of Galilee Jesus began by calling his first followers and teaching them to live his way of life and to work with him in the great task of making a more human life. Today Jesus continues calling. If we don’t listen to his call and if he isn’t “going ahead of us”, then where is Christianity heading?

On the roads of Galilee the first community of Jesus kept growing. His followers live a unique experience at his side. His presence fills everything. He is the center. With him they learn to welcome, forgive, heal life and awaken trust in God’s unfathomable love. If we don’t put Jesus in the center of our communities, starting yesterday, we will never experience his presence in our midst.

If we return to Galilee, the ‘invisible presence’ of the Risen Jesus will take on human features when we read the Gospel stories, and his ‘silent presence’ will find its concrete voice when we hear his words of encouragement.

 

GALILEARA ITZULI

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Ebanjelioek hiru emakume miresgarriren oroitzapena gorde digute: Jesus hobiratua izan den hilobira hurbildu dira hirurak larunbat egunsentian. Ezin ahaztu dira Jesusez. Beste inor baino gehiago maite dute. Gizonezkoek, aldiz, ihes egin dute, eta ezkutatu egin dira, agian.

Hilobira iristean emakumeek entzun duten mezuak aparteko garrantzia du. Ebanjeliorik zaharrenak dio: «Nazareteko Jesusen bila zabiltzate, gurutziltzatua izan denaren bila? Ez da hemen. Piztu da». Oker handia izango litzateke Jesusen bila herioaren munduan ibiltzea. Bizi da betiko. Ezin aurkituko dugu Jesus, bizia hila den leku batean.

Ez dugu ahaztu behar. Kristo berpiztua aurkitu nahi badugu, biziaz eta indar kreatzaileaz betea den hura alegia, ez dugu bilatu behar hila den erlijio batean, ezta aginduak eta ohikeriazko errituak agerian betetzeari emandako erlijio batean, ezta itzalia den fede batean, sostengutzat topikoak eta formula xahutuak dituen eta Jesusekiko maitasun bizirik ez duen fede batean ere.

Beraz, nor aurki genezake? Mandatu hau jaso dute emakumeek: «Orain, zoazte esatera ikasleei eta Pedrori: Zuen aurretik doa Hura Galileara. Han ikusiko duzue». Zergatik itzuli behar dugu Galileara Berpiztua ikusteko? Zer esanahi sakon du bere baitan gonbit honek? Zer esan nahi digu gaur eguneko kristauei?

Galilean entzun zituzten, lehen aldiz eta beren garbitasun osoan, Jainkoaren Berri Ona eta Jainkoaren gizatasun-egitasmoa. Gaur egun bihotz xumez eta irekiz entzuten ez baditugu, irakaspen beneragarriz janarituko gara, baina ez dugu ezagutuko Jesusen Ebanjelioaren poza, gure fedea «berpizteko» gai den hura.

Galileako lakuaren ertzean hasi zen Jesus bere lehen jarraitzaileei dei egiten, bere biziera bera nola bizi haiei erakusteko, eta bere lankide nola izan, bizitza gizatasun handiagoko egiteko berak hartua zuen zereginean. Dei egiten jarraitzen digu Jesusek gaur egun ere. Haren deia entzuten ez badugu eta hura «gure aurretik ez badoa», noranzko bidea hartuko du kristautasunak?

Galileako bideetan hasi zen sortzen Jesusen lehen elkartea. Haren ondoan esperientzia berezi-berezia biziko dute haren jarraitzaileek. Haren presentziak betetzen du dena. Jesus dute erdigunea. Haren ondoan ikasi dute harrera egiten, barkatzen, bizitza sendatzen eta Jainkoaren maitasun hondorik gabean konfiantza ernetzen.Gure elkarteen erdi-erdian, ahalik lasterren, Jesus jartzen ez badugu, ez dugu esperimentatuko sekula haren presentzia geure artean.

Galileara itzultzen bagara, Jesus berpiztuaren «presentzia ikusezina» giza ezaugarriz janzten hasiko da ebanjelioko kontakizunak irakurtzean, eta haren «presentzia isilak» ahots zehatza berreskuratuko du haren arnasa-hitzak entzutean.

 

TORNAR A GALILEA

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

Els evangelis han recollit el record de tres dones admirables que, passat el dissabte, han anat al sepulcre on ha estat enterrat Jesús. No el poden oblidar. El continuen estimant més que a ningú. Mentrestant, els homes han fugit i romanen potser amagats.

El missatge, que senten en arribar, és d’una importància excepcional. L’evangeli més antic diu així: “Sé que busqueu Jesús, el crucificat. No és aquí: ha ressuscitat”. És un error cercar Jesús al món de la mort. És viu per sempre. Mai el podrem trobar on la vida és morta.

No ho hem d’oblidar. Si volem trobar Crist ressuscitat, ple de vida i de força creadora, no l’hem de cercar en una religió morta, reduïda al compliment extern de preceptes i ritus rutinaris, o en una fe apagada, que se sosté en tòpics i fórmules gastades, buides d’amor viu a Jesús.

Llavors, on el podem trobar? Les dones reben aquest encàrrec: “Aneu de seguida a dir als seus deixebles: “Ha ressuscitat d’entre els morts, i ara va davant vostre a Galilea. Allà el veureu”. Per què cal tornar a Galilea per veure el Ressuscitat? Quin sentit profund té aquesta invitació? Què ens està dient als cristians d’avui?

A Galilea es va sentir, per primera vegada i en tota la seva puresa, la Bona Notícia de Déu i el projecte humanitzador del Pare. Si no tornem a escoltar-los avui amb cor senzill i obert, ens alimentarem de doctrines venerables, però no coneixerem l’alegria de l’Evangeli de Jesús, capaç de “ressuscitar” la nostra fe.

A la vora del llac de Galilea, va començar Jesús a escollir els seus primers seguidors per ensenyar-los a viure amb el seu estil de vida, i a col•laborar amb ell en la gran tasca de fer la vida més humana. Avui Jesús continua la crida. Si no l’escoltem i ell no “va davant de nosaltres”, cap a on es dirigirà el cristianisme?

Pels camins de Galilea es va anar gestant la primera comunitat de Jesús. Els seus seguidors viuen al seu costat una experiència única. La seva presència ho omple tot. Ell és el centre. Amb ell aprenen a viure acollint, perdonant, curant la vida i despertant la confiança en l’amor insondable de Déu. Si no hi posem, com més aviat millor, Jesús en el centre de les nostres comunitats, mai experimentarem la seva presència enmig nostre.

Si tornem a Galilea, la “presència invisible” de Jesús ressuscitat adquirirà trets humans en llegir els relats evangèlics, i la seva “presència silenciosa” recobrarà veu concreta en escoltar les seves paraules d’encoratjament.

 

VOLVER A GALILEA

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

Os evanxeos recolleron o recordo de tres mulleres admirábeis que, ao amencer do sábado, achegáronse ao sepulcro onde foi enterrado Xesús. Non o poden esquecer. Ségueno amando máis ca ninguén. Mentres tanto, os varóns fuxiron e permanecen talvez escondidos.

A mensaxe, que escoitan ao chegar, é dunha importancia excepcional. O evanxeo máis antigo di así: “Buscades a Xesús de Nazaret, o crucificado”? “Non está aquí. Resucitou”. É un erro buscar a Xesús no mundo da morte. Está vivo para sempre. Nunca o poderemos atopar onde a vida está morta.

Temos de non esquecelo. Si queremos atopar a Cristo resucitado, cheo de vida e forza creadora, non o temos de buscar nunha relixión morta, reducida ao cumprimento externo de preceptos e ritos rutineiros, ou nunha fe apagada, que se sostén en tópicos e fórmulas gastadas, baleiras de amor vivo a Xesús.

Entón, onde o podemos atopar? As mulleres reciben este encargo: “Agora ide dicirlles aos seus discípulos e a Pedro: El vai diante de vós a Galilea. Alí o veredes”. Por que han volver a Galilea para veren ao Resucitado? Que sentido profundo se agocha nesta invitación? Que se nos está a dicir aos cristiáns de hoxe?

En Galilea escoitouse, por vez primeira e en toda a súa pureza, a Boa Noticia de Deus e o proxecto humanizador do Pai. Se non volvemos escoitalos hoxe con corazón sinxelo e aberto, alimentarémonos de doutrinas venerábeis, pero non coñeceremos a alegría do Evanxeo de Xesús, capaz de “resucitar” a nosa fe.

Nas beiras do lago de Galilea empezou Xesús a chamar aos seus primeiros seguidores para ensinarlles a viviren co seu estilo de vida, e a colaboraren con el na gran tarefa de faceren a vida máis humana. Hoxe Xesús segue a chamar. Se non escoitamos a súa chamada e el non “vai diante de nós”, cara a onde se dirixirá o cristianismo?

Polos camiños de Galilea foi abrollando a primeira comunidade de Xesús. Os seus seguidores viven cabo del unha experiencia única. A súa presenza éncheo todo. El é o centro. Con el aprenden a viviren acollendo, perdoando, curando a vida e espertando a confianza no amor insondábel de Deus. Se non poñemos, canto antes, a Xesús no centro das nosas comunidades, nunca experimentaremos a súa presenza no medio de nós.

Se volvemos a Galilea, a “presenza invisíbel” de Xesús resucitado adquirirá trazos humanos ao lermos relatos evanxélicos, e a súa “presenza silenciosa” recobrará voz concreta ao escoitarmos as súas palabras de alento.

 

higuera.VERDADEROS BROTES VERDES
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@euskalnet.net
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 15/04/14.-Los dos problemas que duelen más a los europeos del siglo XXI, son el económico y el miedo al diferente que busca instalarse entre nosotros, cada vez con más insistencia, sobre todo desde el Sur; unos seres empobrecidos hasta el límite que nos recuerdan que más allá de nuestro maltrecho jardín europeo existen enormes eriales que reclaman nuestra humanidad al tiempo que amenazan nuestras contradicciones más que cualquier ejército regular invasor. Cuando hablamos de nuestra crisis, sobreentendemos que se trata de la crisis económica aunque la realidad es una profunda crisis existencial mucho más profunda.

No deja de ser paradójico que si comparamos esta época con otras anteriores, es todavía la de mayor bienestar material para una mayoría social que además aglutina un consenso ético y legal sobre los derechos humanos (otra cosa es que nos afanemos en desvalorizarlos y no practicarlos) ¿Qué falla entonces? Parece que los valores y parámetros sociales no económicos se viven como terriblemente secundarios. El progreso material sin humanidad se está volviendo contra nosotros cuando parece que nos hemos quedado sin referentes. Es posible que no valoremos suficientemente lo que tenemos ni lo que estamos echando por la borda. La cultura consumista genera insatisfacción precisamente para que no dejemos de querer consumir en exceso y eso genera insatisfacción e insolidaridad en grandes dosis además de ser una amenaza para nuestro ecosistema. En este contexto, la tentación de desplazar la responsabilidad a los demás es enorme.

A todas horas nos estimulan para renunciar a los ideales cuidando de no alertarnos que una sociedad sin ideales se convierte en una sociedad resignada, por muchos progresos tecnológicos que logremos. Tampoco los pensadores nos han ayudado mucho en estos dos últimos siglos en los que la filosofía no ha cultivado la esperanza. Algunos incluso han acentuado la desesperación y la angustia sin proponer respuestas, o fueron respuestas fallidas. La solución simplista ha sido transmitir que ya está todo dicho (incluida la muerte de los metarrelatos) propiciando una cultura del desencanto sin esperanza en un mundo mejor. Hemos llegado a descalificar a quien tiene ilusión, llamándole despectivamente iluso, despreciendo el efecto transformador que tiene la ejemplaridad por su influencia poderosa sobre quienes la perciben auténtica. Aunque como decía, es más fácil endosar la responsabilidad a los demás que el esfuerzo por trabajar uno mismo otro estilo de vida.

Cada persona puede elegir el estilo de vida que quiera, a pesar de los condicionantes de la vida. Ya lo hacemos con mucho cuidado y detalle en la manera de vestir, de hablar y de encontrar los signos externos que nos identifiquen con la imagen que queremos transmitir a los demás. Podemos elegir igualmente estilos de vida más responsables y solidarios en lugar de quedarnos en la superficialidad de los acontecimientos y en los ideales-placebo elaborados desde posiciones consumistas proclives a la alienación resignada que poco tienen que ver con el crecimiento personal y el desarrollo social del compartir.

Como no está dicho todo en la ciencia, a ella nos aferramos como si fuera la única salida a la crisis. Abramos los ojos: “la” crisis no es económica; esta es una parte de otra crisis con mayúsculas, consecuencia de una falta de humanidad y de ejemplaridad que lo contamina todo, incluidas la economía y las finanzas, hasta convertirnos en pollos sin cabeza, insolidarios y sin esperanza. Pero ni en la ciencia ni en todo lo demás está dicha la última palabra. Por eso yo prefiero fijarme en los miles brotes verdes de solidaridad y bondad ejemplares que a diario actúan sin fundamentarse en el dinero como el valor supremo. Su número es mucho mayor de lo que parece, su obra y su ejemplaridad mueven montañas de esperanza hasta convertirse en modelo de verdaderas soluciones. A lo mejor son ellos los que están amortiguando la gran crisis y hasta la crisis económica. Y nosotros sin darnos cuenta de esta incipiente primavera.(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).