capitalismoCRITERIOS OSCUROS
A propósito de lo del concejal Zapata
CÉSAR ROLLÁN, eclesalia@eclesalia.net
MADRID.

ECLESALIA, 16/06/15.- El humor, a secas, es, de por sí, inteligente y gracioso; cuando se ensombrece de negro, entristece. El humor negro es como un cuadro de perspectiva profunda que nos remonta a historias que no cuenta, pero que están presentes en el imaginario colectivo; de otra forma no se entendería.

En estas debía andar Guillermo Zapata, recién elegido concejal del Ayuntamiento de Madrid, cuando se le ocurrió poner en unos 140 caracteres de la famosa red social, algunos ejemplos para hablar de los límites del humor negro. No seré yo el que repita esos trinos -no me gusta el humor negro- que se han publicado y publicitado hasta la saciedad en las últimas horas; no pretendo sacarlos del sitio, modo y tiempo pasado -2011- en los que se entrecomillaron esas palabras y se expusieron en la red.

En nuestra sociedad se puede hablar de humor negro y de su conveniencia. A mi no me va. A otros sí. Es lo que tiene la libertad de expresión.

Y puestos a opinar, opino que hay puntos de vista que no me hacen ninguna gracia y que tienen efectos oscuros y nefastos. Son criterios que rigen el comportamiento de algunas personas que tienen responsabilidades sobre la población. Son los de quienes aprueban que “una cosa es lo legal y otra lo ético”, o que argumentan que “el máximo beneficio es la clave del éxito empresarial y eso está por encima de las personas” o que piensan que “debemos cerrar las fronteras y saltarnos la ley si fuera necesario” o que, “ocultar y encubrir en todo momento los abusos sexuales de un cura es la mejor opción” o que afirman: “prefiero contratar a una mujer de más de 45 o de menos de 25, porque como se quede embarazada, nos encontramos con el problema”.

El humor negro ha provocado la dimisión del concejal Zapata, después de que fueran aireadas las palabras desagradables que colgó en la red, aunque haya negado que ese sea su pensamiento.

Espero que no se saquen de contexto las frases que dejo aquí escritas entre comillas. No son mías. Espero que algún día consigamos la dimisión de sus propietarias y propietarios pues, esos sí que siguen pensando lo que dicen y hacen lo que piensan para el perjuicio común (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).