Las mujeres por sí mismas

Publicado: 7 septiembre, 2015 en DENUNCIA / ANUNCIO
Etiquetas:, , , , ,

mujerLAS MUJERES POR SÍ MISMAS
A propósito de una homilía del Primado de México a principios de agosto
MARISA NORIEGA, marisanoriegacan@gmail.com
MÉXICO.

ECLESALIA, 07/09/15.- Estimados lectoras y lectores, quiero compartir con ustedes mi reflexión sobre la Homilía pronunciada por el Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México en la Catedral Metropolitana de México, el pasado 2 de Agosto del año en curso.

Antes de exponer mis puntos de vista, les recomiendo leer detenidamente  las lecturas correspondientes a dicho Domingo; XVIII Domingo del Tiempo Ordinario: Éxodo 16, 2-4.12-15;  Salmo 77;  Efesios 4, 17.20-24;  Juan 6, 24-35. Este es el enlace en el que pueden leer la homilía pronunciada por el Cardenal, y sacar sus conclusiones.

Lo primero que me pregunto es: ¿qué tiene que ver lo que dijo el cardenal con lo que leemos  en las cuatro  lecturas?

Son varias las interpretaciones que se pueden hacer de las lecturas, pero podría decir que uno de los mensajes centrales, es la búsqueda del ser humano como categoría relevante en el camino de la fe. Pero una búsqueda desinteresada, que supone buscar a Dios más que a sus dones. Ya que la búsqueda de los seres humanos por regla general es interesada, y eso es porque no sabemos buscar y porque nos hemos colocado a nosotros mismos en el lugar de Dios.

Veamos cómo empieza Rivera su discurso:

Cristo les ha enseñado a abandonar su antiguo modo de vivir, ese viejo yo, corrompido por deseos de placer. (…) Hace alusión exclusivamente a San Pablo, quien no conoció a Jesús y a una de las cartas atribuidas a él. Dejando el Evangelio de lado.

La distinción clara que hace San Pablo, a la que se refiere el Cardenal, de quienes conocen y tienen fe en  Cristo y quienes no, lo cual debe diferenciar la manera de actuar de las personas. A mi parecer es un argumento dualista insostenible que lo que propicia es, no sólo la división, sino la exclusión, entre buenos ¿los católicos? y malos, ¿los judíos, los musulmanes, los habitantes del Amazonas, los Tarahumaras de la sierra, los pobladores del Congo, los oriundos de Yakarta?, quienes no han oído hablar de Cristo ¿Viven ellos en la inautenticidad?

Y Monseñor Norberto, que debe conocer muy bien a Cristo y tener fe en él debido a su alto cargo dentro de la jerarquía eclesial, me pregunto, ¿no vive en la inautenticidad al ser uno de los principales encubridores de sacerdotes pederastas mexicanos. Y a mayor abundamiento, de Marcial Maciel,  fundador de la orden  Regnum Christi?

Prosigue el Cardenal, y lleva su reflexión al campo de la familia. ¿Qué modelo de familia? Sin lugar a dudas como nos podemos dar cuenta, se refiere exclusivamente al tipo de familia conformado por un padre una madre y la prole; modelo heteronormativo. No da cabida a ningún otro tipo de relación interpersonal.

Cabe mencionar que la Catedral Metropolitana se encuentra situada en una zona marginal de la ciudad de México, en donde habitan hombres y mujeres de buena voluntad, con escasos recursos económicos y en donde a la vez, abundan familias desintegradas por la violencia, madres solteras que trabajan de sol a sol para mantener a sus hijos e hijas. Y podría proseguir, pero no es la intención de esta reflexión.

Si leemos con mucha atención lo que expresó el Cardenal, parecería que su mensaje dignifica y respeta por igual a todos los integrantes del modelo ideal cristiano de familia, (pues a estas alturas de su homilía ha repetido tres veces las palabras dignidad y respeto).

¿Qué sigue ahora? Lo que le faltaba mencionar: a la mujer, pero de ¿qué manera lo hace? Fijémonos:

La mujer, que está llamada a ser, por dignidad y vocación natural, madre, esposa y colaboradora… se ve obligada a tener que salir, contra su voluntad, a realizar trabajos que la apartan de la dedicación que debería tener hacia sus hijos”. “Cuántas veces las familias se ven sujetas, contra su querer, a reducir el número de hijos, porque la organización de nuestra sociedad fuerza a la mujer a un trabajo…”.

Cuántos casos observamos de mujeres que deben, una vez completada su jornada laboral semejante a la del varón, empezar una segunda ocupación, poniendo en orden el hogar que tuvieron que desamparar en la mañana”.

“Ningún programa de igualdad de derechos del hombre y la mujer es válido, si no se tiene en cuenta la realidad más profunda de lo que significa ser madre en la mujer”.

“Cuántas veces una supuesta liberación de la mujer no hace sino reducirla a una pieza productiva más dentro del mecanismo de desarrollo de la sociedad”… “Quién se siente estimulado para tener una mejor empresa…, cuando no hay quien atienda con amor sus necesidades básicas en el hogar?

“Por ello, cuanto más estimemos como mentalidad el papel de la mujer en su dimensión conyugal y materna”.

“Es por ello necesario descubrir el significado original e insustituible del trabajo de la casa y la educación de los hijos”.

Norberto Rivera, además de ser repetitivo, es ambiguo. Su mensaje es perverso y maniqueo. En sus palabras subyace una violencia simbólica en contra de todas las mujeres que trabajan, que no tienen hijos, que no se casan, que no son heterosexuales, que se divorcian, etc., etc. Pues además de leer lo que dice, debemos leer eso que no dice.

De la única manera en la que destaca el valor de la mujer es en el cumplimiento de su rol materno-esponsal. La priva de su derecho a superarse, a crecer por el bien de ella y de la familia. La confina a cumplir las labores del hogar, como si fueran tan sólo propias de ella y no debieran ser compartidas en corresponsabilidad por todos los miembros que conforman una familia.

Podría seguir, pero considero que lo dicho hasta ahora es suficiente para transmitir mi sentimiento de indignación como mujer, esposa desde hace 36 años, madre de una hija y dos varones. Además de socia fundadora de la Asociación Mexicana de Reflexión Teológica Feminista A. C., integrante del Observatorio Eclesial, y colaboradora y profesora del diplomado “Enfoque feminista de la Teología Cristiana”, entre otras actividades.

Quiero concluir con una pregunta que dejo abierta para que cada quién se responda: ¿Cuándo reconocerá la estructura jerárquico-patriarcal de la Iglesia, la total dignidad de la mujer como sujeto pleno de derecho, libre y capacitada para tomar sus propias decisiones y emitir su propia voz?

Anuncios

Los comentarios están cerrados.