“Género, Evangelio y Justicia Global”

Publicado: 12 octubre, 2015 en DENUNCIA / ANUNCIO
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superación“GÉNERO, EVANGELIO Y JUSTICIA GLOBAL”
III Congreso Mundial de Mujeres Ordenadas
MARISA NORIEGA, socia fundadora de la Asociación Mexicana de Reflexión Teológica Feminista A C. “AMERTEF AC”, marisanoriegacan@gmail.com
MÉXICO.

ECLESALIA, 12/10/15.- Mi intención, es compartir con ustedes un suceso que tuvo lugar en la ciudad de Filadelfia y que se llevó a cabo del 18 al 20 de septiembre, (días en los que el Papa visitaba Cuba), del cual seguramente no estén enterados, ya que no levantó el interés de la prensa mundial puesto que fue un Congreso Mundial celebrado por mujeres.

Dicho evento estuvo organizado por la Conferencia de Mujeres Ordenadas, WOC por sus siglas en inglés, quienes celebran, 40 años de haberse constituido como agrupación. Estas mujeres, monjas en su mayoría, son “dignas hijas” del Concilio Vaticano II que dicho sea de paso este 2015, se cumplen 50 años de su término.

¿Qué experimentaron las mujeres? ¿Cómo recibieron el mensaje de dicho Concilio? Mujeres religiosas, laicas, asiáticas, europeas, africanas, norteamericanas, australianas, latinoamericanas, evangélicas, católicas, luteranas… experimentaron la novedad y la apertura, se atrevieron a salir de los conventos a las calles, se dejaron tocar y tocaron la realidad cotidiana de tantos seres humanos excluidos, por su sexo, raza, su credo, su condición social. Muchas, muchas de ellas fueron capaces de discernir que habían experimentado el llamado de Dios, que lo habían escuchado hacía tanto tiempo, pero que lo habían acallado ya que sus iglesias no les permiten hasta la actualidad, ni siquiera pensar en tener un puesto de liderazgo.

Empezaron así hace 40 años a pedir a la jerarquía que les escuchara, que les diera su lugar, que les concediera recibir y ejercer el sacramento del Orden. Han resistido, algunas se han quedado en el camino, muchas de ellas siguen firmes a su convicción y son las que convocaron y organizaron con la ayuda de nuevas integrantes, este tercer Congreso Mundial de Mujeres Ordenadas, Women´s Ordination Worldwide (WOW), al cual tuve la suerte de asistir y del que les hablaré a continuación.

El título del Congreso, y tema central del mismo, fue: “Género, Evangelio y Justicia Global.” Cabe señalar, que nos reunimos más de 500 personas, hombres y mujeres de 17 países.

Entre las y los ponentes hubo personalidades de la talla de la Dra. Elisabeth Schüssler Fiorenza, la Dra. Mary E. Hunt, la Dra. Teresa Forcades I Vila, la Hna. TheresaKane, la presidenta y fundadora de SNAP, Barbara Blaine, Tony Flannery, Ursula King, Roy Bourgeois, la teóloga inglesa Tina Beattie, Gary Macy y un largo etcétera.

Lo primero que quiero señalar es que no todas las asociaciones afiliadas a WOC y a WOW, ni todas las personas que nos reunimos en Filadelfia avalamos la ordenación de las mujeres, sobre todo porque no estamos de acuerdo en que se repita el mismo modelo de iglesia jerárquico-patriarcal. Sin embargo, estimamos y reconocemos que no es la intención de las mujeres que conocimos en estos días. Ellas consideran que es una injusticia de primer orden prohibirles la participación al sacramento del orden ministerial, ya que su vida entera es signo y testimonio de la Presencia que las habita. Más aún, me ayudaron a comprender con sus argumentos, que si ésta injusticia se acepta y se justifica como mandato divino-masculino, si no se denuncia ni se termina, no podremos terminar con todas las injusticias que se derivan de ésta.

Por otro lado ordenación de las mujeres tal y como la viven ellas, no es un capricho ni tienen la intención de quitar sus puestos a los varones, ni tampoco hacerles la guerra, sino que desean trabajar hombro con hombro, saben que pueden contribuir, aportar y sumar su voz, su mirada y su espiritualidad por el bien de la justicia y de la liberación de las mujeres, que tanta falta le hace a la iglesia.

Es claro, que reconocemos que en la Biblia no hay ninguna palabra que mencione y mucho menos que prohíba la ordenación de las mujeres. Al contrario, estas asociaciones y personas unimos nuestra voz a la de San Pablo al afirmar que: “no hay ni judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, porque todos son uno en Cristo Jesús”. (Gal. 3, 28)

¿Qué es entonces lo que nos une? La creencia y convicción de que nuestras iglesias son misóginas y que no sólo han causado mucho dolor a infinidad de personas, sino que perpetran y perpetúan la violencia hacia todos los diferentes, principalmente hacia las mujeres. Pero también nos une la convicción de que los cambios provienen desde abajo.

El compromiso y el trabajo, que cada quien está realizando desde “sus espacios”, de acuerdo a sus posibilidades y necesidades propias, para lograr la inclusión, recuperar la dignidad y obtener la equidad de las mujeres en las iglesias y en la sociedad.

La esperanza de que algún día las generaciones futuras gocen de una comunidad eclesial inclusiva e incluyente.

Estos días fueron de auténtica comunión, celebramos y compartimos los logros que hasta ahora hemos obtenido las mujeres y los retos que tenemos de cara al presente y al futuro (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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