Decir y desear ¡Feliz Pascua!

Publicado: 30 marzo, 2016 en REFLEXIONES
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JUAN ZAPATERO BALLESTEROS, sacerdote, zapatero_j@yahoo.es
SANT FELIU DE LLOBREGAT (BARCELONA).

ECLESALIA, 30/03/16.- Amigas y amigos de Eclesalia: me dirijo a vosotras y a vosotros para desearos ¡FELIZ PASCUA! Y lo hago de corazón y desde lo más profundo del mismo, no os quepa la menor duda. Aunque, a decir verdad, da la impresión como si es algo que no pegase demasiado en estos momentos, pues esto de las felicitaciones parece ser cosa más bien de un tiempo tan concreto como es la Navidad en torno a la cual se ha creado una parafernalia atiborrada de todo y de más, en la que no pueden faltar, deseos de felicidad y de no sé cuántas otras cosas, a pesar de que en muchos casos sea fruto de una rutina establecida ya de antemano de la que resulta bastante difícil zafarse.

No resulta fácil decir y desear ¡Feliz Pascua!, pues en mi caso, que va para todas y todos, independientemente de convicciones y creencias, lo hago aprovechando un tiempo que personalmente me introduce en lo más profundo de ese “Alguien”, Jesús de Nazaret que, al fin y al cabo, es quien llena de sentido mi existir y por quien me siento de verdad acompañado en mi caminar de cada día.

¿Dónde reside entonces la dificultad?, se preguntarán muchos. Pues sencillamente en el hecho que la Pascua, junto con algunos días que la preceden, se ha convertido en nuestro país en un paréntesis en medio de los quehaceres cotidianos para dedicarlo a un breve tiempo de vacaciones o de descanso; contra lo que no tengo nada que decir, ¡solo faltaba! La Semana Santa, mal que nos pese, sigue todavía marcando el ritmo por lo que, al trabajo, al estudio y a otras actividades sociales se refiere. Por ello, estos días de descanso continúan haciéndolos coincidir con unos días de celebraciones religiosas para una serie de personas, por mucho que nuestra Carta Magna diga que el Estado es aconfesional. Llegados aquí, podríamos avanzar tan lejos como para que toda una serie de gente, cada vez más, se preguntase por qué estas “mini vacaciones” no se llaman de “primavera”. Tengo la impresión que existen demasiados intereses por “ambas partes”, pienso que se me entiende de sobra, como para tocar algo que a “unos y a otros” les va de maravilla.

Por ello, en este caso, aprovecho la ocasión para dirigirme a ti, amiga y amigo de Eclesalia, independientemente de tus creencias o convicciones religiosas, para desearte una FELIZ PASCUA desde lo que ésta sí que significa para mí y que, en ningún caso pretendo, ¡Dios me libre!, que signifique también para ti. Creo habértelo dicho en otras ocasiones, en todo caso te lo vuelvo a repetir una vez más, que el hecho de creer o no creer, o de practicar una religión en vez de otra, no debe ser nunca obstáculo ni impedimento para vivir en harmonía y, en el mejor de los casos, para hacer camino juntas y juntos por la senda de la paz y de la justicia.

Pues bien, te deseo sencillamente que hayas disfrutado lo máximo posible, si es que has podido o has tenido la oportunidad de tener unos días de asueto. Que, como decimos vulgarmente, te hayan servido para “cargar pilas” y dejar un poco de lado la rutina, la monotonía y el cansancio a los que tan bien acostumbrados nos tiene esta vida en la cual estamos inmersos.

Te deseo, ¡cómo no!, que vuelvas a tu trabajo, si es que aún eres de los privilegiados que lo tienen, claro está, al menos con un aire de optimismo (ya no digo ilusión, pues eso es un privilegio muy escaso en los tiempos que corren por lo que a lo laboral se refiere) y con las mayores ganas de que continúes llevándolo lo mejor posible.

Si, por el contrario, no ha sido éste tu caso, solamente desearte que hayas tenido la convicción de que has pasado el tiempo o has disfrutado del mismo como has podido o como has querido, pues, al fin y al cabo, éste puede pasarse o disfrutarse de muchas maneras que no tiene por qué depender de factores externos impuestos desde fuera.

¡Feliz Pascua!, a ti, con todo el amor, el cariño o la amistad que nos une desde esta red social como es Eclesalia. Aprovechemos nuestras coincidencias que, seguro, son muchas y no permitamos que nuestras posibles diferencias en un campo u otro nos impidan sacar a fuera nuestros mejores deseos de cara a trabajar en favor de una sociedad más humana y más fraternal  (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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