Ante la situación de las personas inmigrantes y refugiadas en Europa

Publicado: 27 mayo, 2016 en DENUNCIA / ANUNCIO
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europe_xenophobia_schengen-png_effectedANTE LA SITUACIÓN DE LAS PERSONAS INMIGRANTES Y REFUGIADAS EN EUROPA
Las migraciones contribuyen al desarrollo de los pueblos si transformamos el miedo en acogida
GRUP DE SEGLARS I RECTORS DEL DISSABTE*, juliociges@gmail.com
VALENCIA.

ECLESALIA, 27/05/16.- Es de lamentar que, hasta hace poco, haya prevalecido la indiferencia ante un sufrimiento tan grande como el de las personas refugiadas y las inmigrantes. La sacudida que experimentamos nos obliga a reflexionar para adoptar un posicionamiento eficaz.

El ver por televisión a gran número de personas huyendo, en condiciones penosas, de bombardeos y ataques indiscriminados nos impacta emocionalmente y nos mueve con mayor impulso a la misericordia, pero no debemos olvidar que, tanto las refugiadas reconocidas legalmente como las no reconocidas y cualquier otra inmigrante, tienen idénticos derechos, y nosotras y nosotros idéntica responsabilidad hacia todas ellas. No podemos hacer acepción de personas.

Que el afán de seguridad se anteponga en Europa a la dignidad y los derechos de la población migrante sólo puede explicarse si el interés económico y de bienestar lo justifica todo.

El avance de posturas racistas en ciertos países europeos en los que partidos xenófobos e islamófobos son los más votados, nos conduce a pensar que el problema no se resolvería solo con leyes sino gracias a la convicción ciudadana. De ahí la necesidad de sensibilizar a las comunidades en la defensa de los derechos de la gente migrante mediante el desarrollo de una cultura de la acogida inspirada en la hospitalidad, es decir, que genere prácticas además de leyes. Las personas intelectuales y las dirigentes de la política o la religión tienen la obligación permanente de recordarnos que la garantía de nuestros derechos en Europa radica en que sean universales, o sea, para todo el mundo.

Hay que superar las miradas del miedo ante el ser humano diferente; la de creerle inferior; la de la defensa de mi bienestar por encima de mi humanidad y mi ser persona; la de la impotencia que nos susurra no se puede hacer nada; la que dice que en España hay demasiada gente refugiada, cuando su número es bien escaso comparado con el de muchos otros países, sean ricos o pobres.

Hay que percatarse de que las leyes discriminatorias estimulan el grado de xenofobia y racismo de la ciudadanía y que, a mayor impedimento legal para acoger y regularizar a personas inmigrantes o refugiadas, mayor es el negocio de las mafias criminales.

Hay que pasar de la mirada de la hostilidad a la mirada de la hospitalidad, a la mirada inclusiva que se refleja en campañas como Migrantes con Derechos, a la mirada de quien sabe que compartiendo recibirá más de lo que da, a la mirada que permite ver a los otros seres humanos como los ve Dios, que no juzga el mérito ni la rentabilidad económica de la gente sino sus necesidades materiales y la de ser aceptada como parte del cuerpo social.

Siendo muchas y variadas las formas de comprometerse, pero nuestras acciones han de estar orientadas al servicio de las personas inmigrantes o refugiadas y ayudar a construir una sociedad acogedora y solidaria, que nos permita verificar que Dios se hace presente en ellas y nos llama siempre a la hospitalidad.

Si discernimos y decidimos colectivamente, confirmaremos que nuestra imagen de Dios y nuestra comunidad cristiana van por el camino de Jesús, inmigrante y refugiado cuyo abajamiento –cuya solidaridad– trajo la salvación al género humano (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Mayo de 2016

*Alberto Guerrero, Javier Almela, Margaret Mayáns, Mª Dolores Simarro, Julio Ciges, Mar Seguí, José Ramón López de la Osa, Toni Garai, Amparo Tordera, Ximo Garcia Roca y 30 firmas más.

 

 

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