Caminando

Publicado: 4 noviembre, 2016 en REFLEXIONES
Etiquetas:, , , ,

c4ec4-confianzaCAMINANDO
IÑIGO GARCÍA BLANCO, Hermano Marista, i_garciablanco@maristasiberica.es
MADRID.

ECLESALIA, 04/11/16.- Acepta las sorpresas que trastocan tus planes, derrumban tus sueños, dan rumbo totalmente diverso a tu día y, quien sabe, tu vida. Da libertad al Padre, para que Él aún conduzca la trama de tus días. -Helder Câmara-

Caminando en este tiempo nuevo, en una tierra nueva, con unas hermanas y hermanos nuevos, entre comunidades y realidades transfronterizas: Tabatinga, Umariazú, Benjamín Constant, Atalaia del Norte, Santa Rosa de Perú, Islandia de Perú, Leticia, …

Ser rostro mariano de la Iglesia; vivir plenamente nuestras vocaciones; crear un espacio para que hermanos y laicos compartan vida, fe y misión; encarnar un espíritu de comunión con la tierra, las culturas, las expresiones de celebración; ejercer el ministerio de la hospitalidad y del encuentro siendo presencia alegre entre los niños y jóvenes, y en sus respectivas comunidades locales, en situación de vulnerabilidad… podríamos decir que expresa el sueño y el compromiso de las nuevas comunidades internacionales del proyecto LaValla200> que han iniciado su andadura durante el mes de septiembre en diversas regiones del Instituto marista: América Sur, Arco Norte, Asia, Europa y Oceanía.

Como ya sabes, yo también formo parte de una de estas comunidades, en este ‘nuevo inicio’. Nos encontramos en Tabatinga (Amazonas), en la triple frontera de Brasil-Colombia-Perú, perteneciente a la región marista de América Sur.

Tabatinga es una ciudad brasileña al extremo oeste del estado de Amazonas a orillas del río Amazonas. Al occidente de esta se encuentra con la triple frontera Brasil-Colombia-Perú. Tabatinga es una palabra indígena que en el idioma tupi significa barro blanco de mucha viscosidad, que es encontrada en el fondo de los ríos, y también significa casa pequeña. A mediados del siglo XVII, se registra su existencia, junto a la desembocadura del río Solimões, de una aldea, fundada por los jesuitas. Cercanos al lugar serían establecidos en 1766 un puesto militar y un puesto fiscal, teniendo en vista manejar la región fronteriza con Colombia y Perú. A partir de ese momento, se formó la población de São Francisco Xavier de Tabatinga.

Nuestra comunidad está compuesta por cuatro miembros, cada uno de una nacionalidad diferente: Peggy Vivas de Venezuela, Verónica Rubí de Argentina, Justin Golding de Australia y éste que os escribe. Tres de nosotros ya hemos comenzado a compartir la vida en la triple frontera, a la espera de Justin, que todavía está tramitando la documentación correspondiente para poder residir en Brasil -tres meses de papeleos-. La cuestión de visados y gestiones administrativas una vez más reflejan las políticas internacionales y miras de los movimientos migratorios en los que está sumida la población mundial: permisos, controles, restricciones, nuevas legislaciones, etc.

El pasado 18 y 19 de septiembre, nos acompañaron en una sencilla celebración de acogida el hermano provincial Inácio Etges y el hermano viceprovincial Deivis Ficher de la Provincia Brasil Sul-Amazônia y el hermano provincial Alberto Aparicio de la Provincia Cruz del Sur y coordinador del Consejo regional de América Sur, expresando de este modo la proximidad y el apoyo de toda la Región en este nuevo emprendimiento donde juntos vamos haciendo el camino y celebrando la vida en misión. Es un momento histórico del Instituto; se trata de “un nuevo comienzo” en el que el sueño de Marcelino late con fuerza en este bello paraje del mundo. ¡Un sueño compartido y acompañado!

A principios de junio, en la formación compartida que tuvimos para ‘adentrarnos en otras tierras’ señalaba algunos aprendizajes necesarios, los retomo porque es aquí, en esta tierra donde se vuelven más necesarios y explícitos al menos para mi vida.

  • Necesidad de aprender a “entendernos”.
  • Asegurar tiempos para compartir la vida.
  • Profundizar en el significado y expresión de la celebración de la vida, reconociendo y agradeciendo los pequeños detalles.
  • Ejercitar la contemplación, acoger el silencio, ahondar en el Misterio en el otro.
  • Apertura a la mirada femenina (intuición, reconocimiento de la belleza y de la ternura, anticipación, tacto, gestación).
  • Encarnar la sororidad, manifestación del servicio y presencia en clave femenina.
  • Saber vivir la experiencia de la soledad (incluso cultural).
  • Poner en cuestión la propia cultura.
  • Cuidar y manejar el lenguaje emocional.
  • Importancia de construir juntos, más allá de la efectividad.
  • Ser paciente con el ritmo de los otros.
  • Apreciar la belleza de la diferencia.
  • Relativizar “las necesidades”.
  • Adentrarme en la experiencia relacional comunitaria.
  • Exagerar la fraternidad.
  • Diálogo y enriquecimiento entre mayorías y minorías.
  • Aprendizaje de comunión (damos y recibimos, latir con un corazón común).
  • No temer equivocarse.
  • Aprender a decidir en comunión.
  • Apertura a la experiencia del Espíritu que quiere alentar el inicio de un nuevo tiempo.

Una lista interesante de aprendizajes que contrasta con las tonalidades, los sabores, los acentos lingüísticos, los rostros. No se trata de dejar a un lado los significados, sino de resignificarlos e incorporarlos en la vivencia cotidiana. Otros aprendizajes prácticos también se vuelven imprescindibles en el día a día: reconocer la diversidad floral y hortícola que proporciona esta tierra, así como los nombres y sabores de los pescados locales; saber pedir el servicio de transporte de un TukiTuki (similar a una mototaxi) o un PekePeke (una canoa con motor rabeta); andar con cierto equilibrio entre pasarelas fluviales; convivir con la familia de zancudos (mosquitos diversos), etc. Muchas oportunidades para aprender… con paciencia y una pizca de humor.

El tiempo parece que se ralentiza y adquiere una nueva dimensión y medida: tiempo para (des)aprender y (re)situarse. El día a día, en estos primeros compases, ha estado orientado a conocer, a moverse, a abrir la puerta, a saludar y presentarse, a participar en el ritmo y encuentros de las diferentes comunidades locales. A lo largo del mes de septiembre y octubre hemos podido participar en acciones de visibilización y sensibilización contra la trata de personas -especialmente la explotación sexual de niños y mujeres-; en la capacitación de comunidades indígenas en sus derechos y accesos a servicios públicos a través del Conselho Indigenista Missionario; en la celebración de los diferentes novenarios de las festividades de los Santos Ángeles, San Francisco de Asís y Nuestra Señora de Aparecida. ¡La fe en sus diferentes expresiones congrega, celebra y da sentido! Cada encuentro es una oportunidad de escuchar, de reconocer la sencillez de la vida que emerge a la intemperie y a espaldas de las sociedades mayoritarias.

Precisamos construir juntos un mundo mejor, trabajando en red, estrechando lazos y el compromiso por la vida y la defensa a ultranza de los derechos humanos, en especial de los niños y jóvenes de nuestras comunidades locales, cuidando entre todos ésta nuestra Casa Común de Todos. Nuestro papel es reconocer, sumar, acompañar, creer, cuidar, difundir, promover, celebrar, …, pero sobre todo estar.

“Sois llamados y enviados a atravesar las fronteras, geográficas y simbólicas, en los dos sentidos, preferencialmente allí donde las heridas están más abiertas y la vida más amenazada. Andad por la Amazonia y escuchad lo que el pueblo dice. Participad de la vida cotidiana del pueblo. Observad y registrad todo cuidadosamente. No os preocupéis con los resultados, el Espíritu irá mostrando el camino. ¡Coraje! Comenzad por donde podáis.” Claudio Perani, sj

Agradecido, con corazón de madre

(Obrigado, com coração de mãe)

Iñigo García (IO)

Anuncios

Los comentarios están cerrados.