¿Inmaculada, purísima o llena de gracia?

Publicado: 7 diciembre, 2016 en REFLEXIONES
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JUAN ZAPATERO BALLESTEROS, sacerdote,zapatero_j@yahoo.es
SANT FELIU DE LLOBREGAT (BARCELONA).

ECLESALIA, 07/12/16.- El día 8 de diciembre la Iglesia celebra una de las fiestas, con más arraigo dentro del calendario litúrgico, que está dedicada a la Virgen. Dicha fiesta es conocida por unos como fiesta de la Inmaculada, mientras otros la denominan fiesta de la Purísima.

Ambas denominaciones vienen ya de lejos, aunque el momento clave lo marcó la definición del dogma de la Inmaculada concepción de María el 8 de diciembre del año 1854. Dicha definición fue proclamada por el Papa Pío IX, según la cual María habría sido preservada en el momento de su nacimiento del pecado original con que según el dogma, nacemos todas las personas.

Me gustaría partir de estos dos vocablos, inmaculada y purísima, para llegar a lo que para mí es incomparablemente mucho más como es el de “Llena de gracia”, según el anuncio que el ángel la dirige.

De entrada, yo diría que ya empezamos con desventaja, por el hecho de partir de una fiesta fundamentada en un dogma. Está definido, lo cual quiere decir que no hay nada más que decir. En principio cada persona puede buscar las razones que la ayuden a entenderlo o quizás a verlo todavía más oscuro respecto a lo que dicha fiesta significa. Pero a la larga, no hay otras razones por las cuales nos lo tengamos que creer.

Sea como fuere, no puedo por menos de decir que a mí personalmente me resulta muy pobre afrontar la figura de María en este caso desde un dogma que, como todos, se hace difícil de aceptar. Pero no por el hecho de la dificultad que pueda o no entrañar, sino porque para mí la figura de María de Nazaret ha sido y continúa siendo capital respecto a mi vida de fe, hecha realidad después en las tareas y realidades en las que yo me muevo cada día.

El hecho que haya sido concebida sin pecado original no hace más que situármela muy lejos. Si el que se pretende con este dogma es que la venere, yo ya lo hago, pero no por este motivo, sino precisamente por todo el contrario: porque la encuentro muy próxima a mi vida. A la vida que he vivido hasta ahora y a la que continúo viviendo: llena de luces y de sombras, y también llena de esperanzas y de desencantos.

Para mí María me sirve de modelo, porque la veo como la persona que fue creciendo día a día, siempre abierta al proyecto de Dios. Vaciándose de sí misma, renunciando a su voluntad, para que Dios, el Todopoderoso, como ella misma cantará en el Magníficat, entrara a nuestra historia, encarnado en la persona de Jesús. Un Dios “todopoderoso” que no usó su poder para actuar de manera extraña, sino para hacer que en un momento dado una persona concreta se convirtiera en instrumento, para que su amor y su misericordia se hicieran visibles para toda la humanidad. “Su amor se extiende de generación en generación…”, proclamará también en el Magníficat.

Desde esta perspectiva, María me está recordando que, gracias a personas parecidas a ella, es decir, personas que han renunciado a su propia voluntad, Dios ha podido entrar, continúa y continuará entrando en nuestro mundo para traer su Buena Noticia, traducida en tantas y tantas realidades concretas.

Porque es una lástima que cuando nos referimos a Dios como todopoderoso y omnipotente, lo apliquemos a un tipo de actuaciones muchas veces absurdas y fuera de lugar. La omnipotencia de Dios radica precisamente en hacer posible que, en medio de un ambiente marcado por el egoísmo y el egocentrismo, surjan personas que se niegan a sí mismas para que otras, normalmente carentes de amor y de dignidad, puedan llegar a conseguirlo.

Y de la misma manera que, hace veinte siglos en medio de un Israel marcado por la explotación, el dominio, el abuso, etc. surgieron personas generosas, el caso de María seguro que fue excepcional, también hoy en día Dios continúa suscitando personas parecidas a través de las cuales su proyecto continúa entrando a nuestro mundo, sobre todo en las zonas más desfavorecidas. Nombres de personas conocidas en muchos casos; pero, ¿por qué no piensas que quizás tú y yo también podríamos serlo? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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