El paro de las mujeres

Publicado: 10 marzo, 2017 en DENUNCIA / ANUNCIO
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mirada_de_mujer_serenaEL PARO DE LAS MUJERES
MIGUEL ESQUIROL VIVES, esquirolrios@gmail.com
COCHABAMBA (BOLIVIA).

ECLESALIA, 10/03/17.- Por el día internacional de la mujer y la persistente violencia contra ella, se convocó para el 8 de marzo un paro general de mujeres en, por lo menos, 30 países.  Por ello el informe especial del periódico Opinión, del domingo 5 de marzo del 2017, lo dedicó a la mujer y sobre todo al tema del machismo, causa de los feminicidios. Se insistía en este informe también en la educación desde la infancia en la escuela y en la familia, que recrean hoy todavía el modelo patriarcal, pero no se decía nada del modelo patriarcal de la Iglesia Católica.

Nadie parece decir nada, por aquello de que la Iglesia es sagrada y de que la Iglesia siempre tiene la verdad y no hay que meterse con ella. Ya hace 400  años que Miguel de Cervantes ponía en palabras de don Quijote: “Con la Iglesia hemos topado Sancho”.

La Iglesia Católica ha sido y siegue siendo eminentemente educadora y sigue teniendo  prestigio en nuestro medio, transmitiéndonos una imagen patriarcal y profundamente machista.

Siempre vemos en los cargos de dirección de la Iglesia a varones. En todos los actos litúrgicos la figura del varón es predominante, siendo las mujeres excluidas.  Muchas religiosas siguen apoyando este modelo de iglesia, estando en un segundo plano para servir a los sacerdotes o a su sombra  en las múltiples actividades pastorales. Pareciera que las mujeres no están a la altura de los varones en las responsabilidades de la Iglesia, y sin voz ni voto como a tantas cristianas y cristianos como de segunda categoría.

Todo ello muy lejos del mensaje de Jesús, quien trató por igual a mujeres que a varones, promoviéndolas en su grupo, y al mismo nivel para transmitir su mensaje que a los varones. Respetó y valorizó como nadie la dignidad de todas las personas,  sobre todo de las mujeres tan minusvaloradas en si sociedad judía y palestina.

Lo vemos respetando y dialogando con una mujer samaritana, por lo tanto hereje para los judíos, y con una adúltera que tenía que ser apedreada por varones mucho más adúlteros que ella, acogiendo igualmente a prostitutas y a extrajeras a lo largo de su vida pública, todas tan dignas como el sumo pontífice.

¿Dónde quedan aquellos cambios que propiciaba hace más de 2000 años el sencillo laico de Nazaret? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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