Espiritualidad maya y franciscana

Publicado: 21 julio, 2017 en REFLEXIONES
Etiquetas:, , , ,
kippah-photo-susan-katz-millerESPIRITUALIDAD MAYA Y FRANCISCANA
Reflexión sobre Dios en la cosmovisión y espiritualidad de los pueblos originarios y las semejanzas en la espiritualidad franciscana
ROBERTO JOSÉ CASTILLO TELLES, estudiante de teología, robercaste25@gmail.com
GUATEMALA

ECLESALIA, 21/07/17.- En la fe cristiana ha habido la intencionalidad de acogida e inculturación. San Justino en el siglo II, hace mención de la presencia de “semillas del verbo en el mundo”, mostrando indicios que desde siempre ha sido necesaria la inculturación de la fe, no a la fuerza, ni menospreciando tradiciones y religiosidades, ya existentes. A pesar de este principio que nos propone este padre de la Iglesia, la cristiandad se ha visto envuelta en la historia de dolor e intromisión en la cultura maya, movida en su mayor parte por intereses económicos y políticos.

La Iglesia sin embargo, ha estado inmersa en la historia de conquista y persecución de los pueblos Mayas en Guatemala, desde abril de 1541.

Desde la época de la colonización los pueblos originarios que habitaban las tierras del quetzal, han sido sometidas a innumerables atropellos. Esta cultura es manifiesto de grandes avances, a nivel de astronomía, ecología, gastronomía y religiosidad, en comparación con culturas existentes a lo largo de la historia.

Dentro de la cosmovisión maya existen semejanzas con la cosmovisión y espiritualidad cristiana. Esta desde sus orígenes ha sido nutrida por diversos carismas, que se conoce como la acción carismática y dinámica de la Ruah divina que impulsa y anima el andar de una Iglesia que le ha sido confiada por Jesús, para su cuidado y acompañamiento.

Entre una de estas líneas carismáticas se encuentra la de Francisco de Asís, hombre con una profunda y visionaria concepción de lo que implica la llamada y seguimiento radical de Jesús de Nazaret.

Esta corriente franciscana ha sido paradigmática en el caminar del pueblo de Dios a través de la historia medieval y los siglos sucesivos.

Sin embargo y no minimizando lo que se exponía anteriormente, presentaremos algunos de los ideales y principios de la espiritualidad Franciscana y su relación con la espiritualidad maya.

Similitudes:

  • Debido al contexto en que vivían los pueblos originarios en donde las relaciones humanas e interpersonales gestadas desde el cotidiano, adquieren un profundo sentido religioso unido a sus distintas divinidades, todo su entorno y el ser de cada persona se ligan profundamente a lo divino. En la jerarquización de la estructura socio-religiosa se pretendía establecer una sana convivencia entre la comunidad.
    El franciscanismo ha retomado el sentido de una vivencia fraternal en sus comunidades, la principal respuesta a esta exigencia la propone Francisco de Asís, que desde la minoridad e igualdad entre los hermanos, se experimenta lo sagrado que habita cada persona. El servicio de la autoridad no hace diferenciación en la comunidad, ni mucho menos una jerarquización o estatus.
  • Una de las imágenes sobresalientes de la deidad en la cosmovisión maya es la de: “Dios como corazón del cielo y tierra”, ya hacíamos referencia, a que el cotidiano y todo lo que se viera implicado en el, adquieren un carácter divino que conlleva a una vivencia ritual y religiosa. La naturaleza como parte importante del cosmos, está impregnada de la divina presencia, que a la vez es ausente, pero viva, con la centralidad fija en el Dios insondable que se manifiesta y revela en la sacralidad, que posee la armoniosa y purificadora naturaleza.
    Al ruiseñor de Asís, tachado de loco por su profunda admiración, cuidado y respeto a la que él llamaba: “la hermana naturaleza”, recuerda de forma visionaria el sentido sacramental que debe de representar para cada cristiana/o. Ha sido el entorno natural el hábitat del ser humano, en donde han acontecido los distintos procesos reveladores de Dios, que ha creado todo por puro amor, en libertad y gratuidad. La libertad mal utilizada por el ser humano, tiende  a expoliar a la hermana naturaleza,  a la que distintas religiones y espiritualidades, han considerado como sagrada.
  • La integralidad y totalidad de la persona, es precedente dentro de la cosmovisión maya. El ser humano es concebido como un ser unitario conformado por espíritu y cuerpo, que se expresa de forma –novedosa- en la divinidad que es padre y madre, definiendo al ser humano, no como macho y hembra, sino como la conformación de la persona. Esta unicidad del ser humano es también punto de partida del calendario principal de los mayas (Tzolkin), en donde las cuentas de los meses son de 20 días, simbolizando los 20 dedos de una persona, como la conformación de todo el ser.

Recopilando y entrelazando con el testimonio espiritual del seráfico padre, que invita  a los hermanos a poder recuperar el carácter tierno y cariñoso, -este aspecto fundamental para todo ser humano- que por la cultura hemos estereotipado únicamente a la mujer. Es desde la profunda experiencia de amor entre Francisco y Dios, que hereda e invita a los suyos, a poder recobrar la misma, basada en la ternura, en donde prevalezca el bienestar de las personas, a rescatar la pluridimensional con que debe el ser humano, regir y orientar su vida, al servicio de los marginados y empobrecidos.  Es decir el ser entero de la persona, debe estar orientado a la dignificación de cada ser humano, que es también medio de la revelación de Dios con innata sacralidad, de tipo ontológico (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Anuncios

Los comentarios están cerrados.