el-mal-del-clericalismo_560x280.jpgDENUNCIA POR LA OLA DE CLERICALISMO AUTORITARIO EN LA IGLESIA DE VALLECAS
MIEMBROS DE PARROQUIAS Y CENTROS PASTORALES AFECTADOS DE LA VICARÍA IV*
MADRID.

ECLESALIA, 22/10/18.- Hace apenas un mes, por decisión vecinal, de cristianos y no cristianos, inaugurábamos en Vallecas unos Jardines con el nombre de “Obispo Alberto Iniesta”, fiel seguidor del Concilio y precursor de la propuesta del papa Francisco para la Iglesia. Hoy, como miembros de parroquias y centros pastorales afectados por la línea que se impone desde hace tres años de mano del actual Vicario, nos vemos en la obligación de denunciar lo que está pasando.

La nueva organización de la Vicaría ha cerrado algunas parroquias y ha anexionado otras, con un párroco común, en las llamadas Unidades Pastorales[1], sin respetar los procesos propios de cada parroquia ni consultar al laicado. En algunas parroquias con un importante desarrollo de un laicado comprometido se han colocado párrocos autoritarios que entienden que en la parroquia se hace lo que ellos mandan, dando más importancia a normas, ritos y preceptos que al evangelio de Jesús. Han llegado fiscalizando y apropiándose de las cuentas, cambiando cerraduras, y, en todo caso, menospreciando a las personas responsables de actividades pastorales y a los profesionales que allí colaboraban desde hace años.

Se han expulsado de algunas parroquias grupos que llevaban trabajando muchos años – simplemente porque no son confesionales, como la Asociación Juvenil de San Eulogio en Vallecas Villa, que, en su día ya se manifestó para protestar y, al final, fue acogida en unos locales municipales, perdiendo el contacto que siempre habían tenido con la parroquia; o la ONG para la cooperación y el desarrollo de los pueblos más necesitados Acción Verapaz, que llevaba trabajando en la Parroquia de Santo Tomás desde sus inicios hace veintiún años.

Las consecuencias de todo esto, entre otras, han sido la dimisión de algún Consejo Parroquial, el alejamiento de catequistas y de otras personas responsables de grupos, en parroquias como las de San Eulogio, Santo Tomás y San Ambrosio, lo que ha conducido a que las dos últimas hayan puesto en los barrios hojas informativas explicando la situación.

El problema no lo sufre una parroquia aislada sino una parte importante de la Vicaría, que está siendo orientada por una ola de clericalismo autoritario lejos del Concilio Vaticano II, donde el laicado participativo y corresponsable se ve marginado de la marcha pastoral.

Muchas personas de comunidades se han retirado y la dispersión hace muy difícil su continuación en el futuro. Han luchado lo que han podido y se han ido decepcionadas… Un grupo numeroso de las parroquias de Santo Tomás y San Ambrosio continúan con pocas esperanzas pero con mucha convicción: “Nos retiraremos si no queda otro remedio y cuando no podamos más, convencidos de que no tienen la razón, pero sí tienen el poder”.

Santo Tomás y San Ambrosio afirman que ha fracasado el diálogo con el párroco, con el propio Vicario Juan Carlos Merino Corral y con el Obispo auxiliar José Cobo (que a pesar de su disponibilidad y buena intención, ha dicho que no tenía competencias para intervenir); el Cardenal no ha recibido a ninguna de las tres parroquias que le han escrito, aun habiéndole entregado, en el caso de Santo Tomás de Villanueva y San Ambrosio, una carta explicativa solicitando el cambio de párroco con seiscientas firmas de feligreses y del barrio.

Nos esforzamos en seguir confiando en que alguien nos escuche y cesen estos abusos. Porque como ha dicho el Papa Francisco los abusos sobre las conciencias, los abusos de poder y los abusos sexuales, tienen una misma raíz. Y esa raíz hay que extirparla de la Iglesia. “Decir no al abuso, es decir enérgicamente no a cualquier forma de clericalismo” (Francisco) (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

*Contacto e información:

Por Santo Tomás de Villanueva, Francisco Catalán Murciano y Camino Cornejo Alonso.

Por San Eulogio, Rosa Lázaro Melero y Jesús María de la Calle Cantalapiedra.

Por San Ambrosio, Isabel Costero y Laura Sobrino.

Por Centro Pastoral San Carlos Borromeo, Chelo Millán Campos y Javier Baeza Atienza.

Apoyando un proceso de comunicación y mediación en la Vicaría IV, Emilia Robles, Coordinadora de Proconcil, proconcil@proconcil.org .

[1] El problema no está en las Unidades Pastorales en sí, que pueden ayudar a conocerse y trabajar juntos, sino a los cierres precipitados de parroquias, sin contar con los laicos, a la falta de respeto a los ritmos por los procesos propios de cada una de las parroquias y su historia concreta; así como a las características del perfil autoritario de algunos de los párrocos impuestos que han pasado por encima de las comunidades, destrozando el trabajo de años dentro de la parroquia y con el barrio.

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