omelladespreciebasilicaLA IGLESIA ANTE LA PANDEMIA
Carta a Monseñor Omella
GRUPO ERASMO, erasmogrupo@gmail.com
ESPAÑA.

ECLESALIA, 27/04/20.- A monseñor Omella, presidente de la Conferencia Episcopal Española y a sus hermanos en el episcopado,

En estos momentos de pandemia queremos hacer llegar a nuestros pastores algunas consideraciones sobre el papel que la Iglesia española puede y opinamos que debería de jugar en esta crisis y en el inmediato futuro.

Lamentamos el perfil bajo y la escasa presencia pública de la Iglesia en estos días. Hemos echado en falta una llamada general a rebato a los católicos. Se han dicho muchas cosas, sin duda, pero la sociedad española no ha percibido la urgencia y decisión de esa convocatoria.

Y no es la hora de la discreción sino de la movilización. Necesitamos palabras que, como las del Papa, den luz y abran un horizonte de compromiso y esperanza.  Les pedimos que en esta situación de excepción, también su palabra de pastores de la Iglesia española sea excepcionalmente clara, fuerte y comprometida.

Nos reconforta, sin embargo, saber que, a pesar de que los medios de comunicación apenas lo reflejen, la Iglesia española se ha puesto al servicio de la sociedad en estos momentos críticos, aportando recursos, locales, personal y dinero, para ayudar y aliviar allí donde se la necesitaba o se le ha solicitado. Desde una solidaridad básica, sin pretensión de protagonismo, la Iglesia se ha movilizado al servicio del bien común, desde los principios del Evangelio.

Pero la tarea es enorme y nos queda por delante un tiempo difícil en el que se pondrá a prueba nuestra capacidad para salir de la crisis como un país castigado pero mejor, más justo, más sensible y atento a las víctimas de la enfermedad y a las víctimas de sus consecuencias económicas.

Desde esa preocupación, queremos pedirles:

  • Sean una voz potente y unida en favor de los más débiles. No queremos que esta crisis se resuelva, como otras, con muchos más pobres por un lado y más millonarios por otro.
  • Que apoyen, sin matices, la propuesta de la renta básica o ingreso mínimo vital para tantas personas que no solo no llegan a final de mes sino  que ni siquiera llegan al final del día.
  • Que apoyen ustedes las políticas públicas necesarias para que, ante el horizonte que tenemos por delante, se permita un gasto presupuestario mayor para que, en España y en toda Europa, se dé una recuperación de la economía justa y solidaria.
  • Junto a la acción política e institucional, son imprescindibles el compromiso y la generosidad de todos.  Pidan a las numerosas instituciones de la Iglesia que sean ejemplares en promover iniciativas solidarias y creativas.  Ya las hay, como la renuncia de muchos sacerdotes a un salario. Pero tendrá que haber muchas más y por parte de todos.
  • Que pongan todos los recursos personales y materiales de la Iglesia al servicio de esta causa. Ya hay locales cedidos, Iglesias abiertas, varios seminarios alojando a los sin techo o a los inmigrantes.  Que esta crisis sea una oportunidad para revisar el uso que se hace de nuestro patrimonio y adecuarlo a las nuevas necesidades.
  • Que lideren de forma decidida una respuesta masiva de la Iglesia a estos desafíos presentes y a los que se avecinan. Así como una propuesta de vida basada en valores evangélicos, alternativos a los que están en el origen del desastre.

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