¿Humildad? no, más bien hay que llamarlo “invisibilidad” o incluso “ocultamiento”. Las grandes mujeres de nuestra historia cristiana a penas encuentran hueco en nuestra liturgia. Hoy celebramos la “memoria obligatoria” de Santa María Magdalena, la “Apóstol de los apóstoles” (como se la reconoció en el siglo IX) y ni siquiera se celebra en la liturgia como “fiesta”, solo como “memoria obligatoria” []

He visto al Señor” de Monjas de Suesa en monjasdesuesa.org

Esta pequeña reflexión fue escrita a mediados mayo, es decir, un poco antes de que nos sorprendiera la noticia el día 10 de junio de que por expreso deseo del Papa Francisco la celebración de Santa María Magdalena haya sido «elevada» a Fiesta. ¿Nos leyó el corazón?