Archivos de la categoría ‘BIBLIA’

Parábolas y liturgias

Publicado: 30 enero, 2017 en BIBLIA
Etiquetas:, , , , ,

pag29_signostiempos_encabezado       eclesalia@eclesalia.net

PARÁBOLAS Y LITURGIAS
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 30/01/17.- Hay que hilar fino y ver a quien se tiene delante a la compartir la Palabra, especialmente si te apasiona y quieres que cada oyente se impregne de la esencia del Mensaje; que pueda “llevárselo puesto”, recordarlo, rumiarlo, compartirlo con otros y hacerlo suyo, integrándolo en su propia vida.

Puede ser una palabra, una frase, una idea que anima a seguir indagando, el flash de un instante al que volver en momentos de cargar energía desde dentro.

Admiro profundamente la pedagogía y el amor que ponía Jesús cuando tenía que explicarle a la gente lo que era el Reino de Dios.

En Mc 4, 26-34 casi se pueden escuchar las pisadas del sembrador echando la semilla en los surcos que habría preparado con sudor y buen hacer; y la respiración sosegada en la noche del hombre que dejó que cayera la noche sobre su trabajo, confiando en que la tierra continuaría su trabajo hasta que le diera turno en el momento preciso; entonces agarraría la hoz y empezaría la siega.

Por si con esta historia no quedaba claro, continua con la de la pequeña semilla de mostaza que se convierte en una super-planta que sirve hasta de alojamiento a los pájaros.

Finalmente leemos en la misma cita de Marcos: “Con muchas parábolas parecidas exponía la palabra, acomodándose a su entender (el de quienes acudían a escucharle). Todo se lo exponía con parábolas”.

Hace unos cuantos domingos estuve en una misa con niños. Había niñas y niños de edades diversas, habituales en la catequesis de la parroquia en la que se celebraba la misa. Les acompañábamos: padres, madres, abuelos y abuelas; y, por supuesto, los hermanitos pequeños de los que ya van a la catequesis. Las familias es lo que tienen, que aportamos variedad en estos y otros temas.

La homilía, sin duda bienintencionada, resultó como para un colectivo de misa de siete y media, en día de diario, a la que asisten un 89% de mujeres incondicionales y el resto, hombres con el mismo adjetivo.

Se notaba en el ambiente la capacidad de desconexión que tienen los niños y lo mismo para conectar de nuevo si empezaba alguna oración cantada o tenían que colaborar en algo: ofrendas, leer las preces, etc.

Una vez bendecidos iniciamos el proceso de poner chaquetones, bufandas y gorros pues el frío era intenso, ya en la puerta, consulté mi reloj: ¡la misa había durado una hora y algo.

Antes de entrar en comentarios quiero compartir también una escueta conversación con un buen amigo sacerdote, entrado en años. Derivó la cosa en la utilización del latín en las liturgias. Él, en el seminario, había estudiado en latín. Recordó anécdotas de aquel tiempo; hizo hincapié en que la Palabra nos había sido transmitida en ese idioma.

Le recordé, con todo respeto, que antes del Latín se transmitió en griego, y si seguimos retrocediendo, Jesús, hablaba arameo, según nos han enseñado. Siempre ha habido traducciones según los tiempos.

Pero inmediatamente traje a colación que el Concilio Vaticano II acomodó al entender de todas las gentes la Palabra, abriendo la liturgia a los idiomas al uso de todos los pueblos, acercando al creyente a la Palabra dicha en su propio idioma. Es un logro de aquel Concilio y de las buenas traducciones hechas por los mejores entendidos.

Te estás preguntado qué tiene que ver una misa de niños con el uso del latín en diferentes actos litúrgicos. Es más de lo mismo.

Es necesaria una sincera transformación de la Liturgia. Para que eso suceda habrá que mantener todos los sentidos dirigidos al actuar de Jesús, que acomodaba al entender de la gente, la exposición de su palabra

La liturgia tiene que estar llena de Vida para transmitir esa Vida. Sin olvidar quienes forman el colectivo, mejor dicho, la comunidad que espera, receptiva; que quiere participar de forma creativa, que ha de prepararse, orando y meditando la Palabra para poder expresar y compartir esa Palabra.

Traigo aquí una experiencia de liturgia, idiomas, niños y adultos que he vivido varias veces en Taizé junto a mi familia o amigos. Orar con otros en los idiomas de todos; pequeñas oraciones a modo de mantra, en un ambiente de sencillez en el que todos pueden acomodarse para escuchar brevemente la Palabra y entonar la oración no importa en qué lengua.

Recuerdo también una oración de familias, con niños de todas las edades, en la que el silencio, la música de Migueli y la participación de todos, nos ensanchó el corazón. Mientras algunos de los más pequeños se durmieron acomodados en cojines dispuestos para la ocasión en aquella sencilla y bonita capilla en una casa de espiritualidad de las Religiosas del Sagrado Corazón.

Volviendo al texto de Mc 4, 36, se dirige de forma especial a un colectivo que tiene que ser especialmente instruido: “A sus discípulos se lo explicaba todo en privado”. Ellos tenían que ser preparados especialmente, serían los enviados a proclamar la Buena Noticia del Reino. Sabemos que llegada la última hora de Jesús no supieron ponerse a tono ante lo que sucedía, por mucha vida compartida que tuvieron con el Maestro. Faltaba que el Espíritu llegara en su día y la Palabra recibida ardiera por dentro y se transformara en una fuerza imparable que no podían ni querían contener.

La sencillez en la transmisión del Mensaje, previamente orado, meditado, rumiado… sin dejar de mirar a los que se congregan como iguales, con empatía, afecto, comprensión y mucho amor; más la actualización de gestos, textos, ceremonial, música, ornamentos, etc. serán el inicio de un nuevo camino en la Liturgia, en todos y cada uno de los momentos en que se reúne la comunidad eclesial: Eucaristía, Sacramentos, Oraciones, etc.

La Liturgia debe ser tierra donde crezcan parábolas de Vida siempre nueva.

Seguiremos…

 

 

 

 

 

 

Anuncios

leyendo_bibliaLA CUARESMA DE LA PALABRA
GABRIEL Mª OTALORA, gabriel.otalora@outlook.com
BILBAO (VIZCAYA).

ECLESALIA, 19/02/16.- La Palabra tiene que ocupar un lugar central en la vida de la comunidad cristiana como fuente directa de nuestra conversión personal y transformación evangélica. Según un estudio de opinión, el porcentaje de familias españolas que tienen una Biblia en casa apenas llega al 50%, pero el dato preocupante es que apenas un 2% la utilizan para una lectura asidua. La Palabra vino al mundo, y los suyos no la recibieron…

La primera reflexión para este tiempo que llega de Cuaresma es que no somos lo suficientemente conscientes de, hasta qué punto, estamos abducidos por la cultura del consumismo y laminados por su consecuencia más letal: la crisis espiritual junto a la indiferencia hacia todo lo solidario y lo que suene a religioso. El ser humano está en una nube de soberbia por los logros increíbles que la ciencia le otorga cada vez con mayor tendencia al consumo y la comodidad. Por tanto, cualquier mensaje de salvación y conversión, al menos en esta cultura hedonista, tiene muchas papeletas de no tener respuesta.

Nos decía el cardenal Martini: “Una espiritualidad cristiana no basada en la Escritura, difícilmente podrá sobrevivir en un mundo complejo, difícil fragmentado y desorientado como el moderno”. Curiosamente, en otras latitudes como la India, América latina o el Extremo Oriente crece el interés de la Palabra bíblica, atraídos por su mensaje de amor, fraternidad y liberación gestado en el rabioso día a día aunque se trate de un Reino que no es de este mundo.

La lectura de la Biblia apunta directamente a cada persona y a cada comunidad eclesial para entender los signos de los tiempos: qué nos dice Dios a cada uno, aquí y ahora, para escucharle y orientar la vida desde la voluntad del Padre. No se trata de una lectura plana de la Palabra, rutinaria e individualista, como hemos socializado en muchas de nuestras celebraciones eucarísticas. Se trata, de acceder al texto sagrado desde la vida y para vida, desde la escucha. Una lectura y relectura del texto elegido, una sencilla meditación en escucha activa para discernir qué me dice Dios. Con esta actitud propiciamos el descanso en Dios y nos fortalecemos en Él sacando conclusiones en forma de compromiso práctico para nuestra vida entre hermanos.

Por tanto, la Palabra nos lleva a la acción como bellamente lo resumió la madre Teresa de Calcuta mostrando un sencillo y profundo camino de conversión liberadora de manera admirable: “El fruto del silencio es la oración; el fruto de la oración es la fe; el fruto de la fe es el amor; el fruto del amor es el servicio; el fruto del servicio es la paz”.

Necesitamos con urgencia, la Iglesia toda, especialmente la de los países más ricos y poderosos, proclamar la Palabra con nuestras obras. Primero, recuperando su lectura y escucha; segundo, llenos del Espíritu, dando ejemplo con nuestras obras. A la vista de nuestro entorno, quizá lo veamos imposible, pero no lo es para Dios. Depende de nuestra voluntad de conversión. Y la Cuaresma ya nos interpela (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

¡Cuídamelo!

Publicado: 9 octubre, 2015 en BIBLIA
Etiquetas:, , , ,

samaritano¡CUÍDAMELO!
Hacia el 2016, “Año de la Misericordia”
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 09/10/15.- Hace unos meses asistí a un encuentro de laicos en donde se dedicó un buen espacio a la Lectio.

Se leyó en voz alta el pasaje del Buen Samaritano (Lc 10, 25-37) e inmediatamente pasamos, en silencio, a releerlo individualmente; una y otra vez como se indica en el proceso de rumia de la Palabra en la Lectio, dejándose alimentar por ella antes de adentrarse en los siguientes pasos: Meditatio, Oratio y Contemplatio.

En esa ocasión no llevé la Biblia que utilizo habitualmente y me prestaron una. La traducción de uno de los versículos de este pasaje me llevó a una comprensión nueva para mí, mucho más profunda, de lo que es la misericordia.

Aquel maestro de la ley quería debatir con Jesús, como casi siempre, con doble intención. “Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?” Jesús, que ya debía estar acostumbrado a la incitación al debate que tanto gustaba a los eruditos de la ley, le contesta escuetamente: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?” Esto último debió sentarle poco bien al que preguntó pues, en cierto modo, cuestionaba  si se enteraba de lo que leía o no… y era un maestro de la ley.

Respondió rápidamente dejando claro que conocía la letra de la Ley con puntos y comas: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y al prójimo como a ti mismo”. Jesús le dijo: “Bien has respondido. Haz eso y vivirás”. No dijo nada de herencia ni de vida eterna. Dijo: “Vivirás”, desde el momento presente y para siempre; dando finalizado el debate, o al menos eso pensó.

Pero el maestro de la ley “queriendo justificarse” y requiriendo una atención de Jesús más a la altura de su categoría, preguntó: “Y quién es mi prójimo?”

Entonces Jesús le contó una historia del todo pedagógica, en forma de parábola, para que no hubiera peligro de olvido. El maestro de la ley debió de quedarse algo perplejo. Él era un erudito que sabía de leyes y no necesitaba “cuentitos” como el pueblo llano e ignorante.

La historia empieza de una forma que enseguida adentra en el tema y anima a escuchar atentamente para conocer el final. El letrado dejó su ego académico e intelectual  y puso oídos a las palabras que Jesús iba desgranando: “Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos bandidos que, después de despojarle y darle una paliza, se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote (alguien superior para los judíos) que, al verlo, dio un rodeo. De igual modo, un levita (servidor en el Templo) que pasaba por  aquel sitio lo vio y dio un rodeo. Pero un samaritano (es decir, un extranjero ajeno al pueblo de Israel y considerado enemigo) que iba de camino llegó junto a él y, al verlo, tuvo compasión. Se acercó, vendó sus heridas y echó en ellas aceite y vino; lo montó luego sobre su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él”.

Jesús debió hacer un punto y aparte para que el maestro de la ley fuera integrando por dentro la escena y los personajes. Continuó: “Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al posadero, diciendo: ‘Cuídamelo’, y si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva”.

Hagamos aquí una pequeña pausa, deteniéndonos en la palabra que hizo saltar por los aires el habitual significado del verbo “cuidar”, haciéndolo más amplio, extenso y profundo. En otras traducciones se lee: “cuídale…” o “cuida de él…”. Pero “cuídamelo…”, es otra cosa.

Vamos a ver como siguió Jesús: “¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los bandidos?”. Respondió el otro: “El que practicó la misericordia con él”. Y Jesús, ahora sí dando por acabado el debate y la parábola le dijo: “Vete y haz tú lo mismo”, es decir, muévete, asume a tu prójimo como algo tuyo, como carne de tu carne y “cuídamelo”.

En las traducciones habituales (“cuídale” o “cuida de él”) la persona tuvo compasión y se solidarizó con el caído para que saliera de su delicada situación. Después transfiere a un tercero la responsabilidad del cuidado, al menos hasta su vuelta.

En este caso, la biblia pone en boca del samaritano un término que implica que le deja a alguien que reconoce como suyo. Ese pronombre personal, integrado en la palabra que expresa atención al otro, intensifica la comprensión del compromiso que asumió el samaritano. Le pide que lo cuide indicando que le afecta a él mismo. Este término se comprende cuando se habla de alguien de  la propia familia o de un amigo muy cercano. No es normal para quien se encuentra al borde del camino, maltratado y abandonado, porque no se siente como responsabilidad personal. Pero cuando entra en escena el pronombre “ME” es la Misericordia la que está actuando en primera persona.

Leer la Palabra (Lectio), meditarla (Meditatio), orarla (Oratio) y dejarnos hacer en la contemplación (Contemplatio) nos lleva, sin lugar a dudas, a ponernos en marcha en la acción (Actio) escuchando un susurro conocido: “Vete y haz tú lo mismo”.

Adentrémonos en el meollo de la auténtica Misericordia a lo largo del año 2016, que próximamente nombrará el Papa Francisco como “Año de la Misericordia”. La humanidad está muy necesitada de este ungüento para curar heridas del alma y sanar las del cuerpo, tan dañado por la violencia en todas sus formas (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

mujerTREINTA Y OCHO AÑOS DE PARÁLISIS
CAROLINA ABARCA, caroabarcalz@gmail.com
CÓRDOBA (ARGENTINA).

ECLESALIA, 07/10/15.- El sábado estuve tomando el té con algunas amigas y, ya despidiéndonos las últimas con las llaves del auto en la mano, surgió un tema que nos dejó conversando casi dos horas más. Era la historia de una de nosotras que nos llevó a compartir pensamientos en voz alta sobre cómo, hasta que no nos hacemos conscientes y asumimos algunos aspectos de nuestra vida, vamos repitiendo los mismos errores aunque cambien los contextos y las personas. Nos impresionó ver tan palpablemente cómo resulta imposible escapar, con cambios externos, de aquello que llevamos dentro. La decisión de avanzar, de crecer, es interior. Hasta tanto no ocurre, puede pasar el tiempo, cambiar la pareja, el trabajo, la ciudad o la carrera pero, en el fondo, uno sigue igual. Hasta tanto no ocurre, estamos como paralizados adentro sin poder más que repetir elecciones que, después de una vuelta, pareciera nos devuelven siempre al mismo lugar.

Me acosté pensando en esto y recordé el pasaje de la Biblia que cuenta que, en tiempos de Jesús, había un lugar en Jerusalén que tenía una especie de piletón. En él se congregaba una multitud de enfermos porque, de vez en cuando, bajaba un ángel que agitaba el agua y, el primero que se metía cuando eso ocurría, quedaba sanado. Entre la multitud de enfermos, se encontraba un paralítico acostado que llevaba treinta y ocho años enfermo. Él, como los otros, estaba esperando sanarse. Pero llevaba allí mucho tiempo sin poder hacerlo, porque no tenía a nadie que lo metiera en la pileta a tiempo y siempre alguien lo hacía antes.

De repente la escena me resultó sumamente actual. Vivimos un tiempo caracterizado por el cambio constante y el movimiento. Pero, más expuesta o más disimuladamente, ¿no tenemos todos alguna parálisis esperando sanar? Porque parálisis es lo que ocurre cuando algo que debiera moverse y fluir, no se mueve, ni fluye. Ese “algo” puede ser alguna parte del cuerpo, claro, pero también -y sobretodo- son procesos, proyectos, relaciones, anhelos… Y es ese movimiento verdadero que, cuando no ocurre, nos hace sentir estancados, angustiados y sin brillo, aunque por fuera las cosas parezcan marchar bien.

Lo cierto es que avanzar supone hacer opciones, renunciar a la comodidad de lo conocido y dar lugar al cambio. Pero cambiar nos da miedo y el miedo, a veces, paraliza. Desprendernos de lo viejo y hacer lugar a lo nuevo implica un proceso siempre enriquecedor pero también doloroso, aun cuando sabemos que ya no sirve a nuestra vida. Por eso, escapando al dolor, preferimos evitar los riesgos en vez de asumir el hecho de que, para dar a luz algo nuevo, necesariamente debemos tomar la decisión de  soltar lo que nos tiene anclados y no nos permite desplegarnos. A veces son personas, a veces son hábitos, otras idealizaciones o simplemente excusas. Casi siempre es comodidad.

Hay un detalle más en el evangelio que me resulta sorprendente y es el que indica la cantidad de tiempo que este hombre lleva enfermo: treinta y ocho años. Casi siempre que la Biblia explicita algo así es porque encierra un simbolismo. ¿Qué significan los treinta y ocho años, entonces? En primer lugar, treinta y ocho es la cantidad de años promedio que vivía un hombre en aquel tiempo, por lo que equivale a decir que era toda una generación. Ese hombre llevaba una vida enfermo. Pero hay un segundo y menos conocido simbolismo planteado por el estudioso de las escrituras Norbert Lohfink. En resumen, y a riesgo de simplificar demasiado, indica que de los cuarenta años que pasó el pueblo de Israel en el desierto escapando de la esclavitud de Egipto y en busca de la tierra prometida, hubo un año que estuvo en Sinaí, treinta y ocho años dando vueltas inútiles y otro año, uno solo, rumbo a la tierra prometida.

No soy ninguna experta y me excede el poder dar fe de la cientificidad de esta mirada, pero lo cierto es que conocerla me hizo ver un nuevo sentido. Parálisis no implica necesariamente quietud sino también tiempo y movimiento aparentemente estéril, en tanto no nos conduce al destino que anhelamos. Es el tiempo en que pensamos que avanzamos pero damos, en vez de eso, vueltas en falso. Nos movemos, pero no vamos a ninguna parte. A esa parálisis, a la más profunda, refiere el evangelio.

Y ahora sí, vuelvo la mirada a Jesús. ¿Qué hace frente a la realidad de este hombre?

Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.  Jesús lo vio acostado y, sabiendo que llevaba así mucho tiempo, le dice:
—¿Quieres sanarte?
 Le contestó el enfermo:
  —Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua. Cuando yo voy, otro se ha metido antes.
Le dice Jesús:
  —Levántate, toma tu camilla y camina.

Lo ve, se detiene y, sin avasallar, lo  interpela.  “¿Quieres sanarte?”. Una pregunta simple, que invita a empezar por reconocer la propia necesidad para poder optar sanar en libertad.  Entonces, al que estaba mirando hacia fuera y esperando lo imposible, le devuelve la mirada hacia dentro y lo interroga respecto de algo que sí puede responder. Así es Dios, su presencia siempre nos cambia la lógica. Y ante esto la respuesta del paralítico es muchas veces la nuestra: un puñado de razones que nos mantienen postrados. Pero Jesús lo vuelve a sorprender, no se enrolla con las excusas, sino que  simplemente contesta: “Levántate, toma tu camilla y anda”. Vuelve  a poner foco en él. No niega con esto su enfermedad, sino que lo invita a dejar de estar recostado sobre ella. Es un llamado a ponerse de pie, pero no como si nada, sino tomando su camilla, haciéndose cargo de su historia.

La verdad es que el sábado empecé pensando en la vida de una amiga, pero hoy no puedo evitar pensar también en la mía… Quizás a todos nos quepa preguntarnos -como personas y también como país- cuántas de nuestras potencialidades están cómodamente adormecidas y paralizadas, mientras recitamos de memoria las razones que así las mantienen. Preguntarnos si no estamos también nosotros esperando, resignados, que baje un ángel del cielo para que ocurra un milagro.

Quizás sea tiempo de recordar que no importa si llevamos treinta y ocho años de dar vueltas en el desierto. No importa hace cuánto tiempo sentimos que nuestro movimiento no nos conduce a donde anhelamos. Dios escribe derecho en renglones torcidos y basta que escuchemos el llamado que nos devuelve al camino para que no sea en vano. Quizás hoy Dios vuelve a decirnos “Levantate y camina”. Será cuestión de volver a creer y animarnos a dar el primer paso. Aunque a veces se esconde, el destino no ha cambiado y aún nos espera nuestra tierra prometida (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

sentir la curaciónDE LA EXCLUSIÓN A LA PARTICIPACIÓN
A propósito de Juan 9, 1-41
PEDRO KALMBACH, pedro_kalmbach@yahoo.com.ar
ARGENTINA

ECLESALIA, 25/09/15.- Al imaginarme la escena del lugar previo al paso de Jesús, me lo imagino como un pueblo o un barrio tranquilo. Un barrio con unas casas, una sinagoga, personas caminando, otras descansando o haciendo sus quehaceres, otras yendo y viniendo de sus trabajos. Y en esa escena también me lo imagino a un costado al mendigo, al hombre que era ciego de nacimiento… Quienes vivían allí tenían la vista y el corazón acostumbrados a ese paisaje.

En la vida acostumbramos a nuestra vista y corazones a muchas situaciones. De esa manera situaciones terribles –de exclusión, de discriminación, de miseria- pueden pasar a ser vistas y entendidas como normales. También pueden llevar a que esquivemos nuestras miradas, cerremos nuestros corazones y hagamos de cuenta como que no hemos visto ni sentido nada.

Nos hemos acostumbrado, nuestra sociedad, nuestras iglesias se han acostumbrado a un “paisaje” con gente viviendo en la calle, con gente que nunca va a poder acceder a determinados lugares, con gente excluida por algún tipo de discapacidad como si fuera normal. Nos hemos acostumbrado a ser una sociedad excluyente/discapacitante.

Y pareciera ser que en la época de Jesús esto no era diferente. Así comienza este pasaje en los versículos 9:1-2:

“Vio, al pasar, un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos:”Rabbí, ¿Quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?”

Jesús lo ve al pasar cuando iba caminando con sus discípulos. Y ellos realizan esa pregunta a Jesús. Una pregunta que es propia de quienes están acostumbrados a ver en el paisaje de los pueblos y barrios a mendigos, a personas excluidas, que saben que la sociedad tiene una explicación y justificación para todo eso, pero que de alguna manera sienten que eso no está bien. Ellos necesitaban escuchar del maestro la razón por la cual ese hombre era ciego.

Y Jesús, al responder esta pregunta no entra en la lógica de la misma. Él plantea otra lógica/ paradigma. Él saca del camino la justificación de esa situación a causa del pecado y coloca el foco en otro lugar, plantea otro modo de ver las cosas: las obras de Dios. Las obras de Dios como una clave diferente para poder ver una situación.

Los discípulos realizan la pregunta según la lógica existente, así como habían aprendido. Y esto es notable; a veces pensamos que nos hemos animado a salir de la visión según esa lógica, pero en el fondo no lo logramos si no hacemos el paso de quebrar el paradigma que la sustenta.

La pregunta de los discípulos no va al fondo de la cuestión, ella no logra romper con la lógica de exclusión porque el paradigma que la sustenta plantea la exclusión: El que está excluido, al margen de la sociedad, en cierta forma está ahí por su culpa o por la de sus padres. La respuesta que esperaban los discípulos, a pesar de sentir que eso no está bien, respondía a esa lógica.

Ante ello Jesús propone ver las cosas de una forma diferente. Una forma que tiene que ver con las obras de Dios.

Es interesante notar que en la narración, la obra de Dios trastoca la tranquilidad del barrio/pueblo. A partir de la acción de Jesús se arman una serie de confusiones y malestares. Primero el juicio de los vecinos, luego la interrogación de los fariseos, luego los padres del ciego que tienen miedo de decir claramente lo que deben decir, luego otra vez un interrogatorio al mendigo que culmina con su expulsión de la sinagoga, un segundo encuentro de Jesús con el mendigo y finalmente la conversación desafiante de Jesús con los fariseos. Hay gente que cuestiona, que delata al mendigo, encargados de la fe que se ven cuestionados en su autoridad y en sus creencias, que expulsan al mendigo y discuten con Jesús.

La obra de Dios produjo una conmoción, un revuelo, que si no hubiera sucedido, todo seguiría igual de tranquilo. La obra de Dios realiza algo que cuestiona la manera usual de ver y de entender las cosas. La pregunta por la culpabilidad de ese mendigo y su situación queda, a partir de la acción de Dios en Jesús, totalmente fuera de lugar.

Esa acción levanta una nueva pregunta: ¿dónde está cada uno en relación al mendigo? Ella revierte no solo la situación del mendigo, ella también cuestiona la manera en que las diversas relaciones sociales que vinculaban a ese mendigo con sus vecinos habían colaborado de una u otra forma a mantenerlo aislado, mendigando. La obra de Dios quiebra un paradigma de relaciones humanas excluyentes y propone un nuevo paradigma, un paradigma de inclusión.

Al imaginarme la escena del lugar después del paso de Jesús, quiero imaginármelo un poco diferente de lo que era al inicio, por lo menos con algunas personas cuya vista y corazón comenzaron a negarse al acostumbramiento frente a la exclusión. Es probable que algunas personas hayan revisado sus miradas y sus lugares sociales y que otras no. El mendigo pareciera ser que lo hizo (por reconocer a Jesús como el Señor, fue expulsado de la “sinagoga”). Pero no sabemos lo que hicieron los padres, los vecinos, los fariseos que cuestionaron al mendigo y que discutieron con Jesús, tampoco sabemos lo que hicieron los discípulos.

La narración abre varias preguntas, entre ellas la pregunta por nuestras propias miradas, por nuestros paradigmas. Así también la pregunta por nuestras comunidades e iglesias, por nuestros institutos/centros de formación teológica. ¿Qué hacemos? ¿Cuáles son los paradigmas que los sustentan?

Que nuestro buen Dios nos siga abriendo los ojos y corazones para no acostumbrarnos a las situaciones y a los paisajes dolorosos de exclusión en los cuales vivimos (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Que así sea. Amén.

Activos y contemplativos

Publicado: 13 abril, 2015 en BIBLIA
Etiquetas:, , , ,

Amanecer.ACTIVOS Y CONTEMPLATIVOS
A propósito de Jn 21, 1-14
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 13/04/15 .- Se adelantó a todos sin moverse del sitio. Miró al frente sin soltar la herramienta de trabajo. No gritó su descubrimiento; lo susurró, pero entre admiraciones y comillas: “¡Es el Señor!”.

Volvió a sentir el agua cayendo sobre sus pies y el latir de un corazón en la Noche del Servicio y del Amor; sus manos no dejaron a un lado la red, pero su mirada fue más allá: “¡Es el Señor!”.

No necesitó contrastar ni pudo callar, siguió agarrando la red; era un trabajo en equipo, todos en lo mismo: la comunidad sobre la inestable barca obedeciendo sin convicción una propuesta desde la orilla, después de una noche de esfuerzo inútil. “¡Es el Señor!”, le dijo al jefe que… ¡se vistió para tirarse al agua!

Las luces del amanecer robaban brillos y colores a unas brasas a pie de playa en esa hora que nada es lo suficientemente nítido como para no ser puesto en cuestión; esa hora en que hay que creer, o haber creído, para poder ver.

No hacían falta palabras. Un coro de silencios interiores proclamaba: “¡Es el Señor!” mientras se esparcía en el aire un agradable olor a pescado recién asado.

Recorriendo los versículos 1 al 14 del capítulo 21 del Evangelio de Juan recibo la profundidad del significado de la contemplación insertada en la vida activa.

Por eso me ha extrañado que, en el libro de evangelio comentado para cada día que me compré a principio de año, en donde se describen cuatro pasos de la Lectio Divina, no figura la “contemplación”. Se indica como primer paso la Lectura (Lectio); el segundo, la Meditación (Meditatio); en tercer lugar la Oración (Oratio) y, en cuarto lugar, la Acción (Actio).

¿Por qué no seguir un orden natural e incluir en la divulgación de la Lectio Divina la Contemplación (Contemplatio); justo detrás de la Oración y antes de pasar a la Acción?

Estos pequeños libros del evangelio de todos los días están ayudando mucho en la vida espiritual de los cristianos, especialmente los laicos y laicas que vivimos en el mundo; también el conocimiento de los pasos de la Lectio Divina indicada no sólo para sacerdotes, religiosos y religiosas de vida activa y contemplativa. Por eso me ha extrañado que una etapa de la Lectio tan importante como la Contemplación no se haya incluido.

Este año 2015 dedicado por la Iglesia a la Vida Consagrada puede ser un buen momento para que nuestros hermanos religiosos y religiosas activos o contemplativos animen a la Contemplación.

No pongamos fronteras al Espíritu que irá moldeando nuestra visión y nuestra escucha y, como a Juan, nos hará proclamar: “¡Es el Señor!”, sin soltar la herramienta, ni el ordenador, ni el tractor, ni el pañal, ni la bisturí, ni la sartén, ni el fonendo, ni el carro de la compra, ni la máquina de fotos, ni el micrófono, ni el pañuelo, ni las muletas, ni el coche, ni el libro, ni el pincel, ni… (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Queremos ver a Jesús

Publicado: 27 marzo, 2015 en BIBLIA
Etiquetas:,

jesúsQUEREMOS VER A JESÚS
BENJAMÍN FORCANO, teólogo, bforcanoc@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 27/03/15.- El relato, para esta cuaresma, de Juan, el discípulo amado, da cuenta de la llegada de Jesús a Jerusalén. La ciudad alborotada por los preparativos de la Pascua se pregunta: ¿Quién es este hombre?

Este es el profeta, Jesús de Nazaret, contesta la gente.

Los fariseos molestos le dicen a Jesús: -“Di a tus discípulos que se callen”.- “Si estos se callan, hablarán las piedras” replica Jesús. Y un grupo de griegos, ajenos al pueblo judío, le piden a Felipe: “Queremos ver a Jesús”.

Hoy, a distancia de siglos, autores como José Antonio Pagola formula en su libro “JESÚS” la misma pregunta:

– “¿Quién fue Jesús? ¿Qué secreto se encierra en ese galileo fascinante, nacido hace dos mil años en una aldea insignificante del imperio romano y ejecutado como un malhechor cerca de una vieja cantera, en las afueras de Jerusalén, cuando rondaba los treinta años? ¿Quién fue este hombre que ha marcado decisivamente la religión, la cultura, el arte de Occidente hasta imponer incluso calendario?

Probablemente nadie ha tenido un poder tan grande sobre los corazones; nadie ha expresado como él las inquietudes e interrogantes del ser humano; nadie ha despertado tantas esperanzas. ¿Por qué su nombre no ha caído en el olvido? ¿Por qué todavía hoy, cuando las ideologías y las religiones experimentan una crisis profunda, su persona y su mensaje siguen alimentando la fe de tantos millones de hombres y mujeres?

Hoy como ayer, gentes de todas partes piden: “Queremos ver a Jesús”. ¿No representarán ese puñado de griegos a una multitud enorme de nuestros días que, alejada de la Iglesia, dice: “Queremos ver a Jesús”?

Hoy hemos avanzado mucho, en la ciencia y en la tecnología; hemos descubierto el prodigio del Genoma humano con sus miles y miles de genes y millones de combinaciones, pero no damos por descubierto quién lo proyectó y creó.

Y a los que piden verle, ¿Qué les contesta Jesús?

Mirad, les dice. Llevo mucho tiempo con vosotros y veo que todavía no lo habéis entendido. Sí, llevo toda una vida señalando el camino que lleva al bien, a la verdad y a la felicidad de todos. Y me encuentro con todo un sistema, con un poder civil y religioso, que no aceptan mi mensaje, lo critican, lo odian y, por si fuera poco, quieren acabar conmigo.

Os digo la verdad: ha llegado la hora de que se manifieste la gloria de este Hombre. Mi vida ha sido como un grano de trigo, que entra en la tierra y muere, y así es fecundo. El proceso de mi vida ha llegado a este momento para testificar que yo no he vivido para mí mismo, sino para los demás, anunciando un proyecto que Dios me ha encargado y, así me cueste la vida, lo voy a anunciar hasta el fin, fielmente. Y esto me pone mal, me agita y casi me angustia.

San Pablo alude a este momento de Jesús: “Habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarle de la muerte…”. Y en su carta a los filipenses remarca: “El era divino, se despojó de su rango, se hizo esclavo como uno más, se abajó, pero el que podía salvarle no lo hizo”.

Jesús, al final, declara: “Padre manifiesta tu gloria, yo he venido para eso”. Y fue crucificado. Y luego alzado en triunfo total.

Jesús ya no era como el Sumo Sacerdote del templo de Jerusalén, que ofrecía sacrificios por los pecados de los hombres, sino que, como un nuevo Sumo Sacerdote, el sacrificio que ofreció fue su vida, en entrega total de amor, para que se viera en él la manifestación suprema del amor de Dios por nosotros, un amor que abarcaba a todos los seres humanos, sin excepción. El bien y la felicidad de todos pasaba por ese proyecto de Dios, y no por otros injustos, partidistas, discriminatorios,…

La muerte del grano de trigo, su crucifixión, iba a ser fecunda y testimoniaba la esterilidad de otros granos de trigo, de otros proyectos: “Ahora comienza un juicio contra el orden presente, y ahora el jefe del mundo éste, va a ser echado fuera”.

Ahora descubrirán el misterio de Dios, la grandeza de su amor, el sentido verdadero de la vida: Dios en Jesús con nosotros, entre ruegos y lágrimas, compartiendo la lucha contra el mal, pero triunfando sobre él.

¿Y qué se necesita para ver a Jesús? Primero, mirarle a El, confiadamente, sin otras cosas que seguramente nos lo apartan u oscurecen. Segundo, seguirle, para colaborar en su tarea, para estar en lo que él estaba, para ocuparse de lo que él se ocupaba, para tener las metas que él tenía.

La llegada de Jesús, hombre como nosotros, partícipe de nuestra flaquezas y dolores, ha sido un regalo del amor de Dios. Ese regalo no se compra, se agradece, se trata de recibirlo con el corazón abierto, en libertad y gratuidad.

“Viva o muera, dice San Pablo, ahora como siempre, se manifestará públicamente en mi persona la grandeza de Cristo”.

“No me tienes que dar porque te quiera, pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera” (Anónimo). (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Un juicio extraño

Publicado: 19 noviembre, 2014 en BIBLIA
Etiquetas:, ,

juicio final23 de noviembre de 2014, Solemnidad de Cristo Rey
UN JUICIO EXTRAÑO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 19/11/14.- Las fuentes no admiten dudas. Jesús vive volcado hacia aquellos que ve necesitados de ayuda. Es incapaz de pasar de largo. Ningún sufrimiento le es ajeno. Se identifica con los más pequeños y desvalidos y hace por ellos todo lo que puede. Para él la compasión es lo primero. El único modo de parecernos a Dios: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo».

¿Cómo nos va a extrañar que, al hablar del Juicio final, Jesús presente la compasión como el criterio último y decisivo que juzgará nuestras vidas y nuestra identificación con él? ¿Cómo nos va a extrañar que se presente identificado con todos los pobres y desgraciados de la historia?

Según el relato de Mateo, comparecen ante el Hijo del Hombre, es decir, ante Jesús, el compasivo, «todas las naciones». No se hacen diferencias entre «pueblo elegido» y «pueblo pagano». Nada se dice de las diferentes religiones y cultos. Se habla de algo muy humano y que todos entienden: ¿Qué hemos hecho con todos los que han vivido sufriendo?

El evangelista no se detiene propiamente a describir los detalles de un juicio. Lo que destaca es un doble diálogo que arroja una luz inmensa sobre nuestro presente, y nos abre los ojos para ver que, en definitiva, hay dos maneras de reaccionar ante los que sufren: nos compadecemos y les ayudamos, o nos desentendemos y los abandonamos.

El que habla es un Juez que está identificado con todos los pobres y necesitados: «Cada vez que ayudasteis a uno de estos mis pequeños hermanos, lo hicisteis conmigo». Quienes se han acercado a ayudar a un necesitado, se han acercado a él. Por eso han de estar junto a él en el reino: «Venid, benditos de mi Padre».

Luego se dirige a quienes han vivido sin compasión: «Cada vez que no ayudasteis a uno de estos pequeños, lo dejasteis de hacer conmigo». Quienes se han apartado de los que sufren, se han apartado de Jesús. Es lógico que ahora les diga: «Apartaos de mí». Seguid vuestro camino…

Nuestra vida se está jugando ahora mismo. No hay que esperar ningún juicio. Ahora nos estamos acercando o alejando de los que sufren. Ahora nos estamos acercando o alejando de Cristo. Ahora estamos decidiendo nuestra vida.

 

UM JUÍZO EXTRANHO

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

As fontes não admitem dúvidas. Jesus vive voltado para aqueles que vê necessitados de ajuda. É incapaz de passar ao largo. Nenhum sofrimento lhe é alheio. Identifica-se com os mais pequenos e desvalidos e faz por eles tudo o que pode. Para Ele a compaixão é o primeiro. O único modo de parecer-nos com Deus: «Sejam compassivos como o vosso Pai é compassivo».

Como nos poderá estranhar que, ao falar do Juízo final, Jesus apresente a compaixão como o critério último e decisivo que julgará as nossas vidas e a nossa identificação com Ele? Como nos poderá estranhar que se apresente identificado com todos os pobres e desgraçados da história?

Segundo o relato de Mateus, comparecem ante o Filho do Homem, ou seja, ante Jesus, o compassivo, «todas as nações». Não se faz diferenças entre «povo eleito» e «povo pagão». Nada se diz das diferentes religiões e cultos. Fala-se de algo muito humano e que todos entendem: Que fizemos com todos os que viveram sofrendo?

O evangelista não se detêm propriamente a descrever os detalhes de um juízo. O que destaca é um duplo diálogo que lança uma luz imensa sobre o nosso presente, e abre-nos os olhos para ver que, em definitiva, há duas formas de reagir ante os que sofrem: compadecemo-nos e ajudamo-los, ou desinteressamo-nos e abandonamo-los.

O que fala é um Juiz que está identificado com todos os pobres e necessitados: «Cada vez que ajudares a um destes meus pequenos irmãos, fizeste-o a Mim». Quem se aproxima para ajudar a um necessitado, aproxima-se de Dele. Por isso estarão junto Dele no reino: «Vinde, benditos do Meu Pai».

Logo dirige-se a quem viveu sem compaixão: «Cada vez que não ajudastes a um destes pequenos, deixastes de o fazer comigo». Quem se afastou dos que sofrem, afastou-se de Jesus. É lógico que agora lhes diga: «Afastai-vos de Mim». Segui o vosso caminho…

A nossa vida está-se a julgar agora mesmo. Não há que esperar nenhum juízo. Agora estamos aproximando-nos ou afastando-nos dos que sofrem. Agora estamos aproximando-nos ou afastando-nos de Cristo. Agora estamos decidindo a nossa vida.

 

Uno strano Giudizio

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Le fonti non ammettono dubbi. Gesù vive rivolto verso quelli che vede bisognosi di aiuto. È incapace di passare al largo. Nessuna sofferenza gli è estranea. S’identifica con i più piccoli e handicappati e fa per loro tutto quello che può. Per lui la compassione è la prima cosa. L’unico modo di rassomigliare a Dio: Siate misericordiosi come il Padre vostro è misericordioso.

Come ci può stupire che, nel parlare del Giudizio finale, Gesù presenti la compassione come il criterio ultimo e decisivo che giudicherà le nostre vite e la nostra identificazione a lui? Come ci può stupire che si presenti identificato con tutti i poveri e i disgraziati della storia?

Secondo il racconto di Matteo, compaiono davanti al Figlio dell’Uomo, cioè davanti a Gesù, il misericordioso, tutte le nazioni. Non si fanno differenze tra “popolo eletto” e “popolo pagano”. Nulla si dice delle diverse religioni e culti. Si parla di qualcosa di molto umano e che tutti intendono: “Che abbiamo fatto con tutti quelli che hanno vissuto soffrendo?”.

L’evangelista non si ferma proprio a descrivere i dettagli di un giudizio. Quello che mette in evidenza è un duplice dialogo che irradia una luce immensa sul nostro presente, e ci apre gli occhi per vedere che, in definitiva, ci sono due maniere di reagire di fronte a quelli che soffrono: abbiamo compassione e li aiutiamo, o ce ne disinteressiamo e li abbandoniamo.

Chi parla è un Giudice che s’identifica con tutti i poveri e i bisognosi: Ogni volta che avete aiutato uno di questi miei fratelli più piccoli, lo avete fatto a me. Quelli che si sono avvicinati ad aiutare un bisognoso, si sono avvicinati a lui. Per questo devono essere insieme a lui nel regno: Venite, benedetti dal Padre mio.

Poi si rivolge a quelli che hanno vissuto senza misericordia: Ogni volta che non avete aiutato uno di questi piccoli, avete evitato di farlo a me. Quelli che si sono allontanati da coloro che soffrono, si sono allontanati da Gesù. È logico che ora dica loro: Allontanatevi da me. Continuate per la vostra strada…

La nostra vita si sta giudicando proprio ora. Non si deve attendere nessun giudizio. Ora ci stiamo avvicinando o allontanando da quelli che soffrono. Ora ci stiamo avvicinando allontanando da Cristo. Ora stiamo decidendo della nostra vita.

 

UN JUGEMENT ETRANGE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Les sources ne laissent aucun doute. Jésus vit entièrement consacré à ceux qu’il sent avoir besoin d’aide. Il est incapable de s’y dérober. Il n’est indifférent à aucune souffrance. Il s’identifie aux plus petits et aux plus démunis et il fait pour eux tout ce qu’il peut. Ce qui est premier pour lui c’est la compassion. La seule manière de ressembler à Dieu: «Soyez compatissants comme votre Père est compatissant».

 Comment en être étonné lorsque Jésus, parlant du Jugement dernier, présente la compassion comme étant le critère ultime et décisif qui jugera nos vies et notre identification à lui? Pourquoi devrions-nous être étonnés du fait que Jésus s’identifie aux pauvres et aux malheureux de l’histoire?

D’après le récit de Matthieu, ce sont «toutes les nations» qui comparaîtront devant le Fils de l’Homme, c’est-à-dire, devant Jésus le compatissant. On ne distingue pas entre «peuple élu» et «peuple païen». Rien n’y est dit sur les divers cultes et religions. On y parle de quelque chose de très humain et accessible à tout le monde: Qu’avons-nous fait de tous ceux qui ont souffert pendant leur vie?

L’évangéliste ne s’arrête pas expressément à décrire les détails d’un jugement. Ce qu’il met en relief c’est un double dialogue qui jette une immense lumière sur notre présent, nous ouvrant les yeux pour voir qu’il n’y a en définitive que deux manières de réagir face à ceux qui souffrent: soit être compatissant et les aider, soit nous dérober et les abandonner.

Celui qui parle est un Juge qui s’identifie à tous les pauvres et démunis: «Chaque fois que vous avez aidé l’un de ces petits, c’est à moi que vous l’avez fait». Ceux qui se sont rapprochés d’un nécessiteux pour lui venir en aide, c’est de Jésus qu’ils se sont rapprochés. C’est pourquoi ils devront demeurer auprès de lui dans le royaume: «Venez, les bénis de mon Père».

 Il s’adresse ensuite à ceux qui ont vécu sans compassion: «Chaque fois que vous avez refusé d’aider l’un de ces petits, c’est à moi que vous l’avez refusé». Ceux qui se sont éloignés des personnes qui souffrent, se sont écartés de Jésus. C’est logique qu’il leur dise maintenant: «Eloignez-vous de moi». Continuez votre chemin…

C’est maintenant même que notre vie est en jeu. Il ne faut attendre aucun jugement. C’est maintenant que nous sommes en train de nous rapprocher ou de nous éloigner de ceux qui souffrent. C’est maintenant que nous nous rapprochons ou nous nous éloignons du Christ. C’est maintenant que nous sommes en train de décider de notre vie.

 

UNUSUAL VERDICT

José Antonio Pagola.

All the gospel narratives and stories show Jesus going around making good to everyone in need. He didn’t miss anyone who was sick, hungry, or in anyway forsaken. He looked around for the orphans, the homeless, and the lame and offered them support and healing. For Jesus, compassion came natural. If we want to be Godlike: “Be compassionate as our Father in heaven is compassionate.”

No surprise, therefore, that Jesus spoke of the final judgment and said that compassion will be the ultimate criterion to judge the value of our lives and our adherence to him. And no surprise, again, that Jesus identifies himself with all the poor and the least of mankind.

According to Matthew’s narrative, at judgment time, all the nations will be assembled before him, the Son of Man, who is compassion itself. Nothing is mentioned about the various religions and cults. We are told only about something very human that everyone understands: How have we treated all the suffering people we have encountered along our paths?

The gospel writer does not waste any time describing the details of the judgement process itself. There is a striking dialogue that throws light on our present condition, and makes us understand clearly what our response is when faced with people who suffer: do we feel compassionate and help them, or do we turn around and abandon them?

The one acting as Judge identifies himself with the poor and the needy: “In so far as you did it to one of the least you did it to me.” Everyone who did it to one of the least of these brothers of mine, you did it to me. Those who went out to help anyone in need, get closer to Him. Therefore, they will be closer to him in the Kingdom: “Come, you whom my Father has blessed.”

And to those who showed no compassion He will say: “I tell you solemnly, in so far as you neglected to do this to one of the least of these, you neglected to do it to me.” Those who avoided the poor and the sick avoided Jesus. No wonder, Jesus will say, “Go away from me!” Go on your way.

The fate of our own lives is being decided just now. There is no need to wait for a final judgment. Each one of us is getting closer to or further away from the poor and the suffering people. In the same way, all of us are getting closer to or further away from Jesus. We ourselves are deciding our own verdict.

 

AUZI BITXIA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Iturriek ez dute dudarako biderik ematen. Laguntza-premian ikusten dituenei emanik bizi da Jesus. Ezin egin du ezikusiarena. Ez da sufrimenik bere egin ez duenik. Bat egin du txikienekin eta ezgaituenekin, eta ahal duen guztia egin du haientzat. Errukia du Jesusek lehenengo gauza. Horixe dugu Jainkoaren antzeko izateko modu bakarra: «Izan errukitsu, zuen Aita errukitsu den bezala».

Zer harritzekorik, Azken Auziaz hitz egitean, gure bizitza eta harekin guk bat egin izana juzgatzeko, Jesusek azken irizpide erabakigarritzat errukia eman izate horretan? Zer harritzekorik historiako pobre eta zoritxarreko guztiekin Jesus bat eginik agertu izate horretan?

Mateoren kontakizunaren arabera, «nazio guztiak» aurkeztuko dira Gizonaren Semearen, hau da, Jesusen, errukitsuaren, aurrean. Ez da bereizketarik egingo «herri hautatuaren» eta «herri paganoaren» artean. Ez da ezer esaten erlijio eta kultu desberdinez. Oso gauza gizatarrez, guztiek ulertzen dituztenez, hitz egiten da hor. Zer egin dugu sufritzen bizi izan diren guztiekin?

Ebanjelaria ez da luzatu, berariaz, auziaren xehetasunak deskribatzen. Elkarrizketa bikoitza nabarmendu du, gure orainaz argi handia dakarrena, eta sufritzen ari direnekin jokatzeko, azken batean, bi modu daudela ikusi ahal izateko, begiak irekitzen dizkiguna: errukitu eta lagundu edo ezikusiarena egin eta hor konpon esan.

Pobre eta premiadun guztiekin bat egina den Epailea da mintzo dena: «Nire haurride txiki hauetako bati lagundu zenioten bakoitzean, neuri egin zenidaten». Premian dagoen bati laguntzeko hurbildu direnak, harengana dira hurbildu. Horregatik, haren alboan egongo dira erreinuan: «Zatozte nire Aitaren bedeinkatuok».

Ondoren, errukirik gabe bizi izan direnei mintzo zaie: «Nire haurride txiki hauetako bati lagundu ez zenioten bakoitzean, neuri ukatu zenidaten». Sufritzen ari direnengandik apartatu direnak, Jesusengandik dira apartatu. Bidezkoa da orain esaten diena: «Alde nigandik». Segi zeuen bidean.

Orain berean hari gara geure bizia jokatzen. Ez da zertan egon auzi baten zain. Orain ari gara sufritzen ari direnengana hurbiltzen edo haiengandik urruntzen. Orain ari gara Kristogana hurbiltzen edo harengandik urruntzen. Orain ari gara geure bizia erabakitzen.

 

CATALÁN

UN JUDICI ESTRANY

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Les fonts no admeten dubtes. Jesús viu bolc cap a aquells que veu necessitats d’ajut. És incapaç de passar de llarg. Cap patiment no li és aliè. S’identifica amb els més petits i desvalguts i fa per ells tot el que pot. Per a ell la compassió és el primer. L’única manera d’assemblar-nos a Déu: «Sigueu compassius com el vostre Pare és compassiu».

Per què ens ha d’estranyar que, en parlar del Judici final, Jesús presenti la compassió com el criteri últim i decisiu que jutjarà les nostres vides i la nostra identificació amb ell? Per què ens ha d’estranyar que es presenti identificat amb tots els pobres i desgraciats de la història?

Segons el relat de Mateu, compareixen davant del Fill de l’Home, és a dir, davant de Jesús, el compassiu, «totes les nacions». No es fan diferències entre «poble elegit» i «poble pagà». No es diu res de les diferents religions i cultes. Es parla d’una cosa molt humana i que tots entenen: Què hem fet amb tots aquells que han viscut sofrint?

L’evangelista no s’atura pròpiament a descriure els detalls d’un judici. El que destaca és un doble diàleg que dóna una llum immensa sobre el nostre present, i ens obre els ulls per veure que, en definitiva, hi ha dues maneres de reaccionar davant dels que sofreixen: ens en compadim i els ajudem, o ens en desentenem i els abandonem.

El que parla és un Jutge que està identificat amb tots els pobres i necessitats: «Tot allò que fèieu a un d’aquests germans meus més petits, a mi m’ho fèieu». Els qui s’han acostat a ajudar un necessitat, s’han acostat a ell. Per això han d’estar al seu costat en el regne: «Veniu, beneïts del meu Pare».

Després s’adreça als qui han viscut sense compassió: «Tot allò que deixàveu de fer a un d’aquests més petits, m’ho negàveu a mi». Els qui s’han apartat dels que pateixen, s’han apartat de Jesús. És lògic que ara els digui: «Aparteu-vos de mi». Seguiu el vostre camí…

La nostra vida s’està jugant ara mateix. No cal esperar cap judici. Ara ens estem acostant o allunyant dels que pateixen. Ara ens estem acostant o allunyant de Crist. Ara estem decidint la nostra vida.

 

UN XUÍZO ESTRAÑO

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

As fontes non admiten dúbidas. Xesús vive totalmente entregado cara a aqueles que ve necesitados de axuda. É incapaz de pasar de longo. Ningún sufrimento lle é alleo. Identifícase cos máis pequenos e desvalidos e fai por eles todo o que pode. Para el a compaixón é o primeiro. O único modo de parecernos a Deus: «Sede compasivos como o voso Pai é compasivo».

Como nos vai a estrañar que, ao falar do Xuízo final, Xesús presente a compaixón como o criterio último e decisivo que xulgará as nosas vidas e a nosa identificación con El? Como nos vai a estrañar que se presente identificado con todos os pobres e desgraciados da historia?

Segundo o relato de Mateu, comparecen ante o Fillo do Home, é dicir, ante Xesús, o compasivo, «todas as nacións». Non se fan diferenzas entre «pobo elixido» e «pobo pagano». Nada se di das diferentes relixións e cultos. Fálase de algo moi humano, que todos entenden: Que fixemos con todos os que viviron sufrindo?

O evanxelista non se detén propiamente a describirnos os detalles dun xuízo. O que destaca é un dobre diálogo que bota unha luz inmensa sobre o noso presente, e ábrenos os ollos para ver que, en definitiva, hai dous xeitos de reaccionarmos ante os que sofren: compadecémonos e axudámoslles, ou desentendémonos e abandonámolos.

Quen fala é un Xuíz que está identificado con todos os pobres e necesitados: «Cada vez que axudastes a un destes os meus pequenos irmáns, fixéstelo comigo». Os que se achegaron a axudaren a un necesitado, achegáronse a El. Por iso han estar xunta d’El no reino: «Vinde, benditos do meu Pai».

Logo diríxese aos que viviron sen compaixón: «Cada vez que non axudastes a un destes pequenos, deixástelo de facer comigo».

Os que se apartaron dos que sofren, apartáronse de Xesús. É lóxico que agora lles diga: «Apartádevos de min». Seguide o voso camiño.

A nosa vida estase xogando agora mesmo. Non temos de esperarmos ningún xuízo. Agora estámonos achegando ou afastando dos que sofren. Agora estámonos achegando ou afastando de Cristo. Agora estamos decidindo a nosa vida.

Búsqueda creativa

Publicado: 12 noviembre, 2014 en BIBLIA
Etiquetas:, , , , ,

me gusta33 Tiempo ordinario(A) Mateo 25, 14-30
BÚSQUEDA CREATIVA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 12/11/14.- A pesar de su aparente inocencia, la parábola de los talentos encierra una carga explosiva. Sorprendentemente, el “tercer siervo” es condenado sin haber cometido ninguna acción mala. Su único error consiste en “no hacer nada”: no arriesga su talento, no lo hace fructificar, lo conserva intacto en un lugar seguro.

El mensaje de Jesús es claro. No al conservadurismo, sí a la creatividad. No a una vida estéril, sí a la respuesta activa a Dios. No a la obsesión por la seguridad, sí al esfuerzo arriesgado por transformar el mundo. No a la fe enterrada bajo el conformismo, sí al trabajo comprometido en abrir caminos al reino de Dios.

El gran pecado de los seguidores de Jesús puede ser siempre el no arriesgarnos a seguirlo de manera creativa. Es significativo observar el lenguaje que se ha empleado entre los cristianos a lo largo de los años para ver en qué hemos centrado con frecuencia la atención: conservar el depósito de la fe; conservar la tradición; conservar las buenas costumbres; conservar; la gracia; conservar la vocación…

Esta tentación de conservadurismo es más fuerte en tiempos de crisis religiosa. Es fácil entonces invocar la necesidad de controlar la ortodoxia, reforzar la disciplina y la normativa; asegurar la pertenencia a la Iglesia… Todo puede ser explicable, pero ¿no es con frecuencia una manera de desvirtuar el evangelio y congelar la creatividad del Espíritu?

Para los dirigentes religiosos y los responsables de las comunidades cristianas puede ser más cómodo “repetir” de manera monótona los caminos heredados del pasado, ignorando los interrogantes, las contradicciones y los planteamientos del hombre moderno, pero ¿de qué sirve todo ello si no somos capaces de transmitir luz y esperanza a los problemas y sufrimientos que sacuden a los hombres y mujeres de nuestros días?

Las actitudes que hemos de cuidar hoy en el interior de la Iglesia no se llaman “prudencia”, “fidelidad al pasado”, “resignación”… Llevan más bien otro nombre: “búsqueda creativa”, “audacia”, “capacidad de riesgo”, “escucha al Espíritu” que todo lo hace nuevo.

Lo más grave puede ser que, lo mismo que le sucedió al tercer siervo de la parábola, también nosotros creamos que estamos respondiendo fielmente a Dios con nuestra actitud conservadora, cuando estamos defraudando sus expectativas. El principal quehacer de la Iglesia hoy no puede ser conservar el pasado, sino aprender a comunicar la Buena Noticia de Jesús en una sociedad sacudida por cambios socioculturales sin precedentes. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

BUSCA CRIATIVA

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Apesar da sua aparente inocência, a parábola dos talentos encerra uma carga explosiva. Surpreendentemente, o “terceiro servo” é condenado sem ter cometido nenhuma ação má. O seu único erro consiste em “não fazer nada”: não arrisca o seu talento, não o faz frutificar, conserva-o intacto num local seguro.

A mensagem de Jesus é clara. Não ao conservadorismo, sim à criatividade. Não a uma vida estéril, sim à resposta ativa a Deus. Não à obsessão pela segurança, sim ao esforço arriscado por transformar o mundo. Não à fé enterrada debaixo do conformismo, sim ao trabalho comprometido em abrir caminhos para o reino de Deus.

O grande pecado dos seguidores de Jesus pode ser sempre o de não nos arriscarmos a segui-lo de forma criativa. É significativo observar a linguagem que se utilizou entre os cristãos ao longo dos anos para ver em que temos centrado com frequência a atenção: conservar o depósito da fé; conservar a tradição; conservar os bons hábitos; conservar a graça; conservar a vocação…

Esta tentação de conservadorismo é mais forte em tempos de crise religiosa. É fácil então invocar a necessidade de controlar a ortodoxia, reforçar a disciplina e a norma; assegurar a pertença à Igreja… Tudo pode ser explicável, mas não é com frequência uma forma de desvirtuar o evangelho e congelar a criatividade do Espírito?

Para os dirigentes religiosos e os responsáveis das comunidades cristãs pode ser mais cómodo “repetir” de forma monótona os caminhos herdados do passado, ignorando as interrogações, as contradições e as abordagens do homem moderno, mas de que serve tudo isto se não somos capazes de transmitir luz e esperança aos problemas e sofrimentos que sacodem os homens e mulheres dos nossos dias?

As atitudes que temos de cuidar hoje no interior da Igreja não se chamam “prudência”, “fidelidade ao passado”, “resignação”… Levam antes outro nome: “busca criativa”, “audácia”, “capacidade de risco”, “escuta ao Espírito” que tudo faz novo.

O mais grave pode ser que, o mesmo que sucedeu ao terceiro servo da parábola, também nós acreditemos que estamos a responder fielmente a Deus com a nossa atitude conservadora, quando estamos defraudando as Suas expectativas. O principal a fazer da Igreja hoje não pode ser conservar o passado, mas aprender a comunicar a Boa Nova de Jesus numa sociedade sacudida por mudanças socioculturais sem precedentes.

 

RICERCA CREATIVA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Nonostante la sua apparente ingenuità, la parabola dei talenti racchiude una carica esplosiva. Sorprendentemente, il “terzo servo” è condannato senza aver commesso nessuna azione cattiva. Il suo unico errore consiste nel “non fare nulla”, non mettere a rischio il suo talento, non farlo fruttificare; lo conserva intatto in un luogo sicuro.

Il messaggio di Gesù è chiaro. No al conservatorismo, sì alla creatività. No a una vita sterile, sì alla risposta attiva a Dio. No all’ossessione della sicurezza, sì allo sforzo arrischiato per trasformare il mondo. No alla fede seppellita sotto il conservatorismo, sì al lavoro impegnato nell’aprire vie al Regno di Dio.

Il grande peccato dei seguaci di Gesù può essere sempre non arrischiarci a seguirlo in maniera creativa. È significativo osservare il linguaggio impiegato tra i cristiani lungo gli anni per vedere in che cosa abbiamo concentrato con frequenza l’attenzione: conservare il deposito della fede, conservare la tradizione, conservare i buoni costumi, conservare la grazia, conservare la vocazione…

Questa tentazione di conservatorismo è molto forte in tempi di crisi religiosa. È facile allora invocare la necessità di controllare l’ortodossia, rafforzare la disciplina e la normativa, assicurare l’appartenenza alla Chiesa… Tutto può essere spiegabile, ma non è spesso una maniera di svigorire l’Evangelo e congelare la creatività dello Spirito?

Per i capi religiosi e i responsabili delle comunità cristiane può essere più comodo “ripetere” in maniera monotona le strade ereditate dal passato, ignorando gli interrogativi, le contradizioni e le proposte dell’uomo moderno, ma a che serve tutto questo se non siamo capaci di trasmettere luce e speranza ai problemi e alle sofferenze che scuotono gli uomini e le donne dei nostri giorni?

Gli atteggiamenti che dobbiamo curare oggi all’interno della Chiesa non si chiamano “prudenza”, “fedeltà al passato”, “rassegnazione”…Hanno piuttosto un altro nome: “ricerca creativa”, “audacia”, “capacità di rischio”, “ascolto dello Spirito” che fa tutto nuovo.

La cosa più grave può essere quella che accade al terzo servo della parabola: anche noi crediamo di stare rispondendo fedelmente a Dio con il nostro atteggiamento conservatore, mentre stiamo deludendo le sue aspettative. L’occupazione principale della Chiesa oggi non può essere conservare il passato, ma imparare a comunicare la Buona Notizia di Gesù in una società scossa da cambiamenti socioculturali senza precedenti.

 

CREATIVE SEARCHING

José Antonio Pagola.

In spite of its apparent innocence, the parable of the talents holds an explosive power. Surprisingly, the ‘third servant’ is condemned without having done anything bad. His only mistake consists in ‘not doing anything’: he doesn’t take risks with his talent, he doesn’t get it to bear fruit, he preserves it intact in its safe place.

Jesus’ message is clear. No to conservatism, yes to creativity. No to a sterile life, yes to the active response to God. No to the obsession for security, yes to the effort that dares to transform the world. No to a faith buried under conformism, yes to work committed to opening up paths to God’s Reign.

The great sin of Jesus’ followers would always be not daring to follow him in a creative way. It’s significant to observe the language that has been used among Christians over the years, in order to see on what we have often focused our attention: preserving the deposit of faith, preserving our tradition, preserving our good habits, preserving grace, preserving our vocation…

This temptation of conservatism is stronger in times of religious crisis. It’s easy in such times to invoke the need to control orthodoxy, to strengthen discipline and norms, to keep people in the Church… All this can be justified, but isn’t it all too frequently a way of weakening the Gospel and freezing the creativity of the Spirit?

For religious leaders and those responsible for Christian communities, it could be safer to monotonously ‘repeat’ the inherited ways of the past, ignoring today’s questions, contradictions, and thinking; but where does all this get us if we aren’t capable of transmitting light and hope to the problems and sufferings that shake the lives of men and women of today?

The attitudes we need to cultivate today within the Church aren’t called ‘prudence’, ‘faithfulness to the past’, ‘resignation’… They go rather by other names: ‘creative searching’, ‘boldness’, ‘risk-taking’, ‘listening to the Spirit’, things that make everything new.

What’s most serious could be what happened to the parable’s third servant: we too believe that we are faithfully responding to God with our preserving attitude, when we are actually betraying God’s expectations. The main task of the Church today can’t be to conserve the past, but to learn to communicate the Good News of Jesus in a society shaken by unprecedented socio-cultural changes.

 

BILATZE SORTZAILEA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Oso xaloa ematen duen arren, karga eztandagarria du talentuen parabolak. Harrigarriro, «hirugarren morroia» inolako egintza txarrik egin gabe gaitzetsi du nagusiak. Bere oker bakarra morroiak «ezer ez egitea» izan du: ez du arriskatu bere talentua, ez dio fruiturik kendu, leku seguru batean gorde du bere hartan.

Argia da Jesusen mezua. Ez kontserbatismoari, bai sormenari. Ez bizitza agor bati, bai Jainkoari emandako erantzun eginkor bati. Ez segurtasun-obsesioari, bai mundua aldarazteko ahalegin arriskutsuari. Ez konformismoan hesitutako fedeari, bai lan konprometituari, Jainkoaren erreinuari bideak urratzeko.

Jesusen jarraitzaileen bekatu handia izan liteke hari era sortzailean jarraitzeko arriskurik ez hartzea. Esanguratsua da urtetan eta urtetan kristauen artean erabili izan den hizkuntza, ikusteko, zertan ardaztu izan dugun geure arreta: fedearen gordailua gorde; tradizioa gorde; ohitura onak gorde; grazia gordeko; bokazioa gorde…

Kontserbatismoaren tentazio hau indartsuagoa izan ohi da krisi erlijiosoaren boladetan. Erraz gertatzen da orduan ortodoxia kontrolatu beharra, diziplina eta araudia sendotu beharra; Elizako izatea segurtatu beharra… Dena izan daiteke ulergarri, baina ez al da izaten askotan ebanjelioa desitxuratzeko eta Espirituaren sormena izozteko era bat?

Gidari erlijioentzat eta kristau-elkarteentzat gauza errazagoa izan liteke iraganetik jasotako bideak «errepikatzea» era aspergarri batean, kasurik egin gabe gizaki modernoaren galderei, kontraesanei eta planteamenduei; baina zertako izango genuke on geure lan hori guztia, gai ez bada argia eta esperantza emateko, gaur eguneko gizon-emakumeek bizi dituzten problemei eta sufrimenei?

Gaur egun Eliza barruan zaindu behar dugun jarrerari ez dagozkio izen hauek, ez «zuhurtzia», ez «iraganarekiko leialtasuna», ez «amore ematea»… Ostera, beste izen batzuk dagozkio: «bilatzeko sortzailea», «ausardia», «arriskatzeko gaitasuna», dena berri egin dezakeen «Espirituari entzutea».

Beste hau izan liteke, ordea, gauzarik larriena: parabolako morroiari gertatu zaion bezala, guk ere uste izatea, Jainkoari leial erantzuten ari garela geure kontserbatismo-jarreraz, egiaz egiten ari garena hark espero duenari huts egitea delarik. Gaur egun, Elizan egin beharreko zereginik garrantzizkoena, ez da iragana gordetzea, baizik Jesusen Berri Ona komunikatzen jakitea, inoiz ez bezalako kanbio sozio-kulturalak bizitzen ari de gizartean.

 

RECERCA CREATIVA

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Malgrat la seva aparent innocència, la paràbola dels talents conté una càrrega explosiva. Sorprenentment, el “tercer servent” és condemnat sense haver comès cap acció dolenta. El seu únic error consisteix a “no fer res”: no arrisca el seu talent, no el fa fructificar, el conserva intacte en un lloc segur.

El missatge de Jesús és clar. No al conservadorisme, sí a la creativitat. No a una vida estèril, sí a la resposta activa a Déu. No a l’obsessió per la seguretat, sí a l’esforç arriscat per transformar el món. No a la fe enterrada sota el conformisme, sí al treball compromès a obrir camins al regne de Déu.

El gran pecat dels seguidors de Jesús pot ser sempre el no arriscar-nos a seguir-lo de manera creativa. És significatiu observar el llenguatge que s’ha emprat entre els cristians al llarg dels anys per veure en què hem centrat sovint l’atenció: conservar el dipòsit de la fe; conservar la tradició; conservar els bons costums; conservar; la gràcia; conservar la vocació…

Aquesta temptació de conservadorisme és més fort en temps de crisi religiosa. És fàcil llavors invocar la necessitat de controlar l’ortodòxia, reforçar la disciplina i la normativa; assegurar la pertinença a l’Església… Tot pot ser explicable, però no és sovint una manera de desvirtuar l’evangeli i congelar la creativitat de l’Esperit?

Per als dirigents religiosos i els responsables de les comunitats cristianes pot ser més còmode “repetir” de manera monòtona els camins heretats del passat, ignorant els interrogants, les contradiccions i els plantejaments de l’home modern, però ¿de què serveix tot això si no som capaços de transmetre llum i esperança als problemes i patiments que sacsegen els homes i dones dels nostres dies?

Les actituds que hem de cuidar avui a l’interior de l’Església no es diuen “prudència”, “fidelitat al passat”, “resignació”… Porten més aviat un altre nom: “recerca creativa”, “audàcia”, “capacitat de risc “, “escolta a l’Esperit” que tot ho fa nou.

El més greu pot ser que, el mateix que li va passar al tercer servent de la paràbola, també nosaltres creiem que estem responent fidelment a Déu amb la nostra actitud conservadora, quan estem defraudant les seves expectatives. La principal ocupació de l’Església avui no pot ser conservar el passat, sinó aprendre a comunicar la Bona Notícia de Jesús en una societat sacsejada per canvis socioculturals sense precedents.

 

 

¿Cómo es nuestra religión?

Publicado: 5 noviembre, 2014 en BIBLIA
Etiquetas:, , , ,

mercaderesDedicación de la Iglesia de Letrán, Juan 2, 13-22
¿CÓMO ES NUESTRA RELIGIÓN?
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 05/11/14.- El episodio de la intervención de Jesús en el templo de Jerusalén ha sido recogido por los cuatro evangelios. Es Juan quien describe su reacción de manera más gráfica: con un látigo Jesús expulsa del recinto sagrado a los animales que se están vendiendo para ser sacrificados, vuelca las mesas de los cambistas y echa por tierra sus monedas. De sus labios sale un grito: “No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre”.

Este gesto fue el que desencadenó su detención y rápida ejecución. Atacar el templo era atacar el corazón del pueblo judío: el centro de su vida religiosa, social y económica. El templo era intocable. Allí habitaba el Dios de Israel. Jesús, sin embargo, se siente un extraño en aquel lugar: aquel templo no es la casa de su Padre sino un mercado.

A veces, se ha visto en esta intervención de Jesús su esfuerzo por “purificar” una religión demasiado primitiva, para sustituirla por un culto más digno y unos ritos menos sangrientos. Sin embargo, su gesto profético tiene un contenido más radical: Dios no puede ser el encubridor de una religión en la que cada uno busca su propio interés. Jesús no puede ver allí esa “familia de Dios” que ha comenzado a formar con sus primeros discípulos y discípulas.

En aquel templo, nadie se acuerda de los campesinos pobres y desnutridos que ha dejado en las aldeas de Galilea. El Padre de los pobres no puede reinar desde este templo. Con su gesto profético, Jesús está denunciando de raíz un sistema religioso, político y económico que se olvida de los últimos, los preferidos de Dios.

La actuación de Jesús nos ha de poner en guardia a sus seguidores para preguntarnos qué religión estamos cultivando en nuestros templos. Si no está inspirada por Jesús, se puede convertir en una manera “santa” de cerrarnos al proyecto de Dios que él quería impulsar en el mundo. La religión de los que siguen a Jesús ha de estar siempre al servicio del reino de Dios y su justicia.

Por otra parte, hemos de revisar si nuestras comunidades son un espacio donde todos nos podemos sentir en “la casa del Padre”. Una comunidad acogedora donde a nadie se le cierran las puertas y donde a nadie se excluye ni discrimina. Una casa donde aprendemos a escuchar el sufrimiento de los más desvalidos y no solo nuestro propio interés.

No olvidemos que el cristianismo es una religión profética nacida del Espíritu de Jesús para abrir caminos al reino de Dios construyendo un mundo más humano y fraterno, encaminado así hacia su salvación definitiva en Dios. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

COMO É A NOSSA RELIGIÃO?

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O episódio da intervenção de Jesus no templo de Jerusalém foi recolhido nos quatro evangelhos. É João quem descreve a Sua reação de forma mais gráfica: com um chicote Jesus expulsa do recinto sagrado os animais que se estão vendendo para ser sacrificados, vira as mesas dos cambistas e atira por terra as suas moedas. Dos Seus lábios sai um grito: “Não convertais num mercado a casa do meu Pai”.

Este gesto foi o que desencadeou a Sua detenção e rápida execução. Atacar o templo era atacar o coração do povo judeu: o centro da sua vida religiosa, social e económica. O templo era intocável. Ali habitava o Deus de Israel. Jesus, no entanto, sente-se um estranho naquele lugar: aquele templo não é a casa do Seu Pai mas um mercado.

Por vezes, viu-se nesta intervenção de Jesus o Seu esforço por “purificar” uma religião demasiado primitiva, para substitui-la por um culto mais digno e uns ritos menos sangrentos. No entanto, o Seu gesto profético tem um conteúdo mais radical: Deus não pode ser o encobridor de uma religião em que cada um procura o seu próprio interesse. Jesus não pode ver ali essa “família de Deus” que começou a formar com os Seus primeiros discípulos y discípulas.

Naquele templo, ninguém se recorda dos camponeses pobres e desnutridos que deixaram nas aldeias da Galileia. O Pai dos pobres não pode reinar a partir deste templo. Com o Seu gesto profético, Jesus denúncia desde a raiz um sistema religioso, político e económico que se esquece dos últimos, os preferidos de Deus.

A atuação de Jesus tem de nos pôr em guarda, a nós Seus seguidores para nos preguntarmos que religião, estamos a cultivar nos nossos templos. Se não está inspirada por Jesus, pode-se converter numa forma “santa” de encerrarmos o projeto de Deus que Ele queria impulsionar no mundo. A religião dos que seguem Jesus há-de estar sempre ao serviço do reino de Deus e da Sua justiça.

Por outro lado, temos de rever si as nossos comunidades são um espaço onde todos nos podemos sentir “na casa do Pai”. Uma comunidade acolhedora onde a ninguém se lhe fecham as portas e onde a ninguém se exclui nem se descrimina. Uma casa onde aprendemos a escutar o sofrimento dos mais desamparados e não só o nosso próprio interesse.

Não esqueçamos que o cristianismo é uma religião profética nascida do Espírito de Jesus para abrir caminhos para o reino de Deus construindo um mundo mais humano e fraterno, encaminhado assim para a sua salvação definitiva em Deus.

 

COM’È LA NOSTRA RELIGIONE?

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

L’episodio dell’intervento di Gesù nel tempio di Gerusalemme è riportato dai quattro evangelisti. È Giovanni che descrive la sua reazione più realisticamente: con una frusta Gesù scaccia dal recinto sacro gli animali che si stanno vendendo per essere sacrificati. Rovescia i banchi dei cambiavalute e getta per terra le loro monete. Dalle sue labbra esce un grido: Non fate della casa del Padre mio un mercato!

Questo gesto fu quello che scatenò il suo imprigionamento e la sua esecuzione. Attaccare il tempio era attaccare il cuore del popolo giudeo, il centro della sua vita religiosa, sociale ed economica. Il tempio era intoccabile. Lì abitava il Dio d’Israele. Gesù, tuttavia, si sente un estraneo in quel luogo: quel tempio non è la casa del Padre suo, ma un mercato.

A volte, si è visto in questo intervento di Gesù il suo sforzo per “purificare” una religione troppo primitiva, per sostituirla con un culto più degno e dei riti meno cruenti. Ma il suo gesto profetico ha un contenuto più radicale. Dio non può coprire una religione nella quale ciascuno cerca il proprio interesse. Gesù non può vedere lì quella “famiglia di Dio” che ha cominciato a formare con i suoi primi discepoli e discepole.

In quel tempio nessuno si ricorda dei contadini poveri e denutriti che ha lasciato nei villaggi di Galilea. Il Padre dei poveri non può regnare da questo tempio. Con il suo gesto profetico, Gesù sta denunciando alla radice un sistema religioso, politico ed economico che si dimentica degli ultimi, i preferiti di Dio.

L’atteggiamento di Gesù deve mettere in guardia noi suoi seguaci perché ci chiediamo che religione stiamo coltivando nei nostri templi. Se non è ispirata da Gesù, può diventare una maniera “santa” di chiuderci al progetto di Dio cui egli voleva dare impulso nel mondo. La religione di quelli che seguono Gesù dev’essere sempre a servizio del Regno di Dio e della sua giustizia.

D’altra parte, dobbiamo vedere se le nostre comunità sono uno spazio dove tutti ci possiamo sentire nella “casa del Padre”. Una comunità accogliente dove a nessuno si può chiudere la porta e dove non si esclude né si discrimina alcuno. Una casa dove impariamo ad ascoltare la sofferenza dei più sprovveduti e non solo il nostro proprio interesse.

Non dimentichiamo che il cristianesimo è una religione profetica nata dallo Spirito di Gesù per aprire strade al Regno di Dio costruendo un mondo più umano e fraterno, indirizzato così verso la sua salvezza definitiva in Dio.

 

NOTRE RELIGION, COMMENT EST-ELLE? 

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

L’épisode de l’intervention de Jésus dans le temple de Jérusalem est rapporté par les quatre évangiles. C’est Jean qui décrit sa réaction de la façon la plus graphique : Jésus, fouet à la main, chasse de cet endroit sacré les animaux vendus pour les sacrifices, renverse les tables des cambistes et jette par terre leurs monnaies. Un cri sort de ses lèvres : « Ne faites pas de la maison de mon Père une maison de trafic ».

C’est ce geste qui va déclencher sa détention et sa rapide exécution. Attaquer le temple c’était attaquer le cœur du peuple juif : le centre de sa vie religieuse, sociale et financière. Le temple était quelque chose d’intouchable. C’est là qu’habitait le Dieu d’Israël. Jésus, par contre, se sent étranger à cet endroit-là : ce temple-là n’est pas la maison de son Père mais un marché.

On a vu parfois dans cette intervention de Jésus son effort pour ”purifier’’ une religion trop primitive, pour la remplacer par un culte plus digne et par des rites moins sanglants. Cependant, son geste prophétique a un contenu plus radical : Dieu ne peut pas cautionner une religion où chacun recherche son propre intérêt. Jésus ne peut y voir cette ‘’famille de Dieu’’ qu’il a commencé à former avec ses premiers disciples, hommes et femmes.

Dans ce temple-là, personne ne se souvient des paysans pauvres et malnutris restés dans les hameaux de Galilée. Le Père des pauvres ne peut pas régner dans ce temple. Avec son geste prophétique, Jésus est en train de dénoncer radicalement un système religieux, politique et économique qui oublie les laissés-pour-compte, alors qu’ils sont les préférés de Dieu.

Cet agissement de Jésus doit nous mettre en garde, nous, ses disciples, pour nous demander quel genre de religion cultivons-nous dans nos temples. S’il n’est pas inspiré par Jésus, il peut devenir une manière ‘’sainte’’ de nous fermer au projet de Dieu que Jésus voulait instaurer dans le monde. La religion de ceux qui suivent Jésus doit toujours être au service du règne de Dieu et de sa justice.

Par ailleurs, il nous faut vérifier si nos communautés sont un espace où tous peuvent se sentir ‘’chez leur Père’’. Une communauté accueillante, où les portes ne sont fermées à personne et où personne n’est exclu ni discriminé. Une maison où l’on apprend à être attentif à la souffrance des plus démunis et non seulement à notre propre intérêt.

N’oublions pas que le christianisme est une religion prophétique née de l’Esprit de Jésus pour ouvrir des chemins au royaume de Dieu en bâtissant un monde plus humain et plus fraternel; c’est ainsi qu’il s’achemine vers son salut définitif en Dieu.

 

WHAT IS OUR RELIGION?

José Antonio Pagola.

The story of Jesus’ intervention in the Jerusalem temple has been taken up by all four Gospel writers. It’s John who describes his reaction in the most graphic way: with a whip Jesus expels from the holy precincts the animals that were being sold to be sacrificed, overturns the moneychangers’ tables and spills their coins on the ground. From his lips comes a shout: “Stop using my Father’s house as a market.”

This gesture was what led to his arrest and swift execution. Attack the temple was to attack the heart of the Jewish people: the center of their religious, social and economic life. The temple was untouchable. There dwelt the God of Israel. Jesus, however, felt himself a stranger in that place: that temple isn’t the house of his Father, but a market.

Sometimes Jesus’ intervention has been seen as an effort to ‘purify’ a religion that is too primitive, in order to substitute it with a more worthy cult and rites that are less bloody. However his prophetic gesture has a more radical content: God can’t be the accessory of a religion in which everyone seeks their own interest. Jesus can’t see there that ‘family of God’ that has begun to form with his first disciples.

In that temple, no one remember the poor and hungry people that he left behind in the villages of Galilee. The Father of the poor can’t reign from this temple. With his prophetic gesture, Jesus is denouncing at its root a religious, political and economic system that forgets the least, God’s special ones.

Jesus’ action should put his followers on their guard to ask ourselves what religion we are cultivating in our temples. If it isn’t inspired by Jesus, it can turn into a ‘holy’ way of enclosing ourselves from the project that God wants to promote in the world. The religion of those who follow Jesus must be always at the service of God’s reign and of God’s justice.

On the other hand, we need to check to see if our communities are a space where all of us can feel ourselves in “the Father’s house”. A welcoming community where the doors are closed on no one and where no one feels excluded or discriminated against. A house where we learn to listen to the suffering of the weakest and not just our own interests.

Let us not forget that Christianity is a prophetic religion born of Jesus’ Spirit in order to open up paths to God’s reign, building a more human and fraternal world, leading thereby toward its definitive salvation in God.

 

NOLAKOA DA GURE ERLIJIOA?

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jerusalemeko tenpluan Jesusek egin duen esku hartzearen pasadizoa lau ebanjelariek jaso dute. Joanek deskribatu du erarik grafikoenean: zigor batez baliatuz bota ditu Jesusek eraikin sakratutik oparitako saltzen ari diren animaliak, diru-trukatzaileen mahaiak irauli eta lurrera jaurti halakoen dirua. Oihu hau jaulki du Jesusek: «Ez bihurtu merkatu nire Aitaren etxea».

Keinu honek piztu zuen Jesus atxilotzea eta laster baino lasterrago hura hiltzea. Judu-herriaren bihotzaren kontra joatea zen tenpluari erasotzea: beren bizitza erlijioso, sozial eta ekonomikoaren erdigunea zuten juduek tenplua. Ukiezina zen tenplua. Israelen Jainkoaren bizilekua zen. Jesus, alabaina, arrotz sentitzen da leku hartan: ez da beraren Aitaren etxe, baizik merkatu bat.

Batzuetan, primitiboegia den erlijio bat «garbitzeko» ahalegintzat hartu izan da Jesusen esku hartze hau, kultu duinago batez eta hain odoltsuak ez diren erritu batzuez ordezkatzeko. Halaz guztiz, Jesusen keinu hori errotikoagoa da mamiz: Jainkoa ezin izan da erlijio baten estaltzaile, zeinetan nor bere probetxuaren bila baitabil. Jesusek ezin ikusi du hor beren lehen ikasleekin eratzen hasi den «Jainkoaren familia».

Tenplu hartan, inor ez da gogoratzen Galileako herrixketan gelditu den landa-jende pobre eta elikatu gabe hartaz. Pobreen Aita ezin izan errege tenplu horretatik. Bere keinu profetikoaz, errotik ari da salatzen Jesus azkenak direnez, Jainkoaren kutunak diren horiez ahazten ari den sistema erlijioso, politiko eta ekonomikoa.

Jesusen jarduerak erne jarri behar gaitu beraren jarraitzaileok, geure tenpluetan zer erlijio ari garen lantzen geure buruari galdetzeko. Jesusek inspiratua ez bada, Jainkoak munduan eragin nahi zuen egitasmoari geure bihotza ixteko era «santu» bat izan daiteke. Jesusi jarraitzen diotenen erlijioak Jainkoaren erreinuaren eta haren zuzentasunaren zerbitzura egon behar du.

Bestetik, berrikusi beharra dugu, ea gure elkarteak benetan diren guztiok «Aitaren etxean» sentitzeko moduko gune. Elkarte harreragile ote diren, zeinetan ez baitzaio aterik ixten inori, zeinetan inor ez baita sentitzen ez zokoratua, ez diskriminatua. Etxe bat, non ezinduenen sufrimendua entzuten ikasten baitugu, eta ez geure probetxua bakarrik.

Ez dezagun ahaztu, kristautasuna erlijio profetiko bat dela, Jesusen Espiritutik jaioa, Jainkoaren erreinuari bidea irekitzeko, mundua gizakoi eta anai-arreba artekoago eraikitzeko, horrela Jainkoaren behin betiko salbaziora bideratua.

 

COM ÉS LA NOSTRA RELIGIÓ?

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

L’episodi de la intervenció de Jesús al temple de Jerusalem ha estat recollit pels quatre evangelis. És Joan qui descriu la seva reacció d’una manera més gràfica: amb un fuet Jesús expulsa del recinte sagrat els animals que s’estan venent per ser sacrificats, bolca les taules dels canvistes i tira per terra les seves monedes. Dels seus llavis surt un crit: “No convertiu en mercat la casa del meu Pare”.

Aquest gest va ser el que va desencadenar la seva detenció i ràpida execució. Atacar el temple era atacar el cor del poble jueu: el centre de la seva vida religiosa, social i econòmica. El temple era intocable. Allí hi habitava el Déu d’Israel. Jesús, però, se sent un estrany en aquell lloc: aquell temple no és la casa del seu Pare sinó un mercat.

A vegades, s’ha vist en aquesta intervenció de Jesús el seu esforç per “purificar” una religió massa primitiva, per substituir-la per un culte més digne i uns ritus menys sagnants. No obstant això, el seu gest profètic té un contingut més radical: Déu no pot ser l’encobridor d’una religió en la qual cadascú busca el seu propi interès. Jesús no pot veure-hi aquella “família de Déu” que ha començat a formar amb els seus primers deixebles.

En aquell temple, ningú es recorda dels camperols pobres i desnodrits que ha deixat en els pobles de Galilea. El Pare dels pobres no pot regnar des d’aquest temple. Amb el seu gest profètic, Jesús està denunciant d’arrel un sistema religiós, polític i econòmic que s’oblida dels últims, els preferits de Déu.

L’actuació de Jesús ens ha de posar en guàrdia als seus seguidors per preguntar-nos quina religió estem cultivant en els nostres temples. Si no està inspirada per Jesús, es pot convertir en una manera “santa” de tancar-nos al projecte de Déu que ell volia impulsar al món. La religió dels que segueixen Jesús ha d’estar sempre al servei del Regne de Déu i la seva justícia.

D’altra banda, hem de revisar si les nostres comunitats són un espai on tots ens podem sentir a “la casa del Pare”. Una comunitat acollidora en la que no es tanquen les portes a ningú i on no s’exclou ni discrimina ningú. Una casa on aprenem a escoltar el patiment dels més desvalguts i no solament el nostre propi interès.

No oblidem que el cristianisme és una religió profètica nascuda de l’Esperit de Jesús per obrir camins al regne de Déu construint un món més humà i més fratern, encaminat així cap a la seva salvació definitiva en Déu.