Archivos de la categoría ‘DENUNCIA / ANUNCIO’

entendiendolalevaduraNI DA LARGAS, NI PASA DE LARGO III
YOLANDA CHAVES, yolachavez66@gmail.com; MARI PAZ LÓPEZ SANTOS,pazsantos@pazsantos.com; PATRICIA PAZ, ppaz1954@gmail.com
LOS ÁNGELES; MADRID; BUENOS AIRES.

ECLESALIA, 15/09/17.- Jesús iba siempre de camino, se abría a los encuentros y por medio de parábolas apostaba por abrir a la gente a la comprensión de lo que era el Reino. Aquel día se metió en harina y les dijo que “El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa (Mt 13, 33).

En esta acción dinámica entre el reino de Dios, Jesús y la vida cotidiana, a las mujeres se nos reintegró la dignidad, la autoridad moral y la libertad que aún nos niegan las estructuras de poder. Con Jesús a las mujeres se nos reconocieron las capacidades religiosas, intelectuales y morales sin un hombre como intermediario entre estas dimensiones.

En la parábola de la mujer, la levadura y las medidas de harina, Jesús habla de “fermentar. Esa es la auténtica llamada a las mujeres en la misión de Dios hoy también. ¿Cómo podemos llevarla a cabo? ¿Cómo podemos ser fermento en la masa de la Iglesia?

Quien alguna vez ha trabajado con levadura sabe que para que la masa leve hace falta que la proporción entre los ingredientes, la temperatura y el tiempo de levado sean los adecuados. La levadura es condición necesaria, sin ella la masa no se transforma, pero no es condición suficiente. La Iglesia, la masa, tiene que poner su parte para el éxito de la gestión. Las mujeres desde siempre están haciendo lo suyo, desde lo pequeño, lo oculto, lo aparentemente sin importancia, sin ellas es obvio que la Iglesia no seguiría viva. Basta para confirmar esto darse una vuelta por cualquier parroquia.

Los ejemplos de la relación de Jesús con las mujeres trabajadas en artículos anteriores nos da la razón. Esta comunidad inclusiva de Jesús se fue perdiendo con el tiempo, así como se perdieron también muchas de sus enseñanzas. El Reino sigue siendo un sueño en el mundo, una utopía. Pero si cada una de nosotras acepta ser levadura, contribuiremos a la trasformación necesaria para que cada vez más el mundo se parezca al Reino.

A continuación proponemos algunas sugerencias:

  • Trabajar para recuperar el cristianismo inclusivo e igualitario del  primer siglo, hasta que lleguemos a acostumbrarnos a la dignidad, la capacidad intelectual y la autoridad moral de las mujeres, reconocida hace poco más de dos mil años por Jesús.
  • Salir de actitudes de subordinación, haciendo oír nuestras voces en las comunidades donde actuamos. Si queremos ser luz no podemos esconder la lámpara debajo de un cajón (Mt 5, 15). No se trata aquí de lucimientos personales, si no de construir comunidades inclusivas.
  • Trabajar juntos para superar falsos estereotipos con respecto a las funciones y aportes que tanto mujeres como varones pueden hacer en la Iglesia y en el mundo.
  • Recuperar la memoria de tantas mujeres que ejercieron un liderazgo dentro de sus comunidades, y que con sus acciones ayudaron a impulsar la historia de la Salvación.
  • Trabajar en nuestras iglesias locales para reconocer que en la Iglesia global todas y todos nos necesitamos, que lo que a una u otra comunidad le afecta, tarde o temprano afectará a la mía.

Hermanas, si todas nos tomamos en serio esa labor de “fermento” en nuestras comunidades eclesiales, estaremos dando un paso firme y definitivo, aún sin esperar a un reconocimiento expreso de las autoridades de la Iglesia… ¡Jesús ya lo hizo!

Con esa confianza tenemos que hacer efectiva la libertad nosotras mismas cada día, desde nuestra vida cotidiana. Así podremos proclamar junto a Pablo: “ya no hay judío ni pagano, esclavo ni hombre libre, varón ni mujer, porque todos ustedes no son más que uno en Cristo Jesús” (Gal 3, 28)  (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

NI DA LARGAS, NI PASA DE LARGO I el 08/09/17
NI DA LARGAS, NI PASA DE LARGO II el 11/09/17

En ediciones anteriores: 

 

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madreNI DA LARGAS, NI PASA DE LARGO II
YOLANDA CHAVES, yolachavez66@gmail.com; MARI PAZ LÓPEZ SANTOS,pazsantos@pazsantos.com; PATRICIA PAZ, ppaz1954@gmail.com
LOS ÁNGELES; MADRID; BUENOS AIRES.

ECLESALIA, 11/09/17.- Tampoco pasó de largo cuando una mujer cananea se postró a sus pies y le pidió que expulsara el demonio que atormentaba a su hija. Llama la atención, y escandaliza la respuesta de Jesús: “No está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros” (Mt 15, 26). La respuesta de la mujer no se hizo esperar: “Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños” (Mt 15, 27).

Jesús se abre al diálogo reconociendo en ella su perseverancia y su admirable capacidad de argumentación, reflejo de una entera confianza y conocimiento del contundente argumento que utiliza para convencerle que la atendiera, aun si esto significaba romper con los prejuicios culturales y religiosos de ese momento.

La mujer le ha dado a Jesús la oportunidad de mirarse en el tú diferente, y en el intercambio mutuo han construido una realidad nueva que los trasciende a ambos. Jesús ha asumido de manera real y concreta la responsabilidad de configurar su proyecto, afirmando el protagonismo de las mujeres e incluyendo a los gentiles (Elisa Estévez López, “Mediadoras de sanación”. Pág. 300.)

A diferencia de muchos otros diálogos, aquí Jesús no se queda con la última palabra, el argumento de la mujer le abre los ojos acerca de la universalidad de su ministerio y de cómo todos podemos disfrutar de la abundancia del Reino, que no se agota en ninguna religión y en ningún pueblo, sino que es un don para todos, sin distinción.

La confianza de la madre cananea reclama de Jesús una apertura al diálogo, con la misma seguridad de Abraham (Gn. 18:16-21) y Moisés (Ex. 33:13) certidumbre que es reflejo de una profunda fe en Dios y en el caso de ella, en el «Hijo de David», el mismo que irónicamente había sido rechazado en las ciudades (11:20-24), por los dirigentes que permanecían aferrados a su centro de poder.

¿Por qué nos extraña? En Jesús hasta la manera de irrumpir en la historia de la humanidad fue distinta; unas “mujeres que se inventan salidas” (Mercedes López Torres, “Mujeres que se inventan salidas” <Mateo 1,1-17>) fueron estratégicas para su venida al mundo, no es extraño que recurra a otra mujer “escandalosa” como la cananea, una vida hambrienta, para demostrarnos que solamente la fe profunda logra evidenciar la realidad del Reino de los cielos.

Decíamos que en los relatos bíblicos hasta los silencios hablan, y descubrimos que en el silencio de Jesús como primera respuesta al reclamo de la cananea, él pareciera estar ausente (¿dormido?) sin embargo, espera a que su comunidad, sus discípulos le pidan que hable, que la atienda, que calme esa tormenta en el mar (Mt. 8:23-27) de hostilidades físicas, malditas y demoníacas entre Israel y sus enemigos gentiles, y él lo hace “reduciendo la borrasca a susurro y enmudeciendo el oleaje del mar” (Sal. 107:29

Casi lo veo preguntando a los discípulos: ¿”Están seguros de lo que me piden”? Y tras su respuesta, libera a la hija de la madre cananea, de los odios ancestrales demoníacos con esta expresión final:

«Mujer, grande es tu fe! Que se cumpla tu deseo». (Mt 15, 28ª)

Podríamos traducir este episodio a los tiempos actuales, porque la liberación de la hija de la cananea representa, de alguna manera la liberación de todas las mujeres, y la universalidad del Reino nos remite a la superación de las exclusividades religiosas para convertirnos en un solo Pueblo que a través de diferentes “ventanas” va buscando la Presencia Divina dentro de sí mismos y para sus comunidades.

También podemos leer aquí la relevancia que tenía para Jesús la palabra de la mujer, quien se convierte en maestra del Maestro. Esto nos debería hacer reflexionar acerca del lugar que la Iglesia les ha dado a las mujeres a través de los siglos. Estamos viviendo un tiempo bisagra en la humanidad, donde lo femenino emerge con fuerza para equilibrar siglos de patriarcado. Este movimiento no tiene vuelta atrás y creo que va a significar un salto de calidad en las relaciones humanas. La Iglesia puede leer “los signos de los tiempos” o encerrarse en sí misma de manera defensiva y resistir, o potenciar con sus enseñanzas y sus acciones un cambio que la humanidad está necesitando con urgencia. Esto último la pondría en sintonía con las enseñanzas y acciones de Jesús, que ya hace más de dos mil años nos mostró el camino. Ojalá que así sea (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

NI DA LARGAS, NI PASA DE LARGO I el 08/09/17

 

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NI DA LARGAS, NI PASA DE LARGO I
YOLANDA CHAVES, yolachavez66@gmail.com; MARI PAZ LÓPEZ SANTOS,pazsantos@pazsantos.com; PATRICIA PAZ, ppaz1954@gmail.com
LOS ÁNGELES; MADRID; BUENOS AIRES.

ECLESALIA, 08/09/17.- Se sentó junto al pozo, estaba cansado de andar (Jn 4, 6), no le importó estar en territorio hostil.

Observó a una mujer que se acercaba al pozo con paso cansino, el sol estaba en el punto álgido del mediodía. Se notaba en su actitud que estaba haciendo lo de todos los días: coger el cántaro, echarse a andar, llegar al pozo, llenarlo de agua y desandar el mismo camino de vuelta a casa. Aquella mujer no esperaba nada nuevo que pudiera hacerle salir del automatismo de lo cotidiano.

Le dijo a la mujer: “Dame de beber”(Jn 4,7), y en ese instante empezó una conversación profunda, tan conocida a través de los siglos que podríamos decir que es de las más famosas del Evangelio. Queremos pararnos aquí en el brocal del pozo.

Jesús entra en la realidad cotidiana de la mujer y le pide el agua que ella tiene y él necesita para calmar la sed del duro camino bajo el sol.

¿Por qué no sucede lo mismo en la Iglesia? ¿Por qué no se adentran en la vida cotidiana de las mujeres? ¿Por qué no se sientan con Jesús en el pozo de la Vida solicitando colaboración, ayuda, alimento, creatividad, etc. abriéndose a recibir a ese cincuenta por ciento que falta en la milenaria vida de la Iglesia?

¿Por qué no miran a las teólogas como sujetos activos con voz y voto, no como meras espectadoras en las reuniones, conferencias, sínodos, etc… y empiezan a considerarlas como iguales en la gestión eclesial?

¿Por qué no miran a las religiosas de vida activa y a la monjas contemplativas exactamente igual que a los religiosos y monjes?

¿Por qué no miran a los millones de mujeres sin recursos en países subdesarrollados, no como sujetos pasivos de ayuda humanitaria o caritativa, sino como sujetos activos que tienen palabra y necesidad de tomar las riendas de sus vidas… y las de sus hijos (ellas son las que atienden a la familia)?

¿Por qué no miran como iguales a las campesinas, migrantes, refugiadas; a las que sufren abandono, violencia, guerras, enfermedades… y se implican con ellas en la defensa de todo tipo de violencias contra la mujer?

No sucede lo mismo en la Iglesia “porque habla de nosotras pero no con nosotras” según dice Lucetta Scaraffia en su libro “Desde el último banco. Las mujeres en la Iglesia”.

Tantas veces sentimos que se da por hecho cómo somos, qué queremos, qué podemos aportar, etc. Tantas veces sentimos que se nos mira como un prototipo universal creado por intereses.

Casi siempre se nos ve como madres y esposas; pero antes somos mujeres, y las hay que no necesariamente son o serán madres y esposas. Quizás cuando algo se mira como prototipo, aglutina pero no compromete.

Si soy mujer, o mejor dicho, persona que puedo aportar armonía, no sólo será en la familia, también en todos los espacios sociales y eclesiales.

Si soy mujer, o mejor dicho, persona con capacidad de evangelizar a mis hijos y mis nietos, también lo seré en otros espacios sociales y eclesiales.

Si soy mujer, o mejor dicho, persona con creatividad y preparación para desarrollar cualquier actividad profesional para la que me preparé a nivel social, por qué no a nivel eclesial.

¿Por qué en la Iglesia parece que siempre hemos de ser tuteladas?

La mujer del cántaro pidió explicaciones a Jesús. No entendía como un judío hablaba con alguien de Samaría, y más tratándose de una mujer.

Jesús  miró a la mujer que tenía delante, no a un estereotipo. Jesús mira siempre a la persona y le pide lo que puede dar. Jesús ni da largas, ni pasa de largo.

¿Por qué no sucede lo mismo en la Iglesia? Quizás porque la Iglesia, como institución, no cree tener necesidad de lo que la mujer puede aportar.

Menos mal que a Jesús lo seguimos encontrando junto al Pozo, pidiendo lo que necesita y podemos dar, y dando de beber del agua que “convierte al que la bebe en fuente de agua que brota para la vida eterna” (Jn 4, 14). Nuestra vida espiritual está a salvo y nos fortalece para seguir insistiendo por nosotras y por las que nos sigan.

La mujer va a seguir teniendo sed en la Iglesia mientras no sea considerada como persona adulta, creyente y comprometida con la expansión del Reino. Y la Iglesia seguirá teniendo sed mientras no pida a las mujeres el agua que ellas pueden dar (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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INMATRICULACIONES DE LA IGLESIA Y POBREZA EVANGÉLICA
Comunicado del Movimiento por el Celibato Opcional
MOCEOP, jucecalomatic591@gmail.com
ESPAÑA.

ECLESALIA, 03/07/17.- Es un tema muy serio. En 1998 el gobierno de Aznar reforma la ley hipotecaria por la que se le permite a la Iglesia Católica y solo a ella inmatricular lugares de culto y otras propiedades (pisos, garajes, parcelas, naves, etc.) aplicando una ley de 1.944 (ley franquista) por la que el obispo es equiparado a un fedatario público (notario). Sólo con su propia opinión, puede dar fe de que los bienes que él diga son propiedad de la Iglesia. Sin más.

Así la Iglesia en España se ha hecho con la propiedad de unas 4.500 propiedades entre 1.998 y 2013: casas parroquiales, parcelas, monumentos, templos, ermitas, cementerios, fincas…

Sólo en Navarra han sido 1087 las propiedades que ha adquirido en estos años.

Es a partir de 2003 cuando se realiza el mayor número de inmatriculaciones. La Mezquita de Córdoba la adquiere la Iglesia por 30 euros y la Seo de Zaragoza por 20 euros.

Además no solo se apropia de ellas sino que además está exenta de hacer pública la adquisición.

Es más. Para colmo del despropósito, ni estos inmuebles destinados al culto ni otros inmuebles, no pagan impuestos de ningún tipo, a pesar de que, en no pocos casos, la Iglesia obtiene beneficios importantes en forma de  ingresos por visitas turísticas (como la Mezquita de Córdoba).

Es en 2015 cuando se cambia la ley hipotecaria y se impide ya a la Iglesia realizar nuevos registros.

En 2016 el Tribunal europeo de Estrasburgo condena a España a pagar más de 615.000 euros a una empresa ganadera a la que el obispado de Palencia le había quitado una ermita cisterciense medieval que estaba en la finca propiedad de la empresa. El motivo ha sido por permitir esta apropiación basándose en una ley franquista, contraria a los derechos humanos.

Estos hechos nos parecen realmente escandalosos, hechos que demuestran una actitud recaudatoria y mercantil de la Iglesia de España, actitud que no se debe seguir manteniendo.

Nosotros no sólo defendemos  que se paguen esos impuestos, al menos de los inmuebles que no se destinan al culto, sino que vamos más allá: pedimos que la Iglesia se desprenda de ellos, los ceda  a los ayuntamientos u otras organizaciones sociales para que se destinen a las personas con menos recursos: inmigrantes, refugiados, desahuciados, sin techo, mujeres maltratadas.

Pedimos, además, que, de una vez por todas, la Iglesia asuma su autofinanciación, promesa que hace años hizo y que sigue sin cumplirla.

Todo ello ayudaría a que la Iglesia, como institución, fuera cumpliendo la exigencia evangélica y la práctica de Jesús, que fue pobre, vivió pobre y  así se lo comunicó a sus discípulos al decirles que no llevaran oro, ni alforjas, ni dos capas…

La Iglesia así sería más pobre, más creíble y más evangélica, ocupándose de los más desfavorecidos, que fue y sigue siendo el sueño del  reino de Jesús.

Y, a la vez, seguiría las directrices de Francisco que al poco de llegar a su pontificado dijo: “¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre para los pobres!” (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

MOCEOP

(Movimiento por el celibato opcional)

30 de Junio de 2017

JUAN PABLO I ¿UNA VÍA DE BEATIFICACIÓN EQUIVOCADA?
BRAULIO HERNÁNDEZ., brauhm@gmail.com
TRES CANTOS (MADRID).

ECLESALIA, 15/05/17.- “Pepe, ven enseguida aquí. Tienes que ir a Roma, al Vaticano. Tienes que llevar en persona esta carta a Albino Luciani. El Papa está en grave peligro”. El texto no está sacado de una película de ficción, ni de una novela de intrigas. Es la confesión de un octogenario, Giuseppe Pedullá, 85 años, quien durante décadas ha tenido que cargar con esa pesada losa por haberse negado a llevar, el 26 de septiembre de 1978, la carta de su amigo el Arzobispo Perantoni a Juan Pablo I que era amigo del arzobispo. “Te arrepentirás”, le reprochó el arzobispo al joven Giuseppe. Tres días después de aquella llamada telefónica de urgencia, el Papa Luciani era encontrado muerto en los aposentos papales en circunstancias extrañas.

Cada vez van quedando menos testigos de la línea caliente en torno a la enigmática muerte de Juan Pablo I, producida sólo 33 días después de ser nombrado Papa. Es como si el tiempo corriera a favor de la versión oficial. Decía Santa Teresa de Jesús que “la verdad padece pero no perece”. Y el testimonio de Giuseppe Pedullá, en el otoño de su vida, es como un milagro patente. Apesadumbrado durante décadas por no haber podido salvar a Juan Pablo I (“no me sentí con fuerzas para hacerme portador de un mensaje tan espantoso, tuve miedo y pensé que el arzobispo Perantoni exageraba”), un buen día decidió liberarse de ese peso que le oprime y le impide dormir, y no llevarse el secreto a la tumba. Su confesión pública fue mostrada a la luz justo hoy hace dos años, el 26 de abril de 2015. Fue ante el periodista Stéfano Lorenzetto, en una larga entrevista, publicada en ‘Il Giornale’. Un extracto de la misma se puede ver en el escrito del cura Jesús López Sáez “Pudo avisar a Juan Pablo I“, en la página web de la Comunidad de Ayala, de Madrid.

Meses después de aquella entrevista, Giuseppe Pedullá se presentó en Madrid, para dar testimonio, en una eucaristía en la Comunidad de Ayala, y conocer en vivo y en directo a la persona que más se ha implicado en hacer justicia a la figura de Juan Pablo I: el sacerdote Jesús López Sáez (abulense como Teresa de Jesús) que desde 1985 viene manifestando a través de sus libros, artículos, conferencias y en la página web de la Comunidad de Ayala -de la que es presidente y fundador- que Juan Pablo I (de quien se dijo que estaba enfermo y que murió abrumado por el peso del papado) fue un Papa mártir: que su muerte no fue natural sino provocada. Por hacer frente a los mercaderes del templo (a los escándalos vaticanos del Instituto para las Obras de Religión -IOR-), a la masonería y a la mafia. El cura Jesús López ha sufrido el calvario de la marginación eclesial por apostar, desde el Evangelio, que “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. Su viacrucis comenzó en 1985 cuando se publicó su Pliego “La incógnita Juan Pablo I” en la revista de información religiosa “Vida Nueva”, lo que provocó que el entonces Presidente de la Comisión de Enseñanza y Catequesis de la Conferencia Episcopal Española, Elías Yanes, le conminara a callar: “Sobre eso, ni una palabra más”, si quieres conservar tu puesto. Poco después el cura Jesús sería despedido de su brillante puesto como Responsable de Catequesis de Adultos en el Secretariado homónimo de la CEE. Y, años después, tras escribir, en edición privada, su segundo libro sobre el asunto: “El día de la cuenta. Juan Pablo II a examen”, el que fuera obispo de Ávila, Adolfo González, le amenazó con retirarle las licencias ministeriales si salía publicado en edición pública. Sea por lo que fuere, monseñor Adolfo fue trasladado poco después a Almería.

juan_pablo_iPor la información de que disponemos a día de hoy, se sabe que el proceso de beatificación de Juan Pablo I está muy avanzado. Desconocemos si se habrá tenido en cuenta los testimonios de personas valiosas, ya fallecidas, que aparecen en el libro (Venecia en el Corazón) del periodista veneciano Camilo Bassotto, amigo de Albino Luciani, a quien el cardenal argentino Eduardo Pironio (la misteriosa Persona de Roma) hizo entrega de un documento (quizá el testimonio más importante en palabras del cura Jesús) para que lo publicara, pero sin firma, conteniendo las confidencias que le confió el papa Juan Pablo I sobre los cambios, arriesgados, que pensaba hacer.

Si la causa de la beatificación se fundamenta en que ‘era un Papa bueno’, o “por sus virtudes heroicas” será una beatificación viciada de raíz, denuncia el cura Jesús en un nuevo Pliego: Justicia para Juan Pablo I. Beatificación viciada de raíz.  Porque su heroicidad “está en otra parte: tomar hasta el último respiro las decisiones oportunas y arriesgadas, ser mártir de la purificación y renovación de la Iglesia. No hacen falta milagros. Se trata de hacerle justicia”. Es decir, en el proceso de beatificación de Juan Pablo I hay que cambiar de agujas e ir por otra vía.

Y es que en la causa de beatificación se mantiene la versión oficial: que Juan Pablo I no gozaba de buena salud y que murió por causas naturales. Incluso un alto eclesiástico llegó a decir que su nombramiento como Papa “fue un descuido del Espíritu Santo”. Algo que contradice la versión de personas cercanas, testigos calientes, algunos ya fallecidos, entre ellos su médico personal el Dr. Da Ros quien, tras años de silencio, declaró que “Juan Pablo I estaba bien de salud”. En la misma línea se manifestó quien durante siete años fuera secretario personal de Albino Luciani, Mario Senigaglia: “Todos los años íbamos a Pietralba, cerca de Bolzano, y subíamos al Corno Bianco, desde los 1.500 hasta los 2.400 metros, a buena velocidad”. Y añade: “Albino Luciani no estaba enfermo del corazón. Un enfermo del corazón no escala montañas, como hacía el patriarca conmigo todos los años”. Según una en cuesta publicada en Italia (Ya, 8-10-1987) más de quince millones de italianos, el 33 por ciento de la población, se mostraban convencidos de que la muerte de Juan Pablo I fue provocada. En 1998 el cardenal brasileño Aloisio Lorscheider, rompiendo el silencio oficial, declaró: “Las sospechas siguen en nuestro corazón como una sombra amarga, como una pregunta a la que no se ha dado respuesta” (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Hay vidas y vidas

Publicado: 28 abril, 2017 en DENUNCIA / ANUNCIO
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eclesalia@eclesalia.net

HAY VIDAS Y VIDAS
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 28/04/17.- Hay vidas que conociendo a quien la vive y reconociendo que la vocación, la misión, la entrega y el amor son la constante de cada instante de su vida, que se vive al margen porque se situó, hace ya muchos años, en los márgenes que viven los que no parece que importe a nadie que vivan o no vivan. Hay vidas y vidas.

He recibido el correo electrónico de un buen amigo que desde uno de los márgenes o periferias del mundo (viene de la República Centroafricana) y lo he leído con rapidez primero, y poco a poco después. Cada letra ha sido tecleada a la carrera, sin saber muy bien si podría enviarlo o no.

Me retiro, en silencio, para que la palabra de mi amigo pueda sonar en muchos corazones, al menos para acercarnos a su vida y los que parecen ser invisibles, como tantos otros, en el mapa del mundo, en la responsabilidad de las naciones y en los corazones de quienes todo esto nos pilla lejos, o ya no tan lejos aunque no lo queramos ver.

Escribe mi amigo (*1):

“He leído tu mail con retraso porque he estado fuera de cobertura durante toda la Semana Santa y unos días más. El domingo de Ramos estuve en la Catedral de Bangassou y el martes tuvimos la misa crismal con una parte de mis curas. El miércoles ya te digo que me fui a una zona de alto riesgo, con muchos rebeldes armados rondando y la gente muy asustada. Fui a pasar la Semana Santa con ellos para pacificar el ambiente y que los rebeldes nos dejaran recomenzar la escuela, que no dispararan para no amedrentar a los niños y normalizar la vida de la misión y del pueblo. A la siguiente no pude pasar porque la pista estaba muy peligrosa y todos me decían de no tentar al diablo que nadie había pasado en varias semanas. Muchos musulmanes han muerto en estas semanas, asesinados por gente violenta. El Jueves Santo quise lavar los pies a un musulmán, un poco como para lavar esa sangre inocente derramada. Me he traído un niño de 10 años a quien le han matado a la familia. Lo tengo donde las monjas hasta que encontremos restos de su clan itinerante que andará huyendo por la selva.

El Viernes Santo me fui a una comunidad en plena selva. Había un grupo de viudas a las que les habían matado a los maridos delante de ellas unos días antes, amarradas las manos  con una cuerda a la espalda, les volaron la cabeza simplemente por no tener dinero que dar a estos paramilitares sin escrúpulos. Ellas habían huido cinco kilómetros hasta llegar a donde yo estaba y no paraban de llorar. Pero es que desde la primera lectura de ese Viernes Santo empezó a llover y diluvió hasta el final de la oración de la Pasión. Yo no podía abrir boca porque el ruido de la lluvia sobre las planchas de zinc me lo impedía. Dios amordazó nuestras bocas llorando a cántaros desde el cielo contra la barbarie que esos criminales habían cometido en ese pueblo de 50 habitantes.

El Sábado Santo estuve negociando con otros rebeldes menos armados, que dan caza a los primeros, para que dejaran a las Franciscanas y a los dos curas de recomenzar la escuela. Aceptaron. Mañana iré a otra zona de la diócesis donde otro grupo de rebeldes han ocupado la escuela y violan a las mujeres del pueblo a su antojo. Me quedaré allí hasta el domingo, no sé si podré enviarte este mail mañana antes de irme.

He pedido a la fuerza de la ONU, la Minusca, que me acompañe, pero me dicen que no han recibido órdenes de sus mandos. La ONU no encuentra países con soldados disponibles que quieran venir a Centroáfrica.

Vivo todo esto desde la serenidad sabiendo que Dios llora en las guerras y nos acompaña con su presencia invisible. La semana que viene tendremos una peregrinación de tres días que termina con una ordenación sacerdotal. Viviremos otra vez en zona de alto riesgo pero abrigados bajo el manto de la Virgen María.

Acabo de leer tu libro “Misión Compartida (*2) entre negociaciones con rebeldes. Me ha gustado mucho cómo escribes. No me acordaba del “Pacto de las catacumbas” y me parece un gesto profético de Helder Cámara y los suyos. Usas expresiones que yo uso también como “reciclar la violencia” o “dar o darse” (…) Echo de menos que no hables de los curas de parroquia. Los míos viven como columnas de bronce en zonas muy complicadas. Hay uno que llevo sin verlo dos meses y sigue allí con su pueblo en unión de desasosiegos e incertidumbres, de matanzas y esperanzas. En fin un trinomio muy interesante laicos, monjes y pobres. Mis pobres son míseros y zarandeados por la vida, son familias enteras al borde de la exterminación y me impresiona siempre cómo nunca pierden la esperanza. La lucha del vivir día a día, a contracorriente pero sin perder la esperanza… Mil abrazos y feliz tiempo de Pascua.

Unidos en la oración. Yo me aíslo en una colina y rezo. Hago como la rana, que pasa desde la agitación de la superficie a la tranquilidad de la profundidad con solo dar un salto y allí carga las pilas para poder volver a la superficie, a su bregar cotidiano, aunque sea en zona de alto riesgo, en la boca del lobo y corriendo sobre el filo de una cuchilla. Hasta la próxima, Juanjo Aguirre”

¿Cómo puedes leer, rezar, recoger, acompañar, negociar, reclamar, recordar, mandar recuerdos, abrazos en medio de toda ese sufrimiento y violencia? Sí, ya sé, como la rana y sin perder la esperanza.

Que tus palabras llenas de profunda experiencia ayuden a transformar corazones por este lado del mundo. Gracias y hasta la próxima, siempre (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

(*1) Juan José Aguirre, obispo de Bangassou, República Centroafricana

(*2) “Misión Compartida – Laicos, monjes y pobres – ¿Unidos o hundidos?” (Ediciones   KHAF)      

eclesalia@eclesalia.net

mirada_de_mujer_serenaEL PARO DE LAS MUJERES
MIGUEL ESQUIROL VIVES, esquirolrios@gmail.com
COCHABAMBA (BOLIVIA).

ECLESALIA, 10/03/17.- Por el día internacional de la mujer y la persistente violencia contra ella, se convocó para el 8 de marzo un paro general de mujeres en, por lo menos, 30 países.  Por ello el informe especial del periódico Opinión, del domingo 5 de marzo del 2017, lo dedicó a la mujer y sobre todo al tema del machismo, causa de los feminicidios. Se insistía en este informe también en la educación desde la infancia en la escuela y en la familia, que recrean hoy todavía el modelo patriarcal, pero no se decía nada del modelo patriarcal de la Iglesia Católica.

Nadie parece decir nada, por aquello de que la Iglesia es sagrada y de que la Iglesia siempre tiene la verdad y no hay que meterse con ella. Ya hace 400  años que Miguel de Cervantes ponía en palabras de don Quijote: “Con la Iglesia hemos topado Sancho”.

La Iglesia Católica ha sido y siegue siendo eminentemente educadora y sigue teniendo  prestigio en nuestro medio, transmitiéndonos una imagen patriarcal y profundamente machista.

Siempre vemos en los cargos de dirección de la Iglesia a varones. En todos los actos litúrgicos la figura del varón es predominante, siendo las mujeres excluidas.  Muchas religiosas siguen apoyando este modelo de iglesia, estando en un segundo plano para servir a los sacerdotes o a su sombra  en las múltiples actividades pastorales. Pareciera que las mujeres no están a la altura de los varones en las responsabilidades de la Iglesia, y sin voz ni voto como a tantas cristianas y cristianos como de segunda categoría.

Todo ello muy lejos del mensaje de Jesús, quien trató por igual a mujeres que a varones, promoviéndolas en su grupo, y al mismo nivel para transmitir su mensaje que a los varones. Respetó y valorizó como nadie la dignidad de todas las personas,  sobre todo de las mujeres tan minusvaloradas en si sociedad judía y palestina.

Lo vemos respetando y dialogando con una mujer samaritana, por lo tanto hereje para los judíos, y con una adúltera que tenía que ser apedreada por varones mucho más adúlteros que ella, acogiendo igualmente a prostitutas y a extrajeras a lo largo de su vida pública, todas tan dignas como el sumo pontífice.

¿Dónde quedan aquellos cambios que propiciaba hace más de 2000 años el sencillo laico de Nazaret? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

eclesalia@eclesalia.net

c6lxqc2wgaasam88 DE MARZO (y cada día es 8 de marzo)
IÑIGO GARCÍA BLANCO, Hermano Marista, i_garciablanco@maristasiberica.es
MADRID.

Resuena el eco de eliminar todos y cada uno de los obstáculos

a la igualdad de género y empoderamiento de las mujeres;

esto es, devolverles su palabra, su decidida creatividad, su danza.

No es posible que siga perviviendo

las diferentes manifestaciones de violencia y control contra las mujeres;

necesitamos rescatar la dignidad

y crear puentes para la igualdad de oportunidades,

donde todos ganamos en nuevos horizontes y desafiantes encuentros.

Necesitamos garantizar el acceso igualitario

a la educación y la atención sanitaria, por ellas, por ellos,

porque son las palancas del cambio y velan por la frágil y única salud.

Fomentemos la independencia (no solo la autonomía) económica de las mujeres

y coloquémoslas en el centro del desarrollo sostenible.

Grandes emprendedoras, fortalecidas en sus ensayos

como tantas otras empresas narradas en la historia de la (r)evolución social.

Desarrollemos al máximo el potencial de las niñas y las mujeres

como tomadoras de decisiones y constructoras de paz.

Bien saben de la necesaria mediación para acercar posturas,

para manejar (des)encuentros

y que prime la posibilidad

de un nuevo ensayo para la convivencia.

Hoy 8 de marzo (y cada día es 8 de marzo),

estamos proclamando el derecho de la humanidad,

de no olvidarnos que, en nuestra historia de cada día,

precisamos de tus narraciones,

de las mías, de las suyas, de un nosotros comunitario.

Todavía nos queda un largo camino.

Empoderando a la humanidad,

empoderando a las mujeres.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda

la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

eclesalia@eclesalia.net

juan-viroche-habia-recibido-amenazasPARÁBOLA DEL PASTOR ABANDONADO
En memoria del Padre Juan Viroche

ANTONIO GUSTAVO GÓMEZ, antoniogustavogomez@yahoo.com
TUCUMÁN (ARGENTINA).

ECLESALIA, 03/03/17.- La economía de Israel en tiempos de Jesús era eminentemente agrícola y pastoril. Por eso Nuestro Señor echa mano a imágenes como el trigo, los olivos, las ovejas, los cerdos, etc. y desde allí evangelizar. Esta es una parábola que tal vez puede aplicarse a esos lejanos tiempos.

Como les decía, la economía pastoril era el sustento patrimonial de los más poderosos. Ayer al igual que hoy la tierra está en manos de unos muy pocos hacendados que esclavizaban y explotaban al pueblo humilde de Judea. Los pastores se dedicaban a cuidar las ovejas de sus amos y su vida era muy sacrificada. Entre ellos mismos había enfrentamientos por los mejores pastos para alimentar a los animales que tenían a cuidado. No hace falta imaginación para tener en claro que a ovejas más gordas y con mejor lana, mas protección del amo. Y justamente era éste el que dirimía esos conflictos: Se establecían límites a modo de círculos concéntricos donde las mejores pasturas se entregaban a los pastores más obsecuentes y en la medida que la calidad se reducía el reparto caía en manos de otros servidores menos agraciados hasta que la periferia de la pasturas, en el límite del desierto y la roca, le tocaba a los pastores más postergados y débiles. Quizá hayan sido estos últimos los que en la Nochebuena fueron los que visitaron al Señor.

Esta es la historia de Juan el Pastor dedicado y sufriente que, a pesar de poder haber elegido un cargo mas importantes entre la peonada, prefirió ir en auxilio y protección de aquellas ovejas que fácilmente se perdían muriendo en los extensos desiertos o en la boca de los lobos. Juan recorría los vastos territorios llevando sus animalitos de un lado a otro. Sabía que no podía acercarse a las pasturas interiores que beneficiaban a su compañeros por cuando el Administrador del Amo había fijado límites muy claros. Si algo así ocurría lo despedían de su trabajo.

Pero en aquellos días llegó una sequía muy grande a Judá y los lobos se volvieron osados. Atacaban a los corderos primero y luego a las ovejas. Juan hacía lo que podía para espantarlos: armaba fogatas, hacía cercados con ramas y cañas e incluso pedía ayuda a sus otros compañeros que le mostraban su preocupación por lo que ocurría pero nada hacían para ayudarlo. Todo quedaba en algunas “palmaditas en la espalda”, promesas de oraciones y expresiones de consternación. Pero en los hechos nadie ayudaba al pastorcito Juan. Con el tiempo la sequía se extendió, los ataques se hicieron más frecuentes   y Juan ya en el límite de su compromiso y valentía –porque los lobos le mostraban sus dientes cuando su bastón se levantaba para defender algún cordero- decidió pedirle al Administrador que le enviara ayuda o lo cambiara por otro pastor ya que el estaba hambriento y enfermo de tantas noches sin dormir, la falta de agua y alimentos. Todo fue infructuoso. El Administrador no quiso atenderlo. Él no se preocupaba ya que lo único que le interesaba era comer, beber a costa de su amo y de lo que los demás pastores –muy obsecuentes y obsequiosos- le acercaban hasta su vivienda. Pero un día ocurrió lo que se preveía. Juan apareció muerto en el fondo de un barranco y las ovejas dispersas.

El Administrador temiendo una reprimenda del Amo rápidamente tomó cartas en el asunto. Concurrió al lugar y le dijo a todos los allí reunidos: “¡Pobre Pastor Juan! ¡Justo que había dispuesto que lo trasladaran a mi casa para curarlo y le enviaba un reemplazante! Seguro que no soportó tanto sacrificio y se suicidó”.

Ninguno de los pastores que estaban en el lugar le creyó porque conocían el compromiso del Pastor Juan con la Vida. Mucho menos cuando en el borde del barranco había huellas muy claras de patas de lobos. Todos daban por seguro que Juan había sido acorralado de espaldas al precipicio y en algún gesto con su bastón para defenderse había perdido su equilibrio, despeñándose. Pero nadie decía nada. Todos temían que el Administrador les quitara sus pasturas y los pusieran en riesgo. Eran tiempos duros y para su propio beneficio, debían callar.

El caso llegó a oídos de un Juez muy corrupto que, viendo la posibilidad de obtener un dinero, visitó al Administrador para “ofrecerle sus servicios”. El Administrador evaluó la propuesta. Sabía que si admitía el ataque de los lobos el amo lo iba a echar y los pastores que tenía a cargo entrarían en pánico. Poco le costó al Juez convencerlo de cerrar el caso como suicidio a cambio de algunos miles de denarios. Y además el magistrado le diría al Amo, que residía en Jerusalem, que todo lo ocurrido fue un acto desesperado del Pastor Juan por quitarse la vida.

Pero muchos lloraron en silencio tan dolorosa pérdida. Algunas ovejas se dispersaron, otras se fueron a rebaños de otros amos porque sabían que esos pastores, los que callaban la muerte de Juan, no las iba a cuidar.

Estoy seguro, queridos lectores que, ustedes como yo pueden identificar a muchos de nuestros pastores con “olor a oveja” como dice el Papa Francisco. Sabrán apreciar los esfuerzos de los que son como Juan. Otros seguirán con sus misas rezando por sus esfuerzos pero sin comprometerse en los hechos. Y los administradores infieles a la Palabra, seguirán aposentados en sus palacios episcopales.

Tal vez, si me nombran pastor alguna vez mi lema de ordenación será “Res non verba” y me tocará darle un abrazo al Pastorcito Juan (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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ENTRE LOS MÁS PEQUEÑOS
IÑIGO GARCÍA BLANCO, Hermano Marista, i_garciablanco@maristasiberica.es
MADRID.

“¿Dónde empiezan los derechos humanos universales? Pues en lugares pequeños, tan próximos y tan pequeños que no aparecen en los mapas. Y, sin embargo, son los lugares que conforman el mundo de la persona: su vecindario; la escuela en que estudia; la fábrica, el huerto o la oficina en que trabaja. Esos son los lugares en los que cada hombre, mujer y niño busca una justicia equitativa, igualdad de oportunidades, igual dignidad sin discriminación. Si esos derechos no significan nada en esos lugares, tampoco significan nada en ninguna otra parte. Sin una acción decidida de los ciudadanos para defender esos derechos en su entorno cercano, será inútil buscar progresos en el resto del mundo”. Eleanor Roosevelt, líder política y activista estadounidense

ECLESALIA, 23/01/17.- Estas semanas, especialmente, me vienen a la cabeza (y al corazón) rostros de niños, de adolescentes, de jóvenes -el tuyo- con quienes me he ido encontrando, o tal vez debería decir de quienes me han ido encontrando. ¡Tus ojos me hablan!

No puedo evitar preguntarme qué estás viviendo ahora, con qué sentimientos te acuestas y cuáles te despiertan, qué ven tus ojos exploradores, quiénes son tus amigos de juego, qué estás aprendiendo… o de qué hablan tus sueños. ¡Eres noticia de portada en tantos lugares!

Pero como dicen por estos lares, infelizmente, éstas son portadas que nos sonrojan a los adultos, que nos cuestionan a los educadores, que nos ponen en tensión a los defensores, que no puede dejarnos indiferentes. Estos titulares denuncian nuevos casos de abusos (no solo sexuales, pero éstos vaya si deben dolernos y movilizarnos), exponen al descubierto anónimas pobrezas extremas (no se trata de cifras especulativas sino de una desigual distribución de bienes y oportunidades siendo ocho personas -ocho hombres en realidad- quienes poseen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, 3.600 millones de personas), cuestionan los diferentes sistemas educativos (qué tipo de aprendizajes promovemos, cómo es nuestra propuesta educativa, quiénes tienen un auténtico acceso a la educación), previenen de la fragilidad de nuestra referencias (no siempre sabemos estar y buscamos compensación substitutiva), se sobrecogen con nuevas cifras de delitos y violaciones, y terminan con crónicas suicidas (y nos preguntamos cómo pudo ser y dónde estábamos momentos previos). ¡Menudos titulares en estas primeras semanas de un nuevo año! ¡Parece que tu existencia solo es tal si alguien te menciona en portada!

Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam Internacional, afirma: “Cuando una de cada diez personas en el mundo sobrevive con menos de dos dólares al día, la inmensa riqueza que acumulan tan sólo unos pocos resulta obscena. La desigualdad está sumiendo a cientos de millones de personas en la pobreza, fracturando nuestras sociedades y debilitando la democracia“.

Me preocupa el incremento de suicidios que se van registrando y que afecta principalmente a la población más joven brasileña entre 14 y 25 años (aunque también está incrementando en otros países considerados “felices”). Brasil ocupa actualmente la 8ª posición en el ranking de países con mayor incidencia de suicidios, con un registro superior a los 12 mil casos por año. Más que las cifras, el mero hecho de esta flagrante realidad también necesita nuestra atención. ¿Qué está sucediendo(nos)? ¿Qué cultura de la vida estamos cuidando y transmitiendo? ¿Qué tipo de conversaciones tenemos y cuáles son nuestras (des)ilusiones más profundas? ¿Cómo hacemos frente a las adversidades y con quién compartimos nuestros desvelos? ¿Qué dice tu hermano tras tu “ausencia”?

Quisiera poder decirte que existes para mí, que me importas, que quiero estar a tu lado, que cuento contigo (no eres un descartado o un descartable en mi vida), que si me dejas (des)aprender contigo a mirar el mundo, que me recuerdas el regalo de la vida en tus ojos, que aún es tiempo de vivir nuevos encuentros y construir nuevos recuerdos. ¡Eres presente en mi vida y estás presente en mí!

Brasil también es noticia nuevamente por rebeliones internas en diferentes centros penitenciarios, más concretamente en las regiones de Manaús, Roraima y Río Grande do Norte por el control del narcotráfico con más de 100 muertes acaecidas en las hacinadas cárceles en los primeros quince días de este año 2017. No es la primera vez y mucho me temo que esta violencia continuará. ¡Sumidos en el más absoluto olvido administrativo en insalubres condiciones solo por el mero hecho de “cumplir condena”!

Un informe presentado el año pasado por el Departamento Penitenciario Nacional reveló que hay 622.202 detenidos en Brasil. Hubo un aumento de 167% desde 2000. Brasil tiene la cuarta población carcelaria del planeta, detrás de Estados Unidos, China y Rusia. La proporción es de 306 presos cada 100 mil habitantes, cuando la media mundial es de 144.

Las prisiones en Brasil fueron siempre depósitos de pobres y, al mismo tiempo, un lugar de ejercicio del poder político de las policías militares de los estados, que deciden qué y a quién reprimir de forma arbitraria. Son las policías y no el Sistema Judicial quienes deciden quiénes permanecen encarcelados. Esto genera como consecuencias formas no regulares de control interno, como la aparición de facciones criminales organizadas“, explica Rogerio Dultra dos Santos, profesor del Departamento de Derecho Público de la Universidad Federal Fluminense.

Está claro que precisamos reflexionar sobre la regulación de los códigos penales, la supervisión de las políticas públicas respectivas y la conciencia social que sustentan los principios de convivencia y reinserción inclusiva (porque entiendo que no solo tenemos medidas coercitivas, punitivas, temporalmente permanentes…) ¿Qué estamos construyendo? ¿Qué estamos perdiendo? ¿En qué situación permanece y qué horizonte ampara a quienes se encuentran “reos” de nuestro sistema? ¿Qué dice tu hermano tras tu “condena”?

En Brasil, la justicia juvenil está enmarcada dentro de la Ley federal 8069. De ese texto se desprende el Estatuto del Niño y del Adolescente con el que se proporciona mayor protección a los niños y se fomenta la puesta en práctica de medidas adecuadas. Asimismo, Brasil fija la edad mínima de responsabilidad penal en ¡12 años! Esta ley sobre la justicia de menores define, además, la privación de libertad como una medida de último recurso. Pero, de hecho, la privación de libertad sigue primando sobre todas las medidas de reinserción de los adolescentes en conflicto con la ley, aun cuando las infracciones son menores. ¡Tus derechos son vulnerados y se te impone el peso de una responsabilidad no acompañada! ¡Seguimos perpetuando la causalidad de nuestra sociedad cada vez menos humanizada!

Actualmente, el Papa Francisco viene profundizando en la globalización de la indiferencia señalando que “para poder sostener un estilo de vida que excluye a otros, o para poder entusiasmarse con ese ideal egoísta, se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe. La cultura del bienestar nos anestesia…” (Evangelii gaudium, 54)

Podemos y necesitamos de un cambio de mirada, de referencia para incidir socialmente y construir nuevos escenarios que velen por los derechos, por los sueños transformadores, por la dignidad plena de toda vida, por la protección de los más pequeños. Existen buenas noticias, historias con luz propia que pueden brillar en este tiempo. Hay vidas resilientes, hay compromisos incondicionales, hay proyectos movilizadores, hay generosidad contagiosa, hay fe en la Vida… desde las periferias geográficas y existenciales (periferias porque no están en el centro de nuestras miras, pero al desplazarnos a ellas, al aceptar cambiar nuestra mirada, se convierten en el centro de nuestro movimiento). ¡En red por la vida!

Desde 1977, En Brasil, la Pastoral del Menor lleva a cabo proyectos y actividades con y a favor de los niños y adolescentes más empobrecidos y vulnerados, siempre desde la óptica de la inclusión y de los derechos humanos. Menor no entendido como término peyorativo, o de menor valía sino desde la perspectiva teológica del “preferido” por el Dios de la Vida, por “los más pequeños (menores)”, por aquellos sin-voz, sin-rostro, sin-dicha, sin-parte, sin-…

La Pastoral del Menor tiene como objetivo trabajar la sensibilización, la concientización crítica, la organización y la movilización de la sociedad en su conjunto, en la búsqueda de una respuesta transformadora, global, unitaria e integral para atender a la infancia y adolescencia más empobrecida y vulnerada, promoviendo proyectos de servicios directos, y la participación de los niños y adolescentes, como los principales protagonistas de este proceso de transformación.

Los objetivos específicos de la Pastoral del Menor:

  • Sensibilizar a los diversos segmentos de la sociedad para que actúen e(a)fectivamente en favor de la defensa de los derechos de los niños y adolescentes en situación de riesgo.
  • Estimular el trabajo comunitario desde una dimensión co-participativa.
  • Alentar a un nuevo tipo de relación entre los niños y adolescentes, educadores y la comunidad en general.
  • Denunciar todas las formas de abandono, desamparo y violencia contra los niños y adolescentes.
  • Sensibilizar y movilizar a la sociedad sobre los niños y adolescentes como sujetos de derechos garantizados por el Estatuto de la Infancia y la Adolescencia.

Seguramente reconozcas estos objetivos en el trabajo de tantas entidades sociales y de personas que creen en su papel transformador, redes de acciones y movimientos que luchan por los derechos de una humanidad en tensión que precisa cuidar de los más frágiles y vulnerables.

La infancia, la adolescencia y la juventud son regalos para nuestras comunidades, expresión viva de nuevas generaciones en un tiempo nuevo y urgido por la humanidad en esta Tierra, la Casa Común de Todos. ¡No podemos por más tiempo seguir permitiéndonos la sombría estela de este tiempo que se torna deshumanizador! ¡Todo está interconectado!

Te invito a ver el mundo de una manera diferente.

Caminemos juntos en este tiempo nuevo de humanidad.

Los ríos nos conectan y acercan nuestras tierras, nuestras realidades.

¡Entre los más pequeños! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Agradecido, com coração de mãe,

Iñigo García (IO)