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Emancipación religiosa

Publicado: 23 junio, 2017 en REFLEXIONES
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s46EMANCIPACIÓN RELIGIOSA
JOSÉ Mª RIVAS CONDE, CORIMAYO@telefonica.net
MADRID.

ECLESALIA, 23/06/17.- Al calificar de “universal” la imposibilidad de sancionar con pena eterna los preceptos derogables y demás temporales, quise en mi anterior artículo, y quiero aquí, gritar con una sola palabra, que no hay absolutamente nadie con capacidad para hacerlo. Ni hombre, ni ángel ninguno, por más que se presente como mensajero divino y realmente lo fuere. Por cuanto que tal capacidad no la puede tener ni el mismo Dios. Al menos el nuestro, que no es contradictorio, ni arbitrario, ni injusto. Ya hablé de esto en otro escrito. Ni eso, ni nada que suponga defecto o limitación en la suprema plenitud de su perfección infinita.

Juzgo extraordinariamente beneficiosa la toma de conciencia de esa imposibilidad, porque siendo ella verdad inexorable, necesariamente ha de conducir a liberación (Jn 8,32). ¿A cuál? Pues, en primer lugar, a la que es, por un lado, emancipación de autoridades religiosas (imaginadas legisladoras humanas del camino de la vida eterna), y, por otro, desembarazo de mediadores creados en la andadura de ese camino. Tanto en lo que respecta al comunicársenos Dios, manifestarnos su voluntad y conferirnos sus dones; como al pedírselos nosotros mismos o ponernos en contacto de amor con Él.

Esta liberación la atestiguó Jesús mucho antes de estos razonamientos míos, con autoridad axiomática para nosotros, si es que de veras creemos en Él hasta haberle tomado, al igual que Simón (Jn 6,68-70), como el único Pastor de salvación que tiene «palabras de vida eterna». Aunque por nuestra debilidad “petrina…” le neguemos a veces. Jesús atestiguó esa liberación, en lo tocante al comunicarnos nosotros directamente con nuestro Padre, al enseñárnoslo con su proceder (Lc 5,16; Jn 8,12), paradigma y norma del nuestro (Jn 14,6) y con su explícito adoctrinamiento sobre la forma de orar (Mt 5,6-8; Lc 11,1-4; etc.); y en lo referente  al habla de Dios a nuestro corazón, como mínimo cuando anunció «El paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, él os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os dije” (Jn 14,26).

¿Qué este anuncio fue hecho a los apóstoles y, en consecuencia, debe reservarse su aplicación a sólo a los obispos, sus sucesores? No cuadra en absoluto con la consigna explícita del propio Jesús, precisamente en contra de cualquier reserva: «Lo que os digo de noche, decidlo en pleno día; y lo que escucháis al oído, pregonadlo desde la azotea» (Mt 10,27). Ni tampoco encaja esa reserva, dado su carácter y efecto privilegiantes, con la igualdad de todos, también asegurada por Jesús: «… no os hagáis llamar ‘Rabí’, porque no tenéis más que un maestro, mientras que todos vosotros sois hermanos; y a nadie de la tierra llaméis padre, porque sólo el del cielo es vuestro Padre. Ni hagáis que os llamen preceptores, porque únicamente el Ungido/el Cristo/el Mesías es vuestro preceptor…». (Mt 23,8-10).

Dicha liberación fue también la presentada por el profeta Jeremías como realidad de la Nueva Alianza (31,33-34), y la mostrada en la Carta a los Hebreos como hecho en realización: «Al dar mis leyes las pondré en su mente y las inscribiré en sus corazones, yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Nadie tendrá que instruir a su conciudadano, ni nadie a su hermano diciéndole: ‘Reconoce al Señor’; porque todos me reconocerán, desde el pequeño al grande, cuando perdone sus crímenes y no recuerde más sus pecados» (8,10-12; etc.).

No faltan quienes rechacen el sentido literal de esos textos de Jeremías y Hebreos, en razón del acontecer religioso del que tenemos constancia en la humanidad. Se dieron, en efecto, brotes de la Nueva Alianza durante el tiempo precristiano e, igualmente de la Antigua en el cristiano. Pero entiendo que lo que el acontecer histórico invalida no es la interpretación literal de las características de ambas alianzas, sino la creencia de su realización consecutiva en el tiempo mutuamente excluyente. La llamada Nueva es en realidad un designio de Dios tan eterno e inmutable como su amor o, si se quiere, como Él mismo. Su enfoque temporal no pasa de expresión humana de lo que quizá no quepa del todo en ningún lenguaje creado. Su realización no está vinculada al tiempo, ni al lugar, ni a cosa ninguna; salvo a la libre aceptación personal dentro de uno mismo (Lc 17,21) en el tiempo o época que fuere.

Se dice que, de todas formas, esas palabras de Jeremías y Hebreos deben armonizarse con lo de «Seréis mis testigos tanto en Palestina y como hasta en el último confín de la tierra» (Mt 28,19-20): «Id, pues, y amaestrad a todas la naciones…» (Mt 28,19-20). De lo contrario ―argumentan― se negaría, igual que los protestantes, el magisterio eclesiástico, efectivamente requerido para la posibilidad y validez de ese encargo postrero de Jesús a los discípulos.

Yo desconozco lo que hacen los protestantes a este propósito. Pero sí sé que no es armonización de dos pronunciamientos barrer con uno de ellos. Es lo que se perpetra con las palabras de Jeremías y las de la Carta a los Hebreos, al calificarlas ―¿peyorativamente?― de “hipérbole oriental”. Porque así se les priva de todo significado salvo el de exageración, sin más prueba encima que el hecho de ser frecuente en los escritos de aquel mundo y cultura el uso de dicha figura literaria. Por esa misma razón, también se podría calificar de hipérbole oriental el anuncio de la enseñanza directa del Espíritu Santo a los discípulos. ¿Por qué no se hace? ¿Porque es texto que suele emplearse como prueba del inquebrantable respaldo divino que se dice tiene la palabra de los sucesores de los apóstoles? ¿Cómo es posible pensar en la existencia de esa clase de respaldo? ¿Quién puede negar la realidad histórica del reguero afirmado de preceptos “tan supuestamente cristianos que ahora ya no lo son”? ¿No hemos vivido muchos de nosotros, al menos parte del medio siglo largo, en que se han producido en la Iglesia los numerosos cambios preceptivos ya recordados? ¿O es que las leyes suprimidas o cambiadas ahora, no fueron urgidas por los sucesores de los apóstoles como condición de vida eterna, si es que no también con otras penas accesorias, incluida la excomunión?

¿Es posible decir que dejará de haber sucedido lo que ya ha sucedido?; ¿que lo sucedido no es más inapelable que la docencia de la Iglesia? ¿Quién puede negar que el acierto y veracidad de esta docencia dependen de lo sucedido, mucho más que de la palabra de la Biblia y de las de la Tradición eclesiástica? ¿Cómo si no, tantas enseñanzas dadas hoy por la propia Iglesia ―p. ej. sobre la creación del universo, el empezar de la vida, la aparición del hombre, el movimiento del sol y los astros, el pecado de Adán y Eva, etc.― son tan distintas de las que impartió hasta hace un siglo?

Por lo que respecta a la armonización que requieren los textos recordados, creo que basta con atender a quiénes se refieren. Los del encargo último de Jesús, a los que no le conocen, ni han oído hablar de Él por no habérseles predicado aún su nombre precisamente en ejercicio del magisterio eclesiástico. Los del anuncio sobre la nueva Alianza, a los que habiendo llegado ya a la fe por la predicación de sus enviados (Rom 10,14-17), tienen recibido el don del Espíritu destinado a todos (Hch 1,1-2; 2,17-18; 19,2; etc.). “Recibido y destinado a todos”; ¡pero no mecánicamente actuante, ni en los sucesores de los apóstoles, ni en los demás!

No pretendo sostener que los creyentes debamos repudiar y excluir tajantemente y siempre todo mediador en lo tocante a la relación con nuestro Padre de los cielos. Sería extremismo incompatible con la realidad de la vida. En ésta, bien por limitación y fragilidad de la psicología humana, que en tantas ocasiones nos afectan; bien por otras causas de formulación más compleja y resumibles en las anteriores, el caso es que se dan con frecuencia situaciones que hablan a favor del recurso a ellos. ¿Quién por ejemplo no ha sentido nunca la necesidad de un mediador, fundamentalmente en el ámbito del esclarecimiento de situaciones confusas y en el de la paz, conforte, gozo, consuelo y aliento interiores? ¿Y quién, por otro lado, ni siquiera ha oído hablar de simples creyentes, a veces sin estudios primarios, especialmente dotados para esa labor?

Permítaseme a ese respecto recordar a mi propia madre, mujer que pese a su recia fe, no dejó de vivir momentos de duda y confusión. En ellos, según ella misma nos contó a más de uno, no dudó en recurrir a la Sra. María, la portera de la casa de Augusto Figueroa 33, hasta que ésta falleció de hambre a finales de 1938. Se trataba de mujer analfabeta, antigua sirviente de la familia en el pueblo del que las dos eran oriundas. Al principió sólo recurría a ella en cuestiones de las que, según mi madre, los sacerdotes conocían lo de los libros, pero no tanto lo de la realidad de la vida. Luego, ya durante la guerra civil, en todo lo que se terciara, por lo escondidos que entonces tenían que vivir en Madrid los sacerdotes y por lo “peligroso” que era en esa situación el “roce” con el clero.

Lo que rechazo aquí es que en nuestras vacilaciones, tinieblas, angustias, desesperanzas…, por más profundas que sean, no podamos acceder todos, en cualquier momento y lugar, directa y fructuosamente a nuestro Padre del cielo. Tal como Jesús en Getsemaní y en otras ocasiones. Lo que rechazo es que no sea simple opción personal recurrir o no a mediadores y decidir el adoptado. Lo que rechazo es que los posibles mediadores deban pertenecer necesariamente al clero y que los de éste sean absolutamente imprescindibles. Ni siquiera como rubricadores o legitimadores de la actuación de los que no pertenecen al “gremio”, salvo quizá en lo meramente organizativo, societario y oficinesco.

La facilidad de acceso a nuestro Padre del cielo no es ninguna “ocurrencia” mía. A mí me la enseñaron sucintamente de niño, y con todo pormenor al estudiar la Teología a principios de la segunda mitad del siglo pasado. Aunque siempre circunscrita a situaciones extremas. Fundamentalmente la imposibilidad de recurrir a sacerdote con la urgencia requerida en la ocasión y el riesgo de violar obligaciones más primarias. Sin embargo, nunca vi justificada esta restricción, aunque no dejara de aceptarla engrilletado como estaba entonces al sentir general. Ahora juzgo que ni los propios datos neotestamentarios, ni el razonar humano la fundamentan, y hasta la veo simbolizada en la entrega de las llaves del reino de los cielos, que recibe como Pedro todo el que cree en Jesús. Porque a la auténtica fe en Él sólo se llega como Pedro (Mt 16,16) por revelación del Padre (Jn 6,66). Me refiero obviamente a llaves para acceder a nuestro Dios y Padre con la libertad de hijo; llaves «para entrar y salir y hallar pasto […] y vida colmada» (Jn 10,9).

A la luz, en efecto, de la propia naturaleza de las cosas, los que no pasamos de hermanos de los demás, ¿quiénes somos para suplantarles en el trato filial con su Padre del cielo?; ¿quiénes, para “entrometernos” a tramitar ante Él sus peticiones o interceder por sus necesidades? ¿Serán hijastros los demás, y no hijos? ¿Quiénes somos para concederles el perdón de su Padre e imponerles en su nombre castigos purgatorios, como si encima Dios Amor fuera tan mezquino y mísero que los reclamara de “nuestra vaciedad ante Él” (Mt 18,24-27)? ¿A qué doctor de la Ley o sacerdote del templo dijo Jesús que fue el pecador a pedir perdón, para sin más volver a casa justificado (Lc 18,13-14)? ¿A “qué hermano mayor”, dijo Jesús que el hijo pródigo reconoció su mal proceder, antes de recibir “sin acompañamiento de penitencias compensatorias”, el abrazo y el “comérsele a besos” de su padre (Lc 15,20)? ¿No llevan todas esas cosas a vivir amarrados a la duda de nuestra condición de hijos de Dios y sin confianza en su amor de Padre? ¿Acaso es esto la cima del cristiano (1Jn 3,1; 9-10; etc.)? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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El proyecto de Jesús

Publicado: 18 enero, 2017 en ACTUALIDAD
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Cruz corazónEL PROYECTO DE JESÚS
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 18/01/17.- Amigas y amigos: Comienza la predicación de Jesús y Mateo deja claro algunas líneas maestras de lo que será su vida y su misión. Para acercarnos al proyecto de Jesús, contamos con nuestros comentaristas habituales, de los que tanto aprendemos y es muy ilustrativo también a este respecto el artículo de esta semana de Bruno Álvarez.

Y por fin retomamos las clases de la Escuela de la mano de nuestro querido José Luis Sicre, un auténtico lujo de profesor, que nos impartirá cinco sesiones sobre el Antiguo Testamento. La primera es: Introducción al Antiguo Testamento. José Luis Sicre. ¿Qué es la Biblia Hebrea? ¿Cómo fue el proceso de selección de los escritos que la componen? ¿Cuántas versiones de la Biblia hay? ¿Qué fiabilidad tenemos respecto a la integridad de los textos? ¿Qué aporta la lectura de la Biblia para un cristiano de nuestro tiempo?

Evangelio y comentarios al Evangelio

Mt 4, 12-23. Al enterarse de que habían detenido a Juan, Jesús se retiró a Galilea.

Vicente Martínez: Compartir vida y misión con el Maestro. Era la intencionalidad y el compromiso de la primitiva Iglesia. Como hizo Jesús, “sal y luz de la Tierra”, iluminando y salando a cuantos respondiendo a su voz, dejaron su barca y le siguieron.

José Luis Sicre: Comienzo de la actividad de Jesús. Jesús no empieza a actuar hasta que encarcelan a Juan Bautista. Como si ese acontecimiento despertase en él la conciencia de que debe continuar la obra de Juan.

Fray Marcos: El Reinado de Dios depende de mí. Yo debo hacerlo presente, logrando que todo dios se encuentre a gusto a mi lado.

José Antonio Pagola: Algo nuevo y bueno. ¿Hay todavía en ese Evangelio algo que pueda ser leído, en medio de nuestra sociedad indiferente y descreída, como algo nuevo y bueno para el hombre y la mujer de nuestros días?

Dolores López Guzmán: Echar redes. Después del bautismo, Jesús nos propone una misión que consiste en extender, agrandar y adelantar el reinado de Dios; ser sus compañeros de camino.

Artículos seleccionados para la semana

Bruno Álvarez: Jesús y su proyecto. Mientras más leo a Jesús y más me embarco en la aventura de su vida, más contradictorio me resulta el binomio inquebrantable entre Jesús y la Iglesia.

Jesús Bastante: Francisco llama a “anunciar el Evangelio sin gritar, con humildad, amabilidad y firmeza, sin arrogancia o imposición”. “La verdadera misión no es jamás proselitismo sino atracción a Cristo”, recuerda el Papa.

Leonardo Boff: El golpe parlamentario como asalto al bien común. La libertad del ciudadano es sustituida por la libertad de las fuerzas del mercado, el bien común, por el bien particular y la cooperación, por la competitividad.

Santiago Villamayor: ¿Qué puede aportar hoy el mensaje del evangelio en nuestra cultura y sociedad? El “buen cristiano” es hoy el buen ciudadano que responde al consenso de la reciprocidad con la misma altura de miras con que le gustaría respondieran todos.

Koldo Aldai: Alsasua, completar la cadena. Desnudarnos de pasado nos permite enfundarnos en unas y otras pieles, sentir el dolor de unos y de otros, a la postre el mismo dolor humano.

Gabriel Mª Otalora: Desde el otro lado. La tendencia universal muestra que, cuanta más bondad, mayor humanidad y desarrollo de las mejores potencialidades humanas.

José María Castillo: Los ladrones somos gente honrada. “Tenemos que cambiar nosotros mismos”. La cultura de la ambición sin límites. Pero esto no es asunto de políticos, banqueros y obispos. Esto depende de todos.

Carles Capdevila: 16 cosas que he aprendido (y compartido) el 2016. La educación es el arte y oficio sublime de aprender mientras se enseña y de enseñar mientras se aprende.

Noticias de alcance. El Papa recibe al presidente palestino, que le regala una piedra del Gólgota.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Isaías 9, 1-4. En otro tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí.

1 Corintios 1, 10-13 y 17. Hermanos: os ruego en nombre de nuestro Señor Jesucristo: poneos de acuerdo y no andéis divididos.

Florentino Ulibarri: Discípulo en prácticas. Si me llamas, si me hablas, si me quieres contigo…

Vicky Irigaray: Acompañarte a las periferias. La Buena Noticia, ayer y hoy, se proclama en la periferia. Allá donde nadie le espera aparece dando luz, poniendo alegría y ofreciendo la libertad y paz del corazón.

Anáfora: Conversión. No nos cansaremos de alabar tu nombre, porque siempre encontramos en Ti comprensión para nuestras faltas y fuerza y ánimo para rectificar y seguir adelante.

Monjas Benedictinas de Montserrat. 3º Domingo del Tiempo Ordinario.

Material multimedia

Aprendizajes. Por Jorge Vilaseca. La causa de la felicidad, es la conexión profunda con el Ser, con la Esencia de todo, con Dios.

Llegaste Tú. Gasté tanto tiempo buscando el amor, deseando el Amor…, y ahora Tú vives en mi corazón. Canción: Adriana Lucía. Presentación Lenin Cárdenas.

Salomé Arricibita: Mi luz y mi salvación. El texto se basa en el salmo 26. Ojalá lo hagamos real, ojalá Dios sea nuestra luz, nuestra salvación. Ojalá haga de nuestro corazón su casa, ojalá nos sintamos habitados y veamos esa presencia sagrada en los otros, a nuestro lado… o más lejos, tras una valla, refugiados sin refugio…. necesitamos Señor, que seas nuestra Luz, y nuestra salvación… muévenos el corazón.

Padrenuestro en arameo. Este cántico, conmovió a nuestro Papa Francisco en su viaje a Georgia el Octubre pasado y os invito a escucharlo en un momento de meditación, es precioso.

Equipo Quiero Ver: Cuando todo cambia. Jesús nos llama y nos invita a seguirle, a ser de los suyos, para vivir una vida más valiosa, que ayude a otras vidas.

Un mensaje desde Israel. A veces necesitamos oír algo así, para hacernos conscientes, y ver el sufrimiento de los demás, desde otro punto de vista.

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces muy útiles: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,

Inma Calvo

Alborada, curso 2016-17

Publicado: 19 septiembre, 2016 en CONVOCATORIAS
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alborada-curso-2016-17eclesalia@eclesalia.net

Centro de formación de adultos
ALBORADA, CURSO 2016-16
Biblia y Teología
CARMELO BUENO y ENCARNACIÓN PÉREZ, carmelobuenoheras@gmail.com & encarnacionplan@telefonica.net
MADRID.

ECLESALIA, 19/09/16.- Alborada es el milagro que alguien teje en un instante con los rayos de luz de las estrellas de la noche, para bañar de claridades y esperanzas las historias, pequeñas o grandes, de cada nuevo día.

La alborada es siempre nueva, porque alguien enseñó a alguien a amasar la rutina cotidiana con la levadura de aquel que vio la obra de sus manos y dijo alto y claro: ¡Qué exista la Luz y que la Vida pinte las cosas de colores!

Esta ALBORADA nació el pasado mes de junio de 2008 de aquella añeja masa de una Escuela de Catequistas fermentada por la levadura de la Palabra hasta llegar a ser, ahora, el pan sabroso y tierno de una nueva Formación de Adultos en la Fe que nace y se hace desde la Biblia y desde el Evangelio.

OBJETIVOS

* Renovar y actualizar la fe cristiana a la luz de la Palabra que permanece.

* Aprendernos y enseñarnos a leer con sentido la Biblia y el Evangelio.

* Acoger la buena noticia que es Jesús como el regalo del tesoro escondido.

DESTINATARIOS

* Tú y yo, en primer lugar. Y a nuestro lado, aquellas personas que seguimos buscando las razones para desvestirnos de una religión que impide el crecimiento de la fe en Jesús de Nazaret, aquel laico de Galilea muerto por el mal de este mundo que se convierte para nosotros en el tesoro escondido que da sentido a nuestra vida.

CALENDARIO PARA EL CURSO 2016-17

Curso 1 (Los martes de 10,30-12,00 horas. Desde el 04.10.2016 al 06.06.2017)

El Evangelio de Marcos:

Encuentros de Jesús con el mundo pagano e inicio del camino hacia Jerusalén

Profesora: ENCARNACIÓN PÉREZ LANDÁBURU

Curso 2 (Los miércoles de 10,30-12,00 horas. Desde el 05.10.2016 al 07.06.2017)

El Evangelio de Mateo:

Lectura completa de este relato sobre la persona, vida y misión de Jesús de Nazaret. Descubrimiento de la estructura de este relato. Comprensión del mensaje y el sentido de cada una de las partes de este relato llamado ‘evangelio de Mateo’.

Profesor: CARMELO BUENO HERAS

Observaciones

* La matrícula de cada curso es de 75 euros.

* Inscribirse el primer día de clase de cada curso (4 y 5 de octubre de 2016)

En: ALBORADA –  c. Marqués de Mondéjar 32 – 28028.Madrid.

O también llamando al teléfono: 91 725 00 30

O también en estas dos direcciones de e-Mail:

encarnacionplan@telefonica.net
carmelobuenoheras@gmail.com

La Biblia joven

Publicado: 22 abril, 2016 en PUBLICACIONES
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imagessinfotogifLA BIBLIA JOVEN
De la Biblioteca de Autores Cristianos y Verbo Divino
JAIME VÁZQUEZ ALLEGUE, Doctor en Teología Bíblica, jvazquez@cesag.org
PALMA DE MALLORCA.

ECLESALIA, 22/04/16.- Biblia solo hay una, pero versiones de la Biblia, incontables. Y entre tanta Biblia, cómo acertar a la hora de elegir. Esta es una pregunta cada vez más frecuente, sobre todo entre los jóvenes que se asoman por primera vez al texto sagrado. Si la Biblia es una y única, añade el joven interesado, ¿por qué hay tantas versiones, ediciones y traducciones?

En estos momentos por el mercado editorial español circulan algo así como medio centenar de Biblias diferentes. Unas mejor encuadernadas, otras con letra más grande; unas tienen ilustraciones, otras son sólo negro sobre blanco; unas pesan mucho y parecen más grandes, otras son de bolsillo. Hasta cincuenta formas y maneras. Luego está el texto y sus versiones. Unas más literales y cercanas a los textos originales, otras con estupendas adaptaciones al lenguaje infantil, juvenil, latino o hispano. Finalmente están las adaptaciones, con introducciones, comentarios, notas, índices, mapas y todo un sinfín de recursos para ayudar a comprender el texto, su contexto y el pretexto que llevó a los autores a escribir lo que escribieron.

Pero hay una Biblia —acaba de nacer— que quiero destacar. Se trata de La Biblia Joven que acaban de publicar de forma conjunta la Editorial Verbo Divino y la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC) con el texto oficial de la Conferencia Episcopal Española. Esta última Biblia publicada en castellano se me antoja especial por varias razones: Se trata de una edición dirigida a los jóvenes, lo cual me parece un acierto porque piensa en el futuro, en las nuevas generaciones, en aquellos que se acercan a la Biblia con curiosidad y ganas de descubrir su riqueza. La Biblia Joven cuenta con introducciones a cada uno de los libros, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Incluye casi un millar de cuadros explicativos que ayudan a entender el texto y su mensaje. Tiene una gran cantidad de preliminares y apéndices con materiales didácticos que explican la historia del texto, sugieren catequesis y ofrece unidades didácticas para los temas más importantes.

La Biblia Joven de Verbo Divino y BAC no es una Biblia más que se une al elenco de ediciones bíblicas. Es la primera edición de la Biblia dirigida a los adolescentes y jóvenes que estudian la asignatura de Religión, a jóvenes en procesos de catequesis, a catequistas y profesores, a grupos bíblicos de jóvenes. Aquellos que desde la inquietud por el conocimiento quieren introducirse desde la fe y desde la no fe, en el texto sagrado y desde la reflexión académica y el estudio en el libro más editado de la historia de la humanidad. Nos encontramos ante una Biblia para jóvenes creyentes, pero también para jóvenes no creyentes, escépticos o dudosos que curiosean en mundo de la Sagrada Escritura y a través de ella descubren el mensaje de Jesús. No olvidemos que cada vez hay más jóvenes no creyentes que se interesan por la Biblia.

Siempre se ha dicho que para asomarse a la Biblia es necesario el acompañamiento de alguien que ayude a entender su lectura, una persona que guíe su interpretación y explique su contenido. Sin embargo, La Biblia Joven cuenta con un material pedagógico muy bien preparado que hace que cualquiera, hasta el que se asoma por primera vez al texto, tenga las herramientas necesarias para entenderlo y conocerlo en profundidad. Una magnífica edición para jóvenes autodidactas que quedarán sorprendidos de la riqueza que tienen en sus manos.

Una última palabra: La Biblia Joven cuenta con la cuidada traducción de la Sagrada Biblia, versión oficial de la Conferencia Episcopal Española que publicó la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC).

Felicitamos a la Editorial Verbo Divino y a BAC por esta edición de La Biblia Joven. Una apuesta arriesgada, pero una obra que dará muy buenos frutos entre los jóvenes a corto y medio plazo (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Mujeres

Publicado: 23 marzo, 2015 en DENUNCIA / ANUNCIO
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mujerMUJERES
YOLANDA CHÁVEZ, yolachavez66@gmail.com
LOS ÁNGELES (USA).

ECLESALIA, 23/03/15.- “Sucederá en los últimos días” Dice Dios: “Derramaré mi Espíritu sobre todo mortal y profetizarán vuestras hijas…y sobre ellas derramaré mi Espíritu” (He 2:17-18).

Con el Espíritu de Dios, te invito a potenciar el murmullo de mujer que débilmente se escucha entre las hojas de la Biblia, y vamos a pronunciar sus nombres en voz alta:

María, madre de Jesús, contundente, por quien todo tiene sentido (Lc 1:46-56).

Febe, que no se dude más de la existencia de Febe, diaconisa, hermana de la Iglesia y seguidora del Señor, la que protege, la que escucha, la que cuida, la que visita (Rm 16:1).

Lidia, reconozcamos en Lidia la valentía, la mujer independiente, líder y cabeza de familia (He 16: 14-15).

Magdalena, amor hasta la muerte y encarnación de la fidelidad: la de Magdala, María (Jn 20:11-18)

Juana y Susana, admitamos y admiremos como fundamental para el movimiento de Jesús, la generosidad de Juana y Susana (Lc 8:1-3).

Evodia y Síntique, celebremos la vocación teológica, catequética y evangelizadora de Evodia y Síntique (Flp 4:2-3).

¡Vamos! Saquemos a las mujeres entre líneas de versículos ocultadas, espacios como paredes que no dejan ver sus nombres, y han pasado inadvertidas o han sido desprestigiadas: La viuda, la pecadora, la esclava, la hija, la esposa, la hermana.

Vamos a desamordazar a la esclava de los dones (He 16:16-18).

Vamos a escuchar hablar a las hijas de Felipe, mujeres inteligentes con el don de profecía (He 21: 8-9).

Y detengámonos a admirar:

La fe en la vida de la esperanzada hemorroisa (Lc 8:42-44).

La ternura delicada de quien perfuma los pies (Lc 7:44-46).

La determinación de una madre sirofenicia (Mc 7: 25-26).

La sensibilidad para interpretar el escrito de un dedo índice en la tierra (Jn 8:3-11).

La solidaridad de las que aman mucho y que “miran desde lejos” (Mt 27:55).

Todas ellas mujeres. Mujeres que engendraron, amaron, cuidaron, alimentaron, protegieron, pensaron, construyeron, sembraron, esperaron… mujeres movidas por el Espíritu de Dios.

Ahora, hagamos luz, hermanas:

Hagamos una reverencia a su recuerdo, mostremos nuestro respeto a todas, demos valor a su legado, a su herencia y a su dignidad.

Hagamos luz con nuestro amor, con nuestro trabajo constante para lograr la equidad de género en todas las estructuras y las instituciones, con nuestra solidaridad de hermanas de este siglo.

Estas luces iluminarán las hermanas voces de aquellas generaciones, quizás nos digan sus nombres, podremos tomar sus manos y acercarnos a admirar las facciones de sus caras hasta poder ver la nuestra reflejada en sus miradas.

Dice Dios: “Sucederá en los últimos días”… “sobre ellas derramaré mi Espíritu”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

‘El telar de la palabra’

Publicado: 21 octubre, 2013 en PUBLICACIONES
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El telar de la Palabra‘EL TELAR DE LA PALABRA’
Mª DEL PILAR HUERTA, Carmelita Descalza, pimarhuerta@yahoo.es
TORO (ZAMORA).

ECLESALIA. 21/10/13.- Soy carmelita descalza en el convento de Toro (Zamora) y quiero compartir con todos vosotros una doble alegría. El día 30 de Abril de este año salía a luz mi libro “El telar de la Palabra”. Ecos bíblicos en la autobiografía teresiana.

Como muchos de vosotros sabréis, toda la orden del Carmen nos estamos preparando desde hace unos años para la celebración del V centenario del nacimiento de Santa Teresa en el 2015. Por este motivo me pidieron escribiera algo relacionado con ella. Para mí, hija y discípula suya, y enamorada como ella de la Palabra de Dios, no ha sido difícil hacer algo que desde hace algún tiempo se venia gestando en mi mente y mi corazón.

Quiero daros unas pinceladas de mi libro. El telar de la Palabra es un estudio ceñido a la autobiografía teresiana con el fin de descubrir cómo la lógica de la Revelación aparece también en la lógica de la escritora abulense. Es una lectura en paralelo de la Biblia con el Libro de la Vida de Teresa.

No he pretendido hacer un acercamiento cultural, ni menos literal, aunque a veces lo parezca, sino de ofrecer lo que en su día fue como una especie de “chispazo” intuitivo que después se tejió en mi fantasía, pero siempre asentado en la experiencia espiritual de Teresa de Jesús de cuya herencia yo misma vivo. Es un trabajo más sugerente que académico, realizado con un cariño y una pasión personal muy grandes, pero sobre todo con el deseo de empujar a quien lo lea a buscar los tesoros escondidos en la Escritura y en los escritos de Teresa de Jesús.

En este escrito, el lector encontrará algunos textos más cercanos a un estudio académico, otros más próximos a una propuesta de tipo espiritual, y algunos más, por qué no reconocerlo, llevados por sugerencias poéticas propias. Quizá el clímax lo marque una especie de diálogos íntimos que introduzco entre la Biblia y Teresa. Unas veces parece que se preguntan y responden, otras se unen para calcar su experiencia y muchas conversan amablemente. Aquí no hay que analizar nada, no hay que racionalizar, comparar o sacar conclusiones. Simplemente hay que dejarles hablar, dialogar y contemplar en silencio. Si dicen algo, lo dicen ellos; si callan, callan ellos.

Su título hace alusión a las palabras bíblico-teresianas con las que se ha urdido la trama de la vida de Teresa, y al bordado que sobre ellas ha tejido la Palabra de Dios. En este ensamblaje es posible vislumbrar la fuerza y eficacia de esta “Palabra” que Teresa acogió y experimentó como verdadero “Libro Vivo”, Jesucristo.

Mi experiencia al adentrarme en la Biblia en relación a Teresa y en Teresa con relación a la Biblia, ha sido como entrar en una tierra que mana leche y miel. Mi deseo último es que el lector entre cuanto antes en esta tierra, una tierra que derrama a manos llenas el fruto de sus entrañas para quien desee gustarlo.

Os animo por tanto leer este nuevo libro, confiando en que os guste y os ayude a acercaros más a Teresa de Jesús y por supuesto a la Sagrada Escritura donde podemos ver nuestras propias vidas como esos hilos donde se entreteje la historia de la salvación.

Quizás alguien piense exagero y que no es para tanto. Pues bien, para estas personas y para todos los demás lectores, hago mía la petición y el deseo de Teresa: “suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento” (V 29,13).

Esta es la buena noticia que he querido compartir con todos vosotros, y es doble porque el 26 de septiembre acaba de publicarse la segunda edición ya que la primera está agotada. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más información: www.editorialdeespiritualidad.com

A SU IMAGEN Y SEMEJANZA
SUSANA MERINO, sue.merino@speedy.com.ar
ARGENTINA.

ECLESALIA, 10/01/12.- Dos vertientes se derraman desde la cumbre bíblica, tratando de encontrar casi infructuosamente argumentos explícitos que respalden la imposición o no del celibato eclesiástico pero son pocas, escasas, las referencias que justifiquen la decisiva importancia que dentro de la iglesia católica se le ha venido asignando a través de los siglos.

Tanto dentro del Antiguo como del Nuevo Testamento son numerosas las exhortaciones a la caridad, al amor al prójimo, a la abnegación, a la hospitalidad, a la justicia, a la misericordia, a la paciencia, a la piedad o a las prevenciones contra la ira, la mentira, el odio, el orgullo, la usura, la soberbia, la avaricia como “causa de todos los males” y a la que San Pablo califica como una “especie de idolatría”, pero casi ninguna referente a la preferencia del celibato sobre la vida conyugal a excepción de las recomendaciones, aunque no taxativas, del mismo apóstol a Timoteo (4.12 y 5.22en que le aconseja “castidad” y pureza). Sería injusto no reconocer que también Mateo hace referencia a la castidad (Mt. 19.10/12) pero en la que precisamente destaca su carácter de voluntaria aunque del Eclesiástico (Eclo 36.24) surge como más recomendable que el hombre no permanezca célibe, cuando dice: “El que tiene una mujer tiene ya el comienzo de la fortuna, una ayuda semejante a sí y columna en qué apoyarse”

Contrariamente en casi todo el antiguo testamento, la esterilidad y por consiguiente la incapacidad de engendrar vida, es considerada casi un oprobio y motivo de súplicas y de invocaciones a Yaveh para no morir sin descendencia. Y así tanto Abraham y Sara, como Isaac y Rebeca, Jacob y Raquel y Zacarías e Isabel fueron bendecidos con hijos aún edad provecta ya que como dice el profeta Isaías: “Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé” (Is 55, 10-11).

No intento ni siquiera mínimamente ser exégeta de la Biblia ni mucho menos adentrarme en su heurística pero hay una expresión básica del Génesis que me lleva a reflexionar: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” (Gen. 1:26) y que automáticamente me transporta a las figuras miguelangelescas de la Capilla Sixtina, es decir a la imagen de un magnífico señor de barba tupida y pelo cano que aproximándose apenas a otro ser con el que, al transferirle generosamente su propia y singular energía, comienza a compartir la chispa de la vida. Porque ¿de qué otra manera se puede interpretar esa “imagen y semejanza” con el Creador, sino con esa capacidad de dar vida y vida espiritual que nos vuelve únicos sobre la faz de la tierra? No parece lógico suponer que esa semejanza pueda referirse específicamente a los aspectos físicos de los seres humanos sino más bien a nuestra capacidad de convertirnos en co-creadores de las sucesivas generaciones que desde sus orígenes habitan y habitamos la tierra.

Creo que estos veinte siglos de cristianismo no han destacado lo suficiente el misterio del amor que se hace carne y espíritu convirtiéndonos en partícipes permanentes de la suprema creación y que desestimar la importancia de este don, cuya gratuidad estamos por otra parte lejos de valorar, constituye casi una ofensa para el mismo Dios que manifestamos amar. Renunciar voluntariamente a estar dispuesto a generar nueva vida, cuando es el mismo Dios quién nos impartió el mandato de “creced y multiplicaos” no parece ser la mejor manera de honrarlo, aun cuando se esté inspirado por los más nobles fines. Cuanto más grave parece ser la imposición eclesiástica del celibato a aquellos seres que se hallan convocados a ejercer el ministerio y la pastoral cristianos.

En los primeros siglos del cristianismo no existía la dicotomía o sacerdote célibe o seglar casado, dado que Cristo no hizo sobre esa base la acepción de personas y solo invitó a seguirle a quienes creyeran y compartieran su mensaje. Fue en los primeros Concilios, el de Elvira en España, luego el de Nicea y el de Tours en Francia los que fueron generando progresivamente la idea de que los sacerdotes, muchos de ellos casados, debían dejar a sus esposas y permanecer nuevamente “solteros”. Ello no obstó para que aún después hubiera hasta Papas casados o dispuestos a renunciar al Papado para casarse como lo hiciera el Papa Bonifacio IX, a principios del siglo II. Posteriormente los Concilios de Letrán I y II decretaron la nulidad de los casamientos clericales y ya en el siglo XVI el Concilio de Trento termina por establecer que el celibato y la virginidad son superiores al matrimonio, con lo que va perfilándose el canon que exige a los futuros sacerdotes el voto de celibato. Sin embargo ya en 1963 Juan XXIII, durante el Concilio Vaticano II manifestó que el matrimonio es equivalente a la virginidad y hasta el Papa actual, cuando era Cardenal Ratzinger y profesor de teología en Ratisbona (Alemania) firmó en 1970 junto a otros ocho sacerdotes un documento que fue enviado a la Conferencia Episcopal de Alemania en el cual instaban a realizar una “urgente revisión” de la regla del celibato ya que es, a sus juicios, una de las causas de la escasez de candidatos al sacerdocio.

El tema sigue aún sin resolverse, pero lo lamentable a mi criterio es que la probable y futura eliminación del celibato eclesiástico no se funde en principios religiosos más profundos como el que he señalado, es decir que nadie con verdadera vocación religiosa se vea obligado a renunciar al don más maravilloso que le ha otorgado ese Dios al que quiere consagrarse y que de seguro vería con buenos ojos, por decirlo de alguna manera, que esos seres capaces de amar al prójimo como Él nos lo pide puedan ser también transmisores de vida, de ejemplo, de esa profunda espiritualidad a que los convoca el sacerdocio.

Nuestras hermanas religiones conocidas como protestantes a partir del cisma luterano, dan pruebas fehacientes de supervivencia, de espiritualidad y de firme compromiso a partir de sus pastores y pastoras sin que su fe se haya desvirtuado, ni sus comunidades diezmado, ni el servicio a sus fieles menoscabado. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Leer la vida

Publicado: 24 mayo, 2011 en REFLEXIONES
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LEER LA VIDA
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID. 

ECLESALIA, 24/05/11.- Recibimos un tesoro que, entre rutinas, preocupaciones y miedos, dejamos de valorar. Ese tesoro no es otro que la propia vida. Un regalo que se renueva día a día y que ofrece la novedad del momento para quien esté abierto y atento.

Pero si vivimos en la dispersión, soportando el peso de heridas y errores del pasado, a modo de inmenso macuto a la espalda que nos impide avanzar con agilidad, el sentido de la vida se va quedando a jirones por el camino. Si añadimos a esto la preocupación por el futuro en la creencia de que sólo está en nuestras manos, verdaderamente el panorama es desalentador. Del presente no digo nada, porque en semejante situación ha desaparecido del mapa.

Si al término “vida” le añadimos el de “espiritual” y, para concretar del todo, otro que presupone con quien la vivimos: “cristiana”, la reflexión se anima pero puede crear cierta inquietud.

Toda vida necesita alimento y la vida espiritual cristiana necesita del alimento de la Palabra que Dios expresa continuamente, sin descanso. Se explica hasta en los silencios. Pero si no hay escucha su palabra queda en el vacío, no resuena su eco en el corazón humano.

Un día, un monje con muchos años en el cuerpo, sonrisa tan transparente como el que no ha atravesado todavía la frontera de la infancia y manos curtidas por el trabajo de campo y jardín, me dijo: “Dios habla a través de dos libros, ¿sabes cuáles son?” Rápidamente le contesté que uno era la Biblia, y me quedé pensado; pero él, como urgido por una prisa ilusionada de quien que te quiere hacer participar de algo que es muy valioso, dijo: “el otro es la Naturaleza”. Tiene razón el monje, pero tras la conversación, añadí otro camino: el libro de la vida de cada uno.

A través de la Lectio divina que es la lectura de la Palabra de Dios, pero no una lectura cualquiera, es la “lectura-escucha-orante” personal de su palabra, nos va moldeando y modelando; poniéndonos en posición de ver, evaluar, discernir, orar, contemplar y actuar en cada espacio y momento de nuestra vida. Cada uno la suya como piezas únicas. Con palabras del Cardenal Martini: “Es un ejercicio ordenado y metódico de escucha personal de la palabra de Dios”.

Con la práctica de la Lectio se descubre que el método sirve también para hacer una “lectura” de los acontecimientos de la propia vida con la trascendencia de que todo tiene una dimensión más allá de lo que se ve, se produce, se valora o se denigra, se sufre o se disfruta, se recibe o se da, gusta o no gusta…

Me alegra saber que cada vez más los laicos nos vamos adentrando en la práctica de la Lectio divina que quizás, en tiempos anteriores, ha sido algo referido a la vida monástica y los sacerdotes. A todos nos vendrá bien pues creo que es buena cosa leer la vida en clave de Lectio para vivirla en clave de Dios. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Salir del desencanto

Publicado: 23 mayo, 2011 en REFLEXIONES
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SALIR DEL DESENCANTO
JUAN DE DIOS REGORDÁN DOMÍNGUEZ, juandediosrd@hotmail.com
ALGEZIRAS (CÁDIZ).

ECLESALIA, 23/05/11.- Alguien me decía que mi último artículo debería haber terminado de forma más contundente. Me ponía el ejemplo del filósofo Stéphane Hessel, que a sus noventa y tres años ha sido capaz de dar un mensaje movilizador para animar a los jóvenes a ver su futuro con esperanza y reclamar su participación real en la sociedad; una sociedad adormecida en la que mucha gente experimenta que lo está pasando mal, pero que no se atreve a denunciar a los culpables.

Lleva razón quien me exige más. En la hora presente necesitamos emplear palabras “picudas” que no permitan espacios para la resignación, el desánimo o la apatía. No obstante, las aristas de esas palabras portadoras de duras verdades no deben provocar las chispas de la violencia ni herir más de lo necesario. Hay que abrir caminos al respeto y a la diversidad; aunar esfuerzos para participar en la vida pública porque a todos les afecta.

Ante las Elecciones se detecta hastío hacia políticos que injustamente se les aplica a todos, sin salvar a muchos que toman la función política como servicio a la sociedad. Pero, hemos de afirmar con rotundidad que parte del desencanto nace de la sensación bastante generalizada de que los políticos quieren gobernar al pueblo, sin el pueblo. Para mantenerse en el poder o para conquistarlo recurrirán a lo que puedan para conseguirlo. Y tampoco en política todo vale.

La corrupción nace como fruto del egoísmo y falta de control ciudadano. Por otra parte, lo que tendría que ser una verdadera vergüenza para los imputados, para una parte de la sociedad en vez de rechazo suscita envidia. Así, por un lado tenemos la idolatría del poder, con el que algunos cambian hasta el modo de andar; y, por otro, la idolatría de lo económico que en mutuo complot se sostienen y complementan.

Se dice que el poder corrompe, pero no todos los políticos son iguales y hay muchos con ética, profesionalidad y grandes deseos de servir. Ante unas elecciones es necesario decir que la alternancia y el cambio es signo de madurez de madurez democrática y el miedo es producto de dictaduras que amedrantan a sus súbditos para que no sean libres y dejen las cosas como a sus amos les interesa.

Implicarse en lo social y en lo político o simplemente poder elegir a los mejores no es cosa fácil ya que la práctica nos demuestra que con nuestros votos se mercadea y se respeta poco la dirección o la libertad del voto, prostituyéndose así la esencia de la democracia. Sin embargo la misma Biblia nos justifica el poder político en un sencillo programa en el Salmo 72,12-13: “salvará al indigente que lo implora y al pobre que no tiene quien le ayude. Tendrá piedad del débil y del menesteroso y salvará las vidas de los pobres” Este programa dista mucho de promesas incumplidas.

Una persona libre no debe dejarse influenciar por mensajes envenenados: “todos son iguales” ”más vale malo conocido que bueno por conocer” “este me ha prometido colocar a mi hijo…” Si queremos salir del desencanto y fortalecer la democracia, tendremos que huir del miedo y las amenazas de pérdidas de derechos del bienestar. Hay que exigir que los sacrificios no recaigan sobre los más débiles y obligación de ahondar en las desigualdades provocadas por reformas hechas a destiempo y mal, dejándose sin afrontar la educación, salidas laborales de la juventud, protección de la familia, cumplimiento del derecho al trabajo, fiscalización de sueldos abusivos de políticos y altos cargos. Abrir caminos para que la juventud se implique para salir del desencanto. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).