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MI TESTIMONIO DE CRISTIANO EN LA VIDA PÚBLICA
BENJAMÍN FORCANO, teólogo, bforcanoc@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 27/03/17.- Comenzaría por preguntar si obedece a motivo especial el que se me pida exponer mi testimonio cristiano en la vida pública.

Yo no estaría aquí ni vosotros podríais leerme si no partimos del supuesto de que, como personas, somos interioridad y exterioridad, con derecho a una intimidad, pero no derecho absoluto, pues nuestra interioridad es también apertura y relación. Y si es verdad que nuestro conocimiento y autoposesión escapa a todo dominio, también es cierto que nuestro yo sólo se conoce y realiza de verdad en la convivencia con los otros. Somos seres relacionales, impensables fuera de una relación social.

Creo que la vida pública está regulada por un código ético-cultural-religioso que guía a la mayoría. Sólo cuando alguien se manifiesta crítico con ese código, se lo convierte en noticia, por lo que puede indicar de novedad, libertad, atrevimiento,…No sé si en el fondo una conducta de este tipo resulta excitante porque muchos pueden verse reflejados en ella, y sin embargo no se atreven a expresarlo.

A mí al menos me ha pasado que, después de dar una conferencia, personas muy variadas se me han acercado para congratularse conmigo y alentarme a seguir, confesando su miedo y retraimiento.

  • O, incluso, lo han hecho sin reparo, gritando ante el público: . “20 años antes tenía que haber venido Vd.”.
  • O también, ante la pregunta de un párroco al público que me escuchaba, si “¿el padre ha dicho algún disparate?”, un señor allí presente, muy respetado, exclamó: . “Hermosísimos disparates, ya era hora que se dijera estas cosas en público”.
  • O lo que, en un país extranjero, en conferencia que di a gente de alto nivel político y en buena parte atea, me dijo el presidente: . “Mire Vd., si una quinta parte de lo que Vd. ha dicho , lo dijeran aquí los obispos, mañana mismo me iba a confesar”.
  • O lo que, en unos ejercicios espirituales a monjes cistercienses, tras una conferencia de diálogo animado y después de retirarme a mi habitación, llaman a mi puerta y me aborda el prior con cinco monjes más con estas palabras: . “Benjamín, no te acojones, dales caña”.

Claro, que no que no faltan anécdotas de lado opuesto:

  •  Te invito, le decía un señor a una amiga, a una conferencia de Benjamín Forcano. . ¿Benjamín Forcano? La peste.
  •  ¿Por qué no te decides a entrar?, pues está claro que tienes vocación. .No, responde quien venía tratando el tema conmigo. Es que ahora estoy estudiando a los teólogos de la Liberación.
  • ¿A los teólogos de la liberación? Pero, si son los masones en la Iglesia.
  • Cuando fui a Roma, con ocasión de mi proceso, pregunté a un monseñor, de un dicasterio romano: . Según el Sínodo de la Justicia, de 1972, “El acusado tiene derecho a saber quién lo acusa”. Me importaría saberlo. . Hombre, me contestó, si dijéramos quien acusa ya nunca nadie acusaría.
  • Y le hice otra pregunta: ¿los peritos encargados de examinar la doctrina de un teólogo cuestionado son de oficio o elegidos para cada caso? No, son de oficio. Pero te digo una cosa, son pocos y malos.
  • Cuando fui a Roma, me entero que mi superior general y el P. Bernhard Häring, cada uno por su parte, piden al cardenal Ratzinger que pueda tener una entrevista conmigo. El cardenal había abierto proceso contra mi libro Nueva Ética Sexual. Y según el reglamento de la “Ratio Agendi”, el cardenal tenía obligación de leerlo. . Pues bien, a uno y otro, por separado, les dijo no haberlo leído. Y las acusaciones venían firmadas por él.

Para entender nuestro estilo de vida cristiana es preciso evocar el momento histórico en que nos toca actuar. A nuestra generación le toca vivir un acontecimiento fundamental: la celebración del concilio Vaticano II (1962-1965). Un acontecimiento que llega en los albores de nuestra juventud, cuando bullían en el ambiente ideas, anhelos y propuestas de cambio. El Papa Juan XXIII enardeció nuestras expectativas.

Lo que luego pasó es historia y lo sabemos todos. Un período posconciliar relativamente breve para la aceptación del Vaticano II y otro más largo en el que los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI iniciaron la restauración y consolidaron una severa involución por casi 40 años. Un largo invierno eclesial, la Institución eclesiástica programó y coordinó con habilidad la paralización de la renovación conciliar.

El dilema que se nos planteaba entonces era claro: seguir las pautas del concilio o rechazarlo; fidelidad al modelo preconciliar tridentino o apuesta por el nuevo, con todos los cambios aprobados.

Nuestra comunidad cristiana viene de una historia, se ha forjado generación tras generación, es heredera de un patrimonio cultural, que transmite con fiel uniformidad. En general, avanza lentamente, renueva poco o nada y, sin quererlo, va urdiendo la necesidad de un cambio. En esta nuestra comunidad, predominaba la pasividad y la reverencia a la autoridad. Como si todo estuviera dicho y acabado en el pasado y no nos quedara más suerte que reproducir lo heredado.

Sin embargo, en el fuero interno, ese actitud sumisa, se fue mostrando cada vez más distante del poder y adoctrinamiento clerical. No en vano, se produjeron avances científicos y tecnológicos, movimientos y cambios sociales importantes, revoluciones, desde las que la sociedad recuperaba autonomía, derechos y emancipación. Se iban constituyendo dos mundos paralelos: el de la Iglesia que se atrincheraba en su inmovilismo y endiosamiento de la cultura del pasado y el de la sociedad que recuperaba independencia frente al poder clerical y demandaba derecho al saber, a la libertad y al progreso.

Se hacía evidente que no se podían cerrar las puertas al cruce de nuevas ideas, que hacían imposible seguir preservando a la Iglesia como una fortaleza imbatible.

Llega, por fin, en nuestro tiempo, el concilio Vaticano II y se abre una nueva etapa en la que la Iglesia replantea muchas de sus tradicionales doctrinas y establece un nuevo trato con el mundo, con las ciencias y la cultura moderna. La Iglesia se declara sirvienta de la Humanidad, reconoce ser inviolable la autonomía de la razón y de la ciencia, denuncia la perversidad del sistema capitalista, reexamina su propia estructura antidemocrática, hace opción por los pobres, y vuelve al Evangelio y recupera su misión de anunciar la novedad del Evangelio, el proyecto de Jesús, que puede ayudar a crear una nueva sociedad.

En este contexto, me toca a mi entrar y se sitúa mi testimonio cristiano.

Las razones y proyecto de mi testimonio

1. Mi testimonio parte del Evangelio de Jesús de Nazaret, un proyecto que es base, camino y meta para realizar con autenticidad y felicidad la vida y convivencia humanas.

2. Ese proyecto considero que es válido para todo ser humano, pues parte de algo que es común a todos. Como personas, somos portadores de una misma dignidad, que nos confiere derechos y responsabilidades inalienables, cualquiera que fuere el lugar o cultura a que pertenecemos.

Mi ética teológica parte del principio de que todo prójimo es otro yo, su vida es como la mía, vale tanto como la mía, y no estoy dispuesto a tolerar nada que le dañe, discrimine, engañe o menosprecie, como no estoy dispuesto a tolerarlo en mí mismo. Mi ética no es disyuntiva “él o yo”, sino conjuntiva “él y yo”. Mi vida, mi dignidad, mi libertad y mi felicidad no son posibles al margen, contra o sin la vida, la dignidad, la libertad y la felicidad de los otros.

Lo natural en mí es el amor, la justicia, la humildad, el respeto, la sinceridad, la coherencia, la libertad, la compasión, el compartir y no el odio, la injusticia, la soberbia, el desprecio, la mentira, la hipocresía, la avaricia, la dureza de corazón: El hombre es para el hombre hermano y no lobo.

3. Este proyecto abarca la existencia entera, regida por unos principios y valores universales, derivados de esa dignidad, y por los que se puede establecer una convivencia, sustentada en el consenso y respeto de todos. Todo ser humano merece un trato humano, según la regla de oro: “No quieras para nadie lo que no quieras para ti” o “Trata a los demás como tú quieres que te traten a ti”. El respeto a la dignidad de la persona es pilar de la relaciones interpersonales y sociales y de las relaciones entre unos y otros pueblos y descalifica cualquier intento de explotación y dominación.

4. Desde estos principios, resulta inadmisible una dualidad ética entre una vida privada y pública; entre un testimonio cristiano de compromiso real y otro idealista, desconectado de la historia, de las tareas terrenales y del vivir sociocultural y político; encuentro contradictoria la contraposición entre religiones y autonomía humana, entre ciencia y fe, entre ética y teología. El testimonio cristiano tiene como sujeto y objeto al hombre entero.

5. Este proyecto, que tiene como base la dignidad humana, va incluido en mi credo cristiano. Yo no puedo ser cristiano sin ser persona, el primer artículo de mi fe cristiana es “yo creo en el hombre”, en su dignidad y racionalidad , en su libertad y responsabilidad, en sus derechos y deberes , en su valor por encima de todo precio.

Universalidad y peculiaridad de mi testimonio

Dentro de este marco ético- evangélico cobra sentido el testimonio en la vida pública: nada queda al margen, nada puede ser neutral.

¿De qué manera? ¿Cómo actuar para lograrlo? Aquí entra en acción la biografía personal de cada uno. Yo me he dedicado a anunciar y hacer valer este proyecto desde la visión inclusiva y global del Evangelio de Jesús de Nazaret. Todo esto ha supuesto esfuerzo, dedicación y convencimiento para hacerla llegar y aplicarla a los más diversos temas, .

Esa visión la he ido adquiriendo, profundizando y transmitiendo acerca de muy diversos temas, con documentación y perspectiva histórica, en búsqueda y diálogo con la enseñanza de otros científicos, expertos y teólogos, con estilo popular, con libertad, con serenidad , sin miedo, con el objetivo de animar, iluminar, liberar y confortar.

¿De qué manera?

  • Desde mi estudio e investigación, desde la docencia (como profesor por más de 25 años en centros universitarios de Roma, Salamanca, Madrid, Bogotá…
  • Desde foros, congresos, conferencias, escritos, artículos y libros, dirección de revistas y desde una editorial, desde el espacio confidencial para escuchar y ayudar a resolver conflictos, dudas y problemas.
  • Desde la radio, la televisión y otros medios, allí donde he estado y se me ha reclamado, en España y fuera de España.

Siempre me ha guiado una actitud pegada a la verdad y a la justicia, a los más pobres y desvalidos, y una visión abierta y definida, que he aplicado en cada uno de los temas que me ha tocado tratar, movido por las angustias y sufrimientos de quienes los sufrían, agravados muchas veces injustamente por la ignorancia y dogmatismo de quienes les correspondía dirigir, educar y enseñar.

En esta mi tarea, como es natural, me ha tocado sentir por una parte el aliento, el parabién, el agradecimiento, el aplauso y , por otra, la desconfianza, la censura, la marginación y hasta medidas de represión contra mi actividad teológico-pastoral y ético-cultural en sus diversos frentes.

He tratado de ser de una pieza: en el obrar , en el sentir y en el pensar. O en el pensar, en el sentir y en el obrar.

Creo que estamos hartos de tanta dualidad, sobre todo en los que se mueven en la vida pública, lo que se es de verdad y lo que aparece. Es una gran herejía de hoy y de ayer, contraponer y dividir en lugar de unir e integrar: si se es cordial no se puede ser racional; si se es humano, no se puede ser cristiano; y si se es cristiano no se puede ser humano. Habría una ética humana y otra cristiana, la primera que se regiría por la razón y la segunda por la fe; la primera que entendería de lo temporal y lo humano; y la segunda de lo supratemporal y divino. Dos mundos paralelos, extraños el uno al otro.

No, aquí no hay sino una vida. De modo que si actúo de una determinada manera en la vida pública, es porque prehabita y brota de mi vida privada.

Con fallos y equivocaciones evidentemente, pero nuestra vida es unitaria, con una vida pública que supone y brota de una vida privada, de modo que mi quehacer público sea a la par humano y cristiano, incluido el uno en el otro, porque no se puede ser cristiano sin ser humano; y no se puede ser cristiano de verdad si se reniega de lo auténticamente humano.

El Dios de la creación, de la razón, de la ciencia, de la creatividad y del amor, es también el Dios de la encarnación, de la fe, de la mística y de la resurrección. Dios es uno solo, el mismo para todos. Y la vida que El ha creado es vida única: interdependiente, la de antes de nacer y la después de nacer, la de aquí y la de allá, la de la tierra y la del cielo, es vida siempre en conexión y relación consigo, con la sociedad, con la naturaleza y con Dios.

Mi vida tiene que ver, en todo momento, conmigo, con cada uno y con todos. Y, hoy por hoy, visto el panorama nacional e internacional, no hay razones para callarse, pararse o enclaustrarse en uno mismo, como si nada tuviéramos que ver con el yo de los demás.

Nuestra tarea es, pues, la formación, la coherencia, la solidaridad, la denuncia, el compromiso, la utopía, la esperanza de lograr una vida pública que camine concorde con la dignidad y derechos de todos  (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

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Stitched PanoramaNO PRIVARLES DE LA SANTA MISA

KOLDO ALDAI AGIRRETXE, koldo@portaldorado.com
ARTAZA (NAVARRA).

ECLESALIA, 24/03/17.- He vuelto al templo, en realidad lo he hecho a menudo a lo largo de los últimos años. Voy de acompañante, primero de un padre, ahora de una madre en edad de agradecer filial compañía. Acompaño pero también canto a pleno pulmón, me arrodillo, doy la mano en señal de paz y me arranco sin dudar a comulgar cuando suena aquello de “Tú has venido a la orilla…” Lo paso peor con una “señal de la cruz que nos libra de nuestros enemigos…” y cuyos gestos lamentablemente ya he olvidado.

También he orado, con no menos fe, en los templos budistas, hinduistas, en sinagogas, en mezquitas…, sobre todo en templos universales de los diferentes continentes. En los templos de unos y otros países viví similar devoción, en todos observé gentes rendidas al mismo Dios “que los hombres distintos llamamos con distintos nombres, pero que es el Uno, el Único y el Mismo…” (Lanza de Vasto) De vuelta a mi ciudad natal, he visto a tantas personas de edad y buena voluntad  remontar con sus bastones las escaleras de la parroquia del barrio, que me he visto inundado de un hondo y reconvertido aprecio por su íntima esfera religiosa. Deseo en este sentido expresar mi disenso ante la solicitud de “Podemos” de retirar la misa de la programación de TVE.
Sí, es cierto, el Estado y sus medios de comunicación han de hacer gala de aconfesionalidad, pero ello no contradice el hecho de mantener una escasa hora semanal de misa, mientras otros credos tengan asegurada su ventana a los televidentes, como ahora es el caso. En este sentido también esperamos que el ente público no tarde en abrirse a otras tradiciones espirituales que aún no tienen  cabida en la parrilla.
Es preciso respetar la laicidad en la educación, en el ejército, en los actos oficiales… El Estado ha de mantenerse neutro ante una creciente pluralidad confesional, pero el Estado ha de servir también a los ciudadanos a través de sus medios de comunicación. La cesión en la tele pública de espacios a los diferentes credos en razón de su arraigo es un servicio nada desdeñable. Por lo demás ¿si la misa retransmitida reconforta a muchas personas de edad, por qué precipitar su apagón? Tantos programas deberían desaparecer de la programación antes que ese oficio religioso. Sobran primero las series en las que se dispara y sangra,  las tertulias en las que se falta y ofende, las corridas en las que se tortura y mata  gratuitamente…
Ha de prevalecer una cierta amabilidad intergeneracional. Hemos de honrar a nuestros mayores, hemos de preservar sus referentes culturales y espirituales aunque no coincidan plenamente con los nuestros. Hemos de ser considerados con lo que tiene importancia y relieve para las generaciones que nos precedieron. Barrer la misa es olvidarnos en alguna medida de ellas. Hemos de unir a los pueblos, a las clases, a las razas y tradiciones…, pero hemos de empezar más cerca y tratar de enlazar también a las generaciones.
Por más que puedan aburrir sus fórmulas repetidas hasta la saciedad, por más que nos sorprenda que la mujer no ocupe aún su debido lugar en la presidencia del altar…, la misa es momento sagrado. En realidad todo lo que adquiere vital importancia para el otro es algo sagrado. Somos privilegiados, pues participamos de un mundo rico y diverso en el que se reúnen muy diferentes momentos y territorios sagrados. La consigna de manual de la emergente formación política puede ser poco considerada con el universo vital de quienes nos dieron vida. La necesidad  de superar los antagonismos civiles, nos invita también a ser respetuosos con los mayores y su misa de las once ya en vivo, ya a través de la pantalla.
Nadie nos obliga a sentarnos el domingo por la mañana al televisor, pero pienso en nuestros ancianos, muchos de ellos enfermos o impedidos, que en ese programa encontrarán consuelo y confort del alma. Nunca arrasar, nunca llevarse lo que es significativo para un importante colectivo, más al contrario intentar hacer nuestro algo de su universo. Para muchos de nuestros padres un domingo sin misa no es un verdadero domingo. Honrar a nuestros mayores no significa que tengamos que arreglarnos corriendo y salir al toque de sus campanas, que debamos arrodillarnos ante sus mismos iconos, que debamos necesariamente  oír el sermón de sus sacerdotes…, pero sí intentar facilitar la expresión de su fe, su legado, sus tradiciones.
Ninguna  generación que nos  precede ha  debido de hacer  tamaño  esfuerzo para adecuarse a los nuevos tiempos como la de nuestros progenitores. Privarles de sus imprescindibles referentes, de sus anclajes es un flaco  reconocimiento a ellos y a cuanto nos dieron. No hay nada más revolucionario que el sincero agradecimiento y en ello debiera  también  reparar la  formación morada (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Los guardianes de la moral

Publicado: 13 febrero, 2017 en REFLEXIONES
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sor-lucia-caram-en-chester-in-loveLOS GUARDIANES DE LA MORAL
JUAN ZAPATERO BALLESTEROS, sacerdote, zapatero_j@yahoo.es
SANT FELIU DE LLOBREGAT (BARCELONA).

ECLESALIA, 13/02/17.- Vaya por delante dejar claro que no soy admirador de la monja mediática, sor Lucía Caram, ni tampoco estoy de acuerdo con muchas de sus apariciones tanto a nivel de calle como a través de los medios de comunicación social. De la misma manera he de decir que tampoco comulgo con muchas de sus ideas.

Dicho esto, quisiera salir al paso de la polvareda que levantaron sus declaraciones sobre la virginidad de María que realizó en el programa “Chester in love” de Risto Mejide a través de la cadena Cuatro de televisión. Me parece que no es necesario volver a repetir lo que dijo la monja sobre dicho tema porque pienso que es algo conocido por la gran mayoría de personas, pues estas cosas acostumbran a escamparse como la pólvora. En resumen, decía, más o menos, que no le afectaba para nada en cuanto a su fe se refiere el hecho que María y José hubieran vivido una vida de pareja y de matrimonio igual que la viven cualquiera de las parejas o matrimonios de nuestros días; por lo mismo, el sexo habría jugado un papel normal entre ellos, pues éste no solamente no es malo sino positivo y enriquecedor. Sí que me gustaría puntualizar, sin embargo, que el tema es lo suficientemente importante y serio como para que se abordara en un programa más próximo al show que al de una entrevista mínimamente seria.

Así las cosas, faltó tiempo para que salieran en tromba contra ella los “guardianes de la moral católica” encabezados por el obispo de Vic bajo cuya jurisdicción canónica se encuentra dicha monja.

Según los acusadores, parece ser que sor Lucía había tirado por tierra con sus palabras, en un plis plas, uno de los dogmas fundamentales de la Iglesia Católica, el hecho que María fue virgen. Cosa que parece ser que no fue así, al menos en su intención no estuvo, según intentó matizar poco tiempo después.

Por lo que a mí me toca, solamente he de decir que ¡qué mal si mi fe se fundamentara en los dogmas!; menos mal que no es así ni mucho menos; la verdad que no me quitan el sueño ni me aportan nada por lo que a mi fe se refiere. Ya va siendo hora de que maduremos un poco y que superemos ese tipo de escándalos que son fruto más bien de una cierta pusilanimidad bastante infantil y en muchos casos enfermiza. Y, ¿por qué no decirlo?, debidos también a la falta de formación que nunca se dio a través de la catequesis, entre otros. No obstante, reitero mis respetos a las personas que, por las razones que fuere, no son capaces o no se ven con fuerzas para dar un paso adelante tanto en este tema como en otros relativos a la fe y la religión; nadie tiene el derecho a exigirlas más.

Después de estos prolegómenos, quiero decir que sor Lucía Caram no iba desencaminada ni mucho menos, más bien todo lo contrario. Ella planteaba la virginidad de María a un nivel que va mucho más allá de lo que pudiera ser una cuestión física o biológica que, al fin y al cabo, aporta bien poco o nada a la hora de entender la grandeza y la importancia de María en relación con Jesús y con el proyecto maravilloso que llevó a cabo. Yo no soy quien para juzgar a nadie; pero me temo que puedan existir hoy día no sé cuántas, pero al menos algunas virginidades, físicas y biológicas por supuesto, bien poco o nada testimoniales ni comprometidas. Decía el teólogo K. Rahner que pudiera darse el caso que a una mujer la inseminaran artificialmente y después diera a luz el hijo gestado a través de una cesárea; dicha mujer hubiera parido y, en cambio, continuaría siendo virgen. ¿Es esto lo que nos preocupa? ¿Con un tipo de virginidad así nos quedamos tranquilos?

¡Venga, por favor!, no nos rasguemos las vestiduras por algo que no da lugar a ello. Preocupémonos por conocer más bien el mensaje tan revolucionario de esta mujer en contra de los “poderosos y de los ricos, y a favor de los pobres y desheredados”. Hay que ser muy vírgenes de mente y de corazón para decir, en unos tiempos como aquellos, algo tan claro y tan nítido. ¡De verdad: todo lo demás me sobra! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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tvMEDIOS DE COMUNICACIÓN LIGADOS
Carta a Ricardo Blázquez, presidente de la CEE
JUAN ZAPATERO BALLESTEROS, sacerdote, zapatero_j@yahoo.es
SANT FELIU DE LLOBREGAT (BARCELONA).

ECLESALIA, 30/05/16.- Apreciado obispo Ricardo Blázquez. Antes de continuar quisiera aclarar el trato que le doy al iniciar la presente carta. Como puede ver omito, en primer lugar, el título de “monseñor” porque siempre he creído que semejante título está totalmente en contra de la sencillez con la que Jesús se movía entre la gente y en contra también de lo que recomendó a los suyos: “No os hagáis decir…”. En segundo lugar, me dirijo a usted dejando claro lo que es, que no es otra cosa que un obispo de la Iglesia. Todo lo demás, entre ello, lo de “arzobispo” o “cardenal” no tiene cabida en una Iglesia llamada a ser cada día más comunidad de iguales, más servidora y menos jerárquica.

Pues bien, hechas estas aclaraciones, quiero decirle que me dirijo a usted como Presidente que es de la Conferencia Episcopal Española. Lo hago para poner sobre la mesa un tema que viene preocupándome desde hace tiempo y que en conciencia pienso que no debo callarme por más tiempo. Dicho tema no es otro que el de los Medios de Comunicación Social que dependen o están muy ligados con la entidad que usted preside; me refiero a la cadena radiofónica COPE y muy especialmente al canal 13 TELEVISIÓN.

Antes de dar el paso a escribir esta carta, he repasado con cierta detención el Decreto “Inter Mirifica” (sobre la Iglesia y los Medios de Comunicación Social) del Concilio Vaticano II, publicado el mes de diciembre de 1963. Quiero recordarle algunas de las muchas cosas que allí se dicen y de las cuales ninguna tiene el más mínimo desperdicio.

Ya en la Introducción dice textualmente “La Iglesia siente una maternal angustia a causa de los daños que de su mal uso (se refiere a los Medios de Comunicación, ¡claro está!) se han derivado con demasiada frecuencia para la sociedad humana”. En el número 11 puntualiza diciendo que “Corresponde a periodistas, escritores, etc., que, informando e incitando, pueden conducir recta o erradamente al género humano”. Y para no extenderme, solamente mencionar dos aspectos muy concretos que aparecen en el número 14 “Foméntese ante todo la prensa honesta. De la misma manera, préstese a sí mismo una ayuda eficaz a las emisiones radiofónicas y televisivas honestas”.

Obispo Blázquez, podría continuar escribiendo mucho más en la misma línea de lo que acabo de transcribir; pero creo que con lo dicho ya es suficiente. Para no generalizar, me voy a centrar en el canal 13 TELEVISIÓN que, además, dicho sea de paso, es el que más transgrede de forma muy grosera los límites más elementales de la honradez y de la honestidad. Un canal, por otra parte, que, según los sondeos, es muy visto en según qué zonas del estado español, provocando con ello el desprecio y, lo que es peor aún, el odio hacia otros lugares del mismo estado. Y todo ello debido a que los profesionales (por llamarlos de alguna manera) que allí trabajan no hacen otra cosa sino difamar y crear un clima de intoxicación que en muchos momentos llega a límites tales que se hace totalmente irrespirable.

Obispo Blázquez: debo decirle que muchas cosas que allí se dicen y comentan son auténticas mentiras y burdas patrañas, que no tienen el más mínimo fundamento en la realidad. Yo me imagino que los profesionales que trabajan en dicho canal se esfuerzan cuanto pueden por hacer realidad aquello que a veces se dice a nivel de la calle “difama, que algo queda”. Por ello, yo no puedo dejar de preguntarme cómo es posible que un Medio de Comunicación ligado a la Iglesia no solamente no trate de moverse, como mínimo, entre los parámetros de la ética humana, honesta y honrada, sino que con toda desfachatez transgreda uno de los Mandamientos de la Ley de Dios “No dirás falsos testimonios ni mentiras”. Y, lo que aún es más grave, nada de ello es impedimento para que a continuación de uno de cualquiera de estos programas donde se ha faltado a la caridad y a la justicia más elementales, se retransmita un acto religioso, como puede ser, por ejemplo, la celebración de una Misa.

Estoy convencido que, puesto que la carta proviene de una persona que vive en Cataluña, usted estará pensando que todo lo que le acabo de decir tiene relación con la realidad catalana del momento. No es así, obispo Blázquez, ¡créaselo! Claro que muchas cosas sí que tienen que ver, ¡solo faltaba!, pero no en su totalidad, ni mucho menos. Decirle sencillamente que mi pretensión no es otra que denunciar una forma de actuar que no tiene como objetivo la concordia, sino todo lo contrario, el enfrentamiento y el odio a través de una manera de hacer que está en total contradicción con lo que Jesús, según el evangelista Mateo, recomendó a los suyos “Decid sí, cuando es sí y no, cuando es no; todo lo demás, procede del maligno” (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

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libro-victimas-iglesia-ppc“VÍCTIMAS DE LA IGLESIA: RELATO DE UN CAMINO DE SANACIÓN”
Profeta de la paz y la justicia
JUAN YZUEL*, juan@ciberiglesia.net
ZARAGOZA.

ECLESALIA, 03/06/16.- Estados Unidos fue el primer país donde, hace tres décadas, comenzaron las denuncias por abusos sexuales cometidos por algunos clérigos católicos. La película  Spotlight, ganadora recientemente de 2óscar, entre ellos el de mejor película, ensalza el trabajo de varios periodistas por revelar varios delitos de pedofilia que, entre otras cosas, motivaron la caída del entonces arzobispo de Boston, el Cardenal Bernard Law, por encubrimiento.

¿Qué sabemos de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes en la Iglesia Católica española? Apenas nada, solo lo que algunos medios de comunicación airean de vez en cuando, no sin cierto sesgo sensacionalista en muchos casos. De allí que la reciente publicación del libro Víctimas de la Iglesia: relato de un camino de sanación, sea una buena noticia.

El núcleo del libro es el testimonio anónimo, en primera persona, de una mujer que en su juventud sufrió los abusos de un sacerdote que tenía sobre ella una gran influencia: su director espiritual. Este relato viene precedido de la reflexión de José Luis Segovia Bernabé, sacerdote que acompañó a la víctima en su proceso de sanación espiritual, y va seguido de las consideraciones de Javier Barbero Gutiérrez, psicólogo clínico que la ayudó a recuperar su vida.

Quien busque un relato minucioso de los abusos, que se olvide de este libro. El testimonio es parco en dar detalles morbosos y pródigo en enumerar las consecuencias que estos abusos tuvieron en la vida de la víctima y las dolorosas etapas por las que tuvo que pasar hasta recibir el regalo de su encuentro con José Luis Segovia y Javier Barbero.

El punto fuerte del libro es el proceso de sanación de la víctima, tanto desde su dimensión psicológica como espiritual. Las conclusiones que se sacan de su lectura pueden extrapolarse a muchos casos de abusos similares, ocurridos tanto en el seno de la Iglesia como en otros ámbitos (educativos, deportivos, militares, familiares…). Javier Barbero señala que, para empezar, hay tener tener en cuenta que esta situación es, ante todo, un abuso de poder por parte del maltratador, que es una figura de autoridad moral ante la víctima. El conflicto emocional que esto genera lleva a quien sufre este maltrato a vivir una doble vida: la de una estudiante y profesional, por un lado, y la de una víctima. La relación con su propio cuerpo queda muy dañada, incluyendo procesos psicosomáticos y problemas con la comida. El silencio institucional también le afecta gravemente al no sentirse escuchada o al ver que su testimonio es banalizado. El vínculo con el maltratador exige una total revisión, pues suele ser inadecuado o patológico. Es preciso dejar claro a la víctima que ella no es responsable de lo que ha ocurrido; su responsabilidad está, más bien, en tratarse bien a sí misma y vivir sin ambivalencias. Para ello es preciso entender la dinámica del abuso, el mecanismo de la rueda del maltrato que ha permitido que esto ocurriera y le ocurriera a ella precisamente. Finalmente, necesitará estrategias, claves de manejo para salir del círculo vicioso, entrar en una dinámica de perdón, romper el silencio, reabrirse a nuevos vínculos positivos y comenzar una nueva relación consigo misma.

Si algo resplandece con especial luz en esta historia es el amor al Señor y a la Iglesia que, a pesar de todo, vive su protagonista, una fe que le ayudó mucho en este camino de liberación. De este amor surge la valentía para dar testimonio sin rencor ni deseo de venganza pero sí con deseo de verdad, solo para ayudar a otros a confiar en la posibilidad de salir de este infierno de remordimiento y autoinculpación y reclamar una vida propia. Echamos en falta, no obstante, algún dato más sobre qué hicieron los superiores de este sacerdote tras conocer la denuncia de esta conducta. ¿Hubo algún proceso de conversión por su parte? ¿Fue capaz de llegar a pedir perdón?

*alcierzo.com

mapa-de-las-migracionesMIGRACIONES, HUMANISMO Y CIVILIZACIÓN
Alocución reproducida en La Civiltà Cattolica, traducida por Juan V. Fernández de la Gala*
ADOLFO NICOLÁS, S.J.
ROMA (ITALIA).

ECLESALIA, 17/02/16.- El 14 de enero de 2016, la iglesia del Gesù en Roma acogió, en un conmovedor clima de oración y de escucha, los testimonios vitales de numerosos refugiados. Se vivió así, desde la solidaridad y la cercanía, la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado. Reproducimos aquí la intervención improvisada del P. Adolfo Nicolás, Superior general de la Compañía de Jesús, durante su encuentro con los inmigrantes, refugiados y voluntarios del Centro Astalli, institución del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS).

Sin duda, tendríamos que estar agradecidos a los migrantes que llegan a Italia y a Europa por un motivo: nos ayudan a descubrir el mundo. He vivido en Japón durante más de treinta años y he trabajado cuatro años en un centro para inmigrantes. La mayoría de ellos no disponía de papeles en regla, así que puedo hablar por experiencia propia. Y, precisamente desde la luz de lo que he vivido, lo confirmo: las migraciones son una verdadera fuente de beneficios para el país. Lo han sido siempre, por encima de las dificultades y las incomprensiones.

La comunicación entre las diversas civilizaciones se alcanza, de hecho, a través de los refugiados y de los migrantes; así es como se ha formado el mundo que conocemos. No ha sido solo el hecho de sumar una cultura a otra: se ha producido una verdadera transformación. Eso es lo que nos enseña la Historia. También las religiones: el cristianismo, el islam y el judaísmo se han difundido por el mundo gracias a los migrantes que abandonaron su país y se desplazaron de un sitio a otro.

Por eso les debemos estar agradecidos, porque nos han “dado” el mundo. Sin ellos estaríamos encerrados dentro de nuestra propia cultura, conviviendo con nuestros prejuicios y con nuestras limitaciones. Un país siempre corre el riesgo de encerrarse en horizontes muy estrechos, muy pequeños. Pero gracias a ellos, nuestro corazón puede abrirse y también nuestro propio país puede abrirse a dinámicas nuevas.

Conocer y ser conscientes de los problemas comunes y cotidianos, caer en la cuenta de nuestra interdependencia, nos une en la tarea de llegar a ser hombres y mujeres. Son los migrantes los que han levantado un país como Estados Unidos en el que se ha desarrollado la democracia. Esto no es fruto del azar, se debe a ese melting pot que se ha producido, un crisol de culturas y de personas que ha dado origen a un país así. Hay otros muchos casos en el mundo: Argentina, por ejemplo, y muchos otros.

Así pues, los migrantes podrían ayudarnos a abrir el corazón, a ser más grandes que nosotros mismos. Y eso es un don extraordinario. Por tanto, no son solo huéspedes, son gente que puede alentar la vida civil, ofrecer una aportación notable a la cultura y a sus profundos cambios. Precisamente gracias a ellos continúa enraizándose el humanismo. Tendríamos que ser conscientes de eso.

Un obispo japonés, comentado el versículo del Evangelio “yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6), decía que la enseñanza de Jesús se puede aplicar también a otras religiones. Yo mismo, como Superior general de los jesuitas, tengo que viajar con frecuencia por el mundo y constato que este obispo tenía razón. Asia en particular muy bien podría considerarse como “el camino”. En Asia el empeño constante es buscar el camino, el “cómo”: cómo hacer yoga, cómo concentrarse, cómo meditar. El yoga, el zen, las religiones, el judo ─que suele traducirse como “el camino del débil”, porque se sirve de la fuerza del otro─ son todos considerados como caminos. Sin entrar en comparaciones, habría que considerar que Europa y los Estados Unidos andan preocupados especialmente por “la verdad”; mientras que América Latina y África están preocupados por “la vida”; los valores relacionados con la vida son muy importantes. Por ello tenemos necesidad de todos, porque todos tienen una sabiduría y una contribución que hacer a la humanidad.

Ha llegado el momento en que debemos pensar en la humanidad como un todo y no como un conjunto de diversos países, separados unos de otros por sus tradiciones, sus culturas y sus prejuicios. Tendríamos que pensar en una humanidad que necesita a Dios, que necesita un modo de profundidad que solo puede venir de la unión de todos. Así que tendríamos que estar agradecidos por esta contribución de los migrantes y refugiados a esa humanidad integral. Ellos nos hacen caer en la cuenta de que la humanidad no está formada solo por una parte, sino que se forma con la contribución de todos.

Además, ellos son, al propio tiempo, la parte más débil y más fuerte de la humanidad. La más débil porque han experimentado el miedo, la violencia, la soledad y los prejuicios de los otros; todo esto forma parte de su experiencia, bien lo sabemos. Pero nos muestran también la parte más fuerte de la humanidad: nos hacen comprender cómo superar el miedo, con el coraje de afrontar los riesgos que no todos estaríamos dispuestos a afrontar. En sus esperanzas de futuro, han aprendido a no dejarse paralizar por las dificultades. Han sabido superar la soledad mediante la solidaridad, ayudando a los otros y han demostrado así que la humanidad es débil, pero puede ser fuerte. Nos han enseñado incluso que hay valores y realidades más profundas que las que habíamos perdido. Esto es habitual cuando se viven situaciones extremas.

Me acuerdo a este respecto de la experiencia de un hermano mío que vive en Estados Unidos. Mientras ardía una casa vecina, temió que el fuego llegase a su propia vivienda. Y me confesó que, mientras era presa del miedo, aprendió a distinguir lo que era importante de lo que no lo era. No corrió a poner a salvo el dinero, sino que agarró un fajo de fotografías que representaban sus raíces y su vida. En ese momento entendió que lo más importante es lo que guardaba dentro de sí mismo y no lo de fuera, ni siquera la propia casa. Todo eso lo experimentan también los refugiados: han visto el peligro de cara y lo han afrontado. Pensemos al menos por un momento: si no tuviésemos ya una casa, una familia, una lengua… si tuviésemos solo la vida y ésta incluso amenazada, ¿qué haríamos? ¿qué pensaríamos? ¿qué o a quiénes amaríamos?

Celebramos este año el Año de la Misericordia, un concepto central en muchas religiones. En el cristianismo, en el islam, en el judaísmo y en todas las grandes religiones, la misericordia es un concepto muy importante. Sin ella no se puede vivir y los migrantes y refugiados nos muestran precisamente uno de sus rostros. Cuando alguien lo tiene todo, puede ser misericordioso sin miedo, pero cuando una persona no tiene nada y, aún así, se muestra misericordioso con otra, está dando mucho más y el rostro de la misericordia se vuelve en este caso todavía más real.

De este modo, podríamos aprender de los migrantes y refugiados a ser misericordiosos con los otros. Aprendamos de ellos a ser humanos a pesar de todo. Aprendamos de ellos a tener como horizonte el mundo y no nuestra pequeña y estrecha cultura. Aprendamos de ellos a ser personas del mundo (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

*“Migrazioni, umanesimo e civiltà”, alocución reproducida en La Civiltà Cattolica, nº 3976, 27/02/2016. pp. 313-315. Traducción: Juan V. Fernández de la Gala, delagala@telefonica.net

Búsqueda creativa

Publicado: 12 noviembre, 2014 en BIBLIA
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me gusta33 Tiempo ordinario(A) Mateo 25, 14-30
BÚSQUEDA CREATIVA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 12/11/14.- A pesar de su aparente inocencia, la parábola de los talentos encierra una carga explosiva. Sorprendentemente, el “tercer siervo” es condenado sin haber cometido ninguna acción mala. Su único error consiste en “no hacer nada”: no arriesga su talento, no lo hace fructificar, lo conserva intacto en un lugar seguro.

El mensaje de Jesús es claro. No al conservadurismo, sí a la creatividad. No a una vida estéril, sí a la respuesta activa a Dios. No a la obsesión por la seguridad, sí al esfuerzo arriesgado por transformar el mundo. No a la fe enterrada bajo el conformismo, sí al trabajo comprometido en abrir caminos al reino de Dios.

El gran pecado de los seguidores de Jesús puede ser siempre el no arriesgarnos a seguirlo de manera creativa. Es significativo observar el lenguaje que se ha empleado entre los cristianos a lo largo de los años para ver en qué hemos centrado con frecuencia la atención: conservar el depósito de la fe; conservar la tradición; conservar las buenas costumbres; conservar; la gracia; conservar la vocación…

Esta tentación de conservadurismo es más fuerte en tiempos de crisis religiosa. Es fácil entonces invocar la necesidad de controlar la ortodoxia, reforzar la disciplina y la normativa; asegurar la pertenencia a la Iglesia… Todo puede ser explicable, pero ¿no es con frecuencia una manera de desvirtuar el evangelio y congelar la creatividad del Espíritu?

Para los dirigentes religiosos y los responsables de las comunidades cristianas puede ser más cómodo “repetir” de manera monótona los caminos heredados del pasado, ignorando los interrogantes, las contradicciones y los planteamientos del hombre moderno, pero ¿de qué sirve todo ello si no somos capaces de transmitir luz y esperanza a los problemas y sufrimientos que sacuden a los hombres y mujeres de nuestros días?

Las actitudes que hemos de cuidar hoy en el interior de la Iglesia no se llaman “prudencia”, “fidelidad al pasado”, “resignación”… Llevan más bien otro nombre: “búsqueda creativa”, “audacia”, “capacidad de riesgo”, “escucha al Espíritu” que todo lo hace nuevo.

Lo más grave puede ser que, lo mismo que le sucedió al tercer siervo de la parábola, también nosotros creamos que estamos respondiendo fielmente a Dios con nuestra actitud conservadora, cuando estamos defraudando sus expectativas. El principal quehacer de la Iglesia hoy no puede ser conservar el pasado, sino aprender a comunicar la Buena Noticia de Jesús en una sociedad sacudida por cambios socioculturales sin precedentes. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

BUSCA CRIATIVA

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Apesar da sua aparente inocência, a parábola dos talentos encerra uma carga explosiva. Surpreendentemente, o “terceiro servo” é condenado sem ter cometido nenhuma ação má. O seu único erro consiste em “não fazer nada”: não arrisca o seu talento, não o faz frutificar, conserva-o intacto num local seguro.

A mensagem de Jesus é clara. Não ao conservadorismo, sim à criatividade. Não a uma vida estéril, sim à resposta ativa a Deus. Não à obsessão pela segurança, sim ao esforço arriscado por transformar o mundo. Não à fé enterrada debaixo do conformismo, sim ao trabalho comprometido em abrir caminhos para o reino de Deus.

O grande pecado dos seguidores de Jesus pode ser sempre o de não nos arriscarmos a segui-lo de forma criativa. É significativo observar a linguagem que se utilizou entre os cristãos ao longo dos anos para ver em que temos centrado com frequência a atenção: conservar o depósito da fé; conservar a tradição; conservar os bons hábitos; conservar a graça; conservar a vocação…

Esta tentação de conservadorismo é mais forte em tempos de crise religiosa. É fácil então invocar a necessidade de controlar a ortodoxia, reforçar a disciplina e a norma; assegurar a pertença à Igreja… Tudo pode ser explicável, mas não é com frequência uma forma de desvirtuar o evangelho e congelar a criatividade do Espírito?

Para os dirigentes religiosos e os responsáveis das comunidades cristãs pode ser mais cómodo “repetir” de forma monótona os caminhos herdados do passado, ignorando as interrogações, as contradições e as abordagens do homem moderno, mas de que serve tudo isto se não somos capazes de transmitir luz e esperança aos problemas e sofrimentos que sacodem os homens e mulheres dos nossos dias?

As atitudes que temos de cuidar hoje no interior da Igreja não se chamam “prudência”, “fidelidade ao passado”, “resignação”… Levam antes outro nome: “busca criativa”, “audácia”, “capacidade de risco”, “escuta ao Espírito” que tudo faz novo.

O mais grave pode ser que, o mesmo que sucedeu ao terceiro servo da parábola, também nós acreditemos que estamos a responder fielmente a Deus com a nossa atitude conservadora, quando estamos defraudando as Suas expectativas. O principal a fazer da Igreja hoje não pode ser conservar o passado, mas aprender a comunicar a Boa Nova de Jesus numa sociedade sacudida por mudanças socioculturais sem precedentes.

 

RICERCA CREATIVA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Nonostante la sua apparente ingenuità, la parabola dei talenti racchiude una carica esplosiva. Sorprendentemente, il “terzo servo” è condannato senza aver commesso nessuna azione cattiva. Il suo unico errore consiste nel “non fare nulla”, non mettere a rischio il suo talento, non farlo fruttificare; lo conserva intatto in un luogo sicuro.

Il messaggio di Gesù è chiaro. No al conservatorismo, sì alla creatività. No a una vita sterile, sì alla risposta attiva a Dio. No all’ossessione della sicurezza, sì allo sforzo arrischiato per trasformare il mondo. No alla fede seppellita sotto il conservatorismo, sì al lavoro impegnato nell’aprire vie al Regno di Dio.

Il grande peccato dei seguaci di Gesù può essere sempre non arrischiarci a seguirlo in maniera creativa. È significativo osservare il linguaggio impiegato tra i cristiani lungo gli anni per vedere in che cosa abbiamo concentrato con frequenza l’attenzione: conservare il deposito della fede, conservare la tradizione, conservare i buoni costumi, conservare la grazia, conservare la vocazione…

Questa tentazione di conservatorismo è molto forte in tempi di crisi religiosa. È facile allora invocare la necessità di controllare l’ortodossia, rafforzare la disciplina e la normativa, assicurare l’appartenenza alla Chiesa… Tutto può essere spiegabile, ma non è spesso una maniera di svigorire l’Evangelo e congelare la creatività dello Spirito?

Per i capi religiosi e i responsabili delle comunità cristiane può essere più comodo “ripetere” in maniera monotona le strade ereditate dal passato, ignorando gli interrogativi, le contradizioni e le proposte dell’uomo moderno, ma a che serve tutto questo se non siamo capaci di trasmettere luce e speranza ai problemi e alle sofferenze che scuotono gli uomini e le donne dei nostri giorni?

Gli atteggiamenti che dobbiamo curare oggi all’interno della Chiesa non si chiamano “prudenza”, “fedeltà al passato”, “rassegnazione”…Hanno piuttosto un altro nome: “ricerca creativa”, “audacia”, “capacità di rischio”, “ascolto dello Spirito” che fa tutto nuovo.

La cosa più grave può essere quella che accade al terzo servo della parabola: anche noi crediamo di stare rispondendo fedelmente a Dio con il nostro atteggiamento conservatore, mentre stiamo deludendo le sue aspettative. L’occupazione principale della Chiesa oggi non può essere conservare il passato, ma imparare a comunicare la Buona Notizia di Gesù in una società scossa da cambiamenti socioculturali senza precedenti.

 

CREATIVE SEARCHING

José Antonio Pagola.

In spite of its apparent innocence, the parable of the talents holds an explosive power. Surprisingly, the ‘third servant’ is condemned without having done anything bad. His only mistake consists in ‘not doing anything’: he doesn’t take risks with his talent, he doesn’t get it to bear fruit, he preserves it intact in its safe place.

Jesus’ message is clear. No to conservatism, yes to creativity. No to a sterile life, yes to the active response to God. No to the obsession for security, yes to the effort that dares to transform the world. No to a faith buried under conformism, yes to work committed to opening up paths to God’s Reign.

The great sin of Jesus’ followers would always be not daring to follow him in a creative way. It’s significant to observe the language that has been used among Christians over the years, in order to see on what we have often focused our attention: preserving the deposit of faith, preserving our tradition, preserving our good habits, preserving grace, preserving our vocation…

This temptation of conservatism is stronger in times of religious crisis. It’s easy in such times to invoke the need to control orthodoxy, to strengthen discipline and norms, to keep people in the Church… All this can be justified, but isn’t it all too frequently a way of weakening the Gospel and freezing the creativity of the Spirit?

For religious leaders and those responsible for Christian communities, it could be safer to monotonously ‘repeat’ the inherited ways of the past, ignoring today’s questions, contradictions, and thinking; but where does all this get us if we aren’t capable of transmitting light and hope to the problems and sufferings that shake the lives of men and women of today?

The attitudes we need to cultivate today within the Church aren’t called ‘prudence’, ‘faithfulness to the past’, ‘resignation’… They go rather by other names: ‘creative searching’, ‘boldness’, ‘risk-taking’, ‘listening to the Spirit’, things that make everything new.

What’s most serious could be what happened to the parable’s third servant: we too believe that we are faithfully responding to God with our preserving attitude, when we are actually betraying God’s expectations. The main task of the Church today can’t be to conserve the past, but to learn to communicate the Good News of Jesus in a society shaken by unprecedented socio-cultural changes.

 

BILATZE SORTZAILEA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Oso xaloa ematen duen arren, karga eztandagarria du talentuen parabolak. Harrigarriro, «hirugarren morroia» inolako egintza txarrik egin gabe gaitzetsi du nagusiak. Bere oker bakarra morroiak «ezer ez egitea» izan du: ez du arriskatu bere talentua, ez dio fruiturik kendu, leku seguru batean gorde du bere hartan.

Argia da Jesusen mezua. Ez kontserbatismoari, bai sormenari. Ez bizitza agor bati, bai Jainkoari emandako erantzun eginkor bati. Ez segurtasun-obsesioari, bai mundua aldarazteko ahalegin arriskutsuari. Ez konformismoan hesitutako fedeari, bai lan konprometituari, Jainkoaren erreinuari bideak urratzeko.

Jesusen jarraitzaileen bekatu handia izan liteke hari era sortzailean jarraitzeko arriskurik ez hartzea. Esanguratsua da urtetan eta urtetan kristauen artean erabili izan den hizkuntza, ikusteko, zertan ardaztu izan dugun geure arreta: fedearen gordailua gorde; tradizioa gorde; ohitura onak gorde; grazia gordeko; bokazioa gorde…

Kontserbatismoaren tentazio hau indartsuagoa izan ohi da krisi erlijiosoaren boladetan. Erraz gertatzen da orduan ortodoxia kontrolatu beharra, diziplina eta araudia sendotu beharra; Elizako izatea segurtatu beharra… Dena izan daiteke ulergarri, baina ez al da izaten askotan ebanjelioa desitxuratzeko eta Espirituaren sormena izozteko era bat?

Gidari erlijioentzat eta kristau-elkarteentzat gauza errazagoa izan liteke iraganetik jasotako bideak «errepikatzea» era aspergarri batean, kasurik egin gabe gizaki modernoaren galderei, kontraesanei eta planteamenduei; baina zertako izango genuke on geure lan hori guztia, gai ez bada argia eta esperantza emateko, gaur eguneko gizon-emakumeek bizi dituzten problemei eta sufrimenei?

Gaur egun Eliza barruan zaindu behar dugun jarrerari ez dagozkio izen hauek, ez «zuhurtzia», ez «iraganarekiko leialtasuna», ez «amore ematea»… Ostera, beste izen batzuk dagozkio: «bilatzeko sortzailea», «ausardia», «arriskatzeko gaitasuna», dena berri egin dezakeen «Espirituari entzutea».

Beste hau izan liteke, ordea, gauzarik larriena: parabolako morroiari gertatu zaion bezala, guk ere uste izatea, Jainkoari leial erantzuten ari garela geure kontserbatismo-jarreraz, egiaz egiten ari garena hark espero duenari huts egitea delarik. Gaur egun, Elizan egin beharreko zereginik garrantzizkoena, ez da iragana gordetzea, baizik Jesusen Berri Ona komunikatzen jakitea, inoiz ez bezalako kanbio sozio-kulturalak bizitzen ari de gizartean.

 

RECERCA CREATIVA

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Malgrat la seva aparent innocència, la paràbola dels talents conté una càrrega explosiva. Sorprenentment, el “tercer servent” és condemnat sense haver comès cap acció dolenta. El seu únic error consisteix a “no fer res”: no arrisca el seu talent, no el fa fructificar, el conserva intacte en un lloc segur.

El missatge de Jesús és clar. No al conservadorisme, sí a la creativitat. No a una vida estèril, sí a la resposta activa a Déu. No a l’obsessió per la seguretat, sí a l’esforç arriscat per transformar el món. No a la fe enterrada sota el conformisme, sí al treball compromès a obrir camins al regne de Déu.

El gran pecat dels seguidors de Jesús pot ser sempre el no arriscar-nos a seguir-lo de manera creativa. És significatiu observar el llenguatge que s’ha emprat entre els cristians al llarg dels anys per veure en què hem centrat sovint l’atenció: conservar el dipòsit de la fe; conservar la tradició; conservar els bons costums; conservar; la gràcia; conservar la vocació…

Aquesta temptació de conservadorisme és més fort en temps de crisi religiosa. És fàcil llavors invocar la necessitat de controlar l’ortodòxia, reforçar la disciplina i la normativa; assegurar la pertinença a l’Església… Tot pot ser explicable, però no és sovint una manera de desvirtuar l’evangeli i congelar la creativitat de l’Esperit?

Per als dirigents religiosos i els responsables de les comunitats cristianes pot ser més còmode “repetir” de manera monòtona els camins heretats del passat, ignorant els interrogants, les contradiccions i els plantejaments de l’home modern, però ¿de què serveix tot això si no som capaços de transmetre llum i esperança als problemes i patiments que sacsegen els homes i dones dels nostres dies?

Les actituds que hem de cuidar avui a l’interior de l’Església no es diuen “prudència”, “fidelitat al passat”, “resignació”… Porten més aviat un altre nom: “recerca creativa”, “audàcia”, “capacitat de risc “, “escolta a l’Esperit” que tot ho fa nou.

El més greu pot ser que, el mateix que li va passar al tercer servent de la paràbola, també nosaltres creiem que estem responent fidelment a Déu amb la nostra actitud conservadora, quan estem defraudant les seves expectatives. La principal ocupació de l’Església avui no pot ser conservar el passat, sinó aprendre a comunicar la Bona Notícia de Jesús en una societat sacsejada per canvis socioculturals sense precedents.

 

 

Invitación

Publicado: 8 octubre, 2014 en BIBLIA
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florece28 Tiempo ordinario Mateo 22, 1-14
INVITACIÓN
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 04/06/08.- Jesús conocía muy bien cómo disfrutaban los campesinos de Galilea en las bodas que se celebraban en las aldeas. Sin duda, él mismo tomó parte en más de una. ¿Qué experiencia podía haber más gozosa para aquellas gentes que ser invitados a una boda y poder sentarse con los vecinos a compartir juntos un banquete de bodas?

Este recuerdo vivido desde niño le ayudó en algún momento a comunicar su experiencia de Dios de una manera nueva y sorprendente. Según Jesús, Dios está preparando un banquete final para todos sus hijos pues a todos los quiere ver sentados, junto a él, disfrutando para siempre de una vida plenamente dichosa.

Podemos decir que Jesús entendió su vida entera como una gran invitación a una fiesta final en nombre de Dios. Por eso, Jesús no impone nada a la fuerza, no presiona a nadie. Anuncia la Buena Noticia de Dios, despierta la confianza en el Padre, enciende en los corazones la esperanza. A todos les ha de llegar su invitación.

¿Qué ha sido de esta invitación de Dios? ¿Quién la anuncia? ¿Quién la escucha? ¿Dónde se habla en la Iglesia de esta fiesta final? Satisfechos con nuestro bienestar, sordos a lo que no sea nuestros intereses inmediatos, nos parece que ya no necesitamos de Dios ¿Nos acostumbraremos poco a poco a vivir sin necesidad de alimentar una esperanza última?

Jesús era realista. Sabía que la invitación de Dios puede ser rechazada. En la parábola de “los invitados a la boda” se habla de diversas reacciones de los invitados. Unos rechazan la invitación de manera consciente y rotunda: “no quisieron ir. Otros responden con absoluta indiferencia: “no hicieron caso”. Les importan más sus tierras y negocios.

Pero, según la parábola, Dios no se desalienta. Por encima de todo, habrá una fiesta final. El deseo de Dios es que la sala del banquete se llene de invitados. Por eso, hay que ir a “los cruces de los caminos”, por donde caminan tantas gentes errantes, que viven sin esperanza y sin futuro. La Iglesia ha de seguir anunciando con fe y alegría la invitación de Dios proclamada en el Evangelio de Jesús.

El papa Francisco está preocupado por una predicación que se obsesiona “por la transmisión desarticulada de una multitud de doctrinas que se intenta imponer a fuerza de insistencia”. El mayor peligro está según él en que ya “no será propiamente el Evangelio lo que se anuncie, sino algunos acentos doctrinales o morales que proceden de determinadas opciones ideológicas. El mensaje correrá el riesgo de perder su frescura y dejará de tener olor a Evangelio”.

 

CONVITE

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Jesus conhecia muito bem como desfrutavam os camponeses da Galileia nos casamentos que se celebravam nas aldeias. Sem dúvida, Ele mesmo participou em mais de uma. Que experiência podia haver mais agradável para aquelas pessoas do que ser convidadas para um casamento e poder sentar-se com os vizinhos a partilhar juntos um banquete de casamento?

Esta recordação desde pequeno ajudou-O em alguns momentos a comunicar a Sua experiência de Deus de uma forma nova e surpreendente. Segundo Jesus, Deus está a preparar um banquete final para todos os Seus filhos pois a todos os quer ver sentados, junto Dele, disfrutando para sempre de uma vida plenamente ditosa.

Podemos dizer que Jesus entendeu toda a Sua vida como um grande convite a uma festa final em nome de Deus. Por isso, Jesus não impõe nada à força, não pressiona ninguém. Anuncia a Boa Nova de Deus, desperta a confiança no Pai, acende nos corações a esperança. A todos lhes há-de chegar o Seu convite.

O que foi este convite de Deus? Quem a anuncia? Quem a escuta? Onde se fala na Igreja desta festa final? Satisfeitos com o nosso bem-estar, surdos ao que não seja os nossos interesses imediatos, parece-nos que já não necessitamos de Deus. Acostumamo-nos pouco a pouco a viver sem necessidade de alimentar uma esperança última?

Jesus era realista. Sabia que o convite de Deus pode ser recusado. Na parábola “dos convidados do casamento” fala-se de diversas reações dos convidados. Uns recusam o convite de forma consciente e rotunda: “não quisieram ir. Outros respondem com absoluta indiferença: “não fizeram caso”. Importa-lhes mais as suas terras e negócios.

Mas, segundo a parábola, Deus não se desalenta. Por cima de tudo, haverá uma festa final. O desejo de Deus é que a sala do banquete se encha de convidados. Por isso, há que ir aos “cruzamentos dos caminhos”, por onde caminham tantas pessoas errantes, que vivem sem esperança e sem futuro. A Igreja seguirá anunciando com fé e alegria o convite de Deus proclamado no Evangelho de Jesus.

O papa Francisco está preocupado por una prédica obsessiva “pela transmissão desarticulada de uma multidão de doutrinas que se tenta impor à força de insistência”. O maior perigo está segundo ele em que já “não será propriamente o Evangelho o que se anuncie, mas alguns acentos doutrinais ou morais que procedem de determinadas opções ideológicas. A mensagem correrá o risco de perder a sua frescura e deixará de ter odor a Evangelho”.

 

INVITO

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Gesù sapeva molto bene come facevano festa i contadini di Galilea alle nozze che si celebravano nei villaggi: senza dubbio, lui stesso vi prese parte più di una volta. Quale esperienza per quella gente poteva essere più gioiosa che essere invitati a un matrimonio e poter sedersi con i vicini a condividere insieme un banchetto di nozze?

Questo ricordo vissuto fin da bambino lo aiutò qualche volta a comunicare la sua esperienza di Dio in una maniera nuova e sorprendente. Secondo Gesù, Dio sta preparando un banchetto finale per tutti i suoi figli perché li vuole vedere tutti seduti insieme a lui, godendo per sempre di una vita pienamente felice.

Possiamo dire che Gesù intese la sua intera vita come un grande invito a una festa finale in nome di Dio. Per questo Gesù non impone nulla per forza, non fa pressione a nessuno. Annuncia la Buona Notizia di Dio, risveglia la fiducia nel Padre, accende nei cuori la speranza. A tutti deve arrivare il suo invito.

Che cosa ne è stato di questo invito di Dio? Chi lo annuncia? Chi lo ascolta? Dove si parla nella Chiesa di questa festa finale? Soddisfatti del nostro benessere, sordi a quello che non riguardi i nostri interessi immediati, ci sembra che non abbiamo più bisogno di Dio. Ci abituiamo a poco a poco a vivere senza la necessità di alimentare una speranza ultima?

Gesù era realista. Sapeva che l’invito di Dio può essere rifiutato. Nella parabola degli “invitati alle nozze” si parla di diverse reazioni degli invitati. Alcuni rifiutano l’invito in maniera cosciente e chiara: non vollero andare. Altri rispondono con assoluta indifferenza: non se ne curarono. Sono più  interessati delle loro terre e dei loro affari.

Ma, secondo la parabola, Dio non si scoraggia. Accada quel che accada, ci sarà una festa finale. Il desiderio di Dio è che la sala del banchetto si riempia di invitati. Per questo bisogna andare ai crocicchi delle strade, dove si trovano tante persone senza meta, che vivono senza speranza e senza futuro. La Chiesa deve continuare ad annunciare con fede e gioia l’invito di Dio proclamato nell’Evangelo di Gesù.

Papa Francesco è preoccupato per una predicazione ossessionata “dalla trasmissione disarticolata di una moltitudine di dottrine che si tenta d’imporre a forza d’insistenza”. Il maggior pericolo è, secondo lui, che “non sarà più propriamente l’Evangelo che si annuncia, ma alcune sottolineature dottrinali o morali che vengono da determinate opzioni ideologiche. Il messaggio correrà il rischio di perdere la sua freschezza e cesserà di profumare di Evangelo”.

 

INVITATION

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Jésus  connaissait bien comment les paysans de Galilée se réjouissaient lors de fêtes de noces célébrées  dans leurs villages. Sans doute, y a-t-il pris part à plusieurs reprises. Pouvait-il y avoir (une) expérience plus joyeuse pour les gens de cette époque-là, que de partager ensemble avec leurs voisins un banquet de noces ?

Ce souvenir vécu dès son enfance, l’a aidé parfois à communiquer son expérience de Dieu d’une manière nouvelle et surprenante. D’après Jésus, Dieu est en train de préparer un banquet final pour tous ses fils, qu’il veut voir assis à table avec lui, jouissant pour toujours d’une vie pleinement heureuse.

On peut dire que Jésus a compris sa vie entière comme une grande invitation à une fête finale au nom de Dieu. C’est pourquoi,  Jésus n’impose rien de force, ne fait pression sur personne, Il annonce la Bonne Nouvelle de Dieu, il éveille la confiance au Père, il allume l’espérance dans les cœurs. Tout le monde a reçu son invitation.

Qu’en est-il  aujourd’hui de cette invitation de Dieu?  Par qui est-elle annoncée ? Par qui est-elle reçue ? Où, dans l’Eglise, parle –t- on de cette fête finale ? Satisfaits de notre bien-être, sourds à tout ce qui est étranger à nos intérêts immédiats, on pense que l’on n’a plus besoin de Dieu. Ne sommes-nous pas en train de nous habituer petit à petit à vivre, en nous passant du besoin  de nourrir une espérance ultime ?

Jésus était réaliste. Il savait que l’invitation de Dieu peut être rejetée. Dans la parabole des « invités aux noces »  on parle de diverses réactions des convives. Les uns refusent l’invitation  de manière consciente et catégorique : « ils ne veulent pas y aller ». Les autres affichent la plus grande indifférence : « ils ne font pas attention ». Ils sont plus intéressés par leurs champs et par  leurs affaires.

Mais, selon la parabole, Dieu ne se décourage pas. Malgré tout, la fête finale aura lieu. Le souhait de Dieu c’est que la salle du banquet de noces soit remplie d’invités. C’est pourquoi, il faut aller « aux carrefours » là où passent tant des gens  qui marchent sans espoir et sans avenir. L’Eglise doit continuer d’annoncer avec joie et avec foi cette invitation de Dieu  proclamée dans l’Evangile de Jésus.

Le pape François est inquiet  à cause d’une certaine prédication  obsédée par “la transmission désarticulée d’une multitude de doctrines que l’on tente d’imposer à force d’insistance”.  Le plus grand danger est, d’après lui, de ne pas annoncer l’Evangile proprement dit mais quelques conceptions doctrinales ou morales provenant de certaines options idéologiques. Le message risque alors de perdre sa fraîcheur et son odeur d’Evangile.

 

INVITATION

José Antonio Pagola.

Jesus knew very well how the people of Galilee enjoyed themselves in the weddings they celebrated in the villages.  Without a doubt, he himself took part in more than one.  What experience could have been more joyful for those people than to be invited to a wedding and to be able to sit down with their neighbors to share a wedding feast together?

This remembrance from Jesus’ childhood helped him later on to communicate his experience of God in a new and surprising way.  According to Jesus, God is preparing a final banquet for all God’s children, since God wants to see them all seated, at God’s side, enjoying forever a life filled with happiness.

We can say that Jesus understood his whole life as a grand invitation to a final party in God’s name.  That’s why Jesus doesn’t impose anything by force, he doesn’t pressure anyone.  He announces God’s Good News, he awakens confidence in the Father, he lights up hope in their hearts.  Everyone needs to receive his invitation.

What has been this invitation from God?  Who announces it?  Who is listening?  Where in the Church do we talk about this final party?  Satisfied with our own well-being, deaf to whatever isn’t in our immediate interest, we seem to not need God any longer.  Will we get used to living bit by bit without the need to nourish our final hope?

Jesus is a realist.  He knew that God’s invitation can be rejected.  In the parable of “those invited to the wedding feast” he speaks of the various reactions of those who are invited.  Some reject the invitation out of hand: “they didn’t want to go”.  Others responded with complete indifference: “they paid no attention”.  More important to them were their fields and businesses.

But according to the parable, God doesn’t get discouraged.  In the end result, there will be a final party.  God’s desire is that the banquet hall will be full of invited guests.  That’s why we need to go to the “main crossroads”, where so many wandering people walk, who live without hope or future.  The Church needs to keep announcing faithfully and joyfully God’s invitation that is proclaimed in Jesus’ Gospel.

Pope Francis is concerned about preaching that is obsessed “with the disjointed transmission of a multitude of doctrines to be insistently imposed”.  The great danger, according to him, is that now “it is not the Gospel which is being preached, but certain doctrinal or moral points based on specific ideological options.  The message will run the risk of losing its freshness and will cease to have ‘the fragrance of the Gospel’.”

 

GONBITA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

Jesusek oso ondo zekien, Galileako landa-jendeak asko gozatzen zuela herrixketan ospatzen ziren ezteietan. Dudarik gabe, bera ere partaide izan zen haietako batean baino gehiagotan. Zer esperientzia hobeagorik jende harentzat ezteietara gonbidatua izatea baino?, eta auzokoekin mahai berean esertzea baino ezteietan elkarrekin parte hartzeko?

Txikitan bizi izandakoaren oroitzapen honek ondo asko lagundu zion kasuren batean, Jainkoarekin izandako bere esperientzia era berri eta harrigarri batean komunikatzeko. Jesusen arabera, Jainkoa azken otordu bat prestatzen ari da bere seme-alaba guztientzat; izan ere, guztiak ikusi nahi ditu mahai berean eserita beraren ondoan, betikotasun osoan guztiek bete-beteko bizi zoriontsuaz gozatzeko.

Esan genezake, bere bizitza osoa honela hartu zuela Jesusek: Jainkoaren izenean ospatutako azken jai hartarako gonbit handi bezala. Horregatik, Jesusek ez du ezer ezarri indarrez, ez du inor ere behartu. Jainkoaren Berri Ona hots egin du, Aitaganako konfiantza iratzarri edo esnatu du, esperantza eragin du guztien bihotzean. Guztiei helarazi behar zaie gonbita.

Baina zertan da Jainkoaren gonbit hau? Nork hots egiten du? Nork entzuten? Non eta noiz hitz egiten da, gure Elizan, azken jai honetaz? Geure ongizateaz aserik, momentu-momentuko probetxuko ez diren gauza guztiekiko sorgor, ematen du ez dugula jadanik Jainkoaren beharrik. Ez ote gara ohituko pixkana-pixkana, azken esperantza hori janaritu beharrik gabe bizitzen?

Gizon errealista zen Jesus. Bazekien, Jainkoaren gonbitari jendeak uko egin diezaiokeela. «Ezteietara gonbidatutakoen» parabolan, gonbidatuen erreakzio desberdinak aipatzen dira. Batzuek jakinaren gainean eta zorrotz egiten diote uko gonbitari: «ez zuten joan nahi izan». Beste batzuek guztiz axolagabe erantzun dute: «ez zioten kasurik egin». Ardura handiagoa dute beren lur eta negozioez.

Halere, parabolaren arabera, Jainkoak ez du etsi. Gauza guztien gainetik, ospatuko da azken jai bat. Jai-otorduaren jangela gonbidatuz betetzea da Jainkoaren gogoa. Horregatik, «bidegurutzeetara» joan behar da; haietan jende asko ibili ohi da erdi galdurik, esperantzarik gabe, etorkizun-zentzurik gabe. Elizak, fedez eta pozik jarraitu behar du Jainkoaren gonbita hots egiten, Jesusen Ebanjelioan aldarrikatua.

Frantzisko aita santua kezkaturik dabil prediku-mota honetaz: «errepikatzearen errepikatzeaz eta indarrez ezarri nahi den eta loturarik gabeko irakaspen-sail bat transmititu nahi duenaz ». Arriskurik handiena, Frantziskorentzat, honetan datza: «hots egiten dena ez dela izango Ebanjelioa bera, baizik irakaspen edo moral baten punta markatu batzuk, aukera ideologiko jakin batzuetatik hartuak. Horrela, mezuak bere freskotasuna galtzeko arriskua izango du eta Ebanjelio-usaina galduko».

 

INVITACIÓ

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Jesús coneixia molt bé com gaudien els pagesos de Galilea en els casaments que se celebraven en els llogarets. Sens dubte, ell mateix va prendre part en més d’una. Quina experiència més joiosa podia haver-hi per a aquella gent que ser convidats a un casament i poder asseure’s amb els veïns a compartir plegats un banquet de noces?

Aquest record viscut des de petit el va ajudar en algun moment a comunicar la seva experiència de Déu d’una manera nova i sorprenent. Segons Jesús, Déu està preparant un banquet final per a tots els fills doncs a tots els vol veure asseguts, al seu costat, gaudint per sempre d’una vida plenament feliç.

Podem dir que Jesús va entendre la seva vida sencera com una gran invitació a una festa final en nom de Déu. Per això, Jesús no imposa res a la força, no pressiona ningú. Anuncia la Bona Notícia de Déu, desperta la confiança en el Pare, encén en els cors l’esperança. La seva invitació ha d’arribar a tothom.

Què n’ha estat d’aquesta invitació de Déu? Qui l’anuncia? Qui l’escolta? On es parla a l’Església d’aquesta festa final? Satisfets amb el nostre benestar, sords a tot allò que no sigui els nostres interessos immediats, ens sembla que ja no necessitem Déu Ens acostumarem a poc a poc a viure sense necessitat d’alimentar una esperança última?

Jesús era realista. Sabia que la invitació de Déu pot ser rebutjada. A la paràbola dels “convidats a les noces” es parla de diverses reaccions dels convidats. Uns rebutgen la invitació de manera conscient i rotunda: “no hi volien anar”. Altres responen amb absoluta indiferència: “no en feren cas”. Els importen més les seves terres i els negocis.

Però, segons la paràbola, Déu no es desanima. Per sobre de tot, hi haurà una festa final. El desig de Déu és que la sala del banquet s’ompli de convidats. Per això, cal anar a “les cruïlles dels camins”, per on camina tanta gent errant, que viu sense esperança i sense futur. L’Església ha de continuar anunciant amb fe i alegria la invitació de Déu proclamada a l’Evangeli de Jesús.

El papa Francesc està preocupat per una predicació que s’obsessiona “per la transmissió desarticulada d’una multitud de doctrines que s’intenta imposar a força d’insistència”. El perill més gran és, segons ell, que ja “no serà pròpiament l’Evangeli allò que s’anunciï, sinó alguns accents doctrinals o morals que procedeixen de determinades opcions ideològiques. El missatge correrà el risc de perdre la seva frescor i deixarà de fer olor d’Evangeli”.

 

INVITACIÓN

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Xesús coñecía moi ben como gozaban os campesiños de Galilea nas vodas que se celebraban nas aldeas. Sen dúbida, el mesmo tomou parte en máis dunha. Que experiencia podía haber máis gozosa para aquelas xentes que seren convidados unha voda e poderen sentar cos veciños a compartir xuntos un banquete de vodas?

Este recordo vivido desde neno axudoulle nalgún momento a comunicar a súa experiencia de Deus dun xeito novo e sorprendente. Segundo Xesús, Deus está preparando un banquete final para todos os seus fillos pois quere velos a todos sentados, cabo del, gozando para sempre dunha vida plenamente ditosa.

Podemos dicir que Xesús entendeu a súa vida enteira coma unha grande invitación a unha festa final no nome de Deus. Por iso, Xesús non impón nada á forza, non preme a ninguén. Anuncia a Boa Noticia de Deus, esperta a confianza no Pai, acende nos corazóns a esperanza. A todos lles  ha chegar a súa invitación.

Que foi desta invitación de Deus? Quen a anuncia? Quen a escoita? Onde se fala na Igrexa desta festa final? Satisfeitos co noso benestar, xordos ao que non sexan os nosos intereses inmediatos, parécenos que xa non necesitamos de Deus /Afarémonos aos poucos a vivirmos sen necesidade de alimentarmos unha esperanza última?

Xesús era realista. Sabía que a invitación de Deus pode ser rexeitada. Na parábola “dos convidados á voda” fálase de diversas reaccións dos invitados. Uns rexeitan a invitación de xeito consciente e rotunda: “non quixeron ir”. Outros responden con absoluta indiferenza: “non fixeron caso”. Impórtanlles máis as súas terras e negocios.
Pero, segundo a parábola, Deus non desalenta. Por encima de todo, haberá unha festa final. O desexo de Deus é que a sala do banquete se encha de convidados. Por iso, hai que ir a “ás encruceladas dos camiños”, por onde camiñan tantas xentes errantes, que viven sen esperanza e sen futuro. A Igrexa ten de seguir anunciando con fe e alegría a invitación de Deus proclamada no Evanxeo de Xesús.

O papa Francisco está preocupado por unha predicación que se obsesiona “pola transmisión desarticulada dunha multitude de doutrinas que se intenta impoñer á forza de insistencia”. O maior perigo está segundo el en que xa “non será propiamente o Evanxeo o que se anuncie, senón algúns acentos doutrinais ou morais que proceden de determinadas opcións ideolóxicas. A mensaxe correrá o risco de perder o seu frescor e deixará de ter cheiro a Evanxeo”.

Oro8 Tiempo ordinario (A) Mateo 6, 24-34
NO A LA IDOLATRÍA DEL DINERO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 26/02/14.- EL Dinero, convertido en ídolo absoluto, es para Jesús el mayor enemigo de ese mundo más digno, justo y solidario que quiere Dios. Hace ya veinte siglos que el Profeta de Galilea denunció de manera rotunda que el culto al Dinero será siempre el mayor obstáculo que encontrará la Humanidad para progresar hacia una convivencia más humana.

La lógica de Jesús es aplastante: “No podéis servir a Dios y al Dinero”. Dios no puede reinar en el mundo y ser Padre de todos, sin reclamar justicia para los que son excluidos de una vida digna. Por eso, no pueden trabajar por ese mundo más humano querido por Dios los que, dominados por el ansia de acumular riqueza, promueven una economía que excluye a los más débiles y los abandona en el hambre y la miseria.

Es sorprendente lo que está sucediendo con el Papa Francisco. Mientras los medios de comunicación y las redes sociales que circulan por internet nos informan, con toda clase de detalles, de los gestos más pequeños de su personalidad admirable, se oculta de modo vergonzoso su grito más urgente a toda la Humanidad: “No a una economía de la exclusión y la iniquidad. Esa economía mata”.

Sin embargo, Francisco no necesita largas argumentaciones ni profundos análisis para exponer su pensamiento. Sabe resumir su indignación en palabras claras y expresivas que podrían abrir el informativo de cualquier telediario, o ser titular de la prensa en cualquier país. Solo algunos ejemplos.

“No puede ser que no sea noticia que muera de frío un anciano en situación de la calle y que sí lo sea la caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es iniquidad”.

Vivimos “en la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano”. Como consecuencia, “mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz”.

“La cultura del bienestar nos anestesia, y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esa vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un espectáculo que de ninguna manera nos altera”.

Como ha dicho él mismo: “este mensaje no es marxismo sino Evangelio puro”. Un mensaje que tiene que tener eco permanente en nuestras comunidades cristianas. Lo contrario podría ser signo de lo que dice el Papa: “Nos estamos volviendo incapaces de compadecernos de los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

NÃO À IDOLATRIA DO DINHEIRO

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O Dinheiro, convertido em ídolo absoluto, é para Jesus o maior inimigo desse mundo mais digno, justo e solidário que quer Deus. Faz já vinte séculos que o Profeta da Galileia denunciou de forma rotunda que o culto ao Dinheiro será sempre o maior obstáculo que encontrará a Humanidade para progredir para uma convivência mais humana.

A lógica de Jesus é esmagadora: “Não podeis servir Deus e o Dinheiro”. Deus não pode reinar no mundo e ser Pai de todos, sem reclamar justiça para os que são excluídos de uma vida digna. Por isso, não podem trabalhar por esse mundo mais humano querido por Deus os que, dominados pela ansia de acumular riqueza, promovem uma economia que exclui os mais débeis e os abandona na fome e na miséria.

É surpreendente o que está a suceder com o Papa Francisco. Enquanto os meios de comunicação e as redes sociais que circulam pela internet nos informam, com todo tipo de detalhes, dos gestos mais pequenos da sua personalidade admirável, oculta-se de forma vergonhosa o seu grito mais urgente a toda a Humanidade: “Não a uma economia da exclusão e da iniquidade. Essa economia mata”.

No entanto, Francisco não necessita de longas argumentações nem profundas análises para expor o seu pensamento. Sabe resumir a sua indignação em palavras claras e expressivas que poderiam abrir as notícias de qualquer telejornal, ou ser título da imprensa em qualquer país. Só alguns exemplos.

“Não pode ser que não seja notícia que morre de frio um ancião na rua e que pelo contrário o seja a queda de dois pontos na bolsa. Isso é exclusão. Não se pode tolerar que se atire fora comida quando há gente que passa fome. Isso é iniquidade”.

Vivemos “na ditadura de uma economia sem rosto e sem um objetivo verdadeiramente humano”. Como consequência, “enquanto os ganhos de uns poucos crescem exponencialmente, os da maioria ficam cada vez mais afastados do bem-estar dessa minoria feliz”.

“A cultura do bem-estar anestesia-nos, e perdemos a calma se o mercado oferece algo que todavia no compramos, enquanto todas essas vidas truncadas pela falta de possibilidades nos parecem um espetáculo que de nenhuma forma nos altera”.

Como disse ele mesmo: “esta mensagem não é marxismo mas Evangelho puro”. Uma mensagem que tem de ter eco permanente nas nossas comunidades cristãs. O contrário poderia ser sinal do que diz o Papa: “Estamos a tornar-nos incapazes de compadecer-nos dos clamores dos outros, já não choramos ante o drama dos outros”.

 

NO ALL’IDOLATRIA DEL DENARO

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Il Denaro, convertito in idolo assoluto, è per Gesù il maggior nemico di quel mondo più degno, giusto e solidale che vuole Dio. Venti secoli fa il Profeta di Galilea denunciò in maniera chiara che il culto al Denaro sarà sempre il maggior ostacolo che incontrerà l’Umanità nel suo cammino verso una convivenza più umana.

La logica di Gesù è schiacciante: Non potete servire Dio e la ricchezza. Dio non può regnare nel mondo ed essere Padre di tutti senza reclamare giustizia per quelli che sono esclusi da una vita degna. Per questo, non possono lavorare per questo mondo più umano voluto da Dio quelli che, dominati dall’ansia di accumulare ricchezza, promuovono un’economia che esclude i più deboli e li abbandona nella fame e nella miseria.

È sorprendente quello che sta accadendo con Papa Francesco. Mentre i mezzi di comunicazione e le reti sociali che circolano per internet ci informano con ogni genere di dettagli dei gesti più piccoli della sua mirabile personalità, si occulta in modo vergognoso il suo grido più urgente a tutta l’Umanità: “No a un’economia dell’esclusione e dell’iniquità. Questa economia uccide”.

Tuttavia, Francesco non ha bisogno di lunghe argomentazioni né di profonde analisi per esporre il suo pensiero. Sa riassumere la sua indignazione in parole chiare ed espressive che potrebbero iniziare l’informazione di qualsiasi telegiornale, o essere titolo nella stampa in qualsiasi paese. Solo qualche esempio.

“Non può essere che non sia notizia che muoia di freddo un anziano senza tetto e che lo sia la caduta di due punti della borsa. Questo è esclusione. Non si può tollerare che si getti cibo quando c’è gente che soffre la fame. Questo è iniquità”.

Viviamo “nella dittatura di un’economia senza volto e senza un obiettivo veramente umano”. Come conseguenza, “mentre i guadagni di alcuni pochi crescono esponenzialmente, quelli della maggioranza restano sempre più lontani dal benessere di quella minoranza felice”.

“La cultura del benessere ci anestetizza, e perdiamo la calma se il mercato offre qualcosa che ancora non abbiamo comprato, mentre tutte quelle vite rotte dalla mancanza di possibilità ci sembrano uno spettacolo che in nessun modo ci altera”.

Come ha detto egli stesso: “Questo messaggio non è marxismo ma Evangelo puro”. Un messaggio che deve aver eco permanente nelle nostre comunità cristiane. Il contrario potrebbe essere segno di quel che dice il Papa: “Stiamo diventando incapaci di avere compassione delle grida degli altri, non piangiamo più davanti al dramma altrui”.

 

NON A L’IDOLATRIE DE L’ARGENT

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

L’Argent, devenu idole absolue, est pour Jésus le plus grand ennemi de ce monde plus digne, plus juste et plus solidaire que Dieu veut. Cela fait déjà vingt siècles que le Prophète de Galilée a dénoncé de manière tranchante que le culte de l’Argent sera toujours le plus grand obstacle que l’Humanité rencontrera pour avancer vers une société plus humaine.

La logique de Jésus est écrasante : « Vous ne pouvez pas servir Dieu et l’Argent ». Dieu ne peut pas régner dans le monde et être le Père de tous, sans réclamer justice pour ceux qui ont été exclus d’une vie digne. C’est pourquoi, les personnes qui, obsédées par le désir d’accumuler des richesses, favorisent une économie excluant les plus faibles, les abandonnant à la famine et à la misère, ne peuvent pas travailler à la venue de ce monde plus humain voulu par Dieu.

Ce qui arrive avec le Pape François est surprenant. Alors que les mas media et les réseaux sociaux qui circulent à travers l’Internet, nous informent en détail des plus petits gestes de son admirable personnalité, on cache de façon éhontée son cri le plus urgent lancé à l’humanité : « Non à une économie de l’exclusion et de l’iniquité. Cette économie tue ».

Cependant, François n’a pas besoin de longues argumentations ni de profondes analyses pour exposer sa pensée. Il sait résumer son indignation dans des paroles claires et expressives qui pourraient faire la une de n’importe quel journal télévisé, ou de n’importe quel journal de tout pays. En voici quelques exemples.

“Ce n’est pas possible que voir un vieillard mourir de froid dans la rue ne soit pas une nouvelle et que la chute de deux points à la Bourse en soit une. Cela s’appelle l’exclusion. C’est intolérable que l’on jette de la nourriture alors qu’il y a des gens qui ont faim. Cela s’appelle l’iniquité”.

Nous vivons “dans la dictature d’une économie sans visage et sans un objectif véritablement humain ». En conséquence : « alors que les gains d’un petit nombre augmentent de façon exponentielle, ceux de la minorité s’éloignent de plus en plus du bien-être de cette minorité heureuse ».

“La culture du bien-être nous anesthésie et nous fait perdre le calme lorsque le marché offre quelque chose que nous n’avons pas encore acheté, alors que toutes ces vies tronquées par le manque de possibilités, nous apparaissent comme un spectacle qui nous laisse complètement indifférents”.

Comme il l’a dit lui-même : « ce message n’est pas marxisme mais Evangile pur ». Un message qui doit trouver un écho permanent dans nos communautés chrétiennes. Le contraire pourrait être signe de ce que le Pape dit : « Nous sommes en train de devenir incapables de compatir aux clameurs des autres, incapables de pleurer devant le drame des autres. »

 

NO! TO THE IDOLATRY OF MONEY

José Antonio Pagola.

Money, changed into an absolute idol, is for Jesus the greatest enemy of the world God desires – one that is more dignified, just and living in solidarity. It’s now been 20 centuries since the Galilean Prophet roundly denounced that the cult of Money would always be the greatest obstacle Humanity would face in progressing toward living together more humanly.

Jesus’ logic is crushing: “You can’t serve both God and Money”. God can’t reign in a world and be Father of all, without reclaiming justice for those who are excluded from a life of dignity. That’s why we can’t work for that more human world that God wants if we are dominated by an anxious accumulation of wealth, or if we promote an economy that excludes the weakest and abandons them to hunger and misery.

It’s surprising what’s happening with Pope Francis. While the press and the social internet inform us down to the smallest detail about the least gesture of his admirable personality, his most urgent cry to all Humanity gets hidden away in embarrassment: “No! to an economy of exclusion and evil. Such an economy kills.”

However Francis doesn’t need long arguments or deep analyses to put forth his thinking. He knows how to summarize his indignation in clear and expressive words that can open the day’s summary of whatever news program, or form the headline of the press in whatever country. Just a few examples.

“How can it be that it is not a news item when an elderly homeless person dies of exposure, but it is news when the stock market loses two points? This is a case of exclusion. Can we continue to stand by when food is thrown away while people are starving? This is a case of inequality.”

We live “in a tyranny that is invisible and often virtual, which relentlessly imposes its own laws”. As a result, “while the earnings of a minority are growing exponentially, so too is the gap separating the majority from the prosperity enjoyed by those happy few.”

“The culture of prosperity deadens us; we are thrilled if the market offers us something new to purchase. In the meantime all those lives stunted for lack of opportunity seem a mere spectacle; they fail to move us.”

As he himself has said: “this message isn’t Marxism, but pure Gospel”. A message that has to resound permanently in our Christian communities. Anything else would be a sign of what the Pope says: “We end up being incapable of feeling compassion at the outcry of the poor, weeping for other people’s pain.”

 

EZ DIRUAREN IDOLATRIARI

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Dirua, erabateko idolo bihurtua den hori da Jesusentzat etsairik handiena, Jainkoak duinago, zuzenago eta solidarioago nahi duen mundu honentzat. Hogei mende dira jada, Galileako Profetak salatu zuela: Gizadiak Diruari eskainitako kultua izango duela beti oztoporik handiena, elkar bizitza gizakoiago baterantz jo ahal izateko.

Guztizkoa da Jesusen logika: «Ezin izan zarete Jainkoaren eta Diruaren zerbitzari». Jainkoa ezin izan da errege munduan, ezin izan da guztien Aita, baldin eta zuzentasuna exijitzen ez bada bizitza duin batetik baztertuak direnentzat. Horregatik, Jainkoak nahi duen mundu gizakoiago horrentzat ezin lan egin dute, aberastasunak metatzeko irrikak harturik, jenderik ahulena baztertu eta goseari eta miseriari emanik uzten duen ekonomia bat sustatzen dutenak.

Txundigarria da Frantzisko aita santuarekin gertatzen ari dena. Komunikabideek eta interneten zirkulatzen duten sare sozialek Frantziskoren keinurik txikienen berri xehetasun-mota oroz ematen digute; baina ezkutatu egiten dute, era lotsagarrian, Gizadi osoari egiten dion deiadarrik premiazkoen hau: «Ez borobil bat ekonomia baztertzaile eta zital bati. Hiltzailea da ekonomia hori».

Alabaina, Frantziskok ez du argudiatze luzeen beharrik, ezta analisi sakonen beharrik ere, bere pentsaera adierazteko. Gai da bere haserrea hitz argi eta adierazkorrez laburtzeko; edozein teleberriren albistegiren lerroburu edota edozein lurraldetako prentsaren titulu nagusi izan litezkeen hitzez, alegia. Adibide batzuk, soilik.

«Ezin onar liteke albiste ez izatea adineko pertsona bat hotzak hiltzea kale gorrian eta, aldiz, albiste izatea burtsak bi puntuz behera egin izana. Bazterketa da hori. Ezin onar liteke janaria botatzea, goseak dagoen jenderik baden bitartean. Zitalkeria da hori».

«Aurpegirik gabeko eta zinezko helburu gizatarrik gabeko ekonomia baten diktadurapean» bizi gara. Ondorioz, «gutxi batzuen irabaziak esponentzialki hazten diren bitartean, gehiengoen irabaziak gero eta beherago doaz gutxiengo zoriontsu horren ongizatearen aldean».

«Ongizatearen kulturak anestesiatu, sorgortu egiten gaitu, eta ez gara lasai gelditzen, baldin eta merkatuak artean erosi ez dugun zerbait eskaintzen badigu; eta, ahalbide faltaz hegoak ebakirik gelditu diren beste bizitza horiek ezertan erasaten ez diguten ikuskari huts gertatzen zaizkigu».

Frantziskok berak esana duenez, «mezu hau ez da marxismoa, baizik Ebanjelio hutsa». Gure kristau-elkarteetan etengabeko oihartzuna izan beharko lukeen mezu bat da. Horren kontrakoa, Frantziskok esaten digun beste honen seinale izan liteke: «Besteen garrasiez errukitzeko ezgai bihurtzen ari gara, ez dugu jada negarrik egiten gainerakoen dramaren aurrean».

 

NO A LA IDOLATRIA DEL DINER

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

El Diner, convertit en ídol absolut, és per a Jesús el major enemic d’aquest món més digne, més just i més solidari que vol Déu. Ja fa vint segles que el Profeta de Galilea va denunciar de manera rotunda que el culte al Diner serà sempre el major obstacle que trobarà la Humanitat per progressar cap a una convivència més humana.

La lògica de Jesús és aclaparadora: “No podeu servir alhora Déu i el diner”. Déu no pot regnar en el món i ser Pare de tots, sense reclamar justícia per als que són exclosos d’una vida digna. Per això, no poden treballar per aquest món més humà volgut per Déu aquells que, dominats per l’ànsia d’acumular riquesa, promouen una economia que exclou els més febles i els abandona a la fam i la misèria.

És sorprenent el que està succeint amb el Papa Francesc. Mentre els mitjans de comunicació i les xarxes socials que circulen per internet ens informen, amb tota mena de detalls, dels gestos més petits de la seva personalitat admirable, s’oculta de manera vergonyosa la seva crida més urgent a tota la Humanitat: “No a una economia de l’exclusió i la iniquitat. Aquesta economia mata”.

No obstant això, Francesc no necessita llargues argumentacions ni profundes anàlisis per exposar el seu pensament. Sap resumir la seva indignació en paraules clares i expressives que podrien obrir l’informatiu de qualsevol telenotícies, o ser titular de la premsa en qualsevol país. Només alguns exemples.

“No pot ser que no sigui notícia que mori de fred un ancià que viu al carrer i que sí ho sigui la caiguda de dos punts a la borsa. Això és exclusió. No es pot tolerar que es llenci menjar quan hi ha gent que passa gana. Això és iniquitat”.

Vivim “en la dictadura d’una economia sense rostre i sense un objectiu veritablement humà”. Com a conseqüència, “mentre els guanys d’uns pocs creixen exponencialment, els de la majoria es queden cada vegada més lluny del benestar d’aquesta minoria feliç”.

“La cultura del benestar ens anestesia, i perdem la calma si el mercat ofereix alguna cosa que encara no hem comprat, mentre totes aquesta vides trencades per falta de possibilitats ens semblen un espectacle que de cap manera ens altera”.

Com ha dit ell mateix: “aquest missatge no és marxisme sinó Evangeli pur”. Un missatge que ha de tenir ressò permanent a les nostres comunitats cristianes. El contrari podria ser signe del que diu el Papa: “Ens estem tornant incapaços de compadir-nos dels clams dels altres, ja no plorem davant el drama dels altres”.

 

NON Á IDOLATRÍA DO DIÑEIRO

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

O Diñeiro, convertido en ídolo absoluto, é para Xesús o maior inimigo dese mundo máis digno, xusto e solidario que quere Deus. Fai xa vinte séculos que o Profeta de Galilea denunciou de xeito rotundo que o culto ao Diñeiro será sempre o maior obstáculo que atopará a Humanidade para progresar cara a unha convivencia máis humana.

A lóxica de Xesús é aplastante: “Non podedes servir a Deus e ao Diñeiro”. Deus non pode reinar no mundo e ser Pai de todos, sen reclamar xustiza para os que son excluídos dunha vida digna. Por iso, non poden traballaren por ese mundo máis humano querido por Deus os que, dominados polo ansia de acumular riqueza, promoven unha economía que exclúe aos máis débiles e abandónaos na fame e a miseria.

É sorprendente o que está sucedendo co Papa Francisco. Mentres os medios de comunicación e as redes sociais que circulan por internet infórmannos, con toda clase de detalles, dos xestos máis pequenos da súa personalidade admirábel, ocúltase de modo vergonzoso o seu berro máis urxente a toda a Humanidade: “Non a unha economía da exclusión e da iniquidade. Esa economía mata”.

Con todo, Francisco non necesita longas argumentacións nin profundas análises para expor o seu pensamento. Sabe resumir a súa indignación en palabras claras e expresivas que poderían abriren o informativo de calquera telediario, ou ser titular da prensa en calquera país. Só algúns exemplos.

“Non pode ser que non sexa noticia que morra de frío un ancián en situación “de rúa” e que si o sexa a caída de dous puntos na bolsa. Iso é exclusión. Non se pode tolerar que se tire comida cando hai xente que pasa fame. Iso é iniquidade”.

Vivimos “na ditadura dunha economía sen rostro e sen un obxectivo verdadeiramente humano”. Como consecuencia, “mentres as ganancias duns poucos medran exponencialmente, as da maioría fican cada vez máis lonxe do benestar desa minoría feliz”.

“A cultura do benestar anestésianos, e perdemos a calma si o mercado ofrece algo que aínda non compramos, mentres todas esa vidas truncadas por falta de posibilidades parécennos un espectáculo que de ningún xeito nos altera”.

Como dixo el mesmo: “esta mensaxe non é marxismo, senón Evanxeo puro”. Unha mensaxe que ten de ter eco permanente nas nosas comunidades cristiás. O contrario podería ser signo do que di o Papa: “Estámonos volvendo incapaces de compadecérmonos dos clamores dos outros, xa non choramos ante o drama dos demais”.

 

loyola grupoNACE EL GRUPO DE COMUNICACIÓN LOYOLA
Fruto de la unión de los sellos editoriales Sal Terrae y Mensajero
COMPAÑÍA DE JESÚS, jesuitas@jesuitas.es
SANTANDER (CANTABRIA).

ECLESALIA, 06/10/13.- Las editoriales centenarias Sal Terrae y Mensajero –con su sello en euskera Mezulari-, pertenecientes a la Compañía de Jesús, han culminado el proceso de unificación en el que han trabajado desde hace más de dos años y al que se ha sumado la nueva oficina de desarrollo de contenidos digitales, sjdigital. De esta unión nace una nueva entidad, Grupo de Comunicación Loyola, que mantendrá la línea editorial de cada uno de sus sellos con la fortaleza que proporciona esta alianza. La integración es parte de un proceso natural que hace posible afrontar los nuevos retos globales del siglo XXI con mayor fuerza y ganar eficacia en esa misión común de servicio eclesial y social.

Las direcciones literarias y los departamentos comerciales de ambas editoriales han trabajado conjuntamente desde el inicio del proceso, acudiendo juntas a las ferias más representativas del sector. Esta colaboración ha tenido su reflejo en las numerosas coediciones Sal Terrae-Mensajero como son las colecciones Manresa, Principio y Fundamento, el Diccionario de la Biblia y las infantiles y juveniles Creciendo en la fe y El planeta de los sueños.

Fruto de este tiempo de colaboración estrecha, la unión es un paso avalado por la experiencia atesorada por dos editoriales centenarias. Y al mismo tiempo, el Grupo de Comunicación Loyola presenta la novedad de integrar nuevos equipos al proyecto que permitan su adaptación a las realidades y lenguajes del siglo XXI, como la oficina de contenidos digitales, sjdigital, con sede en Valladolid y que desarrolla y alimenta, entre otros proyectos, las páginas rezandovoy.org y pastoralsj.org. Gracias a esta incorporación se ofrecen servicios editoriales y de internet como la creación de páginas web, y se posibilita la producción en formato electrónico de cada uno de los títulos.

Al frente del equipo humano y profesional se encuentran Antonio Allende, jesuita nombrado consejero delegado del grupo, y el seglar José Manuel Díaz, director general. La labor editorial se desarrolla en tres provincias: Santander, Bilbao y Valladolid. Y si antes cada provincia era la seña de identidad de cada sello, ahora cada sede acoge las funciones necesarias para cumplir con un objetivo común que abarca un amplio abanico temático comprendido entre la teología, estudios bíblicos y pastoral hasta la literatura infantil y juvenil. Santander acoge la administración general del grupo, la dirección comercial y de marketing, la edición de las revistas ya centenarias Sal Terrae, Catequética y Homilética, el almacén y las suscripciones. Bilbao, por su parte, es la sede de la gerencia, de los pedidos y facturación, de la dirección de contenidos, de la tramitación de los derechos de autor, permisos de publicación, edición de libros en euskera, edición de las revistas Jesuitas y Mensajero, diseño y maquetación y recursos humanos. La tercera provincia, Valladolid, alberga la dirección literaria, la recepción de manuscritos, los contenidos digitales, el diseño web, el libro electrónico y el gabinete de prensa. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).