Posts etiquetados ‘Comunidad’

40 moceop4 y 5 de noviembre de 2017 en Guadarrama
“CANTANDO LOS/LAS CUARENTA”

Celebración de los 40 años de MOCEOP
TERE CORTÉS, almaruecha@gmail.com
GETAFE, (MADRID).

ECLESALIA, 17/07/17.- Os invitamos a cantarle las cuarenta al tiempo y al lucero del alba (tradúzcase por jerarquía, derecho canónico, clericalismo, vieja tradición…), recordándoles que durante cuarenta años no han podido con nosotros, con nuestra apuesta, nuestro sueño de una nueva tierra y una nueva Iglesia, unos nuevos ministerios, una nueva comunidad.

Cuarenta años de Moceop han sido muchos días, mucha lucha, mucha fe y mucha esperanza como para no celebrarlos.

¡Lo vamos a hacer! Vamos a cantar, bailar y festejar esta larga andadura con una jornada de convivencia, recuerdos y acción de gracias.

El programa que hemos preparado es sencillo, sin grandes discursos teológicos, cálido, familiar y fraterno. Seguro que lo pasaremos bien.

Os esperamos a todas y todos. Id reservando vuestro tiempo y apuntaos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Un abrazo.

Tere Cortés

Para más información: moceop.net

-oOo-

Sábado 4
14:00.- Comida
16:00.- Saludo y ambientación: Tere y Ramón
Línea del Tiempo. (Técnica didáctica con la que repasaremos los 40 años moceoperos y circunstancias)
Tiempo libre y convivencia
21:00.- Cena
22:00.- Fiesta en el aire (con productos de la tierra de cada uno/a)
Domingo 5
09:00.- Desayuno
11:00.- Eucaristía de acción de gracias
12:30.- Aperitivo
14:00.- Comida y despedida

Centro de Congresos “Fray Luis de León”. (Agustinos) – Guadarrama (Madrid).

-oOo-

INMATRICULACIONES DE LA IGLESIA Y POBREZA EVANGÉLICA
Comunicado del Movimiento por el Celibato Opcional
MOCEOP, jucecalomatic591@gmail.com
ESPAÑA.

ECLESALIA, 03/07/17.- Es un tema muy serio. En 1998 el gobierno de Aznar reforma la ley hipotecaria por la que se le permite a la Iglesia Católica y solo a ella inmatricular lugares de culto y otras propiedades (pisos, garajes, parcelas, naves, etc.) aplicando una ley de 1.944 (ley franquista) por la que el obispo es equiparado a un fedatario público (notario). Sólo con su propia opinión, puede dar fe de que los bienes que él diga son propiedad de la Iglesia. Sin más.

Así la Iglesia en España se ha hecho con la propiedad de unas 4.500 propiedades entre 1.998 y 2013: casas parroquiales, parcelas, monumentos, templos, ermitas, cementerios, fincas…

Sólo en Navarra han sido 1087 las propiedades que ha adquirido en estos años.

Es a partir de 2003 cuando se realiza el mayor número de inmatriculaciones. La Mezquita de Córdoba la adquiere la Iglesia por 30 euros y la Seo de Zaragoza por 20 euros.

Además no solo se apropia de ellas sino que además está exenta de hacer pública la adquisición.

Es más. Para colmo del despropósito, ni estos inmuebles destinados al culto ni otros inmuebles, no pagan impuestos de ningún tipo, a pesar de que, en no pocos casos, la Iglesia obtiene beneficios importantes en forma de  ingresos por visitas turísticas (como la Mezquita de Córdoba).

Es en 2015 cuando se cambia la ley hipotecaria y se impide ya a la Iglesia realizar nuevos registros.

En 2016 el Tribunal europeo de Estrasburgo condena a España a pagar más de 615.000 euros a una empresa ganadera a la que el obispado de Palencia le había quitado una ermita cisterciense medieval que estaba en la finca propiedad de la empresa. El motivo ha sido por permitir esta apropiación basándose en una ley franquista, contraria a los derechos humanos.

Estos hechos nos parecen realmente escandalosos, hechos que demuestran una actitud recaudatoria y mercantil de la Iglesia de España, actitud que no se debe seguir manteniendo.

Nosotros no sólo defendemos  que se paguen esos impuestos, al menos de los inmuebles que no se destinan al culto, sino que vamos más allá: pedimos que la Iglesia se desprenda de ellos, los ceda  a los ayuntamientos u otras organizaciones sociales para que se destinen a las personas con menos recursos: inmigrantes, refugiados, desahuciados, sin techo, mujeres maltratadas.

Pedimos, además, que, de una vez por todas, la Iglesia asuma su autofinanciación, promesa que hace años hizo y que sigue sin cumplirla.

Todo ello ayudaría a que la Iglesia, como institución, fuera cumpliendo la exigencia evangélica y la práctica de Jesús, que fue pobre, vivió pobre y  así se lo comunicó a sus discípulos al decirles que no llevaran oro, ni alforjas, ni dos capas…

La Iglesia así sería más pobre, más creíble y más evangélica, ocupándose de los más desfavorecidos, que fue y sigue siendo el sueño del  reino de Jesús.

Y, a la vez, seguiría las directrices de Francisco que al poco de llegar a su pontificado dijo: “¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre para los pobres!” (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

MOCEOP

(Movimiento por el celibato opcional)

30 de Junio de 2017

puzlesDESMENUZANDO PENTECOSTÉS
MAGDALENA BENNASAR, espiritualidadcym@gmail.com
BILBAO.

ECLESALIA, 09/06/17.- ¿Podemos llamar cenáculo al piso de un joven matrimonio en medio de una ciudad irrelevante en un rincón del país?

¿Podemos llamar discípulas y discípulos a mujeres y hombres de hoy, jóvenes y sensibles a la realidad, que nunca llegarán a ser importantes en la institución eclesial porque son críticos, inteligentes, izquierdosos, curiosos, preguntones…?

El otro día, cuando estaba anocheciendo, un pequeño grupo estábamos apiñados en el cenáculo-pisito de nuestra pareja anfitriona. En círculo, simbolizando que le queremos en nuestro centro, y en silencio, se nos invitaba a invocar al Espíritu que habita en nosotras.

Y gradualmente fuimos compartiendo la experiencia vital con unas personas que están “activando la aplicación” con la que todos nacemos y pocos activamos: la capacidad de dialogar con el Dios de Jesús, de descubrirle en nuestro silencio habitado y en la Palabra, también en comunidad, como en el primer Pentecostés.

Todos vienen de mucho compromiso y servicios múltiples en movimientos de jóvenes y familias, en catequesis y… pero algo por dentro empezaba a oler a chamusquina, dicen.

La experiencia de Pentecostés para mí empezó esa noche, ya sé que lo celebramos en la vigilia que entre todas y todos habíamos preparado, pero ante la seriedad de la búsqueda de estas personas a mí se me caldea el alma:

Dice una mujer que es buscadora empedernida, tanto, que pide “clases particulares”: me cuesta hacer silencio y por eso, además de levantarme antes todos los días y ponerme por la mañana, he empezado también por la tarde un rato, me ayuda, es más completo.

Y a nuestro amigo que está iniciándose y le cuesta le pregunta alguien y tú, ¿a qué hora te levantas? Pues igual si madrugas un poquito, recortando la tele por la noche, igual sin casi darte cuenta le haces hueco a Dios para que te susurre al oído sus palabras de amor personalizadas y en directo.

Y nuestra joven anfitriona dice que hace silencio antes de irse al duro trabajo de profe en una barriada conflictiva y peligrosa, y que por la noche, con su marido leen la Palabra, la rumian y la comparten. Sin más, dice.

Y a la hora de las conclusiones y proyectos… todos tenían a personas a quienes desean que descubran, desde espacios que prepararemos entre todas y todos lo que ya estamos compartiendo y se lo deseamos a todas y todos porque te cambia la vida, y es gratuito.

Y la otra mujer profesional de mucha responsabilidad, madre de familia, que a veces deja de recoger la cocina por la noche, porque si se enreda se le hace tarde y a la mañana no puede con su cuerpo porque lo que quiere es “acudir a la cita”.

¿Don de lenguas? Yes, oui, bai,… para que se entienda lo que se está viviendo.

¿Don de sabiduría? Cuando “se saborea, se degusta” no hay problema.

¿Don de entendimiento? ¡Ajá! ahora lo pillo, estaba dentro, desactivado… poco a poco me pongo bajo cobertura y conecto… despacito va viniendo.

¿Pentecostés? Tú ¿qué opinas? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

El lenguaje del amor

Publicado: 2 junio, 2017 en REFLEXIONES
Etiquetas:, , , ,

pentecostes-espiritu-santo-y-fuegoEL LENGUAJE DEL AMOR
JUAN ZAPATERO BALLESTEROS, sacerdote, zapatero_j@yahoo.es
SANT FELIU DE LLOBREGAT (BARCELONA).

ECLESALIA, 02/06/17.- Siempre me ha llamado la atención de manera muy especial la lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles, correspondiente al capítulo 2, versículos 1-11, que se leen la misa de la fiesta de Pentecostés. Se trata del pasaje donde se dice que “Estando reunidos los Apóstoles en un mismo lugar, se oyó como una gran ventada apareciendo de inmediato una especie de lenguas de fuego que se pusieron encima de la cabeza de cada uno de ellos”. La gente que había llegado a Jerusalén a celebrar la fiesta, procedente de lugares diversos -continúa relatando el mismo libro- comprendían todo lo que los Apóstoles decían, a pesar de que venían de zonas y lugares donde se hablaban lenguas diferentes.

Dejando de lado la relación que pueda tener este hecho, en sentido contrario, claro está, con el de la Torre de Babel que narra el libro del Génesis, diferentes biblistas y estudiosos de las Sagradas Escrituras han intentado interpretar lo que este hecho puede encerrar. Una de estas interpretaciones consiste precisamente en afirmar que los Apóstoles recibieron a partir de aquel momento el don de la glosolalia, según la cual recibieron la capacidad de hablar idiomas desconocidos por ellos, pero que, a su vez, correspondían a las lenguas diversas de quienes se encontraban allí presentes, razón por la cual estos entendían perfectamente lo que aquellos hablaban.

Siempre he creído que semejante interpretación suponía rizar demasiado el rizo. En todo caso me quedo con la alocución italiana “Si non e vero es ben trobato”; pero sin pretender llegar más allá, ¡solo faltaba! Eso sí, no he dejado de dar vueltas intentando buscar una explicación que satisficiera mi inquietud respecto a lo en este texto se dice. “Todos comprendían lo que decían los Apóstoles, a pesar de proceder de diferentes lugares y ser diferentes sus lenguas”. Llegados a este punto, podríamos decir que es el lenguaje de los signos el que todo el mundo entendemos por lo que a la hora de expresarnos se refiere. Pero no es aquí donde quiero llegar; para mí existe un lenguaje mucho más universal y que además resulta totalmente irrefutable. Dicho lenguaje no es etro que el del amor manifestado a través de las buenas obras. No en vano, el pueblo lo expresa de manera muy sencilla, pero plenamente inteligible “Obras son amores y no buenas razones”.

Por tanto, si nos ceñimos a Pentecostés, fuera bueno que dejásemos de lado todo lo que se refiere a la mente, a la ciencia, al intelecto, para centrarnos totalmente en el corazón como símbolo del amor, de donde procede toda obra buena. Así pues, en Pentecostés no hay que buscar sabiduría, ni cosas por el estilo, sino transformación profunda del corazón, dejando de ser de piedra para convertirse en un corazón de carne, tal y como dice el profeta (EZ 11,19). Dicho esto, Pentecostés significa para mí que los Apóstoles pasaron a convertirse en personas comprometidas con el bien hacia toda persona; lenguaje irrefutable y a la vez inteligible por todos hombres y mujeres. De tal manera que caen por tierra todas las demás realidades que no hacen más que dividirnos y separarnos, como son entre otras, las ideologías, las creencias, las razas, las culturas, las formas de pensar, etc.

Por ello, a pesar de que pueda ser un tanto osado, me atrevería añadir a las palabras de san Pablo “El amor no pasa nunca”, otras que dijeran “Y además transciende tiempo y espacio”, razón por la cual toda persona lo comprende y comprenderá siempre (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

eclesalia@eclesalia.net

mujer-ojos-cerrados¿VOCACIÓN? ¡DISCÍPULA!
MAGDALENA BENNASAR, espiritualidadcym@gmail.com
BILBAO.

ECLESALIA, 01/05/17.- Aunque sigas mirando al sepulcro que te tiene atrapada, yo te llamo. Te elijo de nuevo y te empodero para que prediques la Buena Nueva.

Tendrás muchas, muchísimas dificultades, hoy y dentro de veinte siglos, pero tú no te calles, sigue anunciando el Evangelio. Confío en ti como el primer día.

Y hoy, el primer día de la semana, de la nueva creación, te llamo por tu nombre, en el jardín, como cuando todo empezó, y sólo tú estabas ahí, sola, llorando, desfondada.

Así llamé a Abrán y Sara para que salieran del sistema patriarcal que les atrapaba. También a Moisés y Miriam, les pedí que salieran de su vida organizada y tranquila para que utilizaran sus dones y talentos recibidos para liderar a la comunidad en un largo y penoso proceso de maduración. Tuvieron, como vosotras, que encarar sus múltiples sombras, disfrazadas  de “necesidades de ser necesitados”… para ser capaces de seguir la Promesa, la Luz.

La llamada personal a profetisas y profetas para que desbancaran el “ego” de personajes que se creían defender los derechos del pueblo utilizando la excusa de la guerra, la opresión, la religión para hacerse más fuertes, como hoy. Tarea de profetas, sólo posible, desde una experiencia de amistad y relación amorosa con el Dios que llama y envía.

En todas y todos ellos ibas viniendo tú, la discípula amada, la de las manos de partera y de panadera, capaz de ayudar a nacer y de alimentar esas comunidades incipientes que también hoy se forman cuando sobre todo discípulas, en mi nombre, libres de instituciones, dineros, papeleos… acercan mi presencia a sus vidas, con el don de la predicación que les he regalado.

Porque fuiste tú, discípula amada, la que fuiste convocada en el sepulcro, para que presenciaras la Vida y se la comunicaras a los hermanos escondidos y atrapados en sus cuevas ensombrecidas de traición, negación, abandono y miedo, mucho miedo a perder poder, protagonismo, bienes…

Ibas viniendo tú en la discípula elegida para anunciar la Resurrección. Y a pesar de que la historia se ha esforzado en mantenerte entre partos y panaderías, yo, el Resucitado, te sigo llamando por tu nombre.

A través de la Ruah, te levanto de tu tumba y tristeza y te encomiendo, de nuevo, la tarea de decirles que estoy Vivo y que mi proyecto es de Vida y de Comunidad de Iguales en toda la Creación, respetando la tierra y respetando a los más desfavorecidos, pero sobre todo respetando mi llamada a que fueran las mujeres las primeras enviadas a anunciar la Vida, y desde ellas los demás, no al revés (hoy da miedo decirlo, y resulta que es Evangelio puro, que a fuerza de torcerlo nos parece casi pecado).

Tendrás que enfrentar tu propio ego que querrá defenderse cuando los egos de los que se sienten especiales sientan amenazado su poderío. Pero tú no desfallezcas. La Ruah del Resucitado te levantará llamándote por tu nombre, día tras día.

El nombre que quisieran borrar de las páginas sagradas. Pero está ahí, recién pronunciado de nuevo en el corazón de personas que están atentas. Y es ese susurro en el hondón del alma lo que les pone en camino.

Esa llamada se hace efectiva cuando al transmitirla levanta a otras personas de sus tumbas y también se ponen en camino (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Es el camino de la comunidad de iguales. Quienes lo intentamos sabemos que si dejamos que sea su voz quien nos dirige, convoca, empodera, tenemos la Vida y en ella la respuesta al mal de la humanidad.

¿Cómo me atrevo? Porque cuando te llaman por tu nombre te cambian el corazón egoísta en corazón y pies y labios de discípula.

Feliz Tiempo Pascual.

colores-5209b28a61dbcFELIZ EXPERIENCIA PASCUAL
INMA CALVO, amigos@feadulta.com
LAS ROZAS (MADRID).

ECLESALIA, 19/04/17.- Amigas y amigos: Os deseo una muy feliz experiencia pascual. Que experimentemos la Resurrección en nuestras vidas y siempre en el ámbito de la comunidad.

En la Escuela, esta vez no subiremos una nueva clase, pero proponemos una conferencia muy adecuada al tiempo Pascual para quien quiera escucharla de nuevo o no haya tenido la ocasión. Andrés Torres Queiruga: La Resurección (I).

Y un recordatorio más sobre nuestra novedad editorial, tan interesante como útil para profundizar en la vida de Jesús. Evangelios de Mateo y Marcos, de José Enrique Galarreta. Un legado de conocimiento y fe en Jesús de Nazaret.

Evangelio y comentarios al Evangelio

Jn 20, 19-31. Ya anochecido, aquel día primero de la semana, estando atrancadas las puertas del sitio donde estaban los discípulos…

Vicente Martínez: Todos uno. Y uno con todos, como estuvo y sigue siempre estando Jesús para atender y satisfacer con generosidad, solicitud y hechos las apremiantes necesidades de los otros.

José Luis Sicre: Una aparición muy peculiar. Todas las apariciones de Jesús resucitado difieren. Como si los evangelistas quisieran acentuar las diferencias para que no nos quedemos en lo externo, lo anecdótico.

Fray Marcos: Solo en la comunidad se puede descubrir a Jesús vivo. Pero no deja de ser una paradoja que tenemos que descubrirla cada uno.

José Antonio Pagola: Jesús salvará a su iglesia. Con las puertas cerradas no es posible acercarse al sufrimiento de las gentes.

Dolores López Guzmán: Amar sin ver. Al apóstol incrédulo no le dio una prueba definitiva, como a él le hubiera gustado, sino que le dio algo mejor: le hizo ver que solo el amor tiene la palabra definitiva.

Artículos seleccionados para la semana

María Teresa Sánchez: ¿Quién resucita hoy? Cada uno de nosotros lleva grabadas infinitas pequeñas muertes en su geografía íntima. Resucitar es recrearnos.

Jesús Bastante: Francisco: “No sé cómo funciona esto, pero estoy seguro de que Cristo ha resucitado; yo apuesto sobre este mensaje”. Con la fe en Cristo resucitado encontramos un sentido en medio de tantas calamidades.

Pedro Zabala: De profesión: viviente. Un creyente auténtico espera descansar en el Misterio de la misericordia divina, a pesar de sus dudas e inseguridades.

Arrizabalaga: Testimonios no cristianos de la existencia de Jesús de Nazareth. No fue considerado significativo para los historiadores de su tiempo aunque Flavio Josefo y Tácito se refieren a Cristo en sus escritos.

Religión Digital: Francisco y la “reforma de las mentalidades”. Francisco llama a un cambio de mentalidades, un cambio de paradigma para que la Iglesia no siga actuando monárquica y totalitariamente, en parroquias, proyectos educativos y acciones pastorales.

Luis Miguel Modino: Monseñor Sergio Castriani: “La Iglesia no tiene presente ni futuro sin los laicos, sin las mujeres”. Algunos piensan que si en la práctica pastoral se actúa con misericordia, se está yendo contra la ortodoxia. Personalmente pienso que eso no es así.

Enrique Martínez lozano: Emociones. Hay que aplaudir cuando alguien llora, cuando alguien siente.

José María Álvarez: Obras de justicia, no obras de misericordia. Si son obras de justicia, los beneficiarios tienen derecho a esos servicios que son todos de primera necesidad y si no se satisfacen, no estamos en un Estado de Derecho.

Noticias de alcance. Mujeres que dirigen las celebraciones dominicales ya son una realidad en varios países.

Para unas eucaristías más participativas y actuales

Hechos 2, 42-47. Los hermanos eran constantes en escuchar la enseñanza de los Apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones.

Pedro 1, 3-9. Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.

Florentino Ulibarri: Paz a vosotros. Mi paz más tierna y evangélica,  la que os hace hijos y hermanos.  Vivid en paz, gozad la paz. Recibidla y dadla con generosidad.

Vicky Irigaray: Jesús Resucitado. Concédenos la gracia de ser testigos alegres y valientes de tu hijo resucitado.

Anáfora: Fe y confianza. Tener fe en Dios no es creer una serie de dogmas, es sencillamente confiar en Él.

Material multimedia

Miedo y ansiedad. Por Eckhart Tolle. ¡¡¡Qué hermoso es vivir sin miedo y ansiedad!!!

Es imposible que pierdas lo que necesitas. Por Borja Vilaseca. Valorar el aprendizaje de todas las experiencias del pasado y no dar por sentado lo que tienes en el presente, abriéndote a la abundancia de la vida.

Salomé Arricibita: Hay luz de mañana nuevaEsta mañana es diferente, la luz es distinta, el corazón late con más alegría, María sabe que el plan de Dios está cumplido.

¿Es creativa la mente “en pausa”? Por Fernando Tobías Moreno. Queremos vivir en paz y armonía interior, ¿somos conscientes de qué nos lo impide?

Equipo Quiero Ver: Ver y creer. La fe no es algo abstracto y lejano, se trata de un acontecimiento, de una experiencia interior y radical que nos transforma. A Tomas le costó creer sin ver… nosotros no podemos creer sin tener en cuenta lo que nos acontece en la vida.

La Resurrección. Compromisos. Por Lenin Cárdenas. Hermoso vídeo, a modo de meditación, para ayudarnos a vivir nuestra Pascua personal. ¡Qué no sea éste, un año más! Hagámoslo diferente.

En la Escuela EFFA facilitamos el enlace al temario donde están la totalidad de las charlas y bibliografía disponibles, para los que no hayan podido verlas o quieran volver a repasar alguna.

Y como os prometía, las cartas terminarán con estos tres enlaces muy útiles: la carta de la semana, la carta de la semana pasada y cartas de otras semanas. Cuando alguien pierda -o no le haya llegado- el email con las novedades, podrá usar una carta antigua para acceder a la nueva.

Un abrazo,

Inma Calvo

eclesalia@eclesalia.net

jornada-iniestaMEMORIA DE ALBERTO INIESTA
Su legado en la Iglesia de hoy
EMILIA ROBLES, proconcil@proconcil.org
MADRID.

ECLESALIA, 17/02/17.- El sábado 25 de marzo se celebrará en Madrid una jornada dedicada a la recuperación de la memoria del obispo Alberto Iniesta, fallecido el 3 de enero de 2016 en Albacete, su tierra natal, bajo el lema “Memoria y legado de Alberto Iniesta para la Iglesia de hoy”.

Alberto Iniesta fue obispo auxiliar de Madrid, incardinado en la Vicaría IV de Vallecas (primer obispo del madrileño y obrero barrio de Vallecas, compuesto de muchos barrios).

Cuando Alberto Iniesta llegó como obispo a Vallecas, a principio de los años 70, se encontró con una realidad social de pobreza y de desarraigo, con una población muy diversa de gente con raíces vallecanas -los menos- y de emigración forzosa -los más- provenientes de las periferias de Andalucía, Extremadura y La Mancha, principalmente; con parroquias hechas en barracones, cuyos curas trataban de llegar a la gente; con familias que vivían situaciones de precariedad…

Los aires nuevos del Concilio, la encíclica Populorum Progressio de Pablo VI, la Conferencia de Medellín en América Latina tienen sus resonancias en una Iglesia que quiere estar más atenta al mundo y comprometerse con el desarrollo de los pueblos y de las personas. En relación con ello está la actuación y compromiso de los curas obreros, de las religiosas y religiosos en barrios, el desarrollo de los Movimientos Apostólicos como la JOC (Juventud Obrera Cristiana), la HOAC (Hermandad Obrera católica), el MAS (Movimiento Apostólico Seglar), la JAR (Juventud Agraria Rural), la JEC (Juventud Estudiante Católica), la JIC (Juventud Independiente Católica), el Junior, etc.

Respecto a los religiosos/as, Alberto siempre tuvo mucha cercanía y apoyó fuertemente la inserción en los barrios.

Todo esto en un contexto tenso de relaciones entre Iglesia y Estado. A la época de una “luna de miel” entre el primer gobierno de Franco, que se quiere apoyar en la Iglesia y una Iglesia que se deja querer y acepta un concordato que la privilegia, le sucede una época de crítica a esta situación desde dentro de la propia Iglesia y un deseo de tomar distancia entre la Iglesia y el Estado. Una fuerte expresión de ello se da en la Asamblea Conjunta Obispos Sacerdotes en el año 1971. Y allí estaba, participando con todo su entusiasmo, Alberto Iniesta.

Sus expresiones más comprometidas tienen que ver con los obreros que sufren injusticia o silenciamiento, con los militantes reprimidos y encarcelados, con la gente que sufre los efectos de la miseria y la marginación, con las penas de muerte…

Fue co-impulsor y acompañante desde su ministerio episcopal de la I Asamblea Cristiana de Vallecas, en la que participaron trabajando durante meses más de 200 grupos cristianos, en un proceso de reflexión a partir de su propia vida, de la realidad de la Iglesia y de sus barrios. Esta Asamblea que se iba a celebrar el 15 de marzo de 1975 fue suspendida por orden gubernativa. Alberto Iniesta no se marchó de la puerta hasta que el último de los asistentes no lo hizo, para evitar detenciones. Hablando de ella dijo “Queremos una iglesia valiente, realista y en marcha”

Acompañó con su reflexión, a veces crítica, pero siempre amorosa y abierta y con su afecto y apoyo, a las primeras iniciativas que cuestionaban la obligatoriedad del celibato para los curas, a quienes estudian las ventajas e inconvenientes del divorcio… Nada humano le fue ajeno. Un hombre que se interesaba por la cultura, de mente abierta, que rebosaba sensibilidad y misericordia, al tiempo que procuraba ser coherente y libre, con lo que sentía que Dios le pedía. Un hombre sencillo, que no ponía ninguna distancia.

Alberto fue un hombre radical y auténtico, un místico y un profeta, sin tentaciones rupturistas, ni en la Iglesia local, ni en la Iglesia universal. Uno de sus puntos fuertes era pensar en la Iglesia como “comunidad de comunidades”, trabajando siempre la unidad profunda en la diversidad y practicando una comunión multidireccional, una comunión respetuosa y dialogante con las búsquedas profundas sustentadas en el Evangelio, aunque no hubiera coincidencia en todo (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Objetivos de la Jornada

A la luz de la vida, la fe y el compromiso eclesial  y social de Alberto Iniesta, queremos hacer un proceso que pasa por:

  1. analizar su testimonio como creyente, como teólogo, como obispo pastor y como ciudadano, con los aportes de quienes más lo conocieron;
  2. profundizar en los valores y actitudes que, desde el Vaticano II, siguen vigentes hoy para construir la Iglesia y la sociedad que Dios quiere en las circunstancias actuales;
  3. para ello debemos afrontar los desafíos de nuestro presente y actuar en consecuencia con alegría y esperanza.

Convocatoria

Nuestra convocatoria es inclusiva como lo fue nuestro obispo y como el Evangelio nos invita a ser. Nos dirigimos a todas personas que han conocido a Alberto Iniesta, pero también a los que no lo han conocido y no tienen una idea clara de lo que representa; nos dirigimos a los grupos, comunidades de base y redes; a las comunidades religiosas,  a las gentes de nuestras parroquias, incluso aquellas que estén en “otra onda” pero tienen curiosidad; nos dirigimos a los medios de comunicación de Iglesia o civiles. Invitamos a personas de cualquier lugar y procedencia; y muy especialmente de toda la diócesis de Madrid en su conjunto, sin hacer acepción de personas, cargos o situación. No es fácil llegar a la gente más joven, pero os pedimos toda la colaboración para que también los más jóvenes de vuestras parroquias, colegios, comunidades, asociaciones… puedan apreciar este testimonio vivo.

Desarrollo de la Jornada.

La jornada constará de tres momentos diferenciados:

Mañana:

  • Trabajo por grupos que ayudará a desbrozar el legado de Iniesta en nuestros días y circunstancias.

Comida compartida,

Tarde:

  • Charla de José Mª Castillo que incidirá en los mismos términos pero desde la reflexión teológica-pastoral.
  • Presentación del libro “Alberto Iniesta, la caricia de Dios en las periferias” que ha coordinado Emilia Robles y publica Herder.
  • Mesa redonda con el obispo Nicolás Castellanos (misionero en Bolivia) José Lorenzo (redactor jefe de Vida Nueva), Luis Aranguren (autor de varias obras y experto en voluntariado)  y Emilia Robles (coordinadora del libro).

Lugar: Colegio Ciudad de los Muchachos, Calle de Santa Marta, 15, 28038 Madrid

Tríptico de la Jornada.

Cartel de la Jornada.

Os invitamos a sumaros a la Jornada a todos aquellos que podáis hacerlo, invitando a otros a unirse.

Si alguien de fuera de Madrid tiene problemas de alojamiento que avise y  en el equipo buscaríamos alternativas.

Lo mismo si alguien quiere participar y tiene que traerse a los niños. Que nos lo diga y dependiendo de si hay un grupito se buscaría una alternativa.

El libro estará a la venta el día de la presentación.

HAGAMOS DE ESE ACTO, ACOMPAÑADOS POR LA MEMORIA DE ALBERTO INIESTA, UNA EXPRESIÓN VIVA DE LA IGLESIA QUE QUEREMOS SEGUIR ALUMBRANDO A LA LUZ DEL EVANGELIO.

QUE SEA TAMBIÉN UN ESPACIO EN EL QUE PODAMOS COMPARTIR, SENTIRNOS EN COMUNIÓN DENTRO DE NUESTRAS DIVERSIDADES  Y RENOVAR FUERZAS PARA SEGUIR TRABAJANDO CON ALEGRIA Y ESPERANZA ALLÍ DONDE ESTAMOS CADA UNO/A

 

eclesalia@eclesalia.net

franciscorezando_cna_2LA “IN-AUTORIDAD” DE LA IGLESIA DE JESÚS
JOSÉ Mª RIVAS CONDE, CORIMAYO@telefonica.net
MADRID.

ECLESALIA, 06/02/17.- Con “acracia” y con “in-autoridad” significo la “incapacidad de dictar leyes con sanción”. Es lo contrario de la autoridad que aquí, de cara a lo práctico, reduzco a la “capacidad para crear esas leyes”. En los Estados esta capacidad va asociada a “poder” con el que lograr –incluso coactivamente si fuere preciso– la aceptación de la persona que la encarna y el cumplimiento de las leyes o, en su caso, el de la sanción vinculada a su transgresión. Pero la autoridad y ese “poder” no son lo mismo. Porque se da “poder” sin autoridad y autoridad sin “poder”. Prueba de lo primero son los mártires que sufrieron coacción, en materias y cuestiones por completo ajenas a las competencias de quienes se la infligieron. Prueba de lo segundo son los violadores de preceptos legítimos que escapan impunes de la ley.

La sanción vinculada a las leyes puede ser, especulativamente hablando, temporal o eterna. Pero siempre es falsa e ineficaz la vinculación a la eterna establecida en el curso del tiempo. En los sujetos temporales, la falta de capacidad para vincular preceptos a la sanción eterna no es una posibilidad; sino carencia absolutamente exigida y universal. De suerte que intentar establecerla es tan huero e inoperante, aunque nosotros creamos lo contrario, como lo sería la vinculación o la apelación a cualquier recurso, capacidad o fuerza de la que es en absoluto imposible disponer. Como cuando a los de mi edad nos amenazaban de pequeños con el “Coco”: por más que uno sucumbiera a su confiada credulidad infantil y temiera hasta el pavor, era obviamente imposible que el Coco llegara en ningún caso. Tampoco puede llegar el infierno nunca, por incumplir preceptos temporales. Ni aunque uno se tenga creído lo contrario como dogma. No ya porque el infierno no exista ―como defienden algunos―; sino porque no hay absolutamente nadie que pueda unir la sanción eterna a precepto de índole temporal, como es la de todos los promulgados por hombres.

Esta universal “in-autoridad” o “acracia” respecto de la vinculación de la sanción eterna a preceptos, leyes o normas temporales, corona o fluye de mi escrito “Hacia la herencia inagotable” (ECLESALIA, 27/04/16). Nadie hay, en efecto, que pueda decretar ni imponer, como exigencia condicionante de la salvación eterna, mandamientos que sean abolibles. Porque, producida la abolición devendría temporal la pena que de por sí es eterna (Mt 25,41); que se considera eterna en la propia disposición luego abolida; y que suponen eterna hasta los mismos que niegan que haya infierno. De ser posible esa vinculación, se daría una pena en la que por su propia esencia no cabría esperanza ninguna de verse libre de ella jamás y en la que, a la vez, anidaría la confianza de que un día llegue el legislador que derogue el precepto que la estableció. Como tantas veces  ha sucedido desde Pío XII. Ya dije que el derribo de la norma arrastra consigo el de la pena impuesta por su incumplimiento, al dejar éste de merecerla.

Es más: ni parece, como también dije, que pueda ligarse la herencia imperecedera a ninguna realidad con principio en el tiempo, al no poder la temporalidad dar lo que no tiene y granar eternidad. Así sucede, por ejemplo, con las leyes llamadas naturales y con los dogmas de fe definidos a lo largo de la historia. No es que éstos sean necesariamente falsos; sino que el profesarlos no puede decidir nuestra salvación. Además de impedirlo lo de haber empezado a urgir en el tiempo, lo excluye la independencia absoluta, propia del Ser supremo que es nuestro Dios, de todo lo extrínseco a Él y variable. Como la época histórica en que haya tocado vivir, o el número de dogmas ya definidos en ella. O –dicho sea de paso– el lugar geográfico en que se habite, el rito al que se pertenezca…, etc.

Esta “acracia trascendente” de que trato, antecede y está por encima de absolutamente todos. Porque ni Dios es capaz de superarla. Simplemente por no serlo nunca de contradecirse a sí mismo, ni de realizar el absurdo. Me refiero, como es obvio, al absurdo ese de una sanción que tendría por fuerza que ser al mismo tiempo de naturaleza eterna y temporal. Y hablo de nuestro Dios, infinitamente justo y Amor. Incapaz de sancionar sin haber ya motivo para ello. Por eso la “acracia” respecto de la vida eterna es a priori inherente a cualquier sujeto creado y temporal, sea persona física o jurídica, sin que pueda exceptuarse de ella ni a la propia Iglesia de Jesús. Ni en ésta, ni en ninguna otra sociedad, pueden aparecer enviados de Dios con autoridad para penar con sanción eterna leyes o preceptos temporales. Es decir, mensajeros suyos dotados de poder para realizar en su nombre lo que ni Él puede hacer: tanto ese absurdo ni otro, como esa sinrazón ni otra; como esa impiedad ni otra; como ese desamor ni otro, sea sádico o no.

Contrariamente a lo que sucede en relación a la sanción eterna, no parece impropio de las agrupaciones sociales de este mundo, tener autoridad y “poder” respecto de “sanciones temporales”. Que una sociedad no sea como pieza de otras respecto del bien pretendido, es lo que fundamenta su independencia, y ésta a su vez motiva su calificación de perfecta. Pero que una sociedad perfecta goce de independencia total de las demás, no implica que ella misma tenga que tener autoridad. Sino sólo que ninguna otra la tiene en lo que es de ella, aunque sí tenga que “dar al César lo que es del César”.

Puede entonces afirmarse que la Iglesia de Jesús es sociedad perfecta, ya que goza de esa plenitud de independencia en lo suyo; y que no deja de serlo por no poseer autoridad ninguna en relación a sí misma, ni a ninguna otra sociedad. Tampoco por carecer de “poder” con el que amparar a su líder y lograr la aceptación de su enseñanza, que parece debiera limitarse a dar testimonio de Jesús (Hch 1,8), “el Verbo –el Amor– hecho carne, rebosante de liberalidad y de verdad” (Jn 1,14), y fuente de liberación (Jn 8,31-32) y de vida (10,10). Como hizo Pedro con el centurión Cornelio (Hch 10,34-43). Esto todo es lo que al final de cuentas sostengo, pese a conocer lo sucedido a lo largo de los siglos y los extremos en contra, incluso demenciales para muchos de nosotros, en que varias iglesias incurrieron en la idea de ser lo propio. Lo sostengo por pura lógica y, sobre todo, por evidenciárseme lo único compatible con la palabra de Jesús sobre la naturaleza de su Iglesia. De modo palmario en su respuesta a la pregunta de Pilato sobre su condición de rey.

El alcance de la misma tal vez se nos abrillante a nosotros, si tenemos presente que Jesús la dio muy poco después de haberse opuesto a ser defendido con la espada, cuando fueron a apresarle (Jn 18,10-11). No parece probable que Pilato estuviera al tanto del detalle. La sola respuesta tuvo que bastarle para llegar a la seguridad de su «Yo no hallo en él delito alguno» (Jn 18,38). Se refería a los aducidos en la acusación inicial. En resumen los propios de un amotinador común (Lc 23,2). Incorporo la respuesta de Jesús excediendo su literalidad, con el fin de puntualizar cómo a mi parecer tuvo que entenderla Pilato para conseguir esa seguridad: “Mi reino no es como los de este mundo. De serlo, mis seguidores habrían luchado para que yo no cayera en manos de las autoridades judías. Mi reino por tanto no es como los de aquí […] Yo nací y vine a este mundo precisamente a dar testimonio de la verdad, no a imponerla. De modo que quien es de la verdad acoge mi palabra por sí sólo, sin obligarle a la fuerza”.

Esa respuesta a Pilato recuerda la enseñanza a los apóstoles, cuando el enojo de los diez restantes al enterarse que la madre de los Zebedeo había intentado conseguir para sus hijos los dos primeros puestos del Reino de Jesús (Mt 20,25). La diversidad entre éste y los del mundo la da esa enseñanza marcando la diferencia entre ambos en lo que concierne a su actitud respecto de los demás y a su mecánica: en los de aquí abajo, imposición dominadora y fuerza sojuzgante; en el de Jesús, amor y servicio liberadores hasta el supremo de la entrega de la vida propia (Jn 15,13): “Sabéis que los jefes de las naciones gobiernan imperiosamente y que los grandes mandan autoritariamente. No ha de ser así entre vosotros. Antes al contrario: quien quisiere llegar a ser grande, será vuestro servidor y quien quisiere ser el primero será esclavo del resto. Igual que yo no vine a ser servido, sino a servir hasta la entrega de la vida para liberación de muchos” (Mt 20,25-28).

La discordancia “vine a dar testimonio de la verdad / vine a servir”, la diluye el propio proceder de Jesús. Por él su testimonio se manifiesta servicio a los demás. Porque él nos transmite la verdad liberadora de preceptos esclavizantes (Jn 8,32)… ¡hasta a simplezas! (Col 2). Preceptos que apartan del aluvión de vida que pretendió tuviéramos (Jn 10,10). Preceptos propios de las religiones que, como las sociedades de la tierra, se aúpan sobre el poder. Y también es por su proceder, por el que su servicio hasta la entrega de la vida se exhibe, a su vez, testimonio de la verdad: nos la manifestó jugándose la vida, por oponerse y desenmascarar a quienes, siendo “de este mundo, matan al que no lo es, sino que es del de arriba. Matan al que cambia sus palabras y su mecánica de autoritarismo sojuzgante, con las del amor y el servicio libertadores (Mt 7,12; 22,37-40; etc.). Éstas les son tan incomprensibles e inasumibles, que ni oírlas pueden, y eliminan a quien las pronuncia y las vive” (Jn 8,23+37).

Propio, entonces, y diferenciante de la Iglesia de Jesús respecto de las demás sociedades que pueblan la tierra es la “in-autoridad” con su aura: falta de “poder” para proteger al líder y para forzar a nadie; incompatibilidad con la represalia (Lc 9,55), ni incluso ante el “abandono de muchos” (Jn 6,67); comedimiento en la queja –«¿También vosotros queréis marcharos?» (Jn 6,68)–; eficacia expansiva en el simple testimonio de Jesús “con el denuedo y la firmeza del Espíritu recibido” (Hch 1,8); cohesión interna en el amor mutuo y el servicio recíproco, sementera ambos de liberación encumbradora (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Reforma eclesial

Publicado: 2 diciembre, 2016 en DENUNCIA / ANUNCIO
Etiquetas:, , , , ,

eclesalia@eclesalia.net

Iglesia abierta..REFORMA ECLESIAL
“Ecclesia semper reformanda”
JOSÉ ANTONIO REVUELTA, revueltaja@yahoo.es
PALENCIA.

ECLESALIA, 02/12/16.- Reformadores los hubo siempre: civiles, que proponían proyectos a reyes y gobernantes para mejorar la nación. Y religiosos. A modo de ejemplos actuales podríamos señalar a algunos más profundos y radicales, cargados de buena voluntad: Yves Congar (+), Víctor Codina –SJ, John Shelby Spong (episcopaliano y obispo emérito de Newark /USA), José María Vigil –CMF, Comisión Teológica Internacional de la EATWOT /ASETT …y ¡el Papa Francisco!

“A vino nuevo, odres nuevos” (Mc 2, 22)

El tópico de que vivimos un cambio de época, un cambio de paradigma global ha penetrado en todos los ámbitos y capas sociales. Sea en su visión pesimista u optimista. En esta coyuntura, la única manera de abrir caminos a la novedad creadora del Reino de Dios, acaso sea dar por terminado aquello que alimenta una religión caduca que no genera la vida que Dios quiere introducir en el mundo. Respetando siempre a aquellos que, teórica o prácticamente, continúan anclados en formas del viejo paradigma. Tal vez les sirva por algún tiempo.

Aunque quedarse corito (sic) para vestirse con la “nueva condición humana” es duro y produce inseguridad y vértigo. Máxime si se ha vivido desde pequeño. Máxime si se lleva siglos reiterando los mismos dogmas, gestos y fórmulas. Máxime si nos movemos entre algo sedicente ‘sagrado’. Pero no hay de otra.

Tampoco se puede cambiar a golpe de ‘gong’. “Natura non facit saltus” –proclamaban los escolásticos.

Dos cambios previos (Con ellos se resuelve el 99% del resto)

1º- Volver a las fuentes cristianas; reemprender el camino desde Jesús de Nazaret. Sin olvidar las intuiciones de los Padres de la Iglesia y de los Santos. Sin renunciar al océano inmenso de obras de arte de contenido e inspiración cristianos.

Vamos a listar unas posibles transformaciones necesarias. Fracasarán si no les precede un cambio de actitud, un cambio de mentalidad. Veo que se emiten homilías, se desarrollan conferencias, se redactan artículos y libros…con el entramado mental de siglos pasados. Así todo va a seguir igual, salvo alguna creatividad puntual o alguna metamorfosis cosmética. Hoy, las nuevas ciencias –sobre todo la cuántica, la cosmología, las del conocimiento- responden mejor que la religión a las grandes preguntas del hombre. Es necesario un nuevo diálogo religión-ciencias.

* Es imprescindible desmontar todo el constructo de dogmas, mitos, sacramentos, fórmulas, gestos…y partir del corazón del cristianismo: Jesús de Nazaret, su vida y sus actitudes; cómo es Dios (Padre-Madre) y su proyecto (el Reino). Sabemos que va a costar, después de milenio y medio de ahondar. Pero es condición sine qua non. Lo que tenemos ahora no es el tronco, sino alargadas ramas y ramitas. Volvamos al tronco.

2º- Desterrar el clericalismo efectivamente: Como con Jesús de Nazaret, los Apóstoles y Pablo, no tiene que haber “ordenación sacerdotal”, sino “asignación ministerial”. En el Nuevo Testamento no aparece por ninguna parte ni el sacerdocio sacramental ni el sacerdocio común de los fieles, propiamente dichos. El clericalismo -contra el sueño de Jesús- ha sido y es el sida, el cáncer de la Iglesia. De base, todos somos laicos, personas iguales, hijos de Dios. Ni tiene sentido el dualismo profano / sagrado.

Algunas reformas concretas (Evidentes; sin comentarios)

  • Desmontar el ministerio petrino.

  • Dejar de ser Jefe de Estado el Papa.

  • Sospechar del poder sagrado de la Iglesia.

  • Desterrar restos históricos que ya sirvieron, como nuncios, cardenales…

  • Participar el pueblo cristiano en la elección de los obispos.

  • Revisar la colegialidad episcopal, hoy solo de nombre.

  • Practicar los derechos humanos con los teólogos, por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

  • Abrirse a la lógica ‘ordenación’ de los casados, con celibato voluntario.

  • Reconocer los derechos humanos de la mujer en la Iglesia: ‘ordenación’, etc.

  • Promocionar al laicado en formación y autonomía.

  • Respetar los carismas de la Vida Consagrada: Religiosas, sacerdotes…

  • Relanzar humildemente el ecumenismo y el diálogo interreligioso.

  • Transmutar totalmente el formato “misa” y su sentido.

  • Defender los grandes principios del campo de la sexualidad y género; y abandonar la casuística, que pertenece más a la conciencia de la persona y a las ciencias.

  • Renovar el lenguaje eclesial, anacrónico, repetitivo y fuera de onda. De ese modo es imposible la comunicación.

  • Etc, etc.

“Las nuevas tecnologías y el cambio axial religioso superan el paradigma religioso del neolítico, centrado en el sacerdote, el templo y el sacrificio” [Codina, V. (2014). Revista Latinoamericana de Teología /31, p. 281].

eclesalia@eclesalia.net

¿UNIDOS O HUNDIDOS?
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 21/11/16.- ¡Qué bueno es hacerse preguntas! Pero de nada servirán si las abandonamos antes de hallar las respuestas. Tener preguntas es señal de que, al menos, no estamos dormidos.

Si la respuesta no llega en un primer momento, no pasa nada; pero es conveniente no archivar la pregunta o dejarla en el olvido. Hay que volver a las preguntas para ir reconociendo por dónde sigue el camino, ya sea el personal o el comunitario.

Soy bastante hermética a la hora de dar explicaciones cuando estoy escribiendo, especialmente si acabará en formato libro. Pero los más allegados (familia y algún amigo o amiga) se interesaban -¿sobre qué estás escribiendo?-, y algo les conté: “De laicos, monjes y pobres va la cosa…” No más explicaciones, sólo puntos suspensivos. El ordenador y el silencio son buenos compañeros de camino para ponerse a escribir, aguardando lo que será el siguiente paso que a veces viene en forma de intuición, de recuerdo, de pregunta…

“¡Aquel salmo… cómo era!” “Ved qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos! (132,1). Sí, qué delicia y qué dulzura, pero qué lejos estamos todavía de poder decir que vivimos la vida en misión compartida.

El mundo en que vivimos nos está poniendo delante un reto de convivencia -¿o será de supervivencia? Un reto que, a estas alturas, lleva etiqueta de “urgente”: o nos organizamos desde la unidad, o vamos a seguir cayendo en picado. No hace falta repasar aquí los acontecimientos que estamos viendo, viviendo y sufriendo, son conocidos por todos. No sólo a nivel político, económico, de relaciones entre países, religiones, etc. también a nivel Iglesia-Pueblo de Dios.

Entonces apareció la pregunta que da título a este escrito y es subtítulo en el libro; y no pude menos que sonreír recordando lo que decía Martin Luther King: “Hemos de aprender a vivir juntos como hermanos; si no, vamos a morir todos como idiotas”.

Te regalo la pregunta, ¿Unidos o hundidos?, a ti que estás leyendo estas líneas, para que seamos muchos los que la vayamos digeriendo cuidadosamente y actuemos cuanto antes desde nuestros círculos más próximos fomentando la serenidad, el diálogo, los encuentros que produzcan el fruto de la Unidad; que aprendamos a escuchar, a ceder, a proponer, a aprobar, a consensuar, a valora y a acoger al otro y su realidad, a vivir juntos como partes de un todo que es de todos.

El equipo de diseño del libro hizo un buen trabajo poniendo en la portada una granada cortada por la mitad, dejando ver los pequeños granos que unidos, adaptándose unos y otros, llegan a ser lo que tienen que ser, un fruto delicioso. La granada se nos muestra como parábola de unidad.

Ojalá podamos llegar a cantar la delicia y la dulzura de convivir como hermanos unidos. Ya no hablaremos de misión sino de vida compartida (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Para más información: “Mari Paz López Santos presenta libro

-oOo-