Posts etiquetados ‘Confianza’

Preguntas

Publicado: 30 junio, 2017 en REFLEXIONES
Etiquetas:, , , , ,

faqPREGUNTAS
Ejercicio espiritual
GUILLERMO OROZ ARAGÓN, Fraternidad de laicos cistercienses del Monasterio de La Oliva, guillermomertxe@hotmail.es
NAVARRA.

ECLESALIA, 30/06/17.- ¿Os he dado alguna vez las gracias por cuantas preguntas me habéis hecho? En un diálogo, las preguntas son el puente entre las voces, la confluencia de corazones, el destello de luz compartida. Todas y cada una de ellas me han hecho crecer, aun la que parecería más trivial. Porque cada pregunta viene cargada de matices, unas de cariño, otras de atención o de interés, e incluso algunas de desafío… Unas he contestado, otras aún no he sabido, quizá nunca sepa contestarlas…

¿Cuántas preguntas hemos dejado de hacer no pocas veces? Flores que no hemos plantado en los campos del diálogo. La pregunta verdadera tiene siempre el aroma de la humildad: es el reconocimiento de nuestra ignorancia y el de la capacidad de nuestro hermano para ayudarnos. La pregunta es una frase inconclusa, un verso que busca palabras de otro para dar cumplimiento a su belleza y su mensaje.

La pregunta tiene el color del respeto infinito por la libertad del otro.

¿También vosotros queréis marcharos?

Jesús es un Dios que pregunta. Son infinidad las veces que Jesús se acerca al hombre y le interroga. Desde el “¿qué buscáis?” inicial en Juan, o la triple interpelación a Pedro de “¿me amas?”, o el clamor al Padre “¿por qué me has abandonado?”; o la delicadeza con el ciego en la piscina de Betseda “¿quieres recobrar la salud?”.

El, que es Verdad, Camino y Vida, también se compone de preguntas.

¿Aún no entendéis?

Pero la pregunta tiene su final, su conclusión, su meta: la respuesta. Supremo acto de libertad y amor.

Desde el inicio, aún en el paraíso, Dios busca al hombre con una pregunta: “¿dónde estás?”. Dios nos busca, siempre es el primero en dar el primer paso. Es Él quien nos ha elegido, no nosotros a Él. Nosotros somos respuesta a esa pregunta primordial y primigenia. O no somos nada.

¿No os he elegido yo a vosotros?

Pero también somos un montón de preguntas. ¿Cuántas no guardamos en nuestro interior, incluso con rabia? ¿Cuántas no nos gustaría hacerle a Dios mismo? Pero la respuesta, si tiene que llegarnos, lo hará cuando nuestro corazón esté preparado para escucharla; ni un instante antes, ni un instante después. Por eso, cuando no podamos vivir las respuestas, vivamos las preguntas. Sin miedo, sin angustias, en actitud de espera y confianza.

“Sé paciente con todo lo que aún
no está resuelto en tu corazón…
Trata de amar tus propias dudas…

No busques las respuestas
que no se pueden dar,
porque no serías capaz de soportarlas.
Lo importante es
vivirlo todo.

Vive ahora las preguntas.
Tal vez así,
poco a poco,
sin darte cuenta,
puedas algún día
vivir las respuestas.”
Rainer María Rilke.

También nosotros somos una pregunta que hacemos a Dios y esperamos respuesta. Él ya nos ha respondido y nos responde cada día, pero a menudo estamos demasiado ocupados en nuestro ruidoso mundo para escuchar. Jesús es la respuesta de Dios a nosotros.

Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?

Tanto en el evangelio de Lucas como en el de Juan, las primeras palabras de Jesús son una pregunta; en el de Lucas, incluso las primeras tras la resurrección lo son  también. En cierto sentido, cada Evangelio es una interrogación que Dios nos hace a cada uno de nosotros.

¿No habéis leído…? ¿A quién buscáis? ¿Crees esto? ¿Comprendéis lo que he hecho? ¿Por qué me pegas? ¿Por qué lloras? ¿Por qué tenéis miedo? ¿Quién me ha tocado? ¿Qué queréis que os haga? ¿Quién decís que soy yo? ¿No habéis podido velar una hora conmigo? ¿Os faltó algo? ¿Me amas?, ¿me amas?, ¿me quieres?

¿Somos capaces de contestar a algo de todo eso? Pues mucho más es lo que Jesús nos pregunta desde su evangelio y desde nuestra vida.

Quizá estemos demasiado seguros de nuestras certezas muchas veces y debamos regresar a las preguntas como quien regresa al hogar y a la infancia. Para no encorsetar al Espíritu, para dejar a Dios ser Dios.

¿Dios es una pregunta?

 Ante la inmensidad de Dios, en bondad, en verdad y en belleza, siempre hay algo que se nos escapa, que se nos refugia en el Misterio: ahí sólo podemos asomarnos apoyados en la muleta de un interrogante.

Pocas grafías hay tan hermosas como el interrogante  “?”.

¿Por qué molestáis a esta mujer?

La pregunta está empapada de ternura y delicadeza. Es imposible el diálogo sin preguntas; es imposible que un niño hable con su padre sin preguntas, ni un amigo con otro amigo, ni un esposo con su esposa. No es posible el amor sin preguntas. No es posible la oración sin preguntas.

Ya llegará el Día del Señor, el día de la Gran Respuesta. Pero hasta entonces las preguntas son parte de nuestro vivir la verdad en los caminos, como son parte de quien es Camino, Verdad y Vida.

Dice Jesús que los niños, y sólo ellos y quienes son como ellos, entrarán en el Reino. ¿Y no es el niño quien domina el arte de preguntar?, ¿no es el niño quien vive perpetuamente instalado en la pregunta? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

Salmo de confianza

Publicado: 9 septiembre, 2016 en DENUNCIA / ANUNCIO
Etiquetas:, , , ,

eclesalia@eclesalia.net

SALMO DE CONFIANZA
YOLANDA CHÁVEZ, yolachavez66@gmail.com
LOS ÁNGELES (USA).

ECLESALIA, 09/09/16.-

¡No a nosotros, Dios, no a nosotros!

Ni por nosotros, Señor, no por nosotros,

solo por tu nombre, que brille tu gloria;

porque nos amas.

¿Por qué han de decir los que nos humillan:

“miserables ignorantes, donde está su Dios”?

Tú estás en la vida,

tu Espíritu está sosteniéndonos.

Sus ídolos son los dólares y el poder,

resultado de la avaricia desmedida.

Tienen boca y no han aprendido a hablar,

tienen ojos y no han aprendido a ver,

tienen orejas y no han aprendido a escuchar,

tienen nariz y manos, pero son insensibles,

tienen pies pero no avanzan.

Son como ellos, sus fabricantes,

cuya confianza está en un poder falso.

Las comunidades migrantes confiamos en ti, Dios,

eres nuestra esperanza y nuestra fuerza:

Desterrados, humillados, pisoteados, confiamos en ti.

Nos abrazas y nos reconfortas,

nos reconoces y nos bendices:

Bendices nuestro trabajo,

bendices nuestras mesas,

bendices a nuestros hijos,

bendices nuestro futuro,

bendices nuestras esperanzas.

Escuchen, comunidades migrantes:

Si Dios formó las estrellas y las flores,

las abejas y las margaritas,

el amanecer y la montaña;

¿podrá la mezquina sed de poder contra Él?

El futuro pertenece a Dios

y a quienes se dejan mover por su Espíritu.

Quienes se callan ante la injusticia,

los que voltean la mirada,

los que bajan la cabeza para no mirar,

los que no hacen nada,

están muertos.

¡Los muertos no honran a Dios!

Benditas sean las comunidades migrantes del mundo:

Benditos sus pasos,

benditos sus sueños,

benditas sus manos.

¡Honremos a Dios!

Bendigamos a Dios,

escuchen, vean, alégrense:

Brillará su gloria

desde ahora y para siempre.

¡Aleluya!

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda

la difusión de sus artículos,

indicando su procedencia).

 

No desvirtuar la bondad de Dios

Publicado: 17 septiembre, 2014 en BIBLIA
Etiquetas:, , , ,

qué quiere Dios25 Tiempo ordinario (A) Mateo 20, 1-16
NO DESVIRTUAR LA BONDAD DE DIOS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 17/09/14.- A lo largo de su trayectoria profética, Jesús insistió una y otra vez en comunicar su experiencia de Dios como “un misterio de bondad insondable” que rompe todos nuestros cálculos. Su mensaje es tan revolucionario que, después de veinte siglos, hay todavía cristianos que no se atreven a tomarlo en serio.

Para contagiar a todos su experiencia de ese Dios Bueno, Jesús compara su actuación a la conducta sorprendente del señor de una viña. Hasta cinco veces sale él mismo en persona a contratar jornaleros para su viña. No parece preocuparle mucho su rendimiento en el trabajo. Lo que quiere es que ningún jornalero se quede un día más sin trabajo.

Por eso mismo, al final de la jornada, no les paga ajustándose al trabajo realizado por cada grupo. Aunque su trabajo ha sido muy desigual, a todos les da “un denario”: sencillamente, lo que necesitaba cada día una familia campesina de Galilea para poder vivir.

Cuando el portavoz del primer grupo protesta porque ha tratado a los últimos igual que a ellos, que han trabajado más que nadie, el señor de la viña le responde con estas palabras admirables: “¿Vas a tener envidia porque yo soy bueno?”. ¿Me vas a impedir con tus cálculos mezquinos ser bueno con quienes necesitan su pan para cenar?

¿Qué está sugiriendo Jesús? ¿Es que Dios no actúa con los criterios de justicia e igualdad que nosotros manejamos? ¿Será verdad que Dios, más que estar midiendo los méritos de las personas como lo haríamos nosotros, busca siempre responder desde su Bondad insondable a nuestra necesidad radical de salvación?

Confieso que siento una pena inmensa cuando me encuentro con personas buenas que se imaginan a Dios dedicado a anotar cuidadosamente los pecados y los méritos de los humanos, para retribuir un día exactamente a cada uno según su merecido. ¿Es posible imaginar un ser más inhumano que alguien entregado a esto desde toda la eternidad?

Creer en un Dios, Amigo incondicional, puede ser la experiencia más liberadora que se pueda imaginar, la fuerza más vigorosa para vivir y para morir. Por el contrario, vivir ante un Dios justiciero y amenazador puede convertirse en la neurosis más peligrosa y destructora de la persona.

Hemos de aprender a no confundir a Dios con nuestros esquemas estrechos y mezquinos. No hemos de desvirtuar su Bondad insondable mezclando los rasgos auténticos que provienen de Jesús con trazos de un Dios justiciero tomados del Antiguo Testamento. Ante el Dios Bueno revelado en Jesús, lo único que cabe es la confianza. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

NON SOTTOVALUTARE LA BONTÀ DI DIO

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Lungo la sua traiettoria profetica, Gesù ha insistito più volte a comunicare la sua esperienza di Dio come “un mistero di bontà insondabile” che rompe tutti i nostri calcoli. Il suo messaggio è così rivoluzionario che, dopo venti secoli, ci sono ancora cristiani che non osano prenderlo sul serio.

Per trasmettere a tutti la sua esperienza di questo Dio Buono, Gesù paragona la sua azione alla condotta sorprendente del padrone di una vigna. Fino a cinque volte esce lui stesso di persona a cercare operai per la sua vigna. Non sembra preoccuparsi molto della loro resa nel lavoro. Quel che vuole è che nessun operaio resti un giorno in più senza lavoro.

Per ciò stesso, alla fine della giornata, non li paga secondo il lavoro realizzato da ogni gruppo. Sebbene il loro lavoro sia stato molto disuguale, a tutti dà un denaro: semplicemente, quello di cui ogni giorno aveva bisogno una famiglia di contadini di Galilea per poter vivere.

Quando il portavoce del primo gruppo protesta perché ha trattato gli ultimicome quelli che hanno lavorato più di tutti, il padrone della vigna gli risponde con queste mirabili parole: Sei invidioso perché io sono buono? Mi vuoi impedire con i tuoi calcoli meschini di essere buono con quelli che hanno bisogno del pane per la cena?

Che cosa sta suggerendo Gesù? Forse che Dio non agisce con i criteri di giustizia e uguaglianza che noi usiamo? Sarà vero che Dio, più che misurare i meriti delle persone come faremmo noi, cerca sempre di rispondere con la sua Bontà insondabile alla nostra radicale necessità di salvezza?

Confesso che provo un’immensa pena quando incontro persone buone che immaginano Dio tutto dedito ad annotare accuratamente i peccati e i meriti degli umani, per retribuire un giorno esattamente ciascuno secondo quanto ha meritato. È possibile immaginare un essere più inumano di qualcuno impegnato in questo da tutta l’eternità? Credere in un Dio, Amico incondizionato, può essere l’esperienza più liberante che si possa immaginare, la forza più vigorosa per vivere e per morire. Al contrario, vivere davanti a un Dio giustiziere e minaccioso può diventare la nevrosi più pericolosa e distruttiva della persona.

Dobbiamo imparare a non confondere Dio con i nostri schemi stretti e meschini. Non dobbiamo sottovalutare la sua Bontà insondabile mescolando i tratti autentici che vengono da Gesù con i tratti di un Dio giustiziere presi dall’Antico Testamento. Davanti al Dio Buono rivelato in Gesù, l’unica cosa possibile è la fiducia.

 

NE PAS DENATURER LA BONTE DE DIEU

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Tout au long de sa trajectoire prophétique, Jésus a communiqué, à maintes reprises et avec insistance, son expérience de Dieu en tant que « mystère de bonté insondable » qui brise tous nos calculs. Son message est si révolutionnaire que, vingt siècles après, il y a encore des chrétiens qui n’osent pas le prendre au sérieux.

Pour transmettre à tous son expérience de ce Dieu Bon, Jésus compare sa manière d’agir à la conduite surprenante d’un vigneron. Jusqu’à cinq fois, celui-ci va (sort) personnellement embaucher des travailleurs pour sa vigne. Leur rendement au travail, ne semble pas trop l’inquiéter. Ce qu’il veut c’est qu’aucun d’entre eux ne reste plus un seul jour sans travail.

C’est pour cela, qu’à la fin de la journée, il ne les paye pas en fonction du travail réalisé par chaque groupe. Bien que leur travail ait été très inégal, il remet à tout le monde « un denier » : justement, ce dont une famille paysanne de Galilée avait besoin pour pouvoir vivre au quotidien.

Lorsque le porte-parole du premier groupe conteste parce qu’il a traité les derniers de la même façon que les premiers qui ont travaillé beaucoup plus, le vigneron lui répond avec ces paroles admirables : « Vas-tu être jaloux parce que je suis bon » ? Vas-tu m’empêcher, avec tes calculs mesquins, d’être bon envers ceux qui ont besoin de leur pain pour dîner ?

Que suggère Jésus ? Dieu, n’agirait-il pas avec les critères de justice et d’égalité que nous manions ? N’est-il pas vrai que Dieu, au lieu de mesurer les mérites des personnes, comme nous avons l’habitude de le faire, cherche toujours, dans son insondable Bonté, à répondre à notre besoin radical de salut ?

J’avoue que je sens une grande peine quand je rencontre des personnes bonnes qui imaginent Dieu en train de noter soigneusement les péchés et les mérites des humains, pour rétribuer un jour, exactement, chacun selon ce qu’il aura mérité. Est-il possible d’imaginer un être plus inhumain que quelqu’un qui se serait consacré à cette tâche depuis toute éternité ?

Croire en un Dieu, Ami inconditionnel, peut être l’expérience la plus libératrice que l’on puisse imaginer, la force la plus vigoureuse pour vivre et pour mourir. Par contre, vivre devant un Dieu justicier et menaçant, peut devenir la névrose la plus dangereuse et la plus destructrice d’une personne.

Nous devons apprendre à ne pas confondre Dieu avec nos schémas étroits et mesquins. Nous ne devons pas dénaturer sa Bonté insondable, en mêlant les traits authentiques qui proviennent de Jésus avec les attributs d’un Dieu justicier, pris de l’Ancien Testament. Devant le Dieu Bon révélé par Jésus, il n’y a de place que pour la confiance.

 

DON’T DISTORT GOD’S GOODNESS

José Antonio Pagola.

Throughout his prophetic journey, Jesus insisted over and over again on communicating his experience of God as “a mystery of unfathomable goodness” that breaks through all our calculations. His message is so revolutionary that even after 20 centuries there are still Christians who haven’t found their way to take it seriously.

In order to infect everyone with his experience of this Good God, Jesus compares God’s way of acting with the surprising conduct of the owner of a vineyard. Up to five times he himself goes out personally to contract dayworkers for his vineyard. He doesn’t seem to be too worried about his progress in the work. What he wants is that no worker end up another day without work.

That’s why, at the end of the day, he doesn’t pay them according to the work that each group did. Though each one’s work has been pretty unequal, he gives them all “a denarius”: basically what a peasant family of Galilee needs each day to survive.

When a spokesperson of the first group protests that he has treated the last ones the same as the ones who have worked like no one else that day, the owner of the vineyard answers him with these wonderful words: “Why should you be envious because I am generous?” Are you going to stand in my way with your stingy calculations when I am kind to those who need bread to eat?

What is Jesus suggesting? That God doesn’t act according to the criteria of justice and equality that we use? Is it true that God, rather than go about measuring the merits of people like we tend to do, always seeks to respond from an unfathomable goodness to our radical need of salvation?

I confess that I feel great sadness when I meet good people who imagine God dedicated to meticulously jotting down the sins and the merits of human beings, in order to pay them back exactly according to what each one deserves. Is it possible to imagine a more inhumane being than someone doing this for all eternity?

To believe in a God who is an unconditional Friend, is to be able to have the most liberating experience that one could imagine, the most vigorous power to live and to die. On the contrary, to live in the presence of an avenging and threatening God could change us into the most dangerous and self-destructive neurotics.

We need to learn not to confuse God with our own narrow and stingy plans. We shouldn’t distort God’s unfathomable Goodness, mixing the authentic features that come from Jesus, with features of an avenging God taken from the Old Testament. In the face of the Good God revealed in Jesus, the only thing that fits is trust.

 

EZ DESITXURATU JAINKOAREN ONTASUNA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Bere ibilbide profetikoan barna, behin eta berriz azpimarratu du Jesusek nola komunikatu behar dugun berak Jainkoaz duen esperientzia: «atzeman ezineko ontasun-misterio» bezala, alegia; gure kalkulu guztiak hausten dituena bezala. Haren mezua hain iraultzailea da, non, hogei menderen ondoren ere, kristau batzuk ez baitira gai hura seriotzat hartzeko.

Jainko On horretaz izan duen esperientzia hori gizon-emakume guztiei kutsatzeko, mahasti-jabe baten jokabide harrigarri batekin konparatu du Jesusek bere jarduera. Bost alditaraino irten da mahasti-jabea bera mahastirako langileak hartzera. Ematen du ezer gutxi zaiola axola lanaren etekina. Nahi duen gauza bakarra, langile bakar bat ere ez gelditzea lanik gabe beste egun bat gehiago.

Horregatik, eguna bukatzean, ez die ordaindu talde bakoitzak egin duen lanaren arabera. Haien lan-orduak oso desberdinak izan diren arren, «denario bana» eman die guztiei: soil-soil, Galileako familia batek, bizitzeko, egun batean behar zuena.

Lehen taldeko bozemaileak protesta egin du, berei, inork baino ordu gehiago lan egin dutenei, bezalako tratua eman dielako azken ordukoei, eta mahasti-jabeak hitz miresgarri hauekin erantzun dio: «Inbidia al duzu ni ona naizelako?» Zeure kalkulu kaxkar horietan oinarrituz, ez al didazu utzi behar ona izaten afaltzeko beren ogia behar dutenekin?

Zer iradoki edo adierazi nahi digu Jesusek? Jainkoarentzat ez ote dute balio guk geure mundu honetan erabiltzen ditugun zuzentasun- eta parekotasun-irizpideek? Ez ote da egia, guk egingo genukeen ez bezala jokatu nahi duela Jainkoak: jendearen merezimenduak neurtzen jardun ordez, bere atzeman ezineko Onberatasunean gure errotiko salbazio-beharrari erantzun nahi diola?

Aitortu behar dut, egundoko pena sentitzen dudala pertsona onekin topo egin eta ikusten dudanean nola imajinatzen duten askotan Jainkoa: alegia, gure bekatuak eta merezimenduak zehazki idazten ariko balitz bezala, egun batean bakoitzari berea juxtu-juxtu emateko. Imajina al daiteke, betikotasun osoan lan hori egiten ariko litzatekeen halako pertsona baino gizatasun gabekorik?

Jainkoagan, baldintzarik gabeko Adiskide horrengan, sinestea, imajina daitekeen esperientziarik askatzaileena izan daiteke, bizitzeko eta hiltzeko indarrik adoretsuena. Ostera, Jainko zorrotz eta mehatxugile baten aurrean bizitzea, neurosi arriskutsuena eta suntsitzaileena bihur daiteke pertsona batentzat.

Ikasi beharra dugu ez nahasten Jainkoa geure eskema hertsi eta zikoitzekin. Ez genuke desitxuratu behar haren Ontasun atzeman ezina, Jesusek Jainkoaz agertu dizkigun zinezko ezaugarriak Itun Zaharreko Jainko zorrotz baten ezaugarriekin nahastuz. Jesusengan agertu zaigun Jainko Onaren aurrean, konfiantza da erantzun bakarra.

 

NO DESVIRTUAR LA BONDAT DE DÉU

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Tot al llarg de la seva trajectòria profètica, Jesús va insistir una i altra vegada a comunicar la seva experiència de Déu com “un misteri de bondat insondable” que trenca tots els nostres càlculs. El seu missatge és tan revolucionari que, després de vint segles, hi ha encara cristians que no s’atreveixen a prendre’l seriosament.

Per encomanar a tothom la seva experiència d’aquest Déu Bo, Jesús compara la seva actuació amb la conducta sorprenent de l’amo d’una vinya. Fins a cinc vegades surt ell mateix en persona a llogar treballadors per a la seva vinya. No sembla preocupar-lo massa el seu rendiment en el treball. El que vol és que cap treballador es quedi un dia més sense feina.

Per això mateix, al final de la jornada, no els paga ajustant-se al treball realitzat per cada grup. Encara que el seu treball ha estat molt desigual, a tots els dóna “un denari”: senzillament, el que necessitava cada dia una família camperola de Galilea per a poder viure.

Quan el portaveu del primer grup protesta perquè ha tractat els últims igual que ells, que han treballat més que ningú, l’amo de la vinya li respon amb aquestes paraules admirables: “Que tens enveja perquè jo sóc generós?” Em vols impedir amb els teus càlculs mesquins ser bo amb els qui necessiten el seu pa per sopar?

Què suggereix Jesús? És que Déu no actua amb els criteris de justícia i d’igualtat que nosaltres fem servir? Serà veritat que Déu, més que mesurar els mèrits de les persones com ho faríem nosaltres, cerca de respondre sempre des de la seva Bondat insondable la nostra necessitat radical de salvació?

Confesso que sento una pena immensa quan em trobo amb persones bones que s’imaginen Déu dedicat a anotar acuradament els pecats i els mèrits dels humans, per retribuir un dia exactament a cadascú segons el que es mereix. És possible imaginar un ésser més inhumà que algú lliurat a això des de tota l’eternitat?

Creure en un Déu, amic incondicional, pot ser l’experiència més alliberadora que es pugui imaginar, la força més vigorosa per viure i per morir. Per contra, viure davant d’un Déu justicier i amenaçador pot convertir-se en la neurosi més perillosa i destructora de la persona.

Hem d’aprendre a no confondre Déu amb els nostres esquemes estrets i mesquins. No hem de desvirtuar la seva Bondat insondable barrejant els trets autèntics que provenen de Jesús amb traces d’un Déu justicier preses de l’Antic Testament. Davant del Déu Bo revelat en Jesús, l’únic que cal és la confiança.

 

NON DESVIRTUARMOS A BONDADE DE DEUS

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Ao longo da súa traxectoria profética, Xesús insistiu unha e outra vez en comunicar a súa experiencia de Deus como “un misterio de bondade insondábel” que rompe todos os nosos cálculos. A súa mensaxe é tan revolucionaria que, logo de vinte séculos, hai aínda cristiáns que non se atreven a tomalo en serio.

Para contaxiarnos a todos a súa experiencia dese Deus Bo, Xesús compara a súa actuación coa conduta sorprendente do señor dunha viña. Ata cinco veces sae el mesmo en persoa a contratar xornaleiros para a súa viña. Non parece preocuparlle moito o seu rendemento no traballo. O que quere é que ningún xornaleiro fique un día máis sen traballo.

Por iso mesmo, ao final da xornada, non lles paga axustándose ao traballo realizado por cada grupo. Aínda que o seu traballo foi moi desigual, dálles a todos “un denario”: sinxelamente, o que necesitaba cada día unha familia campesiña de Galilea para poder viviren.

Cando o portavoz do primeiro grupo protesta porque tratou aos últimos igual do que a eles, que traballaron máis ca ninguén, o señor da viña respóndelles con estas palabras admirábeis: “Vas ter envexa porque eu son bo”? Vasme impedir cos teus cálculos mesquiños ser bo con quen necesitan o seu pan para cearen?

Que está suxerindo Xesús? E el non será que Deus non actúa cos criterios de xustiza e igualdade que nós manexamos? Será verdade que Deus, máis que estar medindo os méritos das persoas como o fariamos nós, busca sempre responder desde a súa Bondade insondábel á nosa necesidade radical de salvación?

Confeso que sento unha pena inmensa cando me atopo con persoas boas que se imaxinan a Deus dedicado a anotar coidadosamente os pecados e os méritos dos humanos, para retribuír un día exactamente a cada un segundo o seu merecido. Sería posíbel imaxinarmos un ser máis inhumano que alguén entregado a isto desde toda a eternidade?

Crer nun Deus, Amigo incondicional, pode ser a experiencia máis liberadora do que se poida imaxinar, a forza máis vigorosa para vivir e para morrer. Pola contra, vivir ante un Deus xusticeiro e ameazador pode converterse na neurose máis perigosa e destrutora da persoa.

Temos de aprender a non confundirmos a Deus cos nosos esquemas estreitos e mesquiños. Non habemos desvirtuar a súa Bondade insondábel mesturando os trazos auténticos que proveñen de Xesús con trazos dun Deus xusticeiro tomados do Antigo Testamento. Ante o Deus Bo revelado en Xesús, o único que cabe é a confianza.

 

Confiar en Dios

Publicado: 11 junio, 2014 en BIBLIA
Etiquetas:, , , , ,

trinidadSantísima Trinidad (A) Juan 3, 16-18
CONFIAR EN DIOS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 11/06/14.- El esfuerzo realizado por los teólogos a lo largo de los siglos para exponer con conceptos humanos el misterio de la Trinidad apenas ayuda hoy a los cristianos a reavivar su confianza en Dios Padre, a reafirmar su adhesión a Jesús, el Hijo encarnado de Dios, y a acoger con fe viva la presencia del Espíritu de Dios en nosotros.

Por eso puede ser bueno hacer un esfuerzo por acercarnos al misterio de Dios con palabras sencillas y corazón humilde siguiendo de cerca el mensaje, los gestos y la vida entera de Jesús: misterio del Hijo de Dios encarnado.

El misterio del Padre es amor entrañable y perdón continuo. Nadie está excluido de su amor, a nadie le niega su perdón. El Padre nos ama y nos busca a cada uno de sus hijos e hijas por caminos que sólo él conoce. Mira a todo ser humano con ternura infinita y profunda compasión. Por eso, Jesús lo invoca siempre con una palabra: “Padre”.

Nuestra primera actitud ante ese Padre ha de ser la confianza. El misterio último de la realidad, que los creyentes llamamos “Dios”, no nos ha de causar nunca miedo o angustia: Dios solo puede amarnos. Él entiende nuestra fe pequeña y vacilante. No hemos de sentirnos tristes por nuestra vida, casi siempre tan mediocre, ni desalentarnos al descubrir que hemos vivido durante años alejados de ese Padre. Podemos abandonarnos a él con sencillez. Nuestra poca fe basta.

También Jesús nos invita a la confianza. Estas son sus palabras: “No viváis con el corazón turbado. Creéis en Dios. Creed también en mí”. Jesús es el vivo retrato del Padre. En sus palabras estamos escuchando lo que nos dice el Padre. En sus gestos y su modo de actuar, entregado totalmente a hacer la vida más humana, se nos descubre cómo nos quiere Dios.

Por eso, en Jesús podemos encontrarnos en cualquier situación con un Dios concreto, amigo y cercano. Él pone paz en nuestra vida. Nos hace pasar del miedo a la confianza, del recelo a la fe sencilla en el misterio último de la vida que es solo Amor.

Acoger el Espíritu que alienta al Padre y a su Hijo Jesús, es acoger dentro de nosotros la presencia invisible, callada, pero real del misterio de Dios. Cuando nos hacemos conscientes de esta presencia continua, comienza a despertarse en nosotros una confianza nueva en Dios.

Nuestra vida es frágil, llena de contradicciones e incertidumbre: creyentes y no creyentes, vivimos rodeados de misterio. Pero la presencia, también misteriosa del Espíritu en nosotros, aunque débil, es suficiente para sostener nuestra confianza en el Misterio último de la vida que es solo Amor. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

CONFIAR EM DEUS

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

O esforço realizado pelos teólogos ao longo dos séculos para expor em conceitos humanos o mistério da Santíssima Trindade apenas ajuda hoje os cristãos a reavivar a sua confiança em Deus Pai, a reafirmar a sua adesão a Jesus, o Filho encarnado de Deus, e a acolher com fé viva a presença do Espírito de Deus em nós.

Por isso pode ser bom fazer um esforço por nos aproximarmos do mistério de Deus com palavras simples e coração humilde seguindo de perto a mensagem, os gestos e a vida inteira de Jesus: mistério do Filho de Deus encarnado.

O mistério do Pai é amor cativante e perdão contínuo. Ninguém está excluido do Seu amor, a ninguem se lhe nega o Seu perdão. O Pai ama-nos e procura-nos a cada um dos Seus filhos e filhas por caminhos que só Ele conhece. Olha para todos os seres humanos com ternura infinita e profunda compaixão. Por isso, Jesus invoca-O sempre com uma palavra: “Pai”.

A nosso primeira atitude ante esse Pai há-de ser a confiança. O mistério último da realidade, que os crentes chamamos “Deus”, não nos há-de causar nunca medo ou angustia: Deus só pode amar-nos. Ele entende a nossa fé pequena e vacilante. Não temos de sentir-nos tristes pela nossa vida, quase sempre tão medíocre, nem desalentar-nos ao descobrir que temos vivido durante anos afastados desse Pai. Podemos abandonar-nos a Ele com simplicidade . A nossa pouca fé basta.

Também Jesus nos convida à confiança. Estas são as Suas palavras: “Não vivais com o coração perturbado. Acreditais em Deus. Acreditai também em Mim”. Jesus é o vivo retrato do Pai. Nas Suas palavras escutamos o que nos diz o Pai. Nos Seus gestos e ao Seu modo de atuar, entregue totalmente a fazer a vida mais humana, descobre-se o quanto Deus nos quer.

Por isso, em Jesus podemos encontrar-nos em qualquer situação com um Deus concreto, amigo e próximo. Ele coloca paz na nossa vida. Faz-nos passar do medo para a confiança, do receio à fé simples no mistério último da vida que é só Amor.

Acolher o Espírito que alenta o Pai e o Seu Filho Jesus, é acolher dentro de nós a presença invisivel, profunda, mas real do mistério de Deus. Quando nos fazemos conscientes desta presença contínua, começa a despertar-se em nós uma confiança nova em Deus.

A nossa vida é frágil, cheia de contradições e incertezas: crentes e não crentes, vivemos rodeados de mistério. Mas a presença, também misteriosa do Espírito em nós, apesar de débil, é suficiente para sustentar a nossa confiança no Mistério último da vida que é só Amor.

 

CONFIDARE IN DIO

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Lo sforzo compiuto dai teologi lungo i secoli per esporre in concetti umani il mistero della Trinità oggi aiuta appena i cristiani a ravvivare la loro fiducia in Dio Padre, a riaffermare la loro adesione a Gesù, il Figlio incarnato di Dio, e ad accogliere con fede viva la presenza dello Spirito di Dio in noi.

Per questo può essere buono fare uno sforzo per avvicinarsi al mistero di Dio con parole semplici e cuore umile seguendo da vicino il messaggio, i gesti e l’intera vita di Gesù: mistero del Figlio di Dio incarnato.

Il mistero del Padre è amore tenerissimo e perdono continuo. Nessuno è escluso dal suo amore, a nessuno nega il suo perdono. Il Padre ci ama e cerca ciascuno dei suoi figli e figlie per vie che solo lui conosce. Guarda a ogni essere umano con tenerezza infinita e profonda compassione. Per questo, Gesù lo invoca sempre con una parola: “Padre”.

Il nostro primo atteggiamento di fronte a questo Padre deve essere la fiducia. Il mistero ultimo della realtà, che noi credenti chiamiamo “Dio”, non deve causare mai paura o angoscia: Dio può solo amarci. Egli comprende la nostra fede piccola e vacillante. Non dobbiamo sentirci tristi per la nostra vita, quasi sempre tanto mediocre, né scoraggiarci nello scoprire che abbiamo vissuto per anni lontani da questo Padre. Possiamo abbandonarci a lui con semplicità. La nostra poca fede basta.

Anche Gesù ci invita alla fiducia. Queste sono le sue parole: “Non siate turbati. Credete in Dio. Credete anche in me”. Gesù è il ritratto vivo del Padre. Nelle sue parole ascoltiamo quel che ci dice il Padre. Nei suoi gesti e nel suo modo di agire, impegnato totalmente a fare la vita più umana, ci viene rivelato come ci vuole Dio.

Per questo, in Gesù possiamo incontrarci in qualsiasi situazione con un Dio concreto, amico e vicino. Egli mette pace nella nostra vita. Ci fa passare dalla paura alla fiducia, dalla diffidenza alla fede semplice nel mistero ultimo della vita che è solo Amore.

Accogliere lo Spirito che spinge al Padre e al suo Figlio Gesù, è accogliere dentro di noi la presenza invisibile, silenziosa, ma reale del mistero di Dio. Quando ci rendiamo consapevoli di questa presenza continua, inizia a risvegliarsi in noi una fiducia nuova in Dio.

La nostra vita è fragile, piena di contradizioni e incertezza: credenti e non credenti viviamo avvolti dal mistero. Ma la presenza, anche misteriosa dello Spirito in noi, anche se debole, è sufficiente per sostenere la nostra fiducia nel Mistero ultimo della vita che è solo Amore.

 

FAIRE CONFIANCE A DIEU

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

L’effort réalisé par les théologiens tout au long des siècles pour exposer dans des concepts humains le mystère de la Trinité, nous aide à peine, nous les chrétiens d’aujourd’hui, à raviver notre confiance en Dieu le Père, à réaffirmer notre adhésion à Jésus, le Fils incarné de Dieu, et à accueillir avec une foi vivante la présence de l’Esprit de Dieu en nous.

C’est pourquoi, il peut être bon de faire un effort pour nous rapprocher du mystère de Dieu avec des mots simples et d’un cœur humble, en suivant de près le message, les gestes et la vie entière de Jésus: mystère du Fils de Dieu incarné.

Le mystère du Père est amour intime et pardon continuel. Personne n’est exclu de son amour ; Il ne refuse son pardon à personne. Le Père nous aime et cherche chacun de ses fils et de ses filles, par des chemins que lui seul connaît. Il regarde tout être humain avec une tendresse infinie et avec une profonde compassion. C’est pourquoi Jésus l’invoque toujours avec le mot : ‘’Père’’.

Notre première attitude devant ce Père doit être la confiance. Le mystère ultime de la réalité que nous, les croyants, nous appelons ‘’Dieu’’, ne doit jamais susciter en nous la peur ou l’angoisse : Dieu ne peut que nous aimer. Il comprend notre petite foi hésitante. Nous ne devons pas nous sentir tristes à cause de notre vie, tellement médiocre si souvent, ni nous décourager en constatant que nous avons vécu pendant des années loin de ce Père ; nous pouvons simplement nous abandonner à lui. Notre peu de foi suffit.

Jésus nous invite aussi à la confiance. Voici ses paroles : « Ne soyez pas bouleversés. Vous croyez en Dieu, croyez aussi en moi’’. Jésus est le portrait vivant du Père. A travers ses paroles, nous entendons ce que le Père nous dit. Par ses gestes et par sa façon d’agir, entièrement consacrés à rendre la vie plus humaine, nous découvrons ce que Dieu veut de nous.

C’est pourquoi, en Jésus, nous pouvons rencontrer, quelle que soit notre situation, un Dieu concret, proche et ami. Il pacifie notre vie. Il nous fait passer de la peur à la confiance, du doute à une foi simple dans le mystère ultime de la vie qui n’est qu’Amour.

Accueillir l’Esprit qui anime le Père et son Fils Jésus, c’est accueillir dans nos cœurs la présence invisible, silencieuse, mais réelle, du mystère de Dieu. Lorsque nous devenons conscients de cette présence continuelle, une confiance neuve en Dieu commence à s’éveiller en nous.

Notre vie est fragile, pleine de contradictions et d’incertitude: croyants et non croyants, nous vivons tous entourés de mystère. Mais la présence, également mystérieuse, de l’Esprit en nous, même si elle est faible, suffit pour soutenir notre confiance dans le Mystère ultime de la vie qui n’est qu’Amour.

 

TRUST IN GOD

José Antonio Pagola.

The effort that theologians have made throughout the centuries to express the mystery of the Trinity in human concepts, barely helps today’s Christians to revive their trust in God the Father, reaffirm their attraction to Jesus the incarnate Son of God, and welcome with a living faith the presence of God’s Spirit within us.

That’s why it can be good to make an effort to come close to God’s mystery with simple words and with a humble heart, following closely the message, gestures and whole life of Jesus: the mystery of the Son of God incarnate.

The mystery of the Father is intimate love and continuous forgiveness. No one is excluded from the Father’s love, no one is denied the Father’s forgiveness. The Father loves us and seeks each one of his sons and daughters in paths that only the Father knows. He looks at each human being with infinite tenderness and profound compassion. That’s why Jesus always invokes him with a single word: “Father”.

Our first attitude before this Father must be trust. The final mystery of reality, what we believers call “God”, should never cause fear or anxiety: God can only love us. God knows our small and failing faith. We shouldn’t feel sad about our life, almost always so mediocre, or get discouraged when we discover that we’ve lived for years far from this Father. We can abandon ourselves to him with simplicity. Our mustard seed of faith is enough.

Jesus too invites us to trust. These are his words: “Don’t let your hearts be troubled. You believe in God. Believe also in me.” Jesus is the spitting image of the Father. In his words we listen to what the Father tells us. In his gestures and his way of acting, completely given to make life more human, we discover how God loves us.

That’s why in Jesus we can meet in every situation with a God who is concrete, friend, close. He places peace in our lives. He makes us pass from fear to trust, from suspicion to a simple faith in the ultimate mystery of life that is Love alone.

To welcome the Spirit that breathes in the Father and in the Father’s Son Jesus, is to welcome in our very selves the invisible, silent, but real presence of God’s mystery. When we become conscious of this continuous presence, a new trust in God begins to awaken in us.

Our life is fragile, full of contradictions and uncertainty: whether we are believers or non-believers, we are surrounded by mystery. But the all too mysterious presence of the Spirit in us, though weak, is sufficient to sustain our trust in the ultimate Mystery of life that is Love alone.

 

JAINKOAGAN KONFIANTZA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Hirutasunaren misterioa giza kontzeptuz adierazteko, mendez mende teologoek egin duten ahaleginak apenas die laguntzen gaur egun kristauei, dela Jainko Aitagan beren konfiantza biziberritzeko, dela Jesusekiko, gizon egindako Jainkoaren Semearekiko atxikimendua birsendotzeko, dela fede biziz onartzeko Jainkoaren Espirituaren presentzia gugan.

Horregatik, gauza ona izan daiteke ahalegintxo bat egitea, Jainkoaren misteriora hurbiltzeko, hitz xumez eta bihotz apalez, hurbiletik begiratuz Jesusen mezuari, keinuei eta bizitza osoari: gizon egin den Jainkoaren Semearen misterioari, alegia.

Aitaren misterioa maitasun da, bihotz-bihotzetiko maitasun eta etenik gabeko barkazio. Inor ez du baztertzen maitasun horrek, inori ukatzen ez barkazioa. Aitak maite gaitu eta bere seme-alaba guztion bila dabil, berak bakarrik dakizkien bideetan barna. Txera mugagabez eta erruki sakonez begiratzen dio gizaki orori. Horregatik, hitz batez dei egiten dio Jesusek beti: «Aita».

Geure lehen jarrera, Aita horren aurrean, konfiantza izan behar dugu. Errealitatearen azken misterioak, fededunok «Jainkoa» deitzen dugun horrek alegia, ez liguke eragin behar sekula ez beldurrik, ez larritasunik: Jainkoak ezin du egin maitatu besterik. Ondotxo daki hark gure fedea txikia dela eta dudakorra. Ez dugu zertan triste bizi, geure bizitzagatik, ia beti eskasa; ezta zertan adorea galdu ere, konturatu garelarik, urtetan bizi izan garela Aita horrengandik urrun. Utz dezagun geure burua haren eskuetan, xume-xume. Aski du hark gure fede txiki hori.

Jesusek berak ere konfiantza izatera gonbidatzen gaitu. Hona zein hitzez: «Ez zaitezte bizi bihotza larri. Sinetsi Jainkoagan. Sinetsi nigan ere». Aitaren argazki bizia da Jesus. Aitak dioskuna ari gara entzuten Jesusen hitzetan. Bere keinuez eta bere jardueraz, dena emana bizitza gizakoiago egitera, Jainkoak nola maite gaituen agertzen digu.

Horregatik, Jainko jakin, adiskide eta hurbileko batekin egin genezake topo Jesusengan edozein gorabeheratan. Gure bizitzan bakea ezartzen du Jesusek. Beldurretik konfiantzara pasarazten gaitu, errezelotik fede xumera maitasun huts den bizitzako azken misterioarekiko.

Aita eta haren Semea arnasten dituen Espiritua onartzea, ikusezina eta isila baina erreala den Jainkoaren misterioaren presentzia gure baitan onartzea da. Etengabeko presentzia honen ohartun bihurtzen garenean, Jainkoaganako beste konfiantza bat hasten da ernetzen gure baitan.

Gure bizitza hauskorra da, kontraesanez eta ziurgabetasunez betea: fededun eta fedegabe, guztiok bizi gara misterioak inguraturik. Alabaina, Espirituak gu baitan duen presentzia, misteriotsua bera ere, ahula izan arren, aski da Maitasun huts den bizitzako azken Misterioan dugun gure konfiantza sostengatzeko.

 

CONFIAR EN DÉU

José Antonio Pagola.Traductor:Francesc Bragulat

L’esforç realitzat pels teòlegs al llarg dels segles per exposar amb conceptes humans el misteri de la Trinitat amb prou feines ajuda avui als cristians a revifar la seva confiança en Déu Pare, a reafirmar la seva adhesió a Jesús, el Fill encarnat de Déu, i acollir amb fe viva la presència de l’Esperit de Déu en nosaltres.

Per això pot ser bo fer un esforç per apropar-nos al misteri de Déu amb paraules senzilles i cor humil seguint de prop el missatge, els gestos i la vida sencera de Jesús: misteri del Fill de Déu encarnat.

El misteri del Pare és amor entranyable i perdó continu. Ningú està exclòs del seu amor, a ningú li nega el seu perdó. El Pare ens estima i cerca cadascun dels seus fills i filles per camins que només ell coneix. Mira tot ésser humà amb tendresa infinita i profunda compassió. Per això, Jesús l’invoca sempre amb una paraula: “Pare”.

La nostra primera actitud davant aquest Pare ha de ser la confiança. El misteri últim de la realitat, que els creients anomenem “Déu”, no ens ha de causar mai por o angoixa: Déu només pot estimar-nos. Ell entén la nostra fe petita i vacil•lant. No hem de sentir-nos tristos per la nostra vida, gairebé sempre tan mediocre, ni descoratjar-nos en descobrir que hem viscut durant anys allunyats d’aquest Pare. Podem abandonar-nos a ell amb senzillesa. N’hi ha prou amb la nostra poca fe.

També Jesús ens convida a la confiança. Aquestes són les seves paraules: “Que els vostres cors s’asserenin. Creieu en Déu, creieu també en mi”. Jesús és el viu retrat del Pare. En les seves paraules estem escoltant el que ens diu el Pare. En els seus gestos i la seva manera d’actuar, lliurat totalment a fer la vida més humana, se’ns descobreix com ens vol Déu.

Per això, en Jesús podem trobar-nos en qualsevol situació amb un Déu concret, amic i proper. Ell posa pau en la nostra vida. Ens fa passar de la por a la confiança, del recel a la fe senzilla en el misteri últim de la vida que és només Amor.

Acollir l’Esperit que encoratja el Pare i el seu Fill Jesús, és acollir dins nostre la presència invisible, callada, però real del misteri de Déu. Quan ens fem conscients d’aquesta presència contínua, comença a despertar-se en nosaltres una confiança nova en Déu.

La nostra vida és fràgil, plena de contradiccions i d’incerteses: creients i no creients, vivim envoltats de misteri. Però la presència, també misteriosa de l’Esperit en nosaltres, encara que feble, és suficient per sostenir la nostra confiança en el Misteri últim de la vida que és només Amor.

 

CONFIAR EN DEUS

José Antonio Pagola.Traduciu:Xaquín Campo

O esforzo realizado polos teólogos ao longo dos séculos para exporen con conceptos humanos o misterio da Trindade apenas axuda hoxe aos cristiáns a reavivaren a súa confianza en Deus Pai, a reafirmaren a súa adhesión a Xesús, o Fillo encarnado de Deus, e a acolleren con fe viva a presenza do Espírito de Deus en nós.

Por iso pode ser bo facermos un esforzo por achegármonos ao misterio de Deus con palabras sinxelas e corazón humilde seguindo de cerca a mensaxe, os xestos e a vida enteira de Xesús: misterio do Fillo de Deus encarnado.
O misterio do Pai é amor entrañábel e perdón continuo. Ninguén está excluído do seu amor, a ninguén lle nega o seu perdón. O Pai ámanos e búscanos a cada un dos seus fillos e fillas por camiños que só el coñece. Mira a todo ser humano con tenrura infinita e profunda compaixón. Por iso, Xesús o invoca sempre cunha palabra: “Pai”.

A nosa primeira actitude ante ese Pai ha ser a confianza. O misterio último da realidade, que os crentes chamamos “Deus”, non nos ha causar nunca medo ou angustia: Deus só pode amarnos. El entende a nosa fe pequena e vacilante. Non temos de sentírmonos tristes pola nosa vida, case sempre tan mediocre, nin desalentármonos ao descubrirmos que vivimos durante anos afastados dese Pai. Podemos abandonarnos a el con sinxeleza. A nosa pouca fe abonda.
Tamén Xesús nos invita á confianza. Estas son as súas palabras: “Non vivades co corazón turbado. Credes en Deus. Crede tamén en min”. Xesús é o vivo retrato do Pai. Nas súas palabras estamos escoitando o que nos di o Pai. Nos seus xestos e o seu modo de actuar, entregado totalmente a facer a vida máis humana, descóbrenos como nos quere Deus.

Por iso, en Xesús podemos atopármonos en calquera situación cun Deus concreto,amigo e próximo. El pon paz na nosa vida. Fainos pasar do medo á confianza, do receo á fe sinxela no misterio último da vida que é só Amor.
Acoller o Espírito que alenta ao Pai e ao seu Fillo Xesús, é acollermos dentro de nós a presenza invisíbel, calada, pero real do misterio de Deus. Cando nos facemos conscientes desta presenza continua, comeza a espertarse en nós unha confianza nova en Deus.

A nosa vida é fráxil, chea de contradicións e incerteza: crentes e non crentes, vivimos rodeados de misterio. Pero a presenza, tamén misteriosa do Espírito en nós, aínda que débil, é suficiente para sostermos a nosa confianza no Misterio último da vida que é só Amor.

 

Abiertas al proyecto de Dios

Publicado: 25 diciembre, 2013 en BIBLIA
Etiquetas:, , , ,

familia....La sagrada familia (A) Mateo 2,13-15. 19-23
ABIERTAS AL PROYECTO DE DIOS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 25/12/13.- Los relatos evangélicos no ofrecen duda alguna. Según Jesús, Dios tiene un gran proyecto: construir en el mundo una gran familia humana. Atraído por este proyecto, Jesús se dedica enteramente a que todos sientan a Dios como Padre y todos aprendan a vivir como hermanos. Este es el camino que conduce a la salvación del género humano.

Para algunos, la familia actual se está arruinando porque se ha perdido el ideal tradicional de “familia cristiana”. Para otros, cualquier novedad es un progreso hacia una sociedad nueva. Pero, ¿cómo es una familia abierta al proyecto humanizador de Dios? ¿Qué rasgos podríamos destacar?

Amor entre los esposos. Es lo primero. El hogar está vivo cuando los padres saben quererse, apoyarse mutuamente, compartir penas y alegrías, perdonarse, dialogar y confiar el uno en el otro. La familia se empieza a deshumanizar cuando crece el egoísmo, las discusiones y malentendidos.

Relación entre padres e hijos. No basta el amor entre los esposos. Cuando padres e hijos viven enfrentados y sin apenas comunicación alguna, la vida familiar se hace imposible, la alegría desaparece, todos sufren. La familia necesita un clima de confianza mutua para pensar en el bien de todos.

Atención a los más frágiles. Todos han de encontrar en su hogar acogida, apoyo y comprensión. Pero la familia se hace más humana sobre todo, cuando en ella se cuida con amor y cariño a los más pequeños, cuando se quiere con respeto y paciencia a los mayores, cuando se atiende con solicitud a los enfermos o discapacitados, cuando no se abandona a quien lo está pasando mal.

Apertura a los necesitados. Una familia trabaja por un mundo más humano, cuando no se encierra en sus problemas e intereses, sino que vive abierta a las necesidades de otras familias: hogares rotos que viven situaciones conflictivas y dolorosas, y necesitan apoyo y comprensión; familias sin trabajo ni ingreso alguno, que necesitan ayuda material; familias de inmigrantes que piden acogida y amistad.

Crecimiento de la fe. En la familia se aprende a vivir las cosas más importantes. Por eso, es el mejor lugar para aprender a creer en ese Dios bueno, Padre de todos; para conocer el estilo de vida de Jesús; para descubrir su Buena Noticia; para rezar juntos en torno a la mesa; para tomar parte en la vida de la comunidad de seguidores de Jesús. Estas familias cristianas contribuyen a construir ese mundo más justo, digno y dichoso querido por Dios. Son una bendición para la sociedad.

APERTE AL PROGETTO DI DIO

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

I racconti evangelici non presentano alcun dubbio. Secondo Gesù, Dio ha un grande progetto: costruire nel mondo una grande famiglia umana. Attratto da questo progetto, Gesù si dedica interamente a che tutti sentano Dio come Padre e tutti imparino a vivere come fratelli. Questa è la strada che conduce alla salvezza del genere umano.

Per alcuni, la famiglia attuale sta andando in rovina perché si è perso l’ideale tradizionale della “famiglia cristiana”. Per altri, qualsiasi novità è un progresso verso una nuova società. Ma come è una famiglia aperta al progetto umanizzante di Dio? Che tratti potremmo individuare?

Amore tra gli sposi. È la prima cosa. Il focolare è vivo quando i genitori sanno volersi bene, appoggiarsi vicendevolmente, condividere pene e gioie, perdonarsi, dialogare e aver fiducia l’uno dell’altro. La famiglia incomincia a disumanizzarsi quando cresce l’egoismo, le discussioni e i malintesi.

Rapporti tra genitori e figli. Non basta l’amore tra gli sposi. Quando genitori e figli vivono gli uni di fronte agli altri senza quasi alcuna comunicazione, la vita familiare diventa impossibile, la gioia scompare, tutti soffrono. La famiglia ha bisogno di un clima di fiducia reciproca per pensare al bene di tutti.

Attenzione ai più fragili.Tutti devono trovare nel loro focolare accoglienza, appoggio e comprensione. Ma la famiglia diventa più umana soprattutto quando in essa si curano con amore e affetto i più piccoli, quando si vuole bene con rispetto e pazienza agli anziani, quando si ha cura con sollecitudine degli infermi o disabili, quando non si abbandona chi sta vivendo un momento difficile.

Apertura ai bisognosi. Una famiglia lavora per un mondo più umano quando non si chiude nei suoi problemi e interessi, ma vive aperta alle necessità di altre famiglie: focolari spezzati che vivono situazioni dolorose e di conflitto, e hanno bisogno di appoggio e comprensione; famiglie senza lavoro né introito alcuno, che hanno bisogno di aiuto materiale; famiglie di immigrati che chiedono accoglienza e amicizia.

Crescita della fede. Nella famiglia s’impara a vivere le cose più importanti. Per questo, è il luogo migliore per imparare a credere in un Dio buono, Padre di tutti; per conoscere lo stile di vita di Gesù; per scoprire la sua Buona Notizia; per pregare insieme intorno alla mensa; per prendere parte alla vita della comunità di seguaci di Gesù. Queste famiglie cristiane contribuiscono a costruire quel mondo più giusto, degno e felice che è voluto da Dio. Sono una benedizione per la società.

 

OUVERTES AU PROJET DE DIEU

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Les récits évangéliques ne présentent aucun doute. Selon Jésus, Dieu a un grand projet : construire dans le monde une grande famille humaine. Attiré par ce projet, Jésus se consacre entièrement à faire que tous ressentent Dieu comme un Père et que tous apprennent à vivre en frères. C’est là le chemin qui mène au salut du genre humain.

Pour certains, la famille actuelle est en train de s’abîmer parce qu’on a perdu l’idéal traditionnel de « famille chrétienne ». Pour d’autres, n’importe quelle nouveauté est un progrès vers une nouvelle société. Mais comment doit-être une famille ouverte au projet humanisant de Dieu ? Quelles doivent être ses traits caractéristiques ?

Amour entre époux. Cela d’abord. Le foyer est vivant quand les parents savent s’aimer, s’appuyer mutuellement, partager leurs peines et leurs joies, se pardonner, dialoguer et se faire confiance mutuellement.

Relation parents-enfants. L’amour entre les époux ne suffit pas. Lorsque parents et enfants s’affrontent et communiquent à peine entre eux, la vie familiale devient impossible, la joie disparaît, tout le monde souffre. La famille a besoin d’un climat de confiance mutuelle pour que l’on puisse penser au bien de tous.

Attention aux plus fragiles. Tous doivent se sentir accueillis, soutenus et compris dans leur foyer. Mais la famille devient plus humaine surtout lorsqu’elle prend soin avec amour et affection des plus petits, lorsqu’on aime les aînés d’un amour respectueux et patient, lorsqu’on s’occupe avec attention des malades ou des handicapés, lorsqu’on n’abandonne pas celui qui est en train de traverser des difficultés.

Ouverture à l’égard des nécessiteux. Une famille travaille pour un monde plus humain lorsqu’elle ne s’enferme pas dans ses problèmes et dans ses intérêts mais qu’elle est ouverte aux besoins des autres familles : des foyers brisés vivant des situations conflictuelles et douloureuses et ayant besoin d’appui et de compréhension ; des familles sans travail, sans aucun revenu, qui ont besoin d’aide matérielle ; des familles d’immigrants qui sollicitent accueil et amitié.

Croissance par rapport à la foi. C’est au sein de la famille que l’on apprend à vivre les choses importantes. C’est pourquoi elle est le meilleur endroit pour apprendre à croire en ce Dieu bon, Père de tous ; pour connaître le style de vie de Jésus ; pour découvrir sa Bonne Nouvelle ; pour prier ensemble autour de la table ; pour participer à la vie de la communauté des disciples de Jésus. Ces familles chrétiennes contribuent à construire ce monde plus juste, plus digne et plus heureux, voulu par Dieu. Elles sont une bénédiction pour la société.

OPEN TO GOD’S PROJECT

José Antonio Pagola.

The Gospel accounts leave us no room for doubt. According to Jesus, God has a great project: build up in our world a great human family. Drawn to this project, Jesus was completely dedicated to help everyone see God as Father, and to help us all to learn to live as brothers and sisters. This is the path that leads to the salvation of the human race.

For some, their actual family is getting destroyed because they have lost the traditional ideal of a “Christian family”. For others, any novelty whatsoever is a development toward a new society. But: how is a family open to God’s humanizing project? What would that look like?

LOVE BETWEEN SPOUSES. This is number one. The home is alive when the parents know how to love each other, mutually support each other, share sufferings and joys, forgive each other, dialogue, and trust in one another. The family begins to become inhumane when selfishness, arguments and misunderstandings grow.

RELATIONSHIP BETWEEN PARENTS AND CHILDREN. It’s not enough for spouses to love each other. When parents and children are at each other throats and there’s no communication at all, family life becomes impossible, joy disappears, everyone suffers. The family needs a climate of mutual trust in order to think about the welfare of everyone.

ATTENTION TO THE WEAKEST. All persons need to find welcome, support and understanding in their home. But the family becomes more human above all when they take care of the littlest ones with love and tenderness, when they love their elderly with respect and patience, when they look after the sick and the disabled with care, when no one who is going through bad times is abandoned.

OPENNESS TO THE NEEDY. A family works for a more humane world when it doesn’t close itself in on its own problems and interests, but lives open to the needs of other families: broken homes that live in conflict and sorrow and need support and understanding; families without work or any income that need material help; immigrant families that ask for an open door and friendship.

GROWTH IN FAITH. In the family one learns about what’s most important. That’s why it’s the best place to learn to believe in this good God who is Father of all, to get to know Jesus’ way of living, to discover the Good News, to pray together around the dinner table, to join in the life of the community of Jesus’ followers. Such Christian families contribute to the building of that more just world, a world of dignity and happiness, the world that God wants. Such families are a blessing for society.

JAINKOAREN ASMOARI IREKIRIK

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Ebanjelioetako kontakizunek ez dute inolako dudarako biderik uzten. Jesusen arabera, Jainkoak asmo bat du, egitasmo bat: munduan giza familia handi bat eraikitzea. Asmo honek erakarririk, Jesus guztiz emanik bizi da gizon-emakume guztiek Jainkoa Aitatzat har dezaten eta guztiek anai-arreba bezala bizitzen ikas dezaten. Hau da bidea gizadiaren salbaziorako.

Zenbait jendek uste du, gaur egungo familia gainbehera doala, «kristau-familiaren» ideal tradizionala galdu omen delako. Beste batzuentzat, edozein berritasun da aurrerapena, gizarte berri baterantz. Baina, nolakoa da Jainkoaren asmo gizatartzaile horri irekia den familia bat? Zein ezaugarri nabarmenduko genituzke hartan?

Maitasuna senar-emazteen artean. Hori da lehenengoa. Etxea bizirik da, gurasoek elkar maite dutenean, elkar sostengatzen dutenean, elkarrekin partekatzen dituztenean atsekabea eta poza, barkatzen, solas egiten, konfiantza dutenean. Familia gizatasuna galtzen hasten da berekoikeria, sesioak eta ezin ulertuak hazten direnean.

Gurasoen eta seme-alaben arteko harremanak. Ez da aski senar-emazteen arteko maitasuna. Gurasoak eta seme-alabak elkarren aurka jartzen direnean, kasik inolako komunikaziorik gabe, ezinezko bihurtzen da famili bizitza, alaitasuna galtzen da, guztiek sufritzen dute. Familiak konfiantza-giroaren premia du, guztien ona buruan izateko.

Ahulenak direnekiko arreta. Guztiek aurkitu behar dute etxean harrera, sostengua eta ulermena. Alabaina, are gizatasun handiagoa izaten du familiak txikienei maitasun eta txera eskaintzen zaienean, adin handikoei begirunea eta pazientzia agertzen zaienean, gaixoei eta ezinduei ardura berezia azaltzen zaienean, gaizki pasatzen ari denari hor konpon esaten ez zaionean.

Premian direnentzat irekirik. Familia batek gizatasun handiagoko mundu baten alde lan egiten du, bere problemen eta probetxuen munduan hesiturik ez, baizik eta beste familia batzuen premiei begira bizi denean: familia hautsiak direla, egoera gatazkatsu eta mingarrian bizi eta sostengu eta ulermen premia dutenak; lanik gabe eta inolako sarrerarik gabe bizi diren familia direla, laguntza materialaren premia dutenak; etorkinen familiak direla, harrera eta adiskidetasuna eskatzen dutenak.

Fedean haztea. Familian ikasten da gauzarik garrantzizkoenak bizitzen. Horregatik, gunerik inportanteena da Jainko on horrengan, guztien Aita horrengan sinesteko; Jesusen biziera ezagutzeko; Jesusen Berri ona aurkitzeko; mahaiaren inguruan elkarrekin otoitz egiteko; Jesusen jarraitzaileen elkartean parte hartzen ikasteko. Kristau-familia hauek benetan ari ohi dira parte hartzen Jainkoak nahi duen mundu zuzenago, duinago eta zoriontsuago hori eraikitzeko. Bedeinkazio bat dira gizartearentzat.

 

OBERTES AL PROJECTE DE DÉU

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Els relats evangèlics no ofereixen cap dubte. Segons Jesús, Déu té un gran projecte: construir al món una gran família humana. Atret per aquest projecte, Jesús es dedica enterament a que tots sentin Déu com a Pare i tots aprenguin a viure com germans. Aquest és el camí que condueix a la salvació del gènere humà.

Per a alguns, la família actual s’està arruïnant perquè s’ha perdut l’ideal tradicional de “família cristiana”. Per a d’altres, qualsevol novetat és un progrés cap a una societat nova. Però, com és una família oberta al projecte humanitzador de Déu? Quins trets podríem destacar?

Amor entre els esposos. És el primer. La llar és viva quan els pares saben estimar-se, recolzar-se mútuament, compartir penes i alegries, perdonar-se, dialogar i confiar l’un en l’altre. La família comença a deshumanitzar-se quan creix l’egoisme, les discussions i els malentesos.

Relació entre pares i fills. No n’hi ha prou amb l’amor entre els esposos. Quan pares i fills viuen enfrontats i gairebé sense cap comunicació, la vida familiar es fa impossible, l’alegria desapareix, tots pateixen. La família necessita un clima de confiança mútua per pensar en el bé de tots.

Atenció als més fràgils. Tots han de trobar a casa seva acollida, suport i comprensió. Però la família es fa més humana sobretot, quan s’hi té cura amb amor i afecte dels més petits, quan s’estima amb respecte i paciència els avis, quan s’atén amb sol•licitud els malalts o discapacitats, quan no s’abandona a qui ho està passant malament.

Obertura als necessitats . Una família treballa per a un món més humà, quan no es tanca en els seus problemes i interessos, sinó que viu oberta a les necessitats d’altres famílies: llars trencades que viuen situacions conflictives i doloroses, i necessiten suport i comprensió; famílies sense feina ni cap ingrés, que necessiten ajuda material, famílies d’immigrants que demanen acolliment i amistat.

Creixement de la fe. A la família s’aprèn a viure les coses més importants. Per això, és el millor lloc per aprendre a creure en aquest Déu bo, Pare de tots; per a conèixer l’estil de vida de Jesús; per a descobrir la seva Bona Notícia; per a pregar junts al voltant de la taula, per a prendre part en la vida de la comunitat de seguidors de Jesús. Aquestes famílies cristianes contribueixen a construir aquest món més just, més digne i més feliç estimat per Déu. Són una benedicció per a la societat.

ABERTAS AO PROXECTO DE DEUS

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Os relatos evanxélicos non ofrecen dúbida algunha. Segundo Xesús, Deus ten un gran proxecto: construír no mundo unha gran familia humana.

Atraído por este proxecto, Xesús dedícase enteiramente a que todos sintan a Deus como Pai e todos aprendan a vivir como irmáns. Este é o camiño que conduce á salvación do xénero humano.

Para algúns, a familia actual estase arruinando porque se perdeu o ideal tradicional de “familia cristiá”. Para outros, calquera novidade é un progreso cara a unha sociedade nova. Pero, como é unha familia aberta ao proxecto humanizador de Deus? Que trazos poderiamos destacar?

Amor entre os esposos. É o primeiro. O fogar está vivo cando os pais saben quererse, apoiárense mutuamente, compartiren penas e alegrías, perdoarse, dialogar e confiar o un no outro. A familia empeza a deshumanizarse cando crece o egoísmo, as discusións e malentendidos.

Relación entre pais e fillos. Non abonda co amor entre os esposos. Cando pais e fillos viven enfrontados e sen apenas comunicación algunha, a vida familiar faise imposíbel, a alegría desaparece, todos sofren. A familia necesita un clima de confianza mutua para pensar no ben de todos.

Atención aos máis fráxiles. Todos teñen de atopar no seu fogar acollida, apoio e comprensión. Pero a familia faise máis humana sobre todo, cando nela se coida con amor e agarimo aos máis pequenos, cando se quere con respecto e paciencia aos maiores, cando se atende con solicitude aos enfermos ou discapacitados, cando non se abandona a quen o está pasando mal.

Apertura aos necesitados. Unha familia traballa por un mundo máis humano, cando non se fecha nos seus problemas e intereses, senón que vive aberta ás necesidades doutras familias: fogares rotos que viven situacións conflitivas e dolorosas, e necesitan apoio e comprensión; familias sen traballo nin ingreso algún, que necesitan axuda material; familias de inmigrantes que piden acolleita e amizade.

Crecemento da fe. Na familia apréndese a vivir as cousas máis importantes. Por iso, é o mellor lugar para aprendermos a crer nese Deus bo, Pai de todos; para coñecermos o estilo de vida de Xesús; para descubrirmos a súa Boa Noticia; para rezarmos xuntos en torno á mesa; para tomarmos parte na vida da comunidade de seguidores de Xesús.

Estas familias cristiás contribúen a construír ese mundo máis xusto, digno e ditoso querido por Deus. Son unha bendición para a sociedade. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

La fe empieza pequeña

Publicado: 8 octubre, 2013 en ACTUALIDAD
Etiquetas:, , , ,

FEADULTALA FE EMPIEZA PEQUEÑA
Primera Jornada FEADULTA, 5 octubre 2013
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 08/10/13.- La FE, como la vida, se inicia, tan pequeña, que no se percibe y va creciendo a base de confianza.

La FE, plantada en el seno de nuestra arcillosa tierra, duerme escondida pero latente; y a base del alimento y el agua del Espíritu, un día aparece tímidamente, exhibiendo un verde esperanza, que es fruto de la innegable confianza con la que se dejó hacer, se puso en movimiento y llegó a ser.

La FE es don que hay que poner a funcionar, no es para guardar, es para entregar y compartir.

Y como de FE se trataba la PRIMERA JORNADA FEADULTA, celebrada en Madrid, el pasado 5 de octubre, reconocimos en el transcurso del día, como FEADULTA www.feadulta.com, siguió la misma trayectoria de vida del don de la FE.

Alguien (Rafael Calvo) se puso en marcha, imagino que con esa sensación interna y urgente de que hay que compartir en gratuidad lo que se recibe y a otros puede venirle bien y a muchos nos pone en contacto.

Luego otros se fueron uniendo y colaborando con sus escritos. La cosa se fue haciendo más grande y amigos suyos e, incluso su familia. se fueron implicando. La semilla empezó a crecer y a crecer, incorporando cada vez a más personas, más ideas, más creatividad, todo para entregar, todo para compartir, todo gratis.

En este mundo que vivimos casi nada es gratis, pero al mismo tiempo están surgiendo cada vez más iniciativas que se dan sin que circule el dinero por medio, a las que pueden acceder quienes no podrían hacerlo si fuera tema de compraventa.

La creatividad de muchos en lo mismo es infinita y en FEADULTA eso se está dando. Las más de 150 personas que participamos en la Jornada pudimos darnos perfecta cuenta de la evolución y de la ilusión con que se ha hecho el recorrido de FEADULTA ¡Hay tantas formas de colaborar para que una cosa así salga adelante! Y se demuestra una vez más que “los pequeños” hemos de unirnos y ponernos en marcha, sin esperar, atendiendo al impulso de compartir y animados a aportar una pequeña semilla para que otra forma de vivir en el mundo sea posible.

En la mañana se presentaron a muchos de los colaboradores y otros que no pudieron asistir se hicieron presentes a través de cartas y vídeos. Después hubo una mesa redonda con el tema: Cómo entender y vivir una fe adulta, con Dolores Aleixandre, José Arregui, Julián Mellado, Susana Merino y Alberto Giráldez, seguida de un espacio de preguntas y buen compartir de todos los asistentes.

En la tarde hubo un tiempo sosegado para la oración preparada (música y letra) por Salomé Arricibita y comentada por Teresa Nécega. Y como final una celebración comunitaria presidida por José Arregui, acompañada con música y voces de miembros de los Coros de la Parroquia de Guadalupe.

Entre acto y acto, en un agradable y sencillo ambiente, hubo muchos encuentros y reencuentros e intercambio de direcciones de correo para seguir en contacto, compartiendo lo que tenemos: vida, en forma de escritos, oraciones, saludos, abrazos, etc.

Curiosamente, el sábado 5, fecha de la Jornada de FEADULTA, la Iglesia celebraba la fiesta de Témporas de Acción de Gracias. Habitualmente no creo que muchos nos percatemos de qué va esto de las Témporas pues vivimos alejados de la actividad del campo y esta fiesta, que tiene unos orígenes de lo más profano, la Iglesia la integró como “días de acción de gracias y de petición que la comunidad cristiana ofrece a Dios, terminadas la recolección de las cosechas y la vacación, al reemprender la actividad habitual”.

La FE, como las plantas, empieza en formato pequeño; empieza en minúscula semilla y va creciendo… hasta convertirse en frondosa planta o en árbol majestuoso.

FEADULTA es ya pequeño árbol como el que figura en la portada del folleto de la Jornada: un árbol de colores, notas musicales, mano que ayuda, voz que se expande y un sólido tronco en color rojo-vida.

Quien tiene FE, planta la semilla, confía y espera, sin preocuparse de qué forma y que color tendrá el fruto… eso sólo Dios lo sabe.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

-oOo-

¿Somos creyentes?

Publicado: 2 octubre, 2013 en BIBLIA
Etiquetas:, , , ,

Transfiguración de Juan José Fernández Santiago27 Tiempo ordinario (C) Lucas 17, 5-10
¿SOMOS CREYENTES?
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 02/10/13.- Jesús les había repetido en diversas ocasiones: “¡Qué pequeña es vuestra fe!”. Los discípulos no protestan. Saben que tiene razón. Llevan bastante tiempo junto a él. Lo ven entregado totalmente al Proyecto de Dios; solo piensa en hacer el bien; solo vive para hacer la vida de todos más digna y más humana. ¿Lo podrán seguir hasta el final?

Según Lucas, en un momento determinado, los discípulos le dicen a Jesús: “Auméntanos la fe”. Sienten que su fe es pequeña y débil. Necesitan confiar más en Dios y creer más en Jesús. No le entienden muy bien, pero no le discuten. Hacen justamente lo más importante: pedirle ayuda para que haga crecer su fe.

La crisis religiosa de nuestros días no respeta ni si quiera a los practicantes. Nosotros hablamos de creyentes y no creyentes, como si fueran dos grupos bien definidos: unos tienen fe, otros no. En realidad, no es así. Casi siempre, en el corazón humano hay, a la vez, un creyente y un no creyente. Por eso, también los que nos llamamos “cristianos” nos hemos de preguntar: ¿Somos realmente creyentes? ¿Quién es Dios para nosotros? ¿Lo amamos? ¿Es él quien dirige nuestra vida?

La fe puede debilitarse en nosotros sin que nunca nos haya asaltado una duda. Si no la cuidamos, puede irse diluyendo poco a poco en nuestro interior para quedar reducida sencillamente a una costumbre que no nos atrevemos a abandonar por si acaso. Distraídos por mil cosas, ya no acertamos a comunicarnos con Dios. Vivimos prácticamente sin él.

¿Qué podemos hacer? En realidad, no se necesitan grandes cosas. Es inútil que nos hagamos propósitos extraordinarios pues seguramente no los vamos a cumplir. Lo primero es rezar como aquel desconocido que un día se acercó a Jesús y le dijo: “Creo, Señor, pero ven en ayuda de mi incredulidad”. Es bueno repetirlas con corazón sencillo.

Dios nos entiende. El despertará nuestra fe.

No hemos de hablar con Dios como si estuviera fuera de nosotros. Está dentro. Lo mejor es cerrar los ojos y quedarnos en silencio para sentir y acoger su Presencia. Tampoco nos hemos de entretener en pensar en él, como si estuviera solo en nuestra cabeza. Está en lo íntimo de nuestro ser. Lo hemos de buscar en nuestro corazón.

Lo importante es insistir hasta tener una primera experiencia, aunque sea pobre, aunque solo dure unos instantes. Si un día percibimos que no estamos solos en la vida, si captamos que somos amados por Dios sin merecerlo, todo cambiará. No importa que hayamos vivido olvidados de él. Creer en Dios, es, antes que nada, confiar en el amor que nos tiene. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

SOMOS CRENTES?

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Jesus tinha-lhes repetido em diversas ocasiões: “Que pequena é a vossa fé!”. Os discípulos não protestam. Sabem que tem razão. Levam bastante tempo junto Dele. Veem-No entregue totalmente ao Projeto de Deus; só pensa em fazer o bem; só vive para fazer a vida de todos, mais digna e mais humana. Poderão segui-Lo até ao fim?

Segundo Lucas, num momento determinado, os discípulos dizem a Jesus: “Aumenta-nos a fé”. Sentem que a sua fé é pequena e débil. Necessitam confiar mais em Deus e acreditar mais em Jesus. Não o entendem muito bem, mas não o discutem. Fazem justamente o mais importante: pedir-Lhe ajuda para que faça crescer a sua fé.

A crise religiosa dos nossos dias não respeita nem sequer aos praticantes. Nós falamos de crentes e não crentes, como se fossem dois grupos bem definidos: uns têm fé, outros não. Na realidade, não é assim. Quase sempre, no coração humano há, ao mesmo tempo e alternadamente, um crente e um não crente. Por isso, também os que nos chamamos “cristãos” temos de nos preguntar: Somos realmente crentes? Quem é Deus para nós? Amamo-Lo? É Ele quem dirige a nossa vida?

A fé pode debilitar-se em nós sem que nunca nos tenha assaltado uma dúvida. Se não a cuidamos, pode diluir-se pouco a pouco no nosso interior para ficar reduzida simplesmente a um hábito que não nos atrevemos a abandonar, pelo sim pelo não. Distraídos por mil coisas, já não conseguimos comunicar-nos com Deus. Vivemos praticamente sem Ele.

Que podemos fazer? Na realidade, não é necessário grandes coisas. É inútil que nos coloquemos objetivos extraordinários pois seguramente não os vamos cumprir. O primeiro é rezar como aquele desconhecido que um dia se aproximou de Jesus e lhe disse: “Creio, Senhor, mas vem em ajuda da minha incredulidade”. É bom repeti-lo com o coração simples. Deus entende-nos. Ele despertará a nossa fé.

Não temos de falar com Deus como se estivesse fora de nós. Está dentro. O melhor é fechar os olhos e ficarmos em silêncio para sentir e acolher a Sua Presença. Tampouco nos temos de entreter em pensar Nele, como se estivesse só na nossa cabeça. Está no íntimo do nosso ser. Temos de o procurar no nosso coração.

O importante é insistir até ter uma primeira experiência, mesmo que seja pobre, mesmo que só dure uns instantes. Se um dia percebemos que não estamos sós na vida, se captamos que somos amados por Deus sem merece-lo, tudo mudará. Não importa que tenhamos vivido esquecidos Dele. Acreditar em Deus, é, antes de mais nada, confiar no amor que nos tem.

 

SIAMO CREDENTI?

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Gesù aveva loro ripetuto in diverse occasioni: “gente di poca fede!”. I discepoli non protestano. Sannoche ha ragione. Sono con lui da tanto tempo. Lo vedono impegnato totalmente nel Progetto di Dio; pensa soltanto a fare il bene; vive solo per rendere la vita di tutti più degna e umana. Lo potranno seguire sino alla fine?

Secondo Luca, a un certo momento, i discepoli dicono a Gesù: Accresci in noi la fede! Sentono che la loro fede è piccola e debole. Hanno bisogno di avere più fiducia in Dio e di credere di più in Gesù. Non lo capiscono molto bene, ma non lo discutono. Fanno giustamente la cosa più importante: chiedergli aiuto perché faccia crescere la loro fede.

La crisi religiosa dei nostri giorni non risparmia nemmeno i praticanti. Noi parliamo di credenti e non credenti, come se fossero due gruppi ben definiti: gli uni hanno fede, gli altri no. In realtà, non è così. Quasi sempre nel cuore umano c’è insieme un credente e un non credente. Per questo, anche noi che ci chiamiamo “cristiani” dobbiamo domandarci: siamo realmente credenti? Chi è Dio per noi? Lo amiamo? È lui che guida la nostra vita?

La fede si può indebolire in noi senza che mai ci abbia assalito un dubbio. Se non la curiamo, si può andar diluendo a poco a poco dentro di noi e ridursi semplicemente a un’abitudine che non osiamo abbandonare per paura. Distratti da mille cose, non riusciamo più a comunicare con Dio. Viviamo praticamente senza di lui.

Che cosa possiamo fare? In realtà non c’è bisogno di grandi cose. È inutile fare propositi straordinari, perché sicuramente non li adempiremo. La prima cosa è pregare come quello sconosciuto che un giorno si avvicinò a Gesù e gli disse: “Credo, Signore, aiuta la mia incredulità!”. È bene ripeterlo con cuore semplice. Dio ci capisce. Egli risveglierà la nostra fede.

Non dobbiamo parlare con Dio come se fosse fuori di noi. È dentro. La cosa migliore è chiudere gli occhi e rimanere in silenzio per sentire e accogliere la sua Presenza. Non dobbiamo nemmeno fermarci a pensare a lui, come se fosse solo nella nostra testa. È nell’intimo del nostro essere. Lo dobbiamo cercare nel nostro cuore.

L’importante è insistere fino ad avere una prima esperienza, anche se povera, anche se dura solo qualche istante. Se un giorno percepiamo che non siamo soli nella vita, se percepiamo che siamo amati da Dio senza meritarlo, tutto cambierà. Non importa che abbiamo vissuto dimentichi di lui. Credere in Dio è, prima di tutto, confidare nell’amore che ha per noi.

 

SOMMES-NOUS DES CROYANTS?

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Jésus leur avait dit à maintes reprises: « Comme votre foi est petite ! » Les disciples ne protestent pas. Ils savent qu’il a raison. Ils le côtoient depuis longtemps. Ils le voient totalement consacré au Projet de Dieu ; ne pensant qu’à faire le bien ; et ne vivant que pour rendre la vie de tous plus digne et plus humaine. Pourront-ils le suivre jusqu’à la fin ?

D’après Luc, à un moment donné, les disciples disent à Jésus: “Augmente en nous la foi”. Ils sentent leur foi faible et petite. Ils ont besoin de faire davantage confiance à Dieu et de croire encore plus en Jésus. Ils ne le comprennent pas bien mais ils ne discutent pas avec lui. Ils font justement le plus important : lui demander son secours à fin qu’il les aide à grandir dans la foi.

La crise religieuse de notre temps ne respecte même pas les pratiquants. Nous parlons de croyants et de non croyants, comme s’il s’agissait de deux groupes bien définis : les uns ayant la foi et les autres manquant de foi. En réalité, il n’en est rien. Au cœur de l’homme, on retrouve presque toujours et en même temps un croyant et un non-croyant. C’est pourquoi, nous, qui portons le nom de chrétiens, nous devons aussi nous demander : Sommes-nous réellement des croyants ? Dieu, qui est-il pour nous ? L’aimons-nous ? C’est bien lui qui dirige notre vie?

La foi peut s’affaiblir en nous sans que jamais le doute nous ait assaillis. Si nous n’en prenons pas soin, elle peut se diluer petit à petit dans notre cœur pour devenir une simple habitude que nous n’osons pas abandonner au cas où. Distraits par mille choses, nous ne réussissons plus à communiquer avec Dieu. Nous vivons pratiquement sans lui.

Que pouvons-nous faire? En réalité, on n’a pas besoin de grandes choses. Cela ne sert à rien de prendre des résolutions extraordinaires car, sûrement, nous ne les tiendrons pas. Ce qu’il faut d’abord, c’est de prier comme cet inconnu qui s’approcha un jour de Jésus et lui dit : « Je crois, Seigneur, mais viens en aide à mon incroyance». Il est bon de reprendre ces prières d’un cœur simple. Dieu nous comprend. Il éveillera en nous la foi.

Il ne faut pas parler de Dieu comme s’il était en dehors de nous. Il est en nous. Le mieux c’est de fermer les yeux et de rester en silence pour sentir et pour accueillir sa Présence. Il ne faut pas non plus passer son temps à penser à lui, comme s’il n’était que dans notre tête. Il est au plus profond de notre être. Il nous faut le chercher dans notre cœur.

Le plus important c’est d’insister jusqu’à ce que nous ayons une première expérience, même si elle est pauvre et ne dure que quelques instants. Si nous percevons un jour que nous ne sommes pas seuls dans la vie, si nous comprenons que nous sommes aimés par Dieu sans le mériter, tout changera. Peu importe que nous ayons oublié Dieu lors de notre vie. Croire en lui est, avant tout, faire confiance en son amour pour nous.

 

ARE WE BELIEVERS?

José Antonio Pagola.

Jesus has told them over and over: “How little faith you have!” The disciples don’t argue with him. They know he’s right. They‘ve been around him long enough. They see him given completely to God’s Project; he only thinks about doing what’s good; he only lives to make everyone’s life more dignified and more human. Will they be able to follow him to the end?

According to Luke, at a certain point, the disciples say to Jesus: “Increase our faith”. They feel that their faith is small and weak. They need to trust more in God and believe more in Jesus. They don’t understand him very well, but they don’t argue with him. They rightly do what is more important: ask his help to make their faith grow.

The religious crisis in our day discriminates against no one, not even those who actively practice their faith. We talk about believers and non-believers, as if they were two well-defined groups: some have faith, others don’t. In reality, it’s not that way. Almost always, in the human heart, there co-exists both belief and non-belief. That’s why, even those of us who call ourselves “Christian” need to ask ourselves: Do we really believe? Who is God for us? Do we love God? Is it God who directs our lives?

Faith can grow weak in us without our ever being plagued by doubt one. If we don’t take care of our faith, it ends up getting diluted little by little within us and ends up simply reduced to something that we’re accustomed to, something we’d hold on to for awhile, just in case it might come in handy someday. Distracted by a thousand things, we end up not communicating with God. For all practical purposes, we live without God.

What can we do? In reality, nothing all that grand is needed. It’s useless to make extraordinary resolutions since we surely won’t fulfill them. What’s needed above all is to pray like the unknown guy who one day came to Jesus and said: “I believe, Lord, but help my unbelief.” It’s good to repeat these words with a simple heart. God understands us. God will awaken our faith.

We don’t need to talk with God as if God were outside of us. God is within. The best thing to do is to close our eyes and be quiet in order to feel and open ourselves to God’s Presence. Nor do we need to keep ourselves busy in thinking about God, as if it’s just something in our head. It’s in the depths of our being. We need to seek God’s Presence in our heart.

What’s important is to keep at it until we have some kind of experience, no matter how poor, even if it lasts for only a few seconds. If the day comes when we perceive that we aren’t alone in our life, if we catch on to the fact that we are loved by God without deserving it, everything changes. It won’t matter that we’ve been forgetting God. To believe in God is above all to trust in the love God has for us.

 

FEDEDUN AL GARA?

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Hainbat aldiz errepikatu izan zien Jesusek kexu hau: «Bai koxkorra dela zuen fedea!» Ikasleek ez dute protestarik egiten. Badakite arrazoia duela. Aski denbora daramate haren ondoan. Jainkoaren Egitasmoari erabat emanik dakusate; ez du buruan nola on egingo besterik; soilik, guztien bizitza duinago eta gizatarrago nola egingo bizi da. Jarraitu ahalko ote diote azkeneraino?

Lukasen arabera, une jakin batean, ikasleek diotsote Jesusi: «Handitu iezaguzu fedea». Sentitzen dute fede koxkorra eta ahula dutela. Jainkoagan konfiantza handiagoa izan beharra dute eta Jesusengan gehiago sinetsi beharra. Ez diote ulertzen oso ondo, baina ez diote dudarik agertzen. Hain juxtu, gauzarik garrantzizkoena dagite: laguntza eskatu beren fedea hazteko.

Gaur egungo krisi erlijiosoak ez ditu errespetatzen betetzaileak berak ere. Fededunez eta fedegabeez mintzatu ohi gara, bi talde guztiz zehazak bailiran: batzuek fedea dute, besteek ez. Izatez, ordea, ez da horrelakorik. Kasik beti, gizakiaren bihotzean bi hauek gertatu ohi dira batera: fededun bat eta fedegabe bat. Beraz, «kristau» izenekook galdera behar dugu egin: Zinez al gara fededun? Nor da Jainkoa guretzat? Maite al dugu? Hark al du gidatzen gure bizitza?

Fedea makaldu daiteke gugan, dudak inoiz jotzen ez bagaitu ere. Zaintzen ez badugu, pixkana-pixkana saretzen joan daiteke gure barnean, ohitura huts gertatzeraino, badaezpada uzten ausartzen ez bagara ere. Mila gauzaren inguruan zabarturik, ez gara iristen jada Jainkoarekin hitz egitera. Egitez, hura gabe bizi ohi gara.

Zer egin? Egia esateko, ez da behar gauza askorik. Alferrik izango litzateke asmo handiak hartzea, zeren segur aski ez baikenituzke beteko. Lehenengo gauza otoitz egitea da, egun batean Jesusengana hurbildu eta hau esan zion ezezagun hark bezala: «Sinesten dut, Jauna, baina zatozkit laguntzera neure fedegabetasun honetan». On da hitz horiek errepikatzea bihotz xumez. Jainkoak ulertzen digu. Esnatuko du hark gure fedea,

Ez dugu hitz egin behar Jainkoarekin, hura gure baitatik kanpo balego bezala. Geure barruan dugu hura. Hoberena, begiak ixtea da eta isilik gelditzea, haren Presentzia sentitu eta onartzeko. Ez dugu jardun behar hartaz pentsa eta pentsa, soilik gure buruan balego bezala. Gure izatearen barruenean dago hura. Geure bihotzean bilatu behar dugu hura.

Garrantzizko gauza da behin eta berriz jardutea, lehenengo esperientzia izan arte, pobreena izanik ere, unetxo bakan batzuk irauten badu ere. Egunen batean sumatzen badugu ez gaudela bakarrik bizitzan, atzematen badugu Jainkoak maite gaituela guk merezi gabe, dena aldatuko da orduan. Ez du axola hartaz ahazturik bizi izana. Jainkoagan sinestea, beste ezer baino lehen, guretzat duen maitasunaz fidatzea da,

 

SOM CREIENTS?

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Jesús els havia repetit en diverses ocasions: “Que petita que és la vostra fe!”. Els deixebles no protesten. Saben que té raó. Porten força temps al seu costat. El veuen lliurat totalment al Projecte de Déu; només pensa a fer el bé; només viu per fer la vida de tots més digna i més humana. Podran seguir-lo fins al final?

Segons Lluc, en un moment determinat, els deixebles li diuen a Jesús: “Augmenta’ns la fe”. Senten que la seva fe és petita i feble. Necessiten confiar més en Déu i creure més en Jesús. No l’entenen prou bé, però no li discuteixen. Fan justament el més important: demanar-li ajuda perquè faci créixer la seva fe.

La crisi religiosa dels nostres dies no respecta ni tan sols els practicants. Nosaltres parlem de creients i no creients, com si fossin dos grups ben definits: uns tenen fe, altres no. En realitat, no és així. Gairebé sempre, en el cor humà hi ha, alhora, un creient i un no creient. Per això, també els que ens diem “cristians” ens hem de preguntar: ¿Som realment creients? Qui és Déu per a nosaltres? L’estimem? És ell qui dirigeix la nostra vida?

La fe pot afeblir-se en nosaltres sense que mai ens hagi assaltat un dubte. Si no la cuidem, pot anar diluint-se a poc a poc a dins nostre per quedar reduïda senzillament a un costum que no ens atrevim a abandonar per si de cas. Distrets per mil coses, ja no encertem a comunicar-nos amb Déu. Vivim pràcticament sense ell.

Què podem fer? En realitat, no es necessiten grans coses. És inútil que ens fem propòsits extraordinaris doncs segurament no els complirem. El primer és resar com aquell desconegut que un dia es va acostar a Jesús i li digué: “Crec, Senyor, però vine i ajuda la meva incredulitat”. És bo repetir-les amb cor senzill. Déu ens entén. Ell despertarà la nostra fe.

No hem de parlar amb Déu com si estigués fora de nosaltres. És a dins. El millor és tancar els ulls i quedar-nos en silenci per sentir i acollir la seva Presència. Tampoc ens hem d’entretenir en pensar en ell, com si estigués només en el nostre cap. És en la intimitat del nostre ésser. L’hem de cercar en el nostre cor.

L’important és insistir fins a tenir una primera experiència, encara que sigui pobre, encara que només duri uns instants. Si un dia percebem que no estem sols en la vida, si captem que som estimats per Déu sense merèixer-ho, tot canviarà. No importa que hàgim viscut oblidats d’ell. Creure en Déu, és, primer de tot, confiar en l’amor que ens té.

 

SOMOS CRENTES?

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Xesús repetiulles en diversas ocasións: “Que pequena é a vosa fe!”. Os discípulos non protestan. Saben moi ben que ten razón. Levan tempo abondo xunto del. Veno entregado totalmente ao Proxecto de Deus; só pensa en facer o ben; só vive para facer a vida de todos máis digna e máis humana. Poderán seguilo ata o final?

Segundo Lucas, nun momento determinado, os discípulos dinlle a Xesús: “Auméntanos a fe”. Senten que a súa fe é pequena e débil. Necesitan confiar máis en Deus e creren máis en Xesús. Non o entenden moi ben, pero non lle discuten. Fan xustamente o máis importante: pedírenlle axuda para que faga crecer a súa fe.

A crise relixiosa dos nosos días non respecta nin sequera aos practicantes. Nós falamos de crentes e non crentes, coma se fosen dous grupos ben definidos: uns teñen fe, outros non. En realidade, non é así. Case sempre, no corazón humano hai, á vez, un crente e un non crente. Por iso, tamén os que nos chamamos “cristiáns” témonos de preguntar: Somos realmente crentes? Quen é Deus para nós? Amámolo? É el quen dirixe a nosa vida?

A fe pode debilitarse en nós sen que nunca nos teña asaltado unha dúbida. Se non a coidamos, pode ir diluíndose aos poucos no noso interior para ficar reducida sinxelamente a un costume que non nos atrevemos a abandonar polo si ou polo non. Distraídos por mil cousas, xa non acertamos a comunicarnos con Deus. Vivimos practicamente sen el.

Que podemos facer? En realidade, non se necesitan grandes cousas. É inútil que nos fagamos propósitos extraordinarios pois seguramente non os imos cumprir. O primeiro é rezar como aquel descoñecido que un día achegouse a Xesús e díxolle: “Creo, Señor, pero ven na axuda da miña incredulidade”. É bo repetilas con corazón sinxelo. Deus enténdenos. El espertará a nosa fe.

Non falemos con Deus coma se estivese fóra de nós. Está dentro. O mellor é pecharmos os ollos e ficarmos en silencio para sentirmos e acollermos a súa Presenza. Tampouco temos de entretérmonos en pensar nel, coma se estivese só na nosa cabeza. Está no íntimo do noso ser. Temos de buscalo no noso corazón.

O importante é insistir ata termos unha primeira experiencia, aínda que sexa pobre, aínda que só dure uns instantes. Se un día percibimos que non estamos sos na vida, se captamos que somos amados por Deus sen merecelo, todo cambiará. Non importa que vivamos esquecidos del. Crer en Deus, é, primeiro de nada, confiarmos no amor que nos ten.

Tres llamadas de Jesús

Publicado: 24 julio, 2013 en ACTUALIDAD
Etiquetas:, , , ,

Puerta abierta17 Tiempo ordinario (C) Lucas 11, 1-13
TRES LLAMADAS DE JESÚS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 24/07/13.- “Yo os digo: Pedid y se os dará. Buscad y hallaréis. Llamad y se os abrirá”. Es fácil que Jesús haya pronunciado estas palabras cuando se movía por las aldeas de Galilea pidiendo algo de comer, buscando acogida y llamando a la puerta de los vecinos. Él sabía aprovechar las experiencias más sencillas de la vida para despertar la confianza de sus seguidores en el Padre Bueno de todos.

Curiosamente, en ningún momento se nos dice qué hemos de pedir o buscar ni a qué puerta hemos de llamar. Lo importante para Jesús es la actitud. Ante el Padre hemos de vivir como pobres que piden lo que necesitan para vivir, como perdidos que buscan el camino que no conocen bien, como desvalidos que llaman a la puerta de Dios.

Las tres llamadas de Jesús nos invitan a despertar la confianza en el Padre, pero lo hacen con matices diferentes. “Pedir” es la actitud propia del pobre. A Dios hemos de pedir lo que no nos podemos dar a nosotros mismos: el aliento de la vida, el perdón, la paz interior, la salvación. “Buscar” no es solo pedir. Es, además, dar pasos para conseguir lo que no está a nuestro alcance. Así hemos de buscar ante todo el reino de Dios y su justicia: un mundo más humano y digno para todos. “Llamar” es dar golpes a la puerta, insistir, gritar a Dios cuando lo sentimos lejos.

La confianza de Jesús en el Padre es absoluta. Quiere que sus seguidores no lo olviden nunca: “el que pide, está recibiendo; el que busca, está hallando y al que llama, se le abre”. Jesús no dice que reciben concretamente lo que están pidiendo, que encuentran lo que andan buscando o que alcanzan lo que gritan. Su promesa es otra: a quienes confían en él, Dios se les da; quienes acuden a él, reciben “cosas buenas”.

Jesús no da explicaciones complicadas. Pone tres ejemplos que pueden entender los padres y las madres de todos los tiempos. “¿Qué padre o qué madre, cuando el hijo le pide una hogaza de pan, le da una piedra de forma redonda como las que pueden ver por los caminos? ¿O, si le pide un pez, le dará una de esas culebras de agua que a veces aparecen en las redes de pesca? ¿O, si le pide un huevo, le dará un escorpión apelotonado de los que se ven por la orilla del lago?

Los padres no se burlan de sus hijos. No los engañan ni les dan algo que pueda hacerles daño sino “cosas buenas”. Jesús saca rápidamente la conclusión: “Cuánto más vuestro Padre del cielo dará su Espíritu Santo a los que se lo pidan”. Para Jesús, lo mejor que podemos pedir y recibir de Dios es su Aliento que sostiene y salva nuestra vida. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

TRÊS CHAMADAS DE JESUS

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Eu vos digo: Pedi e vos será dado. Buscai e encontrareis. Chamai e se vos abrirá”. É fácil que Jesus tenha pronunciado estas palavras quando se movia pelas aldeias da Galileia pedindo algo de comer, procurando acolhimento e chamando à porta dos vizinhos. Ele sabia aproveitar as experiências mais simples da vida para despertar a confiança dos Seus seguidores no Pai Bom de todos.

Curiosamente, em nenhum momento nos é dito o que temos de pedir ou procurar nem a que porta temos de chamar. O importante para Jesus é a atitude. Ante o Pai, temos de viver como pobres que pedem o que necessitam para viver, como perdidos que procurar o caminho que não conhecem bem, como desprotegidos que chamam à porta de Deus.

As três chamadas de Jesus convidam-nos a despertar a confiança no Pai, mas fazem-no com matizes diferentes. “Pedir” é a atitude própria do pobre. A Deus temos de pedir o que não nos podemos dar a nós mesmos: o alento da vida, o perdão, a paz interior, a salvação. “Procurar” não é só pedir. É, também, dar passos para conseguir o que não está ao nosso alcance. Assim temos de procurar acima de tudo o reino de Deus e a Sua justiça: um mundo mais humano e digno para todos. “Chamar” é bater à porta, insistir, gritar a Deus quando o sentimos longe.

A confiança de Jesus no Pai é absoluta. Quer que os Seus seguidores não o esqueçam nunca: “o que pede, está recebendo; o que procura, está encontrando e o que chama, se lhe abre”. Jesus não diz que recebem concretamente o que pedem, que encontram o que procuram ou que alcançam o que gritam. A Sua promessa é outra: a quem confia Nele, Deus dá; quem recorre a Ele, recebe “coisas boas”.

Jesus não dá explicações complicadas. Coloca três exemplos que podem entender os pais e as mães de todos os tempos. “Que pai ou que mãe, quando o filho lhe pede pão, lhe dá uma pedra redonda como as que se podem ver pelos caminhos? Ou, se lhe pede um peixe, lhe dará uma dessas cobras de água que por vezes aparecem nas redes de pesca? Ou, se lhe pede um ovo, lhe dará um escorpião dos que se vê pela margem do lago?

Os pais não enganam os seus filhos. Não os enganam nem lhes dão algo que possa fazer-lhes mal, mas sim “coisas boas”. Jesus tira rapidamente a conclusão: “Quanto mais o Vosso Pai do Céu dará o Seu Espírito Santo aos que lhe peçam”. Para Jesus, o melhor que podemos pedir e receber de Deus é o Seu Alento que sustem e salva a nossa vida.

 

I TRE INVITI DI GESÙ

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Io vi dico. Chiedete e vi sarà dato. Cercate e troverete, bussate e vi sarà aperto. È facile che Gesù abbia pronunziato queste parole quando andava per i villaggi di Galilea chiedendo qualcosa da mangiare, cercando accoglienza e bussando alla porta dei vicini. Sapeva approfittare delle esperienze più semplici della vita per risvegliare la fiducia dei suoi seguaci nel Padre Buono di tutti.

Curiosamente, in nessun momento ci viene detto che cosa dobbiamo chiedere o cercare, né a quale porta dobbiamo bussare. L’importante per Gesù è l’atteggiamento. Davanti al Padre dobbiamo vivere come poveri che chiedono quello di cui hanno bisogno per vivere, come smarriti che cercano la strada che non conoscono bene, come sprovveduti che bussano alla porta di Dio.

I tre inviti di Gesù ci spingono a risvegliare la fiducia nel Padre, ma lo fanno con sfumature diverse. Chiedere èl’atteggiamento proprio del povero. A Dio dobbiamo chiedere quello che non possiamo darci da soli: il soffio della vita, il perdono, la pace interiore, la salvezza. Cercare non è solo chiedere. È, anche, fare passi per raggiungere quello che non è a nostra portata. Così dobbiamo cercare innanzitutto il Regno di Dio e la sua giustizia: un mondo più umano e degno per tutti. Bussare è dare colpi alla porta, insistere, gridare a Dio quando lo sentiamo lontano.

La fiducia di Gesù nel Padre è assoluta. Vuole che i suoi seguaci non lo dimentichino mai: chiunque chiede, riceve e chi cerca trova e a chi bussa sarà aperto. Gesù non dice che ricevano concretamente quello che stanno chiedendo, che trovino quello che stanno cercando o che ottengano quello per cui gridano. La sua promessa è diversa: a quelli che confidano in lui, Dio gli si dà; quelli che ricorrono a lui, ricevono cose buone.

Gesù non dà spiegazioni complicate. Fa tre esempi che possono intendere i padri e le madri di tutti i tempi. Quale padre -o madre-, se il figliogli chiede una pagnotta gli dà una pietra tonda come quelle che si possono vedere lungo le strade? O se gli chiede un pesce, gli darà una di quelle bisce d’acqua che a volte si trovano nelle reti di pesca? O se gli chiede un uovo, gli darà uno scorpione in forma di palla come quelli che si vedono sulla riva del lago?

I padri non si burlano dei figli. Non li ingannano, né danno loro qualcosa che possa danneggiarli, ma cose buone. Gesù tira rapidamente la conclusione: Quanto più il Padre vostro del cielo darà lo Spirito Santo a quelli che glielo chiedono. Per Gesù, la cosa migliore che possiamo chiedere e ricevere da Dio è il suo Soffio che sostiene e salva la nostra vita.

 

TROIS APPELS DE JESUS

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

“Moi, je vous dis: Demandez et vous recevrez. Cherchez et vous trouverez. Frappez et l’on vous ouvrira ». Jésus a prononcé certainement ces paroles lorsqu’il parcourait les hameaux de Galilée en demandant quelque chose à manger, ou en cherchant à être accueilli ou lorsqu’il frappait à la porte des habitants. Il savait bien profiter des expériences les plus simples de la vie pour éveiller la confiance de ses disciples en ce Père à tous plein de bonté.

Curieusement, à aucun moment il ne nous est dit ce que nous devons demander ou chercher ni à quelle porte devons-nous frapper. Pour Jésus, ce qui importe, c’est d’abord l’attitude. Devant le Père, nous devons avoir une attitude de pauvres qui demandent ce dont ils ont besoin pour vivre ; l’attitude des égarés qui cherchent le chemin qu’ils ignorent ; l’attitude des démunis qui frappent à la porte de Dieu.

Les trois appels de Jésus nous invitent à éveiller la confiance en notre Père mais avec des nuances différentes. « Demander » est l’attitude propre au pauvre. Nous devons demander à Dieu ce que nous ne pouvons pas nous procurer nous-mêmes : le souffle de vie, le pardon, la paix intérieure, le salut. « Chercher » n’est pas seulement demander. C’est aussi faire des pas pour atteindre ce qui n’est pas à notre portée. Ainsi donc, c’est le Royaume de Dieu et sa justice que nous devons chercher avant tout : un monde plus humain et plus digne pour tous. « Frapper » c’est taper sur la porte, insister, crier vers Dieu lorsque nous le sentons lointain.

La confiance de Jésus en son Père est absolue. Il veut que les disciples ne l’oublient jamais : « car celui qui demande, reçoit ; celui qui cherche, trouve et à celui qui frappe, la porte lui est ouverte ». Jésus ne dit pas qu’ils vont recevoir concrètement ce qu’ils demandent, ni qu’ils vont trouver ce qu’ils cherchent, ni qu’ils obtiennent ce qu’ils réclament. Sa promesse est tout autre : Dieu se donne à ceux qui mettent leur confiance en lui. Ceux qui viennent vers lui reçoivent de « bonnes choses ».

Jésus ne donne pas d’explications compliquées. Il propose trois exemples faciles à comprendre par les pères et les mères de tous les temps. « Quel père ou quelle mère, lorsque leur fils leur demande un pain, lui donnent un caillou rond comme ceux que l’on voit sur les chemins ? Ou, s’il leur demande un poisson, lui donnent un serpent d’eau comme ceux qui restent attrapés dans les filets de pêche ? Ou, s’il leur demande un œuf, lui donnent un scorpion recroquevillé comme ceux qu’on voit au bord du lac ?

Les parents ne se moquent pas de leurs enfants. Ils ne les trompent pas et ne leur donnent rien qui puisse leur nuire, mais ils leur donnent de « bonnes choses ». Jésus tire immédiatement la conclusion : « Combien plus votre Père céleste donnera-t-il son Esprit-Saint à ceux qui le lui demandent ». Pour Jésus, ce que nous pouvons demander de mieux à Dieu et recevoir de lui, c’est son Souffle qui nous soutient et qui sauve notre vie.

JESUS’ THREE SUMMONS

José Antonio Pagola.

“I say to you: ask and it will be given to you, seek and you will find, knock and the door will be opened to you.” Jesus says these words easily as he’s moving through the villages of Galilee asking for something to eat, seeking a place to stay, knocking on neighbors’ doors. He knows how to take advantage of the simplest experiences of life in order to awaken in his followers confidence in the Good Father we all have.

It’s curious that at no time does he tell us what we need to ask for or seek, or at whose door we need to knock. What’s important for Jesus is our attitude. In front of the Father we need to live as the poor who ask for what they need to stay alive, the lost who seek out a path that they don’t know well, the helpless who knock on God’s door.

These three summons that Jesus presents are an invitation to awaken in ourselves a trust in the Father, but they do this in three different nuances. “Ask” is the attitude typical of someone poor. We need to ask God for what we can’t get by ourselves: life-breath, forgiveness, inner peace, salvation. “Seek” isn’t just ask. It’s also to take steps to get what’s not within our reach. Thus we need to seek above all God’s Reign and God’s justice: a more human world, one that’s suitable for all. “Knock” is to beat down the door, insist, cry out to God when we feel God is far away.

Jesus’ confidence in the Father is absolute. He wants his followers to never forget: “Everyone who asks receives, who searches finds, who knocks finds the door opened.” Jesus doesn’t say that they receive concretely what they were asking for, that they find what they went around seeking or that they accomplish what they were crying out for. His promise is something else: To those who trust in God, God gives; those who come close to God, receive ‘good things’.

Jesus doesn’t give complicated explanations. He presents three examples that parents of every age could understand. “What parent, when their child asks for a piece of bread, would give her a rock like the round ones you can see along the side of the road? Or if your child asks for a fish, would give him one of those water snakes that sometimes appear in the fishing nets? Or if she asks for an egg, would you give her a scorpion that you see swarming at the edge of a lake?

Parents don’t trick their children. They don’t deceive them or give them something that could harm them, but “good things”. Jesus comes quickly to the conclusion: “How much more will your heavenly Father give the Holy Spirit to those who ask him.” For Jesus the best thing we could ask for and receive from God is God’s life-breath that sustains us and saves our life.

JESUSEN HIRU DEI

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

«Nik diotsuet: Eskatu eta emango dizue Jainkoak. Bilatu eta aurkituko duzue. Jo atea eta irekiko dizue». Izan daiteke, Jesusek hitz hauek jaulki izana, Galileako herrixketan barna zebilenean, jateko zerbaiten eske, harrera bila eta ate joka. Bazekien Jesusek bizitzako esperientzia xumeenez baliatzen, bere jarraitzaileengan guztien Aita Onaganako konfiantza esnatzeko.

Gauza kuriosa da jakitea, inoiz ere ez digula Jesusek esaten, ez zer eskatu, ez zeren bila ibili, ez zein ate jo. Jarrera da garrantzizkoa Jesusentzat. Zeruko Aitaren aurrean pobre agertu behar dugu, bizitzeko behar dutenaren eske ibili ohi direnak bezala, ondo ezagutzen ez duten bidearen bila galduta ibili ohi direnak bezala, Jainkoaren etxean atea jotzen duten ezinduak bezala.

Jesusen hiru dei hauek Aitaganako konfiantza esnatzera gonbidatzen gaituzte, baina ñabardura desberdinen egiten dute. «Eskatzea» pobrearen jarrera berezia da; Jainkoari eskatu, geure buruari geuk ezin eman dioguna eskatu behar diogu: bizi-arnasa, barkazioa, barne-bakea, salbazioa. «Bilatzea» ez da eskatze soila; gainera, eskura ez duguna lortzeko ahalegina egina behar dugu; horrela bilatu behar dugu guztien gain Jainkoaren erreinua eta haren zuzentasuna: mundu gizakoiago eta duinago bat guztientzat. «Deitzea» atea jotzea da, behin eta berriz, Jainkoari hots egitea, urrun dela sentitzen dugunean.

Jesusek Aitagan duen konfiantza erabatekoa da. Bere jarraitzaileek ez ahaztea nahi du: «eskatzen duenak, hartzen du; bila dabilenak, aurkitzen du; atea jotzen duenari, irekitzen zaio». Jesusek ez du esan, eskatzen den hura hartuko denik zehazki, bilatzen den hura aurkituko denik, oihuka eskatzen duten hura lortuko dutenik. Beste bat da haren promesa: harengan konfiantza dutenei, bere burua eskaintzen die Jainkoak; harengana jotzen dutenek, hartzen dituzte «gauza onak».

Jesusek ez du ematen argibide konplexurik. Hiru adibide eskaini ditu, aldi guztietako gurasoek ulertzeko modukoak. «Zein aitak edo amak, semeak ogi-puska bat eskatzen dionean, ematen dio harri borobil bat, bidean ikus daitezkeen horietako bat? Edota, arraina eskatzen badio, itsas suge horietakoren bat emango ote dio, arrantzu-sareetan batzuetan agertzen diren horietakoren bat? Edota, arrautza bat eskatzen badio, aintzira- ertzean ikusten diren eskorpioi biribildu horietako bat emango ote dio?

Gurasoek ez dute barrerik egiten beren seme-alaben bizkar. Ez dituzten engainatzen, ez diete ematen kalte egin diezaiekeen ezer, baizik «gauza onak». Segidan, konklusio hau atera du Jesusek: «Zenbatez areago ez die zeruko zuen Aitak Espiritu Santua emango eskatzen diotenei?» Jesusentzat, Jainkoari eskatu eta har dezakegun gauzarik onena beraren Arnasa da, gure biziaren sostengu eta salbazio den beraren Arnasa.

 

TRES CRIDES DE JESÚS

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

“I jo us dic: Demaneu, i Déu us donarà; cerqueu, i trobareu; truqueu, i Déu us obrirà”. És fàcil que Jesús hagi pronunciat aquestes paraules quan es movia pels llogarets de Galilea demanant una mica de menjar, cercant acollida i trucant a la porta dels veïns. Ell sabia aprofitar les experiències més senzilles de la vida per despertar la confiança dels seus seguidors al Pare Bo de tots.

Curiosament, en cap moment se’ns diu què hem de demanar o cercar ni a quina porta hem de trucar. L’important per a Jesús és l’actitud. Davant el Pare hem de viure com a pobres que demanen el que necessiten per viure, com perduts que cerquen el camí que no coneixen bé, com desvalguts que truquen a la porta de Déu.

Les tres crides de Jesús ens conviden a despertar la confiança en el Pare, però ho fan amb matisos diferents. “Demanar” és l’actitud pròpia del pobre. A Déu hem de demanar-li el que no ens podem donar nosaltres mateixos: l’alè de la vida, el perdó, la pau interior, la salvació. “Cercar” no és només demanar. És, a més, donar passos per aconseguir el que no està al nostre abast. Així hem de cercar primer de tot el regne de Déu i la seva justícia: un món més humà i més digne per a tothom. “Trucar” és donar cops a la porta, insistir, cridar Déu quan el sentim lluny.

La confiança de Jesús en el Pare és absoluta. Vol que els seus seguidors no ho oblidin mai: “el qui demana, rep; el qui cerca, troba; i a qui truca, li obren”. Jesús no diu que reben concretament el que estan demanant, que troben el que estan cercant o què obtenen quan truquen. La seva promesa és una altra: els qui confien en ell, Déu se’ls dóna, els qui hi van, reben “coses bones”.

Jesús no dóna explicacions complicades. Posa tres exemples que poden entendre els pares i les mares de tots els temps. “Quin pare o quina mare, quan el fill li demana un tros de pa, li dóna una pedra de forma rodona com les que es poden veure pels camins? O, si li demana un peix, li donarà una d’aquestes serps d’aigua que de vegades apareixen en les xarxes de pesca? O, si li demana un ou, li donarà un escorpí amuntegat dels que es veuen per la vora del llac?”

Els pares no es burlen dels seus fills. No els enganyen ni els donen res que pugui fer-los mal sinó “coses bones”. Jesús treu ràpidament la conclusió: “Molt més el Pare del cel donarà l’Esperit Sant als qui l’hi demanen”. Per a Jesús, el millor que podem demanar i rebre de Déu és el seu Alè que sosté i salva la nostra vida.

TRES CHAMADAS DE XESÚS

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

“Eu dígovos: Pedide e hásevos dar. Buscade e acharedes. Chamade e hásevos abrir”. É fácil que Xesús pronuncie estas palabras cando se movía polas aldeas de Galilea pedindo algo para comer, buscando acollida e chamando á porta dos veciños. El sabía aproveitar as experiencias máis sinxelas da vida para espertar a confianza dos seus seguidores no Bo Pai de todos.

Curiosamente, en ningún momento se nos di que temos de pedir ou buscar nin a que porta temos de chamar. O importante para Xesús é a actitude. Ante o Pai temos de vivirmos coma pobres que piden o que necesitan para viviren, como perdidos que buscan o camiño que non coñecen ben, como desvalidos que chaman á porta de Deus.

As tres chamadas de Xesús invítannos a espertar a confianza no Pai, pero fano con matices diferentes. “Pedir” é a actitude propia do pobre. A Deus temos de pedir o que non nos podemos dar a nós mesmos: o alento da vida, o perdón, a paz interior, a salvación. “Buscar” non é só pedir. É, ademais, dar pasos para conseguirmos o que non está ao noso alcance. Así temos de buscar ante todo o reino de Deus e a súa xustiza: un mundo máis humano e digno para todos. “Chamar” é dar golpes á porta, insistir, gritar a Deus cando o sentimos lonxe.

A confianza de Xesús no Pai é absoluta. Quere que os seus seguidores non esquezan nunca: “o que pide, está recibindo; o que busca, está achando e ao que chama, ábreselle”. Xesús non di que reciben concretamente o que están pedindo, que atopan o que andan buscando ou que alcanzan o que gritan. A súa promesa é outra: a quen confían nel, Deus dáselles; os que acoden a el, reciben “cousas boas”.

Xesús non dá explicacións complicadas. Pon tres exemplos que poden entender os pais e as nais de todos os tempos. Que pai ou que nai, cando o fillo lle pide un codelo de pan, lle dá unha pedra de forma redonda como as que poden ver polos camiños? Ou, se lle pide un peixe, lle dará unha desas cobras da auga que ás veces aparecen nas redes da pesca? Ou, se lle pide un ovo, daralle un escorpión agochado dos que se ven polas beiras do lago?

Os pais non se moquean dos seus fillos. Non os enganan nin lles dan algo que poida facerlles dano senón “cousas boas”. Xesús saca rapidamente a conclusión: “Canto máis o voso Pai do ceo dará o seu Espírito Santo aos que llo pidan”. Para Xesús, o mellor, que podemos pedir e recibir de Deus, é o seu Alento que sostén e salva a nosa vida.

耶稣的三大召叫

若瑟×安多尼帕戈拉. 译者: 宁远

“我告诉你们:你们求,必要给你们;你们找,必要找着;你们敲,必要给你们开”。很可能当耶稣在加里肋亚的小村庄活动,敲开邻居家的门乞讨食物或寻找栖身之地时,说了这句话。他很懂得利用生活中最简单的经验来唤醒他的弟子们对众生之父的信赖。

奇怪的是,耶稣从没有给我们澄清过什么是我们应该寻求的,或哪扇门是我们应该敲开的。为他来说,最重要的是态度。面对圣父,我们应如同穷人一般生活,他们乞讨日常必需要品生活,或像那些不知该往哪里去的迷路的人,那些向天主敲门的无依无靠的人。

耶稣的这三个召叫邀请我们唤醒对天父的信赖,但它们的侧重点各不相同。“乞求”是穷人特有的态度。我们应向天主乞求我们无法自给自足的:生命的气息,宽恕,内在的平安,救恩。“寻找”不只是乞求,它更是设法获取那在我们掌握外的东西。这样我们应该寻求天主的国和他的义德:一个更加人性化的世界,所有的人都享有尊严。“敲”是打击房门,坚持,当我们觉得天主很遥远的时候继续向他呼喊。

耶稣对父的信赖是绝对的。他希望他的弟子们永远不要忘记:“乞求的人正在接受;寻找的人正在找到;门必会给敲门者打开”。耶稣并没有说他所接受的正是他所求的,找到的正是他所找的。他的许诺是另一个:全心信赖天主的人,天主必会赐给他;求助于天主的人,必领受“好东西”。

耶稣没有做出非常复杂的解释,他举了三个任何时代的父母都能明白的例子。“你们中间那有为父亲的,儿子向他求饼,反而给他路边随处可见的圆石呢﹖或是求鱼,反将蛇当鱼给他呢?或者求鸡蛋,反将湖边常有的蝎子给他呢?”

父母绝不会嘲笑孩子,既不欺骗他们,也不会给他们那些会伤害他们的东西,而是给他们“好东西”。耶稣迅速做出总结:“何况在天之父,有不更将圣神赐与求他的人吗”。对耶稣来说,我们能够祈求并从天主那里接受的最好的东西就是他那滋养并拯救我们的生命的气息。

Ante el crucificado

Publicado: 20 marzo, 2013 en BIBLIA
Etiquetas:, , , , ,

Cristo de San Francisco..Domingo de Ramos (C) Lucas 22,14-23,56
ANTE EL CRUCIFICADO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 20/03/13.- Detenido por las fuerzas de seguridad del Templo, Jesús no tiene ya duda alguna: el Padre no ha escuchado sus deseos de seguir viviendo; sus discípulos huyen buscando su propia seguridad. Está solo. Sus proyectos se desvanecen. Le espera la ejecución.

El silencio de Jesús durante sus últimas horas es sobrecogedor. Sin embargo, los evangelistas han recogido algunas palabras suyas en la cruz. Son muy breves, pero a las primeras generaciones cristianas les ayudaban a recordar con amor y agradecimiento a Jesús crucificado.

Lucas ha recogido las que dice mientras está siendo crucificado. Entre estremecimientos y gritos de dolor, logra pronunciar unas palabras que descubren lo que hay en su corazón: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Así es Jesús. Ha pedido a los suyos “amar a sus enemigos” y “rogar por sus perseguidores”. Ahora es él mismo quien muere perdonando. Convierte su crucifixión en perdón.

Esta petición al Padre por los que lo están crucificando es, ante todo, un gesto sublime de compasión y de confianza en el perdón insondable de Dios. Esta es la gran herencia de Jesús a la Humanidad: No desconfiéis nunca de Dios. Su misericordia no tiene fin.

Marcos recoge un grito dramático del crucificado: “¡Dios mío. Dios mío! ¿por qué me has abandonado?”. Estas palabras pronunciadas en medio de la soledad y el abandono más total, son de una sinceridad abrumadora. Jesús siente que su Padre querido lo está abandonando. ¿Por qué? Jesús se queja de su silencio. ¿Dónde está? ¿Por qué se calla?

Este grito de Jesús, identificado con todas las víctimas de la historia, pidiendo a Dios alguna explicación a tanta injusticia, abandono y sufrimiento, queda en labios del crucificado reclamando una respuesta de Dios más allá de la muerte: Dios nuestro, ¿por qué nos abandonas? ¿no vas a responder nunca a los gritos y quejidos de los inocentes?

Lucas recoge una última palabra de Jesús. A pesar de su angustia mortal, Jesús mantiene hasta el final su confianza en el Padre. Sus palabras son ahora casi un susurro: “Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu”. Nada ni nadie lo ha podido separar de él. El Padre ha estado animando con su espíritu toda su vida. Terminada su misión, Jesús lo deja todo en sus manos. El Padre romperá su silencio y lo resucitará.

Esta semana santa, vamos a celebrar en nuestras comunidades cristianas la Pasión y la Muerte del Señor. También podremos meditar en silencio ante Jesús crucificado ahondando en las palabras que él mismo pronunció durante su agonía. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

ANTE O CRUCIFICADO

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Detido pelas forças de segurança do Templo, Jesus não tem já dúvida alguma: o Pai não escutou os Seus desejos de seguir vivendo; os Seus discípulos fogem procurando a sua própria segurança. Está só. Os Seus projetos desvanecem-se. Espera-O a execução.

O silêncio de Jesus durante as Suas últimas horas é impressionante. No entanto, os evangelistas recolheram algumas palavras Suas na cruz. São muito breves, mas às primeiras gerações cristãs ajudava-os a recordar com amor e agradecimento a Jesus crucificado.

Lucas recolheu aquelas que diz enquanto está sendo crucificado. Entre estremecimentos e gritos de dor, consegue pronunciar umas palavras que descobrem o que há no Seu coração: “Pai, perdoa-os porque não sabem o que fazem”. Assim é Jesus. Pediu aos Seus “amar os seus inimigos” e “rogar pelos seus perseguidores”. Agora é Ele mesmo quem morre perdoando. Converte a Sua crucificação em perdão.

Esta petição ao Pai pelos que o estão a crucificar é, antes tudo, um gesto sublime de compaixão e de confiança no perdão insondável de Deus. Esta é a grande herança de Jesus à Humanidade: Não desconfieis nunca de Deus. A Sua misericórdia não tem fim.

Marcos recolhe um grito dramático do crucificado: “Deus Meu. Deus Meu! por que me abandonas-Te?”. Estas palavras pronunciadas no meio da solidão e do abandono mais total, são de uma sinceridade dolorosa. Jesus sente que o Seu Pai querido o está a abandonar. Porquê? Jesus queixa-se do Seu silêncio. Onde está? Porque se cala?

Este grito de Jesus, identificado com todas as vítimas da história, pedindo a Deus alguma explicação a tanta injustiça, abandono e sofrimento, fica nos lábios do crucificado reclamando uma resposta de Deus mais para lá da morte: Deus nosso, porque nos abandonas? Não vais responder nunca aos gritos e queixumes dos inocentes?

Lucas recolhe uma última palavra de Jesus. Apesar da Sua angústia mortal, Jesus mantem até ao fim a Sua confiança no Pai. As Suas palavras são agora quase um sussurro: “Pai, às Tuas mãos encomendo o Meu espírito”. Nada nem ninguém pode separar Dele. O Pai animou o Seu espírito toda a Sua vida. Terminada a Sua missão, Jesus deixa tudo nas Suas mãos. O Pai romperá o Seu silêncio e o ressuscitará.

Esta semana santa, vamos celebrar nas nossas comunidades cristãs a Paixão e Morte do Senhor. Também poderemos meditar em silêncio ante Jesus crucificado aprofundando nas palavras que Ele mesmo pronunciou durante a Sua agonia.

 

DAVANTI AL CROCIFISSO

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Detenuto dalle forze di sicurezza del Tempio, Gesù non ha più dubbi: il Padre non ha ascoltato i suoi desideri di continuare a vivere; i suoi discepoli fuggono cercando la propria sicurezza. È solo. I suoi progetti svaniscono. Lo attende l’esecuzione.

Il silenzio di Gesù durante le sue ultime ore è terribile. Tuttavia gli evangelisti hanno raccolto alcune sue parole sulla croce. Sono molto brevi, ma aiutavano le prime generazione cristiane a ricordare con amore e riconoscenza Gesù crocifisso.

Luca ha raccolto quelle che dice mentre lo crocifiggono. Fra tremiti e grida di dolore, arriva a pronunciare parole che rivelano quello che ha nel cuore: Padre, perdonali perché non sanno quello che fanno. Gesù è così. Ha chiesto ai suoi di “amare i loro nemici” e “pregare per i loro persecutori”. Ora è lui stesso che muore perdonando. Converte la sua crocifissione in perdono.

Questa richiesta al Padre per quelli che lo stanno crocifiggendo è, innanzitutto, un gesto sublime di compassione e di fiducia nel perdono insondabile di Dio. Questa è la grande eredità di Gesù all’Umanità: non dubitate mai di Dio. La sua misericordia non ha fine.

Marcoraccoglie un grido drammatico del crocifisso: Dio mio, Dio mio, perché mi hai abbandonato? Queste parole pronunciate nella solitudine e nell’abbandono più totale, sono di una sincerità sconvolgente. Gesù sente che il Padre amato lo sta abbandonando. Perché? Gesù si lamenta del suo silenzio. Dove è? Perché tace?

Questo grido di Gesù, identificato con tutte le vittime della storia, che chiede a Dio qualche spiegazione a tanta ingiustizia, abbandono e sofferenza, rimane sulle labbra del crocifisso reclamando una risposta di Dio al di là della morte: Dio nostro, perché ci abbandoni? Non risponderai mai alle grida e ai lamenti degli innocenti?

Luca raccoglie un’ultima parola di Gesù. Nonostante la sua angoscia mortale, Gesù mantiene sino alla fine la sua fiducia nel Padre. Le sue parole sono ora quasi un sussurro: Padre, nelle tue mani affido il mio spirito. Niente e nessuno lo ha potuto separare da lui. Il Padre ha animato con il suo spirito tutta la sua vita. Compiuta la sua missione, Gesù rimette tutto nelle sue mani. Il Padre romperà il suo silenzio e lo risusciterà.

Questa Settimana Santa celebreremo nelle nostre comunità cristiane la Passione e la Morte del Signore. Potremo anche meditare in silenzio davanti a Gesù crocifisso, approfondendo le parole che egli stesso pronunciò durante la sua agonia.

 

DEVANT LE CRUCIFIE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Arrêté par les forces de sécurité du Temple, Jésus n’a plus de doute: le Père n’a pas écouté ses désirs de continuer à vivre: ses disciples s’enfuient cherchant leur propre sécurité. Il se retrouve tout seul. Ses projets s’effondrent. Ce n’est que l’exécution qui l’attend.

Le silence de Jésus durant ses dernières heures est impressionnant. Cependant, les évangélistes ont recueilli quelques unes de ses paroles lorsqu’il était en croix. Ce sont des paroles très brèves mais qui ont aidé les premières générations chrétiennes à se souvenir de Jésus avec amour et reconnaissance

Luc a recueilli celles dites par Jésus lors de sa crucifixion. Ebranlé et criant de douleur, il réussit à prononcer quelques paroles qui montrent ce qui habite son cœur : « Père, pardonne-leur car ils ne savent pas ce qu’ils font ». Voilà Jésus. Lui, qui a demandé aux siens « d’aimer leurs ennemis » et de « prier pour ceux qui les persécutent ». Maintenant, c’est lui-même qui meurt en pardonnant. Il transforme sa crucifixion en pardon.

Cette supplication adressée au Père pour ceux-là même qui sont en train de le crucifier, est avant tout, un geste sublime de compassion et de confiance dans le pardon insondable de Dieu. C’est-là le grand héritage de Jésus laissé à l’Humanité. Ne vous méfiez jamais de Dieu. Sa miséricorde n’a pas de limite.

Marc recueille un cri dramatique du crucifié: “Mon Dieu, mon Dieu, pourquoi m’as-tu abandonné?” Ces paroles, prononcées dans la solitude et l’abandon le plus total, révèlent une sincérité accablante. Jésus sent que son Père bien-aimé est en train de l’abandonner. Pourquoi ? Jésus se plaint de son silence. Où est-il? Pourquoi reste-t-il silencieux.

Ce cri de Jésus, identifié à toutes les victimes de l’histoire, qui demande à Dieu une explication à tant d’injustices, d’abandons et de souffrances, reste sur les lèvres du crucifié, réclamant une réponse de Dieu au-delà de la mort : O notre Dieu, pourquoi nous abandonnes-tu ? Ne vas-tu jamais répondre aux cris et aux plaintes des innocents ?

Luc recueille une ultime parole de Jésus. Malgré son angoisse mortelle, Jésus garde jusqu’au bout la confiance en son Père. Ses paroles deviennent maintenant comme un murmure : « Père, entre tes mains je remets mon esprit ». Rien ni personne n’a réussi à le séparer de lui. Le Père, par son esprit, a animé toute sa vie. Une fois sa mission accomplie, Jésus remet tout entre ses mains. Le Père brisera son silence et le ressuscitera.

Cette semaine sainte, nous allons célébrer dans nos communautés chrétiennes la Passion et la Mort du Seigneur. En silence, devant le crucifié, nous pourrons méditer et approfondir les paroles que lui-même a prononcées lors de son agonie.

 

BEFORE THE CRUCIFIED

José Antonio Pagola.

Detained by the Temple security guard, Jesus has no doubt whatsoever: his Father hasn’t listened to his desire to keep living; his disciples flee, seeking their own safety. He’s alone. His projects are disappearing. He awaits execution.

Jesus’ silence during his last hours is frightening. However the evangelists have gathered some of his words spoken from the cross. They are very brief, but they helped the first generations of Christians to remember the crucified Jesus with love and thankfulness.

Luke has collected ones which Jesus says while being crucified. In the midst of trembling and cries of pain, he manages to pronounce some words that describe what’s in his heart: “Father, forgive them for they know not what they do.” Such is Jesus. He had asked his own to “love their enemies” and “pray for their persecutors”. Now he himself dies forgiving. He changes his crucifixion into forgiveness.

This pleading to the Father for those who are crucifying him is, above all, a sublime gesture of compassion and of confidence in God’s unfathomable forgiveness. This is Jesus’ great legacy to Humanity: Never stop trusting in God. God’s mercy knows no end.

Mark collects the crucified’s dramatic shout: “My God, my God! Why have you abandoned me?” These words pronounced in the midst of complete loneliness and abandonment come out of an overwhelming sincerity. Jesus feels that his loving Father is abandoning him. Why? Jesus complains of God’s silence. Where is God? Why is God silent?

This outcry of Jesus, identified with the long list of victims throughout history that call to God for some explanation of such injustice, abandonment, and suffering, remains on the crucified’s lips demanding a response from God that is beyond death: Our God, why are you abandoning us? Aren’t you ever going to answer the cries and groans of the innocent?

Luke collects one last word from Jesus. In spite of his mortal anguish, Jesus holds onto his faith in the Father until the end. His words are now almost a whisper: “Father, into your hands I commend my spirit.” Nothing or no one has been able to separate him from his Father. His Father has been encouraging him with the Spirit his whole life. With his mission now ended, Jesus leaves everything in God’s hands. The Father will break his silence and will raise him up.

This Holy Week, in our Christian communities, we are going to celebrate the Passion and Death of our Lord. We will also be able to meditate in silence in front of the crucified Jesus, going deeply into the words that he himself pronounced during his agony.

 

GURUTZILTZATUAREN AURREAN

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Tenpluko segurtasun-indarrek atxilotu du, eta Jesusek ez du jada inolako dudarik: Aitak ez dio entzun bizitzen jarraitzeko agertu dion gogoa; ikasleak ihesi joan dira, nor bere segurtasun bila. Bakarrik dago. Bere egitasmoak huts egin duela ikusi du. Zain-zain du heriotza.

Zirraragarria da bere azken orduetan Jesusek agertu duen isiltasuna. Halere, ebanjelariek jaso dituzte gurutzean jaulki dituen hitz batzuk. Oso laburrak dira, baina lehen kristau-belaunaldiei asko lagundu zieten Jesus gurutziltzatua gogoratzeko, maitasunez eta esker onez.

Gurutzean josten ari diren bitartean jaulkitakoak dakartza Lukasek. Dardararen eta oinaze-garrasien artean, lortu du Jesusek hitz batzuk esatea, bihotzean duena agertzeko: «Aita, barka iezaiezu, ez dakite-eta zer ari diren». Horrelakoa da Jesus. Bereei eskatu izan du «maita ditzatela etsaiak» eta «egin dezatela otoitz pertsegitzaileentzat». Eta orain, bera doa hiltzera etsaiei barkatuz. Barkazio bihurtu du gurutzeko bere heriotza.

Gurutzean josten dutenentzat Aitari egindako eskari hau, lehenik eta behin errukizko keinu goitarra da, eta konfiantza Jainkoaren atzemanezineko barkazioaz. Hauxe da Jesusek gizadiari utzi dion ondarea: Ez galdu sekula Jainkoarekiko konfiantza. Jainkoaren errukiak ez du azkenik.

Markosek, berriz, gurutzean josi dutenaren oihu dramatiko hau dakarkigu: «Ene Jainko, ene Jainko! Nolatan utzi nauzu eskutik?» Bakartasun eta abandonu handienean jaulkitako hitzak dira; egundoko zinezkotasuna adierazten dute. Jesusek sentitu du bere Aita maiteak utzi egin duela. Zer dela eta? Jesus kexu da Aita mutu gelditu delako. Non da? Zer dela-eta dago mutu?

Jesusen oihu hau, historiako biktima guztien oihuarekin bat dator: hainbat eta hainbat injustizia, abandonu eta sufrimenengatik Jainkoari argibide bat eskatu nahi dio; gurutziltzatuaren ezpainak Jainkoari erantzun bat eskatzen ari zaizkio heriotza baino haratagorako: gure Jainkoa, zer dela-eta uzten gaituzu eskutik?, ez ote diezu sekula erantzungo errugabeen oihuei eta lantuei?

Lukasek Jesusen azken hitza ere jaso du. Bere herio-larria eta guzti, azkeneraino eutsi dio Jesusek Aitaganako konfiantzari: «Aita, zure eskuetan uzten dut neure espiritua». Ez ezerk, ez inork apartarazi ahal izan du Jesus Aitagandik. Aitak arnastu du bere espirituaz Jesus bizitza guztian. Bere egitekoa bukaturik, Aitaren eskuetan utzi du dena Jesusek. Aitak bere isiltasuna hautsi eta piztu egingo du Jesus.

Aste Santu honetan, Jaunaren Nekaldia eta Heriotza ospatuko ditugu kristau-elkarteek. Orobat egin ahal izango dugu gogoeta, isilik, Jesus gurutziltzatuaren aurrean, bere hilzorikoan Jesusek jaulki zituen hitzak sakonduz.

 

DAVANT EL CRUCIFICAT

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

Detingut per les forces de seguretat del Temple, Jesús no té cap dubte: el Pare no ha escoltat els seus desitjos de continuar vivint, els seus deixebles fugen buscant la seva pròpia seguretat. Està sol. Els seus projectes s’esvaeixen. L’espera l’execució.

El silenci de Jesús durant les seves últimes hores és colpidor. No obstant això, els evangelistes han recollit algunes paraules seves en la creu. Són molt breus, però a les primeres generacions cristianes els ajudaven a recordar amb amor i agraïment a Jesús crucificat.

Lluc ha recollit les que diu mentre està sent crucificat. Entre sotracs i crits de dolor, aconsegueix pronunciar unes paraules que descobreixen el que hi ha al seu cor: “Pare, perdona’ls que no saben el que fan”. Així és Jesús. Ha demanat als seus “estimar als seus enemics” i “pregar pels seus perseguidors”. Ara és ell mateix qui mor perdonant. Converteix la seva crucifixió en perdó.

Aquesta petició al Pare pels que l’estan crucificant és, abans que res, un gest sublim de compassió i de confiança en el perdó insondable de Déu. Aquesta és la gran herència de Jesús a la Humanitat: No desconfieu mai de Déu. La seva misericòrdia no té fi.

Marc recull un crit dramàtic del crucificat: “Déu meu. Déu meu, per què m’has abandonat?”. Aquestes paraules pronunciades enmig de la solitud i l’abandó més total, són d’una sinceritat aclaparadora. Jesús sent que el seu Pare estimat l’està abandonant. Per què? Jesús es queixa del seu silenci. On és? Per què calla?

Aquest crit de Jesús, identificat amb totes les víctimes de la història, demanant a Déu alguna explicació a tanta injustícia, abandonament i patiment, queda en llavis del crucificat reclamant una resposta de Déu més enllà de la mort: Déu nostre, per què ens abandones? ¿No donaràs mai resposta als crits i als gemecs dels innocents?

Lluc recull una última paraula de Jesús. Malgrat la seva angoixa mortal, Jesús manté fins al final la seva confiança en el Pare. Les seves paraules són ara gairebé un murmuri: “Pare, confio el meu alè a les teves mans”. Res ni ningú l’ha pogut separar d’ell. El Pare ha estat animant amb el seu esperit tota la seva vida. Acabada la seva missió, Jesús ho deixa tot a les seves mans. El Pare trencarà el seu silenci i el ressuscitarà.

Aquesta setmana santa, celebrarem en les nostres comunitats cristianes la Passió i la Mort del Senyor. També podrem meditar en silenci davant Jesús crucificat aprofundint en les paraules que ell mateix va pronunciar durant la seva agonia.

 

DIANTE DO CRUCIFICADO

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Detido polas forzas de seguridade do Templo, Xesús non ten xa dubida algunha: o Pai non escoitou os seus desexos de seguir vivindo; os seus discípulos foxen buscando a súa propia seguridade. Está só. Os seus proxectos desvanécense. Espéralle a execución.

O silencio de Xesús nas súas últimas horas é sobrecolledor. Con todo, os evangelistas recolleron algunhas palabras súas na cruz. Son moi breves, pero ás primeiras xeracións cristiás axudábanlles a recordar con amor e agradecemento a Xesús crucificado.

Lucas recolleu as que di mentres está sendo crucificado. Entre estremecimientos e gritos de dor, logra pronunciar unhas palabras que descobren o que hai no seu corazón: “Pai, perdóaos porque non saben o que fan”. Así é Xesús. pediu aos seus “amar aos seus inimigos” e “rogar polos seus perseguidores”. Agora é el mesmo quen morre perdoando. Converte a súa crucifixión en perdón.

Esta petición ao Pai polos que o están crucificando é, ante todo, un xesto sublime de compaixón e de confianza no perdón insondábel de Deus. Esta é a gran herdanza de Xesús á Humanidade: Non desconfiedes nunca de Deus. A súa misericordia non ten fin.
Marcos recolle un grito dramático do crucificado: “¡Meu Deus. Meus Deus! por que me abandonaches?”. Estas palabras pronunciadas no medio da soidade e do abandono máis total, son dunha sinceridade abafadora. Xesús sente que o seu Pai querido estao abandonando. Por que? Xesús quéixase do seu silencio. Onde está? Por que cala?

Este grito de Xesús, identificado con todas as vítimas da historia, pedindo a Deus algunha explicación a tanta inxustiza, abandono e sufrimento, fica nos beizos do crucificado reclamando unha resposta de Deus máis aló da morte: Noso Deus, por que nos abandonas? non vas responder nunca aos gritos e salaios dos inocentes?

Lucas recolle unha última palabra de Xesús. Malia a súa angustia mortal, Xesús mantén ata o final a súa confianza no Pai. As súas palabras son agora case un balbuceo : “Pai, nas túas mans encomendo o meu espírito”. Nada nin ninguén o puido separar del. O Pai estivo animando co seu espírito toda a súa vida. Terminada a súa misión, Xesús déixao todo nas súas mans. O Pai romperá o seu silencio e resucitarao.

Esta semana santa, imos celebrar nas nosas comunidades cristiás a Paixón e a Morte do Señor. Tamén poderemos meditar en silencio diante Xesús crucificado e afondar nas palabras que el mesmo pronunciou durante a súa agonía.

 

面对十字架上的耶稣

若瑟×安多尼帕戈拉. 译者: 宁远

当耶稣被圣殿的武装力量所逮捕时,他已经非常明白:父没有听从他想要继续生活的愿望;他的门徒们四处逃散以保障安全。他非常地孤独,他的计划失败了,等待他的是死刑的判决。

耶稣在他生命的最后几个小时的沉默是令人惊讶的。然而,圣史们收集了几句他在十字架上的遗言。都很短,但对初期的基督徒以爱和感恩回忆十字架上的耶稣起到很大的帮助。

路加收集了耶稣正被钉时说的几句话。在痛苦的痉挛与呻吟间,耶稣说出了那一直在藏在他心里的话:“父啊,宽赦他们吧!因为他们不知道他们做的是什么”。这就是耶稣,他曾要求人们“爱他的仇人”并“为迫害他们的人祈祷”,如今,他宽恕着死去,他把他的被钉转变为了宽恕。

为那些正钉死他的人祈祷首先是一个慈悲与对天主深不可测的宽恕的信任的行为。这就是耶稣留给人类的伟大遗产:永远不要怀疑天主,他的仁慈没有终点。

马尔谷收集了一句悲剧性的呼喊:“我的天主,我的天主,你为什么抛弃了我?”这句在孤独与被完全抛弃的中发出的呼喊,是令人难以面对的真实。耶稣觉得被他所爱的父抛弃了。为什么?耶稣抱怨他的沉默。他在哪里?为什么不说话?

耶稣的这句呼喊,正是历史上所有无辜的受害者们的呼喊,他们向天主为那许多的不正义、抛弃与痛苦祈求一个解释。十字架上的耶稣强烈要求远超死亡之上的天主一个答复。为什么你抛弃了我们?你将永不回答无辜者的呼喊与抱怨吗?

路加还收集了耶稣的最后一句话。尽管他是如此地焦虑,但他仍至死保持着他对父的信仰。这时已经是一句几不可闻的喃喃自语了:“父啊,我把我的灵魂交在你手里”。没有任何人任何事可以把他与父分开。父以他的神支持鼓励了耶稣的一生。当耶稣结束了他的使命时,就将一切都托付在父的手里了。父将打破沉默复活他。

在圣周内,我们将在我们的基督徒团体内庆祝耶稣的苦难与死亡。同样,面对被钉在十字架上的耶稣,我们可以深入默想他在极大痛苦中所发出的最后几句话。

Confianza en Dios

Publicado: 19 abril, 2012 en REFLEXIONES
Etiquetas:, , , ,

CONFIANZA EN DIOS
Una reflexión para el Sábado Santo
MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ, mgonzalezg@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 19/04/12.- El pasado 19 de noviembre a las 11 de la mañana 4 jóvenes se dirigían en coche a la biblioteca. Iban a aprovechar la mañana del sábado para estudiar cuando a mitad de camino perdieron el control del vehículo y tras atravesar la mediana de la calle chocaron de frente con un todoterreno. Las consecuencias del accidente fueron dramáticas: José Luis y Antonio, los más mayores con 19 y 20 años  respectivamente, fallecieron en el acto. Los otros dos, Diego y Covadonga, sufrieron traumatismos de una gravedad extrema pero no murieron y pudieron ser trasladados al Hospital La Paz donde ingresaron en estado crítico.

La noticia produjo un impacto tremendo en el colegio y parroquia Santa María La Blanca en Montecarmelo a donde pertenecían Jose Luis -uno de los fallecidos- y Covadonga, la más grave de los dos supervivientes y que en el momento del accidente tenía 16 años.

Este dramático suceso desencadenó un extraordinario movimiento de oración. A diferencia de otros casos, en que lo normal es escuchar mensajes de condolencia, de rabia, y acusaciones contra Dios, en esta ocasión se generó un “tsunami” de oración. A través de los nuevos sistemas de comunicación como el correo electrónico o Twiter, llovían los mensajes pidiendo y ofreciendo oración y sacrificios por estos chicos y sus familias. En apenas diez horas, el perfil de Covadonga en Twitter, @aupacova, consiguió más de 5.500 seguidores. Desde todos los puntos de España y desde lugares tan lejanos como EE.UU, Canadá, Brasil, Chile, Rusia, México, El Salvador o Suecia, miles de jóvenes del mundo se unieron para ofrecer sus horas de estudio, su oración y sus sacrificios por  ella. Peregrinos de la JMJ procedentes de Hong Kong, Manila, Sao Paulo, y Nueva York, que se habían alojado en el barrio de Covadonga y que incluso pudieron conocerla, rezaron por ella demostrando una vez más como la Iglesia puede ser la casa de todos, donde las lágrimas son enjugadas y los sufrimientos y esperanzas compartidos.

Sin embargo, el testimonio que más mueve el corazón es el de la familia de Cova que ha dado una verdadera lección de fortaleza y de confianza en Dios, siendo un ejemplo extraordinario para todos sus amigos y conocidos, en la Parroquia, en el Hospital, y a través de las nuevas tecnologías, en el mundo entero. Parte de ese testimonio, los correos y mensajes que enviaba Francisco -el padre de Cova-, se pueden consultar en la página web de la parroquia y se ofrecen aquí a continuación como motivo de reflexión acerca del sentido que pueden tener el sufrimiento extremo, la Cruz, la esperanza o la confianza en Dios.

1. “Los aparatos que pudimos colocar anteayer han mostrado esta mañana que, además de los hematomas del cráneo, el cerebro de Cova había sufrido golpes fuertes contra las paredes interiores del cráneo. Tiene dentro hemorragias. Y ese ha sido el tema médico del día. Los alucinantes médicos de La Paz nos han planteado esta mañana que si renunciamos a una parte podemos mejorar las posibilidades de ganar el todo. Y lo hemos hecho. Cova tiene una naturaleza tan fieramente luchadora que ha aguantado oooootra cirugía más. Esta tarde, mientras algún centenar de corazones limpios y generosos la empujaban desde la capilla del hospital en presencia de su Creador, Cova ha cedido su pierna derecha en beneficio de su propia vida. En cuanto se despierte nos va a decir un par de palabras, seguro. Ya se lo explicaremos. Se admiten ideas. Y eso es lo esencial: que se va a despertar. Lo sabemos ya todos. Hay un chaval inglés (Tom) que tiene una farmacia a las afueras de Londres y que conoció a Cova en la gigantesca JMJ, que hoy anunciaba en un chat que está ahorrando para volver a Madrid para verla, y rezar con ella. En Helsinki ha habido esta mañana una Misa por ella, y en Carolina del Norte. Y ayer la Parroquia Edith Stein tuvo problemas para acoger a aproximadamente 1.000 chavales que acudieron a rezar por nuestra Cova. Y muchas más noticias que nos han llegado, y que hablan de amor, de limpieza interior, de lealtad, de fe. Aquí tratamos de corresponder (lo poco que se puede ante semejante alarde de amor) con las dos únicas monedas que nos quedan: con esperanza y con trabajo. Cova sigue estable tras el arreón de hoy. Sigue en grave peligro. Necesita más ayuda, más presión ante el Señor. Un sabio llamado Antonio me lo ha metido en la cabeza esta misma mañana: vemos el tapiz por detrás y por eso nos parece a veces absurdo. Quien dude de la bondad de Dios por estas cosas, que me lo diga y le reenvío el texto de Antonio para que se venga al grupo de los que estamos ya en la Esperanza real. Diego ha evolucionado muy bien. Los padres de Semprún y Toni nos acompañan. No sabemos qué querrá el Señor de nosotros, después de todo. Pero estamos seguros de que le gustará que seamos leales a lo que vaya mandando. Confiemos en el Jefe. Como hemos concluido esta tarde en el hall de La Paz, queremos una Cova feliz antes que una Cova entera. Que Dios nos bendiga. Mis hijas dicen gracias a todos. Yo ya no digo nada. Creo que necesito escuchar. Dios mío, ayúdanos. Y si puedes, frena un poco, joé. Bueno, lo que tu veas. Al fin y al cabo eres quien sabe lo que realmente interesa”.

2. “Pensábamos que hoy dilucidaríamos la cuestión de la muy maltrecha pierna derecha de Cova. Pero hemos tenido que aparcarlo porque ha aparecido una prioridad diferente: la información que vamos teniendo sobre la cabecita de nuestra Cova arroja la existencia de varios hematomas que incrementan la tensión o presión (no recuerdo bien como se llama) intracraneal. Es consecuencia lógica de las masivas transfusiones y de la enorme movida de órganos internos con las que el sábado salvaron su vida estos benditos médicos. Intentamos conjurar la amenaza de esos hematomas dejándola tan quieta como es posible. Jesús Lázaro, nuestro ángel de la guarda hospitalario, lo explica muy bien. Sería magnífico que esos malditos hematomas se fuesen fulminando, lo cual es perfectamente posible. Si les da por crecer, el problema sería realmente muy serio. Pero eso no va a suceder. Sorprendentemente Cova esta fuerte y las constantes son buenas. Es una estabilidad precaria porque fluctúa ante mil posibles disturbios que son en buena medida ingobernables. Pero hoy estamos bien en esa importante faceta. Mientras José Miguel emprendía un viaje para unos días, nos hemos enterado de que en Calcuta han rezado por Cova las monjas de la Madre Teresa. Y en Chicago han organizado una misa. Y en la selva de Bangla Desh hay decenas de críos pidiendo por ella en idioma bengalí. Y rosarios y exposiciones del Santísimo en las parroquias de estos andurriales. En el cole Santa Maria la Blanca hemos tenido una misa por los Semprún y Toni (lo de la gente de nuestro Cole daría para una enciclopedia de la solidaridad, del cariño, de la altura moral). Total, que en casa tenemos más esperanza, más Paz, más ayuda que nunca. A ratos se hacen cuesta arriba las cosas, pero vuestra ayuda, vuestras oraciones y las tortillas que nos hace Anunciada consiguen que enseguida nos enderecemos hacia lo esencial. Diego está mejorando. Los padres de Toni han rezado con nosotros y con Yolanda y Laureano. Los Semprún son un ejemplo vivo del que un día hay que hablar despacio. Guille, Víctor, Gabi, Gon, NicoWall y muchos otros amigos apoyan a nuestras hijas con tanta generosidad. Os suplicamos más oraciones. Por favor, por el amor de Dios, que nos hacen mucha falta. Que Cova tire p’adelante y bien. Y Diego. Y que todos nosotros comprendamos bien esta nueva dimensión del concepto “problema”. Que Dios nos bendiga. Gracias, amigos. El Señor os ha puesto cerca de nosotros por algo. Disculpad lo pedigüeños que estamos. Es que queremos mucho a Cova. Mucho, mucho, mucho. Y os necesitamos para convencer al Señor de un par de asuntos. Gracias, amigos. Gracias, gracias, gracias.”

3. “No es por nada, pero la nariz de Cova es una rara muestra de perfección, por cierto muy envidiada. Pues continúa igual de perfecta. ¡Estaba de guapa ella esta tarde en su cama de la UCI! Porque, para quienes no la conozcáis, Cova es una de las chicas más bonitas y pretendidas. Y no es pasión de padre. Si logramos mantener en los actuales valores algunos índices de su cuerpecito durante un par de días más, quizá nos atrevamos a explorar el cerebro. Con esa info podríamos evaluar en parte los daños y emprender la estrategia más adecuada. Además, parece que el tipo de golpe que recibieron los chicos el sábado produce por naturaleza, al cabo de unos días, una especie de hinchazón en el interior, que ya está comenzando dentro de Cova. Esos engordes parciales y desordenados pueden desplazar los órganos, estorbar la circulación… La fetén consistiría en que, ya que por narices viene la hinchazón, siga un itinerario oportuno. Que no nos toque donde peor estamos, que no produzca atascos vasculares y así. lo puñetero es que, de nuevo, se trata de un fenómeno natural que es imprevisible y en escasa medida controlable. Vamos, que ni el talento ni la maravillosa delicadeza de nuestra nueva “jefa” Cruz podría gobernarlo. Haría falta el otro Jefe, ese que, lo confieso, me recuerda cada vez más a mi padre: que si esto no, que si eso tampoco, que no te conviene, que no y que no y ya está… Lo malo (¿malo?) es que, visto hoy, él tenía razón siempre. Bueno, casi siempre. Lo cual me devuelve a la casilla de salida, o sea, a la meditación que Luis José Lezama nos ha enviado esta mañana a María y a mi para que la mojásemos en el colacao: el mero afán que solemos tener de explicárnoslo todo y medirlo y cuadricularlo, olvidando a veces (muchas veces) que Hoy es Hoy, y ya está. Eso me ha llevado al Padrenuestro, cuyo texto no contiene ninguna forma verbal en pasado. Mi padre solía llevar razón cuando nos limitaba. Mi Padre, por tanto, tiene sus razones para habernos metido en esta locura de dolor. Vale. Pero no a Cova. Y ahí llegaron, hace apenas un par de horas, Mario y los Lamana. Los Lamana han tenido la desvergüenza de comenzar una carta dirigida a nosotros con un intolerable “te felicito”. Lo peor es que, unas líneas más abajo, demostraban estar en lo cierto. Nos ha costado algunas lágrimas aceptarlo, pero es cierto lo que dicen. La predilección de Dios sigue códigos propios, y claro, a ver qué le puedo yo espetar sobre la inocencia de mi hija a quien sacrificó por mi nada menos que a su Hijo, ¡y por ella! Es jodido, tanto como real. Mario, en su línea, me ha dibujado el futuro. El futuro de Cova. La felicidad de mi niña no es proporcional al número de sus extremidades. Pero muy probablemente su fortaleza,  su integridad, su capacidad de comprender y hacer el bien acabe yendo en proporción inversa a aquella cifra. Ha esgrimido ejemplos. Y ha dibujado un porvenir salteado de tecnología, entrenamiento, rehabilitaciones. Me ha inoculado codicia por la lucha de después. El talento aplicado a la calidad de vida de Cova. Diego va de bien en mejor, aunque hemos de seguir rezando mucho porque estas cosas tan gordas son imprevisibles. José Luis y Toni siguen dando muestras de su capacidad de liderazgo, ahora aún más eficiente desde la Casa del Padre. Como ya os tengo hartos de pediros oraciones para ellos y para Cova, esta noche no insistiré. A cambio, os desafío a que repitáis de corazón (de corazón pero de verdad) unos versos de Pemán que -os lo confieso- yo no logro asumir todavía en toda la profundidad que exigiría mi coherencia cristiana:

Por tu bondad y tu amor

porque lo mandas y quieres

porque es tuyo mi dolor

bendita sea, Señor,

la mano con que me hieres”.

4. “Hace ya día y medio largo que una infección estorba la precaria recuperación de Cova. Con las noticias buenas del Tac (mejor el cerebro, etc) y tras la pequeña operación del viernes, mi niña mantuvo las constantes vitales y parecía ir ganando fortaleza. Pero claro, llega un momento en que, fracasados los pugnaces intentos de remediar la infección con productos químicos, hay que emprender acciones más radicales. Localizar causas y focos para destruir sus efectos es ahora vital. E incluso urgente. De modo que mañana temprano regresará Cova al quirófano. Buscarán, encontrarán, trabajarán, remediarán. No es cosa fácil. Covita tampoco es que esté ahora como un roble. Son muchas las circunstancias puñeteras que rodearán la intervención. El riesgo es significativo. Frente a ese panorama, se divisan algunos elementos buenos que son capaces de aplastar a los malos. En segundo lugar, la proverbial calidad técnica de la gente que va a intervenir en la operación. Se trata de personas cuya singular pericia se acompaña con un envidiable afán por realizar un buen trabajo. Son vocacionales. Acostumbrados a superar las dificultades. Saben que estamos con ellos a tope y que nuestra confianza rebasa cualquier medida. En tercer lugar, y lo digo con la más orgullosa humildad, son miles (sí, miles) los corazones que se han vuelto hacia Cova y la acompañan en este jodido calvario que está recorriendo. Y en primer lugar, la voluntad de Dios. Al final, es el Jefe de los equipos y de todos nosotros. Tiene el poder y lo administra sabiamente. Mi padre decía que Él aprecia, incluso por encima de las meras prácticas de piedad, el trabajo bien hecho. Si estaba en lo cierto, entre la acojonante calidad de los médicos y demás protagonistas, y los cientos de miles (sí, cientos de miles) de horas de estudio y trabajo que le llevamos ofrecidas por Cova, creo que lo tendrá bastante clarito. La esperanza que incluso ahora me desborda el corazón, la  disciplina bienhumorada con la que en casa estamos viviendo esta aventura … son indicios, en mi opinión, de que el Jefe se va a portar. Aquí impera la absoluta certeza de que todos estos sufrimientos tienen una finalidad. Los combatimos porque son perversos. Y al mismo tiempo tratamos de utilizarlos, mientras persisten, para crecer por dentro, ganar en comprensión, tomar nuevas lecciones acerca de conceptos como “desgracia” o “problema”. Además, entre todos habéis conseguido que, junto al dolor indescriptible, curse en mi corazón una especie de paz interior cuya procedencia ignoro. Creo que María ha llegado más lejos. Como siempre. La profundidad de su fe es inconcebible. Las hermanas de Cova han experimentado que se puede llorar de vez en cuando sin perder la sonrisa habitual. Y que el cumplimiento de sus obligaciones (entre las que destacan el estudio y el buen humor) es compatible con los sartenazos que les han caído encima. No hay miedo, sino incertidumbre. La tristeza no conduce necesariamente al abatimiento. Decirle a Dios “hágase tu voluntad” no tiene nada que ver con el conformismo. La oración rebelde es tan santa o útil como la de toda la vida. O más. Las negociaciones con el Jefe son absolutamente naturales. El buen humor es parte esencial de la reacción cristiana ante la contrariedad. Las caras de vinagre y las palabras cobardes sólo consiguen replicarse unas a otras en un sonsonete necio de mediocridad timorata. No nos sale de las narices estropear lo que tenemos. Pase lo que pase. Jefe, no hace falta que te recuerde la intensidad de mi súplica. La has oído de sobra. Ahora deberías escucharla. Te aconsejo que nos hagas caso. También sería mejor para ti. Te conviene. No es un juego de suma cero. Aunque tienes la ventaja de que hagas lo que hagas no nos vas a perder. Vale. No os podéis imaginar lo guapa que estaba Cova esta tarde. Y desde luego es imposible que os transmita la intensidad del agradecimiento que sentimos hacia tantísima gente buena que nos ayuda. No os podéis hacer una idea de lo fuerte que os estoy abrazando”.

5. “Alguien le ha plantado un beso a Cova muy de mañana. Qué bien nos sentimos con ese regalo del cielo. Y qué bien se debe sentir Cova con su octava. Otro susto: que la llevamos de nuevo al quirófano. De verdad, es que no paramos. Era cosa de poco, pero había que hacerlo bien. Nacho le ha puesto un chisme en la vena para que un trombo malencarado no tuerza lo que venimos enderezando. A pesar de ser madridista, es un enorme cirujano que explica las cosas …. y se le entiende!!. Lo bueno es que nos hemos percatado de la amenaza del trombo precisamente porque hemos podido hacer la exploración del cerebro que llevamos unos días pretendiendo. Y claro, al ver a semejante enemigo le hemos derrotado antes de seguir mirando. Ya podemos iniciar el análisis de la cabecita de mi niña. Bien. Dios mío, lo que queremos es que siga con nosotros. Vamos a hacerla inmensamente feliz en cualquier caso, de modo que hoy (hoy) no te pido más que eso. Ya hablaremos mas adelante. Por cierto, que los amigos que han estado con ella por la tarde han rechazado mis magníficas propuestas musicales. Así que el iPod de Nico (que me ha traído la merienda) ha estado todo el rato expeliendo unos sonidos como mínimo discutibles. Pero bueno, hija, si a ti te gusta yo me callo. De momento. Diego avanza. Es un ciclón, como sus padres. Fiebrecillas le van a echar a él, que ha gestionado una filigrana cordial con gallardía de primerísima! Con José Luis Semprún. Estaban los chavales emocionados. Y yo. Lezama ha hablado en honesto. En la iglesia deberíamos hacerlo siempre así. Siempre. Me he quedado con que encontrar respuestas válidas no tiene porqué ser mejor que elaborar preguntas interesantes. Y no es un juego de palabras. Julia brillante en su mix de pasión, realismo y buen humor. De los abrazos no me queda resuello para hablar. Llevamos unos días prodigándolos. Me he acordado de aquella canción preciosa (o sea chicos, carca) que se preguntaba “donde van los besos que no damos? Donde va un abrazo si no llegas nunca a darlo?”. Es que en un abrazo no te defiendes. Te muestras, te abres, te das. Sin miedo al amor. Porque confías. La familia Semprún es especial. Ya hablaremos de eso. Me han visto llorar las niñas. Y Víctor. Y ayer Chechu y el Guti. Me he quedado, de la misa, con unas palabras que, manda huevos, habré escuchado miles de veces y hasta hoy no las había pillado. Son esperanzadoras. Son, por tanto, nuestras, de casa. Son humildes y, de estar en lo cierto, habría que sacarles el zumo, que pinta sabroso: “Señor: no soy digno de que entres en mi casa; pero una palabra tuya bastará para sanarme”. Venga, Jefe, habla. Di. Porfa. Ya. Ahora”.

6. ORACIÓN POR COVA

Señor, vengo ante Ti poniendo mi confianza en tu misericordia y amor. Vengo ante ti con fe en tu promesa que tu das aquello que pida en Tu Nombre si es lo que más conviene para nuestras almas.

Señor cura a Cova de todos los traumatismos, toca a Cova con Tu mano poderosa en todas las áreas de su cuerpo que más necesitan de sanación. Permite que el calor de Tu Espíritu penetre en todas las células, en todos los tejidos, y en todos los nervios de su cuerpo herido. Reemplaza esos tejidos enfermos con salud. Llévate de su cuerpo todo aquello que no sea vida, limpia toda infección, quita toda inflamación, deja que fluya la vida por su sangre, que el aire vital la restaure por dentro, y reconstruye todas sus zonas heridas.

Fortalece su cuerpo, su mente, sus emociones, su espíritu; y con el mismo poder con que la creaste, sánala y revitalízala, Señor.

A nosotros Señor daños la gracia de aceptar este dolor con paciencia. Déjanos ver desde la fe Tu mano salvadora, como Tu nos sostienes y nos llevas.

Y cuando Cova esté sana, que sea testimonio de Tu poder y Tu gracia, de Tu infinita misericordia, y que pueda servirte y alabarte el resto de su vida, Amén.

7. “Madrid, 8 de marzo de 2012.

Ufff. Esta tarde Cova se ha instalado en la habitación 411 de la planta cuarta. Justo al lado de nuestra Uci. Es una zona especialita en la que los Equipos y los medios son específicos para recuperaciones como la nuestra. Visitas con horario de 3 ó 4 horas, súper-cualificación, en fin, otro mundo. Pero los mismos médicos y enfermeras y tal. Pulmón, riñones, hígado, diafragma, corazón… se comportan como es debido. La sangre fluye guay. El estómago se empieza a reencontrar con la alimentación casi normal, pero despacito. La boca, pendiente de múltiples arreglos eslavianos, funciona. Lo craneal seguramente no requiera quirófano. La pierna pequeña va muy muy bien. Parece que podrá recibir una buena prótesis. Más me vale, porque he asegurado a Cova que, si trabajamos mucho y duro y juntos, podrá hacer lo que hacía antes. Y estar preciosa en minifalda. Brazo izquierdo mejor. Y la mano más despacio pero hacia arriba. La pierna izquierda ha progresado muchísimo. Sobre todo la articulación de la rodilla y los heridones e injertos. Pero el pie va muy leeeeento. Bueno, tiempo hay. Y ganas. Y medios.

Habla normalmente. Recuerda todo lo imaginable, excepto la temporada previa al accidente. Bromea, imagina, narra, ubica, comprende. Tiene una actitud sorprendentemente bienhumorada. A veces creo que en parte es consecuencia de la abundantisima droga que ha ingerido. Porque de pronto te suelta algunas frases realmente curiosas… Se emociona con facilidad ante un amigo, un detalle de alguien, una buena noticia (incluso con el pañolón del Atleti que trajeron los Ayusos). Los daños cerebrales, por tanto, no parecen ser importantes. Aunque debemos esperar más tiempo para estar seguros. Es cosa delicada. Lo trabajan los neuros y Ainhoa, nuestra deliciosa psiquiatra (que me receta cosas a mi, joder). Aunque en realidad las 30 enfermeras implicadas vienen haciendo una acojonante tarea emocional con Cova. Es verdaderamente admirable la ternura exigente que emplean. Como amigas. Ya sabe que tuvo un accidente. Sólo eso. Aún no ha querido ella indagar más. Y parece que conviene sujetarse a su ritmo. Van a ser unas conversaciones complicaditas. Que Dios nos ayude. Y a ella más. Ayuda. He descubierto tantas cosas en estos 111 días! Quizá el factor común de todas ellas sea la noción de “ayuda”. Me decía esta tarde Antonio el sabio que nos la han devuelto. A la vida. Y lleva razón. Nos la ha “devuelto” el Jefe, su verdadero padre, el nuestro. Nos la ha devuelto la gente de La Paz (por cierto, y del Samur, joder qué hombres). Las manos de quienes en aquellas primeras horas sacaron vida de donde no la había, nos la han devuelto. La vida Porque es que casi no la había. Dios mío, estaba mi Cova tan… Bueno, nuestra Cova. Y las lagrimas científicas de Cruz. Y la emocionada sabiduría de Pepa. Y y y y y. Y la lealtad de nuestro Semprun. Y la oración y el trabajo de tantos amigos y de tantos desconocidos. Nos la han devuelto, nos la habéis devuelto. Nos la ha devuelto. A Cova. Habéis, hemos, sacado vida de donde no la había. A base de ayuda. A base de corazón, empezando y terminando por el de Jesús, en vos confio, no os podéis imaginar hasta qué punto confío.

Ayuda a veces inesperada. Ayuda a veces sacrificada, sé que muy sacrificada. Ayuda de cosas, ayuda de por dentro, ayuda de risas, ayuda de hombros y de besos y de mala leche y de risas. Ayuda. Joder, no sabia que el mundo albergase tal potencia de ayuda.

Él lo ha hecho. Es obvio. Pero a través de vosotros. Os juro que voy a aprender a querer. Que trataremos de llegar a merecer un poco de lo que nos habéis regalado. Que abrazaremos ya siempre de otro modo. Que hemos aprendido. Que Cova va a vivir una vida bonita. Y va a servir. Y va a reír.

Y va a empujar hacia lo bueno. Y va a seguir ayudando. Os lo juro. Gracias, amigos.

Gracias. Gracias, Dios mío. Dios mío. Dios mío.” (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

-oOo-