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desigualdad2LAS CAUSAS DE LA DESIGUALDAD SEGÚN FELIPE VI
Reflexiones de la Comisión Social
COMISIÓN SOCIAL DE LA UNIDAD PASTORAL SANTA MARÍA DE OLARIZU, tonomeli@hotmail.com
VITORIA-GASTEIZ.

ECLESALIA, 11/01/16.- En su mensaje de Navidad, entre otras cosas, Felipe VI decía: Todos deseamos un crecimiento económico sostenido. Un crecimiento que permita seguir creando empleo _y empleo digno_, que fortalezca los servicios públicos esenciales, como la sanidad y la educación, y que permita reducir las desigualdades, acentuadas por la dureza de la crisis económica.” No se engañe Majestad, suponemos que no es el caso, ni trate de engañarnos. La dureza de una crisis económica, puede generar una caída del P.I.B. ( Producto Interior Bruto ) y puede generar más pobreza, pero no tiene por que generar más desigualdad, antes bien debía ser motivo para disminuir la desigualdad en favor de los mas desfavorecidos. Lo que genera mas desigualdad, y efectivamente en España se ha generado, es la acción, o la inacción, del gobierno, del actual, pero no solo del actual,  con la aprobación, el impulso y en ocasiones la exigencia de “ los mercados “,  El F.M.I., la U.E., … y demás poderes fácticos al servicio del capitalismo más salvaje.

Lo que ha generado más desigualdad es ser los primeros en correr a modificar el artículo 135 de la Constitución, para supeditar todos los derechos sociales por cumplir con las exigencias del principio de estabilidad presupuestaria y el déficit estructural establecido  por la Unión Europea.

Lo que genera más desigualdad es el tener que devolver los 41.000 millones de euros, que ha supuesto el rescate de determinadas entidades bancarias-cajas de ahorro, cuando no se ha rescatado a los desahuciados de sus viviendas.

Genera desigualdad que entre 2011 y 2014, el S.M.I., haya subido el 0,6%, cuando el I.P.C., ha subido un 8,86%.

Genera desigualdad haber reducido la prestación de desempleo del 60 al 50% de la Base Reguladora a partir del sexto mes de paro, y que la bajada de la tasa de cobertura (parados con prestaciones) haya pasado en dos años del 61 al 54%

Genera desigualdad que los grandes patrimonios financieros se muevan a través de las SICAV, cotizando al 1% en el Impuesto de Sociedades o que 52 grandes empresas multinacionales en España tengan acuerdos con la Hacienda para pactar una tributación a la carta, y también que según Oxfam Intermón las empresas del IBEX 35 tengan cada vez más filiales en paraísos fiscales y todo ello se considere como normal.

También genera desigualdad que el recibo eléctrico haya subido el 76% desde 2.005.

Genera desigualdad la perdida de empleo a tiempo completo y el aumento a tiempo parcial. Que la media de los contratos laborales sea de 54 días y un 25% de ellos dure menos de una semana,  así como que un tercio de los trabajadores cobre menos de 645 euros mensuales. Todo esto tiene un nombre Reforma Laboral.

Igualmente genera desigualdad que las pensiones medias suban anualmente 2 euros al mes y también ello tiene un nombre, modificación de la Ley General de Seguridad Social.

Y así podíamos seguir. Tiene Vd. razón Majestad, las desigualdades se han acentuado desde que estalló la crisis. En España hay 21 personas con un patrimonio igual o superior a mil millones de euros, donde uno de cada cuatro ciudadanos es pobre o corre riesgo de serlo. Desde que estalló la crisis el número de ricos ha aumentado en el país en un 40% y España ha pasado a ser el séptimo país con mas desigualdad entre los 34 de la O.C.D.E. Pero por favor Majestad, cuide lo que comunica, la dureza de una crisis no tiene por que acentuar la desigualdad. La desigualdad se acentúa por la gestión que se ha realizado durante la crisis por quienes tienen responsabilidades de gobierno en este estado que usted preside, así como por los poderes fácticos exteriores que, algunos, ya hemos mencionado  (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

27 de Diciembre de 2.015

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posibilidadesCARTA ABIERTA DESPUÉS DE LAS ELECCIONES
EMMA MARTÍNEZ OCAÑA, emmaocana@gmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 29/05/15.- Lo primero que quiero expresar es la alegría por el clima de normalidad democrática con la que la ciudadanía española hemos salido a votar.

Me hubiera gustado una participación mayor, siento que aún no hemos tomado suficientemente en cuenta lo importante que es decir con el voto nuestra palabra. Es cierto que un número muy grande de españoles fuera de nuestro país no han podido votar, negándoles con ello un derecho fundamental, sólo espero que eso se pueda subsanar para las elecciones generales.

Me estoy quedando perpleja y escandalizada de las afirmaciones de algunas personas como Esperanza Aguirre, Barcina, Hernando, Rita Barberá, nuestro ministro de Interior… personas que en principio no tendría por qué negarles su condición de demócratas pero, visto lo visto, ya lo estoy dudando seriamente. Entiendo que les cueste asumir el fracaso rotundo y el descalabro en estas elecciones, que sólo el PP negaba y parecía ignorar, en la calle el tema estaba muy claro. Entiendo su desconcierto porque no estaban en la realidad sino en sus fantasías.

El miedo es libre, no seré yo quien demonice el miedo, pero sí protesto y denuncio que se utilice el miedo, con acusaciones falsas, con claras calumnias y mentiras, con verdades a medias, con el fantasma del miedo… para intentar torcer la voluntad de una ciudadanía que ha votado libremente.

Puedo entender el miedo de quienes han utilizado el poder para enriquecerse, para privatizar y ayudar a sus familiares y amigos (todos ellos muy patriotas) a llevarse sus millones fuera del país para no pagar aquí los impuestos; el miedo a que se vayan acabando las amnistías  y los paraísos fiscales, que se acaban “los sobres de sobresueldo”, tarjetas de libre disposición, comisiones múltiples, comilones a cuenta del erario público… ¡claro que entiendo eso miedo! Pero me alegro que todo eso se acabe, porque es un escándalo y un robo que ha arruinado al país.

¿Miedo a quienes llaman “antisistema”? No entiendo muy bien qué quieren decir con eso. Si con eso quieren decir que los que han ganado están contra este sistema neoliberal, capitalismo de casino, donde predomina el terrorismo financiero, un sistema que el Papa Francisco ha nombrado como sistema “criminal” “que provoca miles de muertos”, “millones de sobrantes”…yo también soy anti-este-sistema. Y me cuesta creer que haya cristianos que apoyan  un sistema así.

Si algo ha sido esencial en el proyecto de Jesús fue la defensa de los excluidos, marginados, explotados y su denuncia de las causas de estas situaciones. Por eso lo mataron, por luchar por la justicia, por lo mismo que mataron a Monseñor Romero y a tantas personas que han dado su vida por defenderla.

¿Dónde está lo peligroso de querer parar los desahucios mientras no haya una alternativa habitacional; que se quiera proponer una renta mínima para poder vivir con una mínima dignidad; que se quiera subir el salario mínimo porque es uno de los más bajos de Europa; que se prohíba cortar la luz y el gas cuando la situación económica no permite poder pagarlo; que se suban los impuestos a las rentas más ricas al nivel europeo? ¿A qué peligro de desestabilización pueden llevar esas medidas cuando se ha malgastado nuestro dinero, se ha robado a espuertas, se han hecho obras faraónicas que no han servido para nada más que para traer ruina, paro, pobreza, injusticia? ¿Dónde está lo peligroso de que los cargos de Podemos y la misma Ada Colau quiera bajarse su sueldo, renunciar a las dietas, a los coches oficiales, a todos los privilegios?

Claro, lo peligroso es que la ciudadanía podamos comparar estas  conductas  con las de quienes, no sólo no hacen esto, sino que utilizan el cargo público para enriquecerse mientras están en él y después a través de las puertas giratorias se pasan a empresas privadas, que deberían estar al servicio de la gente y no sólo  no lo están sino que dan unos sueldazos a quienes en el poder les han favorecido.

Desde aquí hago una llamada a quienes quieran escucharme: BASTA YA.

Basta ya de asustar, de mentir, de calumniar, de actitudes antidemocráticas que sólo conducen a la violencia, al odio, al rencor, a alimentar viejas heridas y fantasmas. ¿Es eso lo que se busca en el fondo? Quiero creer que no.

“Algo nuevo está naciendo, no lo veis” decía el profeta Isaías, dejémoslo crecer y “por sus frutos los conoceréis” como decía el profeta de Nazaret. Lo que es intolerable es querer abortar la vida que en estos tiempos nuevos está naciendo. Hay muchas maneras de abortar… no lo olvidemos.

Yo al cambio que vislumbro no le tengo miedo, sí me daría mucho miedo que todo siguiera igual, que la impunidad, el pillaje, el sálvese el que pueda, la corrupción, los desahucios, el hambre, la desnutrición de nuestros niños, la privatización de los servicios públicos, la desigualdad creciente (tal como acaba de confirmar el INE) continuase para beneficio de unos pocos.

Felicito a todos los partidos ganadores, a cada una de las personas que limpiamente han conseguido ganar, felicito sobre todo a aquellos partidos, colectivos, mareas que con muy poco dinero han mostrado que se puede hacer campaña de otra manera: con ilusión, creatividad, trabajo en común, colaboración. Si han sabido hacer campaña de una manera distinta, también espero que puedan gobernar de otra manera. Yo les doy mi voto de confianza, el tiempo dirá si estaba o no equivocada, pero me doy derecho a equivocarme a favor de la vida, de quienes defienden una mayor justicia social, denuncian la corrupción, se bajan el sueldo para crear una asociación para impulsar proyectos de emprendedores con incidencia social…

¡Suerte amigas y amigos! Yo estoy contenta con el resultado de estas elecciones y os felicito (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

mitra.¡HABLEN, POR FAVOR, SEÑORES OBISPOS!
JUAN ZAPATERO BALLESTEROS, sacerdote, joanzapatero@gmail.com
SANT FELIU DE LLOBREGAT (BARCELONA).

ECLESALIA, 03/11/14.- Está tan reciente, que si se tratase de una obra manual podría deshacerse todavía en las manos. Me estoy refiriendo a la corrupción política que estos días (finales de octubre) está acaparando todo tipo de medios. Como ciudadano me siento igualmente de indignado que lo están yo diría que todas las personas que formamos este país. Pero también lo estoy, o quizás de manera especial, no lo sé muy bien, como persona que intenta seguir a Jesús (soy muy amante de esta expresión); pero si alguien quiere que sea más explícito, no tengo ningún inconveniente en decir que lo estoy como católico que lo soy o que por lo menos me siento.

Es precisamente desde esta segunda perspectiva que me gustaría decir alguna cosa, porque encuentro a faltar ciertas actitudes que hacen subir todavía más mi indignación. Veo que la Iglesia, me refiero muy especialmente a la jerarquía, a quien le falta tiempo para salir al paso a la hora de dar normativas a sus fieles, manifiesta una celeridad inusitada, a la vez que levanta la voz todo lo que puede en según qué circunstancias y en lo relacionado a según qué temas y, en cambio, calla o “hace mutis por el foro” en según qué otros. Pienso que no hace falta decir en cuáles, pero, ya puestos, podríamos hablar entre otros del aborto, de los homosexuales, de los divorciados vueltos a casar a quien, por cierto, se les niega la comunión, etc.

Algunos representantes de dicha jerarquía ponen el grito en el cielo llegando a pronunciar exabruptos cuando creen que algunas de estas cuestiones son transgredidas por parte de los gobernantes de turno. Baste recordar todo lo que llegó a decir el obispo de Alcalá de Henares, Monseñor Reig Pla, cuando el gobierno de Rajoy echó para atrás el proyecto de ley relativa al aborto, favorable a los principios de la Iglesia, que había presentado el anterior ministro de justicia, Sr. Gallardón. Parece ser que lo que estaba en juego era la vida o lo que es lo mismo el Quinto Mandamiento de la Ley de Dios, lo cual no dejaba el más mínimo resquicio a la hora de infringir la condena en toda su dureza.

¿Dónde está el Séptimo Mandamiento? ¿Que acaso es de condición inferior al Quinto o al Sexto en cuanto a las relaciones humanas se refiere con todas las facetas a través de las cuales puede manifestarse, como por ejemplo el matrimonio fracasado y vuelto a rehacer o las uniones homosexuales, entre otros? ¿Por qué a estos se les dice que no pueden participar de pleno en la Eucaristía concretamente y, en cambio, reina el silencio más absoluto respecto a otras personas que roban y estafan, tanto sean descubiertas o no?

Señores representantes de la Iglesia simplemente les pediría dos cosas: en primer lugar hablar, pues el silencio a sabiendas es totalmente cómplice. En segundo lugar decir las cosas tal y como son, sin emplear embudos ni rodeos; nadie les pide que digan nombres, en caso que los supieran, porque pienso que no están acreditados para ello. Sino sencillamente decir que robar es un pecado tan fuerte y tan grave como cualquier otro que pueda hacer daño al prójimo.

No se escuden diciendo que ya lo hace Cáritas con toda la crudeza que es capaz de hacer desde sus palabras y desde sus hechos. Por cierto, aprovecho para decir que vayan desde aquí hacia ella todas mis gracias. Pero sean ustedes quienes den la cara y recuerden a quienes olvidan o postergan el Séptimo Mandamiento que ya desde tiempos bien antiguos, el pueblo de Israel en concreto, robar a los pobres constituía una de las ofensas más duras contra Yahavé y, por tanto, era uno de aquellos pecados que clamaban al cielo con todo lo que esta expresión encerraba en sí misma. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

sinodo-panoramicaEL SÍNODO EXTRAORDINARIO DE OBISPOS SOBRE LA FAMILIA
PATRICIA PAZ, ppaz1954@gmail.com
BUENOS AIRES (ARGENTINA).

ECLESALIA, 13/10/14.- Quizás no haya peor consejero que el miedo. Cuando tenemos miedo nos cerramos, nos rigidizamos y en general actuamos de manera equivocada. Atrás de muchos actos de violencia está escondido el miedo. Definitivamente lo está en toda discriminación, y en todos los integrismos. Lo nuevo, lo diferente asusta cuando no tenemos la capacidad de abrir nuestra cabeza y sobre todo nuestro corazón a lo que se presenta. Una de las cosas que más repite Jesús en el Evangelio es justamente: “No teman”. El Espíritu en Pentecostés derrumba las paredes del miedo y lanza a los discípulos a proclamar el Evangelio a todos, sacándolos del aislamiento en el que se habían escondido después de la muerte de Jesús. Seguramente tenían mucho miedo, ¡y no era para menos! Pero se dejaron transformar, y, gracias a eso, el mensaje llegó hasta los “confines de la tierra”.

Hoy la Iglesia está viviendo un “Sínodo Extraordinario de Obispos sobre la Familia”. Francisco en su discurso inaugural les pidió a los participantes que hablaran con libertad, sin temor a decir lo que piensan. Este es un primer paso para poder hacer los cambios que está reclamando el pueblo fiel. Otro paso muy importante es “leer los signos de los tiempos”. No se trata de mantener normas y doctrinas que ya casi nadie practica, si no de escuchar y mirar cómo se viven hoy las relaciones familiares, sobre todo los jóvenes. Cuando una institución insiste en poner reglas que nadie cumple pierde autoridad y vigencia. Me temo que es lo que está pasando con la Iglesia Católica. Hay cosas que están tan alejadas de la realidad que muchas veces me pregunto a quién le están hablando los obispos. Sin ir más lejos pensemos en la encíclica “Humanae Vitae”…

¿Está en crisis la familia o lo que entendemos por familia? ¿No será que en el término “familia” entran hoy otras situaciones que no implican únicamente madre-padre-hijos? Sea como fuere, la Iglesia, si quiere seguir siendo “madre y maestra” tendrá que buscar la manera de llegar con su mensaje y de acoger a todos. El objetivo debería de ser ayudar a las personas a vivir relaciones cada vez más humanas. No se trata de adaptarse y aceptar cualquier cosa, sino de volver a mirar cada norma y cada doctrina y ver si todavía tienen sentido. Revisar el porqué de cada cosa a la luz de los descubrimientos exegéticos, culturales, sociales, científicos, psicológicos, antropológicos, etc… No podemos mantener normas que se dictaron hace cientos de años cuando la cosmovisión era totalmente otra. La moral sexual católica adolece en muchos casos de una antropología inadecuada. Por eso tenemos que preguntarnos acerca de la validez de lo que hoy decimos que es moral o inmoral en nuestra vida social, sexual y familiar.

Como dijo el Cardenal Kasper: “El Evangelio no es un museo, no es un código penal, no es un código de doctrinas y mandamientos. Es una realidad viviente en la Iglesia y nosotros tenemos que caminar con todo el pueblo de Dios y ver cuáles son sus necesidades. Algunos cardenales temen que haya un efecto dominó y que, si se cambia un punto, todo colapse”. Creo que lo que hay que cambiar es mucho más que un punto y me parece que el peligro es al revés, si no se animan a cambiar, no habrá seguramente un colapso, pero poco a poco la Iglesia irá perdiendo cada vez más vigencia y entonces el mensaje ya no llegará a “los confines de la tierra”. Francisco nos convocó para que como comunidad reflexionemos. Ahora los obispos tienen la oportunidad de hacer los cambios necesarios. ¡Que el amor y la compasión, y no el miedo, sean la fuerza que los anime a hacerlos! (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Crisis religiosa

Publicado: 1 octubre, 2014 en BIBLIA
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Buen samaritano27 Tiempo ordinario (A) Mateo 21, 33-43
CRISIS RELIGIOSA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 01/10/14.- La parábola de los “viñadores homicidas” es un relato en el que Jesús va descubriendo con acentos alegóricos la historia de Dios con su pueblo elegido. Es una historia triste. Dios lo había cuidado desde el comienzo con todo cariño. Era su “viña preferida”. Esperaba hacer de ellos un pueblo ejemplar por su justicia y su fidelidad. Serían una “gran luz” para todos los pueblos.

Sin embargo aquel pueblo fue rechazando y matando uno tras otro a los profetas que Dios les iba enviando para recoger los frutos de una vida más justa. Por último, en un gesto increíble de amor, les envío a su propio Hijo. Pero los dirigentes de aquel pueblo terminaron con él. ¿Qué puede hacer Dios con un pueblo que defrauda de manera tan ciega y obstinada sus expectativas?

Los dirigentes religiosos que están escuchando atentamente el relato responden espontáneamente en los mismos términos de la parábola: el señor de la viña no puede hacer otra cosa que dar muerte a aquellos labradores y poner su viña en manos de otros. Jesús saca rápidamente una conclusión que no esperan: “Por eso yo os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca frutos”.

Comentaristas y predicadores han interpretado con frecuencia la parábola de Jesús como la reafirmación de la Iglesia cristiana como “el nuevo Israel” después del pueblo judío que, después de la destrucción de Jerusalén el año setenta, se ha dispersado por todo el mundo.

Sin embargo, la parábola está hablando también de nosotros. Una lectura honesta del texto nos obliga a hacernos graves preguntas: ¿Estamos produciendo en nuestros tiempos “los frutos” que Dios espera de su pueblo: justicia para los excluidos, solidaridad, compasión hacia el que sufre, perdón…?

Dios no tiene por qué bendecir un cristianismo estéril del que no recibe los frutos que espera. No tiene por qué identificarse con nuestra mediocridad, nuestras incoherencias, desviaciones y poca fidelidad. Si no respondemos a sus expectativas, Dios seguirá abriendo caminos nuevos a su proyecto de salvación con otras gentes que produzcan frutos de justicia.

Nosotros hablamos de “crisis religiosa”, “descristianización”, “abandono de la práctica religiosa”… ¿No estará Dios preparando el camino que haga posible el nacimiento de una Iglesia más fiel al proyecto del reino de Dios? ¿No es necesaria esta crisis para que nazca una Iglesia menos poderosa pero más evangélica, menos numerosa pero más entregada a hacer un mundo más humano? ¿No vendrán nuevas generaciones más fieles a Dios? (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

CRISE RELIGIOSA

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

A parábola dos “vinhateiros homicidas” é o relato em que Jesus vai mostrando com traços alegóricos a história de Deus com o Seu povo eleito. É uma história triste. Deus tinha-os cuidado desde o início com todo o carino. Era a Sua “vinha preferida”. Esperava fazer deles um povo exemplar pela sua justiça e a sua fidelidade. Seriam uma “grande luz” para todos os povos.

No entanto, aquele povo foi repudiando e matando sucessivamente os profetas que Deus lhes ia enviando para recolher os frutos de uma vida mais justa. Por fim, num gesto incrível de amor, enviou-lhes o Seu próprio Filho. Mas os dirigentes daquele povo acabaram com Ele. Que pode fazer Deus com um povo que defrauda de forma tão cega e obstinada, as Suas expectativas?

Os dirigentes religiosos que estão a escutar atentamente o relato respondem espontaneamente nos mesmos termos da parábola: o senhor da vinha não pode fazer outra coisa que dar morte àqueles lavradores e colocar a sua vinha em mãos de outros. Jesus tira rapidamente uma conclusão que não esperavam: “Por isso Eu vos digo que se tirará a vós o Reino de Deus e será dado a um povo que produza frutos”.

Comentaristas e predicadores interpretaram com frequência a parábola de Jesus como a reafirmação da Igreja cristão como “o novo Israel” depois do povo judeu que, após a destruição de Jerusalém no ano setenta, dispersou-se por todo o mundo.

No entanto, a parábola fala também de nó. Uma leitura honesta do texto obriga-nos a fazer-nos graves preguntas: Estamos a produzir no nosso tempos “os frutos” que Deus espera do Seu povo: justiça para os excluídos, solidariedade, compaixão para com o que sofre, perdão…?

euos não tem por que abençoar um cristianismo estéril deo qual não recebe os frutos que espera. Não tem por que identificar-se com a nossa mediocridade, As nossas incoerências, desvios e pouca fidelidade. Si não respondemos às Suas expectativas, Deus continuará a abrir caminhos novos ao Seu projeto de salvação com outras pessoas que produzam frutos de justiça.

Nós falamos de “crise religiosa”, “descristianização”, “abandono da práctica religiosa”… Não estará Deus a preparar o caminho que torne possível o nascimento de uma Igreja mais fiel ao projeto do reino de Deus? Não é necessária esta crise para que nasça uma Igreja menos poderosa mas mais evangélica, menos numerosa, mas mais entregue a fazer um mundo mais humano? Não virão novas gerações mais fiéis a Deus?

 

CRISI RELIGIOSA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

La parabola dei “vignaioli omicidi” è un racconto nel quale Gesù va scoprendo con accenti allegorici la storia di Dio con il suo popolo eletto. È una storia triste. Dio lo aveva curato dall’inizio con tutto l’affetto. Era la sua “vigna prediletta”. Sperava di fare di loro un popolo esemplare per la sua giustizia e la sua fedeltà. Sarebbero stati una “grande luce” per tutti i popoli.

Tuttavia quel popolo andò rifiutando e uccidendo uno dopo l’altro i profeti che Dio gli inviava per raccogliere i frutti di una vita più giusta. Per ultimo in un gesto incredibile d’amore inviò loro il suo proprio Figlio. Ma i capi di quel popolo lo uccisero. Cosa può fare Dio con un popolo che delude in una maniera così cieca e ostinata le sue aspettative?

I capi religiosi che stanno ascoltando attentamente il racconto rispondono spontaneamente negli stessi termini della parabola: il padrone della vigna non può far altro che uccidere quei lavoratori e dare la sua vigna in mano ad altri. Gesù tira rapidamente una conclusione che non aspettano: Perciò io vi dico: a voi sarà tolto il regno di Dio e sarà dato a un popolo che ne produca i frutti.

Esegeti e predicatori hanno interpretato frequentemente la parabola di Gesù come la riaffermazione della Chiesa cristianacome “il nuovo Israele” dopo il popolo giudeo che, in seguito alla distruzione di Gerusalemme l’anno settanta, si è disperso in tutto il mondo.

Tuttavia, la parabola sta parlando anche di noi. Una lettura onesta del testo ci obbliga a porci gravi domande: stiamo producendo nei nostri tempi “i frutti” che Dio attende dal suo popolo: giustizia per gli esclusi, solidarietà, compassione verso chi soffre, perdono…?

Perché Dio dovrebbe benedire un cristianesimo sterile dal quale non riceve i frutti che attende? Perché dovrebbe identificarsi con la nostra mediocrità, le nostre incoerenze, le deviazioni e la poca fedeltà? Se non rispondiamo alle sue aspettative, Dio continuerà ad aprire vie nuove al suo progetto di salvezza con altri che producano frutti di giustizia.

Noi parliamo di “crisi religiosa”, “scristianizzazione”, “abbandono della pratica religiosa”… Non starà Dio preparando la via che renda possibile la nascita di una Chiesa più fedele al progetto del regno di Dio? Non è necessaria questa crisi perché nasca una Chiesa meno potente ma più evangelica, meno numerosa ma più impegnata a fare un mondo più umano? Non verranno nuove generazioni più fedeli a Dio?

 

CRISE RELIGIEUSE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

La parabole des “vignerons homicides” est un récit à travers lequel Jésus nous fait découvrir, par des allégories, l’histoire de Dieu avec le peuple élu. C’est une histoire triste. Dieu en avait pris soin dès le début avec la plus grande affection. C’était sa « vigne préférée ». Il espérait en faire un peuple exemplaire par sa justice et par sa fidélité, qui devrait être une « grande lumière » pour toutes les nations.

Cependant, ce peuple rejette et tue l’un après l’autre, les prophètes que Dieu lui envoie pour recueillir les fruits d’une vie plus juste. Finalement, dans un incroyable geste d’amour, il lui envoie son propre Fils. Mais les chefs de ce peuple-là en finissent aussi avec lui. Que peut-il faire, Dieu, d’un peuple s’opposant d’une manière si aveugle et obstinée à ses projets ?

Les chefs religieux, qui écoutent attentivement le récit, répondent spontanément dans les mêmes termes de la parabole : le maître de la vigne ne peut faire autre chose que de mettre à mort ces laboureurs et remettre sa vigne à d’autres. Jésus tire vite une conclusion à laquelle ils ne s’attendent pas : « C’est pourquoi je vous dis que le règne de Dieu vous sera enlevé et sera remis à un peuple qui produira des fruits ».

Des commentateurs et des prédicateurs ont souvent interprété la parabole de Jésus comme une réaffirmation de l’Eglise chrétienne en tant que « nouvel Israël », après que, suite à la destruction de Jérusalem en l’année soixante-dix, le peuple juif se soit dispersé à travers le monde.

Toutefois, la parabole parle aussi de nous. Une lecture honnête du texte nous oblige à nous poser de graves questions : Produisons-nous en ces temps qui sont les nôtres, « les fruits » que Dieu attend de son peuple : justice pour les exclus, solidarité, compassion à l’égard de ceux qui souffrent, pardon… ?

Dieu n’est pas obligé de bénir un christianisme stérile qui ne lui offre pas les fruits attendus. Il n’a pas de raison de s’identifier à notre médiocrité, à nos incohérences, à nos déviations et à notre peu de fidélité. Si nous ne répondons pas à ses attentes, Dieu continuera à ouvrir de nouveaux chemins pour son projet de salut avec d’autres gens qui produiront des fruits de justice.

Nous parlons de “crise religieuse”, de “déchristianisation”, “d’abandon de la pratique religieuse”…N’est-ce pas, peut-être que Dieu est en train de préparer le chemin pour rendre possible la naissance d’une Eglise plus fidèle au projet du règne de Dieu? Cette crise, n’est-elle pas nécessaire pour que naisse une Eglise moins puissante mais plus évangélique, moins nombreuse mais consacrée davantage à rendre le monde plus humain ? N’est-il pas vrai que de nouvelles générations, plus fidèles au Seigneur, sont en train d’arriver ?

 

RELIGIOUS CRISIS

José Antonio Pagola.

The parable of the “assassin tenants” is a story in which Jesus goes about describing with allegorical accents God’s history with the chosen people. It is a sad story. God has taken care of this people from the beginning with complete tenderness. They were God’s “chosen vineyard”. God was hoping to make of them a model people for justice and fidelity. They would be a “great light” for all peoples.

However that people went about rejecting and killing one after another the prophets that God was sending them to harvest the fruits of a more just life. Finally, in an incredible act of love, God sent them God’s own Son. But the leaders of that people made an end of him. What could God do with a people who betrays God’s hopes in such a blind and stubborn manner?

The religious leaders that are listening attentively to the story respond spontaneously in the same language as the parable: the lord of the vineyard can’t do anything but put such tenants to death and place his vineyard in the hands of others. Jesus quickly presents a conclusion that they weren’t expecting: “I tell you, then, that the kingdom of God will be taken from you and given to a people who will produce its fruit.”

Commentator and preachers have frequently interpreted Jesus’ parable as a reaffirmation of the Christian Church as “the new Israel” to follow the Jewish people that, after Jerusalem was destroyed in 70 CE, was dispersed throughout the world.

However, the parable is also talking about ourselves. An honest reading of the text forces us to ask ourselves serious questions: Are we producing in our times “the fruits” that God expects of God’s people – justice for the excluded, solidarity, compassion toward those who suffer, forgiveness…

God doesn’t have to bless a sterile Christianity from which God receives none of the fruits God is hoping for. God doesn’t have to identify Self with our mediocrity, our inconsistencies, our deviations, our lack of faithfulness. If we don’t respond to God’s expectations, God will keep opening up new paths to the project of salvation with other people who produce fruits of justice.

We talk about a “religious crisis”, “de-Christianization”, “the abandonment of religious practice”… Won’t God prepare the path that makes possible the birth of a Church that is more faithful to the project of God’s reign? Isn’t this crisis necessary in order to bring about the birth of a Church that is less powerful but more evangelical, less numerous but more given to build a more human world? Won’t there arise new generations that are more faithful to God?

 

KRISI ERLIJIOSOA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jainkoak bere herri aukeratuarekin bizi izan duen historia adierazi nahi digu Jesusek «Mahasti-langileen» parabola honetan, ezaugarri alegoriko batzuez baliatuz. Historia tristea da. Jainkoak, hasieratik, maitasun osoaz zaindu zuen bere herri hori. Bere «mahasti kutuna» zuen. Herri eredugarri bihurtu nahi izan zuen, zuzentasunaren eta leialtasunaren eredu. «Argi handi» izango zen herri guztientzat.

Alabaina, herri horrek uko egin die eta hil egin ditu, bata bestearen ondoren, Jainkoak, bizitza zuzenago bateko fruituak jasotzeko asmoz, bidaltzen dizkion profetak. Azkenik, maitasun-keinu sinetsezineko batean, bere Seme propioa bidali dio Jainkoak. Baina herri horretako agintariek garbitu egin dute Seme hori ere. Zer egin lezake Jainkoak, bere itxaropen guztiak hain itsu eta temati huts bihurtu dizkion herri horrekin?

Kontakizuna adi-adi entzuten ari den agintari erlijiosoek berez erantzun diote parabolaren hitz beretan: mahasti-jabeak ezin egin du beste ezer, mahasti-langile haiek hil, eta mahastia beste langile batzuei eman baizik. Espero ez duten konklusio hau atera du Jesusek berehala: «Horregatik diotsuet nik: Jainkoaren erreinua zuei kendu, eta uzta ekarraraziko dion beste herri bati emango zaio».

Komentariogileek eta predikariek sarritan interpretatu izan dute parabola hau, Kristau Eliza «Israel berritzat» emanez; hain zuzen, hirurogeita hamargarren urtean Jerusalem suntsitua izan zelarik, judu-herria munduan barna barreiatu zelako.

Alabaina, gutaz ere mintzo da parabola. Testua, jator irakurtzen badugu, galdera larrik ari zaigu botatzen: Gure garai honetan ekoizten ari al gara Jainkoak bere herriagandik espero dituen «fruituak»?: zuzentasuna baztertuentzat, solidaritatea, gupida sufritzen ari denarentzat, barkazioa…

Jainkoak ez du zertan bedeinkatu kristautasun agor bat, espero dituen fruituak ematen ez dizkion bat. Jainkoak ez du zertan bat egin gure eskastasunarekin, gure inkoherentziekin, desbideratzeekin, leialtasun-faltarekin. Haren itxaropenari erantzuten ez badiogu, bere salbamen-egitasmoarentzat bide berriak urratzen jarraituko Jainkoak, zuzentasun-fruituak emango dituen beste jende batekin.

«Krisialdi erlijiosoaz» mintzo gara gu, «deskristautzeaz», «jarduera erlijiosoa uzteaz»… Ez ote da gertatzen Jainkoa beste bide bat prestatzen ari dela, Jainkoaren erreinuaren egitasmoari leialagoa izango den beste Eliza bat sortuko duena? Ez ote da beharrekoa krisialdiko hau, hain boteretsua ez den baina ebanjelikoagoa izango den beste Eliza bat sortzeko, hain ugaria ez baina mundua gizakoiago bihurtzeari emanagoa izango den beste Eliza bat sortzeko? Ez ote dira etorriko Jainkoari leialago izango diren beste belaunaldi berri batzuk?

 

CRISI RELIGIOSA

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

La paràbola dels “vinyaters homicides” és un relat en què Jesús va descobrint amb accents al•legòrics la història de Déu amb el seu poble escollit. És una història trista. Déu l’havia cuidat des del començament amb tot l’afecte. Era la seva “vinya preferida”. Esperava fer-ne un poble exemplar per la seva justícia i la seva fidelitat. Serien una “gran llum” per a tots els pobles.

No obstant això aquell poble va anar rebutjant i matant un darrere l’altre els profetes que Déu els anava enviant per recollir els fruits d’una vida més justa. Finalment, en un gest increïble d’amor, els envià el seu propi Fill. Però els dirigents d’aquell poble van acabar amb ell. Què pot fer Déu amb un poble que defrauda de manera tan cega i obstinada les seves expectatives?

Els dirigents religiosos que estan escoltant atentament el relat responen espontàniament en els mateixos termes de la paràbola: el senyor de la vinya no pot fer altra cosa que donar mort a aquells pagesos i posar la seva vinya en mans d’altres. Jesús treu ràpidament una conclusió que no esperen: “Per això us dic que el Regne de Déu us serà pres i serà donat a un poble que el faci fructificar”.

Comentaristes i predicadors han interpretat sovint la paràbola de Jesús com la reafirmació de l’Església cristiana com “el nou Israel” després del poble jueu que, després de la destrucció de Jerusalem l’any setanta, s’ha dispersat arreu del món.

No obstant això, la paràbola està parlant també de nosaltres. Una lectura honesta del text ens obliga a fer-nos greus preguntes: Estem produint en els nostres temps “els fruits” que Déu espera del seu poble: justícia per als exclosos, solidaritat, compassió amb qui pateix, perdó…?

Déu no té per què beneir un cristianisme estèril del qual no rep els fruits que espera. No té per què identificar-se amb la nostra mediocritat, les nostres incoherències, desviacions i poca fidelitat. Si no responem a les seves expectatives, Déu seguirà obrint camins nous al seu projecte de salvació amb altra gent que produeixi fruits de justícia.

Nosaltres parlem de “crisi religiosa”, “descristianització”, “abandonament de la pràctica religiosa”… No estarà Déu preparant el camí que faci possible el naixement d’una Església més fidel al projecte del Regne de Déu? No és necessària aquesta crisi perquè neixi una Església menys poderosa però més evangèlica, menys nombrosa però més lliurada a fer un món més humà? No vindran unes noves generacions més fidels a Déu?

 

CRISE RELIXIOSA

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

A parábola dos “viñateiros homicidas” é un relato no que Xesús vai descubrindo con acentos alegóricos a historia de Deus co seu pobo elixido. É unha historia triste. Deus coidara del desde o comezo con todo agarimo. Era a súa “viña preferida”. Esperaba facer deles un pobo exemplar pola súa xustiza e a súa fidelidade. Serían unha “gran luz” para todos os pobos.

Con todo aquel pobo foi rexeitando e matando un tras outro aos profetas que Deus lles ía enviando para recoller os froitos dunha vida máis xusta. Para rematar, nun xesto incríbel de amor, envíolles ao seu propio Fillo. Pero os dirixentes daquel pobo acabaron con el. Que pode facer Deus cun pobo que defrauda de xeito tan cego e obstinado as súas expectativas?

Os dirixentes relixiosos que están escoitando atentamente o relato responden espontaneamente nos mesmos termos da parábola: o señor da viña non pode facer outra cousa do que dar morte a aqueles labradores e poñer o seu viña en mans doutros. Xesús saca rapidamente unha conclusión que non esperan: “Por iso eu vos digo que se vos vai quitar a vós o reino de Deus e daráselle a un pobo que produza froitos”.

Comentaristas e predicadores interpretaron con frecuencia a parábola de Xesús como a reafirmación da Igrexa cristiá como “o novo Israel” despois do pobo xudeu que, logo da destrución de Xerusalén o ano setenta, hase dispersar por todo o mundo.

Con todo, a parábola está falando tamén de nós. Unha lectura honesta do texto obríganos a facernos graves preguntas: Estamos producindo nos nosos tempos “os froitos” que Deus espera do seu pobo: xustiza para os excluídos, solidariedade, compaixón cara ao que sofre, perdón…?

Deus non ten por que bendicir un cristianismo estéril do que non recibe os froitos que espera. Non ten por que identificarse coa nosa mediocridade, as nosas incoherencias, desviacións e pouca fidelidade. Se non respondemos ás súas expectativas, Deus seguirá abrindo camiños novos ao seu proxecto de salvación con outras xentes que produzan froitos de xustiza.

Nós falamos de “crise relixiosa”, “descristianización”, “abandono da práctica relixiosa”… Non estará Deus preparando o camiño que faga posíbel o nacemento dunha Igrexa máis fiel ao proxecto do reino de Deus? Non é necesaria esta crise para que naza unha Igrexa menos poderosa pero máis evanxélica, menos numerosa pero máis entregada a facer un mundo máis humano? Non virán novas xeracións máis fieis a Deus?

 

La Caracola

CON TODA LA TERNURA DE MI CORAZÓN
CRISTINA PLAZA, redactora de Eclesalia Informativo, eclesalia@eclesalia.net
MADRID.

ECLESALIA, 10/01/13.- Hemos tenido la suerte de que nuestras hijas acudan a una escuela infantil cercana con un equipo humano valiosísimo. En ella las peques se encuentran como en casa, en un ambiente familiar, con educadores cariñosos y atentos, convencidos de que su labor es educar, no solo “guardar” niños y ocuparse de su aseo, creativos, con iniciativa y trabajando en equipo, por algo son una pequeña cooperativa. Las familias dejamos a nuestros hijos e hijas en la escuela sabiendo que van a recibir atención y cariño, con gran confianza y admiración hacia los educadores.

Hay distintos colores de piel, distintas creencias, distintas configuraciones familiares, distintos idiomas, distintos orígenes, distintas economías familiares… Y en esa diversidad todos los niños se perciben iguales, sin saber quién tiene más y quién tiene menos en su casa.

En estos tiempos de crisis por primera vez el equipo educativo nos ha llamado a las personas que dedicamos parte de nuestro tiempo a estar en la asociación de padres y madres para pedirnos ayuda. Y así hemos descubierto que algunas familias tienen graves problemas que combinan varios elementos tales como trabajo precario, paro, prestaciones económicas por desempleo o por ayudas familiares o ningún ingreso, amenazas de desahucio, ausencia de apoyo familiar, malos tratos, familias numerosas, familias monoparentales… Un cúmulo de necesidades que no reciben respuesta desde la Administración y que les están ahogando.

Se me ha encogido el corazón cuando nos han contado las situaciones de los más críticos. Los educadores tratan con delicadeza y cariño a todos los niños y asumen los gastos de la mensualidad, los pañales, los productos de aseo… pagando de su bolsillo las cuotas de aquellas familias que no tienen dinero. Su solidaridad ha permitido mantener a todos los niños escolarizados, que ninguno haya tenido que irse por no poder asumir los pagos porque saben que en algunos casos en su casa estarán peor, sin calefacción porque no pueden pagar los recibos, sin apenas comer porque no hay dinero, entre peleas familiares porque no hay trabajo… Gracias a su generosidad pueden ir a la escuela, comer y llevarse a casa la cena (ya que en cocina siempre les preparan algo).

Nos han contado todo esto cuando nos hemos juntado para ver cómo repartíamos la pequeña cantidad de dinero del bote solidario que pusimos en la fiesta de Navidad, cuando un grupo de papás y mamás preparamos una obra de teatro para los niños y familias. Nos han pedido destinar el dinero a pagar cuotas de comedor pero apenas llega… Nos hemos llevado como tarea pensar qué acciones podríamos realizar para recaudar dinero y poder ir pagando cuotas de comedor de aquí a final de curso, confiando en que haya familias que mejoren su situación y puedan pagarla, sabiendo que habrá familias que empeoren y necesitarán ayudan. Son bienvenidas todas las buenas ideas.

En mí bullen sentimientos intensos: admiración hacia los educadores y educadoras que, si hasta ahora eran admirables por el trabajo que desempeñaban con nuestros niños, ahora me resultan más admirables porque son capaces de cuidarlos asumiendo los gastos que no pueden pagar algunas familias con discreción y cariño. La pobreza muestra uno de sus rostros, esta vez junto a mis hijas pequeñas. Estas situaciones se dan en muchos lugares a los que nos acercan los medios de comunicación, la famosa crisis se ceba con los que menos tienen; descubrir sus efectos en rostros infantiles me conmueve aún más.

Desde el Evangelio Jesús nos invita a estar con los pobres, los necesitados… y yo hoy los he descubierto en un sitio inesperado, en una escuela infantil donde los niños son queridos y cuidados y no viven los problemas que los mayores tenemos entre manos, en un lugar donde he experimentado la Buena Nueva: Jesús se ha hecho niño y me invita a cuidarle con toda la ternura de mi corazón. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Tiempos de crisis

Publicado: 13 noviembre, 2013 en BIBLIA
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crisis.33 Tiempo ordinario (C) Lucas 21, 5-19
TIEMPOS DE CRISIS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 13/11/13.- En los evangelios se recogen algunos textos de carácter apocalíptico en los que no es fácil diferenciar el mensaje que puede ser atribuido a Jesús y las preocupaciones de las primeras comunidades cristianas, envueltas en situaciones trágicas mientras esperan con angustia y en medio de persecuciones el final de los tiempos.

Según el relato de Lucas, los tiempos difíciles no han de ser tiempos de lamentos y desaliento. No es tampoco la hora de la resignación o la huida. La idea de Jesús es otra. Precisamente en tiempos de crisis “tendréis ocasión de dar testimonio”. Es entonces cuando se nos ofrece la mejor ocasión de dar testimonio de nuestra adhesión a Jesús y a su proyecto.

Llevamos ya cinco años sufriendo una crisis que está golpeando duramente a muchos. Lo sucedido en este tiempo nos permite conocer ya con realismo el daño social y el sufrimiento que está generando. ¿No ha llegado el momento de plantearnos cómo estamos reaccionando?

Tal vez, lo primero es revisar nuestra actitud de fondo: ¿Nos hemos posicionado de manera responsable, despertando en nosotros un sentido básico de solidaridad, o estamos viviendo de espaldas a todo lo que puede turbar nuestra tranquilidad? ¿Qué hacemos desde nuestros grupos y comunidades cristianas? ¿Nos hemos marcado una línea de actuación generosa, o vivimos celebrando nuestra fe al margen de lo que está sucediendo?

La crisis está abriendo una fractura social injusta entre quienes podemos vivir sin miedo al futuro y aquellos que están quedando excluidos de la sociedad y privados de una salida digna. ¿No sentimos la llamada a introducir algunos “recortes” en nuestra vida para poder vivir los próximos años de manera más sobria y solidaria?

Poco a poco, vamos conociendo más de cerca a quienes se van quedando más indefensos y sin recursos (familias sin ingreso alguno, parados de larga duración, inmigrantes enfermos…) ¿Nos preocupamos de abrir los ojos para ver si podemos comprometernos en aliviar la situación de algunos? ¿Podemos pensar en alguna iniciativa realista desde las comunidades cristianas?

No hemos de olvidar que la crisis no solo crea empobrecimiento material. Genera, además, inseguridad, miedo, impotencia y experiencia de fracaso. Rompe proyectos, hunde familias, destruye la esperanza. ¿No hemos de recuperar la importancia de la ayuda entre familiares, el apoyo entre vecinos, la acogida y el acompañamiento desde la comunidad cristiana…? Pocas cosas pueden ser más nobles en estos momentos que el aprender a cuidarnos mutuamente. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

TEMPOS DE CRISE

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

Nos evangelhos recolhem-se alguns textos de carácter apocalíptico em que não é fácil diferenciar a mensagem que pode ser atribuída a Jesus e as preocupações das primeiras comunidades cristãs, envolvidas em situações trágicas enquanto esperam com angústia e no meio de perseguições o final dos tempos.

Segundo o relato de Lucas, os tempos difíceis não hão-de ser tempos de lamentos e desalento. Não é tampouco a hora da resignação ou a fuga. A ideia de Jesus é outra. Precisamente em tempos de crise “tereis ocasião de dar testemunho”. É então quando se nos oferece a melhor ocasião de dar testemunho da nossa adesão a Jesus e ao Seu projeto.

Levamos já cinco anos sofrendo uma crise que golpeia duramente a muitos. O ocorrido nestes tempos permite-nos conhecer já com realismo o dano social e o sofrimento que gera. Não terá chegado o momento de avaliarmos como estamos a reagir?

Talvez, o primeiro seja rever a nossa atitude de fundo: Estaremos a posicionamo-nos de forma responsável, despertando em nós um sentido básico de solidariedade, ou estamos a viver de costas a tudo o que pode perturbar a nossa tranquilidade? Que fazemos a partir dos nossos grupos e comunidades cristãs? Teremos marcado uma linha de atuação generosa, ou vivemos celebrando a nossa fé à margem do que está a suceder?

A crise está a abrir uma fratura social injusta entre quem podemos viver sem medo do futuro y aqueles que estão a ficar excluídos da sociedade e privados de uma saída digna. Não sentimos a chamada para introduzir algumas alterações na nossa vida para poder viver os próximos anos de forma mais sóbria e solidária?

Pouco a pouco, vamos conhecendo mais de perto a quem vai ficando mais indefenso e sem recursos (famílias sem rendimento algum, desempregados de longa duração, imigrantes doentes…) Será que no preocupamos de abrir os olhos para ver se podemos comprometer-nos em aliviar a situação de alguns? Poderemos pensar em alguma iniciativa realista a partir das comunidades cristãs?

Não devemos esquecer que a crise não só cria empobrecimento material. Gera, também, insegurança, medo, impotência e experiência de fracasso. Desfaz projetos, afunde famílias, destrói a esperança. Não teremos de recuperar a importância da ajuda entre familiares, o apoio entre vizinhos, o acolhimento e acompanhamento a partir da comunidade cristã…? Poucas coisas podem ser mais nobres nestes momentos que o aprender a cuidar-nos mutuamente.

 

TEMPI DI CRISI

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Negli evangeli sono raccolti alcuni testi di carattere apocalittico nei quali non è facile distinguere il messaggio che può essere attribuito a Gesù dalle preoccupazioni delle prime comunità cristiane, coinvolte in situazioni tragiche, mentre aspettano con angustia e in mezzo a persecuzioni la fine dei tempi.

Secondo il racconto di Luca, i tempi difficili non devono essere tempi di lamenti e sconforto. Non è nemmeno l’ora della rassegnazione o della fuga. L’idea di Gesù è un’altra. Proprio in tempi di crisi avrete occasione di dare testimonianza. È allora che ci viene offerta la migliore occasione di dare testimonianza della nostra adesione a Gesù e al suo progetto.

Sono già cinque anni che stiamo soffrendo una crisi che colpisce molti duramente. Quel che è accaduto in questo tempo ci permette già di conoscere con realismo il danno sociale e la sofferenza che sta generando. Non è arrivato il momento d’interrogarci su come stiamo reagendo?

Forse, la prima cosa è rivedere il nostro atteggiamento di fondo: Ci siamo posti in maniera responsabile, risvegliando in noi un senso profondo di solidarietà, o stiamo vivendo ignorando tutto quello che può turbare la nostra tranquillità? Che cosa facciamo nei nostri gruppi e comunità cristiane? Ci siamo dati una linea di azione generosa, o viviamo celebrando la nostra fede al margine di quello che sta succedendo?

La crisi sta aprendo una frattura sociale ingiusta fra noi che possiamo vivere senza paura del futuro e quelli che stanno rimanendo esclusi dalla società e privati di una soluzione degna. Non sentiamo l’appello a introdurre qualche “taglio” nella nostra vita per poter vivere i prossimi anni in maniera più sobria e solidale?

A poco a poco, andiamo conoscendo più da vicino quelli che stanno rimanendo più indifesi e senza risorse (famiglie senza alcun introito, disoccupati da lungo tempo, immigrati infermi…) Ci preoccupiamo di aprire gli occhi per vedere se possiamo impegnarci ad alleviare la situazione di qualcuno? Possiamo pensare a qualche iniziativa realista delle comunità cristiane?

Non dobbiamo dimenticare che la crisi non crea solo impoverimento materiale. Genera  anche insicurezza, paura, impotenza ed esperienza di fallimento. Interrompe progetti, affonda famiglie, distrugge la speranza. Non dobbiamo recuperare l’importanza dell’aiuto fra familiari, l’appoggio tra vicini, l’accoglienza e l’accompagnamento delle comunità cristiane…? Poche cose possono essere più nobili in questi momenti che 

TEMPS DE CRISE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Nous trouvons dans les évangiles quelques textes à caractère apocalyptique où l’on a du mal à faire la différence entre le message que l’on peut attribuer à Jésus et les préoccupations des premières communautés chrétiennes, plongées dans des situations tragiques alors qu’elles attendent angoissées et au milieu de persécutions la fin des temps.

D’après le récit de Luc, les temps difficiles ne doivent pas être des moments de lamentations et de découragement. Ce n’est pas non plus l’heure de la résignation et de la fuite. L’idée de Jésus est tout autre. Justement pendant ces temps de crise « vous aurez l’occasion de rendre témoignage ». C’est alors que s’offre à nous la possibilité de témoigner de notre adhésion à Jésus et à son projet.

Cela fait déjà cinq ans que nous vivons une crise qui frappe durement beaucoup de personnes. Ce qui est arrivé en ce temps nous permet de connaître déjà avec réalisme le préjudice social et la souffrance qu’il est en train de générer. N’est-il pas arrivé le moment de nous demander comment sommes-nous en train de réagir ?

Peut-être la première des choses c’est de réviser notre attitude de fond. Nous sommes-nous situés de manière responsable, en réveillant en nous un sentiment de solidarité ou avons-nous choisi de tourner le dos à tout ce qui peut déranger notre tranquillité? Que faisons-nous à partir de nos groupes et de nos communautés chrétiennes ? Nous sommes-nous fixé une ligne d’action généreuse ou sommes-nous en train de vivre et de célébrer notre foi en marge de tout ce qui arrive ?

La crise est en train de provoquer une fracture sociale injuste entre ceux qui peuvent vivre sans craindre l’avenir et ceux qui se voient exclus de la société sans avoir une issue digne. Ne sentons-nous pas un appel à introduire dans notre vie quelques «restrictions» afin de pouvoir vivre les années à venir d’une manière plus sobre et plus solidaire ?

Petit à petit nous connaissons de plus près ceux qui restent démunis et sans ressources (des familles sans aucun revenu, des chômeurs de longue durée, des immigrants malades…) Avons-nous le souci d’ouvrir les yeux pour voir si nous pouvons nous engager à soulager la situation de quelques uns ? Pouvons-nous penser à quelque initiative à partir de nos communautés chrétiennes ?

Il ne faut pas oublier que la crise crée non seulement un appauvrissement matériel. Elle génère aussi insécurité, peur, impuissance et expérience d’échec. Elle brise les projets, enfonce les familles, détruit l’espérance. Ne devons-nous pas retrouver l’importance de l’entraide entre membres de la famille, l’appui entre voisins, l’accueil et l’accompagnement à partir de la communauté chrétienne … ? Rien de plus noble en ces temps que d’apprendre à prendre soin les uns des autres.

TIMES OF CRISIS

José Antonio Pagola.

In the Gospels we find some passages of apocalyptical character where it is hard to distinguish the message attributed to Jesus and the concerns of the early Christian communities that are caught up in tragic situations as they wait fearfully for the end of times in the midst of persecutions.

According to Luke’s account, the hard times don’t need to be times of lament and discouragement. Nor is it the hour of resignation or flight. Jesus’ idea is something else. It’s precisely in times of crisis that “you will have opportunity to give witness”. It’s then that we’re given the best chance to give witness to our attachment to Jesus and to his project.

We’re now going on five years suffering a crisis that keeps hitting so many so forcefully. What’s happening right now allows us to understand all the more realistically the social damage and the suffering this is generating. Isn’t it time to consider how we’re reacting?

Maybe the first thing we need to do is to look deep down at our attitude: Have we positioned ourselves in a responsible way, awakening in ourselves a basic sense of solidarity, or are we turning our backs on everything that disturbs our peace and quiet? What are we doing from the perspective of our groups and Christian communities? Have we set up a line of generous action, or do we go about celebrating our faith far removed from what’s going on around us?

The crisis is opening up an unjust social chasm between those of us who can live without fear of the future and those who find themselves cut off from society and deprived of a dignified way out? Don’t we feel the call to introduce into our lives some ‘cut-backs’ in order to be able to live these coming years in a more serious way, one based on solidarity?

Little by little we’ll get to know more closely those who are left so defenseless and without resources (families with no income, the chronically unemployed, immigrants who are sick…) Are we worried about opening our eyes to see if we can commit ourselves to easing the situation of some of them? Can we think of some concrete initiative that arises out of the Christian community?

We mustn’t forget that the crisis doesn’t just create material poverty. It also generates insecurity, fear, powerlessness and an experience of failure. It breaks down projects, ruins families, destroys hope. Don’t we need to recover the importance of helping out family members, looking out for neighbors, the welcoming and accompaniment that arises out of our Christian communities…? Few things could be more noble at these moments than to learn to take care of one another.

KRISIALDIAK

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Ebanjelioetan badira izaera apokaliptikoa duten testu batzuk; halakoetan ez da izaten gauza erraza jakitea zein den Jesusen beraren mezua eta zein lehen kristau-elkarteen kezkak eragindakoa; hain zuzen ere, egoera tragikoetan nahastuak diren eta, ordu berean, aldien azkena pertsekuzioen artean larri bizi dutenen kezkak eragindakoa.

Lukasen kontakizunaren arabera, aldi zailek ez dute izan behar ez lantu-aldi eta ez adorea galtzeko une. Ez dute izan behar etsipenerako eta ihes egiteko aldi ere. Besterik da Jesusen ikusmoldea. Hain juxtu, krisialdietan «testigantza egiteko aukera izango duzue». Halakoetan izango dugu abagunerik hobena testigantza egiteko, Jesusekiko eta haren egitasmoarekiko geure atxikimenduaz.

Bost urte daramatzagu jada krisia jende askori gogor ematen ari zaiola. Aldi honetan gertatuak, krisi hori eragiten ari den gizarte-kaltea eta sufrimendua errealismoz ezagutzeko bidea demaigu. Ez ote da iritsi ordua, nola ari garen erreakzionatzen galdera egiteko?

Agian, hondo-hondoko geure jarrera berrikustea da lehenengo gauza. Erantzukizunezko jarrera hartu ote dugu, geure baitan oinarrizko solidaritate-zentzu bat esnatuz ala geure patxada koloka jar lezakeen orori bizkarra emanez bizi gara? Zer egiten dugu geure kristau-talde eta –elkarteetatik? Jarduera eskuzabaleko ildo bat markatu al dugu ala geure fedea gertatzen ari denetik urruti ari gara bizitzen?

Krisialdi hau haustura sozial zuzengabea ari da urratzen bi talde hauen artean: etorkizunari begira beldurrik gabe bizi gaitezkeenon eta gizartetik zokoraturik eta inolako aterabiderik gabe gelditzen ari direnen artean. Ez al dugu sentitzen geure bizitzan «murrizte» batzuk ezarri beharra, ondoko urteetan era soilago eta solidarioagoan bizi ahal izateko?

Pixkana, hurbilagotik ari gara ezagutzen babesik gabe eta baliabiderik gabe gelditzen direnak (inolako sarrerarik gabeko familiak, luzaroko lanik gabeak, gaixo diren etorkinak…). Kezkatzen al gara begiak irekitzeaz, ikusteko, ea konprometitzen ahal garen zenbait jenderen egoera arintzen? Plantea al genezake ekimenen bat geure kristau-elkartean?

Ez dezagun ahaztu, krisialdiak ez duela sortzen pobretze materiala bakarrik. Gainera, segurtasunik eza, beldurra, ezintasuna eta porrotaren esperientzia eragiten du. Egitasmoak hautsi, familiak hondoratu, esperantza galdu. Ez ote dugu berreskuratu behar familiartekoen laguntzaren garrantzia, auzokoen arteko sostengua, kristau-elkartetik harrera eta laguntza eskaintzea…? Ezer gutxi izan daiteke jatorrago une hauetan batak bestea zaintzen ikastea baino.

 

TEMPS DE CRISI

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

En els evangelis es recullen alguns textos de caràcter apocalíptic en què no és fàcil diferenciar el missatge que pot ser atribuït a Jesús i les preocupacions de les primeres comunitats cristianes, embolicades en situacions tràgiques mentre esperen amb angoixa i enmig de persecucions el final dels temps.

Segons el relat de Lluc, els temps difícils no han de ser temps de lamentacions i desànim. No és tampoc l’hora de la resignació o la fugida. La idea de Jesús és una altra. Precisament en temps de crisi “serà una ocasió de donar testimoni”. És llavors quan se’ns ofereix la millor ocasió de donar testimoni de la nostra adhesió a Jesús i al seu projecte.

Portem ja cinc anys patint una crisi que està colpejant durament moltes persones. El que ha passat en aquest temps ens permet conèixer ja amb realisme el dany social i el sofriment que està generant. ¿No ha arribat el moment de plantejar-nos com estem reaccionant?

Potser, el primer és revisar la nostra actitud de fons: ¿Ens hem posicionat de manera responsable, despertant en nosaltres un sentit bàsic de solidaritat, o estem vivint d’esquena a tot el que pot torbar la nostra tranquil•litat? Què fem des dels nostres grups i comunitats cristianes? Ens hem marcat una línia d’actuació generosa, o vivim celebrant la nostra fe al marge del que està succeint?

La crisi està obrint una fractura social injusta entre els que podem viure sense por al futur i aquells que estan quedant exclosos de la societat i privats d’una sortida digna. No sentim la crida a introduir algunes “retallades” en la nostra vida per poder viure els pròxims anys de manera més sòbria i solidària?

A poc a poc, anem coneixent més de prop als que es van quedant més indefensos i sense recursos (famílies sense cap ingrés, aturats de llarga durada, immigrants malalts…) Ens preocupem d’obrir els ulls per veure si podem comprometre’ns a alleujar la situació d’algunes persones? Podem pensar en alguna iniciativa realista des de les comunitats cristianes?

No hem d’oblidar que la crisi no només crea empobriment material. Genera, a més a més, inseguretat, por, impotència i experiència de fracàs. Trenca projectes, enfonsa famílies, destrueix l’esperança. ¿No hem de recuperar la importància de l’ajuda entre familiars, el suport entre veïns, l’acollida i l’acompanyament des de la comunitat cristiana…? Poques coses poden ser més nobles en aquests moments que l’aprendre a cuidar-nos mútuament.

TEMPOS DE CRISES

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

Nos evanxeos recóllense algúns textos de carácter apocalíptico nos que non é doado diferenciar a mensaxe que pode ser atribuída a Xesús e as preocupacións das primeiras comunidades cristiás, envolvidas en situacións tráxicas mentres esperan con angustia e no medio de persecucións o final dos tempos.

Segundo o relato de Lucas, os tempos difíciles non han de ser tempos de queixumes e desalento. Non é tampouco a hora da resignación ou da fuxida. A idea de Xesús é outra. Precisamente en tempos de crises “teredes ocasión de dar testemuño”. É entón cando se nos ofrece a mellor ocasión de dar testemuño da nosa adhesión a Xesús e ao seu proxecto.

Levamos xa cinco anos sufrindo unha crise que está golpeando duramente a moitos. O sucedido neste tempo permítenos coñecermos xa con realismo o dano social e o sufrimento que está xerando. Non chegou o momento de presentar o como estamos reaccionando?

Talvez, o primeiro é revisarmos a nosa actitude de fondo: Situámonos de xeito responsábel, espertando en nós un sentido básico de solidariedade, ou estamos vivindo de costas a todo o que pode turbar a nosa tranquilidade? Que facemos desde os nosos grupos e comunidades cristiás? Marcámonos unha liña de actuación xenerosa, ou vivimos celebrando a nosa fe á marxe do que está a suceder?

A crise está abrindo unha fractura social inxusta entre quen podemos vivir sen medo ao futuro e aqueles que están ficando excluídos da sociedade e privados dunha saída digna. Non sentimos a chamada a introducirmos algúns “recortes” na nosa vida para podermos vivir os próximos anos de xeito máis sobrio e solidaria?

Aos poucos, imos coñecendo máis de pertiño a quen se van quedando máis indefensos e sen recursos (familias sen ingreso algún, parados de longa duración, inmigrantes enfermos…) Preocupámonos de abrirmos os ollos para ver se podemos comprometernos en aliviar a situación dalgúns? Podemos pensar nalgunha iniciativa realista desde as comunidades cristiás?

Non podemos esquecer que a crise non só crea empobrecemento material. Xera, ademais, inseguridade, medo, impotencia e experiencia de fracaso. Rompe proxectos, afunde familias, destrúe a esperanza. Non temos de recuperarmos a importancia da axuda entre familiares, o apoio entre veciños, a acollida e o acompañamento desde a comunidade cristiá…? Poucas cousas poden ser máis nobres nestes momentos que o aprendermos a coidarnos mutuamente.

危机时刻

若瑟×安多尼帕戈拉. 译者: 宁远

四部福音中含有不少默示的内容,有时我们难以区分其中哪些是耶稣所说的,哪些是初期教会的担忧,他们在迫害中焦虑地等待着末世的来临。

根据路加福音的描述,到了末世,我们既不要悲伤哀叹,也不要惊惶逃窜。耶稣想表达的是另一个意思:困难的时期正是我们做见证的机会。那正是我们见证我们与耶稣生命的密切联系的最佳机会。

我们的国家陷入经济危机已经五年了,在这段时间里,经济危机残酷地打击着我们中的许多人。我们深刻经验到它所造成的社会性伤害,以及它给人们带来的巨大痛苦。现在不正是时候让我们好好考虑一下该如何面对它吗?

也许,我们首先应该反省的是我们的内在态度:我们是以一种负责任的、团结互助的态度面对危机呢,还是自欺欺人,粉饰太平呢?在我们的基督徒团体中,我们做了什么?我们是以慷慨付出为行动坐标,还是举行着礼仪,漠视身边正在发生的一切?

我们曾生活在一个不正义的社会里:有些人已经为未来做好了万全的准备,另一些人却被排除在外,过着毫无尊严的生活。经济危机打破了这个不正义的结构。我们不正被召放下一些东西,为能在未来的日子里过得更加朴素、互助吗?

慢慢地,我们越来越认识到身边那些一无所有的人(没有任何收入的家庭,长期失业,病重的移民……)。我们是否考虑帮助他们,减轻他们的痛苦呢?我们的基督徒团体能不能主动采取一些措施帮助他们呢?

我们不要忘记,经济危机不仅造成物质匮乏,它还让人缺少安全感,充满恐惧,无力感以及挫败感。它打碎人们的计划,使家庭破裂,使人陷入绝望。我们不该鼓励家庭间互帮帮助,邻里帮衬及更多的接纳与陪伴吗?在这样的时刻,没有什么比学会互相帮助更高尚的了。

No solo crisis económica

Publicado: 18 septiembre, 2013 en BIBLIA
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dinero.25 Tiempo ordinario (C) Lucas 16, 1-13

NO SOLO CRISIS ECONÓMICA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 18/09/13.- “No podéis servir a Dios y al Dinero”. Estas palabras de Jesús no pueden ser olvidadas en estos momentos por quienes nos sentimos sus seguidores, pues encierran la advertencia más grave que ha dejado Jesús a la Humanidad. El Dinero, convertido en ídolo absoluto, es el gran enemigo para construir ese mundo más justo y fraterno, querido por Dios.

Desgraciadamente, la Riqueza se ha convertido en nuestro mundo globalizado en un ídolo de inmenso poder que, para subsistir, exige cada vez más víctimas y deshumaniza y empobrece cada vez más la historia humana. En estos momentos nos encontramos atrapados por una crisis generada en gran parte por el ansia de acumular.

Prácticamente, todo se organiza, se mueve y dinamiza desde esa lógica: buscar más productividad, más consumo, más bienestar, más energía, más poder sobre los demás… Esta lógica es imperialista. Si no la detenemos, puede poner en peligro al ser humano y al mismo Planeta.

Tal vez, lo primero es tomar conciencia de lo que está pasando. Esta no es solo una crisis económica. Es una crisis social y humana. En estos momentos tenemos ya datos suficientes en nuestro entorno y en el horizonte del mundo para percibir el drama humano en el que vivimos inmersos.

Cada vez es más patente ver que un sistema que conduce a una minoría de ricos a acumular cada vez más poder, abandonando en el hambre y la miseria a millones de seres humanos, es una insensatez insoportable. Inútil mirar a otra parte.

Ya ni las sociedades más progresistas son capaces de asegurar un trabajo digno a millones de ciudadanos. ¿Qué progreso es este que, lanzándonos a todos hacia el bienestar, deja a tantas familias sin recursos para vivir con dignidad?

La crisis está arruinando el sistema democrático. Presionados por las exigencias del Dinero, los gobernantes no pueden atender a las verdaderas necesidades de sus pueblos. ¿Qué es la política si ya no está al servicio del bien común?

La disminución de los gastos sociales en los diversos campos y la privatización interesada e indigna de servicios públicos como la sanidad seguirán golpeando a los más indefensos generando cada vez más exclusión, desigualdad vergonzosa y fractura social.

Los seguidores de Jesús no podemos vivir encerrados en una religión aislada de este drama humano. Las comunidades cristianas pueden ser en estos momentos un espacio de concienciación, discernimiento y compromiso. Nos hemos de ayudar a vivir con lucidez y responsabilidad. La crisis nos puede hacer más humanos y más cristianos. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

NON SOLO CRISI ECONOMICA

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

Non potete servire Dio e la Ricchezza. Queste parole di Gesù non possono essere dimenticate in questi momenti da noi che ci sentiamo suoi seguaci, poiché racchiudono l’avvertimento più grave che Gesù abbia lasciato all’Umanità. Il Denaro, convertito in idolo assoluto, è il grande nemico se si vuole costruire quel mondo più giusto e fraterno voluto da Dio.

Disgraziatamente, la Ricchezza è diventatanel nostro mondo globalizzato un idolo d’immenso potere che, per sussistere, esige sempre più vittime e disumanizza e impoverisce sempre più la storia umana. In questo momento ci troviamo intrappolati da una crisi generata in gran parte dall’ansia di accumulare.

Praticamente tutto si organizza, si muove e dinamizza secondo questa logica: cercare più produttività, più consumo, più benessere, più energia, più potere sugli altri… Questa logica è imperialista. Se non la fermiamo, può mettere in pericolo l’essere umano e lo stesso Pianeta.

Forse, la prima cosa è prendere coscienza di quel che sta avvenendo. Questa non è solo una crisi economica. È una crisi sociale e umana. In questi momenti abbiamo già dati sufficienti nel nostro ambiente e nell’orizzonte del mondo per percepire il dramma umano nel quale viviamo immersi.

È sempre più evidente che un sistema che conduce una minoranza di ricchi ad accumulare sempre più potere, abbandonando nella fame e nella miseria milioni di esseri umani, è una insensatezza insopportabile. Inutile distogliere lo sguardo.

Ormai neanche le società più progressiste sono capaci di assicurare un lavoro degno a milioni di cittadini. Che progresso è questo che, spingendoci tutti verso il benessere, lascia tante famiglie senza mezzi per vivere con dignità?

La crisi sta mandando in rovina il sistema democratico. Pressati dalle esigenze del Denaro, i governanti non possono provvedere alle vere necessità dei loro popoli. Che cosa è la politica se non è più al servizio del bene comune?

La diminuzione delle spese sociali nei diversi campi e la privatizzazione interessata e indegna di servizi pubblici come la sanità, continueranno a colpire i più indifesi, generando sempre più esclusione, vergognosa disuguaglianza e rottura sociale.

Noi seguaci di Gesù non possiamo vivere chiusi in una religione isolata da questo dramma umano. Le comunità cristianepossono essere in questi momenti uno spazio di coscientizzazione, discernimento e impegno. Dobbiamo aiutarci a vivere con lucidità e responsabilità. La crisi può farci più umani e più cristiani.

EZ DA SOILIK KRISI EKONOMIKOA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

«Ezin izan zarete Jainkoaren eta Diruaren zerbitzari». Jesusen hitz hauek ezin ahaztu ditugu momentu hauetan haren jarraitzaile sentitzen garenok; izan ere, Jesusek Gizadiari egin dion oharpenik larriena da. Dirua, idolo absolutu bihurtua, da etsai handia Jainkoak nahi duen mundu zuzenago eta anai-arreba artekoago bat eraiki ahal izateko.

Tamalez, Aberastasuna, gure mundu globalizatu honetan, egundoko boterea duen idolo bilakatu da; irauteko, gero eta biktima gehiago eskatzen ditu, gero eta pobreago bihurtzen du giza historia. Momentu hauetan krisialdi batek harrapaturik gaude; hein handian, metatzeko antsiak eragindako krisialdiak, alegia.

Esateko, dena da antolatzen, mugitzen eta dinamizatzen logika honen arabera: produktibitate, kontsumo, ongizate, energia, gainerakoen gainean botere… handiagoa. Inperialista da logika hau. Gelditzen ez badugu, arriskuan jar litzake gizakia eta Planetan bera.

Agian, lehenengo gauza jabetzea da zer gertatzen ari den. Ez da soilik krisi ekonomikoa. Gizarte eta giza krisia da. Momentu honetan aski datu ditugu geure inguruan eta munduaren horizontean, zein giza dramatan murgildurik bizi garen sumatzeko.

Gero eta garbiago da ezen sistema hau, milioika pertsona goseak eta miserian utziz, aberatsen gutxiengo bat gero eta gehiago metatzera daraman hau, jasanezineko zorakeria dela. Alferrik da beste aldera begira jartzea.

Jadanik, gizarte aurrerakoienak berak ere ez dira gai milioika hiritarri lan duin bat eskaintzeko. Zer-nolako aurrerapena da hau, guztiok ongizatera bultzatzen gaituelarik, hainbat eta hainbat familia duintasunez bizitzeko baliabiderik gabe uzten duen hau?

Krisialdi hau lur joarazten ari da sistema demokratikoa. Diruaren eskakizunek hertsaturik, gobernu-agintariek ezin jaramon egin diete beren herritarren egiazko premiei. Zer da, beraz, politika, jada guztien onaren zerbitzura ez badago?

Eremu desberdinetako gastu sozialen gutxitzeak eta zerbitzu publikoen, adibidez osasungintzaren, pribatizazio interesatu eta duingabeak babesgabeenei erasotzen jarraituko dute; horrek, jakina, gero eta zokoratze, ez-parekotasun lotsagabe eta haustura sozial handiagoak eragingo ditu.

Jesusen jarraitzaileok ezin bizi gara erlijioan hesiturik, giza drama honetatik aparte. Kristau-elkarteak, une honetan, ingurumen egoki izan daitezke kontzientziazioa, bereizketa eta konpromisoa eragiteko. Elkar lagundu beharra dugu azti eta erantzukizunez bizitzen. Krisialdiak gizakoiago eta kristauago bihur gaitzake.

 

NO NOMÉS CRISI ECONÒMICA

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

“No podeu servir alhora Déu i el diner.” Aquestes paraules de Jesús no poden ser oblidades en aquests moments pels qui ens sentim seguidors seus, ja que contenen l’advertència més greu que ha deixat Jesús a la humanitat. El diner, convertit en ídol absolut, és el gran enemic per construir aquest món més just i més fratern, volgut per Déu.

Malauradament, la riquesa s’ha convertit en el nostre món globalitzat en un ídol d’immens poder que, per subsistir, exigeix cada vegada més víctimes i deshumanitza i empobreix cada vegada més la història humana. En aquests moments ens trobem atrapats per una crisi generada en gran part per l’afany d’acumular.

Pràcticament, tot s’organitza, es mou i dinamitza des d’aquesta lògica: cercar més productivitat, més consum, més benestar, més energia, més poder sobre els altres… Aquesta lògica és imperialista. Si no l’aturem, pot posar en perill l’ésser humà i el mateix Planeta.

Potser, el primer és prendre consciència del que està passant. Aquesta no és només una crisi econòmica. És una crisi social i humana. En aquests moments tenim ja dades suficients en el nostre entorn i en l’horitzó del món per percebre el drama humà en què vivim immersos.

Cada vegada és més palès de veure que un sistema que condueix a una minoria de rics a acumular cada vegada més poder, abandonant a la fam i la misèria a milions d’éssers humans, és una insensatesa insuportable. Inútil mirar cap a una altra banda.

Ni les societats més progressistes són capaces d’assegurar un treball digne a milions de ciutadans. Quin progrés és aquest que, llançant-nos a tots cap al benestar, deixa tantes famílies sense recursos per viure amb dignitat?

La crisi està arruïnant el sistema democràtic. Pressionats per les exigències del diner, els governants no poden atendre les veritables necessitats dels seus pobles. Què és la política si ja no està al servei del bé comú?

La disminució de les despeses socials en els diversos camps i la privatització interessada i indigna de serveis públics com la sanitat continuaran colpejant els més indefensos generant cada vegada més exclusió, desigualtat vergonyosa i fractura social.

Els seguidors de Jesús no podem viure tancats en una religió aïllada d’aquest drama humà. Les comunitats cristianes poden ser en aquests moments un espai de conscienciació, discerniment i compromís. Ens hem d’ajudar a viure amb lucidesa i responsabilitat. La crisi ens pot fer més humans i més cristians.

NON SÓ CRISE ECONÓMICA

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

“Non podedes servir a Deus e ao Diñeiro”. Estas palabras de Xesús non poden ser esquecidas nestes momentos por quen nos sentimos os seus seguidores, pois conteñen a advertencia máis grave que deixou Xesús á Humanidade. O Diñeiro, convertido en ídolo absoluto, é o gran inimigo para construírmos ese mundo máis xusto e fraterno, querido por Deus.

Desgraciadamente, a Riqueza converteuse no noso mundo globalizado nun ídolo de inmenso poder que, para subsistir, esixe cada vez máis vítimas e deshumaniza e empobrece cada vez máis a historia humana. Nestes momentos atopámonos atrapados por unha crise xerada en gran parte pola ansia de acumular.

Practicamente, todo se organiza, move e dinamiza desde esa lóxica: buscarmos máis produtividade, máis consumo, máis benestar, máis enerxía, máis poder sobre os demais… Esta lóxica é imperialista. Se non a detemos, pode poñer en perigo ao ser humano e ao mesmo Planeta.
Certamente, o primeiro é tomar conciencia do que está pasando. Esta non é só unha crise económica. É unha crise social e humana. Nestes momentos temos xa datos suficientes na nosa contorna e no horizonte do mundo para percibirmos o drama humano no que vivimos inmersos.

Cada vez é máis patente vermos un sistema que conduce a unha minoría de ricos a acumular cada vez máis poder, abandonando na fame e na miseria a millóns de seres humanos, é unha insensatez insoportábel. Inútil mirarmos para outra parte.

Xa nin as sociedades máis progresistas son capaces de aseguraren un traballo digno a millóns de cidadáns. Que progreso é este que, lanzándonos a todos cara ao benestar, deixa a tantas familias sen recursos para vivir con dignidade?

A crise está arruinando o sistema democrático. Coaccionados polas esixencias do Diñeiro, os gobernantes xa non poden atenderen ás verdadeiras necesidades dos seus pobos. Que é a política se xa non está ao servizo do ben común?

A diminución dos gastos sociais nos diversos campos e a privatización interesada e indigna de servizos públicos que, como a sanidade, seguirán golpeando aos máis indefensos, xerando cada vez máis exclusión, desigualdade vergoñenta e fractura social.

Os seguidores de Xesús non podemos vivirmos encerrados nunha relixión illada deste drama humano. As comunidades cristiás poden seren nestes momentos un espazo de concienciación, discernimento e compromiso. Temos de axudarnos a vivirmos con lucidez e responsabilidade. A crise pódenos facer máis humanos e máis cristiáns.

不只是经济危机

若瑟×安多尼帕戈拉. 译者: 宁远

“你们不能侍奉天主而又侍奉金钱”。在这个时代,我们既自认为耶稣的门徒,就不能忘记他说的这句话,因为它包涵了耶稣留给人类最重要的劝谕。今天,金钱,已经变成了绝对的偶像,是建设一个更加正义、友爱、天主愿意的世界的最大敌人。

不幸的是,财富已经变成当今世界的霸权,越来越多的人成为它的牺牲品,人类历史也越来越贫穷。因着积累财富的渴望,我们被经济危机蒙蔽了双眼。

可以说,所有的一切都是围绕这个逻辑来组织、活动的:寻找更多的产品,更多消费,更舒服的生活,更多能源,更多凌驾于他人的权势……这是帝国主义的逻辑。如果我们不阻止它,整个人类和地球都将面临危险。

也许,首先要对正在发生的事有一个清楚的意识。这是一个社会危机,更是一个人性危机。在这个时候,我们已经有足够的数据(我们身边的与整个世界的)来清楚看到这个我们正生活其中的悲剧。

我们可以越来越清楚地看到这个体系已经不可能再继续下去了:它制造出一小部分越来越强大的富人,把千千万万的人抛弃在贫穷与饥饿中。对此视而不见不能改变事实。

现在,就是发展最快的社会也无法市为民提供一份有尊严的工作。这到底是什么发展?我们朝舒适的生活扑去,却使那么多的家庭无法度一个有尊严的生活?

危机正摧毁着民主体系。金钱的需求追赶着各国政府,使他们无法照顾人民的真正需要。如果政治已经不再为共同利益服务,那它是什么?

各种社会领域的开支的不断缩减,像社会保险这样的公共服务的私有化,持续打击着那些最弱小的人,制造出越来越多的排除异己,令人羞耻的不平衡与破碎的社会。

我们耶稣的门徒们不能再封闭在一个与世隔绝的宗教里,无视这个人类悲惨。在这个时刻,基督徒团体可以成为唤醒人们意识,分辨与承诺的空间。我们应帮助他人看得更清楚,更负责任地生活。危机可以帮助我们变成更人性化,更像基督徒。

En medio de la crisis

Publicado: 29 mayo, 2013 en BIBLIA
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solidaridadEl Cuerpo y la Sangre de Cristo (C) Lucas 9, 11 -17
EN MEDIO DE LA CRISIS
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 29/05/13.- La crisis económica va a ser larga y dura. No nos hemos de engañar. No podremos mirar a otro lado. En nuestro entorno más o menos cercano nos iremos encontrando con familias obligadas a vivir de la caridad, personas amenazadas de desahucio, vecinos golpeados por el paro, enfermos sin saber cómo resolver sus problemas de salud o medicación.

Nadie sabe muy bien cómo irá reaccionando la sociedad. Sin duda, irá creciendo la impotencia, la rabia y la desmoralización de muchos. Es previsible que aumenten los conflictos y la delincuencia. Es fácil que crezca el egoísmo y la obsesión por la propia seguridad.

Pero también es posible que vaya creciendo la solidaridad. La crisis nos puede hacer más humanos. Nos puede enseñar a compartir más lo que tenemos y no necesitamos. Se pueden estrechar los lazos y la mutua ayuda dentro de las familias. Puede crecer nuestra sensibilidad hacia los más necesitados. Seremos más pobres, pero podemos ser más humanos.

En medio de la crisis, también nuestras comunidades cristianas pueden crecer en amor fraterno. Es el momento de descubrir que no es posible seguir a Jesús y colaborar en el proyecto humanizador del Padre sin trabajar por una sociedad más justa y menos corrupta, más solidaria y menos egoísta, más responsable y menos frívola y consumista.

Es también el momento de recuperar la fuerza humanizadora que se encierra en la eucaristía cuando es vivida como una experiencia de amor confesado y compartido. El encuentro de los cristianos, reunidos cada domingo en torno a Jesús, ha de convertirse en un lugar de concienciación y de impulso de solidaridad práctica.

La crisis puede sacudir nuestra rutina y mediocridad. No podemos comulgar con Cristo en la intimidad de nuestro corazón sin comulgar con los hermanos que sufren. No podemos compartir el pan eucarístico ignorando el hambre de millones de seres humanos privados de pan y de justicia. Es una burla darnos la paz unos a otros olvidando a los que van quedando excluidos socialmente.

La celebración de la eucaristía nos ha de ayudar a abrir los ojos para descubrir a quiénes hemos de defender, apoyar y ayudar en estos momentos. Nos ha de despertar de la “ilusión de inocencia” que nos permite vivir tranquilos, para movernos y luchar solo cuando vemos en peligro nuestros intereses. Vivida cada domingo con fe, nos puede hacer más humanos y mejores seguidores de Jesús. Nos puede ayudar a vivir la crisis con lucidez cristiana, sin perder la dignidad ni la esperanza. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

NO MEIO DA CRISE

José Antonio Pagola. Tradução: Antonio Manuel Álvarez Pérez

A crise económica vai ser longa e dura. Não nos temos de enganar. Não poderemos olhar para o outro lado. À nossa volta mias ou menos próximo iremos encontrando famílias obrigadas a viver da caridade, pessoas ameaçadas de expulsão, vizinhos lutando pelo desemprego, doentes sem saber como resolver os Seus problemas de saúde ou medicação.

Ninguém sabe muito bem como irá reagir a sociedade. Sem dúvida, irá crescendo a impotência, a raiva e a desmoralização de muitos. É previsível que aumentem os conflitos e a delinquência. É fácil que cresça o egoísmo e a obsessão pela própria segurança.

Mas também é possível que vá crescendo a solidariedade. A crise pode-nos fazer mais humanos. Pode-nos ensinar a partilhar mais o que temos e o que necessitamos. Podem-se estreitar os laços e a mútua ajuda dentro das famílias. Pode crescer a nossa sensibilidade para com os mais necessitados. Seremos mais pobres, mas podemos ser mais humanos.

No meio da crise, também as nossas comunidades cristãs podem crescer em amor fraterno. É o momento de descobrir que não é possível seguir Jesus e colaborar no projeto humanizador do Pai sem trabalhar por uma sociedade mais justa e menos corrupta, mais solidária e menos egoísta, mais responsável e menos frívola e consumista.

É também o momento de recuperar a força humanizadora que se encerra na eucaristia quando é vivida como uma experiência de amor confessado e partilhado. O encontro dos cristãos, reunidos cada domingo em torno de Jesus, há-de converter-se em lugar de consciencialização e de impulso de solidariedade prática.

A crise pode sacudir a nossa rotina e mediocridade. Não podemos comungar com Cristo na intimidade do nosso coração sem comungar com os irmãos que sofrem. Não podemos partilhar o pão eucarístico ignorando a fome de milhões de seres humanos privados de pão e de justiça. É uma piada darmos a paz uns aos outros esquecendo os que vão ficando excluídos socialmente.

A celebração da eucaristia vai ajudar-nos a abrir os olhos para descobrir a quem temos de defender, apoiar e ajudar nestes momentos. Há de despertar-nos da “ilusão da inocência” que nos permite viver tranquilos, para nos movermos e lutar apenas quando vemos em perigo os nossos interesses. Vivida cada domingo com fé, pode fazer-nos mais humanos e melhores seguidores de Jesus. Pode-nos ajudar a viver a crise com lucidez cristã, sem perder a dignidade nem a esperança.

IN MEZZO ALLA CRISI

José Antonio Pagola. Traduzione: Mercedes Cerezo

La crisi economica sarà lunga e dura. Non ci dobbiamo ingannare. Non potremo guardare da un’altra parte. Intorno a noi, più o meno vicini, andremo incontrando famiglie costrette a vivere di carità, persone minacciate di sfratto, vicini colpiti dalla disoccupazione, malati che non sanno come risolvere i loro problemi di salute e di cura.

Nessuno sa bene come la società reagirà. Senza dubbio, andrà crescendo l’impotenza, la rabbia e lo scoraggiamento di molti. È prevedibile che aumentino i conflitti e la delinquenza. È facile che cresca l’egoismo e l’ossessione per la propria sicurezza.

Ma è anche possibile che vada crescendo la solidarietà. La crisi ci può fare più umani. Ci può insegnare a condividere di più quello che abbiamo e di cui non abbiamo bisogno. Si possono intrecciare i legami e il mutuo aiuto tra le famiglie. Può crescere la nostra sensibilità verso i più bisognosi. Saremo più poveri, ma potremo essere più umani.

In mezzo alla crisi, anche le nostre comunità cristiane possono crescere in amore fraterno. È il momento di scoprire che non è possibile seguire Gesù e collaborare al progetto umanizzatore del Padre senza lavorare per una società più giusta e meno corrotta, più solidale e meno egoista, più responsabile e meno frivola e consumista.

È anche il momento di ricuperare la forza umanizzatrice che si racchiude nell’Eucaristia quando è vissuta come un’esperienza di amore confessato e condiviso. L’incontro dei cristiani, riuniti ogni domenica introno a Gesù, deve convertirsi in un luogo di coscientizzazione  e di impulso alla solidarietà concreta.

La crisi può scuotere la nostra routine e la nostra mediocrità. Non possiamo comunicare con Cristo nell’intimità del nostro cuore senza comunicare con i fratelli che soffrono. Non possiamo condividere il pane eucaristico ignorando la fame di milioni di esseri umani privati di pane e di giustizia. È una burla darci la pace gli uni gli altri dimenticando quelli che rimangono socialmente esclusi.

La celebrazione dell’Eucaristia deve aiutarci ad aprire gli occhi per scoprire chi dobbiamo difendere, appoggiare e aiutare in questi momenti. Deve risvegliarci dalla     “illusione di innocenza” che ci permette di vivere tranquilli, per          muoverci e lottare solo quando vediamo in pericolo i nostri interessi. Vissuta ogni domenica con fede, ci può fare più umani e migliori seguaci di Gesù. Ci può aiutare a vivere la crisi con lucidità cristiana, senza perdere la dignità né la speranza.

AU COEUR DE LA CRISE

José Antonio Pagola, Traducteur: Carlos Orduna, csv

Il ne faut pas se leurrer: la crise économique sera longue et dure. Nous ne pourrons pas détourner notre regard. Dans notre environnement plus ou moins proche, nous rencontrerons des familles obligées de vivre de la charité, des personnes menacées d’expulsion, des voisins frappés par le chômage, des malades ne sachant pas comment résoudre leurs problèmes de santé ou de soins.

Personne ne sait exactement comment la société réagira. Sans doute, l’impuissance, la colère et le découragement  iront augmentant chez beaucoup de personnes. Il est à prévoir que les conflits et la délinquance s’accroissent. L’égoïsme et l’obsession pour sa propre sécurité grandiront facilement.

Mais il est  possible que la solidarité aille aussi augmentant. La crise peut nous aider à devenir plus humains. Elle peut nous apprendre à partager davantage ce que nous possédons et dont nous n’avons pas besoin. Les liens et l’aide mutuelle à l’intérieur des familles pourront s’intensifier. Notre sensibilité à l’égard des nécessiteux peut s’accroître. Nous serons plus pauvres mais nous pourrons devenir plus humains.

Au cœur de cette crise, nos communautés chrétiennes peuvent croître aussi en amour fraternel. C’est le moment de découvrir qu’il n’est pas possible de suivre Jésus et de collaborer au projet humanisant du Père sans travailler pour une société plus juste et moins corrompue, plus solidaire et moins égoïste, plus responsable et moins superficielle et consumériste.

C’est aussi le moment de retrouver la force humanisante cachée dans l’Eucharistie, lorsqu’elle est vécue comme une expérience d’amour confessé et partagé. La rencontre des chrétiens, réunis chaque dimanche autour de Jésus, doit devenir un lieu de prise de conscience et d’élan vers une solidarité pratique.

La crise peut secouer notre routine et notre médiocrité. Nous ne pouvons communier au Christ dans l’intimité de notre cœur sans communier avec nos frères qui souffrent. Nous ne pouvons pas partager le pain eucharistique tout en ignorant la faim de millions d’êtres humains privés de pain et de justice. C’est une tromperie que de se donner la paix les uns aux autres tout en oubliant ceux qui sont exclus chaque jour par la société.

La célébration eucharistique doit nous aider à ouvrir les yeux afin de découvrir ceux que nous devons défendre, appuyer et aider en ce moment. Elle doit nous réveiller de cette  « illusion d’innocence » qui nous permet de vivre tranquillement et de n’engager la lutte que lorsque  nos propres  intérêts sont en danger. L’eucharistie, vécue chaque dimanche avec foi, peut nous rendre plus humains et meilleurs disciples de Jésus. Elle peut nous aider à vivre la crise avec une lucidité chrétienne, sans perdre ni la dignité ni l’espérance.

IN THE MIDDLE OF THE CRISIS

José Antonio Pagola.

The economic crisis is going to be long and hard. We shouldn’t be fooled. We can’t let our gaze wander. Right where we are, right in our neighborhood we’re going to run into families forced to live on charity, people threatened with eviction, neighbors hit by the strike, patients who don’t know how to solve their health problems or get medicine.

No one knows very well how society will react. Without a doubt, the sense of powerlessness will continue to grow, along with rage and discouragement. It’s foreseeable that fights and delinquency will increase. It’s easy to imagine that selfishness and obsession with personal security will grow.

But it’s also possible that solidarity will grow. The crisis can make us more humane.  It can teach us to share more of what we have and don’t need. Family bonds can strengthen, with more people helping each other. Our sensitivity toward the most needy can grow. We will be poorer, but we may be more human.

In the midst of the crisis, our Christian communities also can grow in fraternal love.  It’s the time to discover that in order to follow Jesus and collaborate in the Father’s humanizing project, we need to work for a society that’s more just and less corrupt, one that’s more in solidarity and less selfish, one that’s more responsible and less frivolous or materialistic.

It’s also a moment to recover the humanizing power that is contained in the Eucharist, especially when it is lived as an experience of love that is confessed and shared. The meeting of Christians, gathered every Sunday around Jesus, must become the place to move toward greater consciousness and toward a practical solidarity.

The crisis can intrude into our routine and mediocrity. We can’t celebrate communion with Christ in the intimacy of our heart without celebrating communion with our brothers and sisters who are suffering. We can’t share the Eucharistic bread and at the same time ignore the hunger of millions of human beings who are deprived of bread and justice. It’s a farce to share the sign of peace with one another while forgetting those who are socially excluded.

The celebration of the Eucharist must help us to open our eyes to discover the ones we have to defend, to support, to help in this time. We need to be awakened from the ‘illusion of innocence’ that lets us live peacefully, that allows us to be moved and to fight only when we see our own interests in danger. What we live each Sunday with faith can make us more humane and better followers of Jesus.  It can help us to live this crisis with Christian clarity, without losing dignity or hope.

KRISIALDI GARAIAN

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Luze eta gogor joko du ekonomi krisialdi honek. Ez dezagun elkar engaina. Ezin bizi gintezke beste aldera begira. Geure ingurunean, urrunago nahiz hurbilago, ikusiaz joango gara karitateaz bizitzera beharturiko familiak, etxe-desjabetzeak mehatxatzen dituenak, langabeziak jo dituen auzokoak, osasunaren edo botiken arazoa nola konpondu ez dakiten gaixoak.

Inork ez daki, juxtu, nola erreakzionatuko duen gizarteak. Inondik ere, handituz joango da jende askoren ezina, errabia eta etsipena. Aurreikus daiteke liskarra eta delinkuentzia handituko direla. Gerta daiteke ere egoismoa eta norberaren segurtasunaren obsesioa haztea.

Alabaina, gerta daiteke handituz joatea solidaritatea ere. Krisialdiak irakats diezaguke gizatasun handiagoz bizitzen. Irakats diezaguke ere duguna eta premiazko ez duguna partekatzen. Bihur daitezke estuago familien arteko loturak eta elkarrekiko laguntza. Haz daiteke gure sentiberatasuna premiarik handiena dutenentzat. Pobreago izango gara, baina baita gizatasun handiagoko ere.

Krisialdiaren baitan, gure kristau-elkarteak ere haz daitezke anai-arreba arteko maitasunean. Konturatzeko garaia da ezinezkoa dela Jesusi jarraitu eta Aitaren egitasmo gizatartzailean parte hartzea, baldin eta ez bada lan egiten gizartean zuzentasun handiagoa eta ustelkeria txikiagoa izan daitezen, solidaritate handiagoa eta egoismo txikiagoa, erantzukizun handiagoa eta arintasun eta kontsumismo txikiagoak izan daitezen.

Orobat da garaia berreskuratzeko eukaristiak bere baitan duen indar gizatartzailea, baldin eta aitortu eta partekatutako maitasun-esperientzia bezala bizitzen bada. Kristauen topo egiteak, igandero Jesusen inguruan bildurik, kontzientziazio-leku bihurtu behar du eta zinezko solidario izateko eragile.

Krisialdia astinaldi bihur daiteke, ohikeriaz eta erdipurdi bizitzearen kontra, Ezin dugu bat egin Kristorekin geure bihotz barnean, sufritzen ari diren anai-arrebekin bat egin gabe. Ezin partekatu dugu eukaristi ogia, zuzenbidea eta ogia ukatu zaizkion milioika gizakiren goseari ezikusiarena eginez. Burla egitea izango litzateke batak besteari bakea ematea, gizartetik bazterturik direnez ahazten bagara.

Eukaristia ospatzeak begiak irekitzen lagundu behar digu, une honetan zein defenditu, zeini sostengua eman eta zeini lagundu ikusteko. Geure probetxua arriskuan ikustean bakarrik mugiarazten eta borroka eginarazten digun eta, gainerakoan, patxadan bizitzeko aukera eskaintzen digun «zintzotasun-ameskeriatik» esnatu behar gaitu. Eukaristiak, igandero fedez bizirik, gizatasun handiagoko egin gaitzake; baita Jesusen jarraitzaile hobe ere. Krisialdia kristau-argipean bizitzen lagundu gaitzake, duintasuna eta esperantza galdu gabe.

ENMIG DE LA CRISI

José Antonio Pagola. Traductor: Francesc Bragulat

La crisi econòmica serà llarga i dura. No ens hem d’enganyar. No podrem mirar a un altre costat. En el nostre entorn més o menys proper ens anirem trobant amb famílies obligades a viure de la caritat, persones amenaçades de desnonament, veïns colpejats per l’atur, malalts sense saber com resoldre els seus problemes de salut o de medicació.

Ningú sap molt bé com anirà reaccionant la societat. Sens dubte, anirà creixent la impotència, la ràbia i la desmoralització de molts. És previsible que augmentin els conflictes i la delinqüència. És fàcil que creixi l’egoisme i l’obsessió per la pròpia seguretat.

Però també és possible que vagi creixent la solidaritat. La crisi ens pot fer més humans. Ens pot ensenyar a compartir més el que tenim i no necessitem. Es poden estrènyer els llaços i la mútua ajuda dins de les famílies. Pot créixer la nostra sensibilitat envers els més necessitats. Serem més pobres, però podem ser més humans.

Enmig de la crisi, també les nostres comunitats cristianes poden créixer en amor fratern. És el moment de descobrir que no és possible seguir Jesús i col•laborar en el projecte humanitzador del Pare sense treballar per una societat més justa i menys corrupta, més solidària i menys egoista, més responsable i menys frívola i consumista.

És també el moment de recuperar la força humanitzadora que conté l’eucaristia quan és viscuda com una experiència d’amor confessat i compartit. La trobada dels cristians, reunits cada diumenge al voltant de Jesús, ha d’esdevenir un lloc de conscienciació i d’impuls de solidaritat pràctica.

La crisi pot sacsejar la nostra rutina i mediocritat. No podem combregar amb Crist en la intimitat del nostre cor sense combregar amb els germans que pateixen. No podem compartir el pa eucarístic ignorant la fam de milions d’éssers humans privats de pa i de justícia. És una burla donar-nos la pau els uns als altres oblidant els que van quedant exclosos socialment.

La celebració de l’eucaristia ens ha d’ajudar a obrir els ulls per descobrir a qui hem de defensar, donar suport i ajudar en aquests moments. Ens ha de despertar de la “il•lusió d’innocència” que ens permet viure tranquils, per moure’ns i lluitar només quan veiem en perill els nostres interessos. Viscuda cada diumenge amb fe, ens pot fer més humans i millors seguidors de Jesús. Ens pot ajudar a viure la crisi amb lucidesa cristiana, sense perdre la dignitat ni l’esperança.

NO MEDIO DA CRISE

José Antonio Pagola. Traduciu: Xaquín Campo

A crise económica vai ser longa e dura. Non debemos de enganarnos. Non poderemos mirar para outro lado. Na nosa contorna máis ou menos próxima irémonos atopando con familias obrigadas a vivir da caridade, persoas ameazadas por desafiuzamento, veciños golpeados polo paro, enfermos sen saberen como resolver os seus problemas de saúde ou medicación.

Ninguén sabe moi ben como irá reaccionando a sociedade. Sen dúbida, irá crecendo a impotencia, a rabia e a desmoralización de moitos. É previsíbel que aumenten os conflitos e a delincuencia. É fácil que creza o egoísmo e a obsesión pola propia seguridade.

Pero tamén é posíbel que vaia crecendo a solidariedade. A crise pódenos facer máis humanos. Pode ensinarnos a compartir máis aquilo que temos e do que non necesitamos. Pódense estreitar os lazos e a mutua axuda dentro das familias. Pode crecer a nosa sensibilidade cara aos máis necesitados. Seremos máis pobres, pero podemos ser máis humanos.

No medio da crise, tamén as nosas comunidades cristiás poden creceren en amor fraterno. É o momento de descubrirmos que non é posíbel seguir a Xesús e colaborar no proxecto humanizador do Pai sen traballarmos por unha sociedade máis xusta e menos corrupta, máis solidaria e menos egoísta, máis responsábel e menos frívola e consumista.

É tamén o momento de recuperarmos a forza humanizadora que se encerra na eucaristía cando é vivida como unha experiencia de amor confesado e compartido. O encontro dos cristiáns, reunidos cada domingo en torno a Xesús, ha de converterse nun lugar de concienciación e de impulso de solidariedade práctica.

A crise pode sacudir a nosa rutina e mediocridade. Non podemos comulgar con Cristo na intimidade do noso corazón sen comulgarmos cos irmáns que sofren. Non podemos compartir o pan eucarístico ignorando o fame de millóns de seres humanos privados de pan e de xustiza. É unha burla darnos a paz uns a outros esquecendo aos que van quedando excluídos socialmente.

A celebración da eucaristía tennos de axudar a abrir os ollos para descubrirmos a quen debemos defender, apoiar e axudar nestes momentos. Ten de espertarnos da “ilusión de inocencia” que nos permite vivir tranquilos, para movernos e loitar só cando vemos en perigo os nosos intereses.

Vivida cada domingo con fe, pode facernos máis humanos e mellores seguidores de Jesús. Pode axudarnos a vivir a crise con lucidez cristiá, sen perdermos a dignidade nin a esperanza.

危机中

若瑟×安多尼∙帕戈拉. 翻译者: 宁远

经济危机将长时间持续,而且日益严重。我们不能对此视若无睹,自我欺骗。在我们周围随处可见在爱德团体帮助下艰难度日的家庭,生活在绝望中的人,惨遭失业的邻居,以及没钱治病的病人。

没人知道这个社会将会怎样反应。毫无疑问,许多人会感觉到无能为力,愤怒和沮丧。可以预测社会纷争与犯罪率将会升高。为了自身的安全,人们将变成更加自私。

然而,人们也可以变得更团结。经济危机可以使我们更加人性化,它可以让我们与他人分享我们有的,却不需要的东西,可以使家庭内的联系与相互帮助变得更加密切,也可以使我们更加关注那些需要帮助的人。我们将会更贫穷,但我们将会更成人性化。

处身于经济危机中,我们的基督徒团体也可以在兄弟爱德中成长。是时候发现:如果想要跟随耶稣,并与圣父的人性化计划合作,就必须为一个更加正义更少腐败、更多团结更加自私、更多责任感更少轻浮与消费主义的社会而努力奋斗。

同样是时候恢复圣体中蕴含的人性化的力量,如果我们将它以爱与分享生活出来。每个星期天举行的以耶稣为中心的基督徒聚会,应成为一个加强并推动团结互助的场所。

危机可以打破一成不变的生活习惯。我们不能在心灵深处领受基督,如果我们没有与受苦的弟兄们一起领受他。我们不能掰开圣体,如果我们对千千万万缺少面包与正义的人们一无所知。如果我们遗忘了那些被社会排除在外的人们,互祝平安将是一个嘲讽。

圣体圣事的举行应该帮助我们睁开眼睛去发现那些我们应该护卫的人,支持帮助的人。我们应该从“无辜的幻想”中觉醒过来,只有当我们看到我们的利益受到伤害时,我们才会行动起来,努力奋斗。以信德生活每个星期天,我们将会变得更加人性,更好地追随耶稣。我们应在基督之光的帮助下生活经济危机,不失尊严亦不失希望。

 

SilencioEL SILENCIO DE LA CEE
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 04/03/13.- Cuántas veces las palabras nos confunden, nos hacen pensar en otro significado. Y si las palabras pueden llevarnos a confusión, qué decir de las siglas. La cosa se complica si a eso le sumamos que al leerlas no estés en tu mejor momento, como me ocurrió hace unos días, medio adormilada por un fuerte catarro.

Leí distraídamente el siguiente titular: “La CEE ha donado casi 20 millones de euros en cinco años” y, recostada en el sofá, la sigla me trajo el recuerdo de Cee, un pueblo de Galicia cerca de Finisterre, bella tierra cerca de la Costa da Morte.

El siguiente intento de leer la noticia entera fue también fallido: la somnolencia producida por el catarro y el sofá me dejaron en estado de duermevela y la sigla esta vez me recordó la antigua denominación de la actual Unión Europea: “Comunidad Económica Europea”, quizás hubiera sido más real haberlo dejado como estaba, al fin sólo se habla de dinero. De nuevo caí en letargo.

Al rato me enderecé con decisión, resuelta a dejar de divagar y centrarme en la lectura detallada del artículo que seguía al titular. Lo conseguí: “La Conferencia Episcopal Española entrega a Cáritas 6 millones de euros” (…) “en cinco años, casi 20 millones en aportaciones extraordinarias de la CEE con motivo de la crisis.

Es una buenísima noticia, sin duda. Cada vez se acercan a Cáritas más personas para  recibir todo tipo de ayuda. Las noticias dicen que están desbordados y sigue subiendo el número de necesidades provocadas por los recortes, el paro, los desahucios y, todo ello, aderezado con el continuo goteo de nuevos a casos de corrupción que están minando la credibilidad de partidos, instituciones y organismos del Estado.

Cáritas es la Iglesia con sus miles de voluntarios. También son Iglesia quienes marcan una X en la Declaración de la Renta; y la Conferencia Episcopal Española (CEE) también es la Iglesia con sus 2 cardenales, 14 arzobispos, 52 obispos titulares y 9 obispos auxiliares; más los llamados “Eméritos”: 4 cardenales, 5 arzobispos, 23 obispos titulares y 3 obispos auxiliares (Fuente: conferenciaepiscopal.es).

El tercer grupo citado, la CEE (compuesto por 112 personas) representan a todo el Pueblo de Dios de nacionalidad española. Creo no equivocarme entendiendo que son los padres y pastores, como decimos en las preces, que guían y pastorean al rebaño. Es natural que Cáritas reciba y siga recibiendo dinero de la CEE, pero eso no le exime de profundizar más en el cuidado y protección de la gente. Con el término “gente” (de nuevo las palabras hay que explicarlas) me estoy refiriendo a seres humanos, hijos de Dios, sin distinciones.

Habrán de ahondar en el meollo de la injusticia que se está llevando a cabo contra los más débiles o debilitados por la situación económica que sufre este país, a causa de la ambición y la corrupción de unos cuantos (bastantes, por cierto).

¿Qué se está echando de menos de la CEE? Que, de una vez, deje el silencio de cinco años (los mismos que llevan aportando dinero para ayudar a los que lo necesitan) y como un coro de 112 voces al unísono denuncie lo que está pasando. Que convoquen a la gente en la plaza de Colón, como en tantas otras ocasiones (Visitas de Papas, Familias, Derecho a la Vida, etc.), y en otras plazas de ciudades y pueblos, para que sientan que están a su lado y que denuncian con la Buena Nueva una situación de injusticia que está causando mucho dolor.

Veinte millones de euros, y muchos más que hubieran aportado, no hacen olvidar el sentimiento de orfandad que genera el silencio de la CEE.

Encabezar y acompañar en la denuncia para desenmascarar la injusticia y la corrupción es Caridad, que significa AMOR a Dios y a los hermanos.

Y aquí quedo tarareando con la media voz que me dejó mi catarro de hace pocos días: “Ubi Caritas et amor, ubi Caritas… Deus ibi est”  hasta que pueda cantarlo con otros el próximo Jueves Santo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).